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El desparasitador parasitado

La 1ª sesión de la Moción de Censura ha resultado toda una tortura.

Piénsese en unas intervenciones televisivas a la cubana del mochilero podemita y su dirigente novia. Seis insoportables horas de asamblearismo con repetición, hasta la náusea, de slogans televisivos contra la ‘parasitación‘ o la ‘vergüenza‘ -“¡qué vergüenza!“- del PP.

Y con un Mariano Rajoy que, siendo como es un buen parlamentario, no tuvo su día más brillante seguramente por lo mucho que le atormentaba tener que medirse con un candidato de tamaña nimiedad y al que se merendó al poco de replicarle. No hubo color.

En total, casi doce horas inaguantables de las que únicamente han sacado rédito los nacionalistas con sus exposiciones.

Sobresaliente, muy en especial, Ana Oramas, de Coalición Canaria, que supo aprovechar como nadie los pocos minutos que le correspondieron para desnudar la personalidad narcisista y ególatra del paleto Pablemos.

Aitor Esteban, del PNV, buen orador y dando muestra de su acostumbrada habilidad para recoger nueces del ‘resto de España’ y, al tiempo, hacerle ver a los de Podemos que bastante tiene con aguantar en casa a los etarras reconvertidos, como para aliarse con él.

El de exConvergencia, manifestando su ilusión por independizarse el 1 de octubre pero sin descuidar que si eso finalmente no les sale -algo evidentemente probable- ahí están ellos para seguir en el Congreso como si nada y ofreciéndose para continuar en los futuros pactos de singularidad y competencias habidos y por haber.

Finalmente, el inigualable Juan Tardá, por ERC, optando, como era de esperar, por radicalizar más, si cabía, su discurso golpista disfrazado de romanticismo político e incomprensión constitucional, confirmando que hacen y seguirán haciendo todo lo posible por liquidar el ‘Régimen borbónico del 78‘  y proclamar, en cuanto puedan, la República de Cataluña y, acto seguido, la de los Países Catalanes.

La derrota de Pablo Iglesias ha sido de una envergadura impensable. Ha requeteconfirmado que es todo un sectario indocumentado e incapaz de dar la talla mínima que se le exige a un candidato a Presidente, incluso en estos tiempos en los que se aprueba con dos suspensos. Por no saber, ni siquiera fue capaz de posicionarse frente al desafío catalanista.

Por el momento sus únicos apoyos son Bildu y ERC, con quien el macho Alfa se abrazó y aplaudió hasta el infinito [?], pero hoy también ha conseguido la hombrada de  consistente en enemistarse profundamente con el resto de minorías parlamentarias. Todo un logro para us aspirante a Presidente del Gobierno de todos los españoles.

No había más que mirar las caras de sus palmeros a la salida del hemiciclo para saber hasta qué punto el lider chavista se había enfangado en la miseria.

Mañana será muy importante ver cómo se posiciona el PSOE respecto al golpismo catalán. Esperemos que aproveche el hundimiento bolivariano para recuperar a parte de su electorado y confirmando su posicionamiento constitucional de apoyo al Gobierno.

Veremos: sobre todo si el actual equipo del retornado ZPedro, la voz de los militantes socialistas asamblearios, ha conseguido impedir que siga, esta vez a través de José l. Ábalos, soltando las sandeces inconstitucionales a las que ya nos tiene acostumbrados.

EQM

Martes y 13: Pablo Iglesias, mochila en mano, abandona el hemiciclo destrozado…

Logorrea castrista vs habano marianista

Jorge Bustos en El Mundo, 140617.

Moción significa movimiento pero nada cambiará en España tras la moción de censura de Podemos al PP. Los primeros seguirán conformándose con el foco y los segundos con el poder. La jornada parlamentaria la clavó hace días doña Adriana Lastra: puede que Rajoy sea censurable, pero Pablo Iglesias no es presidenciable. Su programa es un refrito naif de muros de Facebook, propuestas ya recogidas por Hammurabi e ideas robadas a la oposición constitucionalista, cuando no aprobadas por el propio PP.

Don Pablo perdió hoy la voz por un agudo ataque de castroenteritis -o logorrea cubana- no para presentar a los españoles una alternativa decente de Gobierno, sino para desaguar toda la frustración acumulada durante años de activismo universitario. Este martes Iglesias vengó a tanto nieto del 68 que nos daba su chapa en el aula auxiliar de la Complu pero nunca soñó con darla durante horas en el Congreso de los Diputados. Y eso ya no se lo quita nadie.

En esta vida se puede ser de todo (incluso comunista) menos un coñazo. Iglesias decidió no seguir este sabio consejo de Michi Panero y logró que los diputados acabaran rogando la entrada a caballo de Guardiola para disolver la soberanía nacional con tal de ahorrarse aquella tabarra de cátedro revisionista, de sobrevenido guionista del Ministerio del Tiempo, siempre con el pasado por delante. Cargó don Iglesias contra el Marqués de Salamanca y contra Francisco Silvela -cuyo Arte de distinguir a los cursis le habría ahorrado muchas mofas a cuenta del cuadro flamenco que compuso con su amazona-, y de milagro no se remontó hasta Atapuerca, donde ya los homínidos de la casta antecessor desahuciaban de las cavernas a sus congéneres.

El reparto de papeles estaba claro: Iglesias envió por delante a Montero en funciones de ariete y también de parapeto, para luego presentarse como líder sereno, enchaquetado y amigo de la socialdemocracia. La ventaja de encargar a una mujer el trabajo sucio es que cualquier contraataque puede convertir al crítico en reo de machismo, y a este blindado burladero se aferró doña Irene con el mismo celo que exhibe desde que su romeo en jefe defenestró a Errejón y la puso en su lugar. Es un sofisma nauseabundo que insulta a las partidarias de la meritocracia, pero vaya si funciona. Quien la denuncie arderá en la pira machirula.

El caso es que Irene estuvo mejor que Pablo. Disparató, mezcló el rencor puro con los hechos probados, pero dio a su público la clase de merca que le coloca. Es verdad que lo tenía más fácil que él: la moción en España es constructiva y destruir siempre entretiene más que construir, máxime frente a un PP que nunca supo limpiar su patente podredumbre. La moderación es veneno para Podemos -igual que la exageración es veneno para la razón, citó Rajoy-, y el tono sosegado de don Pablo resultaba tan creíble como colgarle a un cristo una recortada.

Su proyecto, por lo demás, incluía genialidades como “introducir el delito de enriquecimiento ilícito” -se conoce que hasta ahora robar era legal-, “acabar con el paro sin sustituirlo por la precariedad”, “derogar las medidas paramétricas implementadas” -aquí vi llorar a una taquígrafa- y subir las pensiones se pongan como se pongan. En la Complu al menos pedían la paz perpetua.

Rajoy sorprendió saliendo al cruce con el guion escrito cuando había jugado al despiste. Con su deliciosa prosa viejuna habló de Savonarolas y Torquemadas, de ánimo pesquisidor, panoplias antiburguesas y espejuelos de una España garabateada en negro por grafiteros populistas que necesitan que el trampantojo parezca real para que su sueño siga existiendo. “España gana y ustedes pierden”, y se fumó un puro.

Hasta Llamazares reconoció que las mociones perdidas fortalecen a los gobiernos en minoría. “Cuando pudo no quiso, y ahora que quiere no puede”, sentenció Oramas. El filibusterismo castrista como impotente venganza, alpiste y barrila de telécratas censores, mientras España sigue esperando un benéfico término medio entre la inercia y la inquisición.

Escolta, Pep…

Anna Grau en El Español, 130617.

Hoy estamos aquí para dejar claro que el próximo 1 de octubre la democracia catalana y española siguen en pie y siguen siendo una. Somos y seremos libres aunque el actual gobierno separatista catalán no lo quiera.

Hemos intentado acordar con este gobierno un marco de respeto a la verdadera pluralidad de la sociedad catalana muchas veces, muchas, muchas (bastantes más que 18…) y la respuesta siempre ha sido NO, ignorando lo que de verdad siente y quiere la mayoría de la sociedad catalana y menospreciando la representación de toda opción no independentista en el Parlamento Catalán. No tenemos otra salida: la única respuesta es votar… para echarles.

Los catalanes hoy somos víctimas de un gobierno autonómico que ha puesto en marcha una persecución política impropia de una democracia en la Europa del siglo XXI. Un president y toda su panda que llevan décadas conspirando para llevarse muerto el dinero de la educación, la sanidad y la política social; unos policías, fiscales y jueces que se niegan a actuar contra la corrupción más clamorosa cuando es autóctona, suponiendo que no estén directamente pringados en ella; y unos comisarios políticos y periodísticos que elaboran una historia falsa y que buscan la persecución y la inhabilitación de todos los ciudadanos libres y pensantes, o simplemente que piensan distinto.

Todos conocemos los intentos para acabar con una escuela catalana que sea pilar de cohesión social y no campo de adoctrinamiento. Y del bloqueo de las inversiones en nuestras infraestructuras, como los puertos, el aeropuerto o los trenes, para gastárselo todo en embajadas faraónicas y autobombo.

Hoy el gobierno catalán persigue incluso el debate político. Una amenaza extensible a todos los demócratas. Incluso a la función pública y a nuestros empresarios que se ven presionados para decir amén a todo si quieren volver a subir la persiana la mañana siguiente. Es inédito y democráticamente insostenible. Este escándalo político solo se revierte con más democracia.

Por todas estas razones pedimos a la comunidad internacional que nos ayude. Apelamos a todos los demócratas de Europa y del mundo a que nos apoyen en la defensa de los derechos hoy amenazados en Cataluña, como el derecho a la libertad de expresión política y el derecho a voto; a enfrentarnos a los abusos de un gobierno autoritario.

Los catalanes y españoles votaremos cuando de verdad nos dejen, cuando de verdad nos hagan la pregunta que más importa: ¿hasta cuándo hay que aguantar a esta panda de mangantes? Ojo que su cada vez más menguada representación en el Parlamento no les empuja a cortarse ni a dialogar un pelo. Cuantos menos son, más crecidamente sectarios.

Ahora que quieren secuestrar la voz de la democracia, más que nunca, acudiremos a las urnas y defenderemos con todas nuestras fuerzas la democracia y a nuestros representantes. Estamos comprometidos con ello. No fallaremos. ¿Verdad?

vía

Pep el libertador

Rafael Latorre en El Español, 120617.

Lo cierto es que Pep Guardiola jamás puso en riesgo su carrera por defender la independencia de Cataluña. El límite del compromiso con su patria sentimental fue exactamente ese, su carrera, el mismo que parece que se ha impuesto Oriol Junqueras. Guardiola estaba tan comprometido con la independencia de Cataluña como para mascar chicle mientras sonaba la Marcha de Granaderos antes de un partido oficial con la Selección española pero no lo suficiente como para no estar allí para escucharla. Puede que lo hiciera a disgusto pero Guardiola jugó para España siempre que España se lo pidió y jugó todo lo bien que sabía.

Es una postura inteligente. Al fin y al cabo España fue tan pragmática con Guardiola como Guardiola lo fue con España. Quién sabe qué sería de la fortuna de Pep Guardiola si se hubiera negado a prestar su talento a la selección que conquistó el oro en Barcelona 92 y quién sabe adónde hubiera llegado aquel equipo si hubiera prescindido de su jugador menos patriótico y más talentoso. Hace mucho tiempo que España es una patria tan poco exigente que ni siquiera demanda el afecto de quienes visten su escudo. Nos va bien así, el rigor sentimental es un lujo que sólo se pueden permitir quienes no están sometidos al juicio de los resultados.

Guardiola viajó desde Manchester a las fuentes de Montjuic para pedirle a los funcionarios catalanes que hagan lo contrario de lo que él hizo y que se inmolen en la persecución de un imposible. Que Pep sea el rostro del independentismo confirma el carácter eminentemente aristocrático de la revolución catalana. Él construyó su carrera -y su fortuna- gracias al posibilismo y ahora pide que unos curritos le construyan mediante el sacrificio y el suicidio laboral una patria en la que no va a vivir. Los ricos son caprichosos.

Hoy arreciarán los insultos contra Pep pero lo que no se puede decir es que no está siendo coherente. Guardiola sigue siendo un tipo práctico y gestiona su carrera de entrenador con el mismo pragmatismo con el que gestionó su carrera de jugador. Lo más probable es que al día siguiente de que todo fracase, y de que unos cuantos catalanes temerarios y mal aconsejados hayan arruinado sus vidas, el pragmático Guardiola siga a las órdenes del Abu Dhabi United Group for Development and Investment, grupo inversor de los Emiratos Árabes, país soberano donde no defenderá jamás el derecho a decidir del que ya gozan los catalanes.

Son las contradicciones de Guardiola, como cuando dice que los catalanes están sometidos por “un estado autoritario” mientras clama por una la creación de una república cuya ley suprema, la Ley de Transitoriedad Jurídica, restringe la libertad de prensa, los derechos lingüísticos y la separación de poderes. Qué envidia debieron de sentir los funcionarios catalanes cuando escucharon a Guardiola. Con cuánta libertad pueden hablar los millonarios.

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Notas.-

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