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Imagen de la entrevista -‘editada’ en clave teatral- entre J. Évole y el Comisario Villarejo. En La Sexta, programa ‘Salvados‘, domingo 25 de junio de 2017.
Aquí el documento al completo.

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Retrato intestinal colectivo

He estado dudando sobre si incluir este repulsivo montaje televisivo sobre las andanzas del Comisario José Manuel Villarejo, relatadas por él mismo a base de preguntas trampa del dicen que periodista Jordi Évole.

Pero finalmente he concluido que quien tenga la entereza de verlo o acabe por hacerlo gracias a la simple curiosidad, tendrá al menos una importante impresión sobre en qué pueden consistir las cloacas de un Estado incluso democrático.

Junto a ellos dos, protagonistas principales del patético espectáculo, aparecen en escena otros personajes, en su calidad voyeur del mismo o por ser directamente implicados por el entrevistado, y, todos, cuentan cosas que pueden despertar angustioso desasosiego en el más pintado.

Lo de menos es que lo que cuenten sea verdad, mentira o una mezcla a la carta. Lo de más es cómo lo cuentan y el brutal marco que retratan, con claridad meridiana, en tales cuentos.

Imagínense. Y eso que ya lo sabíamos: del Rey abajo, todos los que tengamos la desgracia de pasar por algo así.

Estamos hablando de un super Comisario galardonado con todas los honores habidos y por haber de manos de los Gobiernos de UDC, PSOE y PP, que, por ejemplo, pone públicamente a parir nada menos que al actual Director del Centro Nacional de Inteligencia, Felix Sanz Roldán, a quien carcaturiza como ‘Generalísimo‘.

Estamos hablando de un Évole que le pregunta con escondidos documentos preparados para la contrarréplica, si considera que miente. Donde lo único que queda claro es, ya digo, que lo que cuentan es lo de menos.

Donde lo importante es por qué lo cuentan, a quién dirigen el relato y con qué intereses proyectan sobre el Estado y sus ciudadanos una deyección de tales proporciones.

Y que todo eso se vende al televidente, en hora dominical de máxima audiencia y con gran aparato publicitario previo, como si fuera un divertimento de telerrealidad [reality show].

Cuando se trata de todo un drama colectivo, que nos retrata.

Las reacciones, que espero se produzcan, podrá darnos, quizás, alguna pista sobre lo que está ocurriendo y dónde acabaremos todos.

EQM

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El comisario Pepe Villarejo, santo y mártir

Villarejo se presenta como un héroe. Un salvapatrias que se desvela por todos los españoles. Su imperio económico no es más que un accidente. Lo ha construido para ayudar al Estado

Carlos Sanchez en El Confidencial, 260617.

Hay que agradecerle una cosa al comisario Villarejo: estábamos todos equivocados. Una vez emitido el programa ‘Salvados’, se demuestra que los agentes encubiertos, como él mismo se autodenomina, no son como los que describía Ian Fleming. Tampoco como Pepe Carvallo, con su peculiar toque gourmet y ciertamente tierno; ni estamos ante Sam Spade, cuya ácida ironía desnudaba a la rubia platino.

Eso sí, Villarejo -conscientemente avejentado-, bajo su chulapa parpusa y oculto tras unas gafas oscuras, entronca con la dudosa moralidad de Tom Ripley. Aunque, en realidad, a quien recuerda es al impagable Torrente leyendo en alemán a Elías Canetti.

Y es que Villarejo es, ante todo, un gran comediante, en el sentido clásico y literal del término. Una especie de Forrest Gump a la española que asegura haber estado en todas partes y en ninguna. Siempre cerca de la mierda que generan los Estado democráticos -a los otros se les supone-, pero sin mancharse. Ni siquiera sin ser salpicado. Su omnipresencia -sólo atribuible a los seres superiores– llega al extremo de seguir trabajando para el Estado, aunque esté jubilado. Todo por la patria. ¿Qué sería de España sin el policía más célebre desde el comisario Plinio? De no existir, habría que haberlo inventado.

Villarejo, de hecho, se ha esforzado tanto por los pobrecitos españoles -en algún momento habrá que poner una calle con su nombre- que presenta su imponente patrimonio económico como una ONG al servicio del Estado.

Él no quería ser rico, al fin y al cabo, se define como un servidor público, pero en aras de acabar con los malhechores ha creado empleo, no ha distribuido dividendos entre los accionistas (él mismo) y ha construido una formidable maquinaria para poner querellas a todo aquel que dude de su santidad. Todo sea por el bien común. Mejor ponerle una avenida antes que una calle.

Hay que agradecerle también a Villarejo, en todo caso, su sentido de Estado por acceder a ser entrevistado por Jordi Évole. De hecho, la grabación debería distribuirse entre escuelas de policía, academia de preparación de jueces y fiscales y, en general, entre quienes estén interesados en cómo funcionan las cloacas del Estado.

No es sencillo encontrar en un mismo relato policial de apenas una hora -y eso que el programa estaba convenientemente editado- nombres como el anterior jefe de Estado, Corinna, Sáenz de Santamaría, los Pujol, Mas, De la Rosa, Millet, López Madrid, una dermatóloga despechada que se autolesiona, Garzón (un amigo es un amigo), Margarita Robles, Cosidó y hasta el generalísimo Sánz Roldán, el baranda del CNI, su auténtica bestia negra.

Garbancero y zafio

Fuentes que conocen bien a Villarejo sostienen que, en realidad, el ‘road show’ del comisario por los medios de comunicación tiene poco que ver con una contribución de Estado. Más bien, con algo más garbancero y zafio. Tiene que ver con un manchón en su expediente del que no ha podido zafarse: el apuñalamiento de la doctora Pinto.

Verdadera mala suerte. Al fin y cabo, como decía San Spade, “en un momento u otro he tenido que mandar al cuerno a todo tipo de gente, del Tribunal Supremo para abajo, y no me ha pasado nada. Y si no me ha pasado nada es porque nunca he perdido de vista que tarde o temprano llega el día del ajuste de cuentas”. Y es verdaderamente penoso que tan inmaculada hoja de servicios quede oscurecida por un asunto de faldas. Es como si te pillan por un asunto fiscal al final de tus días.

Lo que la entrevista pone de relieve, en cualquier caso, es la debilidad del Estado -el bueno, no el malo- ante sujetos que manejan y trafican con información. Hay tratantes de ganado, tratantes de materias primas y tratantes de dosieres dotados de fecunda literatura, como corresponde a un cómico de la lengua que estos días va de feria en feria contando sus verdades.

En la mayoría de los casos para negociar desde una posición de fuerza con sus superiores, siempre poco proclives a meterse en problemas, no vaya a ser que salgan magullados. Esa es la fuerza de Villarejo: haber llevado hasta el extremo el viejo principio de la información es poder, aunque sea mendaz y chusca.

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Évole entrevista al policía

Villarejo dispara contra el CNI, Moncloa y Cosidó y deja a los Pujol y Mas como víctimas

El comisario habla por primera vez ante las cámaras después de 36 años en silencio y actuando en la sombra en investigaciones casi siempre salpicadas por la polémica

Roberto RBallesteros en El Confidencial, 250617.

El comisario de la Policía Nacional jubilado José Manuel Villarejo ha ‘disparado’ desde el altavoz que le ha concedido el programa de Jordi Évole de La Sexta -cuyos contenidos fueron adelantados en parte por El Confidencial- contra todos sus enemigos: la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, el exdirector de la Policía, Ignacio Cosidó, y el responsable del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán. Villarejo ha ofrecido en su primera entrevista televisiva en 36 años su versión sobre lo que algunos medios califican como las cloacas del estado en las que él se habría movido todo este tiempo. Según esta perspectiva, no existe la policía patriótica -aunque sí políticos que la han querido imponer- ni la operación Cataluña y algunos exdirigentes como el expresident Artur Mas o la familia Pujol parecen ser víctimas del estado.

“Cosidó ha intentado utilizar a la Policía con fines políticos”, ha acusado el comisario. “Pretendía utilizar a la Policía para borrar cosas; alardeaba de que no se fiaba ni del secretario de estado (Francisco Martínez) ni del ministro (Jorge Fernández Díaz) y que directamente hablaba con la vicepresidenta; tenía mucho trato con su jefa de gabinete, con la señora (María) Pico, y con el director del CNI”, ha dicho antes de señalar al exdirector general del instituto armado como quien ordenó grabar la conversación entre Fernández Díaz y el que fuera director de la Oficina Antifraude de Cataluña, Daniel de Alfonso, sobre la puesta en marcha de investigaciones policiales contra políticos independentistas.

“La orden la daría Cosidó”, ha asegurado. “La grabación la recoge él, se la da a Marcelino Martín Blas -entonces jefe de Asuntos Internos- y este a los dos días se la da a su enlace del CNI”, ha afirmado Villarejo, quien ha negado en todo momento haber estado vinculado con esta historia. “Yo no, ni estuve ni tenía ni idea de que existió hasta que salió en los medios”, ha sentenciado el policía, que incluso ha señalado a Cosidó en una tercera ocasión como alguien que trató de paralizar la investigación contra el expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, en el marco del caso ático.

No he visto una presión más grande como la que me hizo Cosidó para proteger a González”, ha dicho el comisario, quien ha defendido que la grabación de él con el expresidente regional en una cafetería de Madrid, en la que el policía parece dar la impresión de estar en la misma onda que su interlocutor cuando éste último le pide que pare las pesquisas, no es más que un rol que Villarejo toma para hacer su trabajo policial. “¿Te ha gustado mi papel?“, le ha preguntado el entrevistado cuando Évole terminaba de mostrarle la grabación. “Doy la impresión de que le voy a ayudar para que el otro se relaje”, ha aclarado el agente retirado.

Las palabras más duras se las ha reservado a Sanz Roldán. Sobre él ha dicho que se comporta como lo hacía Francisco Franco e incluso le ha llamado “el generalísimo”. “Lleva muchos años obsesionado por que toda la información pase por él y eso le lleva a tener tensiones con todos los ministros del Interior”, ha apuntado Villarejo, quien ha explicado que en concreto con Fernández Díaz -al que ha calificado de “vehemente”- tuvo un fuerte encontronazo por este asunto y que, “a los dos días”, salió en los medios de comunicación la mencionada grabación del encuentro con De Alfonso, lo que provocó un terremoto político que a su vez desató la ira de los políticos independentistas.

En relación a Sanz Roldán también ha asegurado que incluso ha llegado a “expulsar de España” a la empresaria alemana amiga del rey emérito Juan Carlos de Borbón Corinna zu Sayn-Wittgenstein. En concreto, cuando ella y el entonces monarca regresaban de un safari en Botsuana en abril de 2012. “Ella le acompañó a España interpretando los deseos de su majestad y el generalísimo decide expulsarla a ella y a su familia”, ha relatado Villarejo. “Cuando el rey se recupera y se despierta -ha continuado- dice dónde está Corina”. “Esto me lo contó ella a mi; estaba aterrada, porque no es lo mismo que alguien te expulse a que lo haga el generalísimo”, ha añadido Villarejo, que incluso ha confesado las palabras que, según él, utilizó Sanz Roldán para sacar a la empresaria. “No puedo garantizar tu seguridad ni la de tus hijos”, ha recordado el policía durante la entrevista a ‘Salvados’.

“Yo jamás he chantajeado a la casa real, le tengo un profundo respeto”, ha asegurado con rotundidad Villarejo antes de defenderse de las insinuaciones de Évole sobre la posibilidad de que fuera él quien filtró las conversaciones entre el monarca emérito y Bárbara Rey. “Qué cara más dura; es el propio CNI el que graba esos encuentros; es en la época de Manglano cuando lo filtran a periodistas que no lo han podido sacar hasta ahora”, ha explicado el policía, quien ha negado tajantemente haber extorsionar en algún momento a Sanz Roldán con la información que como comisario maneja. “Cómo voy a chantajear yo a un señor que tiene 3.600 agentes y toda la electrónica”, ha dicho Villarejo, quien incluso se ha mostrado a él mismo como víctima.

“Yo asumo el riesgo de contar mi versión antes de tener un accidente de tráfico”, ha afirmado. “Un coronel amigo mío, Benavente, fue el responsable de las escuchas del Cesid al rey (…) y al poco tiempo murió en un accidente de tráfico, cuando él conducía muy bien”, ha recordado. “Yo últimamente no cojo el coche porque siempre hay alguien que se cruza en mi camino y me importuna”, ha relatado antes de negar tener miedo de Sanz Roldán, al que también ha llamado “cobarde”, y de acusar al CNI de tener “un departamento secreto que se llama control de togas”, dedicado a controlar a jueces y fiscales.

La entrevista también ha dado pie para que personas como el expresidente de la Generalitat Artur Mas o la familia Pujol queden igualmente como víctimas. En presencia del primero, Évole ha puesto una conversación que tuvieron Villarejo y el empresario Javier de la Rosa antes de las elecciones de 2012 en la que este último trata de convencer al policía de que Artur Mas no tuvo nada que ver con el caso Palau. La grabación da pie a que el ‘expresident’ cuente cómo le afectaron otras informaciones publicadas durante la campaña electoral que le vinculaban con el cobro de comisiones. “Me afectó, hubiéramos ganado más votos; detrás de todo estaba el PP, el Ministerio del Interior y no me sorprendería que en determinados ámbitos de Moncloa se tuviera conciencia de lo que se hacía”, ha dicho Mas.

Respecto a los Pujol, Villarejo ha admitido que convenció a la exnovia de Jordi Pujol Jr, Victoria Álvarez, de que debía denunciar. “No sé cómo lo hice, quizá tengo cierta habilidad para convencer a las personas de que cumplan la ley”, ha explicado el comisario, que ha negado haberse pasado por periodista de medio alguno para realizar esa labor y ha confesado que también tuvo un encuentro con Josep Pujol. “Me reuní con él, un tipo muy simpático; me lo pidió él a través de un despacho de abogados, que me dijo que quería llegar a un pacto y dar información y mi obligación como policía es oír a todo el mundo”, ha indicado el comisario, quien sin embargo ha negado la acusación que le hace Josep Pujol sobre un posible chantaje.

Este último, en concreto, acusa al comisario de ofrecerle un pacto. “Todo esto se podría arreglar si tu padre declara contra el ‘proces’ independentista”, asegura Josep Pujol en una grabación que ha sido emitida por Évole en el mismo ‘Salvados’. “Yo le respeto pero yo no dije eso“, ha sentenciado el funcionario jubilado, que se ha limitado a señalar que fue “una conversación muy agradable”, incluso “divertida”. Sí ha dicho que le contó una anécdota sobre una fiesta en la que un tío se pasó con una sustancia, historia que ha sido entendida por Évole como una posible amenaza de Villarejo a Josep. “Pero se lo dije sin acritud”, “era una forma de transmitirle que nunca ha habido enemistad y mal rollo, como ellos quieren vender, entre Cataluña y España”, ha subrayado el entrevistado.

Respecto al informe Veritas contra el que fuera juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón mientras éste investigaba los GAL, tal y como adelantó El Confidencial, Villarejo ha admitido que él estuvo al principio de su elaboración pero que luego se apartó porque no vio nada sucio. “Yo verifiqué informaciones facilitadas por colaboradores de la Policía para ver si este señor hacía determinadas cosas, aporté algunas cosas, pero cuando veo que no era cierto, lo dejé y se lo comuniqué a él”, ha explicado antes de negar que él concluyera el documento. “Yo el informe no lo hice”, ha apuntado el comisario, quien ha justificado que comenzó a trabajar en él porque “es de interés policial verificar si un juez está viendo a personas relacionadas con el narcotráfico”. “Pero eso resultó no ser cierto”, ha sentenciado Villarejo, que ha asegurado desconocer cuál era el objetivo de aquel informe y ha dicho que se lo encargó la entonces secretaria de estado y hoy portavoz del PSOE en el Congreso Margarita Robles.

Garzón, por su parte, ha dicho durante su intervención, intercalada con la de Villarejo en el programa, que el comisario le confesó “muchos años después” que en 1992 “le pidieron hacer ese informe”. “No sé ni siquiera si llegó a desarrollarla; sí recuerdo que me dijo ‘me pidieron que lo hiciera pero rápidamente me di cuenta de que usted era de los buenos y me negué a seguir’; mi relación con él es correcta, no es mala, alguna vez nos hemos visto y me ha contado sus actividades; no tengo ninguna queja sobre él; ha sido un buen policía y si ha tenido poder es porque se lo han permitido; no creo que el malo sea Villarejo“, ha resumido el exjuez de la Audiencia Nacional.

Durante su relato ante Évole, el comisario también ha admitido que llevó a cabo una investigación para tratar de averiguar si el extesorero del PP, Luis Bárcenas, contaba realmente con pruebas sobre una supuesta financiación ilegal del partido, como apareció en varios medios. “Hubo una operación durante el tiempo que este señor estuvo en prisión; su círculo filtró interesadamente que tenía unas pruebas comprometedoras; el director de la Policía (Cosidó) dijo ‘vamos a verificar si es cierto’ y (…) yo empecé a hacer preguntas y en un momento me apartaron”, ha contado Villarejo antes de asegurar que él desconocía si había intención o no de llevar esas supuestas pruebas ante el juez. “No sé si eso era así o no; cuando tengais las pruebas me las traéis a mi, me dijo; pero tu eres un político, si tenemos información es para mandársela al juez, le dijo”, ha contado Villarejo, quien también ha explicado por qué tiene un entramado de una docena de empresas, como reveló El País.

Todas ellas, ha dicho, forman parte de su “grupo familiar”. “No soy millonario, ya quisiera“, ha añadido al tiempo que ha asegurado que todas sus sociedades “jamás han repartido dividendos”. “Yo nunca he percibido más allá de mi sueldo de policía, nunca he cobrado un duro”, ha indicado el comisario, quien ha asegurado que su patrimonio “es compatible siempre que no reciba emolumentos” ni tenga por objeto “cuestiones que puedan colisionar con tu actividad policial”. Según ha dicho, tras estar diez años de excedencia, pactó unas condiciones que le permitieron “actuar como agente encubierto, infiltrado”, con el fin de tener “cobertura para meterse en determinados ambientes”. “He utilizado todas las empresas para trabajo policial”, ha dicho el funcionario jubilado, quien ha afirmado haberse servido de sus sociedades para actuar donde el estado no hubiera conseguido llegar como estado. “Quien servía de Coca Cola y cerveza a los restaurantes a los que iban los etarras que en los años 80 residían en Uruguay eran empresas mías”, ha dicho a modo de ejemplo.

“Toda la información relevante que he tenido está aportada en instituciones policiales o judiciales; me he guardado muy poco, hágame caso”, le ha respondido a Évole antes de abordar el tema que le ha llevado a dar el salto a la televisión, la acusación de apuñalamiento que le imputa la dermatóloga Elisa Pinto en el marco del procedimiento que esta última mantiene contra el empresario Javier López Madrid, yerno del dueño de OHL, Juan Miguel Villar Mir. “En absoluto, por favor”, ha respondido el policía cuando el entrevistador le ha preguntado si acuchilló a la doctora. “Estoy convencido por el sumario que ella se autoinflingió las heridas; según los médicos que la atienden, no llegan a tener un centímetro de profundidad, no llegan a penetrar”, justifica Villarejo.

Sobre el accidente del Yak42, el comisario también ha dado su versión. Asegura tener información sobre la investigación y sobre la que acaba de interponer una denuncia. “La contratación (de los vuelos) fue un poco extraña; aparecían sociedades libanesas; de cada vuelo, se perdían por el camino ciento y pico mil dólares o euros, que se quedaban sociedades interpuestas”, ha resumido. “Si me admiten la denuncia, tendré que aportar documentación en sede judicial”, ha aventurado antes de concluir una entrevista que ha durado 70 minutos, pero que en bruto se alargó durante casi siete horas de grabación.

Villarejo ha decidido contar su visión sobre los últimos acontecimientos de la historia reciente de España a los que ha estado soterradamente vinculado tras permanecer 36 años oculto. De hecho, la visita a ‘Salvados’ ha sido la primera aparición televisiva del comisario desde que acudió al espacio ‘Buenas Noches’ de TVE que en 1981 presentaba Carmen Maura, imágenes con las que ha comenzado ‘Salvados’. En aquella ocasión, concedió una entrevista como portavoz del Sindicato Profesional de la Policía, la organización que aglutina a los mandos del cuerpo, con el fin de abordar cuestiones laborales de la institución en un programa distendido que mezclaba las entrevistas serias con la música y el espectáculo. Ahora, su reaparición se ha producido en un contexto muy diferente.

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Así hizo évole la entrevista al comisario

Siete horas con Villarejo: “Margarita Robles me encargó el informe contra Garzón”

El comisario de la Policía Nacional José Manuel Villarejo es uno de los personajes más controvertidos del momento. Estas son sus polémicas declaraciones al programa ‘Salvados’ de La Sexta

Roberto RBallesteros en El Confidencial, 240617.

El comisario de la Policía Nacional ahora jubilado José Manuel Villarejo es uno de los personajes más singulares del momento. Su nombre aparece vinculado a casos como el del conflicto judicial que mantienen la doctora Elisa Pinto con el empresario Javier López Madrid, la operación Emperador, el ático de Ignacio González, el pequeño Nicolás, el informe Véritas elaborado contra el juez Baltasar Garzón, la lucha contra ETA y el terrorismo internacional, las cloacas del Estado, las escuchas al ministro Jorge Fernández Díaz y la polémicamente denominada operación Cataluña. Está y ha estado, por lo tanto, detrás de los asuntos más polémicos de los últimos años, aunque siempre escondido, actuando desde lo que algunos denominan las “cloacas del Estado”, un término que sin embargo él rechaza de modo tajante.

Hoy por la noche en el programa ‘Salvados’, de La Sexta, dirigido por Jordi Évole, Villarejo se explaya tras años de silencio. Se trata de la primera aparición televisiva del comisario desde que salió en el espacio ‘Buenas Noches’ de TVE que en 1981 presentaba Carmen Maura. En aquella ocasión, concedió una entrevista como portavoz del Sindicato Profesional de la Policía, la organización que aglutina a los mandos del cuerpo, en un programa distendido, de espectáculos y actualidad. Ahora, su aparición tiene lugar en un contexto muy diferente. Acaba de ser identificado por la doctora Pinto como el hombre que la apuñaló el 10 de abril de 2014 en la puerta del colegio de su hijo.

Esta acusación, de hecho, ha sido la que ha provocado que Villarejo se levante de la silla y mueva pieza. Se produce en medio de la ‘guerra’ que mantiene con el director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán. Considera que el episodio de la doctora no pinta bien para él, que se siente acorralado por el responsable de los servicios de inteligencia y que de aquí en adelante está dispuesto a aparecer cuantas veces sea necesario en los medios de comunicación en caso de que siga sufriendo lo que él considera una auténtica campaña de acoso. De hecho, el lunes ya tiene cerradas dos entrevistas radiofónicas.

En la entrevista con Évole, de la que el programa sólo emitirá 70 minutos de las siete horas y media que grabó, defiende que él ya ha acreditado que no fue quien apuñaló a la dermatóloga porque él no estaba ese día en aquel momento en la zona, ya que se encontraba con dos periodistas en otro lugar. Este extremo, sin embargo, no ha sido confirmado por uno de los dos periodistas, Eduardo Inda, quien ha dicho que él estaba en una tienda comprando una camisa.

Villarejo incluso asegura que fue la propia dermatóloga quien se autolesionó para generar una escándalo contra López Madrid. Sin embargo, por el momento pesa más en el terreno judicial el testimonio de la doctora Pinto, que identificó al comisario como autor del ataque en una rueda de reconocimiento celebrada el pasado 6 de junio por orden del Juzgado 39 de Madrid, diligencia que provocó la imputación de Villarejo en esta causa.

La entrevista con Évole, que tuvo lugar en un estudio situado en la confluencia de las madrileñas calles de Arturo Soria y Alcalá, fue grabada la semana pasada a lo largo de un día entero. El programa recreó una sala de interrogatorio y el conductor de La Sexta se sentó frente a Villarejo en ese ambiente entre las 11 y las 15 horas por la mañana y entre las 16 y las 19.30 horas por la tarde. Además del presentador, una quincena de personas de su equipo acudieron a la grabación, que también incluyó escenas de Villarejo paseando de noche por la Gran Vía madrileña.

El comisario aparece en todo momento con gorra y gafas de sol en un intento por mantener ocultos los pocos rasgos de su cara que aún no han aparecido en las fotografías publicadas por El País, que ha sido el medio que ha sacado su imagen en más ocasiones y que desveló, entre otras informaciones, el patrimonio con que contaba el policía, conformado por una docena de empresas. Según Villarejo, en ningún momento ha recibido dinero de estas mercantiles, que es lo que prohíbe la ley. Asegura que solo se ha dedicado a gestionarlas, extremo que –afirma– sí acepta la normativa. Además, añade que esas sociedades le permitieron a las Fuerzas de Seguridad realizar operaciones de infiltración en los círculos de ETA en Uruguay, operaciones en las que -según dice- él mismo participó como agente encubierto.

El autor de las noticias sobre su patrimonio, Javier Ayuso, quien antes ocupó el cargo de director de comunicación de la Casa del Rey, también es entrevistado por Évole en esas cuñas habituales que intercala el presentador mostrando su iPad. En este formato, aparecen además el periodista Álvaro de Cózar, autor de una serie de podcast sobre el comisario, y el exjuez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón.

Villarejo admite en la entrevista que formó parte del equipo inicial que elaboró el informe Véritas contra este último magistrado, pero asegura que se apartó en cuanto vio que todo eran falsedades. Argumenta que así lo dice el propio Garzón y revela que fue Margarita Roblesnombrada portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados el pasado martes– quien le ordenó hacer ese informe para destruir al magistrado. En su breve intervención en el programa, Garzón confirma esa versión de Villarejo y asegura que él mismo pidió explicaciones a Robles por el informe Véritas, pero que ésta nunca se las dio.

Durante el encuentro con Évole, el funcionario retirado insiste en que todas las polémicas en las que se ha visto implicado han sido creadas por el director del CNI, que -según afirma- está obsesionado con él desde hace años. En concreto, añade, desde que el organismo decidió oponerse a que la Policía Nacional llevara a cabo labores de inteligencia. Sostiene que está sufriendo una campaña de desprestigio tanto él como la propia Policía, debido a que el CNI quiere limitar la participación de ambos en determinadas investigaciones. Una y otra vez repite que Sanz Roldán, a quien llama “el generalísimo”, está detrás de esta campaña y de operaciones como Emperador, que llevó a cabo la Audiencia Nacional contra la mafia china encabezada por Gao Ping y que involucró a una decena de policías nacionales, todos ellos exonerados posteriormente por la justicia.

ambién indica que el que fuera jefe de Asuntos Internos de la Policía y principal investigador del caso Nicolás, Marcelino Martín Blas, fue utilizado por el CNI para investigar todo aquello que interesaba al organismo dirigido por Sanz Roldán. Señala que Martín Blas –cuyas indagaciones en el marco de la causa que dirige el Juzgado número 2 de Madrid lograron imputar a Villarejo en el caso Nicolás– ha actuado en todo momento respaldado por Cosidó.

El comisario también admite durante su conversación con Évole que estuvo tratando de encontrar aquellas pruebas que el extesorero del PP Luis Bárcenas afirmó tener sobre una presunta financiación ilegal del partido. Estas fueron encontradas y puestas a disposición de la justicia, recuerda Villarejo, quien también niega la existencia de la denominada operación Cataluña, que algunos medios vinculan con las investigaciones ordenadas por el exministro del Interior Fernández Díaz sobre partidos independentistas reveladas por las grabaciones realizadas en el despacho del propio exresponsable de la seguridad del Estado.

Villarejo también confiesa que participó en las indagaciones que derivaron en el caso Pujol pero rechaza que aquello pueda considerarse una operación de las “cloacas del Estado”, dado que todas las diligencias fueron comunicadas a la Audiencia Nacional, donde se instruye el procedimiento aún vivo contra el clan. Además, explica que el borrador de la UDEF que acusaba a los Pujol no era más que un documento de trabajo interno de la Policía que los sindicatos filtraron a los medios para impedir que la investigación cayera en saco roto. Fernández Díaz, según afirma Villarejo, se enteró de la existencia de esa investigación sobre los Pujol y trató de contactar con el expresidente de la Generalitat para negociar y ofrecerle el archivo de la causa a cambio de que dejara de apoyar la deriva soberanista de los dirigentes catalanes. La Policía -continúa- sabía que el ministro estaba negociando ese apaño, con el que no estaba de acuerdo, y decidió sacar a la luz el borrador para que Fernández Díaz no tuviera opción de negociar.

Évole le pregunta además por el informe que hizo Villarejo en el que el comisario resalta el trasvase de dinero que se produce entre una cuenta de Andbank y la cuenta Soleado, a lo que el comisario le responde que tiene información que confirma que esos fondos traspasados podían pertenecer a “altas instituciones del Estado”. No tiene malas palabras, sin embargo, contra la corona. Durante la entrevista, el policía defiende que la monarquía es un pilar de la democracia y que el rey emérito Juan Carlos I, con sus claroscuros, ha sido responsable de que actualmente tengamos el país que tenemos.

La entrevista de Évole a Villarejo, grabada durante todo un día e interrumpida únicamente para que presentador y policía se tomaran unos sandwiches, y para que el periodista se echara un rato, se desarrolló en todo momento en un tono cordial aunque tenso y concluyó con un “muchas gracias por la entrevista, señor Villarejo” por parte del director del programa y con un “gracias a ti porque me has ahorrado 50 euros de psiquiatra”, como respuesta del policía jubilado.

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Notas.-

Los enlaces en textos propios son aportados por EQM. En los ajenos sólo cuando así se indique. También son de EQM, por discutibles razones de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace correspondiente.

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