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Garbiñe Muguruza alzando la ‘Venus Rosewater Dish‘, el trofeo de campeona individual de Wimbledon 2017

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No tengo palabras

Jamás pensé que Garbiñe Muguruza podría liquidar a Venus Williams 7-5 y 6-0 en una final de Wimbledon. Y eso que ya había jugado otra con su hermana Serena, en 2015  y con sólo 21 años [6-4, 6-4].

Ese segundo set de ayer, con la estadounidense anonadada, desconcertada, hundida, perpleja, sin saber por dónde tirar, mirando atónita a su equipo de trabajo, tirando la toalla, ha dejado al mundo del tenis boquiabierto.

La grada no daba crédito a lo que estaba contemplando: una jovencita de 23 años, de natural inestable e irregular en su trayectoria -acababa de perder su defensa del Roland Garros 2016, en la cuarta ronda- arrasando a la gran Venus Williams.

Histórico, memorable.

¿El secreto? Una gran Muguruza, potente, segura, agresiva, convencida de sus posibilidades, valiente, superando adversidades coyunturales y todo un portento, tanto defendiendo como atacando. Y con un físico formidablemente preparado y sólo 23 años.

Enfrente, una Williams que basa su juego fundamentalmente en el saque y en el resto, percatándose de que ni tenía su día sacando ni su resto preocupaba lo más mínimo a Garbiñe. La clave estuvo en cómo la aspirante fue capaz, en minutos, de darle la vuelta a un primer set que estaba a punto de perder, sabiendo reaccionar, y ganarlo.

Con 14 años de diferencia, Muguruza enseguida se dio cuenta de que Williams había adquirido conciencia plena de que -en ese plan, y no tenía otro posible- jamás podría ganar los dos sets que necesitaba para ganar el partido. Estaba bajando los brazos y sus piernas no creían en tal remontada.

Porque resultaba evidente: en cuanto Venus se percató de que Garbiñe le había ganado la contrarreloj, entregó la cuchara: Muguruza había ganado y ni siquiera se lo creía. Nosotros, tampoco.

Esta hispano-venezolana es enorme y puede reinar una década. Todo depende de si sienta la cabeza -como parece estar logrando Djokovic-, tiene la ambición suficiente y acepta el sacrifico, la humildad y constancia que se precisan.

La más prometedora representante de una nueva generación femenina de tenis certifica sus credeciales.

EQM

pd. Algo habrá tenido que ver el apoyo durante el torneo de la gran Conchita Martínez y el extraño alejamiento de su habitual entrenador, con el que mantiene una también extraña y conflictiva relación deportiva. Esperemos que tome buena nota de todo ello.

Por si la quieren ver y/o felicitar:

Del último juego del Primer set [7-5], de la Final individual femenina Wimbledon 2017: Garbiñe Muguruza y Venus Williams [7-5, 6-0]

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Del último juego del partido [segundo set, 6-0], de la Final individual femenina Wimbledon 2017: Garbiñe Muguruza y Venus Williams [7-5, 6-0]

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Entrega de trofeos de la Final individual femenina Wimbledon 2017: Garbiñe Muguruza y Venus Williams [7-5, 6-0]

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Manolo Santana, Garbiñe Muguruza y Conchita Martínez, en Wimbledon 2017

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De Santana a Muguruza, españoles deshaciendo mitos en Wimbledon

La victoria de Garbiñe ante Venus Williams supuso el quinto triunfo de la historia para el tenis español en la catedral del tenis.

Rafael Plaza en El Español, 150717.

“La hierba es para las vacas”. La frase, que pronunció por primera vez Manolo Santana y que luego hicieron suya un nutrido grupo de españoles, ha ido perdiendo sentido con el paso del tiempo. La victoria de Garbiñe Muguruza ante Venus Williams en la final de Wimbledon terminó de destruir cualquier mito pasado: el tenis español también colecciona triunfos en césped.

MANOLO SANTANA, 1966

Las primeras barreras cayeron de la mano de Santana, que al derrotar 6-4, 11-9 y 6-4 a Dennis Ralston en 1966 abrió camino para el tenis español al demostrar que la hierba no era una superficie imposible, ni mucho menos. Fue una victoria que cambió para siempre los libros de historia.

“El tenis en aquella época estaba dominado por los anglosajones”, explicó Santana en una entrevista con este periódico, cuando se cumplieron 50 años de su triunfo. “Por eso, tomé una decisión que a la larga fue acertada: no jugué Roland Garros en 1965 y 1966 para intentar adecuarme un poco al tiempo que hace en Londres en el mes de junio y también a la superficie, para aprender a entenderla”.

De la Final individual masculina Wimbledon 1966: M Santana y D Ralston [6-4, 11-9 y 6-4]

CONCHITA MARTÍNEZ, 1994

“Puse la cabeza en el hombro de Martina. Me relajé. No me lo podía creer. Fue un sueño hecho realidad”. Más de 20 años después, así recuerda la aragonesa el final del día más importante de su vida, que terminó con una victoria ante la legendaria Navratilova (6-1, 3-6 y 6-3) y la convirtió en la primera española campeona de Wimbledon, la afortunada que tomó el testigo de Santana sobre el césped de la central.

“Wimbledon es el torneo más difícil que existe, por todo lo que conlleva y porque la superficie es muy complicada”, reconoció la ex número dos del mundo. “Llegas en un mal año, estás frustrada, tienes que modificar las cosas… Si no vienes con la mente abierta, olvídate”.

De la Final individual femenina Wimbledon 1994: C Martínez y Martina Navrátilová [6-4, 3-6 y 6-3]. Aquí, partido completo [EQM].

RAFAEL NADAL, 2008

“Cuando Rafael era niño le dije que lo principal era ganar Wimbledon, que si quería diferenciarse y ser especial, tenía que ganar Wimbledon”. El mensaje que Toni Nadal inculcó desde la infancia a su sobrino tuvo un efecto trascendental en la cabeza del mallorquín, que desde que pisó la hierba por primera vez se prometió que conseguiría jugar bien en la superficie más complicada del mundo.

En 2008, y tras intentarlo en dos finales consecutivas que perdió (2006 y 2007), Nadal ganó un pulso épico (el mejor de la historia, según siguen reconociendo los expertos) a Roger Federer (6-4, 6-4, 6-7, 6-7 y 9-7) y levantó el trofeo con el que llevaba toda la vida soñando. Fue su primer Grand Slam lejos de la tierra de Roland Garros y el que desató al campeón todoterreno que conquistaría después todos los rincones del planeta.

De la Final individual masculina Wimbledon 2008: Rafael NadalRoger Federer [6-4, 6-4, 6-7, 6-7, 9-7]. Aquí, partido completo [EQM].

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Notas.-

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