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Javier Maroto [Vicesecretario General de Acción Sectorial del PP]:

Si Puigdemont pensaba encontrarse a un presidente del Gobierno con los brazos cruzados ante su desafío, es que ni conoce a este presidente ni conoce a este Gobierno

Antena3, 230717.

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Terciopelo tercerista

El pasado lunes, en El País, Marsé, Serrat, Coixet y otros artistas e intelectuales catalanes se pronunciaban sobre el proceso secesionista catalán, lamentando la actual deriva y, sobe todo, lamentándose públicamente de no haberla previsto ni siquiera ellos mismos, la crema de la intelectualidad catalana.

Lo que ha ocurrido es muy simple: esa tercerista muchachada privilegiada pertenece a esa equidistante burguesía catalanista, supremacista, que ha dejado que rodara la olímpica pelota del hereu español hasta que se ha percatado que estar en manos de 1-O tiene su aquél bolivariano…, en el que peligra su patrimonio y el de sus familias…

Después de 40 años franquistas sin tomar partido… es lógico que haya tanto acomodado a verlas venir. Pero, como dice el navegante Pep Borrell, el marido de la desalada Narbona se han dado cuenta de que sus niños votan mochila a pesar de tantos esfuerzos en colegios de pago.

Y claro, no es lo mismo vivir del ‘resto de España‘ que acabar en un país del hasta aquí llegó la riada o que en Madrit, como el gran Boadella suplicaba ayer a Rajoy, en carta abierta publicada en El Mundo [ver infra], alguien liquide el dontancredismo y cercene para una larga temporada el orgullo catalán de sentirse superior.

Pero pierdan cuidado esos intelectuales…; siempre tendrán a mano un Enric Juliana componedor o un Raúl del Pozo tan aterciopelado como también ayer en El Mundo:

“Pero hay que reconocer que han sido capaces de crear la incertidumbre y de amenazar la frágil estabilidad política. No van a ganar, y si ganaran, el desenlace no sería sangriento como en Yugoslavia. Sería quizás un divorcio de terciopelo, al estilo del modelo checoslovaco.”

Desgracadamente, es lo que hay, queridos lectores.

EQM

pd. Tal y como está el patio…, el mismo día en que El País nos cuenta a los españoles que la ONU ha tenido que frenar el intento del independentismo catalán de lograr el aval internacional al referéndum… ¿qué hacían ayer el Rey y la ViceSoraya, en Barcelona, saludando al golpista con motivo de la conmemoración de un acontecimiento que tuvo lugar hace un cuarto de siglo?

¿No debiera haber sido suficiente encomendar tal protocolo al Delegado del Gobierno? ¿Cuánta vaselina de nuestros impuestos le queda a Madrit para administra tal concepto de dignidad?

Ilustración de Sean Mackaoui [Suiza, 1969] en El Mundo, 250716.

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Carta al presidente del Gobierno

El autor subraya que el órdago catalán ha adquirido dimensiones delirantes en la misma proporción que la debilidad del Estado se ha hecho cada vez más ostensible por no atajar precisamente el desafío a tiempo.

Albert Boadella en El Mundo, 250717.

Señor presidente:

Dentro de un breve plazo de tiempo deberá usted tomar una decisión que me afecta como ciudadano español residente en Cataluña. De esta decisión no soy el único afectado sino que las consecuencias de su proceder, por activa o por pasiva, tendrán una repercusión trascendental en el devenir futuro de nuestra nación.

A pesar de su tancredismo en situaciones anteriores que requerían una actuación tajante en este tema, sigo confiando en sus innatas habilidades de excelente autista político. Merece usted toda mi confianza porque, además, es hombre de gran suerte y, en este sentido, me permitirá que le aplique con el mayor respeto y cordialidad el dicho popular “ha nacido con la flor en el culo”.

Lo descubrí hace ya muchos años en la Iglesia de San Martín Pinario de Santiago durante la entrega de medallas de las Bellas Artes. Sumergidos en la penumbra de aquella joya del barroco, los discursos del alcalde de Santiago, del presidente Fraga y del propio Monarca, no gozaron del rayo solar que, cual efecto divino proyectado desde el cimborio, iluminó exclusivamente a aquel Mariano Rajoy, ministro de Cultura, justo el tiempo exacto de su parlamento. Después volvió la penumbra. Quizá me recuerde usted completamente atónito comentándoselo más tarde en el aperitivo oficial.

Esta primera percepción ha sido plenamente ratificada por los acontecimientos posteriores. Unos años después, y contra todo pronóstico, fue escogido candidato a la Presidencia frente a un Rodrigo Rato en sus horas altas. Aquí la suerte no sólo le acompañó a usted por ser el designado sino que, indirectamente, la irradió sobre el propio Partido Popular, visto lo sucedido después con Rato.

También, contra todo pronóstico, tuvo la fortuna de perder las elecciones frente a Rodríguez Zapatero. El asalto de la izquierda al día de reflexión le eximió durante unos años de cualquier responsabilidad posterior en la gestión de la fatídica crisis que asoló nuestro continente. Gracias a la incompetente Administración Zapatero para manejar la crisis y a la destreza que desplegó en crear ocurrencias desatinadas, dispuso usted del camino allanado para su nueva aparición como la sola alternativa sensata ante la ruina inminente. No tuvo que hacer nada. Sólo esperar.

Una vez en la Presidencia, el único brío ineludible era acallar periódicamente a los socialistas recordándoles el estropicio que habían perpetrado. Como por arte de magia, los críticos internos iban desapareciendo de su entorno, mientras que el principal partido de la oposición se hacía el harakiri nombrando candidato a Pedro Sánchez y contribuyendo así de nuevo a su buena estrella.

En todo el recorrido posterior, esta proverbial suerte sigue dejándome atónito. Ha sobrevivido con relativo desgaste a la patología anti PP que afecta una parte sustancial de la ciudadanía española. La oposición le regala además al pupilo Rivera y, para asustar a media España, un viejo Fantomas con coleta junto a un séquito de mocosos trasnochados. Cuando parecía que el PSOE levantaba cabeza con la juiciosa figura de Javier Fernández vuelve el destroyer Sánchez para rematar el partido… y usted viéndolas pasar ejerciendo de preceptor desde su escaño en el parvulario de la Carrera de San Jerónimo. Explayándose con un miserable rufián que parece colocado allí para servir de pasatiempo después de una tediosa sesión.

Comprendo que, en estas circunstancias, no le interese la política y prefiera un buen partido de fútbol. ¿Con tan propicia fortuna, por qué contaminarse en la política? ¿Por qué tomar decisiones de alto riesgo? Le envidio, señor Rajoy, ya que la felicidad consiste precisamente en conformarse con la suerte. Exactamente como usted. Con semejante buena estrella soy incapaz de imaginarme donde hubiéramos llegado en el caso de tomar decisiones osadas. No digo que su inmutable asueto no aporte aspectos positivos a la gobernabilidad de la nación.

El estatismo ante Cataluña ha servido indirectamente para que los ciudadanos españoles y muchos extranjeros hayan asistido día a día al patético espectáculo de la degradación de una comunidad que años ha fue ejemplo de sensatez. Una degradación con escasos anticuerpos, y los pocos, repudiados como traidores. Este sosiego tan suyo sin intervenir en el delirio regional nos ha permitido ver episodios jamás imaginados. Episodios de auténtica república bananera con ímpetus totalitarios.

Editoriales conjuntos de todos los medios catalanes en defensa del nacionalismo. Padres de la patria enriqueciendo a sus retoños con el dinero público. Adoctrinamiento desde el jardín de infancia en el odio a lo español. Obispos cómplices y adeptos al mensaje disgregador e insolidario. Una burguesía pusilánime contribuyendo a que sus hijos vayan chuleando en camiseta por el Parlamento. Apología del incumplimiento de la ley en los medios de comunicación autonómicos. Colocación en la cúpula de la policía a quien comparte tales intenciones inconstitucionales y un gobierno lanzado en una demente huida hacia delante bordeando el abismo financiero y social.

Eso sí, con un Tapies presidiendo la sala de los disparates para acomplejar al resto de españoles sobre la modernidad de Cataluña. En definitiva, una grotesca y falaz forma de proceder en la que planean destellos evocando la memoria del franquismo.

Todo esto ha sucedido impunemente. En las propias narices del Gobierno y las instituciones de la nación y sin que la dignidad de sus integrantes se haya sentido vulnerada por el escarnio constante a la soberanía nacional y al Estado de Derecho. Obviamente, ha sucedido porque se ha tolerado. Usted también. Unas veces por intereses inconfesables. Otras por la innoble actitud de una izquierda que siempre ha visto en esos intentos desmembradores la oportunidad de alcanzar el poder con demagogias de libertades al por mayor.

Desde los primeros signos de este motín, el Estado ha venido haciendo dejación de su responsabilidad en la protección de la igualdad de sus ciudadanos. Ante ello, me dirijo a usted, señor presidente, con inquietud y lo hago porque llegados a lo que considero una emergencia nacional creo intuir sus intenciones al respecto. Basándome en su actitud pretérita, sospecho que seguirá confiando en su buena estrella y en las virtudes del venerado Tancredo que tan buenos resultados le ha producido hasta hoy en otros ámbitos.

Seguirá en esta senda presuponiendo quizá que la creciente degradación política de los protagonistas desembocará en la putrefacción total del invento autodestruyéndose por sí mismo. Sin embargo, los acontecimientos demuestran que esta política ha significado un rotundo fracaso. El desvarío ha seguido aumentando, a pesar de la mensajera de la paz que envió hace escasamente un año y la tomaron por el pito del sereno. A pesar de los dictámenes judiciales.

Ahora el tema adquiere proporciones delirantes en la misma proporción que la debilidad del Estado se ha hecho cada vez más ostensible por no atajar precisamente el desafío a tiempo. Que son desleales, insolidarios y xenófobos, a estas alturas lo saben hoy todos los españoles. Por eso su política ha creado una sensación de impotencia a la ciudadanía ante la constante amenaza de sedición sin respuesta.

Espero que su indiscutible sensatez le haga ver en esta ocasión trascendental la necesidad de confiar también en su buena estrella precisamente para tomar una decisión ejemplarizante. De lo contrario, en muy pocos años el secesionismo se convertirá en el auténtico hecho diferencial de los habitantes de esta península y usted, en el Cameron del sur.

Albert Boadella es dramaturgo.

Vía. Fot. Antonio Moreno

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Y chics

Arcadi Espada en El Mundo, 250717.

Los intelectuales y artistas catalanes de Juan Cruz se manifestaron ayer en El País sobre el Proceso. Todos ellos han tenido una gran influencia en la literatura, la música o el teatro español de las últimas décadas, y por lo tanto una gran influencia social. Es interesante leer lo que dicen, porque ayuda a comprender las razones de que en España esté a punto de desencadenarse una grave crisis institucional y civil.

De las 15 personas entrevistadas, solo la escritora Núria Amat alude correctamente al nacionalismo, a su capacidad de manipulación y a sus mentiras, y a su tóxica responsabilidad. Los demás eluden su señalamiento. Eduardo Mendoza, siempre de broma, ay, dice incluso que el nacionalismo “es de otro tiempo y no es relevante en esta cuestión”.

Es casi un lugar común de los constitucionalistas acusar a los dos grandes partidos españoles de no haber afrontado un combate intelectual y político de deslegitimación del nacionalismo. ¡Sin duda! Pero qué decir de la intelligentsia más directamente afectada por él. Lo que hoy manifiestan en el periódico es lo que han hecho siempre: contemporizar con una ideología siniestra que han contribuido a hacer pasable y hasta simpática.

Lo que la gran mayoría de ellos no quiere advertir en el Proceso es, justamente, esta elementalidad radical: una parte considerable de los catalanes, liderados por un gobierno moralmente corrompido, han elegido el camino xenófobo y se niegan a convivir con el resto de españoles. Es probable, además, que esta elusión del auténtico problema esté justificada por otro rasgo característico de buena parte de los entrevistados: reconocer la implícita xenofobia nacionalista les obligaría a dejar de ser equidistantes.

Porque la verdad es que el Partido Popular, o sea ¡el nacionalismo español!, no ha mostrado hasta ahora el más mínimo interés en romper la veterana convivencia entre catalanes y el resto de españoles.

Hace años, en uno de los picos de su Cordillera de los Pasos Perdidos, Andrés Trapiello explicaba el caso de un traductor de Cavafis que optó por dar en el prólogo del libro información preventiva, detallando que en el momento de escribir esas líneas estaba en una playa al lado de una mujer bellísima con la que acababa de hacer el amor.

Su histérico interés en que no los tomen por cavafis.

Viñeta de El Roto [A. Rábago, España 1947] para El País, 220717

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LOS MEDIOS DEL MOVIMIENTO NACIONAL
Gregorio Morán [artículo que el autor remitió a La Vanguardia para el pasado sábado en su habitual columna Sabatinas Intempestivas, que el periódico el periódico decidió no publicar. Texto vía Bitácora de Lady Aguafiestington, 220717].

No estaba entre mis intenciones escribir sobre la situación en Cataluña. Imaginaba que un lector habitual estaría ya saturado y poco se podía añadir a lo ya dicho. Cambié de opinión a partir de varios artículos que me han conmovido y que parecen exigir cierto grado de compromiso. Basta citar los de Màrius Carol, de Xavier Vidal-Folch y el sensible y rotundo de Isabel Coixet. No podemos callar aunque estemos en pleno agobio veraniego y tengamos la sensación de que vivimos entre camellos pero sin ninguna experiencia de beduinos. Los artículos son un llamamiento a la responsabilidad y dejan una agridulce sensación de que estamos en un callejón de difícil salida a la que nos han llevado los talibanes que nos gobiernan y sus jaleadores, ¡que no supimos desenmascarar a tiempo!

Conozco a Màrius Carol desde hace años; fuimos amigos durante algún tiempo y luego dejamos de serlo. Punto. Me es indiferente que sea el directorde este periódico, porque a lo que voy es a que su artículo del sábado –“Turbulencias”- me conmovió y al tiempo me lleno de zozobra. “Cuesta entender lo que está pasando, dice…Quedan días y veremos más cosas que no sorprenderán al mundo, pero sí que nos dejarán sin palabras a los catalanes”. No es una amenaza sino un desconsuelo que pretende aliviar una cita del socorrido Gaziel, que acaba en una frase inexorable: “El separatismo es una ilusión morbosa que encubre una absoluta impotencia”.

Escrito todo esto por quien tiene muchas razones para conocer la situación mejor que yo, no deja de inquietar y de obligarnos a postergar otros textos para asumir lo que se nos viene encima. Cuando el tiempo pase, nadie querrá asumir nada, y repetirán, como en antiguas épocas, “ yo era un disidente al que nadie quería hacer caso”. Los “nadies” en Cataluña se cuentan por miles y kilos de desvergüenza. Como en el resto de España, más o menos. Los muchachos de la CUP, más ignorantes que jóvenes, han cometido una patochada que les define. Un cartel de Franco para desprestigiar a quienes rechazan el referéndum. No hay dictador en la historia de España que haya convocado tantos referéndums como Franco y con un avasallador parecido con este en cuanto a las manipulaciones.

Entre el pasado sábado y éste ha ocurrido algo sumamente grave, dentro de las diversas gravedades de un proceso condenado al fracaso. No como dicen los fantasmas llamándolo “choque de trenes” sino a la ruptura brutal de la sociedad civil ¡No seamos petulantes, aquí no se trata de un choque de trenes, sino del enfrentamiento entre un expreso antiguo y apolillado, frente a un tranvía conducido por reclutas del servicio de transportes! Humildad por favor, abandonemos de una maldita vez el pujolismo de los delincuentes de altura y admitamos que somos un tranvía con aspiraciones de tren bala japonés.

Ahora bien, el cese de Albert Batlle como jefe de los mossos d ́ esquadra y su sustitución por el delincuente legal, Joaquin Forn, –podría llamarse así a aquel que rompe la legalidad cuando le peta en función de sus intereses políticos-. Lo hizo en los Juegos Olímpicos del 92; la pitada al Rey; la campaña “Freedom for Catalunya”…Es decir, que a partir de ahora, quien controlará los “mossos d’esquadra” es un tipo dentro de toda sospecha, que no cumplirá la legalidad que no le exijan los ilegales. No quisiera incluir aquí su amplio currículo como talibán de la barretina.

Estamos en manos de un personal que bordea la ley, y que lo hace con el ánimo de no sólo de incumplirla, sino de imponer la suya, que no es otra que ir a la ruptura y provocar un conflicto no sólo cívico sino violento. Necesitan algún muerto que sirva de símbolo a la asonada. En ocasiones pienso que estamos rememorando las guerras carlistas a los que son tan agradecidos gran parte de
estos fanáticos del enfrentamiento. “Un muerto salvaría a Cataluña”, es el lema escondido entre los conspiradores de esta farsa.
Baste decir que Artur Mas confiesa a los suyos que llegará el momento oportuno de ocupar los edificios estratégicos de Barcelona. Seamos serios, con un líder de mando único como Joaquín Forn, eso obligaría a situaciones sin salida y de alto riesgo para vidas y haciendas, no sólo para la ciudadanía pastueña que ve el panorama como si no fuera con ellos.

Nunca se hizo tan evidente, desde los tiempos del franquismo, el dilema de estar con el poder o contra el poder. Y aquí entramos los plumillas. Los fondos destinados a diarios como Ara, Punt Diari, TV3, que superan Canal Sur de Andalucía o el canal de Madrid, que ya es decir, cantidades de todos modos exorbitantes que pagamos todos los ciudadanos, desde Cádiz a Girona, y donde sobreviven 7 directivos de TV3 con salarios superiores a los 100.000 euros, podrán parecer una nadería frente a las estafas reiteradas del PP, pero describen un paisaje. Cobrando eso, ¡cómo no voy a ser independentista!

¡Qué simples somos cuando decimos que esos medios no los ve ni los lee nadie! Se equivocan y por eso estamos donde estamos. El columnista- tertuliano podrá ser despreciado, y lo merece, pero crea opinión. En muchos casos es su única fuente de información. Son los Jiménez Losantos del Movimiento Nacional catalán. ¿Acaso el viejo “Arriba” del franquismo, o “Pueblo”, o las agencias gubernamentales las leía alguien? Pero estaban ahí, presentes, supurando la bilis contra el enemigo. Ayer como hoy.

Son una especie de diarios virtuales, anónimos, a los que los idiotas echan una ojeada que les basta para saber por dónde va la cosa. Perdónenme que eche mano de la memoria, mi pariente más querida. ¿Se acuerdan del exilio de Joan Manuel Serrat en México durante el franquismo? ¿Qué cosas venenosas no se dijeron y tanto en los medios de Barcelona como en los de toda España? ¿Quieren que les haga un repaso de las cartas al director en la prensa catalana? Por cierto, que entonces esa bazofia se firmaba; ahora los canallas son anónimos.

Mi viejo amigo el nacionalista vasco Iñaki Anasagasti inventó el feliz término de la “Brunete mediática” para designar ese macizo de la raza castizo de la pluma y la palabra, que embiste contra todo lo que ni le gusta ni entiende. Habría que recuperar ahora los Nuevos Medios del Movimiento Nacional catalán. Te crujen por una disidencia, por una opinión que no sea la de las instituciones corruptas de la Generalitat. ¿Se han fijado en el interés reiterativo en las fotos de Pujol hecho un pimpollo, como si apenas hubiera salido del juzgado o de la Generalitat. Un intocable. Casi siciliano, entre Toto Riina y Berlusconi. Se ha iniciado su recuperación. Los edecanes de antaño reivindican al Padrino. “¡Hizo tanto por nosotros!” Tanto, tanto que se convirtieron en una familia de comisionistas.

Nos vamos al carajo, señoras y caballeros, pero la diferencia entre Patria y Patrimonio se mantendrá intacta. Es lo que suele ocurrir con este tipo de contrarrevoluciones pletóricas de banderas, que siempre están pensando en el mañana. El presente siempre queda para los sicarios y los tontos inútiles.

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Notas.-

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