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Casa Juana

Aunque sus vecinos han colocado pasquines en sus domicilios diciendo que ‘Juana está en mi casa‘, la verdad es que, hasta ahora, nadie sabe dónde Juana Rivas se ha escondido de la Justicia, faltando a la citación con el aplauso generalizado de progresía española. Escuchen a la Secretaria de Igualdad del PSOE, Carmen Calvo, pidiendo que un padre condenado en firma por malos tratos a su mujer pueda tener:

el disfrute de sus hijos en cualquiera de los formatos posibles“.

El pasado viernes, desde la Moncloa y en la despedida pre-verano, al benefactor Rajoy, asustado y poniendo carita de pena, le parecía muy comprensible que Juana Rivas -que está en casa de TVE, quien lleva una ristra de telediarios en su defensa- se encuentre en paradero desconocido, faltando a su obligación de devolver los hijos al padre por haber escapado con ellos desde italia, sin permiso del mismo.

Hay que ponerse en el lugar de esta madre” / “A las personas conviene atenderlas, a las personas conviene comprenderlas y luego está todo lo demás

Todo el argumento que da Rajoy para justificar el ‘secuestro’ es que en su día el padre ya fue condenado en España, a 90 días, por maltratador. Y yo que creía que este excepcional sensato que nos gobierna ponía pon encima de su capacidad de comprensión…, el cumplimiento de la Ley…

Pero ya, lo sabemos. Depende. Es decir, que cuando a nuestro Presidente le conviene llevarse bien con las ecofeministas, comprende perfectamente que esta señora incumpla la ley que él dice defender ante los golpistas… . Ahora sólo falta que el beatle de Gerona salga a decir que espera del Mariano la misma comprensión con la que acaricia a la secuestradora…

Juana Rajoy, la comprendida por el Presidente, parece que ya está en casa del Tribunal Constitucional, a quien la fugitiva, a través de sus abogados, acaba de solicitar amparo porque lo vale, como mujer que es. Lean más abajo lo que opina el abogado del exmarido de la fugitiva, que es socialista compañero de partido de la citada Carmen Calvo y, como cuenta Arcadi Espada [ver infra], fue candidato al Congreso por Vizcaya en 2016.

Huída primero de la Justicia italiana, del juez del lugar, es ahora una fugada de la Justicia española y de una Guardia Civil que no parece no saber ni qué decir:

Estamos a la espera de la decisión de la autoridad judicial sobre qué hacer“.

¿Se imaginan que tal desprecio por la ley hubiera sido cometido por el marido italiano o, peor, español? Es que no hubieran tardado dos segundos en meterlo entre preventivas rejas.

¿Cuándo la Unión Europea establecerá un Código Penal común para todos sus Estados Miembros? Ni se sabe…, porque para eso haría falta que la Europa comunitaria tuviera unos valores comunes de los que carece…

¿Se imaginan que a Juana Rivas, Dios no lo quiera, en su actual huída con los niños, le diera una enajenación transitoria como para acabar cometiendo una desgracia que implicara a la descendencia común? ¿Con qué forceps se tragaría el benefactor sus comprensivas palabras?

¿Dónde quieren que acabe el concepto de padre en una sociedad empeñada en destrozar la paralela importancia del mismo? ¿Qué analfabetismo representan los Fuenteovejuna de ‘está en mi casa’? ¿Y los jaleadores medios?

Juana Rivas es una muestra evidente de cómo, en España, el Sistema no hace sino crecer en sus suicidas discriminaciones por razón del sexo.

Repito: lo pagaremos muy caro.

EQM

Ilustración de LPO [L. Pérez Ortiz; España, 1957], en El Mundo, 300717.

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Juana está en casa de Rajoy

Arcadi Espada en El Mundo, 300717.

Mi liberada:

El presidente del Gobierno tuvo el viernes un buen día. Aún se oía el eco de su comparecencia ante el tribunal de la Gürtel, que se saldó sin mayor daño del que se infligieron a sí mismos los abogados. Luego estaban las alentadoras cifras económicas. Las previsiones del FMI, alargadas hasta 2018, son que España será, por cuarto año consecutivo, el país desarrollado que más crezca. Crecimiento, caída del paro, estabilidad parlamentaria. El presidente también habló de Cataluña. No solo habló, lo que le es común, sino que actuó: el Gobierno recurrirá ante el Constitucional la nueva deslealtad articulada del gobierno autonómico.

Y volvió a insistir en lo sustancial:

“Decir que [Puigdemont] se va a saltar la ley no puede ocurrir”.

Luego alguien le preguntó por el caso de Juana Rivas. Y dijo:

“Hay que ser conscientes de lo que le ha ocurrido a la mujer. Ha sido agredida dos [sic] veces. A las personas conviene comprenderlas y luego está todo lo demás”.

El caso de Juana Rivas es el caso de una mujer que se ha llevado a sus dos hijos, contra la ley que le obliga a entregárselos a su padre. El caso de Juana Rivas es el de esos vecinos granadinos, pero sobre todo fuenteovejunos y espartaquistas, que han empapelado comercios con la leyenda Juana está en mi casa. A los que se añade ahora el presidente del Gobierno. Hay que decirlo otra vez: el presidente del Gobierno en una declaración oficial. No el tuit de la desequilibrada, escritora también llamada, que escribe: “26 niños asesinados por su padre en un año durante el régimen de visitas”.

No esta frase inmortal de un editorial de la prensa socialdemócrata:

“Independientemente de quién tenga razón, la justicia debe velar por el bienestar de los menores y las víctimas de violencia de género”.

No, ni siquiera, esta declaración de la primera matrona andaluza:

“Todo mi apoyo a Juana Rivas en su lucha para proteger a sus hijos. Los niños también son víctimas de la violencia machista”.

No. El presidente del Gobierno. El que durante los últimos años no ha acudido a comparecencia pública en que no deba defender la ley. El que tantas veces se ha visto obligado a defender la presunción de inocencia de sus compañeros. “Nuestro primer adulto”, como Espada lo llamaba el otro día, en el peligroso volapié del columnista. A las personas conviene comprenderlas. Parece que el presidente comprende bien a Juana Rivas y por lo tanto no insistiré. Pero ahora va a comprender a Francesco Arcuri, el padre de los hijos de Juana Rivas. Supongo que le bastará su palabra de hombre y de víctima como en el caso de Juana le ha valido su palabra de víctima y mujer.

Arcuri está ahora en Granada, hospedado en un hotelillo. Esperando a que se cumpla la ley y pueda reunirse de nuevo con sus hijos, a los que no ve desde mayo de 2016. En nombre del presidente del Gobierno de España le llamé y le pregunté: “¿Quién es usted?” A las personas conviene comprenderlas. Arcuri tiene 50 años y es genovés. Su padre, Camillo, es periodista. Publicó un famoso libro, Colpo di stato, sobre los peores años recientes de Italia: el golpe del príncipe Borghese y el caso Mattei. Ochentón, aún escribe febril. La madre trabajó casi siempre en la casa. Aunque ayudada por todos: los hijos crecieron familiarizados con el feminismo en teoría y práctica.

Francesco Arcuri vive de un pequeño hotel rural en Carloforte, en la Isla de San Pietro. Por lo que muestra Booking parece un lugar modesto y agradable. Este fin de semana la habitación valía 86 euros. De aquí se fue Juana Rivas con los niños, el 18 de mayo de 2016. A pasar unos días en España, dijo. Los dos se habían conocido en Londres, en el invierno de 2005. Algo más de un año después nació el primer hijo, Gabriel. Y una mañana de 2009, ya con calor, la primera y seria desgracia. Vivían entonces en Granada. Juana estaba al cargo de un pequeño negocio, una tienda de alimentación ecológica, y Francesco se ocupaba de la crianza del niño.

Aquella mañana Juana había llegado a la casa después de una noche de farra. Discutieron. Hubo insultos recíprocos. No era la primera vez que todo aquello pasaba. Entrada la mañana, ya despiertos, siguieron discutiendo. Juana la emprendió a golpes contra algunas de las cosas de Francesco: su ordenador, un disco informático, unos auriculares. Él quiso limitar los daños y cuando trataba de arrancarle los auriculares, probablemente le lastimó la mano. Juana acabó por coger la puerta.

Le dolía la mano y se fue a un hospital donde le diagnosticaron una lesión leve. Y donde le insistieron en que presentara una denuncia contra Francesco. Por la tarde, el padre sacó a pasear al niño. Su intención era acercarse a la tienda para ver si Juana estaba allí. No pudo llegar. Un policía de paisano lo paró en plena calle:

-¿Usted sabe por qué voy a detenerle?

-Perdone, pero no tengo ni idea de lo que me está diciendo.

El policía lo detuvo y lo llevó a comisaría. Pasó la noche en el calabozo y al día siguiente el juez lo dejó en libertad con cargos y le prohibió acercarse a Juana.

El juez no determinó su alejamiento del niño. Lo determinó Juana Rivas. La situación se le hizo tan insoportable que prefirió evitar el juicio y aceptar una condena de tres meses y un año de alejamiento. A las personas hay que comprenderlas. Era inocente, pero quería volver a ver a su hijo. Y tal vez, en un rincón no dicho de su corazón, pensó que quizá podría arreglarse con Juana. Aceptó la condena y lo que es peor, la culpa.

Al poco tiempo los dos quebraron su orden de alejamiento. A fondo la quebraron. El 11 de enero de 2014 nació Daniel, el segundo hijo. El Derecho prevé dar una segunda oportunidad a la gente, porque imita a la vida. Pero no salió bien. En mayo de 2016 Juana se marchó de la isla con los niños. Lo necesito. Quiero estar un tiempo con mi familia. Volveré. En agosto le anunció que no volvería. En noviembre prohibió que padre e hijos tuvieran su habitual contacto por skype. Y presentó una denuncia por agresión contra Francesco. Esta denuncia que el presidente del Gobierno confunde irresponsablemente con un hecho.

Francesco habla desde un hotelillo de Granada. No tiene más planes que el de volver a ver a sus hijos. Adolfo Alonso, su abogado, militante socialista vasco y candidato al Congreso por Vizcaya en 2016, medita lo que dijo el viernes la secretaria de Igualdad del Psoe, Carmen Calvo, sobre el pacto parlamentario contra la llamada violencia machista y con la historia de Juana y Francesco golpeando su noble corazón de socialista igualitaria: “Que no vuelva a ocurrir que un padre condenado en firme por malos tratos pueda tener luego el disfrute de sus hijos en cualquiera de los formatos posibles”. Medita el letrado Alonso cómo Carmen Calvo y él militan aún en el mismo partido.

El presidente del Gobierno está satisfecho. Tiene motivos. La economía. La estabilidad. Sería terrible que el presidente del Gobierno empezara a parecerse a esos histéricos que, sin ninguna grave preocupación en la vida, emprenden causas dictadas por el aburrimiento, el oportunismo y la frivolidad.

Y sigue ciega tu camino.

A.

Collage de Leonard Giovannini para el texto de Arcadi, en el blog de éste, 300717.
[Aquí la imagen del collage, en grande]

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Texto de Leonard Giovannini en el blog de Arcadi Espada, 300717, acompañando al texto del periodista, publicado en El Mundo.

Balanza de pega

Hoy plagiamos otro Vermeer epistolar. La silueta de K aparece algo devorada por el resplandor del plasma; desde la pantalla Rajoy mira hacia la carta que sostiene nuestra lectora habitual.

Esto último es llamativo. En primer lugar, la carta va dirigida a K y no a M. En segundo lugar, Espada tiene el número de Rajoy… ¡Si tuviera que decirle algo ya le hubiera telefoneado! Con todo, el presidente sigue tratando de leer de reojo la hagiografía de Arcori por Arcadi.

En el pequeño universo de K el testimonio de la mujer pesa más que el del varón. Pero ahora la balanza está todavía más desequilibrada… ¡El varón levita, elevado a la santidad por arte y magia periodística! Ni siquiera ha sido necesario cambiar la expresión arrobada de K: cree, siquiera mientras dure la lectura, el relato sin contraste.

Juana Rivas en una rueda de prensa en Caracena el 25 de julio.

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Víctimas, verdugos y viceversa

Sufrimos un juicio paralelo en donde la verdad no importa mucho

Adolfo Alfonso en El País, 300717.

Soy el abogado de Francesco Arcuri. Cuando comencé pensaba que era el abogado de “un hombre”, lo cual ya era un mal presagio, por género y por extranjero; después pensé ser el abogado del “monstruo del lago Ness”, porque se me vino encima una campaña de género feminista, a partir del maltrato contra la mujer, basada nada menos que en una resolución de conformidad del año 2009; y por último era el abogado de “David contra Goliat”. Y ya no había nada que hacer.

He intentado reducir los hechos al campo del Derecho, pero desgraciadamente esto no ha interesado gran cosa y me he visto metido en los famosos juicios paralelos en donde la verdad no importa mucho.

He venido manteniendo una postura estrictamente legal, y desde la legalidad confío en que, como mi cliente, yo mismo y los jueces de Granada hemos venido soportando una gran presión, otros operadores y tribunales la soporten, especialmente el Tribunal Constitucional, y haga su trabajo sin estar condicionado por calendarios exprés mediáticos.

Siempre hay fe para el milagro, por supuesto, en un caso que no terminará aquí. A nadie le va a importar la versión de los hechos de mi cliente; es el hombre, es extranjero, es el maltratador, está solo frente a una maquinaria de pancartas que cuesta dinero, ruedas de prensa que pueden costar dinero público (de hombres y mujeres), manipulaciones, olvido de la legalidad, justificación de un doble secuestro de menores, comprensión de una actuación injustificable bajo todos los puntos de vista, y el ataque al Estado de derecho. Todo ello se verá normal. “Somos los buenos”, se pensará. “Hemos hecho lo que toca, por favor, cómo se van a devolver esos hijos que no quieren volver”.

Claro, no importará que no quieran volver a Italia, porque nadie pensará que quizá no quisieron venir a España o no fueron preguntados, omitiremos un doble secuestro de unos niños, olvidaremos como sociedad que unos niños pueden ser manipulados y no importará que estemos creando una vía para el incumplimiento sistemático de las resoluciones judiciales de restitución.

Si esto es legítimo, admitamos que es legítima la actuación catalana a favor del referéndum obviando el cumplimiento de las resoluciones judiciales, y admitamos que es legítimo que se lleven a niños españoles a países árabes y no sean devueltos. No somos Europa ante algo cotidiano porque no nos importa mucho el Estado de derecho. ¡Victoria! No se restituirán los niños a Italia. Y se cambiará una gran falta a la verdad por un argumento sobre el interés de los menores prefabricado después de no ver a su padre.

Seguiremos, con o sin Tribunal Constitucional, y las pretendidas víctimas serán verdugos y los pretendidos verdugos serán las víctimas.

Así no, ni como abogado ni como ciudadano ni como hombre no machista cuyo género, mi género, reivindico con orgullo en estos momentos de persecución. Se habrá cometido por la sociedad, una gran injusticia.

Adolfo Alfonso es el abogado de Francesco Arcuri.

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Notas.-

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