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Razones de seguridad colectiva

Si repasan estos días los medios verán que, en torno a la explosión terrorista de Alcanar y los sangrientos atentados de Barcelona y Cambrils, se multiplican los errores garrafales, la dejación de responsabilidades y no sólo la falta absoluta de coordinación entre el Gobierno de España y la Generalidad catalana sino -como dice la conjunta nota de prensa divulgada ayer por la SUP [Sindicato Unificado de Policía] y la AUGC [Asociación Unificada de Guardias Civiles]- por “la debilidad de las instituciones y de los responsables políticos de nuestro país” de unos y el objetivo, perseguido por los otros, de “transmitir una imagen al exterior de nuestras fronteras de un estado catalán ‘autosuficiente’, instrumentalizando para ello sin ningún tipo de reparo la seguridad pública“.

Ya lo comentaba suficientemente ayer pero baste subrayar como significativos, entre los muchos que se van conociendo a medida que transcurren las hora, dos nuevos datos:

1) Desde el Gobierno de España se están elaborando, aprisa y corriendo, una serie de medidas clarificadoras de la distribución de competencias entre los distintos cuerpos y fuerzas de Seguridad [estatales, autonómicas y municipales] y sus respectivos Gobiernos, con el fin de que no vuelva a repetirse un ridículo, ineficacia y falta de autoridad como el ocurrido.

2) Todavía ni la Casa de Su Majestad el Rey ni la Presidencia del Gobierno de España han dicho ni pío respecto al protocolo que marcará la presencia de ambos en la manifestación antiterrorista del próximo domingo en Barcelona, después de que la CUP, a través de diputada Mireia Boya, manifestara del siguiente tenor, según publica, entre otros, El País:

– […] Tanto el Rey como el Gobierno de España son imagen de “un imperialismo económico que ha financiado a los autores del atentado del jueves pasado”. Boya ha acusado a Felipe VI varias veces de financiar el terrorismo islámico con sus relaciones de amistad e institucionales. “El Rey, que lleva unos días paseándose por aquí, no es bienvenido”, ha dicho.

– “Todo el mundo sabe cuáles son las relaciones de amistad y económicas de la monarquía española, sus relaciones con las monarquías pérsicas, como Catar y Emiratos, que financian al Daesh [nombre común entre los árabes para referirse al califato] y que son culpables de lo que sucedió el jueves en Barcelona. Es una hipocresía enorme que el Rey venga a pasearse”.

– “Nos gusta estar en la calle, al lado de la gente, de su dolor. El cómo participaremos lo determinaremos a partir del resultado del diálogo entre instituciones y administraciones”, dijo Boya, quien reiteró la negativa a participar en la manifestación al lado de Felipe VI y Mariano Rajoy, a quienes acusan de patrocinar “indirectamente” los atentados por las relaciones que mantienen con Estados como Catar y Arabia Saudí.

– “No podemos avalar el marco de esta manifestación con el Rey y Mariano Rajoy. Ambos son responsables de los ataques que sufrió Cataluña”.

Y la Fiscalía General de Estado, sin intervenir.

Repito lo que dije el otro día: el Rey debería haber aprendido de su padre, que tenía la buena costumbre de no asistir a este tipo de actos y arriesgarse a que una antiSistema cualquiera le monte un pollo. También por razones de Seguridad. No hay que confundir la popularidad [de la que goza sobradamente, aDg, la Monarquía, como confirma históricamente el CIS] con el actual populismo analfabeto establecido en el país.

Y Mariano debe decidir de una vez si quiere pasar a la Historia como el Presidente que peor supo gestionar la conllevanza con el nacionalismo o, aunque tarde y mal, prefiere parar los pies al golpismo y comunicar solemnemente sus decisiones -y lo que está ocurriendo- a los españoles a fin de que la defensa del país sea, como sería de desear, una causa colectiva.

EQM

De Emanaciones / Juan Abreu [Escritor. Cuba, 1952]

Estampas

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22 de agosto de 2017

La alcaldesa Colau ha intentado argumentar, a su pobre manera, sobre la ausencia de los recomendados bolardos para proteger La Rambla. Resultaba patético verla farfullar en televisión. Es obvio que el motivo por el que no se colocaron los bolardos fue su mear (marcar territorio) tribal y catalanista contra el Gobierno español, del que provenía la recomendación de instalar bolardos. Según la alcaldesa ya habían controles y seguridad y vigilancia a cargo de los mossos y los bolardos españolistas no hacían (ni hacen) falta. Bueno. Pero.

La furgoneta del asesino recorrió más de medio kilómetro por entre los controles de seguridad de los mossos y por entre la vigilancia de los mossos y de la alcaldesa Colau sin la menor oposición, sin que apareciera un miserable policía catalán de los controles y la seguridad y la vigilancia de la alcaldesa Colau y le disparase. Medio kilómetro. Y después de ese medio kilómetro el asesino se apeó de la furgoneta y escapó a pie tan tranquilo sin que ningún mosso de los controles y la seguridad y la vigilancia de la alcaldesa se dejara ver.

Esto deja claro naturalmente que la seguridad y la vigilancia y la política anti bolardos impuesta por la alcaldesa Colau era, dicho suavemente, una mierda. Una mierda que ha costado la vida, hasta el momento, a quince personas.

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21 de agosto de 2017

En un espigón que se adentra en los mares árticos nos llega la noticia. Después salimos a ver ballenas y a contemplar los fiordos y sus cielos helados es verdad pero ya nada es lo que era y no estamos ni aquí ni allá, lo que es un no estar. Voy en los aparatos por los aledaños de la matanza, desolado como es natural. Pero. También enfurecido.

Sobre todo al ver la conferencia de prensa de la alcaldesa Colau y los señores Junqueras y Puigdemont de verlos ahí de pie a los tres sobre la sangre fresca cómo la aprovechan la sangre fresca para marcar paquete lingüístico. Atacan la segunda ciudad más importante de su país, España (del que son funcionarios y del que cobran) y no usan el idioma del país, y sacan tajada tribal sin pudor y sin decencia y lo primero que hacen es agarrarse los aldeanos cojones lingüísticos ante el mundo y exhibirlos: la matanza ya incorporada y felizmente parte del proceso sedicioso.

Si Barcelona y Cataluña tienen como representantes a esta basura humana, es que el ámbito moral del independentismo catalán se ha instado ya en una cloaca insondable.

Un fallo en el sistema

Los terroristas acaban convertidos en víctimas y quienes sufrimos su acometida criminal, en culpables.

José María Albert de Paco el LD, 220817.

Vengo de leer en bucle el mensaje que Raquel, la educadora de Ripoll que había tratado con algunos de los terroristas, ha publicado en Facebook. En especial este párrafo, en que la autora ha puesto su mejor afán:

Erais tan jóvenes, tan llenos de vida, teníais toda una vida por delante … y mil sueños por cumplir. […] Ya no podré volver a decir “qué guapos estáis”, o “¿ya tienes novia?”. O “madre mía, cómo has crecido”. No podré ver a vuestros hijos, como veo los de los demás. No os podré abrazar… Me duele tanto. No me lo puedo terminar de creer.

Increíble, en efecto, porque estas palabras, que corresponden a la fraseología de la consternación, se emplean aquí para llorar a los asesinos, enaltecidos en virtud de “un sentimiento tan fuerte [que] no es racional”. Inaudito, asimismo, es el intento de la educadora de dar con lo que, en su perturbado discernimiento, deben de ser los verdaderos culpables, tentativa que parece aletear en la mención de esa “otra cara de la moneda, la que no sale en los periódicos”, y que acaso se funda en la necesidad deontológica de iluminar el mundo con un prurito de simetría.

En su angustiada búsqueda, no obstante, no logra dar con ninguna traza del maléfico, enajenador sistema. Al contrario, los muchachos (“¿Cómo puede ser, Younes…?”) pertenecían a familias de clase media-baja, habían cursado estudios, habían disfrutado de clases gratuitas de refuerzo, y algunos de ellos habían aprendido un oficio y se habían empleado en la industria local. Todo ello, al abrigo de un Estado cuya más afable encarnación fue, precisamente, Raquel, quien en lugar de interrogarse a sí misma, someter siquiera a examen su siniestra candidez, prefiere interrogar a la providencia, confundida con un nosotros en que se aprecian las hechuras de la siempre coactiva sociedad.

Piloto, maestro, médico, colaborador de una ONG. ¿Cómo se ha podido esfumar esto? ¿Qué os ha pasado? ¿En qué momento…? ¡Qué estamos haciendo para que pasen estas cosas!

El resultado de tan alucinante operación es que los terroristas acaban convertidos en víctimas y quienes sufrimos su acometida criminal, en culpables, acaso merecedores, digámoslo en la jerga de Raquel, de un período de reclusión en el rincón de pensar.

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El oasis de Ripoll

Pablo Planas, en LD, 210817.

No hay ingenio informático con memoria suficiente para compilar las excelencias de la república catalana surgida de los atentados islamistas de Barcelona y Cambrils. La propaganda es la gran estructura de Estado del nacionalismo, el arte de convertir una tragedia en publicidad y las chapuzas en hazañas. Escribe Carod-Rovira que la víctima ha sido Cataluña y el culpable, el totalitarismo fascista.

Las condenas institucionales evitan con gran escrúpulo los términos islamismo y yihadismo para no incurrir en la islamofobia porque Cataluña es el colmo de la integración en paz y la convivencia en armonía, el auténtico oasis tan sólo alterado por la incómoda presencia residual de una España que se bate en retirada de tanto abatimiento.

El insensato e inseguro infantilismo de la Generalidad encuentra acomodo en el relato informativo, churro del que resbalan cada vez más interrogantes sobre el Chernobil de Alcanar, los bolardos en Barcelona, la muerte de Pau Pérez en la Diagonal, el control de las mezquitas salafistas, el imán de Ripoll, la puntería de los Mossos, la coordinación policial en general y el papel del Gobierno y el Govern en particular.

Entre tanto y en Ripoll, cuna de la civilización occidental catalana, familiares, amigos y conocidos de los terroristas no se explican qué ha podido pasar y malician que todo ha sido culpa del imán, a quien por otra parte jamás se le escuchó, aseguran en el pueblo, ninguna prédica fuera de tono. Contra toda evidencia, Ripoll es para el nacionalismo catalán un ejemplo de manual de cohesión social, un éxito del pujolismo y el sistema educativo propio. Lo más parecido a la zona alta de la Suiza del Mediterráneo, como ha denunciado en Le Figaro el hispanista Benoît Pellistrandi.

La Generalidad, con el general Trapero al frente, deviene Estado. Controla todo el territorio, las comunicaciones, las infraestructuras críticas, lidera la cacería al terrorista y el Gobierno retiene a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y confina el Ejército en sus cuarteles para no ofender la sensibilidad de las autoridades catalanas a costa de la seguridad ciudadana. Esto ya no es un golpe de Estado sino un Estado de golpe.

Caza al terrorista y golpe de Estado: El Gobierno, abatido en Cataluña

La Generalidad rentabiliza la lucha antiterrorista mientras el Ejecutivo confina al Ejército y oculta a Guardia Civil y Policía para no ofender

Pablo Planas, en LD, 210817.

El presunto terrorista Younes Abouyaaqoub, al que se atribuye la autoría material de la matanza de las Ramblas, ha sido eliminado por los Mossos d’Esquadra en un paraje del término municipal de Subirats, en la provincia de Barcelona. El presidente de la Generalidad, Carles Puigdemont, el consejero de Interior, Joaquim Forn, y el “Major” del cuerpo policial autonómico, Josep Lluís Trapero, comparecen en rueda de prensa para anunciar al mundo que en un alarde de eficacia sin precedentes dan por desmantelada la célula yihadista que atentó en Barcelona y Cambrils (Tarragona) con el siguiente balance: cuatro detenidos y ocho “abatidos”.

Misión cumplida viene a decir Puigdemont, aunque Trapero matiza que la investigación continúa, que en los próximos días o semanas habrá novedades, registros y detenciones. Lo tendrá que decidir la Audiencia Nacional, donde este martes serán entregados los detenidos. El presidente de la Generalidad abre la comparecencia y repite mensaje en catalán, español, inglés y francés. Gran reconocimiento a los Mossos, “la policía de Cataluña, y gracias también a la policía de España“. No pierde la oportunidad de insistir en que el Gobierno impide el acceso de los Mossos a bancos de datos internacionales, impedimento pese al que han llevado a cabo un operativo modélico.

El Gobierno de la Generalidad presenta sus credenciales al mundo con un consejero de Interior que distingue entre víctimas españolas y catalanas, un presidente políglota que avala la taxonomía de su subordinado y un uniformado con evidentes signos de fatiga tras haber sido sometido a un centrifugado de comparecencias ante la prensa, la internacional aparte.

Liderazgo de los Mossos

Trapero subraya en todo momento el liderazgo de los Mossos d’Esquadra y describe las circunstancias de la última acción. Cercado, Younes Abouyaaqoub grita que “Alá es grande“, se abre la camisa y se levanta la camiseta. Parece que lleva un cinturón explosivo y los agentes abren fuego. Los TEDAX comprobarán acto seguido que como en el caso de Cambrils, se trata de parafernalia.

La hipótesis es que el terrorista condujo la furgoneta por las Ramblas, huyó a pie por la Boquería, recorrió media Barcelona y llegó a pie también hasta un aparcamiento de la zona universitaria, donde mató a Pau Pérez para robarle el coche. Luego arrolló a una patrulla de los Mossos que abrió fuego sin éxito y aparcó el coche en Sant Just Desvern con el cadáver del infortunado y una mochila dentro. A partir de ahí, dos horas después del atentado de las Ramblas, el jueves, se pierde su pista hasta el lunes por la tarde, cuando es encontrado por los Mossos tras el aviso de una ciudadana que recela del deambular del sujeto y ha visto las fotografías difundidas.

La policía regional sostiene que en el chalet de Alcanar se han encontrado rastros de dos cadáveres, uno de ellos el imán, pero no descarta que haya tres. Seis terroristas han muerto por arma de fuego, uno de ellos casi en directo tras varias salvas de disparos. Un montón de interrogantes sobre las actividades del grupo en Ripoll y en Alcanar están abiertos, así como cabos aún sueltos en la “película” de los hechos.

La Generalidad controla el territorio

En paralelo, el ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, tras una reunión del Pacto antiterrorista al que Podemos y los partidos del Gobierno catalán, ERC y el PDeCAT han asistido como observadores, comparece ante los medios en Madrid para insistir en que se descarta aumentar el nivel de alerta y que el Ejército asuma la seguridad de infraestructuras básicas. La Generalidad también se encarga de la atención a las víctimas y la identificación de los cadáveres y no duda en exhibir al consejero de Justicia, Carles Mundó, en calidad de notario mayor, para que certifique la nacionalidad de los asesinados.

La Generalidad, a través de los Mossos, ha tomado el control del territorio, los nudos de comunicaciones, las instalaciones básicas y se impone en la batalla de la propaganda. La versión única es que la Generalidad ha demostrado que el Estado español no sólo es prescindible sino que es un lastre toda vez que anunciadas las novedades a la prensa hay que comunicar después lo mismo a la Guardia Civil, la Policía Nacional y el CNI por pura cortesía.

 

 

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Notas.-

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