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Portadas de Charlie Ebdo [ISLAM, RELIGIÓN DE PAZ ETERNA!] y El Jueves [NO TENIM POR. BARCELONA SOMOS TODOS], con motivo de la masacre yihadista de Barcelona

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De broma y de veras

Las dos portadas [Charlie Hebdo y El Jueves] y los textos de la primera, reflejan bien a las claras dos concepciones antagónicas del conflicto con el islamismo radical y, en concreto, con el recientes atentado de Barcelona.

Aquí, en España, con humor, sin miedo, mirando para otro lado, plenos de buenismo y Alianza de Civilizaciones, en un hipócrita y festivo castell totalmente alejado de la realidad en el que, eso sí, han tenido el acierto de incluir a ningún musulmán…, pero insertando, si se fijan bien, abajo a la derecha, a un personaje con turbante entre el gentío que participa de la folclórica fiesta unitaria, solidaria, pacífica, incluso comprensiva, de ese ‘no tenim por’ [no tenemos miedo], que a buen seguro dará mucho más que hablar si los golpistas catalanes lo acuñan como eslogan popular para enfrentarse próximamente a la imperialista España…

Será en nombre y representación de los cuatro gatos barceloneses que, en nombre de los musulmanes, han condenado públicamente la matanza…

Pero hay más: los mismos de El Jueves que asumen la soberana falsedad del ‘no tenemos miedo’ cuentan en el twitter que han insertado con la portada:

Conocemos el mejor antídoto para combatirlo: el humor 

¿Nos pueden explicar a qué santo y cómo van a combatir un miedo que dicen no tener?

Por no hablar de que, una vez confesado que, naturalmente, sí lo tienen, aconsejar el humor como antídoto no deja de producir la sensación de profunda vergüenza ajena…

En cambio los franceses, reflexionan seriamente sobre la interrelación islam-islamismo y sobre el distinto eco occidental que despiertan las matanzas terroristas de los islamistas, en función de dónde se produzcan [ver infra].

Porque hay que estar muy ciego para no ver que entre los asesinos terroristas no ha aparecido ningún cristiano, budista, etc., y tener intención de hacer saltar por los aires el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia me suena a mí que a nosotros, los cristianos, muy laico no nos debe de sonar…

Y porque si los cristianos asesinados lo son en gran parte de África, la cosa como que nos deja pero que bastante fríos…

EQM

pd. Así han visto, también, en Charlie Hebdo, la formidable y bilateral seguridad hispano-golpista, tan coordinada ella, exhibida en Alcanar-Barcelona:

Felix [Francia]. La seguridad, puesta en cuestión.

Homenaje nocturno

Gérard Biard, en Charlie Hebdo, 210817. + [en papel, n°1309, del 23 agosto 2017]. El autor es el actual Redactor Jefe de la revista.

La apagada Torre Eiffel es como los minutos de silencio. Ahora es el servicio mínimo que se impone después de cada ataque. Después de los ataques de Barcelona y Cambrils, no faltó: el símbolo de la Ciudad de la Luz se desconectó. Como en el caso de los ataques en Manchester, Londres, Berlín, Estocolmo, Bruselas …

Este homenaje en forma de extinción de los incendios se hace obviamente cuando Europa es golpeada. Pero no solamente. Buscando un poco, siempre encuentras una buena razón. La Torre Eiffel se extinguió el 26 de mayo, cuando los cristianos fueron atacados en Egipto. Era el 31 de mayo, después del ataque en el barrio de las embajadas en Kabul, que dejó más de 150 muertos, representaciones diplomáticas occidentales habían sido afectadas. Era el 8 de junio después de que el ataque kamikaze contra el Parlamento y el mausoleo de Ayatollah Khomeini en Teherán – homenaje a un ex huésped de Francia …

Por supuesto, la indignación simbólica no puede estar en todas partes. Las víctimas de Boko Haram Níger, Nigeria, Burkina Faso, Camerún, por ejemplo, no han tenido derecho al apagón, excepto el propio. Lo mismo ocurre con las víctimas de las franquicias asiáticas del DAES. Es cierto que si tuviéramos que apagar la electricidad siempre que la ideología islamista mata a alguien en el mundo, pasaríamos nuestro tiempo en la oscuridad…

[Traducción de EQM]

Atentados: “Avestruzes de vacaciones”

Laurent Sourisseau, ‘Riss’, en Charlie Hebdo, 230817 [en papel, n°1309, del 23 agosto 2017]. El autor es el actuar Director de la revista.

“¿Toca hablar del terrorismo? Desde el anuncio de los atentados de Barcelona, todo el mundo ha desempeñado su papel como en una función teatral bien engrasada. Las radios y las teles han invitado, como corresponde, a los “especialistas”, quienes repiten un poco lo mismo que cuando el último atentado. Los políticos han condenado en Twitter estos “odiosos actos de barbarie” y las personalidades han tuiteado mensajes de apoyo a las víctimas. Cada cual ha hecho lo que tenía que hacer, cumpliendo con su papel, para que las cosas vuelvan a la normalidad al día siguiente.

Para convencernos de que todo esto se ha convertido en algo trivial, se nos ha contado incluso que, desde el terrible atentado de Madrid en 2004, los españoles se habían acostumbrado al terrorismo y que, aparte algunos turistas cobardicas, los coches-ariete de Barcelona apenas impresionan ya a nadie.

Algo ha cambiado, sin embargo, desde el 7 de enero de 2015. Los debates y los interrogantes sobre el papel de la religión, y, más concretamente, de la musulmana, en todos esos atentados han desaparecido por completo. El ataque a Charlie Hebdo había obligado a los medios y a los intelectuales a abordar esta cuestión, dado que lo que motivó a los asesinos fueron las caricaturas de Mahoma. Para “lo” del 7 de de enero ya no se podía decir que la causa era la intervención de Francia en Mali o en Siria, puesto que aún no se habían producido. Tal vez por ello, dos años más tarde, los medios hablan cada vez menos de “lo” del 7 de enero…

Desde entonces, una labor de propaganda ha logrado distraernos y hacernos disociar los atentados de cualquier aspecto religioso. Hoy, ya nadie se plantea el papel del Islam en la ideología del Estado Islámico. La comedura de coco ha sido tal que todo el mundo acepta que no hay que cuestionar “el hecho religioso en sí”. Éste se impone a todos, y aquellos que se atreven a ponerlo en entredicho son tachados de burdos anticlericales de otra época.

Pero como a pesar de todo hay que dar una explicación a los atentados, se nos sirve como sucedáneo la geopolítica. Las causas de todos los atentados serían la guerra en Irak, el petróleo, la política de Obama, de Trump, y todo un conjunto de razones que, si bien no carecen de cierto interés ni pertinencia, tienen el gran mérito de evitar que se hable de religión y, sobre todo, de la musulmana.

A menudo se contrapone el Islam con el islamismo. Como si estas dos concepciones religiosas fuesen dos planetas extraños el uno respecto al otro. Para ahorrar a los musulmanes moderados la afrenta de vincular su fe a la violencia yihadista, se ha disociado metódicamente la religión musulmana del islamismo. Sin embargo, el islamismo forma parte del Islam.

Cuando se critica la Inquisición y sus crímenes, no se desgaja ese fanatismo del resto de la Iglesia católica. Aunque muchos cristianos denunciaron la Inquisición, ésta es un elemento del cristianismo y de la Iglesia. Por ello, siglos más tarde, el papa Juan Pablo II se sintió obligado en 2000 a hacer votos de arrepentimiento por los crímenes cometidos en nombre de la Inquisición; en nombre del cristianismo.

Curiosamente, cada vez que los integristas musulmanes cometen crímenes, se crea en torno a ellos un cordón sanitario para “exfiltrarlos” del Islam, y así evitarle a la religión de Mahoma la más mínima crítica. Oh, sí, cuánto más confortable es hablar de Bush, Obama o Trump que husmear en los problemas que desde hace décadas desgarran al Islam.

El confort intelectual prima por encima de todo. El confort es la obsesión de nuestras sociedades consumistas. Queremos unas vacaciones confortables en España, en buenos hoteles y con buenos restaurantes. Queremos debates apasionados sobre Neymar y sobre el cierre de los paseos que bordean el Sena. Oiga usté: ¡es que no nos hemos alquilado un piso turístico en Barcelona para que nos arrollen por Las Ramblas y encima tengamos que ponernos a hablar del la religión musulmana!”

Queremos debates apasionados sobre Neymar y sobre el cierre de los paseos que bordean el Sena. Oiga usted: ¡es que no nos hemos alquilado un piso turístico en Barcelona para que nos arrollen en Las Ramblas y encima tengamos que ponernos a hablar de la religión musulmana!

Para nuestro confort, evitemos pensar en todos estos asuntos penosos que nos empozoñan la existencia. No pensemos demasiado en ellos: otros, con sus vehículos asesinos y sus cinturones de explosivos, lo harán por nosotros”.

[Traducción de un colega]

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Ahora hace año y medio…

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Gérard Biard: “Nos enfrentamos a formas nuevas de totalitarismo

El redactor jefe de ‘Charlie Hebdo’ habla a un año del atentado terrorista contra la revista

Bertrand Pecquerie en El País, 050116.

Gerard Biard es el redactor jefe de la revista satírica francesa Charlie Hebdo, que hace ahora un año sufrió un atentado en el que murieron 12 personas. Biard repasa lo que ha supuesto este año para el semanario y su forma de entender el humor.

Pregunta. Un año después de la matanza que diezmó la redacción de Charlie Hebdo, ¿qué es lo que no quiere oír el 7 de enero de 2016?

Respuesta. Me da miedo incluso oírlo. Frente a estos actos de terrorismo, siempre acabamos encontrando explicaciones y justificaciones que de hecho suenan a excusas. Es inaceptable. Para mí, se trata solo de rechazar una ideología totalitaria basada en dogmas religiosos.

P. Sin embargo, cualquier explicación no sirve de excusa…

R. Es cierto, pero el Estado Islámico tiene miles de razones para odiarnos, por lo que buscar explicaciones es un ejercicio que no tiene fin y, repito, siempre con el riesgo de buscar las “razones correctas”. Estas no existen dado que el único objetivo es imponer a unas sociedades democráticas una ideología religiosa radical.

P. ¿Habla de fascismo islámico?

R. Yo, que soy de origen italiano, rechazo la palabra “fascismo” porque tiene demasiadas connotaciones en un contexto histórico. “Totalitarismo” me parece más adecuado y la palabra abarca mucho más que el estalinismo y los fascismos del siglo XX. Por desgracia, nos enfrentamos a unas formas nuevas de totalitarismo en el siglo XXI.

P. ¿Cómo vivió los atentados de París del 13 de noviembre de 2015? ¿Cómo una repetición del 7 de enero?

R. Estaba en la redacción de Libération para celebrar su traslado, muy cerca del Bataclán y de los cafés del distrito XI de París. Éramos 300 periodistas y estábamos todos en un estado de estupefacción: era imposible creer lo que las cadenas de información continua nos mostraban. Nuestra obsesión en Charlie Hebdo esta vez era hablar de las matanzas sin ser siniestros. Nuestro mensaje fue sencillo: “Que os den”. Lo decía la redacción de Charlie Hebdo, pero también todos esos franceses que van de copas y acuden a los conciertos. Y el “os” se refiere, por supuesto, a esos fanáticos que quieren imponer un nuevo totalitarismo religioso en Francia y en el resto del mundo, porque Francia, claro está, no es más que un símbolo, y no es el único país amenazado.

P. ¿Cómo explicaría el concepto de laicismo a un público que no sea francés?

R. Empezaría por decir que no existe una traducción satisfactoria en otro idioma. En inglés, secularism no es suficiente para traducir “laicismo”. Después, siempre tenemos que ser conscientes de que existen dos visiones de la separación entre la Iglesia y el Estado: en Francia, la religión no debe inmiscuirse en los asuntos del Estado, mientras que en un país como EE UU, es el Estado quien no debe inmiscuirse en los asuntos religiosos. Son visiones contrarias, y es la razón por la cual es tan difícil hablar de laicismo en un país anglosajón.

P. Otras portadas de Charlie Hebdo han creado polémica, como la del pequeño Aylan que murió en una playa de Turquía…

R. Sí, porque otra vez nos acusaron de haber blasfemado. Quisimos cambiar voluntariamente el significado de lo que, en nuestra opinión, se había convertido en “una imagen piadosa”, y estamos orgullosos de mantener esta tradición del dibujo de prensa.

P. ¿Ha cambiado la línea editorial de Charlie Hebdo desde enero de 2015?

R. En lo que se refiere al fondo, no queremos cambiar. Pero asumimos el hecho de que el 70% de las personas que nos leen no nos conocían antes del 7 de enero de 2015. Muchos franceses, pero también muchos europeos a quienes les tenemos que transmitir el mensaje de un periódico satírico cuando en realidad no existe un equivalente en el Viejo Continente. Es verdad que nos esforzamos por ser más pedagógicos, pero nunca nos abstendremos de hacer lo que siempre hemos hecho.

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Notas.-

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