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Mucho susto [y alguna muerte política]

Considero que la irrupción de VOX ha centrado a muchos, de todas las ideologías, lo cual explica que en Andalucía haya recibido bastantes votos del PP, del Psoe y de Ciudadanos. La extrema necesidad tiene esas cosas.

Los ‘derechos históricos’ constitucionales no tienen Historia donde agarrarse…, pero eso no fue óbice para que los ‘padres’ de la Constitución Esoañola se agarraran a ellos para inventarse una autonómica Constitución que, por eso mismo, ha acabado destrozando la convivencia al santificar la desigualdad, la supremacía, la insolidaridad y la esa frecuente desaparición del Estado por incomparecencia, allí donde van floreciendo los reinos de Taifas…

El problema fundamental de la existencia de innecesarios Parlamentos regionales sin soberanía con/sobre la que legislar conduce, indefectiblemente, al suicidio del Estado. Y más si le damos a cada población autonómica el derecho a que aprueben unos Estatutos que debería ser asunto exclusivo de las Cortes y, en su caso, de una consulta nacional.

La demanda de secesión es fruto de un mal endógeno [el nacionalismo vírico] pero también de otro exógeno [un Estado que no hace respetar el principio de legalidad]. De hacer y dejar hacer.

Ser partidario de una recentralización del modelo de Estado es legal y legítimo y acordonar a quien vota a un partido que pretende influir en tal sentido es antidemocrático. Sigo esperando a que los acordonadores me digan, a día de hoy, que propuesta o conducta anticonstitucional de tal partido conduce a aplicar medidas que no se aplican a bilduetarras o coletas chavistas.

VOX no propone, que se sepa, ninguna destrucción del Estado sino del actual modelo de Estado; que como todo el mundo sabe, no tiene nada que ver. Y tampoco en tiendo que algunos contemplen el Estado de las Autonomías como una suerte/desgracia de ‘derecho histórico’, es decir, ya intocable. Cuando si queremos algún día una Europa confederal, me imagino que será reduciendo las Administraciones centrífugas…

En qué ha acertado VOX

Lo cierto es que VOX ha pillado al bipartidismo + Ciudadanos, inmersos en el acojone y la falta de convicción…, con actuaciones de libro:

1) Mientras aquellos mienten, en materia de modelo territorial, patrocinando que el Estado de las Autonomías y la supremacía nacionalista necesita una cepillada y, en realidad, no piensan/quieren hacer nada, llega VOX y apuesta por un Estado a la francesa y la igualdad para todos los españoles, vivan donde vivan.

2) Mientras aquellos mienten, en materia de lengua común, diciendo que van a garantizar el derecho del ciudadano al uso del español y a estudiar en el idioma común pero siguen tolerando lo contrario y a lo más que llegan es a patrocinar, tímidamente, una educación trilingüe…, llega VOX y apuesta por la lógica supremacía de la lengua común y la libre educación en la misma.

3) Mientras aquellos mienten diciendo que combaten igualmente todo tipo de violencia mientras han contribuido activamente a que el Estado regule y subvencione un plan feminista, ‘de género’, que protege discriminada y anticonstitucionalmente a la mujer, tolera cientos de miles de denuncias falsas que simplemente se archivan, arruina al hombre y destroza a la familia, llega VOX y apuesta por un régimen jurídico contra la violencia que no discrimine a nadie –mujeres, ancianos, niños y débiles en general- y que se base en los agravantes y atenuantes que condicionen la tipificación del delito.

4) Mientras aquellos mienten sobre su firmeza ante el chantaje nacionalista mientras navegan entre dos aguas y no quieren sentar la mano contra el golpismo, llega VOX y utiliza la acusación popular y el Código Penal para arremeter contra el golpismo y sentarse públicamente en el proceso ante el Tribunal Supremo como único partido capaz de tomar una iniciativa de tal naturaleza.

¿Qué ha ocurrido pues?

Qué la gente –en general y, sobre todo, los cientos de miles que se sienten perjudicados por la cobardía en materia de educación, de la defensa del Estado, de las políticas ‘de género’, del uso de la lengua común, del golpismo, etc., han dicho basta, han tomado nota y han apostado, a su vez, por un partido que -como sí PP/PSOE– no arrastra 40 años de cobardías ni la navegación al pairo que en estos temas –y en otros- evidencia Ciudadanos.

Y que cuando alguien les sugiere que igual se equivocan y estos acaban no haciendo tampoco nada…, tiene una respuesta de perogrullo:

– Bueno, pues si me vuelvo a equivocar…, al menos podré pensar y decir que no han sido los de siempre….

Porque, en el peor de los casos, cambiar de piedra a la hora de tropezar es lo menos que se puede hacer.

Y parece que si harán cosas…, porque ahora mismo, el en proceso ante el Tribunal Supremo ellos, los de VOX, serán el único partido que estará acusando a los golpistas en nuestro nombre.

Y porque, desde que sorprendieron en Andalucía, PSOE/PP/Ciudadanos han tenido que adaptar sus pasos políticos a la aparición de VOX, certificando que ésta era de ‘EXTREMA NECESIDAD’.

EQM

pd

Les adjunto la habitual carta de Arcadi Espada, eyer en El Mundo, cuyo texto supondrán no comparto. Cierto. Pero Arcadi ha sido, es y será, también para mí, una de las mejores plumas españolas de los últimos 20 años.

También me gusta mucho cómo escribe Juan Abreu y, por si eso no bastara, me encanta lo que publicó ayer en su blog:

Caminata de domingo mañanita la más larga de nuestras rutas del bosque. La niñas infantilizando los perritos como pascuas y yo pensando en el artículo de nuestro periodista Espada y en cómo había retorcido el último párrafo de un artículo excelente por lo demás como casi todo lo suyo pero al final retorcía demasiado para no encarar las autonomías. Bien está. Pero. Sin encararlas no se entiende nada de lo que pasa en España. La socialdemocracia nunca encara, siempre surfea. Y ese es el problema de España. Surfear (a las tribus) nos ha traído hasta aquí. Es un hecho. A España le ha llegado el momento de encarar porque hay que encarar las autonomías es decir suspenderlas o cepillarlas hasta que sólo quede el folklor y nada de poder. Y para eso hay que cepillar además la literatura de la Constitución. Derechos históricos y toda esa morralla. Se les dio poder y ¿qué han hecho con ese poder las autonomías? Cepillar al ciudadano español libre e igual. Ningún poder para las autonomías sobre los ciudadanos españoles libres e iguales. Ese es el único futuro posible para las autonomías. Las almitas tribales si quieren que se refocilen en sí mismas pero folklóricamente y hasta en sus jergas locales que siempre han de ser locales y secundarias respecto al español, idioma de los ciudadanos españoles libres e iguales. En lo de las autonomías, se precisa encarar. Y eso, aunque duela, hay que agradecérselo a VOX.

Que Trump, negociando geopolíticamente con Putin, consiga echar a Maduro a cambio de no incordiar en Crimea, puede dar lugar a que los medios occidentales contrarios a su figura aflojen temporalmente su campaña de linchamiento.

Lo cual no debería significar que lo compensen en España apretando e la campaña de linchamiento contra VOX.

Por dos razones cada vez más evidentes: cada ataque inconsistente supone todo un aluvión de votos para la formación y porque los sectarios cordones sanitarios evidencian la necesidad social de su permanencia como partido.

Sobre Venezuela:

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Ilustración de Santiago Sequeiros [Argentina, 1971] para el texto de Arcadi Espada

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La Constitución equidistante

Arcadi Espada en El Mundo, 030219

Mi liberada:

Estoy viviendo un gran momento en lo personal. Sería una exageración decir que he ingresado en el mullido mainstream. O, incluso, en la simple decencia. Pero se me ha abierto una ventana de oportunidad, a mí que hace solo unos meses tiraba por ella a todo el que utilizara la frase. Tengo datos. El número de insultos en las redes, aunque siempre de varios ceros, ha acusado la nueva situación: los profesionales siguen en lo suyo, pero la cifra de espontáneos seducidos por un giro de mi boca se ha reducido a simple vista.

Desde hace semanas observo también en mi paso fugaz por las tertulias como una consideración: antiguos pleiteantes se me acercan y me dicen, aún en modo susurro, ciertamente, oye, que tú tienes razón en muchas cosas que dices, y yo no puedo dejar de asentir, conmovido.

Luego está el asunto, más escabroso, de los lectores. Ignacio Camacho escribió hace unos meses que a Cs no le gustaban muchos de sus votantes. Me pareció una observación sagaz. Comentando su columna con Santiago González le confesé que comprendía bien lo que le pasaba a Cs, porque a mí tampoco me gustan algunos de mis lectores. Sería triste que se viera arrogancia en mi comentario, cuando lo que hay es justa equidad. Como los autores, ¡también los lectores han de ganárselo! Nunca hay que tratar a los lectores como clientes.

La literatura debe regirse por la misma norma que la política: el lector y el votante tienen razón, depende. No siempre se les puede dar y es conveniente hacérselo saber cuando no la tienen. La cuestión concreta es que algunos de mis lectores más brutos se largan. Si recalaron en mi escritura fue por un malentendido; ahora el malentendido está deshecho y qué felicidad. Es fácil comprender que tanto bienestar se debe a la irrupción de Vox. Este partido me ha hecho de pronto un centrista y un señor.

Es necesario que los antiguos centristas sepan que ahora el centrista soy yo. Y que, en consecuencia, revisen a fondo su equidistancia. Un ejemplo preclaro de personas que ya no saben cuál es su lugar en el mundo lo han dado recientemente el flamante director de la Real Academia, Santiago Muñoz Machado, y los directivos del Círculo de Economía. Esta semana el flamante insistió en sus ideas para la resolución de la crisis catalana que se concretan en “un referéndum de autoorganización o autodeterminación interna y una reforma simultánea de la Constitución con un referéndum estatal”.

Si un hombre capaz de escribir referéndum de autoorganización, de encubrir, vergonzante, autodeterminación con autoorganización y de atenuarla con interna es quien está al mando del Diccionario se comprenderá la dimensión del zulo en que la política mantiene secuestradas a las palabras. Aunque, más que la abyección del ejercicio eufemístico, indigna, en un director de la RAE, su calidad técnica.

Otro preclaro es Juan José Bruguera, el responsable del Círculo de Economía, que ha hecho público el documento Propuestas para mejorar el autogobierno de Cataluña y el funcionamiento del modelo territorial del Estado. El documento es la actualización de las tesis de Muñoz Machado expuestas en Ideas para una reforma de la Constitución, un semimanifiesto presentado en noviembre de 2017 con algunas firmas de juristas del coro, entre ellos, e insólitamente, Francesc de Carreras.

El texto del Círculo arranca de la imaginaria necesidad de conjugar lo que llaman el principio democrático con el principio de legalidad. El dilector oirá una vieja y conocida tonada: la oposición entre democracia y ley que supura desde siempre en el discurso independentista. Desactivada, la maniobra eufemística revela la sumisión de las propuestas al marco independentista, pero aún peor es el blindaje que les proporcionan, tan frecuente en la práctica eufemística. Cuando se oye a alguien oponer democracia a ley, se pide enseguida su ingreso en un programa de salud. Pero la oposición entre principio democrático y principio de legalidad, ah, eso ya parece otro oh là, là. Sin embargo, el principio democrático, a pesar de sus fatuidades, es una formulación sin mayor tradición jurídica, una más de las palabrerías del tercerismo.

En cuanto a su significado mejor no exponerlo demasiado, porque hoza en la ley natural previa a los hombres y entronca con esos derechos históricos que solo encuentran su justificación más allá de la Historia. En esta superchería del principio democrático se basa una de las frases más asombrosas y sombrías, verídica fake news, que se habrán dicho nunca en la España política, la que abre la página 15 del documento del Círculo. Agua va: “Cataluña es la única comunidad autónoma que no tiene aprobado [sic] por referéndum de sus ciudadanos su norma institucional básica, el vigente Estatuto de Autonomía”.

Las propuestas concretas del Círculo, como las del documento antecesor, no merecen mayor comentario. A veces son puro laberinto formalista, como el de llamar al Estatuto Constitución catalana (suspirando porque los independentistas aprecien en lo que vale este regreso a la medievalia), muy aparente y rompedor al elevar el Estatuto de Ley Orgánica a Norma Suprema…, ¡sometida a la Constitución Española! Otras no son más que la enésima renovación del apolillado fondo de armario tercerista: reforma del Senado, principio de ordinalidad (tantos principios, dime, ¿no será de lo que careces?), activación de las virutas del Estatuto del 2006 cepilladas por el Congreso y el Tribunal Constitucional, etcétera.

Todas ellas se basan en la interpretación precisa que el documento antecesor daba a la demanda de secesión, “síntoma concreto y singular de los problemas advertidos en el desarrollo del sistema autonómico”. Es decir, la demanda de secesión no sería consecuencia de un mal endógeno (nacionalismo, xenofobia, desprecio a la democracia), sino exógeno: el funcionamiento deficiente del Estado. El tercerismo fundamentaba su equidistancia en esta deficiencia.

Pero como ya te anticipé, libe, los márgenes de la equidistancia han cambiado. Un nuevo actor de la política española, el partido Vox, sostiene que la secesión es el síntoma concreto y singular de los excesos en el desarrollo del sistema autonómico y por eso propugna la desaparición pura y simple de la causa del problema, es decir, del sistema autonómico. Nacionalistas catalanes y nacionalistas españoles proponen así la destrucción del Estado tal como ahora lo conocemos.

Parece un paisaje nuevo, pero no lo es. Este era, al margen de que cada uno exhibiera con mayor o menor cautela su putrefacción, el paisaje de España en 1978. Frente a ellos se organizó no el tercerismo estéril, poseur, violinista y menor sino la Tercera España, la de Unamuno, Madariaga, Chaves Nogales y Clara Campoamor. Y la de Adolfo Suárez. La España que nunca quiso distinguir entre democracia y ley. De ahí que os aconseje, terceristas, que os reposicionéis, como decís en vuestra lengua mascullada. La Constitución del 78 fue y es la legítima y veraz equidistancia.

Sigue ciega tu camino.

A.

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Notas.-

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