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Resistiré‘ [1988]. Interpretada por el Dúo Dinámico. Música de Manuel de la Calva con letra de Carlos Toro y arreglos de Ramón Arcusa.

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ZPedro, resiliente

El otro día, esta joya política, que ha dejado a su maestro, el arruinador ZP, en paños menores, aprovechó la presentación de ‘Pepu’ como candidato del Secretario General del PSOE al Ayuntamiento de Madrid, para dejar constancia de que su proyecto de gobernar el socialismo español con el sustancial y exclusivo apoyo de la militancia -que es como consiguió hacerse con el poder del partido y lo que prometió a sus incondicionales- consiste en ciscarse en las primarias designando al vencedor antes de que se celebren, con el encantador argumento de que, en su calidad de militante, el cargo orgánico y su promesa política no le impide decantarse públicamente con su preferido.

Pero el descaro de su notoria incapacidad para todo lo que no sea viajar por el mundo dejando constancia de su endeblez, no acaba ahí. Ante el temor a que la oposición caliente motores electorales mediante un ‘proceso’ parlamentario sobre su famosa antítesis embadurnada de plagios, ha tomado la decisión de autoconfeccionarse un panegírico auténticamente original porque de lo que se trata es de convertir un feriante en todo un personaje histórico que, “en cuestión de meses ha situado a nuestro país en primera línea de la defensa de valores y políticas progresistas, la justicia, el europeísmo, el feminismo y el ecologismo’. Como suena.

Así que antes de que se le acabe el chollo consistente en alargar el incumplimiento de su promesa de elecciones generales ‘cuanto antes’ -mientras apremia a Maduro a que el sí se apresure a ello- para retrasar lo más posible el buen pasar de pensionado exPresidente, no se le ha ocurrido otra cosa que contar en un libro su arte de resistir, es decir, de cómo hacerse con los mandos de su partido liquidando a los líderes regionales y prometiendo superpoderes para los militantes de base y de cómo hacerse con la Presidencia del Gobierno de España a base de hacer ver a nacionalistas, golpistas, chavistas y filoetarras que como con él no van a estar con otro.

Si a eso le añaden unas cuantas dosis de egolatría para tontos de baba consistente en mostrarse orgulloso de que ‘nunca una moción de censura ha triunfado en España’, ‘es imposible ganarle unas primarias al aparato de un partido’, ‘aquí nadie dimite para ser fiel a su palabra’, ya tienen el mensaje.

Hay que ser, pues, resiliente, esto es, tener la capacidad de adaptación que él ha tenido, ante los agentes perturbadores y los estados o situaciones adversas.

Y, después, cuando no tenga más remedio que convocar las elecciones generales, que le quiten lo bailado y ya con las memorias escritas cuando tenía muy poco que recordar.

Otrosí: Somos muchos los que pensamos que a los anquilosados socialistas barones regionales el pillo, en un descuido de meses, les robó la merienda y que en la próxima cita electoral es posible que, encima, tengan que pagar la cama que supondría perder las baronías en las que todavía gobiernan. Pero de lo cabe ninguna duda es que cualquier cosa que ZPedro diga sobre ellos en su libro, va a resultar todo una carcajada a mandíbula batiente…

Actualización: me acabo de enterar que, según El Confidencial [adjunto e texto], podemos estar hablando de otra obra más de las compartidas por ZPedro, en este caso con una tercera, Irene Lozano… De confirmarse, un nuevo folletín se avecina.

EQM

pd No se pierdan las razones por las que la editorial -imagino que a propuesta de ZPedro o de su asedor Ivan Redondo- recomienda la lectura. No tienen desperdicio:

    • Por primera vez, un presidente del Gobierno de la democracia española publica un libro durante su mandato, y en concreto, transcurrido poco más de medio año de haber accedido al cargo.
  • El texto es una muy equilibrada narración de memoria personal y ensayo político con clara vocación divulgativa.
  • El libro es también la hoja de ruta no solo del Gobierno de Pedro Sánchez sino de la socialdemocracia española del PSOE del cual conquistó finalmente su liderazgo.

Los 21 puntos del ‘president’

1. No se puede gobernar contra Cataluña.
2. Hay que reconocer y hacer efectivo el derecho de autodeterminación del pueblo de Cataluña.
3. Es necesaria una mediación internacional que tiene que facilitar una negociación en igualdad.
4. La soberanía de las instituciones catalanas tiene que ser respetada y no amenazarla con la aplicación del artículo 155.
5. Se tienen que investigar los abusos policiales y económicos ejercidos contra el pueblo de Cataluña.
6. La vía judicial tiene que quedar atrás.
7. Hay que impulsar un compromiso por la ética política.
8. Se tiene que garantizar la separación de poderes.
9. Es imprescindible poner fin a la limitación de derechos fundamentales.
10. El retroceso de la calidad democrática de España se tiene que revertir.
11. Hay que frenar el deterioro de la imagen de España en el mundo.
12. Se tiene que poner fin a la complicidad de cuerpos policiales y aparato judicial con la ultraderecha.
13. Hay que garantizar la independencia judicial.
14. Es necesario asegurar el respeto a los Derechos Humanos.
15. La sombra y la influencia de la cultura franquista pervive y es incompatible con la plenitud democrática de España.
16. La indolencia con el fascismo, la impunidad con las actitudes fascistas tiene relación directa con la impunidad de los crímenes del franquismo.
17. Se tienen que aislar y denunciar los grupos neofascistas.
18. Es incompatible con la democracia la existencia de privilegios derivados del franquismo.
19. Hay que emprender un proceso explícito de desfranquización y de un debate sobre la monarquía.
20. La nulidad de los juicios franquistas es un paso imprescindible de memoria histórica.
21. Se tiene que hacer efectiva una política de fosas comunes.

Pedro Sánchez abusa de nuestra paciencia

Editorial de El Mundo, 050119

La falta de escrúpulos de Pedro Sánchez ya es un tópico del análisis político que da para un libro. Lo que no podíamos imaginar es que ese libro lo firmara el propio Sánchez, y estando en ejercicio. Porque el reverso de lo que él considera con necio orgullo un ejemplo de resistencia es la suma de cesiones inescrupulosas que permiten al sanchismo mantenerse en el poder a cualquier precio.

Y no nos referimos a los 20,5 euros que cuesta cada ejemplar de Manual de resistencia sino a la incalculable pérdida de decoro institucional y vergüenza política que acumula Sánchez con tal de atraerse el respaldo del separatismo a sus Presupuestos. Es decir, con tal de evitar un anticipo electoral que pueda desalojarlo de Moncloa.

La llamada “internacionalización del conflicto” es una vieja fantasía batasuna. Aceptar que existe una querella histórica entre dos realidades diferenciadas en pie de igualdad es peor que asumir el marco mental del nacionalismo: supone que el Gobierno degrada nuestra democracia a una suerte de régimen neocolonial que requiere de un supervisor neutral para resarcir al oprimido. Este es el relato infame que la propaganda independentista desglosó en 21 puntos entregados a Sánchez en Pedralbes, incluidas la “desfranquización” de España y la mediación internacional.

Que el Gobierno se ponga a buscar un “relator” -importando el lenguaje bélico de la ONU- para una mesa de negociación sobre autodeterminación que satisfaga los delirios del fugado Puigdemont y el reo Junqueras es una afrenta que ciertamente merecería la escritura de un manual de resistencia a toda noción de responsabilidad de Estado. Solo falta que el relator sea un extranjero con ínfulas de pacificador al estilo de la conferencia de Ayete. ¿Qué más está dispuesto a hacer Sánchez para contentar a los desleales? ¿Hasta cuándo piensa seguir humillándose y humillándonos?

Para camuflar su enésima claudicación, Moncloa despliega una campaña de provocación a la derecha en la esperanza de que la polarización ideológica y el voto del miedo le haga aparecer como el refugio moderado frente al auge ultra. No de otro modo puede interpretarse el ataque secuenciado a la educación concertada, la priorización en la agenda del Ministerio de Justicia de los casos de abusos sexuales en la Iglesia o la expulsión de Hazte Oír del registro de asociaciones con derecho a subvención.

EL MUNDO ha probado su beligerancia contra las fobias intolerantes de Hazte Oír como contra la lacra pederasta en la Iglesia. Pero ya estamos hartos de las maniobras escénicas de un Ejecutivo que a falta de escaños y de rumbo se pasa el tiempo programando campañas para deslegitimar a la oposición y fomentar el culto personal al único presidente que llegó a serlo gracias a partidos con líderes procesados por golpismo. Si Sánchez quiere hacerse perdonar su pecado original, que ponga las urnas.

Elecciones, una emergencia nacional

El mero hecho de sentar las bases indiciarias para negociar una sola línea del chantaje expuesto por Torra debería ser susceptible de su dimisión inmediata e irrevocable como presidente del Gobierno, y la convocatoria inminente de elecciones

Editorial de Abc, 0501191

El anuncio hecho por el Gobierno de que va a admitir la inclusión de la figura de un «relator», a modo de notario o mediador en las conversaciones que mantenga con el separatismo catalán, es mucho más que una cesión de Pedro Sánchez al independentismo. Es un insulto a la inteligencia de todos los españoles y una dejación de sus funciones como presidente del Gobierno que exige elecciones con urgencia.

Incluir esa figura hace presuponer la existencia de un conflicto a nivel internacional entre dos entes o Estados de un mismo rango jurídico, cosa que en el caso de Cataluña y España no se produce en absoluto. Sánchez incurre en una superación de facto de la Constitución con el único objetivo de garantizarse el apoyo del separatismo a su proyecto de presupuestos del Estado, lo cual no deja de ser un humillante ejercicio de supervivencia y de aferramiento al poder.

De algún modo, Sánchez vuelve a poner a España en almoneda y legitima una figura absolutamente innecesaria para dar satisfacción al secesionismo con una sumisión vergonzante. Apurando, lo más irrelevante de todo es la retórica del lenguaje o la nomenclatura. Matizar, como hizo ayer el Gobierno, si se trata de un relator, un mediador o un «coordinador» de las reuniones entre Sánchez y la Generalitat, es inocuo.

Lo ofensivo y verdaderamente trascendente, incluso a efectos jurídicos, es el fondo. Dar categoría política a esta figura mediadora supone rasgar la Constitución, asumir una condición impuesta por Joaquim Torra que debería ser inaceptable, y colocar a la nación española en plano de inferioridad moral a la hora de reivindicarse como soberana frente quienes pretenden fracturarla.

Al Gobierno de los 84 escaños no le ha bastado con dejar abandonado a su suerte al magistrado instructor del golpe del 1-O; no le ha bastado con ridiculizar a la Abogacía del Estado para que retirase la acusación por rebelión; no le bastó con legitimar como interlocutor a un huido como Carles Puigdemont, o con cuestionar públicamente la medida de prisión provisional de los encausados. Tampoco le bastó con insinuar que tras una hipotética condena no tendrá reparo alguno en indultar a los golpistas, ni con denostar la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

Ahora el Gobierno vuelve a perder una batalla crucial para la credibilidad internacional de España, en la medida en que un «relator» se identifica con un mediador entre dos partes iguales en conflicto. El de Cataluña es mucho más que un conflicto político, incluso para quienes pretenden reducirlo a eso. Hay una exigencia de cumplimiento de la legalidad que es insoslayable, y la vulneración flagrante del Código Penal tiene consecuencias.

En España no hay presos políticos ni juicios a la libertad. Solo hay procesos a presuntos delincuentes, que por cierto disponen de muy costosas defensas, y que van a necesitar más penalistas que «mártires» de la libertad o «relatores» de un plan separatista que Sánchez negocia a oscuras.

Igualmente, resulta una auténtica afrenta jurídica a la unidad de España que Sánchez aceptase tomar en consideración el infame documento de exigencias que Joaquim Torra le entregó el pasado mes de diciembre, y que ayer filtró convenientemente para dejar en evidencia al Gobierno de la nación. Un documento que exige la «desfranquización» de una España que hace casi cincuenta años que dejó de ser franquista, que impone dialogar de algo ilegal como la autodeterminación de Cataluña, y que exige al poder ejecutivo anular al poder judicial, o la derogación de facto del Código Penal para los encausados por rebelión, solo debe tener un lugar en el despacho de Sánchez: la papelera.

El mero hecho de sentar las bases indiciarias para negociar una sola línea del chantaje expuesto por Torra debería ser susceptible de su dimisión inmediata e irrevocable como presidente del Gobierno, y la convocatoria inminente de elecciones. Ese documento es un llamamiento a la aplicación inmediata del artículo 155 de la Carta Magna, y solo desde una perspectiva de cobardía ética y de un ejercicio pusilánime del poder es comprensible la conducta de Sánchez. Y también la de algunos de sus ministros muy significados en la lucha contra el independentismo, que miran hacia otro lado como si realmente todo esto fuese una negociación legítima y no la sumisión a un chantaje.

No es posible que el Gobierno se dedique a blanquear a unos golpistas o minimice este secuestro de nuestra democracia con la excusa de permanecer unos meses más en el poder. En España es el independentismo quien ataca las libertades públicas, y no al revés. Por eso las elecciones se han convertido en una emergencia nacional.

Sánchez insiste en pactar a ciegas con Torra

Pablo Sebastián en republica.com, 050219

Resulta asombroso y disparatado el empeño del presidente Pedro Sánchez de mantener el diálogo de sordos con Quim Torra, mientras ERC y PDeCAT le exigen concesiones imposibles como que la Fiscalía retire la acusación en el juicio que se inicia el martes en el Tribunal Supremo contra los autores del golpe de Estado catalán.

Sánchez está poniendo de rodillas al Gobierno de España delante de una banda de golpistas y se ha inventado la figura de un ‘relator’ de una ‘mesa de diálogo de partidos’ sobre el conflicto catalán lo que es el colmo de la locura que invade al presidente Sánchez. Entre otras cosas porque ningún partido democrático y constitucional se sentará en esa mesa.

Puede que ni siquiera el PSOE, porque si la sumisión del Gobierno a los golpistas continúa el PSOE se romperá con Felipe González a la cabeza. Y en los comicios europeos, municipales y autonómicos los socialistas sufrirán el castigo de su connivencia con el golpismo. Lo que empeorará a medida que en el juicio del Supremo los procesados golpistas y ‘socios’ de Sánchez lancen sus ataques a España, el Rey, la Constitución y la legalidad.

Y ¿todo esto no lo ven Sánchez, su Gobierno y su partido? El Presidente ha escrito un libro que se titula ‘Manual de resistencia’. Pero más bien debería llamarse ‘Manual de insidtencia’, por su empecinamiento en colaborar con los autores de la crisis secesionista catalana. En la que Sánchez actúa no en la defensa de los intereses de España, ni para buscar una salida ‘política’ al desafío catalán (salida que no existe mientras los golpistas no regresen al marco constitucional). Sánchez hace todo esto en su solo y propio beneficio para quedarse unos pocos meses más en Moncloa. Y él y el PSOE pagarán muy cara esa insistente ambición personal de Sánchez.

Al tiempo que demuestra la poca consistencia de las encuestas del CIS de Tezanos, porque si fueran ciertas las buenas expectativas del PSOE y dada la crisis de Podemos y el daño que Vox causa al PP, Sánchez ya habría roto con Torra y estaría preparando el adelanto de las elecciones generales para hacerlas coincidir con las del 26 de mayo.

Pero el presidente Sánchez cree que tiene ‘Baraka’ y que su renacer en el PSOE y la carambola de la moción de censura le garantizan un éxito en todo lo demás. Y no ve más allá de sus narices ni escucha a nadie más. Y lo que es más grave tiene marketing pero carece de un discurso político propio y cercano al conjunto de la sociedad y a la mayoría del PSOE.

En cuanto a lo del ‘relator’ que propone la inefable vicepresidenta Carmen Calvo para levantar un acta de las conversaciones con Torra, además del disparate de imponer un mediador entre España y el golpismo, nos recuerda que ese ‘relator’ es lo que faltó a la entrevista que la vicepresidenta mantuvo hace unos meses en el Vaticano con el secretario de Estado Pietro Parolín. Porque la versión que Calvo dio en España del encuentro, a propósito de la exhumación de los restos de Franco, fue completamente ajena a la verdad.

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Irene Lozano y Pedro Sánchez

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Un contrato secreto para un libro reciclado: así se gestó la obra de Sánchez para Planeta

Pedro Sánchez e Irene Lozano ofrecieron un libro similar antes de llegar a Moncloa, pero las editoriales lo rechazaron. Sánchez no lo mencionó en su declaración al tomar posesión

Rafael Méndez en El Confidencial, 060119

Desde hace unos meses, en la editorial Planeta se cocía algo en secreto. Solo un puñado de personas de la cúpula estaban al tanto de un libro bomba, el texto de un político que iba a dar que hablar. Aun así, el rumor prendió por el mundillo editorial y los rivales empezaron a especular. ¿Sería Mariano Rajoy? ¿O acaso Soraya Sáenz de Santamaría iba por fin a ajustar cuentas?

Pero el expresidente no está de momento para esas cosas y la exvicepresidenta había rechazado la oferta de escribir sus memorias y está centrada en un libro jurídico. Nadie se atrevió a apuntar tan alto: el político secreto era Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno, el primero que estando en Moncloa publica un libro, y lo hace con la mayor editorial en español, con múltiples intereses económicos.

Planeta anunció ayer el lanzamiento de ‘Manual de resistencia’, el libro de Sánchez. Como resaltó la editorial en un comunicado, “por primera vez en la historia de la democracia española, un presidente publica un libro durante su mandato, solo medio año después de haber accedido al cargo”. El editor es Ramón Perelló, que ha sido durante años el hombre de Planeta para estos temas. Él sondeó por ejemplo a Sáenz de Santamaría.

Aunque se jubiló en Navidad, “un libro así no cae de la noche a la mañana”, como resumen fuentes conocedoras de cómo se ha preparado. La editorial de Sánchez, Península, es la misma en la que han publicado en los últimos tiemos José María Aznar (PP) o Luis Garicano (Ciudadanos).

Cuando Planeta hizo pública la noticia, hubo quien tuvo un ‘déjà vu’. Un libro muy parecido —o la propuesta de un libro parecido— circuló hace un par de años por las editoriales del sector. Entonces lo ofrecían escrito a medias entre Pedro Sánchez e Irene Lozano. El primero había sido defenestrado en aquel comité federal del PSOE y la segunda estaba sin acta de diputada porque no repitió en las elecciones de 2016.

Lozano, periodista y hoy embajadora de la Marca España con rango y sueldo de secretaria de Estado, ha escrito varios libros, alguno de ellos a medias, como el que publicó junto a Zaida Cantera. Además, es muy próxima a Pedro Sánchez, que la colocó en el PSOE pese a los recelos del partido por proceder de UPYD. Hoy, Irene Lozano no aparece en la portada del libro ni en el ‘copyright’. Según Servimedia, en el prólogo, Sánchez le agradece que de forma litearia al texto. Ni Moncloa, ni Planeta ni la propia Irene Lozano contestaron a las preguntas de este diario sobre la autoría del nuevo libro.

El libro no interesó a ninguna editorial de las que lo analizaron. Entonces, Pedro Sánchez no era secretario general del PSOE y no se vislumbraba su posibilidad de acceder al Gobierno. Además, según fuentes del sector, pedían un anticipo demasiado elevado. Con la llegada a Moncloa, Planeta recobró el interés. La editorial es especialista en editar libros de políticos: Albert Rivera (‘El cambio sensato‘, 2015), Mariano Rajoy (‘En confianza‘, 2011), José Bono (una trilogía de la que falta el tercer ejemplar), José María Aznar, José Manuel García-Margallo, Luis de Guindos… Un presidente del Gobierno en activo es una muesca en el revólver que no podía dejar pasar. Los anteriores publicaron o justo antes de una campaña electoral, o al dejar el Gobierno o siendo ministros.

El libro tiene mucho morbo y mucha gente esperando a leerlo y a pasarle el turnitín después de la polémica de la tesis doctoral de Sánchez. Aunque desde el Gobierno se asegura que no trata temas del Ejecutivo sino de su etapa anterior. “Ese recorrido vital lo narra el autor en este libro —verdadero ‘Manual de resistencia’— como parte de un proceso personal de resiliencia. Ha sido un cuatrienio de aceleración en la política, donde todo se ha vuelto imprevisible”, destaca la editorial en su comunicado.

Moncloa y Planeta cerraron filas y se remitieron a la nota de prensa. El Gobierno no aclaró lo que cobrará Sánchez ni si había pedido permiso a la oficina de conflicto de intereses. Cuando Luis de Guindos publicó un libro con Península siendo ministro (‘La España amenazada’, 2016), tampoco desveló la cantidad percibida. La Secretaría de Estado de Comunicación solo aclaró a los periodistas que “es un libro que fue escrito en su mayor parte antes de llegar a Moncloa y que, simplemente, ha sido actualizado en algunas partes”. Después, ni descolgaron el teléfono.

La ley reguladora del alto cargo establece que los cargos públicos no pueden tener otra actividad salvo “las de producción y creación literaria, artística, científica o técnica y las publicaciones derivadas de aquellas”. Es decir, que Sánchez sí puede escribir un libro pero a la vez está obligado a inhibirse en todo lo relacionado con el grupo Planeta, que no es solo la mayor editorial en castellano sino el principal accionista de Atresmedia (La Sexta y Antena 3).

Las leyes de televisión, de propiedad intelectual y de libros de texto, por ejemplo, afectan a Planeta. Pero eso no implica la abstención del presidente. Durante el Gobierno del PP, la Abogacía del Estado concluyó que los ministros no tenían que inhibirse en las leyes porque al fin y al cabo las aprueba el Parlamento aunque procedan del Gobierno. En sus dictámenes (aquí uno de ellos), la Abogacía destacaba “el carácter soberano de las Cortes Generales”. Pedro Sánchez no es diputado.

La “declaración de actividades a la toma de posesión” que Pedro Sánchez entregó al llegar a Moncloa no incluye ninguna mención al libro. Màxim Huerta, por ejemplo, sí incluyó en el apartado de “percepción por actividad privada” las “correspondientes por periodista y escritor de libros”, informa Jesús Escudero. Tampoco hay rastro del libro ni de la negociación con Planeta en su declaración de bienes del Congreso.

Fuentes del sector explican que los políticos suelen contar con ‘negros’ en sus libros. Aunque en los países anglosajones sí es habitual el uso y la mención del ‘ghostwriter’, en España rara vez salen en la mención. Los editores justifican que, entre otras cosas, si aparecen en el libro la ley les otorga unos derechos morales e intelectuales a los que legalmente es muy complicado renunciar. Los ‘negros’ cobran un fijo por redactar las ideas o conferencias del político pero no derechos de autor. Rara vez aparecen siquiera mencionados.

Una de las pocas excepciones es el último libro de Antonio Garrigues Walker. En ‘Manual para vivir’, de Deusto (otra de las editoriales de Planeta), agradeció y citó a Antonio García Maldonado, que ha ejercido estas tareas antes. García Maldonado es hoy asesor político en Moncloa. Garrigues Walker justificó la rareza en una entrevista en ‘El Mundo’: “Sin él, este libro no existiría, así que qué menos que reconocerlo en el prólogo y firmar el libro a medias con él en la cubierta. Es algo absolutamente lógico. Yo le entregué una montaña de artículos y de escritos míos y él lo ordenó todo y me presentó un borrador. ¿Sabe el trabajo que es eso? Como para no citarle. No hacerlo me parecería una ofensa a la verdad”.

Los libros de políticos son muy apreciados por las editoriales, pero no tanto por los lectores, según las cifras de ventas. En sus primeros dos meses en las librerías, el último libro de Aznar había vendido menos de 3.000 ejemplares, algo menos de los que alcanzó Josep Piqué con ‘El mundo que nos viene’ y los mismos que Guindos con su libro sobre el rescate. ‘La falsa bonanza’, de Miguel Sebastián, se quedó en un millar.

La oposición hizo burla de Sánchez por la publicación del libro. “Ocho meses de presidente y ya saca libro. Lo normal para recibir la morterada es esperar a abandonar el cargo, firmar contrato y publicar un año después”, ironizó en Twitter Juan Carlos Girauta, de Ciudadanos. La portavoz socialista en el Congreso, Adriana Lastra, defendió que el presidente es experto en resistir: “Si algo ha demostrado el presidente del Gobierno, es que resistencia nos sobra”.

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Notas.-

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