Blanco de mierda!

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Del collage de Leonard Giovannini en el Blog de Arcadi Espada, 040421, en torno a la obra ‘Shirley Goldfarb and Gregory Masurovsky‘ [1974] de  David Hockney [R. Unido, 1937].

                                                                          Para Juanjo Gambrina

La pasión de Ismael

Arcadi Espada en El Mundo, 040421

No vine a Ponferrada a demostrar que Ismael Álvarez era inocente sino a explicar la manera en que lo declararon tres veces culpable.

—¿Ha visto esa basura de Netflix? —le dije al sentarnos.
—Sí.
—Querría que la viéramos juntos.
—Uf, uf.

(Lo consiguió) La concejal del Ayuntamiento de Ponferrada Nevenka Fernández García había jurado su cargo el 23 de julio de 1999, con 24 años, y dimitía el 26 de marzo de 2001. Juró, realmente bella, con un vestido liviano y veraniego, y se fue demacrada, entre sollozos y envuelta en una rebeca estilo remordimiento.

Al explicar las razones de su dimisión empezó diciendo: «Muy pronto el alcalde quiso ir más allá. Tras varios meses de sutil insistencia lo consiguió». Hace casi veinte años, leyendo Hay algo que no es como me dicen, la escatología originaria de Juan José Millás, ya me sorprendió el uso del verbo conseguir.

Es un verbo desahuciadamente macho, que implica que las mujeres guardan un tesoro y ellos lo consiguen mediante engaños, halagos y zalemas. «Conseguí follármela», dice con orgullo el legendario macho bebedor. Aceptar que consiguió follárseme es, en justa correspondencia, algo humillante, aunque tampoco niego que pueda tener su truquito erótico.

Ismael echa el cuerpo hacia la pantalla, con la respiración acelerada. Tiene 70 años y la edad ha amortiguado benéficamente sus rasgos. Habla lenta y contenidamente, cordial y educado en extremo.

—No lo he dicho nunca en público y ahora tengo que hacer un esfuerzo para decirlo. Pero respecto a conseguir… debo decir que nos acostamos por primera vez cuándo, cómo y dónde ella quiso.

Fue una noche de noviembre —1999–, y acabando de tomar unas copas en El Cocodrilo, cuando ella le dijo vamos a tu casa. No era en la que Ismael vivía, sino otra de su propiedad, deshabitada. Allí amanecieron. Hacía tres meses que su mujer había muerto y al entrar en la casa se puso nervioso porque le venía a oleadas su recuerdo. Y porque Nevenka le sacaba en contra 24 años.

Se tomaron un mes para llegar a la cama. Solían llamarse al anochecer. Baja y no estés solo, le decía ella con frecuencia. Un mes de copas. En El Cocodrilo y en Angie, muchas veces. Y de besos y abrazos en coches y esquinas, aprovechando siempre la clandestinidad de la madrugada, porque era Ponferrada, él era el alcalde y ella la joven concejal. Nevenka diría que Ismael jugó la carta de la pena y la intemperie del viudo. Nunca aclaró si no usó su misma carta para conseguirle.

(En ningún momento existió acoso de ningún tipo)

—¿Quién era el que dice eso?

—Como dice Nevenka, yo era un señor de Ponferrada. Un cuarentón que había triunfado. Hasta los 20 años había vivido en una choza. Ahora ganaba bastante dinero con una discoteca y era alcalde y tenía posibilidades de prosperar en política. No descarto que pasara por algún momento gilipollas. Aunque no es tan malo de llevar como el fracaso, el éxito es peligroso: pierdes la cabeza.

Van pasando voces por la pantalla. Se oye a algún sinvergüenza diciendo que el alcalde era un depredador de mujeres y de otras sustancias. El depredador trabajaba en un Banco, estudiaba la carrera de Derecho a distancia y se ocupaba por las noches de la discoteca. Luego se añadió la política. Mira con tal desconcierto la pantalla que hace pensar en alguien que viera pasar su vida en un universo paralelo donde Ismael Álvarez es un hijo de puta.

Los de Netflix (ese comando llamado Newtral que dirige la locutora Ana Pastor) llamaron al abogado para saber si su cliente querría participar en la serie. No quiso. Cumplimentado el trámite, los caníbales se dedicaron a complacer su naturaleza. Y al final del programa colgaron un cartel informando de la decisión de Ismael. Sería costoso que comprendieran que la ausencia del coprotagonista de una historia debe aumentar el respeto por sus argumentos. El rechazo de Ismael es comprensible. Porque cuando uno decide hablar tiene que rebajarse a desvelar cosas como esta:

—No he tomado drogas. Estuve casado 26 años y durante 15 fui absolutamente fiel a mi mujer. Después tuve algún tonteo, sin importancia. Esta es toda la adicción y todas las mujeres. Y toda la canallada.

(Unos viajes de amor) Un coche potente y seguro va doblando las curvas de una umbría carretera rural. Es un momento delicado para los guionistas, que querrían una Nevenka intacta y violada. Hasta ahora han conseguido preservar su castidad, pero constan viajes. Bastantes viajes, por más que los reduzcan a un par de fines de semana desganados, mera burocracia sentimental.

Viajes a Oporto, a Matosinhos, a Madrid, a La Coruña, y sobre todo a La Bañeza, donde pasaron cinco o seis fines de semana en un hotelito rural. Ismael lo recuerda con ecuanimidad. Sin hacerse ilusiones sobre el pasado.

—Fueron los viajes propios de una pareja que acaba de conocerse. Agradables, claro. Pero Nevenka era inestable y dudaba con todo en la vida.

—¿Y usted?

—Yo no. De hecho, a veces pensaba en cosas serias con ella. Sabía que la diferencia de edad era un problema y me preocupaba cómo iban a verlo mis hijos. Pero mentiría si no dijese que me pasó por la cabeza la posibilidad de que fuera mi segunda esposa.

—¿Y este asunto puramente físico ante la joven, meter la barriga y todo eso?

—Me daba nervios, ya le dije. Pero con la costumbre, pasan, ¿no es cierto? Una vez su padre dijo algo… Bueno, para qué.

—¿Qué dijo?

—Que yo había aprovechado para echar cuatro polvos. Me ofendió. No porque sea delito, sino porque no era cierto.

Escucho a Ismael con aprovechamiento, pero reconozco mi inferioridad en esta cuestión de padres consuegros. Aquí la autoridad es Millás, que consiguió ir al fondo abisal del asunto y se trajo unos peces. Como suele suceder con el clásico, la cita ha acumulado verdad con el paso del tiempo:

«¿Más simetrías? ¿Más asociaciones? ¿Más casualidades? Hay más, desde luego, pero entre todas ellas destaca, por terrible, la de que Nevenka se entregara a un hombre de la edad de su padre (y un trasunto de él, evidentemente) por el que más tarde sería acosada.

Desde mi punto de vista, una vez que Ismael Álvarez propuso a Nevenka Fernández ir la número tres de su candidatura en las elecciones municipales, pero, sobre todo, una vez que, ganadas las elecciones, le ofreció la Concejalía de Hacienda y Comercio, que ella aceptó, no había ninguna posibilidad (y subrayo, ninguna) de que este hombre no acabara en la cama con Nevenka Fernández.

No había ninguna posibilidad, insisto, de que ese hombre no acabara con ella en la cama. Eso lo sé yo, lo sabe usted, lector, y lo sabe cualquiera con dos dedos de frente. ¿Cómo es posible entonces que no lo supiera el padre de Nevenka? Y si lo sabía, ¿por qué no alejó a su hija de Ponferrada tan lejos como le hubiera sido posible cuando se enteró de lo que Ismael Álvarez le había ofrecido. (…)

El alcalde, en efecto, representaba todos los atributos del padre y Nevenka, siempre en mi opinión, se entregó a él como una forma de dar satisfacción a ese padre esquivo (“yo he gustado a todos los hombres menos a mi padre”). (…) No me resisto a señalar la coincidencia de que Lucas, su novio, padece soriasis, igual que el padre de Nevenka. Las coincidencias, cuanto más casuales parecen, más significado tienen. Y más conmovedoras resultan».

El problema para Ismael no fue, sin embargo, la mentecatez literaria que llega a la verdad por la psoriasis, sino la jurídica. Es extraño, sin embargo, que tratándose de picores Millás dejara de lado los del novio. La confianza no es un asunto banal entre los amantes. Y en especial entre los amantes que están a punto de serlo. La biografía de Ismael y Nevenka tiene un punto culminante en octubre de 1999.

Aún no se habían dado un beso. Y a él lo operaron de hemorroides. No es la mejor operación para los preámbulos amorosos. Pero ella lo llevó bien. Gestionaba con una autoridad sorprendente las visitas y hablaba con gran naturalidad con médicos y enfermeros. Hasta se atrevió, sin complejos, con un tierno regalo: un hinchable para que el peso del Ismael sentado se repartiera por todo su culito. Acabo de verlos en Amazon: no son caros y los llaman donuts.

(Más hijo de puta voy a ser yo) El día de San Valentín acabó todo. Es decir que ni llegaron felices a los cuatro meses. Habían pasado el fin de semana en La Coruña, donde Nevenka estuvo rara y esquiva. Algo la animó el reloj que Ismael puso en su muñeca. Pero a diferencia del donut el regalo no encajaba esta vez en su tiempo.

Ismael tardó unos días en verlo. Tales tardanzas son un momento peligroso de la vida. Corre uno el riesgo de convertirse en un pelmazo, que es la peor vocación del hombre. Nevenka está diciendo en la pantalla que un mes después él le gritó desde el otro lado del teléfono: «Tú eres una hija de puta, pero yo voy a ser más hijo de puta todavía».

—¿Y bien?

—No es mi manera de hablar. No recuerdo lo que le dije. Pero algo le grité, seguro. Estaba cabreado y preocupado.

La noche del 12 de marzo celebraron el triunfo de José María Aznar. Nevenka estaba en la fiesta hasta que desapareció sin avisar, camino de León y de un medio novio con el que vacilaba. Cuando al cabo de las horas logró hablar con ella, Ismael le dio unas voces. En el documental —nunca una palabra fue tan repugnantemente inexacta respecto a su objeto— no le dan importancia a que él la llamara hija de puta, sino a la confesión implícita de hasta qué punto Ismael iba a ser un hijo de puta.

Pero los hechos son inflexibles. Mientras estuvo en el Ayuntamiento, Nevenka no sufrió ningún perjuicio profesional: ni lo demostró en el juicio ni puede demostrarlo ahora. Otra cosa es que los que habían sufrido el subidón de la niña bonita se aprovecharan luego de su caída y el trato pasara de adulador a displicente.

—Es que ni siquiera, le aseguro. A nosotros nos preocupaba mucho que dimitiera y que la oposición hiciera uso, como hizo, de su historia conmigo, que ya empezaba a ser conocida. Tratarla mal habría sido inmoral, pero también peligroso políticamente.

—¿Hubo más voces entre ustedes?

—No. Poco a poco fui comprendiendo…

—Sale también un culo, por ahí. Aquella frase suya: «Yo te toco el culo porque me sale de los cojones».

—¡Y yo qué sé! Las cosas que se dicen entre los hombres y las mujeres, compréndame. Pero si dije eso o cosas parecidas fue en el amor. Y pasar eso del amor al acoso no tiene nombre. Usted me decía antes si no fui un pelmazo, insistiendo y dale que dale…

—Se lo dije más bien en su defensa. La pelmacería no está en el Código Penal. ¡Aunque debería!

—Me complicó mucho la vida que ella nunca me dijera: «Ismael, esto se ha acabado». Y que hasta que se fue de Ponferrada siguiera mandando señales contradictorias. Si lo hubiera dicho, todo habría acabado al punto: ni más llamadas ni más cafés ni más nada. Punto.

Hasta aquí todo es de una transparente banalidad. No es raro que el literato acudiera a la psoriasis. A ver cómo iba a mover, si no, semejante dramita. Pero en junio y julio hay dos viajes clave en el relato de Nevenka. El del 28 de junio es a Valladolid. Los antiguos amantes —seguían trabajando juntos, pero de su relación sentimental sólo quedaban rescoldos— viajaron por separado. El alcalde acudió a un pleno de las Cortes y ella a unas reuniones con la administración autonómica.

Ismael no supo que ella estaba en Valladolid hasta que apareció por las Cortes. Nevenka le dijo que al final haría noche en la ciudad y él se ofreció a reservarle una habitación en su hotel. Lo hizo su secretaria. Cuando acabaron el trabajo se fueron a cenar con otras funcionarias de la Junta de Castilla y León. Una de ellas cumplía años y la fiesta se prolongó. Amaneciendo, volvieron  al hotel y subieron a sus habitaciones.

(¡Sorpresa!) «Yo me fui a mi habitación y de repente abrió la puerta de en medio y dijo: « ¡Sorpresa! (…) Fue horroroso, como una película de miedo».

He visto esta escena algunas veces y debo ser un miserable porque me echo a reír cada vez. Ismael en cambio atiende con cara seria.

—Nunca pasó. Es falso. Nunca entré en su habitación. Una fabulación.

Esto me da problemas. Vine a Ponferrada a dar una vuelta por la zona gris, a completar los hechos con la voz del apestado. Pero no contaba con que los negara. Nada había de la mórbida ambigüedad que imaginaba. O Ismael Álvarez entró en la habitación o no lo hizo. En rural vernáculo dicen: caixa o faixa.

—No entró usted en la habitación.

—No. Le repito. No.

—¿Estaban comunicadas?

—Parece que sí. Pero yo lo supe luego, durante los trámites judiciales. Dormí en mi habitación, solo, lo que quedaba de la noche y un poco por la mañana.

La Justicia y el periodismo penetran con dificultad en una habitación. Solo pueden acarrear pacientemente detalles hasta la puerta. Una particularidad obligatoria de las habitaciones comunicadas es que están cerradas a cada uno de los dos lados y no basta el deseo de uno, sin el consentimiento hasta la última vuelta de llave del otro. Ni en la vileza Newtral, ni en la sentencia, ni siquiera en el honrado voto particular que discrepó de ella, hay la menor mención al consentimiento comunicado.

(Lo olía todo, pero no podía ver nada) Nevenka pasó una mala noche en Valladolid. Paralizada hasta el amanecer, según habría leído —vía su gracioso psicoanalista— en los libritos de la Hirigoyen, ante la presencia de su acosador. Ni se levantó ni llamó a la recepción del hotel ni a la Policía. Por no llamar ni llamó a Charo Velasco, la muy solícita jefa del Psoe en Ponferrada. Paralizada. Lo llamativo es cuánto duró la parálisis.

Nueve días después de Valladolid, el 6 de julio, viajó a Estella, a la boda del hijo de un concejal. Viajó en el coche del alcalde. Y no solo hizo eso: días antes había reservado una habitación doble en Logroño para dos noches. La sentencia del juicio contra Ismael Álvarez declara que ella hizo la reserva y que el alcalde pasó personalmente a pagarla.

La inquietante pregunta de cómo una mujer, gravemente acosada nueve días antes por un hombre que invade su habitación, se presta a pasar un fin de semana con él y se encarga de todos los trámites con la excepción del pago, es una pregunta que la literatura responde de muchos modos. Pero que la Justicia, antes de arruinar a un hombre, no llegó a plantearse nunca.

Ismael y Nevenka cenaron en Logroño. No dispongo de ningún razonamiento coherente para explicar qué hacía allí Nevenka. Ismael da el suyo:

—Nuestra relación sentimental había acabado. Pero que ella organizara ese viaje quizá me diera ciertas expectativas. Seguía siendo una mujer muy atractiva y yo le seguía teniendo cariño. Yendo de vinos por Logroño nos encontramos con otra gente que iba a la boda y nos unimos. Bebimos, bailamos, lo pasamos bien. Pero ella no me dio ninguna señal positiva. Volvimos al amanecer al hotel. Subimos a la habitación. Sin tensión. Yo estaba muy cansado. Me acosté y me dormí enseguida.

En la pantalla se escucha aquella Nevenka entre lágrimas. «Y yo no me movía. Y él por otra parte se masturbaba. Lo olía todo, pero no podía ver nada. Y no me podía mover». El olor es extraño, habiendo acabado ya la temporada del espárrago blanco. Ismael quiere decir algo. Pero no. Voy a acabar yo. Tampoco esta vez Nevenka se marchó de la habitación. Amaneció en ella. La crónica del juicio y de Netflix echan el telón con el olor y el jadeo del alcalde masturbándose. Pero es un falso telón.

Después de otra noche de psicoterror —suya es la palabra—, Nevenka y el alcalde fueron a la boda del hijo del concejal. La boda fue larga. Cuando por fin acabó, la psicoaterrorizada regresó a la habitación del hotel con el alcalde. Esta segunda y más inaudita noche de Logroño ha desaparecido de los autos. Y solo queda la anodina crónica del alcalde. Del depredador en serie de Netflix.

—Dormimos de nuevo cada uno en su cama, como la noche anterior, sin el menor incidente. Despertamos. Volvimos al coche. Amigablemente. Incluso paramos a comer en el camino y dio la casualidad de que coincidiéramos allí con los padres del novio.

Entre ese julio y el 26 de marzo, primero de vacaciones y luego de baja en el Ayuntamiento, Nevenka reelaboró su vida. Se trata de los meses cruciales de su historia, que nunca fueron los de los hechos. Ella verá qué hace con ellos. Mi incumbencia es Ismael.

El 30 de mayo de 2002 dimitió, proclamando cien veces su inocencia, porque no quería perjudicar al partido. Los jueces, en el recto uso de la prevaricación consentida que dicta que con las mujeres basta creer sin saber, lo condenaron (2-1) por un delito de acoso.

Cuando se apagó la pantalla Ismael me miró cómo tratando de saber si después de cuatro horas le creía.

—Si fuera usted mujer, no tendría más remedio. Pero lamentablemente…

Como tantas otras veces, la clave solo se comprende escribiendo. Si a lo largo de 20 años los jueces, Juan José Millás y Ana Pastor no escucharon a Ismael Álvarez fue porque era el único modo de declararlo culpable.

(Ganado el 3 de abril, a las 17:56, 68 lpm, 35,6º)

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Ilustración de Santiago Sequeiros [Argentina, 1971], para el texto de Arcadi Espada.

Passio Ismael Secundum Diaristam Arcadium

Leonard Giovannini en el Blog de Arcadi Espada, 040421

Hoy plagiamos Shirley Goldfarb and Gregory Masurovsky de David Hockney. El pequeño estudio de la pareja no daba para tomar perspectiva, así que Hockney «retiró» una pared y situó las dos pequeñas piezas en una especie de patio. El agobiante estudio parisino se convirtió en casita californiana (¡hay que ver cómo oxigena Hockney!). Nosotros la hemos puesto a hombros de costaleros y ahora es un paso procesional, el de la pasión de Álvarez. Ahora bien, como un cireneo el diarista se ha colado en el camino al Gólgota y queda en el cuartito levantando acta. ¡Polizón en un paso!

(Cinéma vérité) Donde se muestran las consecuencias de conseguir.

(Docudrama) Hubo todo tipo de acoso. A un tipo.

(Road movie) Infalible Millás, apunta a Ponferrada y se va camino Psoria. Camino del Gólgota, nunca. El cireneo selectivo.

(Cine negro) Un San Valentín Chicago Style.

(Fantaterror) La reinvención del cine de destape de miedo.

(Technicolor, sensurround, odorama)  Falta documentación en el documental. Primero habría que aclarar si Fernández posee el polimorfismo adecuado en el gen OR2M7 o si sufre alguna anosmia específica; luego, si Álvarez metaboliza el espárrago produciendo determinados compuestos volátiles sulfurosos.

Álvarez tiene una historia que podría ser verdad pero nadie hará un documental. Aunque este Jornal ya es el guión.

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Netflix ignora al movimiento feminista en su documental sobre el caso Nevenka

Las feministas estuvimos hace veinte años apoyando a la víctima y denunciando al acosador, señalando la hipocresía del Partido Popular y colaborando en la superación del miedo que ejercía Ismael Álvarez.

Rocío Mielgo en okdiario, 070421

Quiero recordar el caso de Nevenka Fernández, la concejala de Ponferrada (León) que denunció al alcalde Ismael Álvarez por acoso sexual. Los hechos han vuelto a generar titulares de prensa por la presentación de la serie Nevenka —producido por el medio de la periodista de La Sexta Ana Pastor, Newtral— y que se emite en Netflix sobre el que fue el primer caso denunciado y condenado por acoso sexual de un cargo público.

El acoso sexual se tipificó como delito en el año 1999, cuando se modifica el Código Penal con la revisión de los delitos de acoso sexual y el tráfico de personas con el propósito de su explotación sexual. Queda desde entonces definido en el Artículo 184 como el delito que comete quien solicitara “favores de naturaleza sexual, para sí o para un tercero, en el ámbito de una relación laboral, docente o de prestación de servicios”.

De la emisión de esta serie se han hecho eco múltiples medios de comunicación, recordando los hechos ocurridos hace 20 años, en 2001, año en el que Nevenka Fernández denunció Ismael Álvarez.

Lo han hecho desde un prisma sesgado e intencionado, ocultando interesadamente la presencia del movimiento feminista y el papel esencial que jugó en todo el proceso, lo que supone un desprecio a la sociedad y a las clases populares, además de tener como consecuencia el no situar la responsabilidad en actores esenciales para el desarrollo de los hechos —el apoyo y campaña del PP y medios de comunicación de la época—.

Se pone de esta manera el foco en una solución individual, mandando el mensaje de que de la violencia machista se sale sola, sin necesidad de apoyo de colectivos y movimiento feminista.

La serie, a mi parecer, hay que verla bajo cuatro ejes: el sufrimiento de Nevenka, el desprecio a las clases populares, la invisibilización del movimiento feminista y el enfoque individualista.

Sobre el primer aspecto, hay que decir que no hay duda —ni ahora, ni hace 20 años— de que Nevenka sufrió un infierno antes y después de la denuncia, algo de los que se ocupa el documental. La serie expresa de forma muy dramática el sufrimiento y el proceso de deterioro psicológico y físico que sufre una persona que está sometida de forma crónica a un proceso de acoso sexual.

Pero, para entender cómo sucedieron los hechos hace 20 años, hay que ir más allá. Cabe recordar que los hechos se produjeron en una sociedad que estaba inmersa en el proceso de lucha por el reconocimiento de la violencia machista contra las mujeres, cuando la presencia de mujeres en listas electorales era testimonial, en un entorno que venía de vivir de la minería y se abría a nuevas formas económicas.

En ese contexto, el entonces alcalde de Ponferrada emprendió una política de obras públicas faraónicas que inauguraba con gran fanfarria. Era el tiempo del “España va bien” de Aznar y del boom del ladrillo. La ciudad tuvo un campus universitario propio pagado con fondos Miner —ayudas destinadas a la reconversión de comarcas mineras—.

Otro ejemplo es el macrocomplejo de ocio que se construyó a las afueras, también con el apoyo del alcalde, llamado La Gran Manzana. Ismael Álvarez en esa época puso en marcha además dos hoteles y un restaurante.

Álvarez privatizó todos los servicios públicos mediante concesiones a empresarios de su órbita, como José Luis Ulibarri —condenado por la trama Gürtel— y José Martínez Núñez que eran, a la vez, propietarios de los principales medios de comunicación.

Ponferrada es la base desde la que se expandió el Grupo Begar, el conglomerado que dirige Ulibarri con intereses en la construcción, servicios de limpieza y medios de comunicación con el apoyo del alcalde Ismael Álvarez; un ejemplo es el macroproyecto urbanístico de La Rosaleda, en pleno centro, que tuvo a Ulibarri como principal beneficiario. Hasta ocho sentencias del Tribunal Superior de Castilla y León implican al Ayuntamiento Popular de Ponferrada a través de su empresa gestora del suelo público (Pongesur) en actuaciones irregulares que están vinculadas al Grupo Begar.

Muchos veían en Ismael Álvarez un cambio, dinero, una esperanza de trabajo; muchos de su entorno y de los que le defendieron lo hicieron porque tenía poder. Para manifestarse en su contra había que vencer el miedo que inspiraba ese poder.

Ese miedo era palpable en las calles de Ponferrada y, de hecho, cuando acudimos a pegar carteles con las compañeras de la ciudad así nos lo expresaron, agradeciendo nuestra actitud como un estímulo para vencer ese miedo ambiental. Por su parte, el alcalde Álvarez hizo un buzoneo a 64.000 vecinos de la capital berciana explicando su versión de los hechos y con dinero público.

El papel de los medios de comunicación —a la cabeza el programa “Protagonistas” de Onda Cero que dirigía Luis del Olmo, natural de Ponferrada—, fue la principal plataforma de apoyo a Ismael Álvarez. Allí los tertulianos defendieron con vehemencia la inocencia del alcalde durante todo el proceso e insistieron en que Nevenka había provocado la situación.

Desde Onda Cero, Alfonso Ussía, periodista de ABC y La Razón, hizo famosa su frase: “El mismo hecho de acosar sexualmente a una mujer con la que se ha cumplido holgadamente el sexo se me antoja una contradicción”.

El PP apoyó al acosador, con un partido que cerró filas en torno al alcalde. Ana Botella, a la cabeza de ese apoyo, pidió “respeto total al alcalde de Ponferrada, que ha tenido una actitud impecable”. La condena por acoso sexual no restó apoyos a Ismael Álvarez dentro del PP. No solo Ana Botella elogió al exalcalde de Ponferrada por renunciar a su cargo. También el coordinador de organización del PP, Pío García Escudedo, le agradeció su “valor político”. A día de hoy, el PP no ha pedido perdón por su actuación en el caso Nevenka.

resente en la calle, invisible en la serie

En el documental, el movimiento feminista no aparece por ningún lado en la narración de aquel proceso. No aparecen las movilizaciones que se hicieron, ni otras intervenciones en forma de declaraciones, comunicados, etcétera, del movimiento feminista de la época. Pero el movimiento feminista estuvo muy presente en aquellos hechos a pesar de las dificultades.

Somos feministas y desde ese feminismo estuvimos apoyando a Nevenka. Hace veinte años estuvimos en Ponferrada apoyando a la víctima, denunciando al acosador, señalando la hipocresía del Partido Popular, colaborando en la superación del miedo que ejercía Ismael Álvarez.

Estuvimos en las calles de Ponferrada, en las de Valladolid y en las de Burgos. Desarrollamos la campaña “ningún agresor en cargos públicos” y estuvimos, también, en el juicio denunciando al fiscal que sometió a la víctima a otro infierno con interrogatorios marcadamente machistas:

“¡Usted no es la empleada de Hipercor a la que le tocan el trasero y tiene que aguantarse porque es el pan de sus hijos!”, llegó a decir el fiscal, y conseguimos que fuera apartado del caso. La sentencia llegó en mayo de 2002: la primera condenatoria a un cargo político por acoso sexual.

Como prueba de lo que decimos está la hemeroteca, la cobertura que la prensa hizo de algunas de las manifestaciones que realizamos. En verano de 2001, desde la Asociación de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales y Malos Tratos decidimos iniciar la campaña

“Ningún agresor en cargos públicos, ninguna agresión sin respuesta”, y para ello iniciamos una serie de contactos con diferentes colectivos de Ponferrada.

Se creó la Plataforma “Ponferrada Contra la Violencia hacia las Mujeres”, que fue presentada públicamente el martes 3 de julio de 2001, como recoge el periódico ABC del 4 de Julio de 2001, anunciando su primera actuación: la manifestación de apoyo a Nevenka convocada el 7 de Julio. En Valladolid se sumó a la campaña la Coordinadora de Mujeres.

El 26 de junio de 2001, se llevó a cabo una concentración ante el tribunal Superior de Justicia por la declaración de Ismael Álvarez, una convocatoria de la Coordinadora de Mujeres a la que se sumaron colectivos de León (Adavas y Flora Tristán) y de Burgos (Mujeres Castellanas).

Además, se elaboró un manifiesto que se presentó en las Cortes de Castilla y León en el que se exigía la dimisión del alcalde y que recogía la firma de grupos políticos de las Cortes. PSOE, IU y Tierra Comunera, firmaron el manifiesto, a la espera de la contestación de PP y UPL, como recoge el Norte de Castilla el 26 de junio de 2001.

El 27 de junio de 2001 nos concentramos ante las Cortes de Castilla y León, a las puertas del castillo de Fuensaldaña, donde se encontraba Ismael Álvarez como procurador de las mismas, con la pancarta “Ningún agresor en cargos públicos, Ismael dimisión”, convocada por la Coordinadora de Mujeres de Valladolid.

El 3 de julio de 2001 nos concentramos ante el Tribunal Superior de Justicia, coincidiendo con la declaración de ratificación de la denuncia de Nevenka, con el lema “Cuando digo no, es no”, como recogieron algunos medios.

El 7 de julio de 2001 tuvo lugar una Manifestación en Ponferrada convocada por la recién constituida Plataforma “Ponferrada Contra la Violencia hacia las Mujeres” y por la Coordinadora de Mujeres, con una asistencia de más de mil personas. Desde Valladolid una significativa representación del movimiento feminista estuvo en esa manifestación.

Al año siguiente, el 29 de abril de 2002, estuvimos en el comienzo del juicio, a las puertas del juzgado, de donde fuimos expulsadas por la Policía, como recogió Diario de Valladolid al día siguiente, convocadas por la Coordinadora de Mujeres. También lo reflejó el Norte de Castilla.

El 5 de mayo de 2002, grupos de mujeres se concentraron ante la Sede del Tribunal Superior de Justicia para pedir la retirada del fiscal García Ancos del caso Nevenka. El 14 de mayo de 2002, grupos de mujeres se concentraron ante la sede del Tribunal de Justicia de Castilla y León y el 30 de mayo de 2002 se hicieron varias declaraciones públicas ante la sentencia que recogían el mensaje de las feministas de que acosar salía muy barato.

El 12 de junio de 2002 tuvo lugar una concentración ante Caja España de Valladolid para exigir que Ismael Álvarez abandonase el cargo de consejero de la entidad, convocada por la Coordinadora de Mujeres de Valladolid.

Pese a todo ello, el documental de Netflix asume que no hubo asociaciones feministas que se hicieran eco del caso o que le ofrecieran su ayuda, lo que es un intento de silenciar la importancia que tiene la lucha feminista y su apoyo a las víctimas.

Se transmite así un mensaje a las víctimas: que la ayuda y respaldo que diariamente les venimos prestando pudiera depender de si pertenecen a un partido, a otro o a ninguno, lanzando un mensaje individualista como fórmula de afrontar la violencia de género. En nuestro ADN está inscrito que a las víctimas se las cree; y esto es así porque sabemos de sobra que ese es, precisamente, uno de los problemas más graves con que se encuentran: el silenciamiento de su verdad.

Por esa razón creamos hace 26 años la Asociación de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales y Malos Tratos de Valladolid (ADAVASYMT). Llevamos todos estos años prestando asistencia jurídica, psicológica y social gratuita a todas las mujeres víctimas de agresiones que nos lo solicitan. Y, sí, somos feministas.

Señalar y criminalizar al feminismo con total impunidad, censurar esta parte de nuestra historia supone una completa falta de respeto y un robo a todas nosotras. Esta censura de la participación del movimiento feminista hace 20 años ocurre en un momento en el que asistimos a numerosos intentos por silenciar y estigmatizar el discurso feminista.

Pero las feministas no vamos a callarnos por más que intenten silenciarnos. Muy al contrario, denunciaremos todas las veces en las que se intente silenciar el discurso feminista, de las que están y de las que estuvieron antes que nosotras; el conocimiento de la historia feminista y el legado de quienes nos precedieron son parte fundamental del activismo feminista.

El acoso sexual sigue siendo una realidad hoy, que no ha cambiado mucho en los últimos 20 años. Según la última macroencuesta sobre violencia machista elaborada por la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, solo un 8% de las mujeres que sufre violencia sexual la denuncia.

Detrás de la decisión de no hacerlo se esconde muchas veces el miedo a represalias y a ser despedidas, ante la posibilidad de que, como hace 20 años, en lugar de tomar medidas contra el acosador, es la víctima quien recibe las represalias: despidos, cambio de puesto, traslados y aislamiento.

Es un fenómeno extendido que se denuncia poco, pero que se juzga todavía menos. Los jueces siguen dictaminando sentencias en las que culpan a la víctima por “llevar faldas muy cortas, escotes o no resistirse”. En el periodo entre 2008 y 2015 solo 49 sentencias condenaron al agresor. A ello hay que añadir que las penas por acoso sexual son muy bajas; como en el caso de Nevenka, sale muy barato agredir a las mujeres.

Quiero hacer un homenaje muy especial a las mujeres de Ponferrada, que a pesar de la brutal presión mediática e institucional en contra de la movilización por la dimisión de Ismael Álvarez salieron en reiteradas ocasiones a la calle con esa finalidad, y fueron elemento clave en el resultado del juicio y, por tanto, en la salida de Ismael Álvarez de la alcaldía de la ciudad.

Ignorar o minusvalorar esa presencia real es participar objetivamente en la línea del borrado histórico del movimiento feminista y de la lucha de las mujeres.

Ningún agresor en cargos públicos.

Ninguna agresión sin respuesta.

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+Revista de Prensa

El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

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6 pensamientos sobre “Blanco de mierda!”

  1. Blas dijo:

    CRESPÍ DE VALLDAURA, LUIS [y II]

    Caballero y literato español, (Valencia, hacia 1460- Valencia, 1522)

    Profesor de derecho canónico en la Universidad de Valencia, fue un destacado participante en la política urbana de la capital mediterránea durante los primeros decenios del siglo XVI, además de uno de los más cualificados poetas valencianos de la época.

    Luis Crespí de Valldaura era hijo bastardo del homónimo señor de Sumacàrcer, (ver Blas, EQM, 08/04/2021) señorío situado en la Ribera del Júcar. Tal como era frecuente en la época para la descendencia ilegítima de la nobleza, el señor de Sumacàrcer instó a su hijo a que siguiera la carrera eclesiástica. Así pues, Luis Crespí tomó las órdenes menores y cursó estudios eclesiásticos en la escuela catedralicia de Valencia, a la vez que comenzaba a destacar ya en labores literarias.

    El 20 de julio de 1474, el vicario general de la diócesis de Valencia, Guillem de Vich, le requirió para que le entregase ciertas poesías, probablemente de temática religiosa, que le habían sido encargadas con anterioridad. Después de sus primeros estudios, Luis Crespí estudió leyes en Valencia y en Italia. De regreso a Valencia, alrededor de 1481, contrajo matrimonio con Violant Cabanes, enlace que le valdría para incorporar el lugar de Beniferri a su patrimonio territorial.

    Durante los años finales del siglo XV, Luis Crespí destacó como abogado en la ciudad, abandonando el cauce religioso al que le habían llevado los designios paternos. En 1494 entabló un pleito contra el mismísimo conde de Oliva, Serafín de Centelles (a cuyo mecenazgo se debe el Cancionero general), a propósito de un beneficio que disponía su hijo, Pere Crespí, en San Juan del Mercado, parroquia valenciana muy vinculada al linaje.

    Un año más tarde fue elegido conseller de la ciudad, representando al estamento de los juristas, cargo que sería renovado también en 1500; como colofón a su carrera política dentro del Consell, el 22 de diciembre de 1505 aparece como corregidor de advocats de la ciudad.

    Su prestigio en la abogacía y en la política urbana propició también un espectacular crecimiento de su patrimonio personal en los primeros años del siglo XVI, según se deriva de la documentación en la que aparece constantemente, entre 1501 y 1508, como uno de los principales arrendatarios de sisas – impuestos sobre precio de mercancías- de la ciudad. De la misma forma, su patrimonio territorial continuó creciendo: en mayo de 1499, Luis Crespí obtuvo el señorío de la Alcudia tras donación de su antigua dueña, Damiata Ballester. No obstante, la recientemente creada universidad valenciana sería su principal campo de acción a partir de esta fecha.


    Antiguo palacio de los Crespí de Valdaura. Desaparecido. Actualmente sede del Centro Cultural Bancaja. Calle del Mar, Valencia.

    Catedra de Cánones, Universidad de Valencia

    En 1501, después de la bula de fundación, otorgada en 1499, Luis Crespí ocupó, junto a Leonardo Lopis, la cátedra de Cánones, manteniéndola en solitario hasta 1510. Durante el curso 1506-1507, fue honrado con el nombramiento de rector, el más alto grado del escalafón universitario. En cualquier caso, las funciones del rector no eran las actuales, sino que estaban más orientadas al mantenimiento del orden. En este cargo Luis Crespí recibía un salario de 25 libras, además de otras 25 libras como catedrático de Cánones, y de las “propinas” por derechos de examen, que también eran percibidas por los miembros de un tribunal de evaluación. La buena situación económica continuó su curso.

    Luis Crespí, a pesar de la prohibición expresa en los estatutos universitarios, ocupó el cargo de rector durante tres años, hasta 1509. Durante su etapa en el rectorado, por vez primera se nombró un lugarteniente de rector, en 1507, cargo que hoy denominaríamos vicerrector.

    Al acabar su período al frente de la universidad valenciana, Luis Crespí recuperó su cátedra de Cánones, pero desde 1509 hasta 1517, cuando nuevamente se hizo cargo de la docencia de derecho canónico, su nombre desaparece de la Universidad. Esta ausencia sorprendente parece estar relacionada con su carácter independiente, sobre todo en contra del omnímodo poder que el Consell valenciano mantenía sobre todas las decisiones del ámbito universitario.

    El asunto de su pérdida de poder en el Estudi General es demasiado complejo, al vincularse con las decisiones tomadas en Valencia a raíz de las Germanías (sobre todo, el cierre de la universidad durante el conflicto), o tal vez incluso al enfrentamiento entre diversas orientaciones ideológicas en el seno de la propia universidad. Lo único cierto es que tras el rápido ascenso de Luis Crespí de Valldaura, su caída fue también inmediata.

    Existen además razones para sospechar que, a partir de 1517, se sintió enfermo y se retiró a sus posesiones señoriales de Beniferri, lugar en el que, el 14 de junio de 1521, fue publicado su testamento. En éste, publicado en Valencia el día 31 de diciembre de 1522, dejaba como heredero universal de todos sus bienes a su hijo Jerònim Crespí de Valldaura. También dispuso ser enterrado en el panteón familiar, situado en San Juan del Mercado, donde ya se encontraban los sepulcros de su mujer, Violant Cabanes, y su hijo, Perot Crespí. En distintas disposiciones finales testamentarias se establecían diversos mecanismos para que, en caso de que los herederos falleciesen, sus bienes revertieran al patrimonio de los señores de Sumacàrcer, demostrando con ello una vinculación afectiva importante hacia el linaje al que pertenecía con todo derecho, a pesar de su bastardía.

    Luis Crespí [Valencia], poeta del Cancionero general

    Además de abogado de prestigio y docente universitario, Luis Crespí de Valldaura fue uno de los más destacados poetas valencianos de la época, como puede concluirse de la presencia de varias composiciones suyas en la primera edición del Cancionero general de Hernando del Castillo (Valencia, 1511). No obstante, la atribución de sus poesías es algo compleja, ya que su padre, homónimo, también escribió algunas y ambos han sido confundidos hasta los tiempos más recientes.

    Como poeta, Luis Crespí destaca por las canciones de temática amorosa, plenamente imbuido en el modelo del amor cortés inherente a la poesía de cancionero. Una esparsa (composición métrica breve de tono epigramático) en la que consolaba a una dama anónima de un reciente fracaso amoroso ya fue destacada por Menéndez Pelayo como una de las más bellas composiciones del poeta valenciano, además de la dedicada a Marina de Aragón, bisnieta del rey Juan II de Aragón, cuya belleza fue famosa en la época y a la que Luis Crespí debió de conocer durante su estancia en Italia como estudiante. Por otra parte, la existencia de glosas de Luis Crespí a poetas de renombre en Valencia, como es el caso de Bernat Fenollar o Jordi de Sant Jordi, demuestran un conocimiento notable de la lengua valenciana, a pesar de que toda su producción poética cancioneril está escrita en castellano (véase cancioneros españoles).

    Como en el resto de su devenir biográfico, la inquietud también está presente en el Luis Crespí poeta. De esta forma, la experimentación de nuevos modelos líricos acontecida en los ámbitos poéticos de principios del siglo XVI tiene en él a uno de sus máximos exponentes. Una de sus composiciones en el Cancionero general es la titulada Sesti, realizada a medias con otro poeta valenciano, el notario Miquel Trilles, y cuyo tema es una lamentación por la muerte de Isabel la Católica (1504). Esta composición es una sextina, una adaptación de los rims uniçonants de los trovadores provenzales que fue posteriormente utilizada por vates italianos, como Dante y, sobre todo, Petrarca, de donde la retomó el poeta valenciano para realizar la primera sextina conocida en lengua castellana.

    Vicent Pons, en su estudio sobre el señorío de Sumacàrcer, consideró acertadamente al poeta y rector Crespí de Valldaura como “hombre ya del Renacimiento”. Tal vez por comparación con la figura de su padre, prototipo de caballero feudal participante en empresas bélicas y en desafíos caballerescos, Luis Crespí representa mejor el papel de caballero literato que se impondrá a partir del siglo XVI. Alejándonos un tanto de papeles preestablecidos, lo cierto es que tal vez sea Luis Crespí de Valldaura uno de los ejemplos más rotundos de la propia significación del Cancionero general, una recopilación poética de clara reminiscencia medieval pero que también muestra los nuevos rumbos líricos de la poesía castellana en el tránsito entre ambas centurias.

    Ftes.: Óscar Perea Rodríguez, MCNbiografías, Luis Crespí de Valldaura (1460? -1522), rector de la Universidad de Valencia y poeta del Cancionero general. Óscar Perea Rodríguez. Universidad de Castilla –La Mancha, varias.

    Blas

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  2. Sagrada Santimonia dijo:

    “La pasión de Ismael”, un relato precioso, lleno de sentimiento que descubre unos hechos de amor y desamor que, amparándose en el nuevo feminismo pernicioso para el hombre, nos relata un acaecimiento relativo al querer que insiste en la contradicción femenina y que culpabiliza a un hombre. Triste historia que la culmina la Ley de Violencia de Género que, según las feministas, “no resta derechos a los hombres, les quita privilegios”. Nunca he comprendido como los españoles siguen votando a los que facilitaron esta ley contra el hombre. En fin, la historia pondrá a cada uno en su sitio.

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  3. Sócrates dijo:

    Lo sucedido con VOX en Vallecas colma el vaso de la paciencia y crea un antes y un después. La izquierda que nos gobierna con su ministro de interior a la cabeza es pura dictadura. Cuando se tiene escasa o nula tolerancia hacia el pluralismo político y la libertad democrática, se es un puro y duro fascista; en este caso un liberalcomunista, que aún es peor. Una vergüenza para el Estado porque el hedor que emite es repugnante.

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  4. Luna dijo:

    Al gobierno le interesa incrementar la tensión en la calle hasta conseguir heridos de consideración o algún muerto para achacarlos a los violentos fascistas. De esta manera conseguirá una mayor división en la sociedad dormida, tosca y vulgar. Les interesa la guerra del callejón, la kale borroka que lo quema todo para desestabilizar Madrid hasta “verse obligados” a dar leña al mono fascista, y lograr expulsarlo del panorama democrático por violento. A partir de ahora- si yo fuese VOX-, en cada mitin en la calle colocaría tres cámaras estratégicamente situadas para gravar los acontecimientos e ir denunciando los hechos.

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  5. Zasca dijo:

    La incognoscible tolerancia de los españoles es nuestro peor enemigo.

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