¿Negacionismo, escepticismo, sensatez [y el debate]

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Los seis candidatos al 4-M, en el debate de Telemadrid. EFE

El debate electoral madrileño de ayer noche [Actualización 8:30 220421]:

Gabilondo.- No es sólo soso, fue lastimero: ni puñetera idea de cualquier cosa que se hablara; sólo sabía leer, con dificultad; se equivocó en las cifras hasta decir basta; el anti candidato por excelencia;  sudoroso, daba verdaderamente pena verle. Me imagino a su asesor, Iván Redondo,mesándose el cabello junto al mentiroso compulsivo, P. Sánchez.

Mónica García [Más Madrid].- Un auténtico fiasco: vestida por los chinos, tipo Simago, con el mismo modelo que Ayuso; de aspecto sucio, de porrera,  precipitado, nervioso y torpe a raudales; datos con fuentes inventadas ; absoluta falta de empatía; agresiva, sectaria, mitinera, indocumentada, con el rostro descompuesto  y transmititiendo odio irracional a la Presidenta; Colega de Iglesias. Decepcionó sus expectativas, como la médico que salvó el vovid. Ganará a Iglesias, pero no convencerá.

P.Iglesias [UP].- A poco que te luciera la memoria con su totalitario historial, daba asco cada vez que intervenía: cínico, mentiroso, leyendo, porque no tenía ni idea, listas de datos falsos y sin fuentes reconocibles; estratega vago, clericaly con niñera alta funcionaria, adosada. Dió la impresión de acabado, fuera de la política participativa. Ojala no me equivoque.

Edmundo Bal [Cs].- Inteligente, sensato, buen orador  y pactista, dió la impresión de intentar salvar los muebles de Ciudadanoss; su agotador buenismo no entendió que  el asunto se trataba , como en todo debate electoral,  de un enfrentamiento; es posible que llegue al ansiado 5%.

R. Monasterio [Vox].- Atractiva, serena, oradora, directa, tozuda y lapidaria; se sabe de memoria qué ideas claras y preocupantes tiene que transmitir a la ciudadanía: okupas, menas, inmigrantes ilegales, despilfarro, corrupción y el tradicional egoismo monetario de los políicos. Me gustó espero que suba los pronósticos de la encuestas.

I. Ayuso [PP].- Atractiva, vestida correctamente; serena [‘sobrada’], un tanto displicente y con un machacón proyecto suficientemente explicado [+ libertad y – impuestos]; sin ganas de entrar en la pelea co ese personal; todos contra ella sin éxito alguno. No era su debate y sus expectativas oueden incluso reforzarse. Gran trabajo del asesor Miguel Ángel Rodríguez [‘Mar’].

En definitiva, siempre libertad y nunca comunismo.

EQM

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Hay un método en el negacionismo

Javier Sampedro en El País, 200421

Quizás fue Miguel Bosé quien trajo de vuelta el tema de la negación, pero los argumentos del cantante resuenan en redes desde principios de 2020, ahora que el virus no se ve con el ojo humano, ahora que Bill Gates nos quiere implantar un chip. , pasando por la cumbre de Davos y la connivencia de los ocho millones de científicos que existen en el mundo.

Si ni siquiera una conspiración entre dos personas puede mantenerse en la oscuridad, uno de nosotros termina yendo, imagínense cómo sería mantener un secreto compartido por ocho millones de científicos. «A la gente le gusta hablar», dijo el matemático John Allen Paulos para refutar las teorías de la conspiración.

Pero esas son razones, cosas que la gente de fe no admite. O Caso Bosé No es particularmente difícil, la relación entre la cocaína y la paranoia está bien establecida, pero uno de cada cinco ciudadanos estadounidenses rechaza las vacunas por razones similares. Hay 70 millones de personas y es difícil creer que todo el mundo esté paranoico. ¿No es cierto?

Hay una disciplina emergente en las ciencias de la computación que se fundamenta en recolectar cantidades masivas de datos en las redes sociales, rastrearlos, encontrar pautas que los relacionen y convertirlos en conocimiento sobre la forma en que la desinformación y los mítines políticos afectan al comportamiento de la sociedad.

Algunos sociólogos, por supuesto, también están muy interesados ​​en estos datos, ya que nunca habían tenido tanta información en la historia. Todos estos expertos perfeccionaron sus herramientas durante las elecciones en Estados Unidos y ahora las están aplicando al problema de difundir información errónea sobre las vacunas.

Una coalición de investigadores dedicada a acelerar el intercambio de información entre la comunidad científica y las agencias gubernamentales, llamado Proyecto Viralidad, está utilizando herramientas optimizadas en la última campaña electoral de EE. UU. para aclarar cómo las plataformas sociales lidian con los rumores contra las vacunas.

El objetivo es informar a las plataformas e intentar que actúen contra la propagación de mentiras. Ya han tenido éxito con Twitter, que anunció el mes pasado que cerrará las cuentas de los usuarios que difunden persistentemente basura anti-vacunas.

Mejor tarde que nunca. No está mal si recordamos que Facebook tardó 16 años en suspender los mensajes de negación del Holocausto, a pesar de que su fundador y director ejecutivo, Mark Zuckerberg, era judío.

Sin embargo, volvemos aquí a un viejo problema: que las plataformas no quieren, y ciertamente no pueden, actuar como guardianes de la veracidad. No es su problema, ni están capacitados para hacerlo. Este trabajo es el que han hecho los periodistas durante siglos y requiere una formación, dedicación y talento de los que carecen los periodistas.

Magnates de Silicon Valley. Y también tiende a ir en contra de sus intereses, que están maximizando el tráfico en sus redes, vendiendo los datos resultantes y viendo crecer sus palacios y los depósitos del tío Scrooge. Este es el problema.

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Esta noche todos contra Ayuso. Y deben de ser amigos porque vienen juntos

Ayuso, ¿qué les das?

Santiago González en El Mundo, 200421.

Pues Señor, parece que el rompeolas de todas las Españas no era después de todo Madrid, sino su presidenta. Todos cargan contra ella según la unidad de fobias prescrita por Zapatero y que estaba en la base del populismo de Laclau. La presidenta Ayuso habrá llegado a la misma conclusión que el vigía del fuerte ante los indios que se acercan: “deben de ser amigos porque vienen todos juntos”.

Y los indios venían todos juntos y quizá revueltos en un manifiesto titulado ‘Ahora Sí’, y al que cuadra el ‘Nocturno’ de Alberti, tan mala persona como buen poeta: “Las palabras entonces no sirven, son palabras./ Manifiestos, artículos, comentarios, discursos,/ humaredas perdidas, neblinas estampadas./¡Qué dolor de papeles que ha de barrer el viento,/ qué tristeza de tinta que ha de borrar el agua!”

El manifiesto tiene sorpresas, no ha sido la menor para mí que la primera firmante sea Elvira Lindo, mujer con la que mantuve una relación parecida a la amistad y con la que creía compartir algunas certezas y valores básicos, pero que me confunde al firmar junto a Juan Carlos Monedero, Pilar Bardem y su hijo Carlos, Ana Pardo de Vera, el también podemita Bustinduy, Rosa Regás, Fernando Trueba y otros etcéteras.

También me extraña que firme con todos ellos Antonio Muñoz Molina, principalmente por los anacolutos y disparates sintácticos que se reparten profusamente por el texto y que me llevan a la conclusión de que lo habrá firmado sin ver. Son 1.200 caracteres que forman un texto breve pero incomprensible ya desde el título.

Si proclaman que ‘ahora sí’, habría que explicar siquiera sea de forma indiciaria por qué esta oportunidad es única y quien les ha quitado a los pobres madrileños los derechos y la dignidad en “los 26 infernales años” en que la derecha y la ultraderecha no han parado de atentar contra ellos, aunque tener sí han tenido oportunidades.

Ocho en estos 26 años. En 1995, 99, 2003 (dos veces), en 2007, 11, 15 y 19. Tres veces emplean en tan escaso texto el sintagma ‘izquierda progresista’, que debe de parecerles insuperable al sumar dos sustantivos que ya por separado expresaban superioridad moral.

Si una cuadrilla tan nutrida de todas las expresiones de la izquierda es progresista, ¿hay alguna izquierda que no lo sea?¿habrá alguna derecha que no quiera el progreso de la humanidad? Uno de los firmantes, el cineasta Trueba, decía hace nueve años en Caracas que: “una dictadura no puede ser de izquierdas, por naturaleza es de derechas”.

Años antes, en el festival de San Sebastián de 1982 había arrojado un cubo de agua sobre Diego Galán, entonces crítico de El País porque no le había gustado el juicio de Galán sobre su película ‘Mientras el cuerpo aguante’. Cortar en seco el avance del fascismo, dicen. No me explico que Muñoz Molina no se haya plantado ante una prosa tan párvula y tan torpe.

Él, firmando junto a Almudena Grandes, a la que propinó un impresionante revolcón dialéctico por hacer chistes sobre la madre Maravillas de Jesús, una de las grandes místicas del siglo XX: “Déjate mandar. Déjate sujetar y despreciar. Y serás perfecta”. Parece un contrato sadomasoquista, añadía Almudena, pero es un consejo de la madre Maravillas. ¿Imaginan el goce que sentiría al caer en manos de una patrulla de milicianos jóvenes, armados y -¡mmm!- sudorosos?»

Muñoz Molina le explicó a esta indocumentada: es la mística, y la destinataria de las palabras, el alma. ¿Qué pueden firmar juntos? Isabel, ¿qué les das que su unidad procuras?

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La sorpresa Mónica García

a sorpresa Mónica García

EmiliaLandaluce en El Mundo, 210421

ANDA LA izquierdita tan contenta con Mónica García como lo está con la ministra Yolanda Díaz. Pese a que el mérito de los ERTE sea de Fátima Báñez… La admiración es tan incomprensible para la derecha como lo es para la izquierda que Ayuso sea «la reina». [Ellos la llaman tonta, loca, Isabel la Caótica.]

Es cierto que Mónica García es médique y dice que no quiere una sección femenina para sus hijes, pero en los pocos enfrentamientos que ha tenido con Ayuso en la Asamblea ha salido con el rabo entre las piernas (con la vagina, perdón aunque las perras sin ser trans también tienen rabo. De ahí viene la metáfora.) Quizás nos encontremos ante uno de esos ejemplos en los que se prueba que los cerebros de derechas y de izquierdas son diferentes y que, en efecto, percibimos cosas diferentes ante los mismos hechos.

Aún así hemos de reconocer que todos hemos disfrutado con el portazo de Mónica García a Pablo Iglesias, que fue a por lana en la formación que fundaron Errejón y Carmena y salió trasquilado (aunque con moño) y con Irene Mantero como mejor apoya (lenguaje inclusivo). Dicen que ahora García irá por el voto del centro para robarle electores a Gabilondo que, según la encuesta del domingo, sigue en caída libre.

Lo he hablado con mis amigos de la izquierdita y valdría un gesto de Errejón o un retracto de su loa a las tres comidas al día en Venezuela para que las intenciones de García respecto a captar cierto voto de centro fueran un hecho. Pero, de momento, no dicen nada que convenza de que la formación carece de filia bolivariana. Y por eso, supongo, mucha izquierda preferirá al candidato «soso, serio y formal». Porque aunque la izquierdita se ría «siempre estáis con Venezuela, Venezuela, Venezuela. Eso no puede pasar aquí. Nos protege Uropa», la ley de Godwin aplicada al chavismo/madurismo tiene cierto sentido. En Madrid son muchos los que han tenido que venir huyendo de la deriva y la ruina del país.

Me consta que Errejón se ha lamentado en multitud de ocasiones de que le asocien con la miseria que ha traído el chavismo a Venezuela. Él quizás podría decir algo en este sentido que sin duda despejaría el camino de Mónica García hacia la izquierda cuqui. En cualquier caso, habrá que agradecer que García y Errejón hayan aguantado las presiones de Pablo Iglesias. A colita morada le iba mejor cuando Íñigo era su mejor apoyo. [En superlativón, según la leyenda.]

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El trombo es Sánchez

El trombo es Sánchez

A Sánchez le gusta el trombo porque es como él: un obstáculo para que la vida fluya libremente

F.J. Losantos de El Mundo, 210421

EL MIÉRCOLES pasado tuve la suerte de ser vacunado en el Zendal con AstraZeneca, que era la vacuna que tocaba. Me admiró la obra, heredera de la del Ifema que Sánchez y su Pandilla Basura se negaron a visitar y ahora han impedido que visite el enviado de la Unión Europea, no vaya a pensar que en España hay cosas que se hacen bien y no las hace Sánchez.

Además, el tirano le ha cogido gusto al virus, excusa de su despotismo, y como no quiere perder su único argumento de poder sin límites legales ni morales se niega a que los españoles se vacunen. La Unión Europea, sobre todo Alemania, tiene la culpa de no saber comprar vacunas, pero si la Unión ha fracasado la obligación de cada país es salvar las vidas que pueda; y a ello, aunque tarde, se aplican todos, incluso Alemania.

Sánchez, no. Como las dos ganaderías comunistas los mansos escurridos de culata y los cornigachos pregonaos, el PSOE embiste contra Ayuso, la que mejor ha toreado la tragedia sanitaria y la económica. Y como los problemas son pocos, Sánchez inventa otros, sin más explicación que su empeño en no salir de este estado de alarma liberticida en el que chapotea como gorrino en charco.

El porcino paraíso deberá abandonarlo cuando la mayoría de la población esté vacunada Israel ya tiene más del 50% de la población vacunada con la segunda dosis y ha prescindido de la mascarilla en la calle; Marruecos lleva más del 50% de la primera, así que ni sale a los mercados a comprar vacunas ni deja que lo hagan las autonomías, la famosa cogobernanza. Y encima inventa trucos para ocultar que ni vacuna ni deja vacunar.

El último es un estudio del Carlos III para poner la segunda dosis de una vacuna diferente a la AstraZeneca, que ya nos han puesto a dos millones aquí y a 40 millones en todo el mundo en estos meses. Es más fiable jugar con 600 voluntarios en 28 días. Pero faltan primeras dosis, así que enredamos con la segunda.

La EMA dice que es una barbaridad, y que la segunda dosis debe ser como la primera. Da igual. Sánchez, con la ayuda de una prensa penosa, se refugia en los trombos, hurga en el pánico y oculta que tiene más peligro de trombos el que fuma y aún más la que toma pastillas anticonceptivas que el vacunado con AstraZeneca, menos de un caso por millón.

Pero a Sánchez le gusta el trombo porque es como él: un obstáculo para que la vida fluya libremente.

A Sánchez le gusta el trombo porque es como él: un obstáculo para que la vida fluya libremente

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Europa exige la despolitización de la Justicia

Europa exige la despolitización de la Justicia

No se trata solo de que PSOE y PP se sienten a negociar otro puñado de nombres sino de que negocien una reforma estructural que empodere a los jueces

Editorial de El Mundo, 210421

ESPAÑA necesita reformas, Europa aprieta en esa dirección y a Sánchez se le acaba el tiempo. Pero hay algo todavía peor que no hacer nada o que arrastrar los pies, y es caminar en el sentido opuesto al que la UE demanda. Muchas de sus exigencias chocan con la heterodoxia ideológica de la coalición radical de Moncloa.

Cuando Sánchez decidió abrazarse a Iglesias para salvar su puesto, le advertimos de que ese pacto fáustico tendría consecuencias. La pandemia aceleró la llegada de la factura, nuestra economía acumula una deuda del 120% del PIB y el acreedor se impacienta. Sánchez debe salir ya de su inmovilismo para que su Gobierno no sea visto como el problema de Europa.

Pero más allá de las ambiciosas reformas económicas que España necesita con urgencia en especial una que garantice la sostenibilidad de las pensiones, para la salud democrática del país ninguna es comparable con el blindaje de la separación de poderes. Y corresponde al Poder Judicial velar por ese principio nuclear de la democracia.

Por eso resulta tan triste que haya tenido que ser la presión de Bruselas tras recibir una carta firmada por 2.500 jueces españoles que pedían amparo a las instituciones europeas por el acoso gubernamental a su independencia la que haya logrado que Sánchez retire al fin su intento bolivariano de control político de la Justicia, extrapolando la mayoría Frankenstein al CGPJ. Esa fue la respuesta que se le ocurrió ante la negativa del PP a chalanear los nombramientos del CGPJ tragándose todas las condiciones del PSOE, incluyendo nombres célebres por su sectarismo.

Un Gobierno serio, como ese que Gabilondo va prometiendo en Madrid, se sienta a discutir con el PP sobre la manera de atender mejor las recomendaciones de Bruselas; no maquina un plan B infame para someter a los jueces desde Moncloa al estilo iliberal, el mismo estilo que motivó la puesta en marcha de sanciones europeas contra Hungría y Polonia. A

lguien que conoce muy bien esa historia es el comisario de Justicia de la UE, que en entrevista con EL MUNDO sentencia: «La retirada de la reforma del CGPJ es una buen noticia, pero no es suficiente». En declaraciones de una contundencia sin precedentes, el comisario Reynders insta a Gobierno y oposición a «volver a la mesa y pactar» la renovación del CGPJ pero en el sentido que primero Ciudadanos y luego el Casado más lúcido han venido reclamando: pide Reynders que al menos el 50% de los magistrados sean «elegidos por sus pares».

Este diario lleva años clamando por la despolitización de la Justicia. Ahora la UE señala muy claramente el camino a Sánchez. Que debería ser consciente del coste de sus tentaciones autoritarias en pleno contexto preelectoral alemán y con los estados miembros pendientes del buen uso que dan los países más endeudados al dinero europeo. No se trata solo de que PSOE y PP se sienten a negociar otro puñado de nombres salidos del dedo partidista tras el 4-M: se trata de que negocien los pasos hacia una reforma estructural que empodere a los jueces frente a las injerencias de los políticos.

El comisario pide que el 50% de los jueces sea elegido «por sus pares»

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El 4-M y el juego de la identidad
Ilustración de Javier Olivares [España, 1964] para el texto

El 4-M y el juego de la identidad

El 4-M, según el autor, queda expuesto a una política identitaria: así como el nacionalismo se identifica por oposición a la España del PP, el Madrid de Ayuso lo hace por oposición a la antiEspaña de izquierdas

Juan Jesús González en El Mundo, 210421

VISTA EN PERSPECTIVA, la pandemia no deja de ser un peldaño más en la escalada de la polarización que se inicia en las elecciones de 2015. Primero fue el fracaso de la moción de investidura de Pedro Sánchez y su posterior negativa a investir a Mariano Rajoy. Luego vino la crisis catalana de 2017 y la moción de censura de 2018. Más tarde, la repetición electoral de 2019 y la irrupción de Vox como tercera fuerza política, en el marco de un proceso geopolítico de polarización centrífuga, dominado por la confrontación entre independentismo y españolismo.

Dado que el primero se ha escorado a la izquierda y que el segundo se ha radicalizado a la derecha, la pauta electoral dominante en España resulta de fácil formulación: cuanto más a la izquierda vota Cataluña, más a la derecha vota Madrid. Puesto que el PSC pasó de 17 a 33 diputados en las recientes elecciones del 14-F, era de esperar un desplazamiento simétrico en unas elecciones madrileñas. En el primer caso, Ciudadanos se desplomó a favor del PSC; en el segundo, lo hace a favor del PP.

En este contexto, la pandemia se ha convertido en un factor adicional de polarización como resultado, por un lado, de la precariedad de la estrategia gubernamental a la hora de abordar una crisis sin precedentes; y, por otro, del desánimo y la fatiga de una opinión pública harta de restricciones e impotente ante la magnitud de los costes económicos, sociales y psicológicos de la pandemia.

Frente a la prudencia observada por la mayoría de los barones del PP ante una situación tan explosiva, la presidenta madrileña Díaz Ayuso no ha dudado en aprovechar el rechazo de la población a las restricciones de movilidad y la resistencia del pequeño negocio al cese de la actividad. P

or si faltaba algo, el ministro de Sanidad encargado de gestionar la crisis en los peores momentos era catalán, lo que permitía diversificar el repertorio de agravios contra el Gobierno, ya fuese por su carácter «socialcomunista» o por su servidumbre catalana. Esta última parte del argumentario reivindicativo de Díaz Ayuso se vio reforzada por la acusación de los socios independentistas del Gobierno de que la región madrileña se aprovechaba del dumping fiscal en contra de las demás CCAA, acusación que contó con el silencio esquivo del PNV.

A partir de estas coordenadas, Díaz Ayuso puso en marcha una operación identitaria de manual: la apelación a un madrileñismo castizo en confrontación con el Gobierno «socialcomunista», el cual se convertía en una amenaza para la libertad y la economía de los madrileños, principales beneficiarios del régimen de seguridad y prosperidad representado por Díaz Ayuso.

Por si faltaba algo, la irrupción de Pablo Iglesias en la campaña madrileña proporcionó el eslogan que parecía resumirlo todo: «Comunismo o libertad», rápidamente contraprogramado con su complementario: «Fascismo o democracia». Se comprende que los historiadores protesten por la facilidad con que los expertos en polarización juegan con las palabras («si te llaman fascista es que estás en el lado correcto de la historia»), pero ellos conocen mejor que nadie la simplicidad de las mitologías en las que se amparan la mayoría de los relatos nacionalistas.

Se comprende también el regodeo de los comunicólogos con el manejo que Díaz Ayuso hace de un esquema tan manoseado, pero no podemos ignorar el contexto en que opera, que no es otro que la dialéctica canadiense que rige la relación entre Cataluña y Madrid (cuanto peor le va a Montreal, mejor para Toronto) y que es lo que lo hace eficaz. En adelante, la contienda política madrileña queda expuesta a los dictados de la política identitaria de manera simétrica a como lo ha estado el nacionalismo periférico, pues así como este ha querido identificarse por oposición a la España del PP, el Madrid de Díaz Ayuso lo hace por oposición a la anti-España de izquierdas.

Para entender la respuesta de los votantes a este nuevo escenario, conviene remontarse a las elecciones generales de abril de 2019, lo que nos permite hacer una comparación entre la situación electoral de la Comunidad de Madrid en aquel momento y la que podemos encontrar en las próximas elecciones del 4 de mayo. En ambos casos, me voy a apoyar en estudios preelectorales del CIS.

En abril de 2019, el panorama electoral madrileño estaba marcado por el éxito espectacular de Ciudadanos, por cuanto conseguía en esta comunidad mejorar en un 40% el resultado ya de por sí bastante espectacular que había conseguido en toda España. La base social de este éxito de Cs era fácil de identificar: las clases medias ilustradas (profesionales y técnicos). Pues, por un lado, estas nuevas clases medias tienen en Madrid un peso desorbitado: nada menos que siete puntos porcentuales por encima de la media nacional, que está en el 16% del censo.

En tanto que, por otro, pertenecer a esta clase social aumentaba la probabilidad de voto a Cs en un 65%. El efecto combinado de ambos factores hacía de Cs no solo el árbitro indiscutible de la política madrileña, sino el partido de centroderecha mejor situado en términos de influencia social e ideológica. En contraste, el electorado del PP estaba muy envejecido y el de Vox, muy masculinizado, como consecuencia de su implantación preferente en el pequeño negocio y las fuerzas de seguridad.

Este votante de Cs se autoubicaba en el 5,7 de la escala ideológica, de manera que sus preferencias electorales son una combinación, aparentemente contradictoria pero típica del votante centrista, de ortodoxia económica y liberalismo sociocultural. Dicho en otras palabras, este votante es conservador en economía (por razón de su clase), pero no así en otras materias (por su nivel de estudios).

De ahí que sea partidario de la baja fiscalidad, pero que pueda serlo también de la eutanasia o la gestación subrogada, algo improbable en un votante del PP. Esto explica que cuando el CIS preguntó cuál era la opción preferida de gobierno tras los resultados de abril del 19, dos de cada tres votantes de Cs se inclinasen por la coalición PSOE-Cs.

PUES BIEN, uno de los efectos de la dinámica de polarización seguida desde entonces es la liquidación de este centro liberal representado por las clases profesionales madrileñas que votaron a Cs en abril y mayo de 2019. Según las encuestas, el PP de Díaz Ayuso es el beneficiario tanto de la implosión de Ciudadanos como del recurso de los votantes de Vox al voto útil, toda vez que valoran mejor a Díaz Ayuso que a su propia candidata. En esta tesitura, todos los analistas se hacen la misma pregunta: ¿puede Díaz Ayuso concentrar el voto de la derecha hasta el punto de conseguir mayoría absoluta?

Puede que sí, a juzgar por las encuestas, pero esto nos lleva a la siguiente pregunta: en tal caso, el nuevo perfil electoral de Díaz Ayuso ¿a qué se parece más: al perfil de Ciudadanos de 2019 o al de Vox?

A juzgar por lo que han transmitido los medios, está claro que el pequeño negocio está volcado con Díaz Ayuso, como lo prueba la cartelería en bares y restaurantes. Por su parte, el estudio preelectoral del CIS corrobora este alto nivel de apoyo a Díaz Ayuso, hasta el punto de votarla 20 puntos por encima de la media.

Este entusiasmo no es compartido, sin embargo, por el sector de profesionales y técnicos, que la votan algo por debajo de la media. En este caso, suscita más entusiasmo la candidata de Más Madrid, a la que votan siete puntos por encima de la media.

En cualquier caso, se cierra así el círculo de la política identitaria que ha presidido el desarrollo del Estado de las Autonomías desde su implantación: el PP se hace hegemónico en Madrid (compensando el éxito de Salvador Illa en las pasadas elecciones catalanas), al tiempo que Díaz Ayuso encuentra apoyo incondicional en el pequeño negocio azotado por la pandemia.

Juan Jesús González es catedrático de Sociología de la UNED.

El 4-M y el juego de la identidad

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Rocío Carrasco, durante la docuserie de Telecinco.

 

Rocío Carrasco no es (ni tiene por qué ser) Sócrates

Analizado desde un punto de vista técnico, el autor rechaza que estemos ante un «juicio paralelo» a Antonio David Flores ni que se esté vulnerando su presunción de inocencia a raíz de las declaraciones de Rocío Carrasco

Antonio Cuerda Riezu en El Mundo, 210421

CUANDO LEO ARTÍCULOS de opinión, el que más me atrae suele ser el que me descubre cosas que no conocía, el que contradice mis propios prejuicios, muchas veces no suficientemente fundamentados. Por eso me gustan especialmente los artículos de Elisa de la Nuez. ¡Chapeau por ella!

Pero el día 27 de marzo publicó uno en este diario, titulado Con la venia del pueblo, con el que después de darle algunas vueltas no puedo estar de acuerdo. Ahí De la Nuez consideraba que las declaraciones de Rocío Carrasco en la cadena televisiva Telecinco constituían juicios paralelos cuando su ex, Antonio David Flores, ya había sido investigado judicialmente, y los procesos por supuestos malos tratos habían quedado sobreseídos, lo que significa archivados.

Pese a reconocer las dificultades probatorias en los litigios matrimoniales y aun animando a la denuncia de los malos tratos y reconociendo la labor de movimientos sociales como el Me too, De la Nuez llegaba a la conclusión de que lo peor de toda la docuserie de Rocío Carrasco era la desaparición del derecho a la presunción de inocencia a favor de Antonio David Flores.

Para empezar: si en este caso se invirtieran los términos y lo que ha hecho Rocío Carrasco lo hubiera hecho Antonio David Flores, mi opinión seguiría siendo la misma. Lo que a mí me mueve a escribir estas líneas no es la pretensión de hacer frente a una supuesta discriminación contra ella, sino el tema técnico de cuándo estamos ante un juicio paralelo y cuándo se puede vulnerar el derecho fundamental a la presunción de inocencia o el derecho al honor.

Y para continuar: la verdad judicial no siempre es la verdad histórica, aunque es mucho más que las verdades a medias con las que nos movemos en la vida diaria. Los historiadores no siempre están de acuerdo con lo que afirman los jueces en sus sentencias como relato de «hechos probados»; al fin y al cabo, los tribunales tienen que decidir solo sobre la base de medios de prueba que únicamente le pueden facilitar la acusación y la defensa.

Y en nuestro día a día solemos actuar sobre la base de meras sospechas, no de pruebas contrastadas y argumentadas, como las que deben fundamentar una condena. Otra matización: hasta donde yo conozco los procesos por malos tratos iniciados por Rocío Carrasco contra Antonio David Flores no han acabado en sentencia sino en el ya mencionado archivo, por lo que las resoluciones judiciales no pueden contener una relación de «hechos probados», sino simplemente la declaración de que no hay indicios suficientes como para abrir un proceso y discutir en él las acusaciones formuladas en la denuncia o querella.

Los juicios paralelos que quizás, con mayor propiedad, habría que llamar previos o simultáneos cuentan con un límite temporal. Para que sean tales tienen que producirse en algún medio de comunicación antes o durante la realización del correspondiente proceso judicial.

Es lo que ocurre en la sentencia del caso Sunday Times contra Reino Unido, de 26-4-1979; o en el caso Hrico contra Eslovaquia, de 20-7-2004, del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que en el argot de los juristas conocemos como Tribunal de Estrasburgo. Y esto es así porque lo que se critica contra los juicios paralelos (o previos o simultáneos) es la posibilidad de que ejerzan una influencia en algún sentido, pero en cualquier caso contraria a la necesaria imparcialidad de los jueces y, en definitiva, a la presunción de inocencia del acusado.

No cabe duda de que el programa Esta noche cruzamos el Mississippi, previo o coincidente con el juicio de las niñas de Alcàsser, entraba en la categoría a la que me estoy refiriendo. Pero no es el caso de los varios documentales de Rocío Carrasco que se están produciendo después de los archivos de las acusaciones contra Antonio David Flores. El abogado de éste ha reconocido expresamente que se le está «juzgando» (en sentido metafórico) por segunda vez.

En la sentencia del Tribunal de Estrasburgo Roland Dumas contra Francia, de 15-7-2010, se decide que se vulneró el derecho a la libertad de expresión del Sr. Dumas cuando se le sancionó por la publicación de un libro, dos años después del juicio contra él, por acusar de corrupción al fiscal que intervino en dicho juicio.

La vulneración del derecho a la presunción de inocencia está sometida a límites personales. Si, por decirlo muy brevemente, este derecho garantiza no ser condenado si no hay pruebas de cargo que corroboren la acusación, es obvio que la vulneración de tal derecho solo la pueden cometer los jueces en asuntos penales o los funcionarios administrativos cuando sancionan una infracción administrativa, porque solo ellos pueden condenar.

Nuestro Tribunal Constitucional reconoce, no obstante, que la presunción de inocencia tiene una dimensión extraprocesal, consistente en el derecho a ser considerado como no autor o como no partícipe de un hecho delictivo o de un hecho constitutivo de infracción administrativa (sentencias 166/1995, de 20-11; 244/2007, de 10-12; 133/2018, de 13-12). Ahora bien, cuando esta dimensión es desconocida por personas que ni son jueces ni funcionarios administrativos, el baremo que hay que emplear para averiguar si ello es lícito o no, dice nuestro Tribunal Constitucional, es el del derecho al honor. Y este derecho al honor recibe protección tanto civil, mediante la Ley Orgánica 1/1982, como penal, a través de los delitos de injurias y calumnias.

Este es el filtro por el que se pueden medir las declaraciones de Rocío Carrasco. Pero cuando se trata de la imputación de hechos delictivos o de simple imputación de hechos eso solo es delictivo cuando se realiza con conocimiento de la falsedad de tales atribuciones o con temerario desprecio hacia la verdad. Y recordemos que para confrontar las declaraciones de Rocío Carrasco con la verdad judicial no podemos recurrir al relato de hechos probados, porque no hay tal en las resoluciones de archivo.

Por otro lado, a un ciudadano que ha visto completamente desestimadas sus pretensiones en un proceso, no le podemos exigir una completa y obediente conformidad con las decisiones judiciales, sino que habrá que reconocerle una más amplia libertad de crítica. ¿Acaso no está reconocido el derecho al recurso, el derecho a la crítica jurídica que los juristas o políticos ejercitamos a veces sin piedad o el derecho al muy sano periodismo de investigación?

He aquí un hecho histórico que nadie tiene la obligación de repetir: el filósofo griego Sócrates fue condenado a muerte por no reconocer a los dioses y corromper a la juventud. Pero, tras un primer fallo condenatorio, se permitió el atrevimiento de provocar a los jueces, pidiendo que se le conmutara la muerte por una pequeña multa al ser él de escaso valor por su dedicación a la filosofía. Y después, confirmada la condena aún por más votos, se tomó mansamente la cicuta. Pero Rocío Carrasco no es, ni tiene por qué ser, Sócrates.

Antonio Cuerda Riezu es catedrático de Derecho penal de la Universidad Rey Juan Carlos

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La Justicia no votaría a Sánchez

La Justicia no votaría a Sánchez

Demasiado truco de feriante. Bruselas ha presionado y Sánchez ha dado marcha atrás en su asalto el Consejo General del Poder Judicial

Miquel Giménez-Vozpópuli, 210421

El totalitarismo siempre se ha llevado muy mal con lo que entendemos por Derecho, por Ley, por independencia judicial. Las instituciones de justicia son las primeras en ser objeto de la anulación más draconiana cuando de un estado dictatorial se trata. So pretexto de la creación de una justicia “popular” se eliminan jueces imparciales, sustituyéndolos por otros acólitos del sistema.

Cuando vean que alguien adjetiva a la justicia, échense a temblar. Porque ni debe ser popular ni aristocrática ni sesuda ni esquemática. Debe ser justa y nada más, que no es poco decir. Sánchez e Iglesias, con sus pulsiones dictatoriales, han pretendido acogotar a los jueces y a su máximo organismo, el CGPJ citado, pero no han logrado salirse con la suya merced a la queja de tres asociaciones judiciales españolas y al celo de Bruselas que, al menos en esta ocasión, ha servido para algo.

El bochorno, el ridículo y la vergüenza de este gobierno deberían impedirles volver a salir de sus casas en la vida, pero estos tienen jeta para eso y para mucho más. Con su torticera maniobra de colocar a sus amiguitos jueces han demostrado lo que decía San Agustín: cuando no existe la justicia, los reinos se convierten en una partida de salteadores.

No son días propicios para el gobierno en este terreno. Una sentencia le obliga a devolver el mobiliario del Pazo de Meirás a la familia Franco, ya saben, Franco, comodín infalible que la pseudo izquierda emplea siempre que quiere distraer la atención de sus escándalos financieros, de alcoba o de gestión.

Y esos jueces, a los que tanto desearían sumisos y obedientes desde Moncloa. han decidido, por fin, juzgar a la familia Pujol en la Audiencia Nacional, acusándolos de organización criminal, blanqueo de capitales, delito fiscal y falsedad documental. Los amigos entrañables de Sánchez en Cataluña deben estar que trinan, no en vano pretendían implantar en su republiquita que otorgase al gobierno la facultad de nombrar directamente a los jueces, a saco y sin anestesia.

Todo lo que se ha hecho en los últimos tiempos en España ha sido, y da pena decirlo, merced a la justicia o a aquellos que han acudido a ella a presentar sus quejas. Desde el proceso por el 1-O, el auténtico poder que ha frenado a los que amenazan nuestra democracia han sido jueces, fiscales y abogados.

Y con ello no pretendo decir que todos sean unos santos ni unos seres de luz, porque todos somos humanos y no hay sastre, por bueno que sea, que no estropee un traje. Ya saben, una mala tarde la tiene cualquiera. Solo digo que conforta saber que los españolitos de a pie tenemos un santo en la tierra a quien encomendarnos. Lo que no es poco en los tiempos convulsos que corren.

Judicializar la política

Quizás por la poca utilidad de la oposición y las ganas de acabar con nuestro sistema por parte de Sánchez y su banda, en feliz ocurrencia de Albert Rivera, estoy a favor de judicializar la política. Que el poder judicial funcione, a pesar de los pesares, no deja de ser una luz de esperanza en un país en el que ni el ejecutivo ni el legislativo parece que den mucho de sí.

Esa justicia, que muchos querríamos más rápida, más dotada de medios, menos cachazuda es, insisto, lo único que se interpone entre el abismo y la civilización, entre la horda de delincuentes vándalos y la paz en las calles.

Que la Dama de la Balanza no votaría a Sánchez está clarísimo. Que le costaría votar a otros, también. Pero nuestras simpatías han de estar con ella, aunque acabemos como Gregorio VII que, por defenderla, acabó muriendo en el destierro. Como muchos saben, el papa fue elegido por aclamación popular y se las tuvo tiesas con el emperador Enrique IV. Es la conocida “Querella de las investiduras”, motivada porque el emperador iba nombrando obispos y abades como quien lava.

Finalmente, Enrique hizo el viaje a Canossa, castillo en el que se encontraba el Sumo Pontífice, expresión que ha quedado como reflejo del acto de sumisión al que uno debe someterse para solicitar perdón, y como lo hiciese en calidad de penitente y no de emperador, el Santo Padre no tuvo más remedio que absolverlo. Dudo que Enrique hiciera acto de contrición. Igualito que si Sánchez pidiese perdón a los españoles.

En España, lo dijo Rusiñol, el que reclama justicia lo que desea es que le den la razón. Don Santiago conocía el paño.

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Vídeos 

. Sergio Sayas  [UPN] despedaza sin piedad a Irene Montero por sus sandeces con el lenguaje inclusivo. 210421.

. Federico entrevista a Cayetana Álvarez de Toledo. 210421.

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Humor

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Gallego & Rey
Viñeta de Gallego y Rey en El Mundo, 1860421 


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6 pensamientos sobre “¿Negacionismo, escepticismo, sensatez [y el debate]”

  1. Blas dijo:

    BARTOLOMÉ MARTÍ

    Martí, Bartolomé, Bartolomeo Martini en Italia. Játiva (Valencia), c. 1435 – Roma (Italia), 25.III.1500. Obispo de Segorbe-Albarracín y cardenal.

    Los Martí eran una familia de notarios ennoblecidos que empezaron a ocupar cargos de gobierno en Játiva a finales del siglo XIV. Según Batllori, Bartolomé era sobrino político de Joana de Borja —hermana de Calixto III, (ver Blas, EQM, 04/02/2021)— desde que ésta casó en segundas nupcias con Mateu Martí. Tras el doctorado en Teología que algunos le atribuyen, Bartolomé se incorporó al grupo de familiares que acompañaron en su aventura italiana al cardenal y vicecanciller Rodrigo de Borja (ver Blas, EQM, 16/03/2021).

    Durante la legación del cardenal en la Península Ibérica (1472-1473) Martí recibió una dignidad catedralicia (cabiscol) en la catedral de Gerona (6 de octubre de 1972) que unió a la canonjía que ya disfrutaba en la catedral de Valencia y al título de escribano apostólico.

    En 1473 desempeñaba el oficio de camarero secreto y mayordomo del cardenal cuando su protector —recién llegado a Roma— logró de Sixto IV para su pariente la sede de Segorbe-Albarracín, adelantándose al candidato que iba a proponer Juan II, el aragonés Gonzalo Fernández de Heredia. Con esta maniobra, el vicecanciller colocaba una nueva ficha en el mapa de las sedes catalano-aragonesas, donde ya contaba con su primo Luis Juan del Milá en Lérida, su sobrino Rodrigo de Borja en Barcelona y él mismo en Valencia. Sin embargo, en esta ocasión el Rey aragonés no dio su brazo a torcer. Juan II escribió a Bartolomé recriminándole su osadía, mientras el Pontífice enviaba un legado —Pedro Sánchez de Salvatierra— a la Corte aragonesa y escribía al secretario Coloma y a la reina Isabel para que defendiesen a su candidato.

    Finalmente, en 1478, Fernando de Aragón decidió llegar a un acuerdo cediendo la sede a Bartolomé Martí a cambio de que se indemnizara a su rival con 20.000 sueldos de pensión.

    Martí hizo su entrada en la ciudad de Segorbe en febrero de 1479, y un mes después celebró un sínodo que le otorgó un subsidio caritativo de 8.000 sueldos.

    Enseguida quiso intervenir en la vida política del reino presentándose en Valencia para prestar juramento de fidelidad a Fernando de Aragón. Más tarde organizó la recepción de Beatriz de Pimentel —señora territorial y madre del infante Enrique Fortuna— y en 1482 acompañó a los Reyes en su visita a la ciudad. Desde el punto de vista pastoral, Sixto IV le encomendó la reforma de la iglesia colegial de Mora, y en el aspecto material el prelado impulsó en 1483 la construcción del coro de la catedral. Además del sínodo que abrió su episcopado, Martí celebró otro en la ciudad de Jérica el 8 de junio de 1485, cuyas actas tampoco han llegado a nosotros.

    Durante su permanencia en Segorbe el prelado hizo algún viaje esporádico a Roma, hasta que en 1487 decidió establecerse definitivamente en la Ciudad Eterna.

    Como mayordomo de Rodrigo de Borja, se encargó de vigilar la educación de sus hijos Juan y César, que se criaban junto a otros connacionales como Ángel Ram Escrivá, hijo del maestre racional de Aragón, a quien Bartolomé informaba en 1488 de los estudios de su hijo. El prelado también se benefició de las buenas relaciones que en aquellos años mantenía el cardenal Borja con los reyes de Castilla y Aragón. En 1489 Fernando le otorgó varios beneficios en Aragón por valor de 400 ducados, y en 1491 aceptó que se posesionara de la abadía sarda de Ager que para él había solicitado el vicecanciller; a cambio, Fernando esperaba que Martí y Borja apoyaran su solicitud de una reserva de beneficios en Zaragoza y Tarragona por valor de 600 ducados.

    En Roma el obispo de Segorbe comparecía en actos y ceremonias públicas: en 1488 recibió al cardenal Pedro de Foix en la puerta del Popolo, y en 1492 celebró en la Capilla Sixtina la misa solemne del primer domingo de Adviento. Elegido pontífice Alejandro VI, Martí se integró en el grupo de familiares que —como Juan Marrades o Juan de Borja y Navarro— pensaba encontrar un futuro provechoso en el reino de Nápoles. El 11 de diciembre de 1492 pronunció las palabras de bienvenida a Federico de Aragón, llegado a Roma para prestar obediencia al Papa en nombre del rey de Nápoles. Después siguió de cerca la política pro-aragonesa de Alejandro VI.

    En abril de 1494 escribía al duque de Gandía —vástago del Pontífice enviado a la Península Ibérica para contraer matrimonio con María Enríquez— informándole del principado de Tricárico que acababa de concederle Ferrante de Nápoles. Mientras tanto Fernando el Católico solicitaba los servicios del obispo de Segorbe para asegurar el éxito de algunos negocios de la Curia, como la renuncia de la annata del maestre de Montesa que reclamaba el Papa a través del nuncio.


    Basílica de San Pedro del Vaticano en Roma

    Bartolomé siguió desempeñando el oficio de maestro de la casa pontificia, y en 1494 fue nombrado maestro de la capilla papal. Este último cargo le puso al frente del centro musical más importante de Italia que, en este tiempo, introdujo algunos usos ibéricos en la música litúrgica romana.

    El 19 de febrero de 1496 Alejandro VI le nombró cardenal —junto con otros tres familiares pontificios— otorgándole el título de Santa Ágata in Suburba. El Papa escribió a los Reyes Católicos felicitándoles, cuando en realidad pretendía ganar fidelidades en el Colegio Cardenalicio ante la inestabilidad que había generado en Italia la guerra de Nápoles. Como muestra de confianza, el Papa nombró a Martí prefecto del palacio apostólico y le otorgó la diócesis de Bagnorea en la peligrosa Toscana, siempre aliada de Francia. Sin embargo, el cardenal no andaba bien de salud, pues —según el embajador de los Reyes Católicos— sufría una larga enfermedad que en noviembre de 1496 hacía temer por su vida.

    Martí permaneció junto al Pontífice en los vaivenes que sufrió su política familiar. Tras el fallecimiento del duque de Gandía en junio de 1498, acudió a los apartamentos pontificios para sacar al Papa de su postración, y en agosto de 1498 testificó en el proceso de secularización de César Borja.

    Sus relaciones con Fernando se limitaron entonces a esporádicas advertencias del monarca para que no se apropiara de beneficios que no le pertenecían, como la rectoría de Ademuz pretendida por su camarero. El 21 de noviembre de 1498 Martí resignó el Obispado de Segorbe con facultad de regreso en Juan Marrades, valenciano y capellán-familiar de Alejandro VI que poseía ya el título de chantre de la diócesis. El monarca no se opuso, pero Marrades murió al cabo de un año y Martí de nuevo ocupó la sede junto al Obispado de Toul, concedido por el Pontífice en 1499.

    Durante este año desempeñó el cargo de camarlengo del Colegio Cardenalicio con una salud física cada vez más mermada por la sífilis, según el testimonio del maestro de ceremonias. El 11 de diciembre de 1499 asistió en la basílica de San Pedro al bautismo de Rodrigo, hijo de Lucrecia Borja. Fue una de sus últimas apariciones en público. Viendo próximo su fin, Martí debió pedir al Papa que nombrara sucesor suyo en el Obispado de Segorbe a su sobrino fray Gilabert, monje jerónimo del monasterio de la Murta, a quien Fernando no puso ninguna traba.

    Bartolomé falleció en Roma en su casa de Campo Marcio el 25 de marzo de 1500, siendo sus testamentarios los cardenales Juan López y Juan de Castro. Tras unos funerales suntuosos, fue enterrado en la basílica de San Pedro en un sepulcro de mármol.

    Durante su larga estancia en Roma el prelado de Segorbe no se olvidó de su diócesis, gobernada por su vicario, el agustino Juan Cardona. A la catedral envió en 1490 las reliquias de los diez mil santos del monte Ararat —o las de san Zenón y compañeros mártires, según otros—, que se custodiaban en la abadía de San Pablo ad acquas Salvias en Roma. También se le atribuye la donación del retablo y el artesonado del convento de San Francisco en Játiva, adornado por los pinos y las ondas marinas del emblema familiar.

    Ftes: Real Academia de la Historia: Álvaro Fernández de Córdova Miralles; Fernández de Córdova Miralles, Álvaro (2017). «Bartolomé Martí». Diccionario biográfico español (Real Academia de la Historia edición); Wikipedia; EQM; varias.

    Blas

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  2. En el debate de anoche Monasterio dejó claro que en Madrid, como en toda España, sobran la mitad de políticos y de cargos, además de chiringuitos de todo tipo dedicados a crear adictos de partidos específicos. Y con eso tendrían dinero para cosas más importantes.

    Y es que en este país de 45.000.000 de habitantes tenemos el doble de políticos que en una Alemania actual de 83.000.000 habitantes. De risa, vamos. ¿Con qué cara vamos a pedir dinero a Europa?
    Si a todo este exceso se le suma la necesidad que tiene el poder legislativo para crear nuevas leyes y así demostrar lo mucho que trabajan, llegamos a un montante descomunal. Veamos, en España tenemos unas 100.000 leyes en vigor. Sí, 100.000 leyes. Parece mentira pero no lo es. Más de la mitad son autonómicas, no pueden ser menos importantes. Así que un españolito de a pie, si quisiera saber de que van estas normas con rango de ley tendría que dedicarle varios días solo para leerlas con una mínima atención, y cuando cerrara el libro, tendría que hacer frente a una depresión, pues si cada una de ellas hay que cumplirla bajo amenaza de sanción… Hasta los abogados se pierden ante un mar revuelto de normas jurídicas, cayendo en un mar de dudas e inseguridad. Y somos tan burros que, a pesar de que este hecho rompe el mercado común interior de nuestro país impidiéndole crecer, no lo solucionan. Pues nada, que estos políticos sigan utilizando el BOE como un diario personal y que sigan legislando al tuntún.

    Por cierto, por el año 100 dc. alguien dijo que los estados más corruptos son aquellos que más leyes tienen.

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  3. Reblogueó esto en El Noticiero de Alvarez Galloso.

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  4. Sagrada Santimonia dijo:

    Y siguen intentando lapidar a VOX. Esta vez han hecho llorar a una niña de diez años. ¿Hasta cuándo esta dictadura fascista del coletas? Ya está bien de un ministro avestruz, digno de una de las peores metamorfosis que se pueden llegar a desarrollar. Que Dios se apiada de su alma ( si aún la tiene).

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  5. W.Tutú dijo:

  6. Luna dijo:

    En el debate ha surgido un gran amor, entre un enamorado entradito en muchos años y un joven coletero chillón. Entre uno del PSOE y otro de Podemos; nada nuevo. Ya nos acordamos de esos abrazos y besos entre el bello Sánchez y el guarrete coletas. Pero esta vez ha sido el madurito pasado del PSOE el que le declaró su amor a grito pelado y con toda la audiencia asombrada. Y es que el amor, cuando llega, llega de verdad, sin tapujos.

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