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Los Gobiernos central y vasco resuelven el traspaso de prisiones a Euskadi para el 1 de octubre

Mikel Ormazabal en El País, 160421

Los Gobiernos de Pedro Sánchez y de Iñigo Urkullu han cerrado este viernes la negociación para el traspaso a Euskadi de las tres cárceles vascas y firmarán el acuerdo definitivo en la Comisión Mixta de Transferencias el día 10 de mayo, aunque la gestión por la Administración vasca no se hará efectiva hasta el próximo 1 de octubre. La transferencia de esta simbólica competencia ha sido valorada en 70 millones de euros, cantidad que se descontará del Cupo que el País Vasco paga al Estado. “Este es un hito muy importante y satisfactorio para el futuro del País Vasco”, ha afirmado la consejera de Gobernanza Pública y Autogobierno, Olatz Garamendi.

El acuerdo entre ambos ejecutivos incluye también la cesión de otras tres materias: el transporte por carretera, el puerto de Ondarroa (Bizkaia) y la gestión del código bibliográfico ISSN.

La asunción de la competencia de las cárceles ha sido, junto a la del régimen económico de la Seguridad Social, una de las principales reivindicaciones del Gabinete de Urkullu en las dos últimas legislaturas. Con el acuerdo que se sellará el 10 de mayo, el Gobierno vasco tomará el control de la competencia “exclusiva” en la organización, régimen y funcionamiento de los centros penitenciarios de Zaballa (Álava), Martutene (en San Sebastián) y Basauri (Bizkaia), así como del seguimiento y cumplimiento de las penas de los reclusos, entre otras tareas. Actualmente, la población reclusa en estas tres prisiones ronda las 1.300 personas, de las que un centenar son mujeres.

El acuerdo incluye también la transferencia de la antigua cárcel alavesa de Nanclares, ya sin población reclusa, aunque en sus dependencias se alojan funcionarios de prisiones. Del mismo modo, se ha consensuado que cuando se construya la cárcel donostiarra de Zubieta, el Gobierno vasco devolverá al español la titularidad del edificio de Martutene. Está previsto que la nueva prisión, con un coste de 39 millones de euros, esté terminada en la primavera de 2023, según ha anunciado Garamendi en una comparecencia junto al consejero de Seguridad, Josu Erkoreka.

El Ejecutivo autonómico también se hará cargo de los casi 700 trabajadores de Zaballa, Martutene y Basauri, en su mayoría funcionarios, a quienes integrará en la función pública vasca, pagará sus nóminas y respetará los derechos que hayan adquirido hasta ahora.

“Tortuoso camino”

El acuerdo llega tras un “largo y tortuoso camino”, ha señalado Erkoreka, que acerca a Euskadi “un poco más al objetivo del cumplimiento íntegro del Estatuto de Gernika” aprobado hace 40 años. “Es un avance en el autogobierno” vasco, ha destacado el consejero, que precisamente inició las negociaciones que ahora han llegado a su final para la cesión de las cárceles vascas.

En noviembre de 2018, la entonces ministra de Política Territorial, Meritxel Batet, y Erkoreka fijaron el primer cronograma de transferencias tras siete años de sequía por la falta de interlocución entre los Gobiernos central y vasco mientras estuvo Mariano Rajoy en la Presidencia. La maquinaria administrativa para sustanciar los traspasos arrancó muy despacio y los plazos fueron alargándose más allá de los anuncios que iban realizando los ejecutivos. Carolina Darias trató de darle un impulso a la negociación a comienzos de 2020, pero la pandemia provocó una nueva ralentización, aunque a mediados de ese año, poco antes de las elecciones vascas, se alcanzó el acuerdo para el traspaso de tres materias de menor valor.

La firma para la cesión de las cárceles, una competencia de gran calado para los nacionalistas vascos, llegará finalmente en mayo, con Miquel Iceta al frente del ministerio. Garamendi ha querido agradecer el “fuerte impulso” que el actual ministro ha dado a las negociaciones para consumar el pacto.

El Gobierno de Urkullu ha fichado al exjuez de la Audiencia Provincial de Álava Jaime Tapia como responsable del equipo técnico encargado de diseñar el modelo penitenciario vasco. Este estará basado en el sistema de las “3R”, ha dicho Erkoreka: reeducación, resocialización y reinserción de los reclusos. Se va a implementar un modelo basado en favorecer el cumplimiento de las penas en semilibertad, con el objetivo de que al menos el 40% de los internos cumplan sus condenas en régimen abierto. “Euskadi está preparada para asumir esta competencia. Es una oportunidad para cambiar, mejorar y gestionar una competencia aprovechando un mejor conocimiento de la realidad social”, ha afirmado el consejero.

Entre las grandes competencias pendientes, a los Gobiernos solo les quedaría formalizar la referida al régimen económico de la Seguridad Social, que no llegaría hasta finales de este año, según el último cronograma de transferencias.

Traslado de presos de ETA

La fecha del traspaso definitivo de las cárceles vascas se ha conocido el mismo día en que la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias ha anunciado este viernes el acercamiento de otros cinco presos de ETA, cuatro de ellos a prisiones de País Vasco y Navarra, y la concesión de la semilibertad de otro activista.

Entre los acercamientos ordenados este viernes y de los que informa la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias en un comunicado, está el traslado desde la cárcel de Zuera (Zaragoza) a la de Álava del etarra Igor Martínez de Osaba Arregui, uno de los tres integrantes de la denominada “caravana de la muerte” que en 1999 transportó 1.745 kilos de explosivos que un comando tenía previsto colocar en Madrid.

En la cárcel de Basauri ingresará Ugaitz Pérez Sorriketa, recluido en la de Logroño y que en agosto cumplirá tres cuartas partes de una condena de 25 años. El tercer traslado corresponde a Garikoitz Arruarte Santa Cruz, quien cumple una pena de 20 años por un atentado frustrado en 2003 y que pasará de la prisión de Soria a la de Pamplona. Gregorio Escudero Balerdi, condenado entre otros delitos por el asesinato del concejal del PP en Zarauz José Ignacio Iruretagoyena en 1998, cambiará la cárcel coruñesa de Teixeiro por la de Dueñas (Palencia). Miren Itxaso Zaldúa Iriberri, en prisión preventiva por su presunta participación en dos atentados, ingresará en Asturias procedente de la cárcel de Topas (Salamanca).

Instituciones Penitenciarias también ha ordenado la progresión a tercer grado o régimen de semilibertad de Asier Bengoa López de Armentia, en prisión preventiva desde 2019.

La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ha recordado hoy que ya ascienden a 212 los traslados aprobados por el Gobierno de Pedro Sánchez desde junio de 2018, de los cuales 176 son presos etarras y 52 de ellos ya cumplen condena en el País Vasco o Navarra. Esta potestad de decidir el traslado de reclusos seguirá estando en manos del ministerio que dirige Grande-Marlaska.

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  • El caos jurídico tras el fin del estado de alarma: los tribunales tumban el toque de queda en País Vasco pero lo permiten en Valencia y Baleares

Una vez decaiga el paraguas jurídico del estado de alarma el próximo domingo 9 de mayo, cada comunidad autónoma deberá contar con el aval de la justicia para poder imponer restricciones

Josean Izarra et alter en El Mundo,070521

El fin del estado de alarma, el paraguas legislativo que permitía a las comunidades autónomas limitar derechos fundamentales para contener la difusión del coronavirus, trae consigo un frente judicial que deja ciertas paradojas a lo largo del territorio español.

Mientras los tribunales superiores de justicia de Baleares y la Comunidad Valenciana han avalado que se mantengan las restricciones a la movilidad en las respectivas regiones, los jueces han seguido el camino contrario en el País Vasco, donde han tumbado el toque de queda y los cierres perimetrales de Euskadi y de sus ciudades. En Cataluña, por su parte, el TSJC ha avalado las limitaciones en el derecho de reunión.

EL TSJPV TUMBA LAS RESTRICCIONES EN EUSKADI

“Nuestro actual ordenamiento jurídico no permite que las Comunidades Autónomas puedan acordar, fuera del estado de alarma, medidas restrictivas de derechos fundamentales con carácter general no individualizado”, defiende la Sala de lo Contencioso del Tribunal Superior del País Vasco para oponerse a la continuidad de las restricciones que pretendía el lehendakari Iñigo Urkullu sin el estado de alarma.

El fallo de los jueces vascos rechaza que pueda utilizarse la Ley Orgánica de Sanidad para limitar derechos fundamentales y ha dejado a Urkullu con un estrecho margenpara aprobar nuevas restricciones.

Ante el varapalo judicial, Urkullu ha anunciado que renuncia a la vía del recurso al Tribunal Supremo. No quiero judicializar este proceso, quiero ofrecer garantías a la sociedad vasca”, ha apuntado tajante en la tarde de este viernes al tiempo que anunciaba las medidas que finalmente entrarán en vigor.

AVAL A LAS RESTRICCIONES EN LA COMUNIDAD VALENCIANA

La Sección Cuarta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJ) ha autorizado las limitaciones a la movilidad nocturna, a las reuniones sociales o familiares y al aforo en los lugares de culto acordadas por la Generalitat Valenciana este jueves ante el fin del estado de alarma.

Pero los magistrados acotan la vigencia de estas restricciones al periodo comprendido entre el 9 y el 24 de mayo -no hasta el 30 de mayo como pedía la Administración- y establecen que será la evolución de la pandemia y el ritmo de la vacunación los que determinen “la necesidad -o no- de su prórroga o la adopción por la autoridad competente de medidas de mayor laxitud en la afectación a derechos fundamentales”.

La Fiscalía había avalado las restricciones que había solicitado la Generalitat Valenciana ante el inminente fin del estado de alarma el próximo 9 de mayo. El fiscal portavoz del alto tribunal, Jaime Gil, ha confirmado este viernes que el ministerio público no se opone a las medidas propuestas y que incidían en dos aspectos fundamentales: el toque de queda y la limitación de los encuentros sociales. Después, la Sección Cuarta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJ) ha autorizado efectivamente las restricciones propuestas por el Govern.

Una vez decaiga el estado de alarma, la Generalitat plantea mantener la limitación de la movilidad nocturna entre las 0 y las 6 horas. Es decir, se mantiene el toque de queda aunque solo a partir de medianoche, tal y como reclamaba la restauración para poder servir cenas.

Además, se fija en 10 el número máximo de personas en reuniones sociales, “tanto en espacios públicos como en privados, al aire libre o cerrados”. Por último, se quiere limitar el aforo al 75% en espacios de culto.

BATALLA JUDICIAL EN BALEARES

La Justicia balear avaló también este jueves que el gobierno autonómico que preside la socialista Francina Armengol pueda seguir manteniendo las restricciones más severas a pesar de no contar con el paraguas del estado de alarma.

Pese a que la cuestión ha dividido claramente al tribunal, el Tribunal Superior de Justicia de las Baleares (TSJB) tomó esta decisión el jueves por la mañana tras reunirse de urgencia para resolver la petición del Ejecutivo balear, que el lunes le solicitó que se pronunciara a favor de mantener las medidas más restrictivas, garantizándole que no vulnera la legalidad.

Concretamente se prolongará hasta el 23 de mayo el toque de queda entre las 23 y las 6 horas. También se seguirá limitando el aforo en lugares de culto, se extenderá la prohibición de reuniones sociales de más de 6 personas incluso en espacios privados y se prolongará la exigencia de pruebas PCR a viajeros que entren por puertos y aeropuertos, incluidos los que proceden del resto de España. De hecho, ayer mismo ya se empezaron a dar instrucciones a los puertos para que garanticen que se sigue cumpliendo esta exigencia.

La Fiscalía balear se opuso a que se sigan manteniendo estas limitaciones alegando que exceden las competencias del gobierno balear y que sólo pueden aplicarse bajo el amparo de la figura del estado de alarma o de una ley orgánica al afectar a derechos fundamentales blindados por la Constitución Española.

Por contra, el Govern alegó que existen tres leyes que le dan margen para actuar en ese sentido por la excepcionalidad sanitaria del momento. Basó su informe en la Ley 14/ 86 de la Ley General de Sanidad, en la ley 33/2011 de Salud Pública y en la ley autonómica de Salud de 2003. Además, presentó informes del comité que asesora al gobierno vinculando estadísticamente la relajación de medidas con el incremento de incidencia del virus.

La Sala de lo Contencioso Administrativo del TSJB bloqueó inicialmente esta pretensión al negarse a decidir sobre el fondo de la cuestión hasta que el Govern no lo decidiera. Eso provocó que ayer mismo la presidenta Armengol convocase a sus consejeros para aprobar la prórroga de las medidas para luego someterlas a la fiscalización del TSJB.

Finalmente, la máxima instancia judicial de las Islas ha dado la razón al Govern. Pero lo ha hecho con unaclara división interna entre los cinco magistrados al salir adelante la votación por tes votos a favor y dos en contra. Los votos en contra han sido de dos magistradas adscritas a la Asociación Profesional de la Magistratura, organización de corte conservador. Ambas suscriben un contundente voto particular en contra que se opone a la prolongación de las medidas sin el paraguas del estado de alarma nacional.

Según refleja el auto, sostienen que “resulta constitucionalmente inaceptable” que se adopten medidas sanitarias de forma “prolongada, genérica e injustificada cuando encubren una situación de excepción”, restringiendo derechos fundamentales. Por tanto, consideran injustificado y poco ponderado mantener las duras restricciones en esta situación, y no lo avalan desde el punto de vista jurídico.

Por contra, los tres magistrados que han decantado la votación a favor del mantenimiento de las medidas sí consideran que son “proporcionadas” y ajustadas a la legalidad. Recalcan que está en juego la salud y que “la pandemia ha sido y sigue siendo un riesgo para la vida”.

EL TSJ DE CATALUÑA APRUEBA LIMITAR EL AFORO DE LAS REUNIONES

La Sala Contenciosa del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha aprobado este viernes las restricciones que propuso la Generalitat para después del estado de alarma que se refieren a limitar a seis personas los encuentros sociales y restringir el aforo en actos religiosos y civiles.

En un auto de este viernes, la sección 3 de la Sala Contenciosa ha avalado las medidas después de que la Generalitat pidió autorización judicial urgente porque implican limitar o restringir derechos fundamentales.

El jueves, la Fiscalía envió al TSJC su informe sobre la cuestión, en el que se mostró favorable a que los jueces ratifiquen las medidas que propone el Govern porque son una restricción “proporcionada a la necesaria preservación de la salud”.

EL TSJM RATIFICA LAS MEDIDAS DE MADRID

TSJ de Madrid ha acordado este viernes ratificar las medidas acordadas por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid en su Orden 550/2021, de 30 de abril, por la que se adoptan medidas temporales y excepcionales para la contención del Covid-19 en determinados núcleos de población correspondientes a determinadas zonas básicas de salud de la región.

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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel díaz Ayuso.

El axioma

Si yo pago un 11% más que un madrileño, el resto de lo español dejar de interesarme ‘ipso facto’

Arcadi Espada en El Mundo, 110521

SER ESPAÑOL es pagar el mismo Irpf y recibir a cambio similares servicios. Ya es hora de que el considerable folletín sobre la identidad española vaya desfilando por este higiénico sumidero. Y, destacadamente, toda la literatura nacionalista que vincula el ser a la voluntad: gracias al pago del Irpf usted será español, lo quiera o no.

Este sábado, el periódico explicaba, sin mayor escándalo y se diría que incluso celebrándolo, que la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Ayuso, prepara una rebaja del impuesto sobre el trabajo de hasta un 11 por ciento respecto a otras comunidades autónomas. De aprobarse, supondría un considerable golpe a la única identidad española que cuenta. La discusión no es si los responsables de la comunidad madrileña aciertan o no con la medida.

Si el saldo de la ecuación pagar/recibir será razonable y contribuirá a salir antes y mejor de la ruina. Esta discusión desaparece ante el axioma: un español no puede pagar (ni recibir) un 11 por ciento menos que otro español. Eso es, justamente, lo que distingue a un español, o un francés o un italiano, de un europeo: y la principal razón por la que ser europeo es, todavía, una aspiración. Respecto a los axiomas, convendría también ir con cuidado: cualquier nación es un axioma.

Si yo pago un 11 por ciento más que un madrileño, el resto de lo español deja de interesarme ipso facto. Deja de interesarme, incluso, este alarmante escándalo de que haya jueces españoles que, respecto a la pandemia, decidan de manera distinta sobre la limitación de derechos ciudadanos fundamentales, según ejerzan en Baleares o el País Vasco.

Y, por supuesto, me trae ya sin cuidado el asunto sobre el que más se habrá escrito y hablado en los últimos años nacionalistas, que es el de la lengua. Hay una infinidad de excelentes personas que se han preocupado mucho y bien por la posibilidad de que los ciudadanos españoles en Cataluña perdieran su familiaridad con el castellano.

Y lo han hecho porque es intolerable que en cualquier lugar de un Estado no se pueda enseñar en la lengua oficial del Estado y porque la erosión del castellano en beneficio del catalán es una erosión también económica. Como no les veo protestar ahora por el 11 por ciento ¡quia protestar cuando lo jalean, libérrimos! debo concluir que la cohesión del Estado y la igualdad económica han dejado de preocuparles.

Ser andaluz, catalán, gallego o madrileño siempre fue el vínculo entre un hombre y su tierra. Las raíces, ya ves qué cosa: menos mal que la gruesa suela de mis gucci impide que me ensucie el barro. Ser español, en cambio, fue siempre un vínculo entre hombres. Ahora, en esta época de grandes rebajas, se nos pide que dejemos de serlo. Ayer para ser catalanes. Y hoy para ser madrileños. Por sus irresistibles descuentos.

Si yo pago un 11 por ciento más que un madrileño, el resto de lo español dejar de interesarme ‘ipso facto’.

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SEAN MACKAOUI
Ilustración de Sean Mackaoui [Suiza, 1969] para el texto

En defensa propia

El autor, ante el anuncio de la dirección del PSOE de abrirle un expediente, asegura que no pidió el voto para Díaz Ayuso. Recalca su rechazo al Gobierno actual, pero también su compromiso con las ideas socialistas.. Si me veo obligado a elegir entre la consigna y la razón, entre la libertad y la arbitrariedad, entre la afiliación y la ciudadanía, saben ustedes de sobra donde estaré

Nicolás Redondo Terreros en El Mundo,070521

¿CÓMO se contestan preguntas que no se han hecho? ¿Cómo se establece una defensa eficaz ante un procedimiento anunciado en la prensa, pero del que no se tiene notificación alguna pasados cinco días? ¿Cómo se defiende una persona de expedientes disciplinarios fantasmagóricos? Sólo se puede contraponer a la noticia, tuviera o no razón para ser, la verdad.

No es posible ningún procedimiento contra mi persona por haber pedido el voto para la candidata del PP porque nunca pedí el voto para Isabel Díaz Ayuso en la Fundación Alma Tecnológica. A la fundación, que presido con mucho orgullo, no sólo se invitó a la candidata del PP, fueron invitados los candidatos de otros partidos y habría sido una descortesía, una demasía, pedir el voto para uno de los invitados. La inexistencia de grabaciones de esa «llamada al voto» para los populares sería prueba suficiente.

Consta ante los órganos competentes del PSOE una nota manuscrita en la que pido a un periodista que retire una información publicada en ese sentido. Es comprobable mi posición porque, al día siguiente, aparece una entrevista en La Razón en la que queda clara mi posición ante la pregunta de si había pedido el voto para la candidata del PP: «Yo soy afiliado del PSOE, te recuerdo además que yo no voto en Madrid …yo no pedí el voto para nadie». En respuesta a otra pregunta intento ser contemporizador con los socialistas: «El PSOE podría situarse en el centroizquierda para obtener apoyos electorales que en otras ocasiones no los ha tenido… parece que lo está intentando».

¿Alguien puede imaginar un análisis más benévolo cuando el día anterior Gabilondo recordaba a Pablo Iglesias que les quedaban 12 días para ponerse de acuerdo? Dos días después, en El Confidencial aparece un largo reportaje sobre los cambios en la izquierda española y en él quedan claras mis diferencias con una de las personas que más estimo y admiro, Fernando Savater, que había dejado claro su apoyo a Isabel Díaz Ayuso. Todavía, pasados unos días, abría mi colaboración en EL MUNDO, titulada genéricamente Desde Mallona, diciendo que nunca había faltado al núcleo moral del compromiso que supone la afiliación a un partido político.

No hay motivos, no puede haber confusiones. Solo los nervios, la angustia por el resultado electoral del PSM (PSOE) o una falta espectacular de información pudo dar lugar al mal entendido. Si, después de tantas aclaraciones públicas, no se enteraron, sólo puedo pensar que ni siquiera leen los periódicos y así me explico algunas decisiones incomprensibles de los últimos tiempos, que algunos achacaban a genios mefistofélicos, siendo sólo las que producen la desinformación, la soberbia o el despecho.

Ya va para 20 años que dejé todas mis responsabilidades políticas. En aquellos años, ETA asesinaba con una frecuencia insoportable y había dirigido su siniestro objetivo a los cargos públicos del PP y del PSE. El PNV de Arzalluz hacía exuberantes y nauseabundas declaraciones, atenuando la importancia de lo que sucedía o, directamente, comprendiendo a «los chicos de ETA».

Quedan como recuerdo, tristemente imborrable, el sabotaje nacionalista a la manifestación en repulsa por el asesinato de Fernando Buesa y la contramanifestación en Portugalete cuando nos movilizamos por el asesinato del policía autonómico Iñaki Totorica; de aquel terrible boicot a los pacíficos manifestantes, que nos obligó a socialistas y populares a buscar refugio en el ayuntamiento ante la furia descontrolada de los manifestantes nacionalistas, fue testigo sorprendido el ex presidente Rajoy.

Pero también deberíamos recordar la frialdad, el cinismo, la socarronería, a la vez campechana y despectiva, de algunos máximos dirigentes del PNV con las víctimas del PP. En aquel tiempo, compadreaban envalentonados en el País Vasco la ignominia y el asesinato; la una siempre comprendida por una parte de la clase política española, que veía al PNV como la llave de la paz, cuando en realidad era la cerradura que obstaculizaba cualquier solución; el otro, el asesinato, convertido por su trágica repetición en costumbre.

En ese marco hice lo que tenía que hacer: no quedarme quieto ante el terrorismo etarra y contestar a quienes, de una forma artera, les justificaban o callaban a la espera de algún beneficio político. Por aquellas fechas hice la propuesta de un pacto antiterrorista entre el partido que gobernaba, en aquellos momentos era el PP, y la única formación política que le podía sustituir, el PSOE.

La idea central era enviar a ETA un mensaje claro, diáfano y radical: gobernara quien gobernara, en España la política antiterrorista no cambiaría. Así desaparecería la esperanza etarra de negociar con unos o con otros según les conviniera, además de dividirnos y debilitarnos, al convertir el terrorismo en una cuestión de política partidaria. Trabajé paralelamente para sustituir al PNV en el Gobierno vasco.

Con el PP coincidíamos en la defensa de la paz, la lucha por la libertad; también coincidíamos en ser objetivo de ETA, y en el apoyo a la Constitución del 78, que nos permitió ser ciudadanos en la nación española por primera vez después de 40 años de dictadura. Con el PNV nos unía una posición antifranquista en el pasado y unos intereses más o menos vagos en la política española. Era muy descompensado el balance para dudar. Era muy dramática la situación para no decidir por conveniencias tácticas. Era mucho lo que nos jugábamos para olvidarlo por un compañerismo nostálgico y enaltecido por el paso del tiempo.

Como sabía, sin embargo, que jugaba contra corriente en la vida orgánica del PSOE, basé toda mi argumentación en una premisa simple, sencilla, cierta, democrática y con solvencia moral: antes que afiliados a unas siglas, por muy honorables que fueran, somos ciudadanos; es más, la afiliación libre, sin necesidad de heroísmos, se puede realizar justamente porque antes somos ciudadanos.

Y nuestra obligación ciudadana era enfrentarnos a ETA y oponernos a los que a la espera de algún beneficio contemporizaban con los entornos de los terroristas. Creo que, en aquel momento, empezamos a luchar más por la libertad que por la paz. La primera se conquista, al fin y al cabo; la segunda se podía y se suele negociar. Eso hicimos con desigual éxito político, pero absolutamente seguros de estar haciendo lo que teníamos que hacer, por encima de conveniencias partidarias o de intereses coyunturales.

Perdimos y preferí irme a que me echaran o, lo que es peor, que me hicieran comulgar con ruedas de molino contrarias a lo que pensaba y representaba. Algunos pueden cambiar sus principios, yo tengo pocos, pero me es imposible sustituirlos. Desde entonces, sin cargos orgánicos ni políticos, recuperada mi libertad, he venido defendiendo unas cuantas cuestiones básicas: en España, por nuestras características históricas, es imprescindible el pacto de los grandes partidos en un número importante de cuestiones políticas que afectan a las bases de nuestra convivencia.

La política debe ser moderada y reformista. Los nacionalismos no deben ser determinantes en la política nacional. También que la política buena es la que no depende de los extremos. Todo esto lo he hecho siempre con respeto máximo a las personas, más si éstas son dirigentes del PSOE.

ESTO LO defendí con Zapatero, lo hice también con Rubalcaba y lo he hecho con Sánchez, al que apoyé con entusiasmo mientras se negó a ser abrazado por Podemos. Esta posición no obedece a la búsqueda de un ajuste de cuentas con nadie, ni siquiera contra los que en su momento orquestaron campañas de aislamiento y/o difamatorias; menos lo es con Sánchez, que por su edad no fue protagonista de aquella etapa. Tampoco es por mi parte un conflicto generacional.

Es la expresión en todo tiempo y lugar de mis opiniones, posibilidad que me ofrece ser ciudadano de un país democrático y que no impide el hecho de estar afiliado a un partido.

No he pedido el voto para otro partido. He expresado mi oposición al Gobierno del PSOE con Podemos. He hecho público mi rechazo a que el Gobierno de España dependa de un partido que decide su estrategia en la cárcel, por estar sus dirigentes presos por delito de rebelión.

He mostrado mi resistencia a que los Presupuestos del Gobierno de España se apoyen en un partido como HB-Bildu. ¡Sí! Estoy en contra de esa política que divide a la sociedad y que nos devuelve al pasado. Hasta ahora, hacer esta defensa de mi idea de la política de progreso era compatible con mi afiliación. Pero si me veo obligado a elegir entre la consigna y la razón, entre la libertad y la arbitrariedad, entre la afiliación y la ciudadanía, saben ustedes de sobra dónde estaré.

Nicolás Redondo Terreros fue secretario general del PSE.

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Libertinaje

Libertinaje

El Gobierno no está para hacer de policía de las costumbres y demonizar a la oposición, sino para impulsar leyes y negociar acuerdos

Jorge Bustos en El Mundo,070521

LA MISMA izquierda que se reía de que la derecha se negase a llamar matrimonio a una boda homosexual hoy se aplica con un fervor verdaderamente teológico a la distinción entre libertad y libertinaje. El pueblo sigue rezando a los mismos santos empleo, salud, vivienda, salir, beber, el rollo de siempre pero los nuevos predicadores le han cambiado el catálogo de pecados.

Ahora el diablo acecha en una desinencia de género neutro o en un rabo de toro recién lidiado o en aspirar a vivir en una urbanización con piscina, por no hablar de un botellón tras un año de encierro. Que el PSOE tenga subcontratado a Savonarola y haya abierto expediente al presidente de la Movida –«¡Escucha, Leguina: aquí no hay playa, vaya, vaya!» ejemplifica la deriva reaccionaria de la izquierda. Y si la absorción del votante liberal y obrero por parte de Ayuso no revela que el materialismo ha cambiado de bando, que baje Dios y lo vea.

Nada ilustra mejor la triste evolución de la clerecía zurda que la trayectoria sentimental del padre Carlin, quien pasó de admirar a Mandela a suspirar por la guapura de Sánchez. Sabemos que Cupido es ciego y apunta peor desde que tiene el coronavirus, pero despachar el aplastamiento electoral de la izquierda en Madrid como la pedestre consecuencia de que a los españoles les gusta «el fútbol, el flamenco, los toros, el sexo y los bares» es demasiado hasta para el corazón partido de este sujeto a medio camino entre jurado de un certamen rural de imitadores de Hemingway y misionero corrupto de Leopoldo II.

De continuar abismándose en ese pozo de oscurantismo, al estilo de la fina sociología de Monedero sobre los votantes «gilipollas», el futuro de la izquierda solo podrá garantizarlo la rehabilitación del Santo Oficio y la dotación presupuestaria de una red moral de delatores de balcón con fondos europeos.

Desde que Felipe II puso la capital del reino en Madrid para huir de la influencia del arzobispo de Toledo, este impío pedazo de meseta se ha mostrado hostil a catequistas varios, a veces conservadores y a veces progresistas.

Madrid no es el páramo de asceta de Machado sino precisamente su excepción, y esto que Ayuso comprende por instinto no cabe en la arrogante cabeza de los nuevos curas, déspotas sin pueblo, que no entienden que el Gobierno no está para hacer de policía de las costumbres y demonizar a la oposición, sino para impulsar leyes y negociar acuerdos cuando se halla en minoría.

El problema no es que las plazas españolas se llenen de borrachos; el problema es que veamos plazas llenas donde hay un cráter de liderazgo llamado Moncloa.

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Foto: Pedro Sánchez, con Pablo Casado. (EFE)

Este Gobierno no tiene solución, pero tampoco alternativa

  • Ha errado Sánchez al sustituir el estado de alarma por el de caos, y ahora su ministro de Justicia ya anuncia rectificación si el Supremo no avala las restricciones autonómicas. Se veía venir

José Antonio Zarzalejos-El Confidencial,110521

Ni corrección ni disrupción. El Gobierno de Sánchez está maniatado por el error de su origen: una coalición sin futuro, fruto de un mal cálculo y con un apoyo parlamentario circunstancial. Como ha escrito este domingo en ‘El País’ Soledad Gallego-Díez, con el 4-M “aquí pasan muchas cosas” y la periodista —de izquierdas, coherentemente de izquierdas— atribuye la victoria de Isabel Díaz Ayuso a tres factores (“no a una ocurrencia de los madrileños”) que detalla así:

“El aprovechamiento al máximo de la irritación que ha terminado provocando Pablo Iglesias en amplios sectores, no solo de la derecha más conservadora, sino también del centro derecha; el despertar del nacionalismo español, llevado en andas por el independentismo catalán, y la incapacidad del Gobierno para establecer una corriente de empatía con la población en general, entregado como está a la estrategia de expertos en comunicación y no a la actividad política, que no es lo mismo”.

Sin embargo, y siendo el diagnóstico anterior acertado, no existe posibilidad de que Pedro Sánchez encuentre alguna forma disruptiva para reencauzar la gestión de su Consejo de Ministros.

Porque la fuga de Pablo Iglesias del Gobierno y del liderazgo de Podemos desnaturaliza la coalición, que fue un pacto entre ambos (no entre socialismo y populismo de extrema izquierda) para salvarse los dos del fracaso del 10-N de 2019; porque, efectivamente, el independentismo catalán (y el vasco de Bildu), coautor necesario de la investidura de Sánchez, ha llevado a un partido de Estado —el PSOE— a acuerdos ininteligibles que lo diluyen ante sus propios electores y, como consecuencia de las dos circunstancias anteriores, la empatía entre el presidente del Gobierno y sus ministros con “la población en general” se ha volatilizado.

El 4-M ha sido, en consecuencia, un golpe de realidad. Pero un golpe letal.

No es que el presidente no quiera provocar un quiebro y ganar terreno. Es que no puede hacerlo. Su silencio no es prudente. Es impotente. Las urnas en Madrid le han dejado sin palabras y le han sugerido medidas de cortísimo alcance. El alejamiento de sus socios independentistas —los republicanos— se produce por la inercia histórica de ERC. La deslealtad es genética en esos republicanos.

Aragonès no llamará a Illa (PSC) para formar Gabinete en la Generalitat, que sería la única medida que inyectaría una dosis de adrenalina a Pedro Sánchez. Por el contrario, la crisis en Cataluña tiende a hacerse crónica, con probables brotes de esa ‘rauxa’ que provoca anticuerpos en buena parte de España, que hubiese considerado un éxito la victoria socialista en aquella comunidad si el exministro de Sanidad —como Arrimadas en 2017— no permaneciese al frente de un nutrido grupo parlamentario (33 escaños) para funciones puramente coreográficas.

Incluso aunque a Sánchez le salgan bien las primarias en Andalucía frente a Susana Díaz —lo contrario sería para él funerario—, el Gobierno no tiene salida porque será un triunfo que dejará difuntos mal enterrados.

Ha errado al dejar el Tribunal Supremo como instancia de gestión de la pandemia, como ha venido a reconocer este lunes el mismísimo ministro de Justicia ante el estado de caos que ha sustituido al de alarma (se veía venir); ha cedido de tapadillo ante la Unión Europea con un plan de ajuste mucho más duro y unilateral de lo que imaginaban los bardos ‘hamiltonianos’ que anunciaban dinero incondicional como si Merkel manejase la Reserva Federal de EEUU, y las variables positivas —eludir una nueva ola de coronavirus tras el vencimiento del estado de alarma, llegar a los objetivos de vacunación según el calendario previsto y reactivar bruscamente la deprimida economía nacional con el pronto efecto de los fondos europeos— no dependen de Moncloa, sino de factores fuera de su control.

Convocar elecciones inmediatas no es opción para Sánchez, pero tampoco es de la apetencia de Casado. El primero va a resistir; el segundo, a erosionar. Uno y otro esperan que el tiempo juegue a su favor, pero desde la misma posición táctica actual. Esta legislatura no va a terminar en pocos meses, aunque no llegará, ni remotamente, a 2023.

Sánchez va a ‘ir tirando’, recomponiendo —si no le ciega la soberbia— sus yerros para que no resulten tan obvios, tan evidentes y, en ocasiones, tan escandalosos. Pablo Casado —pese a las encuestas precipitadas— tampoco se puede venir arriba.

Más inteligente sería que diese margen —no a Sánchez sino al país— y acordase con el PSOE restablecer la integridad institucional (CGPJ, Defensor del Pueblo, Tribunal Constitucional) y elaborar un modelo de relación entre Gobierno y oposición que no abochorne a los ciudadanos. Si el PP no es alternativa —y no lo es todavía— no puede dedicarse a recitar necrológicas sobre el Gobierno, que está herido, que no liquidado.

El futuro de España —después de las breves épocas de Iglesias y de Rivera— busca desesperadamente su espacio de confort, que es el delimitado por la socialdemocracia y el conservadurismo liberal, con los reajustes que están imponiendo las grandes tendencias sociológicas.

La primera debería absorber los intentos verdes —incluyéndolos— de Errejón, y el segundo, la porfía de los de Abascal, diluidos ya los naranjas. Y entre todos, esperar a que los independentistas se cansen de cavar su propia fosa —en Barcelona, la prensa exuda pesimismo y frustración— y preparar una remoción constitucional por el procedimiento no agravado que haga una España menos confusa (autonómica) y más igual (federal). Un tránsito que está en la genética del texto de 1978 y que torpemente no hemos recorrido.

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Convertido en un monigote al que destruir, el pueblo comienza la persecución definitiva de Peter Grimes en el tercer acto de 'Peter Grimes' en el Teatro Real (Madrid).
Convertido en un monigote al que destruir, el pueblo comienza la persecución definitiva de Peter Grimes en el tercer acto de ‘Peter Grimes’ en el Teatro Real (Madrid).Javier del Real / Teatro Real

La culpa

Muchos años antes de que René Girard editara su definitivo ensayo ‘La violencia y lo sagrado’, Benjamin Britten concebía una de las más grandes óperas del siglo XX, ‘Peter Grimes’

Félix De Azúa en El País,110521

Muchos años antes de que René Girard editara su definitivo ensayo La violencia y lo sagrado sobre esa misteriosa víctima que concentra el odio de una comunidad hasta el linchamiento, Benjamin Britten concebía una de las más grandes óperas del siglo XX, Peter Grimes. También él, dispuesto ya a regresar a Inglaterra, se sentía como una víctima propiciatoria, porque sabía que sus dos pecados, la homosexualidad y el pacifismo, serían inmediatamente condenados por una sociedad que en aquel momento aún estaba sufriendo las bombas alemanas. Quizás por eso esta sea su ópera más profunda, lírica y brutal, aunque las dudas sobre el libreto lo dejaron medio cojo y con un final ambiguo.

El chivo expiatorio es un pescador, Peter Grimes, a quien las gentes de un pequeño pueblo costero odian con furor. Las causas de este odio no están claras. No ha cometido ningún crimen, pero dos de sus ayudantes, sendos niños rescatados del orfanato, han muerto mientras trabajaban para él. Fueron muertes accidentales, pero los fariseos del pueblo acusan a Grimes de asesinato. Nunca sabremos qué había detrás de esas muertes. La homosexualidad o la pedofilia fueron eliminadas del libreto expresamente por Britten y Pears, pero ese es el fantasma que cubre con su negro manto toda la obra.

El montaje del Teatro Real de Madrid es portentoso. Voces, orquesta y dirección son soberbios en esta creación que tiene una dificultad enorme, sobre todo porque cuenta con un coro que se mueve y danza como si fuera un personaje más. La puesta en escena por una vez no trata de imponer su fantasía sobre la música, sino que la acompaña con cariño y talento. Por si no la pilla en Madrid, la versión del Real viajará a Londres, París y Roma. En todo caso, no se la pierda.

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Vindicación del berberecho

  • Carmen Calvo ha hablado respecto al glorioso bivalvo, argumentando que un socialista no puede estar en campaña hablando de cañas, ex y berberechos. Tamaña ofensa no podía quedar sin respuesta

Miquel Giménez en Vozpópuli,110521

Partiendo de la base de que los tabernarios consumidores de berberechos le han pasado la manita electoral por la cara la señora Calvo, bueno será precisar algunos aspectos que afectan al injusto ataque sufrido por este marisco. El berberecho, doña Carmen, es manjar con pedigrí y libro de familia, puesto que pertenece a la de los cárdidos e incluso posee nombre en latín, Cerastoderma edule.

Lo que es decir más que de la mayoría de su Gobierno. Ha sido y es base fundamental de la tapa y del aperitivo popular español, de forma que pedir unos berberechos, bien cocidos al vapor, bien liberados de una lata de marca no inclusera o incluso aliñados con su poquito de picante es algo tan común que hay que pisar poco la calle para menospreciar tamaña suculencia. Sepa, además, que se está metiendo con un ser hermafrodita, así que allá usted cuando le reprochen sus compañeres tamaña falta de solidaridad con la identidad de género marisquil. Cuidadín con la homofobia marisquera.

En lo que sí le doy la razón es que en su partido no están por estos asuntos. Es así. Ni bocadillos de calamares, ni patatas bravas, ni berberechos, ni siquiera anchoas –a pesar de Revilla– o una buena ensaladilla rusa. Todo lo que sea aperitivo popular les resulta ajeno a los socialistas. Ustedes son más de mariscada y, claro, lo del berberecho les debe parecer pobretón.

Le recuerdo que la sana costumbre de tomarse un vermú con los amigos es antigua y que el mismo Cervantes designaba a algunas de las que ahora conocemos como tapas como alimentos que excitan la colambre, a saber, las ganas de beber. ¡Honesta costumbre! Tapa eran, puesto que el saber popular nos cuenta que los vasos de vino se tapaban con una rodaja de buen chorizo. Verá que la cosa viene de lejos y es tan sólida como débiles sus palabras.

Decimos que a ustedes les van más las fuentes repletas de mariscos opíparos, a los que líbreme Dios de dejar en mal lugar. Matrimoniado con una medio gallega ya comprenderá que soy firme partidario de eso que los franceses llaman plateau de fruits de mer. Ellos lo acompañan con barbaridades tales como la infausta salsa cóctel, que Dios confunda, la salsa mignonette o, ¡ay!, ese limón traicionero que asesina el sabor de mariscos y pescados.

Usted, a fuer de buena socialista, conocerá al menos de oídas las suculencias que se gastan sus compañeros de partido y sindicato, cuando de sentarse a la mesa se trata, en materia marina. Una mariscada socialista que se tenga por tal no puede contener menos que estos ingredientes: navajas, bogavantes, langosta, langostinos – de Sanlúcar, sin discusión -, centolla, nécoras, buey de mar, percebes, vieiras, santiaguiños, cigalas, ostras, almejas y, sí, berberechos. Si le añadieran una cañaíllas gaditanas y unos erizos de mar, que solo deben comerse en temporada, sería la perfección.

Ya ve como el berberecho figura en el solemne séquito de lo mejorcito del mar. Esa es su terrible falta. ¿Cree que es mejor hablar de cambiar de género a ellos y ellas añadiendo elles que del berberecho? ¿Le parece mejor gastarse quinientos millones en el Ministerio de Irene Montero pa ná que emplear el dinero de cada uno en una ración de berberechos? ¿Es usted conocedora de que existe en España una gloriosa y ejemplar empresa conservera de origen gallego que lleva su mismo apellido? ¿Qué le han hecho los berberechos? ¿Alguno le dio calabazas, le pidió prestado y no se lo devolvió, se le coló en la cola del cine?

Más aún, ¿por qué están ustedes siempre con cara avinagrada? ¿Tanta rabia les da que una persona con responsabilidades públicas sea normal y hable de cosas normales? ¿Tanta envidia les produce que Ayuso vaya a tomarse un aperitivo sin necesidad de decenas de escoltas y sin nadie que la increpe? En serio, ¿por qué tienen siempre ese rostro de mala bajandí?

Creo que se solucionaría si usted se diese un garbeo por los bares de Madrid o de la ciudad que sea, ahora que están libres de la tenaza impuesta por su estado de alarma y precisan clientela. Tómese una tapa de lo que quiera, vicepresidenta, como si la quiere de jamón de Jabugo, y diga que la pago yo. A ver si así sonríe y se le dulcifica el carácter. Me daría una alegría, en serio.

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Gallego & Rey
Viñeta de Gallego y Rey en El Mundo, 110521

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