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40º Congreso Federal del Psoe. Esta es la lista de los miembros de la nueva Ejecutiva de Pedro Sánchez

Ok Diario, 171021

El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha diseñado una Comisión Ejecutiva Federal (CEF) de 42 personas, en la que destaca la integración de seis de sus nuevos ministros, un importante relevo generacional, con una media de edad de 47 años -diez menos que la anterior-, y una presencia del 60% de mujeres. Además, solo repiten 12 de los dirigentes de la actual Ejecutiva.

En cuanto al reparto territorial, la federación con más representantes en la nueva dirección del PSOE es Andalucía, con un total de nueve, seguida de Madrid, que contará con seis. El PSC y Castilla y León tendrán cuatro miembros cada uno, Canarias sumará tres, el País Vasco y Castilla-La Mancha, dos cada uno y el resto de comunidades tendrá un representante, al igual que Ceuta.

En concreto, formarán parte del nuevo núcleo duro de Sánchez en Ferraz el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, como secretario para la Reforma Constitucional y Nuevos Derechos; la ministra de Sanidad, Carolina Darias, como secretaria de Sanidad y Consumo; la de Ciencia, Diana Morant, como secretaria de Ciencia, Investigación y Universidades; y como vocales, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero; la de Política Territorial y portavoz, Isabel Rodríguez; y la de Educación, Pilar Alegría.

La lista es la siguiente:

    1. Presidenta: Cristina Narbona Ruiz (Madrid).
    2. Secretario General: Pedro Sánchez Pérez-Castejón (Madrid).
    3. Vicesecretaria General: Adriana Lastra Fernández (Asturias).
    4. Secretario Organización: Santos Cerdán León (Navarra).
    5. Secretaria Igualdad: Andrea Fernández Benéitez (CyL).
    6. Secretaría de Estrategia y Acción Electoral: Javier Izquierdo Roncero (CyL).
    7. Secretaría de Política Municipal: Alfonso Rodríguez de Celis (Andalucía).
    8. Secretaría Política Autonómica: Guillermo Fernández Vara (Extremadura).
    9. Portavoz: Felipe Sicilia Alférez (Andalucía).
    10. Secretaría Justicia, Relaciones Institucionales y Función Pública: Llanos Castellanos Garijo (Madrid).
    11. Secretaría de Estudios y Programas: Idoia Mendia Cueva (Euskadi).
    12. Secretaría Política Internacional y Cooperación al Desarrollo: Hanna Jalloul Muro (Madrid).
    13. Secretaría Transportes, Movilidad Sostenible y Agenda Urbana: Arcadi España García (C. Valenciana).
    14. Secretaría de Memoria Democrática y Laicidad: Patxi López Álvarez (Euskadi).
    15. Secretaría Reto Demográfico: Maite Pérez Esteban (Aragón)
    16. Secretaría Unión Europea: Iratxe García Pérez (CyL).
    17. Secretaría de Transición Ecológica Justa y la Preservación de la Biodiversidad: Marc Pons Pons (Baleares)
    18. Secretaría de Política Economía y Transformación Digital: Pedro Casares Hontañón (Cantabria).
    19. Secretaría Cultura y Deportes: Manuela Villa Acosta (Madrid)
    20. Secretaría para el Pacto de Toledo y la Inclusión Social: Juan Francisco Serrano Martínez (Andalucía)
    21. Secretaría de Industria, Comercio y Turismo: Patricia Blanquer Alcaraz (C. Valenciana)
    22. Secretaría de Trabajo, Economía Social y Trabajo Autónomo: Montse Mínguez García (Cataluña).
    23. Secretaría de Formación: María Márquez Romero (Andalucía)
    24. Secretaría de Educación, Formación Profesional: Mª Luz Martínez Seijo (CyL).
    25. Secretaría de Ciencia, Investigación y Universidades: Diana Morant Ripoll (C. Valenciana).
    26. Secretaría de Movimientos Sociales, Diversidad y Mayores: Beatriz Carrillo De los Reyes (Andalucía).
    27. Secretaría de Transparencia y Regeneración Democrática: Francisco Lucas Ayala (Murcia)
    28. Secretaría Emprendimiento e Impacto Social: Amparo Marco Gual (C. Valenciana)
    29. Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca: Ana Mª Romero Obrero (Andalucía)
    30. Secretaría de Sanidad y Consumo: Carolina Darias San Sebastián (Canarias)
    31. Secretaría para la Reforma Constitucional y Nuevos Derechos: Félix Bolaños García (Madrid)
    32. Secretaría LGTBI: Víctor Gutiérrez Santiago (Cataluña)
    33. Secretaría del PSOE Exterior: Pilar Cancela Rodríguez (Galicia).
    34. Secretaría de Políticas Migratorias y Refugiados: Luc André Diouf (Canarias).VOCALES:
    35. Manuel García Salgado (Cataluña)
    36. Sabrina Moh Abdelkader (Melilla)
    37. María Nieves Ramírez Moreno (Andalucía)
    38. Mª Jesús Montero Cuadrado (Andalucía)
    39. Pilar Alegría Continente (Aragón)
    40. Isabel Rodríguez García (CLM)
    41. Elisa Garrido Jiménez (La Rioja)
    42. Alvaro Martínez Chana(CLM)

Además, forman parte de este órgano, como miembros natos, el portavoz en el Congreso, Héctor Gómez (Canarias); la portavoz en el Senado, Eva Granados (Cataluña); y el nuevo presidente del Consejo de Política Federal, el alcalde de Sevilla y líder andaluz, Juan Espadas (Andalucía).

Relevo generacional

Con su nuevo equipo, en el que estará la diputada más joven del Congreso, la castellanoleonesa Andrea Fernández, como secretaria de Igualdad, se confirma la apuesta de Sánchez por plasmar en su Ejecutiva un importante relevo generacional. Fernández, de 28 años, sustituye en este puesto a la también exvicepresidenta primera, Carmen Calvo.

También es significativa la gran presencia de mujeres -el 60% frente al 40% de hombres- y, como se esperaba, la presencia de perfiles procedentes del municipalismo, como es el caso de las ya ministras Alegría y Morant, o la alcaldesa de Castellón, Amparo Marco, como secretaria de Emprendimiento e Impacto Social. Además, la alcaldesa de Toledo, Milagros Tolón, será la presidenta del Comité Federal.

En la Ejecutiva, que es el órgano encargado de gestionar el día a día del partido, también entran el diputado jienense Felipe Sicilia como portavoz; la directora adjunta del gabinete de Sánchez en Moncloa, Llanos Castellanos, como secretaria de Justicia, Relaciones Institucionales y Función Pública; y la dirigente vasca Idoia Mendia, como secretaria de Estudios y Programa.

Entre las caras nuevas en la Ejecutiva destaca asimismo la portavoz en la asamblea de Madrid, Hanna Jalloul, como secretaria de Política Internacional y Cooperación al Desarrollo; o el consejero de Política Territorial de la Generalitat Valenciana Arcadi España, como secretario de Transportes, Movilidad Sostenible y Agenda Urbana; y como secretaria de Reto Demográfico, Maite Pérez Esteban.

En esta nueva Ejecutiva sólo mantienen su puesto 12 dirigentes de los 49 que conformaron el equipo que Sánchez diseñó en el 39º Congreso Federal de 2017. Es el caso, como ya se había confirmado, de Cristina Narbona como presidenta del partido; Adriana Lastra como vicesecretaria general; y Santos Cerdán como secretario de Organización.

Asimismo, conservan su asiento, aunque con distintas responsabilidades, los dirigentes Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que ahora será secretario de Política Municipal; Javier Izquierdo, que asumirá la Secretaría de Acción Electoral; el secretario general de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, como responsable de Autonomías; Pilar Cancela, que asume la secretaría de Exterior; Patxi López, como Memoria Democrática y Laicidad.

A su vez, la portavoz en el Parlamento Europeo, Iratxe García, conserva la secretaría de Unión Europea; Pedro Casares asume la secretaría de Transformación Digital; Mª Luz Martínez Seijo conserva Educación; y Luc André Diouf se mantiene, ahora como secretario de Políticas Migratorias y Refugiados.


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El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

Revista de Prensa

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Arcadi Espada.
Arcadi Espada.ÁNGEL NAVARRETE

Entrevista aArcadi Espada:  La verdad como bien público

Lo más importante que me ha pasado es la participación de las mujeres en mi vidaPeriodismo. El nuevo libro de Espada recoge artículos cosidos por una obsesión central: el perdido respeto a los hecho

Jorge Bustos, en El Mundo, 231021

“España es un país de súbditos”

Lleva quizá el único apellido parlante del columnismo español. Un centelleo, un chasquido y un corte seco. El estilo de Arcadi Espada (Barcelona 1957) ofrece el magisterio afilado de una idea ejecutada con limpieza. En su nuevo libro, que lleva un finísimo prólogo de Ferrán Caballero, se bate en duelo contra la superchería.

P. Se non è vero, è ben trovato. Usted ha construido su carrera contra ese refrán. Contra el peligro de elevar la verosimilitud al lugar de la verdad.

R. Sí, pero no lo considero una rareza. O no debería. El paradigma de la verosimilitud es honrado, pero no es el de nuestro oficio. Lo que sabemos con seguridad sobre lo verosímil es que no ha sucedido. Yo soy un escritor que trabaja con la veracidad.

Los que trabajan con la verosimilitud son los novelistas realistas. Otra cosa es que hayamos perdido la perspectiva de lo que es este trabajo hasta el punto de que esta distinción parezca una rareza.

P. La foto de Capa del miliciano muerto. Es un montaje pero servía a la propaganda, que es lo que sustituye a la verdad en las guerras. ¿La primacía hoy de la posverdad significa que estamos en guerra, aunque sea cultural?

R. Sospecho que hay cosas que pasan por primera vez. La posverdad no son las antiguas mentiras: el mentiroso no deja de tener un cierto respeto por la verdad, como el gángster lo tiene por la ley.

De ahí su mala conciencia. El caso Trump digo Trump por no decir Sánchez, que es el símbolo de todo esto, no es la simple manipulación de la verdad, no se sitúa en el paradigma orwelliano de la neolengua: es que la verdad ha dejado de interesarle.

Por eso va a montar su propia red social. Siente hacia los hechos una indiferencia total. Por ejemplo hacia el hecho de perder las elecciones. Y lo avisó: que no lo reconocería. Hizo lo que se esperaba de un hombre al que no le interesan los hechos. Se mueve por un paradigma religioso. Importa la trascendencia, y toda trascendencia es subjetiva.

P. Usted se ha jactado de no leer novelas. ¿Pero no son las grandes ficciones también una necesidad antropológica?

R. Aquí hay una confusión. Voy a escribir unos cuantos libros de memorias y me gustaría ponerles el subtítulo general de El malentendido. La buena fe es muy importante para entender lo que uno dice. Yo no desprecio la ficción: he sido un gran lector de novelas.

Pero el conocimiento es una pasión distinta, y a partir de cierta edad el afán de comprender es dominante y no es fácil que la ficción lo satisfaga. Lo que me parece perseguible de oficio es que las personas aprovechen la plusvalía de lo real para meter de matute sus ficciones. Es muy simple.

El paradigma de lo veraz debe respetar unas normas. Por ejemplo, no utilizar el punto de vista omnisciente, que es propio de la ficción. A la ficción le reconozco su lugar en el mundo como se lo reconozco a la religión, con la cual tanto tiene que ver, aunque a muchos literatos no les guste la comparación.

Son manifestaciones de una profunda necesidad humana a partir de las cuales se han hecho grandes obras de arte fundamentales para la vida de las personas. Yo puedo despreciar la idea de Dios, como la desprecio, pero no la catedral de Reims.

P. Siempre he tenido la impresión de que hay en usted una tensión íntima entre el poeta y el periodista, entre el sentimental y el racionalista, entre el flamenco y el afrancesado. ¿Me equivoco?

R. Bueno, bueno, esa es una pregunta-río muy interesante y muy difícil de responder. ¡Yo me quedo con Manitas de Plata, que reunía lo flamenco y lo afrancesado! Yo creo que lo más parecido a un poeta es un periodista. El novelista es un exuberante: se deja llevar por el fruto de su imaginación desbordante, donde cabe todo.

Balzac es el prototipo. Para ser un novelista hay que tener hombros poderosos, una resistencia extraordinaria. El poeta en cambio se impone muchas limitaciones, como el ritmo o el verso. El periodista igual: tiene prohibida la exuberancia y tiene que meter el mundo en una caja. A lo que nos dedicamos tú y yo es a un oficio, el de la columna, que requiere la limitación.

Uno de los grandes desastres del periodismo actual es la desaparición del formato, que lleva a personas con alguna idea ceñida a desparramarse como eyaculadores precoces adolescentes. Eso se ve especialmente en los jóvenes, que tienen una capacidad de eyaculación notabilísima, quieren conquistar el mundo a golpes de leche.

Eso es un desastre. Esas entrevistas-río, esos artículos desbordantes de digitales inacabables… El trabajo periodístico del que estoy más orgulloso, Factual, no daba más de 20 noticias al día. Se trataba de llevar esa limitación fundamental del guion de la vida al periódico.

Porque la gente sabía que yo le iba a llevar mi selección de noticias más relevantes. Ahora se ha sustituido la limitación por el scroll: bajar y bajar hasta que al final se llega al infierno, claro. El periodismo es orden, jerarquía y limitación.

P. «La red es el desierto de la ironía», escribe. ¿Se ha impuesto la tiranía del literalismo?

R. Lo que me parece una novedad es la llegada del literalismo analfabeto a la política. El problema no es que los comentaristas hayan perdido la voluntad irónica: el problema es cuánto tardaría hoy Churchill en ser descuartizado por sus propios compañeros.

Efectivamente, el mundo progresa, cada día es más fascinante, la igualdad entre humanos aumenta. Pero dentro de estos avances generales hay pequeños retrocesos, y uno es la llegada a la élite política de gentes que no puede practicar la ironía pero por una cuestión técnica, porque no la conocen.

En general todas las ministras del gobierno, por ejemplo, que están incapacitadas ontológicamente para la ironía. Pero lo digo de buena fe: no han tenido contacto con ella.

P. Quizá deban su carrera precisamente a esa falta de contacto con la ironía…

R. Es muy probable. Porque el literalismo da seguridad. La ironía es ambigua, te deja bizco. Pedirle semejante grado de sofisticación a Yolanda Díaz o Irene Montero es un acto de crueldad.

P. En una columna reciente usted ha confesado ser de lágrima fácil. Yo, la verdad, no imagino a Sísifo dichoso ni a Espada llorando.

R. ¡Claro que sí! Y no ahora, que con los años se aflojan los lacrimales, aparte de otras cosas. Pero lloro con cualquier cosa, viendo El hombre que mató a Liberty Valance o El bueno, el feo y el malo. No tiene nada que ver con la calidad o la hondura ética de las cosas.

A mí me pones una musiquita y… Un profesor que tuve nos hizo el análisis de El crack, de Garci, y eligió la escena del saxo sonando sobre la ciudad de noche. Quién se resiste.

P. Pero esa sensibilidad nunca se filtra en sus columnas.

R. Pero vamos a ver. Kundera tiene una frase: «Nada hay más insensible que un hombre sentimental». La lágrimas en público son siempre de una obscenidad preocupante. Cuando llevado presuntamente por un sentimiento, a mí alguna vez se me escapan las lágrimas, siempre pienso:

«¿Qué parte hay de vanidad en este ejercicio? ¡Cuánto te gustaría ahora que te vieran llorando para que supieran los demás hasta qué punto eres un hombre sensible, hasta qué punto te conmueves con la suerte de los otros!».

Por eso hay que llevar las lágrimas en privado: para que, si son vanidad, quede oculta. Llora todo lo que quieras, cabrón, pero llora en solitario. De ahí que me preocupen tanto estas exhibiciones de lágrimas a chorro propias de nuestro tiempo.

P. «El hombre es anacrónico», ha escrito. El viejo paradigma de lo viril hoy se ha convertido en prueba de cargo.

R. Ayer leí a un pobre neurocientífico diciendo una serie de tonterías en El País sobre que las mujeres van a ser el género dominante. A mí eso me complace mucho. Porque el poder femenino se basa en la desaparición de las jerarquías. E

se poder dice que en las Olimpiadas deben competir también los paralímpicos; o que una persona afectada por una enfermedad mental puede desarrollar las mismas tareas cognitivas que el resto incluso ser diputado; o que el marcador debe desaparecer de los estadios de fútbol; que el mérito no importa y los estudiantes deben poder pasar de curso al margen de sus resultados.

Ojo, lo llamo femenino pero lo ejercen muchos hombres. Como el señor Lorente, persona a la que sigo hace muchos años con un interés extraordinario, me produce la comicidad más absoluta. Pero yo con esto estoy encantado, porque cuando advenga el poder femenino es verdad que los hombres seremos una basura, una pelusa de la biología, pero nadie nos podrá pisar, porque ya no habrá diferencias entre ser deficiente y no serlo.

En ese mundo de iguales todos valdremos lo mismo, así que ni una broma respecto de la superioridad femenina.

P. «El hombre ofrece poder a cambio de sexo y la mujer ofrece sexo a cambio de poder», ha escrito. ¿Cree que las mujeres comparten esa idea escandalosa?

R. Hay una cuestión biológica fundamental: los hombres queremos follar más que las mujeres. Ahora bien, a las mujeres solo les interesa el 20% de los hombres. Los hombres somos un poco más generosos: nos interesa el 60% de las mujeres.

Claro, eso significa que el 80% de las mujeres no da con el hombre que les gustaría, y eso da lugar a una gran frustración. Yo lo comprendo, pero chicas, poneos el listón un poco más bajo… El caso es que este desajuste biológico es la fuente de todos los desmanes. A los hombres les lleva a las peores humillaciones: por follar son capaces de todo. Un amigo gay me explicaba la promiscuidad sexual así:

«Es que tú no lo entiendes, Arcadi, ¡somos dos cazadores cazando!». Pero al margen del patrón biológico, hay una realidad cultural: a mí lo más importante que me ha pasado es la participación de las mujeres en mi vida. Evidentemente, el feminismo es la revolución que ha cambiado la vida de los seres humanos.

El orgasmo femenino, por ejemplo, es una fuente de satisfacción masculina aumentada. Toda esa estupidez del feminismo chabacano que acusa al varón de buscar solo su placer rápido… Pero idiota, cualquier hombre que ha tenido la fortuna de satisfacer sexualmente a las mujeres en sus relaciones sabe que esa fuente de placer compartido se multiplica justamente porque es compartido.

Bien, pues este razonamiento en lo sexual hay que extenderlo al resto de las actividades humanas: el hecho de que la mitad de la humanidad se haya incorporado plenamente a la gestión del mundo, más allá de la participación que siempre tuvieron en la historia, es un acontecimiento sin precedentes.

¿Quién puede negar ese aporte de inteligencia, de conciencia, de sensibilidad, de visión del mundo, con todas las diferencias propias de la biología femenina? Esto es lo más grande que le ha pasado a la humanidad en mi época.

P. Su carrera es una lucha contra el nacionalismo.

R. Al revés. El nacionalismo lucha contra mí.

P. Vale, pero usted ha opuesto resistencia. El nacionalismo brinda el calor de la tribu. Usted ha elegido el frío. ¿Nunca ha echado de menos el calorcito?

R. Sí. Es recurrente. Coño, a veces ir con el grupito está bien… El fútbol, por ejemplo. Tú y yo somos del Real Madrid, podemos encontrarnos gritando juntos un gol. Pero en Cataluña estos últimos años han sido espectaculares desde el punto de vista de la soledad.

Yo veía lo que estaba enfrente, esa amalgama de racismo, ignorancia y petulancia histórica, y aparte de combatirlo con todas mis fuerzas es verdad que a veces sentía una especie de fascinación. El gregarismo es una cosa fascinante.

Se da el mismo síntoma ahora con el uso de las mascarillas, ese arrastre irracional de multitudes. Cuando yo veía celebrar el Proceso como la Champions no me apeo de la idea de que sin Messi no se explica, pensaba en la España que acababa de ganar la guerra, o en la Italia de Mussolini, o en la Alemania de los años 30.

Esa fuerza que lo arrasa todo. Yo sigo viviendo ahí, a contrapelo de la mitad dominante, pero yo soy un privilegiado: opino, escribo, voy a comer a sitios maravillosos…

P. Pero hay gente que se ha mudado.

R. Pero yo no me he mudado porque no he tenido oportunidad. Yo no me quedo en Cataluña por heroísmo, para que se jodan. Sencillamente nadie me ha ofrecido nada que mejorara lo que tenía. En mi biografía intelectual sí lamento una cosa: no haber vivido en el extranjero. Una corresponsalía.

Habría estado bien. Me ofrecieron hace mucho un cargo en la embajada de París, pero aquello no pudo ser. Quiero decir que si a mí me ofrecen algo maravilloso… voy a tocar las narices igualmente desde fuera que desde dentro. Sí voy a confesarte una cosa: la vida para una persona como yo en Cataluña es incómoda porque te obliga a encarar demasiadas violencias.

Yo soy un gran paseante, y tengo que controlarme demasiado cuando alguien me mira o me insulta. O tengo que controlar mi sentimentalidad cuando pasa y pasa más lo contrario: que alguien te abraza, te pide que sigas.

La vida de un ciudadano debería ser distinta. Los súbditos se hablan entre sí, se insultan; las personas civilizadas tienen a la policía. Pero en Cataluña la frontera entre ciudadano y súbdito se ha perdido.

P. Se quitó de catalán. ¿Se quitaría de español? Se le notó cierta pesadumbre patriótica ante la gestión de la pandemia.

R. Sí, pero a mí España no me ha expulsado. Cuando yo digo que me he quitado de catalán estoy diciendo: me adelanto, gilipollas, antes de que me expulses. Desde 1986 yo vivo de eso que se llama España en Cataluña, me pagan empresas que no están en Cataluña. Pero también creo que los españoles no somos conscientes de la magnitud de nuestros defectos.

Por ejemplo, hemos vivido el obsceno espectáculo del congreso socialista. No se ha escrito suficientemente. Tú no te puedes presentar con fuegos artificiales y vendiendo felicidad en el peor momento de la historia de España de los últimos 40 años. Con muertos, con ruina y con un futuro incierto.

¿Cómo alguien que gobierne este país puede presentarse así? Si él lo hace, es porque sabe que tiene debajo una especie de grey. Y esto no me gusta de España. Es un país de súbditos. Y se nota. No hace falta vivir en el extranjero para darse cuenta: basta con haber hecho turismo o con leer periódicos extranjeros.

P. «Una visita al Valle de los Caídos no exalta al franquismo: lo cura», escribe. ¿La memoria histórica es una forma de renunciar al aprendizaje?

R. Eso de que no podemos mirar el pasado con los ojos del presente es una tontería. No tenemos otra opción. Nosotros tenemos todo el derecho a decir que los esclavistas eran inmorales. Nos pusimos sobre esos cadáveres para sentenciar: «Lo hicisteis mal».

Casi todos, porque siempre hay los que no. ¿Vamos a hacer como que no existió? Vamos a mantener las estatuas, por supuesto. Lo único que tenemos que hacer es apearles su condición de homenaje moral. Yo viví poco del franquismo, pero lo viví. Y viví cosas importantísimas que se han olvidado, como el impacto del cuerpo desnudo de Marisol sobre la mugre cenicienta de las mujeres en el franquismo.

Mi amigo Gonzalo Fernández de la Mora me dijo: «Vaya a ver el Valle». Y fui. Aquella tarde invernal, de esas tardes geométricas, cortadas, duras, implacables, sombrías, con toda la cruz cayendo… La impresión que yo me llevé de ese lugar no se puede explicar de otra manera que yendo. ¿Cómo no se dan cuenta?

Pero es lo que decíamos antes de las élites: ¿cómo le vas a explicar a una pobre ministra, o a un pobre galán de tranvía que no tiene ni idea de nada, que no se puede hacer una lectura literal del Valle de los Caídos? ¡Pero si es el impacto más brutal que el franquismo ha dejado en la memoria física de los españoles!

P. Vivimos en la cultura del simulacro. Y usted concretamente en la capital de la trola: Barcelona. ¿Le ha ayudado eso a escribir un libro titulado La verdad?

R. Me gusta eso de la capital de la trola. Es verdad. En la decadencia de Barcelona ha habido una confluencia: el nacionalpopulismo. Pero las ciudades pasan épocas. Ahora Madrid debería tener mucho cuidado en no disputarle la capitalidad de la trola. Quiero advertirlo y que me escuchen bien los madrileños, porque soy un especialista.

Esta ciudad que tiene una vitalidad y un rigor extraordinarios no debe perderlos amancebándose con la trola. Veo cosas publicadas que lindan con el ridículo, y ante el ridículo siempre hay que ponerse en guardia. Tengo que escribir mi libro sobre Madrid cuando se olvide el de Andrés [Trapiello], porque la conozco bien. En cuanto a Barcelona, ¿cómo es posible que después del 92 haya venido Ada Colau?

P. Su famosa propuesta de un Ministerio de la Verdad. ¿De veras cree posible alguna forma de protección institucional de la verdad alternativa a la prensa?

R. Veo, señor Bustos, que soy el único hombre en España al que no se le permiten las metáforas. Trataré de explicárselo. No hablo de un ministerio como tal, pero creo que la verdad es un bien público y hay que protegerlo. Como el agua, como la electricidad.

Las sociedades no progresan sin la verdad. Y no solo es imprescindible en la vida pública: a mí me gustaría haberme aplicado a mi vida privada muchas de las enseñanzas que recomiendo en público. El ejercicio de la verdad es más difícil en la vida privada, al menos con la misma dureza y frialdad que aplico a la vida pública.

¿Qué ha pasado en nuestro ecosistema comunicativo? Primero la avasalladora extensión del desprecio de la verdad por parte de las propias instituciones. Y segundo, la fragilidad del periodismo, que necesita ser reconocido de nuevo como un bien público.

Lo mejor que podemos hacer por nuestro oficio es presionar a la comunidad para que imagine lo que supondría la desaparición de la mediación periodística entre el poder y el pueblo en una democracia. ¿Cómo hemos llegado a aceptar que un presidente del Gobierno basara su llegada al poder en la mentira de un juez? ¡De un juez!

P. «La opinión ha sido desvalorizada». ¿Qué le está pasando a nuestro oficio?

R. En parte nos está bien empleado, querido Jorge. Está bien que hayamos probado de nuestra medicina. Solo acudo a las redes sociales a buscar debates concretos, también sobre mí mismo. Cuando tengo una ocurrencia más o menos chistosa porque en el fondo contamos chistes, la busco en las redes y veo que siempre se le ha ocurrido antes a alguien.

Por lo tanto está muy bien esta cura de humildad, porque nosotros somos unos chistosos privilegiados. Por otro lado la mayor parte de las cosas que se escriben sobre lo que escribimos no tienen el menor valor. La opinión seria, de calidad, lo es en la medida en que no se separa de la verdad de los hechos. Lo otro, las opiniones que flotan como chistes están al alcance de cualquiera. ¡Gracias a Twitter ya sabemos quién cojones se inventaba los chistes!

Pero el conocimiento de una información a veces te lleva a un punto novedoso. Yo siempre digo que soy un tipo muy mal pagado sí, sí, ya sé que al decirlo provoco las sonrisas de mis compañeros porque yo le dedico al periódico las 24 horas del día. Esta noche por ejemplo me he despertado con insomnio pensando cómo resolver la siguiente columna. Ves el mundo en forma de artículo, aquello de Camba.

Mi trabajo me lo tomo muy en serio porque yo solo escribo por dinero. Ahora, yo sería un columnista menos prolífico si mi periódico me encargara más reportajes, que es cuando yo me siento en la plenitud de mi placer como escritor. De las columnas conozco muy bien el mecanismo, el reloj, y me gusta a veces desmontarlo para cambiar. Pero cada reportaje te plantea una forma narrativa nueva. Pero oye, ¿cómo es que hemos acabado hablando de dinero?

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El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

Revista de Prensa

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Del collage de Leonard Giovannini en el Blog de Arcadi Espada, 241021, en torno a la obra ‘La clase de geografía ‘Retrato de monsieur Gaudry y su hija‘ [1812], de Louis Léopold Boilly[ Francia, 1761-1845]

(1861)‘” [1875], por Friedrich Kaulbach [Alemania, 1822-1903].

Emasculaciones

En su dulce afán igualitario, el neofeminismo prevé, como paso intermedio a la felicidad, la dictadura de la emasculación-por el momento, indolora-

Arcadi Espada en El Mundo, 241021

(Ombres)

Daba noticia Víctor Mondelo en el periódico de un cuestionario con intención pedagógica, relacionado con la estrategia jmer de reeducación masculina impulsada por el gobierno municipal de Ada Colau y Jaume Collboni, que cuelga de la web del Ayuntamiento de Barcelona. Estas eran las preguntas base de una práctica rehabilitadora de hora y media de duración y cuyos detalles son públicos.

  1. ¿Quién tiene una tasa más elevada de fracaso escolar?
  2. ¿Quién tiene más conductas disruptivas en la escuela (interrumpir la clase, contestar mal al profesorado, molestar y fastidiar al resto de alumnos?
  3. ¿Quién provoca más accidentes de tráfico?
  4. ¿Quién utiliza con más frecuencia la violencia callejera?
  5. ¿Quién comete más delitos y, por lo tanto, tiene más presencia en la cárcel?
  6. ¿Quién consume más sustancias tóxicas?
  7. ¿Quién ejerce principalmente la violencia machista?
  8. ¿Quién realiza más abusos y violaciones?
  9. ¿Quiénes suelen ser los verdugos en el acoso escolar?
  10. ¿Quién está más presente en los grupos neonazis y las bandas juveniles?

No me interesa ahora dar argumentos para la acusación a Colau y a su gobierno de cometer un pintoresco delito de odio contra el sexo masculino, que algún bufete debe de estar ya ultimando. Esta lista de cochinas masculinidades es altamente interesante. Lo primero porque es cierta. Todas las preguntas conducen al hombre. También conduciría al mismo lugar la pregunta sobre el número de suicidios. Pero quizá pensarían las jmeres que, al fin y al cabo, ese es un dato positivo de la masculinidad.

El hombre sería el elegido si se preguntara también por la lista de Premios Nobel, por las personas más ricas del mundo, por las que sufren más accidentes laborales, por los mejores artistas, por los mejores deportistas o por el mayor número de políticos poderosos.

La respuesta tradicional del feminismo ha sido que todo se debe al modo en que hombres y mujeres son educados. El feminismo descarta que la biología tenga alguna influencia en el pódium, salvo las obviedades relacionadas con la fuerza y la potencia, visibles hoy en el deporte como ayer en la guerra, y en ciertos trabajos.

Esta visión feminista ha cambiado en los últimos años. Las razones del pódium han perdido interés, porque en realidad lo que está puesto en tela de juicio es el propio pódium. El País entrevistaba el otro día a Melvin Konner, un neurocientífico americano, autor de Mujeres ante todo. El hombre anunciaba el principio de la era de la superioridad femenina en unos términos ingenuos, aunque bienhumorados.

La posibilidad que enuncia Konner no es algo que deba preocupar a ningún hombre, porque la promesa de un mundo hegemónicamente femenino es un oxímoron. La principal novedad del mundo que patrocina el neofeminismo es el advenimiento de la igualdad y la consiguiente desaparición de la hegemonía. La destrucción del pódium.

Un mundo, empezando por el deporte, donde olímpicos y paralímpicos competirán juntos, porque en realidad, arriado el marcador, no habrá competición. Donde los animales tendrán iguales derechos que las personas. Donde los alumnos superarán los cursos con independencia de las notas que obtengan.

Donde la objetividad del sexo se subordinará a la subjetividad del género. Donde las enfermedades cognitivas no serán obstáculo para trabajos de alta exigencia intelectual como ser ministro o alcalde. Donde la doctrina del cuidado sustituirá a la intemperie.

El neofeminismo fantasea con un mundo en que la desigualdad —raíz del mal— haya desaparecido. Y le es indiferente que eso arrastre a los premios Nobel, a las medallas olímpicas o al conjunto del canon.

Además, este mundo se vincula, coherentemente, con un cambio radical en la fisonomía del progreso y el crecimiento. La insistencia en sustituir el Producto Interior Bruto por índices de felicidad colectiva supone en realidad una apuesta por el estancamiento económico, por la instalación de la vida en un entorno amniótico e ingrávido.

De algún modo oscuro hay en la percepción neofeminista la convicción de que la Humanidad debe detenerse. El neofeminismo es, naturalmente, un comunismo y aspira a que las personas dejen de explotarse a sí mismas y a la naturaleza. Y, como el comunismo, responde a una pasión gregaria que se confunde con el origen de la Humanidad y que convive con sus contrarios: el afán de distinción, la curiosidad, la enérgica obsesión por el descubrimiento y la toma de riesgos.

Aunque sigo apreciando a Peter Singer, ya no estoy tan seguro de que su vieja e implícita advertencia sobre la incompatibilidad entre naturaleza humana y comunismo esté justificada.

En su dulce afán igualitario, el neofeminismo prevé, como paso intermedio a la felicidad, la dictadura de la emasculación —por el momento, indolora—, que se practicará mediante la paulatina liberación testosterónica en los talleres que los colaus y collbonis organizan. Pero que aún deben perfeccionarse.

Mi amiga Ana Nuño señalaba el otro día, con implacable voluntad constructiva, una importante mejora: «Les falta un detalle. Al finalizar la sesión, antes de los aplausos, por lo menos un minuto de temblores colectivos. Como corresponde a un servicio cuáquero de calidad».

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(Dos tazas)

 Cada tanto se recrudece la propaganda en torno a la labor de Ángel Sanz Briz en la legación de España en Budapest. Yo debería estar feliz, porque ése es mi caballo. La investigación que con Sergio Campos llevamos a cabo es una de las mejores y más complejas que habré hecho en mi vida.

Su núcleo es Liberty Valance: la colisión entre las melosas leyendas y las incómodas verdades sobre Sanz Briz y aquel Budapest de 1944.

La repelente propaganda que se desencadena periódicamente, en la que participan parte de la familia de Sanz Briz y algunas instituciones culturales, prescinde sistemáticamente de las conclusiones de mi libro En nombre de Franco, lo que resulta perfectamente normal tratándose de propaganda. La propaganda tiene un objetivo que simboliza con exactitud las vigentes políticas de memoria, así llamadas.

Sanz Briz fue un franquista bueno y eso está prohibido en España. De modo que parte de su familia y algunas instituciones donde es sorprendente que anide el sectarismo más pueril (el Centro Sefarad o el Archivo General de la Administración, por citar los dos últimos casos) se dedican a liquidar su franquismo para que su bondad brille más que el sol.

Así, obstinadamente, declaran, contra la evidencia, que Sanz Briz salvó de la muerte a muchos judíos desobedeciendo las órdenes de los gobiernos de Franco. La declaración es radicalmente falsa y las pruebas están descritas en el libro. Una, por ejemplo: el telegrama del ministro Lequerica del 23 de octubre de 1944 donde le urge a salvar «en primer lugar a los sefarditas de nacionalidad española, en segundo lugar a los de origen español y finalmente al mayor número posible de los demás israelitas».

Como un honrado funcionario, Sanz Briz cumplió con las instrucciones de su Gobierno, incluso excediéndose, hondamente conmovido por el destino de aquella grey de muerte. Cuando no cumplió con su Gobierno fue, en cambio, años atrás, en el Madrid republicano, actuando arriesgadamente como un joven diplomático quintacolumnista al servicio de la rebelión franquista. Y salvando a muchos otros embozados rebeldes como él en la estación del Mediodía de Madrid del mismo modo que salvaría años después tantas vidas judías en la estación de Budapest.

Salvando vidas. En nombre de Franco, antes y después.

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(Se requiere experiencia) 

Dado que la secretaria de Estado de Igualdad, Ángela Rodríguez, se comprometió la otra noche en la televisión a desarrollar «un eje específico de masculinidades» deduzco que Ángela aún no ha conocido varón.

(Ganado el 23 de octubre, a las 12:46, 69 lpm, 35,3º, vacunado con vector ChAdOx1 [Oxford/AstraZeneca], lote 210092, segunda dosis).

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mascolaus

Leonard Giovannini en el blog de Arcadi Espada, 241021

Hoy plagiamos a Louis-Léopold Boilly. En nuestra versión, el diarista ha sido sorprendido por una traicionera Colau mientras tomaba notas con su compás (una curiosa costumbre la de escribir con compás, pero puede hacerse, ¡puede hacerse!).

La Alcaldesa del Pueblo se disponía a recortar la columna de nuestro hombre con su tijerita, pero no esperaba encontrar semejante fuste: ¡se ve incapaz de cercenarlo, incapaz! ¡Incapable, que dicen los ingleses!

¡Aunque, paradójicamente, el incapable es el diarista! Ahora solo le queda retirarse humillada, derrotada en el juego de piedra, papel o tijera: todavía hay podios. Se lleva con ella a su perrito de ojos tristes, recién matriculado en el curso de nuevas masculinidades.

(Ombre, ombre) 

Todos los varones y mujeres son iguales, pero algunas son más iguales que otros.

(Había una vez) Un franquista bueno. Hacía rabiar a todos los corderos.

(Se requiere experiencia) Demostrable.

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EmasculacionesIlustración de Santiago Sequeiros [Argentina, 1971], para el texto de Arcadi Espada

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Sáncheztein y los ángulos muertos
Ilustración de Ulises Culebro ‘ULISES‘ [México, 1963] para el texto

Sáncheztein y los ángulos muertos

Sánchez marcha hacia el abismo del proceso constituyente, en el que el control del TC se revela clave para metamorfosear la Constitución sin una reforma para la que la mayoría Frankenstein no suma los dos tercios necesarios en el Congreso.

Francisco Rosell en El Mundo, 241021

Cuando el domingo último, en el cierre del Congreso XL del PSOE, luego de aprobar «por unanimidad absoluta» la gestión sin votarse, como resolvió obsequioso Tximo Puig, porque «aquí se viene a aplaudir, no a discutir», Pedro Sánchez martilleó a tambor batiente –hasta cincuenta veces cincuenta– la palabra «socialdemocracia», todos entendieron que lo que, en realidad, hacía era negarla y clavetear su féretro quien afirma cuando niega y niega cuando afirma.

A este respecto, más que vindicar los legados de dos genuinos socialdemócratas como González y Rubalcaba, lo que hizo fue sepultarlos con un abrazo al primero y con una escultura al segundo para seguir por la senda nada socialdemócrata que le aupó como presidente por sorpresa y al que fía su continuidad el próximo sexenio en La Moncloa con sus compañeros de viaje de la «moción de censura Frankenstein» (Rubalcaba dixit). Como en el Martín Fierro, Sánchez hace igual que los teros «para esconder sus niditos:/ en un lao pegan los gritos/ y en otro tienen los güevos».

Sin embargo, ya no debiera engañar a nadie quien hace del «nunca jamás» una rectificación permanente tras repudiar a los socios y aliados para acabar sentado al lado de quienes se hacen presentes para recordarle que depende de su designio. Claro que estos, a su vez, no pueden matar al que, por las alcabalas que les tributa, personifica la gallina de los huevos de oro. Asimismo han de dosificar su rapacidad para que no les acaezca lo que al rico avariento de la fábula de Samaniego.

No obstante, a veces, el corral se alborota cuando el ave ponedora se retrasa o pretenden los huevos a pares. Es lo acontecido con Podemos a propósito de la contrarreforma laboral que Sánchez se comprometió a llevar a cabo en su Congreso XL en sintonía con su ministra podemita de Trabajo, Yolanda Díaz, y de la que parece desdecirse ahora tras viajar a Bruselas, así como por la inhabilitación del diputado pateador de policías, Alberto Rodríguez, en ejecución de la sentencia del Tribunal Supremo que la mayoría parlamentaria Frankenstein quería paralizar, pero a la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, no le ha quedado otra que acatar para no delinquir.

Previamente, la confidencia del bilduetarra Otegi a un grupo de conmilitones de que «tenemos 200 presos y tienen que salir de la cárcel. Y si para eso hay que votar los Presupuestos, los votaremos sin ningún problema. Así de alto y claro os lo decimos». Amen de vejar a las víctimas de los más de 800 crímenes terroristas y de los trescientos asesinatos que aún quedan por aclarar, su alarde venía a ilustrar uno de los jalones del proceso constituyente abierto por Sánchez con su alianza Frankenstein.

En efecto, en parangón con los golpistas del procés, Bildu pretende que se amnistíe a los presidiarios de la banda, luego de agraciarles con medidas que alivien su reclusión tras acercarlos Marlaska al País Vasco mediante cartas de contrición de corta y pega «a quien corresponda», así como una consulta de autodeterminación a medio plazo para dar tiempo a que se solidifique una mayoría favorable al término del sexenio que le otorgan y se otorgan con un Sánchez al que, primero, reclaman presupuestos por presos y luego presupuestos por territorios.

Si el golpismo catalán ha logrado legitimar primero y legalizar luego su tentativa de 2017 con un autoindulto de provecho mutuo para Sánchez y para ellos que ha dejado en agua de borrajas la condena por sedición del Tribunal Supremo hasta transformar en triunfo su fracaso, Otegi obra en consonancia con la capitulación de ETA de hace diez años, una vez blanqueado y empotrado por el PSOE en la gobernación del Estado que busca desmembrar.

Un propósito mancomunado que puso su primera piedra en el encuentro de enero de 2004 del otrora consejero-jefe de la Generalitat con el socialista Maragall y líder de ERC, Carod-Rovira, con ETA. A resultas de la cita, se estableció una unidad de acción a cambio de que la banda fundara una especie de protectorado catalán mientras hostigaba al resto de España. «Euskal Herria y Catalunya –anotaron los amanuenses etarras– son las cuñas que están haciendo crujir el caduco entramado del marco institucional y político».

Traducido a román paladino, un socio del PSOE –promotor del pacto antiterrorista con Aznar– otorgaba a ETA la vitola de garante del camino emprendido por ERC hacia la independencia, al igual que se verificó en Estella entre el PNV y ETA.

Si Bono advirtió a Zapatero: «José Luis, con Carod allí, no podrás ir a un entierro de víctimas de ETA», al cabo de tres lustros, Sánchez fía su suerte a ellos y no romperá amarras con quienes interpretan la política como la continuación de la guerra por otros medios. Sin renunciar a nada, Sánchez corteja al cocodrilo bilduetarra y se conmueve con sus lágrimas al exhibir un aparente dolor por las víctimas de ETA como el que pide disculpas por las molestias causadas mientras trabaja por el bien común. Conviene no olvidar la verdadera naturaleza de un reptil que simula la voz humana antes de devorar al que se pone a su alcance.

Sánchez no parece reparar en que su política, como los coches, tiene ángulos muertos en los cuales es imposible ver nada, lo que le puede causar accidentes irreparables. Aun así, en su temeridad, circula a toda velocidad creyendo que podrá saltar del vehículo antes de precipitarse en el vacío como en el juego de adolescentes de Rebelde sin causa. La diversión concluyó en tragedia al enganchársele a uno de ellos la cazadora con el tirador de la puerta arrastrándolo al acantilado.

Sánchez se empecina en marchar hacia el abismo del proceso constituyente que el ex ministro Campo verbalizó en junio de 2020, a preguntas de ERC. Para ello, el control del Tribunal Constitucional es clave para metamorfosear la Ley de Leyes saltándose el sistema reglado para su reforma y para la que la mayoría Frankenstein no suma los dos tercios exigidos.

Para coadyuvar a este fin, al paso que desvía la atención sobre una situación económica que no lleva visos de mejorar en los términos que se preveían y que aleja a España de Europa, Sánchez puede plantear unas elecciones plebiscitarías sobre la base de una consulta que abone el campo de esa «republiqueta plurinacional» de la que habla González y que evoca el cantonalismo del Sexenio Revolucionario de la España que medió entre 1868 y 1874.

Esa fórmula tiene forma de «memorándum» desde julio de 2020 como ha revelado Juanma Lamet en EL MUNDO y, con el ardid de su modernización al cabo de cuarenta años, abriría la espita a un referéndum consultivo para que la ciudadanía se pronuncie sobre la modificación de la Carta Magna.

Como ya se ha señalado en esta página, la vía es el artículo 92, esa calamidad de precepto constitucional que trajo tempranamente a colación el portavoz del Grupo de Senadores Vascos, Federico Zavala, a cuenta de la entrada de España en la OTAN. Estando conforme con el ingreso propuesto por Calvo-Sotelo, argüía la conveniencia de una consulta porque, más allá del asunto que les ocupaba esos días, entendía que, «en un futuro, más o menos cercano, puede tener mucha importancia». Y tanto.

Si en aquel noviembre de 1981 alguien albergó dudas sobre el sentido de la aseveración del senador peneuvista, esas cábalas cobran aspecto de certeza con respecto a quienes siempre vislumbraron la Constitución, no como punto de llegada, sino de despegue hacia aspiraciones mayores. La semilla esparcida entonces se pretende cosechar al cabo de veinte años invocando ese artículo 92 que asegura que «las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos».

Como hacedor de ese plan, el presidente ha designado vicepresidente de facto al ministro de Presidencia, Félix Bolaños, quien aúna el poder del PSOE y La Moncloa como Guerra con González, si bien para deshacer la Constitución que aquel vicetodo sevillano fraguó en consenso con el Gobierno de UCD.

No por casualidad, sino para aviso de navegantes, la nueva secretaría de SúperBolaños se denomina de Reforma Constitucional y Nuevos Derechos. Con el alegato de González en el Congreso XL del PSOE, se puede concluir que el régimen del 78 entonó el canto del cisne ante un Sánchez supeditado a chavistas, golpistas y proetarras. «A mucha honra», presumió el refundador del partido en Suresnes ante un sanchismo que antepone los barcos a la honra.

Por eso, con la renovación de los órganos constitucionales en el que se enfangan el Ejecutivo, con su doble alma sanchista y podemita, y el PP, lo que anda en juego no es el habitual pasteleo o reparto de cromos, aunque también, sino que un cambio de régimen haga imposible la alternancia política en España, como ya se registró durante la II República, y permita al soberanismo, tras sacar a España del País Vasco y de Cataluña, salirse de la misma.

Ello supondría el colofón de la voluntad constituyente que anida desde la conformación del Gobierno Sáncheztein, aunque este se crea James Dean para arrojarse del coche en marcha. Desde que llegara a la Presidencia, pese a acusar a la oposición de insumisión democrática por no ceder a sus pretensiones, no se para en barras a la hora de atropellar las leyes, como ha venido sentenciando un TC que pronto dejará de hacerlo para consagrarse a su santa voluntad con la mayoría en sus manos y al servicio de ese proceso constituyente. Es de ciegos no verlo.

En este sentido, no hay que confundir las molestias de los callos que se producen por llevar el zapato derecho en el pie izquierdo y viceversa como consecuencia de sus pactos con la incomodidad de una política que hace porque le conviene y quiere. De hecho, abona a precio de oro los votos de Bildu que no precisa aritméticamente para sacar adelante los presupuestos, pero sí para su propósito constituyente.

Por más que se empeñe Casado en darle un aire de normalidad democrática a la renovación de los órganos constitucionales, no la tiene porque todo a su alrededor conspira en contra. Más teniendo al otro lado de la mesa a quien ha hecho de la deslealtad, primero con los suyos y luego con sus votantes, oficio y beneficio. En política, ser engañado no es excusa, sino agravante cuando ya debiera ser gato escaldado con relación a quien carece de sentido del Estado.

Al revés de la máxima gatopardiana, Sánchez simula que nada cambia para que todo cambie bajo la máscara de un PSOE que va camino de tener de socialdemócrata lo que el partido de ese nombre con el que Lenin emprendió su aventura revolucionaria en la Rusia de los zares. Habrá que ver cómo Casado sale parado de este juego del calamar –tan inocente en apariencia como demoledor en sus secuelas– en el que procura enredarlo Sáncheztein.

Francisco Rosell, director de El Mundo.

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Mª Eugènia Gay: ONU: el consenso de no dejar a nadie atrás

ONU: el consenso de no dejar a nadie atrás

En la conmemoración del 76º aniversario de las Naciones Unidas conviene recuperar el espíritu de unidad

María Eugènia Gay en ABC, 241021

Guiados por la diplomacia, el diálogo y el consenso, los 51 países signatarios de la Carta Fundacional de las Naciones Unidas sentaron, en el año 1945, las bases de lo que más tarde se convertiría en uno de los proyectos políticos más trascedentes de la historia contemporánea, al definir los principios básicos de lo que hoy constituyen las relaciones entre los Estados y la comunidad internacional, habiendo servido para preservar la paz y la seguridad mundial.

El mismo no habría sido posible si no se hubiera abordado desde la perspectiva de los derechos humanos, la justicia social y, sobre todo, contando con el talento de mujeres como Eleanor Roosevelt, quien lideró -con la ayuda de otras como Hansa Metha, Minerva Bernardino y Shaista Ikramullah- lo que en aquel entonces ya se calificó como un movimiento en favor del reconocimiento jurídico y político de todas las personas, independientemente de su origen, sexo, raza, religión o cualquier otra condición, para incluirlas en la que sería la ‘Carta Magna Internacional’.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 fue el resultado de dos años de intenso trabajo en el que se impuso la pluralidad -pese a las dificultades de estar en el preludio de la Guerra Fría- gracias a «una atmósfera de solidaridad y hermandad genuinas entre hombres y mujeres de todas las latitudes», según recogió la propia Eleanor Roosevelt en sus memorias. Establecer un estándar común de todos los pueblos no resultó fácil, pero los integrantes de la Comisión de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas supieron convertir la diversidad en riqueza y la inclusión en una virtud que hoy, entre todos y todas, debemos preservar para lograr un nuevo modelo de gobernanza e impulsar definitivamente la Agenda 2030.

La pandemia ha puesto de manifiesto la urgente necesidad de intensificar el ritmo con el que debemos trabajar para la consecución de las 169 metas que integran los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible; y todo ello en tanto que la Covid-19 ha tenido un efecto devastador y ha puesto en riesgo algunos de los logros alcanzados en las últimas décadas, que han exacerbado las desigualdades prexistentes en ámbitos tan esenciales para la dignidad humana como la erradicación de la pobreza, la igualdad de género, la acción por el clima o la vigorización de las instituciones conforme a los postulados de la democracia.

Por eso, en la conmemoración del 76º aniversario de las Naciones Unidas, y en un momento de inflexión como el actual, conviene recuperar el espíritu de unidad para hacer frente a los improrrogables desafíos transfronterizos que tenemos por delante y reflexionar, desde la multilateralidad y el humanismo, sobre los modelos productivos, las formas de consumo y las discriminaciones estructurales que aún persisten, para canalizar la recuperación poniendo a la persona en el centro y avanzar sin dejar a nadie atrás. Ciertamente, y como dijo Michelle Bachelet, «es preciso que cada uno de nosotros haga lo que le corresponde con el fin de vivificar el hermoso sueño de la Declaración Universal de los Derechos Humanos».

Mª Eugènia Gay es decana del Colegio de la Abogacía de Barcelona.

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El difícil equilibrio entre aumentar la edad de jubilación e incorporar a los jóvenes al mercado laboral
Shutterstock / fizkes

El difícil equilibrio entre aumentar la edad de jubilación e incorporar a los jóvenes al mercado laboral

Maximiliano Martín Barreiro The Conversation, 241021

Tiene sentido, en el largo plazo, hablar de prolongar la edad de jubilación más allá de los 70 años cuando España tiene una de las tasas de desempleo juvenil más altas de Europa? ¿Se puede fomentar la prolongación de la vida laboral y al mismo tiempo fomentar también la incorporación de los jóvenes al mercado de trabajo? Así planteados, estos asuntos parecen encerrados en un laberinto del que solo se puede salir eligiendo el mal menor.

Dos fuerzas que se oponen (pero no deben excluirse)

En la búsqueda del pleno empleo interactúan dos fuerzas aparentemente contrapuestas. Por un lado, el desafío que significa el aumento de la esperanza de vida y la consiguiente tensión que ello provoca en el sistema de pensiones, y por otro una masa de jóvenes que pretende acceder a un número limitado de puestos de trabajo.

Ambas cuestiones ejercen presión sobre los salarios produciendo un fenómeno que podríamos definir (utilizando un término extraído de la terminología económica) como inflación segmentada.

Los salarios de la población mayor que acepta prolongar su vida laboral sufren un efecto inflacionario inverso debido a que la mejora en la remuneración como incentivo produce un abaratamiento proporcional de los bienes y servicios.

En cambio, en los trabajadores jóvenes pasa justo lo contrario: un efecto de inflación directa porque el exceso de oferta de mano de obra ejerce presión a la baja en los salarios y esto deriva en un aumento proporcional del costo de los bienes y servicios.

Al interactuar estas fuerzas, lejos de equilibrarse, producen una presión sobre el mercado de trabajo debido, principalmente, a que el segmento de jóvenes que puja por incorporarse al mercado laboral es más numeroso que el de los mayores a los que se intenta seducir para que prolonguen su vida activa.

Este es el punto de partida desde donde buscaremos una respuesta a la pregunta inicialmente planteada.

La prolongación de la vida laboral

En las negociaciones del Pacto de Toledo de 2010 ya se planteó la necesidad de prolongar la vida laboral como un modo de adecuar la vida útil de un trabajador a la prolongación de las expectativas vitales. Los beneficios de esta medida son, principalmente, el mejor aprovechamiento de la experiencia de los trabajadores séniores y el alivio de la presión sobre el sistema de pensiones (lo que contribuiría a su sostenibilidad).

En el preámbulo del Real Decreto Ley 5/2013 se expone que la baja tasa de natalidad unida al alargamiento de las expectativas de vida son factores amenazantes para la sostenibilidad de las pensiones en un futuro no muy lejano.

Esto obliga a desarrollar mecanismos que incentiven la prolongación de la vida laboral, principalmente la jubilación parcial, la activa o la flexible, en detrimento de la jubilación anticipada.

Resultan innegables las ventajas que se derivan de alargar la vida activa de los trabajadores séniores, no solo para la viabilidad del sistema de pensiones sino para el aprovechamiento de su experiencia. Pero esto no significa que sea un tema libre de debates y controversias, siendo la principal la aparente contradicción con el ingreso de los jóvenes al mercado laboral.

El ingreso de los jóvenes al mercado laboral

Con el objetivo de bajar la tasa de desempleo entre los jóvenes el Gobierno elaboró el Plan de Choque para el Empleo Joven 2019-2021 cuyos resultados parciales se exponen en el informe Jóvenes y mercado de trabajo 2021 del ministerio de Trabajo y Economía Social.

En su introducción, el texto señala que los jóvenes y los trabajadores de baja cualificación han sido los segmentos de población más afectados por la crisis de la covid-19. Esto explica por qué la tasa de paro es tan elevada en estos colectivos y por qué se hace necesario tomar medidas concretas capaces de revertir esta situación.

Explicar la necesidad y las ventajas de introducir a los jóvenes en el mercado laboral resulta una obviedad, aunque cabe poner de manifiesto las dificultades a las que se enfrentan en aras de conseguir una ocupación de calidad.

¿Hay contradicción entre intentar alargar la vida laboral e incorporar a los jóvenes al mercado?

El punto de partida lo marca el alto índice de desocupación entre los más jóvenes a la vez que hay una marcada tendencia hacia el envejecimiento de la población. ¿Qué debe hacerse, retirar a las personas mayores y reemplazarlas por jóvenes?

La respuesta a esta pregunta la encontramos en la expresión recambio generacional. Evidentemente, el recambio generacional coordinado no solo significa la inclusión de todos los trabajadores, mayores y jóvenes, en el mercado de trabajo, sino también un traspaso de conocimientos y experiencias.

No solo es viable la convivencia de ambos segmentos de trabajadores sino también necesario. Recambio generacional no significa solo que los jóvenes ocupen los puestos de trabajo que desocupan los trabajadores mayores, sino la aplicación de políticas expansivas capaces de generar nuevos puestos de trabajo. Este es un punto en el que la economía y el mundo laboral deben interactuar coordinadamente.

El difícil equilibrio entre aumentar la edad de jubilación e incorporar a los jóvenes al mercado laboral
Evolución de la pirámide de población en España (1978-2019). Fuente: informe El Talento Sénior y el Valor de la Experiencia. Con datos INE.

Hacia dónde ir

No debe pensarse solo en establecer mecanismos de relevo eficaces. El verdadero desafío es implantar figuras que permitan el enlace de ambos segmentos de trabajadores. La flexibilización de la normativa referente a la edad de jubilación y la aplicación de políticas que favorezcan el empleo juvenil son la vía más eficaz para conseguir resultados sostenibles en el tiempo.

El peso que eventualmente puede generar la implementación de nuevas políticas de fomento del empleo debe conllevar el reparto de cargas entre las empresas privadas (asumiendo nuevas contrataciones, adaptando puestos de trabajo…) y el sector público (reduciendo los costes laborales, aplicando bonificaciones especiales para la contratación, etcétera).

Otra vía de actuación posible sería la implementación de jornadas laborales especiales, adaptadas a las características y necesidades del segmento laboral de los séniores: flexibles en tiempo, organización y distribución.

Más que ante un desafío para el sistema laboral, estamos ante una gran oportunidad para las empresas de aprovechar el talento de sus trabajadores. Oportunidad que, de ser bien gestionada, redundará en beneficios para toda la sociedad.

Maximiliano Martín Barreiro, Docente-Investigador-Abogado, Universidad Internacional de Valencia.

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¿Puede la crisis energética poner en riesgo la recuperación económica?

¿Puede la crisis energética poner en riesgo la recuperación económica?

Sábado, 23/Oct/2021 Ramón Mateo EN El Español, 241021

El precio de la luz no deja de subir: hace días ya que superó la barrera de los 200 €/MWh. Aunque las últimas medidas acordadas por el Gobierno han reducido el impacto de este aumento sobre la factura que pagan los consumidores, el recibo de los consumidores acogidos a la tarifa regulada tampoco deja de subir. A estas alturas, y salvo que se adopten medidas más drásticas, parece difícil que se pueda cumplir el objetivo del Gobierno de que los consumidores a final de año no paguen por la luz más que en 2018.

La escalada del precio de la electricidad es un fenómeno que se está produciendo en todos los mercados mayoristas europeos, dado que en todos los casos su origen tiene una causa común: el alza del precio del gas natural, materia prima que hoy por hoy resulta la mayor parte de las veces determinante para la fijación del precio de toda la electricidad.

Pero no sólo es la luz y el gas natural. En lo que va de 2021, la gasolina ha subido un 22% y el diésel, un 23%. Los precios llevan encadenando meses de subidas y eso ya se nota en la inflación, que se acerca al 4%, la cifra más alta en 13 años. La vuelta de la inflación, una vez más, no es un fenómeno exclusivamente español: en la UE ya bordea el 3,4% y en los Estados Unidos, el 5,4%.

El aumento imparable de los precios de la energía en un contexto de recuperación de la economía tras la pandemia de Covid-19, todavía incipiente, ha hecho saltar todas las alarmas. Hay analistas que han visto en esta espiral inflacionista energética (bautizada en inglés como energy crunch) un paralelismo con la crisis del petróleo de los 70, un shock que provocó entonces transformaciones profundas en la estructura económica de todas las economías avanzadas. Algunos incluso hablan de riesgo de estanflación, esto es, que se dé simultáneamente estancamiento económico e inflación.

No obstante, la realidad actual dista mucho de la de entonces. Como señalaba recientemente Olivier Blanchard, execonomista jefe del Fondo Monetario Internacional, la economía mundial no parte de bajos niveles de crecimiento. Al contrario, se espera que este año y los siguientes el crecimiento alcance niveles históricos en la mayor parte de países, España entre ellos.

La economía, más que próxima a un colapso, muestra síntomas de asfixia: la recuperación de la demanda se topa con una capacidad productiva limitada por la interrupción de las cadenas de suministro globales. Estas restricciones, por el lado de la oferta, están haciendo que cada vez más sectores industriales paralicen de forma intermitente su interrupción por falta de materiales o componentes.

Mientras, por el lado de la demanda, están provocando una demora del consumo. Lo hemos visto este verano, en el que la recuperación no se ha visto acompañada por un mayor gasto de los hogares. En sentido inverso, cabría esperar que una vez se relajen dichas restricciones, las tensiones en los precios empiecen a reducirse.

¿Quiere eso decir que la actual escalada de los precios energéticos no supone en realidad una amenaza para la recuperación? En absoluto. Cuanto más persista la actual situación, más riesgos habrán de que las limitaciones a la producción y el menor consumo se traduzcan en problemas de liquidez que puedan acabar repercutiendo en la economía real.

No hablamos de un futuro incierto: recientemente, dos plantas industriales de fertilizantes se vieron forzadas a cerrar en Reino Unido por los altos precios de la energía, y no se descarta que otras sigan su ejemplo. Lo mismo puede suceder en España.

Señal de que el riesgo es real es el reciente anuncio del Gobierno de excluir de la aplicación del mecanismo de minoración de los ingresos originados por el alza del gas a los contratos a plazo, una medida que beneficia de manera especial a las industrias electrointensivas, que proveen una parte importante de su energía mediante este sistema.

¿Qué se puede hacer? Considerando que la actual crisis energética tiene una escala europea, cabría pensar que su respuesta también debería serlo. Sin embargo, la respuesta de las autoridades comunitarias hasta ahora ha sido más bien comedida. El paquete de medidas anunciado por la Comisión Europea esta semana, aparte de indicar diferentes acciones que los Estados miembros podrían poner en marcha (y que, al menos en el caso de España, ya se están aplicando), incluía dos propuestas que habían sido defendidas por el Ejecutivo español.

Por un lado, la pretensión de constituir una reserva estratégica de gas natural mediante sistemas de compra centralizada en Europa.

Por otro, el encargo a la Agencia Europea para la Cooperación de los Reguladores de Energía (ACER) de un estudio sobre posibles reformas de los mercados mayoristas de electricidad para potenciar la contribución de las renovables en la consecución de unos precios más asequibles.

Pero, más allá de la eficacia de las medidas concretas que puedan adoptarse, la crisis energética que atravesamos pone de manifiesto dos debilidades del proceso de transición ecológica en el que estamos inmersos.

Hoy, la potencia instalada renovable sigue siendo insuficiente para hacer frente a la demanda prescindiendo del gas, una materia prima de la que no disponemos y sobre la que tampoco tenemos ningún control.

Pero el impacto negativo de esta dependencia se ve agravado por un diseño marginalista del mercado mayorista eléctrico que confiere una capacidad de influencia decisiva a la tecnología más cara en cada momento, que precisamente suelen ser los ciclos combinados de gas natural.

Es por ello por lo que, aunque consigamos superar esta crisis toda vez los precios del gas vuelvan a la normalidad, difícilmente haremos que la transición ecológica pueda prosperar si no somos capaces de lograr ampliar la capacidad de producción de energía renovable a un ritmo que permita acompasarla a la demanda y, no menos importante, asegurar que los beneficios de estas energías limpias lleguen y se hagan notar en el conjunto de la población.

Ramón Mateo es director del gabinete de incidencia pública beBartlet.

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Foto: Yolanda Díaz. (EFE)
EFE

¿Es de Podemos Yolanda Díaz?

  • La estructura organizativa de Podemos siempre ha sido complicada y muchas veces difícil de entender. Si no me equivoco, que es muy posible, es una especie de coalición en la cual caben otros partidos si aceptan su programa básico

Francesc de Carreras en El Confidencial, 241021

El personaje político mejor valorado en los últimos sondeos se llama Yolanda Díaz. ¿Qué han visto en esta mujer los españoles? A mi modo de ver dos cosas: competencia profesional y rigor ideológico. Y también algo más: es la máxima autoridad de Podemos en el Gobierno, pero no es populista. Con lo cual se plantea una cuestión: ¿Es de Podemos Yolanda Díaz?

La verdad es que nunca ha estado muy claro qué ha sido Podemos. Surgió en el peor momento de la gran crisis, a fines de 2013, con el objetivo de representar a una amplia mayoría de indignados con la política y los políticos, pero pronto se vio que sus ideas eran un bluf propagandístico, soluciones simples a problemas complejos, como puede sintetizarse toda política populista.

Entre sus propuestas destacaba la idea básica de distinguir la casta gobernante del pueblo gobernado, esto era así desde la Transición que fue un error y dio lugar al régimen del 78, la democracia directa era de mucha mayor calidad que la representativa, las naciones que formaban España tenían derecho a la autodeterminación y, por último, no se conformaban con menos que asaltar los cielos. En España era necesaria una revolución política, económica y social.

Algunos les creyeron aunque todas eran ideas fáciles y vacías, muy distintas a las que siempre había defendido la izquierda clásica. Sin embargo, pronto sus entusiastas adeptos de primera hora empezaron a decepcionarse, entre ellos la mayoría del estrecho grupo que arropaba a Pablo Iglesias, el envanecido líder máximo. En 2019 cuando su decadencia era ya evidente, Podemos entró a formar parte de un débil gobierno de coalición con el PSOE de Pedro Sánchez, de quien fue vicepresidente primero.

Allí demostró que no sabía gobernar, que lo suyo era la demagogia y que sus continuas incursiones en el espacio público perturbaban la acción del Ejecutivo. Hasta creo que él mismo se dio cuenta de todo ello. Tras obtener un muy mal resultado en las autonómicas de Madrid se dio un tiempo de respiro y de momento ejerce de tertuliano: ni asaltó los cielos ni triunfó en la tierra. Pero había acertado en una cosa, solo en una: situar como ministra de Trabajo a Yolanda Díaz, su antítesis. Quizás no supo lo que hacía, pero la señora Díaz empezó a hacerle sombra: allí había una política que sabía gobernar.

La frivolidad intelectual de las estrellas mediáticas de Podemos empezaron a palidecer y ella emergió como una destacada figura

En efecto, enseguida se vio que Yolanda Díaz era de otra madera, muy distinta a la de Pablo Iglesias, venía de una cultura política de otro cuño y pudo demostrarlo en aquella parcela en la que tenía experiencia: las relaciones laborales.

Y precisamente accedió al Ministerio en un momento en que esta materia se convirtió en crucial al objeto de paliar los tremendos efectos económicos de la pandemia. La frivolidad intelectual de las estrellas mediáticas de Podemos, como Irene Montero, empezaron a palidecer y ella emergió como una destacada figura que hasta entonces, fuera de Galicia, era una desconocida.

La estructura organizativa de Podemos siempre ha sido complicada y muchas veces difícil de entender. Si no me equivoco, que es muy posible, se trata de una especie de coalición en la cual caben otros partidos si aceptan su programa básico. Yolanda Díaz pertenecía al PCE de Galicia, desde principios de siglo había desempeñado una amplia tarea política municipal y autonómica, y entró a formar parte de Podemos.

De tradición familiar sindicalista —su padre fue uno de los fundadores de Comisiones Obreras en 1964— y abogada de profesión, Díaz sabe hacer muy bien una cosa en la que nunca acertó Pablo Iglesias: negociar y pactar. Es lo que ha hecho hasta ahora y ayer, en el congreso de CCOO, prometió seguir haciendo.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo poco tiene que ver con Pablo Iglesias y con el espíritu de Podemos

Hará cosa de un año, hablando con un alto cargo de la CEO, le pregunté por ella y me respondió: “Yolanda es muy dura negociando, para tratar con ella hay que ir bien calzado porque es inteligente, profesionalmente bien formada y entiende mucho de relaciones laborales, pero también sabe una cosa fundamental en política, especialmente en política laboral: sabe que toda negociación debe acabar en un pacto”.

Así pues, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo poco tiene que ver con Pablo Iglesias y con el espíritu de Podemos. Claramente va por otros caminos. Hace unas semanas, en declaraciones a la Ser, abogó por un “reformismo fuerte”, se mostró pragmática al decir que “este Gobierno debe ser útil a la gente” y despreció con elegancia la ideología podemita convencional al dejar caer la siguiente frase:

 “la gente quiere un proyecto que ilusione y que se dejen de lado las cosas que no le interesan a nadie”. ¿Feminismo queer?, ¿memoria histórica?, ¿democracia directa?, ¿derecho a la autodeterminación?

Es una política con convicciones y con sentido común, una socialista de izquierdas tal como era el PC italiano en sus buenos tiempos

Yolanda Díaz no quiere asaltar los cielos, quiere gobernar las cosas de la tierra. Es una política con convicciones y con sentido común, una socialista de izquierdas tal como era el PC italiano en sus buenos tiempos. No sé si podrá formar la plataforma política que ha propuesto, pero sería deseable para que este espacio político lo ocupen personas serias y formadas, ideológicamente respetables, no los desacreditados demagogos de los últimos tiempos.

¿Es de Podemos Yolanda Díaz? A mi modo de ver, sinceramente no.

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El enjuague judicial

Al final, resulta que el cumplimiento de la Constitución por los partidos coligados en Frónkonstin y la renovación de los miembros del Tribunal Constitucional que habían superado su fecha de caducidad, era esto: un apaño, un enjuague que ha causado perplejidad cuando no consternación en los ámbitos jurídicos de todas las Españas.

Venía siendo tradición que los miembros del Constitucional vinieran muy trabajados, vale decir con una estancia en el Tribunal Supremo, con experiencia como fiscales de sala o con un pasado de reputados catedráticos, se estimaba que la pertenencia al Tribunal de garantías constitucionales no requería menos.

De hecho solo se conoce una excepción a esta norma: la de Enrique López, que es el responsable de Justicia del PP y un asesor clave en este toma y daca. López llegó al Tribunal Constitucional en 2013, procedente de la Audiencia Nacional, a la que había llegado en 2005.

Es verdad que no pasó por el Supremo pero hay que reconocerle una opinión favorable de la fiscal de la Audiencia Nacional, Dolores Delgado, que grabó el entonces comisario Villarejo durante el legendario almuerzo en el restaurante Rianxo:

“Ha venido un tío a la Audiencia monísimo, para que lo vamos a negar, parece George Clooney”. Es verdad que a continuación añadía: “pero le pasa lo mismo, es una nenaza”, lo que seguramente no puede interpretarse como un elogio, de atenernos al sentido clásico de la expresión. Pero el género se ha convertido en una circunstancia cultural desde entonces. ¿Qué más da machote que nenaza?

El caso es que Enrique López, en actitud que le honra no ha debido considerar justo que se exija a los nuevos lo que no se le exigió a él y esto tiene muy revueltos a los magistrados del Tribunal Supremo. Con razón. Explican que tres de los cuatro nuevos miembros, pertenecientes a la carrera judicial, intentaron acceder en su día al Supremo.

Y los magistrados del mismo no le acaban de ver la lógica a que jueces que no pudieron llegar al más alto tribunal vayan a revisar sus sentencias. Lo dice la Constitución, artículo 123: “El Tribunal Supremo, con jurisdicción en toda España, es el órgano jurisdiccional superior en todos los órdenes, salvo lo dispuesto en materia de garantías constitucionales”.

O sea que Meritxell, mi Meritxell, no estaba cualificada para revisar la sentencia que condenaba al diputado delincuente de Podemos a devolver el acta por patear a un policía. Marchena se lo tuvo que explicar muy clarito y ella se la envainó.

El cuarto es catedrático. O sea que la parte académica mantiene el rango. A nadie se le ha ocurrido aceptar a un profesor asociado, modelo Pablo Iglesias, para miembro del Constitucional. Llegados a este punto se impone un ejercicio de prudencia. Si le sirvió para controlar el CNI, qué más da.

Ahora queda el CGPJ, que no va a ser escollo menor, sin entrar en la cualificación de los vocales: los nacionalismos catalán y vasco solían imponer a alguno de los suyos. Convergència propuso al delincuente Pascual Estevill y al notario Alfons López Tena, sometido a expediente displicinario y artífice del eslogan señero del proceso: “Espanya ens roba”. Esto es lo que hay, abandonemos la esperanza.

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Vídeos

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Un viaje hacia el fin de los tiempos‘ [2019]. Documental musical -subtitulado en español- del realizador y compositor John Boswell, conocido por sus vídeos en YouTube como Melodysheep, permite asomarse a ese futuro, el recorrido del cosmos a través de trillones de trillones de trillones de años, hasta el fin de todo, el momento en que «el tiempo carece de sentido» porque, como dice el vídeo, «nada sucede y nada sucederá, nunca más»

En realidad, esa frase la dice el físico Brian Cox, porque esa es una de las virtudes del vídeo de Melodysheep, que ya ha alcanzado los 15 millones de visionados. Además de la poesía visual de sus agujeros negros bailando, de sus estrellas implosionando y de la espectacular atmósfera de la banda sonora, el vídeo lo guían las voces de los mejores especialistas y divulgadores, recogidas por Boswell de otros programas y documentales, para que sean los narradores de su viaje. Stephen Hawking, David AttenboroughJanna Levin y Neil deGrasse Tyson son solo algunos de los guías de este trayecto sideral que comienza asistiendo a la formación de un anillo alrededor de Marte (como los que tiene Saturno ahora) o se ve apagarse nuestro Sol.

[…]. [de «Aciertos y errores del vídeo que muestra el fin del universo», Javier Salas en El País, 020819; Nota:ver en firefox, sólo texto].

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Musica

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‘Amado mio’ [1946]. Canción escrita por  Doris Fisher y  Allan Roberts, que se hizo famosa al incluirse en la hoy mítica película Gilda [1946], de Charles Vidor.En versión del conjunto Pink Martini con Storm Large como cantante, en Fel estsaal Messe, Basel, Switzerland Concert [2011].Músicos: Thomas Lauderdale, Piano  / Storm Large, Vocals / Gavin Bondy, Trumpet / Brian Davis, Percussion / Derek Rieth, Percussion / Martin Zarzar, Percussio/  Philip Baker, Bass Jeffrey Budin, Trombone Timothy Nishimoto, Vocals and Percussion /  Nicholas Crosa, Violin /  Daniel Faehnle, / Guitar.
Todos los temas: [00:00:00] Boléro (Maurice Ravel cover) [00:07:23] Intro by Thomas Lauderdale [00:09:17] Amado mío (Doris Fisher cover) [00:15:59] Quizás, quizás, quizás (Osvaldo Farrés cover) [00:18:59] Splendor in the Grass [00:22:30] ¿Dónde estás, Yolanda? (Manuel Jiménez Rejano cover) [00:26:29] Intro to ‘Tuca tuca’ by Thomas Lauderdale and Storm Lange [00:27:41] Tuca tuca (Raffaella Carrà cover) [00:30:24] Anna (El Negro Zumbon) (Armando Trovajoli cover) [00:33:27] Intro to ‘Sympathique’ by Thomas Lauderdale and Storm Lange [00:35:39] Sympathique [00:38:35] Intro to ‘We Need Everybody to Dance’ [00:39:13] We Need Everybody to Dance (Instrumental) [00:47:13] Veronique (with Robert Taylor) [00:51:05] Intro to ‘Üsküdar’a gider İken’ by Storm Lange [00:52:30] Üsküdar’a gider İken ([traditional] cover) (Turkish) [00:55:52] Whatever Will Be, Will Be (Que sera, sera) (Doris Day cover) [00:59:42] Serve Light [01:03:59] Intro to ‘Brazil’ by Storm Lange [01:04:28] Brazil.

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«
Moment of Peace» `[2001] es una canción de la banda de canto gregoriana alemana Gregorian con la cantante inglesa Amelia Brightman. Fue lanzado en 2001 en Edel AG como el único sencillo y también como la pista de apertura de su tercer álbum de estudio, , Masters of Chant Chapter II  (2001). Via Diana Lobos, 031021.

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Humor
CHISTE GRÁFICO DE LA MUJER EN LA COCINA

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