Green Book [EEUU, 2018], de Peter Farrelly

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A Letter from My Baby‘ [1961]. Compuesta por Jake Hammonds [Timmy Shaw], Jr., James A. Bennett y Johnnie Mae Matthews. En la versión del propio Timmy Shaw. En YouTube. De la banda incorporada a la película. Cartel del film, diseñado por The Refinery, vía IMPawars.

Green Book

AÑO
2018
DURACIÓN
130 min Trailers/imágenes
PAÍS
  EEUU
DIRECCIÓN Peter Farrelly
GUIÓN Nick Vallelonga, Brian Hayes Currie y Peter Farrelly [basado en la historia real de Tony Vallelonga ‘Tony Lip’ y del pianista y compositor Don Shirley [EEUU, 1927-2013]
MÚSICA Kris Bowers + la incorporada [ver infra]
FOTOGRAFIA Sean Porter
REPARTO Viggo Mortensen, Mahershala Ali, Iqbal Theba, Linda Cardellini, Ricky Muse, David Kallaway, Montrel Miller, Harrison Stone, Mike Young, Jon Michael Davis, Don DiPetta, Mike Hatton, Dimiter D. Marinov, Craig DiFrancia, Gavin Lyle Foley, Randal Gonzalez, Shane Partlow +
PRODUCCIÓN Participant Media, DreamWorks, Amblin Partners +
Varios:

Honores:

2018: Premios Oscar: 5 nom. inc. mejor película, actor (Mortensen) y de reparto (Ali) / Globos de Oro: Mejor película comedia, guion y actor de reparto (Ali). 5 nomin. / Premios BAFTA: 4 nominaciones, incl. Mejor película y Mejor actor (Mortensen) / Festival de Toronto: Premio del Público (Mejor película) / National Board of Review (NBR): Mejor película y actor (Mortensen) / American Film Institute (AFI): Top 10 – Mejores películas del año

SINOPSIS

Años 60. Cuando Tony Vallelonga (Viggo Mortensen), un rudo italoamericano del Bronx, es contratado como chófer del virtuoso pianista negro Don Shirley (Mahershala Ali), durante una gira de conciertos por el Sur de Estados Unidos, deberá tener presente “El libro verde”, una guía que indicaba los pocos establecimientos donde se aceptaba a los afroamericanos. Son dos personas que tendrán que hacer frente al racismo y los prejuicios, pero a las el destino unirán, obligándoles a dejar de lado las diferencias para sobrevivir y prosperar en el viaje de sus vidas. Filmaffinity

CRITICAS [profesionales]:

  • “Me la sé, pero funciona (…) consigue sus objetivos: un calculado y seguro éxito comercial, y un sentimiento con lo que la gente se encontrará muy bien durante y después de verla. (…) Y lo mejor, para mí, es ver a (…) Mortensen”. Carlos Boyero: Diario El País
  • “El director camina sin pudor y ajeno a su propio legado por el lado más evidente de la historia. Y de la comedia. Todo es predecible (…) Todo es sencillo. Y, sin embargo, y esto es lo relevante, funciona. (…) Puntuación: ★★★ (sobre 5)”. Luis Martínez: Diario El Mundo
  • “Con enorme astucia cinematográfica y un sentido del humor sin cohetería, abre las ventanas hasta lo íntimo de sus personajes (reales, por cierto) (…) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)”. Oti Rodríguez Marchante: Diario ABC
  • “Un drama amable, el ‘Paseando a Miss Daisy’ de los tiempos modernos. (…) Puntuación: ★★★ (sobre 5)”. Quim Casas: Diario El Periódico
  • “La película pretende hacer de la conciliación su mantra favorito navegando a través de un bosque de peligrosos clichés.”. Sergi Sánchez: Diario La Razón
  • “Mortensen y Ali roban risas y corazones. (…) Es una encantadora mezcolanza de buenos sentimientos, un inspiradísimo sentido del humor y unas gotas de conflictos raciales (…) Farrelly sorprende con su equilibrado juego de géneros y su ritmo endiablado”. Daniel Martínez Mantilla: Fotogramas
  • “Una puesta en escena discreta, muy clásica, en la que manda la época y, sobre todo, el guion inteligente, los personajes bien construidos y los actores que los interpretan. (…) Puntuación: ★★★½ (sobre 5)”. Andrea G. Bermejo: Cinemanía
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De la banda sonora editada

01 That Old Black Magic
02 881 7th Ave
03 So Long Lovers Island
04 Dr. Shirley’s Luggage
05 I Feel Fine
06 ‘A Letter from My Baby‘ [1961]. Compuesta por Jake Hammonds [Timmy Shaw], Jr., James A. Bennett y Johnnie Mae Matthews. En la versión del propio Timmy Shaw.
07 You Took Advantage Of Me
08 Blue Skies
09 Dear Dolores
10 Vacation Without Aggravaton
11 Cookin’
12 What’cha Gonna Do
13 Water Boy
14 Dearest One
15 Field Workers
16 I Got A Call / The Exception
17 Makeup For Wounds / It’s A Complicated World
18 Happy Talk
19 I Love My Baby
20 Governor On The Line
21 Need Some Sleep
22 Make The First Move
23 Lullaby Of Birdland
24 Let’s Roll
25 Backwood Blues
26 The Lonesome Road
27 Mmm Love
28 Thanks Officer
29 If You Want Me To
30 Thank You For The Letters
31 The Lonesome Road

De la banda sonora no original

  • ‘That Old Black Magic’. Compuesta por Harold Arlen y Johnny Mercer
  • ‘Tired of Hanging Around’. Compuesta por Ernest Suarez y Harry Simoneauz, Jr.
  • ‘One Mint Julep’. Compuesta por Rudolph Toombs. Interpretada por The Clovers
  • ‘Pretty Lil Thing’. Compuesta por Jeff Williamson. Interpretada por Sonny Boy Williamson
  • ‘Throw It Out of Your Mind’. Compuesta por Jake Hammonds, Jr., James A. Bennett y Johnnie Mae Matthews. Interpretada por Timmy Shaw
  • ‘So Long Lover’s Isly’. Compuesta por Leon Peels. Interpretada por The Blue Jays
  • ‘Let Me Feel It’. Compuesta por Elgie Brown. Interpretada por Elgie Brown
  • A Letter from My Baby‘ [1961]. Compuesta por Jake Hammonds [Timmy Shaw], Jr., James A. Bennett y Johnnie Mae Matthews. En la versión del propio Timmy Shaw.
  • ‘Goodbye, My Lover, Goodbye’. Compuesta por Lamar Simington, Leroy Swearingen y Robert Mosley. Interpretada por Robert Mosley
  • ‘You Took Advantage of Me’. Compuesta por Ronald Blackwell. Interpretada por The Blackwells
  • ‘Drifting Heart’. Compuesta por Roosevelt Nettles. Interpretada por Roosevelt Nettles
  • ‘What’cha Gonna Do’. Compuesta por Lea Lendon. Interpretada por Bill Massey with Lea Lendon & The Rite Timers
  • ‘After You’ve Gone’. Compuesta por Steve Gray
  • ‘Lucille’. Compuesta por Albert Collins y Richard Penniman. Interpretada por Little Richard
  • ‘Blue Skies’. Compuesta por Irving Berlin. Interpretada por Kris Bowers
  • ‘Won’t Be Long’. Compuesta por J. Leslie McFarly. Interpretada por Aretha Franklin
  • ‘Slow Twisting’. Compuesta por Kal Mann. Interpretada por Chubby Checker
  • ‘Troubled Romance’. Compuesta por Jean-Philippe Audin
  • ‘Happy Talk’. Compuesta por Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II. Interpretada por Kris Bowers
  • ‘Ba Da’. Compuesta por Ernest Suarez. Interpretada por Roy “Boogie Boy” Perkins
  • ‘Go To The Mardi Gras’. Compuesta por Henry Roely Byrd. Interpretada por Professor Longhair
  • ‘Dearest One’. Compuesta por David VaLad. Interpretada por Jack’s Four
  • ‘Yes Your Honor’. Compuesta por Jack Curtis y Roosevelt Nettles. Interpretada por Roosevelt Nettles
  • ‘Over My Broken Heart’. Compuesta por Donald Rollins. Interpretada por Dave & Don
  • ‘Lullaby of Birdly’. Compuesta por George Shearing y George David Weiss. Interpretada por Kris Bowers
  • ‘Why Oh Why’. Compuesta por Lionel Russ. Interpretada por Little Alice
  • ‘Valse Ballet’. Compuesta por Erik Satie
  • ‘Water Boy’. Compuesta por Avery Robinson. Interpretada por Kris Bowers
  • ‘I’ll Never Let You Go’. Compuesta por Syra Rewis. Interpretada por Sue Winford
  • ‘That Look’. Compuesta por Jerry Kalaf. Interpretada por Jerry Kalaf
  • ‘Arabesque No. 1’. Compuesta por Claude Debussy
  • ‘I Love My Baby’. Compuesta por Valery Junior Boulet. Interpretada por Bobby Page & The Riff Raffs
  • ‘The Lonesome Road’. Compuesta por Gene Austin y Nathaniel Shilkret. Interpretada por Kris Bowers
  • ‘O Come All Ye Faithful Jazz Trio’. Compuesta por John Francis Wade. Arranged y Interpretada por Stevphen J. Rice
  • ‘O Christmas Tree’. Arranged by Lennie Moore
  • ‘What Child Is This?’. Arranged by Lennie Moore
  • ‘Let’s Roll’. Compuesta por Kris Bowers. Interpretada por Kris Bowers
  • ‘Backwoods Blues’. Compuesta por Kris Bowers. Interpretada por Kris Bowers
  • ‘Etude op. 25, no. 11 in A Minor (Winter Wind)’. Compuesta por Frédéric Chopin. Arranged y Interpretada por Kris Bowers
  • ‘Your Replacement Is Here’. Compuesta por Edd Henry. Interpretada por Edd Henry
  • ‘Rushin”. Compuesta por Elgie Brown. Interpretada por Bonnie Price
  • ‘Mmm Love’. Compuesta por Bob Kelly. Interpretada por Bob Kelly
  • ‘Have Yourself A Merry Little Christmas’. Compuesta por Hugh Martin y Ralph Blane. Interpretada por Frank Sinatra
  • ‘Santa Claus Is Comin’ To Town’. Compuesta por J. Fred Coots y Haven Gillespie. Interpretada por Franki Valli & The Four Seasons
  • ‘Tu scendi dalle stelle’. Traditional
  • ‘The Lonesome Road’. Compuesta por Gene Austin y Nathaniel Shilkret. Interpretada por Don Shirley
  • ‘The Christmas Song’. Compuesta por Robert Wells y Mel Torme. Interpretada por Nat King Cole
  • ‘Rich Woman’. Compuesta por Dorothy Labostrie y McKinley Millett. Interpretada por Li’l Millett Y His Creoles

Trailer doblado al español

MI OPINIÓN:

Muy grata sorpresa

Opté por este film debido a que muchos me prometían un Viggo Mortensen interpretando el papel de su vida, y siempre me ha atraído la idea de encontrar la genialidad en aquellos actores cuya carrera, siempre correcta, no supera habitualmente el aprobado alto.

Y tengo que decir, que acerté de pleno: realiza un fabulosa interpretación basada en la naturalidad, frescura, ironía y sencillez, logrando una capacidad de transmisión, una complicidad con el espectador que es una auténtica delicia. De ahí que resulte absolutamente coherente su brillante distinción en los grandes premios y su nominación para el Oscar.

Por otra parte, la película -muy influida por el cine amable de Capra o, por ejemplo, ‘Paseando a Miss Daisy’ [1989] de Bruce Beresford– mezcla toda una serie de géneros que el cine estadounidense domina, cuando quiere, a la perfección. Toda una comedia irónica, apoyada en un inteligente y medido guión, basada en los pilares de una historia real, adobada por el   componente musical del personaje Mahershala Ali, interpretando al pianista y compositor Don Shirley [EEUU, 1927-2013] y enmarcada en torno la asentada discriminación social que en los 60′ condicionaba el status racial de la negritud.

De modo que nos encontramos ante un cine sin otra sorpresa que no sea evidenciar, una vez más, el enorme resultado que produce la trabajada y equilibrada armonización de los elementos que, conjuntamente, conforman una película redonda. Sin olvidar la genialidad consistente en presentar como tranquilamente cotidiano todo un racista modelo de convivencia con el que la sociedad de la época se interrelacionaba, sobre todo en el sur estadounidense, sin grandes problemas de conciencia colectiva por parte de los supremacistas blancos. De ahí que el drama cotidiano funcione en el film de un modo eficaz y coherente.

Todo lo demás funciona a la perfección: fotografía, vestuario, producción, ambientación, puesta en escena y, en particular una gran banda sonora de la época, soberbiamente incorporada. Un gran montaje que respeta el buen ritmo pretendido, ponen la guinda a cuidado trabajo.

Así que enhorabuena para un director, Peter Farrelly, que, hasta ahora, se dedicaba, con su hermano, a puras banalidades cinematográficas.

Una deliciosa comedia magníficamente realizada y con un Viggo Mortensen descomunal [8 sobre 10]

 

Fuentes:

Filmaffinity [críticas de espectadores], IMDb, Wikipedia y elaboración propia [EQM].

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NOTA.-
Los enlaces no propios de textos de terceros son aportados por EQM, salvo que se indique expresamente lo contrario.
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Anoche, ‘cinexin’ en la fachada del Tribunal Supremo

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Fragmento del vídeo dado a conocer anoche por okdiario e Intereconomía

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La actualidad manda

Proyección nocturna

Anoche, tanto Ok diario como Intereconomía dieron cuenta de que filogolpistas anónimos acababan de proyectar una sesión de ‘cinexin‘ -proyector de cine para niños, comercializado en 1971- sobre la mismísima fachada del Tribunal Supremo, con imágenes sobre las cargas policiales en Barcelona…, de cuando el golpe, y subtítulos en inglés contra la democracia española.

El día antes del inicio del juicio, con toda la prensa internacional ya en Madrid y dentro de un perímetro que se supone altamente vigilado por un Grande-Marlasca -Ministro del Interior, ex Magistrado de la Audiencia Nacional y ex Vocal del Consejo General del Poder Judicial- que parece cada vez más desbordado por todo tipo de acontecimientos.

El escándalo y bochorno que lo sucedido produce es antológico.

¿Posible adelanto electoral?

Dicho lo cual y a propósito de los rumores procedentes del Gobierno en torno al posible adelanto de las elecciones generales para el 14 de abril, encuentro dos motivos, al menos, para otorgarles alguna credibilidad:

1) Que los restos territoriales del PSOE antiguo y con mando autonómico y municipal, le hayan dicho a Ferraz que la única forma de que en las elecciones de mayo ellos no se coman el ‘marrón’ de la indignación contra ZPedro es que éste convoque las suyas antes…

2) Que las palabras de Pablo Iglesias, ayer, reconociendo que hay que convocar elecciones signifique que él quiere que Podemos -es decir, él mismo- se pueda presentar antes de que se haya roto en mil pedazos autonómicos…

Todo ello con independencia de que lo pasmoso que resulte -vada vez menos- que el imprevisible ZPedro amenaze al golpismo con el adelanto electoral por el riesgo que implicaría para ellos la vuelta de la ‘derechona’ y, al tiempo, diga que a la manifestación del domingo fueron cuatro gatos de la ‘ultraderecha’.

EQM

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Unos independentistas proyectan imágenes de las cargas del 1-O en la fachada del Supremo

Ok diario, 120219

La presión de los independentistas a pocas horas del juicio por el 1-O ya se deja notar en la sede del Tribunal Supremo en Madrid. Varias personas han proyectado esta noche imágenes de las cargas policiales del 1-O en la fachada del Alto Tribunal.

Este martes los máximos responsables por el golpe de Estado en Cataluña se sentarán en el banquillo de los acusados. Por delante, entre dos y tres meses de juicio en el que los independentistas intentarán desviar la atención de los hechos acaecidos el 1-O, en el mayor desafío a la democracia española tras el 23-F.

Los Junqueras, Romeva, Rull, Turull serán arropados en todo momento por decenas de independentistas, tanto personas de la calle como altos responsables políticos, como la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Dado el impacto mediático, con decenas de medios españoles y extranjeros acreditados, las demostraciones, como la de esta noche a las puertas del Supremo, se sucederán a los largo de las largas jornadas que dure el juicio.

Esta noche ha quedado demostrado, con la proyección de las imágenes de las cargas policiales en la desprotegida fachada del Tribunal Supremo –en las inmediaciones siempre suele haber patrullas policiales–, que la propaganda separatistas tendrá una baza primordial fuera del edificio del Supremo.

También ha quedado demostrado esta noche, con la ‘violanción’ del edificio del Supremo por parte de los independentistas, que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, tendrá que poner todos los recursos a su alcance para evitar imágenes como ésta, que, sin duda, darán la vuelta al mundo aupadas por el aparato propagandístico del independentismo catalán.

Despliegue ‘light’

OKDIARIO ya avisó las dádivas por parte del Gobierno a los separatistas. Y entre ellas, se encuentra el despliegue ‘light’ de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que ha previsto el ministro Marlaska. Sus deseos de no irritar a los separatistas han culminado esta noche con una incursión –se supone que en una de las zonas más seguras de Madrid– de un grupo de separatistas para proyectar imágenes de las cargas policiales en la fachada del Alto Tribunal.

Ni rastro de agentes de Policía, ni de seguridad privada. Marlaska sólo ha previsto la presencia de entre 150 y 200 agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) en las jornadas del juicio por el 1-O. Un despliegue que se antoja escaso si los más radicales se acercan a la capital a montar bulla.

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Notas.-

Los enlaces en textos propios son aportados por EQM. En los ajenos sólo cuando así se indique con un color azul. También es cosa de EQM, por discutibles razones de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace correspondiente.

Multitudinaria y representativa manifestación patriótica [Madrid, 100219]

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Multitudinaria y representativa manifestación patriótica del domingo 100219 en Madrid. Se puede contemplar tanto la plaza de Colón como las calles de Génova y de Goya. No así la muchedumbre que ocupaba la Avenida de la Castellana, el Paseo de Recoletos y la calle Serrano.

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Más que suficientes de cara al florido Mayo [o antes]

Vaya por delante que fuimos multitud –RAE: número grande de personas- los que allí nos congregamos ayer en Madrid en un día gélido, ventoso y amenazando lluvia. Una multitud indignada que representaba a todos aquellos que anteponen la patria, su unidad y sus símbolos a cualquier pretensión, dialogante o no, hacia su aniquilación.

Yo estuve, como tantos otros, representando a la práctica totalidad de mi familia más próxima y de muchos de mis amigos, es decir, no menos de 50 ciudadanos.

La convocatoria -quizás justificadamente por la gravedad de lo acaecido- fue precipitadamente organizada –no mucho más de 72 horas- y con la activa oposición de medios tan influyentes como el grupo PRISA o el duopolio televisivo. Y algo trascendental: El Ayuntamiento populista de Carmena poniendo zancadillas desde primera hora.

Hice mi viaje en uno de los muchos autobuses preparados por los convocantes y que partió de mi ciudad a las 7 de la mañana. El trayecto, de unas cuatro horas, estaba pensado para un aparcamiento habitualmente acogedor en Madrid y, en consecuencia, con tiempo sobrado para llegar al acto, andando hasta los aledaños de la Plaza de Colón, fijada para las 12 horas.

De modo que la primera sorpresa fue que la policía municipal hizo todo lo posible por ralentizar y colapsar la circulación de los autobuses venidos de toda España, también impidiendo que pudieran evacuar a los manifestantes en las cercanías del Parque del Retiro, como es costumbre. Y no sólo eso: multando, directamente, a los que trataban de hacerlo presionados por la indignación del pasaje.

Todo lo cual hizo que muchos de los desplazados llegaran a la manifestación más tarde de las 12:30, es decir, cuando ya mucha gente comenzaba a abandonar la concentración.

Tengo que decir, no obstante, que yo jamás había visto tal cantidad de banderas de España ni tal emotiva cohesión social en torno a los conceptos más básicos de todo patriotismo. A mí me abrazó gente que no me conocía de nada, emocionada por la solidaridad.

Capítulo de significativas singularidades:

La asombrosa ausencia de Inés Arrimadas, que es incomprensible si tenemos en cuenta que la manifestación era también en defensa de los catalanes patriotas –que son los que votan a Ciudadanos en Cataluña- y si recordamos que ella ha pedido repetidamente la ayuda del resto de España para defender Cataluña.

La particular actuación del ‘socialista’ y ex Primer Ministro francés M. Valls, candidato de Ciudadanos al Ayuntamiento de Barcelona, huyendo de la foto no sólo con VOX sino también con el PP.

La decantación de M. Vargas Llosa en favor de Ciudadanos, abandonando su ambigüedad con el PP de Casado y Aznar [que no estuvo; como tampoco el Mariano155, cuya ausencia no me extrañó en absoluto].

La imagen de Corcuera abrigado por la bandera de España, todo un ejemplo de patriotismo socialista, que también existe entre la gente del PSOE y que se significará en las próximas elecciones, absteniéndose o votando alternativas. La presencia de María San Gil y Mayor Oreja. La foto de los ‘trillizos’.

El frío texto declarativo y su alocución por tres voluntariosos periodistas que sustituyeron, infructuosamente, a los tres verdaderos protagonistas: Casado, Rivera y Abascal. Su no intervención supuso que dejaron de transmitir la necesaria emoción que si aportó, con creces, la multitud.

El grave error de la elección de un ‘animador’ musical que lo organizó al modo de un discjockey de medio pelo tratando de ofeecer, en numerosas ocasiones, un tipo de estímulo hortera que no venía a cuento.

La abismal y, por tanto, nefasta, distancia entre el escenario y los ciudadanos. A lo que se añadió que toda la cohesión social y política que manifestaban los convocados -sin que se les ocurriera, ni por asomo, preguntarse de qué partido eran- desparecia, como por encanto, arriba en el plató.

No vi ni una sola salida de tono ni un solo amago fascista, pese a los denodados esfuerzos del sanchismo asustando a la gente con que la ‘ultraderecha’ iba a reventar la manifestación.

El sanchismo le está haciendo la campaña electoral a VOX. Y éste ha contribuido, decisivamente, a recuperar el concepto de patria y sus símbolos.

En fin, todo un nuevo éxito de la proverbial capacidad española improvisadora, que es capaz de organizar algo así en poco más de 72 horas.

EQM

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El ex Ministro socialista, J.L. Corcuera

Revista de prensa sobre la cuestión:

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No es el final de nada, sino el principio de casi todo

Jesús Cacho en vozpópuli, 110219

Imposible imaginar hace unos años que la democracia española pudiera llegar a caer en el pozo de infamia en el que hoy se encuentra. Ni el más osado de los analistas hubiera podido sospechar que, cuando la creíamos firmemente asentada entre nosotros, el nacionalismo catalán, convertido ya en separatismo a palo seco, fuera a encargarse de entronizar en Moncloa al séptimo presidente del Gobierno

(“Prometo por mi conciencia y honor cumplir fielmente las obligaciones de presidente del Gobierno, con lealtad al Rey, y hacer guardar la Constitución como norma del Estado…”)

con el objetivo de sostenerle en el cargo el tiempo suficiente para lograr la separación de Cataluña, arramblando con esa Constitución que el felón, ni conciencia ni honor, prometió defender. Hemos vivido no pocos episodios vergonzosos en nuestra historia, pero pocos tan ignominiosos como este: El 1 de junio de 2018, previa espantada del cobarde Rajoy, no fue Pedro Sánchez y su PSOE quienes se hicieron con el poder, sino los separatistas catalanes con la inestimable ayuda de los neocomunistas y del PNV.

Desde entonces, Sánchez es apenas su rehén, una marioneta cuyo vuelo mantendrán en tanto en cuanto les alcance para romper España. Ellos tienen un objetivo claro. Sánchez solo tiene su ambición.

Es el momento más bajo de la historia de España reciente, comparable en iniquidad al protagonizado en Bayona por esa familia de Carlos IV a la que magistralmente retrató Goya en pintura que hoy admiramos en El Prado. El intento de acabar con el Parlamento para sustituirlo por “instituciones” paralelas a la venezolana manera, -esa “mesa de partidos” en la que el PSC de Iceta y Podemos se iban a encargar de negociar con separatistas catalanes, nacionalistas vascos y filoetarras una “solución política al problema de Cataluña”, en palabras de Maritornes Calvo, con la ayuda de un mediador, a ser posible extranjero-, es sin duda el desafío más grave sufrido por nuestra democracia desde el intento de golpe de Estado del 23-F.

Es el cierre definitivo del régimen de la Transición y la evidencia de su fracaso político, a resultas de su incapacidad para regenerarse desde dentro. La quiebra de la democracia de partidos y la constatación de los fallos de diseño de nuestra arquitectura constitucional.

Porque las culpas no son achacables en exclusiva a Sánchez, ni mucho menos. Él es apenas el último eslabón en un largo proceso de degradación de la política y la clase política en un país sin tradición democrática, sin instituciones de raigambre, sin sociedad civil fuerte, sin élites dirigentes dignas de tal nombre, capaces todas ellas de haber puesto a los sucesivos presidentes del Gobierno frente a la pared de sus responsabilidades.

Testigo directo de la gran crisis de finales de 1992 y 1993 que llevó a un millón de trabajadores al paro, con los escándalos de corrupción del felipismo por colofón, estaba claro que esas elites tendrían que haber procedido, sin la amenaza de la acorazada Brunete, a una revisión en profundidad de nuestra Carta Magna para corregir los defectos de diseño en esa mentada arquitectura institucional, para enmendar las cosas que no se habían hecho bien, tal que la España de los 17 Estaditos dispuestos, llegado el tiempo, a convertirse en 17 Cartagenas, las competencias cedidas en Educación, la ruptura del mercado único, la fragmentación de la  Justicia, y esa Ley Electoral que ha convertido a los partidos nacionalista en árbitros interesados de la vida política española a cambio de suculentos réditos, y que finalmente ha terminado por animarles a atentar a cara descubierta contra la Constitución.

Nada hizo Felipe, y mucho menos Aznar cuando esas disfunciones eran ya visibles hasta para un ciego. Los partidos del turno, convertidos en sociedad de socorros mutuos, se habían aficionado a gobernar pastando en el Presupuesto, ocupando las instituciones y robando cuando era menester, aunque, eso sí, permitiendo a los nacionalistas hacer lo propio en sus territorios respectivos. Zapatero, además de arruinar la Economía, rompió el espíritu de reconciliación entre españoles que alumbró la Constitución del 78, quizá su fruto más excelso, obligándoles, cual desesperados modernos Sísifos, a enfrentarse de nuevo con la piedra excesiva de sus demonios familiares históricos.

Pudo arreglarlo Mariano Rajoy con la abrumadora mayoría de que dispuso a partir de noviembre de 2011, pero eso hubiera sido pedirle peras a un olmo seco partido por el rayo de la mediocridad más absoluta. Una desgracia para España, y el reconocimiento de la carencia de sistemas mínimamente fiables de cooptación de la dirigencia política en nuestro país. De modo que el separatismo catalán, que llevaba sembrando el odio entre su grey desde el famoso “Programa 2.000” de Jordi Pujol, se dio cuenta de que el fiero león de aquella mayoría era apenas un acicalado osito de peluche con el que era posible jugar a conciencia.

Una trampa para bobos

De haber estado construido de otra pasta, Rajoy hubiera llamado a capítulo a Artur Mas en los primeros días de su mandato, enero de 2012 si no antes, para leerle la cartilla en Moncloa: ni una voz más alta que la otra fuera de la Ley y la Constitución, y ahora vas y lo parlas en Barcelona. Calentito. Lo normal en un país serio. Como no hizo sino todo lo contrario, a los herederos de Pujol les sobraron unos meses para, septiembre de 2012, llenar las calles con una gigantesca Diada a la que el bello Arturo se subió en marcha convencido de que ese era el caballo ganador.

Fue el “ahora o nunca” del nacionalismo en el momento más bajo de España (vendrían otros peores, cierto), con un cobarde taimado en la presidencia, una economía arruinada y una crisis política de caballo. En la primavera de 2014, alguien se acercó al ministro Fernández Díaz para comerle la oreja con el cuento de que Germà Gordó estaba dispuesto a protagonizar un golpe de mano en Convergencia para derribar a Mas y erigirse en interlocutor idóneo entre la Generalidad y el Gobierno central, qué interesante, y el beato Fernández picó el anzuelo, hasta que algún avisado vino raudo a sacarlo del error, merluzo, cómo va a traicionar Gordó a Mas si ha sido siempre su chico de los recados, además del gestor de sus dineros, esto no puede ser más que una trampa para bobos.

Conocimos el episodio dos años después, cuando, en julio 2016, salieron a relucir las grabaciones que en su propio despacho, lo nunca visto en un ministro del Interior, había realizado el gran “relator” (¡ahí lo tienes, Maritornes, báilale!) del reino, el inefable Villarejo. Y cuando, después de sucesivas micciones en la pechera de Mariano por parte de un separatismo xenófobo y supremacista, enfermizamente manipulador y mentiroso (“que escapa de la política para adentrarse en el psicoanálisis”, Alfonso Guerra este miércoles), el gallego gazmoño se atrevió por fin a aplicar el 155, lo embalsamó en unas elecciones autonómicas a un mes vista, sin desmontar, siquiera rozar, ninguna de las estructuras de poder y manipulación mediática del separatismo.

Es así como hemos llegado hasta el fondo del pozo, pasando antes por el afrentoso episodio, del que quedará registro en los libros de historia, de la tarde noche del 31 de mayo pasado, con el presidente del Gobierno huyendo despavorido de un Congreso en el que se dilucidaba el futuro de España para ir a emborracharse a un garito de la calle Alcalá, esquina Independencia. Casi todo nos lo hubiéramos ahorrado si el gañán hubiera tenido las gotas de patriotismo suficiente para haber dimitido. No lo hizo. Sigue sin explicar por qué. Pobre España. Triste historia de España.

El resto es sabido. Cuesta abajo y sin frenos hemos llegado hasta el personaje que ahora nos gobierna, un auténtico okupa privado de la legitimidad que otorgan las urnas. Rehén de quienes le hicieron presidente y le sostienen en el cargo, el bergante no ha tenido más remedio que cumplir los compromisos contraídos con el separatismo poniendo en marcha, en lo sustancial, esos 21 puntos de oprobio que Torra deslizó en su bolsillo en Barcelona, esas instituciones paralelas que deslegitiman las que democráticamente los españoles nos dimos en su día, y aceptando el marco discursivo del separatismo (la existencia de un conflicto entre dos Estados en condiciones de igual a igual, necesitados, además, de un mediador, un mamporrero, diríase en román paladino, capaz de hacer entrar lo que no cabe: la ruptura de España para dar satisfacción a la corrupta elite nacionalista catalana.

Como no podía ser menos, la nación se ha despertado, consciente de que este es un envite trascendental, uno de esos desafíos capaces de poner en grave riesgo la convivencia. Por eso nos echamos hoy a la calle en Madrid, para decir “no” a quienes arteramente quieren robarnos el futuro acabando con más de 40 años de paz y libertad, y para obligar a nuestro aprendiz de Maduro a convocar elecciones cuanto antes, en las que los españoles, de derechas y de izquierdas, digan lo que tengan a bien decir en democracia.

El peligro no ha desaparecido

Al aprendiz de brujo no le preocupa en demasía, en mi opinión, la convocatoria de hoy en Colón, sino la rebelión protagonizada en el seno del PSOE de siempre por figuras tan relevantes como las de González, Guerra y otros. Es lo que le ha obligado a protagonizar ese simulacro de ruptura de negociaciones, ese teatrillo impostado que no ha conseguido engañar a nadie. El peligro no ha desaparecido, ni mucho menos. El separatismo no ha sido derrotado, ni desalojado de su puesto el granuja que tiene secuestrado al PSOE. La movilización de la ciudadanía (incluyendo en ella naturalmente a buena parte del voto socialista clásico) permite augurar, no obstante, que desde el fondo del pozo en que hoy nos hallamos las cosas ya solo pueden ir a mejor.

Con la condición, claro está, de que hayamos aprendido la lección. Porque este no es el final de nada, sino el principio de casi todo. Con la condición de que nuestras élites políticas, conscientes del riesgo de caída en el abismo en que nos hallamos, se pongan a trabajar para, elecciones generales mediante, lograr un gran pacto capaz de abordar la mentada reforma de la Constitución destinada a coser los jirones de un traje que en parte se ha quedado viejo por estrecho o equívoco.

Hay que acabar de una vez por todas con el chantaje nacionalista. No es posible seguir sometidos a la afrenta de ese nacionalismo vasco que vota los Presupuestos a Rajoy y al día siguiente lo descabalga del Gobierno porque le convine más el piernas que acaba de salir a la palestra, a quien vamos a poder manejar a nuestro antojo. Y quien habla de parar los pies al nacionalismo, habla también de recuperar las competencias en Educación para el Estado y de tantas otras cosas que están en la mente de todos.

Los españoles se merecen un proyecto de país capaz de sostener un Estado del bienestar razonable, es decir sostenible, ergo financiable, donde las empresas no sean un mero sujeto pasivo al que freír a impuestos; un Estado con radical separación de poderes que garantice propiedad, seguridad y libertad, y en el que cualquier español –empezando por esa mayoría de catalanes sometidos al yugo del supremacismo nacionalista- pueda vivir y prosperar en el marco de una ley igual para todos. Y al separatismo que le vayan dando.

Sin contemplaciones. Sin complejos. ¿Seremos capaces –no hablo ya de nuestras sedicentes elites políticas- de estar a la altura del reto que tenemos por delante, o seguiremos ad eternum dando vueltas a la noria de nuestros viejos demonios históricos?

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Notas.-

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¿Túneles a mí?

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Relato breve

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Malditos coches eléctricos, están por todas partes y, lo peor, es que no los oyes, te vuelven disminuido. Son como búhos de la noche silenciosa a la captura del peatón distraído con sus bagatelas de mensajes telefónicos. ¿Será posible que por mirar al político de la oposición disfrazado de lagarterana, contando un chiste malo, haya acabado en la cama de un hospital con carencias debido a la crisis económica y a la epidemia de gripe invernal de turno? Pues así es.

Bueno, por fin han encontrado una cama donde poner mi cuerpo quebrantado por el atropello, plagado de vías y tubos a la espera de entrar en el quirófano. Estoy en el pasillo haciendo cola y me duele todo, hasta el collarín que me han puesto. Y la certeza de que, antes o después, todos estos viejos que están por todas partes y que no se han puesto la vacuna contra la gripe, acabarán infectándome acrecentando mi delicada situación. Menos mal que aún soy capaz de reflexionar y no se me ha ido la mollera tras el brutal golpe.

Se acerca una enfermera y, después de observar los goteros, parece que me dice algo agradable, pero no soy capaz de deducir lo que escucho. Seguramente deben ser palabras de ánimo, pues ya empuja el camastro con una sonrisa compasiva acelerando en dirección a la sala de operaciones.

Acabado de entrar, y recién colocado sobre el la mesa de operaciones me ciega una luz intensa, la fría de la lámpara central. Nada es igual ya, mi percepción siente que el cuerpo se disipa mientras me desangro. La razón mermada registra el traslado a una nebulosa distante donde comienza a oscilar entre imágenes de esmeraldas que se me avecinan y facinerosos sin rostro disponiéndose a manipular mi cuerpo. Noto, como mi conciencia lentamente remite hasta pasar a otra frecuencia más elevada.

Tengo frente a mí una luminaria diferente, esta vez es lejana, diría que prodigiosa, de origen desconocido que proyecta su inmaculada intensidad a través de un túnel de apariencia recia y, al unísono, delicada, suave, casi etérea. Y yo estoy dentro apaciblemente conforme, sin expectativa alguna, con el único interés en deambular mi vista por el corredor. Hasta que unos seres traslúcidos de rostros familiares me indican amablemente y con delicadeza el camino inexorable de la muerte. Y quedo sorprendido ante tal afirmación.

¿Pero qué coño me están diciendo… ¿que me estoy muriendo? Si es así, me niego rotundamente y doy marcha atrás de inmediato, no estoy por la labor de facilitar a nadie el viaje de marras. Faltaría más que ahora que había rehecho mi vida con un trabajo digno y un amor ardiente que ni soñado, por culpa de un santiamén inadvertido me vea en esta tesitura; ni hablar. Me niego. Les digo, sin aliento.

Mas estos seres limpios, trasparentes y conocidos, insisten amables en persuadirme que no hay vuelta atrás, que mi plaza es firme y me enaltecen lo suficiente para que mis pies dejen de pertenecerme. Ahora estoy flotando sobre la manifestación lumínica sorprendente de aquel túnel de presagio nefasto. Cuando me quiero dar cuenta, la luz ha ingresado en todo mi cuerpo integrándose de tal manera que yo, ya formo parte de ese fantástico fanal de paz que atrae a los muertos.

Es ahora cuando me vienen los recuerdos y esperanzas de toda mi existencia material y me rebelo de nuevo. La vida es una aventura preciosa y no consiento que nadie me imponga un tránsito irremediable. No deseo arribar a ningún plano de luz. Pero una y otra vez recibo mensajes claros de que debo rectificar, darme cuenta que he fallecido, que no hay vuelta atrás, que ya he desencarnado, y aceptarlo con naturalidad y alegría. ¿Pero cómo coño puedo estar alegre alejándome de mi apasionado amor, del mejor cuerpo que jamás he tenido en mis brazos? ¡Están locos!

E insisten mis almas afines: “No eres una criatura humana en una aventura espiritual, sino una criatura espiritual en una aventura humana”* que ha finalizado. Me hablan una y otra vez de que en este tránsito debo retomar conciencia de mi estado, prescindir de cualquier noción identitaria y, de esta manera, volver a ser lo que siempre fui: un ángel del Universo Infinito, Y si no lo acepto, habré de seguir en el tránsito evolucionando en consciencia hasta tener lugar la aceptación. Mas sigo manteniendo la percepción del yo mismo con firmeza rancia. Y quiero volver a la “impermanencia” con ella, mi fogosidad.

Esta gente tan amable y persistente hasta el agobio no entiende que yo no creo en nada de todo esto que me hablan. ¡Que soy ateo, coño! Y todo me parece un cuento trasnochado de hadas para niñatas, negándome a desistir empuñando mis razones terrenales que son las únicas válidas. Pero son incansables. Harto de la presión suelto un ¡basta ya! resuelto pero… nada, siguen dale que te pego.

Hasta que el grupo “álmico” me hace saber que ya no dispongo ni de testosterona ni de tiempo, y que si sigo tan tozudo, lo único que podría conseguir es una reencarnación obligada y nefasta, de esas que dejan huella más allá de la vida. Claro, volver a reencarnarme en otra persona para seguir viviendo experiencias enriquecedoras y evolucionar más, crecer hasta alcanzar el verdadero y completo conocimiento del alma, como dicen, sí, por seguirles la corriente; pero si en ningún caso puedo volver a estar como antes, con mi amor… no me interesa. Y me niego una vez más.

Mientras maldigo mi suerte declarándome en contra de todo mi infortunio, siento algo nuevo, especial, de posible contrasentido herciano. Algo manifestado. Y de inmediato, me veo como un embrión dentro de un útero. Y detracto esa nueva reencarnación, pues me aleja definitivamente de mi febril amor. Ahora, decepcionado, no tengo más remedio que aceptar la realidad, hacerla mía con gran pesar.

Tardo poco tiempo en descubrir que estoy creciendo dentro del útero de una madre muy especial: mi apasionado amor. Su voz es inconfundible y empiezo a valorar en cierta medida la oportunidad que se me da. Por lo menos, puedo sentir de nuevo su piel y gozar de su mirada. Acercarme a ella como su próximo hijo, con la esperanza de poder sentir sus abrazos y besos mientras me entrega sus pechos repletos de leche.

Y cuando más animoso estoy, quiere la fatalidad, o vea usted a saber, yo tengo mis dudas, que el embarazo concluya en un parto espinoso y desalmado con las consiguientes pérdidas de nuestras vidas terrenales: la mía recién iniciada y la de mi amor pasional (en ese instante, mi madre). Con lo que acabamos los dos en la entrada del túnel frente a la luz distante. Yo, en sus brazos acercándonos a nuestro nuevo destino y dispuestos, esta vez sí, a fusionarnos con ella con todas las consecuencias. El regreso a nuestra verdadera morada, en el plano de luz. Para existir eternamente en el amor divino del vacío que llena el todo vibracional.

Que se le va a hacer. Nunca he tenido suerte del todo. Quizá en otra reencarnación me salga todo mejor, aunque en mí suena a contrasentido. En fin, habrá que estar a la que cae, nunca se sabe.

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Enrique Masip Segarra [2019]. © Todos los derechos reservados.

enriquemasipsegarra.wordpress.com
enmasecs@hotmail.com

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De la reencarnación en el arte hinduísta.

Himalayan Academy Publications, Kapaa, Kauai, Hawaii. Satguru Sivaya Subramuniyaswami

Mañana… en/a Madrid !!!

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¿Pepinos en mayo?

La catadura moral de ZPedro y su mayordomA la de Cabra se resume en que su interés general es, no más, el suyo propio: sin nos quitáis de enmedio, golpistas, os espera la justicia constitucional que hara caer sobre vosotros los que verdaderamente escuchan el verdadero clamor del pueblo, es decir, la derechona, los trillizos…

Con nosotros siempre os irá mucho mejor ya que, como bien sabéis, no nos sentimos condicionados ni por España, ni por el principio de legalidad, ni tan siquiera por la supervivencia del PSOE, partido que, es evidente, hemos OKUPADO…

La sensatez socialista, en todo caso, ha reaccionado muy tarde y con mucho miedo a herir la sensibilidad del actual okupa en Ferraz…

También sorprende la parálisis de Susana en Andalucía…, cuando la única opción que tiene, como en el caso de Soraya y de tantos otros que dejarán de ir en las listas, es sublevarse contra el bello en defensa de España.

En fin, siempre cabe la posibilidad de que se esté preparando un motín consistente en que algunos grupos regionales del socialismo comiencen a ir al WC en los momentos cumbre de parlamentarias votaciones históricas.

De lo contrario, el electoral mes de mayo, a los hasta ahora silentes, les puede resituar su emblemática flor en donde amargan los pepinos.

EQM

Revista de prensa sobre la cuestión

090219:

080219:

070219

Sánchez acusa el primer golpe

Santiago González en su blog, 090219

Por mucho que pueda extrañar al personal este fin de semana sigue siendo noticia Pedro Sánchez. Esta mañana vendrá al B.E.C. con el fin de ungir a Alfredo Retortillo como candidato a la alcaldía de Barakaldo. Que venga un tipo como el doctor Sánchez a decir: “este es mi candidato muy amado en quien tengo puestas todas mis complacencia” y no sé si es una buena noticia para Retortillo, pero en los términos convencionales en que transcurre la vida partidaria, hay que considrar que s í, que es buena noticia para el candidato y también para Idoia Mendia.

El Consejo de Ministras de ayer puso punto final a la negociación con los separatistas. Se acabó la propuesta del relator que tanta incomodidad había causado en el socialismo clásico. Quién necesita un relator, se preguntaba Felipe González, mientras John Müller decía que España ya tenía uno, que era el juez Llarena.

Cristina Pardo definía al relator como en individuo necesario para mediar entre la Carmen Calvo del miércoles y la que compareció ayer, viernes al final del Consejo. Entre las dos Cármenes Calvos hay al menos tanta diferencia como entre el Pedro Sánchez que no era presidente y el que ya lo era. No hay color. Lo del relator ha fracasado por lo que suelen fracasar todas estas cosas, por la falta de un acuerdo elemental sobre el significado de las palabras. Los golpistas querían un mediador internacional, mientras Carmen Calvo quería dejarlo en un relator, o sea, alguien que ordena el debate, propone temas, toma notas, etc. Para eso está el Parlamento, decía Felipe González, que era exactamente lo mismo que le respondía el doctor Fraude a Puigdemont en octubre del 17. La misma opinión manifestaba esta semana el portavoz socialista en la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo y todos los barones que en el mes de mayo tendrán que enfrentarse a las elecciones autonómicas.

Las mesas de partidos, por otra parte, tienen un inconveniente: nunca traducen las preferencias de los ciudadanos con la misma fidelidad que los grupos parlamentarios. ¿Qué mejor relatora para ordenar el debate que la presidenta del Congreso Ana Pastor? Basta compararla con esa criatura de Lombroso que preside el Parlamento de Cataluña para comprender lo que quiero decir. Por otra parte, la mesa de partidos tiene precedentes. Entre nosotros, el proceso de paz de Zapatero, organizó una en Loyola, de la que nos salvó Josu Jon Imaz y en parte Rodolfo Ares, mucho menos dados ambos a las fantasías que Jesús Eguiguren.

El caso es que ayer el Gobierno dio por acabadas las tonterías, la mediación internacional, la autodeterminación, abandono de la vía judicial, desfranquización de España y otras tonterías por las que la vicepresidenta, a parecer, no está dispuesta a pasar. Seguramente tampoco por el cuestionamiento de la figura del Rey. Basta con echar una ojeada a los 21 puntos que le había entregado Quim Torra a Pedro Sánchez, sin que el gobernante invitado se lo devolviera con un gesto de asquito: “Perdone, se le ha caído esto”. Los 21 puntos son la expresión de un delirio, que ni siquiera sirve para apaciguar a la bestia. El PdeCat presentará su enmienda a la totalidad a los presupuestos, como ERC. Carmen Calvo les advierte, mucho ojito, que si no nos aprobáis las cuentas tendréis que negociar con los convocantes de la manifestación de mañana, vosotros veréis.

Ilustración de Raúl Arias [España, 1969], para el texto

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Traiciones del presidente del Gobierno.

Jorge De Esteban en El Mundo, 090219

Lo que está sucediendo en España no sólo es gravísimo sino que, además, es insólito en las democracias del siglo XXI. La unidad nacional se está cuarteando a causa de los separatistas y de los neocomunistas que quieren cambiar de régimen para llevar el agua a su molino, con el agravante de que demuestran así que no han aprendido nada de la Historia, porque nunca la han estudiado.

Hoy los mediocres pululan por los medios políticos, especialmente de una izquierda que parece inspirarse en Cuba y sus adláteres. Todo nos lleva a la conclusión de que cada vez es más necesaria en España una izquierda nacional que acepte la Constitución ( es decir, lo que había sido el PSOE hasta Zapatero) y que acoja a los españoles que comparten ideas progresistas.

Pero decía igualmente que asistimos en España a algo insólito, sin precedentes en la política mundial. Un político que carece de ideología definida y, sobre todo, de principios y valores, se halla ejerciendo el poder con los separatistasy neocomunistas. Pero, no nos equivoquemos, el poder quien lo ejerce realmente no es Sánchez, sino el grupo de aliados coyunturales que le apoyaron para ganar la moción de censura. Y que, a cambio de ello, van cobrando sus emolumentos de forma continua.

No obstante, para concretar sus contrapartidas, digamos que los neocomunistas desean sobre todo cambiar de régimen y acabar con la Monarquía, mientras que los separatistas (por ahora catalanes y vascos, pero hay más) lo que quieren es un Estado independiente, fragmentando España. Pues bien, con esta ralea se ha aliado Sánchez a cambio de que le dejen gozar cuanto más tiempo de la parafernalia del poder.

A la vista de lo que está pasando, es claro que hay dos tipos de coaliciones: las coyunturales, que pueden hacerse con cualquier partido, incluso si no acepta la Constitución, a fin de lograr un objetivo determinado y de corta duración como la aprobación de una ley u otra medida (ya se sabe que la política hace extraños compañeros de cama); y las estructurales, que se forman con partidos afines que firman un programa de Gobierno para toda una legislatura.

Ambos tipos de alianzas o coaliciones las podemos encontrar en muchos regímenes democráticos. Pero lo que nunca se había visto es esta extraña amalgama de partidos opuestos que parecía que iban a formar una alianza coyuntural para echar del poder a Rajoy y, según dijo el mismo Sánchez, convocar elecciones poco después. De lo dicho no hay nada, porque la idea de ambas partes es acabar la legislatura, aunque los motivos sean distintos.

El grupo heterodoxo desea mantener cuanto más tiempo a Sánchez en La Moncloa, porque nunca encontraran un mayordomo más dócil que se pliegue a facilitar su objetivo final. Y, por parte del presidente, qué más quiere si tiene todo lo que anhelaba, incluido su trato con los poderosos de este mundo, en parte gracias a su buena figura y a su dominio del inglés, junto a un desparpajo que maravilla, pues parece que conoce a los dirigentes extranjeros de toda la vida.

Es más: parece estar orgulloso de su país porque cínicamente piensa que lo está haciendo más grande y poderoso, cuando lo que está logrando es destrozarlo. Pero es igual, él sigue con su táctica de aceptar lo que le pidan a cambio de que ahora le aprueben los Presupuestos para poder acabar la legislatura en el año 2020.

A los nacionalistas vascos les ha reconocido medidas que no se adaptan fácilmente a la Constitución y, a la vez, sigue facilitando otras para lograr lo que se dice irresponsablemente en la Disposición Transitoria sobre la posible incorporación de Navarra al País Vasco, lo que me pareció una locura y así lo escribí en el año 1978.

En cuanto a los separatistas catalanes, siguen con la idea de hacer visible que en las reuniones de Sánchez con Torra son dos Gobiernos de naciones diferentes los que negocian, en lugar de encuentros del presidente del Gobierno de España con un mero presidente de una región española. Es más: ahora han sacado a la luz pública las 21 majaderías con las que parece que los independentistas van a cambiar el mundo.

Podemos agrupar tales reivindicaciones en varios grupos. El primero se refiere a lograr la independencia de Cataluña, para lo cual se dice que “no se puede gobernar contra Cataluña”, naturalmente aunque los dirigentes catalanes violen la Constitución, es decir, se prohíbe usar el artículo 155. A continuación, sin ambages, reclaman el derecho de autodeterminación que “se ha de hacer efectivo”. Claro que para eso hay una pequeña pega: es necesario primero reformar la Constitución y, si no se puede, no cabe sino adaptarse a los artículos 8, 116 y 155.

Es decir, se empeñan en pedir algo que este presidente-títere no puede conceder. Pero, por si acaso, exigen en el punto 3 una mediación “internacional”, medida que ha causado un revuelo de tal envergadura que ha obligado a la vicepresidenta Calvo a cantiflear primero para disimular la idea de que estamos ante un conflicto entre dos Estados y a jugar ayer a modo de tahúr con el asunto del relator en vista de la enorme indignación desatada y que amenazaba con crear un cisma en el propio PSOE.

El segundo grupo de naderías se refiere a los “abusos policiales” que ha sufrido Cataluña, así como a los ataques a los derechos humanos -de los continuos agravios que sufren los catalanes no separatistas no se dice nada-. El tercer grupo, dicho de forma sibilina, se refiere al respeto a la separación de poderes y a «superarse la vía judicial, que ha de abandonarse»; es decir, se pide que pongan en la calle a los presuntos golpistas encarcelados cuando va comenzar el juicio en el Tribunal Supremo. Ya conocemos algunas argucias realizadas por nuestro presidente en este sentido.

Un cuarto grupo se refiere a que Cataluña está invadida por el franquismo, aunque tal vez por eso el régimen actual sea claramente totalitario. Y un último grupo mezcla tres cuestiones paradójicas, haciendo gala de que los separatistas son los que mandan hoy en nuestro país, puesto que, en plan altruista, recomiendan que “debe mejorarse la calidad democrática de España” y “frenarse el deterioro de su imagen internacional”, lo cual tiene gracia porque es por los separatistas catalanes por lo que España ha perdido parte de su prestigio.

Por otra parte, el mismo Conde Drácula se alegraría por lo que llaman, en el punto 21, “hacer efectiva una política de fosas comunes”. Y, finalmente, en el punto 7 se afirma un “Compromiso por la ética en la política”, que exigiría un desarrollo posterior. Nada más apropiado en estos momentos para unos y para otros.

En este sentido, las cartas están echadas y se deben tener en cuenta las advertencias de Max Weber cuando distingue entre los que se meten en política para hacer cosas en beneficio de la sociedad y los que entran para vivir de ella. No hace falta decir en qué grupo se encuentra Sánchez. Pero hay más, porque el gran sociólogo alemán señalaba que para ejercer el poder, que consiste en la capacidad para influir en los hombres, es necesario entrar “en el terreno de la ética, pues es a ésta a la que corresponde determinar qué clase de hombre hay que ser para tener derecho a poner la mano en la rueda de la Historia”.

Desgraciadamente, ya sabemos qué tipo de político es el actual presidente, porque lo primero que se debe constatar es que no gobierna él, sino, como he dicho, los neocomunistas y separatistas, encabezados por el prófugo de Waterloo. Sánchez sólo se sostiene gracias al hilo típico de las marionetas que, en cualquier momento, puede romperse.

Tras los últimos acontecimientos, el presidente sólo tiene dos salidas que son ya un clamor popular: dimitir o convocar elecciones, porque no ha cometido una traición, sino bastantes más. Ha traicionado a la Universidad, con un título de Doctor bajo sospecha. Ha traicionado el derecho de la propiedad intelectual publicando un libro que difícilmente puede haber escrito. Ha traicionado la objetividad del CIS, nombrando a un sociólogo orgánico que pretendía dirigir las encuestas siendo miembro de la Ejecutiva del PSOE. Ha traicionado al Parlamento abusando de los Decretos-Leyes y suprimiendo toda actividad legislativa. Ha traicionado al juez Llarena dejándole desamparado tras su magnífico auto.

Ha traicionado al Tribunal Supremo, antes de que dicte su sentencia sobre los golpistas, porque ya parece especular con posibles indultos. Ha traicionado continuamente a los españoles, porque miente sin parar, diciendo una cosa y la contraria. Ha traicionado a su partido porque hace años escondió una urna detrás de un biombo para que le favoreciese. Ha traicionado nuevamente a su partido, como opinan muchos barones, incluidos personajes de la talla de Felipe González y de Alfonso Guerra, como se deduce de su último e interesante libro. Y, ¿para qué seguir? Lo que es evidente es que está contribuyendo a la fragmentación de España con su política de subordinación a los separatistas catalanes.

Ahora bien, el actual Código Penal no incluye en su Título XXIII un delito de traición que se le pueda aplicar, porque se refiere a la traición que pueda cometer un español para contribuir a la guerra, que facilite al enemigo información clasificada o que comprometa la paz o la seguridad del Estado. Pero ello no significa que, como ya he dicho varias veces, no se le pueda aplicar el artículo 102.2 de la Constitución, aunque no exista la mayoría absoluta para su triunfo.

Pero es igual, porque la cuarta parte de los diputados pueden denunciar el hecho y abrir un debate que tendría una enorme repercusión internacional para desenmascarar al traidor de La Moncloa. Mañana lo demostrarán los españoles de todas las ideologías en la Plaza de Colón.

Jorge de Esteban es catedrático de Derecho Constitucional y presidente del Consejo Editorial de EL MUNDO.

De nuevo el diálogo como señuelo

Eduardo Uriarte Romero en Fundación para la Liebertad, 090219

La retirada del Gobierno de Sánchez de la negociación bilateral que mantenía con el Gobierno de la Generalitat, relator incluido, ante la presión popular que la iniciativa ha causado, no es óbice para comentar lo desafortunado de la idea, pues en el ADN del socialismo actual está inserta la búsqueda de acuerdo con los adversarios del sistema constitucional.

Desde la presidencia de Zapatero, larguísima negociación con ETA mediante, fuimos testigos del poco respeto que la legalidad merece al PSOE de hoy, y que un exagerado interés partidista le autoriza a subvertir el marco legal que ordena la convivencia política de toda la ciudadanía. Nada garantiza que la iniciativa frustrada en esta ocasión se mantenga subrepticiamente, o se vuelva a dar dentro de unos días.

La cultura dominante de la progresía, que ha acabado por conformar lo políticamente correcto, idólatra cualquier diálogo y negociación siempre que subviertan lo establecido. Esta circunstancia ha facilitado el empeño del Gobierno en una negociación con la Generalitat ajena a las instituciones públicas rematada por un relator que sacralizara lo acordado a espaldas de la legalidad.

Un disparate, el más brillante anatema republicano, una auténtica explosión de acracia, negociación que el pasado hubiera sido considerada aberrante. Lo nuevo y afortunado ha sido esta especie de Dos de Mayo que se ha producido expontaneamente, esta reacción generalizada ante lo que era el secuestro de la soberanía popular por un cenáculo con separatistas.

Es cierto que el socialismo español poco se ha preocupado por educar a sus afiliados en política, en republicanismo, en democracia liberal. El sindicalismo le pesa demasiado y la bandera de lucha de clases, más en versión anarquista que marxista, esconde todas las ignorancias que hoy hace posible tener el presidente y el Gobierno que tenemos.

La izquierda ha hecho posible en la sociedad una cultura de la antipolítica donde finalmente los nacionalismos derrotados el siglo pasado emergen, empezando los de la periferia territorial, para acabar favoreciendo la posibilidad de que emerja con toda su temible potencia el que en ciernes está apareciendo. Un indeseable nacionalismo español -tan indeseable como los periféricos- promovido por los disparates y errores del socialismo y sus adláteres nacionalistas catalanes y vascos.

En esta incultura de lo políticamente correcto el terreno a conquistar, desde el comercio a la religión, llegando finalmente a la política, es el de las buenas apariencias, y con ellas las nuevas legitimidades, que no tiene que ver con la igualdad republicana, sino con la diferenciación, el particularismo, que por ser tales reclaman el privilegio de la discriminación positiva. Injusta donde las haya, aunque sea necesaria en algunas ocasiones.

En el magma de las buenas apariencias -sólo rota cuando la justa reacción del pueblo clama por sus derechos- el diálogo se lleva la palma de las actitudes para resolver cualquier tipo de problema. Diálogo sin barreras, diálogo hasta el amanecer, diálogo como práctica benéfica para cualquier contencioso -por perjudicial que fuere, ¿qué malo hay en ello?-, siempre y cuando no se tenga en cuenta el marco que todo diálogo debe respetar, el marco legal, el marco que hace posible la política. Diálogo mágico, vacío, encaminado a sustituir la deliberación parlamentaria en el seno de las reglas constitucionales.

Sin embargo, entonces, los adalides del diálogo, cuando se les avisa que éste debe producirse en el seno de la ley, entonces, entonces, lo llaman imposición y represión. Las cosas se resuelven por el dialogo sin referente alguno, es decir, sólo con los referentes de parte. Ese es el diálogo nacionalista, falso como las baratijas de los charlatanes de feria, pero de buena apariencia. Que es lo que parece que vale en esta sociedad de lo virtual.

Así, pues, en la sociedad de las apariencias, el dialogo es una cota que una vez alcanzada por un bando no dejará de exhibirlo condenando al otro de no dialogante. En el caso del nacionalismo catalán acusando al otro de responder con represión al diálogo, cuando tal diálogo se enarboló desde el principio desde fuera del espacio político y conculcando la legalidad. Sin embargo, creen ser ellos los dialogantes porque desde enfrente nadie les ha dicho que sin respeto a las leyes no hay diálogo.

En parte es debido a que políticos que en principio estarían a favor de defender la legalidad constitucional dieron repetidas muestras de saltársela para no crispar a los dialogantes, por lo que estos pudieron continuar con su escalada de diálogo y secesión. Una vez que el secesionismo se ha apoderado de la palabra diálogo disfraza todas sus pretensiones como justas.

La ignorancia de la izquierda socialista se deja seducir por el discurso de la bondad del diálogo cuando ningún republicanismo europeo estaría dispuesto a prestar el más mínimo tiempo. Pero, quizás, la causa de esta seducción esté, precisamente, en que la izquierda española no es republicana, en que la izquierda española políticamente es idiota. Gran bagaje sindical, obrerista, revanchista hasta el tuétano tras todas sus aventuras y guerras perdidas, irreflexiva, pero cainita hasta parodiar la Vida de Brian. Evidentemente, muy capaz de venderse a los secesionistas catalanes simplemente para que su resistente líder del Falcón siga en el poder. Que es al final lo único que cuenta para el socialismo español.

El esperpento es monumental. A las puertas del juicio más importante que va a soportar la democracia española, el Gobierno se había empeñado en dialogar bilateralmente con el Gobierno de la Generalitat cuestiones de naturaleza política que dieron origen a la existencia del proceso que se va llevar a cabo. Para colmo, diálogo fuera de las instituciones, fuera de la legalidad, bajo la autoridad de un relator que a manera de juez bíblico iba a otorgar sacralidad a lo acordado a espaldas de la ciudadanía. Sorprendentemente en esta ocasión se ha producido una patriótica reacción.

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Notas.-

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Carmen Calvo, relatando el hundimiento de ZPedro

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Carmen… ¿próxima chiva expiatoria del desastre ZPedro?

Parece que los okupas de ZPedro están por la labor de echar la culpa ‘relatora’ a la de Cabra y que la sacarán del Gobierno metiéndola en la lista de las Europeas…

Les dejo su comparecencia para explicarse, después de que gran parte del gabinete la haya puesto a parir en el Consejo de Ministros. Con un rostro que lo dice todo, ha soltado un insoportable prólogo en el que ha venido a decir que -oh casualidad- ahora se dan cuenta de que habían chafado unas cuantas líneas rojas. Después se le ha preguntado con la blandenguería porpia de una prensa entregada al suicidio.

Ese reconocimiento a toro pasado deriva de que se le está sublevando medio partido, in crescendo, por auténtico pavor al electoral resultado municipal y regional de mayor y de que se han hecho una idea de la muchedumbre que puede invadir el centro de Madrid el próximo domingo.

Así que consolidemos sus temores acudiendo a la plaza de Colón, el próximo domingo a las 12.

EQM

pd El enlace contiene toda la comparecencia pero me he limitado a insertar la fase de preguntas ya que la naturaleza repetitiva y cansina de la de Cabra no da para más.

Y el colofón:

Poco antes de levantarse de la rueda de prensa, la de Cabra le dice a los medios que conviene recordar que ZPedro no ha convocado elecciones porque la moción de censura constructiva se lo impide y por eso él hace lo que está haciendo, lo que dijo desde el primer minuto, porque es lo que le exige la misma: gobernar.

Tal cual.

Y no se oye ni siquiera una carcajada….

ZPedro y Carmen, negociando la tontería:

Presidente, con lo del ‘relator’ no hemos engañado a los nacionalistas, a los españolistas ni tampoco a nuestros propios socialistas… y parece que la derechona invadirá las calles Madrid el domingo ¿qué hacemos?
– Carmen, eso te pasa por irte de la lengua…, con lo bien que íbamos haciendo como que éramos constitucionales…
– Lo siento, Presidente, pero es que han sido los nacionalistas quienes han tirado de la manta…
– Sí, pero has sido tú quien la has enredado con lo del ‘relator’…
– Qué quieres que te diga…, si estábamos negociando todo un mediador internacional…
– Calla, Carmen, calla…, ni lo nombres !!!
– ¿Entonces?
– Vete preparando para ir de primera en la lista europea y así te quitamos de enmedio por una temporada…
– ¿y?
– Sal y dí que gobernamos porque la moción constructiva nos impide convocar elecciones…
– Pero si cuando tomaste posesión dijiste lo contrario…
– Tú lo dices que los medios igual ni se enteran y la militancia ni de coña…
– Pero… ¿y si se dan cuenta?
– Dimites al día siguiente y tan amigos…

La Vice, respondiendo a preguntas, hoy 080219, poco después del Consejo de Ministros. Aquí la comparecencia al completo.

Esta es la ‘propuesta’ del Gobierno a la Generalitat

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¿Analfabetismo o modo de lavarse las manos?

El Gobierno, de la mano de la Vicepresidenta Carmen la de Cabra, ha repartido hoy, 8 de febrero de 2019, entre los medios, un papel a modo de ‘documento oficial’ que, como se desprende del preámbulo, tiene su origen en la reunión y declaración de Pedralbes, celebrada el 20 de diciembre del pasado año.

Como verán, el documento no porta identificación alguna que suponga responsabilidad de su autoría para un tercero: sin autoridad emisora o membrete oficial de ningún tipo; sin sello, sin firma, sin fecha…

Eso antes se denominaba panfleto y cualquiera de nosotros podríamos haberlo hecho o hacerlo en el futuro. Vean:

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El domingo… en/a Madrid !!!

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Santiago González ayer, en Herrera en COPE, citando a EQM, 060219

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España, siempre antes que ZPedro

PP, Ciudadanos y VOX han dispuesto autobuses en todas las provincias, a disposición de quienes quieran desplazarse ese día a Madrid para asistir a la manifestación en favor de España y en contra del okupa ZPedro.

Como ya he comentado en otras ocasiones, de la utilidad de los Gobiernos y Parlamentos autonómicos basta con ver lo bien que se las apaña Cataluña con ambos cerrados… desde tiempo cada vez más insultante.

Que este país tenga que acudir a la alta traición o al delito contra la seguridad del Estado [art 102 de la CE] cuando es gobernado por un específico discapacitado para el cargo por el mero hecho de que ahora, tal palpable y gravemente peligrosa minusvalía  haya pasado a ser calificada como simple normalidad ‘diferente’, es un auténtico drama.

Urge el desarrollo normativo para la incapacitación de un disminuido Presidente que resiste gracias al boca a boca que le proporcionan golpistas, filoterroristas y anti Sistema, es decir, por aquellos que bloquean cualquier razonable moción de censura en manos de los partidos constitucionales.

Cuando, el otro día, ZPedro llamó ‘tirano’ al tirano Maduro, me sonó con la misma teatralidad que cuando llamó ‘indecente’ al Mariano155, que si tiene alguna virtud es, desde luego, la decencia. Este sujeto miente hasta cuando insulta.

Por eso estoy convencido de que aceptó los 21 puntos de los golpistas sin siquiera leerlos. Seguramente porque no sabe leer ni escribir [¿verdad, Irene Lozano?]. De ahí que no les invitara, al menos, a un curso de redacción sobre fosas.

Lo de la ‘Cuñada’ [© Arcadi; ver infra], la Vice de Cabra, buscando taquígrafa -acabo de leer que la elección puede recaer en el mismísimo bailarín Iceta- fue ayer genial, aunque yo, puestos a elegir, me quedo con esa audiencia periodística ostensiblmente discapacitada, incapaz de irrumpir en carcajada coral o abandonar la sala por vergüenza ajena.

Pedro Sánchez dijo ayer ante el Consejo de Europa que “no se puede gobernar contra las minorías“. Supongo que se referiría a esa ‘minoría’ que conforman PP, Ciudadanos, VOX y los cientos de miles de socialistas que están en contra de sus devastadoras políticas de entrega a los golpistas, chavistas, nacionalistas, golpistas y filoetarras.

Así que si el PSOE decide huir de la ruina de haber elegido un suicidio por goteo a manos de un delincuente elegido por sus militantes, ya sabe dónde tiene que manifestarse el domingo.

EQM

pd No se pierdan, más bajo, la lección de democracia básica que Felipe González le imparte a ZPedro sobre Presupuestos, independencia judicial, derecho autodeterminación y chantaje, si no quiere empeorar, todavía más, las cosas…

Esto ocurre sencillamente porque tenemos un Presidente analfabeto, osado, insensato y, como él mismo presume, resistente, muy resistente, pero no en favor del interés general. Sobre su cordura, doctores tiene la ciencia y sobre la legalidad de su actuación nos debería bastar con el art 102 de la Constitución, el Parlamento y el Tribunal Supremo.

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Malagón, 060219

Revista de prensa sobre la cuestión

Actualización:

Felipe González le explicaba ayer a ZPedro las cuatro reglas democráticas

frente al golpismo

Sobre Presupuestos, independencia judicial, derecho autodeterminación y chantaje

Necesitamos más fachas

Juan Abreu en El Mundo, 050219

LA REALIDAD política y social y el lenguaje en que se enuncia se han invertido de tal manera en España que los fachas han pasado a ser los defensores de los ciudadanos españoles libres e iguales, y los llamados antifascistas y progresistas encarnan la intolerancia, el sectarismo, el pensamiento genérico y defienden y justifican la desigualdad entre españoles libres e iguales.

Los llamados antifascistas son hoy aliados del golpismo, el separatismo, la xenofobia, el mujerismo y la defensa de la existencia de españoles de primera y segunda ¡y hasta de tercera!

A esta esquizofrénica situación se ha llegado gracias a los políticos españoles y al nacionalismo tribal catalán y vasco, enemigo de los españoles libres e iguales. El lenguaje claro y recto vive días de descrédito absoluto, y la demagogia contemporizadora muestra sus garras. No hay forma, según lo veo, de reajustar el espectro moral español, ya demasiado corrompido, adoctrinado y analfabetizado. Bueno, digo no hay forma, pero quizás sí exista una: incrementar el número de españoles fachas.

Con los que tenemos no hay suficientes para recuperar la salud social y política, no hay suficientes españoles fachas para detener la inversión que asola la política española y devolverla a la razón y al sentido recto de las palabras y los conceptos y a la realidad, digamos real, de las cosas.

Necesitamos más fachas, que es decir necesitamos más españoles libres e iguales. Los fachas españoles son hoy los garantes del lenguaje recto y de la realidad libre de las babas colectivas, genéricas y mujeristas y de la infección tribal que aqueja España. Y esa es la razón por la que solicitar un cordón sanitario contra Vox, por fachas, es un ejercicio anti ciudadano y contraproducente.

Leo a periodistas muy inteligentes clamar sin descanso por la armonía entre distintos cuando hablan de los españoles. Pero. No. La armonía entre distintos (cada persona distinta, no tribus distintas) la establece la condición de españoles libres e iguales bajo la ley. Es decir la condición de fachas. Los fachas sabemos que la única identidad es la que otorga la libertad y la igualdad entre españoles. Basta ya de lloriqueo folklórico, lo que necesita España es igualdad real entre españoles no 17 aldeanismos distintivos con jerigonza adjunta.

Vivimos sumidos en una niebla reaccionaria, simplona y analfabeta que es la materia prima y la razón del estado de cosas que ha hecho posible la inversión de lenguaje y valores que padecemos. Hay que reclamar un lenguaje recto y real. No será fácil, los políticos españoles llevan cuarenta años premiando y cultivando el racismo de las tribus provinciales, y debilitando a los españoles libres e iguales. Todos los presidentes españoles han tratado a los españoles catalanes y vascos como si fueran distintos ¡y mejores! que el resto de los españoles.

La única vía de salvación de España es poner fin a esa anomalía perversa, combustible principal de la inversión moral española. González, Aznar, Zapatero y Rajoy negociaron el futuro de España al ofrecer prebendas y parcelas de la igualdad entre españoles libres e iguales al cacique Pujol o al vasco de turno, y sentaron las bases de las traiciones vasca y catalana, y de las políticas de privilegios y desigualdades antiespañolas que han llevado a este clima de inversión de significado que aqueja la realidad política y social española.

Ya todo es su contrario. Los conceptos se han invertido. Por eso necesitamos más españoles libres e iguales. Por eso necesitamos más fachas.

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Que siga

Arcadi Espada en El Mundo, 070219

Hay un modo realista de aceptar la supresión de las autonomías. No es por su actividad sino por su inactividad. Si la élite política del nacionalismo catalán trató de asaltar la democracia española, también es porque se aburría. Siempre se dijo del golpismo clásico: hay que tener cuidado de que los militares no se aburran en los cuarteles, porque les vienen fantasías. Este es el grave problema del Gobierno en su negociación presupuestaria: nada puede ofrecer a la Generalidad. El modelo autonómico se ha cerrado por un agotamiento que haría feliz a cualquiera con dos dedos de frente.

Hay otro dato a mano sobre la inactividad. La economía catalana creció el 0,8% en el último trimestre del año, superando la media española (0,7). Como es sabido, la Generalidad no tiene presupuestos desde 2017, el parlamento está cerrado y el trabajo principal del gobierno es la agitación política ante el juicio a los rebeldes. Se argumentará que los datos mejorarían en una situación de normalidad. Quizá. Pero parece claro que la ignorancia y la mala fe de sus gobernantes son un lujo que Cataluña puede permitirse. Siempre fue una región rica.

Ayer vi un rato a la Cuñada dando explicaciones a los periodistas sobre el Relator. Una orgía. Y leí los 21 puntos que el Valido entregó al presidente Sánchez en su reunión de Pedralbes. El primero, un homenaje que agradezco: “No se puede gobernar contra Catalunya“. Otro dice: “Es necesario asegurar el respeto a los Derechos Humanos”. Y el último. “Se debe hacer efectiva una política de fosas comunes”. (Repítanse este último conmigo para saber adónde ha llegado la sintaxis catalana). Un relator, fosas comunes y un ejemplar de Contra Catalunya, a cambio de votar los presupuestos. En eso ha quedado la política autonómica.

La desesperación del Gobierno es comprensible. Como unas elecciones prontas le traerán la ruina tiene que ofrecer algo a los independentistas para mantenerse. Pero cualquier cosa que les ofrezca aleja la posibilidad de su reválida electoral. La exacerbación de este hundimiento por braceo es el indulto a los golpistas. Con esa posibilidad trata de convencer a sus aliados parlamentarios de que le permitan prolongar la legislatura. Pero imaginemos que los convence. Y que los indulta. Y que pocos meses después, en el verano del 2020, pide el voto a los españoles. ¡Con el indulto como bagaje!

Comprendo que la oposición apriete para que se marche. Yo veo manotear a la Cuñada y haría algo. Pero Pedro Sánchez merece una pudrición lenta, junto al partido que ha permitido todo esto.

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Notas.-

Los enlaces en textos propios son aportados por EQM. En los ajenos sólo cuando así se indique con un color azul. También es cosa de EQM, por discutibles razones de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace correspondiente.

Carmen Calvo, Iceta y la taquígrafa

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Todos a/en Madrid, el domingo a las 11am !!!

Cuando, asustado el Gobierno ante el revuelo social y político originado -a propósito de la figura de mediación internacional en el ‘diálogo’ con los progolpistas catalanes, exigida por éstos- ha tenido que salir a la palestra la Vicepresidenta Carmen Calvo, para balbucear que se trata de una especie de mero ‘relator‘ que tomaría nota de lo que ‘dialogan’ los partidos catalanes en torno al ‘problema’ catalán, buscando una salida…, es que ZPedro está dispuesto a sobrevivir en el poder al precio de lo que le cueste vender España, es decir, el sujeto constituyente.

Cuando,  el Señor Gabilondo es capaz de denominar ‘boxeador noqueado‘ a un socialista que Preside el Gobierno de España por pactar tal barbaridad con los progolpistas…, días antes de necesitar su apoyo presupuestario y días antes de que se inicie el proceso penal contra los golpistas en el Tribunal Supremo, es que aquí están pasando cosas muy graves.

Cuando, a la vista de lo que está ocurriendo, un histórico socialista exVicepresidente del Gobierno de España como Alfonso Guerra, se cachondea de ZPedro, en un acto publico celebrado en el Congreso de los Diputados, diciendo:

“Los que han negociado tamaño desatino, ¿con qué país equiparan a España? ¿Con Yemen del Sur, con Burkina Faso? Aprobar un presupuesto es vital para un gobierno, mantener la dignidad de la nación es una prioridad que empequeñece la adversidad de una votación contraria a las cuentas del Estado” / Si solo se trata de tomar notas, que lo haga “un funcionario, una secretaria o una grabadora” /  La negociación con los independentistas ha llegado a un punto que “escapa del ámbito de la política para entrar en el del psicoanálisis”. “¿Nadie ahí es capaz de comprender que están calcinando la democracia al atender los requerimientos de un grupo de salteadores de la nación?” /  Las consecuencias de mostrarse “comprensivos con quienes declaran la independencia” en Cataluña son que detrás de ellos habrá movimientos similares en Euskadi, Baleares y el resto de territorios hasta llegar a convertir España en “17 miniEstados” /

El País, concluye que “la nota de humor en el acto la ha puesto Guerra cuando ha querido dejar claro que su libro lo había escrito él”:

“En este mundo hay muchos que escriben y otros ponen el nombre en la solapa”, ha comentado despertando las risas entre el auditorio. “Será todo lo malo que sea, pero es mío”, ha añadido un día después de conocer la próxima publicación de un libro de Pedro Sánchez escrito por Irene Lozano.

En fin. Hay que salir a la calle. A gritar que convoque elecciones inmediatamente. Y que hasta su dimisión se limite a cumplir y hacer cumplir la Ley, particularmente en Cataluña. Y que recuerde que en la Constitución hay un artículo, el 102, que entre otras cosas, establece:

1. La responsabilidad criminal del Presidente y los demás miembros del Gobierno será exigible, en su caso, ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo.
2. Si la acusación fuere por traición o por cualquier delito contra la seguridad del Estado en el ejercicio de sus funciones, sólo podrá ser planteada por iniciativa de la cuarta parte de los miembros del Congreso, y con la aprobación de la mayoría absoluta del mismo.

Si lo que está ocurriendo no tiene toda la pinta de estar poniendo en riesgo la seguridad del Estado, no me importaría en absoluto que el Parlamento nos facilitara que el Tribunal Supremo nos sacara de dudas.

Pero, en todo caso, la ciudadanía indignada tiene todo el derecho a manifestar su indignación el próximo domingo día 10 en Madrid, plaza de Colón, 11 am, en una convocatoria simultáneamente consensuada por el Partido Popular, Ciudadanos y VOX, que esperan contar también con aquellos ciudadanos socialistas, podemitas o comunistas que estén en contra del comportamiento de ZPedro como Presidente del Gobierno de España en relación al golpismo independentista.

EQM

De la exposición de Alfonso Guerra, 060219

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Iñaki Gabilondo en El País, 060219

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, durante la rueda de prensa de ayer en el Palacio de la Moncloa

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Una temeridad de Moncloa

Si esto del relator no es nada, ¿tendríamos que creer que los independistas han aceptado negociar los presupuestos a cambio de nada?

Teodoro León Gross en El País, 060219

La resistencia puede ser una virtud. Sin duda eso explica que el presidente haya escogido el título de Manual de resistencia para su primer volumen de memorias cuando aún está en el cargo. En definitiva se trata de la capacidad de enfrentar presiones, como él hizo tras ser defenestrado en Ferraz, aferrándose a su convicción del “no es no” hasta triunfar en las primarias.

Pero la resistencia puede ser también invirtuosa, cuando se trata de resistencia a aceptar la realidad. O en clave psicoanalítica, acepción que incluye la propia Academia, no reconocer las verdaderas motivaciones. Moncloa puede empeñarse en ningunear la figura del ‘relator’, como si fuese un burócrata inocuo, pero se trata notoriamente de una coartada para tratar de sobrevivir en el poder aferrados a los presupuestos.

La vicepresidenta Calvo, autora de otras teorías delirantes como la dualidad del ciudadano Sánchez y el presidente Sánchez, considera que se está dando trascendencia a un hecho semántico irrelevante porque un relator solo es alguien que convoca la reunión y deja constancia del diálogo.

En fin, tan asombrosa resulta la hipótesis de la ingenuidad como la hipótesis de la manipulación; pero el lenguaje nunca es inocente aunque la vicepresidenta se quiera apartar de la tradición aristotélica y ubicarse en los Mundos de Yuppi. Y además vaciar las palabras –el viejo Tayllerand ya intuyó que el lenguaje sirve eficazmente para ocultar el pensamiento– no vacía la realidad.

Es de una lógica elemental: si esto del relator no es nada, ¿tendríamos que creer que los independistas han aceptado negociar los presupuestos a cambio de nada?

Eso resulta inverosímil. Pero sobre todo resulta inverosímil cuando se está negociando con quienes han perseguido obsesivamente, a lo largo del procés, un mediador para generar el imaginario de la bilateralidad con un choque de legitimidades en su estrategia persistente, y además eficaz, de internacionalización del conflicto. Esto no se puede ignorar pretendiendo presentar el acuerdo del ‘relator’ como una nadería semántica.

Eso es, por añadidura, irresponsable. Como anotaba Emmanuel Lévinas en Fuera del sujeto, las palabras definen el mundo “en relación con el otro”. Moncloa no puede pretender que ‘relator’ signifique lo que ellos quieran que signifique, porque el independentismo, que se ha caracterizado por manejar muy hábilmente el valor de lo simbólico, se apropiará de esta y le dará su sentido.

La realidad no se pliega a los deseos, ni siquiera a los deseos del poder. Aunque Moncloa decida ignorar oficialmente el documento de 21 puntos de Torra, ese documento está ahí y define a sus interlocutores. Y ahí pueden ver, negro sobre blanco, el maximalismo indepe: España está bajo una cultura franquista con actitudes fascistas impunes, de modo que necesita ser “desfranquizada”; habría que garantizar la independencia judicial y los derechos humanos, con lo que se asume que ahora mismo no es así; y por tanto se reclaman dejar atrás la vía judicial, y contar con mediadores para desarrollar su derecho de autodeterminación.

¿Y Moncloa realmente cree que esto no acabará en el relato del relator? Ese pecado de ingenuidad es imperdonable. En el ámbito internacional nadie entenderá que ‘relator’ es un secretario de actas, como defiende la señora Calvo en su argumentario volatinero, sino al modo de la ONU, como “experto independiente para examinar e informar sobre la situación de un tema específico de derechos humanos”. Ese es uno de los marcos que el secesionismo ha perseguido con más ahínco en un escenario de bilateralidad, y hoy parece más cerca que nunca de lograrlo por la desesperación presupuestaria de Moncloa.

Una censura pertinente

Bieito Rubido, Director de ABC, 060219

Pocas veces como estos días, en la historia reciente de España, ha estado más justificada una moción de censura. La felonía al conjunto de la sociedad que ha perpetrado Sánchez, el menguante líder socialista que puede reducir todavía más el número de escaños en su próxima comparecencia electoral, solo puede ser respondida, desde el ámbito democrático, con una sonora reprobación en el Parlamento.

Además de estar justificada, la moción contra Sánchez se presenta como la gran oportunidad de visualizar una opción de centro-derecha viable y sólida que puede ganar las próximas elecciones y darle estabilidad a este país, paralizado en casi todos sus aspectos oficiales por el narcisismo de un solo personaje.

Es también la ocasión de que Sánchez demuestre su escasa fe en la idea de España y evidencie su dependencia de los separatistas. Además, Casado y Rivera podrían pedir el voto, aunque sea retóricamente, a todos aquellos diputados socialistas que están horrorizados con la deriva de su partido.

Está bien protestar el próximo domingo, pero no olvidemos que las cuestiones de interés nacional se debaten en el Parlamento.

Carta editorial de El Mundo a Pedro Sánchez

060219

Señor presidente. Ostenta usted la responsabilidad de gobernar España por decisión legal de una mayoría de diputados en una moción de censura. Pidió el voto en nombre de la regeneración: para desalojar de Moncloa a Rajoy por no asumir sus responsabilidades en la corrupción del PP. Y se comprometió ante todos los españoles a convocar elecciones a la mayor brevedad posible.

Ocho meses después podemos constatar que usted no solo no ha cumplido ninguno de sus compromisos sino que ha colocado a España en una encrucijada institucional degradante. No podíamos imaginar de alguien que apoyó la aplicación del artículo 155 -y reclamó la actualización del delito de rebelión- que empeorase tanto la situación por culpa de una patética falta de sentido de Estado.

En España no existe el “clamor por el diálogo” que cínicamente invoca Carmen Calvo. En España existe más bien un clamor contra los abusos del nacionalismo, que se ha prevalido con deslealtad continuada de su posición de bisagra para chantajear al Estado a costa de la igualdad de todos los españoles. No otra cosa explica la histórica expulsión del socialismo de la Junta de Andalucía, y el mismo horizonte electoral amenaza a los barones de los que usted parece estar vengándose: le prohibieron pactar con independentistas antes de que dieran un golpe a la Constitución y usted ha pactado con ellos después de darlo.

Los españoles contemplan atónitos la deriva de un secretario general y presidente del Gobierno que por primera vez en nuestra historia democrática toma al partido, al Estado y a la Nación como rehenes de su ambición personal. Usted no tiene un plan para España: usted tiene un plan para usted. Consiste en ir camuflando sus cesiones graduales al secesionismo no ya para pagar la hipoteca de la censura pasada, sino para negociar con los mismos acreedores su investidura futura.

¿Es que no se da cuenta de que con esos socios usted jamás podrá reivindicar la búsqueda del bien común porque el perímetro de lo común que ellos trazan no excede sus fronteras autonómicas? ¿Es que todavía no ha aprendido que el socialismo es enemigo histórico del particularismo nacionalista, del supremacismo insolidario? ¿Ignora aún que la Nación española es garantía de la libertad e igualdad de todos bajo el imperio de la ley?

Váyase, señor Sánchez

Los diputados socialistas, al menos los no ‘sanchistas’, deben romper la disciplina de partido anunciando que no apoyarán los Presupuestos si no se produce de inmediato una rectificación en la estrategia del Gobierno frente al independentismo

Editorial de vozpópuli, 060219

Hasta que este desdichado martes de febrero se confirmó que el Gobierno de España aceptaba la exigencia del secesionismo catalán de nombrar un mediador -ahora lo pueden llamar relator, notario o como les parezca, pero no dejará de ser un mediador-, la petición que se hacía a Pedro Sánchez desde los partidos de la oposición era la de que convocara cuanto antes elecciones.

A esa demanda se han ido adhiriendo no pocos observadores, organizaciones sociales, intelectuales y medios de comunicación, convencidos de que era la salida más sensata a una situación política en la que la debilidad del partido gobernante y el permanente chantaje al que, a través suyo, venía sometiendo al conjunto del Estado el independentismo componían un panorama altamente preocupante y por ende insostenible.

Pero el martes todo cambió. El presidente del Gobierno, abriendo la puerta a una de las más inaceptables reclamaciones de Quim Torra, dio otra vuelta de tuerca a la indecente estrategia de acomodar a los deseos del secesionismo catalán su obsesión por mantenerse en el poder.

No hay que ser especialmente perspicaz para llegar a la conclusión de que la internacionalización del “conflicto” ha sido desde siempre uno de los objetivos esenciales del independentismo, y que el paso dado con la asunción y posterior justificación de la figura del “relator” es desde esta perspectiva una extraordinaria conquista de Torra, Junqueras y Puigdemont, quienes a partir de ahora no dudarán en usar a tan estrafalario intermediario como prueba de la existencia de un conflicto entre iguales.

Un intermediario, por cierto, que deberá ejercer sus funciones en el contexto de las 21 reclamaciones que Torra entregó a Sánchez y que, supuestamente, habrán de ser negociadas o al menos discutidas en las reuniones a las que aquél asista. Veintiuna exigencias que inciden en la tesis machacona y torticeramente mantenida por el nacionalismo catalán, y que dibuja una España antidemocrática en la que se juzgan ideas y no hechos.

Veintiún puntos en los que los sucesores de uno de los partidos más corruptos de nuestro país, Convergència Democrática, reclaman “ética política”; en los que los que desprecian los derechos políticos de más de la mitad de los ciudadanos de Cataluña piden respeto a los derechos humanos; en los que aquellos que han propuesto que en la futura república catalana a la cúpula judicial la nombre directamente el presidente de la Generalitat acusan de falta de independencia a los tribunales españoles.

El listado de reclamaciones del mayordomo de Puigdemont no es más que un infumable y arbitrario panfleto, una colección de sandeces y groseras falsedades. El problema es que al otro lado de la mesa hay un tal Sánchez dispuesto a recoger el guante y al que, llegados a este punto crucial, no se le puede conceder ni un minuto más de margen.

Más allá de la legítimamente airada reacción de los partidos de la oposición, y de las medidas que estos puedan adoptar, los diputados socialistas en el Parlamento, al menos los no ‘sanchistas’, arropados por los dirigentes territoriales del PSOE, deben amenazar con romper la disciplina de partido anunciando que no apoyarán los presupuestos si no se produce de inmediato en este desgraciado asunto una rectificación en toda regla por parte del presidente del Gobierno.

Si queda algo de sentido común en el PSOE, y de sano patriotismo en los que aún creen que por encima de las siglas y las personas hay principios mucho más valiosos a preservar, a lo que deberíamos asistir en las próximas horas es a la reacción en forma de ultimátum de quienes ya han podido constatar sobradamente que su líder parece dispuesto, en su osada mediocridad, a llevarse por delante al socialismo democrático y al entero país. Eso, claro, en el supuesto de que quede algo de dignidad -y de instinto de autodefensa- en la filas del partido que pilotó con acierto la segunda fase de la Transición.

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Notas.-

Los enlaces en textos propios son aportados por EQM. En los ajenos sólo cuando así se indique con un color azul. También es cosa de EQM, por discutibles razones de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace correspondiente.

Aparece la auténtica tesis de ZPedro: libro y mediación

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Resistiré‘ [1988]. Interpretada por el Dúo Dinámico. Música de Manuel de la Calva con letra de Carlos Toro y arreglos de Ramón Arcusa.

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ZPedro, resiliente

El otro día, esta joya política, que ha dejado a su maestro, el arruinador ZP, en paños menores, aprovechó la presentación de ‘Pepu’ como candidato del Secretario General del PSOE al Ayuntamiento de Madrid, para dejar constancia de que su proyecto de gobernar el socialismo español con el sustancial y exclusivo apoyo de la militancia -que es como consiguió hacerse con el poder del partido y lo que prometió a sus incondicionales- consiste en ciscarse en las primarias designando al vencedor antes de que se celebren, con el encantador argumento de que, en su calidad de militante, el cargo orgánico y su promesa política no le impide decantarse públicamente con su preferido.

Pero el descaro de su notoria incapacidad para todo lo que no sea viajar por el mundo dejando constancia de su endeblez, no acaba ahí. Ante el temor a que la oposición caliente motores electorales mediante un ‘proceso’ parlamentario sobre su famosa antítesis embadurnada de plagios, ha tomado la decisión de autoconfeccionarse un panegírico auténticamente original porque de lo que se trata es de convertir un feriante en todo un personaje histórico que, “en cuestión de meses ha situado a nuestro país en primera línea de la defensa de valores y políticas progresistas, la justicia, el europeísmo, el feminismo y el ecologismo’. Como suena.

Así que antes de que se le acabe el chollo consistente en alargar el incumplimiento de su promesa de elecciones generales ‘cuanto antes’ -mientras apremia a Maduro a que el sí se apresure a ello- para retrasar lo más posible el buen pasar de pensionado exPresidente, no se le ha ocurrido otra cosa que contar en un libro su arte de resistir, es decir, de cómo hacerse con los mandos de su partido liquidando a los líderes regionales y prometiendo superpoderes para los militantes de base y de cómo hacerse con la Presidencia del Gobierno de España a base de hacer ver a nacionalistas, golpistas, chavistas y filoetarras que como con él no van a estar con otro.

Si a eso le añaden unas cuantas dosis de egolatría para tontos de baba consistente en mostrarse orgulloso de que ‘nunca una moción de censura ha triunfado en España’, ‘es imposible ganarle unas primarias al aparato de un partido’, ‘aquí nadie dimite para ser fiel a su palabra’, ya tienen el mensaje.

Hay que ser, pues, resiliente, esto es, tener la capacidad de adaptación que él ha tenido, ante los agentes perturbadores y los estados o situaciones adversas.

Y, después, cuando no tenga más remedio que convocar las elecciones generales, que le quiten lo bailado y ya con las memorias escritas cuando tenía muy poco que recordar.

Otrosí: Somos muchos los que pensamos que a los anquilosados socialistas barones regionales el pillo, en un descuido de meses, les robó la merienda y que en la próxima cita electoral es posible que, encima, tengan que pagar la cama que supondría perder las baronías en las que todavía gobiernan. Pero de lo cabe ninguna duda es que cualquier cosa que ZPedro diga sobre ellos en su libro, va a resultar todo una carcajada a mandíbula batiente…

Actualización: me acabo de enterar que, según El Confidencial [adjunto e texto], podemos estar hablando de otra obra más de las compartidas por ZPedro, en este caso con una tercera, Irene Lozano… De confirmarse, un nuevo folletín se avecina.

EQM

pd No se pierdan las razones por las que la editorial -imagino que a propuesta de ZPedro o de su asedor Ivan Redondo- recomienda la lectura. No tienen desperdicio:

    • Por primera vez, un presidente del Gobierno de la democracia española publica un libro durante su mandato, y en concreto, transcurrido poco más de medio año de haber accedido al cargo.
  • El texto es una muy equilibrada narración de memoria personal y ensayo político con clara vocación divulgativa.
  • El libro es también la hoja de ruta no solo del Gobierno de Pedro Sánchez sino de la socialdemocracia española del PSOE del cual conquistó finalmente su liderazgo.

Los 21 puntos del ‘president’

1. No se puede gobernar contra Cataluña.
2. Hay que reconocer y hacer efectivo el derecho de autodeterminación del pueblo de Cataluña.
3. Es necesaria una mediación internacional que tiene que facilitar una negociación en igualdad.
4. La soberanía de las instituciones catalanas tiene que ser respetada y no amenazarla con la aplicación del artículo 155.
5. Se tienen que investigar los abusos policiales y económicos ejercidos contra el pueblo de Cataluña.
6. La vía judicial tiene que quedar atrás.
7. Hay que impulsar un compromiso por la ética política.
8. Se tiene que garantizar la separación de poderes.
9. Es imprescindible poner fin a la limitación de derechos fundamentales.
10. El retroceso de la calidad democrática de España se tiene que revertir.
11. Hay que frenar el deterioro de la imagen de España en el mundo.
12. Se tiene que poner fin a la complicidad de cuerpos policiales y aparato judicial con la ultraderecha.
13. Hay que garantizar la independencia judicial.
14. Es necesario asegurar el respeto a los Derechos Humanos.
15. La sombra y la influencia de la cultura franquista pervive y es incompatible con la plenitud democrática de España.
16. La indolencia con el fascismo, la impunidad con las actitudes fascistas tiene relación directa con la impunidad de los crímenes del franquismo.
17. Se tienen que aislar y denunciar los grupos neofascistas.
18. Es incompatible con la democracia la existencia de privilegios derivados del franquismo.
19. Hay que emprender un proceso explícito de desfranquización y de un debate sobre la monarquía.
20. La nulidad de los juicios franquistas es un paso imprescindible de memoria histórica.
21. Se tiene que hacer efectiva una política de fosas comunes.

Pedro Sánchez abusa de nuestra paciencia

Editorial de El Mundo, 050119

La falta de escrúpulos de Pedro Sánchez ya es un tópico del análisis político que da para un libro. Lo que no podíamos imaginar es que ese libro lo firmara el propio Sánchez, y estando en ejercicio. Porque el reverso de lo que él considera con necio orgullo un ejemplo de resistencia es la suma de cesiones inescrupulosas que permiten al sanchismo mantenerse en el poder a cualquier precio.

Y no nos referimos a los 20,5 euros que cuesta cada ejemplar de Manual de resistencia sino a la incalculable pérdida de decoro institucional y vergüenza política que acumula Sánchez con tal de atraerse el respaldo del separatismo a sus Presupuestos. Es decir, con tal de evitar un anticipo electoral que pueda desalojarlo de Moncloa.

La llamada “internacionalización del conflicto” es una vieja fantasía batasuna. Aceptar que existe una querella histórica entre dos realidades diferenciadas en pie de igualdad es peor que asumir el marco mental del nacionalismo: supone que el Gobierno degrada nuestra democracia a una suerte de régimen neocolonial que requiere de un supervisor neutral para resarcir al oprimido. Este es el relato infame que la propaganda independentista desglosó en 21 puntos entregados a Sánchez en Pedralbes, incluidas la “desfranquización” de España y la mediación internacional.

Que el Gobierno se ponga a buscar un “relator” -importando el lenguaje bélico de la ONU- para una mesa de negociación sobre autodeterminación que satisfaga los delirios del fugado Puigdemont y el reo Junqueras es una afrenta que ciertamente merecería la escritura de un manual de resistencia a toda noción de responsabilidad de Estado. Solo falta que el relator sea un extranjero con ínfulas de pacificador al estilo de la conferencia de Ayete. ¿Qué más está dispuesto a hacer Sánchez para contentar a los desleales? ¿Hasta cuándo piensa seguir humillándose y humillándonos?

Para camuflar su enésima claudicación, Moncloa despliega una campaña de provocación a la derecha en la esperanza de que la polarización ideológica y el voto del miedo le haga aparecer como el refugio moderado frente al auge ultra. No de otro modo puede interpretarse el ataque secuenciado a la educación concertada, la priorización en la agenda del Ministerio de Justicia de los casos de abusos sexuales en la Iglesia o la expulsión de Hazte Oír del registro de asociaciones con derecho a subvención.

EL MUNDO ha probado su beligerancia contra las fobias intolerantes de Hazte Oír como contra la lacra pederasta en la Iglesia. Pero ya estamos hartos de las maniobras escénicas de un Ejecutivo que a falta de escaños y de rumbo se pasa el tiempo programando campañas para deslegitimar a la oposición y fomentar el culto personal al único presidente que llegó a serlo gracias a partidos con líderes procesados por golpismo. Si Sánchez quiere hacerse perdonar su pecado original, que ponga las urnas.

Elecciones, una emergencia nacional

El mero hecho de sentar las bases indiciarias para negociar una sola línea del chantaje expuesto por Torra debería ser susceptible de su dimisión inmediata e irrevocable como presidente del Gobierno, y la convocatoria inminente de elecciones

Editorial de Abc, 0501191

El anuncio hecho por el Gobierno de que va a admitir la inclusión de la figura de un «relator», a modo de notario o mediador en las conversaciones que mantenga con el separatismo catalán, es mucho más que una cesión de Pedro Sánchez al independentismo. Es un insulto a la inteligencia de todos los españoles y una dejación de sus funciones como presidente del Gobierno que exige elecciones con urgencia.

Incluir esa figura hace presuponer la existencia de un conflicto a nivel internacional entre dos entes o Estados de un mismo rango jurídico, cosa que en el caso de Cataluña y España no se produce en absoluto. Sánchez incurre en una superación de facto de la Constitución con el único objetivo de garantizarse el apoyo del separatismo a su proyecto de presupuestos del Estado, lo cual no deja de ser un humillante ejercicio de supervivencia y de aferramiento al poder.

De algún modo, Sánchez vuelve a poner a España en almoneda y legitima una figura absolutamente innecesaria para dar satisfacción al secesionismo con una sumisión vergonzante. Apurando, lo más irrelevante de todo es la retórica del lenguaje o la nomenclatura. Matizar, como hizo ayer el Gobierno, si se trata de un relator, un mediador o un «coordinador» de las reuniones entre Sánchez y la Generalitat, es inocuo.

Lo ofensivo y verdaderamente trascendente, incluso a efectos jurídicos, es el fondo. Dar categoría política a esta figura mediadora supone rasgar la Constitución, asumir una condición impuesta por Joaquim Torra que debería ser inaceptable, y colocar a la nación española en plano de inferioridad moral a la hora de reivindicarse como soberana frente quienes pretenden fracturarla.

Al Gobierno de los 84 escaños no le ha bastado con dejar abandonado a su suerte al magistrado instructor del golpe del 1-O; no le ha bastado con ridiculizar a la Abogacía del Estado para que retirase la acusación por rebelión; no le bastó con legitimar como interlocutor a un huido como Carles Puigdemont, o con cuestionar públicamente la medida de prisión provisional de los encausados. Tampoco le bastó con insinuar que tras una hipotética condena no tendrá reparo alguno en indultar a los golpistas, ni con denostar la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

Ahora el Gobierno vuelve a perder una batalla crucial para la credibilidad internacional de España, en la medida en que un «relator» se identifica con un mediador entre dos partes iguales en conflicto. El de Cataluña es mucho más que un conflicto político, incluso para quienes pretenden reducirlo a eso. Hay una exigencia de cumplimiento de la legalidad que es insoslayable, y la vulneración flagrante del Código Penal tiene consecuencias.

En España no hay presos políticos ni juicios a la libertad. Solo hay procesos a presuntos delincuentes, que por cierto disponen de muy costosas defensas, y que van a necesitar más penalistas que «mártires» de la libertad o «relatores» de un plan separatista que Sánchez negocia a oscuras.

Igualmente, resulta una auténtica afrenta jurídica a la unidad de España que Sánchez aceptase tomar en consideración el infame documento de exigencias que Joaquim Torra le entregó el pasado mes de diciembre, y que ayer filtró convenientemente para dejar en evidencia al Gobierno de la nación. Un documento que exige la «desfranquización» de una España que hace casi cincuenta años que dejó de ser franquista, que impone dialogar de algo ilegal como la autodeterminación de Cataluña, y que exige al poder ejecutivo anular al poder judicial, o la derogación de facto del Código Penal para los encausados por rebelión, solo debe tener un lugar en el despacho de Sánchez: la papelera.

El mero hecho de sentar las bases indiciarias para negociar una sola línea del chantaje expuesto por Torra debería ser susceptible de su dimisión inmediata e irrevocable como presidente del Gobierno, y la convocatoria inminente de elecciones. Ese documento es un llamamiento a la aplicación inmediata del artículo 155 de la Carta Magna, y solo desde una perspectiva de cobardía ética y de un ejercicio pusilánime del poder es comprensible la conducta de Sánchez. Y también la de algunos de sus ministros muy significados en la lucha contra el independentismo, que miran hacia otro lado como si realmente todo esto fuese una negociación legítima y no la sumisión a un chantaje.

No es posible que el Gobierno se dedique a blanquear a unos golpistas o minimice este secuestro de nuestra democracia con la excusa de permanecer unos meses más en el poder. En España es el independentismo quien ataca las libertades públicas, y no al revés. Por eso las elecciones se han convertido en una emergencia nacional.

Sánchez insiste en pactar a ciegas con Torra

Pablo Sebastián en republica.com, 050219

Resulta asombroso y disparatado el empeño del presidente Pedro Sánchez de mantener el diálogo de sordos con Quim Torra, mientras ERC y PDeCAT le exigen concesiones imposibles como que la Fiscalía retire la acusación en el juicio que se inicia el martes en el Tribunal Supremo contra los autores del golpe de Estado catalán.

Sánchez está poniendo de rodillas al Gobierno de España delante de una banda de golpistas y se ha inventado la figura de un ‘relator’ de una ‘mesa de diálogo de partidos’ sobre el conflicto catalán lo que es el colmo de la locura que invade al presidente Sánchez. Entre otras cosas porque ningún partido democrático y constitucional se sentará en esa mesa.

Puede que ni siquiera el PSOE, porque si la sumisión del Gobierno a los golpistas continúa el PSOE se romperá con Felipe González a la cabeza. Y en los comicios europeos, municipales y autonómicos los socialistas sufrirán el castigo de su connivencia con el golpismo. Lo que empeorará a medida que en el juicio del Supremo los procesados golpistas y ‘socios’ de Sánchez lancen sus ataques a España, el Rey, la Constitución y la legalidad.

Y ¿todo esto no lo ven Sánchez, su Gobierno y su partido? El Presidente ha escrito un libro que se titula ‘Manual de resistencia’. Pero más bien debería llamarse ‘Manual de insidtencia’, por su empecinamiento en colaborar con los autores de la crisis secesionista catalana. En la que Sánchez actúa no en la defensa de los intereses de España, ni para buscar una salida ‘política’ al desafío catalán (salida que no existe mientras los golpistas no regresen al marco constitucional). Sánchez hace todo esto en su solo y propio beneficio para quedarse unos pocos meses más en Moncloa. Y él y el PSOE pagarán muy cara esa insistente ambición personal de Sánchez.

Al tiempo que demuestra la poca consistencia de las encuestas del CIS de Tezanos, porque si fueran ciertas las buenas expectativas del PSOE y dada la crisis de Podemos y el daño que Vox causa al PP, Sánchez ya habría roto con Torra y estaría preparando el adelanto de las elecciones generales para hacerlas coincidir con las del 26 de mayo.

Pero el presidente Sánchez cree que tiene ‘Baraka’ y que su renacer en el PSOE y la carambola de la moción de censura le garantizan un éxito en todo lo demás. Y no ve más allá de sus narices ni escucha a nadie más. Y lo que es más grave tiene marketing pero carece de un discurso político propio y cercano al conjunto de la sociedad y a la mayoría del PSOE.

En cuanto a lo del ‘relator’ que propone la inefable vicepresidenta Carmen Calvo para levantar un acta de las conversaciones con Torra, además del disparate de imponer un mediador entre España y el golpismo, nos recuerda que ese ‘relator’ es lo que faltó a la entrevista que la vicepresidenta mantuvo hace unos meses en el Vaticano con el secretario de Estado Pietro Parolín. Porque la versión que Calvo dio en España del encuentro, a propósito de la exhumación de los restos de Franco, fue completamente ajena a la verdad.

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Irene Lozano y Pedro Sánchez

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Un contrato secreto para un libro reciclado: así se gestó la obra de Sánchez para Planeta

Pedro Sánchez e Irene Lozano ofrecieron un libro similar antes de llegar a Moncloa, pero las editoriales lo rechazaron. Sánchez no lo mencionó en su declaración al tomar posesión

Rafael Méndez en El Confidencial, 060119

Desde hace unos meses, en la editorial Planeta se cocía algo en secreto. Solo un puñado de personas de la cúpula estaban al tanto de un libro bomba, el texto de un político que iba a dar que hablar. Aun así, el rumor prendió por el mundillo editorial y los rivales empezaron a especular. ¿Sería Mariano Rajoy? ¿O acaso Soraya Sáenz de Santamaría iba por fin a ajustar cuentas?

Pero el expresidente no está de momento para esas cosas y la exvicepresidenta había rechazado la oferta de escribir sus memorias y está centrada en un libro jurídico. Nadie se atrevió a apuntar tan alto: el político secreto era Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno, el primero que estando en Moncloa publica un libro, y lo hace con la mayor editorial en español, con múltiples intereses económicos.

Planeta anunció ayer el lanzamiento de ‘Manual de resistencia’, el libro de Sánchez. Como resaltó la editorial en un comunicado, “por primera vez en la historia de la democracia española, un presidente publica un libro durante su mandato, solo medio año después de haber accedido al cargo”. El editor es Ramón Perelló, que ha sido durante años el hombre de Planeta para estos temas. Él sondeó por ejemplo a Sáenz de Santamaría.

Aunque se jubiló en Navidad, “un libro así no cae de la noche a la mañana”, como resumen fuentes conocedoras de cómo se ha preparado. La editorial de Sánchez, Península, es la misma en la que han publicado en los últimos tiemos José María Aznar (PP) o Luis Garicano (Ciudadanos).

Cuando Planeta hizo pública la noticia, hubo quien tuvo un ‘déjà vu’. Un libro muy parecido —o la propuesta de un libro parecido— circuló hace un par de años por las editoriales del sector. Entonces lo ofrecían escrito a medias entre Pedro Sánchez e Irene Lozano. El primero había sido defenestrado en aquel comité federal del PSOE y la segunda estaba sin acta de diputada porque no repitió en las elecciones de 2016.

Lozano, periodista y hoy embajadora de la Marca España con rango y sueldo de secretaria de Estado, ha escrito varios libros, alguno de ellos a medias, como el que publicó junto a Zaida Cantera. Además, es muy próxima a Pedro Sánchez, que la colocó en el PSOE pese a los recelos del partido por proceder de UPYD. Hoy, Irene Lozano no aparece en la portada del libro ni en el ‘copyright’. Según Servimedia, en el prólogo, Sánchez le agradece que de forma litearia al texto. Ni Moncloa, ni Planeta ni la propia Irene Lozano contestaron a las preguntas de este diario sobre la autoría del nuevo libro.

El libro no interesó a ninguna editorial de las que lo analizaron. Entonces, Pedro Sánchez no era secretario general del PSOE y no se vislumbraba su posibilidad de acceder al Gobierno. Además, según fuentes del sector, pedían un anticipo demasiado elevado. Con la llegada a Moncloa, Planeta recobró el interés. La editorial es especialista en editar libros de políticos: Albert Rivera (‘El cambio sensato‘, 2015), Mariano Rajoy (‘En confianza‘, 2011), José Bono (una trilogía de la que falta el tercer ejemplar), José María Aznar, José Manuel García-Margallo, Luis de Guindos… Un presidente del Gobierno en activo es una muesca en el revólver que no podía dejar pasar. Los anteriores publicaron o justo antes de una campaña electoral, o al dejar el Gobierno o siendo ministros.

El libro tiene mucho morbo y mucha gente esperando a leerlo y a pasarle el turnitín después de la polémica de la tesis doctoral de Sánchez. Aunque desde el Gobierno se asegura que no trata temas del Ejecutivo sino de su etapa anterior. “Ese recorrido vital lo narra el autor en este libro —verdadero ‘Manual de resistencia’— como parte de un proceso personal de resiliencia. Ha sido un cuatrienio de aceleración en la política, donde todo se ha vuelto imprevisible”, destaca la editorial en su comunicado.

Moncloa y Planeta cerraron filas y se remitieron a la nota de prensa. El Gobierno no aclaró lo que cobrará Sánchez ni si había pedido permiso a la oficina de conflicto de intereses. Cuando Luis de Guindos publicó un libro con Península siendo ministro (‘La España amenazada’, 2016), tampoco desveló la cantidad percibida. La Secretaría de Estado de Comunicación solo aclaró a los periodistas que “es un libro que fue escrito en su mayor parte antes de llegar a Moncloa y que, simplemente, ha sido actualizado en algunas partes”. Después, ni descolgaron el teléfono.

La ley reguladora del alto cargo establece que los cargos públicos no pueden tener otra actividad salvo “las de producción y creación literaria, artística, científica o técnica y las publicaciones derivadas de aquellas”. Es decir, que Sánchez sí puede escribir un libro pero a la vez está obligado a inhibirse en todo lo relacionado con el grupo Planeta, que no es solo la mayor editorial en castellano sino el principal accionista de Atresmedia (La Sexta y Antena 3).

Las leyes de televisión, de propiedad intelectual y de libros de texto, por ejemplo, afectan a Planeta. Pero eso no implica la abstención del presidente. Durante el Gobierno del PP, la Abogacía del Estado concluyó que los ministros no tenían que inhibirse en las leyes porque al fin y al cabo las aprueba el Parlamento aunque procedan del Gobierno. En sus dictámenes (aquí uno de ellos), la Abogacía destacaba “el carácter soberano de las Cortes Generales”. Pedro Sánchez no es diputado.

La “declaración de actividades a la toma de posesión” que Pedro Sánchez entregó al llegar a Moncloa no incluye ninguna mención al libro. Màxim Huerta, por ejemplo, sí incluyó en el apartado de “percepción por actividad privada” las “correspondientes por periodista y escritor de libros”, informa Jesús Escudero. Tampoco hay rastro del libro ni de la negociación con Planeta en su declaración de bienes del Congreso.

Fuentes del sector explican que los políticos suelen contar con ‘negros’ en sus libros. Aunque en los países anglosajones sí es habitual el uso y la mención del ‘ghostwriter’, en España rara vez salen en la mención. Los editores justifican que, entre otras cosas, si aparecen en el libro la ley les otorga unos derechos morales e intelectuales a los que legalmente es muy complicado renunciar. Los ‘negros’ cobran un fijo por redactar las ideas o conferencias del político pero no derechos de autor. Rara vez aparecen siquiera mencionados.

Una de las pocas excepciones es el último libro de Antonio Garrigues Walker. En ‘Manual para vivir’, de Deusto (otra de las editoriales de Planeta), agradeció y citó a Antonio García Maldonado, que ha ejercido estas tareas antes. García Maldonado es hoy asesor político en Moncloa. Garrigues Walker justificó la rareza en una entrevista en ‘El Mundo’: “Sin él, este libro no existiría, así que qué menos que reconocerlo en el prólogo y firmar el libro a medias con él en la cubierta. Es algo absolutamente lógico. Yo le entregué una montaña de artículos y de escritos míos y él lo ordenó todo y me presentó un borrador. ¿Sabe el trabajo que es eso? Como para no citarle. No hacerlo me parecería una ofensa a la verdad”.

Los libros de políticos son muy apreciados por las editoriales, pero no tanto por los lectores, según las cifras de ventas. En sus primeros dos meses en las librerías, el último libro de Aznar había vendido menos de 3.000 ejemplares, algo menos de los que alcanzó Josep Piqué con ‘El mundo que nos viene’ y los mismos que Guindos con su libro sobre el rescate. ‘La falsa bonanza’, de Miguel Sebastián, se quedó en un millar.

La oposición hizo burla de Sánchez por la publicación del libro. “Ocho meses de presidente y ya saca libro. Lo normal para recibir la morterada es esperar a abandonar el cargo, firmar contrato y publicar un año después”, ironizó en Twitter Juan Carlos Girauta, de Ciudadanos. La portavoz socialista en el Congreso, Adriana Lastra, defendió que el presidente es experto en resistir: “Si algo ha demostrado el presidente del Gobierno, es que resistencia nos sobra”.

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Notas.-

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Y Venezuela… ¿hasta cuándo?

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De Évole a Minuesa

Que conste:

Mientras el blanqueador Jordi Évole pasteleaba cómodamente con Maduro en su palacio presidencial, en una entevista prochavista para La Sexta y cuyo resultado le pareció de perlas al propio dictador, el periodista valenciano Cake Minuesa se jugaba literalmente la vida desplazándose a Caracas para una mini entrevista, en la calle, entre la población convocada, a Juan Guaidó, el actual Presidente encargado, reconocido como tal por Occidente, que fue dada a conoce anoche en el programa televisivo ‘El gato al agua‘, de Intereconomía.

EQM

Sobre Venezuela:

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Emanaciones / El blog de Juan Abreu

3849 / Sábado, 2 de febrero de 2019

De lo de Venezuela lo que más me gusta es lo de USA ese Bolton amenazando con mandar a Maduro a Guantánamo (único territorio libre de Cuba) y ese USA que parece (sólo parece, eh, los USA con la mayor frecuencia se cagan al final, cuando tienen que actuar véase Cuba) despertar y asumir su destino imperial. No hay nada que necesite más el mundo hoy que USA se decida a asumir su destino como garante y defensor de la libertad es decir su destino imperial. Las nefastas Rusia y China pugnan por convertirse en imperios y en imponer su fuerza económica y militar y sólo puede disuadirlos y detenerlos en caso necesario un USA imperial y fuerte y decidido a defender a toda costa la libertad y la democracia en el mundo. Suelo llamar a Trump el Asno Anaranjado y me burlo y seguiré burlándome del histriónico payaso pero ya les digo que si respalda hasta el final y si es necesario con una libertaria invasión a los demócratas venezolanos, si inflige la primera gran derrota a los castristas (Granada fue un juego de niños) en Hispanoamérica, habrá que votar por Trump.

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Juan Guaidó, actual Presidente encargado de Venezuela, dirigiéndose a los ciudadanos en Caracas. Twitter de Guaidó.

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El poder no está volviendo al pueblo, sino a los ciudadanos [¿Fake news? ¡No, hope news!]

Cayetana Álvarez de Toledo en El Mundo y en su blog, 030119 [enviada especial de El Mundo a Venezuela]

Nada como que un General en activo anuncie su apostasía de la dictadura para elevar los ánimos ante una manifestación por la democracia. No es que esos ánimos estuvieran bajos. Caracas bullía ayer de entusiasmo. Pero la constatación de que el brazo militar se resquebraja fue el estímulo que faltaba. Rodeamos la ciudad, hasta llegar al cruce de la avenida principal de Las Mercedes con la autopista. “El punto más delicado es la autopista”, me explicó Dayana, antes en la más árida resistencia, ahora con el Gobierno legítimo. “Ahí es donde instalan las tanquetas para evitar que entremos en el centro, donde está el poder”. La frase se clavó en mi cabeza. “Donde está el poder…” ¿Y dónde está el poder?

Nos bajamos del coche para llegar andando al escenario, por detrás. De pronto, escuché los heroicos compases del Va, pensiero de Verdi, con letra adaptada a la esperanza venezolana. Y luego el rugir de la gente. Subí al escenario: diputados de todo el arco democrático, ex presos políticos, activistas de Derechos Humanos y algún periodista. Saludé a los conocidos, tantos, porque han sido tantos los años de horror y lucha.

Y giré la vista. Qué impresión: una avenida ancha, recta, sin fondo; una alfombra tricolor tejida de hombres y mujeres. Del otro lado, sobre el hormigón de la autopista, lo mismo. Me acordé de otras manifestaciones a las que he ido: el 8 de Octubre en Barcelona, la de Charlie Hebdo en París… En el fondo se trata de la misma batalla, la de la soberanía y libertad del ciudadano.

Una pantalla gigante sobre mi cabeza empezó a difundir imágenes de portadas de periódicos. Primero pensé que eran noticias de hace más de 20 años y luego me di cuenta de que eran proyecciones. “Caracas vuelve a ser la ciudad más segura de América”. “Empieza el juicio contra los violadores de Derechos Humanos”. “Maracaibo inaugura un hospital de alta tecnología”. No eran fake news, sino hope news. Y entonces me acordé de Évole, claro, que esta noche se hará pasar por periodista para que Maduro pueda hacerse pasar por Gandhi.

Évole, un individuo que ha contribuido decisivamente a la degradación del ecosistema mediático y político español. Un hombre que no pierde ocasión de hacer caja a costa de la verdad y la democracia. Un vendedor de publicidad. En este caso, a mayor gloria de un sujeto que hace beato a Franco. Oh, ah, gime Évole ante Vox. Y luego le pide un teaser, ji, ji, a Maduro. Imagino a la también usurpadora Cilia en el sofá: “Tranquilo, Nicolás, amor, que ya llega Jordi a reconocerte en el concierto de las naciones mediáticas”.

Pero la propaganda, embadurnada de las palabras paz y diálogo, ya no bastará para salvar al dictador. Y esto tiene una lectura que va más allá de este escenario, literal y metafórico. La caída de Maduro no sólo tendrá la virtud de sepultar a un régimen cuyas víctimas se cuentan por millones. También dejará en evidencia las limitaciones del poder mediático en el mundo contemporáneo. No sólo de aquellos medios que defienden la verdad y el orden democrático. También -y esta es la novedad- de los que hacen lo contrario. Évole y Bergoglio, mediadores ambos, descolgados.

Y en eso llegó Guaidó. Y Caracas explotó de júbilo. “¡¡Presidente, presidente, presidente!!” Vi cómo se colocaba junto a la bandera, delante de un océano de gente, el chaleco antibalas debajo de su traje oscuro, y pensé: cómo han cambiado las cosas. Hace un año y medio, en otra manifestación, entonces contra el asalto del Tribunal Supremo a la Asamblea Nacional, Guaidó recibió un disparo de metralla. El vídeo y las fotos circularon por todos los rincones de Venezuela: Guaidó con la espalda perforada y la camiseta cubierta de sangre.

No era una camiseta cualquiera. Llevaba impresa la cara de César Pereira, Cesita, su amigo de 19 años al que los secuaces de Maduro habían asesinado exactamente un mes antes en otra protesta. Guaidó lloró la muerte de su amigo y volvió a llorarla cuando le hirieron a él: “Lo que más lamento es que otra vez han manchado a Cesita de sangre”, dijo bajo la lluvia. Y añadió: “Podrán cortar una flor, pero no van a detener la primavera”.

Ayer repitió su frase fetiche. Pero sobre todo intentó demostrar que su Gobierno no es puramente simbólico. Que tiene la capacidad de hacer efectiva su legitimidad. Es decir, que tiene poder. El Poder con mayúsculas, esa clave. Con este propósito hizo varios anuncios. El primero fue la incorporación de una ex diputada chavista al bloque constitucional. La chica saludó tímidamente desde el borde del escenario. “Y no será la última”, añadió Guaidó, desafiando la base social y política del régimen.

Curtido, firme y frío, Guaidó tiene al mismo tiempo una cualidad política rara y necesaria en este delicado momento venezolano: es un hombre educado, balsámico, que une y sutura. De hecho, cuando era joven, todavía más joven, y prácticamente hasta su proclamación el pasado 23 de enero, su aspiración política era ser presidente de la Asamblea Nacional. Nada más. Le gustaba el diálogo, la transacción, el tono institucional. Anhelaba un papel relevante, pero secundario. Ahora es el líder. Y eso implica negociar, sí.

Pero ante todo exige ejercer una autoridad que aún está en disputa. De ahí su siguiente anuncio, cuidadosamente planificado por su equipo y fundamental para un pueblo famélico: la entrega, en los próximos días, de ayuda humanitaria en tres puntos de la frontera. Uno en Colombia, otro en Brasil, el tercero en una isla del Caribe. Se acabó el pedir, suplicar, a Maduro y sus secuaces que abran un corredor para comida y medicinas. Ahora lo hará el Gobierno constitucional. Y para ello Guaidó pidió a los ciudadanos e incluso a los militares que lo ayuden. A ver qué uniformado resiste esa invitación. “Jaque mate”, murmuró un diputado al escucharle. Y las calles volvieron a explotar.

“¿Cuándo y cómo va a caer Maduro?” Ya no recuerdo si lo pregunté yo o si me lo preguntaron. Nadie lo sabe en Caracas. Y no sé si alguien en Washington. Una cosa es un tuit y otra el desembarco de Normandía. Las especulaciones se amontonan como los presos en el Helicoide: negociaciones para un exilio en México o Rusia: mejor Acapulco que Siberia; una insurrección en bloque dentro de las Fuerzas Armadas… El viernes fui a ver a María Corina Machado en busca de alguna clave. En su despacho entraba una luz suave, como venida del mar.

Machado es una mujer sobrehumanamente valiente, que durante años ha jugado el doble papel de Casandra y Pepito Grillo, cómo odio esa expresión. Ella advirtió que los procesos de diálogo eran pura gasolina para el chavismo. Ella ha explicado que Venezuela, más que una dictadura, es un Estado criminal con terminales armadas y, ojo, también civiles. Y ella dice ahora que el tiempo apremia. Y tiene razón. Basta ver a una madre desesperada abriendo una de las llamadas cajas Clap -granos de arroz mohoso y aceite rancio- que el régimen distribuye entre sus acólitos para que ellos luego las vendan a los parias.

En Venezuela hay hambre. Mucha hambre. Y las recientes sanciones a la petrolera PDVSA van a agravarlo al provocar problemas de suministro de gasolina, diésel y gas. A los chavistas les da igual. “Mira Cuba”, me recuerda mi amigo cubano Ginés Gorriz. Pero el Gobierno de Guaidó no puede permitirlo, porque si no, ¿para qué es Gobierno? La Transición no va a ser fácil, no. “Y, sin embargo, yo soy optimista”, me dijo sonriente Machado. “Esto es irreversible”. Y yo me acordé de Weber y su dennoch:

“Es completamente cierto, y toda la experiencia histórica lo confirma, que no se conseguirá lo posible si en el mundo no se hubiera recurrido a lo imposible una y otra vez. Pero para poder hacer esto, uno tendrá que ser un líder, y no sólo esto sino también un héroe, en un sentido muy sobrio de la palabra. Sólo quien esté seguro de no derrumbarse si el mundo es demasiado estúpido o bruto, desde su punto de vista, para lo que él quisiera ofrecerle; sólo quien esté seguro de poder decir ante todo esto: “No obstante, a pesar de todo, sin embargo [dennoch], sólo ése tiene vocación para la política”.

Y para la democracia, habrá que añadir.

Miré hacia la autopista detrás del escenario y ya se había colapsado. Como tantos otros puntos del país y del mundo. Y Guaidó proclamó, con la voz ya desgarrada: “Tengo la absoluta certeza de que estamos cerca, muy cerca, de la libertad”. Hay ya una nueva realidad en Venezuela, solapada con lo moribundo, pero con fuerza interna y externa suficiente como para provocar un cambio histórico. Venezuela está rehaciendo su destino.

Está sepultando no sólo el chavismo sino una determinada forma de entender y ejercer el poder: el militarismo, el estatismo, el clientelismo, el mesianismo, todo lo que anula al individuo, por la vía de la violencia o de la pura inanición. Esa es la grandeza que esconden estos días inolvidables: el poder no está volviendo al pueblo, categoría colectiva que el chavismo, suma de socialismo y nacionalismo, ha manoseado hasta su destrucción. Está volviendo a los ciudadanos, ayer una legión en marcha; muy pronto un electorado libre y soberano.

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Notas.-

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