Cuerpo y libertad

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Hacer la carrera

Pedro Sánches, que abolirá la prostitución (miente), hay que hacer lo imposible para liberar a cuantas mujeres de esas lo deseen.

Andrés Trapiello en El Mundo, 221021

LAS paredes de la casa son blancas. En una de ellas hay colgado un cuadro. Solo uno. Se ve en él el pico de una mesa cubierta por un tapete, acaso de seda, una de esas telas antiguas a las que el tiempo, el sol y las miradas han ido deshilachando a base de enganchones.

Sobre la mesa, un plato, un cacharro y un pequeño jarrón de cristal, en el que hay puestas en agua unas rosas y unas anémonas. Detrás, un espejo y una hoja de papel. En ella se ven abocetadas unas figuras de Las mujeres de la vida del Museo de Bilbao.

En la hoja el autor de ese interior, Ramón Gaya, ha escrito: «Homenaje a las prostitutas de Solana». El cuadro de Solana estuvo expuesto hace unos años en el Prado y esas cuatro mujeres tuvieron sus coloquios con los bufones de Velázquez, quiero decir que hablaron entre ellos el lenguaje de la misericordia.

Se le vienen a uno a la memoria esas dos pinturas al oír, hace unos días, a uno del sindicato de proxenetas: «Están en peligro cuatrocientos mil puestos de trabajo. Cuatrocientas mil mujeres pueden ir al paro». Al hombre que vive de su explotación, que les ha arruinado el presente, le preocupa el futuro de esas mujeres. Se refería, claro, al presidente del gobierno que abolirá la prostitución (miente).

Si muchos acuerdos políticos se amañan en las trastiendas, algunas batallas se dejan a las hipérboles: abolición, cuatrocientas mil. Ni habrá abolición, ni son cuatrocientas mil. Nadie sabe su número exacto, tampoco el dinero que se mueve. El dinero de la trata de blancas es negro. Pongamos la mitad: doscientas mil personas repartidas en cientos de locales y puticlús de carretera más o menos infectos. No hay sociedad ilustrada y democrática, no debería, que pueda soportarlo. No sin hipocresía, que es, como se sabe, la parte necrosada de la conciencia.

Pero aunque no haya abolición, ni llegue a haberla, hay que hacer lo imposible para liberar a cuantas mujeres de esas lo deseen. Los anarquistas, conscientes de que las hipérboles suelen ser cheques sin fondos, idearon, ellos, los adalides de todas las aboliciones, una alternativa al bromuro radical o la castración: los liberatorios. Comprendieron que no se trataba tanto de ser libre para ejercer la prostitución, como para dejar de hacerlo.

Uno sabe, y usted también, que se ha escogido la palabra abolición porque remite a la esclavitud. El principio kantiano es el mismo: «El cuerpo humano no tiene precio, tiene dignidad». Traducido: está por ver que alguien sea libre de vender su cuerpo, pero nadie tiene el derecho de comprarlo.

Lo hemos visto mil veces en la televisión y en el cine. Las circunstancias en que fueron reclutadas, el modo en que se las extorsiona. Recluidas, sin ver la luz del día, marchitándose en menos tiempo que una anémona. Las cadenas no tan invisibles de la miseria y la ignorancia, el terror y la violencia.

Cambiemos por un momento de escenario.

Válgame Dios es uno de los nombres más bonitos que puede llevar una calle. Está en Madrid. Sólo lo supera, a mi modo de ver, el de la calle del Desengaño. En esta última ejercen la prostitución cuatro o cinco chicas avejentadas. La heroína es lo único que las mantiene en pie, o sea, se tambalean sosteniéndose en la pared, parecen zombis. Válgame Dios es, por el contrario, una calle corta, soleada, agradable.

En una de sus casas vivía una mujer que recibía. Antonio Machado la visitaba de vez en cuando. Marqueríe cuenta que solía ver «al poeta y su coima en una taberna de la Red de San Luis». Machado recordó aquellas visitas en estos versos: «Y rosas en un balcón / a la vuelta de una esquina / calle de Válgame Dios».

En Granada me hablaron de una de esas mujeres que recibía. Corriente, del pueblo, cuarentaitantos años. Dos tardes por semana en un meublé discreto del barrio de la Manigua. Su clientela más o menos fija sufragaba los estudios de sus hijos.

Volvamos con los liberatorios anarquistas. Les buscaban un trabajo. Unas dejaban la prostitución, otras no («Para que tú seas decente, yo soy puta», le espetó una de ellas a la activista de Mujeres Libres que trataba de apostolarla). Se ha de acabar con el sufrimiento de la calle Desengaño, con el tráfico de mujeres, con el proxenetismo, pero ¿qué ley podrá impedir a la compañera de fatigas de Machado cobrar por lo que hace y a Machado mismo pagar por lo que busca, fuese lo que fuese lo que buscara en ella?

Se dirá que por un Machado hay cuatrocientos mil puteros desalmados y por cada mujer «discreta» y libre, doscientas mil que no pueden ser ni una cosa ni otra. Y sí, lo que caracteriza las sociedades ilustradas y democráticas es que se legisla para las mayorías, pero sin olvidar las minorías. La excepción no es más que la regla, pero la regla precisamente preserva la excepción.

Puestos a anunciar aboliciones, cuánto más oportuno hubiera sido, aprovechando la efemérides, abolir todo lo que aún pervive de Eta, allí y aquí. Pero no, siempre hay quien busca hacer carrera con las hipérboles. «Hacer carrera, hacer la carrera», decía Carlos Pujol.

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Tonnntos del jueves y el viernes

Santiago González en su blog, 221021

Manuel Marchena, en su condición de presidente de la sala de lo Penal del Tribunal Supremo, ha enviado a la pobre Meritxell, mi Meritxell, un requerimiento para que le diga en qué fecha va dar inicio al cumplimiento de la pena de inhabilitación especial para el rasta que pateó a un policía”.

Mi amigo Kino Sainz Maza me enviaba una foto del ministro de Cultura, Miquel Iceta junto a una observación razonable: “España es el único país del mundo donde no necesitas estudios para ser ministro, pero es necesario hacer un curso para sacar al perro a hacer cacas.”

Miss Bennet: Estoy a favor de la prostitución, de su regulación, de que paguen impuestos y de que se acabe con las mafias. Si una chica de 16 años puede, sin conocimiento de sus padres cambiarse de sexo y abortar, ¿por qué una mujer de 30 no puede ganar dinero con su cuerpo?

Daniel Gascón interpreta a Arnaldo Otegi en su discurso a las víctimas: “Sentimos el dolor que nos obligasteis a causaros”.

luigi dijo: Cambio asesinos usados por presupuestos sin estrenar.

belisario interpreta a Sánchez: “Qué feliz coincidencia, Arnaldo. Nosotros tenemos unos Presupuestos en un pincho, y si para aprobarlos tenemos que sacar a doscientos presos de la cárcel, los sacamos. Si no me creéis, preguntadle a Junqueras”. Y ya puesto, añadió: “Ni el guionista más retorcido de Hollywood podría haber imaginado un personaje tan repelente como Zetapé. Es un cóctel perfecto de maldad, estupidez, jeta y cursilería”.

Louella Parsons dijo:

Si les digo que Otegui es un HdP,
¿qué creen que quiero decir?
Pues eso. Un Hombre de Paz.

Gulliver llevaba a mi blog uno de sus célebres ovillejos:

Paz, amor y verdad

¿De qué es Otegui capaz?
¡De paz!
¿Qué da El Prenda con ardor?
¡amor!
¿Ves en Sánchez probidad?
¡y verdad!

La esperanza abandonad,
tiene España por delante
si manda Su Sanchidad
un futuro rebosante
de paz, amor y verdad.

EvaRisto Mejide se ha puesto Risto de nombre artístico. Tú deberías llamarte Rico Jiménez Losantos. Yo me llamaría Thiago, si no fuera porque es el nombre de un futbolista brasileño y la gente creería que lo hago por darme pote.

Bueno, pues Risto o EvaRisto es un tonto que hace podio: “Francisco Franco era gay”. Algunos contertulios, igual de lumbreras que el patrón, opinaron que Hitler y otros líderes de la derecha también eran homosexuales. Estuvo muy oportuna Pilar García de la Granja, al decir que quizá también lo fueran Fidel Castro y el Ché Guevara, lo que vino a acabar con las bromas al momento.

Mejide citó a una televisión alemana: «Los Franco tienen una hija, Carmencita. Pronto corre el rumor de que no es hija de Franco, sino de Ramón, su hermano pequeño. Y que la madre no es Carmen Polo, sino una prostituta. A ella nunca se la vio embarazada y tenemos pruebas que sostienen que a él no le interesaba el sexo».

¿Puedo contar lo de éste? preguntaría Lola, después de beber de la copa de su Balta. “Era maricón”. ¿Quién? Franco. Como en todos los órdenes de la vida nuestra izquierda defiende al mismo tiempo los derechos LGTBI y el ‘maricón’ denigratorio cuando les conviene y muy especialmente cuando el denostado no pertenece a la tribu.

Sé que ya lo he contado, Federico, pero es que no me canso. Lola Delgado manifestó la sumisión a su señor al pedirle permiso para sacar a relucir de manera tan poco elegante las preferencias sexuales de Fernando Grande. Pero al mismo tiempo demostró su   tontería. Cuando Villarejo grabó la conversación, el futuro ministro del Interior llevaba cinco años casado con su novio, Gorka Arotz.

Ramón Pérez Maura exponía una perplejidad muy razonable en su columna de El Debate: “Que alguien me diga en qué Parlamento del mundo se aplaudiría desde el Gobierno a un diputado condenado por agredir a las fuerzas del orden. Un solo ejemplo y me rindo”.

Pablo Haro Urquízar: No sé si tengo más ganas de que quiten el escaño a Alberto Rodríguez o que puedan imputar a Meritxell Batet por desobediencia. Unidas Podemos exige a Marchena  “no inventarse un castigo añadido a la sentencia original. Prueba evidente de lo mal que emplean el lenguaje estos estúpidos: no es añadido a; es implícito en.

belisario dijo: España, país donde un partido que tiene a doscientos asesinos es socio preferente del gobierno. La Unión Europea, organización que permite esas cosas.

Doscientos en el talego, fuera muchos más.

Iñaki López es un fenómeno al que subimos al podio el día que riñó a Isabel Díaz Ayuso por sus críticas al Papa: “No sabe que el Papa habla ex cathedra”, dijo el pobre, revelando que no sabe lo que quiere decir ex, ni lo que significa cathedra.

Ayer se puso muy nervioso cuando un joven cineasta, Jon Viar Aparicio, cuestionó el regalo que la prensa amiga hace sistemáticamente al terrorista Otegi. Yo conozco y quiero a este chico desde que sus padres eran novios. Y abrochó el asunto con palabras maestras: “estoy escuchando a algunos tertulianos desde aquí que dicen que se analice el terrorismo pero no las ideas…

Pero quiero decir públicamente que este es un enfoque muy erróneo. No solo hay que condenar los crímenes sino también aquello por lo que mataron, que era un delirio de pureza identitario, un delirio racista”. Iñaki López lo despidió apresuradamente y Jon Viar no renunció a la última palabra, aunque la tuvo que escribir en Twitter:

“Esperpéntica entrevista de Iñaki López, que me ha cortado rápido. Para blanquear a Otegi conmigo que no cuenten”.

Hoy le dedica una columna muy meritoria Julio Valdeón en La Razón.

Noflor: Cuando la izquierda pierde una elección, intenta destruir el país. Cuando gana, lo consigue”.

Arnaldo Otegi en El Correo: “Sería un paso cualitativo importante que otros hicieran sus declaraciones del 18 de octubre. Qué importante sería que Felipe González dijera: “

Yo he organizado los GAL”. Algo he debido de perderme. ¿O es que Arnaldo  Otegi nos confesó el lunes “yo organicé la banda terrorista ETA”?

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Prostitutas en pie de guerra contra Irene Montero: “Trabajamos de forma libre y voluntaria”
Las trabajadoras del sexo reclaman que se regule la profesión en vez de prohibirla: “La ley del ‘solo sí es sí’ no es inteligente ni práctica

El PSOE y Podemos andan en plena carrera para ver quién se cuelga la medalla por abolir la prostitución. Los socialistas insisten en que el asunto requiere una ley integral, mientras que la ministra morada de Igualdad, Irene Montero, asegura que con su ley del “solo sí es sí” sería suficiente. Y mientras tanto, desde las asociaciones de ayuda a las prostitutas denuncian que el Gobierno toma decisiones sin dejar hablar a las mujeres trabajadoras del sexo, lo cual tiene muy poco de feminista.

“Lo que hacen es estigmatizarnos y precarizarnos”, nos cuenta Nina, una scort de Madrid. “En mi entorno, todos, todas y todes estamos trabajando de manera libre y voluntaria“, nos cuenta Marcos, un gigoló sevillano masculino (que también existen aunque el Ministerio de Igualdad nunca hable de ellos).

Piensan que detrás de cada prostituta hay un proxeneta y eso es totalmente falso. El problema es que la ministra de Igualdad se maneja con datos totalmente erróneos de asociaciones abolicionistas. Toda la gente que conozco ejerce la prostitución porque le da la gana y porque han decidido que esa es su forma de vida”, afirma Emérita, una prostituta trans de Murcia.

La abolición no es la solución” ha señalado Nacho Pardo, portavoz de Cats (Comité de Ayuda a las Trabajadoras Sexuales). “Esta situación requiere un debate profundo dejando hablar a las protagonistas. La decisión que plantean desde el Gobierno no es inteligente ni práctica”.

Según Pardo, prohibir la prostitución supondrá “condenar a la precariedad a mucha gente que se va a encontrar de la noche a la mañana en la calle, con una mano delante y otra detrás y sin poder ejercer”. Garantizar la protección económica y social de las prostitutas es una tarea imposible, empezando por el hecho de que son personas que no existen para el sistema: no están dadas de alta en la Seguridad Social, no tienen contrato, no cotizan, no tienen bajas y no tienen paro.

“Solo sí es sí”: una ley muy poco feminista

Además, la profesión más antigua del mundo no va a desaparecer porque lo diga una ley, sino que se mantendrá en un ambiente clandestino, el perfecto “caldo de cultivo para mafias que intenten acaparar el negocio”. afirma Pardo. Y con respecto a la ley del “solo sí es sí”, considera que “es de cajón que tenga que haber un consentimiento para mantener relaciones sexuales. Pero en la ley se está negando ese consentimiento a las personas que ejercen la prostitución alegando que está viciado por razones que se sacan de la manga en cuanto a moralidades y otras historias que no entendemos”.

Otro “grave error” de la ley de Montero es que “criminaliza y estigmatiza a las prostitutas que quedan reducidas a poco menos que niñas que no saben lo que quieren. Papá Estado y mamá antropóloga saben lo que quieren las prostitutas porque ellas no tienen ni idea”, explica Pardo. “Como yo moralmente no estoy de acuerdo con la prostitución, cojo, me invento que el 95% de las prostitutas tienen detrás una red de trata y como están alienadas, no les doy voz para hablar. Eso es muy denigrante. No dar voz a una mujer por el hecho de que ejerce la prostitución, no es nada feminista”.

“Aquí hay que hacer un debate profundo, con datos reales de asociaciones serias que afirman que una de cada siete prostitutas tienen detrás a una red de trata (no el 95%) y hay que dar voz a las personas”, insiste Pardo.

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El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

Revista de Prensa

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Pablo Casado e Inés Arrimadas, en una reunión en febrero de 2020.
Pablo Casado e Inés Arrimadas, en una reunión en febrero de 2020.DAVID MUDARRA

Negritos crónicos

Lo deplorable es que Pablo Casado e Inés Arrimadas participen animadamente en las ceremonias de blanqueo del nacionalismo sedicioso

Arcadi Espada en El Mundo, 261021

EL INTERMEDIARIO Luis Conde invitó este fin de semana a la misma mesa a ex delincuentes y constitucionalistas, en una ronda más del llamado Civet de Fonteta, lugar ampurdanés en el que se hace el mejor recuit de trapo del mundo. Dado que el objetivo del anfitrión es que las cosas cuajen no se acaba de entender que no llamara delicadamente Recuit a su asamblea y prefiriera esta cerdada, tan desagradable, de sangre amasada. Aparte de esto nada tengo que objetar al intermediario.

Como tantos, incluidos bastantes periodistas, vive de unos y de otros y el Civet es la parte escultural del negocio. Lo deplorable es que Pablo Casado e Inés Arrimadas participen animadamente en las ceremonias de blanqueo del nacionalismo sedicioso. Ciertamente, Jordi Sánchez y el resto de condenados por atentar contra la democracia han sido indultados por el Gobierno. Y por eso se les pone el ex. Pero el ex no evita el ecs ni la liquidación penitenciaria de sus culpas obliga a la absolución civil.

Como Arrimadas y Casado comparten empleo con Sánchez y otros cedicios es inevitable que se encuentren en muchos actos; aunque también en ellos deberían guardar la distancia social y ¡que sea yo el que deba decirlo! usar una ceñida mascarilla. Pero una fiesta de germanor es algo bien distinto. No puede excusarles la posibilidad de que evitaran el saludo si es que lo hicieron con los ex delincuentes.

La complicidad está en la mera asistencia y la interacción social no la da el que los comensales se saluden, sino las negritas de las crónicas: su indeseable promiscuidad. Al margen de la propia humillación de estar presente, Casado hubo de sufrir, además, la que propinó el anfitrión a Alejandro Fernández, al que en su discurso ni siquiera citó entre los políticos presentes, siguiendo la acendrada tradición nacionalista de ignorar la existencia del Partido Popular en Cataluña.

Aunque bien empleado le está a Fernández por ir a donde en realidad no le llaman. Casado y Arrimadas tuvieron la mala suerte de que Otegi al que le gusta el civet con delirio y Junqueras tuvieran un irrevocable compromiso previo con sus compadres presos y no pudieran asistir. La fiesta habría tenido un punto de excitación insuperable y es probable que ambos se hubieran ganado un editorial bizcocho del otro conde intermediario.

Y esta conclusión vejatoria de que los únicos que se esfuerzan en demostrar que Cataluña no está partida sean patéticamente sus parias.

Es deplorable que Casado y Arrimadas participen animadamente en las ceremonias de blanqueo del nacionalismo sedicioso

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Peor imposible
Ilustración de Sean Mackaoui [Suiza, 1969] para el texto

Peor imposible

La autora critica el reparto de cromos de PSOE y PP para renovar varios órganos constitucionales y recuerda que la Carta Magna propugna lo contrario: que las mayorías parlamentarias no se reproduzcan automáticamente en ellos. Sánchez y Casado incumplen formal y materialmente la Constitución, pese a afirmar con desfachatez lo contrario

Elisa de la Nuez en El Mundo, 261021

 

QUIZÁ no hay mejor ejemplo del deterioro institucional de nuestra democracia que el reciente acuerdo alcanzado por los líderes de los dos grandes partidos para repartirse el Tribunal Constitucional, el Tribunal de Cuentas, el Defensor del Pueblo y hasta la Agencia de Protección de datos, aunque me centraré en los dos primeros dado que el Defensor del Pueblo es irrelevante y la Agencia de Protección de Datos no es una institución de contrapeso. Nada nuevo, dirán algunos, puesto que es lo mismo que lleva pasando los últimos 30 años: los partidos políticos colonizan las instituciones y se reparten los puestos atendiendo a sus mayorías parlamentarias.

A veces los candidatos elegidos son más o menos idóneos para el cargo; otras no lo son en absoluto y no tardan en demostrarlo recordemos la dimisión como magistrado del Tribunal Constitucional del actual consejero de Justicia de la Comunidad Autónoma de Madrid, Enrique López, por conducir ebrio. Pero el caso es que hasta ahora íbamos tirando, aunque es indudable que nos hemos ido dejando jirones de credibilidad por el camino, como demuestra la creciente desconfianza de los españoles en estos organismos constitucionales.

Sin embargo, me temo que hemos llegado a un punto de no retorno donde lo que está gravemente amenazado es un principio básico de la democracia representativa liberal: la existencia de instituciones contramayoritarias o checks and balances profesionales e independientes capaces de controlar el poder político. Sin estos contrapesos, sencillamente, no es posible garantizar ni el cumplimiento de las normas, ni el principio de igualdad ante la ley, ni la transparencia, ni la rendición de cuentas que son esenciales en una democracia avanzada.

Las razones que me llevan a pensar que este acuerdo es particularmente peligroso desde un punto de vista democrático son varias. La primera y más obvia es que los dos grandes partidos que han sido incapaces de alcanzar grandes acuerdos esenciales para los intereses de los ciudadanos porque consideraban que les perjudicaba electoralmente (pensemos en la pandemia) sí pueden hacerlo cuando se trata de algo que les interesa directamente, aunque nos perjudiquen a todos.

Y, para colmo, nos explican que se trata de un gran avance para desbloquear las instituciones y que así se da cumplimiento a la Constitución, cuando precisamente si hay algo que se está pisoteando con este tipo de acuerdos son las normas constitucionales y las leyes que las desarrollan que establecen varios requisitos fundamentales que se obvian no ya en cuanto al fondo sino también en cuanto a la forma.

Empezaremos por la necesidad de seguir un procedimiento formal para nombrar a los candidatos, que exige la intervención de las Cortes Generales y, además, del Gobierno y del Consejo General del Poder Judicial en el caso del Tribunal Constitucional. Así, la Ley Orgánica del Tribunal de Cuentas que desarrolla el artículo 136 de la Constitución exige que los consejeros sean designados por las Cortes Generales, seis por el Congreso y seis por el Senado, mediante votación por mayoría de tres quintos de cada una de las Cámaras.

Esto tiene su lógica, dado que estamos ante el supremo órgano fiscalizador de las cuentas y de la gestión económica de Estado y de su sector público, que depende directamente de las Cortes Generales y que ejerce sus funciones por delegación del Parlamento en el examen y comprobación de la Cuenta General del Estado. Por tanto, el que los parlamentarios se enteren literalmente por la prensa como el resto de los mortales de quiénes van a ser consejeros del Tribunal de Cuentas previa negociación opaca y sin luz y taquígrafos entre los mandatarios de los líderes de los grandes partidos supone una vulneración flagrante de la letra y el espíritu de la Ley que intenta evitar que sean precisamente los controlados los que nombren a los controladores.

Lo mismo puede decirse de la renovación del Tribunal Constitucional, que según el artículo 159 de la Constitución se compone de 12 miembros nombrados por el Rey, cuatro a propuesta del Congreso y cuatro del Senado por mayoría de tres quintos de sus miembros y dos a propuesta del Gobierno y otros dos a propuesta del Consejo General del Poder Judicial.

El segundo requisito se refiere a la idoneidad de los candidatos. Aunque hoy parezca casi una broma a la vista de los nombres de algunos de ellos, la Constitución pretendía que las personas que accedieran a estos cargos tuvieran una reconocida competencia para ocuparlos. Por eso, para ser consejero de Cuentas se exige ser censor del Tribunal de Cuentas, censor jurado de Cuentas, magistrado, fiscal, profesor de Universidad o funcionario público perteneciente a un cuerpo para cuyo ingreso se exija titulación académica superior, abogado, economista y profesor mercantil, con más de 15 años de ejercicio profesional.

Se entiende, aunque no se explicita, que se trata de ejercicio profesional precisamente en el ámbito de las competencias propias del Tribunal de Cuentas, dado el carácter muy técnico de sus funciones. Por su parte, para ser magistrado del Tribunal Constitucional se exige ser un jurista de reconocida competencia con más de 15 años de ejercicio profesional.

Pues bien, lo que la Constitución busca cuando establece estos procedimientos de designación que requieren de amplias mayorías y exige que los candidatos reúnan ciertos méritos (de forma, además, pública, de ahí la reconocida competencia) es que estas personas puedan desarrollar sus funciones con profesionalidad y con total independencia, dado que, conviene no olvidarlo, estamos ante instituciones de control del poder político y se presume que pueden recibir presiones políticas y/o mediáticas que pueden resultar difíciles de soportar.

En ese sentido, no cabe duda de que tener criterio técnico propio, o, dicho de otra forma, jugarse el prestigio profesional a la hora de tomar decisiones políticamente sensibles, es un elemento importante a la hora de ser capaz de aguantar dicha presión; pero, por si no fuera suficiente, la propia Constitución establece que los miembros del Tribunal de Cuentas gozarán de la misma independencia e inamovilidad y estarán sometidos a las mismas incompatibilidades que los jueces.

Para los miembros del Tribunal Constitucional además de preverse un régimen de incompatibilidad estricto con la política, los sindicatos, la judicatura, y cualquier actividad profesional o mercantil lo que se les garantiza constitucionalmente es la independencia y la inamovilidad durante el ejercicio de su mandato.

Pero es más, la Constitución también quería desligar el nombramiento de los miembros de estas instituciones contramayoritarias o de contrapeso de los ciclos electorales. Por eso, los mandatos son muy largos (nueve años tanto para los consejeros de Cuentas como para los magistrados del Tribunal Constitucional) y las renovaciones se hacen por terceras partes.

Excuso decir que nuestros partidos no se han tomado nunca muy en serio estas previsiones, por lo que es habitual que haya consejeros y magistrados con mandatos caducados que permanecen en sus puestos hasta que se alcanza el consenso necesario o, para ser más exactos, hasta que se decide el reparto de cromos que tiende a coincidir con los cambios de mayorías parlamentarias, aunque bien es cierto que el Partido Popular ha conseguido retrasar en ocasiones notablemente (como en el caso del Consejo General del Poder Judicial) estos cambios.

EN TODO caso, lo que me interesa resaltar es que la Constitución quería justamente lo contrario: que las mayorías parlamentarias no se reprodujesen automáticamente en las instituciones de contrapeso. Claro que también pretendía que los candidatos nombrados fueran los más idóneos técnicamente y así se reconociese no sólo por un amplio consenso de los llamados a designarlos sino a ser posible por sus pares, que son los más adecuados para reconocer la competencia técnica.

Y, sobre todo, que pudiesen desempeñar sus funciones con independencia dado que, por definición, hablamos de preservar la función de la incómoda tarea de controlar al poder político.

Por último, estamos hablando de un procedimiento público y transparente. Más allá de que lo ideal sería la presencia de varias candidaturas, de lo que no cabe duda es de que se está pensando en sistemas de designación públicos, con intervención destacada de las Cortes Generales, con luz y taquígrafos. Algo a años luz de las conspiraciones de pasillos que termina con los nombres de los agraciados en las redes sociales.

Eso sí, con comunicación formal posterior a sus señorías para que propongan candidaturas, suponemos que precisamente con esos nombres. Una tomadura de pelo.

Creo que con lo dicho es suficiente para llegar a la conclusión, más allá de los perfiles concretos de los candidatos elegidos por unos y otros (lo que daría para otra tribuna, aunque basta con decir que los cuatro propuestos por PP y PSOE para el Tribunal Constitucional han sido previamente vocales de este deslegitimado órgano a propuesta de dichos partidos), de que nuestros partidos políticos o, para ser más exactos, Pedro Sánchez y Pablo Casado, no sólo incumplen formal y materialmente la Constitución, pese a afirmar con desfachatez lo contrario, sino que están poniendo en grave riesgo el adecuado funcionamiento de los contrapesos que todavía quedan en nuestro país.

Y esto, gobierne quien gobierne, me parece una pésima noticia.

Elisa de la Nuez es abogada del Estado y coeditora de ¿Hay derecho?

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Clint Eastwood, en 'Sin perdón'.
Clint Eastwood, en ‘Sin perdón’

El nonagenario radiante

Ha habido unos cuantos americanos capaces de trasladar a sus cuerpos físicos la épica de todo un país. Estados Unidos tiene una manera huracanada de encarnarse en héroes y heroínas, desde Walt Whitman, fundador de la fraternidad americana, hasta Clint Eastwood, el hombre del metro noventa y cinco más atlético y desafiante de la pantalla.

La última de las discriminaciones que aún quedaba en pie (pues han sido combatidas con denuedo las de raza, sexo, política o religión), era la de la edad, y esta la acaba de fulminar Eastwood en la reciente película Cry Macho. No es la primera vez que el cineasta construye un filme en el que celebra y exalta la senectud.

Clint Eastwood tiene 91 años. Y ha sido capaz de ponerse delante de las cámaras y seguir dando puñetazos (bueno, en Cry Macho solo da uno, por cierto muy original y elegante) y de seguir enamorándose, y aquí lo hace de una mexicana.

El director de esa maravilla llamada Sin perdón no ha disimulado sus opiniones políticas, bastante inclasificables y desubicadas, pues lo mismo apoya el individualismo republicano como defiende el aborto y condena las armas, y dudo mucho que haya habido un cineasta más crítico y lúcido con la dimensión injusta e inhumana de la política internacional de Estados Unidos que Clint Eastwood.

Eastwood es un ejemplo de eso tan estadounidense que ha dado en llamarse el hombre moldeado por su propia voluntad, algo de lo que siempre hemos recelado en Europa, pues no cumplía con los determinismos marxistas y orteguianos de la existencia, pero que siempre hemos visto con inconfesable envidia.

Los europeos cada vez parecemos más un fin de raza, eso sí, un fin de raza muy educado e informado, y queremos que los estadounidenses nos acompañen en nuestro melancólico desplome, pero de repente aparece Clint Eastwood en escena para decirnos que no, que no nos van a acompañar en nuestra forma apaciguada y sensata de entender el arte y la vida.

Al mundo intelectual serio y a la alta cultura, Clint Eastwood les produce mucha incomodidad. Hace ya tiempo que no cabe ni ningunearlo ni menospreciarlo, cosa que sí se le hizo como actor, sobre todo cuando interpretó a Harry el sucio o hacía de pistolero en los westerns de Sergio Leone, que a mí me parecieron siempre obras maestras.

Pero a partir de películas como Bird, su figura de cineasta comenzó a despegar y alcanzar vuelos elevadísimos, y su cine ha ido creciendo en sofisticación y solvencia moral y política. Él ha conseguido una refundación de la épica americana, basada en personajes con vidas de una vulgaridad heroica, de un fracaso lleno de poesía y culpa.

Ha convertido a sus héroes fracasados en una especie de ángeles de la belleza. Ha puesto el dedo en todas las llagas de la política y ha salido airoso siempre. La complejidad de su figura desbarata la idea del creador que tenemos en Europa, por la sencilla razón de que Clint Eastwood no es un intelectual ni un moralista.

Por ejemplo, su condena de las guerras en sus películas es sutil y distinta. Puede que Europa haya dejado de creer en la fuerza descarada y elemental de la vida, que es lo que hay en el cine de Eastwood. En Europa creemos más en los laberintos de la ideología que en la furia de vivir.

¿Cómo es posible que un guaperas de los años 50, un pistolero de serie B de los sesenta, un policía macarra de los 70, se haya convertido en el genio cinematográfico más grande de los últimos 30 años? Tal vez porque sobre él no opera esa concepción pasiva e historicista del arte, tan pegajosamente moralista, que tanto nos pesa a los europeos.

Se viene hablando, desde la salida norteamericana de Afganistán, de la pérdida de liderazgo político y militar de Estados Unidos en el mundo, obviando algo de una importancia trascendental, como es que ese liderazgo descansa en una colonización cultural poderosísima que sigue vigente.

Una nueva película de Eastwood es siempre un ciclón. Sus películas están más allá de la opinión. Es cierto que Cry Macho tiene imperfecciones, pero lo prodigioso es que da igual que las tenga, porque en el cine de Eastwood el grado de adhesión a la vida es superior a cualquier consideración crítica en la que nos empeñemos por muy rigurosa que sea.

Un tipo de 91 años que no cree en la vejez, que no cree en la existencia de la tercera edad, es un triunfo de la vida. Un tipo de 91 años que se comporta como si no existiera el tiempo y la muerte es una fuerza de la naturaleza que está más allá de la razón. Un tipo de 91 años que sí cree en la belleza y en la poesía como lo haría el mismísimo Walt Whitman solo merece un aplauso rabioso, porque aplaudir a Eastwood es aplaudir el misterio de la vida.

Manuel Vilas es escritor. Su último libro es Los besos (Planeta).

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La novela negra latinoamericana se convierte en un género nuevo y diferente que se aparta del canon que podríamos llamar clásico
La novela negra latinoamericana se convierte en un género nuevo y diferente que se aparta del canon que podríamos llamar clásico

La novela negra, un género ejemplar

Sergio Ramírez en El País, 261021

La novela policíaca, conocida mejor como novela negra, ha tenido la fama mal merecida de ser una literatura de segunda, libros de leer y tirar sin más consecuencia que el buen rato que el lector pasa tratando de adelantarse a averiguar quién es el asesino, papel que tradicionalmente estaba reservado al mayordomo de chaquetín a rayas.

O, como en las novelas de Agatha Christie, esperar el momento final en que el inspector Poirot reúne al total de los sospechosos alrededor del fuego de la chimenea, todos cómodamente sentados, para explicarles los entramados del crimen y señalar al culpable, que se halla invariablemente entre los circunstantes.

Se suele olvidar que la novela negra, tan vilipendiada, tiene por fundador nada menos que a Edgard Allan Poe. Y yo, tras repetidas lecturas de Raymond Chandler y Dashiell Hammett, entrenándome en el género, los coloqué sin vacilaciones en el santoral de mis autores de culto.

Para empezar, ambos fueron capaces de desarrollar un estilo inconfundible, cortante y a la vez contundente, capaces de describir con trazos duros a tipos duros que se mueven en un ambiente crepuscularmente corrompido; y sus detectives estrella, Philip Marlowe y Sam Spade, los dos indefectiblemente ligado al mejor rostro que pudieron haber encontrado, el de Humphrey Bogart, son pesimistas y desilusionados, cínicos y un tanto alcohólicos, pero dueños de un cierto espíritu ético, que los lleva a resistir a las infaltables femmes fatales, y a la no menos erótica tentación del dinero.

La novela negra latinoamericana viene de estos dioses tutelares, pero en el trasiego se convierte en un género nuevo y diferente que se aparta del canon que podríamos llamar clásico. Diferente, en primer lugar, porque resulta teñido por la anormalidad política, que tiene que ver con las múltiples debilidades institucionales tan crónicas que padecemos, y que como una marea sucia y aceitosa se mete por todos los resquicios de la realidad, y por tanto del relato.

En la novela negra anglosajona, un policía o un investigador privado pueden ser todo lo desordenado que quieran en su vida privada, pero en su oficio tienen detrás el respaldo de las leyes, y de las instituciones judiciales. Los héroes de nuestra novela policial, en cambio, resultan siempre contaminados, empezando por la corrupción, que es orgánica y no deja escape, o los favores políticos que llevan tantas veces al apañe y a la impunidad.

O, ahora en día, de manera más profunda como factor de distorsión de la justicia, el poder envolvente del narcotráfico, que induce al héroe a asumir una conducta de dualidad moral, como en el caso de El ‘zurdo’ Mendieta de Elmer Mendoza, en el escenario de uno de los territorios calientes del tráfico de drogas, como lo es el Estado de Sinaloa; y hay un momento en que a no sabemos dónde se sitúa esa tenue línea que separa lo moral de lo inmoral.

Ya no se diga el héroe que no sale incólume de las tinieblas del pasado, como el Mario Conde de Leonardo Padura, atrapado en la maraña de los recuerdos de la guerra de Angola y en las frustraciones que padecen, tanto él como su compañeros de mala fortuna, metidos dentro de la máquina, ya deterioradora sin remedio, de una revolución que de sueño de cambio pasó a convertirse en una pesadilla burocrática. La Habana de Mario Conde es una ciudad fantasmagórica.

En mi experiencia personal, la novela negra se vuelve un método de explorar la realidad contemporánea de Nicaragua, que me lleva necesariamente a entrar en un paisaje lleno tanto de anormalidades como de excentricidades. Mi inspector Morales se moverá en un terreno sinuoso, e impredecible, porque todo depende del arbitrio caprichoso del poder. Su vida está ligada a la revolución de los ochenta, y debe vivir la contradicción entre lo que esa revolución fue, y el remedio que ahora es.

Y enfrenta la corrupción y los abusos de un poder sin reglas, desde una perspectiva que deberíamos llamar ética, como Sam Spade o como Marlowe. Pero no deja de ser marginal, porque no es un personaje político. Los acontecimientos son los que lo arrastran a observar con ojo crítico las ocurrencias anómalas, y muchas veces grotescas, a su alrededor.

Pierde una pierna combatiendo adolescente en la guerrilla contra Somoza, y la prótesis que lleva le recordará siempre ese pasado que fue heroico cuando se convierte en policía antinarcóticos, y más tarde, cuando termina como investigador privado de un pequeña y pobre oficina en Managua, marginal entre los marginales, y siempre rumiando las preguntas sobre lo que aquel pasado ha hecho de su vida, ahora llena de frustraciones.

Como escritor, creador del inspector Morales, y en muchos sentidos su alter ego, el género negro me da las defensas necesarias para protegerme de la política misma, porque me concede las distancias necesarias; no hay nada más peligroso que el tema de la política en el terreno literario.

El inspector Morales no es un personaje político, ni quienes lo rodean; todos entran en esa realidad pervertida, muchas veces a su pesar, pero no dejan de juzgarla. Y como están armados de humor, un humor negro si se quiere, tienen allí una salvaguarda para no involucrarse en el drama que la realidad contemporánea representa para ellos, y para mí.

Un drama que, si no te cuidas, te puede llevar a la retórica y a las imprecaciones, enemigas mortales de la literatura, pues si no te sitúas lejos de la arenga y de la didáctica política, no sobrevives en las palabras.

Sergio Ramírez es escritor.

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Una instalación que representa al director ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, durante una protesta frente al Parlamento en Londres el 25 de octubre de 2021. (Jason Alden/Bloomberg)
Una instalación que representa al director ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, durante una protesta frente al Parlamento en Londres el 25 de octubre de 2021. (Jason Alden/Bloomberg)

Las redes sociales llevaron a mi hija al suicidio. Facebook debe dejar de monetizar la miseria.

Ian Russell en The Washington Post, 261021

La noche del 20 de noviembre de 2017 fue perfectamente normal: nuestra familia se sentó a ver televisión y a reírnos un poco antes de irnos a nuestras habitaciones y decirnos nuestro habitual “nos vemos mañana por la mañana”.

Más tarde esa misma noche, sola en su habitación, mi hija Molly, de 14 años, se conectó a internet por última vez —entre otras cosas, inició sesión en Instagram, donde había sido empujada a una espiral descendente de contenido depresivo— y luego se quitó la vida.

Menos de dos semanas después de que hiciéramos pública la historia de Molly, el director de Instagram, Adam Mosseri, escribió un artículo de opinión en el que prometió “hacer todo lo posible para mantener a salvo a las personas más vulnerables que utilizan nuestra plataforma”.

Hoy, más que nunca, no puedo evitar pensar en la promesa que hizo. “Estamos comprometidos a compartir con el público lo que aprendamos. Deseamos profundamente hacer esto de la manera correcta y haremos todo lo posible para que eso suceda”. No me alegra decirlo, pero ya es evidente que esas palabras demostraron ser vacías.

Es posible que la historia de mi hija Molly no sea conocida para muchos fuera del Reino Unido, pero ayudó a inspirar la Ley de Seguridad en Línea. La “denunciante de Facebook”, Frances Haugen, testificó el lunes 25 ante el Comité Parlamentario Conjunto que la redactó.

Haugen y los documentos que ha compartido han dejado en evidencia cómo, incluso al mismo tiempo que Facebook (propietario de Instagram) pregonó repetidas veces su compromiso con el bienestar de la población joven, ha estado encubriendo investigaciones internas sobre cuán tóxico puede llegar a ser Instagram para ese público, en especial para las adolescentes que pasan por momentos difíciles, como mi amada hija Molly.

Siendo honesto, fue difícil leer las presentaciones internas que demostraron precisamente cómo “aspectos de Instagram se exacerban entre sí para crear una tormenta perfecta” que envía a los jóvenes usuarios con problemas a una “espiral descendente” en la que “las consecuencias concernientes a la salud mental… pueden ser graves”. Todo me sonó terriblemente cierto.

Enterarme de que Facebook sabía que sus plataformas causaban un trauma único en las adolescentes —y que no compartió esos datos con los legisladores ni actuó de acuerdo a las recomendaciones de sus propios investigadores para mitigar estos graves daños— simplemente me horrorizó. “Facebook se convirtió en una empresa valorada en un billón de dólares gracias a que pagó sus ganancias con nuestra seguridad y la de nuestros hijos. Eso es inaceptable”, ha dicho Haugen.

Tiene razón. Es hora de que Facebook deje de monetizar la miseria.

Haugen explicó en su testimonio ante el Senado de Estados Unidos cómo los algoritmos de Facebook utilizan clasificaciones basadas en la captación de audiencia para adaptar el contenido a cada usuario, por lo que a menudo termina mostrando contenido cada vez más extremo en función de los tópicos que cada usuario frecuenta.

En el caso de Molly, esto se tradujo en un feed de Instagram repleto de ideas suicidas y autolesiones. Y nadie fuera de Facebook sabe cómo está diseñado el algoritmo ni cuáles son sus efectos en las y los usuarios. No hay ningún medio por el cual los gobiernos o reguladores independientes puedan revisar las políticas y datos de la empresa para garantizar que su producto no esté conduciendo a mayor daño o incluso la muerte.

Mientras las empresas de redes sociales como Facebook sigan sin ser reguladas, sin supervisión de sus sistemas de clasificación algorítmica ni acceso a los datos internos, la salud y seguridad pública seguirán en riesgo.

Me vi a mí mismo en Haugen cuando dijo: “Decidí revelar todo esto porque creo que todo ser humano merece la dignidad de la verdad”. No soy un experto en salud pública ni en políticas sobre tecnología. Solo soy un padre afligido convocado a utilizar mi voz con la esperanza de evitar que otros padres se unan a esta terrible comunidad. Fui reclutado de forma involuntaria a este largo y arduo movimiento cuyo objetivo es la rendición de cuentas.

El tiempo es esencial. Cada semana que se le permite a empresas como Facebook obstruir y ofuscar, es otra semana en la que niños como Molly perderán la vida innecesariamente. Lo aprendí de mi experiencia personal: ya no podemos darnos el lujo de aceptar las palabras de Facebook al pie de la letra, o pedirle de forma amable que mejore.

Ya ha quedado más que claro que Mosseri y Mark Zuckerberg en realidad no “harán todo lo posible” para mantener seguras a las personas más vulnerables en sus plataformas. Así que ahora le corresponde a los legisladores hacerlo por ellos.

El Congreso estadounidense y el Parlamento británico deben utilizar todas las herramientas disponibles para obtener toda la investigación y documentos internos relacionados con la salud y el bienestar de nuestros niños, y aprobar leyes que protejan a las familias que representan. Es lo que merecen Molly y muchos otros jóvenes que han sufrido como ella.

Ian Russell es el fundador de la Fundación Molly Rose.

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Foto: La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz. (EFE)

El caso es que Yolanda Díaz, de momento, tiene razón

José Antonio Zarzalejos en El Confidencial, 261021

edro Sánchez tiene —esta vez sí— un grave problema. Firmó con Pablo Iglesias un pacto de coalición de 50 folios (diciembre de 2019) que detallaba un programa para la legislatura a ejecutar por el Consejo de Ministros con el apoyo parlamentario del PSOE y Unidas Podemos. Entre los primeros puntos de ese acuerdo, estaba el siguiente:

“1.3.- Derogaremos la reforma laboral. Recuperaremos los derechos laborales arrebatados por la reforma laboral de 2012.

Impulsaremos en el marco del diálogo social la protección de las personas trabajadoras y recuperaremos el papel de los convenios colectivos.

En concreto y con carácter urgente:

  • Derogaremos la posibilidad de despido por absentismo causado por bajas por enfermedad.
  • Derogaremos las limitaciones al ámbito temporal del convenio colectivo, haciéndolo llegar más allá de las previsiones contenidas en el mismo, tras la finalización de su vigencia y hasta la negociación de uno nuevo.
  • Derogaremos la prioridad aplicativa de los convenios de empresa sobre los convenios sectoriales.

Asimismo,

  • Modificaremos el art. 42.1 del Estatuto de los Trabajadores sobre contratación y subcontratación laboral a efectos de limitar la subcontratación a servicios especializados ajenos a la actividad principal de la empresa.
  • Limitaremos la capacidad de modificación unilateral de las condiciones del contrato por parte de la empresa.
  • Revisaremos el mecanismo de inaplicación de los convenios colectivos, orientándolo a descuelgue salarial vinculado a causas económicas graves”.
Yolanda Díaz pide a sus socios que ”se aclaren” respecto a la reforma laboral

Nótese que la redacción precedente huye de cualquier eufemismo, es concreta, precisa y terminante. Se utiliza en cuatro ocasiones el verbo derogar que, según el diccionario de la Real Academia Española, significa “dejar sin efecto una norma vigente”.

El 20 de mayo de 2020, el PSOE (Adriana Lastra), Unidas Podemos (Pablo Echenique) y EH Bildu (Mertxe Aizpurua) suscribieron en el Congreso un acuerdo cuyo primer punto de los tres en que se articula dice:

“Las fuerzas políticas que suscriben este acuerdo se comprometen a derogar de manera íntegra la reforma laboral del año 2012 impulsada por el Partido Popular. La derogación deberá ser efectiva antes de la finalización de las medidas extraordinarias adoptadas por el Gobierno en materia económica y laboral derivadas de la crisis originada por el covid-19”.

En enero y marzo de 2020, respectivamente, mediante los correspondientes reales decretos firmados por el Rey, a propuesta del presidente del Gobierno, Yolanda Díaz fue nombrada ministra de Trabajo y vicepresidenta tercera. Por una disposición similar, en el mes de junio pasado, fue designada, también a propuesta de Pedro Sánchez, vicepresidenta segunda como consecuencia de la dimisión de Pablo Iglesias.

Según la Ley de Gobierno de 1997, en su artículo 4, los ministros “como titulares de sus departamentos, tienen competencia y responsabilidad en la esfera específica de su actuación”, y les corresponde entre otras funciones la de “desarrollar la acción del Gobierno en el ámbito de su departamento, de conformidad con los acuerdos adoptados en Consejo de Ministros o con las directrices del presidente del Gobierno”.

Yolanda Díaz se hizo cargo del Ministerio de Trabajo —el más importante de los que cedió Sánchez a Unidas Podemos— con la expectativa de cumplir el punto 1.3 del pacto de coalición. Su gestión tiene dos límites de naturaleza legal: debe desempeñarla bajo “las directrices del presidente del Gobierno” y siendo consciente de que al Consejo de Ministros le corresponde aprobar “los proyectos de ley” (artículo 5º de la Ley de Gobierno).

La vicepresidencia que Díaz ostenta —y también la de Nadia Calviño— no tiene contenido competencial concreto y el estatuto de sus facultades es el que confiera el presidente del Gobierno, que hasta el momento no ha dictado ninguna resolución al respecto, salvo la encomienda a la responsable de Economía y Transición Digital de la presidencia de la Comisión Delegada de Asuntos Económicos, de la que forma parte la ministra de Trabajo y vicepresidenta segunda, según establece el artículo 2º del texto consolidado del real decreto de 25 de febrero de 2020. Esta y las demás comisiones delegadas tienen una función coordinadora, de tal manera que habilitan a Nadia Calviño para conocer y opinar sobre iniciativas del Ministerio de Trabajo.

Ni las directrices que marque el presidente del Gobierno, ni las facultades coordinadoras de la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, ni las facultades últimas de aprobar los proyectos de ley que corresponden al Consejo de Ministros permiten —ni en todo ni en parte— desconocer el carácter imperativo del pacto de coalición gubernamental, reiterado en el Congreso por los dos partidos que la forman y con EH Bildu.

Por todas estas razones evidentes, Yolanda Díaz tiene razón: debe plantearse al Congreso de los Diputados la derogación de la reforma laboral de 2012 y solo si los partidos firmantes reforman su acuerdo en este punto, por circunstancias sobrevenidas, cabría el desistimiento al que, por el momento, no están dispuestos Yolanda Díaz, ni los sindicatos, ni Podemos ni Izquierda Unida.

Pedro Sánchez podría aducir la cláusula ‘sic rebus stantibus’, a tenor de la cual el pacto entre él y Pablo Iglesias es ejecutable de no sobrevenir circunstancias que alteren el contexto en que se suscribió, como, por ejemplo, la pandemia y, como consecuencia, las exigencias de la Unión Europea que no están alineadas con la derogación completa de la reforma laboral de 2012, aunque acepta la supresión de los aspectos más “lesivos” de aquella normativa. Ocurre que Adriana Lastra reiteró el compromiso de la derogación —mayo de 2020— en pleno confinamiento por el coronavirus.

Los socios de gobierno se reúnen por la crisis de la reforma laboral

Efectivamente, esta es la crisis más importante de cuantas ha padecido la coalición gubernamental, porque afecta al ADN de la izquierda morada. La razón asiste a la ministra de Trabajo y vicepresidenta segunda y no al presidente ni al PSOE, salvo reforma del pacto de coalición. Y si esta no se produce y no se ejecuta el acuerdo de diciembre de 2019, tanto Sánchez como la ejecutiva del PSOE tendrían que ofrecer a sus socios —entre ellos, EH Bildu— una convincente explicación.

Por su parte, Díaz debe aclarar si asumió o no algún compromiso con la Comisión Europea para pasar de la derogación íntegra de la reforma laboral a una modificación de sus aspectos más “lesivos”. ‘Pacta sunt servanda’. O sea: lo pactado debe ser cumplido. Es lo que tienen la audacia temeraria, la improvisación y la precipitación. Casi nunca acaba bien lo que mal empieza.

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Las contamos de dos en dos

Empezar la semana

Santiago González en su blog, 261021

Todavía coleaban durante el fin de semana los ecos de la majadería que puso en antena Risto Mejide sobre una supuesta homosexualidad de Franco que había aireado el amarillismo alemán. El Capitán comentó en mi blog entre la resignación y el laconismo: “Lo sacaron del Valle y ahora del armario, qué trajín”.

Ione Belarra en su mejor estilo: patinazo por la curva al escribir esto: “Alberto Rodríguez fue condenado a pesar de las pruebas que demuestran que él no estuvo allí. El objetivo era quitarle el escaño. El Supremo presiona a la Presidencia del Congreso para retirárselo aunque ambos saben que no es lo que dice la sentencia. Prevaricación”.

O sea, que esta majadera cree que el Tribunal Supremo no entiende las sentencias que dicta y estas tienen como objetivo fundamental quitarle el escaño al rastas. Esta es una definición canónica del delito de prevaricación. La propia ministra Belarra incurre en una especialidad de prevaricación que no se contempla en el Código Penal, pero que quizá justificaría su inclusión para todos aquellos que ejerzan de ministros. Es la prevaricación intelectual, que consiste en decir chorradas a sabiendas. Aunque ella ha imputado falsamente un delito, el de prevaricación, a la presidenta del Congreso y al Tribunal Supremo, lo que constituye un delito de calumnias. Y Pedro Sánchez, como si la cosa no fuese con él. Para completar el despropósito hay que asomarse al editorial que tú comentabas hace un momento y la columna de Xavier Vidal Folch en El País, que se centra en el ataque de la niña de la curva a Meritxell, mi Meritxell, sin una referencia a lo que tiene de agresión al Tribunal Supremo. Se le podría poner en dos años de condena. Bah, no creo.

Él es el gran prevaricador intelectual: Pedro Sánchez. Escucha esta noticia de Europa Press. Lo que dice: “después de más de 40 años de historia de la democracia”, el Gobierno aprobará este martes (mañana) la primera ley de vivienda del país: “Hay que convertir un derecho que está en la Constitución en un verdadero derecho”. ¿Es o no es cumbre este hombre?

Prúsica reproduce una foto de Yolanda Díaz con algunos hallazgos terminológicos de la moza: “matria, urgenta, ertes volcánicos, señoro, autoridadas. La ministra mejor valorada.. A ver quién valora a los valoradores, que diría aproximadamente San Pablo.

Seguramente estás echando de menos a una estrella que acostumbra a ocupar lo alto de nuestro podio… Efectivamente, Irene Montero, la marquesa viuda de Galapagar, también llamada ‘de la Mesa’: “En España es más frecuente que te viole un hermano”.

luigi el gran Luigi, hizo un retrato cabal de la España Eterna:

“Llegó la República y se encontró con que casi no había republicanos. Llegó la democracia y se encontró con que casi no había demócratas”.

Javier Pérez Royo: “De la misma manera que las Cortes Generales pierden el control de la ley una vez que ha sido publicada en el BOE, el juez o tribunal pierde el control de la sentencia una vez hecha pública. “O sea, replica J. Leal, que según Pérez Royo, los jueces pierden el control de ls sentencias una vez emitidas y no pueden obligar a su cumplimiento. ¿Dónde y qué cogno ha estudiado este tío? Derecho y es catedrático de Derecho Constitucional.

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Vídeos

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¡Qué sabe nadie! [1984] La Clave;  José Luis Balbín.

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Musica

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«And I Love Her» [1964] —en español: «Y yo la amo»— es una balada del grupo británico The Beatles [Lennon—McCartney] que procede del quinto tema del álbum A Hard Day’s Night [1964]. La interpretación es obra de Pat Metheny,  guitarrista estadounidense de jazz, reconocido como uno de los más grandes músicos de este género. Via Diana Lobos, 261021

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Humor
Chistes gráficos para desestresar un poco - Home | Facebook

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¿Paciencia palmera?

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Inversión aprobada por Sánchez de 2.000 millones de euros para un bono joven de 250 mensuales

Ketty Garat en LD, 061021

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, escenificarán este jueves en Moncloa el acuerdo alcanzado entre los socios de la coalición sobre los Presupuestos Generales del Estado y la Ley de Vivienda, según adelantan fuentes gubernamentales a Libertad Digital.

Un acto en Moncloa que se celebrará en torno a las 9:00 horas de este jueves justo antes del Consejo de Ministros Extraordinario que dará luz verde a los PGE.

Un pacto ensombrecido por el gol del PSOE a Podemos tras haber ocultado el presidente la inversión de más de 2.000 millones de euros que destinarán las cuentas públicas para un bono joven de ayudas al alquiler.

Una medida que anunció directamente el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este martes en un acto en Sevilla apenas una hora después de que se diera a conocer el acuerdo de los PGE y la Ley de Vivienda en dos proyectos de Ley que se negociaron por separado y de los que Podemos no estaba informado en su totalidad como reconoció la ministra de Asuntos Sociales, Ione Belarra, en una entrevista en la cadena SER.

Desde Moncloa admiten el gol del presidente Sánchez que este martes citó a su vicepresidenta Yolanda Díaz a las 8:00 horas en Moncloa para cerrar los “últimos flecos” del acuerdo, una vez se había llegado al “nudo gordiano de la negociación” sobre la intervención del precio del alquiler.

La estrategia fue conceder a Podemos la medalla de “lograr intervenir el mercado del alquiler por primera vez en España” con unas medidas que permitir fijar precios de forma muy limitada y, admiten en Moncloa, más bien “simbólica”.

frente al simbolismo, la política real: una inversión de 2.000 millones al alquiler para jóvenes que no se incluirá en la Ley de Vivienda sino en los PGE. Argumenta el Gobierno que “ellos priorizaron la negociación de la Ley de Vivienda y se lo hemos concedido”, y se escudan en la doble negociación que mantuvo Sánchez con Díaz de un lado y el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, con Ione Belarra, por otro.

Una jugada que ha dejado roces y tensiones en la coalición que hoy hace de tripas corazón para pasar página intentando asumir la paternidad de las medidas de forma conjunta, como ha hecho la vicepresidenta Yolanda Díaz en declaraciones a los periodistas en un acto en Madrid:

“La negociación presupuestaria ha sido larga, intensa, con multiplicidad de medidas, seguimos cerrando muchos de los puntos del acuerdo. Todas las medidas son versátiles, es un paquete de medidas global y vamos a intentar que sirvan para cambiar la vida de la gente“.

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El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

Revista de Prensa

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Sonata de otoño
Ilustración de Eva Vázquez [España, 1970] para el texto

Sonata de otoño

Juan Luis Cebrián en El País, 251021

En un reciente viaje al Reino Unido he sido testigo de la amargura y ansiedad generadas tras el asesinato del parlamentario David Amess, víctima de un atentado terrorista. Junto a la reflexión sobre la amenaza del fundamentalismo islámico, responsable del mayor atentado producido en nuestro país en toda la historia de la democracia, llegué a la conclusión empero de que un acto así nunca podría llegar a suceder en España en circunstancias parecidas.

Amess fue atacado cuando mantenía una reunión con sus electores para debatir sobre sus aspiraciones, intereses y necesidades. Un gesto inexistente en el comportamiento político de nuestros diputados, que deben su escaño no tanto a los votantes como a los jefes de su partido.

Naturalmente eso se debe a las diferencias en las leyes electorales de nuestros países: representación mayoritaria y con distritos unipersonales en Inglaterra; proporcional con listas plurinominales, cerradas y bloqueadas, más la provincia como distrito, en nuestro caso. Todos los sistemas electorales son imperfectos, y para nada pretendo ahora debatir sobre ellos.

El nuestro, sin embargo, se encuentra en la base de la creciente desafección popular respecto a la clase política, especialmente en lo que concierne a los dos grandes partidos que hasta el momento han vertebrado el sistema.

Ambas formaciones han celebrado recientemente en Valencia dos gigantescas concentraciones de masas con un mismo objetivo: reforzar la autoridad de sus líderes, sometidos a crítica por los llamados barones autonómicos, en la convicción de que la unidad del partido es el bien primordial a defender cara al mantenimiento del poder o a su conquista.

De modo que hasta Felipe González se mostró más tímido que antaño en su disidencia, aunque reclamó el derecho a la crítica. Al fin y al cabo, su impresionante y perdurable liderazgo del partido también contó con el apoyo de la férrea disciplina impuesta por Alfonso Guerra. Los observadores tienden a suponer que la democracia interna de los partidos, exigida por nuestra Constitución, los fragmenta y debilita ante la opinión pública. De ahí la tendencia a ejercer lo que los comunistas denominaron el centralismo democrático.

Aunque Sánchez puede haberse pasado de la raya. El 95% de apoyo a sus propuestas más bien parece el resultado de un congreso a la búlgara que el de un debate en plena democracia liberal.

La casualidad quiso que al tiempo de escuchar las ovaciones y vítores de la nomenclatura de los partidos a sus respectivos líderes cayera en mis manos un ensayo sobre estas mismas cuestiones firmado por José María Maravall y editado por un instituto de Cambridge.

Él, junto con Ángel Gabilondo y Manuel Cruz, integra el mejor equipo intelectual con el que cuenta hoy el partido socialista, aunque no desde la disidencia, sino desde la expresión crítica. Maravall explica la aparente contradicción entre la necesidad que tienen los partidos políticos de rendir cuentas públicas a sus electores y la de mantener la unidad del entramado partidario y la autoridad del aparato.

Esto último conlleva la exclusión de la autocrítica, la invisibilidad del disidente y el miedo de este a hacerse notar. También las recompensas generosas a quienes cambian su condición de militantes por la de obedientes funcionarios. La opacidad de las decisiones del partido en el poder choca así contra la demanda de información del electorado. Un partido desunido y fragmentado suele merecer el castigo de sus votantes; pero la desaparición de la democracia interna acaba por convertirlo en una organización sectaria, engreída de sí misma, gobernada autoritariamente, cegada por la ideología, y guiada por el oportunismo.

El reciente reacomodo gubernamental previo al congreso socialista de Valencia, y los mensajes que de este se desprenden, transmiten la aparente voluntad de Pedro Sánchez de reconducir su errática gobernación hacia los caminos de la socialdemocracia clásica. Es una decisión razonable tras la debacle en las elecciones madrileñas, la pérdida de poder en Andalucía y el fiasco de la moción de censura en Murcia.

Cuestiones estas que sin embargo no estoy seguro hayan suscitado la atención que merecían en las ponencias y debates congresuales, dirigidos en gran parte por los responsables de esas derrotas. El viraje se inscribe además en la recuperación europea del socialismo democrático tras las elecciones alemanas y el reacomodo en los gobiernos de los países nórdicos. Esta es una buena noticia para el PSOE de la que debe extraer las lecciones oportunas.

En todos los casos la socialdemocracia ha recuperado el poder a base de encabezar gobiernos de coalición con grupos muy diferentes. Se trata de un destino probablemente inevitable para gran parte de las formaciones políticas europeas, pues la fragmentación partidaria es un hecho evidente en los países de la Unión.

A la hora de gobernar los socialistas nórdicos se apoyan en partidos verdes y liberales, cuando no en otros abiertamente moderados y conservadores. Sobresale, sobre todo en Suecia, el papel de los sindicatos capaces de movilizar el consenso social, tan necesario como el pluralismo político. El objetivo casi unánime es garantizar el Estado de bienestar, reducir la desigualdad, y fortalecer el crecimiento económico mediante el impulso de la economía de mercado.

A lo largo de décadas han demostrado que el liberalismo político, el modelo capitalista y la intervención del Estado en sectores claves de la economía son compatibles y beneficiosos para la comunidad a la que sirven. El resultado es que figuran en todos los rankings internacionales como los países más democráticos y felices del mundo y, salvo Islandia y Finlandia, son todos monarquías parlamentarias.

No por su intenso amor a las testas coronadas, sino porque asumieron las lecciones de Max Weber, cuando dictaminó que “un monarca parlamentario, pese a su falta de poder delimita formalmente las ansias de este por parte de los políticos”.

El rey simboliza también el principio de legalidad, siendo la ley expresión de la voluntad general en las democracias. Por eso pretender, como algunos hacen, que puede existir un conflicto entre el principio democrático y el de legalidad no tiene sentido. El imperio de la ley permite exigir la responsabilidad de los gobernantes no solo ante los electores, también ante los órganos de la justicia; y garantiza los derechos y libertades de los ciudadanos.

Abocados como estamos a nuevos gobiernos de coalición en el futuro, la única condición exigible a quienes lo integren es la lealtad al sistema, principio de legalidad incluido. Lo que excluye la presencia del independentismo.

Esta particular sonata de otoño, título homenaje a Bergman y a Valle Inclán, permite aventurar que si los partidos centrales aspiran a recuperar el espacio electoral perdido, mejor será que dejen de aplaudirse a sí mismos y busquen el acuerdo social y el consenso político. Estamos en un mundo convulso, sometido a grandes transformaciones.

Si quieren ser útiles a la comunidad, los gobernantes, o quienes aspiren a serlo, necesitan escuchar más y predicar menos. Reunirse con sus electores, como el malogrado Amess y sus otros colegas del Parlamento. Al fin y al cabo es a ellos, no a la nomenclatura, a quienes le deben el poder y la gloria. Pero son también titulares del derecho a expulsarles del templo.

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Entre el pacífico y el huracán
Ilustración de LPO [L. Pérez Ortiz; España,, 1957], para el texto

Entre el pacífico y el huracán

El autor se pronuncia sobre los ataques que ha recibido el escritor Mario Vargas Llosa por recordar que para obtener un buen gobierno hay que «votar bien» y no meramente «elegir

Vargas Llosa nació dos veces: una, en Arequipa, entre el Pacífico y los volcanes, niño curioso si maltratado; dos, en Madrid, como escritor. La villa y corte no tenía un premio Nobel hasta que Mario la eligió con 21 para doctorarse y nacer a la novela con La ciudad y los perros.

Ningún escritor español, antes, en medio o tras el franquismo podrá preciarse de que el ejército le haya quemado nunca en pira pública sus libros, tal la que convocó el Colegio Militar con esta primera publicación, a la que aquella España de 1962 concedió sin embargo el Premio Biblioteca Breve, con distingo de «mejor novela en lengua española de los últimos 30 años».

Mario es del Pacífico y de París, de Barcelona, de Londres y de Berlín, aunque madrileño vocacional. Y le interesa la Amazonia o el purgatorio palestino, la tiranía nicaragüense o el oscurecimiento catalán; o le desesperan las derivas mexicana o argentina, y se incendia con la necedad del Brexit, más aún los asuntos del país huracanado que escogió para vivir.

A quien simultaneó siete empleos para sostener contra todos su amor juvenil y semi incestuoso nadie le ha regalado nunca nada, aparte del Rey que lo hizo marqués, uno de los reconocimientos del estado preclaros donde los haya: «¡Los cholos hemos llegado a la aristocracia!», bromeó apenas el grande.

No habrá hoy un hispano con una convocatoria mundial como Vargas Llosa, aterrice en Georgetown, en París, en la Feria de Guadalajara o en la de Fráncfort; pues junto a una novelística imbatible, luce la llama de una inquietud por el mundo en que vive y por la condición humana; sobre el espacio de libertad creadora.

Como humano, ni es santo ni ha pretendido al santoral de la beatería intelectual, que lo tiene por mujeriego, futbolero y traidor derechizado, sabelotodo y lúcido, demasiado exitoso para letraherido; y tampoco va a misa, les falta decir. Y además vende mucho, el vate; a más de sus Piedras de Toque en una columna global imperecedera desde hace cuatro décadas.

Lo hace atípico, tirando a peligroso, una bragada valentía y una determinación sin tapujos, así ahora en Madrid, como plantando cara al entonces enamorante comandante Castro, en defensa del humillado poeta Padilla; o ante el general Videla por la cacería de intelectuales; o frente al omnímodo PRI mexicano de la dictadura perfecta (acaba de repetírselo en México a López Obrador); o ante ese nacionalismo que apagó Barcelona «intoxicándola».

Escribió avant la lettre de la violencia doméstica por sus «mariconerías de querer ser torero y poeta», mientras era su madre la que lo refugiaba en Salgari, May y Verne. El agravio «me dio mi primera novela», dice con ese optimismo que es virtud: no se amarga porque el mundo y el hombre no sean como creyó que debieran. No es el genio en su torre ni el poeta a la violeta. En su palabra y en su mirada hay alegría y, en su tiempo, para el hoy y para el otro, generosidad.

A quien fue «expulsado, pero así liberado» del sanedrín bienpensante, tras dejar a Sartre por Camus y a Castro por Thatcher, más se lo ve reír que santiguarse: no es un tipo grave; pero sí busca que sus argumentos sean serios. Por tanto es justo y necesario que las declaraciones de un Nobel como él sean más escrutadas, y al tiempo sean más sofisticadas, que las de un actor o un político del último minuto: la controversia de uno interesa al mundo por sobre los aspavientos y el alipori de los otros.

Pero es exigible que se lo juzgue sólo por lo que dice y hace o todo se tornará un festival de proyecciones y carencias propias. En una reciente convención del partido de oposición, el escritor ha recordado algo ya conocido: que para obtener un buen gobierno hay que «votar bien» y no meramente «elegir». Esto es, en internet hay oferta libre y no siempre elegimos bien.

Algunos han salido a reprenderlo, del presidente abajo, ofreciéndose una ex vicepresidenta a ilustrar al Nobel sobre que «el pueblo vota lo que quiere y hace bien», no se sabe si avalando así el voto de 1933 a Hitler. Otra ministra fue hasta aclararle que «el voto de una mujer trabajadora vale lo mismo que el de un señoro premio Nobel», quizás preanunciando que ahora el voto a Vox iba a parecerle tan bien como el suyo. Raro signo el que sean los gobernantes, y no otros intelectuales, los que acuden hoy a la discusión.

Si algo distingue de muchos al solo superviviente del boom latinoamericano y autor de obras enormes sobre el poder represivo como La fiesta del Chivo o Conversación en La Catedral, es su ambición de libertad; algo que, con el tiempo, ha terminado hasta mal visto. Así que si Mario dice que no basta la mera libertad, probablemente no sea contradictorio sino una clásica cita liberal: no hay buena democracia, ni un buen mercado, sin buenos políticos ni leyes buenas.

La cuestión de si basta con votar ya la abordó Von Hayek; y la respuesta es no. Por eso hablamos de democracias de baja calidad: ni el referéndum ni el voto «a la búlgara» cotizan mucho como democracia; ni puede ser que los EEUU voten «mal» si es a Trump, pero el voto ruso en cambio a Putin lo haga incuestionable.

Así hay quien celebra la «fiesta de la democracia» sólo cuando gana. Si quien recuerda algo tan obvio es, precisamente, quien ha vivido regímenes militares, populistas, revolucionarios o semi democráticos, y ha reflexionado harto sobre ellos, llega el escándalo y las lecciones apresuradas al escritor –solo e insobornable al corrilo– de El Chivo y La llamada de la tribu.

Claro que las democracias pierden calidad –como ha lamentado Vargas Llosa de la propia Inglaterra de hoy– y los países retroceden, como ha dicho en México a López; o a ese Chile estancado que «casi estaba entrando ya en el primer mundo». Por eso el autor no teme ya a un «comunismo que se ha autodestruido por su incapacidad» pero sí a un «populismo, mucho más difícil de combatir porque no es un sistema de ideas refutable».

Posiblemente marcado por su fascinación revolucionaria, el compromiso de Vargas Llosa es una constante por la liberación del ser humano: de la bota militar y de la pobreza castrante, entonces; o del neopuritanismo y el oscurantismo actuales. De Perón a Chávez, al «tercermundismo» de Trump, arrea contra las nuevas formas de demagogia e identitarismo, producto de un deslizamiento hacia la civilización del espectáculo.

En el huracán español ha molestado que un escritor dijera a quién pensaba votar, tras desaparecer su opción anterior, por resultar que no era a un partido del Gobierno, cosa hoy inusitada. Y es que ¿todos pueden llamar regularmente al voto para su partido, menos uno?

Hoy, cuando la intelectualidad se inspira en quien gobierna y la contracultura es hemeroteca, pocos osan transitar campo a través de las modas de los salones. Ese «todos sí, pero yo no» del intelectual de antes, es audacia que pocos pueden permitirse por causa de «mi editorial, mis lectoras, mi crítica, mi twitter, mi hipoteca, mi tertulia, mi curso de verano, mi prólogo…». Y no se lo permiten pues.

Pero quien se casó a los 19 con su tía divorciada, sólo antes de hacerlo con su prima, y no se arredró ni ante dictadores sangrientos ni botafumeiros de salon litéraire; y ha visto en campaña política bombas y asesinatos; y sonrojó al martillo moral de Occidente, Günter Grass, y ahora denuncia sin ambages el puritanismo que asola la cultura; no es quien vaya a amilanarse esta tarde por lo que le bromee una ministra o un telepredicador.

Especialmente si te han dado un Nobel, literalmente, por «cartografiar como nadie las estructuras del poder» y representar con excelencia «la rebelión y resistencia del individuo frente a ellas».

En realidad, la vida y la lucha de Vargas Llosa está abierta en canal en sus libros: su rebeldía perenne, sus amores prohibidos, su selva verde y erótica, su maltrato infantil, sus revoluciones, sus militares, las venas de su América Latina, sus puñetazos literarios, su pasión por las gentes y sus palabras, sus usos y violencias, su libertad y sus cuentos.

Quien no los haya leído no estaría obligado a demostrarlo; pero quien aún así arda en deseos de sermonearlo sobre igualdad y libertad, que arroje la primera piedra. A ver si es de toque.

Ramiro Villapadierna es director de la Cátedra Vargas Llosa.

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El empresario colombiano Alex Saab Moran, tras su extradición a Estados Unidos.HANDOUT (Reuters)
El empresario colombiano Alex Saab Moran, tras su extradición a Estados Unidos.HANDOUT (Reuters)

Los secretos de Alex Saab, un nuevo ‘caso Odrebrecht’

Roberto Deniz en El País, 251021

Durante muchos años Alex Saab Morán fue un misterio. Su detención en Cabo Verde hace año y medio y su reciente extradición a Estados Unidos, completada la semana pasada, llevaron su nombre y su imagen a las redes sociales, a los periódicos y noticieros de medio mundo.

La acusación en una corte del Estado de Florida por lavado de cientos de millones de dólares y su supuesta condición de testaferro de Nicolás Maduro son los señalamientos que más lo persiguen. Pero hay más: los secretos de Alex Saab tienen un alcance aún mayor.

El poder que Saab consiguió le permitió relacionarse con círculos políticos y empresariales fuera de Venezuela. Su amistad con la exsenadora colombiana y aliada internacional de la revolución bolivariana, Piedad Córdoba, por ejemplo, fue clave para su desembarco en Venezuela; cuando sus negocios ya despuntaban en Venezuela el primer ministro de Antigua y Barbuda y aliado incondicional del chavismo en foros internacionales, Gaston Browne, le otorgó en 2014 una especie de pasaporte diplomático que estuvo vigente hasta 2019.

Bancos de esa jurisdicción caribeña fueron, precisamente, unos de los que Saab uso más para mover torrentes del dinero que recibía por los contratos en Venezuela.

Durante años Alex Saab y sus socios abría y cerraban sociedades de papel en Hong Kong, Panamá, Malta, Turquía o Emiratos Árabes Unidos a la medida de cada oportunidad; cultivó relaciones con abogados poderosos e influyentes prestos para defenderlo cuando hiciera falta. Más recientemente, fue la bisagra para las exportaciones de oro a Turquía o para intercambios con el régimen de los ayatolás en Irán. Y cuando la justicia de varios países lo vigilaba pudo instalar parte de su familia y sus negocios a Moscú.

Todas esas conexiones convierten el caso de Alex Saab en un asunto trasnacional, en una especie de nuevo caso Odebrecht. Ahora no es Brasil, sino Venezuela, el eje de una trama de negociados oscuros con actores poderosos en varios países. En la historia de Odebrecht la figura de la “delación premiada” ayudó a la justicia brasileña a desnudar el modus operandi de la gigante de la construcción; aquí Saab podría negociar con las autoridades norteamericanas su destino personal a cambio de esa valiosa información.

Por ello, la imagen de Alex Saab esposado y vestido de naranja en su audiencia de presentación el pasado 18 de octubre perturba no solo en Caracas. En Colombia se anunció que la Corte Suprema de Justicia investigará esa relación entre Saab y la exsenadora Piedad Córdoba. Quien fuera su abogado durante años en ese país y acérrimo crítico de la “tiranía” venezolana, Abelardo De La Espriella, también salió a dar explicaciones sobre su cliente.

El Parlamento de Ecuador anunció una investigación sobre el rastro de Saab por ese país en busca de algún cabo suelto en la causa que la Fiscalía de ese país mantuvo por años y directamente relacionada con aquel primer contrato para la construcción de viviendas prefabricadas que el empresario barranquillero pactó con el régimen chavista.

Ha transcurrido casi una década exacta de la firma de aquel primer gran negocio en el palacio de Miraflores ante Hugo Chávez y un Nicolás Maduro, entonces en rol de canciller. Nada hacía presagiar que diez años después Alex Saab se convirtiera en el nuevo héroe de la revolución bolivariana, que estuviera en el centro de una disputa entre Venezuela y Estados Unidos, que Cuba, Rusia e Irán aboguen por él o que Baltasar Garzón asuma su causa con la misma vehemencia con la que alguna vez intentó apresar al dictador chileno Augusto Pinochet.

Hoy la historia permite afirmar que si alguien se benefició con la muerte de Hugo Chávez y el inmediato ascenso de Maduro, ese fue a Alex Saab. Con mucho sigilo y mientras Venezuela se hundía en la peor de sus crisis económicas, Saab acumulaba contratos de toda clase con la bendición de Maduro: construcción casas, gimnasios populares o estadios de béisbol, acceso a divisas preferenciales, negocios petroleros, suministro de alimentos, proveedor de supermercados estatales o el control del oro venezolano.

Así hasta convertirse en una suerte de súper ministro en la sombra que deambulaba libremente por el palacio de Miraflores y emisario del propio Maduro.

Pero Alex Saab siempre lo negaba todo y en el Gobierno nadie pronunciaba su nombre en público, ni explicaba por qué tanto poder recaía en una sola persona. En 2017, por ejemplo, Saab me demandó a mí y a mis colegas fundadores de Armando.Info Ewald Scharfenberg, Joseph Poliszuk y Alfredo Meza por “difamación e injuria continuada y agravadas”.

Tras meses investigando el programa de los Comité Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) logramos demostrar en dos reportajes que nuevamente Saab se escondía detrás de una empresa fantasma registrada en Hong Kong, cuya dirección en Caracas conducía a las oficinas del colombiano en Caracas y que de entrada obtuvo un contrato por 340 millones de dólares para importar esas cajas con alimentos básicos, pero de muy baja calidad nutricional para los más pobres.

Con un sistema judicial cooptado por el chavismo, Alex Saab pretendía silenciarnos e impedir que continuáramos investigándolo. Su participación en el millonario negocio de las importaciones masivas de alimentos, justo cuando el desabastecimiento alcanzaba picos históricos y provocaron al chavismo la sonora derrota en las elecciones a la Asamblea Nacional de finales de 2015, era la confirmación que Saab era algo más que un simple contratista, que era, en realidad, el operador financiero de Maduro.

Aquello era una mecha encendida camino de un polvorín y Alex Saab quiso evitar el estallido acosándonos judicialmente, sin imaginar que nos iríamos al exilio para continuar la investigación. No fuimos los únicos a quienes el empresario barranquillero pretendió callar de esa forma. En su momento sus abogados en Miami demandaron al periodista colombiano Gerardo Reyes y antes también amenazó a dos reporteros de Reuters cuando revelaron que Saab y su socio Álvaro Pulido, acusado igualmente en Florida en 2019 y por quien Estados Unidos ahora ofrece una recompensa de 10 millones de dólares, estaban detrás de un milmillonario contrato con la estatal Petróleos de Venezuela.

Alex Saab siempre lo negaba todo. Ni siquiera cuando la Fiscalía mexicana confirmó en octubre de 2018 que se estaban enviando a Venezuela alimentos de mala calidad con sobreprecios, ni siquiera cuando fue acusado formalmente en Estados Unidos e incluido en la conocida como Lista Clinton, a mediados de 2019, o cuando su esposa Camila Fabbri fue también acusada en Italia en noviembre de 2019 por canalizar dinero proveniente de los negocios de Saab, daba la cara o el chavismo explicaba esta relación.

Aún en agosto de 2017 Alex Saab le dijo al diario El Tiempo de Bogotá que no hacía “parte de la empresa vinculada a los alimentos” y que no conocía a Maduro “más allá de un par de actos protocolarios”, como el que lo instaló a lo grande en Venezuela en 2011. En esa oportunidad llegó a amenazar con demandar por difamación a la fiscal venezolana recién exiliada en Colombia, Luis Ortega Díaz, quien por esos días acuñó aquello del “testaferro de Maduro”.

Bastó que lo detuvieran en Cabo Verde aquel el 12 de junio de 2020 para que en solo horas la Cancillería venezolana lo tildara de “enviado especial” de Maduro, con nacionalidad venezolana. Seis meses después de su captura Maduro, incluso, lo elevó a embajador ante la Unión Africana y más recientemente, en septiembre pasado, lo “incorporó” como representante del chavismo a la mesa de negociación con la oposición en México.

Fue la última de las maniobras políticas para frenar una extradición que el Tribunal Constitucional de Cabo Verde había ratificado a comienzos de ese mes y que se completó con el vuelo de Saab, a bordo de un avión del Departamento de Justicia, desde la paradisíaca Isla de Sal a Miami.

Roberto Deniz es periodista de investigación de Armando.info.

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Guy Sorman: La crisis climática ha terminado

La crisis climática ha terminado

Guy Sorman en ABC, 251021

En este mismo momento, hay cerca de doscientas nuevas empresas, consideradas ‘start-up’, que trabajan en California, en Silicon Valley, para desarrollar la fuente de energía del futuro: la microcentral nuclear, denominada modular. Estas empresas de reciente creación emplean a los mejores ingenieros de todo el mundo, porque, desde hace ya un siglo, Silicon Valley es el territorio de la innovación, la emulación y la financiación para los pioneros del futuro.

Una microcentral del tamaño de una pequeña fábrica, reforzada con uranio, podrá, por ejemplo, suministrar toda la electricidad necesaria para una ciudad de 100.00 habitantes o una fábrica de grandes dimensiones. Las otras formas de energía -carbón, gas, petróleo, solar, eólica- se convertirán en fuentes auxiliares y las centrales eléctricas

gigantes, tal como las conocemos hoy, estarán condenadas a languidecer por su obsolescencia, su inseguridad y la hostilidad política que suscitan.

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha sido el primer estadista en mencionar, muy recientemente y por primera vez, las microcentrales como un proyecto de futuro. Hasta entonces era el secreto mejor guardado de los ingenieros y sus financiadores.

Esta solución a las necesidades energéticas de nuestras sociedades no puede más que disgustar a los ecologistas. No quieren una solución, sino cambiar la vida, aniquilar el capitalismo para salvar árboles, eliminar los viajes en avión y sustituir los coches por bicicletas: que se fastidien los ancianos, especialmente en los días de lluvia.

Pero las microcentrales nucleares son un fastidio para los profesionales del calentamiento que la ONU llama constantemente a cónclave (esta semana en Glasgow), que hacen fortuna anunciando el apocalipsis climático. Será un fastidio para los malos periodistas que necesitan una noticia y atribuyen cualquier inundación u ola de calor estacional al calentamiento global.

No pongo en duda el calentamiento global: está demostrado más allá del escepticismo. Pero dudo de quienes lo atribuyen exclusivamente al dióxido de carbono, porque, sencillamente, no sabemos medir las otras causas. También me preocupa el silencio de los historiadores, que podrían recordarnos útilmente que el clima cambia constantemente. Hoy hace demasiado frío o demasiado calor, demasiado seco o demasiado lluvioso para el gusto del campesino.

En Versalles, al final del reinado de Luis XIV, la gente se preocupaba porque el vino se congelaba en los vasos. Pero el calentamiento, ya en el siglo XVIII, permitió un aumento sin precedentes de las cosechas y la prosperidad. En la década de 1950 las revistas de todo el mundo publicaban titulares sobre el inicio de una nueva era glacial; así funciona el clima y las ideologías que se derivan de él.

Volvamos a las microcentrales: hasta dentro de veinte años no sustituirán a las fuentes de energía existentes. Mientras tanto, el carbón seguirá contaminando la atmósfera y calentando el clima, porque es la fuente más accesible y barata para los países pobres. Actualmente, China está construyendo doscientas centrales de carbón en todo el mundo, en la propia China y en África.

Nadie se atreve a protestar demasiado, porque es China. Pero, ¿por qué deberíamos protestar si el carbón es la única forma que tienen los pueblos pobres de acceder a la electricidad y a un estilo de vida digno? Lo que más choca de los fundamentalistas y los ecologistas fanáticos es su total indiferencia ante la difícil situación de estos países pobres.

De paso, recordemos a los ecologistas que existe una solución intermedia para acelerar el declive del carbón: el impuesto al carbono en las fronteras, que penalizaría los productos manufacturados gracias a las centrales de carbón. Este impuesto, aprobado por unanimidad por los economistas, no se menciona en ningún tratado internacional sobre el calentamiento global, sin duda por ser demasiado simple o demasiado efectivo. Asombroso, ¿no?

Por supuesto, las microcentrales también tendrán inconvenientes. Puede haber accidentes, pero no demasiado graves, a diferencia de los que se producen en las megacentrales actuales. Por supuesto, producirán residuos nucleares que habrá que enterrar bajo tierra, pero en menor cantidad, y hace cincuenta años que sabemos hacerlo sin accidentes.

Por desgracia, los ecologistas, los expertos y algunos políticos corren el riesgo de quedarse inactivos, pero estoy seguro de que encontrarán otra buena causa para hacerse los santos y demonizar el progreso.

La gran lección de este nuevo avance tecnológico es que el genio occidental ha demostrado, una vez más, que es capaz de resolver los problemas que causa. El método científico, basado en el espíritu crítico y de contradicción, puede haber contribuido a la crisis climática, pero será también él, y no los charlatanes, quien le ponga fin.

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Elogio de los archiveros

Elogio de los archiveros

Pamela Paul en The New York Times, 251021

¿Recuerdas los archiveros? ¿Esas pesadas y ruidosas torres de cajones llenas de carpetas Pendaflex? En algún momento, fueron vitales para cualquier lugar de trabajo, una parte tan común del paisaje como los escritorios y las sillas. Siempre había un laberinto de ellos en alguna habitación trasera y, sin importar cuál fuera tu profesión futura, si alguna vez fuiste pasante, trabajaste como asistente, en la recepción o administraste un catálogo, archivaste documentos. Archivaste y archivaste hasta que se te agotaron los pulgares.

Recentraste con cuidado esas varas metálicas, siempre propensas a salirse; en alguna ocasión, escribiste a mano una etiqueta en el fragmento perforado de papel dentro de cada pestaña de plástico, lo doblaste e insertaste, y lo viste colarse por el otro lado. Y solo después de haber subido unos pocos peldaños de la escalera corporativa pudiste pasarle todo ese archivar a alguien más, un peldaño más abajo.

Pero no solo se archivaba en la oficina; los archivos eran parte de nuestras vidas personales más íntimas (no olvidemos que el portal hacia la mente de John Malkovich acechaba detrás —pues, sí— de un archivero). Para un adulto joven, adquirir tu primer aparato de metal, o uno de esos acordeones café con el cierre de una pequeña cuerda con forma de ocho, era parte de convertirte en adulto. Ya no le tocaba a mamá darle seguimiento al papeleo de tu vida. Era tu turno.

La mayoría de nosotros, la gente del papel, acumulaba una buena cantidad de estos archiveros, los cuales guardaban, como lo hacen este tipo de objetos, una historia cuidadosamente organizada de nuestro pasado: arte, por grado; cartas de campamento, por año; tarjetas, cumpleaños; tarjetas, Día de San Valentín; tarjetas, otros; formularios de seguro; documentos de la casa; historial médico. Actas de nacimiento, recibos fiscales, diplomas, fotocopias decoloradas de las tarjetas del Seguro Social. ¿Quién sabía cuándo una chatarra u otra podría resultar útil?

Todo esto debe sonar muy arcaico y sin sentido para una persona trabajadora de la generación Z y que lo hace en la nube. ¿Qué es este papeleo del que estás hablando?, preguntan. Con este “papeleo” que supuestamente alguna vez hizo la gente, ¿no se perdían, olvidaban u omitían cosas?

La respuesta: sí, a veces. A veces tenías que poner algo en una extraña carpeta oculta según el inescrutable sistema administrativo de algún desconocido. A veces, tenías que limpiar toda una torre y meter su contenido en cajas de cartón hechas especialmente para almacenamiento profundo y, sin importar cuánto quisieras reubicar los archivos en orden vertical, se caían en cascada como fichas de dominó y tenías que volver a organizarlos.

En la actualidad, la gente funcional de la era digital no tiene que lidiar con nada de esto. Tiene escaneos de todo lo que necesitan hospedados en espacios virtuales. Puede imprimir documentos cuando sea necesario, aunque esto, en esencia, significa nunca, pues los escaneos simplemente se pueden transferir de un lugar a otro por medio de rutas seguras y protegidas con contraseñas y luego almacenar en una variedad de memorias (USB, discos duros, unidades compartidas).

Sin duda así se está más organizado. Sin duda es más eficiente y seguro. Sin duda es más limpio y más amigable con el medioambiente (en especial si ignoramos la energía que se necesita para mantener funcionando los servidores).

En estos planos ultraterrenales, es más difícil que la gente se encuentre por accidente con algo que en teoría no debía ver (ups); nada de documentos olvidados que como travesura tomabas de una carpeta de papel manila porque te suplicaban que los leyeras (aaahhh). Con el simple acto de hurgar ya no aparece algo condenatorio o privado; ahora se necesita de habilidades especiales de informática para abrir a hurtadillas esos archivos.

Sin embargo, al no poder encontrar estas cosas —ya fuera porque así tenía que ser o no— también significa que hemos perdido algo.

Por más extraño que parezca, un buen sistema de archivística podría ser inspirador. Durante tres meses, trabajé en Time Inc. con una mujer llamada Charlotte, cuya habilidad para coordinar el papeleo con colores me dejó con un sentimiento estremecedor de inferioridad, pero me despertó cierta ambición para organizar mis cosas de una manera más lógica y accesible.

Por más oneroso que parezca, el proceso mismo de archivar cosas físicamente te ayuda a organizar tu vida laboral y tu vida real. Del mismo modo que la gente adquiere y retiene mejor la información cuando la escribe a mano en vez de hacerlo con un teclado, revisar papeles y colocarlos a mano en un espacio físico refuerza la información.

Para quienes tienen una orientación táctil o visual, ordenar documentos en un lugar particular les deja una huella en el cerebro: la esquina doblada, el peso y olor del papel. “Recuerdo que puse ese memorando con la tabla por aquí atrás”, te dirás a ti misma, para hacerte paso hasta el final del fichero K-M.

Durante esa primera época de encuadernado rústico, me hice de cuatro espantosas torres beige con cuatro cajones cada una. Tres de ellas ahora están vacías, y son recordatorios de un momento de debilidad, cuando, en un esfuerzo por “estar actualizada”, me convencí de que los papeles ya no eran necesarios, que todo podía ser subido o descargado.

Como me sentía moderna y libre, me pasé una tarde tirando años de recortes acumulados de revistas y periódicos. Me deshice de transcripciones de viejas investigaciones para libros. Dejé ir decenas de ensayos universitarios mal escritos. Liberé una composición sobre los caribúes que escribí en cuarto grado.

Tras mi Gran Purga de Archivos, esos gabinetes se erigen en señal de reproche en mi garaje. Han pasado años desde la última vez que siquiera intenté, con bastante esfuerzo, liberar uno de su confinamiento metálico propenso a atorarse; difícil de cerrar, todavía más difícil de abrir. Ya no estoy segura de qué tienen dentro, pero no me pueden persuadir por completo de que ya no son necesarios.

En las extrañas ocasiones en las que me metí en esos gabinetes, un trabajo final para una clase de antropología que había olvidado o un recorte del periódico de mi ciudad natal sobre el huracán que derribó el árbol de nuestro patio de enfrente quizá me llamaba la atención y me transportaban: un zumbido de nostalgia o el alivio de pensar “qué bueno que ya no soy esa persona” al toparme con algunos recuerdos juveniles.

Pero no te topas con ese tipo de cosas en la nube entre los iconos uniformes con la imagen de una carpeta ni abres su contenido con cuidado para descubrir que tiene un garabato inesperado en la parte de atrás. Le hemos cerrado la puerta para siempre a todo eso.

Pamela Paul es la editora de The New York Times Book Review y supervisa la cobertura de todos los libros en el Times. Es conductora del pódcast semanal Book Review y autora de ocho libros, entre ellos, su más reciente: 100 Things We’ve Lost to the Internet, de donde se adaptó este ensayo.

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Sally Rooney, autora de 'Dónde estás, mundo bello'.
Sally Rooney, autora de ‘Dónde estás, mundo bello’.

Sally Rooney: el látigo sin el talento

Rodrigo Blanco Calderón en El Español, 251021

Dijo alguna vez Alfredo Bryce Echenique que, a diferencia de Mario Vargas Llosa, quien había intentado ser presidente de la república, su gran sueño, en cambio, siempre fue ser un preso político. Proveniente de una adinerada y aristocrática familia limeña, una vez que obtuvo su título de abogado, Bryce Echenique le entregó el diploma a su padre y se marchó a Europa con lo puesto para convertirse en escritor.

Y lo logró. Y no solo eso, sino que lo hizo sin que ni su obra ni su vida se convirtieran en una expiación culposa del éxito. De ahí esa particular aspiración suya, que hay que leer como un dardo humoroso contra la especie más solemne de la cultura: el artista o el escritor comprometido.

Los escritores comprometidos, los de verdad, ya no existen. Es probable que Vargas Llosa, con sus aciertos y desaciertos, sea el último de ellos. Los de esta época son meros simulacros que han hecho suya aquella frase de Truman Capote sobre el talento como un látigo que Dios otorga a unos cuantos y que solo sirve para autoflagelarse.

Se han apropiado de esta sentencia pero sin arriesgarse a escribir una obra como A sangre fría, por supuesto. Pues estos simuladores del compromiso escriben, más bien, obras normalitas, que no alteran en absoluto el orden público ni las buenas conciencias. Que les granjean, antes bien, el apoyo masivo de los lectores y, en ocasiones, el reconocimiento de los gobiernos de turno.

A falta de una propuesta estética disruptiva, los mimos del activismo siempre tendrán la posibilidad de transformar su actuación pública como escritores en una performance concienzuda. Este ha sido el caso de la escritora irlandesa Sally Rooney, uno de los mayores fenómenos mercadotécnicos de la literatura millennial, quien acaba de prohibir la traducción al hebreo de su última novela, en apoyo a la causa de Palestina.

Rooney ha dicho que para ella sería un honor que Dónde estás, mundo bello fuese traducida al hebreo, pero que solo lo hará con alguna editorial israelí que se distancie públicamente de la política de Israel hacia Palestina. Es decir, con una editorial israelí que se distancie de Israel.

Si esta editorial existiera y llegara a darse esta publicación, Rooney tendría sobradas razones para sentirse honrada. Con toda la fuerza del capitalismo editorial a su espalda, más la barra brava de la izquierda cultural global, habría logrado que unos editores, traductores, diseñadores, distribuidores, libreros y lectores israelitas bajaran la cabeza y le besaran la mano. Que renegaran de su propio país y de sus posiciones políticas solo para poder leerla a ella.

Cuando un autor incluye semejante exigencia en el contrato, lo primero que uno se pregunta es qué obra tan colosal van a recibir a cambio los lectores. Qué revelación en forma de novela puede recompensar semejante tributo. En el caso de Sally Rooney esto no queda muy claro. Sus novelas son tan planas como lo anuncian sus títulos:

Conversaciones entre amigosGente normal y, la ya citada, Dónde estás, mundo bello. Para millones de lectores esta transparencia es reconfortante. Quizás sea por esta poética de la simpleza, en la que se borra la densidad y la perspectiva, que Rooney haya confundido la existencia milenaria de un idioma como el hebreo con la existencia mucho más reciente, de poco más de setenta años, del Estado de Israel.

Las reacciones no se han hecho esperar. Jesús García Calero vinculaba este caso con el de la poeta Amanda Gorman, que incorporó exigencias raciales a los traductores de su panfleto, La colina que ascendemos. Título voluntarioso y colectivista que recuerda a los peores versos del camarada Mao Tse Tung.

“Es la primera inquisidora que parte de su propia obra para elaborar una lista de libros prohibidos”, dice García Calero sobre Rooney. Por más disparatado que suene, en un nivel (en el nivel frívolo y maquiavélico de este mundo bello en el que vivimos) la estrategia de Rooney tiene todo el sentido de los actos fallidos.

Como no existe la menor posibilidad de que su obra, bien sea por su contenido o por sus aportes formales, incite algún escándalo, alguna acción de censura o de protesta, ella misma se encarga de perseguirse y elevarse.

Estoy consciente de que esta interpretación es demasiado especulativa y calculadora. Quizás el asunto no necesita de tanta psicología barata sino que apunta a algo más inveterado y concreto como el antisemitismo de siempre.

Impresión que flota en el ambiente, como todo lo que tiene que ver con Israel, sí, pero subrayado por el hecho ya señalado por muchos de que Rooney no prohíbe la traducción de su nueva novela al chino o al ruso, por ejemplo, países que no destacan precisamente por su respeto de los derechos humanos. Y donde, al contrario, sus gobiernos, históricamente y hasta el presente, se han destacado por construir sus propios apartheid fronteras adentro.

En este sentido, el ejemplo de Michel Houellebecq es aleccionador. Autor de una obra polémica, arriesgada, radical y conmovedora, Houellebecq ha tenido que exiliarse de Francia en distintos momentos, ante la amenaza que ha supuesto para su vida sus posiciones críticas contra el islam. La carga irreverente de su narrativa ha terminado por permear su imagen pública, bajo la cual, más allá de su look desastrado y de uno que otro escándalo menor, se esconde una personalidad tímida, amable y educada.

A propósito de esto, Houellebecq escribió un artículo donde trataba de deshacer el malentendido de sus supuestos desplantes a la prensa y al mundo editorial. “Yo no entiendo”, se quejaba. “¿Cuál es el problema conmigo? ¿Qué sospecha la gente de mí? Yo acepto las distinciones, los honores, las recompensas. Yo juego el juego. Yo soy normal. Un escritor normal”.

Gente normal. Como un personaje de Sally Rooney, diríamos. O casi.

Rodrigo Blanco Calderón es escritor. Su última novela es Simpatía (Alfaguara).

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Vídeos sociopolíticos

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Napoleón en España” programa de La Clave Nº 255, de José Luis Balbín, emitido en TVE el 14 de enero de 1983. Grabado el 23 de diciembre de 1982.
Presentación y debate sobre el tema “Napoleón en España”, de Fernando García de la Vega. Participan en el debate Claude Martin (profesor y autor de ‘Napoleón en España’), Gonzalo Fernández de la Mora (historiador), Carmen Llorca (profesora de historia), Rubert de Ventós (filósofo), Héctor Vázquez Azpiri (escritor) y Alejandro Nieto García (presidente del CSIC y catedrático de derecho administrativo). Ilustrado con la película “Lola la piconera”, dirigida por Fernando García de la Vega.

Música

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Leaving the Table‘ [2016], es un tema compuesto y cantado por Leonard Cohen, de su álbum ‘You Want It Darker‘2016]. .Las Imágenes del vídeo corresponden al premiado documental  ‘Pictures of the Old World‘ [1972] de Dušan Hanák. vía Diana Lobos, 251021.

Humor

 

Socialdemocracia LGTBI+

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40º Congreso Federal del Psoe. Esta es la lista de los miembros de la nueva Ejecutiva de Pedro Sánchez

Ok Diario, 171021

El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha diseñado una Comisión Ejecutiva Federal (CEF) de 42 personas, en la que destaca la integración de seis de sus nuevos ministros, un importante relevo generacional, con una media de edad de 47 años -diez menos que la anterior-, y una presencia del 60% de mujeres. Además, solo repiten 12 de los dirigentes de la actual Ejecutiva.

En cuanto al reparto territorial, la federación con más representantes en la nueva dirección del PSOE es Andalucía, con un total de nueve, seguida de Madrid, que contará con seis. El PSC y Castilla y León tendrán cuatro miembros cada uno, Canarias sumará tres, el País Vasco y Castilla-La Mancha, dos cada uno y el resto de comunidades tendrá un representante, al igual que Ceuta.

En concreto, formarán parte del nuevo núcleo duro de Sánchez en Ferraz el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, como secretario para la Reforma Constitucional y Nuevos Derechos; la ministra de Sanidad, Carolina Darias, como secretaria de Sanidad y Consumo; la de Ciencia, Diana Morant, como secretaria de Ciencia, Investigación y Universidades; y como vocales, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero; la de Política Territorial y portavoz, Isabel Rodríguez; y la de Educación, Pilar Alegría.

La lista es la siguiente:

    1. Presidenta: Cristina Narbona Ruiz (Madrid).
    2. Secretario General: Pedro Sánchez Pérez-Castejón (Madrid).
    3. Vicesecretaria General: Adriana Lastra Fernández (Asturias).
    4. Secretario Organización: Santos Cerdán León (Navarra).
    5. Secretaria Igualdad: Andrea Fernández Benéitez (CyL).
    6. Secretaría de Estrategia y Acción Electoral: Javier Izquierdo Roncero (CyL).
    7. Secretaría de Política Municipal: Alfonso Rodríguez de Celis (Andalucía).
    8. Secretaría Política Autonómica: Guillermo Fernández Vara (Extremadura).
    9. Portavoz: Felipe Sicilia Alférez (Andalucía).
    10. Secretaría Justicia, Relaciones Institucionales y Función Pública: Llanos Castellanos Garijo (Madrid).
    11. Secretaría de Estudios y Programas: Idoia Mendia Cueva (Euskadi).
    12. Secretaría Política Internacional y Cooperación al Desarrollo: Hanna Jalloul Muro (Madrid).
    13. Secretaría Transportes, Movilidad Sostenible y Agenda Urbana: Arcadi España García (C. Valenciana).
    14. Secretaría de Memoria Democrática y Laicidad: Patxi López Álvarez (Euskadi).
    15. Secretaría Reto Demográfico: Maite Pérez Esteban (Aragón)
    16. Secretaría Unión Europea: Iratxe García Pérez (CyL).
    17. Secretaría de Transición Ecológica Justa y la Preservación de la Biodiversidad: Marc Pons Pons (Baleares)
    18. Secretaría de Política Economía y Transformación Digital: Pedro Casares Hontañón (Cantabria).
    19. Secretaría Cultura y Deportes: Manuela Villa Acosta (Madrid)
    20. Secretaría para el Pacto de Toledo y la Inclusión Social: Juan Francisco Serrano Martínez (Andalucía)
    21. Secretaría de Industria, Comercio y Turismo: Patricia Blanquer Alcaraz (C. Valenciana)
    22. Secretaría de Trabajo, Economía Social y Trabajo Autónomo: Montse Mínguez García (Cataluña).
    23. Secretaría de Formación: María Márquez Romero (Andalucía)
    24. Secretaría de Educación, Formación Profesional: Mª Luz Martínez Seijo (CyL).
    25. Secretaría de Ciencia, Investigación y Universidades: Diana Morant Ripoll (C. Valenciana).
    26. Secretaría de Movimientos Sociales, Diversidad y Mayores: Beatriz Carrillo De los Reyes (Andalucía).
    27. Secretaría de Transparencia y Regeneración Democrática: Francisco Lucas Ayala (Murcia)
    28. Secretaría Emprendimiento e Impacto Social: Amparo Marco Gual (C. Valenciana)
    29. Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca: Ana Mª Romero Obrero (Andalucía)
    30. Secretaría de Sanidad y Consumo: Carolina Darias San Sebastián (Canarias)
    31. Secretaría para la Reforma Constitucional y Nuevos Derechos: Félix Bolaños García (Madrid)
    32. Secretaría LGTBI: Víctor Gutiérrez Santiago (Cataluña)
    33. Secretaría del PSOE Exterior: Pilar Cancela Rodríguez (Galicia).
    34. Secretaría de Políticas Migratorias y Refugiados: Luc André Diouf (Canarias).VOCALES:
    35. Manuel García Salgado (Cataluña)
    36. Sabrina Moh Abdelkader (Melilla)
    37. María Nieves Ramírez Moreno (Andalucía)
    38. Mª Jesús Montero Cuadrado (Andalucía)
    39. Pilar Alegría Continente (Aragón)
    40. Isabel Rodríguez García (CLM)
    41. Elisa Garrido Jiménez (La Rioja)
    42. Alvaro Martínez Chana(CLM)

Además, forman parte de este órgano, como miembros natos, el portavoz en el Congreso, Héctor Gómez (Canarias); la portavoz en el Senado, Eva Granados (Cataluña); y el nuevo presidente del Consejo de Política Federal, el alcalde de Sevilla y líder andaluz, Juan Espadas (Andalucía).

Relevo generacional

Con su nuevo equipo, en el que estará la diputada más joven del Congreso, la castellanoleonesa Andrea Fernández, como secretaria de Igualdad, se confirma la apuesta de Sánchez por plasmar en su Ejecutiva un importante relevo generacional. Fernández, de 28 años, sustituye en este puesto a la también exvicepresidenta primera, Carmen Calvo.

También es significativa la gran presencia de mujeres -el 60% frente al 40% de hombres- y, como se esperaba, la presencia de perfiles procedentes del municipalismo, como es el caso de las ya ministras Alegría y Morant, o la alcaldesa de Castellón, Amparo Marco, como secretaria de Emprendimiento e Impacto Social. Además, la alcaldesa de Toledo, Milagros Tolón, será la presidenta del Comité Federal.

En la Ejecutiva, que es el órgano encargado de gestionar el día a día del partido, también entran el diputado jienense Felipe Sicilia como portavoz; la directora adjunta del gabinete de Sánchez en Moncloa, Llanos Castellanos, como secretaria de Justicia, Relaciones Institucionales y Función Pública; y la dirigente vasca Idoia Mendia, como secretaria de Estudios y Programa.

Entre las caras nuevas en la Ejecutiva destaca asimismo la portavoz en la asamblea de Madrid, Hanna Jalloul, como secretaria de Política Internacional y Cooperación al Desarrollo; o el consejero de Política Territorial de la Generalitat Valenciana Arcadi España, como secretario de Transportes, Movilidad Sostenible y Agenda Urbana; y como secretaria de Reto Demográfico, Maite Pérez Esteban.

En esta nueva Ejecutiva sólo mantienen su puesto 12 dirigentes de los 49 que conformaron el equipo que Sánchez diseñó en el 39º Congreso Federal de 2017. Es el caso, como ya se había confirmado, de Cristina Narbona como presidenta del partido; Adriana Lastra como vicesecretaria general; y Santos Cerdán como secretario de Organización.

Asimismo, conservan su asiento, aunque con distintas responsabilidades, los dirigentes Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que ahora será secretario de Política Municipal; Javier Izquierdo, que asumirá la Secretaría de Acción Electoral; el secretario general de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, como responsable de Autonomías; Pilar Cancela, que asume la secretaría de Exterior; Patxi López, como Memoria Democrática y Laicidad.

A su vez, la portavoz en el Parlamento Europeo, Iratxe García, conserva la secretaría de Unión Europea; Pedro Casares asume la secretaría de Transformación Digital; Mª Luz Martínez Seijo conserva Educación; y Luc André Diouf se mantiene, ahora como secretario de Políticas Migratorias y Refugiados.


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El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

Revista de Prensa

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Arcadi Espada.
Arcadi Espada.ÁNGEL NAVARRETE

Entrevista aArcadi Espada:  La verdad como bien público

Lo más importante que me ha pasado es la participación de las mujeres en mi vidaPeriodismo. El nuevo libro de Espada recoge artículos cosidos por una obsesión central: el perdido respeto a los hecho

Jorge Bustos, en El Mundo, 231021

“España es un país de súbditos”

Lleva quizá el único apellido parlante del columnismo español. Un centelleo, un chasquido y un corte seco. El estilo de Arcadi Espada (Barcelona 1957) ofrece el magisterio afilado de una idea ejecutada con limpieza. En su nuevo libro, que lleva un finísimo prólogo de Ferrán Caballero, se bate en duelo contra la superchería.

P. Se non è vero, è ben trovato. Usted ha construido su carrera contra ese refrán. Contra el peligro de elevar la verosimilitud al lugar de la verdad.

R. Sí, pero no lo considero una rareza. O no debería. El paradigma de la verosimilitud es honrado, pero no es el de nuestro oficio. Lo que sabemos con seguridad sobre lo verosímil es que no ha sucedido. Yo soy un escritor que trabaja con la veracidad.

Los que trabajan con la verosimilitud son los novelistas realistas. Otra cosa es que hayamos perdido la perspectiva de lo que es este trabajo hasta el punto de que esta distinción parezca una rareza.

P. La foto de Capa del miliciano muerto. Es un montaje pero servía a la propaganda, que es lo que sustituye a la verdad en las guerras. ¿La primacía hoy de la posverdad significa que estamos en guerra, aunque sea cultural?

R. Sospecho que hay cosas que pasan por primera vez. La posverdad no son las antiguas mentiras: el mentiroso no deja de tener un cierto respeto por la verdad, como el gángster lo tiene por la ley.

De ahí su mala conciencia. El caso Trump digo Trump por no decir Sánchez, que es el símbolo de todo esto, no es la simple manipulación de la verdad, no se sitúa en el paradigma orwelliano de la neolengua: es que la verdad ha dejado de interesarle.

Por eso va a montar su propia red social. Siente hacia los hechos una indiferencia total. Por ejemplo hacia el hecho de perder las elecciones. Y lo avisó: que no lo reconocería. Hizo lo que se esperaba de un hombre al que no le interesan los hechos. Se mueve por un paradigma religioso. Importa la trascendencia, y toda trascendencia es subjetiva.

P. Usted se ha jactado de no leer novelas. ¿Pero no son las grandes ficciones también una necesidad antropológica?

R. Aquí hay una confusión. Voy a escribir unos cuantos libros de memorias y me gustaría ponerles el subtítulo general de El malentendido. La buena fe es muy importante para entender lo que uno dice. Yo no desprecio la ficción: he sido un gran lector de novelas.

Pero el conocimiento es una pasión distinta, y a partir de cierta edad el afán de comprender es dominante y no es fácil que la ficción lo satisfaga. Lo que me parece perseguible de oficio es que las personas aprovechen la plusvalía de lo real para meter de matute sus ficciones. Es muy simple.

El paradigma de lo veraz debe respetar unas normas. Por ejemplo, no utilizar el punto de vista omnisciente, que es propio de la ficción. A la ficción le reconozco su lugar en el mundo como se lo reconozco a la religión, con la cual tanto tiene que ver, aunque a muchos literatos no les guste la comparación.

Son manifestaciones de una profunda necesidad humana a partir de las cuales se han hecho grandes obras de arte fundamentales para la vida de las personas. Yo puedo despreciar la idea de Dios, como la desprecio, pero no la catedral de Reims.

P. Siempre he tenido la impresión de que hay en usted una tensión íntima entre el poeta y el periodista, entre el sentimental y el racionalista, entre el flamenco y el afrancesado. ¿Me equivoco?

R. Bueno, bueno, esa es una pregunta-río muy interesante y muy difícil de responder. ¡Yo me quedo con Manitas de Plata, que reunía lo flamenco y lo afrancesado! Yo creo que lo más parecido a un poeta es un periodista. El novelista es un exuberante: se deja llevar por el fruto de su imaginación desbordante, donde cabe todo.

Balzac es el prototipo. Para ser un novelista hay que tener hombros poderosos, una resistencia extraordinaria. El poeta en cambio se impone muchas limitaciones, como el ritmo o el verso. El periodista igual: tiene prohibida la exuberancia y tiene que meter el mundo en una caja. A lo que nos dedicamos tú y yo es a un oficio, el de la columna, que requiere la limitación.

Uno de los grandes desastres del periodismo actual es la desaparición del formato, que lleva a personas con alguna idea ceñida a desparramarse como eyaculadores precoces adolescentes. Eso se ve especialmente en los jóvenes, que tienen una capacidad de eyaculación notabilísima, quieren conquistar el mundo a golpes de leche.

Eso es un desastre. Esas entrevistas-río, esos artículos desbordantes de digitales inacabables… El trabajo periodístico del que estoy más orgulloso, Factual, no daba más de 20 noticias al día. Se trataba de llevar esa limitación fundamental del guion de la vida al periódico.

Porque la gente sabía que yo le iba a llevar mi selección de noticias más relevantes. Ahora se ha sustituido la limitación por el scroll: bajar y bajar hasta que al final se llega al infierno, claro. El periodismo es orden, jerarquía y limitación.

P. «La red es el desierto de la ironía», escribe. ¿Se ha impuesto la tiranía del literalismo?

R. Lo que me parece una novedad es la llegada del literalismo analfabeto a la política. El problema no es que los comentaristas hayan perdido la voluntad irónica: el problema es cuánto tardaría hoy Churchill en ser descuartizado por sus propios compañeros.

Efectivamente, el mundo progresa, cada día es más fascinante, la igualdad entre humanos aumenta. Pero dentro de estos avances generales hay pequeños retrocesos, y uno es la llegada a la élite política de gentes que no puede practicar la ironía pero por una cuestión técnica, porque no la conocen.

En general todas las ministras del gobierno, por ejemplo, que están incapacitadas ontológicamente para la ironía. Pero lo digo de buena fe: no han tenido contacto con ella.

P. Quizá deban su carrera precisamente a esa falta de contacto con la ironía…

R. Es muy probable. Porque el literalismo da seguridad. La ironía es ambigua, te deja bizco. Pedirle semejante grado de sofisticación a Yolanda Díaz o Irene Montero es un acto de crueldad.

P. En una columna reciente usted ha confesado ser de lágrima fácil. Yo, la verdad, no imagino a Sísifo dichoso ni a Espada llorando.

R. ¡Claro que sí! Y no ahora, que con los años se aflojan los lacrimales, aparte de otras cosas. Pero lloro con cualquier cosa, viendo El hombre que mató a Liberty Valance o El bueno, el feo y el malo. No tiene nada que ver con la calidad o la hondura ética de las cosas.

A mí me pones una musiquita y… Un profesor que tuve nos hizo el análisis de El crack, de Garci, y eligió la escena del saxo sonando sobre la ciudad de noche. Quién se resiste.

P. Pero esa sensibilidad nunca se filtra en sus columnas.

R. Pero vamos a ver. Kundera tiene una frase: «Nada hay más insensible que un hombre sentimental». La lágrimas en público son siempre de una obscenidad preocupante. Cuando llevado presuntamente por un sentimiento, a mí alguna vez se me escapan las lágrimas, siempre pienso:

«¿Qué parte hay de vanidad en este ejercicio? ¡Cuánto te gustaría ahora que te vieran llorando para que supieran los demás hasta qué punto eres un hombre sensible, hasta qué punto te conmueves con la suerte de los otros!».

Por eso hay que llevar las lágrimas en privado: para que, si son vanidad, quede oculta. Llora todo lo que quieras, cabrón, pero llora en solitario. De ahí que me preocupen tanto estas exhibiciones de lágrimas a chorro propias de nuestro tiempo.

P. «El hombre es anacrónico», ha escrito. El viejo paradigma de lo viril hoy se ha convertido en prueba de cargo.

R. Ayer leí a un pobre neurocientífico diciendo una serie de tonterías en El País sobre que las mujeres van a ser el género dominante. A mí eso me complace mucho. Porque el poder femenino se basa en la desaparición de las jerarquías. E

se poder dice que en las Olimpiadas deben competir también los paralímpicos; o que una persona afectada por una enfermedad mental puede desarrollar las mismas tareas cognitivas que el resto incluso ser diputado; o que el marcador debe desaparecer de los estadios de fútbol; que el mérito no importa y los estudiantes deben poder pasar de curso al margen de sus resultados.

Ojo, lo llamo femenino pero lo ejercen muchos hombres. Como el señor Lorente, persona a la que sigo hace muchos años con un interés extraordinario, me produce la comicidad más absoluta. Pero yo con esto estoy encantado, porque cuando advenga el poder femenino es verdad que los hombres seremos una basura, una pelusa de la biología, pero nadie nos podrá pisar, porque ya no habrá diferencias entre ser deficiente y no serlo.

En ese mundo de iguales todos valdremos lo mismo, así que ni una broma respecto de la superioridad femenina.

P. «El hombre ofrece poder a cambio de sexo y la mujer ofrece sexo a cambio de poder», ha escrito. ¿Cree que las mujeres comparten esa idea escandalosa?

R. Hay una cuestión biológica fundamental: los hombres queremos follar más que las mujeres. Ahora bien, a las mujeres solo les interesa el 20% de los hombres. Los hombres somos un poco más generosos: nos interesa el 60% de las mujeres.

Claro, eso significa que el 80% de las mujeres no da con el hombre que les gustaría, y eso da lugar a una gran frustración. Yo lo comprendo, pero chicas, poneos el listón un poco más bajo… El caso es que este desajuste biológico es la fuente de todos los desmanes. A los hombres les lleva a las peores humillaciones: por follar son capaces de todo. Un amigo gay me explicaba la promiscuidad sexual así:

«Es que tú no lo entiendes, Arcadi, ¡somos dos cazadores cazando!». Pero al margen del patrón biológico, hay una realidad cultural: a mí lo más importante que me ha pasado es la participación de las mujeres en mi vida. Evidentemente, el feminismo es la revolución que ha cambiado la vida de los seres humanos.

El orgasmo femenino, por ejemplo, es una fuente de satisfacción masculina aumentada. Toda esa estupidez del feminismo chabacano que acusa al varón de buscar solo su placer rápido… Pero idiota, cualquier hombre que ha tenido la fortuna de satisfacer sexualmente a las mujeres en sus relaciones sabe que esa fuente de placer compartido se multiplica justamente porque es compartido.

Bien, pues este razonamiento en lo sexual hay que extenderlo al resto de las actividades humanas: el hecho de que la mitad de la humanidad se haya incorporado plenamente a la gestión del mundo, más allá de la participación que siempre tuvieron en la historia, es un acontecimiento sin precedentes.

¿Quién puede negar ese aporte de inteligencia, de conciencia, de sensibilidad, de visión del mundo, con todas las diferencias propias de la biología femenina? Esto es lo más grande que le ha pasado a la humanidad en mi época.

P. Su carrera es una lucha contra el nacionalismo.

R. Al revés. El nacionalismo lucha contra mí.

P. Vale, pero usted ha opuesto resistencia. El nacionalismo brinda el calor de la tribu. Usted ha elegido el frío. ¿Nunca ha echado de menos el calorcito?

R. Sí. Es recurrente. Coño, a veces ir con el grupito está bien… El fútbol, por ejemplo. Tú y yo somos del Real Madrid, podemos encontrarnos gritando juntos un gol. Pero en Cataluña estos últimos años han sido espectaculares desde el punto de vista de la soledad.

Yo veía lo que estaba enfrente, esa amalgama de racismo, ignorancia y petulancia histórica, y aparte de combatirlo con todas mis fuerzas es verdad que a veces sentía una especie de fascinación. El gregarismo es una cosa fascinante.

Se da el mismo síntoma ahora con el uso de las mascarillas, ese arrastre irracional de multitudes. Cuando yo veía celebrar el Proceso como la Champions no me apeo de la idea de que sin Messi no se explica, pensaba en la España que acababa de ganar la guerra, o en la Italia de Mussolini, o en la Alemania de los años 30.

Esa fuerza que lo arrasa todo. Yo sigo viviendo ahí, a contrapelo de la mitad dominante, pero yo soy un privilegiado: opino, escribo, voy a comer a sitios maravillosos…

P. Pero hay gente que se ha mudado.

R. Pero yo no me he mudado porque no he tenido oportunidad. Yo no me quedo en Cataluña por heroísmo, para que se jodan. Sencillamente nadie me ha ofrecido nada que mejorara lo que tenía. En mi biografía intelectual sí lamento una cosa: no haber vivido en el extranjero. Una corresponsalía.

Habría estado bien. Me ofrecieron hace mucho un cargo en la embajada de París, pero aquello no pudo ser. Quiero decir que si a mí me ofrecen algo maravilloso… voy a tocar las narices igualmente desde fuera que desde dentro. Sí voy a confesarte una cosa: la vida para una persona como yo en Cataluña es incómoda porque te obliga a encarar demasiadas violencias.

Yo soy un gran paseante, y tengo que controlarme demasiado cuando alguien me mira o me insulta. O tengo que controlar mi sentimentalidad cuando pasa y pasa más lo contrario: que alguien te abraza, te pide que sigas.

La vida de un ciudadano debería ser distinta. Los súbditos se hablan entre sí, se insultan; las personas civilizadas tienen a la policía. Pero en Cataluña la frontera entre ciudadano y súbdito se ha perdido.

P. Se quitó de catalán. ¿Se quitaría de español? Se le notó cierta pesadumbre patriótica ante la gestión de la pandemia.

R. Sí, pero a mí España no me ha expulsado. Cuando yo digo que me he quitado de catalán estoy diciendo: me adelanto, gilipollas, antes de que me expulses. Desde 1986 yo vivo de eso que se llama España en Cataluña, me pagan empresas que no están en Cataluña. Pero también creo que los españoles no somos conscientes de la magnitud de nuestros defectos.

Por ejemplo, hemos vivido el obsceno espectáculo del congreso socialista. No se ha escrito suficientemente. Tú no te puedes presentar con fuegos artificiales y vendiendo felicidad en el peor momento de la historia de España de los últimos 40 años. Con muertos, con ruina y con un futuro incierto.

¿Cómo alguien que gobierne este país puede presentarse así? Si él lo hace, es porque sabe que tiene debajo una especie de grey. Y esto no me gusta de España. Es un país de súbditos. Y se nota. No hace falta vivir en el extranjero para darse cuenta: basta con haber hecho turismo o con leer periódicos extranjeros.

P. «Una visita al Valle de los Caídos no exalta al franquismo: lo cura», escribe. ¿La memoria histórica es una forma de renunciar al aprendizaje?

R. Eso de que no podemos mirar el pasado con los ojos del presente es una tontería. No tenemos otra opción. Nosotros tenemos todo el derecho a decir que los esclavistas eran inmorales. Nos pusimos sobre esos cadáveres para sentenciar: «Lo hicisteis mal».

Casi todos, porque siempre hay los que no. ¿Vamos a hacer como que no existió? Vamos a mantener las estatuas, por supuesto. Lo único que tenemos que hacer es apearles su condición de homenaje moral. Yo viví poco del franquismo, pero lo viví. Y viví cosas importantísimas que se han olvidado, como el impacto del cuerpo desnudo de Marisol sobre la mugre cenicienta de las mujeres en el franquismo.

Mi amigo Gonzalo Fernández de la Mora me dijo: «Vaya a ver el Valle». Y fui. Aquella tarde invernal, de esas tardes geométricas, cortadas, duras, implacables, sombrías, con toda la cruz cayendo… La impresión que yo me llevé de ese lugar no se puede explicar de otra manera que yendo. ¿Cómo no se dan cuenta?

Pero es lo que decíamos antes de las élites: ¿cómo le vas a explicar a una pobre ministra, o a un pobre galán de tranvía que no tiene ni idea de nada, que no se puede hacer una lectura literal del Valle de los Caídos? ¡Pero si es el impacto más brutal que el franquismo ha dejado en la memoria física de los españoles!

P. Vivimos en la cultura del simulacro. Y usted concretamente en la capital de la trola: Barcelona. ¿Le ha ayudado eso a escribir un libro titulado La verdad?

R. Me gusta eso de la capital de la trola. Es verdad. En la decadencia de Barcelona ha habido una confluencia: el nacionalpopulismo. Pero las ciudades pasan épocas. Ahora Madrid debería tener mucho cuidado en no disputarle la capitalidad de la trola. Quiero advertirlo y que me escuchen bien los madrileños, porque soy un especialista.

Esta ciudad que tiene una vitalidad y un rigor extraordinarios no debe perderlos amancebándose con la trola. Veo cosas publicadas que lindan con el ridículo, y ante el ridículo siempre hay que ponerse en guardia. Tengo que escribir mi libro sobre Madrid cuando se olvide el de Andrés [Trapiello], porque la conozco bien. En cuanto a Barcelona, ¿cómo es posible que después del 92 haya venido Ada Colau?

P. Su famosa propuesta de un Ministerio de la Verdad. ¿De veras cree posible alguna forma de protección institucional de la verdad alternativa a la prensa?

R. Veo, señor Bustos, que soy el único hombre en España al que no se le permiten las metáforas. Trataré de explicárselo. No hablo de un ministerio como tal, pero creo que la verdad es un bien público y hay que protegerlo. Como el agua, como la electricidad.

Las sociedades no progresan sin la verdad. Y no solo es imprescindible en la vida pública: a mí me gustaría haberme aplicado a mi vida privada muchas de las enseñanzas que recomiendo en público. El ejercicio de la verdad es más difícil en la vida privada, al menos con la misma dureza y frialdad que aplico a la vida pública.

¿Qué ha pasado en nuestro ecosistema comunicativo? Primero la avasalladora extensión del desprecio de la verdad por parte de las propias instituciones. Y segundo, la fragilidad del periodismo, que necesita ser reconocido de nuevo como un bien público.

Lo mejor que podemos hacer por nuestro oficio es presionar a la comunidad para que imagine lo que supondría la desaparición de la mediación periodística entre el poder y el pueblo en una democracia. ¿Cómo hemos llegado a aceptar que un presidente del Gobierno basara su llegada al poder en la mentira de un juez? ¡De un juez!

P. «La opinión ha sido desvalorizada». ¿Qué le está pasando a nuestro oficio?

R. En parte nos está bien empleado, querido Jorge. Está bien que hayamos probado de nuestra medicina. Solo acudo a las redes sociales a buscar debates concretos, también sobre mí mismo. Cuando tengo una ocurrencia más o menos chistosa porque en el fondo contamos chistes, la busco en las redes y veo que siempre se le ha ocurrido antes a alguien.

Por lo tanto está muy bien esta cura de humildad, porque nosotros somos unos chistosos privilegiados. Por otro lado la mayor parte de las cosas que se escriben sobre lo que escribimos no tienen el menor valor. La opinión seria, de calidad, lo es en la medida en que no se separa de la verdad de los hechos. Lo otro, las opiniones que flotan como chistes están al alcance de cualquiera. ¡Gracias a Twitter ya sabemos quién cojones se inventaba los chistes!

Pero el conocimiento de una información a veces te lleva a un punto novedoso. Yo siempre digo que soy un tipo muy mal pagado sí, sí, ya sé que al decirlo provoco las sonrisas de mis compañeros porque yo le dedico al periódico las 24 horas del día. Esta noche por ejemplo me he despertado con insomnio pensando cómo resolver la siguiente columna. Ves el mundo en forma de artículo, aquello de Camba.

Mi trabajo me lo tomo muy en serio porque yo solo escribo por dinero. Ahora, yo sería un columnista menos prolífico si mi periódico me encargara más reportajes, que es cuando yo me siento en la plenitud de mi placer como escritor. De las columnas conozco muy bien el mecanismo, el reloj, y me gusta a veces desmontarlo para cambiar. Pero cada reportaje te plantea una forma narrativa nueva. Pero oye, ¿cómo es que hemos acabado hablando de dinero?

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El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

Revista de Prensa

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Del collage de Leonard Giovannini en el Blog de Arcadi Espada, 241021, en torno a la obra ‘La clase de geografía ‘Retrato de monsieur Gaudry y su hija‘ [1812], de Louis Léopold Boilly[ Francia, 1761-1845]

(1861)‘” [1875], por Friedrich Kaulbach [Alemania, 1822-1903].

Emasculaciones

En su dulce afán igualitario, el neofeminismo prevé, como paso intermedio a la felicidad, la dictadura de la emasculación-por el momento, indolora-

Arcadi Espada en El Mundo, 241021

(Ombres)

Daba noticia Víctor Mondelo en el periódico de un cuestionario con intención pedagógica, relacionado con la estrategia jmer de reeducación masculina impulsada por el gobierno municipal de Ada Colau y Jaume Collboni, que cuelga de la web del Ayuntamiento de Barcelona. Estas eran las preguntas base de una práctica rehabilitadora de hora y media de duración y cuyos detalles son públicos.

  1. ¿Quién tiene una tasa más elevada de fracaso escolar?
  2. ¿Quién tiene más conductas disruptivas en la escuela (interrumpir la clase, contestar mal al profesorado, molestar y fastidiar al resto de alumnos?
  3. ¿Quién provoca más accidentes de tráfico?
  4. ¿Quién utiliza con más frecuencia la violencia callejera?
  5. ¿Quién comete más delitos y, por lo tanto, tiene más presencia en la cárcel?
  6. ¿Quién consume más sustancias tóxicas?
  7. ¿Quién ejerce principalmente la violencia machista?
  8. ¿Quién realiza más abusos y violaciones?
  9. ¿Quiénes suelen ser los verdugos en el acoso escolar?
  10. ¿Quién está más presente en los grupos neonazis y las bandas juveniles?

No me interesa ahora dar argumentos para la acusación a Colau y a su gobierno de cometer un pintoresco delito de odio contra el sexo masculino, que algún bufete debe de estar ya ultimando. Esta lista de cochinas masculinidades es altamente interesante. Lo primero porque es cierta. Todas las preguntas conducen al hombre. También conduciría al mismo lugar la pregunta sobre el número de suicidios. Pero quizá pensarían las jmeres que, al fin y al cabo, ese es un dato positivo de la masculinidad.

El hombre sería el elegido si se preguntara también por la lista de Premios Nobel, por las personas más ricas del mundo, por las que sufren más accidentes laborales, por los mejores artistas, por los mejores deportistas o por el mayor número de políticos poderosos.

La respuesta tradicional del feminismo ha sido que todo se debe al modo en que hombres y mujeres son educados. El feminismo descarta que la biología tenga alguna influencia en el pódium, salvo las obviedades relacionadas con la fuerza y la potencia, visibles hoy en el deporte como ayer en la guerra, y en ciertos trabajos.

Esta visión feminista ha cambiado en los últimos años. Las razones del pódium han perdido interés, porque en realidad lo que está puesto en tela de juicio es el propio pódium. El País entrevistaba el otro día a Melvin Konner, un neurocientífico americano, autor de Mujeres ante todo. El hombre anunciaba el principio de la era de la superioridad femenina en unos términos ingenuos, aunque bienhumorados.

La posibilidad que enuncia Konner no es algo que deba preocupar a ningún hombre, porque la promesa de un mundo hegemónicamente femenino es un oxímoron. La principal novedad del mundo que patrocina el neofeminismo es el advenimiento de la igualdad y la consiguiente desaparición de la hegemonía. La destrucción del pódium.

Un mundo, empezando por el deporte, donde olímpicos y paralímpicos competirán juntos, porque en realidad, arriado el marcador, no habrá competición. Donde los animales tendrán iguales derechos que las personas. Donde los alumnos superarán los cursos con independencia de las notas que obtengan.

Donde la objetividad del sexo se subordinará a la subjetividad del género. Donde las enfermedades cognitivas no serán obstáculo para trabajos de alta exigencia intelectual como ser ministro o alcalde. Donde la doctrina del cuidado sustituirá a la intemperie.

El neofeminismo fantasea con un mundo en que la desigualdad —raíz del mal— haya desaparecido. Y le es indiferente que eso arrastre a los premios Nobel, a las medallas olímpicas o al conjunto del canon.

Además, este mundo se vincula, coherentemente, con un cambio radical en la fisonomía del progreso y el crecimiento. La insistencia en sustituir el Producto Interior Bruto por índices de felicidad colectiva supone en realidad una apuesta por el estancamiento económico, por la instalación de la vida en un entorno amniótico e ingrávido.

De algún modo oscuro hay en la percepción neofeminista la convicción de que la Humanidad debe detenerse. El neofeminismo es, naturalmente, un comunismo y aspira a que las personas dejen de explotarse a sí mismas y a la naturaleza. Y, como el comunismo, responde a una pasión gregaria que se confunde con el origen de la Humanidad y que convive con sus contrarios: el afán de distinción, la curiosidad, la enérgica obsesión por el descubrimiento y la toma de riesgos.

Aunque sigo apreciando a Peter Singer, ya no estoy tan seguro de que su vieja e implícita advertencia sobre la incompatibilidad entre naturaleza humana y comunismo esté justificada.

En su dulce afán igualitario, el neofeminismo prevé, como paso intermedio a la felicidad, la dictadura de la emasculación —por el momento, indolora—, que se practicará mediante la paulatina liberación testosterónica en los talleres que los colaus y collbonis organizan. Pero que aún deben perfeccionarse.

Mi amiga Ana Nuño señalaba el otro día, con implacable voluntad constructiva, una importante mejora: «Les falta un detalle. Al finalizar la sesión, antes de los aplausos, por lo menos un minuto de temblores colectivos. Como corresponde a un servicio cuáquero de calidad».

***

(Dos tazas)

 Cada tanto se recrudece la propaganda en torno a la labor de Ángel Sanz Briz en la legación de España en Budapest. Yo debería estar feliz, porque ése es mi caballo. La investigación que con Sergio Campos llevamos a cabo es una de las mejores y más complejas que habré hecho en mi vida.

Su núcleo es Liberty Valance: la colisión entre las melosas leyendas y las incómodas verdades sobre Sanz Briz y aquel Budapest de 1944.

La repelente propaganda que se desencadena periódicamente, en la que participan parte de la familia de Sanz Briz y algunas instituciones culturales, prescinde sistemáticamente de las conclusiones de mi libro En nombre de Franco, lo que resulta perfectamente normal tratándose de propaganda. La propaganda tiene un objetivo que simboliza con exactitud las vigentes políticas de memoria, así llamadas.

Sanz Briz fue un franquista bueno y eso está prohibido en España. De modo que parte de su familia y algunas instituciones donde es sorprendente que anide el sectarismo más pueril (el Centro Sefarad o el Archivo General de la Administración, por citar los dos últimos casos) se dedican a liquidar su franquismo para que su bondad brille más que el sol.

Así, obstinadamente, declaran, contra la evidencia, que Sanz Briz salvó de la muerte a muchos judíos desobedeciendo las órdenes de los gobiernos de Franco. La declaración es radicalmente falsa y las pruebas están descritas en el libro. Una, por ejemplo: el telegrama del ministro Lequerica del 23 de octubre de 1944 donde le urge a salvar «en primer lugar a los sefarditas de nacionalidad española, en segundo lugar a los de origen español y finalmente al mayor número posible de los demás israelitas».

Como un honrado funcionario, Sanz Briz cumplió con las instrucciones de su Gobierno, incluso excediéndose, hondamente conmovido por el destino de aquella grey de muerte. Cuando no cumplió con su Gobierno fue, en cambio, años atrás, en el Madrid republicano, actuando arriesgadamente como un joven diplomático quintacolumnista al servicio de la rebelión franquista. Y salvando a muchos otros embozados rebeldes como él en la estación del Mediodía de Madrid del mismo modo que salvaría años después tantas vidas judías en la estación de Budapest.

Salvando vidas. En nombre de Franco, antes y después.

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(Se requiere experiencia) 

Dado que la secretaria de Estado de Igualdad, Ángela Rodríguez, se comprometió la otra noche en la televisión a desarrollar «un eje específico de masculinidades» deduzco que Ángela aún no ha conocido varón.

(Ganado el 23 de octubre, a las 12:46, 69 lpm, 35,3º, vacunado con vector ChAdOx1 [Oxford/AstraZeneca], lote 210092, segunda dosis).

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mascolaus

Leonard Giovannini en el blog de Arcadi Espada, 241021

Hoy plagiamos a Louis-Léopold Boilly. En nuestra versión, el diarista ha sido sorprendido por una traicionera Colau mientras tomaba notas con su compás (una curiosa costumbre la de escribir con compás, pero puede hacerse, ¡puede hacerse!).

La Alcaldesa del Pueblo se disponía a recortar la columna de nuestro hombre con su tijerita, pero no esperaba encontrar semejante fuste: ¡se ve incapaz de cercenarlo, incapaz! ¡Incapable, que dicen los ingleses!

¡Aunque, paradójicamente, el incapable es el diarista! Ahora solo le queda retirarse humillada, derrotada en el juego de piedra, papel o tijera: todavía hay podios. Se lleva con ella a su perrito de ojos tristes, recién matriculado en el curso de nuevas masculinidades.

(Ombre, ombre) 

Todos los varones y mujeres son iguales, pero algunas son más iguales que otros.

(Había una vez) Un franquista bueno. Hacía rabiar a todos los corderos.

(Se requiere experiencia) Demostrable.

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EmasculacionesIlustración de Santiago Sequeiros [Argentina, 1971], para el texto de Arcadi Espada

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Sáncheztein y los ángulos muertos
Ilustración de Ulises Culebro ‘ULISES‘ [México, 1963] para el texto

Sáncheztein y los ángulos muertos

Sánchez marcha hacia el abismo del proceso constituyente, en el que el control del TC se revela clave para metamorfosear la Constitución sin una reforma para la que la mayoría Frankenstein no suma los dos tercios necesarios en el Congreso.

Francisco Rosell en El Mundo, 241021

Cuando el domingo último, en el cierre del Congreso XL del PSOE, luego de aprobar «por unanimidad absoluta» la gestión sin votarse, como resolvió obsequioso Tximo Puig, porque «aquí se viene a aplaudir, no a discutir», Pedro Sánchez martilleó a tambor batiente –hasta cincuenta veces cincuenta– la palabra «socialdemocracia», todos entendieron que lo que, en realidad, hacía era negarla y clavetear su féretro quien afirma cuando niega y niega cuando afirma.

A este respecto, más que vindicar los legados de dos genuinos socialdemócratas como González y Rubalcaba, lo que hizo fue sepultarlos con un abrazo al primero y con una escultura al segundo para seguir por la senda nada socialdemócrata que le aupó como presidente por sorpresa y al que fía su continuidad el próximo sexenio en La Moncloa con sus compañeros de viaje de la «moción de censura Frankenstein» (Rubalcaba dixit). Como en el Martín Fierro, Sánchez hace igual que los teros «para esconder sus niditos:/ en un lao pegan los gritos/ y en otro tienen los güevos».

Sin embargo, ya no debiera engañar a nadie quien hace del «nunca jamás» una rectificación permanente tras repudiar a los socios y aliados para acabar sentado al lado de quienes se hacen presentes para recordarle que depende de su designio. Claro que estos, a su vez, no pueden matar al que, por las alcabalas que les tributa, personifica la gallina de los huevos de oro. Asimismo han de dosificar su rapacidad para que no les acaezca lo que al rico avariento de la fábula de Samaniego.

No obstante, a veces, el corral se alborota cuando el ave ponedora se retrasa o pretenden los huevos a pares. Es lo acontecido con Podemos a propósito de la contrarreforma laboral que Sánchez se comprometió a llevar a cabo en su Congreso XL en sintonía con su ministra podemita de Trabajo, Yolanda Díaz, y de la que parece desdecirse ahora tras viajar a Bruselas, así como por la inhabilitación del diputado pateador de policías, Alberto Rodríguez, en ejecución de la sentencia del Tribunal Supremo que la mayoría parlamentaria Frankenstein quería paralizar, pero a la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, no le ha quedado otra que acatar para no delinquir.

Previamente, la confidencia del bilduetarra Otegi a un grupo de conmilitones de que «tenemos 200 presos y tienen que salir de la cárcel. Y si para eso hay que votar los Presupuestos, los votaremos sin ningún problema. Así de alto y claro os lo decimos». Amen de vejar a las víctimas de los más de 800 crímenes terroristas y de los trescientos asesinatos que aún quedan por aclarar, su alarde venía a ilustrar uno de los jalones del proceso constituyente abierto por Sánchez con su alianza Frankenstein.

En efecto, en parangón con los golpistas del procés, Bildu pretende que se amnistíe a los presidiarios de la banda, luego de agraciarles con medidas que alivien su reclusión tras acercarlos Marlaska al País Vasco mediante cartas de contrición de corta y pega «a quien corresponda», así como una consulta de autodeterminación a medio plazo para dar tiempo a que se solidifique una mayoría favorable al término del sexenio que le otorgan y se otorgan con un Sánchez al que, primero, reclaman presupuestos por presos y luego presupuestos por territorios.

Si el golpismo catalán ha logrado legitimar primero y legalizar luego su tentativa de 2017 con un autoindulto de provecho mutuo para Sánchez y para ellos que ha dejado en agua de borrajas la condena por sedición del Tribunal Supremo hasta transformar en triunfo su fracaso, Otegi obra en consonancia con la capitulación de ETA de hace diez años, una vez blanqueado y empotrado por el PSOE en la gobernación del Estado que busca desmembrar.

Un propósito mancomunado que puso su primera piedra en el encuentro de enero de 2004 del otrora consejero-jefe de la Generalitat con el socialista Maragall y líder de ERC, Carod-Rovira, con ETA. A resultas de la cita, se estableció una unidad de acción a cambio de que la banda fundara una especie de protectorado catalán mientras hostigaba al resto de España. «Euskal Herria y Catalunya –anotaron los amanuenses etarras– son las cuñas que están haciendo crujir el caduco entramado del marco institucional y político».

Traducido a román paladino, un socio del PSOE –promotor del pacto antiterrorista con Aznar– otorgaba a ETA la vitola de garante del camino emprendido por ERC hacia la independencia, al igual que se verificó en Estella entre el PNV y ETA.

Si Bono advirtió a Zapatero: «José Luis, con Carod allí, no podrás ir a un entierro de víctimas de ETA», al cabo de tres lustros, Sánchez fía su suerte a ellos y no romperá amarras con quienes interpretan la política como la continuación de la guerra por otros medios. Sin renunciar a nada, Sánchez corteja al cocodrilo bilduetarra y se conmueve con sus lágrimas al exhibir un aparente dolor por las víctimas de ETA como el que pide disculpas por las molestias causadas mientras trabaja por el bien común. Conviene no olvidar la verdadera naturaleza de un reptil que simula la voz humana antes de devorar al que se pone a su alcance.

Sánchez no parece reparar en que su política, como los coches, tiene ángulos muertos en los cuales es imposible ver nada, lo que le puede causar accidentes irreparables. Aun así, en su temeridad, circula a toda velocidad creyendo que podrá saltar del vehículo antes de precipitarse en el vacío como en el juego de adolescentes de Rebelde sin causa. La diversión concluyó en tragedia al enganchársele a uno de ellos la cazadora con el tirador de la puerta arrastrándolo al acantilado.

Sánchez se empecina en marchar hacia el abismo del proceso constituyente que el ex ministro Campo verbalizó en junio de 2020, a preguntas de ERC. Para ello, el control del Tribunal Constitucional es clave para metamorfosear la Ley de Leyes saltándose el sistema reglado para su reforma y para la que la mayoría Frankenstein no suma los dos tercios exigidos.

Para coadyuvar a este fin, al paso que desvía la atención sobre una situación económica que no lleva visos de mejorar en los términos que se preveían y que aleja a España de Europa, Sánchez puede plantear unas elecciones plebiscitarías sobre la base de una consulta que abone el campo de esa «republiqueta plurinacional» de la que habla González y que evoca el cantonalismo del Sexenio Revolucionario de la España que medió entre 1868 y 1874.

Esa fórmula tiene forma de «memorándum» desde julio de 2020 como ha revelado Juanma Lamet en EL MUNDO y, con el ardid de su modernización al cabo de cuarenta años, abriría la espita a un referéndum consultivo para que la ciudadanía se pronuncie sobre la modificación de la Carta Magna.

Como ya se ha señalado en esta página, la vía es el artículo 92, esa calamidad de precepto constitucional que trajo tempranamente a colación el portavoz del Grupo de Senadores Vascos, Federico Zavala, a cuenta de la entrada de España en la OTAN. Estando conforme con el ingreso propuesto por Calvo-Sotelo, argüía la conveniencia de una consulta porque, más allá del asunto que les ocupaba esos días, entendía que, «en un futuro, más o menos cercano, puede tener mucha importancia». Y tanto.

Si en aquel noviembre de 1981 alguien albergó dudas sobre el sentido de la aseveración del senador peneuvista, esas cábalas cobran aspecto de certeza con respecto a quienes siempre vislumbraron la Constitución, no como punto de llegada, sino de despegue hacia aspiraciones mayores. La semilla esparcida entonces se pretende cosechar al cabo de veinte años invocando ese artículo 92 que asegura que «las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos».

Como hacedor de ese plan, el presidente ha designado vicepresidente de facto al ministro de Presidencia, Félix Bolaños, quien aúna el poder del PSOE y La Moncloa como Guerra con González, si bien para deshacer la Constitución que aquel vicetodo sevillano fraguó en consenso con el Gobierno de UCD.

No por casualidad, sino para aviso de navegantes, la nueva secretaría de SúperBolaños se denomina de Reforma Constitucional y Nuevos Derechos. Con el alegato de González en el Congreso XL del PSOE, se puede concluir que el régimen del 78 entonó el canto del cisne ante un Sánchez supeditado a chavistas, golpistas y proetarras. «A mucha honra», presumió el refundador del partido en Suresnes ante un sanchismo que antepone los barcos a la honra.

Por eso, con la renovación de los órganos constitucionales en el que se enfangan el Ejecutivo, con su doble alma sanchista y podemita, y el PP, lo que anda en juego no es el habitual pasteleo o reparto de cromos, aunque también, sino que un cambio de régimen haga imposible la alternancia política en España, como ya se registró durante la II República, y permita al soberanismo, tras sacar a España del País Vasco y de Cataluña, salirse de la misma.

Ello supondría el colofón de la voluntad constituyente que anida desde la conformación del Gobierno Sáncheztein, aunque este se crea James Dean para arrojarse del coche en marcha. Desde que llegara a la Presidencia, pese a acusar a la oposición de insumisión democrática por no ceder a sus pretensiones, no se para en barras a la hora de atropellar las leyes, como ha venido sentenciando un TC que pronto dejará de hacerlo para consagrarse a su santa voluntad con la mayoría en sus manos y al servicio de ese proceso constituyente. Es de ciegos no verlo.

En este sentido, no hay que confundir las molestias de los callos que se producen por llevar el zapato derecho en el pie izquierdo y viceversa como consecuencia de sus pactos con la incomodidad de una política que hace porque le conviene y quiere. De hecho, abona a precio de oro los votos de Bildu que no precisa aritméticamente para sacar adelante los presupuestos, pero sí para su propósito constituyente.

Por más que se empeñe Casado en darle un aire de normalidad democrática a la renovación de los órganos constitucionales, no la tiene porque todo a su alrededor conspira en contra. Más teniendo al otro lado de la mesa a quien ha hecho de la deslealtad, primero con los suyos y luego con sus votantes, oficio y beneficio. En política, ser engañado no es excusa, sino agravante cuando ya debiera ser gato escaldado con relación a quien carece de sentido del Estado.

Al revés de la máxima gatopardiana, Sánchez simula que nada cambia para que todo cambie bajo la máscara de un PSOE que va camino de tener de socialdemócrata lo que el partido de ese nombre con el que Lenin emprendió su aventura revolucionaria en la Rusia de los zares. Habrá que ver cómo Casado sale parado de este juego del calamar –tan inocente en apariencia como demoledor en sus secuelas– en el que procura enredarlo Sáncheztein.

Francisco Rosell, director de El Mundo.

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Mª Eugènia Gay: ONU: el consenso de no dejar a nadie atrás

ONU: el consenso de no dejar a nadie atrás

En la conmemoración del 76º aniversario de las Naciones Unidas conviene recuperar el espíritu de unidad

María Eugènia Gay en ABC, 241021

Guiados por la diplomacia, el diálogo y el consenso, los 51 países signatarios de la Carta Fundacional de las Naciones Unidas sentaron, en el año 1945, las bases de lo que más tarde se convertiría en uno de los proyectos políticos más trascedentes de la historia contemporánea, al definir los principios básicos de lo que hoy constituyen las relaciones entre los Estados y la comunidad internacional, habiendo servido para preservar la paz y la seguridad mundial.

El mismo no habría sido posible si no se hubiera abordado desde la perspectiva de los derechos humanos, la justicia social y, sobre todo, contando con el talento de mujeres como Eleanor Roosevelt, quien lideró -con la ayuda de otras como Hansa Metha, Minerva Bernardino y Shaista Ikramullah- lo que en aquel entonces ya se calificó como un movimiento en favor del reconocimiento jurídico y político de todas las personas, independientemente de su origen, sexo, raza, religión o cualquier otra condición, para incluirlas en la que sería la ‘Carta Magna Internacional’.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 fue el resultado de dos años de intenso trabajo en el que se impuso la pluralidad -pese a las dificultades de estar en el preludio de la Guerra Fría- gracias a «una atmósfera de solidaridad y hermandad genuinas entre hombres y mujeres de todas las latitudes», según recogió la propia Eleanor Roosevelt en sus memorias. Establecer un estándar común de todos los pueblos no resultó fácil, pero los integrantes de la Comisión de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas supieron convertir la diversidad en riqueza y la inclusión en una virtud que hoy, entre todos y todas, debemos preservar para lograr un nuevo modelo de gobernanza e impulsar definitivamente la Agenda 2030.

La pandemia ha puesto de manifiesto la urgente necesidad de intensificar el ritmo con el que debemos trabajar para la consecución de las 169 metas que integran los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible; y todo ello en tanto que la Covid-19 ha tenido un efecto devastador y ha puesto en riesgo algunos de los logros alcanzados en las últimas décadas, que han exacerbado las desigualdades prexistentes en ámbitos tan esenciales para la dignidad humana como la erradicación de la pobreza, la igualdad de género, la acción por el clima o la vigorización de las instituciones conforme a los postulados de la democracia.

Por eso, en la conmemoración del 76º aniversario de las Naciones Unidas, y en un momento de inflexión como el actual, conviene recuperar el espíritu de unidad para hacer frente a los improrrogables desafíos transfronterizos que tenemos por delante y reflexionar, desde la multilateralidad y el humanismo, sobre los modelos productivos, las formas de consumo y las discriminaciones estructurales que aún persisten, para canalizar la recuperación poniendo a la persona en el centro y avanzar sin dejar a nadie atrás. Ciertamente, y como dijo Michelle Bachelet, «es preciso que cada uno de nosotros haga lo que le corresponde con el fin de vivificar el hermoso sueño de la Declaración Universal de los Derechos Humanos».

Mª Eugènia Gay es decana del Colegio de la Abogacía de Barcelona.

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El difícil equilibrio entre aumentar la edad de jubilación e incorporar a los jóvenes al mercado laboral
Shutterstock / fizkes

El difícil equilibrio entre aumentar la edad de jubilación e incorporar a los jóvenes al mercado laboral

Maximiliano Martín Barreiro The Conversation, 241021

Tiene sentido, en el largo plazo, hablar de prolongar la edad de jubilación más allá de los 70 años cuando España tiene una de las tasas de desempleo juvenil más altas de Europa? ¿Se puede fomentar la prolongación de la vida laboral y al mismo tiempo fomentar también la incorporación de los jóvenes al mercado de trabajo? Así planteados, estos asuntos parecen encerrados en un laberinto del que solo se puede salir eligiendo el mal menor.

Dos fuerzas que se oponen (pero no deben excluirse)

En la búsqueda del pleno empleo interactúan dos fuerzas aparentemente contrapuestas. Por un lado, el desafío que significa el aumento de la esperanza de vida y la consiguiente tensión que ello provoca en el sistema de pensiones, y por otro una masa de jóvenes que pretende acceder a un número limitado de puestos de trabajo.

Ambas cuestiones ejercen presión sobre los salarios produciendo un fenómeno que podríamos definir (utilizando un término extraído de la terminología económica) como inflación segmentada.

Los salarios de la población mayor que acepta prolongar su vida laboral sufren un efecto inflacionario inverso debido a que la mejora en la remuneración como incentivo produce un abaratamiento proporcional de los bienes y servicios.

En cambio, en los trabajadores jóvenes pasa justo lo contrario: un efecto de inflación directa porque el exceso de oferta de mano de obra ejerce presión a la baja en los salarios y esto deriva en un aumento proporcional del costo de los bienes y servicios.

Al interactuar estas fuerzas, lejos de equilibrarse, producen una presión sobre el mercado de trabajo debido, principalmente, a que el segmento de jóvenes que puja por incorporarse al mercado laboral es más numeroso que el de los mayores a los que se intenta seducir para que prolonguen su vida activa.

Este es el punto de partida desde donde buscaremos una respuesta a la pregunta inicialmente planteada.

La prolongación de la vida laboral

En las negociaciones del Pacto de Toledo de 2010 ya se planteó la necesidad de prolongar la vida laboral como un modo de adecuar la vida útil de un trabajador a la prolongación de las expectativas vitales. Los beneficios de esta medida son, principalmente, el mejor aprovechamiento de la experiencia de los trabajadores séniores y el alivio de la presión sobre el sistema de pensiones (lo que contribuiría a su sostenibilidad).

En el preámbulo del Real Decreto Ley 5/2013 se expone que la baja tasa de natalidad unida al alargamiento de las expectativas de vida son factores amenazantes para la sostenibilidad de las pensiones en un futuro no muy lejano.

Esto obliga a desarrollar mecanismos que incentiven la prolongación de la vida laboral, principalmente la jubilación parcial, la activa o la flexible, en detrimento de la jubilación anticipada.

Resultan innegables las ventajas que se derivan de alargar la vida activa de los trabajadores séniores, no solo para la viabilidad del sistema de pensiones sino para el aprovechamiento de su experiencia. Pero esto no significa que sea un tema libre de debates y controversias, siendo la principal la aparente contradicción con el ingreso de los jóvenes al mercado laboral.

El ingreso de los jóvenes al mercado laboral

Con el objetivo de bajar la tasa de desempleo entre los jóvenes el Gobierno elaboró el Plan de Choque para el Empleo Joven 2019-2021 cuyos resultados parciales se exponen en el informe Jóvenes y mercado de trabajo 2021 del ministerio de Trabajo y Economía Social.

En su introducción, el texto señala que los jóvenes y los trabajadores de baja cualificación han sido los segmentos de población más afectados por la crisis de la covid-19. Esto explica por qué la tasa de paro es tan elevada en estos colectivos y por qué se hace necesario tomar medidas concretas capaces de revertir esta situación.

Explicar la necesidad y las ventajas de introducir a los jóvenes en el mercado laboral resulta una obviedad, aunque cabe poner de manifiesto las dificultades a las que se enfrentan en aras de conseguir una ocupación de calidad.

¿Hay contradicción entre intentar alargar la vida laboral e incorporar a los jóvenes al mercado?

El punto de partida lo marca el alto índice de desocupación entre los más jóvenes a la vez que hay una marcada tendencia hacia el envejecimiento de la población. ¿Qué debe hacerse, retirar a las personas mayores y reemplazarlas por jóvenes?

La respuesta a esta pregunta la encontramos en la expresión recambio generacional. Evidentemente, el recambio generacional coordinado no solo significa la inclusión de todos los trabajadores, mayores y jóvenes, en el mercado de trabajo, sino también un traspaso de conocimientos y experiencias.

No solo es viable la convivencia de ambos segmentos de trabajadores sino también necesario. Recambio generacional no significa solo que los jóvenes ocupen los puestos de trabajo que desocupan los trabajadores mayores, sino la aplicación de políticas expansivas capaces de generar nuevos puestos de trabajo. Este es un punto en el que la economía y el mundo laboral deben interactuar coordinadamente.

El difícil equilibrio entre aumentar la edad de jubilación e incorporar a los jóvenes al mercado laboral
Evolución de la pirámide de población en España (1978-2019). Fuente: informe El Talento Sénior y el Valor de la Experiencia. Con datos INE.

Hacia dónde ir

No debe pensarse solo en establecer mecanismos de relevo eficaces. El verdadero desafío es implantar figuras que permitan el enlace de ambos segmentos de trabajadores. La flexibilización de la normativa referente a la edad de jubilación y la aplicación de políticas que favorezcan el empleo juvenil son la vía más eficaz para conseguir resultados sostenibles en el tiempo.

El peso que eventualmente puede generar la implementación de nuevas políticas de fomento del empleo debe conllevar el reparto de cargas entre las empresas privadas (asumiendo nuevas contrataciones, adaptando puestos de trabajo…) y el sector público (reduciendo los costes laborales, aplicando bonificaciones especiales para la contratación, etcétera).

Otra vía de actuación posible sería la implementación de jornadas laborales especiales, adaptadas a las características y necesidades del segmento laboral de los séniores: flexibles en tiempo, organización y distribución.

Más que ante un desafío para el sistema laboral, estamos ante una gran oportunidad para las empresas de aprovechar el talento de sus trabajadores. Oportunidad que, de ser bien gestionada, redundará en beneficios para toda la sociedad.

Maximiliano Martín Barreiro, Docente-Investigador-Abogado, Universidad Internacional de Valencia.

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¿Puede la crisis energética poner en riesgo la recuperación económica?

¿Puede la crisis energética poner en riesgo la recuperación económica?

Sábado, 23/Oct/2021 Ramón Mateo EN El Español, 241021

El precio de la luz no deja de subir: hace días ya que superó la barrera de los 200 €/MWh. Aunque las últimas medidas acordadas por el Gobierno han reducido el impacto de este aumento sobre la factura que pagan los consumidores, el recibo de los consumidores acogidos a la tarifa regulada tampoco deja de subir. A estas alturas, y salvo que se adopten medidas más drásticas, parece difícil que se pueda cumplir el objetivo del Gobierno de que los consumidores a final de año no paguen por la luz más que en 2018.

La escalada del precio de la electricidad es un fenómeno que se está produciendo en todos los mercados mayoristas europeos, dado que en todos los casos su origen tiene una causa común: el alza del precio del gas natural, materia prima que hoy por hoy resulta la mayor parte de las veces determinante para la fijación del precio de toda la electricidad.

Pero no sólo es la luz y el gas natural. En lo que va de 2021, la gasolina ha subido un 22% y el diésel, un 23%. Los precios llevan encadenando meses de subidas y eso ya se nota en la inflación, que se acerca al 4%, la cifra más alta en 13 años. La vuelta de la inflación, una vez más, no es un fenómeno exclusivamente español: en la UE ya bordea el 3,4% y en los Estados Unidos, el 5,4%.

El aumento imparable de los precios de la energía en un contexto de recuperación de la economía tras la pandemia de Covid-19, todavía incipiente, ha hecho saltar todas las alarmas. Hay analistas que han visto en esta espiral inflacionista energética (bautizada en inglés como energy crunch) un paralelismo con la crisis del petróleo de los 70, un shock que provocó entonces transformaciones profundas en la estructura económica de todas las economías avanzadas. Algunos incluso hablan de riesgo de estanflación, esto es, que se dé simultáneamente estancamiento económico e inflación.

No obstante, la realidad actual dista mucho de la de entonces. Como señalaba recientemente Olivier Blanchard, execonomista jefe del Fondo Monetario Internacional, la economía mundial no parte de bajos niveles de crecimiento. Al contrario, se espera que este año y los siguientes el crecimiento alcance niveles históricos en la mayor parte de países, España entre ellos.

La economía, más que próxima a un colapso, muestra síntomas de asfixia: la recuperación de la demanda se topa con una capacidad productiva limitada por la interrupción de las cadenas de suministro globales. Estas restricciones, por el lado de la oferta, están haciendo que cada vez más sectores industriales paralicen de forma intermitente su interrupción por falta de materiales o componentes.

Mientras, por el lado de la demanda, están provocando una demora del consumo. Lo hemos visto este verano, en el que la recuperación no se ha visto acompañada por un mayor gasto de los hogares. En sentido inverso, cabría esperar que una vez se relajen dichas restricciones, las tensiones en los precios empiecen a reducirse.

¿Quiere eso decir que la actual escalada de los precios energéticos no supone en realidad una amenaza para la recuperación? En absoluto. Cuanto más persista la actual situación, más riesgos habrán de que las limitaciones a la producción y el menor consumo se traduzcan en problemas de liquidez que puedan acabar repercutiendo en la economía real.

No hablamos de un futuro incierto: recientemente, dos plantas industriales de fertilizantes se vieron forzadas a cerrar en Reino Unido por los altos precios de la energía, y no se descarta que otras sigan su ejemplo. Lo mismo puede suceder en España.

Señal de que el riesgo es real es el reciente anuncio del Gobierno de excluir de la aplicación del mecanismo de minoración de los ingresos originados por el alza del gas a los contratos a plazo, una medida que beneficia de manera especial a las industrias electrointensivas, que proveen una parte importante de su energía mediante este sistema.

¿Qué se puede hacer? Considerando que la actual crisis energética tiene una escala europea, cabría pensar que su respuesta también debería serlo. Sin embargo, la respuesta de las autoridades comunitarias hasta ahora ha sido más bien comedida. El paquete de medidas anunciado por la Comisión Europea esta semana, aparte de indicar diferentes acciones que los Estados miembros podrían poner en marcha (y que, al menos en el caso de España, ya se están aplicando), incluía dos propuestas que habían sido defendidas por el Ejecutivo español.

Por un lado, la pretensión de constituir una reserva estratégica de gas natural mediante sistemas de compra centralizada en Europa.

Por otro, el encargo a la Agencia Europea para la Cooperación de los Reguladores de Energía (ACER) de un estudio sobre posibles reformas de los mercados mayoristas de electricidad para potenciar la contribución de las renovables en la consecución de unos precios más asequibles.

Pero, más allá de la eficacia de las medidas concretas que puedan adoptarse, la crisis energética que atravesamos pone de manifiesto dos debilidades del proceso de transición ecológica en el que estamos inmersos.

Hoy, la potencia instalada renovable sigue siendo insuficiente para hacer frente a la demanda prescindiendo del gas, una materia prima de la que no disponemos y sobre la que tampoco tenemos ningún control.

Pero el impacto negativo de esta dependencia se ve agravado por un diseño marginalista del mercado mayorista eléctrico que confiere una capacidad de influencia decisiva a la tecnología más cara en cada momento, que precisamente suelen ser los ciclos combinados de gas natural.

Es por ello por lo que, aunque consigamos superar esta crisis toda vez los precios del gas vuelvan a la normalidad, difícilmente haremos que la transición ecológica pueda prosperar si no somos capaces de lograr ampliar la capacidad de producción de energía renovable a un ritmo que permita acompasarla a la demanda y, no menos importante, asegurar que los beneficios de estas energías limpias lleguen y se hagan notar en el conjunto de la población.

Ramón Mateo es director del gabinete de incidencia pública beBartlet.

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Foto: Yolanda Díaz. (EFE)
EFE

¿Es de Podemos Yolanda Díaz?

  • La estructura organizativa de Podemos siempre ha sido complicada y muchas veces difícil de entender. Si no me equivoco, que es muy posible, es una especie de coalición en la cual caben otros partidos si aceptan su programa básico

Francesc de Carreras en El Confidencial, 241021

El personaje político mejor valorado en los últimos sondeos se llama Yolanda Díaz. ¿Qué han visto en esta mujer los españoles? A mi modo de ver dos cosas: competencia profesional y rigor ideológico. Y también algo más: es la máxima autoridad de Podemos en el Gobierno, pero no es populista. Con lo cual se plantea una cuestión: ¿Es de Podemos Yolanda Díaz?

La verdad es que nunca ha estado muy claro qué ha sido Podemos. Surgió en el peor momento de la gran crisis, a fines de 2013, con el objetivo de representar a una amplia mayoría de indignados con la política y los políticos, pero pronto se vio que sus ideas eran un bluf propagandístico, soluciones simples a problemas complejos, como puede sintetizarse toda política populista.

Entre sus propuestas destacaba la idea básica de distinguir la casta gobernante del pueblo gobernado, esto era así desde la Transición que fue un error y dio lugar al régimen del 78, la democracia directa era de mucha mayor calidad que la representativa, las naciones que formaban España tenían derecho a la autodeterminación y, por último, no se conformaban con menos que asaltar los cielos. En España era necesaria una revolución política, económica y social.

Algunos les creyeron aunque todas eran ideas fáciles y vacías, muy distintas a las que siempre había defendido la izquierda clásica. Sin embargo, pronto sus entusiastas adeptos de primera hora empezaron a decepcionarse, entre ellos la mayoría del estrecho grupo que arropaba a Pablo Iglesias, el envanecido líder máximo. En 2019 cuando su decadencia era ya evidente, Podemos entró a formar parte de un débil gobierno de coalición con el PSOE de Pedro Sánchez, de quien fue vicepresidente primero.

Allí demostró que no sabía gobernar, que lo suyo era la demagogia y que sus continuas incursiones en el espacio público perturbaban la acción del Ejecutivo. Hasta creo que él mismo se dio cuenta de todo ello. Tras obtener un muy mal resultado en las autonómicas de Madrid se dio un tiempo de respiro y de momento ejerce de tertuliano: ni asaltó los cielos ni triunfó en la tierra. Pero había acertado en una cosa, solo en una: situar como ministra de Trabajo a Yolanda Díaz, su antítesis. Quizás no supo lo que hacía, pero la señora Díaz empezó a hacerle sombra: allí había una política que sabía gobernar.

La frivolidad intelectual de las estrellas mediáticas de Podemos empezaron a palidecer y ella emergió como una destacada figura

En efecto, enseguida se vio que Yolanda Díaz era de otra madera, muy distinta a la de Pablo Iglesias, venía de una cultura política de otro cuño y pudo demostrarlo en aquella parcela en la que tenía experiencia: las relaciones laborales.

Y precisamente accedió al Ministerio en un momento en que esta materia se convirtió en crucial al objeto de paliar los tremendos efectos económicos de la pandemia. La frivolidad intelectual de las estrellas mediáticas de Podemos, como Irene Montero, empezaron a palidecer y ella emergió como una destacada figura que hasta entonces, fuera de Galicia, era una desconocida.

La estructura organizativa de Podemos siempre ha sido complicada y muchas veces difícil de entender. Si no me equivoco, que es muy posible, se trata de una especie de coalición en la cual caben otros partidos si aceptan su programa básico. Yolanda Díaz pertenecía al PCE de Galicia, desde principios de siglo había desempeñado una amplia tarea política municipal y autonómica, y entró a formar parte de Podemos.

De tradición familiar sindicalista —su padre fue uno de los fundadores de Comisiones Obreras en 1964— y abogada de profesión, Díaz sabe hacer muy bien una cosa en la que nunca acertó Pablo Iglesias: negociar y pactar. Es lo que ha hecho hasta ahora y ayer, en el congreso de CCOO, prometió seguir haciendo.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo poco tiene que ver con Pablo Iglesias y con el espíritu de Podemos

Hará cosa de un año, hablando con un alto cargo de la CEO, le pregunté por ella y me respondió: “Yolanda es muy dura negociando, para tratar con ella hay que ir bien calzado porque es inteligente, profesionalmente bien formada y entiende mucho de relaciones laborales, pero también sabe una cosa fundamental en política, especialmente en política laboral: sabe que toda negociación debe acabar en un pacto”.

Así pues, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo poco tiene que ver con Pablo Iglesias y con el espíritu de Podemos. Claramente va por otros caminos. Hace unas semanas, en declaraciones a la Ser, abogó por un “reformismo fuerte”, se mostró pragmática al decir que “este Gobierno debe ser útil a la gente” y despreció con elegancia la ideología podemita convencional al dejar caer la siguiente frase:

 “la gente quiere un proyecto que ilusione y que se dejen de lado las cosas que no le interesan a nadie”. ¿Feminismo queer?, ¿memoria histórica?, ¿democracia directa?, ¿derecho a la autodeterminación?

Es una política con convicciones y con sentido común, una socialista de izquierdas tal como era el PC italiano en sus buenos tiempos

Yolanda Díaz no quiere asaltar los cielos, quiere gobernar las cosas de la tierra. Es una política con convicciones y con sentido común, una socialista de izquierdas tal como era el PC italiano en sus buenos tiempos. No sé si podrá formar la plataforma política que ha propuesto, pero sería deseable para que este espacio político lo ocupen personas serias y formadas, ideológicamente respetables, no los desacreditados demagogos de los últimos tiempos.

¿Es de Podemos Yolanda Díaz? A mi modo de ver, sinceramente no.

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El enjuague judicial

Al final, resulta que el cumplimiento de la Constitución por los partidos coligados en Frónkonstin y la renovación de los miembros del Tribunal Constitucional que habían superado su fecha de caducidad, era esto: un apaño, un enjuague que ha causado perplejidad cuando no consternación en los ámbitos jurídicos de todas las Españas.

Venía siendo tradición que los miembros del Constitucional vinieran muy trabajados, vale decir con una estancia en el Tribunal Supremo, con experiencia como fiscales de sala o con un pasado de reputados catedráticos, se estimaba que la pertenencia al Tribunal de garantías constitucionales no requería menos.

De hecho solo se conoce una excepción a esta norma: la de Enrique López, que es el responsable de Justicia del PP y un asesor clave en este toma y daca. López llegó al Tribunal Constitucional en 2013, procedente de la Audiencia Nacional, a la que había llegado en 2005.

Es verdad que no pasó por el Supremo pero hay que reconocerle una opinión favorable de la fiscal de la Audiencia Nacional, Dolores Delgado, que grabó el entonces comisario Villarejo durante el legendario almuerzo en el restaurante Rianxo:

“Ha venido un tío a la Audiencia monísimo, para que lo vamos a negar, parece George Clooney”. Es verdad que a continuación añadía: “pero le pasa lo mismo, es una nenaza”, lo que seguramente no puede interpretarse como un elogio, de atenernos al sentido clásico de la expresión. Pero el género se ha convertido en una circunstancia cultural desde entonces. ¿Qué más da machote que nenaza?

El caso es que Enrique López, en actitud que le honra no ha debido considerar justo que se exija a los nuevos lo que no se le exigió a él y esto tiene muy revueltos a los magistrados del Tribunal Supremo. Con razón. Explican que tres de los cuatro nuevos miembros, pertenecientes a la carrera judicial, intentaron acceder en su día al Supremo.

Y los magistrados del mismo no le acaban de ver la lógica a que jueces que no pudieron llegar al más alto tribunal vayan a revisar sus sentencias. Lo dice la Constitución, artículo 123: “El Tribunal Supremo, con jurisdicción en toda España, es el órgano jurisdiccional superior en todos los órdenes, salvo lo dispuesto en materia de garantías constitucionales”.

O sea que Meritxell, mi Meritxell, no estaba cualificada para revisar la sentencia que condenaba al diputado delincuente de Podemos a devolver el acta por patear a un policía. Marchena se lo tuvo que explicar muy clarito y ella se la envainó.

El cuarto es catedrático. O sea que la parte académica mantiene el rango. A nadie se le ha ocurrido aceptar a un profesor asociado, modelo Pablo Iglesias, para miembro del Constitucional. Llegados a este punto se impone un ejercicio de prudencia. Si le sirvió para controlar el CNI, qué más da.

Ahora queda el CGPJ, que no va a ser escollo menor, sin entrar en la cualificación de los vocales: los nacionalismos catalán y vasco solían imponer a alguno de los suyos. Convergència propuso al delincuente Pascual Estevill y al notario Alfons López Tena, sometido a expediente displicinario y artífice del eslogan señero del proceso: “Espanya ens roba”. Esto es lo que hay, abandonemos la esperanza.

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Vídeos

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Un viaje hacia el fin de los tiempos‘ [2019]. Documental musical -subtitulado en español- del realizador y compositor John Boswell, conocido por sus vídeos en YouTube como Melodysheep, permite asomarse a ese futuro, el recorrido del cosmos a través de trillones de trillones de trillones de años, hasta el fin de todo, el momento en que “el tiempo carece de sentido” porque, como dice el vídeo, “nada sucede y nada sucederá, nunca más”

En realidad, esa frase la dice el físico Brian Cox, porque esa es una de las virtudes del vídeo de Melodysheep, que ya ha alcanzado los 15 millones de visionados. Además de la poesía visual de sus agujeros negros bailando, de sus estrellas implosionando y de la espectacular atmósfera de la banda sonora, el vídeo lo guían las voces de los mejores especialistas y divulgadores, recogidas por Boswell de otros programas y documentales, para que sean los narradores de su viaje. Stephen Hawking, David AttenboroughJanna Levin y Neil deGrasse Tyson son solo algunos de los guías de este trayecto sideral que comienza asistiendo a la formación de un anillo alrededor de Marte (como los que tiene Saturno ahora) o se ve apagarse nuestro Sol.

[…]. [de “Aciertos y errores del vídeo que muestra el fin del universo”, Javier Salas en El País, 020819; Nota:ver en firefox, sólo texto].

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Musica

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‘Amado mio’ [1946]. Canción escrita por  Doris Fisher y  Allan Roberts, que se hizo famosa al incluirse en la hoy mítica película Gilda [1946], de Charles Vidor.En versión del conjunto Pink Martini con Storm Large como cantante, en Fel estsaal Messe, Basel, Switzerland Concert [2011].Músicos: Thomas Lauderdale, Piano  / Storm Large, Vocals / Gavin Bondy, Trumpet / Brian Davis, Percussion / Derek Rieth, Percussion / Martin Zarzar, Percussio/  Philip Baker, Bass Jeffrey Budin, Trombone Timothy Nishimoto, Vocals and Percussion /  Nicholas Crosa, Violin /  Daniel Faehnle, / Guitar.
Todos los temas: [00:00:00] Boléro (Maurice Ravel cover) [00:07:23] Intro by Thomas Lauderdale [00:09:17] Amado mío (Doris Fisher cover) [00:15:59] Quizás, quizás, quizás (Osvaldo Farrés cover) [00:18:59] Splendor in the Grass [00:22:30] ¿Dónde estás, Yolanda? (Manuel Jiménez Rejano cover) [00:26:29] Intro to ‘Tuca tuca’ by Thomas Lauderdale and Storm Lange [00:27:41] Tuca tuca (Raffaella Carrà cover) [00:30:24] Anna (El Negro Zumbon) (Armando Trovajoli cover) [00:33:27] Intro to ‘Sympathique’ by Thomas Lauderdale and Storm Lange [00:35:39] Sympathique [00:38:35] Intro to ‘We Need Everybody to Dance’ [00:39:13] We Need Everybody to Dance (Instrumental) [00:47:13] Veronique (with Robert Taylor) [00:51:05] Intro to ‘Üsküdar’a gider İken’ by Storm Lange [00:52:30] Üsküdar’a gider İken ([traditional] cover) (Turkish) [00:55:52] Whatever Will Be, Will Be (Que sera, sera) (Doris Day cover) [00:59:42] Serve Light [01:03:59] Intro to ‘Brazil’ by Storm Lange [01:04:28] Brazil.

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Moment of Peace” `[2001] es una canción de la banda de canto gregoriana alemana Gregorian con la cantante inglesa Amelia Brightman. Fue lanzado en 2001 en Edel AG como el único sencillo y también como la pista de apertura de su tercer álbum de estudio, , Masters of Chant Chapter II  (2001). Via Diana Lobos, 031021.

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Humor
CHISTE GRÁFICO DE LA MUJER EN LA COCINA

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Cine – Fitzcarraldo / Werner Herzog / 1982 / Amazon / 9

Fitzcarraldo Movie Poster

. ”O Mimì, tu più non torni‘ [1896] duetto de Luciano Pavarotti y Antonio Scotti, en el acto IV de la  ópera ‘La bohème‘ [1907], compuesta por Giacomo Puccini y libreto en italiano de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica.

Cartel diseñado por by Kellerman Design; vía IMPawards

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AÑO/TÍTULO / 1982 Fitzcarraldo
DURACIÓN / 157 minutos
PAÍS / Estados Unidos
DIRECCIÓN /
Werner Herzog
GUION / Werner Herzog
MÚSICA / Popol Vuh
FOTOGRAFÍA / Thomas Mauch
REPARTO / Klaus Kinski, Claudia Cardinale,  Miguel Ángel Fuentes,  Paul Hittscher,  José Lewgoy
PRODUCCIÓN/ Werner Herzog Filmproduktion, Filmverlag der Autoren. ZDF, Wildlife Films Peru S.A. Iquitos, Pro-ject Filmproduktion

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Honores

1982: Festival de Cannes: Mejor director / Globos de Oro: Nominada a Mejor película extranjera / Premios BAFTA: Nominada a Mejor película en habla no inglesa
1981: Premios del cine Alemán: 2ª mejor película

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Sinopsis. Brian Fitzgerald “Fitzcarraldo”, un excéntrico y megalómano hombre de negocios obsesionado con la ópera, ha ido perdiendo su prestigio y su fortuna en absurdas empresas sin futuro. Su último proyecto consiste en construir un teatro de ópera en un poblado peruano a orillas del Amazonas; para conseguir el capital necesario para financiar tan magna empresa se dedica al comercio del caucho. Su extravagante plan exige sacar del río un gran barco fluvial y transportarlo hasta la cima de un monte. Filmaffinity.

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Críticas internacionales:

  • “Impresionante aventura (…) Imprescindible”
    Fernando Morales: Diario El País 
  • La mejor de sus películas para el propio Herzog.
    FilmAffinity 
  • “Un espectáculo deslumbrante: una comedia de aventuras como ninguna otra” 
  • “Una maravilla monumental y excéntrica. El exceso operístico es tanto el tema como el estilo”. Paul Taylor: Time Out 
  • “Una película sobre búsquedas en la que la búsqueda del héroe es apenas más demencial que la del director. Filmes como éste existen en un plano aparte (…) Puntuación: ★★★★ (sobre 4)” Roger Ebert: rogerebert.com 
  • “Quizá sea un comentario irónico sobre el absurdo de la ambición humana, pero es una ironía que explota en la cara de Herzog” Dave Kehr: Chicago Reader
  • “La última secuencia (…) quizá sea el punto álgido del director y quizá sea lo más formidable y significativo de su carrera (…) Puntuación: ★★★★ (sobre 4)” Rumsey Taylor: Slant

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Banda sonora original y/o editada

01. Wehe Khorazin
02. Scene from “Ernani”
03. Engel der Luft
04. RidiPagliacci (feat. Caruso / Leoncavallo)
05. O Paradiso (feat. Caruso / Meyerbeer)
06. Kind mit Geige
07. Im Garten der Gemeinschaft
08. Blasmusik
09. Tod und Verklärung
10. Musik aus Burundi
11. Il Sogno
12. Quartett
13. Oh Mimi, Tu Piu Non Torni (Feat. Caruso)
14. Als lebten die Engel auf Erden
15. A te o cara, amor talora (feat. I. Puritani)

Opera on board
from “I Puritani” by Vincenzo Bellini
Orquesta Sinfonica del Repertorio, Lima
Conducted by Maestro Manuel Cuadros Barr
Chorus Camerata Vocale “Orfeo”
Soli: Dona Elvira: Isabel Jimines de Cisneros
Arturo: Liborio Simonella
Giorgio: Jesús Goiri
Walton: Christian Mantilla
Oh Mimi, Tu Piu Non Torni
from “La Boheme”
Written by Giacomo Puccini
Original recordings by Enrico Caruso
(1902/06) by RCA Victor
Tod und Verklaerung
by Richard Strauss
Daphnis et Chloë
by Maurice Ravel

 

Tráiler [+ comentario documental]

. La desastrosa y demencial filmación de Fitzcarraldo [tráiler documental de la película, con jugosos comentarios sobre el rodaje.]

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Mi opinión:

El que la sigue, la consigue

Generalidades

Fitzcarraldo es una película alemana de drama y aventura de 1982 dirigida y con guion de Werner Herzog (Múnich5 de septiembre de 1942), -realizador, escritor, documentalista, actor y director de óperas (-  con Klaus Kinski [Fitzcarraldo] , Claudia Cardinale [Molly], José Lewgoy [Don Aquilino], Miguel Ángel Fuentes [Cholo], Paul Hittscher [Orinoco Paul], Huerequeque Enrique Bohorquez [Huerequeque, el cocinero], Grande Otelo [Grande Othelo] y Milton Nascimento [hombre negro en la Casa de Ópera], entre los actores principales.

La historia, ambientada a finales del siglo XIX, es la de Brian Sweeney Fitzgerald (Klaus Kinski, “Fitzcarraldo”), obsesionado de la ópera, que desea construir un teatro en la selva. Para lograrlo, tendrá que hacer una fortuna en la industria del caucho, y su astuto plan consiste en transportar un enorme barco de 320 toneladas por el caudal de afluente del río, superando una pequeña montaña y el correspondiente istmo,  con la ayuda de los indígenas locales.

Hasta la actualidad, Fitzcarraldo es considerada la película más notable en la historia de la Amazonía peruana e Iquitos, y también una de las mejores, según Herzog. Además, la película es conocida por casi fracasar durante su rodaje y por otros obstáculos.

En el prólogo del libro titulado “Conquista de lo inútil” [2010] (Blackie Books), del propio  Werner Herzog , se escribe: “Estos textos no son un informe de rodaje – este apenas se menciona -, ni tampoco un diario solo en el sentido más amplio. Se trata de otra cosa: más bien paisajes interiores, nacidos del delirio de la selva. Pero tampoco de eso estoy seguro”. Magistral modo de definir el film.

La producción de la película fue realizada con muchas dificultades enteramente en la mencionada Amazonía. Durante el rodaje había conflictos debido a las limitaciones técnicas, la tensión entre las culturas de la producción y los indígenas locales, y una incipiente enemistad entre Kinski y Herzog.

Originalmente, la película tenía un elenco diferente, que incluía a Jason Robards y a Mick Jagger (de The Rolling Stones); pero Robards cayó enfermo de disentería y no pudo volver al rodaje, algo que no ocurrió con el primero, ya que, aun sin título de crédito, realizó el papel de Wilbur, hasta el punto de conservarse alguna que otra imagen del evento, aunque acabara desertando por el consabido sinfín de conflictos durante el rodaje.

Finalmente, La película está basada en una aventura real del comerciante cauchero peruano de origen irlandésCarlos Fermín Fitzcarrald [1862-1897], si bien con sus lógicas adaptaciones.

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Técnica

Además de los honores que ya figuran en la ficha, tengo que decir que me tengo por un enamorado del dueto  Kinski y Herzog, revisando periódicamente todas y cada una de sus conjuntas películas: y que si bien es verdad que mi preferida es Aguirre o la cólera de Dios [1972], tengo que decir que la de Fitzcarraldo me resulta igualmente hipnótica, también porque las dos conforman una bilogía fantástica, compartiendo el cuadro técnico.

La fotografía  de  Thomas Mauch está llena de luz que despierta una naturalidad selvática repleta de cautivadoras imágenes realistas y, al tiempo, poéticas.

La música de Popol Vuh, inunda  de ópera la banda sonora incorporada, llena  inunda la cinta,  con  nostálgicas melodías que encandilan [esa escena a bordo, escuchando a Caruso…] junto a la percusión y el sonido de los indios peruanos [quena, pututus, etc.].

Entre las óperas de la banda sonora, he seleccionado en la ficha ”O Mimì, tu più non torni‘ [1896],  duetto de Luciano Pavarotti y Antonio Scotti, en el acto IV de la  ópera ‘La bohème‘ [1907], compuesta por Giacomo Puccini y libreto en italiano de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica. Su  música es como un personaje más.

Por preferencia,  ha colaborado con el grupo Popol Vuh, agrupación de rock progresivo  y meditativo de su amigo Florian Fricke. A veces, repito, incluso el propio Herzog ha compuesto algunas piezas para completar la banda sonora de sus películas. Su vinculación con la música le ha llevado a dirigir óperas. Debutó con Lohengrin, de Richard Wagner, para el Festival de Bayreuth. ​

Afirma que la música es el arte que más fácilmente llega al ser humano. Tomando de los álbumes Die Nacht der Seele (1979) and Sei still, wisse ich bin (1981), interpretado por Enrico Caruso y otros. La película usa extractos de Ernani [1844]de Verdi, Pagliacci (1892; “Ridi, Pagliaccio) de Leoncavallo, La bohème [1896] de Puccini, I puritani [1835 ]de Bellini y del trabajo orquestal Muerte y transfiguración [1889]de Richard Strauss.

Los planos y movimientos de cámara [Rainer Klausmann   T] asi como la fotografía [homas Mauch], laboran, con la experiencia de Herzog,  con grúas, primeros planos, generales, cámara en mano, de modo magistral. Afirma Herzog que más de una de sus películas surgieron de un paisaje, como por ejemplo Signos de vida o Fitzcarraldo.

Frecuentemente, las tramas de las películas se encuentran en localizaciones donde la naturaleza es hostil o de una exuberancia sin límites. Esta particularidad se manifiesta tanto en sus largometrajes de ficción como en sus documentales. El esplendor de la naturaleza siempre esconde para Herzog un lado oscuro y frecuentemente maligno para sus antihéroes.

Puede decirse que el paisaje es un personaje más de sus historias y tiene un papel fundamental en el desarrollo de la trama. Aunque huye del cinéma verité, Herzog siempre ha buscado efectos visuales reales en sus filmes, nunca hay efectos especiales [‘lo que ve es lo que hay’]

En cuanto a la buena interpretación, Klaus Kinski sobreactúa necesariamente, ya que su personaje cultiva la exageración al borde de la locura, como suele ocurrir con Herzog. Por tanto, resulta a veces algo excesivo, histriónico, i, pero dotado de un magnetismo y un carisma transmisor, espectacular.

Claudia Cardinale está espléndida, bellísima, fresca, equilibrada, madura y natural; borda su papel.

Con un resto coral de intérpretes de gran calidad, destacando Paul Hittscher [Captain, Orinoco Paul], Miguel Ángel Fuentes [Cholo], José Lewgoy [Don Aquilino], Grande Otelo [Station master] y Huerequeque Enrique Bohorquez [Huerequeque, The Cook]

El vestuario  de Gisela Storch se encuentra perfectamente adaptado a las caracterizaciones del momento.

El guion, escrito por el director, se basa en unos hechos reales del siglo XIX, aunque a mayor escala y es de lo más llamativo tanto por ver como suben un gran barco sin efectos visuales a la montaña, como por la tensión añadida y enfrentamientos entre el director Herzog y el actor Kinski que ha sido ampliamente comentada, cautivando a todos los seguidores del director y de las cintas de aventuras por ser valiente en lo que llevaron a cabo de un modo único.

W.Herzog  es un director con el sus películas a menudo presentan protagonistas ambiciosos con sueños imposibles, personas con talentos únicos en campos oscuros o individuos que están en conflicto con la naturaleza.

François Truffaut llamó una vez a Herzog “el director de cine vivo más importante”. Fundador del denominado Nuevo cine alemán junto con otros cineastas como Rainer Werner Fassbinder siempre mostro su preferencia por los antihéroes, personajes de singular personalidad enfrentados a un mundo hostil, para los que la lucha por su supervivencia o por defender sus ideas está siempre abocada al fracaso. Sus personajes se rebelan ante lo absurdo de la vida y su lucha contra esta situación les lleva a la locura, la anulación total o la muerte.

En realidad, Herzog no distingue nunca sus películas de ficción y sus documentales. En su obra, ambas vertientes se funden formando una sola. De hecho, siempre a considerado  que Fitzcarraldo es su mejor documental.

En Fitzcarraldo, el megalómano melómano es un apasionado de la ópera que para montar una representación en medio de la selva y es capaz de aventurarse a recolectar caucho para costear su montaje y hacer cruzar su barco de un afluente del Amazonas a otro, subiéndolo por una montaña con ayuda de los indígenas.

Esto se lleva a cabo con un montaje [Beate Mainka-Jellinghaus] lineal, tranquilo y seguido,  que se toma su tiempo en ir mostrando la historia. l[Wiki y elaboración propia EQM].

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Sumario

Ópera en la floresta

Como habrán observado, me encuentro plenamente identificado con este film preñado de virtudes. Veamos, en resumen:

  • espectáculo deslumbrante; comedia de aventuras; gran y excéntrica mezcla de documental y ficción.
  • ópera selvática;  disparatada belleza; infernal rodaje; supremacía cultural óperística a Caruso], frente , antítesis de la sumisa esclavitud indígena; subjetivismo; utopía; excentricidad; tensión alrededor de esa intencionada y rítmica lentitud fílmica.
  • ironía e inteligencia; realismo [si en el guion dice “el barco desciende los rápidos” en verdad ves a un barco bajando los rápidos y por eso logra que la situación traspase la pantalla]; imágenes increíblemente bellas.
  • coherencia entre su concepción, nudo y desenlace; excelentes y conmovedoras las escenas del barco navegando aguas arriba en la peligrosa selva, con la música de Caruso sonando sobre la cabina del piloto: semejanza de acoplamiento musical con los coincidentes ‘El Danubio Azul‘ [1866] de Johann Strauss (hijo) en ‘2001 y A Space Odissey‘ [1968],  de Stanley Kubrick)
  • Kinski, como actor excéntrico, histriónico, imperfecto, pero muy profesional, atractivo, con enorme  carisma, sensibilidad y capacidad de transmisión, disfrutando papeles como anillo al dedo.
  • contra el mundo y su sentido común; “la música es el arte que más fácilmente llega al ser humano” [Herzog].
  • Sobre el guion, en el prólogo del libro titulado “Conquista de lo inútil” [2010] (Blackie Books), del propio Werner Herzog , se lee: “Estos textos no son un informe de rodaje – este apenas se menciona -, ni tampoco un diario solo en el sentido más amplio. Se trata de otra cosa: más bien paisajes interiores, nacidos del delirio de la selva. Pero tampoco de eso estoy seguro”.
  • Recomiendo el documental ‘Enemigo íntimo’ [1999], cerrando el documental de Herzog en tertulia consigo mismo, Isabelle Adjani, Claudia Cardinale, Mick Jagger, Klaus Kinski, Maximilian Schell, Thomas Mauch  y Eva Mattes

Nota: no dejen de ver el tráiler documental de la película [está en la ficha], con jugosos comentarios sobre el rodaje.

Si vas en busca de tu soñada, por improbable,  aventura, esta es tu película [9 sobre 10]

EQM

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Fuentes:

Filmaffinity [críticas de espectadores], IMDb, Wikipedia y elaboración propia [EQM].

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Cobardías


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ETA y su guerra

La Alternativa Kas

wiki

La Alternativa KAS fue el programa marco político de la Koordinadora Abertzale Sozialista, órgano colectivo de una parte importante de la izquierda abertzale. Constituyó el origen y la cohesión para el nacimiento de Herri Batasuna y, por otro lado, fue la condición que ETA puso para abandonar la lucha armada: «No podrá existir un alto el fuego hasta que no sea reconocida la alternativa KAS ya que sólo entonces el pueblo vasco alcanzará verdaderamente la libertad».

En julio de 1976, pocos meses después de la muerte de Francisco Franco, la izquierda abertzale se dota de un programa político de mínimos para acceder a la nueva situación que se avecinaba. El programa fue diseñado desde Koordinadora Abertzale Sozialista (KAS) y redactado en su primera edición por ETA (p. m.).​ A este borrador, EHAS (precursor de HASI) le hizo algunas anotaciones, siendo como resultado el primer texto que se conoció como Alternativa KAS.

A finales de 1976 ETA (m) aceptó la coordinación de KAS, aunque sin integrarse. Más tarde se sumarían EIA, el partido surgido de la VII Asamblea de ETA (p. m.), y ASK. Fue precisamente la divergencia sobre el apoyo a la alternativa KAS la que provocó la escisión en el seno de LAIA, con dos corrientes que, manteniendo el nombre del partido, se redefinieron como «LAIA (bai)» ( en euskera) y «LAIA (ez)» (No), en función de su acuerdo o no con el texto suscrito. Por su parte, LAK se decanta por la postura de LAIA (ez) y rescinde su apoyo a la alternativa KAS.

La alternativa KAS fue presentada en Pamplona el 30 de agosto de 1976. Desde ETA (m), que entonces impulsaban su publicidad, consideraban que «la alternativa de KAS debería considerarse como

una base democrática mínima suficiente como para, sin abandonar las tareas de organización y armamento populares, cesar en nuestra actividad armada, manteniéndonos en esta postura en tanto no haya un intento, por parte del imperialismo español o fuerza política española o de la burguesía vasca, de imponer su razón o expresar sus intereses por medio de las armas. La necesidad de este programa mínimo obedece a la comprobación táctica de que nuestro pueblo, como conjunto social, no está, a corto plazo, dispuesto a afrontar las tareas de la lucha armada».

En los meses siguientes los grupos de KAS promovieron una intensa campaña para el conocimiento de la Alternativa. El propio Argala señaló en una entrevista concedida poco antes de su muerte que

«la alternativa de KAS constituye la base indispensable para hablar de una normalización de la vida de Euskadi, para pensar en un camino menos violento de continuación de la vida política hacia la constitución de una Euskadi independiente, socialista, reunificada y euskaldun. Mientras que los objetivos de la alternativa KAS no se consigan el pueblo vasco estará atado, las vías institucionales no le servirán para gran cosa, y la lucha armada será una necesidad».

A principios de 1978ETA (m) realizaba una actualización de la alternativa KAS, después de constatar que el texto original contenía algunos elementos reivindicativos que no se ajustaban a la coyuntura. Así pues, la organización terrorista pensaba que debería presentar un programa transitorio, orientado hacia la consecución de “libertades democráticas y que su consecución fuera la base mínima para el alto el fuego.

En los años siguientes, la alternativa KAS se convirtió en el eje de la izquierda abertzale vinculada a ETA (ETA (m), tras la disolución de ETA (p. m.) en 1982), tanto es así que ella fue el origen y la cohesión para el nacimiento de Herri Batasuna. También fue la condición que ETA puso para abandonar la lucha armada: «No podrá existir un alto el fuego hasta que no sea reconocida la alternativa KAS ya que sólo entonces el pueblo vasco alcanzará verdaderamente la libertad».

la ‘guerra de desgaste, con ETA-Militar

wiki

En 1978, reforzada por la unión de los berezis, una escisión militarista de ETA-pm, ETA-m cambió de estrategia y adoptó la conocida como “de la negociación” o “guerra de desgaste“, que consistía en asesinar a miembros del Ejército y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para presionar al Gobierno y obligarle a aceptar la “Alternativa KAS”.

Por otra parte, para no dejar el campo político libre a ETA-pm, apoyó la creación de la coalición Herri Batasuna (HB), que en un principio era una alianza autónoma de cuatro partidos políticos (HASILAIAESB y ANV). ESB y LAIA abandonarían HB en 1980 en desacuerdo con el papel predominante de KAS dentro de la coalición y su negativa a que HB participase en las elecciones, lo que se ha interpretado como que ETA-m tomó el control de HB y consiguió expulsar a los críticos.

Los atentados terroristas aumentaron en número e intensidad. Destacan el secuestro y asesinato de José María Ryan, ingeniero-jefe de la central nuclear de Lemóniz en 1981, que formó parte de la estrategia de ETA-m de instrumentalizar los movimientos sociales autónomos que habían ido surgiendo en Euskadi.

El primer atentado con coche bomba en Madrid, en septiembre de 1985, tuvo como resultado un muerto y 16 heridos; en Madrid una bomba en la plaza de la República Dominicana mató en julio de 1986 a 12 guardias civiles e hirió a 50; o el atentado de Hipercor, el 19 de junio de 1987, cuando pusieron una bomba en un centro comercial de Barcelona, que causó la muerte de 21 personas e hirió a 45.

ETA explicó en un comunicado que había avisado previamente de la colocación de la bomba y que la policía no desalojó el local. Sin embargo, los avisos eran confusos: informaban de que la bomba explotaría a las 15:30 pero no advertían de que estaba colocada en un coche.

Al no encontrarse ningún paquete sospechoso y pasar la hora señalada, se consideró innecesario evacuar el comercio. Pocos meses más tarde, ETA perpetró un atentado contra la casa-cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza en el que murieron once personas (cinco de ellas, niñas).

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El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

Revista de Prensa

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Emasculados del mundo, uníos

Arcadi Espada en su blog, 221021

Me ocuparé próximamente de las llamadas Nuevas Masculinidades. Por de pronto, este es el documento base de uno de los ejercicios de los emasculados.

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Un cineasta y un memo

Tonnntos del jueves y el viernes

Santiago González en su blog, 221021

Manuel Marchena, en su condición de presidente de la sala de lo Penal del Tribunal Supremo, ha enviado a la pobre Meritxell, mi Meritxell, un requerimiento para que le diga en qué fecha va dar inicio al cumplimiento de la pena de inhabilitación especial para el rasta que pateó a un policía”.

Mi amigo Kino Sainz Maza me enviaba una foto del ministro de Cultura, Miquel Iceta junto a una observación razonable: “España es el único país del mundo donde no necesitas estudios para ser ministro, pero es necesario hacer un curso para sacar al perro a hacer cacas.”

Miss Bennet: Estoy a favor de la prostitución, de su regulación, de que paguen impuestos y de que se acabe con las mafias. Si una chica de 16 años puede, sin conocimiento de sus padres cambiarse de sexo y abortar, ¿por qué una mujer de 30 no puede ganar dinero con su cuerpo?

Daniel Gascón interpreta a Arnaldo Otegi en su discurso a las víctimas: “Sentimos el dolor que nos obligasteis a causaros”.

luigi dijo: Cambio asesinos usados por presupuestos sin estrenar.

belisario interpreta a Sánchez: “Qué feliz coincidencia, Arnaldo. Nosotros tenemos unos Presupuestos en un pincho, y si para aprobarlos tenemos que sacar a doscientos presos de la cárcel, los sacamos. Si no me creéis, preguntadle a Junqueras”. Y ya puesto, añadió: “Ni el guionista más retorcido de Hollywood podría haber imaginado un personaje tan repelente como Zetapé. Es un cóctel perfecto de maldad, estupidez, jeta y cursilería”.

Louella Parsons dijo:

Si les digo que Otegui es un HdP,
¿qué creen que quiero decir?
Pues eso. Un Hombre de Paz.

Gulliver llevaba a mi blog uno de sus célebres ovillejos:

Paz, amor y verdad

¿De qué es Otegui capaz?
¡De paz!
¿Qué da El Prenda con ardor?
¡amor!
¿Ves en Sánchez probidad?
¡y verdad!

La esperanza abandonad,
tiene España por delante
si manda Su Sanchidad
un futuro rebosante
de paz, amor y verdad.

EvaRisto Mejide se ha puesto Risto de nombre artístico. Tú deberías llamarte Rico Jiménez Losantos. Yo me llamaría Thiago, si no fuera porque es el nombre de un futbolista brasileño y la gente creería que lo hago por darme pote.

Bueno, pues Risto o EvaRisto es un tonto que hace podio: “Francisco Franco era gay”. Algunos contertulios, igual de lumbreras que el patrón, opinaron que Hitler y otros líderes de la derecha también eran homosexuales. Estuvo muy oportuna Pilar García de la Granja, al decir que quizá también lo fueran Fidel Castro y el Ché Guevara, lo que vino a acabar con las bromas al momento.

Mejide citó a una televisión alemana: «Los Franco tienen una hija, Carmencita. Pronto corre el rumor de que no es hija de Franco, sino de Ramón, su hermano pequeño. Y que la madre no es Carmen Polo, sino una prostituta. A ella nunca se la vio embarazada y tenemos pruebas que sostienen que a él no le interesaba el sexo».

¿Puedo contar lo de éste? preguntaría Lola, después de beber de la copa de su Balta. “Era maricón”. ¿Quién? Franco. Como en todos los órdenes de la vida nuestra izquierda defiende al mismo tiempo los derechos LGTBI y el ‘maricón’ denigratorio cuando les conviene y muy especialmente cuando el denostado no pertenece a la tribu.

Sé que ya lo he contado, Federico, pero es que no me canso. Lola Delgado manifestó la sumisión a su señor al pedirle permiso para sacar a relucir de manera tan poco elegante las preferencias sexuales de Fernando Grande. Pero al mismo tiempo demostró su   tontería. Cuando Villarejo grabó la conversación, el futuro ministro del Interior llevaba cinco años casado con su novio, Gorka Arotz.

Ramón Pérez Maura exponía una perplejidad muy razonable en su columna de El Debate: “Que alguien me diga en qué Parlamento del mundo se aplaudiría desde el Gobierno a un diputado condenado por agredir a las fuerzas del orden. Un solo ejemplo y me rindo”.

Pablo Haro Urquízar: No sé si tengo más ganas de que quiten el escaño a Alberto Rodríguez o que puedan imputar a Meritxell Batet por desobediencia. Unidas Podemos exige a Marchena  “no inventarse un castigo añadido a la sentencia original. Prueba evidente de lo mal que emplean el lenguaje estos estúpidos: no es añadido a; es implícito en.

belisario dijo: España, país donde un partido que tiene a doscientos asesinos es socio preferente del gobierno. La Unión Europea, organización que permite esas cosas.

Doscientos en el talego, fuera muchos más.

Iñaki López es un fenómeno al que subimos al podio el día que riñó a Isabel Díaz Ayuso por sus críticas al Papa: “No sabe que el Papa habla ex cathedra”, dijo el pobre, revelando que no sabe lo que quiere decir ex, ni lo que significa cathedra.

Ayer se puso muy nervioso cuando un joven cineasta, Jon Viar Aparicio, cuestionó el regalo que la prensa amiga hace sistemáticamente al terrorista Otegi. Yo conozco y quiero a este chico desde que sus padres eran novios. Y abrochó el asunto con palabras maestras: “estoy escuchando a algunos tertulianos desde aquí que dicen que se analice el terrorismo pero no las ideas…

Pero quiero decir públicamente que este es un enfoque muy erróneo. No solo hay que condenar los crímenes sino también aquello por lo que mataron, que era un delirio de pureza identitario, un delirio racista”. Iñaki López lo despidió apresuradamente y Jon Viar no renunció a la última palabra, aunque la tuvo que escribir en Twitter:

“Esperpéntica entrevista de Iñaki López, que me ha cortado rápido. Para blanquear a Otegi conmigo que no cuenten”.

Hoy le dedica una columna muy meritoria Julio Valdeón en La Razón.

Noflor: Cuando la izquierda pierde una elección, intenta destruir el país. Cuando gana, lo consigue”.

Arnaldo Otegi en El Correo: “Sería un paso cualitativo importante que otros hicieran sus declaraciones del 18 de octubre. Qué importante sería que Felipe González dijera: “

Yo he organizado los GAL”. Algo he debido de perderme. ¿O es que Arnaldo  Otegi nos confesó el lunes “yo organicé la banda terrorista ETA”?

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Ha estallado la paz

La independencia de momento fracasó. Pero la segunda fuerza política del País Vasco la lleva cosida al programa

Julio Valdeón en La Razón, 221021

Ha estallado la paz y no lo sabíamos. Ha llegado la paz, zas, y nosotros sin enterarnos, sobre todo después de pasear por Mondragón, confraternizar con sus buenas gentes y comprender lo que puede pasarle a cualquiera con la audacia suficiente y la escasa consideración por su propia supervivencia necesaria para mostrar en la solapa, no sé, una bandera constitucional.

Ha arrasado la paz, ha triunfado la paz, y en redes sociales, paraíso de la tolerancia, algunas almas caritativas se acercan a explicar que Eta fue derrotada y que ya está bien de lamentar el estado de las cosas.

Otros cortan en directo al director de cine Jon Viar cuando intenta explicar que, vaya, no todas las ideas son buenas, nobles o sagradas. No todas merecen asimilarse o defenderse. O que los asesinos asesinaron animados por el delirio étnico.

Por un racismo en vena todavía vivo y mil veces vivo por las calles, palacios, aulas, platós, redacciones, restaurantes, sacristías y bares de una tierra yerma. «No sólo hay que condenar los crímenes», dijo el cineasta, «sino también aquello por lo que mataron, que era un delirio de pureza, identitario, racista, de gente que cree que tiene derecho a decidir si pone una frontera étnica, y en el fondo no deja de ser heredero del pensamiento de Sabino Arana, que es un delirio».

De paso afeó la obsesión mediática por las opiniones de los antiguos delincuentes al tiempo que se ningunea a las víctimas y a los resistentes. Fue notable el desasosiego del presentador que lo entrevistaba.

Iñaki López, en efecto, no parecía cómodo con un discurso, el del autor de Traidores, que destroza el tibio, acolchado y autocomplaciente ecosistema político donde muchos siguen plácidamente instalados, felices de convivir y lucrarse con la xenófoba podredumbre de unas ideas impresentables, o sea, nacionalistas, o bien cobardes espectadores de una operación de limpieza étnica y cultural que no tiene parangón en la historia reciente de Europa.

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Mariano Rajoy, el miércoles, en un acto en Madrid.
Mariano Rajoy, el miércoles, en un acto en Madrid.EUROPA PRESS

Pactos con ETA [III]

El PP no quiso ser el ‘pepito grillo’ de la negociación con ETA

Rajoy temía aparecer como el que ponía palos en las ruedas en un proceso que terminaría con el fin de los atentados. Conoció los planes de Zapatero y los culminó él mismo en gran parte

MaríaÁngeles Escrivá en El Mundo, 221021

Rajoy temía aparecer como el que ponía palos en las ruedas en un proceso que terminaría con el fin de los atentados. Conoció los planes de Zapatero y los culminó él mismo en gran parte

El diario EL MUNDO fue el primero en informar de que el Gobierno y ETA estaban negociando una tregua, que ya estaba pactada y de la que apenas quedaban unos flecos. La información fue publicada el 12 de septiembre de 2005, aunque la organización terrorista se tomó unos cuantos meses, hasta marzo de 2006, para difundir su comunicado.

El día 11 de septiembre, aproximadamente a las 13.00 horas, una fuente de información inmejorable se puso en contacto con esta periodista para afirmar: «Representantes del Gobierno y de ETA ya se han reunido. Los encuentros empezaron antes del verano y se prolongaron hasta el mes de agosto. El anuncio va a hacerse público en octubre pero no te pilles los dedos con las fechas».

 ¿Cuál es el alcance del texto? ¿Cuál es la fórmula que va a emplear ETA? Porque ya no sirve que prometa sólo una tregua indefinida como la de 1998.

 No, la fórmula implica un compromiso mayor.

 ¿Y cuál es?

 Está todo cerrado pero no puedo decirte más.

 ¿Y a cambio de qué van a anunciar la tregua?

 Yo creo que han decidido dejarlo. Esto se ha acabado. A cambio de encontrar una solución a la situación de los 800 presos, sin ningún precio político, de acuerdo con la resolución aprobada por el Congreso, con el Pacto de Ajuria Enea y con todo.

 Como si la legalización de la marca blanca de Batasuna, el PCTV, no fuese un precio político. ¿Sin precio político?

 Que sí, saben que este anuncio puede dar impulso al resto de los pasos del proceso. Zapatero podría solicitar al Congreso la venia para mantener conversaciones de forma oficial y se podría cumplir el calendario establecido, no escrito, pero que todo el mundo sabe cuál tiene que ser…

Luis Rodríguez Aizpeolea, redactor del periódico El País, que cubría las informaciones sobre el Gobierno y las negociaciones con ETA, escribió en un libro que esa información, la de la tregua y los contactos entre el Gobierno y ETA, había sido comentada al entonces director del periódico, Pedro J. Ramírez, por uno de los interlocutores del PP con el Gobierno y que la redactora que firmaba la información había actuado como una aplicada amanuense de la filtración.

Nada más lejos de la realidad. En el periódico jamás nos conformamos con apelar a fuentes indirectas para un asunto tan delicado. Tanto es así que la actitud de los dirigentes del PP despertó nuestra curiosidad desde el principio, cuando no la perplejidad en alguna que otra ocasión.

Sobre todo cuando la situación fue evolucionando y se produjo el robo de armas de Vauvert, o cuando ETA seguía extorsionando a los empresarios mientras la negociación se mantenía, o cuando trascendía que después del atentado contra la T-4, en la que murieron dos personas, las negociaciones iban a continuar, o que se había hablado a lo largo del tiempo con Batasuna y con ETA de la anulación de la Ley de Partidos, o de la creación de una institución común compartida entre el País Vasco y Navarra con capacidades legislativas, una cuestión claramente política.

La oposición del PP en aquellos años fue errática. Sus dirigentes igual llamaban al presidente «traidor» sin argumentaciones que sustentasen una afirmación tan grave, como se mostraban tibios ante decisiones que podían haber sido cuestionadas con seriedad.

De modo que decidí preguntar a los populares el motivo por el que estaban adoptando esta actitud. Hablé con varios dirigentes y entre ellos la mano derecha de Mariano Rajoy, que después tendría un poder casi absoluto en su Gobierno.

Le expresé mi curiosidad por saber si los populares estaban desinformados o tenían información suficiente, pero no querían aparecer, al ejercer la oposición, como el pepito grillo que puso palos en las ruedas de un proceso en el que finalmente ETA, que a esas alturas estaba derrotada operativamente, anunciaría el fin de los atentados. Admitió que estaban informados. No dijo más.

Las decisiones posteriores de los dirigentes del PP permitieron llegar a la conclusión de que no sólo disponían de datos, sino que habían decidido aceptar la hoja de ruta planteada por los socialistas.

Por ejemplo, el periódico aseguró que las reformas legales que estaban pactando PSOE y PP para teóricamente endurecer el acceso de los herederos de ETA a las instituciones eran mera apariencia, porque si éstos lograban aliarse con otra formación legal como, por ejemplo, Eusko Alkartasuna, la antigua Batasuna acabaría en el Congreso sin condenar a ETA. El PP se tomó la molestia de negarlo públicamente, como así lo acreditó el periódico, pero finalmente eso fue lo que ocurrió.

Pistas de aterrizaje para amortiguar la imagen de vencedores y vencidos de la que ETA huía, como la Conferencia de Ayete o el teatrillo de una entrega de armas que las Fuerzas de Seguridad ya tenían en su radar, fueron apuntaladas bajo el Gobierno de Mariano Rajoy.

Y no fueron excepcionales las reuniones en las que algún asesor del Ministerio del Interior lamentaba lo que consideraba nuestra beligerancia en asuntos como la captura de Josu Ternera o la detención de David Pla el último jefe con rostro de ETA, cuando la presencia de estos terroristas era la que podía permitir que el cierre de la banda lo echasen dirigentes de la organización reconocibles por los suyos, evitando así la división, el caos y la regresión.

El asesor lo presentaba como una teoría personal. El Ministerio encabezado por Jorge Fernández Díaz también mostró su decepción cuando el periódico denunció que eran falsas las declaraciones en las que aseguró que incurriría en prevaricación si no dejaba en libertad a Josu Uribetxeberria Bolinaga, el secuestrador de José Antonio Ortega Lara, que estaba enfermo.

Más tarde, otra fuente de Interior sugeriría que esa libertad, que había sido tratada entre los enviados del Gobierno socialista y ETA, y que constaba en las actas que este periódico también publicó en exclusiva, era el principio de un plan que afectaba a los presos de ETA y que quedaría abortado por el escándalo provocado por el caso Bolinaga.

Así pues, los populares supieron de los planes del presidente Rodríguez Zapatero al menos en una parte importante y llevaron a cabo la parte final, aunque no en su integridad. Estaban en su derecho, era legítimo, pero quizás debían haberlo explicado. El fin de ETA y la estrategia post ETA, que nunca se entretuvieron en diseñar, no era cuestión baladí.

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Hacer la carrera

Hacer la carrera

Pedro Sánches, que abolirá la prostitución (miente), hay que hacer lo imposible para liberar a cuantas mujeres de esas lo deseen.

Andrés Trapiello en El Mundo, 221021

LAS paredes de la casa son blancas. En una de ellas hay colgado un cuadro. Solo uno. Se ve en él el pico de una mesa cubierta por un tapete, acaso de seda, una de esas telas antiguas a las que el tiempo, el sol y las miradas han ido deshilachando a base de enganchones.

Sobre la mesa, un plato, un cacharro y un pequeño jarrón de cristal, en el que hay puestas en agua unas rosas y unas anémonas. Detrás, un espejo y una hoja de papel. En ella se ven abocetadas unas figuras de Las mujeres de la vida del Museo de Bilbao.

En la hoja el autor de ese interior, Ramón Gaya, ha escrito: «Homenaje a las prostitutas de Solana». El cuadro de Solana estuvo expuesto hace unos años en el Prado y esas cuatro mujeres tuvieron sus coloquios con los bufones de Velázquez, quiero decir que hablaron entre ellos el lenguaje de la misericordia.

Se le vienen a uno a la memoria esas dos pinturas al oír, hace unos días, a uno del sindicato de proxenetas: «Están en peligro cuatrocientos mil puestos de trabajo. Cuatrocientas mil mujeres pueden ir al paro». Al hombre que vive de su explotación, que les ha arruinado el presente, le preocupa el futuro de esas mujeres. Se refería, claro, al presidente del gobierno que abolirá la prostitución (miente).

Si muchos acuerdos políticos se amañan en las trastiendas, algunas batallas se dejan a las hipérboles: abolición, cuatrocientas mil. Ni habrá abolición, ni son cuatrocientas mil. Nadie sabe su número exacto, tampoco el dinero que se mueve. El dinero de la trata de blancas es negro. Pongamos la mitad: doscientas mil personas repartidas en cientos de locales y puticlús de carretera más o menos infectos. No hay sociedad ilustrada y democrática, no debería, que pueda soportarlo. No sin hipocresía, que es, como se sabe, la parte necrosada de la conciencia.

Pero aunque no haya abolición, ni llegue a haberla, hay que hacer lo imposible para liberar a cuantas mujeres de esas lo deseen. Los anarquistas, conscientes de que las hipérboles suelen ser cheques sin fondos, idearon, ellos, los adalides de todas las aboliciones, una alternativa al bromuro radical o la castración: los liberatorios. Comprendieron que no se trataba tanto de ser libre para ejercer la prostitución, como para dejar de hacerlo.

Uno sabe, y usted también, que se ha escogido la palabra abolición porque remite a la esclavitud. El principio kantiano es el mismo: «El cuerpo humano no tiene precio, tiene dignidad». Traducido: está por ver que alguien sea libre de vender su cuerpo, pero nadie tiene el derecho de comprarlo.

Lo hemos visto mil veces en la televisión y en el cine. Las circunstancias en que fueron reclutadas, el modo en que se las extorsiona. Recluidas, sin ver la luz del día, marchitándose en menos tiempo que una anémona. Las cadenas no tan invisibles de la miseria y la ignorancia, el terror y la violencia.

Cambiemos por un momento de escenario.

Válgame Dios es uno de los nombres más bonitos que puede llevar una calle. Está en Madrid. Sólo lo supera, a mi modo de ver, el de la calle del Desengaño. En esta última ejercen la prostitución cuatro o cinco chicas avejentadas. La heroína es lo único que las mantiene en pie, o sea, se tambalean sosteniéndose en la pared, parecen zombis. Válgame Dios es, por el contrario, una calle corta, soleada, agradable.

En una de sus casas vivía una mujer que recibía. Antonio Machado la visitaba de vez en cuando. Marqueríe cuenta que solía ver «al poeta y su coima en una taberna de la Red de San Luis». Machado recordó aquellas visitas en estos versos: «Y rosas en un balcón / a la vuelta de una esquina / calle de Válgame Dios».

En Granada me hablaron de una de esas mujeres que recibía. Corriente, del pueblo, cuarentaitantos años. Dos tardes por semana en un meublé discreto del barrio de la Manigua. Su clientela más o menos fija sufragaba los estudios de sus hijos.

Volvamos con los liberatorios anarquistas. Les buscaban un trabajo. Unas dejaban la prostitución, otras no («Para que tú seas decente, yo soy puta», le espetó una de ellas a la activista de Mujeres Libres que trataba de apostolarla). Se ha de acabar con el sufrimiento de la calle Desengaño, con el tráfico de mujeres, con el proxenetismo, pero ¿qué ley podrá impedir a la compañera de fatigas de Machado cobrar por lo que hace y a Machado mismo pagar por lo que busca, fuese lo que fuese lo que buscara en ella?

Se dirá que por un Machado hay cuatrocientos mil puteros desalmados y por cada mujer «discreta» y libre, doscientas mil que no pueden ser ni una cosa ni otra. Y sí, lo que caracteriza las sociedades ilustradas y democráticas es que se legisla para las mayorías, pero sin olvidar las minorías. La excepción no es más que la regla, pero la regla precisamente preserva la excepción.

Puestos a anunciar aboliciones, cuánto más oportuno hubiera sido, aprovechando la efemérides, abolir todo lo que aún pervive de Eta, allí y aquí. Pero no, siempre hay quien busca hacer carrera con las hipérboles. «Hacer carrera, hacer la carrera», decía Carlos Pujol.

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El MHC, un museo del odio
Ilustración de Sean Mackaoui [Suiza, 1969] para el texto

El MHC, un museo del odio

El autor destapa las infamias que se cometen en el Museo de Historia de Cataluña, una entidad que, como tantas otras, se ha puesto al servicio del independentismo fomentando un adoctrinamiento vil

César Antonio Molina en El Mundo, 221021

NO HACE mucho, paseando por la ciudad de Amberes, una ciudad bellísima que por varios siglos estuvo unida a España, entré en una librería. La dependienta era una joven agraciada. Me dirigí a ella en francés. «Aquí no se habla francés», me respondió. Sorprendido le dije: «¿Esto no es Bélgica?». «Sí lo es, pero esto es Flandes», continuó ella en inglés, lengua en la que siguió esta breve conversación marxiana. «¿No hay libros en francés?», añadí.

–No, ¿por qué debería haberlos?

 ¿No es el francés una de las lenguas oficiales en Bélgica? , seguí yo ingenuamente.

 De Bélgica sí, pero esto es Flandes.

Me acompañó amablemente por el copioso recinto donde había libros en flamenco-neerlandés, inglés, alemán e, incluso, en español. Salí del local, por supuesto, sin comprar nada. Solo el sectarismo y el fanatismo son capaces de arruinar un buen negocio. Esta situación no creo que se pueda reproducir hoy en Barcelona a pesar de los ataques contra su segundo propio idioma, pero quién sabe. Barcelona sigue siendo la capital de la industria del libro en español en el mundo, seguida muy de cerca por Madrid. Libreros catalanes, mallorquines o valencianos me han enseñado cartas oficiales o comentado insinuaciones para que tradujeran al catalán o rebautizaran los nombres de sus establecimientos. También que la presencia de libros en esta lengua se equiparara con la española, como si los libreros no tuvieran que comer todos los días y pagar los impuestos.

En Bélgica, un país muy sui generis, son oficiales tres lenguas: el francés, el flamenco o neerlandés y el alemán. El primero lo hablan unos seis millones de personas, el segundo un millón más y el tercero unas cien mil. También por las calles se escucha mucho el italiano. El inglés allí tiene el mismo rango que en cualquier otra parte del mundo: la lengua franca. ¡Qué maravilla los países plurilingües! Las lenguas no son culpables del mal uso político que se haga de ellas.

Ya he expresado otras veces la humillación que el actual presidente de nuestra nación ha sometido a los españoles, incluidos a los catalanes no separatistas, que son la mayoría. La mesa de diálogo con Cataluña pasará a los anales de nuestra historia como una de las más altas traiciones a la Constitución y al Estado democrático. Ser recibido en Barcelona con los honores que se le rinden a un gobernante extranjero es del todo reprobable. Lo mismo que haberse saltado las leyes y dar la amnistía a quienes a diario repiten que volverán a sublevarse sin mostrar el más mínimo de los arrepentimientos. Pero aún siendo estos asuntos de gravedad extrema y que, sin duda, le van a restar y mucho, votantes, como ya le pasó en Madrid, no me parece lo más alarmante que está pasando en Cataluña desde toda la democracia. Para mí lo peor es la siembra de mentiras, odio, rencor y fanatismo que se inoculan desde las instituciones educativas de esta comunidad. Y los resultados ya los estamos viendo con la violencia presente cotidianamente en las calles. Nazificar y sovietizar a los ciudadanos más jóvenes e indefensos es de una responsabilidad también jurídica. El resto de los españoles estamos hartos de que se nos insulte también en el extranjero a costa de nuestros propios impuestos. ¿Qué han conseguido con las embajadas culturales aparte de gastar ingentes sumas de dinero y colocar a familiares y amigos? ¡Nada! Su propio desprestigio. ¿Cuántas instituciones internacionales han reconocido a Cataluña como independiente? Para el resto de los españoles Cataluña es tan querida y admirada que, como a un hijo malcriado, le permitimos todo.

Pero no sólo colegios, universidades y supuestas asociaciones culturales pagadas por la Generalitat e implantadas en lo que ellos denominan Països Catalans se dedican a esta nefasta evangelización, sino que también hay otras instituciones que llevan a cabo esta labor de una manera más sibilina. Por ejemplo el MHC (Museo de Historia de Cataluña), cuya directora en la actualidad es Margarida Sala i Albareda. Desconozco sus méritos y capacidades profesionales, pero a la vista de sus actuaciones será, al menos, una buena independentista; pero como profesional de la gestión cultural no la contrataría ningún museo del mundo. Este museo totalmente desacreditado se ha convertido en el basurero del procés. Saltándose cualquier norma de gestión de un museo digno, cualquier político independentista puede dejar allí la huella imborrable de su memez. Por ejemplo, el ex presidente Artur Mas ha dejado la pluma con la que firmó la consulta del 9 de noviembre del 2014, inicio de todos los desastres sucesivos. Luego Quim Torra entrega una mugrienta pancarta que le servía de manta en sus noches de angustia. Ambos, y no he visto ninguna protesta de los jubilados catalanes, cobrando pensiones millonarias con total descaro. Y por si estas reliquias no fueran ya pocas, la presidenta del Parlament, Laura Borràs, se inventa una medalla de honor 2021 para dársela a las víctimas «de la represión del 1-O». No a las personas asesinadas en Barcelona por los atentados de ETA o por los yihadistas, sino por estas que no sufrieron ni el más mínimo rasguño, según la propia UE ha reconocido. Esta señora, saltándose todos los protocolos de un museo, se presentó en el MHC para depositar este artilugio. La propia asaltante agradecía a la directora-felpudo el haber abierto las puertas de esta institución para acoger uno de los momentos estelares de la historia de la humanidad. ¡Pobre directora! ¿Qué sucedería en Madrid si el presidente del Gobierno, sus ministros o los presidentes del Parlamento y el Senado se inmiscuyeran en la gestión profesional de El Prado o el Reina Sofía? La señora Sala es un insulto para su gremio. Ella sabe que un museo, cualquier museo, se rige por normas estrictas al margen de la política. Evidentemente eso no pasaba con Mussolini, Hitler o Stalin. Cualquier día, en su delirio patológico, Laura Borràs, emulando a Duchamp, llevará al MHC su propio retrete. Sí, hay que reconocer que el MHC va camino de convertirse en el mejor museo del mundo en instalaciones artísticas.

Hoy, el MHC es el museo del odio, de la infamia, de la mentira y del horror. Un museo como aquellos que hizo Stalin dedicados al ateísmo y al materialismo dialéctico. En estos lugares se adoctrinaba a la juventud soviética como hoy se hace con la catalana. Y ése es un adoctrinamiento vil, porque un museo, cualquier institución cultural, en vez de impartir el odio debería impartir la paz, la comprensión, la solidaridad entre los pueblos. El MHC es un centro de catequesis y agitación. La imagen que desprende de Cataluña es vergonzosa: un país colonizado y sometido, permanentemente, a lo largo de los siglos. Incapaz de conseguir su libertad. Mantener un museo del victimismo es mostrar un complejo de inferioridad que ni Freud ni Lacan podrían curar.

LO HE visitado varias veces, lo conozco bien, y si antes me daba rabia y estupor por la afrenta que se les hacía a los catalanes, qué podría decir ahora. Y los aragoneses deberían conocerlo para comprobar la insultante manera de cómo se les trata. Nunca hubo un reino de Aragón del que dependía Cataluña sino sólo Cataluña y los demás vasallos. Que así se lo expliquen en Nápoles o Palermo. Y qué decir de cómo se cuenta la guerra de Sucesión. ¿Cuándo los ganadores han sido magnánimos con sus enemigos? ¿Lo hubieran sido los Austrias, de haber ganado, con el resto de los territorios que no los apoyaron? Decir que en España se persigue a las gentes por su ideología inhabilita a la directora. La señora Margarida es, simplemente, una mandada. Y, por cierto, ¿dónde están todas esas asociaciones dedicadas a denunciar los delitos de odio? ¿Se han pasado por este museo alguna vez? ¿Y los comités de expertos, historiadores respetables y científicos que deberían analizar todas estas tergiversaciones nocivas? La mentira es una gran artimaña para conseguir un bien propio, pero quizás la directora de este museo acumula ya tantas que es incapaz de recordarlas todas.

Las mesas camillas del diálogo, los indultos, ahora repatriar a Puigdemont en olor de santidad para la misa del diálogo, y otras ingentes tropelías, siendo de una gran gravedad, para mí la tienen menos que esta labor de propaganda, adoctrinamiento y agitación profunda que hacen instituciones como el MHC o la célebre TV3. El Estado ya hace tiempo que ha abandonado a sus ciudadanos en estas comunidades. Abandono es la palabra que más escucho. Yo escribo este artículo no para boicotear la visita a este museo sino, por el contrario, animo a todos los españoles a que lo hagan, así ellos mismos comprobarán cuanto he dicho y muchas más cosas imposibles de narrar. Sánchez, un collaborationniste. Él espera que un día, también, tenga un lugar de honor en este «museo».

César Antonio Molina, ex ministro de Cultura. Acaba de publicar ¡Qué bello será vivir sin cultura! (Editorial Destino).

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Leer con los genitales
La esritora Carmen Mola, seudónimo de los escritores Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero. Europa Press

¿Mola o no mola?

Lo que en verdad me pareció, si no irritante, sí algo vergonzoso, fueron las palabras de la propia Carmen Mola para justificar su presentación al premi

Xavier Pericay en ozpópuli, 221021

Ya les adelanto que nada he leído de Carmen Mola. Es más, ni siquiera sabía que existiera un escritor con semejante nombre. Sobra añadir, por lo tanto, que no podía abrigar sospecha alguna sobre su identidad. Ahora, en cambio, si bien continúo sin haber leído nada de Mola, sí sé que existe alg

uien llamado así y que ese alguien no es una mujer llamada Carmen, sino tres hombres. Ah, y que esos tres hombres acaban de llevarse el Premio Planeta y de embolsarse por ello un millón de euros.

Pensaba hablarles hoy, entre otras cosas, de las reacciones histéricas del feminismo patrio ante semejante suplantación de personalidad, pero la sutil reflexión de Lupe Sánchez el pasado martes en este mismo medio (Leer con los genitales) me ahorra gran parte del trabajo.

Aun así, no puedo dejar de consignar la paradoja que se sigue de que las feministas que se ponen el género por montera y cuya penetración ideológica en el PSOE tras el 40 Congreso constituye ya una febril evidencia, hayan desaprovechado una oportunidad como esta para reivindicar el triunfo que supone para el movimiento el que una sola mujer valga lo mismo que tres hombres.

O, sin ir más lejos, el logro evolutivo que representa el que ahora sean los hombres los que recurran a un seudónimo de mujer para publicar un libro, mientras que antaño era justo al revés. Seguro que en tiempos de Lidia Falcón y las suyas no se les habría escapado la presa y lo habrían publicitado a tambor batiente.

Del mismo modo que se habrían andado con mucho cuidado a la hora de escoger determinadas fechas para celebrar el Día de las Escritoras. Bien estaba el empeño, sin duda. Pero ¿quién demonios fue el genio –o la genia– que decidió en 2016 que ese día fuera el primer lunes siguiente al 15 de octubre, festividad de Santa Teresa de Jesús?

¿Acaso ignoraba que en semejante fecha se celebra cada año, desde hace casi setenta, el Premio Planeta –el viejo Lara escogió la fecha, al parecer, en honor a su esposa, Teresa Bosch– y que es tradición que los escritores que a él concurren lo hagan embozados en un seudónimo? Y un seudónimo, como se ha visto, puede causar más estragos que una mina de fragmentación.

Tortura del género gramatical

Claro que el bochorno mayor lo habrán sufrido las responsables del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha. En julio de 2020 recomendaron una novela de Carmen Mola como lectura para el verano. Mola entonces molaba entre el feminismo institucional castellanomanchego, no hace falta decirlo.

Porque sus libros se vendían como rosquillas y, claro, porque era mujer. Como molaba, por ejemplo –y de ahí que también formara parte de la lista de lecturas recomendadas–, la de Irene Vallejo de El infinito en un junco, que no sé yo si ya era, aunque me malicio que sí, la misma Irene Vallejo capaz de escribir un Manifiesto por la lectura (Siruela, 2020) por encargo de la Federación de Gremios de Editores de España en cuyas pocas páginas el género gramatical es sometido a tal tortura que uno tropieza aquí y allá con fórmulas mareantes del tipo “fortalecernos unas a otros”, “todos y cada una tomamos con nuestro voto decisiones” o “nuestros abuelos y bisabuelas”.

Eso en cuanto a las reacciones de quienes padecen de feminismo irritable. Porque a mí lo que en verdad me pareció, si no irritante, sí algo vergonzoso –y ello sea cual sea el sexo que uno gaste–, fueron las palabras de la propia Carmen Mola para justificar su presentación al premio:

“Llegó un momento en el que vimos que esto no lo podíamos mantener más, que teníamos que decirlo ya y ‘salir del armario’ de alguna manera y pensamos que esta era una buena ocasión”.

Por supuesto que lo era. Figúrense: un tercio de millón por barba y una promoción de la marca como ningún seudónimo la habría jamás imaginado.

Nada que ver, en este sentido, con la confesión aquella de Gaziel en su “Autobiografía de un pseudónimo” (La Gaceta Literaria, 15-7-1927) a propósito de la persona que lo engendró, un tal Agustí Calvet, de profesión filósofo:

“Temo que el mejor día su secreta labor dé fruto. Y entonces, ¿qué va a hacer? ¿La publicará con su nombre obscuro, casi desconocido? ¿Renegará de mí? ¿Me abandonará entre el polvo, como la serpiente deja la piel usada al margen del camino?”.

No creo que Carmen Mola sienta parecidos temores con respecto a Jorge Díaz, Agustín Martínez o Antonio Mercero, sus progenitores. Ni creo que vaya nunca a suscribir la confidencia con que Gaziel cerraba aquella memorable “Autobiografía”:

“Si no fuese por esa tortura que me roe, yo sería un pseudónimo feliz”.

Y no lo creo, simplemente, porque estoy seguro de que, a estas alturas, Mola no cabe en sí de gozo.

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Vídeos

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La FelicidadLa Tabla Redonda – TVE. Dirección y presentación: Francisco de Oleza Le Senne. Invitados: Jesús Honorato Pérez, José Luis Pinillos Díaz, Sibila Pironti [conyuge de  Francisco de Oleza], Enrique Rojas y Fernando Schwartz. 240413.

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Musica

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«Back to Black» [2006] es el tercer sencillo de la cantante inglesa Amy Winehouse, de su segundo álbum de estudio homónimo [2006]. La canción fue escrita por Amy  y Mark Ronson y producida por este último. en versión en directo y subtitulada, en Irlanda [2006].

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Volunteers[1969] es el l canto anti-guerra, del quinto álbum homónimo [1969] de la banda de rock norteamericana Jefferson Airplane y compuesto por Marty Balin y Paul Kantner. ( Via Diana Lobos, 221021.

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Humor

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Otegui, hombre de guerra

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La patada de Otegui

FAES, 211021

Una profunda sensación de vergüenza debería invadir a todos aquellos a los que faltó tiempo para hacerle los coros al dirigente de SortuArnaldo Otegui, y su escenificación de un dolor por las víctimas que ni él ni los suyos han sentido nunca.

Horas después, en ambiente de herriko taberna, Otegui tranquilizaba a los suyos. Nada había cambiado. El supuesto dolor no era más que una “patada al hormiguero”, que es la forma de describir la ligereza o, en el mejor de los casos, el voluntarismo ignorante con el que se suelen recibir todos los sedicentes “pasos” de la llamada izquierda abertzale.

Lo sabíamos, pero Otegui lo ha puesto negro sobre blanco. El Partido Socialista –que salió en disciplinada tromba para celebrar la burla de Ayete- es la opción deseada por Sortu, que quiere que Sánchez dure lo que queda de esta legislatura y cuatro años más.

Por mucho que un Sánchez sin credibilidad proclame compromisos por los que nadie daría un céntimo, no puede escapar a su responsabilidad. Ha asociado a la gobernación del Estado (lo dijo Pablo Iglesias) a un personaje que deja en evidencia su catadura y que, al hacerlo, también retrata la radical anomalía de una fórmula de gobierno patológica pero que, por eso mismo, tan prometedora resulta para los herederos de ETA.

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El precio de Otegui

Luis María Anson en El Imparcial, 201021

Hay un renglón económico que desconocemos. Lo ha habido en ocasiones pasadas. Veremos qué ocurre con ésta. Pero lo que parece claro es que Pedro Sánchez, de hinojos ante Bildu, está dispuesto a pagar lo que sea con tal de que los filoetarras voten los Presupuestos Generales del Estado y garanticen la continuidad sanchista en el poder.

Tanto al antiguo terrorista como al presidente “socialdemócrata”, aliado de comunistas y podemitas, les conviene dar una imagen de debate político. “Tenemos 200 presos -ha declarado Otegui- Tienen que salir de la cárcel. Y si para eso hay que votar los Presupuestos Generales del Estado los votaremos sin ningún problema. Así de alto y claro os lo decimos”. Bildu ha pasado ya la factura económica y política al César monclovita para apoyarle. No sabemos el alcance económico del chantaje. Pero el político ha sido tan descarado que Pedro Sánchez se ha visto obligado a negar el canje de presos por los PGE.

La salida carcelaria de los terroristas hay que enmascararla, al menos como ha hecho el ministro Marlaska con el traslado de los criminales etarras a prisiones vascas. La digestión política del festín bilduetarra no se puede hacer con empacho. Hay que dosificarla y el presidente del Gobierno, castigado en los flancos por Pablo Casado, ha tenido que comprometerse ante el Congreso de los Diputados con un no que significa: “Amigo Otegui, haremos la operación con más tiempo, con más dinero y con más cautela”. Existe el convencimiento en la oposición de que Sánchez cederá todo lo que sea necesario para garantizarse los votos bilduetarras directa o indirectamente. Resulta más confortable políticamente para el líder socialista pagar con dinero constante y sonante a Otegui, pero el antiguo terrorista se empecina en el órdago de la liberación de presos, Pedro Sánchez terminará por encontrar con alta probabilidad la fórmula para satisfacer las exigencias del dirigente abertzale.

Lo que ha quedado, en fin, meridianamente claro es que se negocia el voto a los Presupuestos Generales del Estado a cambio de concesiones políticas y económicas. En las próximas semanas tal vez conozcamos el precio final de Otegui y el alcance de las genuflexiones de Sánchez.


El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

Revista de Prensa

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El secretario general de EH Bildu, Arnaldo Otegi.

Sin competencia

Si Otegi hubiera tenido enfrente su Ian Paisley no podría hoy seguir desempeñando en exclusiva su papel de hombre de paz

Arcadi Espada en su blog

Cuando en los años ochenta un grupo de militantes del Psoe organizaron un grupo terrorista para combatir a Eta no lo dotaron de un discurso político. El Gal fue mera mafia. Nunca tuvo su Batasuna. Ni su Partido Unionista Democrático, para decirlo en términos irlandeses.

El que al margen de su limitada actividad asesina no hubiera una respuesta criminal a Eta evitó, probablemente, que la tragedia se multiplicara. Cabalmente, los españoles, al contrario que los irlandeses unionistas, delegaron en el Estado la defensa armada de su nación.

Quizá pensaron que la unidad de España no merecía añadir más sangre, lo que parece altamente razonable. Por el contrario, los llamados gudaris consideraron que la patria vasca sí merecía su propia sangre y, destacadamente, la de los otros. Esta actitud es la propia de la psicopatía política a que puede llevar el nacionalismo.

Pero, indudablemente, los convirtió en héroes a ojos de una parte considerable de la comunidad.

Esta asimetría entre los defensores del Estado democrático y los terroristas ha producido, hasta hoy, sus peculiares resultados. Si Otegi hubiera tenido enfrente su Ian Paisley no podría hoy seguir desempeñando en exclusiva su papel de hombre de paz. Bajo los focos habría dos fanáticos desarmados que habrían llegado a un acuerdo, celebrado por la paternal mirada del Estado.

Se repartirían, en alguna medida, el aura heroica y el asentimiento de la comunidad. Pero nunca hubo esa precisa competencia y no puede haberla hoy. El enemigo reconciliado sería hoy el líder del brazo político, supongamos, de aquel Gal: lo que nunca existió. Los españoles que Eta mató no murieron matando. No es lo mismo morir como un funcionario que como un guerrillero.

No es lo mismo ir por la calle con una pistola que protegido por alguien que la lleva. En el imaginario de los jóvenes radicalizados vascos había unos heroicos patriotas y enfrente una burocrática bota extranjera. Nunca otros jóvenes heroicos patriotas, ocupando la otra parte del monte. Afortunadamente, cabe insistir.

El extremo de crueldad al que llegaron los irlandeses —incomparable al vasco— quizá se explique también por la competencia de patriotas armados. Pero una oveja cumplidora, leal y paciente es mucho menos sexy que un lobo.

De ahí que sea puro wishful thinking eso de la reconciliación entre vascos. Entre la mayor parte de los vascos, Otegi fue un heroico patriota —aunque cometiera errores: ya dictaminó ayer El País de Viva la Pepa que Eta fue un error— y hoy es un heroico patriota desarmado. Doble heroicidad.

No hay vascos con los que reconciliarse. Los que no murieron están muertos. Cuando Otegi, en son de reconciliación y futuro, tiende al frente su mano derecha se la coge al vuelo su mano izquierda para estrechársela gustosamente.

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El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi.
El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi.ARABA PRESS/PATXI CORRAL

Otegi se quita la careta: cuentas por presos

El líder de Bildu dice «alto y claro» el precio de su apoyo al Gobierno

Editorial de El Mundo, 211021

APENAS siete horas después de su impostada declaración en Aiete, donde el lunes escenificó un «dolor» hipócrita ante el daño causado a las víctimas por 50 años de terrorismo etarra, Otegi se quitaba la careta para hablar «alto y claro» a un reducido grupo de abertzales en Eibar sobre las verdaderas intenciones de sus palabras.

«Tenemos a 200 presos en la cárcel, y si para sacarlos hay que votar los Presupuestos pues los votamos». Como venimos denunciando desde estas páginas, para la izquierda independentista vasca los 853 asesinatos y la irreparable quiebra que soportan de por vida sus familiares y allegados no son más que vulgar calderilla con la que mercadear ante un Gobierno débil y sin más ética que la de permanecer en el poder a cualquier precio.

Ayer, en el Congreso, Sánchez respondió con un «rotundo no» cuando Casado le preguntó por el infame pacto desvelado por Otegi, pero ni se comprometió a romper el diálogo con Bildu ni su palabra vale ya gran cosa.

Y eso a pesar de que, a los dirigentes de PSOE y Podemos que se precipitaron a celebrar el fingido acto de contrición del ex miembro de la banda terrorista, Otegi ha venido a confirmarles no solo que su formación es la albacea de ETA, sino que su principal objetivo «la madre de todas las batallas», dijo es sacar de las cárceles a todos sus presos con una «solución integral».

Para lo cual necesitan, según detalló, los dos años que restan de legislatura y otros cuatro más de este Gobierno de coalición dirigido por Sánchez. Nada hay de extraño en ello. De momento, y gracias a los desvelos de Marlaska, se ha puesto fin a la dispersión y ningún preso cumple ya su pena en el sur de España.

Además, un centenar se encuentra en cárceles del País Vasco, Navarra y las provincias cercanas, y otro centenar ha solicitado el cambio de grado para ser enviado a Euskadi. Para los presos de larga duración, que son los que más preocupan a los abertzales, Otegi confesó que necesitaría que el Gobierno facilitase un cambio legislativo que dejara sin efecto el Código Penal aprobado en 2003 por Aznar.

Aquella reforma amplió la privación efectiva de libertad a 40 años para las penas más graves y estableció la condición de haber cumplido al menos la mitad de la condena para acceder al tercer grado. Todos los etarras unos 60 juzgados después de 2003 tardarán, por tanto, más tiempo en salir de la cárcel, de ahí que Otegi necesite una legislatura más para forzar el cambio de la ley.

El resto lo aportaría el Gobierno del PNV, al que Sánchez cedió el control de las prisiones. En ellas se implantará el «modelo penitenciario vasco», que prima el cumplimiento de las penas en semilibertad. Incluso sin necesidad de sincero arrepentimiento, que implica un perdón individualizado a las víctimas, la reparación del daño, el rechazo a los postulados terroristas y la colaboración para esclarecer los asesinatos pendientes.

Algo que, según denuncia la Audiencia Nacional, no cumple casi ninguno de los que dicen estar arrepentidos, que utilizan de manera fraudulenta un modelo de carta estándar para obtener el privilegio carcelario.

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El Supremo recuerda a Batet sus obligaciones

El Supremo recuerda a Batet sus obligaciones

El Supremo se ha visto obligado a solicitar a Batet la fecha de inicio de cumplimiento de la pena de inhabilitación de Alberto Rodríguez

Editorial de El Mundo, 211021

EL CHOQUE institucional entre el Supremo y el Congreso a cuenta de la condena de Alberto Rodríguez revela la burda maniobra política por la que, una vez más, el Ejecutivo instrumentaliza al legislativo para tratar de ignorar al judicial. El PSOE y Podemos el Gobierno se han aliado en la Mesa para permitir que el parlamentario condenado conserve su acta, con el beneplácito de Meritxell Batet.

Para no cumplir la sentencia que inhabilita además de multar a Rodríguez, Batet se acogió al criterio no vinculante de los letrados de las Cortes, que sostienen que siendo multa y no pena de cárcel Rodríguez puede mantener el escaño.

Pero no es esa la doctrina del Alto Tribunal, y por eso el propio Manuel Marchena, presidente de la Sala de lo Penal que condenó en firme al todavía parlamentario por patear a un policía, en un ejemplo de firmeza democrática se ha visto obligado a requerir a Batet la fecha de inicio de cumplimiento de la pena de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo.

Solo la militancia de Rodríguez en uno de los partidos de la coalición explica la asombrosa conducta de la presidenta del Congreso, la misma que ha pronunciado solemnes discursos sobre el respeto a las instituciones.

De haber sido alguien de PP o Vox el agresor sentenciado, dudamos que alimentara así un conflicto entre poderes que debe concluir ya con la salida de Rodríguez del Parlamento.

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Pedro Sánchez, en la sesión de control en el Congreso.

Lágrimas de serpiente, jeta de jabalí

Jorge Bustos en El Mundo, 211021

Sánchez un día se puso a contar votos y dijo coño, si esos muchachotes vascos tienen ya grupo propio en el Congreso y van segundos en Euskadi. Además son progresistas, feministas y ecologistas. ¡Parecen hechos para apoyarme! Ahora se trata de que los demás, siempre tardos, lo vean tan claramente como yo.

Y en eso estamos, damas y caballeros. Se acelera el plan de blanqueamiento de los colegas de los gudaris que troceaban niños, amputaban mujeres, pulverizaban guardias civiles y culminaron con éxito la limpieza ideológica de una tierra donde el pluralismo ha sido extirpado literalmente a hostias.

Ahora allí se mueren de viejos, pero eso sí, todos muy vascos y con el alzheimer oportuno, no vaya a ser que a la vejez se les recuerde el medio siglo de cobardía cuando no de complicidad sin las cuales ETA no habría durado lo que duró.

Qué digo, sin las cuales las nuevas euskocamadas no seguirían hoy romantizando los bombazos de sus boomers. Y ojo porque quien justifica políticamente la violencia pasada solo necesita un gobierno de PP y Vox para justificar la futura.

El problema, claro, es que todavía hay españoles con memoria. Gente que no ve a Otegi con los ojos enamorados de Zapatero. Peña que no corre a aplaudirle -qué papelón, compañero editorialista de El País- cuando Arnaldo sale a que le midan la puntita de dolor que enseña un lunes, más que nada porque el martes ya está poniéndole precio a su maniobra de exhibicionista: presos por Presupuestos.

Y si Bildu pone las lágrimas de cocodrilo o de serpiente, Sánchez pone la jeta de jabalí, y así todo queda en el monte. Fue tanta la euforia bilduófila que la portavoz Rodríguez tuvo que salir a rebajarla. Igual ella sí se acuerda, por ejemplo, de José Calvo Gutiérrez, 19 años, estudiante de Medicina, poeta aficionado, reventado en la plaza de la República Dominicana. Natural de Puertollano.

De modo que Casado le preguntó si está dispuesto a sacar a los 200 presos y Sánchez contestó muy digno que de ninguna manera. Como si a estas alturas un no de Sánchez hoy significara algo distinto que un sí de Sánchez mañana. Lo peor es cuando nuestro galán se pone melodramático: “La derecha traslada una visión amarga que me llena de dolor”. Deje el dolor a las víctimas, señor presidente investido por Bildu. Entendemos su cálculo, pero no pretenda encima presumir de corazón.

Abascal no preguntó por ETA, como esperábamos, sino por la inmigración ilegal. Comparó a Sánchez con el flautista de Hamelín, que es como llamar ratas a los inmigrantes. Ratas era el epíteto más usado por los nazis para deshumanizar a los judíos. Si Abascal no quiere que le llamen ultra, debería vigilar sus metáforas.

Y si no le molesta el parangón, que lo diga abiertamente y así Espinosa de los Monteros puede ahorrarse sus loables esfuerzos por representar a un partido al que le preocupan cosas como la caída de la inversión extranjera.

Resulta conmovedor el celo con que Tomás Guitarte le asegura a Sánchez que Teruel existe. Que no le invistió gratis. Que dónde están las inversiones en carreteras. A lo que Sánchez le leyó un pliego de promesas y se quejó de que Ayuso le critica por intentar descentralizar Madrid.

Cuando Guitarte se dé cuenta de que hizo el primo creyendo en la palabra de Sánchez, igual la España despoblada se cabrea de veras y adelanta la creación de una plataforma electoral que dinamite el tablero.

Las vicepresidentas lo están pasando mal. No hay peor oposición que el gas ni argumentario más ingrato que defender los peajes. Nadie -perdón, Nadia- Calviño pronunció una frase homérica: “Este Gobierno dice lo que hace y hace lo que dice, y hay muchos ejemplos”.

Ejemplos hay demasiados, doña Nadia, pero justo de lo contrario. Yolanda Díaz sigue sin cogerle el punto a Teodoro, que lo da todo en los finales. Ha inventado la coda teodora, la teocoda, un chimpún eficaz que detona la ovación de su bancada. “Con ustedes los trabajadores van al paro, los parados al olvido y los condenados a Igualdad”.

En cuanto a Teresa Ribera, que llevaba una mascarilla de Desigual como mínimo (tampoco la imaginamos con una de Iberdrola), su tormento eléctrico es tan notorio que informó al PP de que “vivimos en el mundo” y le suplicó ideas para atajar la escalada de la luz. La presión que le echó Sánchez encima con su compromiso de pagar lo mismo que en 2018 la está martirizando.

Que el PNV maneja el cabreo del cornudo me pareció evidente cuando el siempre formal Aitor Esteban le espetó a Albares, a cuenta del Sáhara Occidental: “Quítese los manguitos de funcionario y hable como político”. Hizo diana. Albares y Bolaños llevan el Gobierno como podrían estar llevando una óptica en Ponferrada.

Bildu aprovechó su día para mofarse de Juan Carlos I en la cara de Pilar Llop, que salió por peteneras feministas. Está el 78 como para hacerle un memorial.

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Actas de negociación del Gobierno con Eta: «De Juana Chaos es el más activo defendiendo la paz»

El entorno de Zapatero trasladó al PP su «preocupación» por «calmar» al terrorista

Esteban Urreiztieta en El Mundo, 201021

El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero trasladó al núcleo duro de Mariano Rajoy su intención de «conceder» a la banda terrorista ETA a cambio de su disolución la elaboración de dos estatutos en el País Vasco y Navarra que incluirían el término «identidad nacional».

Para ello propuso además la creación de un «organismo de coordinación entre los parlamentos vasco y navarro» y fijó una fecha, enero de 2007, para tener listo un «preámbulo» de los documentos. Explicó que sería «muy amplio» en la parte introductoria «y muy restrictivo en el resto». Recalcó que estaría siempre «dentro de la Constitución» y que descartaba abordar la «autodeterminación».

Altos dirigentes del PP reflejaron esta información en una serie de actas de uso interno que confeccionaron durante la negociación del Ejecutivo socialista con la banda terrorista. Estos documentos recopilaban la información transmitida por el entorno directo de Zapatero a través de un canal de comunicación secreto que mantuvieron durante al menos buena parte del proceso.

EL MUNDO ha tenido acceso a estas notas, que abarcan los meses de mayo y octubre de 2006, y que contienen todo lujo de detalles sobre las citas secretas con la banda o la intención del Gobierno de acercar a los presos y de ponerlos en libertad en un periodo de tiempo razonable. Pero en ellas figuran también confidencias políticas y negociaciones para pactar las reacciones ante, por ejemplo, el anuncio por parte de Zapatero del inicio del diálogo con ETA.

Estas conversaciones entre la cúpula del PSOE y la del PP fueron autorizadas personalmente por Zapatero y Rajoy, que dieron luz verde a las mismas a principios de 2006. Para canalizarlas designaron como interlocutores a subordinados y colaboradores de su máxima confianza.

En una de estas actas, fechada el 16 de julio se resume la voluntad del entonces líder de la oposición: «Mariano Rajoy sabía que se hablaría con Batasuna. Le dijo a Zapatero: ‘Habla y haz lo que tengas que hacer y me vas diciendo’».

En el marco de estas reuniones entre dirigentes del PSOE y del PP los primeros revelaron además que una de sus principales preocupaciones era la de gestionar la situación del histórico etarra Iñaki de Juana Chaos, condenado por su participación en 25 asesinatos a casi 3.000 años de prisión.

«Están muy preocupados por De Juana Chaos y siguen negociando con él», reflejan las actas del PP, al tiempo que precisaban que las conversaciones con el miembro de ETA se estaban gestionando a través del obispo de San Sebastián Juan María «Uriarte». «No quieren los etarras que lo lleven al País Vasco», consta en otra nota del PP elaborada tras una reunión en el Hotel Palace con los intermediarios de Zapatero el dos de octubre de 2006.

Unos días después de esta reunión entre socialistas y populares De Juana Chaos fue trasladado desde el hospital gaditano de Punta Europa hasta la Unidad de Nutrición del Hospital 12 de Octubre de Madrid. Esa misma inquietud por la situación del etarra se plasmó también en un acta fechada el 18 de septiembre de 2006 y se convirtió en un tema recurrente a lo largo de los meses:

«El único tema preocupante, De Juana Chaos (problema)». No en vano, lo consideraban que la «kale borroka» estaba «ligada a De Juana Chaos», toda vez que los radicales habían utilizado la situación del terrorista para intensificar su actividad y presionar al Gobierno.

Cabe recordar que De Juana Chaos había iniciado una huelga de hambre el siete de agosto de 2006 que se prolongó durante 63 días y que no contó con el visto bueno de la dirección de ETA, que le trasladó su malestar por llevarla a cabo en pleno alto el fuego.

En una nota previa, fechada el 25 de julio, el PP anotó que al PSOE le «preocupa mucho» el etarra De Juana Chaos, toda vez que es «amigo y de la generación que negocia» y que era «el más activo de los presos defendiendo la paz». «Le trasladan a Madrid y van a dejar que esté con su mujer con él para que calme». «El intermediario en este tema ha sido el obispo Uriarte», insistían.

En el marco de estas reuniones y conversaciones en las que fluía información extraordinariamente detallada, el entorno de Zapatero aprovechó además para trasladar al de Rajoy su opinión sobre el PNV. Los socialistas consideraban que Josu Jon Imaz era un «tipo extraordinario, moderado y sin problemas con España» con el que existía una «magnífica relación». «El PNV habla mucho con Batasuna pero sabe muy poco del proceso de paz. Han ofrecido apoyo incondicional al proceso».

El objetivo de los nacionalistas era «buscar un nuevo acuerdo político y un nuevo proceso estatutario» que «Zapatero se compromete que será siempre dentro de la Constitución, muy amplio en el preámbulo, pero muy restrictivo en el resto». Recordaban con respecto a este extremo que «el PNV apoya el Estatuto de Cataluña» y que «luego se conformaría con algo similar». Eso sí, «del Estatuto no se hablaría ahora sino en la próxima legislatura».

El 17 de octubre, el PP transcribió las claves de otra reunión con el núcleo duro de Zapatero. En esta ocasión trasladó que el presidente estaba «muy cabreado» con el Partido Popular porque «no le gusta que Rajoy le pregunte en la Sesión de Control» y apuntaron que el PSOE había ofrecido entregar «un sobre cerrado con todo lo que podría contestar y que no le contestará».

Puso como ejemplo el del etarra Iñaki Bilbao, que un mes antes, en septiembre, había amenazado al presidente del tribunal que le juzgaba por amenazar al juez Baltasar Garzón con «pegarle siete tiros y arrancarle la piel a tiras». «Le parece grotesco que le preguntemos en función de noticias de prensa que suelen ser desmentidas por el Gobierno».

Con todo, el PSOE aventuraba que «la situación está muy bien» y que «la legalización de Batasuna» se haría «en enero» tras exigirle la «renuncia a la violencia» y el «respeto al marco de la Ley de Partidos». «Después de la legalización se espera un comunicado de ETA renunciando definitivamente a matar aunque no disolviéndose».

Al mismo tiempo, los socialistas confesaban al PP los argumentos que le habían llevado a iniciar los contactos con ETA. Razonaban que «policialmente no se acabará nunca con ellos» porque «pueden matar cuando quieran» y que «las medidas realizadas» por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad «han servido para que estén más débiles, pero no para acabar».

«La generación de (Josu) Ternera, el que manda y por eso se va fuera a dirigir el proceso, es la que quiere acabar. Como venga una nueva generación se pierde la oportunidad. Tres años sin matar es una prueba de todo esto».

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ETA y la memoria sin significado político
Ilustración de Raúl Arias [España, 1969] para el texto

ETA y la memoria sin significado político

El ‘relato’ oficial sobre la historia de ETA, explica el autor, vacía de contenido político al terrorismo nacionalista y oculta su vínculo con el PNV así como sus graves implicaciones políticas en el presente. El PNV rentabiliza hoy la violencia nacionalista, inspirada en la ideología que aún ensalza junto con Bildu

Rogelio Alonso en El Mundo, 211021

«SENTIMOS SU DOLOR», teatraliza Otegi mientras legitima el terrorismo etarra culpable de ese dolor. Sin escrúpulos, el PSOE transforma la propaganda en un «punto de inflexión» elogiando las vacuas palabras de quien continúa justificando el asesinato de cientos de ciudadanos.

Amortizados quedan los crímenes e indultados quienes asesinaron para imponer ese proyecto nacionalista manchado de sangre que aún reivindican: la rehabilitación del terror nacionalista que Sánchez necesita tanto como Otegi.

Antes del «cese definitivo de la actividad armada» en octubre de 2011, Joseba Arregi ya advirtió en EL MUNDO sobre lo que el «discurso oficial» omitía: «La libertad sigue en peligro en Euskadi porque ahora el proyecto nacionalista radical de ETA excluyente de todo lo que no sea nacionalista se puede llevar a cabo como proyecto que viene cual rama de olivo en el pico de la paloma de la paz».

Este gran referente cívico recientemente fallecido prevenía: «Lo importante, se nos dice desde las instancias que construyen el pensamiento correcto, es que Sortu y Bildu apuestan por emplear en el futuro sólo medios políticos». Diez años después, se remata ese discurso falseado con eslóganes como este: 

ETA ha sido derrotada y ningún precio político se pagó. Sin embargo, como Arregi advirtió: «El final de ETA requiere algo más que la desaparición de la organización terrorista. Requiere enfrentarse abiertamente con el proyecto nacionalista radical que ha dotado de sentido, de significación y de legitimación al terror de la banda. En caso contrario, seguiremos sin enterrar a los muertos, pensando que así desaparecerán y dejarán de entorpecer nuestros sueños de futuro».

Arregi pensaba que «hay razones para afirmar que ETA ha sido derrotada por el Estado de Derecho. Pero también para afirmar que esa derrota está lejos de ser completa». También cuestionó el discurso oficial Mikel Azurmendi, otro valiente ciudadano fallecido en agosto:

«Sin lugar a dudas, ETA no ha salido derrotada». Ángeles Escrivá, periodista de EL MUNDO, definió como «agridulce» un final de la violencia lastrado por «cantidad de cesiones por parte de los demócratas». Otros corean el cómodo mantra de la derrota de ETA para eludir las responsabilidades de los demócratas en ese imperfecto final.

Así encubren que, como señaló Azurmendi, «las instituciones del Estado y los partidos políticos democráticos no han sido capaces de que el terrorista con múltiples asesinatos haya sido juzgado políticamente».

ETA no alcanzó sus objetivos estratégicos, pero sí otros logros significativos al renunciar el Estado a exigir la necesaria derrota política del terror, conformándose solo con el cese de la violencia. Arregi definió así la derrota política de ETA:

«La convicción a la que debieran llegar todos los partidos políticos, en la medida en que fueran democráticos, de que cada asesinato representa la imposibilidad política de que el proyecto de ETA, ni nada que se le pueda parecer, pueda ser nunca realidad en la sociedad vasca». Como lamentó Azurmendi, «jamás alegó el PNV que bastaba un solo asesinato para descalificar la meta del separatismo», «jamás sostuvo el PNV la postura moral de renunciar al separatismo» por esos crímenes.

Tampoco ahora opta por la decencia y obvia que sus fines nacionalistas están necesariamente contaminados por el terrorismo etarra. En cambio, el PNV rentabiliza la coacción para reforzar su hegemonía con la complacencia de un Gobierno de España que se apoya en los dos brazos del nacionalismo: el terrorista y el que legitimó su ideología.

Tanto el Gobierno vasco como el español promueven una memoria amputada a través de instituciones financiadas con ese fin. El enésimo plan de convivencia del PNV, Udaberri 2024, diluye el terrorismo etarra en un magma de múltiples injusticias, como el racismo o la desigualdad, y otras violencias «de motivación política» que nada tienen que ver con el terror nacionalista que atacó a España.

Desaparece el nacionalismo que inspiró a ETA recurriendo a una retórica que no resulta inocua políticamente en ese «nuevo amanecer» que anuncia. Las conveniencias políticas definen también el enfoque del Centro Memorial del Gobierno español, como subraya Antonio Elorza en su libro La invención del nacionalismo vasco.

Elorza alerta sobre la «tendencia de los historiadores adscritos al Centro a ir difuminando el incómodo protagonismo ideológico de Sabino Arana. Y, por supuesto, la conexión ETA-PNV». El profesor Pedro Chacón también señala las carencias del Memorial, «donde la causa de las mayores desgracias y el condicionante mayor de nuestras vidas, esto es, el terrorismo de ETA, se contextualiza y se intelectualiza hasta extremos no diré que obscenos pero sí un punto vergonzantes».

La memoria oficialista suele excluir, como siempre hizo el nacionalismo, a quienes denuncian las responsabilidades políticas del PNV en los años del terror. Ese sesgado relato tiene valedores que enfatizan su inequívoca condena de ETA, ignorando la argucia que se hace pasar por historia sobre la que alertó Arregi al referirse a la táctica de algunos historiadores tras la Segunda Guerra Mundial: «Volcar toda la culpabilidad en un único actor identificable y exonerar así a todos los que no forman parte directa de ese culpable único y bien identificado».

Como Azurmendi avisó, para los cómplices de ETA, «sacar adelante su relato dependía de hacer aceptable su presencia en las instituciones», como hoy ocurre. Ante esa ausencia de justicia política, las apelaciones al «relato» y a la «memoria» se convierten en el instrumento con el que tapar las implicaciones políticas del terrorismo nacionalista y su impunidad.

Se critica el relato oficial de la Guerra Civil que difunde el Gobierno mientras se subestima el peligro de un relato oficial sobre ETA como el que promueven las instituciones. Lo ejemplifica el Glosario Audiovisual de las Víctimas del Terrorismo realizado por el Memorial y la Fundación Buesa.

Ambos piden la deslegitimación del terrorismo mientras eluden denunciar la legitimación en la que incurre el PSOE al normalizar a Bildu sin condenar la sistemática violación de los derechos humanos de tantos compatriotas. ¿Se pueden entender conceptos de ese Glosario como «deslegitimación de la violencia», «violencia política», «impunidad», «justicia», «derechos de las víctimas», sin mencionar a ETA y al terrorismo nacionalista?

En otra entrada, Reyes Mate observa: «Olvido no es sólo no acordarse de las víctimas. Olvido es privarlas de significación, es lo que llamamos invisibilización de las víctimas».

EN ESA LÍNEA, un catedrático de Historia explica el significado político del terrorismo, una de las grandes aportaciones de Arregi, sin referirse al ejemplar intelectual, al terrorismo nacionalista de ETA, a los objetivos nacionalistas compartidos por ETA y PNV, a la defensa de la Constitución y del Estatuto a la que obliga el terrorismo etarra.

O sea, invisibilizando el verdadero significado político de las víctimas de ETA que Arregi defendió. Invisible también el odio a los españoles por el que ETA mató y su oposición a España por la que el PNV sigue deslegitimando la Constitución. Un historiador del Memorial despacha así los efectos del terror: «Si hacemos un balance de la historia de ETA, lo que consiguió fue matar a más de 850 personas, secuestrar a 86, herir a casi 2.600 y causar un enorme dolor y unos enormes desperfectos públicos».

Invisible el impacto de la coacción nacionalista en el tejido político y social vasco.

Reivindica el Memorial un «relato que no oculte la centralidad del terrorismo de ETA y de sus víctimas, pues lo contrario faltaría a la verdad». Pero el relato oficialista vacía de contenido político al terrorismo nacionalista, oculta su vínculo con el PNV y sus graves implicaciones políticas hoy.

Entierra el auténtico significado político de las víctimas de una violencia nacionalista rentabilizada por el PNV, inspirada en la ideología que aún ensalza junto con Bildu. Recuerda a las víctimas para olvidar su significación política. Como escribió Mikel Buesa, «a las víctimas se las eleva a un altar abstracto que facilita el extravío del objetivo político fundamental». Diez años después, ¿ETA derrotada?

Rogelio Alonso es catedrático de Ciencia Política en la Universidad Rey Juan Carlos y autor, entre otros, de La derrota del vencedor (Alianza, 2018).

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Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

Gane la partida, presidente

  • Otegi ha dado una ‘patada al hormiguero’ para optimizar las contradicciones del sistema democrático español. Hasta exetarras reinsertados en la cárcel de Nanclares consideran su conducta y la de la izquierda ‘abertzale’ como “inaceptable”

José Antonio Zarzalejos en El Confidencial, 211021

En los tiempos duros de los ochenta y noventa en Euskadi, la potencial condición de víctima de ETA trascendía cualquier diferencia ideológica. Nuestro patriotismo consistía en militar en la democracia española sin importar en qué lado del espectro político nos encontrásemos.

Extrañará a algunos, quizá, que incluso nacionalistas por vivencia familiar y personal, por pulsión emocional, pero rectos de conciencia, perteneciesen a ese ámbito aflictivo, moral y emocional. Como ayer recordaba en RNE la extraordinaria Aurora Intxausti, periodista de ‘El País’ que se libró milagrosamente de morir en un ascensor en el que los terroristas habían instalado un artefacto explosivo, ETA nos robó la juventud, pero —añado yo— también nos hizo más sólidos como ciudadanos y más humanos.

Porque ni las víctimas directas del terror ni las secundarias han manifestado ni afanes de venganza ni expresiones de rencor. O sea, el terrorismo excitó nuestros mejores instintos éticos en vez de degradarlos.

Según el Proyecto Retorno, elaborado por el Instituto Vasco de Criminología en 2011, podríamos ser hasta 200.000 los vascos transterrados obligados a refugiarnos en otras comunidades de España por la amenaza del terrorismo y por la indiferencia, la cobardía y la desprotección de una parte de la sociedad vasca.

Una cifra que no computa a los integrantes de los núcleos familiares que tuvieron que huir. Es lo que el recordado José María Calleja denominó con propiedad en su libro ‘La diáspora vasca’, que subtituló así: ‘Historia de los condenados a irse de Euskadi por culpa del terrorismo de ETA’ (El País-Aguilar 1999). El prólogo del relato es del admirado Jon Juaristi, que tantos servicios ha prestado y presta a la narrativa veraz del horror etarra, con obras de un valor testimonial y documental incalculable.

Las palabras precedentes tratan de explicar, quizá torpemente, que la experiencia de convivencia atroz con el asesinato, el secuestro y la extorsión ha hecho arraigar en muchos de nosotros un mecanismo de reacción diferente al quizá lógico ante los señuelos que nos tienden y los engaños a los que nos someten los legatarios de la banda terrorista ETA.

Me refiero, claro está, a la mendacidad de Arnaldo Otegi, que por la mañana del lunes dijo en San Sebastián sentir el dolor de las víctimas y comprometerse a mitigarlo, y por la tarde, en Eibar, se sinceró con la militancia de Sortu y alardeó de que con sus declaraciones “hemos vuelto a darle una patada al hormiguero” y se han “colocado en el centro del tablero” y —¡fíjense en el posesivo!— “nosotros tenemos 200 presos y tienen que salir.

Y si para eso hay que votar los Presupuestos, los votaremos”. Su comportamiento y el de la izquierda ‘abertzale’ es “inaceptable”, incluso, para expresos de ETA, acogidos a la vía de reinserción de la cárcel de Nanclares (Álava), que han asumido sus responsabilidades: “No es lícito —escribieron ayer estos exetarras— esconderse como los topos y dejar todo el peso sobre los autores de los atentados”. Entre los firmantes de la carta, nada menos que Kepa Pikabea, Andoni Alza, Rafael Caride, Andoni Díaz Urrutia, Joseba Urrusolo Sistiaga y Carmen Guisasola.

Estas declaraciones de Otegi son muy lesivas para el Gobierno de Pedro Sánchez. Son corrosivas para el Ejecutivo y, en particular, para el PSOE. Y son chulescas, abusivas, altaneras, pero —como siempre en la idiosincrasia de ETA, de la que participa el líder ‘abertzale’— son también el reflejo fiel de su propósito reventador.

Encierran, sin embargo, una formidable trampa a la democracia española: incendiar la convivencia entre españoles situando en el punto de mira al Gobierno y a su presidente y generar una bronca generalizada, mientras ellos contemplan el espectáculo con delectación. ETA, Otegi y los suyos siempre han sido expertos en optimizar las contradicciones democráticas.

Y saben que una de ellas es, precisamente, la relación que EH Bildu mantiene en el Congreso con los grupos parlamentarios que apoyan al Gobierno y que tanto sufrimiento moral causa entre decenas de miles de ciudadanos concernidos de manera directa o indirecta por lo que representan esas siglas y sus máximos dirigentes. Y saben también cómo hiere que a un partido así haya miembros morados del Consejo de Ministros que pretendan elevarlo a la ‘dirección del Estado’.

Ante la diafanidad de los propósitos de los sucesores de ETA, lo que procede es apoyar —no a Pedro Sánchez como individuo— al presidente legítimo del Gobierno de España, respaldarle en su afirmación taxativa de que nuestro Estado lo es de derecho, subrayarle —si acaso pudo albergar dudas— que la disolución de ETA no ha llevado, ni lejanamente, a la madurez democrática de sus sucesores políticos y confiar en que tome las decisiones más coherentes para desbaratar los objetivos —varios y todos desestabilizadores— que Otegi, su partido y su coalición pretenden.

Habría que lograr, además, que la ‘patada al hormiguero’ de Otegi se vuelva contra él y los suyos como un bumerán y evitar que lesione más nuestras instituciones.

La política de este Gobierno de coalición merece severas críticas y es legítimo y democrático el propósito de que sea relevado en unas futuras elecciones libres como son las españolas. Pero esa ahora no debería ser la cuestión. Porque lo que toca es que esta partida no la gane Otegi sino el presidente del Gobierno o, lo que es lo mismo, el sistema democrático, que es al que patea el albacea de la banda terrorista ETA. Cuidado con no confundirse sobre cuál es la cuestión esencial que se dilucida.

Gánela, presidente. Ya sabe lo que tiene que hacer para que así sea: aferrarse a su compromiso de defensa de la Constitución y de las instituciones y evitar ventajas, concesiones o preferencias a quienes quieran destruir aquella y desmantelar estas. En definitiva: compórtese como lo que ha dicho que es, un socialdemócrata.

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Ellos son los gorrinos. Yo soy Cándido

Presos por votos

Santiago González en El Mundo, 211021

Los socialistas consideraron el lunes que la charleta al alimón de Arkaitz y Arnaldo era un paso grande para ellos, pero pequeño para la democracia española. Siete horas más tarde, Otegi volvió a ser ‘el Gordo’, militante de ETA, gracias a su conjugación inclusiva del verbo ‘tener’: “tenemos a 200 en la cárcel y si para sacarlos hay que votar los presupuestos, pues votaremos”.

Ayer, en la sesión de control, Casado preguntó por el tema al socio principal de Otegi. “No rotundo”, respondió Sánchez, o sea, que ya sabemos que sí. Si Sánchez no mintiese cada vez que habla, cabría un resquicio para la duda, pero ese es un supuesto improbable por dos razones: por falta de costumbre y porque en otro caso bastarían las palabras del ‘Gordo’ para romper el pacto que mantienen los herederos de ETA y los gorrinos. Si no lo hace estará dándole la razón, como vinieron a recordarle Casado y la bella Inés.

Ayer publicó una tribuna en estas páginas Jaime Mayor Oreja bajo un título pertinente: ‘La mentira sobre la verdad’. “No hay novedad”, concluía, “hay confirmación de que el proyecto al que hacemos frente se asienta, no solo en la mentira, sino en el desprecio brutal de la inteligencia de millones de españoles”. Así es, pero no descartaría yo que en esto no estuviesen acertados.

“¿A quién vamos a creer?”, preguntaba un buen periodista, aunque no en su mejor momento: “¿a una banda terrorista o a un gobierno democrático?” Yo, a quien me diga la verdad y Pedro Sánchez, insisto, no tiene costumbre. Un ministro y un terrorista pueden tenir excelentes razones para mentir o para decir la verdad, depende de lo que les convenga. ETA suele tener menos trabas: si su expresión de la discrepancia es el asesinato del adversario, no tiene razones para disimular ni fingir por el qué dirán.

Esto me ha hecho recordar la famosa ‘tregua-trampa’ con que Mayor  calificó lo de Lizarra en el 98. Socialistas y peneuvistas se emplearon a modo contra él. Fue la propia ETA quien le dio la razón en ‘Gara’ el 30 de abril de 2001: “ETA entiende que Mayor Oreja sí efectuó una lectura correcta al acuñar el concepto de “tregua-trampa”. ¡Por supuesto! ¡Era un instrumento dirigido contra los gobiernos francés y español!” y, en la misma medida, “una trampa para la estrategia de sumisión a España que habían desarrollado hasta entonces PNV y EA”.

El caso es que Otegi compareció ante los suyos con su programa, presos a la calle. Sabe que no va a ser mañana, quizá en seis años, porque: “no tenemos ningún interés hoy en la caída de este Gobierno; la alternativa es un Gobierno de ultraderecha”. O sea, que hay que verse esta comparecencia de Otegi ante los suyos y luego compararla con la que hizo en Ayete el lunes pasado.

Todo se va a enterar mucho más claro. La siempre sorprendente ministra de Hacienda, Mª Jesús Montero soltó un canutazo a la salida del pleno: “Yo con Bildu solo hablo de números”. Efectivamente: 198 presos, cuántos queréis que liberemos cada semana por vuestros cinco votos a nuestros presupuestos y en este plan. Idoia comprende a Otegi: habla de presos porque esa es la mochila que arrastra. Cuánto tuvo que sofrir esta mujer en aquella cena de Nochebuena.

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Vídeos

. Alfonso Rojo: “El amor entre el PSOE y los malvados viene de lejos”. 211021.

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Musica

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«Cucurrucucú paloma» [1954] es una canción mexicana estilo huapango escrita por Tomás Méndez. En versión directa [1996] de Caetano Veloso, bajo la dirección musical de Tomás Méndez Sosa. Via Diana Lobos, 181021

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Humor
El Roto
Viñeta de El Roto [A. Rábago, España 1947] en El País, 211021

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Partido social comunista o sanchista [ahora socialdemócrata fulero]

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Yolanda Díaz Pérez (FeneLa Coruña6 de mayo de 1971) es una abogada y política españolaministra de Trabajo y Economía Social desde enero de 2020 y también vicepresidenta segunda del Gobierno de España desde julio de 2021. Entre marzo de 2021 y julio de 2021 también ejerció como vicepresidenta tercera del gobierno de España.

Militante del Partido Comunista de España23​ y miembro de Unidas Podemos, fue también afiliada y líder de Esquerda Unida –se desvinculó de la formación en 2019–, de cuyas listas formó parte en diversas convocatorias electorales en Galicia. A partir de 2012, se presentó en coalición con otras formaciones políticas.

Yolanda Díaz Pérez (FeneLa Coruña6 de mayo de 1971) es una abogada y política españolaministra de Trabajo y Economía Social desde enero de 2020 y también vicepresidenta segunda del Gobierno de España desde julio de 2021. Entre marzo de 2021 y julio de 2021 también ejerció como vicepresidenta tercera del gobierno de España.

Militante del Partido Comunista de España23​ y miembro de Unidas Podemos, fue también afiliada y líder de Esquerda Unida –se desvinculó de la formación en 2019–, de cuyas listas formó parte en diversas convocatorias electorales en Galicia. A partir de 2012, se presentó en coalición con otras formaciones políticas.

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El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

Revista de Prensa

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Coplas a la muerte de Concha Márquez

Coplas por Concha Márquez

Contaba ayer Amilibia que, virgen a los 16 años, vio el estoconazo de Curro Romero en la noche de bodas y salió huyendo…

Emilia Landaluce en El Mundo, 201021

CUANDO ME quejo de la mala milk de mi madre pienso que me podía haber tocado Concha Piquer. «¿Qué le falta a su hija?», le preguntó Lauren Postigo. «Pues le falta que no le sobren los cocidos que yo no tenía para comer», respondió doña Concha, que había tenido una historia personal durísima.

Después presumiría de haber mandado a la niña a estudiar a Inglaterra y a Suiza. ¿Aprendió algo? Ayer contaba Amilibia que en la noche de bodas con Curro Romero quiso escaparse porque, virgen a los 16 años, no estaba preparada para semejante estoconazo. Aun así el gran amor de su vida fue Ramiro Oliveros, de quien se reía llamándole en las entrevistas «el rojazo este» pese a que era uno de los hombres más guapos de España.

De pequeña, en el coche, mi madre alternaba las casetes de Las Bodas de Fígaro con las de José Alfredo y Concha Piquer. Creo que la primera canción que me aprendí fue En tierra extraña, compuesta por el maestro Penella en 1927 (también dejó embarazada a doña Concha, entonces una niña que había aprendido antes a hablar valenciano que español).

Supongo que la cantaba como ahora los niños de Canal Sur el Hace tiempo que no siento nada al hacerlo contigo. No me enteraba de mucho, pero encontraba un gusto por la palabra que más tarde se repetiría cuando descubrí a Rafael de León, Manuel Alejandro… «Pues aunque allí no beben por la ley seca / Y sólo al que está enfermo despachan vino / Yo pagué a precio de oro una receta / Y compré en la farmacia vino español. / Vino español, vino español».

Y aún se me saltan las lágrimas cuando me arranco en, digamos, Seattle: «Qué bien que sabe este vino cuando se bebe lejos de España». La muerte de Concha Márquez Piquer deja huérfana a la mejor tradición española. Una vez Pedro Iturralde, uno de nuestros jazzmen más importantes junto a Jorge Pardo, me dijo que la copla era como la chanson francesa aunque sin prestigio. Claro que en Argentina, en Lima o en DF el público sí entiende Ojos verdes pero no Les Feuilles mortes.

Concha Márquez Piquer podía cantar lo que le diera la gana. Desde una canción de Barbra Streisand a otra de Édith Piaf (o un musical), pero lo de ser la hija de doña Concha Piquer hizo que tuviera que acarrear sus baúles. «Si no me pagan no me divierto tanto», respondió a Lauren Postigo cuando le preguntó si era verdad su legendaria avidez monetaria. Nunca es fácil ser hija de alguien así. Pena que no se lo reconocieran.

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El secretario general de Sortu, Arkaitz Rodríguez, y el líder de Bildu, Arnaldo Otegi.
El secretario general de Sortu, Arkaitz Rodríguez, y el líder de Bildu, Arnaldo Otegi.Javier EtxezarretaEFE

La indignidad de blanquear a Bildu

El PSOE y Bildu se sincronizan para vender un falso «antes y después»

Editorial de El Mundo, 201021

HOY se cumplen diez años del anuncio de la disolución de ETA. Es decir, de la imagen de su derrota a manos de la democracia española.

Porque en contra del relato que quieren imponer al alimón la izquierda abertzale y el indigno interés de este Gobierno en minoría, la banda terrorista no dejó de asesinar por convencimiento, como Otegi quiere hacer creer, sino que fue vencida por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y por la Justicia, pagando un alto precio en vidas humanas por su coraje.

Fue una victoria de todos, por mucho que Zapatero, en una de sus frecuentes excursiones al territorio de la indecencia y el ridículo de donde ya no se regresa, pretenda apropiarse de la lucha de tantos.

No blanquear a los herederos de ETA, esos que multiplican en 2021 los homenajes a sus matarifes, debiera ser una línea roja obvia para cualquier político con memoria y respeto por las víctimas. Pero el sanchismo es ante todo una forma de perseguir el poder fuera de los límites morales. Por eso corrió a aplaudir a Otegi por su «declaración solemne», cuando no pasó de ser otro ejercicio de contorsión retórica al reconocer el dolor de las víctimas sin condenar a los únicos culpables de ese dolor.

Hace tiempo que Sánchez dio por buenos los apoyos de Bildu: solo necesita que los demás los vean tan válidos como él, y por eso inventa «puntos de inflexión» donde solo hay cálculo mezquino. Tanta prisa se dieron en sincronizarse con Otegi que ayer la portavoz del Gobierno tuvo que enfriar el alborozo, mientras el PP en el Senado incluía la condena expresa a la banda en la declaración institucional. Eso sí, al final la declaración no saldrá adelante porque el PSOE no ha querido poner en un compromiso a Bildu.

Zapatero se está revelando casi peor ex presidente que presidente. Su complicidad infame con la dictadura chavista, sus lazos con el populismo indigenista y sus elogios a los «hombres de paz» del mundo abertzale achican cada día su talla moral.

A su mesa de negociación secreta cuyos primeros acercamientos con ETA, como hoy revelamos, fueron del conocimiento del PP de Rajoy se suma su participación ayer mismo, junto a Idoia Mendia y Patxi López, en un acto en Guernica que solo sirvió para presentar a Bildu como socio aceptable. «Supone un antes y un después», apuntó Zapatero en una frase típicamente suya, una que a la cursilería suma la inconsistencia: si el antes y después de Bildu lo marcó Otegi el lunes, y constituye un «avance» en palabras de Patxi López, entonces vienen a reconocer que todos los acuerdos previos alcanzados con los batasunos eran ilegítimos.

Lo cierto es que los socialistas no tuvieron escrúpulos en pactar la investidura de Sánchez, los Presupuestos o la gobernabilidad de Navarra, por citar tres ocasiones con quienes por entonces, y siempre según su relato, no habían dado pasos para reconocer su culpa.

Sánchez es prisionero de la aritmética parlamentaria y solo actúa bajo una premisa: el poder. Si para salvarse debe cambiar de socio preferente en el País Vasco y pasar del PNV a Bildu, lo hará. Pero en vez de socavar con propaganda el relato verdadero del terror y sus responsables, sería más honesto si reconociese sus intenciones. A las víctimas no las engañará.

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Dolores Delgado y Pedro Sánchez, durante un encuentro en La Moncloa.
Dolores Delgado y Pedro Sánchez, durante un encuentro en La Moncloa.E. M.

Decepcionante salida del Tribunal Supremo

RESULTA cuanto menos decepcionante que, en apenas hora y media y sin entrar a deliberar el fondo de la cuestión, la sección cuarta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo desestimara ayer los recursos de PP y Vox sobre el polémico nombramiento de Dolores Delgado como fiscal general del Estado. Porque a nadie se le escapa que Delgado no cumple ni el requisito formal de ser una jur

ista de reconocido prestigio ni el más importante de «imparcialidad» por el que debe regirse la actuación del Ministerio Público según el artículo 124 de la Constitución. No hay que olvidar que pasó, sin solución de continuidad y en una decisión sin precedentes en nuestra democracia, del escaño del PSOE y del Ministerio de Justicia donde fue reprobada hasta tres veces por el Congreso a la Fiscalía General.

Esta sentencia impide que la deliberación se eleve al pleno, compuesto por los 27 magistrados de lo Contencioso: han decidido solo los siete de la sección cuarta. Además se sienta un grave precedente al impedir que dos partidos cuestionen las decisiones del Gobierno, ya que la inadmisión de los recursos se motiva por la supuesta falta de legitimidad de PP y Vox para recurrir el nombramiento, restringiendo su tarea de oposición. Por eso es pertinente el recurso al TC anunciado por el PP: la Fiscalía no puede exhibir una dependencia política tan grosera.

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Rajoy y Zapatero en 2006

Rajoy a Zapatero: «Haz lo que tengas que hacer y me dices»

Las actas del PP sobre la información que el Gobierno le dio de la
negociación con ETA revelan datos inéditos del proceso de diálogo

Esteban Urreiztieta en El Mundo, 201021

Mariano Rajoy y altos representantes del PP mantuvieron un canal de comunicación secreto con el presidente José Luis Rodríguez Zapatero durante al menos una parte del tiempo en el que éste negoció con ETA.

Los subordinados del ex líder del PP fueron tomando notas de los encuentros, a las que ha tenido acceso en exclusiva EL MUNDO cuando se cumplen 10 años del anuncio de la banda del final de los atentados. Zapatero fue comunicando puntualmente al PP, bien directamente o a través de intermediarios de su confianza, los pasos que iba dando, el estado de la situación y cuáles eran sus propósitos.

El presidente reveló a los populares que sus representantes habían mantenido ya dos reuniones con la organización terrorista y varias con Batasuna, o que tenía un plan para que, con el tiempo, los presos fuesen saliendo de las cárceles.

LUZ VERDE DEL PP

«Mariano Rajoy sabía que se hablaría con Batasuna»

En una de las notas, fechada el 16 de julio de 2006, consta el siguiente apunte: «Mariano Rajoy sabía que se hablaría con Batasuna. Le dijo a Zapatero: ‘Habla y haz lo que tengas que hacer y me vas diciendo’».

Este periódico ha tenido acceso a las anotaciones relativas a seis reuniones celebradas entre mayo y octubre. Uno de los primeros encuentros volcado en estas notas fue en los días previos a la tercera reunión entre ETA y el Gobierno, y otro, tres días antes de que empezase la mesa entre PNV, PSE y HB en Loyola.

ETA ya había hecho públicos los términos de su tregua y Zapatero había reconocido los contactos en una intervención en la que hablaba de accidentes en lugar de atentados. Pactaron absoluta discreción, incluso el contenido de las comparecencias parlamentarias, y los términos se fueron cumpliendo.

En un primer momento, el receptor de los datos en las comunicaciones secretas entre el Ejecutivo del PSOE y Rajoy fue el entonces portavoz parlamentario del PP en el Congreso, Eduardo Zaplana. En una segunda fase, la información fue también trasladada, entre otros, al diputado y ex secretario de Estado de Seguridad, Ignacio Astarloa, y al secretario general del PP, Ángel Acebes.

Antes de empezar a fluir la información, Zapatero se comprometió con la oposición a «dar toda la información» al círculo más próximo a Rajoy con «transparencia». También a «no tomar decisiones sin contarlas». Garantizó además que «el Rey tiene toda la información».

INVITACIÓN DEL PSOE

«Nos ofrecen tener una persona en la negociación»

El Gobierno ofreció al partido de la oposición «una persona en la negociación» para que el PP «se incorporara cuándo y cómo quisiera». A cambio pidió, según estos documentos, «intervención moderada desde la discrepancia». «Se ha podido equivocar pero quiere hacerlo bien», trasladaron los principales colaboradores de Zapatero a los de Rajoy.

En una primera nota de julio de 2006, apenas un mes después de que el presidente anunciara la puesta en marcha del diálogo, se plasma, por boca del PSOE, que iba a tener lugar una «reunión inmediata con ETA». Pero también que a «finales de agosto o primeros de septiembre» el líder de la izquierda abertzale, Arnaldo Otegi, «dará un papel sobre cómo cumplir la Ley de Partidos».

Se quiso dejar claro por parte del PSOE que «entre 2000 y 2004 no hubo ni un gesto, ni un contacto ni una reunión de nadie cercano a Zapatero con ETA o Batasuna». Y que fue «en el verano de 2004 cuando le llegan los primeros mensajes», a los que el presidente «contesta diciendo que tienen que seguir sin matar y se da un tiempo de espera».

A partir de ahí, Zapatero indica que «diseña una estrategia» en la que «le parece fundamental que la iniciativa sea del Gobierno». Contraponen esta «hoja de ruta» con la gestión del ex presidente José María Aznar, que «movió 141 presos sin nada a cambio» o que planificó una reunión con Otegi, «al que le lleva a Burgos en coche la Guardia Civil» para un encuentro con representantes del Ejecutivo del PP.

ANUNCIO DEL DIÁLOGO

«(Zapatero) pide una reacción medida y pactar el discurso»

Sentadas estas bases preliminares, el PSOE había advertido previamente al PP del anuncio público que iba a hacer el presidente y le pidió máxima colaboración para que no lo dinamitara. Los contactos entre ambas formaciones comenzaron a principios de año con una conversación entre Zapatero y Rajoy, que ordenó a su equipo «que debía estar ahí para escuchar».

En previsión de que el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, diera explicaciones sobre el asunto y de que el presidente Zapatero se dispusiera a «comunicar la autorización de la negociación con ETA», desde el entorno del presidente se pidió que la reacción de la oposición fuera «medida». Pero todavía más. Que a ser posible «pactaran el discurso».

En medio de ese clima de inusitada confianza se adelantó al PP que el presidente iba a hacer «una declaración fuera del Parlamento en la que autorizará a contactar con ETA» y que «la fórmula se la iba a contar a Mariano». El PSOE pidió a cambio al PP que cuidara la réplica: «No es necesario estar de acuerdo», apuntaron, al tiempo que aconsejaron decir algo así como un «ya veremos».

REUNIÓN CON BATASUNA

«No asistirá Patxi López, sino una única delegación de mierda»

En otra de estas comunicaciones entre las cúpulas de los dos partidos se marcaban ya los primeros pasos que se iban a dar. Entre otros, que iba a tener lugar una «reunión con Batasuna» por parte del Partido Socialista vasco que «durará 45 minutos».

Ésta se celebraría «en un hotel» y a la misma «no asistirá Patxi López», sino una «única delegación de mierda», señalan textualmente los documentos internos del PP. En dicho encuentro, siempre según la información trasladada por el PSOE a los populares, «lo único que se iba a decir» a ETA «es que se atengan a la legalidad» y que «la propuesta» principal será la de «primero paz y luego política».

Por aquellas fechas, siguiendo el contenido de las actas de los populares, la «propuesta de Zapatero» se basaba en que «no habrá legalización» de Batasuna «sin hablar con el PP». Pero también que se le impondrían «dos condiciones» a ETA: «la condena de la violencia y la aceptación de la Ley de Partidos».

En una de las notas siguientes figura ya por primera vez información que el PSOE aseguraba que había recibido de la propia banda terrorista tras producirse los primeros contactos. «Es seguro que condenan la violencia y deciden dedicarse a la política», anotaron los dirigentes del PP tras recibir la última hora por parte del Gobierno.

«Seguro que no volverán a matar»; «el camino de ETA es irreversible»; y «van más ahora a la Audiencia Nacional que cuando asesinaban», anotaron los lugartenientes de Rajoy. A su vez, subrayaron que ETA quería que el PP «estuviera en el proceso».

DESCONFIANZA

«Los del PSOE están muy pesados, insisten que sólo hay 4 puntos»

En estas comunicaciones secretas el PSOE no sólo trasladaba con un alto grado de precisión su hoja de ruta y la información que recibía del entorno terrorista, sino que aprovechaba para hacer comentarios sobre los dirigentes de la oposición.

Confesaba al equipo de Rajoy que este último les «desconcierta» porque está «muy amable». O afirmaba que Zapatero «respeta mucho a (Javier) Arenas y a (Federico) Trillo». Asimismo, se anticipaban movimientos que el presidente iba a realizar con el líder de la oposición para evitar una reacción indeseada:

«Zapatero llamará a Rajoy y le contará cosas que espera que no se filtren». Los socialistas se sinceraban también con el PP y decían que sería «una deslealtad a los españoles pedirles la confianza para acabar con ETA en elecciones», por lo que no barajaban la posibilidad de «adelantar» los comicios.

El 25 de julio de 2006, las notas del PP añaden más detalles facilitados por los socialistas. Uno de ellos es especialmente revelador. Se iba a mantener una «reunión secreta con ETA en los próximos 15 días». Apuntaron los dirigentes del PP que los del PSOE estaban «muy pesados» y que no paraban de recalcar que «sólo» habría «cuatro puntos» sobre la mesa:

«Armas, presos, refugiados, reinserciones y calendario». También se señala que «El Vaticano interviene en la negociación» y que «el intermediario en este tema ha sido (Juan María) Uriarte», que fue obispo de San Sebastián entre 2000 y 2009.

Las notas llegan a contener que los socialistas habían alertado a los populares de que estaban «enfermos los de ETA» con algunas de las declaraciones que habían realizado y que temían que «Rubalcaba quisiera engañarlos», por lo que pedían una mayor moderación en los pronunciamientos públicos.

Apenas tres meses después del inicio de las comunicaciones secretas entre ambos partidos, el 18 de septiembre, el PSOE quiso trasladar a la cúpula del PP las «gracias, de verdad», por su comportamiento durante el arranque de las negociaciones con la banda terrorista.

El Gobierno aprovechó entonces para desmentirles que hubiera habido contactos entre el PSOE y Batasuna «antes de este proceso». Aunque, eso sí, admitían «dos reuniones secretas ya entre el PSE y HB» durante «tres horas» en las que hubo «reproches y poco más».

LAS PRIMERAS CESIONES

«De los presos se hablará pronto; habrá salidas con discreción»

Pasadas las primeras semanas, desde el entorno de Zapatero se consideraba que «el proceso» iba razonablemente bien, aunque se habían «parado los contactos en verano» porque ETA consideraba que había «dado cosas a cambio de nada». El PSOE añadió al PP que «ETA muestra cansancio» y que «le cuesta dejarlo, pero quiere hacerlo». «Mantiene sus objetivos pero busca acabar», proseguía. 

Para todo ello, el PSOE contó al PP que «de los presos se hablará pronto». Se precisó que no habría «excarcelaciones», sino «salidas a lo largo de los años y con muchísima discreción». El entorno de Zapatero presumía que este apartado iba a ser «durísimo». Los socialistas apostillaban que en esas fechas habían «verificado de verdad el alto el fuego». «No se están armando ni reclutando gente», recalcaron.

Las actas del PP sobre la información que el Gobierno le dio de la negociación con ETA revelan datos inéditos del proceso de diálogo

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A la izquierda el de paz; a la derecha el de amor

Hombre de paz, hombre de amor

Santiago González en El Mundo, 201021

Otegi, un hombre de paz, vino a decir Zapatero, aunque a algunos socialistas no les pareció bien: “Quienes hablan de Otegi como hombre de paz deberían recordar a Ernest Lluch”, a lo que respondió el batasuno: “quien primero habló de Otegi como hombre de paz fue vuestro presidente Zapatero”.

Otegi pidió perdón el lunes, según explicó de aquella manera El País: “Es la primera vez que sin ambigüedades ni circunloquios la izquierda abertzale pide perdón (sin usar esa palabra expresamente) a las víctimas de ETA.

El pasado día 7, José Angel Prenda, el de la Manada, reconoció los hechos en los términos en los que los describe la sentencia, mostró su arrepentimiento y pidió perdón a su víctima y a los familiares de la muchacha.

Qué cosas. Otegi pidió perdón de manera no explícita y sigue siendo un hombre de paz. Y el Prenda, que lo hizo con todas las palabras, ¿no es un hombre de amor?

“Sentimos su dolor y afirmamos que nunca debió haberse producido. No se debería haber prolongado tanto en el tiempo, lo que si bien se mira es contradictorio con que nunca debió haberse producido. Entre los dos términos del oxímoron proniunció una sentencia notable:

“A nadie puede satisfacer  que aquello sucediera”. No debería pero satisfizo, recordemos a De Juana Chaos tras el asesinato de Jiménez Becerril y su esposa: “Sus lágrimas son nuestras sonrisas y acabaremos riendo a carcajadas. Con esta acción, no necesito comer en un mes”. El mismo tipo pidió a la cárcel de Melilla champán, una tarta y un kilo de langostinos para celebrar el asesinato de Tomás Caballero.

“Se me remueven las tripas de gusto”, anotó en su diario Nieves Sánchez del Arco  al enterarse del secuestro de Cosme Delclaux.

No hay novedad alguna  en el comportamiento de Otegi. Hace unos días, después de ver la película de Icíar Bollain sobre Maixabel, recordé unas palabras de Otegi en las que manifestaba  su “enorme respeto por Maixabel y su hija” por su actitud “muy constructiva y respetuosa con todo lo que ha sucedido en el país”.

Lo cual no le ha llevado a condenar en ningún momento el asesinato de su marido y padre, no confundamos los términos, que una cosa es libertad y otra muy distinta librería.

La prensa amiga muestra su alborozo por el reconocimiento expreso del daño causado, cosa que ETA siempre había hecho; estaba en sus comunicados de reivindicación. Esto es de siempre: Mario Onaindía lo contaba en la presentación de una novela de Jorge Martínez Reverte, en la que negó la posibilidad de una novela policíaca vasca: “aquí el crimen se reivindica”.

La izquierda abertzale se jactaba del daño que ETA había producido, de que ese daño era irreversible y mostraba su impúdica identificación con los asesinos: “¡Los nuestros en la calle y los vuestros en el hoyo!” gritaban en Eibar a los manifestantes de la AVT.

Patxi López ya prefiguraba lo suyo de ahora el 13 de noviembre de 2005 en que fue entrevistado por Gara y aceptaba la posibilidad de un acuerdo con Batasuna: “democracia es libertad de pacto, libertad de alianzas, que cada uno lo interprete como quiera”.

En el momento actual, Patxi se ve mucho más próximo a Otegi de lo que se ve el PNV. Ya en el proceso de paz de Zapatero, Josu Jon Imaz abortó la mesa de partidos que ‘los gorrinos’ aceptaban en Loyola. ‘El triángulo de Loyola’ se titula uno de los mejores libros que se han publicado sobre la negociación de Zapatero con ETA.

Todo el que quiera conocer la doblez de Eguiguren debería leerse este libro de Imanol Murua. Y la entrevista en El País a Zapatero el 24 de abril de 2005, cuando este le mintió a Jesús Ceberio que hubiese ningún diálogo, ningún contacto entre los socialistas y gente que pueda representar am la extinta Batasuna. Eguiguren llevaba negociando con Otegi en el caserío Txillarre desde 2001.

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El fiscal del caso 3% cuando fue a pedir información a la Generalitat
El fiscal del caso 3% cuando fue a pedir información a la Generalitat

La Audiencia Nacional indaga la financiación irregular de CDC a través de productoras que trabajaban con TV3

Guardia Civil y Mossos d’Esquadra entregan una veintena de requerimientos de documentación en la Generalitat, la Corporació de Mitjans Audiovisuals o el Ayuntamiento de Barcelona

G. González y A. Escrivá en El Mundo, 201021

Ofensiva judicial para probar la presunta financiación ilegal de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) a partir de una pieza separada del caso 3%. Agentes de la Guardia Civil y de los Mossos d’Esquadra, en equipos conjuntos, entregaron ayer requerimientos de la Audiencia Nacional para conseguir documentación de la productora Triacom por pagos desde la administración pública, así como de TV3.

Se sospecha que se usó esta productora para abonar trabajos para campañas electorales de CDC de 2010 y 2015, la época de Artur Mas, realizados por otras sociedades. En febrero de 2020 se ordenó el registro de Triacom en Barcelona que permitió reunir numerosa documentación analizada por los investigadores respecto a la presunta financiación irregular de CDC entre 2010 y 2016. Según fuentes de la investigación, las ilegalidades pasarían por inflar facturas emitidas por organismos y entes públicos y que una parte de ese dinero acabe en el partido

La Audiencia Nacional también incorporó a la causa la investigación de los Mossos en el Juzgado de Instrucción número 1 de Lérida referida a posibles desvíos de fondos públicos del ex responsable de la diputación provincial, Joan Reñé, también de Convergència, ya que se encontraron facturas sospechosas de más de 420.000 euros por una de las sociedades bajo sospecha, Enginyeria Inalba, por trabajos a Triacom, productora que factura programas para TV3 como El Gran Dictat.

Hace unos meses el empresario Juan Manuel Parra, condenado por el caso Palau, reconoció en la Audiencia Nacional haber facturado a Triacom trabajos para CDC durante su campaña electoral por orden del ex conseller Germà Gordó y que debía poner conceptos ficticios a los realizados en el documento.

Tirando de este hilo, la Fiscalía y la Audiencia Nacional solicitaron ayer información a 21 empresas y organismos públicos como la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales, la Agencia Estatal de la Administración Tributaria, Triacom, Sindicatura de Cuentas, Centro de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información, Mediapro, Instituto Catalán de las Empresas Culturales, los departamentos de Economía y Presidencia de la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona, el Servicio Meteorológico de Cataluña o la constructora Benito Arnó. Todos los documentos requeridos estarían relacionados con proyectos, subvenciones o trabajos de Triacom.

El auto judicial, al que ha tenido acceso este diario, indica que en la causa del 3% se investigaron a «altos cargos del partido político CDC que, en relación con otros cargos públicos y funcionarios de distintas administraciones e instituciones públicas de Cataluña, y en connivencia con empresarios y otros cargos de índole política, pusieron en marcha una estructura para financiar ilegalmente a este partido político, en forma encubierta».

Para ello alteraban todo tipo de concursos públicos con la finalidad de «dirigir» los mismos hacia las compañías de los empresarios conniventes quienes, a su vez, realizaban «donaciones» a fundaciones ligadas a CDC. «Los pagos se realizaban por las empresas y se obtenían por las fundaciones y, por ende, por el partido político CDC».

En una de las derivadas de esta causa se consideró que Triacom «podía presuntamente formar parte de la estructura de financiación ilegal del CDC». Y se precisaba que en su caso se produce una singularidad dentro del patrón de comportamiento habitual investigado en esta causa, ya que Triacom presuntamente pagó la deuda de CDC con Hispart, la empresa de Parra, usando «facturación falsa».

En concreto, CDC tenía una deuda de 750.000 euros con Hispart por la organización y producción de la campaña electoral de 2010.

Los investigadores consideran que existe «un posible patrón de actuación que revela que Triacom» se usó también «para pagar gastos particulares de personas ligadas directa o indirectamente a CDC», como Reñé o las esposas de Oriol Pujol o David Madí, y para «recibir dinero de algunas empresas que, en realidad, encubren donaciones, como Telefónica».

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La prevalencia de la mentira sobre la verdad
Ilustración de Javier Olivares [España, 1964] para el texto

 

La mentira sobre la verdad

No hay novedad, hay confirmación de que el proyecto al que hacemos frente se asienta no solo en la mentira, sino en el desprecio brutal de la inteligencia de millones de españoles

Jaime Mayor Oreja en El Mundo, 201021

LES ASEGURO que no tenía intención alguna de escribir artículo alguno en esta fecha aniversario de la declaración solemne del final de ETA. Reconozco que viendo en estas horas reiteradamente la prevalencia de la mentira sobre la verdad, contemplando la presencia exhaustiva del portavoz del proyecto de ETA, y de otros dirigentes socialistas, he considerado que mi silencio total sería cómplice de la situación y, por ello, culpable.

No hay novedad alguna en el contenido de las palabras de Otegi y de Rodríguez Zapatero estos días, pero sí la confirmación de un proceso, que al inicio negaron radicalmente, y que hoy incluso ellos van desvelando al menos en parte.

Tras la llegada al poder de los socialistas, después del atentado del 11-M, se produjo un acuerdo marco entre ETA y Rodríguez Zapatero, en virtud del cual se acordó una colaboración entre ambos. ETA, muy debilitada por la actuación de la Guardia Civil, del Cuerpo Nacional de Policía y de la Justicia, dejaba de matar, y Rodríguez Zapatero ofrecía la destrucción no solo del orden constitucional del 78 y del espíritu de la Transición sino también la de un orden social asentado en los fundamentos cristianos.

Esta colaboración y este proceso darían lugar años después a un Gobierno Frentepopulista, no solo a lo que algunos dicen que es un Gobierno Frankenstein.

Este acuerdo no cambiaba un centímetro la naturaleza de ETA, que más que una estricta organización terrorista ha sido siempre esencialmente un proyecto de ruptura de España, tanto de la nación como de sus fundamentos históricos.

Por el contrario, provocó una metamorfosis profunda del partido socialista, que repetía e imitaba una transformación similar a la que se produjo en su seno en la mitad de la II República española, cuando tras la victoria de las derechas apuntó a la revolución social y al Frente Popular de 1935.

La moción de censura de mayo del 2018 contra Mariano Rajoy era una pieza, un instrumento, un estadio necesario de este proceso, en el que ya era indispensable configurar un frente popular o un frente de ruptura en el Gobierno.

La presencia de ayer tan protagonista del portavoz del proyecto político de ETA vuelve a poner de manifiesto la mentira de la derrota de ETA, sin paliativo alguno. Se ha negociado un proceso con ETA, no se ha derrotado a ETA. Y los que hablan todos los días de derrota de la misma ni entienden ni comprenden el carácter, la naturaleza, los objetivos de ruptura y de fractura de su proyecto.

No son los herederos de ETA; Bildu nunca ha existido como tal, Bildu nunca se ha rebelado contra ETA, porque en términos de proyecto político solo ha existido, existe y existirá ETA. Lo demás son subterfugios, falsos relatos en determinados momentos para evitar su ilegalización, en otros para justificar la aproximación del partido socialista a ETA, para que el proceso se hiciese realidad.

Por el contrario, la pregunta que al menos yo me hago, y no creo equivocarme en que muchos de los dirigentes de ese entorno se la hacen, es cuándo van a volverse a llamrse como lo que realmente son: ETA. No nos engañemos, no tienen sentimiento de derrota, porque están ganando por goleada.

¿Cómo van a estar en la derrota si tienen miles de concejales y cargos electos en el País Vasco, si cogobiernan España a través del proceso referido, si son permanentemente protagonistas en la política española, si se han convertido en un eje esencial de una alternativa de izquierdas en el País Vasco, si están avanzando en la exclusión y en la derrota del Partido Nacionalista Vasco, por ejemplo, en gobiernos municipales como los de Irún y Eibar? ¡Ya me gustaría a mi sufrir esta derrota!

Los frentes, como los que nos malgobiernan, se aproximan a lo que denominamos «democracias populares», que han sido y son siempre la antítesis de la democracia. Los frentes son tan perversos que nos anestesian a los que no formamos parte del mismo. Nos dividen, nos separan, nos confrontan, debido a la excepcionalidad y anomalía de este instrumento para una democracia occidental consolidada.

Cambian las reglas de juego, embarran el terreno hablando, eso sí, todos los días de diálogo y concordia, y de ahí que el mayor error que pueden cometer los partidos políticos que no estén en el frente, esto es, aquellos que tratan de diseñar una alternativa política y social, es que no comprendan su auténtica naturaleza.

El mayor error es que piensen que enfrente tienen a un Gobierno de coalición, dentro de las coordenadas de normalidad de una democracia. Un frente es cualquier cosa menos un Gobierno de coalición.

Es verdad que la crisis económica expulsó del poder a Rodríguez Zapatero en 2011, pero en aquella fecha aquel Gobierno representaba y significaba solamente un proyecto que sin duda había comenzado, pero que esencialmente era para el futuro. Perdieron las elecciones, pero mantuvieron el proyecto y consolidaron el frente.

En la fecha de hoy, no nos enfrentamos solo a un proyecto sino que nos gobierna un frente, una realidad, no solo un proyecto. Quienes están en la cabeza son la extrema izquierda del País Vasco, ETA y Esquerra Republicana de Cataluña. Más aún, ERC, que había acordado en el año 2003 en Perpiñán una tregua de ETA en Cataluña, se fue convirtiendo a través de las instituciones catalanas en la vanguardia del movimiento nacionalista, sustituyendo al crimen de ETA.

Podemos juega el papel de embajador de ambas formaciones y, sin duda, el líder principal en el seno del Gobierno es su presidente, Pedro Sánchez.

Los frentes no tienen límites, ni morales ni democráticos ni legales. Se resistirán a la pérdida del poder; desde el extremo harán todo lo que tengan que hacer para evitar esa situación, ilegalizarán todo lo que impida su mantenimiento y su presencia en el mismo.

Puede que no sea necesario, pero, si lo fuese, no les temblará el pulso, porque en los frentes nunca gobiernan los moderados sino que se imponen siempre los extremos.

ESTE FRENTE ya ha definido su avance en una doble dirección en estos meses. En primer lugar, la sustitución, el reemplazo, la destrucción de un orden social, asentado en fundamentos cristianos: la vida, la familia, la naturaleza de la dignidad de la persona.

Avanzan en este ámbito como elefante en cacharrería, con enorme facilidad, sin resistencia, y es un proyecto global, total, de ingeniería social. Están reinventando la naturaleza humana, la familia, la historia, la biología.

La segunda dirección significa un avance para la aproximación con nacionalistas vascos y catalanes. Es más difícil este ámbito que el primero, pero ya claramente apuntan a la reforma constitucional, que en su opinión es el mejor envoltorio de los posibles para la destrucción del orden constitucional de 1978.

Se aproximan, por difícil que parezca, a la autodeterminación, que es el único objetivo que daría satisfacción a todos los nacionalistas. No es fácil pero lo van a intentar sin admitir que se aproximan a la autodeterminación, pero imitando la mentira que también han puesto de manifiesto negando la negociación con ETA.

En definitiva, dejémonos de relatos. Simplemente busquemos, defendamos la verdad de nuestro pasado inmediato y de nuestro presente. Si no somos capaces de defender lo que hemos vivido, en directo y en vivo, ¿cómo vamos a hacer frente a la leyenda negra, a la distorsión de la historia lejana de España? Y especialmente, ¿cómo vamos a afrontar nuestro futuro desde la mentira como proyecto?

No hay novedad, hay confirmación de que el proyecto al que hacemos frente se asienta no solo en la mentira, sino en el desprecio brutal de la inteligencia de millones de españoles.

Jaime Mayor Oreja es ex ministro del Interior y presidente de la Fundación Valores y Sociedad.

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Vídeos

. Macarena 0lona desvela en el Congreso muchas de los deltos y corrupciones de los Diputados de Podemos. 201021.

. Entrevista de Julio Ariza a Mario Conde, en El Toro, 141021.

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Musica

. C«Rock & Roll Music» [1957] es una canción ecompuesta por Chuck Berry, publicada como sencillo y que alcanzó el puesto n.º 8 en los Estados Unidos. En versión en directo, interpretada por Chuck y Etta James en 1986. Subtitulada en español. Via Diana Lobos, 191021.

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Humor
El Roto
Viñeta de El Roto [A. Rábago, España 1947] en El País, 201021

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Colza, menas y financiación pública

Nota EQM: mena es un inmigrante ilegal menor extranjero y no acompañado.

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  • El Consejo de Ministros aprueba la reforma que facilitará papeles a 15.000 Iinmigrantes ilegales

8.000 de ellas menores y 7.000 jóvenes de 18 a 23 años

La Gaceta,  250621

  • El Gobierno habilita un crédito extraordinario de 5 millones de euros para ayudar a las autonomías en el acogimiento de los menas

LGI en La Gaceta, 191921

  • El Gobierno aragonés busca siete chalés para alojar menas por 300.000 euros al mes

Roberto Pérez en ABC, 190919

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  • La Policía desaloja en el Museo del Prado una protesta de afectados por el aceite de colza que amenazaban con suicidarse

El encierro se ha llevado a cabo en la sala de Las Meninas y coincide en el tiempo con el 40 aniversario del envenenamiento masivo

El Mundo, 191021

Un grupo de seis víctimas de la colza se ha encerrado este martes en la sala de Las Meninas del Museo del Prado en señal de protesta para denunciar la “humillación y el abandono” en el que se encuentran sumidos 40 años después de la mayor intoxicación alimentaria ocurrida en España. Los encerrados reclamaban una reunión con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y amenazaban con “ejecutar en directo el descanso eterno” ingiriendo pastillas.

“Si lo que llevan esperando estos años es que muramos para acabar con el problema, tendremos que utilizar lo único que nos queda de nuestra mermada vida, y les daremos el privilegio de ver en directo nuestro descanso eterno”, han dicho en un comunicado.

Los manifestantes han permanecido alrededor de una hora y media en el Prado, tras lo cual han sido acompañados por personal de seguridad a la cafetería de la pinacoteca, desde donde la Policía se ha llevado detenida a la portavoz de la plataforma y a otras dos personas que no querían desistir de su acción.

El Museo del Prado ha ofrecido un espacio para que el resto de afectados, que han entrado de forma separada aunque llevaban la misma camiseta, pudiesen atender a los medios.

En un comunicado, los manifestantes, miembros de la Plataforma Seguimos Viviendo, demandaban una reunión urgente con Sánchez, antes de que acabe octubre.

“No somos unos pedigüeños. Hay mucho afectados que no han podido trabajar tanto como para tener una pensión el día de mañana. Necesitamos que se nos reconozcan las incapacidades que tenemos para que vean sí somos incapaces de trabajar o no”, han dicho.

La protesta ha coincidido en el tiempo con el cuarenta aniversario del Real Decreto 2448/1981 de 19 de octubre, creado para dar una respuesta urgente a los afectados. “Nos quedan pocas posibilidades, termina el año.

Las promesas se quedaron en nada. Pero se intentará otra vez y otra y otra hasta que las fuerzas puedan”, ha señalado María Altagracia, víctima del síndrome de colza y portavoz de la plataforma, quien ha denunciado el desamparo en el que se encuentran desde hace años, su peregrinaje por diferentes médicos que “desconocen” su enfermedad, así como la desatención del Estado que les niega el reconocimiento como enfermos: “Somos víctimas del Estado y no nos están tratando como tal”.

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El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

Revista de Prensa

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Los coros y danzas del sanchismo

Los coros y danzas del sanchismo

Rosa Díez en Ok diario, 191021

n amigo, catedrático de Psicología y Psicólogo en ejercicio,  me ha explicado en clave psicológica el espectáculo de coros y danzas de tres días de duración que ha organizado el PSOE S.L. para “compensar” el rechazo con el que los ciudadanos reciben a  Sánchez cada vez que sale a la calle.

l catedrático me ha explicado que una de las características  de la psicopatía es que no tiene tratamiento ni, por tanto, cura. Parece que los científicos, tras largas discusiones, han llegado al consenso de que los psicópatas no sólo no responden al tratamiento, sino que aprenden de las terapias y las aplican a sus víctimas, lo que les convierte, además de en enfermos crónicos, en personas peligrosas para la sociedad.

Otra característica de los psicópatas es que tienen una necesidad brutal de no ser descubiertos, y cuando sienten el rechazo (porque los han pillado) se dejan llevar por las pulsiones más primarias. Cuando eso se produce, su reacción es mixta: por un lado vuelcan  un odio brutal contra quien se ha atrevido a rechazarlo y por otro, se organizan homenajes. Es lo que se llama en psicología la táctica de compensación.

Desde esa perspectiva cabe analizar la fiestuqui que el PSOE SL le ha organizado a Sánchez en Valencia el pasado fin de semana. No es que el PSOE (“que no estaba muerto, que estaba de parranda…”) necesitara dar una imagen de unidad para estar en mejores condiciones ante la larga campaña electoral que nos espera.

No es que estén  preocupados por el repunte de la derecha en las encuestas o por las consecuencias electorales de  “el frente amplio” que preparan los comunistas fashion comandados por la vicepresidenta a la que Sánchez pasea vestida de blanco por los jardines de la Moncloa.

No digo que eso no haya formado parte de las motivaciones que han llevado a elegir para el 40 Congreso Federal el PSOE un formato más propio de los coros y danzas del franquismo que de los tradicionales Congresos del partido.

Pero lo que verdaderamente ha convertido el congreso socialista en un espectáculo de luz y sonido, con un mitin de cierre inaudito en la historia del PSOE, ha sido la necesidad patológica de Sánchez de sentirse “querido”, de ser aplaudido y hacerse selfies  para compensar el rechazo que ha comprobado que le profesan los ciudadanos a los que aún no ha podido comprar.

¡Atrás quedaron los tiempos en los que la clausura de los Congresos del PSOE – más allá de una cierta parafernalia cuando salían al escenario los elegidos para la nueva dirección- venía precedida de sesudas sesiones de debates entre los delegados que duraban hasta altas horas de la madrugada.

He asistido a varios congresos socialistas y sé que, aunque los delegados pensaban que ellos lo decidían todo, de vez en cuando entraba en la sala de la ponencia alguien de la dirección y reconducía (o trataba de reconducir) los debates.

Pero también he visto cómo más de una vez los asuntos llegaban al plenario pues el aparato no había podido «sofocar» o reconducir las propuestas «de la base». Recuerden el Congreso de 1979 en el que Felipe González y su gente no pudieron conseguir que en la ponencia política el PSOE migrara del marxismo y se declarara socialdemócrata.

González renunció a ser secretario general con esa ponencia (qué tiempos, que González…) que salió una Ejecutiva provisional que meses más tarde convocó un congreso extraordinario en el que el PSOE  se proclamaría socialdemócrata para que González aceptara ser reelegido secretario general.

No es que a nadie le pueda extrañar que el tipo que eligió a un propagandista para diseñar la estrategia del Gobierno y tomó todas las decisiones aplicando los principios de la propaganda de Goebbels haya decidido montar un espectáculo circense en vez de un Congreso.

Al fin y al cabo, el PSOE es ahora una Sociedad Limitada y él es el único propietario. Él no siente que tenga que dar explicaciones a nadie, ni siquiera a los afiliados de su partido a quienes de forma magnánima ha pagado viaje y bocadillos para que vayan a aplaudirle.

Si se fijan, él ha seguido con el guion del Goebbels de bolsillo que le ha traído hasta aquí y en el fin de fiesta se limitó a repetir sus mentiras hasta que parezcan verdades:  «somos socialdemócratas…»; “nadie quiere a España más que nosotros…”;  “gobernamos virtuosamente…” ; y así, suma y sigue hasta la apoteosis final.

Como se suele decir, “Más falso que un duro de feria”. Pues eso: nada de lo que soltó Sánchez en la traca final se corresponde con ninguna resolución del Congreso y, mucho menos, con ninguno de sus actos.

Como decía Alfredo Pérez-Rubalcaba, “en España se entierra muy bien a los muertos”. Pero creo que no ha quedado nadie para enterrar dignamente a un PSOE cuyos miembros no quieren asumir que ellos mismos han matado- y/o dejado que  liquiden-  a un partido que, con sus luces y sombras, fue en el pasado un elemento clave para hacer la Transición y construir la democracia

. Lástima que los propios protagonistas de aquellos tiempos – como González-  hayan abandonado el patriotismo constitucional para  abrazar el nacionalismo de partido. Lástima que el socialismo español verdaderamente existente se haya convertido en una Sociedad Limitada propiedad de un único accionista que cada tres años les paga una fiestuqui para que crean que la empresa también es suya.

Lástima… O no. A lo mejor todo esto ayuda a desenmascarar al traidor.

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Los líderes de Sortu, Arkaitz Rodríguez, y Bildu, Arnaldo Ogtegi, ayer en el Palcio de Aiete.
Los líderes de Sortu, Arkaitz Rodríguez, y Bildu, Arnaldo Ogtegi, ayer en el Palcio de Aiete.Javier EtxezarretaEFE

Mención especial

Menos mal que la brutalidad vasca a la que Otegi representa y sirve aún se resiste a perdonarse. Pero estamos a milímetros.

AH, QUÉ emoción profunda la de ver venir a la prensa socialdemócrata con el centímetro al cuello, como aquellos sastres, y es que van a medir las palabras de Otegi, que hoy celebra el 62 aniversario del nacimiento de Eta. Y mayor emoción cuando vuelven de medir con sonrisa pletórica y anuncian: «Tíos, 0,0005.

No hay marcha atrás. Un pequeño paso para el vasco, pero un gran paso para la Humanidad. Y, ojo, que Azpiolea establece que 0,0007, aunque ya sabéis cómo es».

Qué ceremonia denigrante. Un tipo que lo primero que dice es que los asesinatos no se deberían haber prolongado tanto en el tiempo, que lo bueno si breve, joder, y ni un solo sastrecillo valiente le aprieta el centímetro al cuello. Quia. Siguen midiendo. Hay uno, concretamente, que tras la medición escribe: «Esta es la primera vez que la izquierda abertzale pide perdón (aunque sin usar esa palabra expresamente)».

Y es que hay mucho que medir. Y que premiar. El primer premio Otegi lo tiene claro, yo diría que más claro cada vez. Pero en este 62 aniversario ha concedido «una mención especial» las comillas son suyas y lo retratan a las víctimas de Eta. Mención especial, les han dado. El año próximo, el gran premio del jurado, apuesto. Una manifestación pública sin precedentes, sigue el mismo sastrecillo.

Y para que se vea bien el progreso le basta el siguiente párrafo: «Hace tres años, la banda terrorista pidió perdón por sus actos a una parte de las víctimas, a aquellas a las que definió como “ciudadanos y ciudadanas sin responsabilidad en el conflicto”. ETA mostró entonces el “respeto a los muertos y las víctimas” que causó, pero sin aclarar a cuántas y cuáles de ellas excluía de su petición de perdón». ¡Sin aclarar! A cuántas y cuáles. Excluía y petición. ¿Es que hay algún ciego que no pueda ver la infinita obscenidad de esta lengua?

La textura del asunto sólo puede explicarse con la frase inmortal de Josep Pla sobre la posguerra: «Hoy en España hasta los árboles parecen manoseados». Pero no es del ex criminal Otegi la culpa. Sus especulaciones son las propias del que tiene que vender el género y mide cuidadosamente el aumento de precio para que el beneficio aumente.

El problema son los compradores. Toda esa ingenua estulticia que día tras día, y a partir de hoy también, sigue exigiendo que Otegi condene la violencia y pida perdón. Se comprende que en ello insista sanchez, por mera estética, ya que negocia y se reparte el poder con él. ¿Pero cómo es posible que incluso haya víctimas que se arriesguen a que Otegi les dé un día el ansiado sí y tengan que soportarlo de pronto al lado, convertido en la medida de una persona decente y honorable?

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El presidente del Gobierno, en la clausura del Congreso del PSOE.
El presidente del Gobierno, en la clausura del Congreso del PSOE.Biel AliñoEFE

El caos con la luz y el gas persigue al Gobierno

La inacción del Gobierno ya está afectando de forma preocupante a la competitividad de las empresas españolas

LA EUFORIA inverosímil a la que el presidente del Gobierno y sus ministros se entregaron este fin de semana en el congreso de Valencia no se han mantenido ni 24 horas. El escandaloso precio de la factura de la luz que marca récord tras récord en lo que es ya una rutina informativa es un problema real que no entiende de demagogia ni de escenografía populista.

Como hoy publicamos, al drama de los hogares, obligados a un ejercicio de malabarismo económico y energético para poder hacer frente a los recibos de luz y gas, se suma también el de los sectores industriales obligados a parar su actividad al no poder asumir la subida en la factura.

Se calcula que este parón ha afectado a 20.000 empleos un número que se incrementa cada día, cifra que supone un golpe de realidad de tal magnitud que hace insostenible la irreal burbuja económica en la que Sánchez parece instalado.

Tras meses de cruzarse de brazos, de ocurrencias sonrojantes como la de pedir a los ciudadanos que pongan la lavadora de madrugada y de repartir culpas a diestro y siniestro con tal de no asumir responsabilidad alguna, la inacción del Gobierno ya está afectando de forma preocupante a la competitividad de las empresas españolas.

Incluso en las patronales se comienza a hablar del fantasma de la deslocalización si no se consigue revertir la situación, un escenario que hundiría el empleo y el tejido industrial.

Los parches del Gobierno solo están sirviendo para aplazar el problema e intentar evitar el desgaste político que esta crisis supone para Sánchez. Al impacto de la escalada del precio de la energía sobre las familias y los particulares se añade el que tiene sobre la industria, que acaba ralentizando la recuperación económica y en consecuencia amenaza el empleo.

Y a estas alturas resulta muy difícil confiar en la credibilidad de Sánchez cuando afirma que el suministro de gas está garantizado, o que a final de año el ciudadano pagará por la luz una cuantía similar a la de 2018 (un precio que entonces, en la oposición, le parecía intolerable). La palabra del presidente, por desgracia, ha sido devaluado a conciencia por su propio dueño y ya no es garantía de nada.

En todo caso lo que urge no es profundizar en el populismo que demoniza a las eléctricas ni improvisar golpes de efecto que luego se tienen que rebajar por exigencia del PNV, sino ejecutar una reforma que establezca un marco regulatorio estable.

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Mona sí que es, las cosas como son

Tonnntos postcongresuales

Santiago González en su blog, 191021

No quiero dejar atrás, que diría Pedro Sánchez, una gran intervención de Pedro Corral en la Asamblea de Madrid, replicando al sindicalista de los manteros, el senegalés, Serigne Mbayé:

“Y señor Mbayé, sus compañeros le han dejado un perfecto embolado: de sus diez compañeros el único que ha elegido libremente y voluntariamente ser español es usted”, Me alegro de que usted hay a querido “compartir con nosotros esa pesada carga de formar parte de un “pueblo genocida y exterminador, como lo ha pintado usted aquí”.

Y vamos con el Congreso: Entre las nuevas figuras del  cuadragésimo Congreso socialista, destacaré una: la ministra de Ciencia y Tecnología, Diana Morant. A mí me gusta porque política e intelectualmente es muy mona. En este fin de semana ha confesado algunos datos biográficos espeluznantes. A saber:

“Hice ingeniería de telecomunicación por rebeldía. A mi madre la sacaron del colegio para tareas del hogar, conocía los ordenadores porque les limpiaba el polvo. La tecnología era para hombres. Y yo quise ser el hombre de la casa”. También dijo: “Yo pude estudiar gracias a las becas del Gobierno socialista de González y luego de Zapatero.

Jorge comentó: Es tonta con discurso prodigioso. Entró en Telecomunicaciones en el año 2000 y da las gracias por  las becas a Felipe González, que gobernó desde 1982 a 1996 y a Zapatero que gobernó de 2004 a 2011. No, querida, las becas te las daría Aznar.”

Pedro no paró de invocar en su discurso a Felipe González y Zapatero (17 veces) y de aludir a la socialdemocracia unas tres veces más. ¿Y en qué concretó su proyecto socialdemócrata? En cumplir los objetivos de Yoli Tenacillas: “Pondremos punto final a la Ley Mordaza y a la Reforma Laboral” (punto y final, dijo él)”.

Mi querido Antonio Portero destacó el detalle de que en un minuto usó el terrorismo como arma política y denunció el uso del terrorismo como arma política. Así: “Fue un gobierno socialista el que acabó con el terrorismo de ETA. Y a continuación: “Cuando la derecha utiliza el terrorismo como arma política se retratan”.

También prometió abolir la prostitución. Vaya hombre, para una cosa que había hecho el socialismo andaluz por reducir la brecha de género. Hubo otra gilipollez: citó a Maixabel Lasa como ejemplo de los valores del partido: “Demostraremos a los verdugos de ayer la superioridad de nuestros valores como hace Maixabel para asombro y admiración de todos ¿Se puede ser más valiente?”

Vamos a ver, gañán: el PSOE instruyó un expediente para expulsar a Maixabel del partido -y con razón- por haber pedido el voto en las generales del 10-N para el candidato de Mas País. Ella devolvió el carné la víspera de la expulsión.

Rosa Díez colgó una foto del doctor Fraude inaugurando un busto de Alfredo Pérez Rubalcaba ante su viuda, Pilar Goya. Hay que ver en la foto de El País la foto del busto, entre la viuda y el doctor. Y la cara con que ella lo mira. Parece haber sido esculpido por Adriana Lastra. Y comentaba: “Que Alfredo no se haya levantado de la tumba con el homenaje que le ha organizado el impostor es prueba suficiente de que no hay otra vida”.

Rosa sabe de lo que habla. Siempre tuvo una buena relación con Rubalcaba y todavía guarda  whatsapps de lo que pensaba el difunto sobre el vivo: “no soporto al niñato este… Pedro es un impostor: de la bandera enorme a la plurinacionalidad, del pacto con Cs al de Podemos…

Un horror, 40 años currando para esto. Mejor pensar en lo que hemos hecho en España en este tiempo y tomarnos un año sabático en el PSOE. Ya que Rubalcaba recuerda lo de la bandera… en todo el Congreso no se ha visto una sola bandera española.

Parker comentaba la foto de familia del sanchismo antes del Congreso y la contrapone a otra de la Ejecutiva saliente en interiores. Y repara en un detalle notable: La foto es impresionante: todos con la mascarilla en el exterior, y todos sin la mascarilla en el interior.

Hay que ver la foto del mitin final del nuevo ma non troppo secretario general: cientos y cientos de asistentes bien apiñados y un resultado: el barón Lambán (o no sé si barón Rampante) ha salido del Congreso dando positivo en coronavirus.

Feroz me enviaba al blog la intervención de José Luis Rodríguez Zapatero, con una de las mejores frases de su repertorio: “Ser socialista es tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho.” Louella Parsons, con lo fina que es, puntualizaba: “Ya se sabe por dónde”.

Y para terminar, un ovillejo de Gulliver a ZP:

¿Qué es en alquimia ‘cambiar’?
¡Transmutar!
¿Roca abundante en León?
¡Carbón!
¿En qué cobro al que asesoro?
¡En oro!

Con el ‘cambio’ anduvo al loro,
descartó una Oenegé,
antepuso Delcy al moro
y logró, por lo que sé,
transmutar carbón en oro

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Homenaje al etarra Xabier Ugarte, en 2019.
Homenaje al etarra Xabier Ugarte, en 2019.EFE

La trampa sentimental de Otegi

El líder de EH Bildu surfea la ola del sentimiento que nos invade, pero sus hechos no le acompañan: ‘ongi etorris’, crímenes sin esclarecer y una persistente justificación de ETA

Leyre Iglesias en El Mundo, 191021

Dos realidades conviven en Arnaldo Otegi. Una es el discurso con el que ayer se dirigió solemne a las víctimas de ETA: «Queremos decirles de corazón que sentimos enormemente su sufrimiento y nos comprometemos a tratar de mitigarlo en la medida de nuestras posibilidades».

Sin duda, estas palabras suenan mejor que si el líder de EH Bildu asegurara que las víctimas le dan lo mismo. También suenan mejor que la nada. Desde ese punto de vista, la Declaración del 18 de octubre, a dos días del 10º aniversario del «cese definitivo» de la banda terrorista, no es una mala noticia.

La otra realidad es más complicada. Contradictoria. En su discurso político en el Parlamento vasco o en sus entrevistas en la prensa autonómica (se cuidan más en Madrid), los dirigentes de la vieja Batasuna siguen justificando a ETA al atribuir su nacimiento y pervivencia a una situación de opresión que no dejaba otra escapatoria.

Como si en Córdoba no hubiera habido dictadura, como si la mayoría de sus víctimas no hubieran sido asesinadas en democracia y como si matar no fuera una decisión personal y consciente.

Después están los hechos. Arnaldo Otegi (involucrado en al menos un secuestro probado en 1979) y sus compañeros de Sortu no colaboran ofreciendo información sobre los más de 300 asesinatos sin resolver, la mayoría prescritos. Además, alientan o consienten los recibimientos a miembros de ETA no arrepentidos que salen de la cárcel.

Y participan en actos de respaldo a terroristas como el diseñado en favor del asesino múltiple Henri Parot. Si están vivos son sus héroes. Si están muertos, sus mártires. No es que no condenen su historia: es que la reivindican.

De modo que cuando los llaman «presos políticos» no es solo una cuestión semántica. Ayer, por cierto, Otegi omitió el «políticos» que figuraba en la declaración escrita y que Arkaitz Rodríguez sí pronunció en euskera. Queda raro decir que sientes el dolor de las víctimas para después llamar «presos políticos» a los asesinos de sus familiares.

La tarea pendiente de EH Bildu segunda fuerza en el País Vasco y socio estable del Gobierno navarro es por tanto inmensa si quiere convertirse o si quieren convertirla en un socio mínimamente aceptable. Sus líderes deben deslegitimar socialmente un terrorismo al que ellos, con Otegi en primera fila, no asistieron como observadores sino como instrumento imprescindible. 

Andoni Unzalu (Ideas o creencias. Conversaciones con un nacionalista, Catarata, 2018) suele decir con razón que los pistoleros son «los más pringados». Quienes mayor culpa tienen son aquellos que los enviaban a matar. Quienes les razonaban que el asesinato, la extorsión, el secuestro y el acoso eran necesarios. Y ese era el Gordo.

¿Y son novedosas las palabras de Otegi? Relativamente. El texto se parece mucho a otro que firmó la propia ETA en 2018. Decía: «En estas décadas se ha padecido mucho (…). Un sufrimiento desmedido. ETA reconoce la responsabilidad directa que ha adquirido en ese dolor, y desea manifestar que nada de todo ello debió producirse jamás o que no debió prolongarse tanto en el tiempo».

Y Otegi: «Sentimos su dolor, y desde ese sentimiento sincero afirmamos que el mismo nunca debió haberse producido, a nadie puede satisfacer que todo aquello sucediera, ni que se hubiera prolongado tanto en el tiempo. Debíamos haber logrado llegar antes a Aiete». La pregunta es: ¿cuándo exactamente?

El historiador José Antonio Pérez es coordinador de la ambiciosa trilogía Historia y memoria del terrorismo en el País Vasco (Confluencias, 2021). A su juicio, «hay muy pocas novedades» respecto a aquel comunicado. «Da la impresión de que se ha tomado aquel texto como referencia. Y es significativo, porque eso supone que ETA sigue siendo su referente ideológico, aunque ya no exista».

La única novedad que advierte el historiador estriba en que «entonces el reconocimiento se limitó a las víctimas que no habían tenido una ‘participación directa en el conflicto’, dejando fuera a todos los asesinados de las fuerzas de seguridad, jueces, fiscales, etc., y en el texto actual ya no se hacen distinciones».

«Lo que resulta verdaderamente sorprendente», concluye Pérez, «es la rapidez y el alborozo con que algunos medios y varios representantes de partidos políticos, algunos que incluso estuvieron en la diana de ETA, han salido a celebrar la supuesta novedad de este comunicado. En algunos titulares se dice que la izquierda abertzale rompe con ETA. Nada de eso se deduce de la declaración.

Los líderes de Sortu han repetido en numerosas ocasiones que la izquierda abertzale asume todo su pasado. La verdadera novedad sería que Otegi declarase que Batasuna fue el brazo político de la banda terrorista y por tanto, responsable de extender el odio entre sus seguidores para justificar el asesinato de cientos de personas. Pero eso nunca lo harán.

Sería tanto como enmendar su propia historia. No resulta creíble que se reconozca el daño causado a las víctimas del terrorismo o se participe en actos organizados en su memoria por la mañana y por la tarde se jalee la trayectoria de sus asesinos».

Con una declaración que sirve al PSOE e inquieta al PNV, Otegi surfea la ola del sentimiento que nos invade, pero sus hechos no le acompañan. Ana Aizpiri, hermana del empresario asesinado Sebastián Aizpiri, lo resume bien: «Hay una ausencia crucial: no reprueban el asesinato político. Para el dolor ha habido ansiolíticos y psiquiatras».

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Exabruptos parlamentarios
Ilustración de Sean Mackaoui [Suiza, 1969] para el texto

 

Exabruptos en el Parlamento

¿Por qué nuestros políticos ofenden y se ofenden tanto? ¿Por qué algunos son tan mal educados?

Javier Gómez de Liaño en El Mundo, 191021

CUENTAN las crónicas parlamentarias que a la señora presidenta del Congreso de los Diputados se le ha acabado la paciencia y que, harta de ver cómo los padres y madres de la patria se insultan y se ponen de chupa de domine, o como a un trapo, que viene a ser idéntico, ha exhortado a sus señorías a que se comporten con respeto y educación. Doña Meritxell Batet no ha querido mencionar a nadie en particular, pero, por la coincidencia de fechas, cabe suponer que se refería al diputado don José María Sánchez que en el Pleno del pasado 21 de septiembre llamó «bruja» a una colega del PSOE. «En demasiadas ocasiones la libertad de los parlamentarios acaba utilizándose de manera inadecuada, proyectando insultos y ofensas a personas e instituciones», concluyó la señora Batet.

Estoy seguro de que el piropo del diputado Sánchez no pasará al libro de Galanterías democráticas –que no sé si existe– como una de las más profundas cortesías de la oratoria parlamentaria, pero a decir verdad, tampoco me parece tan grave, lo que no significa que eso de que en una sesión del Congreso se llame bruja a una diputada de distinto partido sea correcto o admisible. Bruja es calificativo que suele molestar a la destinataria, tanto si lo es como si no lo es. Igual que si a alguien se le llama imbécil o canalla y que también se ha podido oír en la Cámara Baja. Aun así, el calificativo no es para echarse las manos a la cabeza. Menos si comparamos el improperio con otros de superior calado como el que en su día pronunció un diputado cuando dijo «vamos a tener que empezar a repartir muchas hostias»; o la de aquel parlamento canario que en marzo de 2007 llamó a un ex camarada «golfo de mierda»; o esa de un diputado aragonés que tachó de «gilipollas» a otro diputado, aunque, bien es cierto que luego se retractó con la apostilla de que «ellos insultan por lo bajo y yo digo palabros por arriba»; o la retahíla de vituperios proferidos por Gabriel Rufián en septiembre de 2016, durante la sesión de investidura de Mariano Rajoy, cuando, aparte de otras lindezas dirigidas a diestro y siniestro, arremetió contra el Partido Socialista Obrero Español, diciendo que sus diputados presentes eran «unos traidores» y que sentía por ellos «vergüenza, asco y rabia». O, puestos a batir récords, aquello de «en mi coño y en mi moño mando yo y solamente yo», que la diputada Onintza Enbeitia, de Amaiur, dijo en febrero de 2014 durante el debate del anteproyecto de la ley del aborto.

En el Gran Libro de los Insultos de Pancracio Celdrán Gomariz se puede leer que bruja es «vieja fea a quien la opinión achaca pactos con el diablo y capacidad maléfica»; también, según las comarcas, «mujer presumida y coqueta», «tontina», para añadir que es voz de origen desconocido, aunque de bruja habla Pérez Galdós en su novela Realidad. Pero insisto. Bruja no es ofensa grave, a menos que se haga acompañar de genitivos –o de genitales, sumaría yo– lo que amplificaría su extensión peyorativa, como bruja del higo o de la entrepierna, que da idea de la bruja integral. Tras buscarlas por rincones varios y me refiero a aldeas, calles plazas y burdeles, se podría formar una amplia nómina de brujas que van desde la bruja alocada, pasando por la bruja peligrosa, la bruja piruja, la bruja de la escoba, la bruja puta y así hasta 31. Incluso se me ocurre una que podría llamarse bruja antidemocrática y que seguro que es en la que el diputado señor Sánchez estaba pensando cuando pronunció el agravio.

Después de esto, he aquí mis dudas de ciudadano del montón: ¿Por qué nuestros políticos ofenden y se ofenden tanto? ¿Por qué algunos son tan mal educados? ¿A qué hablar con expresiones malsonantes después de tantos años de democracia? ¡Vayan ustedes a saber! El que nace barrigón es inútil que lo fajen, dice el refrán, y ya se sabe que querer atar las lenguas de los maledicentes es como pretender poner puertas al campo. Es muy probable que estar en el machito durante tiempo y tiempo y, sin duda, más tiempo del conveniente, críe inmunidades mentales de las que los próceres se resisten a descabalgar, quizá porque padezcan complejo de superioridad, lo cual no es más que un complejo de inferioridad mal compensado.

Admitamos que la política no es, ni ha de serlo, un coro de seráficas voces, pues, entre otras cosas, sus oficiantes no son ángeles. En mi caso, siempre he sido partidario del castellano hablado en cueros. De ahí que, en principio, este tipo de espectáculos no debería de escandalizarnos. No se olvide que en nuestra cultura el insulto siempre tuvo gran protagonismo. Lo advierte Julio Casares en su Discurso de recepción en la Real Academia Española (1921) cuando dice que los insultos viven en familia y basta tirar de uno para que todos salgan en tropel. Hasta el mismísimo Dios, tras crear al hombre y situarlo en el Paraíso terrenal, puso de vuelta y media a la serpiente haciéndola destinataria del primer dicterio divino que se recuerda. Y lo propio hizo con Caín cuando con supina desfachatez mintió y negó el asesinato de su hermano Abel. No obstante, para los políticos que nos representan siempre es preferible un cierto comedimiento verbal y creo que, aunque sólo fuera por precaución, deberían abstenerse de invadir el predio que Francisco de Quevedo acotó en sus poesías satíricas. De ahí que fuera conveniente que antes de lanzar las correspondientes invectivas, sus autores se acordasen del quinto principio de la propuesta de Código de Buen Gobierno, donde se recomienda a los políticos –en el texto se habla de los alcaldes– que en las «intervenciones públicas utilicen un tono respetuoso y deferente tanto hacia cualquier miembro de la corporación como hacia la ciudadanía».

El Parlamento no puede ser un mercadona o corteinglés del insulto. Tiene, por tanto, mucha razón la señora presidenta del Congreso. La democracia es la democracia y la solemne observancia de las reglas del juego se llama liturgia que, más o menos, quiere decir servicio público. La democracia está constituida por gente del estado llano y por representantes de los ciudadanos que han de saber hacer artesanía del oficio y de la política. En Inglaterra se les llama commons, comunes.

LOS DIPUTADOS y los políticos en general darían ejemplo empleando adjetivos constructivos en lugar de epítetos ofensivos. A la memoria me viene Cervantes cuando pensaba que con los insultos «se deslindan los linajes» y conste que los personajes cervantinos insultan como los mejores. Para mí que los padres de la patria o de la comunidad autónoma o del municipio deberían ser elegidos, en primarias, entre personas bien educadas o, lo que es similar, entre hombres y mujeres no propensos a echar los pies por alto a destiempo y antes de tiempo.

Por la boca muere el pez, y por la boca han muerto no pocos políticos. Recuérdese que la política es una forma de cultura. No es que en democracia las formas sean muy importantes, es que la democracia son las formas. El político asediado por las tentaciones a la vulgaridad acaba no pudiendo cavilar y discurrir. A lo mejor este es el caso. El señor de La Rouchefoucauld, que no tenía pelos en la lengua, afirma en su máxima 451 que no hay tonto más molesto que el ingenioso. Que cada cual se aplique el cuento, si ve que le conviene. O sea, lo que Francisco Umbral mantenía cuando escribía que en España hay políticos que prefieren el insulto al diálogo y la palabrota a la argumentación, y que coincide con lo que muchos años atrás Pericles sostenía al afirmar que «el que no se explica claramente, es parejo al que no piensa». La oratoria es un arte muy confuso y cuando se inflama recibe el nombre de verborrea, enfermedad difícil de combatir.

Todos somos lo que somos y valemos lo que valemos en virtud de la palabra. Que cada cual se aplique el cuento y si los diputados faltones me permitieran el consejo, les diría que para la próxima vez, antes de insultar al vecino, cuenten hasta diez y se metan la lengua en la lengüeta.

Javier Gómez de Liaño es abogado. Fue vocal del Consejo General del Poder Judicial y magistrado.

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Vídeos

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Entrevista completa a Peter Szijjártó, ministro Asuntos Exteriores de Hungría, de José Javier Esparza. 081021.

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Musica

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El manisero” [1930] (conocida en inglés como “The Peanut Vendor“), es una famosa canción popular cubana y que dio a su creador Moisés Simons reconocimiento a nivel mundial. En versión de ‘La Bembé [Emeline Dutheil (Voz) Alvaro Farias (Voz) Nicole Lucía Dahuach (Voz) Jose David Ordoñez (Guitarra Elec.) Dante Elias Sesin (Contrabajo) Sofia Galera (Piano) Andres Mejia Cali (Percusion)  y Rodri Martinez (Bateria)[, grabada en Argentina [2017]. Via Diana Lobos, 191021

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Humor
Gallego & Rey
Viñeta de Gallego y Rey en El Mundo, 191021

 

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Botellón disciplinado

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Gamberrismo de fin de semanac

Carta de Martina Pellejero Cuéllar [Zaragoza] a ladirectora de ElL País, 171021

No hay fiestas ni fines de semana sin botellones, sin agresiones sexuales, sin detenciones y sin actos vandálicos. Es como si nos encontrásemos en un país incivilizado. Está sucediendo también en las que se llaman “no fiestas” del Pilar que el ayuntamiento de Zaragoza quiere disfrazar de Semana Cultural del Pilar.

¿Qué cultura hay en las borracheras, en las agresiones, en los actos vandálicos? Siempre se nos dice que se trata de una minoría que se aprovecha de las aglomeraciones para desatar su incivismo, pero es que esa minoría cunde mucho y va en aumento.

Lo hemos visto asimismo en las Fiestas de la Merced de Barcelona y en los fines de semana en Madrid y en otras ciudades. Causa temor pensar en lo que pueda suceder cuando las restricciones desaparezcan y se establezca de nuevo la libertad de horarios y reuniones. Estos desórdenes callejeros y nocturnos no se producen por reivindicaciones sociales sino por puro gamberrismo y esto es lo más preocupante.

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El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

Revista de Prensa

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Efe

Es sanchismo, no socialdemocracia

Lo que Sánchez reivindica no se compadece con lo que hace

Editorial de El Mundo, 181021

PIERDEN las palabras su significado de puro manoseo. En el mitin con el que Pedro Sánchez cerró ayer el 40 Congreso Federal del PSOE repitió tantas veces el término «socialdemocracia» que, más allá de resultar reiterativo, decepcionó por lo insustancial de un discurso vacío como un cascarón.

Carece de otro horizonte que no sea evitar su desalojo de La Moncloa. Y, alarmado por unas encuestas que pintan bastos, el presidente, que no se mantiene fiel ni a sí mismo, intenta ahora enterrar públicamente el sanchismo y pregona una vuelta a la socialdemocracia clásica, esto es, a ese espacio tan desgastado que es el centro.

Y, así, a Sánchez se le llenó la boca proclamándose un eslabón más en esa cadena donde tanto peso tienen aún legados como el de Felipe González. El sanchismo de pronto quiere mimetizarse con sus mayores y ya no reivindica la vuelta a la izquierda como hace unos años, para distanciarse justamente de la socialdemocracia de siempre, sino que la abraza con el entusiasmo enfermizo de los conversos exaltados.

Pero los españoles ya no estamos para engañabobos. El sanchismo no ha muerto, solo busca agazaparse. Y al discurso melifluo del presidente cabe contraponer los hechos.

Para empezar, no es baladí que este 40º congreso del PSOE, que se ha cerrado sin ningún tipo de debate interno y sin abordar las cuestiones que hoy más preocupan a los ciudadanos como si escamotear el estratosférico precio de la luz o la negociación con los separatistas hiciera que la realidad no existiera, haya servido para reforzar al actual hombre fuerte de Sánchez, el ministro Bolaños, como nuevo responsable de una inquietante Secretaría de Reforma Constitucional.

Aunque hasta hace bien poco era un auténtico desconocido para el público, el hoy titular de Presidencia ha sido el gran fontanero del sanchismo, muñidor de operaciones tan propagandísticas como la retirada de los restos de Franco del Valle de los Caídos y de otras tan graves y humillantes como la negociación en términos de bilateralidad con el golpismo independentista catalán.

Hoy, cuando tanto el PSOE necesita recuperar oxígeno como sus socios de ERC ganar tiempo, no tranquiliza este nuevo encargo de reforma constitucional de Sánchez a su valido, que se antoja una nueva argucia con la que tratar de satisfacer al voraz nacionalismo para intentar mantener a la desesperada el sillón monclovita.

Tampoco mencionó ayer el presidente a Podemos. Ni a otros sostenes del Gobierno como los herederos de ETA. Ni por supuesto a cuestiones como la calamitosa situación de nuestras arcas públicas, con la deuda y el déficit desbocados.

Y debieron removerse los socialdemócratas de verdad escuchando a Sánchez, cuando su proyecto está tan lejos de la justicia social que proclama, como se comprueba a diario por ejemplo con el hachazo fiscal que repercute en las clases medias y bajas, o cuando se pisotean principios como el de la igualdad de todos los españoles para primar en este caso al secesionismo felón.

Declaraba Felipe González el sábado su «lealtad con un proyecto político que encabecé durante 23 años y que ahora encabezas tú», dirigiéndose al presidente. Lo que ocurre, sencillamente, es que aquel proyecto nada tiene que ver con el actual.

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LPO
Ilustración de LPO [L. Pérez Ortiz; España,, 1957], para el texto

 

Radicalismo y Segunda República

Gabriel Tortella en El Mundo, 181021

N UN ARTÍCULO anterior sostuve que la proclamación de la II República se debió más al empuje de fuerzas profundas impersonales económico-sociales que a los múltiples errores cometidos por la clase política. Yo quisiera hoy reflexionar acerca de las causas del hundimiento en el verano de 1936 del régimen constituido por aclamación popular poco más de cinco años antes.

Las fuerzas sociales de extrema izquierda formadas al calor del crecimiento económico que tuvo lugar durante el primer tercio del siglo XX por supuesto siguieron presentes en la política española durante la República, y fueron causa de constantes amenazas a la estabilidad del régimen.

Sabemos que estos grupos extremaron su actividad en los años que precedieron inmediatamente a la proclamación de la República, que fueron de fuerte contracción económica a causa de la crisis internacional de 1929, pero no está tan claro por qué persistieron en su ofensiva una vez instaurado aquel régimen.

Al fin y al cabo, la economía española se repuso moderadamente durante los años republicanos, gracias, en parte al menos, a una política económica bastante acertada de los gobiernos republicanos, tanto durante el primer bienio (izquierdista) como durante el segundo (conservador).

La política monetaria y fiscal del primer Gobierno republicano fue, aunque a trancas y barrancas, en su conjunto adecuada para contrarrestar los efectos de la Depresión. Las obras públicas y la expansión de la educación se llevaron a cabo tanto en el primer bienio como en el segundo. Uno de sus objetivos era mantener el nivel de empleo, ya que se estimó, según Azaña, que «el Tesoro no habría podido soportar […] el subsidio al paro forzoso».

Se logró también aumentar los salarios, sobre todo en el campo, y en conjunto la distribución de la renta se hizo más equitativa. No voy a hacer aquí un análisis económico de la República; trato, simplemente, de mostrar que renta y equidad aumentaron, lo cual permite poner en tela de juicio las razones comúnmente aducidas para justificar la continua rebeldía y violencia a que las organizaciones de extrema izquierda con tanta frecuencia sometieron a la población.

Una palabra más sobre la economía: España era entonces un país semidesarrollado, con un sector agrícola que ocupaba a la mayor parte de la población y estaba aquejado de baja productividad; aquí, junto con una muy desigual distribución de la tierra, radicaba gran parte del problema social. Era lógico que la reforma agraria figurara entre las prioridades de los republicanos.

Lo que no era lógico era esperar que tal reforma pudiera resolver los problemas a corto o incluso medio plazo. La solución definitiva era reducir fuertemente el tamaño del sector agrícola, absorbiendo la mano de obra sobrante la industria y los servicios. Esto finalmente ocurrió, durante la dictadura de Franco, pero el proceso duró varias décadas.

Además, la estructura de la propiedad en España era muy compleja (minifundio y latifundio) por razones históricas y tampoco esto podía resolverse en unos pocos años. Justificar la violencia campesina por la lentitud con la que se resolvía el problema, y atribuir tal lentitud a la ineficacia o mala fe de legisladores y funcionarios era, en el mejor de los casos, una estupidez.

Pero el problema no se limitó a la extrema izquierda. También los partidos con nutrida representación en las Cortes se comportaron de modo irresponsable. Los diarios de Azaña muestran que él se consideraba, si no propietario, sí albacea del régimen republicano, y que menospreciaba a todos los grupos a su derecha, especialmente a los monárquicos: los consideraba en conjunto unos parias políticos, que debían expiar las culpas que habían contraído durante la Monarquía.

Es elocuente el hecho de que Azaña, tras la victoria de la derecha en las elecciones de 1933, acudiera al primer ministro y al presidente para que anularan los resultados y convocaran nuevos comicios. Por supuesto, los conservadores frecuentemente justificaban tal descalificación con sus conspiraciones y conciliábulos.

Y es un hecho innegable y significativo que en poco más de cinco años la República celebrara tres elecciones generales, y soportara otros tantos golpes de Estado. Entretanto, la economía se recuperaba gradualmente. El problema no era económico: era político.

José Ortega y Gasset y Manuel Azaña son las personalidades más brillantes del período republicano. Sus figuras tienen mucho en común, pero también claras divergencias, que se fueron haciendo patentes a medida que se transcurría el tiempo y que simbolizan los problemas de la República.

Ambos estaban en torno a la cincuentena, y eran las mentes más lúcidas del período. Ortega, el intelectual indiscutido; Azaña, menos exitoso en ese campo, pero pronto convertido, como político carismático, en la encarnación del nuevo régimen. Ambos habían combatido a la dictadura y la Monarquía con todos sus recursos, Ortega sobre todo con la pluma, Azaña con las artes del político.

Había entre ellos respeto y admiración: incluso colaboraron en las Cortes. Ortega creó la llamada Agrupación al Servicio de la República con la crema de la intelectualidad. Pero pronto divergieron sus caminos: Ortega se alarmó ante el tono que adquiría la política republicana y ya en septiembre de 1931 publicó un artículo titulado Un aldabonazo que concluía con las famosas frases:

«No es esto, no es esto. La República es una cosa. El radicalismo es otra. Si no, al tiempo». Meses más tarde se reafirmó en otro artículo, Rectificación de la República. El título lo dice todo. Los hechos confirmaron su alarma. Al estallar la guerra, se exilió, amenazado por milicianos de izquierda.

En el segundo artículo decía Ortega lo siguiente: «Lo que no se comprende es que, habiendo sobrevenido la República con tanta plenitud y tan poca discordia, sin apenas herida ni apenas dolores, hayan bastado siete meses para que empiece a cundir por el país desazón y descontento, desánimo; en suma, tristeza». Hoy no sorprende tanto este deterioro.

Parece una constante histórica española que los regímenes democráticos se inicien con gloria y alborozo, se vayan deteriorando, y terminen malamente. Así ocurrió con la Gloriosa Revolución de 1868, y con la II República. Durante este régimen, los partidos, en lugar de competir limpiamente por el poder, se enemistaron y sus relaciones se fueron agriando.

LA DERECHA civilizada mantuvo una ambigüedad calculada frente a la democracia, suscitando las descalificaciones de la izquierda. Ésta se radicalizó a partir de 1933, pasando, grosso modo, de la socialdemocracia al bolchevismo. Ambos bandos anunciaron que sólo respetarían los resultados de las elecciones si las ganaban.

El final lo conocemos demasiado bien. Refiriéndose ya a la Guerra Civil, Azaña escribió: «¿Dónde está la solidaridad nacional? No se ha visto por parte alguna… El cabilismo racial de los hispanos ha estallado con más fuerza que la rebelión misma». Pero esta situación venía ya de antes. Él mismo había incurrido en el cabilismo hispano que más tarde lamentaba.

No fue la crisis económica lo que hirió de muerte a la República, sino el radicalismo sectario de los partidos. Y yo me pregunto: ¿pasará con el régimen de 1978 lo que con nuestras anteriores experiencias democráticas? La concordia y el espíritu de la reconciliación nacional, propuesta hacía años por los comunistas, se impusieron tras el fin de la dictadura.

Se inició una vez más «un proyecto sugestivo de vida en común» (frase feliz de Ortega), que cristalizó en la Transición. Pero una generación más tarde, ya desde los inicios del siglo XXI, la creciente radicalización y discordia de los partidos amenaza con poner fin al régimen de 1978, y empujarnos a un salto en el vacío que no puede sino hundir al país.

No propongo una defensa numantina de lo existente, sino un programa de reformas sensatas basadas en acuerdos amplios. Exactamente lo contrario del radicalismo sectario que hoy se impone.

La actual alternativa a la concordia no es la Guerra Civil, por supuesto son otros tiempos, sino un continuo deterioro de la convivencia y la corrupción de las instituciones hasta degenerar en una falsa democracia de las que tantos ejemplos tenemos en nuestro derredor: Rusia, Bielorrusia, Turquía, o las múltiples versiones de tiranía populista pseudo-democrática que hay en América.

No nos deslicemos por la pendiente. No renunciemos a la concordia. Se requiere un toque de alarma, un nuevo aldabonazo. Menos memoria y más historia.

Gabriel Tortella, economista e historiador, es autor, con Gloria Quiroga, de La semilla de la discordia. El nacionalismo en el siglo XXI (Marcial Pons), de inminente aparición.

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Foto: Tres banderas de la Unión Europea. (EFE)

Una socialdemocracia sin estabilidad ni centralidad

Editorial de El Español, 181021

Sanchismo ha sido una palabra más utilizada por la derecha y el centroderecha que por el propio socialismo. La ha utilizado Ciudadanos para señalar la distinción entre la socialdemocracia europea y el PSOE de Pedro Sánchez.

La ha utilizado el PP para ahondar en la brecha entre el viejo socialismo, el de Felipe González y Alfredo Pérez Rubalcaba, y el nuevo socialismo de los pactos con ERC, Unidas Podemos y EH Bildu.

Y la ha utilizado Vox para negar las diferencias entre ambos y para ridiculizar la fe de aquellos que ponen esperanzas en el retorno del “viejo PSOE”.

Pero la realidad es que este 40º congreso del PSOE ha servido para cerrar definitivamente la brecha entre el sanchismo y ese viejo Partido Socialista.

Si Sánchez era un ente extraño que, como en La invasión de los ultracuerpos, amenazaba con absorber y suplantar al “verdadero” PSOE, este fin de semana se ha completado la fusión entre ambos. Sánchez ya forma parte de la historia del PSOE en la misma medida que González y José Luis Rodríguez Zapatero.

Centralidad y estabilidad

En su discurso, Sánchez se atribuyó la condición de heredero ideológico del PSOE de González y de Zapatero, y se reivindicó como garante de una socialdemocracia a la que atribuyó dos rasgos de personalidad esenciales: la centralidad y la estabilidad.

En la afirmación de Sánchez había una verdad y una mentira. La verdad es que la centralidad y la estabilidad son, efectivamente, dos de los principales rasgos de la socialdemocracia.

La mentira es que la centralidad y la estabilidad sean características que quepa atribuir a la acción de gobierno de Sánchez. Una acción de gobierno que se ha caracterizado más bien por sus alianzas con partidos populistas y radicales, y por unas políticas más propias de esos partidos que de la socialdemocracia europea.

Una socialdemocracia de la que es emblema el SPD, el Partido Socialdemócrata Alemán. Una formación que ha gobernado en coalición con los democristianos de Angela Merkel, que ha sido garante de la ortodoxia económica alemana, y que si de algo ha huido es de los radicalismos de partidos como Die Linke.

El SPD, sin duda alguna, habría pactado con Ciudadanos tras las elecciones de abril de 2019, y con el PP tras las de noviembre del mismo año. El SPD tampoco habría indultado a los golpistas catalanes o pactado con ellos una moción de censura.

¿Qué estabilidad, en fin, puede dar un gobierno que cabalga a lomos de 120 escasos escaños y que depende de partidos nacionalistas o extremistas para su supervivencia?

¿Que se ve obligado a negociar cada ley con una panoplia de formaciones que exigen contraprestaciones inaceptables a cambio de su escaso puñado de votos?

¿Que convierten la labor parlamentaria en un extenuante y eterno mercadeo de concesiones?

¿Que distorsionan la acción de gobierno hasta que cualquier semejanza de esta con el programa electoral original es, como dicen los créditos cinematográficos, pura coincidencia?

Reforma constitucional

El resultado del 40º congreso del PSOE ha sido, sin embargo, netamente positivo para un Pedro Sánchez que ha logrado incluso dejar en evidencia, a fuerza de abrazos, la soledad de un Felipe González muy soberbio que vio como José Luis Rodríguez Zapatero era mucho más aplaudido por los asistentes que él.

Sánchez ha recuperado, al menos mientras goce del favor de las urnas y reine en la Moncloa, la unidad del PSOE, borrando las fronteras que separaban al sanchismo del felipismo o el zapaterismo.

Y lo ha hecho enarbolando una palabra mágica (socialdemocracia) que es la verdadera ideología hegemónica en España. Socialdemócrata decía ser la UCD. Socialdemócrata fue el viaje al centro del PP de José María Aznar tras la reunificación de las derechas. Y de socialdemócrata se acusó a Mariano Rajoy por unas políticas que el PSOE habría firmado si estas no hubieran sido rubricadas por su rival político.

Impostada o real, la unidad del PSOE en torno a su secretario general es ya un hecho. El problema lo tiene ahora Pablo Casado, finiquitado el argumento de que el PP estaría dispuesto a pactar con el PSOE, pero no con Pedro Sánchez. Porque ambos son ya lo mismo y Sánchez ha empujado a los populares desde el centro hacia Vox.

Un último apunte. Es ya tradición la capacidad de Sánchez para apoderarse de la iniciativa en el debate político. La reforma de la Constitución, que Sánchez ha encargado a Félix Bolaños, es un nuevo ejemplo de ello. Esa, y no otra, es el arma que Sánchez utilizará para llegar como presidente hasta 2027: la de una Constitución que consagre lo que él llama “nuevos derechos” y que vuelva a coger con el paso cambiado al PP.

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congreso zapatero sanchez felipe
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez junto a los expresidentes Rodriguez Zapatero y Felipe Gonzalez. EFE

El congreso era una falla

  • Lo visto en Valencia no deja lugar a dudas. El congreso socialista ha sido una falla

Miquel Giménez en Vozpópuli, 181021

De ahora en adelante, cuando algún socialista de cargo y relumbrón o perteneciente a las épocas en que socialismo y decencia no tenían por qué ser conceptos antagónicos nos diga que le preocupa tal o cual cosa hecha por Sánchez les ruego que lo envíen al guano.

Cordialmente, educadamente, con simpatía, pero al guano, al profundo guano, al maloliente y nauseabundo guano, el único lugar al que es posible enviar a esa tropa de pancistas cobardones. Todo ese ir y venir de los últimos meses, esas indignaciones de señoritas decimonónicas tomando té, esos gestos pretendidamente admonitorios tipo “Ay como vaya y te pille“, se han quedado en nada.

Todos los barones socialistas, incluso esos a los que algunos califican como gente con sentido del estado, han callado como puertas y nadie se ha atrevido a decirle ni mú a Sánchez. Ni Guerra ni nadie de la vieja guardia. Y de Felipe qué les voy a contar.

Ha acudido con ese aire de abuelito sensato para sancionar con sus palabras y presencia lo peor que ha tenido el socialismo en estos últimos años. Normal en un movimiento caudillista que nos ha pretendido vender como congreso lo que no ha sido más que un acto de marketing, porque las encuestas pintan bastos, menos las de Tezanitos, y hay que fingir unidad, tortas y pan pintado.

Ni primarias, ni candidatos alternativos ni leches. Todo el poder al soviet de Su Sanchidad y a culpar a la derechona de todo lo que vaya mal.

Y todavía hay quien celebra el nuevo clima de acuerdo existente entre Sánchez y Casado. Es para ciscarse en el sínodo de Londres. Como el habitante de Moncloa consiga ponerle la guinda a la lista de pactos con el PP acordando la renovación del CGPJ será la descojonación.

Yo no sé quien asesora al líder popular ni tampoco me interesa demasiado saberlo, pero sea quien sea debería pasarse por Alain Afflelou y revisarse la vista. Porque no ve nada. El balón de oxígeno que supone pactar con la banda es una torpeza política de primera magnitud, máxime si tenemos en cuenta que, en paralelo, los populares aprovechan la menor oportunidad para denostar a VOX, el único socio imprescindible y necesario que tienen. Es decir, lo que viene siendo pegarse un tiro en el pie cada día.

Con este tipo de oposición que, a pesar de todo, crece a cada encuesta porque la gente siente que o se cambia de gobierno o este país va a acabar en Wallapop a precio de saldo, no se puede llegar demasiado lejos. Pero con el PSOE, que hace de su congreso una inmensa falla en la que quemar lo poco que le quedaba de presentable, léase Felipe González, tampoco puede avanzarse nada.

Y eso hemos visto en este aquelarre de aplausos, besitos, abrazos, unidades inquebrantables y pléyades de carguitos inasequibles al desaliento. También hay que decir que al personal todo esto le importa un higo chumbo.

La gente está pendiente de pagar los recibos, las hipotecas, los colegios, o, más crudo todavía, como llenar la cesta de la compra diaria. Porque la única política económica de estos falleros de la rosa y el puño consiste en pegarnos un hachazo a los autónomos con unas subidas espectaculares, reducir las deducciones por planes de pensiones – recuerden, acabarán formando parte de las rentas de capital – y, ya de paso, pegar un catastrazo de padre y muy señor mío.

Es decir, patada en la boca a la clase media y a seguir, que aquí no ha pasado nada.

Una falla total. La diferencia con las auténticas es que aquí, los quemados somos los que estamos fuera de ella.

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Juan Carlos Girauta: Morir al calor de la secta
Pepe Borrell y Alfonso Guerra

Morir al calor de la secta

Es evidente que Borrell no tiene los reflejos que le sobran a Guerra. A ciertos efectos son muy diferentes

Juan Carlos Girauta en ABC, 181021

uerra los pinta como aplaudidores de cabras y Borrell los trató de canalla de circo romano a pesar de compartir con ellos manifestación. Es esa gente ordinaria, que va a la suya, intolerable para los dos jacobinos instruidos del partido que más se parece a España. Tanto se parece que anticipa sus deseos. Por eso se levantó en armas en el 34 y por eso en el 36, con las prisas de Prieto, su guardia asesinó a un jefe de la oposición y fue a buscar al otro a casa, sin éxito.

La gente que agrada a Guerra y Borrell es ninguna. O bien la que se comporta según el canon de la izquierda clásica, que hoy se reduce a ellos. Son manías de los dos venerables. El uno mandó una eternidad, con mano de hierro y sin cetro; el otro recibió un cetro de imitación para media hora.

El uno es el verdadero padre de la Constitución, con Abril Martorell; el otro obtuvo el favor de la militancia, que lo quiso de candidato a la presidencia del gobierno. Fue una forma de desoír a Felipe, partidario de cualquiera que no fuera el catalán. Contrariado, el ganador de Suresnes decidió ofender gratuitamente al leridano y le instó a llevarle la maleta en el aeropuerto, delante de las cámaras.

Borrell perdió la ocasión de imponer su autoridad respondiendo en directo: «La maleta me la llevas tú a mí».

Es evidente que Borrell no tiene los reflejos que le sobran a Guerra. A ciertos efectos son muy diferentes. Así, el primero tiene más estudios de los que imaginan sus interlocutores inadvertidos y el segundo menos. El primero protagonizó el más doloroso fiasco parlamentario que se recuerda, al punto de balbucir y quedarse en blanco en un debate o combate con Aznar que él creyó chupado; el otro provocaba sudores fríos en el contrario cada vez que tomaba la palabra.

El uno habla idiomas y ostenta un cargo deslumbrante en Europa; el otro es especialista en gramática parda y aún vive de los fugaces destellos de su antiguo resplandor.

Por diferentes razones, a ambos se les ha podido tomar por adversarios de Sánchez. La pereza analítica achaca estas cosas a lo de «la vieja guardia». Que nadie se engañe con el Ministerio que Sánchez le entregó a Borrell. He visto como le escupía un diputado separata que solo recibió el reproche de la oposición. Se diría que sus compañeros de gabinete celebraban el gargajo diferencial.

Vistas las particularidades, llegamos a la similitud básica, la significativa: todos aquellos socialistas de renombre que han venido marcando distancias con el sanchismo se rilan a la hora de la verdad y se ponen del lado de sus siglas. Fíjate en Felipe. Guerra ha denunciado con elocuencia las alianzas vergonzosas del traje vacío de Moncloa, pero no ha podido evitar la ridiculización de los que, careciendo de micrófonos, abuchean a Sánchez si tienen ocasión. Esos cabreros.

Será porque la masa socialista nunca abuchea a nadie. Se limita a corear citas de Sartre.

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Olaf Scholz , durante una rueda de prensa sobre las conversaciones para formar gobierno en Alemania.CLEMENS BILAN (EFE)
Olaf Scholz , durante una rueda de prensa sobre las conversaciones para formar gobierno en Alemania.CLEMENS BILAN (EFE)

El nuevo ‘señor no’ de Alemania

 

Cuidado con lo que deseamos cuando pensamos en Olaf Scholz y su probable coalición alemana. La esperanza en Europa es que el nuevo Gobierno sea permisivo en materia de política fiscal y apoye la reforma del pacto de estabilidad; que Alemania defienda la culminación de la unión bancaria y la unión de los mercados de capitales; que el país se vuelva verde y digital; que abandone la estrategia de política exterior basada en consentir a los dictadores; y que se convierta en adalid de la autonomía estratégica europea.

Habrá más inversión en protección del medio ambiente y en digitalización, pero la mayor parte irá a suplir carencias que deberían haberse cubierto hace mucho tiempo: la digitalización de la administración pública; la reparación de carreteras y puentes sacrificada en el altar de la austeridad; las estaciones de recarga eléctrica en las autopistas; las redes ferroviarias de alta velocidad; y las de fibra óptica.

Los Verdes exigen, y obtendrán, un programa de inversiones de 500.000 millones de euros a lo largo de 10 años. A razón de 50.000 millones por año, esto representaría alrededor del 1,5% del PIB, pero esta cifra no debe entenderse como la magnitud de la expansión fiscal. Para empezar, el Gobierno ya había reservado fondos para estos fines, entre ellos dinero del fondo de recuperación de la Unión Europea.

Alemania ha reducido las inversiones públicas en la última década, pero no las ha dejado a cero. Es más, como insinúan los economistas Lars Feld y Marcel Fratzscher, el programa podría contrafinanciarse con recortes en las subvenciones, como la anacrónica subvención al diésel. Espero que la próxima coalición alemana siga respetando la letra y el espíritu del freno de la deuda.

Esto significaría que el efecto fiscal neto de este programa de inversiones se contaría en porcentajes decimales del PIB. Algo que, por otra parte, no sería muy diferente si, al final, en Alemania gobernase otra de las coaliciones factibles aritméticamente.

El mayor efecto de un programa de inversiones sería resultado de la mejora de la calidad de las finanzas públicas. Es mejor gastar dinero público en digitalización que en subvenciones al diésel. Pero incluso este cambio cualitativo no tendrá lugar de la noche a la mañana, sino que necesitará tiempo. Además, irá acompañado de dificultades legales.

 Puedo imaginar que cualquier intento de introducir más flexibilidad en el freno de la deuda, ya sea a través de un mecanismo específico o de un fondo de reserva incluido en los presupuestos, será impugnado por el Tribunal Constitucional.

Lo que no preveo que cambie es la excesiva dependencia de Alemania de las exportaciones de manufacturas varias para su crecimiento económico, de la cual se derivan los demás elementos nocivos de la actual política alemana en Europa: los persistentes superávits por cuenta corriente; la dependencia de las importaciones de gas ruso; y la dependencia de China para las exportaciones, hasta el punto de que la relación germano-china probablemente sea el vínculo geopolítico más estratégico en el mundo en estos momentos. El futuro Gobierno alemán defenderá de boquilla la idea de autonomía estratégica europea, exactamente igual que el Gobierno saliente.

Pero quizá lo más decepcionante para el resto de europeos sea descubrir de repente que Olaf Scholz es tan conservador desde el punto de vista fiscal como sus predecesores Wolfgang Schäuble y Peer Steinbrück, el socialdemócrata que nos trajo el freno de la deuda. Un probable ministro de Finanzas para una coalición semáforo es Christian Lindner, presidente del Partido Demócrata Liberal (FDP) y un halcón fiscal.

Lindner se opone incluso a la idea de un fondo de garantía de depósitos europeo, un asunto que entraría en las competencias de su Misterio. Ni Scholz, ni Lindner, ni los Verdes gastarán su capital político en la reforma del pacto de estabilidad europeo. Dado que entienden el freno de la deuda como la mera aplicación a escala nacional de la normativa de estabilidad de la UE, su decisión de respetarlo en todo su alcance les dejaría poco margen para la reforma.

Yo diría que aceptarán un grado de flexibilidad para el acuerdo similar al que se conceden a sí mismos, pero eso serían migajas macroeconómicas comparado con lo que esperaban los defensores de la reforma del pacto de estabilidad. Una coalición semáforo no puede permitirse aplicar una política fiscal estricta en su país y luego dejar que se rebase el déficit en otros lugares de la zona euro.

Esta nueva coalición se define como fuerza modernizadora de la tecnología, no del arte de gobernar. Europa no fue un tema en la campaña electoral. Puede que la década de la reforma de la UE haya sido la pasada, cuando los europeos se hacían ilusiones pensando que el mecanismo de estabilidad europeo constituía una respuesta suficiente a los múltiples problemas de gobernanza de la eurozona. Esa oportunidad se perdió por causas sobre las que he escrito en múltiples ocasiones.

Esta década será la de la digitalización y la inversión verde. Para cuando la Unión Europea llegue a un acuerdo sobre la unión bancaria y la del mercado de capitales, podríamos encontrarnos con que las criptofinanzas estarán tan desarrolladas que la idea de una unión bancaria, y hasta la de los bancos mismos, resultarán anticuadas.

La tecnología avanza a un ritmo más rápido que la reforma europea. Sospecho que, en el futuro, Alemania acabará siendo un socio tecnológico menor de China, al mientras finge ser un aliado fiel de Estados Unidos y un buen europeo al mismo tiempo.

Una de las muchas lecciones de esta secuencia es que las oportunidades históricas —como la crisis de la deuda soberana del euro— no pueden desaprovecharse sin más. Lo que se deje pasar esta década no volverá la siguiente.

Wolfgang Münchau es director de Eurointelligence. Traducción de News Clips.

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Vídeos

. “Los mitos de la Conquista” Imparte Dr. Antonio Rubial García en  Fundación Carlos Slim. 060319.

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Musica

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La copa rota‘ []1972]. Compuesta por el puertorriqueño Benito de Jesús [1912-2010] e intepretada por su compatriota José Feliciano [1945], editada en su versión homónima de 1978. Via Diana Lobos, 181021

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Humor
Gallego & Rey
Viñeta de Gallego y Rey en El Mundo, 181021

 

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¿La mujer tiene algún derecho a usar su cuerpo como le venga en gana?

The South Sea Bubble


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  • El PSOE presionará a Podemos con una ley que castigue a los clientes de las prostitutas

Impulsará una ley abolicionista en esta legislatura para ganar a sus socios esta batalla feminista. El partido avala la ‘ley trans’ y consuma la derrota de las feministas históricas del partido

Marisol Hernández en El Periódico, 171021

Unidas Podemos ganó a los socialistas la carrera por liderar el nuevo feminismo y el PSOE les ha vencido ahora con el impulso de la abolición de la prostitución. La lucha perenne entre ambos partidos por liderar el avance en derechos sociales de la izquierda ha quedado este fin de semana en tablas.

El congreso del PSOE finalizará este domingo con la promesa de intentar aprobar durante esta legislatura una ley abolicionista, que planteará por primera vez el castigo de los clientes. La ponencia ha incluido este asunto en su redacción final, a raíz de una enmienda de la federación socialista valenciana, que ya planteaba la persecución de los también llamados “prostituidores“.

El texto final asume esta reclamación y señala que es “imprescindible un marco legal que ponga el foco en quienes acuden a la prostitución y en quienes se lucran de ella”. De esto modo apuestan por “sancionar la demanda”, por “perseguir todas las formas de proxenetismo” y por “la recuperación de la tipificación penal de la tercería locativa”, para prohibir que un tercero, un particular o el dueño de un local, se lucre de la explotación sexual de una mujer. “Este es el camino para acabar con la mayor expresión de los derechos humanos de las mujeres y las niñas en el mundo”.

Según han explicado fuentes del partido, el Gobierno “hará un esfuerzo” para que esta ley abolicionista esté aprobada esta legislatura. Desde muchos ámbitos se anhelaba una promesa temporal más completa, pero no ha sido posible porque esta futura norma debe pactarse en el Gobierno con Unidas Podemos.

El partido morado no tiene una postura común en este tema. Hay partidarios de trabajar por la erradicación de la prostitución, otros que consideran que como es imposible terminar con ella es más útil una regulación que mejore las condiciones de trabajo de las mujeres e incluso quienes piensan que ellas tienen la libertad de hacer con su cuerpo lo que quieran.

Este vacío en la posición de Unidas Podemos lo ha aprovechado el PSOE. Después de años en los que han defendido teóricamente la abolición, ahora finalmente se comprometen a sacarlo adelante. La ley abolicionista contaba con suficiente respaldo en el partido con grandes defensores como el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que el sábado lo citó en su discurso, y la exvicepresidenta, Carmen Calvo. “Se dice que es el oficio más viejo del mundo como una forma exculpatoria, claro, igual que la discriminación de la mujer es la más vieja del mundo y las más insoportable”, dijo Zapatero.

Pero este avance en las posturas del feminismo socialista ha tenido como contrapartida una derrota en sus intentos de corregir la llamada ley trans. Esta batalla la ganó Podemos en el Gobierno. El proyecto del Ministerio de Igualdad, que dirige Irene Montero, contemplaba el cambio de género sin más requisitos que acudir al Registro Civil.

Carmen Calvo, que fue quien lideró la oposición a esta norma, sólo consiguió corregirla para que el proceso incluyera una primera solicitud, que debe confirmarse tres meses después, y la obligación de que para revertir el cambio civil de sexo se deba acudir a los tribunales.

Aunque el denominado feminismo histórico del PSOE había presentado enmiendas para ampliar los requisitos en la autodeterminación de género y contra la ley trans, que denominan “de Podemos”, el partido no se ha hecho eco de sus reclamaciones y ha dado todo su aval a la legislación aprobada por el Gobierno.

Este debate, que se mantenía latente, ha muerto definitivamente en este congreso. Desde el PSOE, indica el texto final de la ponencia, “hacemos nuestras las reivindicaciones del colectivo trans con esta nueva legislación”.

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El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

Revista de Prensa

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Del collage de Leonard Giovannini en el Blog de Arcadi Espada, 171021, en torno a la obra ‘Marcel PROUST” [], de origen anónimo.

El pasado es ciego

Lo peor en sanchez es la incompetencia moral. Cada vez que abriera la boca para referirse a la pandemia, solo debería pedir perdón a los españoles

Arcadi Espada en El Mundo, 171021

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(Remoto)

Escribía el jueves David Jiménez Torres que es imposible mirar el pasado con los ojos del presente: «Una mirada completamente presentista y honesta probablemente nos destruiría, como si fuéramos aquellos supervivientes del Holocausto que, abrumados por lo que habían visto, acabaron quitándose la vida».

Dejo de lado el asunto del Holocausto y el suicidio de unos pocos de sus supervivientes, y aquella tórrida fábula literata de que se sentían culpables por haber sobrevivido. ¿Pero qué es eso de no poder mirar el pasado con los ojos del presente? Comprendo las intenciones de Jiménez, que son buenas. Él se resiste a la estúpida exigencia de tener que pedir perdón. Pero, a mi juicio, no con las razones adecuadas.

Para empezar, el pasado no puede mirarse con otros ojos que los del presente. Esta obviedad, tan maltratada por el tópico, se confirma al pensar que hay una inmensidad de pasados que no han llegado a nuestro presente; y a los que, en consecuencia, no se puede mirar. Cada presente depura secciones particulares de la Historia.

Pero más allá de la obviedad, ¿cuáles serían, exactamente, los ojos del pasado? ¿Acaso hay un solo par de ojos? Sin apartarnos del nazismo: unos ojos alemanes de los años 30 conducen a una situación difícil. ¡Hay que ponerse en el lugar de Hitler: todos los alemanes eran nazis! Sería inexacto.

El escritor alemán Joachim Fest, por canónico ejemplo, dijo no. Y como él cientos de miles que jamás votaron a Hitler ¿No tienen derecho los Fest a que sus ojos cuenten? Y del mismo modo: ¿ningún romano perdonó la vida a un galo?, ¿ningún azteca se conmovió llevando un bebé a la pira? Mucha mayor seguridad tenemos con el presente. Debe de haber partidarios de la esclavitud en el siglo XXI.

Incluso desahuciados creyentes en las virtudes del sacrificio a los dioses. Pero los ojos del presente son terminantes: esclavizar a los hombres es abominable. Incluso en el simpático Egipto de las Pirámides de Astérix. No hay ninguna posibilidad técnica ni moral de observar la esclavitud con otros ojos. Y lo más importante para esta discusión: no hay necesidad alguna de observar los grilletes con los ojos de los esclavistas.

El pasado está mal. La aceptación, poco extendida, de esta evidencia es el problema que impide el consenso sobre algunos asuntos del presente. Una misteriosa ilusión cognitiva, aún no enteramente desvelada ni por la neurociencia ni por su precursora, la literatura, ha dado origen al mito de los buenos viejos tiempos. La ilusión melancólica, puramente individual, se traslada con facilidad a lo colectivo.

Y araña la evidencia moral. El pasado debe condenarse. No hay que ponerse en el lugar de los padres ni mucho menos en el de los abuelos. Y más allá se trata de extraterrestres que, efectivamente, existieron y son ellos. Matar indios, negros y judíos no estuvo bien, francamente. Y fusilar a Lluís Companys, tampoco.

Una vez se admite todo esto, la escena queda de pronto mejor iluminada. La escena del perdón, por ejemplo. ¿Yo, que censuro el comportamiento de mis antepasados, voy a pedir perdón? Yo, ¿por qué? ¿Acaso el hijo de un asesino tiene que pedir perdón a la familia de la víctima? Ya he dicho mil veces que ni siquiera un padre tiene que pedir perdón por lo que hace su hijo.

Figuraos entonces el absurdo de ir cuesta arriba de la edad. La exigencia de perdón persigue el banal, aunque maligno, objetivo político de extender una culpa útil sobre algunos contemporáneos. Y algunas de las reacciones a esta exigencia apenas disimulan otro rasgo con el que debe contarse: hay contemporáneos que consideran moralmente aceptables determinados crímenes de los padres. Pero si alguna vez se deciden a pedir perdón será por sí mismos y no por sus padres.

Si se excava se descubre algo más. Es la brutalidad del pasado lo que nos permite ser mejores. Sobre las cósmicas montañas de cadáveres los contemporáneos se afanan en llevar una vida distinta. Y, en gran parte, lo consiguen. Esta es la principal y consabida función de la Historia. Son esos muertos los que reducen los nuestros.

De ahí que sea un crimen, un crimen de leso presente, intentar que el pasado pase por el cedazo del bien. Este ejercicio de derribar estatuas, arruinar placas, lápidas, borrar libros, discursos, imágenes pertenecientes a la memoria condenada. Sin la detallada experiencia del mal no hay bien posible. El pasado es un país extranjero: allí todo se hace peor. La razón principal es que tienen algo menos de error y muerte en los que fijarse.

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(Presente)

Una de las razones del triunfo de las mentiras es su cara dura y el cansancio que su impertérrita faz deposita en los espíritus sensibles. Pero no he de callarme por más. Hace una semana traía aquí la superstición de la señorita Darias que obligaba a llevar mascarilla hasta la primavera, porque así se protegía a los lerdos españoles de pillar virus respiratorios.

Evidentemente, si los virus respiratorios no habían prosperado no era por la mascarilla —si tal fuera su eficacia nos habría librado del Covid— sino por la presencia despótica del monstruo. Asediado el monstruo, los virus vuelven a proliferar y bastará con decir que ya me he resfriado. Pero el yo nunca debe ser noticia, dicen ellos.

Por suerte el periódico, ciertamente impertérrito, abría ayer una página diciendo: «Vuelven los virus de siempre. Más faringitis, estornudos, toses. La vacunación arrincona al coronavirus y deja paso de nuevo a los patógenos estacionales. Ahora vemos la competencia que hay entre los diferentes microorganismos para llegar al huésped». ¡Ahora! Y lo peor. Nadie llama a la señorita Darias, mascarilla.

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(Sin pase)

Este fin de semana lo volverá a proclamar en el Congreso socialista y lo hará con su habitual falta de vergüenza. Me he enfrentado y yo solo a la peor crisis de los últimos 100 años en este país. Mentirá sin rebozo, porque esa gesta le correspondió a Francisco Franco y doblemente: por contribuir decisivamente a provocarla con la Guerra y por encararse sostenidamente a ella en la posGuerra.

Pero lo peor en sanchez es la incompetencia moral. Cada vez que abriera la boca para referirse a la pandemia, solo debería pedir perdón a los españoles. La estadísticas europeas sobre la muerte anticipada en los años 2020 y 2021 confirman en este final de pandemia que España es el Estado que la ha sufrido más. Y las estadísticas europeas sobre el crecimiento económico confirman que España cayó más que nadie y saldrá de la crisis más tarde y peor que nadie.

Ese perdón, sanchez. En nombre de los vivos y a los supervivientes.

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(Pesados)

Ya había descartado que Proust me diera tanta felicidad como la de aquel invierno en que, casi siempre de noche junto a un fuego de madera de roble, leí la Recherche. Quia. La editorial Elba acaba de traducir un librito del que lo ignoraba todo: Cartas a su vecina

. Se llamaba Marie Williams y vivía en el piso de arriba. Proust le escribió, al menos, 23 cartas. Tienen un tema: el ruido. La corrección de aquel lema sobre el que Sartre se equivocó, como con todo: «El infierno es el vecino». Paladead: «Siempre he pensado que el ruido sería soportable si fuese continuo.

Dado que de noche arreglan el boulevard Haussmann, de día rehacen su apartamento y en los intervalos se dedican a demoler la tienda del 98 bis, es probable que cuando esta cuadrilla filarmónica se haya dispersado, el silencio suene en mis oídos tan antinatural que, lamentando la desaparición de los electricistas y la marcha del tapicero, añoraré mi canción de cuna. Tenga a bien, señora, aceptar mis respetuosos saludos»

Siempre sospeché que yo era Proust. Así que compré tres ejemplares y ayer los dejé en sendos buzones.

(Ganado el 16 de octubre, a las 13:08, 68 lpm, 35,5º, vacunado con vector ChAdOx1 [Oxford/AstraZeneca], lote 210092, segunda dosis).

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El futuro nos mira

Leonard Giovannini en el blog de Arcadi Espada, 171021

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Hoy plagiamos a Edward Matthew Ward. En nuestra versión, el delegado del Gobierno lee para la multitud las nuevas ordenanzas. Las palabras del delegado obran como un conjuro: a medida que las pronuncia el fetiche de la prevención absoluta se va materializando entre él y la multitud.

El Pueblo asiste al espectáculo de la encarnación de sus deseos en una carnosísima dominátrix. La gigante ofrece la salvación a cambio de sumisión y el Pueblo todo, profilacta imaginario, responde bañándola en miradas lúbricas. Incluso los niños y que dios me perdone. El diarista toma nota y se acaricia la garganta con desconfianza.

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(Antifazismo, parafilia)

Hemos comprobado que todo español anhela salir a la calle disfrazado al tiempo que se somete a un gobierno fuerte y a unas normas morales estrictas; como el Guerrero del Antifaz.

(Pesimismo racional) Si la eficacia de la mascarilla es nula, ¡si encima no te la pones, imagina! Si las redes sociales no son nocivas, ¡cuánto mejor estaríamos si además hubiera una mascarilla para Facebook! Haidt está a un paso de exigir un filtro para Instagram, ¡pero de eso ya hay!(Ctrl+Alt+zheimer) Contra lo acostumbrado, los nacionalistas olvidan sus derrotas. Hay esperanza.

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•••El pasado es ciego
I
lustración de Santiago Sequeiros [Argentina, 1971], para el texto de Arcadi Espada

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¡El PSOE ha muerto! ¡Viva Sánchez!
Ilustración de Ulises Culebro ‘ULISES‘ [México, 1963] para el texto

¡EL PSOE HA MUERTO! ¡VIVA SÁNCHEZ!

Aunque los socialistas se sientan confortados con este congreso de unanimidades, las armas las carga el diablo. Más cuando va a costar mantener seca la pólvora electoral bajo unas inclemencias económicas. El ‘directismo’ ha dimanado en fuente de caudillismos que acallan el debate interno

Fco. Rosell en El Mundo, 171021

Hace veinte años, con Zapatero como sorpresivo secretario general del PSOE tras resbalar Bono, como luego la hoy proscrita Susana Díaz con Sánchez, Alfonso Guerra tiraba de ironía al contemplar la milagrosa conversión de los detractores del nuevo líder socialista en una conferencia política del PSOE convocada para cerrar filas y trasladar una imagen de unidad tras una azarosa temporada de porfías y cuchilladas.

«Aquí estamos para soplar velas de cumpleaños», deslizó el antaño vicetodo mientras Chaves peroraba como paladín zapaterista tras jugar fuerte en favor de Bono y en contra de aquel chico leonés que lo escuchaba sonriente procurando afirmar su victoria de sólo nueve votos sobre un favorito compuesto y sin Secretaría General. Como apreció André Malraux, quien compaginó la literatura con la política como ministro de Cultura con el general De Gaulle, «miré a mi alrededor y descubrí la condición humana».

Al cabo de dos décadas de aquella conferencia, en el congreso de exaltación de este fin de semana en Valencia, el PSOE escenifica otra celebración a mayor gloria de Sánchez y a la que se ha sumado el confitero Tezanos, jefe del obrador del CIS, suministrando la tarta de regalo en forma de encuesta del agrado de quien le puso al frente del instituto demoscópico y al que el espejito mágico del cuento de Blancanieves le dice lo que quiere oír.

Aunque esta vez una de las encuestadas ha sido, casualmente, la ministra portavoz, Isabel Rodríguez, el sesgo de parcialidad del CIS, contraviniendo a los demás institutos de sondeos, ya es marca de la casa de la repostería de Tezanos, cuya manipulación sostenida con fondos públicos bordea la prevaricación por la que tendrá que declarar ante el juez.

Este 40º Congreso Federal del PSOE es una muestra de enaltecimiento de Sánchez, así como de consagración temporal del sanchismo, pues casi todos los personalismos periclitan con su tiempo de poder, como ayer atestiguaron con su presencia González y Zapatero.

No obstante, si bien el proyecto socialdemócrata del primero ha quedado en desuso en el PSOE como el traje de pana del que hacía uniforme de campaña electoral, mientras la semilla que sembró el segundo se desarrolla frondosa con el sanchismo y con sus aliados Frankenstein. Podemos no deja de ser un hijo natural suyo hasta contribuir a la podemización socialista.

Este cónclave acredita ese «¡Viva quien vence!» que don Quijote juzgaba de villanos, como le reprocha a su fiel escudero Sancho, por ser cosa propia de quienes se arriman al ganador para asegurarse sobrevivencia y sinecuras, en vez de sostener con hidalguía lo correcto a riesgo de arrostrar las secuelas de la derrota. Nada nuevo bajo el sol.

De esta guisa, quienes descalificaron a Sánchez se han ido deslizando, de manera más suave o abrupta, según circunstancias, hacia el vencedor conscientes de que su sino pende de la santa voluntad de quien, al verlo entrar este domingo en loor de militantes, algún socarrón compromisario podría exclamar: «¡Aquí viene mi elector!». Como no rige otra ley que la suya, Sánchez puede emular a Ricardo III en la obra homónima de Shakespeare: «Hoy no estoy de humor para dar».

De hecho, así ha sido con algunos costaleros que lo auparon a la Secretaría General y a La Moncloa, quienes hoy sufren la discrecionalidad de quien puede otorgar o denegar a capricho en base de «hoy sí; mañana, no; a ti, sí; a aquél, no». Las amargas lágrimas de Carmen Calvo del viernes no se sabe bien si eran llanto por el entreguismo a lo que denominó el trilerismo de Podemos, como aseveró con voz entrecortada, o lloraba por ella tras ser expulsada del paraíso sanchista.

Como su colega de Gobierno y de desgracia, José Luis Ábalos, quien digería su entripado refugiado en el calor de establo de los que aún no se cruzan de acera cuando lo ven venir. O Iván Redondo, al que la luz de los focos televisivos diluye en la nada tras aparentar ser el gran valido de Sánchez, como si fuera el mismísimo conde-duque de Olivares con Felipe IV.

Sentada esta premisa, se constata que nunca como ahora ha habido tan poco debate ni dirección alguna ha dispuesto de tanto poder como para cambiar de arriba abajo el PSOE. Ni siquiera el dios González pudo renunciar al marxismo sin verse forzado a dimitir, aunque se repusiera del revés y redoblara su poder, pero sin librarse de contender con minorías que incordiaban como tábanos.

Ahora se impone la unanimidad de bocas que callan para seguir comiendo del presupuesto y que contribuyen, salvo alguna queja de reglamento, a hacer del PSOE una organización monolítica, aunque la historia enseñe que nunca nada está atado y bien atado.

Después de que los partidos atuvieran su devenir a la ley de hierro de las oligarquías enunciada por el sociólogo alemán Robert Michels y su inevitable inclinación a concentrar todo el poder en pocas manos, el sistema de primarias ha agudizado el problema cuando llegaba para remediarlo. Como tantas novedades de la farmacopea política.

Ese directismo ha dimanado, por contra, en fuente de caudillismos absolutistas que acallan el debate interno y socavan la democracia representativa franqueando la puerta a un populismo que gana furtivamente terreno.

No sólo porque ofrece una solución simplista y fácil de aprehender por los simples, sino también porque no encuentra oposición al haberse hecho populistas todos los partidos, parafraseando la dedicatoria del liberal Hayek «a los socialistas de todos los partidos» de su obra Camino de servidumbre. A este respecto, las cúpulas de antaño se han convertido en minaretes desde la que el muecín dicta la oración y el resto obedece.

En este artificioso clima de éxtasis a la luna de Valencia, es altamente improbable que los asistentes a este concilio de aparente unidad y de inexcusable aclamación de Sánchez perciban las causas latentes de la decadencia y la corrupción que, como en el adagio romano, originen post festum, pestum.

Si Sánchez manda en el PSOE y en La Moncloa fue por la confluencia tanto del ardor con el que desafió el statu quo, así como porque le favorecieron unos vientos alisios como los que facultaron el descubrimiento de un Nuevo Continente por Cristóbal Colón. A este respecto, Churchill bromeaba catalogando al gran almirante de ser el primer laborista de la historia: se subió a un barco sin saber a dónde iba, llegó a un lugar que no sabía cuál era y todo lo hizo con el dinero de otros.

Aunque los socialistas se sientan confortados con este congreso de unanimidades y piensen que el PSOE es más fuerte que nunca, como hace un par de semanas el PP en la misma plaza, las armas las carga el diablo. Mucho más cuando va a costar mantener seca la pólvora electoral bajo unas inclemencias económicas que presagian el «invierno de nuestro descontento», en analogía con los versos shakesperianos y con la crisis que dio paso a la era Thatcher en el Reino Unido.

Sánchez no ignora lo que se le viene encima, aunque trate de disfrazárselo a los españoles, cuando no mintiéndoles como con el Covid-19 y vuelve a hacer ahora con la factura de la luz y el gas disparada estratosféricamente y sin control. Para este envite, precisa un partido unido porque una casa dividida contra sí misma no puede mantenerse, si bien no parece que lo vaya a poner al servicio de una rectificación de su política y de sus alianzas, sino para proseguir por la estrategia del dictum latino del divide et impera (divide y vencerás).

Desde los tiempos de Guerra como jefe de tan poderosa maquinaria electoral, la estrategia socialista se corresponde con una adaptación de la máxima latina por parte del tantos años vicetodo: «Divide al electorado todo lo que puedas y procura quedarte con la mejor parte».

Aun así, éste no llevó su propósito a la desmesura era consciente de que el modelo constitucional sólo podía desarrollarse sobre las ruedas de las dos grandes fuerzas nacionales de Zapatero, primero, con su intento de exclusión democrática del PP con el Pacto del Tinell origen del tripartito que gobernó ocho años Cataluña ni con sus componendas con fuerzas independentistas incluido el brazo político de ETA de Sánchez.

En este sentido, su repentino acercamiento al PP para renovar los órganos constitucionales puede obedecer a satisfacer un peaje que le pertreche del dominio de los mismos, al igual que su aproximación a González tras no hablarse con él ni con Rubalcaba, no le apartará de sus socios de correrías. Si el refundador del partido, en declaraciones al diario argentino Clarín, prometió en septiembre de 2020:

«Con lo que me quede de fuerzas en el futuro, combatiré esa republiqueta plurinacional con derecho de autodeterminación que defiende Pablo Iglesias», ayer se ratificó en ello, así como en su lealtad con un proyecto político que «encabecé durante 23 años como secretario general del PSOE y durante 13 años como presidente del Gobierno, y que ahora encabezas tú». Se lo aclaró «con estilito y agrado», que diría el cantaor y filósofo de la vida Beni de Cádiz, o sea, juntos pero no revueltos.

En Bosquejo de Europa, el diplomático y escritor Salvador de Madariaga anota que el español ha sido siempre rebelde a la unanimidad. Lo ejemplifica en un republicano exiliado en México tras la Guerra Civil que acabó siendo concejal del municipio de acogida. En una sesión consistorial, propuso la ubicación de una farola en una calle de las afueras.

Tras analizarse la propuesta, toda la corporación votó afirmativamente salvo el español que, al llegar su turno, votó contra su propuesta para sorpresa de los reunidos. Al inquirirle al respecto el alcalde, contestó impasible: «No soporto la unanimidad». Es poco verosímil que lo imite quien hoy será reelegido al vítor de «¡El PSOE ha muerto! ¡Viva Sánchez!».

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Los PGE y Los Porsupuestos Particulares de Sánchez
El presidente, Pedro Sánchez; la ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño; y la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. EUROPA PRESS

Los PGE y Los Porsupuestos Particulares de Sánchez

Jesús Cacho en Vozpópuli , 171021

A los Presupuestos Generales del Estado para 2022 (PGE2022) que María Jesús Montero presentó el miércoles en el Congreso habría que llamarlos, en puridad, los Porsupuestos Particulares de Sánchez (PPS) o el dinero que, Por Supuesto, el Gobierno de PSOE y Podemos va a seguir entregando a separatistas, bildutarras y nacionalistas del PNV a cambio del respaldo personal a Pedro Sánchez en el Parlamento.

Desde un punto de vista técnico, el libro amarillo de Marisú Montero es un rompecabezas de casi 500 páginas del que ni el más esclarecido premio Nobel sería capaz de extraer un análisis coherente y lógico, comparativo, porque todo parece hecho precisamente para que quien lo intente se estampille contra la ausente lógica de un discurso trufado de eslóganes políticos (“la transversalidad de los impuestos con las políticas de género”, “el Gobierno que más invierte en la historia de España en los jóvenes”, “el objetivo puesto en lograr una democracia justa”), de olvidos tan intencionados como ominosos y de groseras contradicciones que convierten el conjunto en un brindis al sol, el sueño imposible de un presidente al que le importa un pimiento el rigor presupuestario y que consiente que la tropa podemita, en particular esa Yolanda de diseño que nos quieren vender como esclarecida heroína, meta su zarpa en las cuentas del Reino, porque él ya se da por satisfecho con poder pagar las letras que sus socios le presentan a cobro a cambio de mantenerlo en el poder.

Desde un punto de vista técnico, los Por Supuestos Particulares de Sánchez hacen agua por los cuatro costados, porque están construidos sobre un cuadro macro irreal que estima un crecimiento del PIB para el año próximo del 7%, un guarismo que el FMI acaba de reducir al 6,4% y que el consenso de los analistas (media de Funcas) sitúa en casi un punto menos, el 6,1% para ser exactos.

Y si se crece menos, el edificio de los ingresos fiscales, asunto clave para poder gastar (lo único que interesa al señorito) se desmorona con estrépito convirtiendo el resto de estimaciones en papel mojado.

Difícil de comprender resulta que los autores del mamotreto estimen un precio del petróleo en los 60,4 dólares barril cuando el mercado está fijando su suelo en torno a los 70 dólares, cifra que algunos elevan, para nuestra desgracia, hasta los 80 dólares. Y es de sobra sabido que un aumento de 10 dólares en el precio del crudo se traduce en un recorte de 1 punto de PIB. Y otro tanto ocurre con el comportamiento estimado de los tipos de interés, en un momento en que todas las expectativas apuntan a su alza.

-En realidad, parece que Marisú y su equipo han elaborado unos PGE a la medida del jefe de la banda por el método de hacer las cuentas al revés, partiendo de la pregunta fundamental para todo Gobierno de izquierda populista que se precie: ¿Cuánto quiero gastar…? 

Pues bien, si quiero que el gasto público sea “z”, la economía me tiene que crecer “y” para que los ingresos fiscales lleguen a “x”, de forma que el déficit público me queda más o menos presentable, que no sea un escándalo por el que me puedan llamar al orden en Bruselas.

Ese parece ser el truco que se esconde tras la estimación de un crecimiento del PIB del 7%, a todas luces exagerado. Se sobreestiman los ingresos y se subestiman los gastos, y de este modo nos salen unas cuentas la mar de chulas, que andando el año se darán de bruces con la realidad, pero eso a nuestro Pedrito, experto en solventar el problema de hoy y mañana Dios dirá, le importa poco.

Como no podría ser de otro modo con este Ejecutivo, el gasto estructural se dispara: suben pensiones, salarios de funcionarios (el señorito cobrará el año que viene más de 86.000 euros), la oferta pública de empleo (aumentar la nómina de gente que nos deba los garbanzos), la dependencia…

Y todo ello en una economía con un déficit estructural del 5% del PIB, una deuda que no deja de crecer y un Gobierno hostil a la actividad empresarial (subida del impuesto de Sociedades, hachazo a los planes de pensiones y fiscalidad creciente para unas clases medias trabajadoras cada día más depauperadas: más de 100.000 millones espera recaudar Marisú en 2022 por IRPF).

Naturalmente, para atender un gasto público de récord (nada menos que 196.142 millones, gasto no financiero), la señora Montero incorpora una partida de hasta 27.633 millones de los fondos europeos Next Generation que el Gobierno da por seguro que va a recibir sí o sí, a pesar de que sigue sin dar respuesta a las exigencias de la Comisión en temas tan vitales como la reforma de las pensiones o la laboral, y no me refiero a esa clase de reformas que quiere la eternamente Yolanda, sino las que se supone que apadrina un club a quien se le sigue imaginando defensor de la libre empresa y la economía de mercado.

Unos PGE cuyo voluntarismo es tan claro, su provisionalidad tan obvia, su lógica política tan evidente, que solo se entienden en clave de convocatoria electoral más o menos inmediata. En todo caso no estamos ante unos PGE expansivos, que desde luego que sí, sino ante unos cálculos voluntaristas elaborados sobre bases político-ideológicas reñidas con cualquier ortodoxia presupuestaria y cuyo primer mandamiento es dar satisfacción a las reclamaciones de los socios que sostienen a Sánchez por la peana del poder.

¿Cuál es la función de los socios de Sánchez? “Porsupuesto” sostener a Sánchez. Y Sánchez a cambio, les da satisfacción quitando el dinero a unos y dándoselo a otros, mayormente a los citados. ¿Un presidente del Gobierno que prevarica? Si no lo hace, se le parece mucho.

Resta inversiones a Madrid (también a Andalucía) porque Madrid ha demostrado que le quiere poco, y en injusta recompensa Su Sanchidad le castiga a la hora del reparto de los dineros públicos (la inversión destinada a Cataluña supone el 18,5% del total, por solo el 8,9% a Madrid a pesar de que aporta el 19% del PIB nacional) y se lo entrega a Cataluña, bueno, aclaremos, no se lo entrega a Cataluña, no, porque si ese dinero fuera para los catalanes en su conjunto la cosa podría ser incluso aceptable: se lo entrega a la tropa separatista (1.452.103 votos en las últimas autonómicas, o el 25,8% del censo electoral y el 18,7% de la población catalana -7.780.479 personas según el último censo-), para que pueda seguir viviendo a cuerpo de rey con cargo al dinero del contribuyente y gobernando de espaldas a la mayoría de los catalanes, para que puedan seguir manteniendo medios de comunicación como TV3, seguir abriendo embajadas en las que colocar conmilitones, seguir persiguiendo al español, seguir ampliando la nómina de funcionarios a quienes se supone fieles a la hora de emitir su voto y así sucesivamente.

Para consolidar al frente de la Generalidad, en suma, a una elite reaccionaria y xenófoba que se ha hecho con el poder en lo más parecido a una mafia que existe en toda la Unión Europea.

Solo con cerrar el grifo del dinero del que los profesionales del separatismo disponen para vivir a nuestra costa sería suficiente para reducir el fenómeno a las dimensiones naturales de esa “conllevanza” de que hablaba Ortega. No haría falta ningún 155.

 El tiempo ha demostrado hasta la saciedad que “esto” no se arregla dándoles más dinero, sino aplicando la ley y quitándoselo, de modo que la condición de separatista, el derecho a ser separatista, una opción perfectamente legal en democracia, supusiera un sacrificio para sus oficiantes, les costara un dinero, fuese una prueba de virtud y confianza en la suprema causa.

Separatistas, sí, pero con su dinero. Es una estrategia que no se ha ensayado nunca en Madrid, donde siguen tratando de aplicar paños calientes a quien va sobrado de calorías. De donde se infiere que primar a los socios de la banda de Sánchez es seguir echando leña al incendio nacionalista. Y es, además, dinero tirado a la basura, que únicamente sirve para apalancar en el poder y sus sinecuras a la elite citada y a la interminable saga de familia, amigos y conocidos, porque la Cataluña real sigue empobreciéndose a marchas forzadas, como estos días ha vuelto a quedar de manifiesto.

El separatismo catalán, dividido y debilitado en extremo sigue, sin embargo, jugando un partido sin equipo contrario en frente, porque el Gobierno central no ha hecho acto de presencia sobre el terreno de juego. P

eor aún, porque el supuesto delantero centro de ese equipo ha decidido enfundarse la camiseta separata. Sánchez juega el mismo partido que ERC, y no resulta aventurado afirmar que al final de la legislatura del Estado no quedará en Cataluña ni las raspas. Ambas partes están condenadas a entenderse. Y a sostenerse.

La debilidad del presidente es tan obvia que cuando Aitor Esteban le conmina en el Congreso a hacer algo para contener los precios de la energía, lo hace recordándole que “está en juego el futuro de la economía pero también el futuro de su propio Gobierno”.

La posición del titular de Moncloa es tan débil que cualquiera se atreve a amenazarle y a recordarle su triste condición de prisionero de la peor España. Tan frágil, que necesita apuntalar su deteriorado ego con un Congreso de fieles sumisos prestos al aplauso, al que ayer Felipe González puso imprescindible contrapunto:

“El deber del PSOE es proteger los cimientos que sostienen la convivencia y esos cimientos son el cumplimiento de la legalidad y la Constitución”. Lo que equivale a decir que este PSOE no está en el cumplimiento de la legalidad y en la Constitución.

Son estos, pues, los Presupuestos de Sánchez para apuntalar a Sánchez con el dinero del contribuyente. Unas cuentas que no servirán para propiciar un crecimiento de la economía sólido y sostenido tras la superación de la pandemia. Seguimos viviendo de la caridad del BCE, en un horizonte global mucho más complicado y amenazante.

“La piedra angular de los PGE es el gasto de los hogares”, escribía aquí Juan Delgado este jueves, pero las familias guardan sus ahorros y frenan el gasto, temerosas de un futuro que se presenta lleno de incógnitas. Amenazas económicas (precios de la energía e inflación) y grave incertidumbre política.

La crisis del petróleo del 73/74 se llevó por delante no pocas certidumbres, pero alumbró personajes de la dimensión de Reagan o de Thatcher, gente que, con sus errores a cuestas, logró recuperar el pulso de Occidente y acabar con la Unión Soviética y la Guerra Fría.

La crisis energética actual, que no tiene visos de ser coyuntural, nos pilla exangües por la resaca de la financiera de 2008 y la devastación de la epidemia del Covid. Lo peor, con todo, apunta a esa enorme orfandad de ideas y proyectos, en todo Occidente y particularmente en Europa, que se palpa en derredor y que nos impide intuir siquiera un porvenir aceptable. ¡Estamos como para gastar!

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Foto: Teo Uriarte. (Cedida)

Teo Uriarte: “La narrativa después de ETA la está imponiendo ETA”

  • Uriarte, ahora al frente de la Fundación para la Libertad, es un referente cívico en el País Vasco, un constitucionalista convencido y un analista bien informado de la política vasca

José Antonio Zarzalejos en El Confidencial, 171021

El 20 de octubre de 2011 tres etarras encapuchados —David Pla, Izaskun Lesaka e Iratxe Sorozabal— comunicaron que la banda cesaba definitivamente su actividad terrorista. Diez años después, El Confidencial ha conversado con Eduardo Uriarte Romero —más conocido como Teo Uriarte— que fue miembro de ETA desde 1964, condenado a la pena capital en el Consejo de Guerra celebrado en Burgos en 1970, conmutado su fusilamiento por prisión, amnistiado en 1977, cofundador de Euskadiko Ezkerra, militante del PSE, partido con el que fue elegido concejal por Bilbao y teniente de alcalde de la ciudad. Uriarte, ahora al frente de la Fundación para la Libertad, es un referente cívico en el País Vasco, un constitucionalista convencido y un analista bien informado de la política vasca. Es autor de ‘Tiempo de canallas’ y ‘La insurrección de los vascos’. En esta entrevista, se muestra crítico con el discurrir del País Vasco durante esta década tras la desaparición de las acciones terroristas de ETA.

PREGUNTATras diez años desde que ETA anunciase el fin de su actividad terrorista, ¿qué queda de la banda en el País Vasco?

RESPUESTA. Queda su discurso y su creciente presencia política. Un discurso más libre que nunca en su exposición ante la opinión pública. Expuesto con toda contundencia por sus representantes políticos, EH Bildu, la segunda fuerza en el País Vasco, legitimada, además, públicamente en toda España por su alianza con el actual Gobierno social populista. Hay que destacar que constituye el discurso cultural dominante. Otras formaciones políticas como Podemos, PNV, incluso el actual PSE, asumen parcialmente el discurso nacionalista radical que ETA ha producido a lo largo de su existencia. Esta es la situación actual.

P. ¿Comparte la tesis de que ETA nació contra España más que contra el franquismo? Este criterio es mantenido por muchos académicos vascos y se apoya en el número de atentados antes y después de la muerte de Franco.

R. Aunque ETA surgiera y recibiera su inicial bagaje legitimador durante el franquismo —historiadores como Gurutz Jaúregui, Javier Corcuera, y otros muchos así lo aprecian—, ETA desde su inicio rechazó ser un movimiento antifranquista intentando evitar entre sus militantes cualquier confusión. Se declaraba radicalmente nacionalista, ajena del sistema político que existiera en el resto de España.

Es más, se puede apreciar en su literatura inicial su preocupación ante la posibilidad de que el alma nacionalista se diluyese —en evidente prolongación del pensamiento de Sabino Arana— ante el cambio democrático que fuera a producirse tras la muerte de Franco, incluida una III República. Es, por el contrario, en gran medida la angustia ante la libertad que en España fuera a producirse la causa de su creación, no tanto la larga y pesada dictadura que se padecía.

“El de Bildu constituye el discurso cultural dominante en Euskadi”

P. ¿La Ley de Amnistía y la memoria histórica en Euskadi, cómo se combinan? ¿no se está olvidando la Ley de Amnistía para una revisión que da un salto de pértiga sobre los asesinatos, secuestros y chantajes de ETA?

R. Personalmente creo que el discurso de Marcelino Camacho en el Congreso ante la aprobación de la Ley de Amnistía es una de las páginas más honrosas de nuestra historia erigiendo el hito del enterramiento del franquismo y la fraternidad democrática. El populismo hoy, los identitarismos, es decir, la cainita emotividad e irracionalidad hoy dominante, arrasan la formulación del encuentro democrático del 78, y con ello la convivencia entonces conquistada.

El fin de la memoria histórica es resucitar al franquismo, no dignificar a sus víctimas, para que unos nuevos protagonistas, mediante el sectarismo y el necesario enfrentamiento, nos lleven a un nuevo sistema basado en la hegemonía del izquierdismo. La memoria histórica en gran medida constituye una revisión condenatoria de lo que supuso la Transición y la Amnistía, poniendo, por el contrario, en valor, como hiciera Iglesias en una ‘herriko taberna’, la coherencia de ETA al haber rechazado incluso en solitario esta falsa democracia continuadora del franquismo. Mediante este criterio no solo se rompe con la democracia real existente, se pone en valor a ETA, a la que no se le olvida sino se la dignifica.

P. ¿Considera que ETA y las complicidades de determinados sectores han propiciado una auténtica diáspora de vascos por el resto de España?

R. Es evidente que sí. Para cualquier vasco, incluidos nacionalistas, en el resto de España, excepto Cataluña, se vive más libre, mejor, con menos precaución y miramiento. No hay más que pasear por Madrid, y no digamos por Marbella, para verlo.

El terrorismo expulsó a mucha gente, también el euskera en la Administración y la docencia, y el no disponer de determinado carné de partido, también. Y aunque el nivel de bienestar y servicios de nuestras localidades sean muy buenos, el ambiente prosigue enrarecido, el silencio es la defensa del disidente, la discreción es la costumbre para el que no desea pertenecer al redil nacionalista y seguir viviendo aquí… Los expulsados por el terrorismo ya no volverán, solo de visita.

“ETA rechazó ser un movimiento antifranquista. Era radicalmente nacionalista”

P. Se ha debatido mucho sobre qué factor determinó el cese de la actividad terrorista de ETA: para unos la acción de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, para otros la “negociación” protagonizada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y no faltan quienes atribuyen a una debilidad endógena de la organización terrorista su propio final. ¿Cuál es su opinión?

R. Es la derrota policial, especialmente la protagonizada por la Guardia Civil, el elemento determinante que lleva a ETA a la declaración de su disolución. Hay que incluir, también, la Ley de Partidos, que minaba seriamente el futuro del brazo político de ETA.

Es, por el contrario, la negociación duradera y pertinaz que Zapatero potencia, cuando ETA está agónica, la que facilita la superación de la hecatombe que para el nacionalismo hubiera supuesto su derrota, facilitando por todos los medios —contradiciendo al Tribunal Constitucional y al Tribunal Supremo— la legalización del brazo político de ETA.

Mientras la policía actuaba con destacada eficacia, la negociación daba árnica al cadáver de ETA, excusando su artificial existencia en una mesa de negociación la necesidad de ofrecer una salida política al brazo político de ETA. Este comportamiento excesivo en la negociación con ETA-HB lo que estaba pergeñando era la creación de una alianza, un nuevo bloque político, al socaire de las admiradas, por sectores del PSOE, experiencias latinoamericanas. Es decir, el bloque que hoy forma el sostén parlamentario de Sánchez.

Tal fue el exceso socialista en sus ofrecimientos, que en las conversaciones de Loiola el representante del PNV, Imaz, atisbó con cierta preocupación las posibles consecuencias que este acercamiento podría depararle al propio PNV.

P. Estamos ahora en la llamada “batalla del relato”: si, como sostiene el abertzalismo radical, fue un “conflicto” o, como es general en las fuerzas políticas democráticas, ETA fue un fenómeno delincuencial, ¿quién está imponiendo la narrativa después de ETA?

R. La narrativa después de ETA la está imponiendo ETA, o lo que es lo mismo, sus sucesores. Cuando se legaliza a HB no hay elemento simbólico alguno que suponga crítica, no ya condena, del pasado terrorista. No existe elemento alguno de condena o catarsis respecto a la aberración política que fue ETA. Es más, hoy la comunidad nacionalista asume que Euskadi es lo que es, con todos sus privilegios, gracias al sacrificio de sus ‘gudaris’.

Pero, como todavía Euskadi sufre bajo la opresión, el euskera está en peligro, la libertad no es auténtica libertad (cosa que comparte el nacionalismo con la izquierda), y la independencia sigue siendo la meta (aunque tengamos un Concierto Económico de privilegio), aquel sacrificio es el referente para continuar la lucha. Lucha matizada tras la experiencia bolivariana que demuestra que es más fácil vencer mediante el ‘entrismo’ y la manipulación de la legalidad desde el poder que mediante el pasado procedimiento del terrorismo, tan vulnerable ante la acción policial y rechazado por la opinión pública.

No hay más que escuchar al presidente del Gobierno hablar del conflicto catalán para darse cuenta del triunfo del concepto acuñado por ETA.

“La memoria histórica en gran medida constituye una revisión condenatoria de la transición y la amnistía”

P. ¿Son reales los arrepentimientos que se producen entre exterroristas de ETA? ¿Por qué no colaboran para descubrir la autoría de al menos tres centenares de atentados todavía no resueltos policial y judicialmente?

R. Salvo algunos casos, miembros de la saboteada vía Nanclares entre ellos, no existe arrepentimiento. Lo hecho bien hecho está. Porque a ver quién se arrepiente ante las realidades: son la segunda fuerza en el Parlamento vasco, sostén parlamentario del Gobierno de España, el discurso dominante es el de ellos, la calle, también, nadie les levantará —salvo alguna esforzada víctima del terrorismo— la voz. Y el delatar está socialmente mal visto en una sociedad tribal.

P. ¿Cuál es su opinión sobre la película ‘Maixabel’?, ¿debe leerse en clave de reconciliación entre nacionalistas o es un ejemplo de ética del perdón más allá de cualquier pulsión ideológica, tribal o identitaria?

R. Los de ETA también sufren. Esta fue mi impresión tras ver la película (si lo sabré yo tras ocho años de presidio franquista). Evidente esfuerzo de lavar la cara a ese mundo, aunque el caso tomado, el de un miembro de la vía Nanclares no sea atractivo para el núcleo radical del nacionalismo vasco. Es por eso una visión del nacionalismo moderado que busca el reencuentro mediante el generoso y admirable perdón con los “muchachos” equivocados de ETA. Así, pues, la película debe verse inscrita en un mensaje identitario: entre vascos, a pasar de todo, podemos entendernos y lamentarnos en comunión a los sones finales de una triste canción de recuerdo en euskera.

Admirable lo que se refleja sobre la actitud personal de Maixabel Lasa con el perdón que otorga a su victimario. Pero los católicos tenemos el vicio de apartar la ley por el perdón —nos gusta ser Dios, como explicaba el jurista y sacerdote Antonio Beristaín—, cuando la ley, y su aplicación, es la base de todo republicanismo coherente.

“Los expulsados por el terrorismo no volverán aquí. Vendrán solo de visita”

P. En el País Vasco se está produciendo un resurgir electoral de EH Bildu que es la segunda fuerza en el Parlamento vasco y tiene en el Congreso cinco escaños, uno de ellos por la Comunidad Foral de Navarra. ¿A qué se debe esta fortaleza de EH Bildu?, ¿hay desmemoria de la tragedia terrorista?, ¿conocen las generaciones jóvenes lo que significó ETA y el daño que causó?

R. Debiera quedar claro que, aunque ETA militarmente fuera derrotada, final que se negaba a aceptar, políticamente ETA salió vencedora tras un proceso de negociación con el Gobierno y entidades internacionales que acabó otorgando la legalización a sus sucesores. Y su final lo agradeció efusivamente la sociedad vasca en general porque declaró que dejaba de matarnos.

En Euskadi no existe conciencia ni memoria de lo que ETA ha supuesto como tragedia. Existe, en todo caso, lo contrario, una meritoria visión y enaltecimiento público —los más exultantes los ‘ongi etorris’— sobre lo que ETA ha supuesto, y supone. Y, aunque un amplio porcentaje de la juventud no tenga conocimiento de ella, una influyente minoría en su seno, y el hecho de que esté de moda la rebeldía del botellón, le lleva a votarle mayoritariamente.

P. ¿Cómo está respondiendo el PNV a esta nueva etapa en la comunidad autónoma?, ¿favorece una revisión ética o persiste en su tradicional ambigüedad?, ¿no se observan actitudes más decididas entre los dirigentes peneuvistas en un partido diferente, quizás, tras la larga época de Xavier Arzalluz?

R. El PNV agotó su etapa de colaboración con la democracia española con la desaparición de su generación que conoció la guerra civil. A partir de ese momento, se inicia un proceso de radicalización que culmina en el soberanismo expuesto por Ibarretxe, experiencia de la que salió mal parado. Hoy, se reconduce hacia una etapa de mayor prudencia, defensiva, con descubiertas agresivas como fue su participación en la moción de censura a Rajoy.

El PNV va a lo suyo. Proseguirá la fructífera etapa de prudente ambigüedad y de equilibrio buscando la centralidad política. Pacta el Gobierno en Euskadi con un PSOE en franca decadencia, y mantiene un discurso ideológico cercano al radicalismo con demostraciones fácticas como la inmersión del euskera en todo el sistema educativo, la negativa a prohibir los ‘ongi etorris’, incapacidad de limitar en el ámbito universitario las coacciones que se producen sobre los no nacionalistas, y una deliberada timidez a la hora de mantener el orden público ante botellones y concentraciones juveniles. Hoy el PNV no es un partido diferente al de Arzalluz, es un partido que aparenta moderación tras el fracaso del Plan Ibarretxe, pero en disposición cuando considere oportuno volver al espacio agresivo que ha caracterizado su comportamiento pendular.

“El elemento determinante que lleva a ETA a su disolución es la derrota policial, especialmente por la Guardia Civil”

P. ¿Cómo juzga la gestión de Arnaldo Otegi?, ¿qué papel tienen él y Sortu en los mal llamados ‘ongi etorris’?

R. Arnaldo tiene como misión no dejar morir a ETA, recordar su importancia en el presente de Euskal Herria. De no ser así, sería como un Onaindia que dirigió una Euskadidko Ezkerra traidora porque enterraba a ETA al asumir sinceramente la democracia del 78.

Pero no deja de ser cínico el papel de Otegi, tras ochocientos muertos más, por entrar en el juego de la política española, aunque con unas facilidades desde el poder —desde el social-populismo, desde el PSOE y el PNV—, que no las tuvo Euskadiko Ezkerra. Evidentemente las circunstancias políticas eran diferentes, el PNV ya había pactado con ETA en Estella y el PSOE está en franca deriva izquierdista.

No habrá desmemoria respecto de ETA, personajes como Otegi se encargarán de enaltecerla, consejeros de interior del Gobierno vasco permitirán los homenajes a los presos, y socialistas seguirán yendo de cenas con ellos, sea o no en navidad.

P. Existe una competición entre el PNV y EH Bildu, ¿cómo quedará la carrera entre ambos partidos?

R. Existe competición, ambos quieren ser los portadores de la llama que insuflara Sabino Arana. Sin embargo, el paulatino acercamiento entre ambos, aunque procedan de estamentos sociales muy diferentes, permite observar una futura convergencia si el tablero de las fuerzas políticas lo fuerza. De momento al PNV le conviene la existencia de Bildu, le otorga centralidad política.

“No hay más que escuchar al presidente del Gobierno hablar del conflicto catalán para darse cuenta del concepto acuñado por ETA”

P. ¿Cómo observa el nacionalismo y el independentismo vascos el proceso soberanista en Cataluña?

R. El PNV sigue bajo el síndrome del fracaso del Plan Ibarretxe, su actitud es prudente y le preocupa un final por agotamiento de un proceso que iniciado como tragedia finalice como opereta, pues sería contraproducente para el nacionalismo vasco.

La actitud de Bildu es diferente, más radical, proclive a la ruptura, muy cercano políticamente a ERC, pero también con cierto tacto político tras el fracaso de su opción armada y su recogida experiencia latinoamericana —tras su colaboración con todos los movimientos revolucionarios de aquellas latitudes— de conseguir paulatinamente y antes las contradicciones de un Estado español débil la secesión incluso con la colaboración de ese Estado. Experiencia negociadora con él le sobra.

P. ¿Ha hecho —y en su caso, necesita hacerla— una catarsis moral la sociedad vasca tras la tragedia de ETA?, ¿qué nuevo rol está jugando la iglesia vasca tan determinante en décadas pasadas tanto respecto de ETA como del nacionalismo?

R. Salvo ocasiones muy puntuales, la sociedad vasca ha sido indiferente e insensible ante los horrores provocados por ETA. No hay más que recordar las ventanas cerradas en los pueblos cuando unas pocas personas osaban promover un homenaje a una víctima. Y eso sigue ocurriendo hoy.

La iglesia vasca es nacionalista, no es cuestión de citar todos los sacerdotes que han contribuido de forma sustancial al ideario identitario vasco, desde Larramendi a Barandiarán. La posición de la Iglesia, que evitará cualquier catarsis, y mucho menos cualquier sentimiento de culpa, va a ser la del nacionalismo moderado: “Todos hemos sido responsables”. Desde ese punto de partida no existe capacidad, ni siquiera, para reflexionar sobre lo ocurrido, quizás porque no se quiera que deje de ocurrir del todo.

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Jon Juaristi: Pollitos

Pollitos

  • El futuro laboral de Iván Redondo empieza a preocupar a los españoles de bien

Jon Juaristi en ABC, 171021

En su número de octubre, ‘Revista de Occidente’ publica un excelente artículo de su director, José Varela Ortega, acerca de la destrucción de la democracia liberal en la época de los populismos (el autor aborda también los precedentes lejanos de este síndrome en la Grecia antigua, cuando se denominaba demagogia a lo que hoy llamamos populismo).

Según Varela insinúa desde el título mismo de su ensayo, estaríamos «gobernados por psicópatas» y «embaucados por publicistas» al servicio de aquellos. Tomando prestados sendos marbetes a Adolfo Tobeña y Andrés Trapiello, tacha a los que nos embaucan de «manipuladores» y «componedores de cabezas», respectivamente.

En efecto, resultaría exagerado caracterizarlos como «ingenieros de almas», expresión con la que Stalin se refería a los artistas oficiales del régimen comunista y a los reclutadores de intelectuales de Occidente para la Komintern.

Los Maiakovski o Münzenberg, que terminaron cayendo en desgracia y muriendo a manos de los verdugos estalinistas o suicidándose antes de que les disparasen en la nuca, tenían, en general, convicciones e incluso discursos más o menos coherentes.

Sería absurdo compararlos con los Iván Redondo de nuestros días. El defenestrado jefe de gabinete de Sánchez Castejón carece incluso de convicciones, como todos sabíamos y, por si alguien albergaba alguna duda, ha quedado confirmado en sus recientes apariciones televisivas ‘postmortem’.

Lo de la carencia de convicciones no es en sí mismo censurable. Iván Redondo sirve a quien le paga. Todos lo hacemos, salvo los más dialécticos (los multimillonarios). Evita que acabes suicidándote como Maiakovski cuando te despiden.

Iván Redondo, dispuesto a tirarse al barranco por Sánchez cuando este le pagaba, ha comenzado a despellejarlo mientras hace la rosca a la vicepresidenta segunda con vistas a un futuro empleo para cuando caigan los mencheviques y la clase obrera o su vanguardia con blahniks tome el poder.

Lo que me preocupa es lo que vaya a hacer hasta entonces Redondo Bakaikoa. Temo que, si no se pone a buscar pronto un apañito en lo que sea, fuera de la alta política (como profe de ikastola por ejemplo), termine en la mendicidad. Y eso, en determinadas ciudades vascas, es peligroso. Como reza la copla, «dale limosna, Marichu,/que yo le daré una h….a,/ por venirnos a ensusiar/la bellesa de Donostia».

Si en su entrevista con Évole se le notaba ya demasiado a Redondo lo menesteroso, el miércoles, con Susana Griso, se metamorfoseó en el pollito negro Calimero, aquel dibu italiano de los setenta, que, apenas salido del huevo y todavía con media cáscara en la cabeza, expulsado del corral a causa de su color por sus padres, la gallina Cesira y el gallo Gallettoni, se pasaba todo el día gimoteando «no es justo», «nadie me quiere», «Carmen Calvo me miente» (por cierto, ¿era Carmen Calvo o Priscilla?). En fin, pobre Calimero, nunca llegó a nada.

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Marcha de la Diada de Cataluña convocada por las entidades independentistas. Efe

¿Es posible una nación catalana?

La persistencia en un fin tan dañino como irrealizable únicamente prolongará una tensión inútil y mermará gradualmente la riqueza y el nivel de vida de los catalanes

Alejo Vidal-Quadras en Vozpópuli, 171021

Las naciones no son entidades naturales, eternas y esenciales, como algunos románticos herederos de las teorías de Herder y de Fichte pretenden. Las naciones son, como describió en un libro magistral Benedict Anderson, comunidades imaginadas y como tales pueden ser construidas y destruidas.

La reciente y traumática experiencia de Afganistán demuestra que la nation-building impuesta desde fuera a punta de fusil o de helicóptero artillado es prácticamente imposible. Las guerras que alumbran naciones suelen ser guerras civiles, como la americana de Secesión, que hizo nacer a los actuales Estados Unidos, la democracia más poderosa del planeta.

Una nación es un objeto social, económico, político, cultural e histórico más complejo que el sugestivo proyecto de vida en común orteguiano o que el plebiscito de todos los días de Renan, es el decantado lento o rápido de una esfera moral colectiva y de unos vínculos de solidaridad e identidad comunes encarnados en símbolos en los que un grupo humano se siente representado.

La noción de un “nosotros” frente a un “ellos” es tan antigua como nuestra especie y en las extensas sabanas o en los lujuriantes bosques de la prehistoria, los seres humanos primitivos, cazadores-recolectores guiados por el mero instinto de supervivencia y por la irresistible pulsión reproductiva, sabían perfectamente si el individuo que aparecía tras un desmonte o un árbol era enemigo o amigo, si requería acciones defensivas o generaba confianza.

Esta capacidad de reconocimiento del integrante de la colectividad propia se aprendía desde la infancia gracias a las indicaciones de los mayores y la experiencia cotidiana. Por consiguiente, la necesidad de formar parte de un espacio de apoyo mutuo y de asociación automática está empotrada en los estratos más profundos de nuestra psique y es sobre esta base primigenia que se ha construido el moderno concepto de nación.

Los intentos de erigir una nación pueden tener éxito o fracasar y no hay una fórmula general que garantice el resultado. Contextos tan diversos étnica, cultural y socialmente como la India o Brasil han cristalizado en estados con un fuerte sentimiento nacional, lo que prueba que no es condición necesaria para devenir una nación la homogeneidad que caracteriza a Portugal, Suecia o Japón.

La clave estriba en la creación de una autopercepción como pueblo dotado de instituciones comunes y de lazos civiles que benefician al conjunto y que minimizan los agravios mutuos o las diferencias ofensivas. Curiosamente, pueden sentirse miembros de una misma comunidad nacional millones de personas pertenecientes a razas, religiones o niveles de renta muy dispares, sin que esta heterogeneidad, fuente muchas veces de reivindicaciones airadas, mermen la convicción de pertenecer a un espacio compartido de derechos, libertades y sentimientos fraternales.

Los separatistas catalanes están empeñados desde hace más de un siglo en articular una nación desgajada de la común matriz española y han dedicado a este propósito divisivo ingentes sumas de dinero -proporcionadas paradójicamente por el Estado del que quieren salir-, incansables esfuerzos por poseer una lengua propia cuyo uso público y privado excluya al español de la enseñanza, la administración y la vida civil, desaprensivas maniobras de reinvención de la historia para fabricar un pasado fantasioso en el que no aparezca el hecho incontestable de que Cataluña es parte indisociable de España y el despliegue de una variopinta panoplia de símbolos, bandera, himno nacional, fiesta patria, baile autóctono, montaña sagrada y club de fútbol mítico.

Armados de tan formidable utillaje, los dirigentes secesionistas se ven ya en posición de culminar el sueño tan largamente acariciado, un estado catalán soberano reconocido internacionalmente y liberado por fin de las supuestamente opresivas cadenas de Madrid.

Dejando a un lado la evidencia de que tal objetivo es constitucional, económica, política e internacionalmente imposible y que sólo consigue aportar frustración, empobrecimiento, desprestigio y violencia, no se dan las condiciones a las que antes aludía para que el plan de los nacionalistas catalanes sea viable.

En efecto, no se puede conformar una identidad nacional sobre el sometimiento contra su voluntad de la mitad de la población que desea seguir siendo española, sobre instituciones que el cincuenta por ciento de los ciudadanos no admite como suyas ni sobre una lengua y una cultura que uno como mínimo de cada dos censados en el Principado ven como ajenas. Esta operación requeriría tales dosis de coacción que degeneraría sin duda en una ruptura traumática de la sociedad catalana con probables secuelas de enfrentamiento incontrolable.

La persistencia en un fin tan dañino como irrealizable únicamente prolongará una tensión inútil y mermará gradualmente la riqueza y el nivel de vida de los catalanes debido a la fuga de capitales y de talento que provoca la inseguridad jurídica y la incomodidad de una situación absurda y en ocasiones ridícula.

Lo más aconsejable es que los golpistas hoy amnistiados despierten de la ensoñación a la que se refirió el Tribunal Supremo en su benévola sentencia, vuelvan a la realidad, cesen de incordiar con sus obsesiones oníricas y permitan de una vez que los catalanes vuelvan como señaló en su día Ferrater Mora a aquello en lo que siempre han destacado y les hace felices: la continuidad, el seny, la mesura, la ironía y, añado yo, la butifarra con judías.

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Inauguración cuantitativa

El PSOE y las prisas

Santiago González en su blog, 161021

Concha Andreu, la presidenta del PSOE riojano es un símbolo del socialismo sanchista. Más que la cabra de la Legión para los asistentes a la Fiesta Nacional, que diría Alfonso Guerra cuyo comentario sobre el reparto de los calores socialistas entre un presidente (¿quién le habrá dicho que Sánchez es un presidente del Gobierno?) fue interpretado como un apoyo al doctor Sánchez.

En realidad no era tal. Para interpretarlo habría que ir a una entrevista con Évole hace dos años y medio, en la que se mostraba más explícito: “En el PSOE, presentamos de candidato a una cabra y gana la cabra”. Tal como están las cosas allí dentro la única crítica posible es el piropo.

Digo lo de Concha Andreu por las prisas. “Esto empieza bien” escribió en su móvil sobre una foto que recogía el velocímetro de su coche marcando 156 kmh, hacia el Congreso de Valencia. Ya hace algún tiempo que los congresos socialistas habían empezado a realizarse con el protocolo del cocido maragato.

En primer lugar, la ingesta proteica (las carnes y el relleno), después los garbanzos y el repollo y finalmente la sopa, orden que se les antojaba más práctico por si les atacaban inopinadamente los franceses. Normal, las prisas.

Ayer congregó Sánchez a sus barones y ministros para componer una vistosa foto de familia ante el Congreso que se cerrará mañana, reforzando la presencia de los delegados con una convocatoria a lo que pomposamente llaman la militancia, o sea, lo que en tiempos más respetuosos con el diccionario de llamaba ‘los simpatizantes’.

Quiere que este congreso sirva para rearmar el partido, aunque debería empezar por admitir que él fue el artífice que lo desarmó. Piensa reducir la Ejecutiva a la mitad y reforzarla políticamente con ministros. ¿Políticamente con esa tropa? Naturalmente ya sabemos,-Carmen Calvo también-, que va a incumplir la promesa que la hizo de ungirla presidenta del partido. Tan fiel a sí mismo. Pero estarán junto a él los tres secretarios generales que aún viven: Felipe, Almunia y Zapatero.

¿Y qué ha devuelto a Felipe González a la cercanía del sanchismo, si puede saberse? Pues según contaba eldiario.es en información no desmentida, el interés que tiene el ex presidente “por el potencial energético de los excedentes de biomasa forestal tras los incendios”.

Es impresionante que estas cosas le unan más a Sánchez de lo que debió separarle un pacto de Gobierno con el tipo que dijo el 2 de marzo de 2016 en el Congreso: “Felipe González tiene el pasado manchado de cal viva”.

Es verdad que bajo la Presidencia de González dirigentes socialistas y algunos funcionarios organizaron una trama terrorista, el GAL, materia del denuesto de Iglesias que sabe, o debería saber, lo que es el terrorismo en su árbol genealógico.

Felipe acudió a despedir a dos condenados, el ministro Barrionuevo y Rafael Vera, a las puertas de la cárcel de Guadalajara y allí dieron un mitin ante miles de congregados socialistas. No estuvo bien, pero tampoco es cosa de que se encoja de hombros ante el pacto de Sánchez con Iglesias y con los herederos directos del terrorismo etarra.

Lo decía el gran poeta navarro Ramón Irigoyen: “Entre Sodoma y Pamplona hay un justo término medio que es París”.

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Votar “bien” y votar “mal”

Votar “bien” y votar “mal”

El voto útil presupone sociedades bien constituidas y convencidas de que la democracia, con sus riesgos y peligros, es la mejor de todas las asociaciones posibles, de la que resultarán el progreso y la justicia

Los votos se inventaron en las elecciones libres, para defender la democracia; los dictadores no necesitan elecciones, ya que las fabrican a su gusto. De una declaración sobre el “bien” votar, un comentarista de la televisión dedujo que yo me refería a la elección que perdí en 1990: los que votaron “bien” votaron por mí, y los que no, “mal”. No había pensado en ello, pero, por esa y otras críticas —muchas, en verdad—, deduje que me había equivocado. Tenía que explicarlo mejor, no para evitar las críticas sino para darles fundamento, si lo tenían.

La cosa me parece más bien simple: votar “bien” es votar por la democracia; votar “mal” es votar contra ella. ¿Siempre resulta tan claro y evidente? No, por supuesto. A veces, saberlo no es fácil al principio; sólo con el paso del tiempo resulta claro si se vota bien o mal. Por ejemplo, los ingleses —un pueblo que rara vez se equivoca en este asunto— ahora van descubriendo que votar a favor del Brexit, en contra de la Unión Europea, fue un error y que la democracia más antigua del mundo acaso pagará caro por ello.

Yo pensaba, cuando lo dije, sobre todo en el caso de Venezuela. Todavía estaba vivo el comandante Chávez. Yo iba con frecuencia a Caracas, donde tenía muchos amigos. Me quedé asombrado de que hubiera tantos —entre ellos, varios empresarios— que, entusiasmados, se preparaban a votar por él. Éste los sobornaba con sus promesas de no tocar nada del sistema imperante en el país y más bien mejorar las relaciones del Estado con los empresarios. Estos parecían creerle.

“Había mucha corrupción con Carlos Andrés Pérez”, les oí decir. “Pero con el comandante Chávez habrá 10 veces más corrupción, la prensa estará censurada y nadie podrá decirlo. Además, sólo habrá elecciones amañadas”. “Ya se verá”. Y se vio, pues fue esta la última vez que los venezolanos tuvieron elecciones libres.

otar “mal” es cerrar las puertas a la democracia, como se ha hecho en el Perú en las últimas elecciones, si es que, en verdad, éstas fueron limpias, lo que muchos ponemos en duda. Entre tanto, el dólar sube y la gente que puede saca sus ahorros o inversiones y se los lleva al extranjero; las arcas fiscales se ven cada día más huérfanas de recursos.

Tal vez no se llegue a lo que el Partido Perú Libre quisiera (que presentó a Castillo como candidato a la Presidencia, pues su líder, Vladimir Cerrón, estaba condenado por el Poder Judicial por razones de robo al Estado), que el Perú forme parte del grupo que reúne a Venezuela, Cuba y Nicaragua, pero, en todo caso, la situación del país es crítica y podría ocurrir un golpe de Estado en el que la dictadura militar se quedaría en el poder 10 o 20 años, como ha ocurrido otras veces.

¿No es eso votar “mal”, contra la libertad y el progreso? ¿No hubiera sido mejor que los alemanes no se entregaran en cuerpo y alma a Hitler, ganando las elecciones en 1932, con los millones de muertos de la II Guerra Mundial que derivó del convencimiento que tenía el líder nazi de derrotar a la URSS, dominar Europa y firmar un tratado de paz con Inglaterra? Los italianos que lo hacían por Mussolini, y los españoles por Franco en España, ¿votaban “bien”?

El resultado de unas elecciones puede ser trágico para un país si los ciudadanos que votan no prevén las consecuencias que podría tener el resultado electoral. Esto no descalifica las elecciones ni el voto popular, que suelen ser, sobre todo en los países occidentales, responsables y democráticos, pero no lo es en el mundo subdesarrollado donde cada día vemos casos como el de Nicaragua, donde el comandante Ortega y su esposa Rosario Murillo meten en la cárcel a todos los candidatos que podrían hacer sombra a sus intenciones reeleccionistas. ¿Qué valor se puede prestar a semejantes elecciones donde la victoria de los actuales gobernantes está garantizada de antemano y con porcentajes precisos?

En Cuba, en China, en la URSS y en los antiguos países satélites se celebraban elecciones puntuales, en las que nadie creía, pues sólo servían a los gobernantes para enterarse secretamente del estado de cosas en el propio país. Las elecciones tienen sentido sólo en las democracias, mientras el largo abanico de los partidos de centro y de derecha —que van desde los socialistas hasta los conservadores, pasando por los demócratas cristianos y los verdes— expresan sus cercanías y sus diferencias, para establecer alianzas más o menos sólidas que les permiten formar un gobierno.

Esas elecciones son útiles, por supuesto, y nadie querría suprimirlas. ¿Pero las elecciones en países donde acaba de ocurrir un golpe de Estado, como ahora en Guinea, donde la arrolladora mayoría que está detrás de los golpistas se apresura a celebrarlo manifestándole su adhesión, tienen un sentido democrático? Tengo dudas al respecto y me parece, luego de lo sucedido en el Perú en las últimas elecciones, que habría que tomar semejante entusiasmo con aprensión.

Se me alegará que las Naciones Unidas, OEA y sus organismos representativos están obligados a vigilar el desarrollo de aquellas elecciones antes de legitimarlas. Creo que lo ocurrido en el Perú y en otros países de América Latina arroja demasiadas dudas sobre la validez de aquellas misiones de vigilancia electoral, que, a menudo, sólo sirven para echar una capa de supuesta validez a unas elecciones de naturaleza sospechosa.

Nada de esto significa que las elecciones sean inútiles. Aquí sí tiene sentido hablar de votar “bien” o “mal”, me parece: no tiene que ver con los candidatos sino con los votantes; porque son estos últimos los que legitiman unas elecciones o las convierten en un circo, si votan, como hacían los votantes del PRI en México por cerca de 80 años, en una farsa que servía a los gobernantes beneficiados con los resultados electorales para acceder al poder y aprovecharse de él.

La única manera de asumir una responsabilidad electoral digna de ese nombre es creando una sociedad democrática. La solución parece cosa de locos y acaso lo sea. ¿Cómo puede haber una sociedad democrática si las elecciones no son verdaderamente representativas y no nos dicen nada sobre la seriedad y conciencia de los votantes?

El voto útil presupone sociedades bien constituidas y convencidas de que la democracia, con sus riesgos y peligros, es la mejor de todas las asociaciones posibles, de la que resultarán el progreso y la justicia para la inmensa mayoría de la población. Y ni siquiera el voto en estas circunstancias es siempre válido y legítimo.

En otras sociedades, donde esta opción no está decidida, o lo está sólo a medias, el voto puede ser extremadamente precario, una manera de poner en cuestión e incluso atentar contra las bases de la sociedad, a la que se pretende cambiar radicalmente de sistema. Esto es lo que suele ocurrir cuando se vota “mal”, para destruir las bases democráticas sobre las que se sostiene una misma sociedad, trastornándola y subvirtiéndola, a fin de que cambie o se modifique esencialmente.

Votar “mal” o votar “bien” no es casual; es una manera de decidir si se ha optado por una forma de sociedad —la democrática— o no está claro o, más bien, como ocurre todavía en América Latina o en África, ya no en el Asia, por ejemplo, donde todavía todo parecía en veremos hasta hace poco tiempo. El voto bienintencionado o malintencionado no es anterior a la elección; es, más bien, una confirmación de los pasos previos a la asunción de la validez segura o escasa de la razón electoral.

Los países que no están convencidos de la razón de ser “democrática” de su sociedad suelen votar “mal”. Sólo los que están convencidos y a favor de la democracia votan “bien”. Pero no en todos los casos y siempre quedarán flotando dudas al respecto. Que sólo se resolverán cuando sea demasiado tarde y ya no haya nada que hacer.

© Mario Vargas Llosa, 2021. Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2021.

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Vídeos

. Del IPC real y otras mentiras sanchistas. El Teatro de WiLL, 171021.

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Musica.

.«Otherside» [2000] es el tercer sencillo del álbum Californication [1999] de los Red Hot Chili Peppers. Vía Diana Lobos, 171021.

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Humor

El Roto
Viñeta de El Roto [A. Rábago, España 1947] en El País, 171021

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