Luis Magallanes [Venezuela, 1990], tenor [refugiado en España]

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Luis Magallanes interpretando ‘Dalla Sua Pace‘ de W.A. Mozart [K. 540a, de 24 de abril de 1788], acompañado al piano por Gabriela Montero.

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Luis Magallanes, tenor

Nacido en Zaraza, Guárico, Venezuela, en 1990.

Inicia sus estudios de canto en 2010 en el conservatorio Simón Bolívar con la maestra Margot Pares-Reyna. Debuta en el 2012, como solista en papeles co-primarios en la ópera Bolívar de Milhaud en el T.T.C, dirigida por el maestro Alfredo Rugeles.

En el 2013 ingresa en la Cátedra de Perfeccionamiento Vocal de la Camerata de Caracas, dirigida por la maestra Isabel Palacios, y participa en la ópera Il filosofo di campagna de Baldassare Galuppi.

Actualmente se encuentra refugiado en España, tratando de proseguir su trabajo musical y escapando, literalmente, de la miseria y el hambre revolucionaria del dictador Maduro, el amigo e inspirador de Podemos.

EQM

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La voz de Magallanes, el tenor venezolano refugiado en España

La columnista de EL MUNDO Cayetana Álvarez de Toledo recoge el testimonio de Luis Magallanes, que hoy renace tras el hambre y la miseria: “No quiero hacer nada, no puedo hacer nada, porque quiero trabajar y no puedo porque sólo tengo hambre”

Cayetana Á. de Toledo en El Mundo, 160818.

Venezuela. Ah, la palabra les aburre. Puedo comprenderlo. Incluso las malas noticias tienen que ser variadas para preservar un cierto interés. Además, la desdicha ajena siempre acaba interpelando la felicidad propia. Y la política todo lo contamina. Pero voy a pedirles un esfuerzo. Por mí y por los que tienen peor suerte que yo, que son millones. Me presento. Soy Luis Magallanes. Tengo 28 años y hasta hace un mes he vivido siempre en el sur de Venezuela. En una provincia llamada Zaraza, del estado de Guárico, en la región de Los Llanos.

He visto la pobreza, la miseria y la devastación de un país. He pasado hambre. Mucha. Y mi familia -mi madre, mis hermanos, uno de ellos enfermo, y mi novia, Dayana- todavía lo sufren. A diario. Pero, como les decía, yo sí he tenido suerte. Tengo una buena voz. Soy tenor. Algún día tal vez sea uno de los grandes tenores del mundo. O al menos eso piensa el maestro Plácido Domingo. Mi voz me salvó. Bueno, para ser exactos: mi voz, mi terquedad y un puñado de personas buenas -ángeles terrenales- que lograron sacarme del infierno y traerme a España. Esta es mi historia.

De origen, soy un músico popular. Empírico. A los ocho años cantaba la misa del gallo, la del aguinaldo y canciones folclóricas. Como tantos venezolanos. La música es una institución en Venezuela y se ha institucionalizado. Sobre todo, a partir de la fundación del El Sistema Nacional de Orquestas. Yo entré en un coro de El Sistema en 2010. Cantábamos en fiestas locales. De vez en cuando viajábamos a otra provincia para un concierto. Y pronto me contrataron como profesor de canto en mi pueblo. Daba clases a niños y adolescentes, chicos pobres como yo. Fue así, enseñando, como descubrí el canto lírico, la música docta, mi pasión. Encontré una buena profesora y empecé a viajar a Caracas para recibir clases. Pero entonces todo estalló.

La crisis venezolana viene de lejos. Lo sé bien. Pero fue en 2015 cuando empezó la gran depresión. Yo he vivido la hecatombe con los ojos abiertos. Como si estuviera tomando notas para un reportaje científico. Por ejemplo, el hambre. En Venezuela dejamos de hacer la compra. Hace tiempo que ya nadie va al mercado y que en las neveras sólo hay agua. Si es que la hay, porque en algunas zonas del país ya no llega de forma regular. Tampoco es posible comprar la comida hecha, en la calle, digamos, porque entonces te quedas sin dinero para comer el resto del mes. La comida tiene que ser homemade. Literalmente.

Es el caso de la arepa, menú básico del venezolano medio. Lo habitual es prepararla con harina de maíz precocinada, comprada en el súper. Pero no hay. Y la que hay no se puede pagar con un sueldo normal: tres euros al mes, para que me entiendan. Así que hay que hacerla. Mi pobre madre, a su edad. ¿Una pensión digna? Me río por no llorar. Todos los días se levantaba al alba para conseguir leña. Luego ponía el maíz entero a sancochar y cocer. Durante horas. Para que se ablandara. Una vez frío, mis hermanos y yo lo molíamos a mano. Cada uno un rato. Luego a moldear la masa hasta conseguir la arepa. Una mañana de trabajo. Como cuando no existía la más mínima tecnología, como cuando mi madre era niña y vivía en la indigencia rural. Y tú piensas: de desayunar un sándwich rápido en la calle antes de ir al colegio o a la oficina a fabricar la harina a mano.

Y luego te asalta la primera pregunta: ¿y con qué comemos la arepa? Muchas familias ya no pueden comprar pollo ni carne ni nada parecido. Sólo comen mantequilla blanca, un derivado del queso, más barato que la mantequilla normal, sabroso pero grasiento y poco nutritivo. Y al poco viene la siguiente duda: ya tengo el desayuno, bien; pero al mediodía, ¿qué voy a comer? Y muchos días no tienes respuesta. Y tus vecinos tampoco. Ves que sólo comen pan. Sin nada. Y hay gente que se viene abajo y se deprime y sólo quiere morir. Yo a veces también. Me veo un mediodía, en posición fetal, diciendo: no quiero hacer nada porque no puedo hacer nada, porque quiero trabajar y no puedo, porque sólo tengo hambre. Y pienso ahora en los niños, mis alumnos.

A veces, al llegar a clase, preguntaba: ¿por qué no ha venido hoy Fulano? Y me decían: porque no tiene qué comer. Quedas con amigos a los que llevas un tiempo sin ver y los encuentras delgadísimos. Incluso te ves a ti mismo en una foto y dices: no puede ser que sea el mismo. No te reconoces. «Tengo hambre», se ha convertido en una frase recurrente. En cambio, ya nadie dice: «Oye, te invito a un café». O compras el café, o compras la leche o compras el azúcar. Los tres a la vez, imposible.

Luego, viajar. Ah, viajar. Mi pueblo está a cuatro horas de Caracas en circunstancias normales. En las actuales, a ocho. Si llegas. Yo tenía que estar todos los sábados en Caracas para mis clases de canto. Mi sueldo no me daba para el autobús. Menos aún para compartir un coche. Si pagaba un coche no comía en un mes. Y luego está el problema técnico de cómo pagar. Sólo sirve el efectivo, pero la inflación es tan enorme, elefantiásica, que ya ni siquiera se consiguen billetes. Y cuando los consigues te pasas horas contándolos. Miles y miles de billetes que no valen para nada.

Cada viernes por la noche empezaba mi odisea. Me subía a un coche destartalado de algún conocido. De mi pueblo a otro pueblo. Ahí, autostop. Luego esperar a que pasara un autobús con un asiento libre. O un camión de carga que fuera para Caracas. Y a montarme detrás. Como un paria. Esperando no caerme. Esperando llegar. Queriendo aprender. Queriendo progresar. Y tanta gente tirada por el camino. Literal y metafóricamente.

Los enfermos, por ejemplo. Mi hermano tiene hipertrofia renal. Necesita un trasplante de riñón. ¿Pero quién lo paga? Mi madre trabaja todo el día para comprarle comida. ¿Pero y las medicinas? ¿Y el tratamiento? Cuando oigo a los políticos decir que los problemas en Venezuela son «menores» y «puntuales», digo: no es posible, el mal existe. Una anécdota: una tarde estaba en clase con los niños y, de pronto, entró otra maestra. Tenía la mirada perdida, la que llevan los locos. Los niños se asustaron. Ella se sentó a mi lado y empezó a hacer lo mismo que ellos. A imitarlos. Y cuando cantamos una canción suavecita, se quedó dormida. Y luego se despertó y sin decir una palabra se marchó. Esa pobre mujer tiene una enfermedad neurológica y hace tiempo que no toma sus pastillas.

Porque ya no las venden o porque no puede pagarlas. Otro caso: al lado de mi casa vive una familia con varios esquizofrénicos. Un tema genético. Poco tiempo antes de venirme los vi en la calle. Uno de ellos estaba en plena crisis. Los hermanos intentaban calmarlo. Pero en realidad lo que hacían eran golpearlo. Locos cuidando a locos. Una escena tan terrible, tan desagradable. Mi madre lloraba. Hay mucha gente en situaciones parecidas. Personas que tenían sus enfermedades bajo control y que ahora deambulan, desatadas.

Parecen casos extremos, pero nadie escapa a la humillación. Yo le pedí a mi novia que me remendara los calzoncillos. Nadie reconocería algo así en una red social. Pero así es la vida bajo mínimos. La ropa se ha convertido en un lujo absoluto. Ves cómo se va degradando. Los venezolanos estamos en modo sepia, cada vez más grises. Y luego la higiene personal. He aprendido a partir el jabón en trocitos. Uno para el cuerpo, otro para la ropa. A fabricar mi propio desodorante. Y a dividir la pasta de dientes, para dejar parte a mis hermanos cuando me iba a Caracas. Le hacía un agujero al tubo, sacaba lo que iba a utilizar, y lo sellaba con una grapa.

Te vuelves un superviviente, casi un caníbal. Y se te va olvidando soñar. Yo soy licenciado en educación. Hace poco me encontré con mis compañeros de universidad y se lo dije: nosotros, que soñábamos con graduarnos, con triunfar, y ahora ni siquiera tenemos para comer. Es peor que una tragedia. Cuando ni siquiera basta con trabajar, el espíritu se derrumba. Hay personas que tienen dos o tres empleos y ni siquiera tienen para dar de comer a sus familias.

No lo olvidaré jamás: la mirada de la gente sobre las bolsas de la compra de los demás. Una mirada llena de envidia, lógica pero destructiva. ¿Por qué él puede comprar y yo no? ¿Se lo merece más que yo? Es la degradación del ser humano. Cuando ya nada cuenta. Un muerto más. ¿Y? La gente no se inmuta. Va a llegar un punto en que veremos a un hombre tirado en la calle y le pisaremos la cabeza y seguiremos caminando. Es la deshumanización más profunda y radical. Pero yo me niego a aceptarla. De hecho, me negué.

Hace tres años empecé a escribir a venezolanos influyentes, gente que se había marchado del país. Casi nadie me respondió. Los que lo hicieron me decían: suerte, no te desanimes, sigue adelante… Hasta que escribí a Gabriela.

En Venezuela todo el mundo conoce a Gabriela Montero. Es una concertista famosa. Y también polémica. Muchos la admiran. Otros la odian por sus críticas a la condescendencia de El Sistema y sobre todo de su principal estrella, Gustavo Dudamel, con el chavismo. Yo tenía trabajo gracias a El Sistema, pero una tarde decidí pedirle ayuda. Había llegado a casa hundido. Me sentía tan mal. Tengo un libro de arias de Mozart. Me quedé mirando el retrato de la portada y me puse a llorar. Y a escribir. Le conté a Gabriela mi vida. Le dije quiero hacer música. Quiero cantar. Tengo tanto por hacer. No quiero morirme de hambre. Quiero triunfar. Y Gabriela me contestó.

Me hizo preguntas sobre mi familia y mis objetivos y me pidió que le mandara material, un audio y un vídeo. Me fui volando, bueno, volando… como pude, a Caracas porque en Zaraza no tenía un pianista que pudiera hacerme el acompañamiento. Y así conseguí hacer un vídeo, torpe y casero, y mandárselo. Yo no lo sabía entonces pero el marido de Gabriela es un excelente barítono irlandés, Sam McElroy.

Gabriela le pidió a Sam que me escuchara y Sam se quedó impactado y me escribió. Nunca olvidaré su mensaje. Yo no tenía un teléfono con correo ni internet en casa. Lo recibí una noche en un cibercafé. Sam me hablaba de mis cualidades técnicas. De mis enormes posibilidades como tenor. Me contaba que otros cantantes a los que había enseñado el vídeo opinaban lo mismo. Entre ellos estaba Plácido Domingo. Yo soy un ahogado al que de pronto una mano desconocida rescató del fondo del agua.

Decidimos montar una campaña de crowdfunding para viajar a España. El plan inicial era ir a Valencia, donde está el Centro de Perfeccionamiento Plácido Domingo. Me pedían otro vídeo, un poco más profesional, y dos retratos, de cara y cuerpo entero. Por supuesto yo no tenía dinero para un buen vídeo ni para una sesión de fotos. Ni siquiera para imprimir las partituras. Pero tenía familia y amigos. Cuando pienso en ellos me emociono. Mi primo, con su camarita; mis hermanos, sosteniendo un pedazo de tela a modo de trasera; y yo con los zapatos que me regaló un amigo argentino porque los míos, los buenos, los de concierto, estaban destrozados.

A todos ellos muchas veces he temido defraudar. Lo temí con motivo y todas mis fuerzas cuando Gabriela me envió un mensaje diciendo que el crowdfunding no iba bien. Uno de los patrocinadores se había dado de baja. No teníamos dinero para el billete de avión. Leí esas cuatro líneas una vez, dos veces, tres. Era de noche y me senté en un murito a llorar. Me dije a mí mismo: cómo regreso ahora a casa, cómo le explico a toda la gente que me ha ayudado que ya no voy a España, que he fracasado. A mi madre, al que me dio un poco de arroz, al que me regaló los zapatos.

Pero Gabriela y Sam insistieron. Había que seguir adelante con la campaña y en todo caso estaban dispuestos a pagar ellos mismos el billete de avión. Tenían una estrategia, que entonces yo no conocía. Que yo viniera primero a España, a su casa. Que me tomase un tiempo para la pura recuperación física: comer, dormir. Y que el 1 de septiembre empezara el curso en el Royal Irish Academy of Music de Dublín, uno de los conservatorios más antiguos y prestigiosos del mundo. Así lo haré. ¿Que cómo voy a pagarlo? Tarra Erraught, gran mezzosoprano, me ha ayudado a conseguir una beca de estudios de dos años. En cuanto a la manutención, ya veremos. Gabriela y Sam me han montado otra campaña de crowdfunding, y Gabriela y Sam obran milagros.

El 3 de mayo pasado cogí el avión y dejé Venezuela.

No hay ningún venezolano que alguna vez no haya gritado hacia sus adentros: quiero marcharme, como sea, donde sea, para lo que sea. Pero cuando llega la hora las piernas y el corazón tiemblan. El aeropuerto de Caracas parece una funeraria. Gente despidiéndose sin saber si volverán a verse. Personas con más de 60 años que dejan atrás todo lo que han conocido para empezar de cero. Y, sobre todo, los que se quedan. Los presos. Presos del hambre, la angustia y la desesperanza. Cada día pienso en ellos. En mi madre, mis hermanos y en Dayana, claro. Pero también en los 30 millones de venezolanos, los nuevos parias de Occidente. Me gustaría salvarlos a todos, uno a uno. Traerles a Barcelona, a Madrid, a España. ¡Quiero tener superpoderes! Y sólo tengo mi voz.

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Luis Magallanes interpretando la romanzaMujer de los Negros Ojos‘ de la zarzuelaEl huésped del sevillano‘ [1926], de Jacinto Guerrero [música] y libreto de Juan Ignacio Luca de Tena y Enrique Reoyo. Acompañado al piano por Gabriela Montero.

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Notas.-

Los enlaces en textos propios son aportados por EQM. En los ajenos sólo cuando así se indique con un color azul. También es cosa de EQM, por discutibles razones de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace correspondiente.

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17A: ZPedro y sus quita y pon pronacionalistas

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Ya vale todo

Lo de ayer, en la todavía Plaza de España en Barcelona, fue otro espectáculo bochornoso más, inconstitucional, propiciado por los mismos progolpistas que ampararon la declaración unilateral de independencia, es decir, el golpe de Estado Institucional impulsado, en comandita, por los políticos presos y/o fugados, con toda la estructura administrativa y social cómplice.

Y ello a pesar de que a la cita acudieran sólo cuatro gatos, además de las víctimas supervivientes, familiares y representantes políticos. Y de que la lluvia esperó a que culminaran delictiva acción consentida por el Estado. Los secesionistas cowboys del lazo amarillo tiene muy claro que, aun teniendo la llave de la penitenciaria donde se encuentran algunos de sus líderes, lo más que pueden conseguir si no se limitan al delictivo pancarteo es engrosar el número de presidiarios.

En cambio, su actual nivel de delincuencia les garantiza seguir negociando con ZPedro nuevas competencias del Estado y plata del ‘resto de España’, a cambio de que el osado muchacho pueda seguir pisando la moqueta presidencial de la Moncloa, gracias a sus escaños en el Congreso.

‘El Rey de España no es bienvenido en los Países Catalanes’

Digo que la actuación de ayer fue delictiva porque no concibo que en Derecho democrático se confunda la libertad de expresión con la colocación de una gigantesca pancarta [12×2 metros, véanla en la viñeta] contra el Jefe del Estado, boca abajo, tratado como persona non grata y representante de un Estado tercero, suscrita, por si algo faltara, en nombre de unos inexistente países fruto de sus fascistas ilusiones imperialistas.

Aun con la gravedad de lo expuesto, nada comparable con la permisiva y temeraria actuación del Ejecutivo español, quien, en presencia de su Presidente y de la Delegada del Gobierno, no solo no movió un dedo decisorio y efectivo para evitar tal afrenta sino que, como después confesó públicamente la segunda, la pancarta podía “poner en riesgo a las propias víctimas, a los reyes y a las más altas autoridades del Estado presentes” dado que tapaba por completo cuatro grandes ventanales, desde donde realizar una escabechina o un magnicidio hubiera sido coser y cantar.

Porque, no se lo pierdan, consecuentemente, en el piso en alquiler del que colgaba el agravio a todos los españoles, no había otra policía del Estado que los Mossos… -tan fiables ellos, como es bien sabido- los cuales parece que no la retiraron porque a nadie se le ocurrió pedirle al juez de guardia que ordenara lo lógico… Y cuando un ciudadano lo intentó por su cuenta, cuenta que le amenazaron con detenerle.

Lo cual me hace preguntarme, por otra parte, si aquí es legal que un alguien coloque una pancarta contra el el Jefe de Estado y, sin embargo, es ilegal que otro alguien trate de quitarla…

Que esto lo permita el pobresismo socialista, ese gobernante -es un decir- capaz de borrar al propio Estado incluso de la foto de su twitter de Presidente del Gobierno de España, por las razones personales ya mencionadas o por espurios intereses electorales, da una idea del nivel de corrupción política que soportamos, cuando no amparamos.

Si es que en este país no pasan más cosas por Dios, no quiere…

EQM

pd Fíjense cómo titula el asunto El País y como la tensión la reduce denominando a los constitucionalistas ‘monárquicos’.

Si gustan, no se pierdan tanto el texto de Libertad Digital relatando el caos en torno la pancarta como la reflexión de Teo Uriarte en Fundación para la Libertad, en tono al momento político que estamos viviendo.

La pancarta contra el Rey puso en jaque la seguridad de los asistentes al homenaje a las víctimas del 17-A

La delegación del Gobierno reacciona, exige explicaciones a los Mossos y afirma que la Policía pidió su retirada sin éxito.

Pablo Planas en Libertad Digital, 170818

La Delegación del Gobierno en Cataluña ha reaccionado a la negativa de los Mossos y el Ayuntamiento de Colau a retirar la pancarta contra el Rey que ha “presidido” el acto de homenaje a las víctimas de los atentados islamistas del 17-A. En una nota de prensa emitida horas después del acto, la Delegación asegura que recibido “numerosas muestras de preocupación por una posible vulneración de las garantías de seguridad”. La “vulneración” era la pancarta de quince metros de longitud que se colocó en una fachada de la plaza de Cataluña.

A pesar de que ya han pasado horas del “evento”, la nota de prensa utiliza el tiempo presente: “Esta pancarta ocupa buena parte de la fachada del edificio, impidiendo el control de varias ventanas con vistas directas al acto, lo que puede dificultar la plena seguridad del acto y poner en riesgo a las propias víctimas, a SSMM Los Reyes y a las más altas autoridades del Estado presentes”.

Según el comunicado oficial, “la Jefatura Superior del Cuerpo Nacional de Policía en Catalunya ha exigido la retirada de la pancarta debido al espacio ciego de seguridad que generaba, pero dicho requerimiento ha sido desatendido”.

A pesar de que la delegada del Gobierno, Teresa Cunillera, ha asistido a los dos homenajes “institucionales” a las víctimas, es la subdelegada de Barcelona, Montserrat García Lloveras, en calidad de delegada accidental quien ha enviado una carta al director general de la Policía de la Generalitat y al Comisionado de Seguridad del Ayuntamiento de Barcelona en las que pide “información” sobre “las garantías de seguridad que debían ofrecer en el acto de homenaje a las víctimas de los atentados de Barcelona del 17 de agosto de 2017”.

“El control de las alturas”

Respecto a los Mossos, la subdelegada afirma que “los Mossos d’Esquadra se comprometieron a asumir el control de las alturas del acto de homenaje a las víctimas en Barcelona, y que lo hicieron en una Junta de Seguridad celebrada el 14 de agosto”. Y en cuanto al comisionado municipal, le pregunta “si la instalación de la pancarta ha sido solicitada o no por quienes la hayan desplegado y si se ajusta a las ordenanzas municipales“.

La Delegación del Gobierno adopta un perfil bajo. La subdelegada se dirige a dos “técnicos”, uno de los Mossos, Andreu Joan Martínez i Hernández, exdirectivo de TV3, y otro del Ayuntamiento, Amadeu Racasens, exdirector de la Escuela de Policía de Cataluña, donde se forman los Mossos y las policías locales. La seguridad de cientos de personas ha estado en riesgo porque los Mossos han abortado la retirada de la pancarta cuando ya se habían descolgado por la fachada dos agentes del servicio de rescates de montaña de la policía autonómica. Eran las cuatro de la madrugada. Habían recibido la contraorden de no molestar. El departamento de Interior le pasaba la pelota al Ayuntamiento, competente en materia de paisaje urbano.

Entre las excusas aportadas por fuentes municipales y autonómicas, que la pancarta colgaba de una propiedad privada de un millonario independentista, que el “piso” no había sido “okupado” y que el propietario había dado su permiso. La presidenta de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Elisenda Paluzie, agradecía la labor de los dos “activistas” que habían defendido la “libertad de expresión”. Durante una hora, la seguridad de los familiares de las víctimas, de los Reyes, los políticos y los asistentes al acto ha estado seriamente comprometida, según se desprende de la nota de la Delegación en Cataluña del Gobierno que preside Pedro Sánchez.

El Ejecutivo socialista puso en manos de los Mossos la seguridad en los actos de homenaje y según se desprende de la nota de su delegación, el operativo ha constituido un auténtico fiasco que ha puesto en riesgo la seguridad de cientos de personas.

Políticamente enfermo

Teo Uriarte en Fundación para la Libertad, 150818

Ni siquiera agosto sirve para el descanso ante la vorágine de acontecimientos políticos. No hay tregua. Se echan de menos aquellos años, donde los medios creaban serpientes de verano para mantener el interés, porque la clase política desaparecía del mapa. El sistema funcionaba, la democracia por fin era aburrida. El terrorismo, salvo caso excepcional, con su rutina de muerte casi no era noticia, cada partido estaba en su sitio, y la estabilidad constituía la base para observar el futuro con cierto optimismo.

Ahora, cuando determinados líderes políticos parecen  predicadores anunciando quimeras, revanchas con el pasado, soluciones imposibles, es cuando verdaderamente la inquietud domina el espacio social y nada parece sólido. Hasta el veraneo queda en suspenso tras la última maniobra política o en espera de la siguiente. La inestabilidad política es el origen de tanta inquietud y de tanta pregunta sin respuesta, una inestabilidad que se ha ido creando tras un sumatorio de iniciativas perversas para la democracia.

Se pregunta Luis Ventoso en ABC, o el presidente de la Asociación de Víctimas de Cataluña, por las pancartas de bienvenida de Santi Potros en su pueblo. Otros comentaristas se preguntan por los escraches a Casado en Vitoria o a Inés Arrimadas en diferentes localidades catalanas, o por qué el nacionalismo prepara protestas al rey cuando aparezca en el acto de conmemoración a los atentados yihadistas en Barcelona. Vemos que no hay respeto por el adversario, convertido en enemigo, especialmente si lleva o se le adjudica el calificativo de derecha, hoy extrema derecha, y se acepta no dejarle hacer declaraciones en la calle o manifestarse en público.

Hay aquí, en España, quienes se consideran legitimados a arrebatarles a otros sus derechos, su libertad e, incluso, su jerarquía institucional. Evidentemente, no existe una cultura republicana-liberal, democrática. El presidente del Gobierno osa calificar a la derecha democrática de extrema derecha, por lo que no es sorprendente que el presidente de la Generalitat, redactor de textos supremacistas, califique a Ciudadanos de fascista. Los escraches en Vitoria o localidades de Cataluña tienen su origen en determinado uso de descalificaciones desde altas esferas del poder.

Las preguntas ante homenajes a etarras, en el presente, tienen su contestación en decisiones adoptadas por el Gobierno y el partido en el poder en tiempos de Zapatero. La legalización de HB por el Constitucional, contradiciendo al Tribunal Supremo, por presión del sector zapaterista del PSOE, supuso la asunción de la no condena del pasado terrorista de ETA por parte del mundo radical legalizado. A cambio de algo tan perverso como su condena en el futuro “si se produjera”.

Una especie de amnistía política que permitía la supervivencia de los colectivos y del discurso que hoy dan cobijo a Potros y a todos los que salgan de la cárcel sin mácula de arrepentimiento o distanciamiento de ETA. Es decir, no tenía ningún preso que arrepentirse, pues se asumía por el Constitucional no condenar el pasado terrorista por parte de HB. Se hicieron las cosas desde el Gobierno para que este acontecer de pancartas y recibimientos se produjera. No hay de qué sorprenderse hoy, ni otorgar toda la perversión al abertzalismo.

En su día, todos los excarcelados por la anulación de la doctrina Parot, hicieron en Durango una masiva rueda de prensa en la que pudieron lanzar el discurso legitimador de su comportamiento. Podían hacerlo porque el Constitucional había abierto ese espacio subversivo protagonizado por personajes con graves delitos a sus espaldas. El actual Delegado del Gobierno en Euskadi, voluntariosamente anuncia hoy que va a prohibir los recibimientos a excarcelados, cuando su partido potenció la legalización de lo que había sido el mundo de ETA.

A ver cómo lo impide ahora. No harán apología de un terrorismo para el futuro, pues el pasado legitima el futuro. Les es suficiente, máxime en este ambiente en el que el Gobierno retira el recurso ante el Constitucional por la ley de abusos policiales surgida en el Parlamento vasco. Y se legalizó a Batasuna cuando ETA estaba policialmente derrotada.

Las decisiones adoptadas en el pasado por un talante que ha dejado huella en la estrategia del PSOE, llevan al presidente del Gobierno a declarar su rechazo a cualquier dinámica judicial ante la rebelión del nacionalismo catalán. O se explicó mal, o demostró una ignorancia peligrosa sobre la independencia de los contrapoderes en una democracia, un lapsus que podría ponernos enfrente de un aventajado “bolivarianismo doméstico”. Aunque sea útil “desinflamar” el problema catalán, como desea Sánchez, lo será cuando el Partido Socialista sea capaz de sostener un debate desde parámetros constitucionales frente al secesionismo -más que dudoso ante su limitado nivel de cultura política-.

Sánchez debiera tener muy presente, porque supondría la quiebra del Estado constitucional, que mientras los interlocutores sean los secesionistas, y no el PP y C´s, el sistema se destruye. Sin un núcleo constitucional no pervive el funcionamiento político. Pero pudiera ser que no sea consciente de ese riesgo, o que no le importe. Que lo primero, y único para él, sea el acceso al poder a cualquier precio, y si de paso salva de su desaparición al partido socialista, su comportamiento queda justificado. Sin núcleo constitucional el sistema está políticamente enfermo.

Sin embargo, este acercamiento por parte del Gobierno a la subversión, no es más que la coherente consecuencia de la convergencia contra el PP que le dio a Sánchez la presidencia del Gobierno. Apoyo al que tendrá que responder modulando a la baja su respuesta a la rebelión nacionalista, incluso aceptando la ilegalidad. Mientras Sánchez esté más cerca de Torra que de Casado o Rivera, la deriva del sistema hacia su disolución es evidente.

Lo que busca Sánchez es ganar tiempo para poder salvar a su partido de la crisis agónica que padecía. Pero un comportamiento inteligente, difícil de llevar a cabo por la enajenación ideológica que padece su generación, pudiera consistir en arrastrar al nacionalismo catalán a una disparatada dinámica de rebeldía, desórdenes públicos -mientras que el dialogante es él- y aplicar esta vez seriamente el 155, a lo que ni el PP ni Cs se iban a negar, y convocar elecciones en plena gloria como patriota pacificador. Una jugada demasiado inteligente. Antes cometerá errores, como mandar al Rey ante los escraches el día 17.

Constitucionalmente enfermo, otra posible respuesta.

La defensiva actitud de Rajoy ante el secesionismo sólo vino a complicar aún más el problema. La actitud de concesiones de Sánchez ante la rebelión es contraproducente. Lo único que va a proceder es a animar aún más la agitación nacionalista, y que finalmente tenga que asumir la disyuntiva de la secesión de facto o aplicar un 155 que suponga la suspensión de la autonomía.

Se admiraba un comentarista en ABC -es curioso que los comentarios laudatorios del republicanismo vengan de la “derecha”-la izquierda hace tiempo que cayó en una suerte de nihilismo- del canto masivo de la Marsellesa de los ciudadanos franceses al abandonar el estadio de futbol ante los crueles atentados terroristas que en esos momentos asolaban París. La muestra patriótica de la ciudadanía es de admirar, pero es que allí existe una cultura republicana liberal asumida por la mayoría donde determinados principios y valores son incuestionables.

Aquí, donde ni se puede consensuar una ley de educación, cualquier tema de estado es cuestionable, nuestra propia nacionalidad, las fronteras, el idioma común, todo ello ha acabado por ser denominado “facha” por la izquierda. La identidad, la discriminación positiva, el privilegio, la diferenciación hasta lo extravagante, el particularismo, el romanticismo conmovedor, y el odio a los otros, a los de al lado, a los compatriotas, y la solidaridad exótica, son el fundamento ideológico, reaccionario, de la izquierda autocalificada progresista. Si en España existiera una extrema derecha de verdad, esta izquierda progresista podría ser consciente de que participa en la mayor parte de sus planteamientos.

Con la Constitución del 78 los españoles nos dimos un ordenamiento político a “la francesa” en sus elementos fundamentales, igualdad, fraternidad, libertad, y humanismo brillan poderosamente. Salvo en cuestiones autonómicas, donde se coló el viejo régimen, es fundamentalmente un ordenamiento republicano-liberal. Sin embargo, el pensamiento político dominante es tradicionalista, romántico, reaccionario, promovido especialmente por la periferia autonómica.

Mientras las instituciones centrales gestionan, las autonomías, y no solo las nacionalistas, fomentan los discursos hacia el pasado, la legitimidad de los derechos históricos, frente a la certeza jurídica y al racionalismo. Proponen el descuartizamiento territorial de España mediante la exaltación a nacionalidad histórica de cualquier autonomía, la apología del localismo, del folklore y la tradición, de cualquier rescoldo idiomático que perviva. Izquierdas y derechas sin distinción -salvo Ciudadanos- beben del mismo pasado pre-liberal pero sin punto de conexión, porque para ambos la cohesión nacional, un espacio político común, no existe.

Frente a la tendencia racional hacia la unión -para ello se inventó la democracia-, la integración humana en colectivos políticos más amplios -del que en su día se hizo participe el socialismo, no así el anarquismo-, se produce la vuelta al pasado y a la dispersión, para provecho de los caciques locales, lo que atrae tanto a la derecha como a la izquierda. La derecha española, salvo excepciones, no supo separarse de un nacionalismo tardío y conservador, que poco tiene que ver con el admirado republicanismo mostrado por los aficionados al fútbol en París aquel trágico día.

Los del PP para mostrar su patriotismo no tienen mejor idea que mandar a varios de sus ministros a cantar “El Novio de la Muerte” ante la procesión malagueña de la Legión, un acto religioso militarista, añejo, de difícil anclaje democrático, o ir de procesiones, la vieja España de las cadenas, aunque también en ellas puedan coincidir con muchos cofrades de izquierdas. Pero el problema más grave no es que la derecha tenga un poso cultural tradicionalista de la nación, y que vaya a cantar el Novio de la Muerte, es que la izquierda, incluida Podemos, surge seducida por derechos históricos, carlismos y nacionalismos periféricos, más que por una España, la de Cádiz, Riego, Espartero, Prim, Azaña ……, como realidad democrática por obra común de su ciudadanía.

 La derecha cree en la España de los Reyes Católicos, la izquierda aún no ha asimilado la de Cádiz, menos la del 78, se conforma con enfrentarse a la derecha, demasiada distancia entre ambas concepciones políticas, inexistencia de espacio común, que en el Reino Unido o Francia lo promovió el republicanismo. Sin un Cádiz y una Constitución del 78, no hay solución, unos seguirán con los Reyes Católicos -algo es algo- y los otros perdidos en los particularismos, la diferenciación, el cainismo y en la exclusiva reacción política. En cuanto a la amenaza secesionista simplemente decir que su líder resulta una parodia de los pretendientes carlistas en el exilio, con corte incluida.

Los bolcheviques, tras teorizar sobre la revolución permanente, saltar del viejo régimen a la revolución socialista sin pasar por el estadio político liberal, y añadir a ello la teoría del eslabón más débil, empezaron a señalar a España como el siguiente lugar revolucionario por poseer en cierta forma la falla histórica del liberalismo. Habían descubierto en Rusia el salto del viejo régimen al soviet, en España observaban un marco profundo de contradicciones entre el antiguo régimen, que no acababa de desaparecer, y la irrupción de un importante movimiento obrero, su inconveniente en el caso español, para la ortodoxia comunista, es que el movimiento obrero estaba fuertemente influido por el anarquismo.

Pero su deducción no era del todo falsa, en España se carecía de un espacio, la nación, y unos valores, republicano-liberales, que sostuviesen la convivencia política. Las derechas hoy se debaten entre el centralismo decimonónico y la apología a lo regional seducidos por el historicismo, y la izquierda por todo que ponga en crisis la política y el Estado -ambos burgueses, que diría cualquier anarquista- yendo a refugiarse en lo periférico y negando la existencia de la nación, también bajo la falsa legitimidad del historicismo. Una mera ideología antisistema.

Sin un espacio compartido nacional España está en una profunda crisis, no es gratuito que el presidente actual lo sea por obra de todos los que se la quieren cargar. Un modelo coherente para la política sería la existencia de una derecha de origen tradicionalista y talante conservador, que lo es, pero que no ponga en entredicho la unidad política llevada por su otra alma carlista, virtud necesaria para que el sistema de convivencia perviva. La izquierda desafortunadamente desde hace años carece, en unos casos, de proyecto de unión política, y en otros está declaradamente en contra de la convivencia nacional, le sobran las derechas, la “extrema derecha” que tanto gusta calificar desde las filas del socialismo.

O se recompone el consenso constitucional y la izquierda asume el pasado republicano-liberal español y evita concederle el monopolio de la defensa de la unidad nacional a la derecha, con su bagaje conservador, o continuaremos en una espiral de deterioro político donde los homenajes a etarras y los escraches callejeros serán sólo el prólogo de lo peor. Y los moderados del PSOE tendrán que volver a la aventura del 34 a Asturias, aunque no les guste.

Eduardo Uriarte Romero

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Notas.-

Los enlaces en textos propios son aportados por EQM. En los ajenos sólo cuando así se indique con un color azul. También es cosa de EQM, por discutibles razones de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace correspondiente.

Aretha Franklin [EEUU, 1942-2018], cantante y compositora

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Jimmy Lee‘ [1986], compuesta por Narada Michael Walden, Lisa Walden, Preston Glass y Jeffrey Cohen. Videoclip ArethaFranklinVEVO, 1986.

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Won’t Be Long‘ [1961]. Aretha Franklin. Compuesta por J. Leslie McFarland [EEUU, ?]. The Steve Allen Show, 1964.

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(No, No) I’m Losing You‘ [1965], compuesta por Joy Byers, Robert Mersey y Belford Hendricks. Shindig!, 1965

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(I Can’t Get No) Satisfaction‘ [1965]. Compuesta por el cantante Mick Jagger y el guitarrista Keith Richards, de  The Rolling Stones [EEUU, 1962]. En televisión, 1967.

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Dr. Feelgood (Love Is A Serious Business)‘ [1967]. Compuesta por Aretha Franklin y Ted White [EEUU, 1930]. En directo, Amsterdam, 1968.

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Don’t Play That Song (You Lied)‘ [1962], compuesta por Ahmet Ertegün [EEUU, 1923-2006] y Betty Nelson [EEUU, 1929-2018]. En Cliff Richard Show, 1970.

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I Say A Little Prayer‘ [1967], compuesta por Burt Bacharach [EEUU, 1928] y Hal David [EEUU, 1921]. En Cliff Richard Show, 1970. Subtítulos en español.

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Mary Don’t You Weep‘ [s. 1915], canción espiritual negro, ya tradicional. que se remonta a la Guerra de secesión [1861-1865]. En directo, Soul Train, 1970.

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Spirit In The Dark‘ [1970], compuesta por Aretha Franklin. En directo, Fillmore West, 1971.

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Eleanor Rigby‘ [1966], compuesta John Lennon [Reino Unido, 1940-1980] y Paul McCartney [Reino Unido, 1942]. En directo, 1971.

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Rock Steady‘ [1971]. Compuesta por Aretha Franklin. En televisión, 1972.

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Something He Can Feel‘ [1976]. Compuesta por Curtis Mayfield. En The Midnight Special, 1976.

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Respect‘ [1965], soul compuesto por Otis Redding [EEUU, 1941-1967]. En la versión que ella interpretó en el film ‘The Blues Brothers‘ [1980], de John Landis

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Ain’t No Way‘ [1968], compuesta por Carolyn Franklin [EEUU, 1944-1988]. En directo, Park West, 1985.

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Jimmy Lee‘ [1986], compuesta por Narada Michael Walden, Lisa Walden, Preston Glass y Jeffrey Cohen. Videoclip ArethaFranklinVEVO, 1986.

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The Makings Of You‘ [1970], compuesta por Curtis Mayfield [EEUU, 1942-1999]. Con el propio Curtis en entrevista televisiva de 1994.

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A rose is still a rose‘ [1997], compuesta por Lauryn Hill [EEUU, 1975]. Videoclip oficial ArethaFranklinVEVO, 1998.

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Until You Come Back To Me (That’s What I’m Gonna Do)‘ [1967], compuesta por Morris Broadnax [EEUU, 1931-2009], Clarence Paul [EEUU, 1928-1995] y Stevie Wonder [EEUU, 1950]. Con Stevie Wonder en Soul Train Lady, 2005.

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O Holy Night‘ [1847], compuesta por Adolphe Adam [Francia, 1803-1856] -con letra original francesa de Placide Cappeau [Francia, 1808-1677]- y John Sullivan Dwight [EEUU, 1813-1893]. En directo, The View, 2008.

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My Country, ‘Tis of Thee – America‘ [1831], himno patriótico estadounidense, con letra de Samuel Francis Smith [EEUU, 1808-1895], basado musicalmente también en el himno patriótico ‘Dios Salve a la Reina‘. En directio y con motivo de la toma de posesión de Obama, 2009.

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(You Make Me Feel Like) A Natural Woman‘ [1967]. Compuesta por Carole King, Gerry Goffin y Jerry Wexler. En directo, Kennedy Center Honors, 2015, durante el homenaje a Carole King y con un emocionado Obama.

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Oh Me, Oh My (I’m A Fool For You Baby)‘ [1969], compuesta Jim Doris. En directo,  New Jersey Performing Arts Center, 2015.

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Day Dreaming‘ [1972]. Compuesta por la propia Aretha Franklin. La fotografía pertenece a la carátula [en color] de su álbum ‘La Diva‘ [1979]

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Aretha Franklin fue una extraordinaria cantante de soul, R&B y gospel.

Nació en 1942 en Memphis (Tennessee). Apodada como «Lady Soul» o «Queen of soul» («La Dama del Soul» o «La Reina del Soul»), es para algunos una de las artistas más influyentes en la música contemporánea, en el puesto número uno de los «100 cantantes más importantes de todos los tiempos» de la revista Rolling Stone.

A mediados de la década de 1960 se consolidó como estrella femenina del soul, algo que usó en favor de los derechos raciales en Estados Unidos, siendo un elemento influyente dentro del movimiento racial y de la liberación femenina.

[+ Wikipedia].

Top 10 US Hot 100 singles:

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NOTAS.- Enlaces [en azul], corchetes, negritas [con perdón], imágenes y vídeos de diversa procedencia son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

A Lopetegui, ahora sí, le va a caer la Mundial !!!

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El Atlético de Madrid gana mericidamente la Supercopa de Europa al vencer ayer al Rela Madrid por 2-4

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Lopetegui y el Real Madrid

Lopetegui y su Madrid

  • Lopetegui no tiene la talla que precisa un R. Madrid: carece de la autoridad y de la experiencia necesaria para ello. Ayer, lo demostró con creces.
  • Lopetegui todavía no se ha enterado de que Isco es un bluf que carece de ritmo, hace como que persigue al contrario cuando se la quitan, no tiene velocidad, se regatea a si mismo, que juega hacia atrás y que a la media hora de estar en el campo ya no puede ni con él. No tiene categoría para ser titular.
  • Lopetegui sustituye a Isco por Lucas Vázquez al menos con media hora de retraso.
  • Lopetegui pretende, estúpidamente, que dos grandes jugadores, Bale y Benzema, además de hacer lo que saben, se conviertan en goleadores, haciendo olvidar al excepcional Ronaldo.
  • Asensio tiene tan gran técnica como sangre de horchata. Y eso le va a costar modificarlo.
  • Casemiro es muy bueno en lo suyo cuando está en plena forma; cuando no, como ayer, es un desastre.
  • Carvajal no está en forma y sigue centrando a la olla.
  • Ramos ha comenzado su decadencia y, consecuentemente, consolida sus codazos.
  • Keylor, con la llegada de un superior Curtois, no volverá a ser el mismo en el R Madrid.
  • Ceballos no tiene categoría para estar en el Real Madrid y menos en una final.
  • Mayoral no tiene categoría para estar en el Real Madrid y menos en una final.

El R Madrid y su proyecto para este año

  • El R Madrid lleva varias temporadas planificando pésimamente una plantilla que, a pesar de ello, ha ganado lo que ha ganado gracias al genio goleador y motivador de un excepcional Ronaldo y a la mano izquierda en el vestuario de un respetado y sensato Zidane.
  • El R Madrid debería saber que sus mejores jugadores son ya talluditos y que piensa que es muy difícil que, en este equipo, su ya larga etapa triunfal se alargue para ellos. En consecuencia, debería haber previsto sus ganas de irse y la forma de sustituirles.
  • El R Madrid carece de un gran defensa central que pueda sustituir a Ramos o Varanne. Carece de un gran medio atacante que pueda sustituir a Kross o a Modrić [la cesión de un Kovačić harto, le va a costar caro]. Carece de un medio defensivo que pueda sustituir al irregular Casemiro. Carece de delanteros goleadores.
  • El R Madrid, con el apoyo de parte de su afición, ha menospreciado el valor y la importancia de Ronaldo desde que este llegó al club y, en consecuencia, no le ha protegido suficientemente ante Hacienda ni ante los silbidos propios.
  • En consecuencia, tanto Ronaldo como Zidane y Kovačić han hecho muy bien en marcharse del R Madrid, porque lo que hay se veía venir. Modrić y Bale se han quedado por los pelos, ya que, como es lógico, piensan que aquí ya ha hecho todo lo que tenía que hacer y en otros países [R Unido, Italia, etc] Hacienda resulta más beneficiosa para los grandes jugadores.
  • El R Madrid, por todo ello, da la impresión de haber caído ya en la cuenta de que esta temporada poco bueno puede esperar, sobre todo en la Champions, porque, obviamente, a nadie más que a él le interesa que gane una cuarta copa consecutiva. Y en la Liga, tanto el Barça como Atlético de Madrid tienen mejor plantilla.

Esto es lo que hay. Y me da la impresión de que Lopetegui no se comerá las uvas en el club.

Ojalá me equivoque porque, como madrididista que soy, me gusta ver jugar bien al R Madrid, que tenga un equipo compensado y que la afición apoye a sus figuras y deje de inventarse -con la ayuda de los medios- imaginarias estrellas que acaban estrelladas.

EQM

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Notas.-

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De maldades, mentiras y viceversa

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¿Hacia un sinsentido común?

Maldad

En mi modesta opinión, toda maldad suele suponer una carencia de quien [individual o colectivamente], por el motivo o la causa que sea, actúa fuera de un orden ético -sentido y respetado comunmente- tratando de querer para los demás y en su propio beneficio [individual o colectivo], lo que para él no desea.

Cosa distinta es la responsabilidad en el ejercicio de tal maldad, sujeta a múltiples factores de lo más variopinto y que el Estado de Derecho trata de disminuir en sus efecto dañinos aplicando los correspondientes código sancionadores -con  sus circunstancias eximentes, atenuantes o agravantes- y, al tiempo, mediante políticas de prevención básicamente educativas o de aislamiento.

Se trata, pues, de carencias [individuales o colectivas]  en materia de comunes principìos éticos, de respeto a los comunes códigos de conducta y de convivencia, respecto a las distintas identidades colectivas que conforman la sociedad y en las que la maldad es fruto de alguno de los tipos de tal anomia.

La actual sociedad occidental agrava tal problema con la proliferación o el resurgimiento de identidades colectivas [feminismo y género o nacionalismo localista, por ejemplo] que tratan de imponer al resto de la sociedad sus específicos, discriminatorios y desvertebradores principios y códigos de conducta.

Y ello, precisamente, es lo que está acentuando unos síntomas de los que el poder común no quiere ocuparse porque le resulta, por el momento, más cómodo, permitir la supremacía de los colectivos identitarios más agresivos, frente a la inoculada, suicida e ignorante inocencia de la indefensión colectiva, ese desconcertante buenismo.

Teniendo, pues, alarmantes síntomas -e incluso datos- de lo que está sucediendo, ya casi nadie se atreve a aventurarse en la investigación de las causas porque ni siquiera las ya descubiertas son puestas en cuestión por aquel poder con capacidad para erradicarlas.

La posverdad ayuda decisivamente a tal parálisis destructiva.

Muertos y Madrit

Respecto a los textos de Arcadi espada que adjunto, estoy muy de acuerdo con él en que ‘El nacionalismo vasco licuó numerosas veces sus reivindicaciones ayudándose de la sangre’ [con la complicidad del apátrida bipartisimo español, a base de regalías procedentes de nuestros impuestos y competencias, por supuesto].

Los golpistas disfrazan de golpista amarillo carnaval a las víctimas de la masacre yihadista de Bardelona y a algo así sólo es coherente que contribuya alguien como la Gemma Nierga, quien ha dado sobradas muestras de su capacidad de impulsar un pacto con el mismísimo diablo.

El rey debería concentrarse en que los tres poderes se decidan a que el principio de legalidad reine en Cataluña, también manifestándose él con que no saludará a ninguna autoridad regional mientras ello no se produzca. Empezando, obviamente, por ese racista y progolpista que representa al Estado español atacándole y denigrándole.

Y, efectivamente, ese silencio sobre los asesinos muertos, esa regadera de balasera, a los que quizás se les facilitó que no hablaran, dejando sus cuerpos como una regadera y heroificando a los autores de tal  profesionalidad.

Siendo también cierto que Madrit [el poder del Estado español] nunca será París y, en consecuencia, ni se le pasa por la cabeza -y menos al simple ZPedro- ejercer la capitalidad del Estado aun cuando éste no tenga, ni de lejos, la fortaleza del francés…

Otro gallo nos hubiera cantado si, aprovechando la estructura administrativa que Franco había copiado de Francia, hubieramos asentado la nueva democracia a su centralizador modo.

Porque eso -y no otra cosa- es lo que explica que los vasco-franceses y los residentes en la ‘Cataluña del Norte’ estén callados como eso que vds se imaginan, por los siglos de los siglos.

Muy sencillo: París no les ha dado pie, ni manos.

EQM

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Madrid, ciudad de la guerra

Arcadi Espada en El Mundo, 140818

Barcelona, ciudad de paz es el lema de la concentración que ha escogido el Ayuntamiento que gobierna Ada Colau para conmemorar el primer aniversario del atentado de las Ramblas. Son palabras bien escogidas y reveladoras.

Primero, desde el punto de vista histórico. A principios del siglo XX Barcelona fue llamada “la ciudad de las bombas”: no había ninguna ciudad europea con semejante olor a sangre y a pólvora. Ya en gloriosa vida de Ada Colau Barcelona fue la ciudad donde un nacionalista catalán, hoy diputado, mató a un alcalde adosándole una bomba al pecho; donde un grupo de nacionalistas vascos hizo volar un Corte Inglés con los clientes dentro y donde un grupo de nacionalistas islámicos atropelló con una camioneta a todo bicho -eso es- viviente que encontró a su paso. Barcelona, ciudad de paz es una ficción, pero una ficción maligna.

Forma parte del habitual cuento de la ficción que se explican los catalanes. Por alguna razón extravagante los catalanes han decidido que son más pacíficos que el resto de la Humanidad. Acaso conscientes de su patética pretensión de carácter y cuando operaba en el territorio alguna forma, aun rudimentaria, de la ironía, fue popularísimo un estribillo que se cantaba en las juergas y que dice: “Som gent pacífica i no ens agrada cridar”. La peculiaridad era que se repetía una y otra vez, en voz cada vez más alta, hasta que los cantores morían desgañitados.

Pero en el lema no hay solo la mentira fáctica o un wishful thinking tan compartido por los humanos que deviene en absolutamente banal. Lo que acaba por propiciar que se convierta en un lema, lo que dice con una indecibilidad casi hermética, lo que no se ve pero deslumbra son los dos adverbios vinculados: «Aquí no». Un pobre hombre nacionalista, que en razón de serlo llegaría a vicepresidente del gobierno catalán, acertó a expresarlo hace años con milagrosa bajeza cuando le pidió a ETA que antes de atentar mirara donde lo hacía.

La petición no era hija solamente de la exigencia tribal que trata de proteger el nosotros a cuenta de los otros. Revelaba, sobre todo, la desesperada necesidad de mantener sin profanaciones la catalana tierra. Los catalanes saben que el terror y los asesinatos existen. Son gente realista y saben también que su capacidad de evitarlos es ciertamente relativa. Por eso se limitan, con civilizada cortesía, no a pedir que desaparezcan, que ya lo comprenden, sino a pedir que no les afecten. Aquí no.

Lo que no han podido tolerar del atentado de las Ramblas fue que quebrara el llamado hecho diferencial.

Collage de Leonard Giovannini en el Blog de Arcadi Espada, 120818, sobre la base de ‘The Discreet Messenger‘ (1767), obra de François Boucher (Francia, 1703-1770). Aquí, el collage, en grande. Ver infra el texto de Giovannini.

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La ridiculización de los muertos

Arcadi Espada en El Mundo, 120818

Mi liberada:

Sobre los cadáveres descompuestos -gracias a lo que el nacionalismo hizo con ellos la descomposición fue inmediata- del atentado islamista de las Ramblas, el Valido ha dicho que el Rey no es bienvenido, porque Cataluña no tiene Rey. Su intención es que los asistentes al duelo del viernes en la plaza de Cataluña exhiban ese rechazo y así el recuerdo a las víctimas conviva con una protesta antimonárquica y antiespañola. Nada nuevo. Es lo que sucedió hace un año en la manifestación que tomó como excusa el atentado islamista. Nada nuevo tampoco, conceptualmente hablando.

Òmnium Cultural, una de las asociaciones supuestamente cívicas comprometidas en el Proceso, elaboró a los pocos días del crimen un vídeo donde insinuaba que las autoridades españolas habían organizado la matanza para boicotear de manera drástica el camino hacia la soberanía. Las intenciones del Valido respecto a la Monarquía siempre han sido transparentes. Poco después de que el presidente Sánchez le recibiera en La Moncloa alabó un referéndum que la podemia organizó este junio en su reino de Vallecas:

“No debe ser una anécdota», dijo el Valido, «sino el inicio de decenas y decenas de referéndums que se pueden hacer en municipios de España”.

Es difícil recordar una instrumentalización tan alta y apoteósica de los asesinados en la historia reciente. Y tiene mérito porque la democracia española ha convivido con un riego de sangre, por goteo, pero continuo. Llama la atención en este caso la distancia que existe entre la razón de los muertos y la de los usurpadores de su muerto. El nacionalismo vasco licuó numerosas veces sus reivindicaciones ayudándose de la sangre; pero aunque el brebaje fuera repulsivo tuvo cierta coherencia molecular.

Las víctimas de Barcelona, por el contrario, lo fueron a causa de una religión extranjera, dándole a extranjera todo el peso que lleva la palabra en circunstancias radicales como las del párrafo: extranjera en el espacio y en el tiempo, y por siempre extranjera respecto a las dos condiciones. El que los muertos de Barcelona acaben vistiendo el sudario cromáticamente vociferante de la cubana cuadra con la decadencia moral de los nacionalistas, pero la lleva hacia un burlesque siniestro: la ridiculización de los muertos es una maniobra política con pocos precedentes.

El Valido y sus comandos -de uno de ellos forma parte su hija- son, en cualquier caso, grandes expertos en hacer títeres de las víctimas. Hasta tal punto que obligar a unos cadáveres australianos, canadienses o portugueses, asesinados por el yihadismo, a gritar Visca Catalunya lliure o Mori el Rei no es la mayor de sus hazañas. La mayor fue la de inventarse el 1 de octubre, con la colaboración de la burriciega prensa extranjera, los centenares de víctimas a cuenta de la policía.

Y hay que reconocer tanto su pericia como el ancho de banda moral al periodismo realmente existente: los cerca de mil heridos (la cifra la dio ayer el abogado de Puigdemont, que pide que declaren en el juicio del próximo otoño) inventados por el nacionalismo han acabado por verse mucho más que las 146 víctimas de los asesinos de la camioneta y de Cambrils.

Dadas estas circunstancias ningún ciudadano tiene que pisar el próximo viernes la cercanía del Valido ni de ninguno de los miles de nacionalistas que apoyan su estrategia. El primero que no debe hacerlo es el Rey de España, y del Rey abajo, ninguno. El Valido ha dado una orden inversa al Rey. No vaya a Barcelona, porque no será bien recibido. Y el Rey se apresta a cumplirla, yendo a Barcelona. Es un grave error, del Rey y del Gobierno también responsable de sus pasos.

El error se extiende al de la inactiva Sociedad Civil Catalana que ha salido de su último sopor para convocar a los ciudadanos al acto de la plaza de Cataluña. Sociedad Civil es lo que diríamos una organización especializada. Su paso al frente me recuerda el que dieron las asociaciones colombófilas cuando llamaron a los catalanes a desagraviar al presidente de la Generalidad y de Banca Catalana. Sociedad Civil está para limpiar e higienizar las calles catalanas afectadas por la peste amarilla; pero no tiene mayor competencia para convocar a un acto de duelo por las víctimas del terrorismo yihadista. Si lo hace es por política: para tocar las palmas tratando de acallar así los abucheos.

El Rey, el Gobierno y los partidos y asociaciones constitucionales tienen ocasiones diarias para plantar cara al nacionalismo. Para demostrar que el Rey va adonde le da la gana y en las circunstancias que le da la gana, porque, como si dijéramos, son los lugares los que van a él y no él a los lugares. Del Gobierno, que tiene la cara tan dura, para qué hablar: nadie como la ministra Batet lo habrá tenido más fácil para que sus senos bullan al tiempo que la bandera libre e igual de España. Y los partidos y asociaciones civiles que quieren defender la democracia no es poden girar de feina, como dice aquel industrioso refrán del tiempo en que los catalanes trabajaban.

Pero ni instituciones ni ciudadanos sensatos deben aceptar esta vez el marco podrido que les plantea el nacionalismo, a riesgo de pudrirse con él. Porque están los muertos. Lo que los vivos deben a los muertos, que es la memoria del silencio. Allá se ahumen los nacionalistas en su fuego fatuo. Allá planten sus bolardos morales. Allá se ahorquen sin réplica en su neolengua. Los demócratas tienen mil maneras de celebrar el duelo. Algunas, por cierto, en Madrid, capital del Estado, porque el yihadismo tanto en Atocha como en las Ramblas atentó en España. Mil maneras sobrias, conmovidas, delicadas, apartadas de la peste. Maneras que deberían ser rigurosas.

El rigor es importante. Casi siempre las conmemoraciones de los crímenes de un atentado terrorista muestran un afrentoso vacío. Como si en una frase subordinada faltara una cláusula. Están las víctimas, sí. Pero jamás los asesinos. Nadie dice una palabra sobre los asesinos. Nadie osa decir por qué murieron los que murieron. En las conmemoraciones la muerte es siempre una enfermedad. Una abstracta ejecución del destino. No se comprende esta injusta falta de protagonismo de los asesinos.

Piénsalo sabiendo que el acto del viernes lo presentará Gemma Nierga. Una especialista en la sublimación de los asesinos. Y la más indicada para, una vez limpia de ridículas adherencias la escena, gritarle al Rey y al Valido, con fémina fuerza equidistante, lo que el mundo espera en vilo: “Ustedes que pueden, dialoguen”.

Y sigue ciega tu camino.
A.

Ilustración de Ulises Culebro ‘ULISES‘ [México, 1963] para el texto de Arcadi Espada

Impresión de burgués evanescente

De Leonard Giovannini en el Blog de Arcadi Espada, 120818, acompañando al texto del periodista.

Hoy plagiamos de nuevo a François Boucher. K lee su carta en el camposanto, adonde se ha llegado para pintarrajear de amarillo las cruces y lápidas.
No hay mejor pasatiempo que retirar cruces amarillas, o repintar sus extremos de rojo para hacer de ellas banderas de España, o atropellarlas (si me permiten Vds.). Pero hacerlo con estas cruces no sería correcto: sería profanar lo profanado. La pintura es de K, las cruces pertenecen a los muertos. Busquemos hoy otro lugar para honrarlos y caigamos mañana sobre la pintora con todo el peso de la ley.
No hay nada peor que un tonto hacendoso. A esta muchacha la dejas suelta y te pinta de amarillo qué sé yo, Auschwitz. Incluso generaría, en su afán, un nuevo mito fundacional: sobre la sangre de las víctimas, en las Ramblas, sería capaz de pintar cinco barras amarillas. Nuestra wifreda pilosa.

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Notas.-

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I Say a Little Prayer [EEUU, 1967], de Burt Bacharach y Hal David

Esperando que Aretha Franklin se recupere…

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I Say a Little Prayer [1967]. Compuesta por Hal David [letra], y Burt Bacharach [música]. En la versión más famosa: la de Aretha Franklin [aquí en la televisión, “The Cliff Richard Show” 1970, subtitulada en español]. La grabación original data de 1967 y pertenece a Dionne Warwick.

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En la versión de Dionne Warwick [EEUU, 1940], para la televisión.

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En versión de 1997, de Diana King [Jamaica, 1970], videoclip.

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En versión de Karine Costa [Francia, 1977] para la televisión.

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En versión de 1988, de Bomb the Bass [R. Unido, 1987], con la voz de Maureen Walsh; videoclip.

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En versión de Whitney Houston [EEUU, 1963-2012] & Natalie Cole [EEUU, 1950-2015], para la televisión.

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En versión de Lianne La Havas [R. Unido, 1989] en directo, Tokyo, 2017.

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En una secuencia de ‘La boda de mi mejor amigo‘ (My Best Friend’s Wedding, 1997) dirigida por P. J. Hogan. Interpretada por Rupert Everett y otros integrantes del reparto. 

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Notas.-

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Cojera de patos seleccionados [El Mundo]

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¿A quién beneficiaría la destrucción política de Casado?

Ayer, el director de El Mundo, Francisco Rosell, en su texto dominical, participaba en mediático linchamiento contra Pablo Casado, actual Presidente del PP, a propósito de un subtema que gira en torno a una titulación académica menor, que una jueza ha elevado al Tribunal Supremo en base a unas consideraciones que a más de uno han dejado perplejo y que, sea cual sea el resultado que tal acción finalmente suponga, ha hecho, preventivamente, un gran daño tanto al político como a su partido y, por ende, a un país que necesita más que nunca unos partidos constitucionalistas fuertes y en manos de unos líderes sin otra preocupación que la de regenerar la política española.

Para que cupiera duda alguna, Rosell ha titulado su texto con un vejatorio ‘Casado, ¿un pato cojo?‘ y lo ha hecho acompañar por una de los formidables ilustraciones que, por encargo, acostumbra a realizar el gran Ulises Culebro. Abajo lo tienen, con el texto al completo. Y, de paso, uno de los suyos, escribía un panegírico en la separata Crónica, loando la figura de ‘La hija del Guardia Civil que lleva al Supremo a Pablo Casado‘.

Para indignación de muchos, los lectores habituales del El Mundo ya llevamos al menos todo el mes de agosto contemplando como el periódico hace la competencia a El País a la hora de darle caña a Casado y al PP cuando el verdadero drama actual español es la degeneración que supone tener a un incompetente Presidente del Gobierno, ZPedro, que fue aupado al poder en una moción de censura contra el anterior, Mariano155, impulsada por el PSOE con el imprescindible apoyo de populistas, nacionalistas, golpistas y herederos políticos del terrorismo etarra.

Yo también le preguntaría a Rosell por las cojeras del Errejón expedientado o del ZPedro doctor. O de la cojera de Feijoó por la embarcación de recreo. O por quien/es guardaron su foto o el vídeo de Cifuentes para chantajear al elegido. Y así, podríamos ir destapando las cifuentinas cremas de 40 euros que tanto español acostumbra a guardar entre las pícaras actuaciones sin iva, por favor.

Lo que me repugna, sobre todas las cosas en materia de linchamientos, son las distintas varas de medir por quienes tienen el poder de linchar con eficacia destructora de vida o haciendas. Y en tal sentido admiro a quienes se mantienen en la política despreciando los juicios mediáticos de manos de un periodismo plagado de ejemplos tipo el de Máxim.

Pero para pasar de tales apaleamientos a plantar cara al imperio de la posverdad mediática hay que tener un carácter y una faja que no sé si tiene Casado -ni falta que le debería hacer- desgraciadamente para él y su futuro y desgraciadamente para esa inmensa ciudadanía que no sitúa el famoso umbral por debajo del suyo propio.

Y en esas estamos. Ojalá que Casado pueda -con la ayuda de los suyos y de quienes estamos en contra de cualquier tipo de linchamiento y, particularmente, contra aquellos que suponen un deterioro grave para la convivencia democrática- despojarse de tales ataduras, nunca inocentes, y abordar, libremente, el trabajo regenerador que le han encomendado y que a [casi] todos interesa que resulte satisfactorio.

EQM

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Ilustración de Ulises Culebro ‘ULISES‘ [México, 1963]

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Casado, ¿un pato cojo?

Francisco Rosell en El Mundo 120818

Aquel marido traicionado se presentó hecho un basilisco a las puertas de la sala de cine. Empuñando un revólver, el burlado quiso irrumpir por las bravas para pillar in fraganti a su infiel consorte y vengar la afrenta por su propia mano. En su primera acometida, la aturdida taquillera logró frenarlo en seco: ¡No podía colarse sin pagar!

Ganó unos minutos valiosos para que el acomodador interrumpiera la proyección y alertara del peligro que corrían los furtivos amantes, indicándoles una puerta falsa para su salida de emergencia. Para amparar su anonimato, la sala se mantendría a oscuras. Al momento, entre sombras y murmullos, una pareja puso pies en polvorosa. Lo llamativo fue que a esas dos siluetas fugitivas siguieron otras dos y luego otras dos, y así hasta una docena. Fue tal la desbandada que el cine estaba casi desierto antes de que emergiera el colérico cónyuge.

El incidente aconteció en Berlín y le dio el artículo escrito a Julio Camba, corresponsal entonces. Para suscitar la desternillante risa de sus lectores, la grácil pluma del maestro gallego no hubo de emperejilar aquel lance calderoniano del teutón con cornamenta. Bastaba imaginar el semblante de los escasos espectadores que no quisieron perderse el desenlace de aquel inesperado programa doble, bien por ser gustosos de emociones fuertes, bien porque un alemán no malgasta su dinero así como así.

Resucitando la pintoresca escena, con la salida en fila de a dos de la veintena de adúlteros escabulléndose en tropel al ignorar la identidad del marido resuelto a desquitarse pistola en ristre, no se precisa excesiva imaginación para figurarse el pánico que se desataría si la juez que ha elevado al Tribunal Supremo el máster de Pablo Casado al colegir que hay indicios de delito en el aforado, extendiera sus pesquisas a otros políticos con vicisitudes académicas análogas a las del presidente del PP.

La juez Carmen Rodríguez-Medel no sólo hallaría los adúlteros universitarios que perseguía -señaladamente Casado, pues Cristina Cifuentes es un cadáver político a todos los efectos-, sino que se toparía con un enjambre de todas las cuerdas políticas pugnando por esfumarse sigilosos entre las sombras. En España, no importa tanto la formación como el título, algo muy arraigado en este pueblo de hidalgos. Por mor de ello, el adulterio académico es moneda común que se deja correr mientras nadie se aperciba del fraude.

Es la circunstancia judicializada de Pablo Casado, pero también la de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. Ésta concluyó sus estudios de Derecho en coche oficial, tras 10 años de demora y hastiada de que el ex presidente andaluz, José Rodríguez de la Borbolla, le sermoneara: “¡Chiquilla, termina la carrera de una vez…!” En definitiva, políticos de carreras atascadas que se embalan subidos en el coche oficial o en el pescante de los mismos. A la par, Casado y Díaz se adornaron con másteres de imposible asistencia.

Siendo promesas ciertas del PP y PSOE, hegemónicos en sus mayorías absolutas en Madrid y Andalucía, el diputado autonómico y la concejal sevillana, respectivamente, se beneficiaron de un implícito del hoy por ti, mañana por mí. Sin pedir nada a cambio, si se quiere, pero con la certeza de que mañana, si lo necesitaban sus benefactores, ello les devolverían el favor prestado. A ese estado de cosas coadyuva una universidad endogámica que acopia muchos de los males de la política, cuando no los multiplica con chiringuitos como los que facilita este tipo de martingalas.

Hay ocasiones en las que las cosas hablan por sí mismas. Por eso, aunque haya electores transigentes con estas conductas punibles en función de si el afectado es de los suyos o de los contrarios; y no sólo el electorado, sino también algunos medios de comunicación, la preimputación de Casado, a la espera de lo que elucide el Tribunal Supremo, lo coloca en una situación jurídicamente complicada y letal desde el punto de vista político. Todo ello en un momento crítico en el que el PP busca recobrar sus constantes vitales tras el infarto que supuso la moción de censura de Pedro Sánchez contra Mariano Rajoy y en la antesala de un horizonte electoral preñado de citas embarazosas.

Al aguardo de que, atendiendo a la máxima cervantina, la verdad ande sobre la mentira como el aceite sobre el agua, Casado exterioriza las limitaciones de un pato cojo, como se denomina en EEUU al presidente que encara el último periodo de su mandato, Con toda probabilidad, a cada paso que dé -y los está dando muy certeros en el reencuentro con el desasistido votante del PP-, le van a recordar el dichoso máster. Ello le va a dificultar la vida como lo haría si albergara una piedra en su riñón.

De momento, Ciudadanos, con el nuevo curso, retomará su ofensiva contra la derogación de los privilegios de que gozan los aforados. Es una forma de hablar de Casado, sin aparentar que Rivera emprende una ofensiva ad hominem contra un rival directo que no quiere que resucite de sus cenizas con la fortaleza del Ave Fénix.

El máster, como la roca que arrastraba Sísifo, ya lastra incluso la tarea opositora de Casado en asuntos de regeneración que tocan al ámbito personal y familiar de Pedro Sánchez, tras la merced otorgada a su mujer, Begoña Gómez, fichada por el Instituto de Empresa (IE), para dirigir un nuevo centro justo al poco de llegar a La Moncloa. No ha sido por lo que vale, como justifica el PSOE, aunque no sea cuestión de regatearle méritos; de ser así, el IE ya la tendría en su nómina hace años sin aguardar a que se alojara en La Moncloa, contraviniendo una incompatibilidad común en los países democráticos.

Tocado del ala y queriendo evitar que el PSOE haga sangre con su máster, Casado no se ha atrevido a verbalizar siquiera aquello de que la mujer de César no sólo debe ser honrada, sino parecerlo. Rehuyendo la polémica, se ha limitado a susurrar: “No voy a meterme en temas personales. Voy a demostrar el respeto que ellos no han demostrado conmigo”. Hasta que el Tribunal Supremo no lo libere de esa gravosa hipoteca, su ingente tarea de oposición puede tener la misma eficacia que si escribiera en la arena de la playa.

Mucho más, si repitiendo el error que Cifuentes cuando, arrebatada por su ímpetu, aseveró en la Asamblea de Madrid que había realizado sus pruebas del máster ante el tribunal examinador que no llevó a cabo, mintiendo a la Cámara; de igual manera, Casado se complicaría la vida si no aparece finalmente el ordenador que dijo conservar con los trabajos que exhibió en rueda de prensa. Vuelve a reaparecer la sombra chinesca del viejo ordenador del tesorero Bárcenas destruido a martillazos para que aquella supuesta caja negra de la financiación irregular del PP diera nuevos quebraderos de cabeza. Si se sustanciara ese fantasma, entrañaría un retorno al futuro.

Cualquiera percibe la encrucijada del PP, incluso sus más allegados, aunque nadie lo explicite más allá del comentario deslizado por el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, a quien Casado dio garantías al respecto antes de su elección y ha vuelto a dárselas tras la remisión del sumario al Tribunal Supremo, expresando éste su deseo de que, en efecto, «lo que es nada se quede en nada».

Sería traumático para un partido que trata de cicatrizar las heridas del último congreso que otra resolución judicial lo descabezara. Nadie puede llevarse a engaño sobre el riesgo que contraía con la elección de un Casado con la judicialización abierta en canal de su máster en la Universidad Rey Juan Carlos.

La espada de la Justicia pende, pues, sobre su cabeza cual espadón de Damocles y, por ende, sobre el PP. Visto con retrospectiva, el PP se retrotrae a julio de 1990, cuando el caso Naseiro hizo saltar de su puesto al jefe del denominado clan de Valladolid, Arturo Moreno, y puso en solfa a un recién aterrizado José María Aznar, el gran referente político de Casado, pese a haber servido a las órdenes de un Rajoy que hubiera preferido otro desenlace del último congreso del PP.

Fue a raíz de aquel contratiempo inicial cuando el sagaz Pío Cabanillas Gallas le facilitó a Aznar el nombre de Rajoy y. Como número tres, del partido, pudo rehacer una carrera a la que Fraga le había puesto la proa en Galicia, pese a haber despuntado de manera brillante quien ha sido el último presidente del Gobierno del PP.

Rajoy y Casado han comprobado y comprueban en sus carnes aquello que proclamara Napoleón de que el hombre más poderoso de Francia era el Juez de Instrucción, por encima incluso del mismísimo emperador. Algunos ven la misma malquerencia en los togados de la malhadada pieza de Gürtel que dejó a Rajoy a merced de los acontecimientos y en la juez que ha pasado de asesorar al ministro Catalá a sacarle las vísceras al currículo del candidato de éste a la Presidencia del Partido Popular, tentada tal vez de ganar fama y notoriedad en consonancia con la presa que acorrala.

Ahí reside la naturaleza de la cojera de quién, desde una confusa masa de datos judiciales, destapa su desnudez, pero no su derrota con un coraje digno de encomio. Las horcas caudinas del Tribunal Supremo dictarán su suerte.

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Ilustración de Tomás Serrano [España, 1960] 

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Casado y el Máster: un enchufado no es un delincuente

Pedro J. Ramírez en El Español, 120818

Las resoluciones judiciales extravagantes me producen ictericia y hacía tiempo que ninguna disparaba mi bilirrubina como la “exposición razonada”, en la que la jueza Rodríguez-Medel describe los indicios de delito de Pablo Casado. Tanto es así, que me veo impelido o bien a revisar mi oposición al aforamiento de los políticos, o bien a proponer que las dimisiones de los imputados o investigados sólo se exijan cuando un tribunal superior refrende el criterio del instructor.

Es cierto que, como acaba de alegar Ciudadanos, puede considerarse una “injusticia” que las tres compañeras de Casado, dentro de lo que Rodríguez-Medel define como “el grupo de alumnos escogidos”, que recibieron el denominado “regalo” del Máster, se encuentren en una situación procesal distinta a la suya. Pero si Casado estuviera ya imputado, Ciudadanos sería el primero en reclamar que, tres semanas después de acabar con la Hidra de Lerna del sorayismo, el nuevo líder del PP dejara, preventivamente, la política; y eso podría suponer -como, de hecho, ocurrió con el antiguo número dos del partido naranja, Jordi Cañas– una “injusticia” mayor.

Puedo estar equivocado y quedarme colgado de la brocha amarilla de mi estupefacción, si la Sala Segunda del Supremo corrobora el criterio de la jueza y ve motivos para investigar a Casado, practicando las pruebas que ella propone. De hecho, ya me desconcierta que la Fiscalía no haya recurrido el auto de Rodríguez-Medel; y no sé si atribuirlo al calor, que tanto paraliza y desmotiva, o a un efecto similar del cambio de Gobierno. Pero, para mí, la cuestión jurídica –al final hablaremos de la política- no es si Pablo Casado entregó o no los trabajos. El objeto de debate es, sencillamente, si en la conducta hipotética que le atribuye la jueza hay el menor atisbo de delito.

Diré, a modo de cuestión previa, que el relato de cómo la instructora toma declaración al director de El Diario sobre el caso Cifuentes y decide abrir una pieza separada, sobre “una serie de posibles irregularidades que trascendían” a ese escándalo, asumiendo desde el primer momento su punto de vista periodístico contra Casado, me ha producido una sana envidia. No es que cuando presté declaración, en sumarios de otra dimensión, como los relacionados con los GAL o episodios concretos de la financiación ilegal del PP, no hubiera tenido yo esa misma disposición a explayarme -“Ah, por cierto, Su Señoría, en la redacción también estamos investigando si…”-, sino, simplemente, que nunca tuve la suerte de encontrar, sobre la tarima, la misma avidez por comprar la mercancía.

Pero, en el fondo, tampoco esto es relevante, pues cada maestrillo tiene su librillo y más vale pecar por exceso que por defecto, cuando se trata de cazar al vuelo una “notitia criminis”. Lo que nos ocupa es si, en el caso de que Pablo Casado, además de beneficiarse legalmente de la convalidación de dos tercios de los créditos, hubiera obtenido los restantes, con honores de sobresaliente, sin ir nunca a clase y ni siquiera presentar ningún trabajo, habría incurrido en los delitos de prevaricación administrativa, como cooperador necesario, y cohecho pasivo.

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Respecto al primer delito, la jueza recuerda que el Código Penal, vigente cuando sucedieron los hechos, castigaba con inhabilitación de siete a diez años “a la autoridad o funcionario publico que, a sabiendas de su injusticia, dictare una resolución arbitraria en un asunto administrativo”. Que eso sea de aplicación en el caso de un profesor que, para bien o para mal, califica arbitrariamente a un alumno, podrá estar “razonado” –con una sentencia cogida por los pelos, en la que el ponente fue Luciano Varela– pero resulta discutible que sea razonable.

Es verdad que existen –como dice esa sentencia- “el derecho del estudiante a la objetividad en la evaluación de su competencia y los intereses públicos sobre los que la proclamación de capacidad del estudiante despliega sus efectos”. Pero, en la práctica, eso choca con la discrecionalidad del profesor, la llamada “libertad de cátedra”, hasta el extremo de que habría que considerar un prevaricador crónico a aquel eminente catedrático que ha hecho del aprobado general una pauta de su larga carrera como docente; pero también al profesor ‘hueso’ que parece disfrutar suspendiendo a gran parte de sus alumnos.

La mejor prueba de que la “objetividad en la evaluación de la competencia del alumno” o bien no existe –excepto en los exámenes tipo test- o bien se trata del más subjetivo de los conceptos, es la muy diferente percepción social del valor de un título obtenido en una universidad o facultad con tradición de exigencia académica y el del expedido por instituciones que, como vulgarmente se dice, “aprueban a cualquiera”. Siempre que pague la matrícula, claro. Y la ironía no es irrelevante.

Puede y debe alegarse que, en este caso, lo indignante es la desigualdad de trato entre los doce alumnos que fueron a clase e hicieron los trabajos y los cuatro “escogidos” a los que, supuestamente, se les eximió de ello. Si, en vez de “escogidos”, la jueza hubiera escrito “enchufados”, todos lo habríamos entendido mejor. ¿Quién no ha vivido el trato de favor, de unos u otros profesores, a unos u otros alumnos, en el colegio o la universidad, en función de las más dispares motivaciones?

No cabe duda de que el director del Máster, el tal Enrique Álvarez Conde, personaje repulsivo donde los haya, merecía una sanción administrativa o, como ha ocurrido, que la Universidad Rey Juan Carlos rescindiera su contrato. Incluso, en atención de que la regulación legal del Máster y su propia normativa establecían requisitos tasados, como la asistencia a clase o la propia evaluación del alumno con alguna base tangible, podría entenderse que, en una interpretación amplia del tipo penal de la prevaricación administrativa, una jueza justiciera lo sentara en el banquillo.

Pero cuando la “exposición razonada” deviene, a mi entender, en algo abierta y disparatadamente irrazonable es en el momento en que Rodríguez-Medel convierte al “enchufado” en delincuente, atribuyendo a Pablo Casado la condición de “cooperador necesario” en la prevaricación de Álvarez Conde porque se inscribió y pagó el Máster, pidió la convalidación de los créditos y aceptó el título.

Es cierto que la “consolidada jurisprudencia” del Supremo “ampara” la imputación de la prevaricación administrativa a “un particular”, bien como inductor, bien como cooperador necesario. Pero los dos ejemplos que cita la jueza son la mejor prueba de lo lejos que está de contemplar un supuesto como el del Máster. El primero es de una ponencia de Antonio del Moral, con la que se condenó a quienes se beneficiaron “de una inversión de cuantiosos fondos públicos, al margen de toda concurrencia y de forma opaca, sin transparencia, con sometimiento a la voluntad de los contratantes particulares”.

El segundo ejemplo procede de una ponencia de Martínez-Arrieta, por la que se condenó a quienes adquirieron un inmueble municipal “sin publicidad, sin garantizar la libre concurrencia, sin fijación del valor según el mercado, y sin establecimiento de garantías de cumplimiento del contrato y de evitación de especulación que eran habituales (sic)”. Son resoluciones que no pasarán a la historia de la prosa jurídica, pero que todo el mundo entiende, en la medida en que, en ambos casos, hay lucro contante y sonante, sin riesgo para el particular, en perjuicio de las arcas públicas.

Esta disparatada analogía de la jueza entre los beneficiarios de dos pelotazos como dos soles y Pablo Casado y sus tres compañeras ausentes del aula, convertiría en delincuentes, no sólo a los alumnos “enchufados” por un funcionario docente -catedrático o simple profesor- que les aprueba por la cara, sino a los pacientes “enchufados” por un funcionario sanitario -médico o gestor de hospital- que les ayuda a saltarse una lista de espera para consulta o quirófano, a los ciudadanos “enchufados” por un funcionario municipal -amigo o pariente- que les ayuda a obtener con mayor celeridad o menor nivel de exigencia de lo habitual una licencia de obra e incluso a los asistentes a espectáculos de masas en recintos públicos, “enchufados” por un funcionario interino -responsable de seguridad o taquillera- que les ayuda a entrar por la puerta de atrás o el acceso para vips, a veces sin pagar la entrada.

Todos esos comportamientos quedarían subsumidos en el “yo hice lo que me pidieron” de Pablo Casado, suspicazmente invocado por la jueza para contribuir a crear su perfil delincuencial. Y menos mal que ya no existe la mili, porque todos los reemplazos generarían miles y miles de “enchufados” delincuentes, a base de obtener destinos de oficinas, exenciones de hacer guardia o pases de pernocta, en mejores condiciones que las de los demás reclutas.

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La aplicación de este tipo penal resulta tan científicamente temeraria y racionalmente absurda que, sobre las páginas 34 y 35 del auto de Rodríguez-Medel, flota la sospecha de que ahí debe haber algún gato encerrado. Y esa sospecha queda reforzada en la página 38, cuando después de haber atribuido indiciariamente a Casado un segundo delito de “cohecho impropio” –que es el único en el que su conformidad con el “regalo” podría caber con calzador-, la jueza reconoce que, dado lo menguado de su pena, habría que darlo por prescrito; pero que su relación, “en concurso medial”, con el más grave de prevaricación, permite seguir persiguiéndolo.

O sea, que sin cooperación para la prevaricación, el asunto estaría judicialmente muerto. Acabáramos. ¡Ay, Su Señoría, qué tentador resulta construir todo el castillo retórico de los indicios de criminalidad con los naipes del proceso de intenciones!

Lo inaudito es que ella señale, por dos veces, a Pablo Casado como un presunto delincuente, en función de las motivaciones que le atribuye, no a él, sino a Álvarez Conde. Ya hemos visto cómo lo ha hecho con su supuesta actividad prevaricadora; entremos ahora en la derivada de su supuesta actividad obsequiadora. O sea, en el cohecho impropio, que castigaba con “multa de tres a seis meses” a “la autoridad o funcionario público que admitiere dádiva o regalo que le fueren ofrecidos en consideración a su función o para la consecución de un acto no prohibido legalmente”.

La propia jueza pone aquí la venda antes que la herida: “Ciertamente el regalo de una titulación de master es un cohecho impropio poco habitual, pues los ejemplos que la jurisprudencia proporciona suelen referirse a cuestiones materiales”. Es decir, los trajes de Camps o los patrocinios de los cursos de Garzón en Nueva York, al margen de que el uno fuera absuelto y el otro se beneficiara por la prescripción.

Y es que, claro, una cosa es que estemos ante uno de esos delitos definidos como “de peligro abstracto”, destinado a proteger la confianza social en la probidad de los cargos públicos, y otra que su nivel de abstracción lo convierta, en manos de una jueza, digamos creativa, en un peligroso bumerán contra la propia viabilidad de la Justicia.

Porque si el funcionario o cargo público que “admite la dádiva o regalo” de un máster que le otorga un profesor incurre en cohecho impropio, no sólo ocurriría también cuando se beneficiara de las otras modalidades de “enchufe” antes mencionadas, sino que habría que hacerlo extensivo a quien, sin ejercer una representación institucional específica, acepta, domingo tras domingo, la invitación al palco del Bernabéu, a un ciclo de conciertos o un abono de una gran feria taurina y, desde luego, a quien no evita que se contrate a su esposa para una actividad académica, vinculada con su propia agenda política. En todos esos supuestos, la percepción social del beneficio obtenido sería mayor que en el del máster en Derecho Autonómico de Casado.

De hecho, desde un punto de vista dialéctico, resulta más sencillo argumentar que el Instituto de Empresa ha contratado a Begoña Sánchez para encabezar su nuevo centro sobre África “en consideración a la función” de su marido o “para la consecución de un acto no prohibido legalmente”, por parte del Gobierno que encabeza su marido –la mera asistencia de este a alguna de sus actividades bastaría-, que pretender, como hace la jueza, que Álvarez Conde “regaló” el máster a Casado porque era diputado de la Asamblea regional o porque esperaba algo de las Nuevas Generaciones del PP madrileño que entonces presidía.

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Siendo clave, para este supuesto cohecho pasivo de Casado, la intencionalidad obsequiadora de Álvarez Conde, sorprende que en 54 páginas de “exposición razonada” la jueza Rodríguez-Medel apenas balbucee genéricas conjeturas al respecto. Todo el mundo entendía que si ‘El Bigotes’ le regalaba trajes a Camps, era porque buscaba contratos de la Generalitat; o que sí su “querido Emilio” financiaba cursos a Garzón, era porque esperaba resoluciones favorables al banco en su juzgado.

Aquí no estamos ante nada parecido: ni se habla de proyectos legislativos en la Asamblea de Madrid, ni de convenios de colaboración con Nuevas Generaciones. Lo único que la jueza dice sobre el motivo del “regalo” a Pablo Casado es que “permitía que personas con relevancia política contaran en su CV con una mención al máster”. También puede deducirse que asimila su caso a la de la número dos de una consejería del gobierno valenciano, a la que Álvarez Conde habría hecho el mismo “regalo” que a Casado, porque “le creaba un clima favorable, en cuanto a sus relaciones políticas”.

Teniendo en cuenta que Álvarez Conde se acogió a su derecho a no declarar ante la instructora, atribuirle, con esos cuatro palitroques, la intencionalidad que abre la puerta a acusar a Casado de cohecho pasivo parece, al menos, tan aventurado, como lo sería que yo diera por sentado un ánimo prevaricador en la construcción jurídica que, como hemos visto, permite a la jueza sortear la prescripción. De hecho, no creo que estemos para nada ante ese supuesto, sino más bien ante el de una magistrada tan loca por la música, como para dejarse arrastrar por sus propios acordes a una utopía puritana y armoniosa.

Tal vez por eso, la propia instructora no parece haber reparado en que ella misma ofrece una explicación alternativa sobre por qué Álvarez Conde hizo lo que hizo, que explica algo tan esencial como el carácter heterogéneo del “grupo escogido”. No olvidemos que incluía, junto a esos dos políticos de escaso relieve, a una colaboradora de su departamento y a la hija de una profesora de la Rey Juan Carlos. “Este proceso le permitía –reza la página 44 de la “exposición razonada”- la supervivencia del master, dado que con pocos alumnos se extinguía”.

Cualquiera que conozca la sordidez de las economías de chiringuitos universitarios, como el rimbombantemente bautizado Instituto de Derecho Público, se dará cuenta de que es con esta afirmación cuando la jueza se acerca más a lo realmente verosímil. Su problema es que es también cuando más se aleja de todo indicio de cohecho impropio. Porque para pasar de doce a dieciséis alumnos, igual le servían un diputadillo de la Asamblea de Madrid o una subsecretaria valenciana que la hija de una colega o una persona de su propio equipo. La cuestión era hinchar el perro… y quitarle un 25% más de telarañas a la caja.

Podríamos incluso zanjar la cuestión con el estrambote de la ironía, alegando que, visto lo visto, y a juzgar por el “valor de mercado” que tendría hoy ese máster, fue más bien Pablo Casado quien le “regaló” a Álvarez Conde los 1.400 euros de la matrícula, aunque luego le devolvieran 600 tras las convalidaciones. En la práctica estaba “comprando” 20 créditos de algo de remota utilidad y muy cuestionable prestigio por 800 euros y la obligación, consumada o no, de entregar unos trabajos. Un trato de “enchufado”, un negocio nada edificante, en el peor de los supuestos una tomadura de pelo de la que avergonzarse, pero ni por asomo un delito.

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Aquí terminaría esta extensa respuesta razonable a la “exposición razonada”, si no fuera porque Pablo Casado ha comprometido su credibilidad, al mostrar públicamente “esos” trabajos, asegurar que los entregó en mano en la universidad –“a puerta fría”- y explicar que conservaba copia en un ordenador. No es exactamente lo mismo que hizo Cristina Cifuentes, al proclamar que defendió en persona su trabajo de fin de máster, ante un tribunal, en una fecha determinada, pero se le acerca bastante. Temerariamente o no, la jueza duda de que eso sea verdad y pide que el Supremo practique las diligencias que permitirían corroborarlo.

Podría ocurrir que, como ha apuntado María Peral, el Supremo aplique la ‘doctrina Maza’ y le devuelva la pelota, para que la propia Rodríguez-Medel ofrezca a Casado aclarar esos extremos, en una comparecencia voluntaria. Yo no le recomendaría al líder del PP dar ese paso, pues supondría entrar en la lógica perversa de la instructora y aceptar implícitamente que, si no hubiera hecho los trabajos, habría cometido dos delitos.

Si estuviera en su lugar, me adelantaría, en cambio, a los acontecimientos, entregando a la prensa los trabajos, sometiendo el ordenador a un peritaje independiente o aclarando por qué no puede hacer lo uno o lo otro. No con el objetivo de demostrar que no cometió ningún delito en 2008 –lo que para mí está fuera de duda-, sino para demostrar que ha dicho la verdad en 2018.

Lo mismo que viene a cuento recordar respecto a la mujer de César –y por eso creo que Begoña Gómez debería renunciar al trabajo del Instituto de Empresa-, es plenamente extensible al aspirante a suceder a César: además de ser honrado, debe parecerlo. Y eso es lo que convierte el aparente problema de Pablo Casado en una subyacente oportunidad. Su mejor sobresaliente sería aprovecharla.

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Notas.-

Los enlaces en textos propios son aportados por EQM. En los ajenos sólo cuando así se indique con un color azul. También es cosa de EQM, por discutibles razones de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace correspondiente.

De bossa nova

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Chega de Saudade‘ [1958]. Compuesta por Antônio Carlos Brasileiro de Almeida Jobim y Vinicius de Moraes. Interpretada por el grupo estadounidense NOVA Music LA, en videoclip de estudio dirigido por Thomas Hjorth [2017], para su álbum ‘Live from Seahorse Sound‘ [2017].

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‘Se todos fossem iguais a vocé’ [1956]. Compuesta e interpretada por Antônio Carlos Brasileiro de Almeida Jobim y Vinicius de Moraes en directo, 1977.

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Bim bom‘ [1956]. Compuesta por João Gilberto. Interpretada por Astrud Gilberto, para la televisión, 1967.

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Desafinado‘ [1958]. Compuesta por João GilbertoNewton Mendonça. Interpretada por por João GilbertoCaetano Veloso, en directo, Buenos Aires, 2000.

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[En construcción]

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João Gilberto y Tom Jobim, con dos actrices en un picnic playero

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Bikinis, cervezas y versos callejeros: cómo la Bossa Nova conquistó el mundo

Agnese Marra en El País,270718

  • Si la Bossa Nova fuera una ciudad, solo podría ser Río de Janeiro. Despreocupada. Perezosa. Calurosa y refrescante a la vez.
  • Si fuera un barrio, serían dos: Copacabana e Ipanema. Nació en el primero, se desató en el segundo.
  • Si ocupara un espacio de nuestra casa, tendría que ser un balcón con vistas. El mar al fondo.
  • Un momento del día: el atardecer en las arenas de Ipanema con su una, dos, tres de las islas Cagarras al frente. El morro Dois Irmaos a la derecha, y a la izquierda, las piedras del Arpoador.
  • El verano sería su estación. El eterno verano carioca. Porque en verano también pueden hacerse revoluciones.

Febrero de 1958, Río de Janeiro, Bar Vilarino. El periodista Irineu García, con su traje y su corbata, “a la espera de que alguien le pagara el próximo whisky” -decía el escritor Ruy Castro-, y dispuesto a endeudarse un poco más por la poesía, se encuentra con su amigo Vinicius de Moraes. García, que gastaba lo poco que tenía en su sello fonográfico Festa, donde grababa a poetas como Manuel Bandeira, Drummond de Andrade, Joao Cabral de Melo Neto, esa noche de verano se le antojó algo diferente: un disco con los poemas de Vinicius pero con la música de otro de sus compañeros de farras: Antonio Carlos Jobim. Tom, para los amigos. Tom Jobim para la eternidad.

En un bar, presumiblemente borrachos y probablemente felices, fue donde comenzó a gestarse la mayor revolución de la música brasileña. Pero todavía faltaba un tercer elemento para formar la Santa Trinidad de la Bossa Nova: un bahiano de 26 años, recién llegado de Juazeiro (interior de Bahía), discreto, también asiduo al traje, y pegado a una guitarra. “Fue así como llegó Joao (Gilberto)…”, repetiría un millón de veces Tom Jobim, quien decidió contar con él para que tocara dos canciones del improvisado álbum Cançao do Amor Demais, editado por Festa.

-¿Qué es eso Joao?- le dijo Jobim cuando escuchó el resultado de la primera música con la que arrancaba el disco. Se trataba de Chega de Saudade. La Bossa Nova acababa de nacer y ni Vinicius -el revolucionario de la letra- ni Tom -el revolucionario de la armonía- ni Joao -el revolucionario del ritmo y la voz- se habían dado cuenta.

Bossa era la palabra que se usaba en la época para hablar de estilo. Joao Gilberto con su ritmo sincopado, como a destiempo, como desafinado -dirían los más críticos a los que Jobim les respondería con una música titulada con ese mismo adjetivo- creaba una nueva samba. El bahiano se deshacía del barroco de la batucada, desaceleraba el ritmo, marcaba los tiempos débiles, jugaba con el silencio. En pocos semanas no había un músico en Río de Janeiro que no hablara de “la batida [ritmo] de Joao”.

El 10 de julio de 1958 -también verano, pero en el hemisferio norte-, la batida de Joao se bautizó como Bossa Nova y comenzó a tomar forma en los estudio de Odeon, en el centro de Río de Janeiro, donde el bahiano empezó a grabar su primer álbum, Chega de Saudade: 23 minutos, 12 canciones -con clásicos como Desafinado, Bim Bom, Hô-bá-lá-lá…- que como haikus atravesaban con delicadeza a cualquiera que las escuchara.

No era apenas la batida de Joao; ahora también cantaba, y su voz volvía a revolucionar el género tanto como su guitarra. Un cantar que era más un susurro, una forma de hablar, pronunciaba y entonaba cada sílaba con la precisión del cirujano. Un cantar baixinho, siempre cálido, que transitaba entre la sensualidad de la caricia inesperada en el muslo, y la ternura del padre que arropa a su hija antes de dormir.

Dice el escritor Ruy Castro en su libro Chega de Saudade, Historia e historias de la Bossa Nova que el impacto de aquel disco entre los músicos de la época fue parecido al de Charlton Heston bajando el monte Sinaí con las tablas de los Diez Mandamientos. “No existirían Caetano Veloso, Gilberto Gil, Chico Buarque sin ese disco de Joao“, afirma Castro.

Chico Buarque lo confirmaba en su Songbook cuando contaba que una broma habitual entre los músicos era preguntar qué estaban haciendo el día que salió Chega de Saudade. Como si una bomba hubiera caído en la Ciudad Maravillosa y todos tuvieran que recordarlo. “Escuché de manera obsesiva ese disco y me ponía a practicar el comienzo de Aos pés da Cruz una y otra vez, pero era imposible copiar esos acordes, fue algo maravilloso”.

En Río de Janeiro empezaron a abrirse decenas de academias de guitarra con el anuncio: “Aquí se aprende la batida de Joao”. Roberto Menescal y Carlos Lyra, otras dos grandes figuras del club de la Bossa Nova montaron una. Por la noche la academia era en la terraza de la cantante Nara Leao -la musa femenina del movimiento- con vistas al océano de Copacabana. Tom, Joao y Vinicius eran habituales de ese balcón al que acudían otros jóvenes con la mayoría de edad recién cumplida y sus guitarras al hombro: “Era la música de los aprendices“, dice Menescal, quien tiene su propia teoría sobre el cantar bajito que caracteriza al género: “Ensayábamos en las terrazas de los apartamentos, por la noche, no podíamos cantar alto. Un problema vecinal se convirtió en estilo“, cuenta en el documental Historias y casos de la Bossa Nova.

En ese dolce far niente carioca, entre la playa, el agua de coco, la cerveza fría de día y el whisky de noche, fue que estos jóvenes de clase media compusieron los grandes clásicos que darían la vuelta al mundo. No imaginaban el éxito que se les venía encima, era apenas la belleza de las cosas hechas sin importancia. Escribían sobre el mar, el sol, la omnipresente saudade. Pero en este nuevo estilo el corazón roto no era trágico y quejicoso como el de la samba de los años 30, el tango, o el bolero. Hasta el desamor se hacía leve bajo estos nuevos acordes.

Después de Chega de saudade de Joao Gilberto, Tom Jobim lanzó O amor, o sorriso e a flor (1960) otro álbum lleno de éxitos como Samba De Uma Nota Só, Corcovado, O Pato. Pero el esplendor de la Santa Trinidad de la Bossa Nova llegó en 1962, cuando Tom, Joao y Vinicius tocaron durante 40 noches seguidas en la discoteca carioca Au Bon Gourmet y presentaron la canción que sería para la música brasileña lo que Pelé fue para su fútbol. La Garota de Ipanema empezaba a sonar sin que nadie sospechara que se convertiría en un himno, mucho menos en la canción más reproducida tras Yesterday, según afirma la discográfica Universal.

Ese mismo año los norteamericanos se interesaron por ese grupo de músicos brasileños que hacían algo que les sonaba a jazz, y les invitaron a tocar en el Carnegie Hall de Nueva York: “Me llamaron de Estados Unidos para invitarme a participar en ese concierto y yo les dije que ese sábado tenía un compromiso, había quedado para ir a pescar, no podía tocar. A la media hora me llamó Tom sorprendido con mi negativa, me explicó mejor lo que era el Carnegie Hall y al final me fui con ellos a Nueva York. Pero esa anécdota define la poca conciencia que teníamos de nuestro éxito”, recuerda Menescal.

Joao Gilberto y Tom Jobim lo tuvieron más claro, y en los años 60 Estados Unidos se convirtió en su segunda casa. En 1964 grabaron Getz/Gilberto el disco más internacional del género junto al saxofonista norteamericano Stan Getz, en el que Tom Jobim hacía de mediador entre ambos. El perfeccionismo de Joao no coincidía con el de Getz, a quien no dudó en llamar “burro” en plena grabación, expresión que Jobim tradujo de otra manera: “Dice Joao que es un sueño grabar con usted“. Algo parecido sucedió con Frank Sinatra, que no conseguía cantar a la altura de Gilberto.Tom se pasó semanas intentando explicar al crooner norteamericano que The girl from Ipanema tenía que cantarse bajito.

El éxito norteamericano coincidió con un descrédito en sus propias tierras. El golpe militar había llegado a Brasil (1964) y el nuevo género pasó a considerarse música de clase media, nada politizada, eminentemente frívola. El club de la Bossa Nova se dividió entre los que se mantuvieron clásicos al estilo y los que se acercaron a un grupo más militante que inauguró la MPB (Música Popular Brasileña), un enorme saco en el que entraban desde el Vinicius de Moraes más comprometido hasta los Novos Bahianos -Gilberto Gil, Caetano Veloso, Gal Costa-, Elis Regina o Chico Buarque.

Joao Gilberto se mantuvo ajeno a las críticas, a la dictadura, y a los éxitos norteamericanos. El padre de la Bossa Nova pisó los escenarios de todo el mundo vestido de traje, con sus gafas cuadradas siempre en el abismo de la nariz, acompañado de un banco donde encogerse con su guitarra. Fue el terror de los técnicos de sonido por su obsesión con eliminar los excesos, ir a la esencia, respetar el silencio tanto o más que a la propia música, como “un Quijote luchando por afinar un universo inevitablemente desafinado”, decía el bajista Zuza Homem de Mello.

A sus 86 años es el único superviviente de la Santísima Trinidad. Arruinado, demenciado y con sus hijos peleándose en los juzgados por gestionar su herencia, el nombre de Joao Gilberto sólo aparece entre las páginas rosa del periódico. Su hija, la cantante Bebel Gilberto, asegura que sigue tocando, encerrado en su apartamento de Gávea, ajeno a todo, y como diría Ruy Castro: “Con la única ambición de parar el mundo para ejercer su arte”.

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Notas.-

Los enlaces en textos propios son aportados por EQM. En los ajenos sólo cuando así se indique con un color azul. También es cosa de EQM, por discutibles razones de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace correspondiente.

El rehén [EEUU, 2018], de Brad Anderson

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Cartel del film, vía IMPawards.

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TÍTULO Beirut
AÑO
2018
DURACIÓN
109 min. Trailers/imágenes
PAÍS
EEUU
DIRECTOR Brad Anderson
GUIÓN Tony Gilroy
MÚSICA John Debney
FOTOGRAFÍA Björn Charpentier
REPARTO Jon Hamm, Rosamund Pike, Mark Pellegrino, Dean Norris, Shea Whigham, Alon Aboutboul, Jonny Coyne, Larry Pine, Jay Potter, Ben Affan, Mohamed Zouaoui, Mohamed Attougui, entre otros
PRODUCCIÓN Kasbah-Film Tanger, Radar Pictures, ShivHans Pictures, +
Varios:

SINOPSIS

Mason Skiles (Jon Hamm) es uno de los diplomáticos más importantes de Estados Unidos que abandonó el Líbano en la década de los 70 tras un trágico incidente. Diez años más tarde, la CIA lo llama de vuelta a un Beirut devastado por la guerra con una misión que sólo él puede cumplir. Mientras tanto, una agente de la CIA (Rosamund Pike) que trabaja encubierta en la embajada estadounidense tiene la tarea de mantener a Skiles con vida y asegurar que la misión sea un éxito. Sin saber quién está de su lado y con vidas en juego, Skiles debe superar todos los obstáculos para exponer la verdad. Filmaffinity

CRITICAS:

  • “Una película casi impecable hasta su parte final (…) Jon Hamm por fin ha encontrado un personaje a su medida tras el fin de ‘Mad Men'”. Javier Ocaña: Diario El País
  • “Con un cierto y evidente aire a John le Carré, la película avanza con efectividad y rigor por un camino que no por transitado resulta menos fascinante. (…). Puntuación: ★★★★ (sobre 5)”. Luis Martínez: Diario El Mundo
  • “Sorprendentemente, la tensión es máxima (…) Hay varias, y tal vez mejores, películas sobre la coctelera de ese escenario, pero ésta consigue dar su versión de «lo sucio» con notable interés. (…) Puntuación: ★★★ (sobre 5)”. Oti Rodríguez Marchante: Diario ABC
  • “Quienes no esperen de ‘El rehén’ más que un resultón homenaje a las historias clásicas de espías, eficazmente dotado de tiroteos y persecuciones y rico en atmósfera de confusión, tendrán suficiente. (…) Puntuación: ★★★ (sobre 5)”. Nando Salvá: Diario El Periódico
  • “Para aficionados al espionaje más realista y sin tics superheróicos. (…) Un largometraje cínico y discretamente ingenioso, sobrio pero sin espesuras, serio pero no taciturno (…). Puntuación: ★★★★★ (sobre 5)” Antonio Trashorras: Fotogramas
  • “Su intriga (…) se acomoda demasiado en la previsibilidad de los clichés del guion y la realización insustancial de Brad Anderson (…) Queda el buen oficio actoral, de los protagonistas y de secundarios (…). Puntuación: ★★★ (sobre 5)” Daniel De Partearroyo: Cinemanía
  • “Jon Hamm impresiona (…) Una historia inteligente y compleja que tiene ecos de John le Carré (…) Bastante buena (…) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)” Jordan Hoffman: The Guardian

Más críticas

De la banda sonora incorporada

  • ‘Brooklyn’. Compuesta & Interpretada por Robert Hermel & Henri Renaud
  • ‘Samba So’. Compuesta por Tereza Souza & Walter Santos Souza. Interpretada por Claudette Soares
  • ‘Let Me Love You Tonight’. Compuesta por George Greer, Jeffrey Wilson & Steve Woodard. Interpretada por Pure Prairie League
  • ‘Easy Ride’. Compuesta por Edwards Fitzroy. Interpretada por Edi Fitzroy
  • All Out of Love’. Compuesta por Clive Davis & Graham Russell . Interpretada por Zineb Srairi, Yasser Dway & Noureddine Tsouli
  • ‘Should I or Should I Not?’. Compuesta por Patrick DeRemer (as Pat Deremer) & Damon Danielson. Interpretada por Sue Ann Carwell
  • ‘Mamara’. Compuesta & Interpretada por Michel Nahme
  • ‘Jamileh’. Traditional, arreglada por Ihsan Al Munzer. Interpretada por Ihsan Al Munzer
  • ‘Vous Viendrez Monsieur’. Compuesta por Thierry Fervant & Janvry Varnel. Interpretada por Eliane Dambre
  • ‘Taragalte’. Compuesta por Oum (as Oum El Ghait Benessahraoui). Interpretada por Oum

Trailer alemán doblado al español

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MI OPINIÓN:

Mala y de malos, muy malos

De cómo mezclar malos y espías -internos, externos y mediopensionistas- en torno a la guerra de Libano de los 80′ y sin preocuparse por el contexto que daba sentido a tanta amoralidad humana.

El guión es simple, confuso y encriptado, seguramente porque quiere cifran la esencia en el enfrentamiento de egos e intereses y no en un discurso sociopolítico que ayude al desarrollo del relato dílmico.

Con una fotografía lamentable que quiere dibujar un conflicto social de tales carácterísticas a base de imágenes obscurecidas, entre nieblas y formas de documentalista videoaficionado.

La película la salva Jon Hamm, interpretando esbozos de la compleja psicología de un protagonista golpeado por la tragedia. Pero no hay más.

Algunos comparan las enmarañadas intenciones del realizador y guionista con las que esbozaba magistralmente John Le Carré pero nada más lejos de la realidad.

Simple retrato psicológico de un espía, en medio de un tosco y demagógico pretexto geopolítico [5 sobre 10]

  • Mi crítica en IMDb [EQM]
  • Mi crítica en Filmaffinity

Fuentes:

Filmaffinity [críticas de espectadores], IMDb, Wikipedia y elaboración propia [EQM].

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NOTA.- Los enlaces no propios de textos de terceros son aportados por EQM, salvo que se indique expresamente lo contrario.
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Nuestra señora de África [laica y con permiso de De la Vogue]

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¿África empieza en los Pirineos?

A la Señora del Presidente del Gobierno de España le han regalado el nombramiento de primera Directora del Africa Centre, un centro recién creado por la IE University, del Instituto de Empresa, grupo privado con ánimo de lucro, fundado en 1973 como Sociedad de Responsabilidad Limitada, y dedicado a la enseñanza.

Con la particularidad de que la IE University recibe financiación pública del propio Gobierno de España, merced a un convenio firmado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, de 20 de junio de 2017, publicado mediante Resolución de 23 de junio de 2017  [BOE 168, de 15 de julio de 2017], y que ha sido prorrogado recientemente mediante Resolución de 12 de julio de 2018 [BOE 178, de 24 de julio de 2018].

Es decir, verde y con asas si quien recibe una distinción así es la señora de un político de derechas y puro merecimiento si se trata de la señora de un Presidente socialista del Gobierno de España.

También resulta curiosa la tendencia que tienen los socialistas en el poder a la hora de elegir África como lugar preferido de asentamiento solidario para sus lideresas o familiares de lideresos. Recuerden, por ejemplo, los años que lleva ya la famosa exVicepresidenta socialista del Gobierno de España de ZP y actual Presidenta del Consejo de Estado [nombrada también por ZPedro], María Teresa Fernández de la Vega -más conocida como ‘de la Vogue‘- presidiendo la fundación ‘Mujeres por África‘ que ella misma creo y preside ejecutivamente desde 2012, recibiendo financiación de lo más variada.

Lo cual no me parece mal pero mejor me parecería que dedicaran ese meritorio esfuerzo al apoyo social a tantos cientos de miles de familias españolas que viven en el umbral de la pobreza o, qué sé yo, a que los fondos empleados en costear el ‘efecto llamada‘ de los miles de inmigrantes ilegales africanos que se agolpan en nuestro sur, no se detraigan de los fondos públicos destinados a las necesidades sociales propias de nuestros compatriotas.

Así que no lo duden, como ha indicado la diputada del PP Pilar Marcos, si la elegida hubiera sido “la mujer de Pablo Casado” toda la progresía, sobre todo mediática, estaría hablando de “cohecho impropio” o de participación de la doñita ‘a título lucrativo‘. Pero como se trata de la señora de ZPedro, miel sobre hojuelas.

Cosas de la supremacía de la izquierda.

EQM

pd Me ha llegado un wasap a propósito de la avalancha ilegal inmigratoria y la salud pública española, es decir, algo que tiene que ver con la histórica ‘cuarentena‘ y que ha sido sustituida por la nada más absoluta:

Mucha sanidad universal y tal y tal, pero esta es la hora en la que la Ministra de Sanidad, Carmen Montón, no ha dicho ni pío al respecto.

Y el tema no es baladí.

Revista de prensa:

La Reina de África

El Instituto de Empresa descubre en la mujer de Sánchez una gran joya académica

Hermann Tertsch en ABC, 090818

AYER estalló la bomba del fichaje galáctico. No, no son los porteros Courtois y Kepa ni ninguna estrella del balompié. El fichaje más espectacular de este verano nos lo proporciona el Instituto de Empresa, la prestigiosa institución privada española. Como escuela de negocios en el más consumado ejemplo de lo que predica, un suculento negocio desde que se fundó en 1973. El IE compite con las mejores escuelas de negocios del mundo. Y acoge a estudiantes de todo el globo que quieran desarrollar sus estudios económicos o empresariales y tengan padres que se lo pueden permitir. Con profesorado acorde al prestigio.

Ayer, el Instituto de Empresa, que dirige con gran acierto su fundador, Diego Alcázar, anunciaba que se incorpora a su equipo para dirigir un muy novedoso Centro de África, nada menos que Begoña Gómez. Preguntarán que quién es la célebre africanista. Si es una de esas académicas con gran obra publicada que se disputan las universidades por todo el mundo. Pues no. Begoña Gómez es esa señora rubia que bajaba ufana del Falcon de las Fuerzas Armadas para irse con su marido de parranda playera a un concierto de The Killers. Y su marido es quien desde hace tres meses y gracias a un siniestro pacto con todos los enemigos del Estado ocupa hoy la Jefatura del Gobierno.

La señora Gómez de Sánchez dirigirá el nuevo Centro África del IE cuyo objeto es «la promoción del emprendimiento, la innovación, el liderazgo ejecutivo y el desarrollo de proyectos de acción social en el continente africano». Farfolla y charlatanería, lo contrario del rigor en pensamiento y obra que predica el centro privado. Atención, privado el centro sí, pero con financiación pública para el solemnizado Centro África que dirigirá Begoña. Todo es justificación. Se entiende. Es difícil conferir dignidad al asunto. Porque además, su sueldo financiado con dinero público será «secreto por razones de confidencialidad». Todo lo secreto suele ser confidencial. Imaginen esto explicado así para los cónyuges de Rajoy, Aguirre o Casado.

Pero en España los actos son buenos o malos dependiendo de quien sean. Si no lo creen busquen la tesis doctoral del marido de la africanista. No debe tener mala conciencia el IE por contratar a la mujer del jefe de Gobierno con la intención de recibir, a cambio de un sueldo que jamás tendría esa señora en ningún sitio, un trato de favor del poder actual. Muchos compran preventivamente los favores. Y doña Bego tiene mimbres para ser Reina de África. Por un lado, su marido quiere africanizar España por la vía rápida de traerse a media población al convertir las fronteras españolas en un hazmerreír.

Pero además, Begoña, «licenciada en Marketing por el ESIC, la universidad privada de los Padres Reparadores», es experta en captación de fondos para ONG’s muy implicadas en el tráfico de inmigrantes hacia Europa. Y todas tuteladas/financiadas por George Soros, el magnate especulador enemigo de los estados nacionales y de toda derecha nacional. Ese Soros con quien Sánchez tuvo un encuentro secreto nada más llegar a La Moncloa. Begoña trabajó con Oxfam Intermón, ONG conocida por su militancia de extrema izquierda y por haber sido repetidamente acusada de abusos sexuales, y también con Amnistía Internacional que ayer mismo culpaba a Europa de la muerte de los ilegales que se ahogan en el Mediterráneo.

Cuando la culpa es de quienes, porque viven del tráfico, no disuaden e incitan a los africanos a echarse al mar. Así las cosas, todo cuadra. Salvo quizás para los alumnos. Y para quien piense en Urdangarín, en Mato y eso de los cohechos impropios y del papel del cónyuge. Menos mal que estos son de izquierdas y no pasa nada.

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La mujer del César

Cristina Losada en Libertad Digital, 090818

Esta mañana los lectores de periódicos pudimos leer en el diario El Mundo un interesante artículo de Albert Rivera y Luis Garicano. En Ineptocracia y corrupción, los dos dirigentes de Ciudadanos escribían sobre lo que llamaban “un asalto sin precedentes por parte del presidente del Gobierno a las instituciones y empresas de todos para ponerlas al servicio de un partido político” y sus dañinas consecuencias.

El texto se refería al relevo de altos cargos en instituciones y empresas públicas al que ha procedido el Ejecutivo de Pedro Sánchez y citaba algunos de los que han causado mayor sorpresa y malestar por lo difícil que resulta justificar la idoneidad de los recién nombrados, en su mayoría miembros destacados del Partido Socialista. Luego está, además, la cuestión de la cantidad. Porque la inmensa cantidad de cargos que cambian de manos -esto es, de partido- con los cambios de Gobiernos no sólo resulta difícil de justificar: es injustificable.

La única justificación que existe para este recambio masivo en los primeros y segundos niveles del entramado público es, en realidad, que todos lo hacen. Lo ha hecho el PSOE, porque antes lo hizo el PP y antes lo hizo el PP, porque lo había hecho el PSOE y así sucesivamente. El fenómeno no queda circunscrito al Gobierno central. En el ámbito autonómico nos encontramos con el doble de lo mismo, igual que en el ámbito local. Estas prácticas, por eso de que todos las hacen, pueden percibirse como normales. Pero “todos lo hacen” es un salvoconducto falso. La dimensión del relevo de cargos en España, y sus características netamente partidistas, no son “normales”.

Es decir, son normales en ciertos países, pero no lo son en muchos otros. Así lo señalamos algunos cuando empezó esta oleada de ceses y nombramientos. Así lo expone este informe de Politikon: a tenor de los datos de la OCDE, el relevo “de personal de mayor escalafón es desmesurado en España en comparación con los países de nuestro entorno”. En nuestro país, los partidos de Gobierno tienen la costumbre de tomar las administraciones por un pastel que pueden repartir entre sus fieles.

El lector que empezó el día leyendo lo de Rivera y Garicano, recibía a las pocas horas la noticia de otro nombramiento. No se trataba de un alto cargo ni de otro presidente de una empresa pública, pero era significativo: concernía a Begoña Gómez, esposa del presidente Sánchez. La Fundación Instituto de Empresa la ha contratado para dirigir un Centro de Estudios Africanos de creación reciente. Pocas semanas antes se supo que dejaba su trabajo como directora de consultoría para evitar posibles conflictos de interés.

Lógico era pensar entonces que la mujer del presidente del Gobierno iba a permanecer un tiempo fuera del mercado laboral a fin de no incurrir en conflictos de esa clase. Pero no ha sido así. Y su fichaje abre interrogantes. Los abre porque su especialidad es la captación de fondos para ONGs, algo que no será ajeno a conseguir fondos públicos. Los abre porque la Fundación de la que depende el Centro cuenta no sólo con fondos privados, sino también con apoyo de entidades públicas. Tiene entre sus “partner companies” a empresas como Red Eléctrica o Renfe.

En centros o empresas que se nutren o se pueden nutrir de dinero público ¿es apropiado que ocupen cargos directivos la esposa, el esposo o cualquier otro familiar directo del presidente del Gobierno? ¿Cómo garantizar que la presencia de ese familiar no servirá para atraer indebidamente fondos públicos? ¿Cómo asegurar que no habrá hacia ese centro o empresa un trato de favor a la hora de aflojar el bolsillo de las administraciones y empresas públicas? Mucho me temo que es difícil tener esa garantía y esa seguridad.

De ahí que el fichaje de Begoña Sánchez resulte problemático y requiera de explicaciones por parte de la presidencia del Gobierno. Tiene que despejar unas dudas y sospechas, que en esta materia, y dada la experiencia, están justificadas.

En Francia, donde la pareja del Presidente de la República no tiene un estatus fijado, Macron fracasó en su intento de formalizarlo y dotarlo de un presupuesto propio -se opusieron cientos de miles de ciudadanos y, entre otros, el Partido Socialista- pero se decidió por la opción de una “carta de transparencia”. El concepto clave es transparencia. El problema clave es que, en este caso, aquí nos falta. Como en tantos otros.

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Notas.-

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