15:17 Tren a París [2017], de Clint Eastwood

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Nel Blu Dipinto Di Blu‘ [1958; Volare]. Compuesta por Domenico Modugno y Francesco Migliacci. Con ella, Modugno ganó el Festival de Sanremo de ese año. Incorporada a la banda sonora de la película en versión de Angelo DiPippo. Cartel del film, diseñado por cold open; vía IMPawards.

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TÍTULO The 15:17 to Paris
AÑO
2017
DURACIÓN
94 min. Trailers/imágenes
PAÍS
EEUU
DIRECTOR Clint Eastwood
GUIÓN
MÚSICA Christian Jacob y Thomas Newman
FOTOGRAFÍA Tom Stern
REPARTO Spencer Stone*, Anthony Sadler*, Alek Skarlatos*, Judy Greer, Jenna Fischer, Ray Corasani, Tony Hale, Thomas Lennon, Sinqua Walls, Paul-Mikel Williams, Max Ivutin, Bryce Gheisar, Cole Eichenberger, William Jennings, Jaleel White, P.J. Byrne, Robert Pralgo, Steve Coulter, Gary Weeks, Timothy Carr, Cecil M. Henry, Lillian Solange Beaudoin, BreeAnna Marie, Ethan Rains, Mariam Vardani, Jeanne Goursaud, Irene White, Seth Meriwether, Matthew Barnes, entre otros.

*: Spencer Stone, Anthony Sadler y Alek Skarlatos fueron también protagonistas reales del suceso

PRODUCTORA Warner Bros., Village Roadshow Pictures, Malpaso Productions, entre otros
Varios:

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SINOPSIS

En la tarde del 21 de agosto de 2015, tres jóvenes americanos que viajaban por Europa se enfrentaron a un terrorista en un tren con destino a París, con 500 pasajeros a bordo. La película narra el curso de las vidas de estos amigos, desde los avatares de su niñez para encontrar su destino, hasta la serie de eventos que precedieron al ataque. A lo largo de esta desgarradora experiencia, su amistad nunca flaqueó, convirtiéndola en su mejor arma. (filmaffinity).

CRITICAS:

  • “Una reconstrucción dramática tan simple y efectiva como la acción que representa (…) La forma que tiene Eastwood de abordar la tarea es precisamente lo que hace a la película fascinante y emocionante.”. A. O. Scott: The New York Times
  • “Está la dirección fantástica de unos actores que ni siquiera lo son y la magistral manera de colocar la cámara donde menos molesta. Disfruten de lo bueno de Clint.” (…) Puntuación: ★★ (sobre 5). Federico Marín Bellón. Diario ABC
  • “[…] es un experimento exitoso desde lo actoral. Sea lo que sea que Eastwood quiso demostrar poniendo a estos muchachos, lo consiguió.” Santiago Balestra. Altapeli
  • “[…] es una película estimulante, casi un ensayo de ficción, merecedor de mayor atención que la suscitada por un estreno fantasmal, rodeado de rumores —¿Es el autor quien no ha querido mostrarla a la prensa? ¿Los directivos de Warner Bros. no sabían que hacer con ella?— y el ensañamiento de una crítica que, no nos engañemos, simboliza mucho de lo que Clint Eastwood desprecia”. Diego Salgado. Cinedivergente
  • “Parece como si el viejo Clint, viendo aproximarse ya el tránsito de la muerte, quisiese echarle un piropo al Altísimo, lleno de explicitud.” Rubén de la Prida. Cine para leer
  • “Hay una gran diferencia en los lugares a los que nos lleva la vida y lo que hacemos una vez que nos encontramos allí. Esta pregunta sobre el heroísmo es lo que convierte a 15:17 Tren a Paris es una película extraordinaria.” Santiago García. Leer cine
  •  “[…] y es allí mismo donde el film resulta satisfactorio porque por un lado critica la burocracia de la milicia y la rigidez dogmática de la educación religiosa, y por el otro edifica una semblanza amena y adulta acerca del sacrificio como vocación humanista.”. Metacultura.
  • “[…] tardará en lograrlo, pero pasará como una de esas películas que, en medio de una marea de cine comercial (que puede ser muy válido, no lo pongo en duda), decidió hacer algo arriesgado y nuevo, dentro de algo que supuestamente no podía mejorar, y lo hizo estupendamente, como no podía de ser de otro modo con semejante monstruo de la dirección. Así que adelante, di que su nueva película apenas tiene algo de valor, porque Clint va a seguir haciendo lo que le da la gana. Y yo iré a verlo al cine encantado.” AtomS8. Filmaffinity.
  • “[…] y es allí mismo donde el film resulta satisfactorio porque por un lado critica la burocracia de la milicia y la rigidez dogmática de la educación religiosa, y por el otro edifica una semblanza amena y adulta acerca del sacrificio como vocación humanista.”. Metacultura.

Más críticas

via

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De la banda sonora incorporada [vía]

YouTube [completa] +

Trailer en inglés con subtítulos en español.

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MI OPINIÓN:

Heroicidades de la gente de la calle

Comentario previo: cuando, en este país, un bodrio de la magnitud de ‘La llamada‘, dirigida por ‘Los Javis‘, es capaz de recibir mayoritarias críticas gloriosas, con notable de media, e incluso de aspirar a 5 Goyas -aunque, a Dios gracias, finalmente sólo consiguió la de… ¡mejor canción original!-, es que aquí pasa algo.

Sobre todo si, simultáneamente, la película  ‘15:17 Tren a París‘,  del maestro Clint Eastwood consigue mayoritarias críticas bochornosas y un suspenso calificatorio; es que aquí, desde luego, algo pasa. También, seguramente, que su apuesta por el patriotismo, el esfuerzo, el mérito y el espíritu, no son valores muy propios de esa misma progresía que sí ampara el nacionalismo regional excluyente o el a lo loco se vive mejor.

Yo lo tengo claro: cuando unos de los actuales referentes del cine mundial filma una película, lo lógico es que, salvo muy fundadas excepciones, el cinéfilo se ponga firmes y se sienta esperanzado. Y hablo de fundadas excepciones porque todos conocemos que más de uno de los grandes ha caído en la tentación de hacer un film por encargo y, obviamente, se suele exculpar haciendo todo lo posible por que la gente se percate de que ese no es su cine sino mero y vergonzante negocio.

Pero ese no es el caso de Clint Eastwood, quien jamás se ha prestado a algo así y ahora, a sus 87 años, con toda lógica, ni se le ocurre otra cosa que reflexionar y hacer reflexionar a los demás… si gustan. No es ya su hora de obras maestras. En cierto modo, viene a ser un paso más en la etapa de despedida que quizás inició con Sully [2016], otra heroicidad inesperada.

Es más: precisamente su edad justifica una película experimental como ésta, en la que, basándose en la histórica heroicidad cívica protagonizada por tres muchachos estadounidenses de lo más vulgares, toma la decisión de rodar el anodino entorno vital en el que se desarrollan sus vidas y su brutal encontronazo en el tren con la toma de decisión que, como un avatar del destino, pondría al descubierto el espíritu colectivo y solidario que sólo es patrimonio de unos pocos.

Sirva el preámbulo para, entrando en materia, decir, en primer lugar, que la labor de Eastwood, en sus aspectos técnicos, de realización, dirección de actores, montaje y demás enfoques me parecen, como siempre, impecable. Y también para justificar un guión de Dorothy Blyskal intencionadamente simple, basado en la simple autobiografía de los tres héroes del el atentado del tren Thalys en 2015. Me gusta, pues, la forma en la que Eastwood cuenta la vulgar vida cotidiana de los tres protagonistas -tan vulgar como la de la mayoría de las personas- antes y después del ferroviario atentado yihadista.

Mención aparte merece la decisión de contar con los tres reales protagonistas de la gesta –Spencer Stone, Anthony SadlerAlek Skarlatos– como actores de sus propios personajes. En mi opinión es un reto con todo el sentido y el resultado interpretativo encaja como anillo al dedo: otra forma de decir, sí, cualquiera puede protagonizar algo infinitamente más complejo y meritorio que una película.

Por cierto, el debate sobre las formas de educar e instruir en la disciplina es intencionadamente secundario cuando consigue inculcar al grupo social la importancia de su defensa, como colectivo y como cultura.

Me quedo, por tanto, con ese cine minimalista y sencillo, que defiende su relato desnudo de todo artificio al margen de su epopéyica realidad. Todo un cine de autor sobre la heroicidad en una sociedad vacua pero que todavía es capaz de transmitir a su gente normal, los ciudadanos, valores espirituales, éticos, en colectiva defensa. En palabras de Eastwood, también de “cómo personas normales hacen cosas extraordinarias“.

Y dos hitos que justifican sobradamente mi calificación de notable: las magistrales realizaciones de dos secuencias plenas de magia Eastwood:

1) el atentado; y 2) el acto protocolario en el Palacio del Elíseo, elaborado como documental y que fue filmado en el histórico acto de homenaje de François Hollande, como Presidente de la República Francesa, a esos héroes que salvaron cientos de aquellas vidas que les acompañaban en el tren.

Eastwood, subrayando la heroicidad que emerge en la trivial vida cotidiana [7,5 sobre 10]

EQM

Fuentes:

Filmaffinity [críticas de espectadores], IMDb, Wikipedia y elaboración propia [EQM].

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NOTA.- Los enlaces no propios de textos de terceros son aportados por EQM, salvo que se indique expresamente lo contrario.
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Reales feminizaciones

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Hoy la mujer de un rey recibe el título de reina, pero el marido de una reina no se convierte en rey al casarse. Así la pareja queda desequilibrada a ojos de la opinión pública.”, decía Enrique de Dinamarca [Francia, 1934-2018], nacido Conde de Monpezat, a quién quisiera escuchar sus lamentos.

EQM

Revista de prensa de ‘género’:

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La influencia de ser mujer

Arcadi Espada en El Mundo, 150218

Hace una eternidad Lidia Falcón dejó dicho que las mujeres eran una clase social. Fue un axioma que permitió encarar el principal problema del feminismo, que es el de hablar en nombre de todas las mujeres. Si la mujer era una clase social, las mujeres no podían dejar de ser feministas. Y si alguna apestada había solo era, como en el caso de obreros y comunistas, por la falta de conciencia de clase. Otra aclaración importante de la propuesta de Falcón afectaba al poder. Si las mujeres eran una clase, debían tomar el poder, a la manera de la burguesía o de la clase obrera.

Falcón tuvo el mérito de plantear esta indisolubilidad entre feminismo y poder que hoy permite comprender los movimientos del feminismo convencional. Por más que sus acciones encajen en lo que ha dado en llamarse guerras culturales, o que su habitual estética soft case mal con la aspereza siempre asociada a las luchas por el poder, el único objetivo real del feminismo es el poder. Se trata de una buena noticia, porque ejemplifica mejor que nada la igualdad real de los sexos en Occidente. Pero obliga también a una evaluación crítica de los métodos que el feminismo emplea en esta lucha ya abierta, declarada y legítima.

La lucha por el poder supone juego sucio. No hay que escandalizarse. El de algunas mujeres (y de algunos hombres aliados) es el de blindarse de cualquier sospecha invocando el nombre del enemigo de clase. La mujer dice macho como el obrero decía burgués. No hay día sin ejemplo, más o menos burdo, de esa voluntad.

Este martes el presunto Francisco Granados dijo que la presidenta Cifuentes había abandonado un equipo del PP de Madrid que trabajaba electoralmente en B por su ruptura sentimental con otro de los integrantes de este equipo. La réplica de Cifuentes fue la esperada: las acusaciones tenían “un componente tremendamente machista”. Hasta ahora ese tipo de reacciones convenía ventilarlas aludiendo a su implícita estupidez.

Pero ya no es suficiente. La respuesta de Cifuentes no es la del tipo “manzanas traigo”. Es un anacoluto, sin duda, pero sobre todo moral. La señora Cifuentes se protege con el detente bala feminista y aún aprovecha para sacar rédito político al hecho de que las feministas de izquierdas (¡perteneciendo a la misma clase social de las mujeres!) tardaran unos minutos en calificar a Granados de machista.

La corrupción en España es espantosa, espantosa. Y ciertamente no sé qué sucederá cuando se incorporen a los anaqueles del delito la inmensa mayoría de mujeres que hacen política y que incurren, como mínimo los días fértiles, en un delito continuado de tráfico de influencias.

Ilustración de Raquel Marín [España, 1980], para el texto

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La mujer no es solo un cuerpo

“No todas reaccionan de la misma forma a las agresiones masculinas”: la escritora, una de las 100 firmantes del manifiesto publicado en enero en ‘Le Monde’, responde a las críticas que sufrió tras la publicación del texto.

Catherine Millet en El País, 140218

El pasado 10 de enero, el periódico Le Monde publicó una tribuna titulada Mujeres liberan otra voz, firmada por otras cuatro escritoras (Sarah Chiche, Catherine Robbe-Grillet, Peggy Sastre y Abnousse Shalmani) y yo. De inmediato, más de un centenar de mujeres —artistas e intelectuales, pero no solo— aceptaron firmar el texto, entre ellas Catherine Deneuve. En los días sucesivos, los principales diarios de todo el mundo nos pidieron entrevistas. De pronto empezaron a oírse otras voces además de la única que estaba alzándose hasta entonces, la que reclamaba “denunciar a tu cerdo” y alimentaba el tsunami del #metoo.

La idea de publicar nuestra tribuna nació tras el comentario de un editor de que, en el clima actual, ya ninguno de sus colegas se habría atrevido a publicar mi libro La vida sexual de Catherine M. La observación nos sorprendió y nos inquietó. El libro, editado en 2001, había tenido un enorme éxito nacional e internacional. Durante la polémica suscitada por la publicación de nuestro manifiesto, me han reprochado varias veces una declaración mía en el sentido de que casi lamento no haber sufrido yo una violación, para demostrar con mi ejemplo que es posible superar el trauma.

No es una declaración hecha ayer, sino algo que he dicho a menudo, en entrevistas y actos públicos, y, por supuesto, siempre hablaba en mi propio nombre, en el de Catherine M., es decir, a partir de la experiencia de la sexualidad que yo tenía y que había narrado en mi libro. Por eso no está de más que recuerde su contenido.

He tenido muchas parejas; algunos han sido amigos míos durante años, otros eran desconocidos y han seguido siéndolos, hombres que me encontré por casualidad y a los que apenas entreví el rostro. De aquella forma de vivir guardo el recuerdo de momentos excitantes, alegres, felices. Por supuesto, una vez comenzada la relación sexual, alguna pareja resultó decepcionante o desagradable e incluso repugnante. En esos casos, el hombre solo tenía acceso a mi cuerpo, porque mi espíritu se mantenía apartado y no conservaba ninguna huella que pudiera atormentarlo.

¿Qué mujer no ha experimentado esa disociación de cuerpo y espíritu? ¿Quién no se ha rendido a su marido o su amante mientras tenía la cabeza llena de preocupaciones cotidianas? ¿Quién, al contacto entre su piel y la de un hombre torpe, no se ha dejado llevar por el sueño de estar con otro? Yo incluso tengo una pequeña teoría al respecto: creo que la mujer (o el hombre) que recibe la penetración dispone de esa facultad más que quien penetra.

Si me hubiera visto forzada brutalmente a mantener una relación sexual con un agresor o varios agresores, no habría opuesto resistencia, pensando en que la satisfacción del impulso aplacaría el instinto violento. Por más repugnancia que sintiera, o miedo a otro tipo de violencia —la amenaza de un arma—, me atrevo a pensar que habría aceptado que mi cuerpo se sometiera, consciente de que mi espíritu seguiría siendo independiente, que mantendría su integridad y me ayudaría a relativizar la posesión de mi cuerpo. ¿Acaso no es el mismo tipo de protección mental al que recurren las prostitutas, que no escogen a sus clientes?

Ya que estoy expresándome a título personal, debo añadir que, en mi opinión, esta actitud se debe a un trasfondo católico que nunca me ha abandonado del todo y que me enseñó que el alma prevalecía sobre el cuerpo. Hace mucho tiempo que dejé de creer en Dios, y nunca utilizo la palabra “alma”, pero sigo estando totalmente convencida de que mi persona no es lo mismo que mi cuerpo, sino que reside en una consciencia (y en un inconsciente, pero ese es otro tema) que tiene cierto poder sobre el cuerpo.

Hay un texto sobre estas cuestiones que puede ser útil leer, un fragmento de La ciudad de Dios de San Agustín. Este Padre de la Iglesia toma el ejemplo de Lucrecia, la mujer de la antigua Roma que prefirió suicidarse antes que sobrevivir a una violación, y escribe: “Este ataque [se refiere a la violación] no arrebata al alma la pureza que defiende”. También dice que quienes “matan el cuerpo no pueden matar el alma”.

Luego va más allá e incluso supone que, “víctima de una violencia irresistible”, Lucrecia tal vez “se dejó arrastrar por el placer”. Pero no la condena. San Agustín no era uno de esos burdos misóginos que, hasta hace no demasiado tiempo, sospechaban que las mujeres violadas, en realidad, habían sido consentidoras secretas. Más bien, encuentro un eco de su pensamiento en la opinión que dio recientemente el filósofo Raphaël Enthoven en la emisora Europe 1 a propósito de una frase que causó gran escándalo de la antigua actriz porno Brigitte Lahaie, hoy presentadora de radio y firmante de nuestra carta: “Siempre se puede disfrutar de una violación”.

Enthoven recordó que, en efecto, “técnicamente, se puede experimentar un orgasmo durante una violación, lo cual no significa que la víctima dé su consentimiento”, y que es un error ocultar esa realidad, porque el trauma puede agravarse por el sentimiento de culpa. También dio la razón a otra frase de Lahaie: que “el cuerpo y el espíritu no siempre coinciden”. Dicen que es frecuente que las víctimas de violación tarden en denunciar la agresión por vergüenza. Esta disociación podría ayudarlas a superarla.

Nuestra tribuna no aspiraba más que a recordar que no todas las mujeres reaccionan de la misma forma a las agresiones masculinas. Que, si bien la violación es un crimen y el acoso es un delito —condenados por la ley, es decir, por todas y todos—, no percibimos de la misma forma los gestos y actos sexuales, porque no existe nada más individual ni que diferencie de manera más íntima y profunda a cada persona que la relación que tiene con su propio cuerpo y la moral sexual que se forja a lo largo de la vida.

No se nos puede reducir a un cuerpo, y me sorprende que se haya utilizado tan poco en los recientes debates la palabra resiliencia. La resiliencia es la capacidad del ser humano de recuperarse después de un trauma. Los juicios por violación suelen ser largos y muy difíciles para las víctimas porque, hasta llegar a que se haga justicia, las obligan a remover sus recuerdos más dolorosos.

Por eso me parece tan importante decir y repetir que existen otros modelos aparte de los que atan la psique y el cuerpo, y que dichos modelos pueden ayudar a las mujeres encerradas en su sufrimiento. Nuestro manifiesto recogió numerosas firmas, muchas de ellas acompañadas de testimonios espontáneos de mujeres que habían sufrido agresiones sexuales pero que se alegran de haber podido superarlas, a veces incluso olvidarlas, para vivir hoy una vida amorosa y sexual equilibrada. Esas mujeres son un ejemplo digno de seguir. ¿Había que negarles la palabra de la que se quiso hacer eco nuestra carta?

Catherine Millet es escritora y crítica de arte.
Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

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Notas.-

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¿Se prohibirá la pala matamoscas?

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De colas caninas

El Pleno del Senado español aprobó el pasado 10 de mayo de 2017, el ‘Convenio Europeo sobre protección de animales de compañía’, treinta años después de que en 1987 fuera aprobado en Estrasburgo (Francia).

En consecuencia, el Convenio entró en vigor, en España, este pasado día 1 de febrero de 2018.

Del Artículo 10.-

1. Se prohibirán las intervenciones quirúrgicas cuyo objeto sea modificar la apariencia de un animal de compañía o conseguir otros fines no curativos y, en particular:

a. El corte de la cola. b. El corte de las orejas. c. La sección de las cuerdas vocales d. la extirpación de uñas y dientes.

 

De los países europeos firmantes, éstos son aquellos que se reservan su derecho a seguir autorizando algunas de las intervenciones quirúrgicas contempladas en tal art 10.1:

Alemania [cola], Francia [cola], Portugal [cola], Dinamarca [cola], República Checa [cola], Letonia [cola] y Azerbaiyán [todas].

España, pues, no ha hecho tal reserva, ni siquiera para la cola.

Y después nos quejaremos si los animalistas acaban cargándose la Fiesta de los Toros o la de los toros en la calle.

Como es natural, muchos propietarios de canes están abandonando a mansalva su afición los animales domésticos, también a consecuencia del imparable crecimiento de requisitos y exigencias legales para su mantenimiento, que están incluso llegando a superar, en determinadas materias, incluso a las establecidas legalmente para con sus propios hijos.

Lo cual supondrá, impepinablemente, la paulatina desaparición de incontables razas caninas, al dejar éstas de despertar el interés ciudadano que antes fundamentaban su supervivencia.

EQM

Braco alemán o de Weimar. Gran perro de caza, para terrenos pantanosos. Cola reducida.

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Aumenta el abandono de perros mutilados tras la firma del convenio de protección de animales

Se trata de cachorros con las orejas y el rabo recién cortados: el acuerdo estipula sanciones para los propietarios que dañen la integridad física de las mascotas

El Confidencial Digital, 140218

El 1 de febrero entró en vigor en España el convenio europeo de protección de animales domésticos, que regula la cría de mascotas y prohíbe, entre otras prácticas, la amputación de orejas y rabos por motivos estéticos. Aún falta la aprobación de una ley que desarrolle el acuerdo, pero el primer paso ya está dado.

Estas normas, vigentes en varios países europeos desde 1987, consideran la importancia de los animales de compañía “por su contribución a la calidad de vida” y la “obligación moral” del hombre de respetar a todas las criaturas. Además, pone el acento en la “inconsciencia” de algunas personas en las actitudes que tienen hacia las mascotas.

España ha adoptado estas premisas, aunque debe desarrollarlas a través de una ley, que se pretende sea orgánica, para establecer las sanciones correspondientes a quienes incumplan el convenio.

Repunte de abandonos

Sin embargo, a pesar de que incumplir el convenio aún no está oficialmente castigado por ley, los efectos de la adopción del convenio se están empezando a notar.

En concreto, según ha podido saber El Confidencial Digital de fuentes cercanas al Seprona y a protectoras de animales, desde principios de año se está registrando un repunte en el abandono de perros en varias comunidades autónomas. Se trata de animales jóvenes con algún miembro amputado que están apareciendo, en gran parte, en los arcenes de las carreteras.

Las fuentes consultadas por ECD explican que los meses de invierno no suelen registrar las cifras más altas de abandono de perros, sino que aumentan considerablemente cada verano.

Según explican, ha cundido el temor en los dueños de perros a los que les han sido amputados algún miembro, ante la inminencia de una normativa que castigue estas prácticas. Aventuran, además, que se trate de animales adquiridos durante las fiestas navideñas.

La mayoría son cachorros que aparecen con los oídos vendados o con dificultad para mover el rabo, señal de que se los han cortado hace pocas semanas. Estas prácticas se realizan cuando el animal es muy joven, con días de vida en el caso de la cola y con un mes o dos de edad en el caso de las orejas.

Las mismas fuentes afirman a este confidencial que se trata perros de raza, crías de boxer, de perros de caza como el braco alemán o de Weimar, de algunos terrier como el  yorkshire o el west highland,  de schnauzer y de caniche.

Algunas comunidades

El aumento de los abandonos no se está produciendo en toda España, sino en las comunidades autónomas que todavía no castigan la amputación en animales de compañía.

Aragón, Andalucía, Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana, Murcia y Navarra ya prohíben esta práctica en sus reglamentos regionales. Según ha sabido ECD, se han registrado más abandonos en algunas de estas comunidades, pero en cualquier caso menos que en las otras diez. Por ejemplo, Madrid no ha experimentado este aumento, a día de hoy.

Más de diez años de negociaciones

En total, han pasado más de diez años desde que la Asociación Nacional de Defensa de los Animales (Anda) solicitara en 2007 a la entonces ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, adoptar el citado convenio.

Tras el cambio de Gobierno en 2011, hubo un vacío parlamentario sobre el asunto hasta que el gobierno acordó adherirse al convenio en 2015. Sin embargo, el bloqueo institucional tras las elecciones del 20 de diciembre retrasaron de nuevo los avances de la propuesta en el Congreso.

A finales de 2016, se reanudaron las negociaciones, y en los primeros meses de 2017, se celebraron plenos en los que se trató el tema, dejando acuerdos para la Historia del parlamentarismo español como el apoyo de ERC al PP para no incluir la amputación de orejas y rabo en las prácticas prohibidas. Algo que se rompió a los pocos días de consumarse, sin que cuajara realmente.

Finalmente, todos los grupos del Congreso salvo el PP votaron a favor de adherirse íntegramente al convenio y éste entró en vigor el 1 de febrero. Sólo falta, por tanto, una ley que lo desarrolle.

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Notas.-

Un matamoscas es un instrumento manual para golpear con fuerza moscas y otros insectos (como zancudos y polillas):

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De televisivas políticas ruinosas

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Política y fondos para su puesta en práctica

Recuerdo cuando las iniciales burbujas económicas obligaron al Gobierno a algo elemental: que no se aprobara en los Parlamentos ley alguna que no contara con memoria económica, esto es, sin que se explicara al detalle con qué recursos se ejecutaría.

Y también recuerdo cuando, al desaparecer por la crisis la mayor parte de los recursos que daban lugar a la financiación a terceros o subvenciones, los Gobiernos de las CCAA solicitaban desesperadamente a los altos funcionarios de las Consejerías, que les propusieran proyectos de Decreto y proyecto de Ley que no costarán un duro y apoyaran la imagen de los Gobiernos y Parlamentos seguían cumpliendo con su labor: pura contradicción en los términos si hablamos de la ‘política retributiva’, es decir, de aquella que consiste en regalar dinero a los más favorecidos.

Huelga decir que esos altos funcionarios no cesaban de repetir que de donde no hay no se puede sacar. Y que el vacío administrativo como única alternativa posible, ponía en evidencia que dado que la mayor parte del funcionariado se encargaba de gestionar las subvenciones, 2/3 de las Consejerías llevan más de un quinquenio prácticamente cruzadas de brazos; y sin que Mariano155 -que, por descontado, lo sabía y sabe– aprovechara la cruda realidad para devolver las estructuras administrativas autonómicas al tamaño que tenían cuando se inició la andadura del Título VIII de la Constitución: el personal transferido de naturaleza funcionarial, docente y sanitario; y punto.

Por mucho que ahora diga el Gobierno que ya pasado lo peor y que crece la macroeconomía -esa que permite sueldos de miseria y subidas anuales de las pensiones en un 0,25%– vamos a continuar con la vacas flacas y una deuda pública crecientemente astronómica, de modo que el Gobierno lo poco que le queda lo va a destinar, principalmente, a tapar las bocas que a él le preocupan habitualmente: las nacionalistas.

Por eso hará las virguería que considere preciso para otorgar toda suerte de ‘cuponazos’ a los separatistas vascos y toda suerte de regalías análogas -por ejemplo, la ampliación de los aeropuertos de Barcelona y de Gerona– ambas canonjías convenientemente televisadas, a los independentistas catalanes.

Lo cual, además de suponer una repugnante continuidad en materia de injusticia distributiva, es todo un suicidio porque eso no va a cambiar -a la vista está- un ápice el propósito golpista del nacionalismo y sí conllevara, espero, que la huída hacia Ciudadanos arruine políticamente al bipartidismo pronacionalista PP/PSOE.

Hay otros dos aspectos que no quisiera olvidar:

1.- El amplio espectro de la política gratuíta, esto es, aquella que no supone gasto, y que siendo mucho más importante que la retribuida, se encuentra sumida en el abandono más absoluto.

Por ejemplo: la cohesión del Estado y la actualización regeneradora de su modelo. La recomposición del marco de las pensiones. Devolver la autoridad de los padres para con los menores y atribuirles la responsabilidad de sus actuaciones. El aislamiento del nacionalismo mediante pactos entre los partidos constitucionales. La defensa divulgativa de los símbolos patrios. La implantación de un modelo educativo constitucional. De una sanidad uniforme e interrelacionada. De una Administración pública austera, eficiente. Etc.

2.- La paradoja, sensu contrario: la burrocrática gestión de la Unión Europea [Comisión Europea], eternamente pendiente, también, de modelo político, SÍ TIENE MUCHO DINERO y NO HACE OTRA POLÍTICA que la de satisfacer los intereses económicos de la nueva globalización. Vean, a propósito, la reciente condena del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, condenando a Esspaña por su maltrato a los terroristas etarras que volaron la T4 del Aeropuerto de Barajas, asesinando a dos ciudadanos que por allí se encontraban.

No les canso más.

EQM

Revista de Prensa:

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No hay dinero para la política

Arcadi Espada en El Mundo, 130218

Los letrados del Parlamento catalán dictaminan que el calendario de la investidura no corre. Hay juristas que discrepan del planteamiento. Pero qué más dará. No solo es que bajo el dulce imperio del 155 el Gobierno Rajoy pueda disolver la cámara y convocar nuevas elecciones, si lo considera conveniente. Es que hace más de cinco años que el calendario no corre. Es que, en realidad, hace más de una década que el calendario no corre. Fue entonces cuando la crisis estalló contra el régimen autonómico español.

La situación, drásticamente considerada, es que las autonomías tienen enclaustrado el 80 por ciento de su presupuesto en el gasto corriente de educación y sanidad. Y que el resto de las partidas se destinan a la financiación de la dependencia, al mantenimiento de las infraestructuras, a otros gastos corrientes y al servicio a la deuda. La situación es que la deuda de cada comunidad española está, aproximadamente, al nivel de su Pib, que el Estado es el principal acreedor de las comunidades y que la capacidad de inversión estratégica de las comunidades ha desaparecido. Las autonomías se han convertido en mutualidades de servicio: sus posibilidades de hacer política son nulas.

Entre las razones excavadas para explicar el proceso independentista catalán se alude a las económicas, aunque solo para subrayar la presunta discriminación catalana. Y es probable que la economía haya influido en el Proceso de un modo más sutilmente devastador: eliminando la posibilidad de hacer política… corriente. El auge del independentismo podría ser leído como una desesperada manera de volver a la política por parte de unas élites sin ocupación ni perspectiva de volver a tenerla en mucho tiempo.

La desaparición de la política no se ciñe a las autonomías. Con los matices pertinentes, el sometimiento de las comunidades autónomas al Estado es similar al que sufre el Estado respecto al Banco Central Europeo. Es probable que la actual parálisis legislativa demuestre que no siempre la vivacidad parlamentaria supone la vitalidad real de la política.

Pero es imposible aislar la parálisis de una certidumbre básica: sin dinero tampoco puede hacerse política. Esta extendida miseria contribuye a explicar, por un procedimiento similar al del independentismo, la bajeza del debate político español, copado por las portavozas y sus cozas. Y explica, por último, la relativa importancia de estar sin presupuestos o sin gobierno. El piloto automático de la política se explica perfectamente por la imposibilidad de abrir nuevas rutas.

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Ilustración del Alberto Morales ‘AJUBEL’ [Cuba, 1956] para el texto

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¿Una Gran Sociedad Europea?

Francisco de Borja Lasheras en El Mundo, 130118

En su ensayo ¿Una gran ilusión?, escrito en 1996, Tony Judt argumentaba que el mito de Europa se construyó sobre lo que no habría sido sino el resultado fortuito de distintos intereses y culturas políticas, “necesario dadas las circunstancias” de la postguerra y “posible por la prosperidad” que vivió Europa Occidental tras su reconstrucción. En la agenda de las élites de lo que era en esencia un club de la Europa rica, habían primado intereses nacionales coincidentes en ese momento. EEUU resolvía el problema de seguridad ante el bloque soviético, tras cuyo Telón se encontraba esa otra media Europa, exótica y desconocida.

Había habido poco del idealismo pan-europeo con el que muchos crecimos en los 90 del Tratado de la Unión, antes de un nuevo milenio que trajo la crisis económica y social, el auge de la eurofobia y el deterioro de relaciones entre los 28 Estados que forman la UE. Era pues una ilusión concebir que tales circunstancias en origen pudieran proyectarse de forma indefinida hacia el futuro, e insistir en su destino manifiesto de expansión continua. Judt, tan clarividente, anticipaba que las costuras del corsé en torno al mito de Europa terminarían saltando en una Unión ampliada, con desiguales niveles económicos e intereses divergentes. Alcanzar la unión estrecha de los pueblos de Europa sería “imposible en la práctica” e “imprudente” seguir prometiéndola como panacea.

Tenía razón. La UE, como todo proyecto colectivo humano, es históricamente contingente. Sin tampoco caer en determinismos ni profecías agoreras, los proyectos aglutinadores suelen entrar en fase de crisis existencial cuando las circunstancias que los crearon e hicieron posibles, desaparecen por una mezcla de factores internos y externos transformadores -y no pocas veces fruto del azar también-.

Algo parecido le pasa a la UE. Es evidente que las circunstancias hoy no son las mismas que las que vieron nacer la integración. No lo es tampoco el perfil de gran parte de los líderes políticos y élites en Estados miembros e instituciones. El líder y decisor europeo actual es utilitarista, más condicionado que nunca por la agenda inmediata e intereses a corto plazo -construir a largo plazo se ve como quimera- y por la propia lógica bizantina de la UE. Más allá de casos como el británico o Polonia, hay un gran escepticismo con los beneficios de actuar en un marco común europeo que se ve como menos legítimo; en esa percepción, son a menudo sacrificios que no siempre compensan las ventajas de ir por libre en lo posible.

Asimismo, si bien la transformación digital debería tener una vertiente europea, no sabemos cómo van a salir ni las democracias nacionales ni Europa en su conjunto de los cambios que vivimos. La UE y sus Estados nación están en una posición complicada entre proyectos políticos de aldeas globales sin fronteras y tribus locales pro fronteras y puentes levadizos. La vuelta de las políticas de identidad y los nacionalismos pone sobre las cuerdas a una Europa postmoderna en la que se diluirían o mitigarían las identidades nacionales y regionales.

Por su parte, en la esfera internacional, Europa respondía a un modelo postgeopolítico, normativo y multilateral, que parece anticuado en un mundo de líderes autoritarios y cruda geopolítica de grandes poderes. Reina la lógica de Tucídides de primacía de fuertes sobre los débiles. En ese entorno hobbesiano y con EEUU a la deriva, los europeos no estamos bien posicionados ni lo suficientemente unidos para defender nuestros intereses como bloque; además, ello implicaría políticas más decisivas de re-afirmación estratégica frente a actores hostiles y de gran coste político. Pero es que además no somos lo suficientemente fuertes para competir de manera individual.

Así, seguir apostando machaconamente por “más” o “mejor Europa” puede ser necesario para re-legitimar un proyecto cuestionado, pero no es suficiente. Tampoco basta la dinámica de auto-piloto y gradualismo que rige desde hace años, salvando los momentos más urgentes de las crisis. El dilema es mayor por cuanto que cualquier Gran Salto Adelante hacia una integración cuasi-federalista es casi imposible -pesan demasiado las divergencias nacionales, maquinarias burocráticas e intereses creados (también, en las instituciones)-.

¿Sería la solución para todos estos retos? Lo dudo. Hace casi un año escribía en estas páginas sobre qué pasaría si la UE contuviera a némesis como Le Pen y Wilders. Aventuraba que las fallas y grietas de los cuales éstos eran la consecuencia, seguirían ahí, y aconsejaba prudencia ante el discurso de que el Brexit y las némesis eran el revulsivo que los europeos necesitaban.

Hoy seguimos esperando a que el eje franco-alemán resuelva sus diferencias en materia de euro y el recorrido de la llamada Cooperación Estructurada Permanente a 26 seguramente quede por debajo de expectativas infladas sobre una Defensa Europea conjunta. Tras el hiato de las elecciones alemanas, vendrán las italianas, las europeas, etcétera, y otra vuelta de círculo, como los hámsters en sus norias.

George Santayana define el fanatismo como redoblar los esfuerzos cuando has olvidado tu objetivo. Algo parecido le pasa a parte del discurso europeísta. Con una fijación obsesiva en la forma sobre el fondo y en la integración como antídoto a todos los males, muchos esperan aún que la magia de los pequeños pasos eclipse los pasos de gigante que se están dando fuera de la UE. No podemos aguardar al advenimiento de un gran mañana que puede que nunca se dé.

Y sin embargo el mito de Europa ha funcionado, si bien no de la forma absoluta que a menudo se dice. En la UE, ése ha sido el caso cuando los intereses han sido convergentes (por ejemplo, en la salvaguarda del euro). Fuera, Europa sigue siendo una narrativa, aunque imperfecta, y un modelo que inspira a grandes segmentos sociales en algunos países de Balcanes o en Ucrania, que lo relacionan con algo mejor que lo que conocen y han vivido sus padres.

Ésa es la otra paradoja: que la Europa que lucha contra el autoritarismo, por la democratización y por salir del yugo de la historia y la geopolítica, ésa de luces y sombras, se vive más intensamente en la efervescencia política de Belgrado o Kiev y en las fronteras de la UE en general, que en Bruselas y otros centros occidentales. La utopía ha superado los confines materiales de una UE absorbida por sus inercias y problemas.

Por ello, los europeos tenemos que volver a hacernos preguntas y hacer caso a Judt, evitando que Europa sea un obstáculo para resolver problemas y abordar los dilemas subyacentes. Cuestiones como la seguridad requerirán, sí, más Europa, sin perjuicio de la autonomía estratégica nacional y nuevas alianzas con otros actores. Otras, como la crisis democrática, precisan el refuerzo del discurso democrático y los mecanismos colectivos ante abusos del mayoritarianismo populista. Pero también hay que apostar por grandes consensos políticos constitucionales y proyectos nacionales, como en España.

Tenemos además un dilema clave de contracción/expansión: la contracción llevaría a intentar una Europa del euro, fortaleza de ambiciones reducidas, mientras que la expansión indefinida no es políticamente asumible. Esto lleva a otra pregunta: ¿qué Casa Europea funcional para millones de europeos de fuera de la UE que pugnan por entrar, unos por pragmatismo, otros por convicción? En fin, las tensiones entre intereses y valores continuarán y Europa siempre será diversa y problemática.

Un punto intermedio entre el voluntarismo, el pragmatismo del corto plazo y el repliegue estratégico (y egoísta) es apostar por construir un espacio público de países democráticos con instituciones, valores y reglas comunes que se respetan, que impulse el crecimiento económico y la competitividad, y con distintos vínculos de seguridad entre sus miembros, además de marcos como la OTAN. Un espacio con lazos sustantivos con vecinos como Túnez. Una red flexible y modernizada de nodos, que incluiría una UE con núcleos de mayor integración política bajo criterios rigurosos, que no excluyan a otros europeos que cumplan sus compromisos. Una Gran Sociedad Europea adaptada al siglo XXI.

Borja Lasheras es autor de Bosnia en el limbo: testimonios desde el río Drina (UOC, 2017).

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Notas.-

Los enlaces en textos propios son aportados por EQM. En los ajenos sólo cuando así se indique con un color azul. También es cosa de EQM, por discutibles razones de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace correspondiente.

De clases e identidades / cultura y biología [Jordan Peterson]

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¿Nos hemos vuelto locos?

Me ha encantado la entrevista [ver infra], publicada ayer en El Mundo, de Cayetana Á. de Toledo a Jordan B. Peterson, psicólogo y licenciado en ciencias políticas canadiense, prestigioso profesor en la Universidad de Toronto y brillante conferenciante y ensayista sobre la corrección política, el posmodernismo, el feminismo posmoderno, el racismo, la apropiación cultural, el ecologismo y, en general, sobre psicología social y de las creencias religiosas e ideológicas.

Cercano a la escuela junguiana, es también muy conocido por su análisis sobre “La significación sicológica de los relatos bíblicos”, fundamentalmente el Antiguo Testamento, como matriz narrativa para reflexionar a propósito del ser humano en la modernidad, sus desafíos, debilidades y fortalezas.

Las implicaciones de la interpretación del relato bíblico que le llevan a disertar en torno a la idea de Dios, para aproximarse a conceptos como la soberanía, el poder, la jerarquía, la autoridad o dominación.

En la entrevista, esta vez concentra su discurso en la actualidad sociopolítica y, en tal sentido, he echado en falta, por parte de Peterson, algún comentario crítico de respecto a la corresponsabilidad de la derecha política en torno a lo que está pasando…

Corresponsabilidad que es muy grave y que a mí me parece que está ligada tanto al analfabetismo e inmoralidad rampantes y como al permanente contubernio del poder, de uno y otro signo, en favor del nuevo capitalismo global. Así pues, sus acertadas respuestas sobre la actual carencia de ética y moral las comparto siempre y cuando las considere imputables a ese bipartidismo cómplice.

Porque, aunque en base a motivos distintos, ambas banderas están tratando de sustituir la lucha de clases por las identitarias, con la economía consumista y analfabetizadora, de por medio.

Y no será porque a nadie resulte extraño es vertiginoso y masivo abandono de los principios que han conformado, esencialmente, nuestro occidental modelo democrático de sociedad.

Si serán importantes la ética y la épica en política que, como escribía también ayer Ignacio Camacho en ABC, la gente del PP abarrota las pateras rumbo a Ciudadanos, más por lo que creen -esperan- encontrar en éstos que por lo que la racionalidad, por el momento, les atribuye.

Y, no lo duden, también porque el tuerto es el rey en un país de ciegos; exactamente la misma razón que explicó la llegada al poder del Mariano155.

EQM

Sobre el victimismo en Ocidente [de una Conferencia, en 2017, de Jordan B. Peterson;  en inglés, subtítulada en español]

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Una entrevista de Cayetana Álvarez De Toledo Jordan B. Peterson

Peterson: “Hay una crisis de la masculinidad porque se culpa a los hombres por el mero hecho de serlo”

Cayetana Á. de Toledo en El Mundo, 120218

Lo llaman “el intelectual más odiado por la izquierda”, pero es mucho más que eso. Este psicólogo clínico canadiense se ha convertido en una figura de culto entre los ‘millennials’, sobre todo masculinos. Su reciente libro, ‘Doce reglas para la vida’, es un tratado de la responsabilidad frente a la cultura del victimismo. Y Jordan B. Peterson arrasa en ventas.

Dalí dijo que “los crustáceos son duros por fuera y blandos por dentro; o sea, lo contrario de los hombres”. Usted también compara a los hombres con las langostas.
La izquierda posmoderna y sus guerreras feministas han logrado imponer la idea de que la jerarquía es una construcción social del malvado y corrupto patriarcado occidental. Sepultan la biología bajo su ideología. Niegan la naturaleza para culpar al varón. Es absurdo. Sus ideas no tienen base fáctica alguna. La Biología evolutiva y la Neurociencia demuestran que las jerarquías son increíblemente antiguas. Más que los árboles.
Tanto como las langostas.
Para una langosta, un dinosaurio es un nuevo rico que llegó y, puf, desapareció. Ya hace 350 millones de años las langostas vivían en jerarquías. Su sistema nervioso hace que aspiren a un estatus elevado. Los machos tratan de controlar el territorio y las hembras de seducir a los machos más fuertes y exitosos. Es una estrategia inteligente, que utilizan las hembras de distintas especies, incluida la humana.
Somos blandas por fuera y duras por dentro…
¿Son machistas las langostas? Existe un hilo de continuidad entre las estructuras sociales de los animales y los humanos. Nuestro cerebro tiene un mecanismo que opera a base de serotonina: cuanto más elevada nuestra posición en el grupo, emociones más positivas. Las langostas tienen el mismo mecanismo. Pruebe a darle un Prozac a una langosta deprimida por una derrota: se pondrá como Clint Eastwood y volverá a la pelea.
¿De dónde viene la idea de la jerarquía como pura construcción social?
En parte, del pensamiento de la Ilustración. A muchos intelectuales y filósofos les cuesta asumir las lecciones de la Biología evolutiva: descubrir lo mucho que tenemos en común con los animales, que no todo es cultura o razón… Les escandaliza profundamente. Y se entiende. La revelación de que un antidepresivo funciona a lo largo de la cadena evolutiva sacude nuestra visión del hombre.
Usted señala sobre todo a la izquierda.
La izquierda en general considera que las jerarquías son malas. Es normal: las jerarquías producen ganadores y perdedores. Y ser un perdedor o convivir con perdedores -gente que lucha pero malvive- es existencialmente doloroso. Además está demostrado que el exceso de desigualdad genera sociedades inestables.
La izquierda tiene derecho a preocuparse. A lo que no tiene derecho -porque es científicamente falso- es a culpar de la desigualdad al capitalismo, a Occidente o al presunto patriarcado. Ocurre también con la riqueza. Dicen: es injusto que la riqueza se distribuya de forma desproporcionada y que pocas personas acumulen la mayor parte.
Lo cual es verdad.
Pero no es culpa de nadie. Es un fenómeno enraizado en la naturaleza: los que más tienen, más acumulan. Se ve en el tamaño de las ciudades. En las masas de estrellas. En la altura de árboles. Ahora hay unos señores que se hacen llamar “econofísicos”. Estudian la Economía a partir de las leyes de la Física. Y han descubierto cosas fascinantes: las mismas leyes que rigen la distribución del gas en el vacío rigen la distribución del dinero en la economía.
El problema de la desigualdad no tiene una explicación simple. Las cosas son complejas. Y la izquierda debe asumir esa complejidad y, a partir de ahí, iniciar una profunda renovación intelectual. La izquierda de hoy es tan previsible. Está tan obsesionada con la identidad, la raza, el género, la victimización… Lleva más de 30 años de retraso intelectual…
Desde que Derrida dijo: la verdad no existe, todo es interpretación.
La constatación del fracaso del comunismo, de su criminalidad estructural, fue un shock para la izquierda.
Archipiélago Gulag es su libro de cabecera.
Sí, después de Solzhenitsyn ni los más dogmáticos, ¡ni los intelectuales franceses!, pudieron seguir justificando el comunismo. ¿Qué hicieron entonces Derrida y los posmodernos? Una maniobra tramposa y brillante. Sustituyeron el foco del debate: de la lucha de clases a la lucha de identidades.
En la que seguimos enredados.
La premisa de los posmodernos era correcta: el mundo está sujeto a un número infinito de interpretaciones. Pero variedad no denota viabilidad. Lo corroboran a diario la Psicología del desarrollo, la Biología evolutiva, la teoría del juego, el estudio comparado de humanos y animales… hay infinitas interpretaciones potenciales, pero muy pocas interpretaciones viables.
Un ejemplo.
Vaya al Smithsonian Museum en Washington. Verá expuestos cientos de esqueletos de mamíferos. Son todos increíblemente parecidos. Las extremidades varían de longitud, pero el plan básico del cuerpo no ha variado. Lleva así decenas de millones de años porque no hay tantas configuraciones que funcionen. Y cuando una funciona, se conserva. Lo mismo ocurre con la jerarquía: es la solución evolutiva al problema de que muchos elementos del mismo tipo de una cosa convivan en un mismo lugar. Y hasta ahora no hemos dado con una alternativa. Si los posmodernos tuvieran razón, habría cientos de formas distintas de organizarse socialmente. Y no las hay.
¿Y qué sentido tiene negar la naturaleza?
Los posmodernos son tercamente ideológicos: fijan un axioma, que puede ser válido, y luego lo aplican indiscriminadamente hasta invalidarlo. Foucault, por ejemplo: todo lo explica en función del poder. No acepta la multicausalidad. El sexo, el hambre, el calor, estatus, el juego, la exploración, la esperanza, el dolor… También influyen.
Pero insisto: ¿por qué negar la biología?
Por política. En el fondo, la obsesión de los posmodernos con el poder y las relaciones de dominio refleja sus ansias de poder y su afán de dominio. Niegan la biología porque la biología desmiente su idea de que las personas son de plastilina. Y ellos las quieren de plastilina para poder moldearlas. La existencia de la naturaleza imposibilita la ingeniería social.
Se intentó en el Siglo XX.
Auschwitz. El Gulag. No podemos percibir el mundo sin una jerarquía ética. Lo demuestran la Psicología y la Biología, y lo saben hasta los ateos. Necesitamos un orden. Sin orden se impone el vacío ético y moral. El relativismo absoluto. El caos.
Hablemos del caos. Sus vídeos y conferencias arrasan entre adolescentes y millenials, sobre todo varones. ¿Por qué?
Hay una crisis de la masculinidad. La “tóxica masculinidad”, dicen las feministas. Los chicos reciben de la sociedad moderna un mensaje devastador y paralizante. Primero, se les recrimina su agresividad, cuando es innata y esencial a su deseo de competir, de ganar, de ser activamente virtuosos. Luego se les dice que la sociedad es una tiranía falocéntrica corrupta de la que ellos, por supuesto, son culpables de origen por el mero hecho de ser hombres.
Y finalmente se les advierte: «No se os ocurra intentar prosperar o avanzar, porque entonces además de culpables seréis cómplices activos de la tiranía feminicida». El resultado es que muchos varones, sobre todo jóvenes, tienen la moral por los suelos. Están empantanados, perdidos. No tienen rumbo ni objetivos.
Usted insiste en la diferencia entre poder y competencia.
Es esencial. Lo peor que han hecho los posmodernos es propagar la confusión entre poder y competencia, aptitud, habilidad. Las jerarquías no son de dominación sino de competencia. Lea la luminosa obra de Frans de Waal. Los chimpancés tiránicos acaban muy mal: destrozados a pedazos. Los chimpancés más exitosos -también sexualmente- son los que interactúan mejor. Los que hacen amigos y tratan bien a las hembras. La competencia es más eficaz que el poder puro y duro.
El periodista Andrew Sullivan asegura que las relaciones gays son tan “agresivas” como las relaciones heterosexuales. Niega que exista una voluntad de dominio específica del hombre sobre la mujer y advierte contra la idea de guerra de sexos por falsa y peligrosa.
Sólo los hombres débiles intentan dominar a las mujeres. Otra lectura imprescindible: Machos demoníacos, de Richard Wrangham. Hay tres géneros de orangutanes: las hembras; los machos dominantes, que cautivan a todas las hembras; y los machos débiles, que morfológicamente parecen adolescentes y que, como no logran aparearse, recurren a la violación. ¡Violan! La lección es evidente: sólo los perdedores recurren al poder para obtener más sexo del que, necesitándolo, pueden alcanzar.
¿Y qué pasa con los perdedores que aun así fracasan en sus propósitos?
Para eso existe la monogamia, que está enraizada en la biología y reafirmada culturalmente. Para evitar que los hombres rechazados acaben desarrollando conductas antisociales. En las relaciones humanas también funciona el patrón de distribución de Pareto: pocos hombres acaparan buena parte de las oportunidades sexuales. Esto es malo para los chicos que no ligan, claro. Pero tampoco es bueno para las chicas. Se ve en los campus universitarios americanos más progres, donde en los últimos años se ha producido una caída notable en el número de estudiantes varones precisamente por la presión ideológica.
Las probabilidades que tiene una chica de trabar algo parecido a una relación estable son ínfimas. Alguno pensará: “¡Qué suerte para los chicos, el sueño de todo adolescente!” Falso. Porque las relaciones de pareja se convierten en una secuencia infinita de ligues de una noche sin continuidad ni perspectiva ni utilidad en el medio o largo plazo. Es un juego degenerativo, que devalúa a los participantes de ambos lados.
Usted denuncia el “intento de feminizar a los hombres”.
Hemos pasado de intentar convertir a las mujeres en hombres a intentar convertir a los hombres en mujeres. Y eso no conviene a ninguno de los dos sexos. Tampoco a las mujeres. Las mujeres tienen tanto interés como los hombres en acabar con la crisis de la masculinidad.
Explíquelo.
Una mujer sensata no quiere un párvulo como pareja. Quiere un hombre. Y si es lista y competente, quiere un hombre incluso más listo y más competente que ella.
Veo ya a las feministas radicales rasgándose las túnicas.
Las feministas radicales se equivocan ¡radicalmente! No distinguen entre un hombre competente y un déspota. Su pánico cerval a cualquier exhibición de habilidad masculina es revelador de una pésima experiencia personal. Dicen: “¡Arranquemos a los hombres sus garras y sus colmillos! ¡Socialicémoslos! ¡Hagámoslos blandos, flácidos y femeninos, porque así no podrán hacernos más daño!”
Es una manera patológica de contemplar el mundo y las relaciones humanas. Y es también un grave error estratégico. Porque cuando anulas a un hombre, aumentas su amargura y su resentimiento. Lo conviertes en un ser inepto, atormentado, carente de sentido. Y las vidas sin sentido son desdichadas. Y el hombre anulado se enfada. Y entonces sí se vuelve agresivo. El despotismo de los débiles es mucho más peligroso que el despotismo de los fuertes.
Usted vincula la crisis de la masculinidad con el auge de la extrema derecha.
Cuando las únicas virtudes sociales son lo fofo e inofensivo, la dureza y la dominación se vuelven fascinantes. Mire el fenómeno de Cincuenta sombras de Grey. Seis meses estuve riéndome cuando se publicó. Pensé: ¡Qué apropiado! La cultura entera arde en exigencias de que el hombre envaine las armas y el libro más vendido de la historia es una fantasía sadomasoquista. Es extraordinario. Freud estaría a la vez horrorizado y exultante.
¿Y las consecuencias políticas?
Son evidentes. No sé si se enteró del escándalo que provocó mi oposición a la ley C-16.
Sí.
La ley impone el uso de pronombres neutros para transexuales. En lugar de él, ella o ellos, palabras como ze, hir o zir. Yo dije, y repito, que no voy a usar esos términos. Primero, porque la imposición de palabras por ley es inaceptable y no tiene precedentes. Y, segundo, porque son neologismos creados por los neomarxistas para controlar el terreno semántico. Y no hay que ceder nunca el terreno semántico porque si lo haces, has perdido.
Ahora, imagine que ya hubiésemos cedido. Que hubiésemos aceptado que una persona se define por su identidad colectiva, por cualquiera de sus fragmentos: género, raza, etnia, el que sea. ¿Qué pasaría? La narrativa opresor-oprimido se habría impuesto. Y los radicales de derechas dirían: “Vale, vamos a jugar el juego de la izquierda. Eso sí, nosotros no vamos a ser los culpables perdedores. Nosotros vamos a ser híperagresivos y vamos a ganar”. Y entonces sí entraríamos en una lucha identitaria. En una guerra de sexos. En la polarización total.
Está ocurriendo.
La izquierda cree que puede ganar arrojando toneladas de culpa sobre los presuntos opresores. Quizá lo consiga, pero yo no apostaría mi dinero.
Hablemos ahora de las mujeres. Me da la impresión de que existe una brecha entre el discurso de las élites feministas -actrices, políticas ¡y políticos!- y las mujeres de verdad.
Claro que hay una brecha. Abismal.
¿Qué quieren de verdad las mujeres de verdad?
Lo mismo que querrían los hombres si los hombres fuesen los que paren: desplegar todo su potencial y competencia, pero también tener bebés.
¿En qué proporción?
A los 19 años, las mujeres anteponen su carrera a la familia. A los 28, ya no tanto. Es una realidad de la que nadie habla. Salvo algunas mujeres de 37 a 40 años que han desaprovechado la ventana de oportunidad reproductiva y se sienten infelices.
Bastaría con que los hombres ayudasen más con los niños.
Los hombres están peor configurados que las mujeres para el cuidado de niños de menos de dos años. Esto es así. Podemos aleccionarlos. Pero, ojo: también hay mujeres -inteligentes, fuertes, formadas- que libremente deciden ser ellas las que cuidan de los niños. Lo hacen porque quieren, no porque nadie se lo imponga. Y esa decisión les lleva a tomar otra, previa. Cada hijo exige unos tres años de intensa dedicación. Es mucho tiempo. Y para una madre, causa objetiva de vulnerabilidad.
¿Qué hacen entonces las mujeres? Practican la hipergamia: buscan pareja en el mismo o superior nivel competencial que ellas. Hablemos claro: de igual o más capacidad socioeconómica que ellas. Esto ocurre en todas las culturas. Es una de las revelaciones más notables de la Biología y la Psicología evolutivas. Y en el caso de las mujeres hípercompetentes, es un problema. Cuanto más alto el coeficiente intelectual de una mujer, más baja la probabilidad de que encuentre una pareja estable.
Los hombres no se atreven…
… Ni a invitarlas a salir. He trabajado durante décadas con abogadas altamente cualificadas. Me contrataban para mejorar su productividad laboral y sus relaciones afectivas. Sus vidas. Lo tenían durísimo para encontrar pareja. Fíjese en este dato del Pew Research Centre. En los últimos 15 años, el interés de las mujeres por el matrimonio ha subido muchísimo. En cambio el de los hombres se ha desplomado. Una pésima combinación.
Quiero preguntarle por la brecha salarial entre hombres y mujeres.
Para empezar, es menor de lo que dicen. Los que hacen las estadísticas suelen confundir la media y la mediana. Y la media se desfigura por la existencia de un segmento ínfimo de billonarios, que en su mayoría son hombres.
Bien. Pero existe.
Sí. Lo que no existe es lo que llaman la brecha salarial “de género”. Es decir, una brecha fruto de un prejuicio machista. Para que el argumento feminista funcione habría que asumir que el empresariado mundial es masoquista, tonto, suicida: “¡Ajá! Les pagamos menos y también las contratamos menos”. Es absurdo. La realidad es que la diferencia salarial tiene unas 20 causas, de las que apenas una sería atribuible al prejuicio.
¿Cuáles son esas causas?
La edad es una. La personalidad es otra, muy importante. Y la más importante son los intereses. Un dato contracorriente: las mujeres solteras de menos de 30 años cobran más que los hombres en esa misma franja de edad. La personalidad: las personas agradables cobran menos que las personas desagradables. Les cuesta más pedir un aumento de sueldo. Triste pero cierto. Y resulta que, de media, las mujeres son más agradables que los hombres. Dato científico, eh.
Esto produce un ligero sesgo a favor de los hombres, que no es fruto de ningún prejuicio machista; si acaso es una injusticia con las personas amables del sexo que sean. Finalmente, los intereses: a los hombres les interesan más las cosas y a las mujeres, las personas. Y las profesiones relacionadas con las cosas están mejor pagadas que las profesiones relacionadas con las personas. Ingeniero y enfermera. Banquero y maestra.
Las mujeres holandesas son las que más trabajan a tiempo parcial. Y eso a pesar de una intensa política de incentivos para que lo hagan a tiempo completo. Parece que les gusta.
Es su elección. Incluso para mujeres que no tienen hijos ni quieren tenerlos. Pero nadie lo dice. Unos por ideología. Otros por miedo.
¿Miedo? Se refiere a los sectores liberales y conservadores.
Claro. No se atreven a decir nada que contravenga el relato feminista por pánico a ser linchados por la turba.
En España, el presidente del Gobierno se opuso a la intervención en las empresas para imponer la igualdad salarial. Lo llamaron machista y se retractó.
Lo explicó hace años Thomas Sowell: “Si le das al Gobierno el suficiente poder como para imponer la igualdad efectiva de resultados le habrás dado el suficiente poder como para convertirse en una tiranía”.
¿Pero podría hacerse?
Habría que crear una estructura burocrática monstruosa. El libre mercado existe precisamente porque es imposible llevar a la práctica la fórmula “a igual trabajo, igual salario”. ¿Quién y cómo determina que dos trabajos son idénticos? Ya se intentó bajo la Unión Soviética. Y así acabó.
¿Por qué hay tan pocas mujeres al frente de grandes empresas?
Tengo un amigo que dirigía una de las principales empresas tecnológicas de Canadá. No cogió vacaciones en 20 años. Ni un sólo día. Y no eran jornadas de ocho horas, la mitad en el yate. Eran de 18 horas. Todo el día en un avión. Ya, en primera clase. Pero lejos de casa. De su familia. En hoteles anónimos. Nada de juerga y tequila.
Para vivir así hay que estar configurado de una manera muy particular. Hay gente así, claro. Y la mayoría son hombres. ¿Son mejores? No. Son distintos. Incluso podríamos decir que sus prioridades son peores que las de las mujeres que optan por una vida más equilibrada, trabajando media jornada y cuidando de sus hijos. En todo caso, es su elección. ¿Usted qué haría?
Humm…
Ya.
Bajas de paternidad: hay oferta pero no hay demanda. ¿Por qué?
Cuando tienes un negocio del que depende tu familia no te coges cuatro meses de baja. Lo mismo pasa en las profesiones muy competitivas. Los despachos de abogados, por ejemplo. La mayoría de los socios son hombres. ¿Machismo? No. Hacen lo posible por fichar y mantener a los mejores. Del sexo que sea. El problema es que, a partir de cierta edad, las mujeres se marchan o reducen su nivel de compromiso. De nuevo, es una elección legítima. ¿Vamos a criticarlas por ello? ¿Vamos a llamarlas falocéntricas?
Susan Pinker cuenta que en la Unión Soviética muchas mujeres estudiaban carreras relacionadas con las Ciencias y en cuanto llegó la democracia, y pudieron escoger libremente, se produjo un trasvase hacia las Humanidades.
Y fíjese en la última gran sorpresa.
¿Cuál?
Los países escandinavos han hecho lo imposible por imponer una igualdad formal entre hombres y mujeres. De la cuna hasta la tumba, han eliminado todos los elementos culturales que pudieran condicionar o acentuar las diferencias de género. Hasta los juguetes son neutros. ¿Y qué ha pasado? Exactamente lo contrario de lo previsto: ¡las diferencias de personalidad entre hombres y mujeres se han acentuado! Es un descubrimiento científico impresionante: si erradicas las diferencias culturales, maximizas las diferencias biológicas.
¿Es todo hombre un agresor sexual en potencia?
¡Tanto como la mujer una manipuladora caza-ricos en potencia! En todo individuo existe una capacidad muy elevada de hacer el mal. La pregunta es: ¿por qué se difunden estas ideas sobre los hombres?
¿Por qué?
El 95% de los delitos son cometidos por el 5% de la población. La mayoría de esos criminales actúa una o dos veces. Pero existe un pequeño segmento que actúa de forma serial. Depredadores sexuales. Pederastas. Psicópatas que dejan un reguero de víctimas. A partir de ahí, cualquiera puede convertir a todos los hombres en depredadores al manipular la definición de “violencia sexual”. Porque no hay un hombre en el planeta que no haya hecho alguna vez un avance sexual no correspondido. En parte por torpeza o falta de sofisticación. En parte porque no sabía cuál iba a ser la respuesta.
Hoy eso basta para forzar la dimisión de un ministro o liquidar la carrera de un actor.
La izquierda posmoderna exige a la vez expresión sexual ilimitada, de cualquier gusto o color -ahí está el Orgullo Gay- y seguridad sexual absoluta. A ver cómo cuadran ese círculo. Su última ocurrencia es una maravilla: el consentimiento afirmativo. Cada paso y etapa de un encuentro amoroso o sexual debe quedar debidamente registrado para evitar equívocos. ¡Es tan orwelliano! Sólo un pobre ingenuo de 13 años puede considerar que esto es no ya positivo, sino viable. A veces da la impresión de que nuestra cultura ha sido tomada por gente con graves trastornos de personalidad. Lo digo seriamente. Clínicamente.
¿Cómo definiría el #MeToo?
Actrices vestidas de riguroso negro… Eso sí, de forma sexualmente provocadora… Hollywood, quejándose de manipulación sexual… ¡Hollywood, que se erigió literalmente sobre la manipulación sexual! Parece una broma. Pero vamos a hablar en serio. Existe un fenómeno que he visto en mi consulta… A ver, esto podría causarme un problema… Algunas mujeres no saben decir que no. Son mujeres vulnerables o dañadas, que se exponen una y otra vez.
Tienen relaciones anómalas, no sólo con los hombres. Una mujer está en casa. Llega el repartidor. Es amable y simpático. Y acaba teniendo con él una relación sexual que no supo cómo evitar y de la que al minuto se arrepiente gravemente. No es culpa suya. Ni del repartidor. Ni de nadie. Es un fenómeno más frecuente de lo que parece y en las universidades se agrava por el consumo de alcohol.
¿A veces decir que no es decir que ?
¿Cómo?
Un no es casi siempre un no rotundo. Pero alguna vez puede ser un quizás. O incluso un . Depende de muchos factores.
Yo no me atrevería a decir eso.
Lo digo yo.
Si usted dijera eso en el típico campus progre americano sería denunciada ante un comité de discriminación, sometida a una investigación, linchada y despedida.
¿Y de que me acusarían exactamente? ¿De promover la violación?
Probablemente.
La verdad es compleja. Salvo que aceptemos que todas las mujeres, y todos los hombres por cierto, somos débiles, incapaces de expresar nuestra voluntad y sentimientos, o incluso de jugar con las palabras y los tiempos.
Creo que fue Mike Pence el que dijo que no se reuniría a solas con una mujer a puerta cerrada. La gente se escandalizó. A mí me han aconsejado lo mismo cientos de veces. Yo paso, porque me parece ofensivo, para mí y desde luego para las mujeres. Para eso, pongamos una cámara en cada despacho. O mejor aún: impongamos la obligación de que todo encuentro sexual sea grabado y colgado en YouTube, así nadie podrá tener la más mínima duda de que cada fase del acto se desarrolló de forma perfectamente cordial, civilizada y consentida.
¿Qué le pareció el manifiesto de las actrices francesas en respuesta al #MeToo?
No lo conozco.
Se lo enviaré. Distingue entre el acoso sexual y el derecho a importunar.
El derecho a importunar es elemental. Como el derecho a ofender. Se lo dije a la entrevistadora de Channel 4 con la que tuve una discusión, digamos, intensa.
Viral.
No hay derecho a pensar sin derecho a ofender. Porque nada de lo que yo pueda decir será universalmente aceptado y asumido. ¿Y quién decide qué es ofensivo? Tu interlocutor. ¿Y si hablas con mil personas? Como mínimo una de ellas se ofenderá. ¿Y entonces qué haces? Dejas de hablar. Te limitas a decir obviedades: “este suelo parecería ser de color gris”. Con un agravante: cuando acaba el debate empieza la bronca.
¿Y qué papel juegan los medios?
Lo que necesitamos en los medios es pocas personas súperinteligentes dispuestas a decir la verdad. Lo que tenemos son hordas de columnistas de segunda poseídos por el miedo y la ideología. Y pronto dejarán de ser leídos y escuchados.
Su libro es un tratado de responsabilidad contra la cultura de la sobreprotección.
Otro legado de la progresía: una generación de mimados y quejicas, cero preparados para encarar la vida. Esos padres edípicos, que hacen un pacto con su niño: “No nos abandonarás jamás y a cambio nosotros haremos todo por ti”. Puro egoísmo envuelto en mimos. El resultado es que los niños crecen sin madurar. No tienen sentido de la responsabilidad. Son victimistas. Se vuelven inútiles y acaban resentidos.
¿Y cómo se inculca el sentido de la responsabilidad?
Mi mensaje a los jóvenes es sencillo. Espabilad. Dejad de pudriros en casa. Dejad de quejaros y de culpar a los demás. Sed honrados, rectos y disciplinados. Haced algo útil. Asumid vuestra responsabilidad. Buscad sentido a la vida. Haced como las langostas: caminad erguidos con los hombros hacia atrás.
Lo que no dicen los políticos.
Lo que deberían decir. Porque al mundo le sobran niños. Lo que necesita son hombres adultos.

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Notas.-

Los enlaces en textos propios son aportados por EQM. En los ajenos sólo cuando así se indique con un color azul. También es cosa de EQM, por discutibles razones de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace correspondiente.

Javier Marías, ante los linchamientos ‘de género’

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#MeToo

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De neopuritanismos sectarios

Para entender, en pocas palabras, la feminizante corriente desvertebradora que corre en estos momentos por las redes sociales bajo el hashtag denominado #MeToo y que es toda una planificada y gravísima oleada del nuevo puritanismo radical, disfrazado de progresismo que convierte al hombre en macho, acosador, presunto culpable, discriminado negativamente, heteropatriarcal y destructor ecológico, tómense la molestia en leer el artículo de Javier Marías escritor, traductor, editor y miembro de número de la Real Academia Española– que les adjunto a continuación y que ayer publicó El País Semanal. Tampoco dejen de lado la entrevista que le hizo Patricio Zunini, en infobae, 050218 [Argentina].

Se entiende a la perfección y está magistralmente escrito.

O paramos esta nueva movida inquisitorial o el estado de confusión en el que nuestra sociedad está sumiendo las relaciones de pareja y, como consecuencia la reacción de los menores, al destrozar el modelo familiar sustituyéndolo por el caos, supondrá para las nuevas generaciones fatales consecuencias con nuevos totalitarismos populistas.

EQM

Revista de prensa:

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Ojo con la barra libre

Dar crédito a las víctimas por el hecho de presentarse como tales es abrir la puerta a las venganzas, las calumnias y los ajustes de cuentas

Javier Marías en El País Semanal, 110218

MUJERES VIOLADAS, acosadas, manoseadas sin su consentimiento, todo eso existe y ha existido siempre, por desdicha. Que haya una rebelión contra ello no puede ser sino bueno. Pero hay demasiadas cosas buenas que hoy se convierten rápidamente en regulares, mediante la exageración y la exacerbación y la anulación de los matices y grados. El estallido se produjo con el caso Weinstein, cuyas prácticas son viejas como el mundo.

Ya hacia 1910 se acuñó la expresión “couch casting” (“casting del sofá”), para referirse a las pruebas a que los productores de Hollywood y Broadway sometían a menudo a las aspirantes a actrices (o a los aspirantes, según los gustos). En el despacho solía haber un sofá bien a mano, para propósitos evidentes. La costumbre me parece repugnante por parte de esos productores (como me lo parece la de cualquier individuo poderoso), pero en ella no había violencia.

Se producía una forma de transacción, a la que las muchachas podían negarse; y una forma de prostitución menor y pasajera, si aceptaban. “A cambio de que este cerdo se acueste conmigo, consigo un papel, iniciar mi carrera”. Pensar que la única razón por la que se nos dan oportunidades es nuestro manifiesto talento, es pensar con ingenuidad excesiva (ocurre a veces, pero no siempre). Con frecuencia hay transacciones, compensaciones, pactos, beneficios mutuos que entran en juego.

La índole de algunos es repulsiva, sin duda, pero cabe responder “No” a tales proposiciones. Y tampoco hay que olvidar que no han sido pocas las mujeres que han buscado y halagado al varón viejo, rico y feo, famoso y desagradable, poderoso y seboso, exclusivamente por interés y provecho. No hay que recurrir a nombres para recordar la considerable cantidad de mujeres jóvenes y atractivas que se han casado con hombres decrépitos no por amor precisamente, ni por deseo sexual tampoco.

Ahora el movimiento MeToo y otros han establecido dos pseudoverdades: a) que las mujeres son siempre víctimas; b) que las mujeres nunca mienten. En función de la segunda, cualquier varón acusado es considerado automáticamente culpable. Esta es la mayor perversión imaginable de la justicia, la que llevaron a cabo la Inquisición y los totalitarismos, el franquismo y el nazismo y el stalinismo y el maoísmo y tantos otros.

En vez de ser el denunciante quien debía demostrar la culpa del denunciado, era éste quien debía probar su inocencia, lo cual es imposible. (Si a mí me acusan de haber acuchillado a una anciana en el Retiro, y la mera acusación se da por cierta, yo no puedo demostrar que no lo hice, salvo que cuente con coartada clara.) De hecho, en esta campaña, se ha prescindido hasta del juicio. Las redes sociales (manipuladas) se han erigido en jurados populares, son la misma muchedumbre que exigió la ejecución de Jesús y la liberación de Barrabás en su día.

Tal vez sean culpables, pero basta con la acusación, y el consiguiente linchamiento mediático, para que Spacey o Woody Allen o Testino pierdan su trabajo y su honor, para que pasen a ser apestados y se les arruine la vida.

La justificación de estas condenas express es que las víctimas no pueden aportar pruebas de lo que sostienen, porque casi siempre estaban solas con el criminal cuando tuvieron lugar la violación o el abuso y no hay testigos. Es verdad, pero eso (los delincuentes ya procuran que no los haya) les ha sucedido a todas las víctimas, a las de todos los crímenes, y por eso muchos han quedado impunes. Mala suerte.

¿Cuántas veces no hemos visto películas en las que alguien se desvive por conseguir pruebas o una confesión con añagazas, porque sin ellas es palabra contra palabra y perderían el juicio? Así está montada la justicia en los Estados de Derecho, con garantías; no así en las dictaduras. Por eso me ha sorprendido leer editoriales y “acentos” en este diario en los que se afirmaba que las injusticias derivadas de todo este movimiento eran “asumibles” y cosas por el estilo.

Es algo que contraviene todos los argumentos que, desde Beccaria en el siglo XVIII, si no antes, han abogado por la abolición de la pena de muerte. La idea de los defensores de la libertad, la razón y los derechos humanos ha sido justamente la contraria: “Antes queden sin castigo algunos criminales que sufra un solo inocente la injusticia de la prisión o la muerte”. Ahora se propugna lo opuesto. Si la falta de pruebas contra los acusados se extendiera a otros delitos, y aquéllos dependieran de las volubles masas, se acabaría la justicia.

Dar crédito a las víctimas por el hecho de presentarse como tales es abrir la puerta a las venganzas, las revanchas, las calumnias, las difamaciones y los ajustes de cuentas. Las mujeres mienten tanto como los hombres, es decir, unas sí y otras no. Si se les da crédito a todas por principio, se está entregando un arma mortífera a las envidiosas, a las despechadas, a las malvadas, a las misándricas y a las que simplemente se la guardan a alguien. Podrían inventar, retorcer, distorsionar, tergiversar impunemente y con éxito.

El resultado de esta “barra libre” es que las acusaciones fundadas y verdaderas —y a fe mía que las hay a millares— serán objeto de sospecha y a lo peor caerán en saco roto, haya o no pruebas. Eso sería lo más grave y pernicioso.

vía

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Entrevista exclusiva con Javier Marías: “En nombre del feminismo se están consiguiendo cosas que la moral católica más reaccionaria no logró imponer”

El autor español de “Corazón tan blanco” y “Tu rostro mañana” recibió a Infobae en su hogar de Madrid tras el lanzamiento de “Berta Isla”, su última novela con una temática de espías. El escritor, que manifestó estar en contra de cierto feminismo actual por considerarlo “antifeminismo disfrazado”, también dialogó sobre literatura y la independencia de Cataluña

Patricio Zunini en infobae, 050218

La casa de Javier Marías queda sobre la Plaza de la Villa, una de las zonas más turísticas de Madrid —cerca del Mercado y la Plaza Mayor—, donde miles de personas pasan cada día sin saber que desde el cuarto piso los mira el autor de El hombre sentimental y El monarca del tiempo, entre tantos otros grandes éxitos, al que probablemente muchos de ellos han leído y fantasean con cruzárselo en la calle.

Marías casi no da entrevistas y menos aún en su casa, un raro privilegio que concede a Infobae Cultura, según refiere Juliana, la portera, una mujer de edad incierta, mezcla de anciana venerable y perro guardián. Se llega hasta el departamento por un mínimo ascensor en el que apenas caben dos personas. Juliana golpea la puerta y toca el timbre con insistencia: “Don Javier, aquí hay un periodista de Buenos Aires que dice que tiene cita con usted”, le grita.

Lo primero que se ve es un pasillo cubierto de una enorme cantidad de libros apilados sobre una pared. Son todos los libros de Marías en diferentes lenguas que le envían las editoriales donde publica. “Si quiere llevarse uno me haría un gran favor”, dice a modo de saludo. El living, donde se hace la entrevista, es un ambiente amplio y luminoso, tapizado de libros y fotos. Las ventanas cerradas con doble vidrio impiden que entre el frío —afuera la temperatura debe rondar los dos o tres grados— y el ruido. En rigor, el ruido no entra ni sale: Marías todavía escribe a máquina, como cuando comenzó a hacerlo hace más de 45 años, cuando publicó Los dominios del Lobo (1971).

El encuentro dura aproximadamente una hora. Durante ese tiempo Marías mira hacia un punto de la pared o por la ventana, prende un cigarrillo tras otro y se olvida de fumarlos, se levanta y vuelve sobre sus pasos. Como si no le respondiera a uno, como si las preguntas fueran apenas disparadores para hablar consigo mismo. Demora las frases, las rumia: es un pensamiento en movimiento. Surge la primera pregunta y dice, entonces: “Casi ningún escritor es indispensable para la historia y el devenir del mundo. Si no hubiera existido Tolstoi no pasaría gran cosa. Si no hubieran existido Dostoievski y Flaubert, tampoco. Hay muy pocos imprescindibles y uno de ellos es Shakespeare. El mundo tal como lo entendemos y lo vivimos sería otro sin la existencia de Shakespeare”.

Shakespeare es una influencia persistente en la obra de Marías, a punto tal que se ha apropiado de algunas frases para titular sus libros: Corazón tan blanco (Macbeth), Mañana en la batalla piensa en mí (Ricardo III), Negra espalda del tiempo (La tempestad).

—Los grandes maestros que uno ha leído en la juventud son un poco disuasorios —dice—. Si uno relee un libro magnífico de Conrad o Flaubert, termina preguntándose “¿Qué diablos hago yo con todas estas hojas? ¿Qué hago yo si ya existe esto?” Shakespeare sería el caso mayor de disuasión para un escritor, pero, como precisamente no se puede competir con él, me provoca el efecto contrario. Es muy fértil, es muy fructífero. Esto sucede porque sigue siendo enigmático.

A menudo apunta cosas como si señalara a una bocacalle por la que luego no se mete y yo lo siento como una invitación a adentrarme. La cita que dio pie al título de mi novela Corazón tan blanco es una frase de Lady Macbeth: “My hands are of your color, but I shame to wear a heart so white”, “Mis manos son de tu color” —lo dice después de que se las ha manchado con la sangre del rey Duncan ya muerto— “pero me avergüenzo de llevar un corazón tan blanco”. ¿Qué significa el color blanco de su corazón: inocencia, palidez, acobardamiento? Parece sencillo, pero en realidad es misterioso.

La ficción como reconocimiento

La nueva novela de Marías es Berta Isla (Alfaguara). Escrita como una falsa novela de espías, la historia está situada en la década del 60 y su protagonista, Tomás o Tom Nevinson, es un español que trabaja para los servicios de inteligencia británicos gracias a su gran capacidad para interpretar lenguas, acentos y giros del habla extranjera. La novela, sin embargo, lleva el nombre de la mujer de Tomás, Berta Isla, quien vive la pareja desconfiando de que “su marido sea su marido” y que, paradójicamente, el tiempo que pasa en ese estado de incertidumbre es para ella el más tranquilo y satisfactorio.

—Cuando empecé a escribir —dice— me pregunté si iba a saber cómo hacerlo. Hoy en día hay una tendencia mayor a utilizar la primera persona porque un narrador en tercera presupone saber demasiadas cosas y la realidad es muy fragmentaria, resulta menos verosímil alguien omnisciente que lo sabe todo. Pero la tercera persona existe y se ha utilizado a lo largo del siglo XIX y buena parte del XX. Normalmente aceptamos la convención de que una voz, que no necesariamente es la del autor sino la de un narrador desconocido, diga qué pensó Madame Bovary o qué pasó en su dormitorio.

Y el mundo de los servicios secretos tiene algo de eso. De hecho, ya en un texto de hace veintitantos años comparaba al espía con el novelista. Hay muchas similitudes. Un espía tiene que hacer afirmaciones rotundas guiado por su instinto, tiene que hacer conjeturas, tiene que decidir sobre la marcha sobre cosas de las que no puede tener certeza. Y un novelista, sobre todo un novelista, lo hace así también.

¿La ficción es un manual de instrucciones, es un espejo, una forma de enseñanza?

—Se ha dicho muchas veces que la ficción es una forma de conocimiento y yo creo que es una forma de reconocimiento. Como lector, las novelas que más me conmueven son aquellas que no se limitan a contar una historia apasionante, si no que tienen fogonazos de reflexión, frases, pensamientos, a veces una escena en la que uno reconoce algo que probablemente ya sabía, pero que no sabía que lo sabía.

Es un reconocimiento porque uno es capaz de decir que algo es verdad porque, de alguna manera, ya lo ha experimentado o lo ha vivido. Ese tipo de iluminaciones no suelen aparecer en tratados de filosofía, sino que lo hacen por medio de una representación. La ficción es sumamente importante porque es una de las pocas maneras que tenemos de saber cómo funciona el mundo, cómo es la relación entre las personas y cómo es uno mismo.

Sin embargo, en sus novelas hay una constante, que es cierta desconfianza por las palabras.

—Cierta no: absoluta. Es uno de los muchos temas que se repiten en mis novelas: la desconfianza de las palabras, la desconfianza de contar. La imposibilidad de saber nunca nada a ciencia cierta, ni siquiera de nosotros mismos. Siempre recuerdo el comienzo de David Copperfield, que es muy exacto, porque dice “Para empezar por el principio, diré que nací (o eso me han dicho y yo lo creo) un viernes…”. “O eso me han dicho y yo lo creo” son dos premisas absolutamente fundamentales. Al fin y al cabo, no tenemos la menor idea de nada.

En mis novelas hay una fuerte conciencia del tremendo poder y del tremendo peligro de contar algo. La primera frase de Tu rostro mañana es “Ojalá nunca nadie contara nada”. En cierto sentido resume una de mis obsesiones. Tengo una postura indecisa —antes que ambigua— sobre si las cosas deben ser recordadas y contadas una y otra vez, o no. Es uno de los temas principales de mi anterior novela, Así empieza lo malo. Por un lado, pienso que es horroroso que no se sepa lo que ocurrió, sobre todo las cosas atroces, que no se sepa del holocausto, y me indigna mucho cuando se intenta tergiversar la actuación de alguien.

Pero hay momentos en que pienso que, si nos pasamos la vida contando y volviendo a contar, nunca podremos seguir adelante. Y también estamos añadiendo historias horribles a la siguiente generación. No sé qué es preferible. Es una de esas cuestiones bastante irresolubles, pero de las que soy muy consciente.

A menudo en sus novelas, la figura de la mujer es problemática, casi evanescente. Pienso, por ejemplo, en Corazón tan blanco y en Mañana en la batalla piensa mí. En Berta Isla, en cambio, que ya desde el título tiene el nombre de la protagonista, la primera persona le pertenece a ella.

—Aquellas son novelas de hace 25 y 23 años respectivamente. Corazón tan blanco comenzaba con un suicidio y Mañana en la batalla… con la muerte de una mujer que estaba a punto de convertirse en la amante del narrador. Por entonces me preguntaban qué tenía contra las mujeres: ¡no tengo nada! Lo que sí creo es que las mujeres suelen llevar en la vida real la peor parte. Y no es que mis novelas sean muy realistas, pero en ese sentido sí lo soy.

La primera vez que utilicé una primera persona femenina fue en Los enamoramientos, en el año 2011; antes solo lo había hecho en un cuento breve de 10 páginas. En ese momento alguien me recordó que en una entrevista de The Paris Review había dicho que creía que nunca iba a hacerlo porque me parecía muy forzado y artificial. Efectivamente lo dije y así lo pensaba, pero con esa novela me di cuenta de que, si quería mantener la primera persona, tenía que ser contada por la mujer. Recuerdo que al principio me sentí levemente inseguro e incómodo. ¿Una mujer puede tener el mismo sentido del humor que mis narradores? ¿Puede hacer el mismo tipo de observaciones y bromas? Hasta que me di cuenta de que era una tontería.

La narración en una novela, por lo menos en las mías, consiste principalmente en contar, en observar y en reflexionar. Y en eso no somos muy distintos los hombres y las mujeres. Reconozco que, en mis novelas anteriores, las mujeres habían sido personajes fantasmagóricos, deliberadamente desdibujados, pero creo que era porque no me salían mejor.

Feminismo y Cataluña: la realidad polémica

Como la mayoría de los intelectuales, Javier Marías cultiva el género del periodismo. Todos los domingos publica una columna en el diario El País que raramente pasa desapercibida. Son artículos “muy razonados”, como dice, pero muy provocativos. Están escritos para desafiar. Marías es un equilibrista de la confrontación y, a veces, parece que va a caerse. Inevitablemente, la actualidad se cuela en la entrevista.

—Ahora hay un tipo de feminista que no es la feminista clásica —dice— y tengo la sospecha de que, a veces, son antifeministas disfrazadas. Todos estamos de acuerdo en que la desigualdad salarial es injustísima, intolerable, que se da en todo el mundo, que las mujeres evidentemente han estado sometidas muchísimo tiempo, pero, también, hace tiempo que en las sociedades occidentales esto ya no es así. O, por lo menos, aparentemente no sucede; no digo que no haya machismo soterrado.

Recuerdo un artículo que escribí hace años en el que decía que todavía las mujeres van por las calles con un “suplemento de miedo”: un hombre puede tener algo de miedo por la noche según en qué barrio esté, pero las mujeres van con un suplemento añadido de miedo en toda ocasión y eso es horrible e injusto. Ahora bien, hay aspectos que, a través de algo que se presenta como progresista, de izquierda, feminista, son exactamente los mismos que intentó conseguir el franquismo a lo largo de 40 años en España y, en otros lugares, la moral puritana. Se están consiguiendo cosas que la moral católica más reaccionaria no logró imponer.

Por ejemplo: a las jugadoras de golf del circuito norteamericano les han prohibido que lleven faldas cortas y que luzcan un poco de escote. Si lo hacen, las multan con 1.000 dólares la primera vez y con 2.000 la siguiente. Un momento: ¿¡se está multando a mujeres por ir vestidas como les da la gana!? Una de las reivindicaciones de las mujeres de toda la vida ha sido vestir como les daba la gana sin que nadie tuviera por qué meterse en eso. Ahora, de pronto, nos encontramos que una falda es demasiado corta y se multa a la mujer que la use. No me vengan con que las razones en esta ocasión son buenas.

¿Cómo se puede plantear un debate sobre el feminismo sin caer en maniqueísmos?

—Hay diferentes tipos de feminismos. Los hombres, en su mayoría, estamos de acuerdo en que la situación de las mujeres ha sido de sometimiento y sojuzgamiento y que ya no puede ser así. Ahora bien, una de las aspiraciones del feminismo clásico y del que la población occidental ha suscrito hace tiempo es que no se viera a las mujeres con paternalismo y que se apreciara lo que hacían por su valor, su mérito y calidad, sin atender si algo estaba hecho por un hombre o una mujer.

Ahora hay un tipo de feminismo que, de manera obsesiva, habla del número de mujeres que hacen esto o lo otro, de cuántas están representadas en un festival de cine, de cuántas mujeres han ganado el premio nacional, etc. Si hablan de esto todos los días, yo ya no puedo leer sus textos como si fueran de cualquiera; desde el primer momento estoy viendo que es un texto de mujer. Están yendo contra aquella vieja aspiración del feminismo.

Quería cerrar la entrevista preguntándole por el proceso de independencia de Cataluña: ¿cómo lo vivió y cómo mira de ahora en adelante a la nación española?

—Desde mi punto de vista es un proceso bastante disparatado, muy injustificado y muy dirigido desde arriba. Por mucho que se diga que hay 2 millones de catalanes deseosos de ser independientes, hace 5 años, como mucho, no alcanzaba a más del 10% de la población. En cierto sentido, ha sido una cosa alentada desde arriba por los políticos catalanes. Sea como sea, los cinco años que llevamos con esto, agudizados en el último, han producido una grandísima fractura y un grandísimo daño, sobre todo en Cataluña. Hay una gran división entre los propios catalanes y ha dejado una serie de heridas con el conjunto de España que, lamentablemente, tardarán en curarse. Si es que se curan.

Los independentistas catalanes a andaluces, extremeños, madrileños, nos han llamado franquistas, fascistas, atrasados, analfabetos. Creo que los españoles han demostrado bastante cordura y paciencia y que eso, quizá, haga que las heridas no sean demasiado profundas. Ahora, esos insultos, ese desprecio —hay que tener en cuenta que este es un proceso de ricos, o de gente que cree que es más rica y superior al resto— va a dejar un malestar durante muchos años. Por qué nos desprecian tanto, por qué nos consideran inferiores, qué motivos tienen en realidad. Cataluña es una de las comunidades más ricas, sí, pero más rica es Madrid. Y nos han llamado ladrones.

Es verdad que Cataluña, por ser una comunidad rica, aporta al Estado mucho dinero. Y hay un principio de solidaridad sobre el cual está basada toda la Unión Europea en que los socios más ricos aportan a las regiones más pobres, más desfavorecidas. Pero una de las cosas que los independentistas catalanes siempre han procurado callar es que Madrid aporta mucho más que Cataluña y recibe mucho menos. Esa supuesta injusticia se aplicaría a Madrid en mayor grado todavía que a Cataluña. Y en Madrid nadie protesta. En ese proceso de independentismo hay un elemento de señoritismo que lo hace bastante desagradable desde el punto de vista moral.

Berta Isla. Javier Marías. Alfaguara[2017]

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Notas.-

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060218: Lanzamiento del Falcon Heavy, de SpaceX [Elon Musk]

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Animación del proyecto privado para el primer vuelo de ensayo del Falcon Heavy, lanzado con éxito el pasado martes 6 de febrero de 2018.

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¿Hacia la privatización de la conquista espacial?

Se escribirá mucho sobre el asunto.

Si los servicios públicos esenciales [energético, etc.] para el ciudadano, están privatizados ya en medio mundo, podemos esperar cualquier cosa.

EQM

El Falcon Heavy (FH) (“Halcón Pesado”), anteriormente conocido como Falcon 9 Heavy, es un vehículo de lanzamiento espacial super pesado reutilizable, diseñado y fabricado por SpaceX , propiedad de Elon Musk.

El Falcon Heavy es una variante del lanzador Falcon 9 y consiste en un núcleo de cohete Falcon 9 reforzado, con otros dos núcleos de Falcon 9 como cohetes aceleradores adicionales.

Esto aumentará la carga útil de la órbita terrestre baja (OTB) a 64 toneladas, comparado con 22,8 toneladas de un Falcon 9. Falcon Heavy fue diseñado desde el principio para llevar a los seres humanos al espacio, y permitiría misiones con tripulación a la Luna o Marte.

Después de la investigación del fracaso de Falcon 9 CRS-7 en 2015, los repetidos retrasos en el desarrollo de cohetes, el lanzamiento del primer Falcon Heavy tuvo lugar el 6 de febrero de 2018.

Elon Reeve Musk (Pretoria, Sudáfrica, 1971)

Es un inventor, inversor y empresario con nacionalidad canadiense y estadounidense. Musk, conocido por ser cofundador de PayPal, Tesla Motors, SpaceX, Hyperloop, SolarCity, The Boring Company y OpenAI.

Musk afirma que los propósitos de SolarCity, Tesla y SpaceX giran alrededor de su visión de cambiar el mundo y la humanidad de forma drástica. Algunas de sus metas consisten en frenar el proceso de calentamiento global mediante el abandono de los combustibles fósiles por energías renovables, sobre todo la energía solar, y reducir el riesgo de una posible extinción de la raza humana mediante la evolución hacia una “civilización multiplanetaria” a través de la creación de una colonia humana permanente en Marte de alrededor de un millón de personas.

A Elon Musk se le atribuye frecuentemente la creación del primer automóvil eléctrico económicamente viable, el Tesla Roadster. Además, Musk ha diseñado un sucesor privado del Transbordador Espacial, el Falcon 9. SpaceX es la empresa privada de exploración espacial más grande del mundo.

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SpaceX lanza el cohete más potente del mundo

La compañía de Elon Musk prueba con éxito el Falcon Heavy, con capacidad para poner en órbita 64 toneladas de carga

Pablo de Llano en El País, 070218

La compañía privada estadounidense SpaceX, dirigida por el magnate de Silicon Valley Elon Musk, ha dado otro paso enorme en su estrategia de conquista del mercado aeroespacial. Este martes a las cuatro menos cuatro de la tarde hora local ha lanzado con éxito desde Cabo Cañaveral (Florida) el cohete Falcon Heavy, el más poderoso en activo del mundo, con una capacidad de carga de 64 toneladas. En este primer vuelo de ensayo el Falcon Heavy ha transportado hacia una órbita cercana a Marte un material meramente simbólico: un descapotable color rojo de Tesla, la firma fabricante de coches eléctricos del extravagante Musk. Al volante iba un maniquí vestido de astronauta.

La nave ha despegado del Centro Espacial Kennedy entre un ruido ensordecedor, una descomunal nube de humo y vítores en la sala de control y entre los cientos de curiosos que se acercaron a puntos de observación en varios kilómetros a la redonda. Se empleó la plataforma de eyección 39 A, la misma infraestructura de la que salieron los cohetes del programa Apolo 11 camino a la Luna (1961-1972) y el primer transbordador espacial de la NASA en 1981. El Falcon Heavy es la nave con más capacidad de carga desde el cohete Saturno V, que se usó precisamente para viajes del Apolo y que podía cargar el doble que el nuevo cohete de SpaceX. El récord histórico, por tanto, permanece sin batir.

El Falcon Heavy consiste en tres cohetes Falcon –el modelo que venía usando SpaceX– ensamblados. Los dos laterales sirven como aceleradores y durante el trayecto se despegan para que el central siga con su impulso hasta dejar la carga en el espacio. En el ensayo de este martes los laterales se separaron a los dos minutos y medio del despegue y medio minuto más tarde la cápsula con el vehículo dentro se liberó del cohete central con su muñeco –apodado Starman, por la canción de David Bowie–.

Los cohetes impulsores regresaron a una plataforma en Cabo Cañaveral en un aterrizaje prodigioso, vertical, milimétricamente calculado y retransmitido en vivo. Ya desde el año pasado SpaceX viene ejecutando sin problemas esa maniobra de recuperación. También se logró, más tarde, hacer volver el cohete central, que aterrizó en el océano Atlántico en un plataforma marina teledirigida.

El Falcon Heavy mide 70 metros de alto –como un edificio de 23 plantas– y tiene 27 motores con una fuerza de empuje de más de 2.500 toneladas, equiparable a la de 18 aviones Boeing 747. Su capacidad de carga dobla la del cohete más poderoso que había hasta ahora en activo, el Delta IV Heavy de la United Launch Alliance (ULA, una empresa conjunta de las poderosas casas Lockheed Martin y Boeing). El coste de un viaje del Falcon Heavy según SpaceX es de 90 millones de dólares, una cuarta parte de lo que hay que pagar por uno del Delta IV Heavy.

Con este avance tecnológico la empresa de Musk da un golpe en la mesa en el mercado aeroespacial mostrándose como la firma capaz de transportar más carga a menor coste para clientes tan poderosos como la NASA, las empresas de satélites de telecomunicaciones o el Ejército de EE UU. El sueño de Musk es convertir el negocio del transporte aeroespacial en algo tan lucrativo que permita costear su proyecto más ambicioso y costoso: llevar al ser humano a Marte y colonizar el planeta rojo.

El lanzamiento, previsto para la una y media hora local, se retrasó debido al viento. Las cuatro de la tarde era la hora límite fijada para realizar la operación.

Este lunes Musk, consciente de la dificultades que planteaba el lanzamiento, decía que ya se quedaría satisfecho si el cohete “se separa de la plataforma de lanzamiento y no la hace estallar en mil pedazos”. Los ingenieros estaban especialmente preocupados por el momento en que los cohetes laterales se apartasen del central. Musk dijo: “Será un éxito excitante o un excitante fracaso”. Finalmente fue lo primero. SpaceX se asienta a la cabeza de la nueva carrera aeroespacial.

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Notas.-

Los enlaces en textos propios son aportados por EQM. En los ajenos sólo cuando así se indique con un color azul. También es cosa de EQM, por discutibles razones de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace correspondiente.

El hilo invisible [EEUU, 2017], de Paul Thomas Anderson

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‘My Foolish Heart’ [1949]. Compuesta por Ned Washington y Victor Young. Interpretada por Oscar Peterson. En versión de 1964, con arreglos de Nelson Riddle. De la banda sonora incorporada a la película. En YouTube. Cartel del film, diseñado por eclipse; vía IMPawards.

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TÍTULO Phantom Thread
AÑO
2017
DURACIÓN
130 min. Trailers/imágenes
PAÍS
EEUU
DIRECCIÓN Paul Thomas Anderson
GUIÓN
MÚSICA Jonny Greenwood + incorporada [ver infra]
FOTOGRAFÍA Paul Thomas Anderson
REPARTO Daniel Day-Lewis, Vicky Krieps, Lesley Manville, Richard Graham, Bern Collaco, Jane Perry, Camilla Rutherford, Pip Phillips, Dave Simon, Ingrid Sophie Schram, entre otros
PRODUCCIÓN Annapurna Pictures, Focus Features, Ghoulardi Film Company, entre otros

2017: Premios Oscar: 6 nomin. incl. mejor película, director y actor (Day-Lewis) / Globos de Oro: Nominada a mejor actor drama y banda sonora / Premios BAFTA: 4 nominaciones, incluyendo Mejor actor / National Board of Review (NBR): Mejores 10 películas del año y guion original / Critics Choice Awards: Mejor vestuario. 4 nominaciones / Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor guion / + +

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SINOPSIS

En el Londres de la posguerra, en 1950, el famoso modisto Reynolds Woodcock (Daniel Day-Lewis) y su hermana Cyril (Lesley Manville) están a la cabeza de la moda británica, vistiendo a la realeza, a estrellas de cine y a toda mujer elegante de la época. Un día, el soltero Reynolds encuentra a Alma (Vicky Krieps), una joven que pronto se convierte en su musa y amante. Y su vida, hasta entonces cuidadosamente controlada y planificada, se ve alterada por la irrupción del amor. (Filmaffinity).

CRITICAS:

  • “Un perfecto ejercicio de prestidigitación sobre el arte de amar entre la comedia, la obsesión y la fiebre (…) La ligera gravedad (o al revés) de la película hace de ella una obra maestra tanto del drama como de la comedia. (…) Puntuación: ★★★★★ (sobre 5)”. Luis Martínez: Diario El Mundo.
  • “Una panorámica visualmente espectacular sobre la moda de mediados del siglo pasado (…) lo mejor de la película es el modo en que este director tan sumamente malicioso engalana por dentro a sus personajes (…) Puntuación: ★★★ (sobre 5)”. Oti Rodríguez Marchante: Diario ABC
  • “Adentrarse en esta película supone toda una experiencia fascinante (…) es una película aparentemente fría, pero de fondo arrebatado, de apariencia clásica, pero espíritu profundamente moderno y rompedor. (…) Puntuación: ★★★★★ (sobre 5)”. Beatriz Martínez: Diario El Periódico
  • “La obra maestra que debería ganar el Oscar. (…) una maravilla”. Desirée de Fez: El Español
  • “Romance gótico con un envoltorio radiante y bello (…) Un inconmesurable Daniel Day-Lewis tira del hilo en la obra más redonda y femenina del director de ‘Pozos de ambición’. (…) Puntuación: ★★★★★ (sobre 5)”. Andrea G. Bermejo: Cinemanía
  • “Una película cortada con la liturgia artesanal que merecen las obras mayores. (…) Anderson logra que la gelidez espartana de este retrato del genio como déspota maniático acabe convirtiéndose en lo más inesperado (…) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)”. Jordi Costa: Fotogramas
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vía

De la banda sonora editada

[Compuesta por Jonny Greenwood. Interpretada por la London Contemporary Orchestra / Royal Philharmonic Orchestra, dirigidas, respectivamente, por Robert Ames / Robert Ziegler]

01. Phantom Thread I
02. The Hem
03. Sandalwood I
04. The Tailor of Fitzrovia
05. Alma
06. Boletus Felleus
07. Phantom Thread II
08. Catch Hold
09. Never Cursed
10. That’s As May Be
11. Phantom Thread III
12. I’ll Follow Tomorrow
13. House of Woodcock
14. Sandalwood II
15. Barbara Rose
16. Endless Superstition
17. Phantom Thread IV
18. For the Hungry Boy

De la banda sonora incorporada

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Trailer en español

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MI OPINIÓN:

De sumisiones y costuras

Como primera advertencia, no se trata de un ‘biopic‘ ni tampoco -por mucho que se empeñe cierta publicidad- de sustanciales aspectos de la vida del diseñador español Cristóbal Balenciaga. Estamos ante un retrato psicológico a tres bandas, donde el contenido referente a la alta costura se acerca más al gran modisto británico Hardy Amies.

Dicho lo cual, y para quien tenga prisa: ha sido nominada, fundadamente, para grandes premios: mejor película, mejor director [Paul Thomas Anderson], mejor actor [Daniel Day-Lewis], mejor actriz de reparto [Lesley Manville], mejor banda sonora original [Jonny Greenwood], mejor guión original [PT Anderson], mejor diseño de vestuario [Mark Bridges], mejor dirección artística [Chris PetersDenis Schnegg y Adam Squires], etc. Y, no les quepa duda, no va a irse de vacío.

Dispóngase a contemplar, como les digo, de una filmación teatralizada -prácticamente sin exteriores- sobre la simbiótica relación humana, psicológicamente entre sadomasoquista y edípica, de un diseñador de alta costura con su hermana y una de sus modelos. Y, muy importante: es cine de autor, por cuanto que PT Anderson se preocupa e incluso ocupa de casi todo: realización, guión, montaje, fotografía, dirección de actores, etc. Incluso escogiendo el grano grueso de los 35 mms para filmar.

Un melodrama intimista, aparentemente frío, excéntrico, asexuado, femenino, litúrgico, profundo, delicioso, elegante, vehemente, invadido de miradas, silencios y elipsis, donde para deleitarse con la obra es trascendental aquello que el director desea que el espectador adivine.

Con evidente influencia de la ‘Rebecca‘ [1940] de A. Hitchcock, según propia confesión de PT Anderson, sobre todo en el personaje de la hermana [Lesley Manville] y del mito de Pigmalión, este film de personajes complejos, desborda intencionada cadencia pausada y una depurada técnica de planos secuencia, ceremoniosos travellings y acogedores movimientos de cámara a la búsqueda de sombrías imágenes a cargo de una fotografía también obra del realizador.

La interpretación triangular es maravillosa, con un Daniel Day-Lewis hipnotizante, una fantástica Lesley Manville y esa perversa frescura que borda Vicky Krieps. La puesta en escena y ambientación es acertadamente claustrofóbica, con 130 minutos de interiores reducidos y agobiantes escaleras de una casa donde la alta aristocracia y burguesía se prueban la alta costura que, posteriormente, en los exteriores del mundo de los 50′, exhibirán para certificar su alcurnia, sin que, en el fondo, el traje en sí, el arte del modisto, le importe lo más mínimo.

Con una atmosférica banda sonora original muy elaborada y preciosista, en torno al clasicismo, por un Jonny Greenwood principalmente conocido por pertenecer a algo tan alejado como la banda de rock alternativo ‘Radiohead‘, cabe destacar también lo bien empastada que se escuchan las preciosas composiciones no originales incorporadas [ver ut supra]. Punto y aparte merece un diseño de vestuario de Mark Bridges, claramente inspirado en las obras de los diseñadores de la época anterior a la llegada de lo ‘chic’. Una delicia de diseños, elegancia, trabajo y creatividad, ahora ya casi desaparecidos de lo cotidiano.

A la hora de poner algún pero, quizás el de esa palpable tendencia que se destila últimamente por parte de los grandes realizadores, quienes, huyendo de la actual y promiscua basura artística basada en el empleo cinematográficamente torticero de los espectaculares efectos especiales derivados de la imparable tecnología digital, tratan de buscar cobijo creativo recurriendo, de nuevo, a una excesiva teatralización del séptimo arte.

Pero no se la pierdan; mejor, ya saben, en versión original. Toda una degustación.

Deliciosa y psicológica teatralización cinematográfica de alta costura [8 sobre 10].

EQM

Fuentes:

Filmaffinity [críticas de espectadores], IMDb, Wikipedia y elaboración propia [EQM].

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NOTA.- Los enlaces de EQM en textos no propios, serán indicados particularmente.
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Macron France y Mariano155

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Revista de Prensa:

Emmanuel Macron se dirige a los corsos en la ciudad de Bastia este miércoles

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Macron, en Córcega: “El francés es la única lengua oficial”

El presidente francés rechaza la cooficialidad de la lengua, los límites al acceso a vivienda para los no-residentes y la amnistía para los presos en un discurso en la isla

Marc Bassets en El País, 080218

El presidente francés, Emmanuel Macron, aceptó el miércoles una reivindicación del nacionalismo corso: la mención de Córcega en la Constitución francesa, un símbolo del reconocimiento de una isla que, dijo, se encuentra “en el corazón de la República”. “Estoy dispuesto a reconocer la singularidad de Córcega en la Constitución, debido a su geografía, a sus especificidades”, dijo. Pero rechazó otras reclamaciones esenciales para los líderes locales, como la co-oficialidad de la lengua corsa, la exclusión de los no-residentes de la compra de propiedades, o la amnistía para presos condenados por actos de terrorismo.

El discurso en Bastia, la segunda ciudad de la isla, al término de una visita de dos días, fue una demostración de macronismo en estado puro, la combinación de firmeza y flexibilidad en el gesto, de verticalidad casi monárquica y voluntad de diálogo, de republicanismo jacobino y unas pequeñas dosis de diversidad de tradición girondina. Las concesiones, a falta de concretarse, son más simbólicas que efectivas.

El presidente francés presentó con detalle su visión y propuestas para Córcega, uno de los territorios con unas señas de identidad más marcadas de la Francia europea, y también uno de los más pobres y más violentos. Era su respuesta a las exigencias de los dirigentes locales —el presidente del consejo ejecutivo corso, el autonomista Gilles Simeoni, y el de la Asamblea, el independentista Jean-Guy Talamoni—, presentes en la sala. A la salida, ambos se declararon decepcionados.

La lista conjunta de Simeoni y Talamoni, con un programa autonomista, obtuvo un 56% de votos en las elecciones de diciembre. Se sienten legitimados para dar un paso hacia una mayor autonomía para la isla, de 330.000 habitantes, y para enviar un mensaje fuerte a París.

Macron exhibió con toda su plenitud la retórica del al mismo tiempo, una expresión que usa con frecuencia y que señala su intención de buscar soluciones pragmáticas que tengan en cuenta todas las facetas de los problemas. La idea central fue, primero, que Córcega ya dispone de instrumentos para desarrollarse y que, con la contribución del Estado central, debe aprovecharlos mejor. Y segundo, que la isla es inseparable de la República Francesa pero que presenta unas particularidades innegables.

La incógnita consistía en saber hasta qué punto Macron estaría dispuesto a reconocer estas particularidades y darles forma legal. De las cuatro reivindicaciones principales de los nacionalistas —la cooficialidad, el estatuto de residentes, el acercamiento y eventualmente la amnistía de los presos, y el reconocimiento constitucional de la isla— el presidente respondió con un no a las tres primeras y con un a la cuarta.

Los principios de la República “indivisible”, como proclama el artículo primero de la Constitución, son incuestionables. Y es más, cualquier diferenciación topa con la alergia de principio, por parte de la Francia republicana y jacobina, a reconocer los particularismos regionales y a ceder poder a los poderes locales.

De ahí el no sin matices a reconocer la cooficialidad de la lengua —el artículo 2 de la Constitución proclama que “la lengua de la República es el francés”—, aunque al mismo tiempo Macron celebrase el bilingüismo y la promoción del corso. “En la República, y aun antes de la República”, dijo, “hay una lengua oficial, y es el francés”. De ahí también la negativa a admitir que las autoridades corsas puedan vetar a quienes no vivan en la isla la compra de bienes inmobiliarios, una medida destinada a combatir la especulación y el aumento de los precios. Esta medida, dijo el presidente, no resolvería el problema del acceso a la vivienda, y violaría los principios de igualdad de la Constitución francesa y el derecho de la UE.

Tampoco hay margen para una amnistía, como recordó el martes en la conmemoración en la capital, Ajaccio, del vigésimo aniversario de asesinato del prefecto Claude Érignac a manos de un comando nacionalista. Pero, como se plantea en el caso de los presos de ETA en Francia, sí podría contemplarse que, caso por caso, se acerquen presos que cumplan los requisitos legales, opción que, sin embargo, no citó en el discurso.

La sorpresa llegó en la parte final, cuando parecía que Macron negaría cualquier concesión a los nacionalistas. “Les anuncio con solemnidad hoy que soy favorable a que Córcega sea mencionada en la Constitución”, dijo. Y añadió: “Es una manera de reconocer una identidad y de anclarla en la República”.

La mano tendida tiene letra pequeña. Macron propuso incluir esta mención —que ahora solo tienen los departamentos y regiones de ultramar— en el artículo 72 de la Constitución. Pero los nacionalistas quieren que se les incluya también en el 74, específico para las llamadas “colectividades de ultramar”, que les daría más autonomía legislativa. Córcega, dijo, “no es ni Nueva Caldonia ni mi Picardía natal”. Es decir, ni una región más, sin rasgos identitarios acentuados, ni tampoco un territorio colonial en las antípodas. Las discusiones se incluirán en la revisión constitucional programada para los próximos meses.

“¡Vive la República! ¡Viva Francia!”, terminó Macron, sin mencionar a Córcega en los vivas finales. De fondo tenía diez banderas: cinco europeas y cinco francesas. Ni una palabra en corso, ni una bandera corsa. Los símbolos también son el mensaje.

Los nacionalistas lamentan la “ocasión perdida”

“Una ocasión perdida”. “Una tarde triste para Córcega”. La reacción de los líderes nacionalistas corsos al discurso de Emmanuel Macron en la ciudad de Bastia es elocuente. La principal concesión del presidente francés —su disposición a reconocer la “singularidad” corsa en la Constitución— fue insuficiente para el autonomista Gilles Simeoni, presidente del ejecutivo regional, y para su socio, el independentista Jean-Guy Talamoni, presidente de la Asamblea corsa.

En declaraciones posteriores, ambos se declararon decepcionados por el rechazo de Macron a la mayoría de sus exigencias y el silencio absoluto sobre el proyecto central en el acuerdo de gobierno entre Simeoni y Talamoni: adoptar y aplicar en un plazo de diez años un estatuto de autonomía al estilo del de las comunidades españolas. Tampoco están satisfechos con la dureza del discurso del presidente francés el día anterior, en la conmemoración del asesinato del prefecto Claude Érignac por un comando nacionalista. Simeoni y Talamoni, que cuentan con un apoyo muy amplio en Córcega, asistieron al discurso de Macron, pero boicotearon, en de protesta, el “almuerzo republicano” previo al que les había invitado el presidente.

Ilustración de Raúl Arias [España, 1969], para el texto

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Prohibición de partidos políticos

Francisco Sosa Wagner en El Mundo, 080218

Existe en la República federal de Alemania una cierta experiencia histórica relacionada con la prohibición de partidos políticos cuyo ideario se muestre radicalmente contrario a los valores y principios de la Constitución en vigor.

Así ocurrió con la herencia de los nazis. En 1949, y como si no hubiera pasado nada, se creó un partido político que era continuador del nacional-socialista que pedía respetar al “soldado alemán” y abordar de nuevo la “cuestión judía” aunque con métodos menos expeditivos que los empleados por Hitler. El Gobierno de Adenauer reaccionó y solicitó al Tribunal Constitucional su ilegalización a lo que este accedió declarando que tal organización “es contraria al orden democrático, desprecia los derechos fundamentales, está edificada sobre el principio del caudillaje (Führerprinzip) y sus dirigentes se hallan estrechamente ligados a los del partido de Adolf Hitler”.

El Tribunal aprovechó para declarar al tiempo nulos los mandatos parlamentarios obtenidos “sin posibilidad de sustitución” (la sentencia es de octubre de 1952). Y añadió algo interesante: “los electores de los representantes eliminados no pueden quejarse por esa pérdida porque la pretensión de ser representado por un diputado de un partido inconstitucional es ya, en sí misma, inconstitucional”.

Lo mismo ocurrió con la prohibición del partido comunista, más complicada porque esta organización tenía mayor importancia: aunque había rechazado la Ley Fundamental, participó en las elecciones al Bundestag. Además, la preparación del proceso y el proceso mismo se aprovecharon para, desde la República comunista vecina, diseñar una campaña en la que se subrayaba la legalidad en ella de la democracia cristiana. Se olvidaban de añadir que, en el sistema de la DDR, en la práctica nada significaba tal organización política. Después de muchas idas y venidas, la sentencia -de agosto de 1956- declaró asimismo la inconstitucionalidad del partido comunista.

A partir de estas dos fechas ya no han existido más prohibiciones de partidos. La refundación en 1964 de un partido nazi fue tolerada y tan solo los movimientos de sus dirigentes y afiliados, vigilados. El intento de declararlo ilegal por parte del Gobierno socialdemócrata y verde del canciller Schröder fracasó precisamente en el Tribunal Constitucional (2003) y con el comunismo nadie se ha atrevido.

En enero de 2017, el Tribunal Constitucional vuelve a ocuparse de la cuestión en un pleito promovido por los Länder a través del Bundesrat.

Procede aclarar al lector español que la Ley Fundamental de Bonn contiene un artículo, el 21, apartado segundo que de manera contundente señala (en su redacción de 1949) que “los partidos que por sus fines o por el comportamiento de sus afiliados tienden a desvirtuar o eliminar el régimen fundamental de libertad y democracia o a poner en peligro la existencia de la República Federal de Alemania, son inconstitucionales. Sobre la inconstitucionalidad decide el Tribunal Constitucional”.

Los jueces de este Tribunal, presidido por Andreas Vosskuhle, un prestigioso catedrático de Derecho Público que enseña en Friburgo, decidieron de nuevo desestimar la demanda del Bundesrat. Su argumentación se basa en que los partidos políticos son piezas esenciales en el Estado democrático de Derecho por lo que la prohibición de cualquiera de ellos no puede hacerse si no es analizando muy detenidamente su ideario y su comportamiento. Se trata de una “norma excepcional” en la medida en que reduce el espacio democrático y por eso ha de ser interpretada de forma restrictiva.

El ideario del partido nacionalsocialista sometido a juicio es racista porque defiende una «comunidad del pueblo» que pretende restringir los derechos políticos y sociales a aquellas personas que, según su criterio, sean realmente alemanes y además se aparta del mundo de valores constitucionales alemanes que tienen su máxima expresión en la «dignidad humana» cuya garantía se extiende a la salvaguardia de la individualidad personal, de la identidad y de la integridad así como de la igualdad. La concepción racista de esta organización es incompatible con la dignidad humana tal como es concebida por el texto constitucional.

Pero el Tribunal, alejándose del criterio empleado en 1956 en la sentencia del partido comunista, que acuñó la expresión “actitud de lucha agresiva” para designar su forma de comportamiento, sostiene que no existen indicios de peso para considerar que este partido nacionalsocialista constituye realmente un peligro para el orden democrático, social y liberal del Estado de Derecho por la sencilla razón -digámoslo breve y claramente- de que carece del eco popular suficiente al cosechar resultados muy pobres en las elecciones que se celebran en el territorio alemán, tanto a nivel de la Federación como de los Länder.

No existe la más mínima posibilidad, dicen los jueces de Karlsruhe, de que los nacionalsocialistas logren sus objetivos a la vista del actual panorama político alemán y añade que no existen espacios en la República que puedan considerarse sustraídos al control del Estado ni siquiera en el Land de Mecklemburgo Antepomerania (donde la presencia de estos sujetos es especialmente enojosa).

La sentencia ha sido elogiada y criticada, como es usual cuando de pronunciamientos judiciales fuertemente politizados se trata. Sorprende en ella la minuciosidad con la que describe una ideología, la patrocinada por el partido sometido a examen, que claramente es contraria a los principios y valores en que se inspira el mundo constitucional alemán, bien mimados y perfilados en 1949, escaldados como estuvieron los constituyentes tras los años sangrientos y sombríos del adolfato.

Para acabar los jueces concluyendo que, aunque todo eso es perceptible en los estatutos del partido, en las declaraciones de sus dirigentes, en las acciones callejeras que alientan y patrocinan, lo cierto es que tales sujetos carecen de fuerza para imponer su ideología y poder alterar así el orden republicano y federal. Es decir, que como son unos indigentes en respaldo popular auténtico, el que se traduce en votos y escaños, no se les va a otorgar la aureola, el glamour, de ser unos proscritos.

Ahora bien, si todo esto es así, el propio Tribunal, conocido por sus sutilezas, en la declaración que hizo su propio presidente al anunciar la sentencia, dejó abierta una puerta por la que colar un instrumento demoledor, más demoledor aunque su prohibición: cortar su financiación por medio de una reforma constitucional.

Se trataría pues de suprimir los recursos económicos de un partido legal que, en el caso del NPD, recibió 1,3 millones de euros en 2015 salidos de los bolsillos de los contribuyentes. El estacazo se ha producido en junio de 2017, momento en el que, gracias al acuerdo de las fuerzas políticas parlamentarias, se ha añadido al artículo 21 -que antes he citado- la exclusión de la financiación estatal, acerca de la cual también decide el Tribunal Constitucional.

Me he animado a contar esta historia alemana para que el lector español pueda comprobar, de un lado, lo mucho que se puede conseguir si los partidos políticos son capaces de pactar entre ellos cuestiones sustanciales y no encastillarse en sus triviales prejuicios.

De otro, por si a alguien le suena en nuestra España dolorida este asunto de la existencia de organizaciones que claramente defienden valores y principios contrarios al orden constitucional. Y por si alguien se anima a emprender acciones contra ellas.

¿Podremos albergar los españoles la esperanza de que algún día dejen de burlarse de nosotros?

Francisco Sosa Wagner es catedrático de Derecho Administrativo.

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Notas.-

Los enlaces en textos propios son aportados por EQM. En los ajenos sólo cuando así se indique con un color azul. También es cosa de EQM, por discutibles razones de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace correspondiente.

Margarita se llama…, mi igualitaria

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Ay…, Margarita

“Lamentamos profundamente que, habiendo tantas mujeres técnicamente tan preparadas, una vez más el Gobierno de Rajoy haya hecho un desprecio a las mujeres y haya propuesto a Guindos“, ha afirmado Margarita Robles, simpatizante del PSOE y Portavoz del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados, en unas declaraciones en los pasillos del Congreso.

No ha añadido, por supuesto:

“Lamento profundamente que, habiendo en el Congreso tantas mujeres diputadas ‘militantas’ socialistas, técnicamente tan preparadas, una vez más su Secretario General, el ZPedro, se les haya podido hacer un desprecio a las mismas nombrándome a mí, que sólo soy una entusiasta ‘simpatizanta’

Margarita se llama mi amor, qué menos.

EQM

Revista de prensa

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Margarita Robles: “La candidatura de De Guindos supone un desprecio a las mujeres”

Onda Cero, 070218

La portavoz del PSOE en el Congreso, Margarita Robles, ha afirmado que la candidatura de Luis de Guindos para la vicepresidencia del Banco Central Europeo “supone un desprecio a las mujeres” y pone de relieve que el Gobierno de Rajoy ha “optado por la desigualdad más absoluta”.

“Lamentamos profundamente que, habiendo tantas mujeres técnicamente tan preparadas, una vez más el Gobierno de Rajoy haya hecho un desprecio a las mujeres y haya propuesto a Guindos”, ha dicho en los pasillos de la cámara.

Robles ha subrayado que el hecho de que De Guindos no sea una mujer es lo que al PSOE le parece “más importante, con independencia de otras valoraciones”, como la que poco antes realizaba el portavoz de Economía de su grupo, Pedro Saura, poniendo el énfasis en la “no independencia” del ministro como principal razón del rechazo socialista a su candidatura.

“Lo que nos parece más importante es que no sea mujer”, ha recalcado la portavoz del grupo, para quien esta decisión refleja que el gobierno ha “optado por la desigualdad más absoluta y por dejar relegada a más de la mitad de la población de este país que son las mujeres”.

Tras recordar cómo Rajoy “mira para otro lado en el tema de la brecha salarial”, ha sostenido que su política es “fomentar la desigualdad y dejar olvidadas mujeres de este país”.

Robles ha confirmado que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no se ha puesto en contacto con el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, para hablar de este asunto, algo que los socialistas creen que debería haber hecho.

Desde el lunes, el PSOE viene advirtiendo al Ejecutivo de que no apoyaría la candidatura española si no cumplía las condiciones de ser mujer y tener un perfil técnico.

Sobre la posible repercusión negativa para la candidatura de De Guindos de no contar con el apoyo del principal partido de la oposición, ha defendido que los socialistas quieren que España esté “debidamente representada” en las instituciones europeas, pero ha insistido en que políticamente hablando les parece fundamental denunciar el “desprecio al que hoy el Gobierno de Rajoy somete a las mujeres españolas”.

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Notas.-

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