Violencia, ideologías y ecofeminismo

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Salvaje apaleamiento de una chica en Murcia a patadas provenientes de una camada de extrema izquierda, entre los que se cuenta –ya encarcelado provisionalmente– un candidato a las elecciones que integró la lista de la coalición política de izquierdas Ganar Cehegín [Murcia], la marca blanca de Izquierda Unida en las municipales de 2015.

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Apalizamientos, amparos y silencios

Las imágenes destilan una violencia y un odio extremos.

El domingo fue noticia la brutal paliza que recibió una jovencita a manos de una decena de encapuchados de extrema izquierda, en la puerta de un pub de Murcia, sin que la noticia de tal conducta supusiera, en su inicial divulgación, significativo apoyo alguno de gran parte de la progresía política, mediática o ecofeminista, una prueba más de que esos tres lobys no sólo consideran fascista a Trump.

¿Por qué? Porque dicen que llevaba una bandera española en la muñeca, que era de derechas y que participaba en actos solidarios dirigidos exclusivamente a españoles. Como observarán, de ser ciertos todos o cualquiera de esos decires, qué duda cabe de que para el progresismo más callejero y ruín el linchamiento estuvo sobradamente justificado.

Nos cuenta ABC que uno de los de los siete detenidos por propinar tal brutal paliza integró la lista de la coalición política de izquierdas Ganar Cehegín, marca blanca de Izquierda Unida en las municipales de 2015 para tal pueblo murciano, según han confirmado a Europa Press fuentes cercanas a la investigación. El juez ha decretado el ingreso en prisión provisional para este sospechoso.

Lo cierto es que IU se ha desmarcado alegando que este investigado iba en su lista como ‘independiente‘ [sic]; que los medios socialdemócratas han tratado este delito de modo radicalmente distinto a cómo lo hubieran tratado si los autores hubieran sido de la ultraderecha o simplemente machistas en los toros pamplonicas; y que las ecofeministas ésta es la hora en que parecen haber olvidado qué es eso de la violencia, aunque sólo sea porque esta vez se ejerce contra una mujer. No quiero pensar que su silencio se deba a que, ojo al dato, entre los linchadores parece que también se encontraba otra chica, quizás progresista.

La víctima ha confirmado no tener militancia política y ha explicado que “no llevaba ningún signo político, sólo una pulsera de la bandera de España; me pegaron por eso, quieren prohibirnos llevar nuestra bandera”.

El citado diario comenta también que el joven ya encarcelado podría pertenecer al grupo musical Sistema Kadaver, lo cual no quiere decir, en absoluto, que si eso fuera cierto este conjunto tenga algo que ver ya que, como indican en su definición twitera, su único objetivo es «único objetivo es la patada contra el Sistema establecido, a través de nuestra música».

Lo que sí queda claro es, para los cobardes delincuentes, en este grave sucedido, quien representaba nuestro Sistema y cómo podría haber acabado la bestialidad si esta muchacha hubiera tenido mala fortuna con cualquiera de las múltiples y barbáras patadas recibidas en su cabeza.

Un país en el que el ciudadano ha de cargar con la presunción de culpabilidad después de haber sido linchado físicamente, teniendo que argumentar en la defensa de su inocencia que no milita y que ‘sólo‘ llevabas la bandera de su patria como pulsera, tiene que heacérselo mirar porque está pero que muy enfermo.

EQM

El linchamiento contra la chica, llevado a cabo por radicales de izquierdas, tomado por otra cámara, en blanco y negro. Vía Europa Press.

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Camadas rojipardas del odio

Lo que sucede hoy es que las camadas ideologizadas del revanchismo, los ultras de izquierda, se consideran impunes

Hermann Tertsch en ABC, 240117.

DIEZ o doce jóvenes de una banda de esos autodenominados antifascistas, comunistas de nuevo/viejo cuño, propinan una bárbara paliza a una mujer en la puerta de una discoteca en Murcia. Otro par de individuos, dicen que los porteros de la discoteca, asisten impávidos a la escena. Según las primeras informaciones, los ultraizquierdistas sorprendieron a la joven cuando esta salió de la sala a fumar.

La causa de la agresión que maneja la policía es la «ideológica». La chica es de derechas. Fuentes de twitter de esa izquierda que se ha hecho prolífica en los últimos diez años al amparo del mensaje revanchista de odio ideológico de Rodríguez Zapatero, confirmaron que la joven «es una fascista» que se merece todo lo que le hicieron y bastante más.

Que en España, donde la gallardía tuvo cierto prestigio, diez jóvenes, la mayoría varones adultos, estén todos de acuerdo en pegar a una mujer postrada indefensa en el suelo, ya revela lo lejos que vamos llegando en el desmantelamiento del respeto a nosotros mismos. En la escena grabada todos se muestran de acuerdo en competir en pegar patadas y puñetazos a la mujer tendida. Sin que ni uno solo entre ellos muestre una duda ni intente disuadir de la atroz conducta. Solo paran cuando parecen creer que los porteros, hasta entonces meros espectadores, se disponen a intervenir. Entonces huyen como ratas y doblan veloces dos esquinas.

Menos mal que se ha grabado la escena. Porque si no, estaría ya en marcha el bombardeo de las versiones alternativas que van desde la provocación «fascista», hasta una reyerta entre dos tipas de derechas o una caída de la pobre facha que estaba borracha. Nada saben hacer mejor que difamar a las víctimas como ya hacían con los muertos de ETA a los que se convertía en confidentes, traficantes o delincuentes.

Pese a ello, ya en el trato de la noticia se ve que todos saben que se trata de una agresión de la izquierda, porque la maquillan. «Diez jóvenes agreden a una mujer», titulaban diversos medios. ¿Quién puede creer que si llegan a ser de otro signo el título hubiera sido el mismo y no el de «Diez ultraderechistas apalean a una mujer»? Algún iluso.

España sufre más que ningún otro país europeo la toxicidad de la doble vara de medir agresiones, delitos e incluso crímenes de derecha e izquierda. Como si los comunistas tuvieran una eximente por alto ideal, cuando su proyecto y sus medios son tan criminales como los nazis y en España mucho más frecuentes.

Así, los agresores de la sede de Blanquerna en Madrid, unos ultraderechistas, han sido condenados a penas drásticas con ingreso en la cárcel por exactamente lo mismo por lo que Rita Maestre fue absuelta en una sentencia surrealista. Pocas dudas hay de que si Maestre fuera ultraderechista estaría cumpliendo condena por lo que hizo. Y de que los de Blanquerna, de ser independentistas, okupas o de alguna camada rojiparda, estarían en su casita. Todo depende de la ideología de los autores y de las víctimas.

Todavía estamos esperando la detención de los canallas separatistas que agredieron a dos chicas que hacían publicidad de la Selección Española de Fútbol en Barcelona. Si el baremo utilizado para encarcelar a los ultraderechistas de Blanquerna es el bueno, que no lo discutimos, hay centenares de separatistas y ultraizquierdistas que por asaltos en diversas universidades y manifestaciones en toda España deberían estar cumpliendo condena.

Lo que sucede hoy es que las camadas ideologizadas del revanchismo, los ultras de izquierda, se consideran impunes. Y algunos están empeñados en que además se consideren orgullosa guerrilla de la ideología privilegiada.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

Trump, Mariano y la inmersión lingüística

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De la desvergüenza lingüística de Madrit

La noticia que hace 24 horas copaba el debate político en España era que Trump despreciaba y vejaba a los hispanos suprimiendo de la web de la Casa Blanca la versión en español. Cada vez está más claro que la campaña mediática española contra Trump esconde, oh sorpresa, tanto el odio a la derecha yanqui como que cada vez les cuesta más escribir algo de lo que mucho que ocurre aquí.

Y a ese carro se han subido esta clase política nuestra que si tuviera algo de vergüenza dimitiría en bloque. Hasta el mismísimo Ministro tecnócrata de Exteriores, Alfonso Dastis, que, sin tener ni puñetera idea de lo que está diciendo, como ahora veremos, se atreve a soltar en público, balbuceando, que ‘no es una buena idea‘…

El País

Ayer también, El País aportaba como notición, en un castellano digno de mejor causa, que “La Casa Blanca de Donald Trump elimina el español de su página ‘web‘”. Y hoy remata la cruzada, en portada, hablando incluso de arrinconamiento y, a través de un tercero, de ‘espantoso detalle‘.

Y así se queda tan fresco un periódico que, mira tú por dónde, mantiene en la portada de su web digital en español, diariamente, una noticia en catalán que el hispanoparlante se las ve y se las desea, si es que lo consigue, para averiguar dónde puede encontrarla en el idioma común y entender su texto con claridad. Curiosamente, esa grosería es, además, discriminatoria, ya que no la lleva a cabo en vasco, gallego o valenciano. Vaya vd a saber por qué. Quizás la singularidad histórica o más bien otra suerte de intereses. Esta es la de ayer:

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El Gobierno de España [y el PSOE]

Como ya he dicho, el Ministro larga por esa boquita que “La gestión de la web es una cuestión interna de la Casa Blanca, pero lamentamos la supresión de la versión española”, y lo suelta… en un foro mediterráneo internacional [UPM] que se está celebrando… en Barcelona!, capital de una Comunidad Autónoma, Cataluña, cuyo Gobierno independentista lleva años impidiendo que sus ciudadanos puedan estudiar en español salvo que sus padres tengan la pasta suficiente para llevarle a trilingües colegios privados.

Un ministro que representa a un Gobierno, de un partido político que no sólo no ha movido en su vida un dedo para impedir que tal ilegal, anticonstitucional e inmoral se produzca sino que -por boca de su ex Ministro catalán Josep Piqué, que nunca va por libre- da por consumada e intrascendente la antidemocrática inmersión lingüística que los secesionistas lleván décadas ejecutando en Cataluña, ante la indefensión más absoluta la ciudadanía hispanoparlante.

Este señor Ministro que dice representar los intereses españoles en el exterior, tiene la desfachatez de poner en cuestión la gestión de la web de la Casa Blanca no sólo sin tener conocimiento de cómo funcionan esas cosas en un país aliado y esencial para nosotros sino también encontrándose de visita en una región donde su Gobierno autónomo se puede permitir el lujo -ante la dejación de responsabilidades del Gobierno central- de que tanto la web del Gobierno de la Generalidad de Cataluña como las webs de sus principales en enlaces, se encuentren exclusivamente en catalán y, en consecuencia tampoco tengan versión en español. Con perdón les digo lo que pienso: la indecencia política, el cinismo, la procacidad, no pueden ser de mayor calado.

Fíjense ustedes. Estas son las webs más visitadas del Gobierno de la Generalidad de Cataluña [según ellos mismos] y que no tienen traducción al español:

Gobierno de Cataluña:govern-catMeteocat [Metereología]:

meteo-catXTEC [Red Telemática Educativa de Cataluña]:

xtec-catEdu365 [Portal del Departamento de Educación  para padres y alumnos]:

edu365-catInstituto Catalán de la Salud (ICS):

inst-cat-salutEn el coro de palmeros incapaces de percatarse de la terrible viga en su/nuestro propio ojo se encontraban, con él en Barcelona, nada menos que el director de la Real Academia Española de la Lengua [RAE], Darío Villanueva, que calificó la medida de “regresión importante” y el del Instituto Cervantes, Víctor de la Concha, que dijo que era un “gesto grave”. Me resulta inexplicable que dos personajes de tal envergadura y que tienen toda mi consideración se presten a ello sin el menor asomo de prudencia.

Pero no quedo ahí la surrealista imagen de lo sucedido. El Ministro añadió, haciendo amigos, que “la gestión de la web es una cuestión interna de la Casa Blanca, pero lamentamos la supresión de la versión española”, porque en un país como Estados Unidos “en el que hay 52 millones de personas que hablan español, no es una buena idea renunciar a un instrumento de comunicación” como era la versión en castellano de la web. “Somos partidarios del diálogo y cuantos más medios haya mejor nos parece”, remató.

Me imagino la cara de los espectadores internacionales, representantes de más de 40 países, después ojear estos días las oficiales webs catalanistas, enrojeciendo de vergüenza ajena; y a los mandamases independentistas -con el representante ordinario del Estado a la cabeza- partiéndose la caja a discretas pero limpias carcajadas… [desconozco la reacción del defenestrado y ya ex Ministro García-Margallo cuando se le hayan relatado el disparate, aunque me la imagino…]

Pero esperen, que no he acabado.

Por si lo narrado fuera poco, tengo que contarles que el PSOE, partido cómplice -con el PSC– de que en Cataluña no se cumpla la legalidad vigente, no quiso ser menos y el portavoz socialista de la parlamentaria Comisión de Asuntos Exteriores, Ignacio Sánchez Amor, presentó dos preguntas en el Congreso en las que pide al Gobierno su valoración sobre esta decisión e interroga por las gestiones que ha realizado o va a realizar al respecto, abogando por una iniciativa diplomática conjunta con los países hispanohablantes ante la Casa Blanca.

Más todavía: La presidenta socialista andaluza, Susana Díaz, a través de su Twitter, calificó la supresión de la versión en español de la web como “desprecio a la comunidad hispana y ataque intolerable a la segunda lengua en EE UU”. La caraba.

Los hechos

No seré yo quien entre a debatir cómo diseñará finalmente el equipo de Trump la mencionada web de la Casa Blanca, porque tampoco creo que podamos considerar que el diseño que vemos en estos momentos sea el definitivo. Nunca lo ha sido cuando la White House cambia de inquilino.

Lo que ha ocurrido, hasta ahora, es lo que siempre ha ocurrido. Las “desapariciones de páginas” en la Web de la Casablanca, son un procedimiento rutinario en cada relevo…, porque las páginas del anterior mandato NO desaparecen, sino que sólo se trasladan. Vean aquí el legado Web de la Casablanca durante el mandato de Obama. O aquí el contenido del mandato de George Bush. Trump no “ha borrado” nada de la web de la Casablanca; está construyendo la estructura y organización de contenidos que considere conveniente para su mandato.

Y no sólo eso. El Gobierno Federal de los Estados Unidos, que es lo verdaderamente importante, sigue manteniendo abierta la web informativa esencial y, desde luego, en español:

gob-usaWeb en español del Gobierno Trump, abierta en la actualidad

Y tampoco la Casa Blanca ha descuidado las redes sociales, abriendo estos días el correspondiente Twitter, también en español:

casa-blanca-twitter-en-espanolTwitter en español de la Casa Blanca, abierto en estos días [Enero, 2017].

Como habrán observado la campaña española de falsedades, de palabras vacías y de rídiculos internacionales es imparable y así, desgraciadamente, seguirá siendo.

Hay que insistir en ello como única forma de evitar el sucidio colectivo que se avecina.

La cultura de la idiotez, no sólo alberga la fatalidad de que acaba alcanzando a sus promotores. También propicia la imposibilidad de hacer planes a largo plazo, de tener capacidad de prospectiva, de proyectar, de acordar modelos.

La interesada memez política del localismo y el cortoplacismo complica enormemente nuestra adaptación a un mundo cambiante. Y el Brexit o Trump forman parte de ese cambio social de que los establecidos no quieren ni oir hablar.

Llevan ya años en tratar de seducir, evangelizar, hipnotizar a la ciudadanía con las nuevas tecnologías y al final les ha explotado el samsung en las manos.

El mundo y su geopolítica grupal seguirá sobreviviendo con distintas culturas y alianzas vigilándose entre sí y gracias a la filosofía, a la historia, al pensamiento, a la tensa coexistencia de distintos sentidos comunes. La tecnología es sólo una herramienta en permanente desarrollo y que, evidentemente, tiene muchas ventajas pero también contribuye al incremento de las desigualdades.

Tengamos todo eso en cuenta y dejémonos de linchamientos, de cualquier signo o naturaleza que éstos sean.

EQM

pd. Una vez más. Qué bueno sería que la televisión pública volviera a emitir debates como aquella inconmensurable ‘La Clave’ de José Luís Balbín, donde la gente no gritaba, sabía de lo que hablaba y pensaba antes de decir.

El español en EEUU.

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De las lenguas en EEUU

A modo de información para entender que la política lingüística estadounidense es un poco más complicada que la nuestra y que, así y todo, allí jamás nadie permitiría que en un Estado no se pudiera estudiar en inglés o sus webs no estuvieran configuradas en ese idioma.

En EEUU se hablan múltiples lenguas pero ninguna es la oficial. Ni siquiera el mayoritario inglés es considerado como oficial por ninguna norma a nivel federal; sin embargo, sí es la lengua en la cual están escritas la Constitución, las leyes y todos los documentos oficiales del Gobierno Federal.

Coexisten, en algunos Estados, otras lenguas como cooficiales del inglés: español, hawaiano, cajún o acadiano, Samoano, Chamorro, carolinio, también el neerlandés y, por supuesto, lenguas indígenas como el navajo, cheroqui, choctaw y muscogee entre otras 135 lenguas nativas que hablan cerca de medio millón de habitantes.

Aun cuando el español es el idioma más hablado [38 millones] después del inglés [215], También se habla Chino [2]. Francés [1,6], Alemán [1,4], Tagalo [1,2], Vietnamita [1], Italiano [1], Coreano [900.000] y Ruso [700.000], Polaco – [670.000], Árabe [610.000], Portugués [560.000], Japonés [480.000], Francés criollo [450.000], Griego [370.000], Hindi [320.000], Persa [310.000], Urdu [260.000], Guyaratí [240.000] y Armenio [200.000]

Desde el 2000, la Oficina del Censo de los Estados Unidos imprime sus cuestionarios censales estándar en seis idiomas: inglés, castellano, chino (en caracteres tradicionales), tagalo, vietnamita y coreano.

EQM [Fuente: wiki, otras y elaboración propia].

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

Populismo[s] y estupefacciones

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eqm_230117_Populismo [RAE].- Tendencia política que pretende atraerse a las clases populares.

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Triunfalismo y derrotismo

A propósito del interesante artículo de Arcadi Espada sobre Trump [ver infra] creo que, sin tratar de interferir en la política doctrina pontificia dictada hoy por el argentino papá Francisco desde la páginas de El País, absolutamente impropias de un Pontífice, resulta conveniente que en el blog ponga de manifiesto algunas reflexiones de mi propia cosecha respecto al concepto de populismo y a la estupefacción que ha causado en Obama -en su señora y, en general, en toda la progresía, demócratas incluídos- que este pintoresco empresario se haya hecho, gracias a los ciudadanos, con el poder del imperio americano.

No hay más que repasar la ceremonia de toma de posesión y demás vídeos del día para contemplar esa imagen de no doy crédito a lo que está pasando; fenómeno semejante al que se vivió cuando la señora de Clinton, y candidata demócrata, se encerró en sus aposentos, sin querer salir, cuando le dijeron que el histriónico y excéntrico señor de pelo amarillo había ganado las elecciones a la Presidencia.

Dios me libre de emparejar lo que vimos millones de espectadores de todo el mundo, entre el solemne protocolo de la investidura en la Casa Blanca -esas miradas perdidas, asombradas, perplejas, sin asumir la derrota- con aquellas que repetidamente observamos cuando un líder pierde el poder de golpe y porrazo. Pero juraría que la consternación entre la oligarquía gobernante hasta el momento no era menor y el matrimonio Obama no podía disimularlo por más que se esforzaba.

Esa imagen de debilidad y de previsibilidad y de falta de reacción ya se venía arrastrando desde la noche electoral y supuso un increíble y novedoso proceso de transmisión de poderes plagado de gravísimas descalificaciones antidemócráticas por parte de Obama y de sus palmeros contra su sucesor, sobresaliendo, entre éstos, los mediáticos, que están dando pie, durante semansa, a las actuales manifestaciones callejera de antidemócratas de diverso pelaje gritando contra la victoria de Trump.

Esto son, también, hechos. Y es que la llegada al poder de los populismos –del signo y la popularidad que fuere- refleja siempre un debilitamiento de la autoridad preexistente, que se suele resistir tratando de impedir lo que no pueden, ni deben.

¿Qué medios se utilizan? Pues todos aquellos que sin transgredir, stricto sensu, la legalidad, pongan en cuestión la ajena. En primer lugar, manipulando a su anchas el concepto de populismo que, como todo el mundo debería saber, aun teniendo muchas gradaciones significa, en principio, la tendencia política generalizada de atraerse a las masas, singularmente a las más desfavorecidas, es decir, las mayorías.

Habiendo, pues, muchos subpopulismos, la debilidad del gobernante atrae principalmente a tres grandes tipologías:

Las democráticas, que aprovechan las alternancias electorales para sustituir a la oligarquía política dominante, como es el caso, ofreciendo a la ciudadanía un proyecto político, un programa, que les de el triunfo.

La marrulleras, en manos de quienes ansían que las ruidosas minorías gobiernen, aunque sólo sea indirectamente, y tratan, callejeando, coreando demagogias y copando los medios, que el legislativo apruebe una tonelada de normas de discriminación positiva.

Las revolucionarias, de los que quieren cambiar el Sistema aprovechando las brechas abiertas por el mismo.

Todo es cuestión de manejar cualquier atisbo de hartazgo, disconformidad o rebeldía, al gusto, desde luego, pero la esencia está en el cómo.

Como en EEUU dificilmente podría ocurrir de otra manera, Trump ha logrado el cambio en el poder a través de una apabullante victoria electoral republicana. Pero los demócratas tratan de torcer moralmente los resultados con toda clase de descalificaciones y subrayando, como novedad, que Trump se quiere enfrentar a la autoridad de Washington dc, olvidando que el propio Obama solemnizaba, en su investidura de 2013, que

nunca hemos cedido en nuestro escepticismo por la autoridad central’.

Una verdadera pena. Cuando es evidente que Obama ha agrandado el descontento en casa y ha perdido el liderazgo mundial fuera, en asuntos tan graves como las ‘primaveras árabes’ o sus enfrentamientos con Putin. Nada menos. Su herencia ha sido Clinton como candidata y el buenismo multinacional como proyecto político. Esa pérdida de autoridad no se la han perdonado los ciudadanos.

Y deja secuelas. Hasta el gesto y el vestir del mandatario saliente y del entrante denotaban múltiple diferencias, evidentemente: la derrota y el triunfo.

Mientras Trump reflejaba el hortera diseño que aplauden sus votantes, su señora vestía de modelo, como tanto complace a las mujeres [también las progres devoradoras aquí del ‘Hola’ o del ‘Yo Dona’]. Mientras Obama parecía un decrépito funcionario recién jubilado, es un decir, su doñota portaba un caro modelo de estricta gobernanta [no se pierdan, infra, el texto de Santiago González ni el vídeo que adjunta].

El uso por Trump del patriotismo, algo genuinamente americano, es uno de sus mayores aciertos en su discutible apuesta por el proteccionismo. Obama, sin crítica alguna para un proyecto perdedor, ha utilizado hasta la saciedad la misma apelación y también ha compartido con su sustituto la épica religiosa [‘nuestra libertad es un regalo de Dios’; Obama 2013], siempre tan cohesionadora y, por tanto, poco laicista. Y donde Trump habla de los pobres esquilmados de su país, Obama mencionaba [2013] que ‘las mayorías en aumento [de su país] apenas si salen a flote’.

La estupidez hace tiempo que es y está en el poder o lo intenta; no accede ahora, con ocasión del triunfo de Trump, como se repite machaconamente.  Tenemos demasiado ejemplos en nuestro propio país como para creer que se trata de un mal sobrevenido y en riesgo de importación. Tampoco los iconos de la internacional del populismo no la configuran Podemos y Trump: el populismo radical, demagógico, ha infestado el mundo occidental, seguramente porque hemos dejado pudrir nuestra cultura, también la democrática.

La autoridad política de antaño ha cedido al compás de la complicidad de la autoridad medíatica y ambas, a manos de la autoridad económica. Y el trastorno digital imperante es el tabernario de toda la vida, incrementado por una educación en la idiocia, aplaudida como desanalfabetizadora y que ha puesto las nuevas tecnologías en manos de los instruídos. Aun cuando el verdadero trastorno actual es la manipulación y engorde mediático de las manifestaciones callejeras.

Y esa inventada proliferación de los falsos expertos donde predomina el desierto intelectual. En eso también somos muy sabios. Por ejemplo: las tertulias de los medios se han llenado de ‘expertos’ que, como mucho, tienen una buena cultura general. Los partidos políticos, cuando quieren liderar algún proyecto lo que hacen es cazar a lazo a una serie de ‘sabios’ para que les redacten un desiderátum. Pero el ciudadano sabe que ahora ya es habitual que un licenciado, un Doctor -mucho de esos ‘expertos’- no sepa hablar o escribir correctamente, no tenga ni puñetera idea de dónde nace el Guadiana o jamás haya estudiado un ápice de la historia de España.

Por otra parte, tampoco Trump parece un innvador en materia de imperialismo. Más bien al contrario. No así los valores de Obama, que en su ‘era de la responsabilidad’, eran tan imperialistas como su populismo verbal. Y no hace falta darse una vuelta por el actual Mediterráneo. Basta acercarse al Obama de 2013:

Lo que nos hace excepcionales “lo que nos hace estadounidenses” – Nuestros valientes hombres y mujeres uniformados, templados por las llamas de la batalla, son inigualables en habilidades y coraje – Estados Unidos seguirá siendo el ancla de las fuertes alianzas en todos los rincones del mundo – porque nadie tiene más en juego en un mundo pacífico que su nación más poderosa – Apoyaremos la democracia desde Asia hasta África; desde las Américas hasta el Medio Oriente, porque nuestros intereses y nuestras conciencias nos obligan a actuar en nombre de aquellos que buscan la libertad

¿Quién ha asentado la indigencia reflexiva entre los votantes de Trump o de Obama? ¿Y sólo en EEUU?  ¿Quién se ha enriquecido esparciendo inmundicia por los medios basura o permitiéndola?

Es verdad, con frecuencia nos gobiernan simulacros, pero se trata de simulacros socialmente adoptados por esta ya no tan nueva sociedad se encuentra cada día mas vacía.

Y lo que parece que nos espera.

EQM

Ilustración de Raúl Arias [España, 1969] en El Mundo, 220117.

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Y no te olvides de Fu Manchú

Arcadi Espada en El Mundo, 220117.

Mi liberada:

Hace algunos años, mientras escribía la historia sobre los héroes de la embajada española en Budapest, Stephen Vizinczey me dio una aguda explicación sobre la dócil y confiada entrega de muchos judíos a sus captores: “El error es suponer que en esa actitud hay un rasgo étnico particular. Los judíos hicieron lo que habrían hecho muchos no judíos. Ahora nos cuesta mucho imaginar hasta qué punto la obediencia a la autoridad era entonces rigurosa”. No sólo con los judíos y no sólo cuando el Holocausto. La autoridad se manifestaba en ejemplos infinitamente más triviales.

En los años 60 mi padre era el portero de una finca urbana en un barrio alto de Barcelona y los galones que llevaba en su uniforme, grueso paño azul en invierno y tergal marrón en verano, le daban un severo empaque de coronel. Con el tiempo no sólo desaparecieron los galones, sino también los uniformes; y hasta el portero mutó en automático, más o menos coincidiendo con mis primeras, aunque moderadas, desobediencias. No creo que sea ceder a una tentación carcamal sostener que la Historia puede también leerse como un implacable debilitamiento de la autoridad que culmina en Donald Trump, cuadragésimoquinto presidente de los Estados Unidos de América.

No se ve así. De hecho se ve más bien como todo lo contrario. Para la mayoría de análisis la elección de DT supone la vuelta del hombre fuerte, de cierta autoridad vertical después de años de pensamiento débil y flexibilidad posmoderna. Pienso al revés: DT es la apoteosis de la posmodernidad y el último y más espectacular bajón de la autoridad. La señal televisiva que siguió durante toda la mañana la ceremonia de proclamación eligió combinar la actividad iniciática y final de los dos protagonistas y sus familias.

El que se iba era un presidente americano: articulado en la palabra, en el gesto y en el vestir. El que venía era alguien que iba a hacer de presidente americano: su ceño de tipo que está faroleando en el póquer, su rudo cromatismo, del pelo a la corbata, y su esfinge esposa, una piba de avatar. Toda la autoridad, lo que queda de autoridad en nuestro mundo, estaba del lado del que se iba. Acepto que la política pueda ser un circo, pero en tal hipótesis Obama era un brillante jefe de pista, con chistera y sin látigo, y DT un payaso desabrochado, torpe y secundario.

Las palabras pronunciadas por DT han causado preocupación. Se comprende. Describen los peores ismos de la política, empezando siempre por el peor de todos, que es el nacional. Al poco de que acabara el discurso un amigo me enviaba dos párrafos del discurso de Hitler en 1933, cuando fue nombrado canciller, y otros dos del de Trump. Donde Hitler hablaba de los campesinos arruinados por Weimar, Trump hablaba de los blancos pobres esquilmados por Washington. Y concluía mi corresponsal: “Volk, people, you… el viejo mundo de Zweig en su eclipse final”.

Le pasé los fragmentos a otro amigo, compulsivo lector de los papeles de las dos grandes dictaduras del siglo XX. No se inmutó: “Y Fu Manchú, no te olvides de Fu Manchú”. En efecto: DT se limitó a tirar de fondo de armario. Volk, people o you son palabras que funcionan en el cerebro de las masas como el azúcar en el de los niños. Y la Internecional, de Trump al partido Podemos, lo sabe. La novedad es otra. Hasta ahora la carrera hacia el poder obligaba a determinados políticos a hacerse de vez en cuando los estúpidos. Pero la estupidez era un mero vector. El cambio que trae DT es la constatación de que la estupidez no sólo sirve para alcanzar el poder. La estupidez es ya el poder. Hay una obvia y crucial diferencia entre hacerse el estúpido y serlo. La consecuencia principal es que la autoridad está recorriendo los últimos metros de una larga decadencia.

La autoridad política ha cedido después de que lo haya hecho la intelectual, socavada por décadas de posmodernidad más o menos manifiesta y noqueada casi definitivamente por el trastorno digital. El Brexit fue la irrevocable prueba conceptual de que el fenómeno había llegado a la política. Durante muchos años, Michael Gove, que había sido ministro de Educación, luego lo fue de Justicia y ahora es entrevistador de DT, ocultó al mundo sus inequívocas y secretas credenciales. Estallaron el 3 de junio de 2016 cuando declaró al Financial Times que los ciudadanos británicos estaban hasta la coronilla de los expertos. Pero hasta DT nunca había llegado al poder su antónimo.

El exhibido y orgulloso antónimo del experto. No quiero eludir los calificativos. Lo difícil en castellano es elegir: el aprendiz, el ignorante, el incapaz, el incompetente, el indocumentado, el inepto, el novato, la nulidad. Ha llegado al poder sin engañar a nadie: ni un solo ciudadano de América puede, ni podrá, llamarse a engaño respecto a su nuevo presidente. El más cruel, pero el más profundo epitafio político de Barack Obama es recordar su discurso de toma de posesión, que sólo el tiempo ha mejorado, en el invierno de 2009 del que los titulares de los periódicos dedujeron el inicio de una Era de la Responsabilidad. Tenían motivo. Obama había dicho:

“Los valores de los que depende nuestro éxito -el esfuerzo y la honradez, el valor y el juego limpio, la tolerancia y la curiosidad, la lealtad y el patriotismo- son algo viejo. Son cosas reales. Han sido el callado motor de nuestro progreso a lo largo de la Historia. Por eso, lo que se necesita es volver a estas verdades. Lo que se nos exige ahora es una nueva era de responsabilidad, un reconocimiento, por parte de cada estadounidense, de que tenemos obligaciones con nosotros mismos, nuestro país y el mundo”.

Es procedente aludir al realitysmo, a su triunfal pasado televisivo, para describir la llegada al poder de DT. En la Casa Blanca, insisto, hay ahora un hombre que hace de presidente de América. Pero aún más que el reality show la analogía afinada es la de esos juegos de rol dotados de una atractiva ambigüedad. Uno, por ejemplo, como el del indigente al que pagan para que actúe durante unas horas de batida como un animal de caza y cuyo reto describe un relato ruso, como si fuera propaganda: “Si consigue salir con vida, el dinero será suyo. Pero si le pegan un tiro, se jode. ¡Todo a las claras!”.

Sí, legítimos, indigentes votantes de DT. Tal como lo habéis querido, la máxima autoridad política de nuestro mundo se ha convertido en un simulacro. En un juego. Exactamente, en un extremo y excitante juego de rol. Pero escuchadme. Al que le peguen un tiro, se jode, ¿eh? ¡Todo a las claras!

Y tú sigue ciega tu camino.

A.

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Aportación de Leonard Giovannini al texto de Arcadi, en su blog, 220117:

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Mujeres que leen cartas, por Leonard Giovannini

Hoy plagiamos un oportuno cuadro, todo satén y lamé, de Vittorio Reggianini, familiar lejano. Hay dos muchachas, de modo que una será K y la otra su homóloga estadounidense; no cabe dudar de la existencia de esta última. Leen la carta dominical con el gesto torcido de dos tontas muy tontas. Tras ellas, Donald acaricia la bandera de sus Estados Unidos como Linus van Pelt se aferra a su frazada, lo que augura un síndrome de abstinencia severo. Todo ello en riguroso directo.

A primera vista, el nuevo estandarte tiene más empaque que el anterior. Ahora bien, aunque la fortuna de Trump es muy real los áureos escenarios en los que gusta mostrarse tienen algo de purpurinescos: no hay forma de que todo ese oro parezca fetén. Algo nos dice que el objeto más valioso de la escena es esa vieja bandera que ha quedado a los pies de los caballos.

A esta telerrealidad cabe oponerle una telerrealidad paralela. Imaginemos el mismo cuadro con pablesias acariciando una bandera okupa o republicana o comunera de Castilla, acompañado de dos okupas de axila azul sentadas sobre un cajón. Al fondo, una pared desmoronada con grafitis antitrumpistas. Interpretando la oposición a un presidente impostado.

El regalo, las escaleras y el saludo: mira las diferencias de protocolo entre los Obama y los Trump

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Una primera dama muy sobrevalorada

Santiago González en su blog, 220117.

En este fin de semana se ha retuiteado hasta la saciedad una presunta inconveniencia de Melania Trump al ir a la ceremonia de toma de posesión con un regalo para su antecesora, Michelle Obam,, una caja con el inequívoco color de Tiffany’s. ¿Por qué ha sido tratado de inconveniente el regalo? Por el número aparatoso con que Michelle Obama recibió el presente. Sin embargo debe de ser costumbre entre las primeras damas salientes y entrantes. La propia Michelle Obama llevó una cajita de color crema a Laura Bushdurante el relevo de George W. Bush por Barack Obama. O sea, que si hay algo que está fuera de lugar son las alharaca y las pamplinas de la primera dama saliente. Comparen la naturalidad con la que Laura Bush acota el real de Michelle y posa con él detrás para la foto con los aspavientos de la señora de Obama, que obliga a su marido a hacerse cargo del regalo y entrar a buscar algún asistente que se hiciera cargo.

No es la primera vez. Recuerden el numerado que protagonizó en el funeral de Nelson Mandela, cuando obligó a su marido a cambiar de asiento para que no estuviera junto a la primera ministra danesa. Pero hombre, mujer, como si le fuera a meter mano allí, delante de ella. Como si Barack Obama fuera Bill Clinton, que arrodillaba a la becaria felatriz en el mismísimo despacho oval de la Casa Blanca, en el hueco en el que se acurrucaba John.John Kennedy.

La escena de celos de Michelle Obama durante los funerales de Nelson Mandela

El juez de la horca

Fernando S. Dragó en El Mundo, 220117.

EL Far West es la historia sagrada de los norteamericanos. Todos los países tienen una: es la que se trenza con arquetipos heroicos del inconsciente común. El mitólogo Joseph Campbell lo explicó muy bien. Hitler ganó las elecciones esgrimiendo la esvástica. Mussolini lo precedió acogiéndose al lábaro. Stalin imitó a Iván el Terrible. Ser progre consiste en ignorar el peso de la historia sagrada. Es lo que hacen los de la ceja de Hollywood: Meryl Streep, Robert de Niro, Ben Affleck… Emilio Aragón ha llegado al extremo de decir que el nuevo presidente necesita un trasplante de alma. Bonita animalada. Trump es un cowboy de revólver al cinto, como el que usaba John Wayne o, si tan mal lo quieren, Billy el Niño. Por eso ha ganado las elecciones y por eso los progres, ayunos de mitología, no se lo explican, como tampoco entienden por qué el derecho a llevar armas y a dictar penas de muerte es sagrado para los americanos.

Voy a comprimir el monólogo final de El juez de la horca. Lo escribió John Huston.

“Me hice cargo de la hija del Juez. La pequeña Rose creció como un joven potrillo. El abogado Gass se apropió de todo. Con un archivador lleno de papeles fue capaz de robar la misma tierra que el Juez había arrebatado al Diablo con una pistola y una soga. Civilización.

Para los alguaciles del Juez todo fue cuesta abajo. Gass los despidió y se vieron obligados a buscar el sustento en labores inferiores. Tampoco pasó mucho tiempo hasta que sus mujeres los plantaron. Tuvimos en la persona de Teddy Roosevelt al mejor presidente de la historia de este país. Poseía el espíritu y la determinación que encajaban con los tiempos. Las mujeres alcanzaron el derecho al voto y todo se fue al carajo. Mientras nuestros muchachos combatían al Káiser en ultramar, las mujeres conseguían que se prohibiese el consumo de alcohol. Beber y jugar e ir con fulanas fueron declaradas actividades ilegales. Todo aquello que era natural para los hombres se convirtió en crimen. Por supuesto que ellos continuaron haciéndolo. Pero a escondidas.

Y por si las cosas no fueran lo suficientemente malas se descubrió petróleo en el oeste de Texas. Los rufianes despertaron de un largo letargo. Políticos y señores del crimen fueron compañeros de cama. Fue una generación de víboras”.

No la tomen conmigo. Es una cita. Cárguenla en la cuenta de Huston. ¿Acaba la era de la corrección política? Vivir es ver volver. Otro Hollywood fue posible.

Apocalíptica

· Desde Europa es difícil entender el sustrato religioso del discurso de Trump.

Jon Juaristi en ABC, 220117.

La mayor parte de los votantes evangélicos de Trump creen que el fin del mundo está al caer, lo que explicaría bastantes cosas. Una es el antiislamismo del nuevo presidente, que no se explicaría sin ese trasfondo apocalíptico, porque Trump parece, en general, muy reacio a mantener confrontaciones bélicas en el exterior.

Sin embargo, identifica en el islam una amenaza de primer orden. En términos geoestratégicos no parece serlo. Los países islámicos están muy lejos de los Estados Unidos. Existe, obviamente, un riesgo de terrorismo islamista en suelo americano, pero mucho menos preocupante ahora que en Europa (Rusia incluida), Turquía o Israel. ¿Por qué entonces esa importancia dada por Trump a la amenaza islámica?

En el protestantismo evangélico –y en particular, en las iglesias evangélicas americanas– la tensión apocalíptica ha sido mucho más fuerte que en el catolicismo. Durante la Guerra Fría fue alimentada por el temor a un inminente Holocausto Nuclear. Hoy vuelve a adquirir una imaginería más acorde con la del Libro de la Revelación, más «religiosa» y menos tecnológica. Como siempre, la cultura de masas acusa este cambio en la representación del fin de los tiempos. Más exactamente, la cultura de masas fuerza el cambio de las representaciones, instituyendo un nuevo imaginario. Un ejemplo de ello podría ser la serie televisiva Aftermath,

de producción canadiense, pero distribuida por Syfy, uno de los principales canales temáticos de los Estados Unidos. En la primera temporada (2016), que en España se emite ya bajo el título de

El fin del mundo, la familia Copeland huye entre el caos provocado por la caída de estrellas (meteoritos), seísmos, erupciones y ataques de seres demoníacos, mientras el padre, un arqueólogo especializado en historia de las religiones, intenta encontrar una explicación a lo que ocurre, consultando los libros sagrados de distintas civilizaciones.

La recuperación de la simbología apocalíptica tradicional por el cristianismo evangélico, que partía de la interpretación de la fundación del Estado de Israel como el regreso de los judíos a Sión, se ha visto reforzada por el descubrimiento de otro de los motivos clásicos del pensamiento apocalíptico en el terrorismo islámico: a saber, el de la aparición del Anticristo con sus huestes, las hordas de Gog y Magog. No es algo nuevo. Durante los primeros siglos de expansión del islam, se desarrolló en Siria, Egipto y España una literatura cristiana apocalíptica que veía en Mahoma el Anticristo anunciado por san Juan. La reforma luterana desplazó esta figura al Papa e identificó en la Iglesia de Roma a la Gran Ramera de Babilonia. Desde el atentado contra las Torres Gemelas, todos estos símbolos vuelven a asociarse con el islam.

Lo que explica también otro fenómeno curioso: la creciente simpatía de los evangélicos norteamericanos (y de Trump) por Putin, Rusia y el cristianismo ortodoxo, que, al contrario que la Europa católica, luterana o anglicana, hace la guerra al islam en el Cáucaso y en Siria. Es difícil advertir este giro religioso de la política americana desde una Europa secularizada donde, como observa Erri de Luca en su ensayo Penúltimas noticias acerca de

Yeshua/Jesús (Sígueme, 2016), «cada generación ha albergado la esperanza de ser contemporánea del reino, resignándose luego a disolverse en el polvo sin haber sido escuchada». Ya la vieja Europa ni siquiera alberga esa esperanza: el retraso de la Segunda Venida la ha decepcionado y parece esperar sólo, como los aburridos bizantinos de Cavafis, que entren de una vez los bárbaros hasta la cocina y la monten bien montada. Total, que el siglo se está poniendo interesante. Demasiado.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

Silencio [2016], de Martin Scorsese

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Tantum ergo”. Últimas dos estrofas del himno eucarístico Pange lingua, escrito por Santo Tomás de Aquino [1224-1274] con texto latino de Venancio Fortunato [536-610], cantado al modo gregoriano. Incluído en la banda sonora de la película con distinta versión, arreglada por Tatsuo Minagawa e interpretada por Shin’ya Tsukamoto. Cartel francés del film, diseñado por BLT Communications, LLC; vía IMPawards.

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TÍTULO Silence
AÑO
2016
DURACIÓN
159 min. Trailers/imágenes
PAÍS
EEUU
DIRECTOR Martin Scorsese
GUIÓN Jay Cocks, Martin Scorsese [basado en la novela homónima [1966] de Shusaku Endo [Japón, 1923-1966], sobre el personaje histórico Giuseppe Chiara [Italia, 1602-1685].
MÚSICA Kathryn Kluge y Kim Allen Kluge
FOTOGRAFÍA Rodrigo Prieto
REPARTO Andrew Garfield, Adam Driver, Liam Neeson, Tadanobu Asano, Ciarán Hinds, entre otros.
PRODUCTORA
www.silencemovie.com

2016: National Board of Review (NBR): Top 10 del año y Mejor guión adaptado / American Film Institute (AFI): Top 10 – Mejores películas del año / Críticos de Los Angeles: Nominada a Mejor actor secundario (Ogata)

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SINOPSIS

Segunda mitad del siglo XVII. Dos jesuitas portugueses viajan a Japón en busca de un misionero que, tras ser perseguido y torturado, ha renunciado a su fe. Ellos mismos vivirán el suplicio y la violencia con que los japoneses reciben a los cristianos. Adaptación de la novela de Shusaku Endo. (Filmaffinity).

CRITICAS:

  • “Scorsese ofrece una elegante, profunda y dolorosa ‘confesión’ religiosa entre la razón y la fe (…) una de las más elegantes e intensas películas hasta la fecha del director.”. Luis Martínez: Diario El Mundo
  • “En ‘Silencio’ es difícil sentir ni frío ni calor ante una narración tediosa (…) todo es monotonía y tiempos muertos. Y el deseo de que acabe de una vez algo inútilmente dilatado.”. Carlos Boyero: Diario El País
  • “Todo es magnífico en la película (también reiterativo, cruel e irónico) (…) es excesivamente larga, pero no plomiza. Aunque algunos prefiramos al otro Scorsese, el más físico que metafísico (…) Puntuación: ★★★ (sobre 5)”. Oti Rodríguez Marchante: Diario ABC
  • “Nueva obra maestra. (…) Una reflexión compleja y contemplativa sobre la fe y lo que se hace en su nombre. (…) inmenso Andrew Garfield”. Javier Zurro: El Español
  • “Scorsese emprende, junto a su pareja de frailes (Garfield y Driver), un viaje metafísico (…) Es un viaje terrenal, fuertemente apegado a la vida, que no hace ni una sola concesión al espectador, o casi (…) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)”. Sergi Sánchez: Fotogramas
  • “El director ofrece en su última película una inteligente dialéctica entre dos formas de entender la religión, la fe y la vida (…) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)”. Quim Casas: Diario El Periódico
  • “‘Silencio’ es cine evangélico, probablemente el más bellamente nunca filmado, pero inequívocamente piadoso. Y ahí están algunos de sus problemas (…) Puntuación: ★★★½ (sobre 5)”. Rubén Romero: Cinemanía

12 más.

via

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De la banda sonora editada

01. Meditation
02. Rain Falls Unceasingly on the Sea
03. Blowing Through the Grove
04. Disrupting the Glimmering Air
05. Cosmic Ocean
06. Dreams and Echoes
07. Sea Bells
08. Rhythmic Cicadas
09. Silence
10. Whispers in the Dark
11. Sea Monks
12. Unravelling
13. Forgive Me
14. Darkness
15. Confession
16. Ferreira in the Pit
17. The Dreaded Moment
18. Drowned Chorus
19. Cicada Voices in his Head
20. Secret Sacrament
21. Sea Angels
22. Foreboding Sea
23. Black Drum
24. Saints and Heroes
25. Only God Can Answer

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En filmscoremonthly

De la banda incorporada:

  • Francesco’s Cosmic Beam Experience live, Marina Del Rey. Composed and performed by Francesco Lupica
  • The Monk Thinks His Wife. Traditional song, arranged and performed by Pien-Pien Yen and Tyng yi Chen
  • Uraura Nobesu. Traditional song performed by Tomeichi Ooka, Sakae Doi, Yoshiaki Isomoto
  • Taiko Beat. Written by Michael Silverman and Robert Silverman. Performed by Taiko Drums
  • For The Souls in Purgatory. Traditional song Performed by Women from Beira Baxa with adufe accompaniment
  • Kin No Mai. Written by Joji Hirota. Performed by Joji Hirota and Hiten Ryu Daiko
  • Tantum Ergo Sacramentum. Traditional song written by Thomas Aquinas (as St. Thomas Aquinas). Arranged by Tatsuo Minagawa. Performed by Shin’ya Tsukamoto
  • Improvisacion Sobre O Gloriosa Domina. Traditional song, Performed by Jordi Savall
  • Improvised Street Musicians. Composed and performed by Suzuki Kyosuke, Daisuke Ishiwata, Chikako Nakagawa, Ninako Horikoshi’, Mika Shigemori and Hiroka Yuko
  • Kagura of the Tsuno Mountain (Tsunoyama Kagura). Traditional song, arranged by Ryan Parker. Performed by Wakayama Ensemble
  • Kaihou. Written & Performed by Suihou Tousha
  • O Gloriosa Domina. Traditional song, arranged by Tatsuo Minagawa. Performed by Nana Komatsu, Ryô Kase, Fumitaka Terai, Hako Ohshima and Hideki Nishioka
  • Cloud and Light. Written by Toshio Hosokawa. Performed by Mayumi Miyata and the Münchener Kammerorchester (Munich Chamber Orchestra), conducted by Alexander
  • Liebreich
  • Sairei shishi-mai Nuno-mai, Hei no mai, Suzu no mai, Naka-otoshi. Traditional song, Performed by Parishoners of the Haruna Jinja Shrine
  • Bai Bai Bai. Composed by Maiko Michishita
  • Slow Taikos. Written and performed by Antoine Binant and Yutaka Nakamura

Fuente: IMDb.

Trailer subtitulado en español.

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MI OPINION:

Alu-cine sin alma

Me acerqué a ver la película porque se trataba de Scorsese, un grande, capaz de realizar “Taxi Driver“, “Toro Salvaje“,  “Casino“, entre otras. Y también por la espiritualidad del tema. Grave y doble equivocación porque me encontré con el peor Scorsese y con el peor panfleto anti cristiano, aunque pretenda justamente lo contrario.

Vendida como una profunda  y metafísica reflexión en torno a la religión, el film te ofrece un mal TBO para aburrir incluso a los watsaperos más predispuestos. La poca gente que se encontraba en la sala huía acertadamente, al poco rato, en discretas oleadas. Tres eternas horas, con la nefasta añadidura de que las dos primeras están realizadas a prueba de pacientes mártires, todo un calvario.

Con un lenguaje narrativo a cámara lenta, sin contenido, repetitivo, sin ritmo alguno, volando en círculos, torpe y repleto del anticine de la voz en off. Invadido de una religiosidad predicadora, folletinesca, cargante y exacerbada, absolutamente alejada de cualquier misticismo creíble o alguna emotividad.

Con un guión vacío y escrito para que las escenas se repitan hasta la extenuación, enmarcadas con una banda sonora original infructuosamente pensada para que los sonidos de la naturaleza nos hagan creer que lo que vemos no es una tomadura de pelo. Por si lo expuesto poco fuera, a Scorsese le da por añadirnos un Judas en plan tira cómica que debería alucinar al ya estupefacto espectador.

Sólo el último tercio del film impide que el despropósito sea absoluto. Bueno, también son reseñables algunos momentos de la fotografía paisajística; el personaje del inquisidor japonés [muy bien interpretado por Issei Ogata]; la convincente actuación secundaria de  Adam Driver, que acentúa la deplorable elección de un pésimo Andrew Garfield como protagonista o la penosa utilización de Lian Neeson como reclamo; una buena banda sonora no original, que da un leve toque de verosimilitud al desierto narrativo.

Resumiendo para el despistado: como dice Boyero en El País, cualquier parecido con La Misión [1986] de Roland Joffé, es pura coincidencia.

No sé si detrás del patrocinio de la película está la Orden de la Compañía de Jesús, pero espero que no porque van a tener muy complicado convencer a sus alumnos para que vean entera una cosa así…; mejor deciden no arriesgarse a perder vocaciones…

Así que no te acerques a verla, sobre todo si eres cristiano: puede abandonarte la fe…

Un bodrio pseudoreligioso de tamaño descomunal [4 sobre 10]

EQM

pd. Cuando observas las diferencias tan abismales de valoración entre los comentaristas cinéfilos llegas a la conclusión de que quizás sería conveniente volver a los cineclubs y cineforums para tratar de conseguir, también en cuanto al cine, algo de sentido común…

Fuentes:

Filmaffinity [críticas de espectadores], IMDb, Wikipedia y elaboración propia [EQM].

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NOTA.- Los enlaces no propios de textos de terceros son aportados por EQM, salvo que se indique expresamente lo contrario.
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Trump en su investidura: el algodón no engaña [patriotismo y proteccionismo]

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Henry Kissinger en la CNN: «Trump es el presidente más genuino que he visto. No tiene ningún equipaje ni obligaciones ante ningún grupo» y ha sido elegido «conforme a su propia estrategia».

Fuente:  infobae, 201116 y artículo de Rafael Navarro-Valls en El Mundo, 210117 [ver infra].

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Discurso al gusto [de sus consumidores]

Si leen su discurso [ver infra] observarán que no se ha movido un ápice de su programa vencedor. Sus ideas, gusten o no, son los suficientemente claras como para abarcar aquellos problemas que una amplia capa de la sociedad norteamericana entiende como propios:

“Estamos transfiriendo el poder de Washington DC y se lo estamos devolviendo a ustedes, el pueblo” – “Hemos hecho ricos a otros países mientras la fuerza y la confianza de nuestro país ha decaído” – “De hoy en adelante será solamente Estados Unidos, primero” – “El crimen, las pandillas, las drogas… la carnicería en Estados Unidos termina aquí y ahora” – “Recuperaremos nuestros trabajos, nuestras fronteras, nuestra salud y nuestros sueños” – “Reforzaremos nuestras alianzas contra el terrorismo radical islámico, que erradicaremos de la faz de Tierra” – “No importa si somos blancos, negros o morenos; todos tenemos sangre roja de patriotismo” – “Estamos protegidos por nuestras Fuerzas Armadas, por nuestras fuerzas policiales y por Dios” – “Seguiremos dos simples reglas: comprar estadounidense y contratar a estadounidenses”.

Se expresa de un modo burdo, directo, casi telegráfico, con una imagen de soberbia que seguramente enorgullecerá a sus millones de indignados votantes pero a mi me da que esconde una personalidad tan reflexiva y atenta a lo que escucha como huidiza, tímida, teatralera y, afortunadamente, consciente de sus limitaciones.

Ante el cordón sanitario -socialdemócrata, mediático, burócrata y empresarial- que ha intentado impedir su investidura, se ha mantenido firme con un discurso simple, dirigido a los televidentes, diciendo lo que acostumbra:

  • No a la oligarquía del establishment, de Washington DC.
  • Primero EEUU, los estadounidenses.
  • El empleo: primero hay que cuidarlo en casa; ojo, pues, con las deslocalizaciones.
  • Lucha contra la inmigración terrorista, la ilegal o la implicada en el tráfico de drogas
  • Fronteras seguras, muros incluídos.
  • Patriotismo. Fortalecimiento del Estado-Nación y de nuestra cultura y tradiciones.
  • La defensa de Occidente es cosa de todos y no sólo nuestra.
  • El libre comercio sólo es posible compitiendo en las mismas condiciones.
  • Nuestro principal enemigo es DAES.

Y poco más. Se ha despachado hacia las políticas de Obama con el mismo desprecio indirecto que a él le ha mostrado estos días su antecesor y las manifestaciones antiTrump de estos largos días, organizadas por minorías ruidosas, anarquistas y demás antiSistema, que, obviamente, continuarán. O sea, de aquellos que más tienen que perder y para los que sólo con la democracia no tiene suficiente.

Y como ya he señalado, va a hacernos pagar, con más razón que un santo, nuestra cuota OTAN. Como la tiene defendiendo un proteccionismo frente a la competencia en desigualdad de condiciones o para asuntos como las restricciones inmigratorias, que aquí en Europa ya practica Reino Unido [Brexit]. En un giro geopolítico, es muy probable que se alíe con Rusia para combatir a DAES y quizás a otros enemigos de naturaleza socioeconómica que están comenzando a mostrar la patita, con espectacular ahínco, en defensa del neocapitalismo global a todo trapo…  [sí, sí, hablo de China].

Desprecia la burocracia interesada de la corrección política, es decir, las marionetas manejadas por la economía política, intentando volver a la política económica. Se apoyará en esa mayoría silente que le ha votado y hará sólo el caso que merecen a las ya mencionadas ruidosas minorías -por ejemplo el ecofeminismo– que llevan años adueñándose del poder mediático. Y la prensa estadounidense tendrá que empezar a pensar si su divulgación de la posverdad gore y sus demagógicas campañas antiTrump le va a seguir resultando rentable en EEUU y con este Presidente. Que yo creo que no, porque Trump conoce perfectamente la importancia y entresijos tanto de la televisión como de Internet.

Por otra parte, creo que su desprecio a Bruselas está cargado de razón y que, como no tomemos buena nota, el triángulo EEUU / R.Unido/ Rusia puede acabar dándonos muchos quebraderos de cabeza.

Finalmente, me alegra enormemente que Rusia y EEUU se erijan en bastiones de la cultura cristiana -ortodoxa rusa y protestante, respectivamente- frente al militante laicismo suicida y multicultural que nosotros practicamos desde que el arruinador ZP decidió sumergirnos en tal pantanoso camino.

Espero también que Trump contribuya a apagar en el Mediterráneo el fuego de las ‘primaveras árabes‘ propagado por Obama; refuerze la alianza de Occidente con Israel y haga meditar a la solidaria Merkel y sus políticas de puertas abiertas.

Cuatro años por delante seguro que darán pie para que vivamos, como de costumbre, un poco de todo: alegrías y decepciones.

Yo espero y deseo un Trump razonable que, en consecuencia, sepa ponderar que lo habitual es que la razón no la posee nadie en exclusiva y que la inexorable evolución de la geopolítica, también económica, permita un nuevo equllibrio internacional que nos satisfaga. Al menos por un largo tiempo.

EQM

pd. Aquí en España, salvo el PP, todos los grandes partidos se ha apresurado a poner a parir a Trump. Haciendo amigos y respetando las democracias con las que tenemos vínculos esenciales y prácticamente irreversibles [en este caso, también bases militares conjuntas, socios en la OTAN, coordinación antiterrorista de los servicios de inteligencia y ayuda de sus satélites espía].

Me ha llamado la atención especialmente la actitud de Luis Garicano, el dicen que sabio economista de Ciudadanos, lanzando este improperio que, seguramente, refleja su disposición a ejercer como partido bisagra del bipartidismo:

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En cuanto a los medios, a El País, como sí era de esperar, le ha faltado el tiempo para titular anoche:

“El presidente Donald Trump irrumpe en la Casa Blanca agitando el populismo y el nacionalismo. ‘Desde hoy, América primero’, proclama en su toma de posesión el nuevo mandatario de EE UU”

Mal asunto ese de convertir al patriorismo en nacionalismo. ¿Cuándo se percatarán los progres de este país llamado España de que denominando ‘nacionalismo’ al patriotismo del Estado vertebrador, es prácticamente inútil descalificar al secesionismo regional por su auténtico nacionalismo?

Qué mal tenemos que estar nosotros como para que a los del periódico global les parezca nacionalista que para Trump EEUU sea lo primero…

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El discurso completo de la toma de posesión de Donald Trump

[20 de enero de 2017; traducido al español]

Presidente de la Corte Suprema John Roberts, Presidente Carter, Presidente Clinton, Presidente Bush, Presidente Obama, conciudadanos, y personas de todo el mundo:

Gracias.

Nosotros, los ciudadanos de Estados Unidos, nos unimos ahora en un gran esfuerzo nacional para reconstruir nuestro país y restaurar su promesa para todo nuestro pueblo.

Juntos podremos determinar el curso de Estados Unidos y del mundo en los años venideros. Enfrentaremos retos. Enfrentaremos dificultades. Pero cumpliremos nuestra tarea.

Cada cuatro años, nos reunimos en estos escalones para llevar a cabo la transferencia ordenada y pacífica del poder, y estamos agradecidos con el Presidente Obama y la Primera Dama Michelle Obama por su gentil ayuda a lo largo de la transición. Han sido magníficos.

Sin embargo, la ceremonia de hoy tiene un significado muy especial. Porque hoy no estamos simplemente transfiriendo el poder de una administración a otra, o de un partido a otro, sino que estamos transfiriendo el poder de Washington, D.C. y devolviéndoselo a ustedes, el pueblo estadounidense.

Durante demasiado tiempo, un pequeño grupo en la capital de nuestra nación ha cosechado los frutos del gobierno mientras el pueblo ha sufragado los costos.

Washington floreció – pero el pueblo no se benefició de esa riqueza.

Los políticos prosperaron – pero los empleos desaparecieron, y las fábricas cerraron.

El sistema se protegió a sí mismo, pero no protegió a los ciudadanos de nuestro país.

Sus victorias no han sido las victorias de ustedes; sus triunfos no han sido los triunfos de ustedes; y mientras ellos celebraban en la capital de nuestra nación, las familias que luchan en todo nuestro país tenían muy poco que celebrar.

Todo eso cambiará – a partir de aquí y ahora mismo, porque este momento es el momento de ustedes: les pertenece a ustedes.

Pertenece a todos los reunidos hoy aquí y a todos los que observan en todo Estados Unidos. Éste es su día. Ésta es su celebración.

Y este, Estados Unidos de América, es su país.

Lo que realmente importa no es qué partido controla nuestro gobierno, sino si nuestro gobierno está controlado por el pueblo.

El 20 de enero de 2017 será recordado como el día en que el pueblo se convirtió en el gobernante de esta nación nuevamente.

Los hombres y mujeres olvidados de nuestro país ya no serán olvidados.
Todo el mundo les está escuchando ahora.

Llegaron en decenas de millones para formar parte de un movimiento histórico que el mundo nunca antes había visto.

En el centro de este movimiento se encuentra una convicción fundamental: que una nación existe para servir a sus ciudadanos.

Los estadounidenses quieren grandes escuelas para sus hijos, vecindarios seguros para sus familias, y buenos empleos para sí mismos.

Éstas son las demandas justas y razonables del público honesto.

Pero para muchos de nuestros ciudadanos, existe una realidad diferente: Las madres y los niños atrapados en la pobreza en nuestras zonas urbanas; fábricas oxidadas esparcidas como lápidas por todo el paisaje de nuestra nación; un sistema de educación con mucho dinero, pero que priva de conocimientos a nuestros jóvenes y hermosos estudiantes; y la delincuencia, las pandillas y las drogas que han robado demasiadas vidas y le han robado a nuestro país tanto potencial desaprovechado.

Esta masacre estadounidense termina aquí y ahora.

Somos una nación – y su dolor es nuestro dolor. Sus sueños son nuestros sueños; y su éxito será nuestro éxito. Compartimos un corazón, un hogar y un destino glorioso.

El juramento al cargo que hago hoy es un juramento de lealtad a todos los estadounidenses.

Durante muchas décadas, hemos enriquecido la industria extranjera a expensas de la industria estadounidense; hemos subsidiado los ejércitos de otros países, permitiendo a la vez el triste deterioro de nuestro ejército; hemos defendido las fronteras de otros países mientras nos negábamos a defender las nuestras; y hemos gastado billones de dólares en el extranjero, mientras que la infraestructura de Estados Unidos ha caído en desuso y decadencia.

Hemos hecho ricos a otros países mientras que la riqueza, la fuerza y la confianza de nuestro país ha desaparecido en el horizonte.

Una por una, las fábricas cerraron y abandonaron nuestras costas, sin siquiera pensar en los millones de trabajadores estadounidenses que dejaron atrás.

La riqueza de nuestra clase media ha sido arrancada de sus hogares y luego redistribuida en todo el mundo.

Pero ese es el pasado. Y ahora estamos mirando sólo hacia el futuro.

Los que nos hemos reunido hoy aquí estamos emitiendo un nuevo decreto para que se escuche en cada ciudad, en cada capital extranjera, y en cada esfera de poder.

A partir de hoy, una nueva visión regirá nuestra tierra.

A partir de este momento, será Estados Unidos primero.

Cada decisión sobre comercio, impuestos, inmigración, asuntos exteriores, se hará para beneficiar a los trabajadores estadounidenses y a las familias estadounidenses.

Debemos proteger nuestras fronteras de la devastación provocada por el hecho de que otros países fabriquen nuestros productos, se roben nuestras empresas, y destruyan nuestros empleos. La protección conducirá a una gran prosperidad y fuerza.

Yo lucharé por ustedes con cada fibra de mi cuerpo – y nunca los decepcionaré.

Estados Unidos comenzará a ganar de nuevo, como nunca antes.

Traeremos de vuelta nuestros empleos. Traeremos de vuelta nuestras fronteras. Traeremos de vuelta nuestra riqueza. Y traeremos de vuelta nuestros sueños.

Construiremos nuevas carreteras y autopistas, puentes y túneles, aeropuertos y ferrocarriles en toda nuestra maravillosa nación.

Nuestro pueblo ya no necesitará el bienestar social porque tendrá empleos – reconstruyendo nuestro país con manos estadounidenses y trabajadores estadounidenses.

Seguiremos dos reglas sencillas: Comprar productos estadounidenses y contratar trabajadores estadounidenses.

Buscaremos la amistad y la buena voluntad de las naciones del mundo – pero lo haremos con el entendimiento de que es el derecho de todas las naciones anteponer sus propios intereses.

No tratamos de imponer nuestro modo de vida a nadie, sino dejaremos que brille como un ejemplo a seguir para todos.

Reforzaremos la viejas alianzas y formaremos nuevas – y uniremos el mundo civilizado contra el terrorismo islámico radical, el cual vamos a erradicar completamente de la faz de la tierra.

La piedra angular de nuestra política será una total lealtad hacia Estados Unidos de América, y a través de nuestra lealtad a nuestro país, redescubriremos nuestra lealtad entre nosotros mismos.

Cuando se abre el corazón al patriotismo, no hay espacio para los prejuicios.
La Biblia nos dice, “Qué bueno y qué agradable es cuando el pueblo de Dios se reúne en armonía”.

Debemos pronunciarnos abiertamente, debatir nuestros desacuerdos honestamente, pero siempre perseguir la solidaridad.

Cuando Estados Unidos se une, Estados Unidos es totalmente imparable.

No debería haber ningún temor – estamos protegidos, y siempre estaremos protegidos.

Estaremos protegidos por los grandes hombres y mujeres de nuestro ejército y nuestras fuerzas policiales y, lo que es más importante, estamos protegidos por Dios.

Por último, debemos pensar en grande y soñar más en grande aún.

En Estados Unidos, entendemos que una nación vive sólo mientras se esfuerza.

Ya no aceptaremos políticos que sólo hablan y no cumplen – que se quejan constantemente, pero que nunca hacen nada al respecto.

El tiempo para las palabras huecas ya acabó.

Ahora llega la hora de la acción.

Que nadie les diga que no se puede lograr. Ningún desafío es demasiado grande para el corazón, la lucha y el espíritu de Estados Unidos.

No fracasaremos. Nuestro país crecerá y prosperará nuevamente.

Nos encontramos en el nacimiento de un nuevo milenio, listos para revelar los misterios del espacio, para liberar el planeta de las miserias de la enfermedad, y para encauzar las energías, las industrias y las tecnologías del mañana.

Un nuevo orgullo nacional conmoverá nuestras almas, levantará nuestras aspiraciones, y sanará nuestras divisiones.

Es hora de recordar esa vieja sabiduría que nuestros soldados nunca olvidarán: ya seamos negros o morenos o blancos, todos sangramos la misma sangre roja de los patriotas, todos disfrutamos de las mismas libertades gloriosas y todos saludamos la misma gran bandera estadounidense.

Y si un niño nace en la zona urbana de Detroit o en las llanuras azotadas por el viento de Nebraska verá el mismo cielo nocturno, llenará su corazón con los mismos sueños, y recibirá el aliento de vida del mismo Creador todopoderoso.

Así que todos los estadounidenses, en cada ciudad, cercana y lejana, pequeña y grande, de montaña a montaña, y de océano a océano, escuchen estas palabras:

Nunca serán ignorados de nuevo.

Sus voces, sus esperanzas y sus sueños definirán nuestro destino estadounidense. Y su valentía, bondad y amor siempre nos guíarán por el camino.

Juntos, haremos de Estados Unidos un país fuerte nuevamente.

Haremos de Estados Unidos un país rico nuevamente.

Haremos de Estados Unidos un país orgulloso nuevamente.

Haremos de Estados Unidos un país seguro nuevamente.

Y sí, juntos, haremos de Estados Unidos un gran país nuevamente. Gracias, Dios los bendiga y que Dios bendiga a Estados Unidos.

Fuente: Univisión.

Discurso inaugural del presidente Barack Obama en su primer mandato

-[20 de enero de 2009; traducido al español]

Queridos conciudadanos:

Me presento aquí hoy humildemente consciente de la tarea que nos aguarda, agradecido por la confianza que habéis depositado en mí, conocedor de los sacrificios que hicieron nuestros antepasados. Doy gracias al presidente Bush por su servicio a nuestra nación y por la generosidad y la cooperación que ha demostrado en esta transición.

Son ya 44 los estadounidenses que han prestado juramento como presidentes. Lo han hecho durante mareas de prosperidad y en aguas pacíficas y tranquilas. Sin embargo, en ocasiones, este juramento se ha prestado en medio de nubes y tormentas. En esos momentos, Estados Unidos ha seguido adelante, no sólo gracias a la pericia o la visión de quienes ocupaban el cargo, sino porque Nosotros, el Pueblo, hemos permanecido fieles a los ideales de nuestros antepasados y a nuestros documentos fundacionales. Así ha sido. Y así debe ser con esta generación de estadounidenses.

Es bien sabido que estamos en medio de una crisis. Nuestro país está en guerra contra una red de violencia y odio de gran alcance. Nuestra economía se ha debilitado enormemente, como consecuencia de la codicia y la irresponsabilidad de algunos, pero también por nuestra incapacidad colectiva de tomar decisiones difíciles y preparar a la nación para una nueva era. Se han perdido casas; se han eliminado empleos; se han cerrado empresas. Nuestra sanidad es muy cara; nuestras escuelas tienen demasiados fallos; y cada día trae nuevas pruebas de que nuestros usos de la energía fortalecen a nuestros adversarios y ponen en peligro el planeta.

Estos son indicadores de una crisis, sujetos a datos y estadísticas. Menos fácil de medir pero no menos profunda es la destrucción de la confianza en todo nuestro territorio, un temor persistente de que el declive de Estados Unidos es inevitable y la próxima generación tiene que rebajar sus miras. Hoy os digo que los problemas que nos aguardan son reales. Son graves y son numerosos. No será fácil resolverlos, ni podrá hacerse en poco tiempo. Pero debes tener clara una cosa, América: los resolveremos.

Hoy estamos reunidos aquí porque hemos escogido la esperanza por encima del miedo, el propósito común por encima del conflicto y la discordia. Hoy venimos a proclamar el fin de las disputas mezquinas y las falsas promesas, las recriminaciones y los dogmas gastados que durante tanto tiempo han sofocado nuestra política.

Seguimos siendo una nación joven, pero, como dicen las Escrituras, ha llegado la hora de dejar a un lado las cosas infantiles. Ha llegado la hora de reafirmar nuestro espíritu de resistencia; de escoger lo mejor que tiene nuestra historia; de llevar adelante ese precioso don, esa noble idea, transmitida de generación en generación: la promesa hecha por Dios de que todos somos iguales, todos somos libres, y todos merecemos una oportunidad de buscar toda la felicidad que nos sea posible.

Al reafirmar la grandeza de nuestra nación, sabemos que esa grandeza no es nunca un regalo. Hay que ganársela. Nuestro viaje nunca ha estado hecho de atajos ni se ha conformado con lo más fácil. No ha sido nunca un camino para los pusilánimes, para los que prefieren el ocio al trabajo, o no buscan más que los placeres de la riqueza y la fama. Han sido siempre los audaces, los más activos, los constructores de cosas -algunos reconocidos, pero, en su mayoría, hombres y mujeres cuyos esfuerzos permanecen en la oscuridad- los que nos han impulsado en el largo y arduo sendero hacia la prosperidad y la libertad.

Por nosotros empaquetaron sus escasas posesiones terrenales y cruzaron océanos en busca de una nueva vida. Por nosotros trabajaron en condiciones infrahumanas y colonizaron el Oeste; soportaron el látigo y labraron la dura tierra. Por nosotros combatieron y murieron en lugares como Concord y Gettysburg, Normandía y Khe Sahn. Una y otra vez, esos hombres y mujeres lucharon y se sacrificaron y trabajaron hasta tener las manos en carne viva, para que nosotros pudiéramos tener una vida mejor. Vieron que Estados Unidos era más grande que la suma de nuestras ambiciones individuales; más grande que todas las diferencias de origen, de riqueza, de partido.

Ése es el viaje que hoy continuamos. Seguimos siendo el país más próspero y poderoso de la Tierra. Nuestros trabajadores no son menos productivos que cuando comenzó esta crisis. Nuestras mentes no son menos imaginativas, nuestros bienes y servicios no son menos necesarios que la semana pasada, el mes pasado ni el año pasado. Nuestra capacidad no ha disminuido. Pero el periodo del inmovilismo, de proteger estrechos intereses y aplazar decisiones desagradables ha terminado; a partir de hoy, debemos levantarnos, sacudirnos el polvo y empezar a trabajar para reconstruir Estados Unidos.

Porque, miremos donde miremos, hay trabajo que hacer. El estado de la economía exige actuar con audacia y rapidez, y vamos a actuar; no sólo para crear nuevos puestos de trabajo, sino para sentar nuevas bases de crecimiento. Construiremos las carreteras y los puentes, las redes eléctricas y las líneas digitales que nutren nuestro comercio y nos unen a todos. Volveremos a situar la ciencia en el lugar que le corresponde y utilizaremos las maravillas de la tecnología para elevar la calidad de la atención sanitaria y rebajar sus costes. Aprovecharemos el sol, los vientos y la tierra para hacer funcionar nuestros coches y nuestras fábricas. Y transformaremos nuestras escuelas y nuestras universidades para que respondan a las necesidades de una nueva era. Podemos hacer todo eso. Y todo lo vamos a hacer.

Ya sé que hay quienes ponen en duda la dimensión de mis ambiciones, quienes sugieren que nuestro sistema no puede soportar demasiados grandes planes. Tienen mala memoria. Porque se han olvidado de lo que ya ha hecho este país; de lo que los hombres y mujeres libres pueden lograr cuando la imaginación se une a un propósito común y la necesidad al valor.

Lo que no entienden los escépticos es que el terreno que pisan ha cambiado, que las manidas discusiones políticas que nos han consumido durante tanto tiempo ya no sirven. La pregunta que nos hacemos hoy no es si nuestro gobierno interviene demasiado o demasiado poco, sino si sirve de algo: si ayuda a las familias a encontrar trabajo con un sueldo decente, una sanidad que puedan pagar, una jubilación digna. En los programas en los que la respuesta sea sí, seguiremos adelante. En los que la respuesta sea no, los programas se cancelarán. Y los que manejemos el dinero público tendremos que responder de ello -gastar con prudencia, cambiar malos hábitos y hacer nuestro trabajo a la luz del día-, porque sólo entonces podremos restablecer la crucial confianza entre el pueblo y su gobierno.

Tampoco nos planteamos si el mercado es una fuerza positiva o negativa. Su capacidad de generar riqueza y extender la libertad no tiene igual, pero esta crisis nos ha recordado que, sin un ojo atento, el mercado puede descontrolarse, y que un país no puede prosperar durante mucho tiempo cuando sólo favorece a los que ya son prósperos. El éxito de nuestra economía ha dependido siempre, no sólo del tamaño de nuestro producto interior bruto, sino del alcance de nuestra prosperidad; de nuestra capacidad de ofrecer oportunidades a todas las personas, no por caridad, sino porque es la vía más firme hacia nuestro bien común.

En cuanto a nuestra defensa común, rechazamos como falso que haya que elegir entre nuestra seguridad y nuestros ideales. Nuestros Padres Fundadores, enfrentados a peligros que apenas podemos imaginar, elaboraron una carta que garantizase el imperio de la ley y los derechos humanos, una carta que se ha perfeccionado con la sangre de generaciones. Esos ideales siguen iluminando el mundo, y no vamos a renunciar a ellos por conveniencia. Por eso, a todos los demás pueblos y gobiernos que hoy nos contemplan, desde las mayores capitales hasta la pequeña aldea en la que nació mi padre, os digo: sabed que Estados Unidos es amigo de todas las naciones y todos los hombres, mujeres y niños que buscan paz y dignidad, y que estamos dispuestos a asumir de nuevo el liderazgo.

Recordemos que generaciones anteriores se enfrentaron al fascismo y el comunismo no sólo con misiles y carros de combate, sino con alianzas sólidas y convicciones duraderas. Comprendieron que nuestro poder no puede protegernos por sí solo, ni nos da derecho a hacer lo que queramos. Al contrario, sabían que nuestro poder crece mediante su uso prudente; nuestra seguridad nace de la justicia de nuestra causa, la fuerza de nuestro ejemplo y la moderación que deriva de la humildad y la contención.

Somos los guardianes de este legado. Guiados otra vez por estos principios, podemos hacer frente a esas nuevas amenazas que exigen un esfuerzo aún mayor, más cooperación y más comprensión entre naciones. Empezaremos a dejar Irak, de manera responsable, en manos de su pueblo, y a forjar una merecida paz en Afganistán. Trabajaremos sin descanso con viejos amigos y antiguos enemigos para disminuir la amenaza nuclear y hacer retroceder el espectro del calentamiento del planeta. No pediremos perdón por nuestra forma de vida ni flaquearemos en su defensa, y a quienes pretendan conseguir sus objetivos provocando el terror y asesinando a inocentes les decimos que nuestro espíritu es más fuerte y no podéis romperlo; no duraréis más que nosotros, y os derrotaremos.

Porque sabemos que nuestra herencia multicolor es una ventaja, no una debilidad. Somos una nación de cristianos y musulmanes, judíos e hindúes, y no creyentes. Somos lo que somos por la influencia de todas las lenguas y todas las culturas de todos los rincones de la Tierra; y porque probamos el amargo sabor de la guerra civil y la segregación, y salimos de aquel oscuro capítulo más fuertes y más unidos, no tenemos más remedio que creer que los viejos odios desaparecerán algún día; que las líneas tribales pronto se disolverán; y que Estados Unidos debe desempeñar su papel y ayudar a iniciar una nueva era de paz.

Al mundo musulmán: buscamos un nuevo camino hacia adelante, basado en intereses mutuos y mutuo respeto. A esos líderes de todo el mundo que pretenden sembrar el conflicto o culpar de los males de su sociedad a Occidente: sabed que vuestro pueblo os juzgará por lo que seáis capaces de construir, no por lo que destruyáis. A quienes se aferran al poder mediante la corrupción y el engaño y acallando a los que disienten, tened claro que la historia no está de vuestra parte; pero estamos dispuestos a tender la mano si vosotros abrís el puño.

A los habitantes de los países pobres: nos comprometemos a trabajar a vuestro lado para conseguir que vuestras granjas florezcan y que fluyan aguas potables; para dar de comer a los cuerpos desnutridos y saciar las mentes sedientas. Y a esas naciones que, como la nuestra, disfrutan de una relativa riqueza, les decimos que no podemos seguir mostrando indiferencia ante el sufrimiento que existe más allá de nuestras fronteras, ni podemos consumir los recursos mundiales sin tener en cuenta las consecuencias. Porque el mundo ha cambiado, y nosotros debemos cambiar con él.

Mientras reflexionamos sobre el camino que nos espera, recordamos con humilde gratitud a esos valerosos estadounidenses que en este mismo instante patrullan desiertos lejanos y montañas remotas. Tienen cosas que decirnos, del mismo modo que los héroes caídos que yacen en Arlington nos susurran a través del tiempo. Les rendimos homenaje no sólo porque son guardianes de nuestra libertad, sino porque encarnan el espíritu de servicio, la voluntad de encontrar sentido en algo más grande que ellos mismos. Y sin embargo, en este momento -un momento que definirá a una generación-, ese espíritu es precisamente el que debe llenarnos a todos.

Porque, con todo lo que el gobierno puede y debe hacer, a la hora de la verdad, la fe y el empeño del pueblo norteamericano son el fundamento supremo sobre el que se apoya esta nación. La bondad de dar cobijo a un extraño cuando se rompen los diques, la generosidad de los trabajadores que prefieren reducir sus horas antes que ver cómo pierde su empleo un amigo: eso es lo que nos ayuda a sobrellevar los tiempos más difíciles. Es el valor del bombero que sube corriendo por una escalera llena de humo, pero también la voluntad de un padre de cuidar de su hijo; eso es lo que, al final, decide nuestro destino.

Nuestros retos pueden ser nuevos. Los instrumentos con los que los afrontamos pueden ser nuevos. Pero los valores de los que depende nuestro éxito -el esfuerzo y la honradez, el valor y el juego limpio, la tolerancia y la curiosidad, la lealtad y el patriotismo- son algo viejo. Son cosas reales. Han sido el callado motor de nuestro progreso a lo largo de la historia. Por eso, lo que se necesita es volver a estas verdades. Lo que se nos exige ahora es una nueva era de responsabilidad, un reconocimiento, por parte de cada estadounidense, de que tenemos obligaciones con nosotros mismos, nuestro país y el mundo; unas obligaciones que no aceptamos a regañadientes sino que asumimos de buen grado, con la firme convicción de que no existe nada tan satisfactorio para el espíritu, que defina tan bien nuestro carácter, como la entrega total a una tarea difícil.

Éste es el precio y la promesa de la ciudadanía.

Ésta es la fuente de nuestra confianza; la seguridad de que Dios nos pide que dejemos huella en un destino incierto.

Éste es el significado de nuestra libertad y nuestro credo, por lo que hombres, mujeres y niños de todas las razas y todas las creencias pueden unirse en celebración en este grandioso Mall y por lo que un hombre a cuyo padre, no hace ni 60 años, quizá no le habrían atendido en un restaurante local, puede estar ahora aquí, ante vosotros, y prestar el juramento más sagrado.

Marquemos, pues, este día con el recuerdo de quiénes somos y cuánto camino hemos recorrido. En el año del nacimiento de Estados Unidos, en el mes más frío, un pequeño grupo de patriotas se encontraba apiñado en torno a unas cuantas hogueras mortecinas a orillas de un río helado. La capital estaba abandonada. El enemigo avanzaba. La nieve estaba manchada de sangre. En un momento en el que el resultado de nuestra revolución era completamente incierto, el padre de nuestra nación ordenó que leyeran estas palabras:

“Que se cuente al mundo futuro… que en el más profundo invierno, cuando no podía sobrevivir nada más que la esperanza y la virtud… la ciudad y el campo, alarmados ante el peligro común, se apresuraron a hacerle frente”.

América. Ante nuestros peligros comunes, en este invierno de nuestras dificultades, recordemos estas palabras eternas. Con esperanza y virtud, afrontemos una vez más las corrientes heladas y soportemos las tormentas que puedan venir. Que los hijos de nuestros hijos puedan decir que, cuando se nos puso a prueba, nos negamos a permitir que se interrumpiera este viaje, no nos dimos la vuelta ni flaqueamos; y que, con la mirada puesta en el horizonte y la gracia de Dios con nosotros, seguimos llevando hacia adelante el gran don de la libertad y lo entregamos a salvo a las generaciones futuras.

Gracias, que Dios os bendiga, que Dios bendiga a América.

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia

Fuente: El País, 200109.

El enigma Trump

· Arranca el mandato del 45º presidente de EEUU y todo es una incógnita sobre sus políticas. El autor subraya, sin embargo, que su estilo provocador es bien recibido por el sector de la ‘mayoría silenciosa’.

Rafael Navarro-Valls en El Mundo, 210117.

Ayer, a las 12:05, hora de la costa este norteamericana, Donald Trump se convirtió en el 45º presidente de EEUU. Al jurar cumplir fielmente las funciones de la Presidencia, puso fin a los 73 días de transición desde su elección y se produjo la mayor transferencia de poder que conoce la historia humana.

El rubio magnate se ha transformado en el líder del arsenal nuclear más grande del planeta, del aparato militar más poderoso y de la economía más relevante de la Tierra. Sin contar con la transferencia de las competencias de las jefaturas del Ejecutivo y del Estado. Trump será desde hoy el anfitrión de una lista interminable de visitantes extranjeros, el embajador ante el mundo de la nación más potente del planeta, su comandante en jefe, etcétera.

Hay presidentes que son un enigma, ya sea por defecto o por exceso. Los primeros llegan al Despacho Oval con escasez de dichos y hechos especialmente relevantes. Un ejemplo fue Carter. Unos meses antes de la convención demócrata que lo eligió candidato, sólo un 1% de los demócratas lo preferían o lo conocían. De ahí que muchos votantes norteamericanos, al referirse a él, se preguntaran: «Jimmy who?» (¿Jimmy quién?). Y cuando, después de una extraña campaña, accedió a la Casa Blanca, era un enigma para la mayoría. Salvo sus cualidades de hombre sincero y honesto, lo que haría como presidente era pura especulación.

Trump es un enigma por exceso. Ha hablado tanto, ha hecho tantos gestos (no gestas), que en realidad no se sabe bien qué ocurrirá a partir de hoy. Tengo para mí que su exhibicionismo es algo fríamente calculado. No va desde luego destinado a convencer a la inteligentzia europea o americana, ni tampoco a los liberales demócratas, ni al establishment político. Ni probablemente tampoco a convencerle a usted o a mí.

Los excesos de la última rueda de prensa o sus exhibiciones durante la campaña electoral van destinados, me parece, a otro amplio sector: la mayoría silenciosa. Esa refractaria a lo políticamente correcto que mira con regocijo el varapalo a un potente medio de comunicación en una rueda de prensa, que no llega a creerse las proezas sexuales que achacan al magnate, o que ve razonable apretarle las tuercas a la Ford o a la Fiat Chrysler para que dejen en EEUU la inversión de 2.500 millones que iban a llevarse a México. De momento, intuimos que lo único que sabemos es que con Trump se sale del establishment político y se entra en el establishment económico. Un dogmatismo que sustituye a otro. En definitiva, con sus sorprendentes salidas sigue explotando las angustias subterráneas de las clases medias y populares blancas .

El enigma puede ir aclarándose a partir de hoy por uno de estos dos caminos. El primero, transmutando sus excesos verbales en acciones ejecutivas moderadas. El segundo, que de tanto asomarse al precipicio, acabe arrojándose por él. Desde luego, le dejarán gritar mientras cae, pero el batacazo sería devastador.

Me inclino por el primer desenlace, sin descartar totalmente el segundo, por lo que luego diré. Construirá su muro o elevará vallas en la frontera con México, pero no exigirá directamente su pago al vecino. Se resarcirá a través de acciones comerciales, probablemente ya calculadas. Hará de su primera entrevista con Putin un acontecimiento mediático planetario. Pero convendrá subterráneamente con él unas líneas de fuerza que no planteen excesivas tensiones para unos o para otros.

Una especie de matrimonio blanco que permita algún gruñido a través de las agencias de Inteligencia o algún desencuentro por Georgia o Ucrania, pero sin llegar a mayores. No hace mucho, ese viejo zorro que es Henry Kissinger dejó caer en una visita a Moscú: «Rusia debe ser percibida como un elemento esencial del nuevo equilibrio mundial, y no como una amenaza para Estados Unidos». Se entiende que poco después Trump recibiera a Kissinger. Éste, a su vez, en la CNN hizo un elogio del rubio multimillonario: «Trump es el presidente más genuino que he visto. No tiene ningún equipaje ni obligaciones ante ningún grupo» y ha sido elegido «conforme a su propia estrategia».

A los europeos que contemplamos el panorama, nos parecerá como una reedición de Yalta, con dos protagonistas (el ruso y el estadounidense), bajo la impotente mirada de la nueva Churchill: Theresa May. En la lejanía, China, su verdadero rival geoeconómico, a la que intentará moderar, pero sin llegar a las manos. Más bien, optará por cortarle las alas comercialmente, blandiendo ante el gigante asiático la amenaza de una vuelta a ese amor de juventud americano que fue Taiwán. Las duras palabras y amenazas en el Senado del nuevo secretario de Estado contra la militarización por Pekín de pequeñas islas en disputa en el mar de China meridional son, creo, globos sonda para medir las reacciones. Como por parte del régimen comunista, o mejor, de la prensa china, han sido duras, veremos pronto bajar los decibelios de Rex Tillerson.

Por el contrario, un sector importante ve en él una especie de Wallace con Twitter. Me refiero al conocido gobernador de Alabama que en los años 60 encarnó la feroz resistencia a cambiar el statu quo, con toda su carga de prejuicios raciales.

Por eso antes dije que el peligro de que el precipicio lo absorba es una posibilidad. Un estudio de USA Today muestra que el nuevo presidente, durante los 30 años pasados, ha estado implicado exactamente en 4.095 causas judiciales. De ellas, 75 están en curso. Los temas más peliagudos hacen referencia a affaires de difamación, fiscales, laborales. A los que se unen un proceso por agresión sexual (la demandante quiere demostrar que fue violada cuando tenía 13 años); 5.000 estudiantes que han planteado una causa judicial colectiva contra el magnate por supuestos fraudes en los diplomas de la Trump University de escolaridad, al no haber respondido la enseñanza impartida a los precios abonados (35.000 dólares al año), etcétera.

Pero de ahí a una verdadera destitución vía impeachment hay una larga distancia. Por una parte, los republicanos desean que, a trancas y barrancas, el mandato del magnate no se vaya al garete. Y los demócratas no tienen el poder necesario para lanzar ese tipo de procedimiento. Según la mayoría de analistas, Trump podrá ser juzgado, incluso condenado, pero probablemente no destituido.

Probablemente el enigma mayor del 45 presidente es cómo logrará remontar el vuelo. Cómo hacer que –como dijo en el discurso de investidura de ayer– «el cambio de poder no sea simplemente entre dos administraciones, sino verdaderamente de Washigton al pueblo». Tiene cuatro años por delante. Veremos.

Rafael Navarro-Valls es catedrático, académico y autor del libro Entre dos orillas. De Obama a Francisco.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

Gélidos negocios, Gobierno y ciudadanía

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El frío y la vivienda como puertas giratorias gubernamentales

Las deproporcionadas atenciones de discriminación positiva para con determinadas minorías ruidosas oy/o interesadas pueden llegar a colmar la paciencia de esas silenciosas mayorías abandonadas a manos de una corrección política que pone en cuestión sus valores y de unos oligopolios que copan el mercado de los productos más consumidos y de los servicios de interés público y que no se encuentran verdaderamente sometidos al control ni amparados pòr la protección exigible a a todo Gobierno perteneciente a un Estado democrático y de Derecho.

La victoria de Trump -como el Brexit británico, el cabreo social anti-inmigratorio alemán o la vuelta a la grandeur de la derecha radical francesa– no dejan de ser consecuencias directas de tal desvertebración, que también está afectando al modelo familiar, las relaciones de pareja o incluso a la propia concepción de la cultura propia.

La política actual de Occidente ha sido desbordada por los poderes económicos y, al convertir a éstos en marionetas, los tradicionales líderes del bipartidismo europeo han pasado a ser la viva imagen de una nefasta corrección política que ya muy pocos quieren aguantar más.

En relación con el dominio de la economía denominada global -toda una desgracia basada en un radical neocapitalismo liberal dirigido al consumismo ciudadano más desaforado y envuelto en exorbitantes cuentas de resultados apoyados en un trato anónimo y engañoso a los clientes captados con la actual posverdad comercial- no hay más que examinar de qué modo jeroglíficas facturas -incomprensibles para el común- son remitidas para el pago de servicios tan esenciales como el gas, la electricidad, las comunicaciones, etc, incrementando su importe sin cesar y consolidando, simultáneamente, un grado cada vez mayor de necesidad de tal consumo.

Mientras los Gobiernos dejan hacer, es decir, permiten el enriquecimiento descontrolado de tales empresas, convertidas, de hecho, en oligopolios con precios previamente consensuados y que, en el colmo de la complicidad, incluyen en el precio los impuestos indirectos emboscados por el poder ejecutivo, para, con tal argucia que se califica por sí mismo, contar con mayor aportación ciudadana al erario público

Tales comportamientos gubernamentales, absolutamente extendidos y aceptados no sólo en Bruselas sino también en el seno del Parlamento Europeo, donde -para que se hagan una idea de la desastrosa y burocrática gobernanibilidad del actual modelo organizativo de la Unión Europea- se acaban de elegir 14 Vicepresidentes…, producen efectos rebote tan demagógicos como gravemente arriesgados, como acaba de ocurrir estas últimas semanas con el mercado hipotecario, esa adquisición de casa propia tan consustancial a la vida española.

Eso precisamente es lo que ha ocurrido con motivo de una reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), de de 211216, que sólo pretende que la devolución de lo abonado en virtud de los efectos de la declaración de nulidad de puntuales cláusulas suelo hipotecarias consideradas abusivas, se produzcan desde el inicio de la relación crediticia y no desde la fecha de la sentencia, como había establecido una sentencia de nuestro Tribunal Supremo en 2013.

Pues bien, tal veredicto ha desatado las alarmas en España porque, contra todo raciocinio, está derivando, social y políticamente, en la perversión consistente en poner en cuestión otras muchas y genéricas cláusulas contractuales que nadie puede negar que hayan sido voluntariamente acordadas por las partes, en pleno uso de sus facultades y en presencia del Notario -obligado a vigilar que éstas firmen sabiendo lo que firman-, lo cual sería tanto como decir que los españoles somos bobos de baba y, por tanto, sin capacidad de obrar.

De modo que este es el dislate en el que nos encontramos -muy indicador de lo que se cuece sociopolíticamente- y que proliferará en la medida en que sigamos con un comportamiento similar: es decir, el Gobierno no se siente responsable in vigilando y deja de controlar tanto a las grandes empresas como a la banca; a cambio, saca variopinto rédito de y por ello; pero cuando salta la alarma social, el escándalo, reacciona con tal virulencia -tratando de hacerse perdonar su desleal comportamiento para con la ciudadanía- que, al tomar medidas tan desproporcionadas y patriarcales, pone en peligro el equilibrio de intereses y acaba colocando a la población en una situación peor de la que estaba.

La ola de frío de estos días nos ha dejado a todos helados también con la tremenda subida del precio de la energía eléctrica, en virtud de cálculos que casi nadie entiende y en los que muy pocos depositan su confianza. Y la actitud vacilante del Ministro Nadaltratando de explicar a los ciudadanos, también en la tele, de qué va el asunto, que la culpa la tiene, entre otros, el error de las renovables y asegurándonos que hay que estar tranquilos porque ya se encargará el Ministerio de informarse, vigilar y tomar medidas, es la prueba más evidente de que la historia se repite.

Urge, pues, que la transparencia en el cumplimiento de las obligaciones gubernamentales alcance esas cruciales relaciones del poder político con el poder económico antes de que los votantes transformen su actual y legítima tendencia a regenerar el  establishment y pasen, directamente, a volar el Sistema.

EQM

Borrador del Decreto-Ley sobre cláusulas suelo [pdf]

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El precio eléctrico: dejen de disparar al pianista.

Isidoro Tapia en El Confidencial, 190117.

Que nos pregunten a los que trabajamos en el sector energético por la factura de la luz es tan habitual como a los médicos por los efectos del tabaquismo o a los economistas por la bolsa. Habitualmente, respondemos de la misma manera titubeante que los segundos. Voy a intentar responder como lo hacen los primeros. Como decía un buen amigo, intentaré explicarme para que hasta yo mismo sea capaz de entenderlo.

El precio de la luz tiene tres grandes componentes: impuestos, el coste de la energía y la denominada parte regulada (aquí viene la primera confusión, porque en realidad todo está regulado). Tal vez sea más sencillo pensar, en lugar de en KWh, en plátanos. El precio que pagamos por un plátano también tiene tres componentes: impuestos, el coste de “producirlo” (es decir, el coste para el agricultor de plantarlo y recolectarlo) y todo lo demás (el coste de transporte, el margen del frutero vende los plátanos, la parte correspondiente al alquiler de la frutería, etc.).

Distintos consumidores

El coste regulado (el todo lo demás) está formado por un conjunto de partidas para garantizar un suministro estable, como las redes eléctricas. Lógicamente es más costoso llevar la electricidad a un pueblo remoto de Cuenca (con perdón para mis amigos conquenses) que a Madrid. Pero el regulador (es decir, el Gobierno) ha decidido que los peajes sean pagados a partes iguales por los consumidores con independencia de dónde se encuentren. Esta solidaridad eléctrica (entre Madrid y Cuenca), sin embargo, no es sacrosanta, porque el Gobierno sí establece diferencias en los peajes en función del tipo de consumidor: como ejemplo, el peaje medio en 2015 para un cliente doméstico fue de 106,9 €/MWh, mientras que para la industria (media tensión) fue de 38,3€/MWh y para la industria intensiva (alta tensión) 11,6 €/MWh. Es lo que tiene que haya lobbies más efectivos que otros y la primera razón de que los clientes domésticos paguemos una parte desproporcionada del pato eléctrico.

Costes regulados

La segunda razón es que las partidas de costes regulados se han disparado con el tiempo. Además de las redes eléctricas, entre los costes fijos hay objetivos de los más variopinto:

– de política energética (como el sobrecoste de las renovables)

– de política industrial (la interrumpibilidad, básicamente una ayuda a la industria para sortear las reglas comunitarias)

– de equilibrio territorial (la compensación extrapeninsular, el sobrecoste todavía más elevado de producir electricidad en Canarias)

– de política presupuestaria, como la amortización del déficit de tarifa (un invento para cumplir con los criterios de Maastricht que requeriría un artículo aparte)

– de políticas de bienestar (como el bono social)

– la factura de errores de planificación en el pasado (hasta hace poco, la moratoria nuclear)

Muchas de estas medidas son más o menos afortunadas, aunque en general todas son loables. El problema es que su inclusión dentro de la factura eléctrica ha sido un verdadero coladero. El Gobierno ha utilizado los costes regulados para satisfacer las demandas de diferentes lobbies (industriales, territoriales, sociales) introduciendo partidas sin el control que normalmente ejerce el Ministerio de Hacienda para el resto de partidas presupuestarias. Como era de esperar, cuando se relajan los controles, aumentan las equivocaciones. El coste de generación en Canarias era, hasta hace poco, más caro que el de producir electricidad en islas remotas del Pacifico. No hay que ser muy versado para entender por qué: si a un hijo adolescente le decimos que le pagamos todo lo que se gaste en una noche hasta un máximo de cien euros, encontrará la forma de gastarse los cien euros. Con la generación de electricidad en Canarias ocurría algo parecido.

Impuestos

Los impuestos sobre la electricidad son dos: el IVA (que es del 21%) y el impuesto especial eléctrico (algo más del 5%). Es cierto que algunos países, como el Reino Unido o Luxemburgo, aplican un IVA reducido a la electricidad. Y que el impuesto eléctrico es bastante “español”: se estableció cuando la UE obligó a suprimir las ayudas al carbón, y si se ha mantenido es porque, dentro del cambalache de la financiación autonómica, es uno de los tributos autonómicos. El problema es que cualquier bajada de impuestos se traduciría en una pérdida de recaudación tributaria, algo en lo que no estamos precisamente boyantes.

Coste y precio

Llegamos ahora al coste de la energía, la otra mitad del coste de la luz. Aunque se habla de la parte no regulada, en realidad sí que lo está. Volvamos por un momento al ejemplo de los plátanos, en el que también hay un mercado mayorista (Mercamadrid o Mercabarna, donde todas las mañanas van los fruteros a comprar frutas y hortalizas) y un mercado minorista (la propia frutería donde compramos los plátanos). Aunque nunca hayamos reparado en ello, el mercado de los plátanos es también un mercado marginalista. Si compramos cinco plátanos, pagamos por todos ellos lo mismo. Nadie compra el primer plátano a un precio y el quinto a otro. Se dice que es marginalista porque pagamos por cada uno de ellos exactamente lo que estamos dispuestos a pagar por el último.

Obviamente esta es una simplificación grosera. El mercado eléctrico tiene bastantes particularidades, pero sirva esta analogía para entender las diferencias entre el mercado mayorista y minorista (y, sobre todo, para entender qué no es lo singular del mercado eléctrico).

El mercado mayorista (el Mercamadrid eléctrico) se celebra cada día, y en él participan vendedores (los propietarios de las centrales nucleares, hidráulicas, gas, carbón o renovables) y los compradores. Una particularidad de este mercado es que los compradores y vendedores pertenecen a las mismas compañías (los agricultores son también fruteros, para entendernos). Por este motivo, para evitar que unos y otros lleguen a acuerdos colusorios, tiene mucho sentido organizar un mercado mayorista, controlado por las autoridades de la competencia.

El mercado mayorista lleva funcionando en España desde hace años, de una manera razonablemente adecuada. Cuando se incrementa la demanda, el precio sube, y cuando hay exceso de oferta baja. Hace años, se contaban historias de barcos de gas licuado que eran desviados por las compañías eléctricas para incrementar el precio del mercado. Sin embargo, hasta la fecha han sido contadas las veces en que las autoridades han podido demostrar comportamientos de este tipo. A día de hoy, es muy improbable que ninguna de estas actuaciones esté teniendo lugar.

La formación del precio minorista (el de la frutería) es algo más complicada. Para los grandes consumidores, es un mercado libre. Van a la frutería y compran al precio que mejor negocian con el frutero. Para los consumidores domésticos, el Gobierno no se termina de fiar del libre albedrío del frutero. La electricidad es un bien demasiado básico y representa una parte importante de la cesta de la compra de los hogares (también, por cierto, el pan, pero por algún motivo el regulador ha confiado siempre más en las panaderías).

El Gobierno decidió hace años fijar una tarifa única para los consumidores domésticos (un precio para los plátanos que se vendían en las fruterías a estos consumidores), la denominada TUR. Para determinar la manera de fijar esta tarifa (el Gobierno no se podía inventar un precio de la nada) y que no fuese ni muy alta (su razón de ser era proteger a los consumidores domésticos) ni muy baja (de lo contrario, ningún frutero querría vender plátanos), se organizaron otras subastas (las CESUR), que es el mejor sistema para garantizar un cierto nivel de competencia y transparencia en mercados verticalmente integrados. Estas subastas fueron fuertemente criticadas. Cuando se comparaba su precio con el del mercado mayorista (con el diario de Mercamadrid) el precio siempre era superior. Era lógico que lo fuese. Si le pedimos a un frutero que compre fruta para tres meses y que la almacene para venderla a un precio fijo, nos diría que de acuerdo, pero no esperemos que lo haga al mismo precio que si va todos los días a Mercamadrid a abastecerse de fruta.

Qué es el CESUR

En diciembre de 2013, también coincidiendo con una ola de frío, el precio de esta subasta CESUR se disparó. El Ministerio, dirigido entonces por José Manuel Soria, no aguantó el chaparrón mediático (el mismo que tiene lugar estos días) y decidió suspender las subastas. Para sustituir este mecanismo y fijar el precio de los plátanos en las fruterías, no se le ocurrió mejor idea que… (¡tachán!) utilizar el precio de Mercamadrid. Magnífica idea, se pensó: así los consumidores recibirán en cada momento la señal de si la electricidad es cara o barata (el Mercamadrid eléctrico funciona las veinticuatro horas del día).

Esta loable idea tenía un par de grietas: podemos decidir cuándo nos comemos un plátano según cuándo sean más baratos, pero en general tenemos menos flexibilidad para decidir nuestro consumo eléctrico. Encender la luz, por ejemplo, es algo que solemos hacer cuando anochece, no cuando es más barato (sí, podemos programar la lavadora de madrugada, pero poco más). Y, en cualquier caso, incluso si pudiéramos, no sabríamos cómo hacerlo. La mayoría de hogares carece de los contadores necesarios para consultar el precio horario de la electricidad. El Ministerio ideó un sistema para suplir esta deficiencia. Una página web donde consultar el precio del día siguiente. Como era de esperar, en lugar de dar más transparencia a los consumidores, este sistema ha provocado lo contrario.

El nuevo sistema, denominado Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), tenía, además de unas ventajas que no eran tales, un pequeño inconveniente: la volatilidad de los precios se trasladaba al consumidor. Para quien haya ido alguna vez a Mercamadrid, habrá visto que allí los precios oscilan mucho de un día a otro. En las fruterías, los fruteros normalmente suavizan estas fuertes oscilaciones, porque los consumidores detestan que algo que un día vale un euro, al día siguiente valga cinco, especialmente cuando ese algo es un bien básico. Salvo, claro está, que el Gobierno obligue al frutero a utilizar el precio de Mercamadrid para fijar el de sus estantes. Gracias a ello ha conseguido que, junto con las uvas, las campanadas y el vestido de las presentadoras, tengamos un tema del que hablar todos los años por estas fechas: cuánto ha subido el precio eléctrico.

*Isidoro Tapia es economista y MBA por Wharton

El precio de la luz llega al nivel que provocó la intervención del Gobierno en 2013

Los precios de la luz se han desbocado como a finales de 2013, cuando el Gobierno se vio obligado a eliminar el antiguo sistema de formación de precios en el mercado eléctrico

José Antonio Navas en El Confidencial, 190117.

Las inclemencias del tiempo meteorológico amenazan con trasladarse al tiempo político si los precios de la electricidad continúan desbocados en España. Desde finales del pasado año, y con mayor intensidad en estas primeras semanas transcurridas de 2017, los hogares españoles están pagando la luz a niveles que hace tres años provocaron la intervención del Gobierno y la posterior eliminación del antiguo y perverso sistema de formación de precios en el sector. La escalada tocará hoy su cota máxima a las ocho de la tarde, cuando el coste por megavatio/hora se situará por encima de los 95 euros. Todo un récord nefasto que pasará su factura en el recibo de la luz de este mes de enero.

En diciembre de 2013, el Ministerio de Industria que entonces dirigía José Manuel Soria tuvo que tomar las primeras cartas en el asunto de los precios eléctricos, poniendo en tela de juicio las denominadas subastas Cesur, que desde tiempo atrás y cada tres meses fijaban entonces el importe del mercado mayorista con arreglo al coste de la energía. Este precio repercutía en la mitad del recibo de luz que pagaban los ciudadanos y registró en aquella fecha un crecimiento del 25%, para alcanzar un valor absoluto de alrededor de 90 euros por megavatio, inferior incluso al que estos días gélidos están provocando en el mercado.

precio-horario-100117Tras la pertinente investigación de la CNMC en su papel de organismo regulador, el Gobierno decidió liarse la manta a la cabeza y poner fin al mecanismo de subastas eléctricas, que fue sustituido por el actual sistema de precios diarios. Fue así como entró en funcionamiento el actual precio voluntario para el pequeño consumidor (PVPC), que se ha convertido ahora en un reguero de pólvora para cerca de 13 millones de hogares en España. El PVPC es, a la postre, el baremo oficial que fija el recibo de la luz para la mayor parte de los ciudadanos particulares, y su evolución está influida en torno al 30% por los precios de la energía que aparecen día a día en la página oficial de OMIE, la empresa operadora del mercado eléctrico en la península Ibérica.

La puesta en marcha del PVPC fue ensalzada por el Gobierno como una forma de evitar eventuales manipulaciones por parte de la compañías eléctricas, y de hecho las investigaciones posteriores de la CNMC se saldaron con importantes multas en el sector. Las autoridades energéticas y los defensores de la competencia destacaron además la transparencia que brindaba el nuevo modelo a la hora de programar el uso de los electrodomésticos en las franjas horarias de reducida demanda y, por lo tanto, de inferior precio. El eslogan más popular en aquellos primeros meses de 2014 venía a sugerir que ‘las lavadoras son para las madrugadas’, dado el menor coste energético de las llamadas horas valle.

Todo el magnetismo social del sistema de formación de precios se ha desplomado como un castillo de naipes en la misma medida en que los precios de la luz han empezado a provocar serios calambres con la llegada del ‘general invierno’. El ministro de Energía, Álvaro Nadal, fue el primero en ponerse la venda cuando a finales de diciembre hizo un llamamiento al presidente de la CNMC, José María Marín Quemada, para que el supervisor analice el trasfondo de lo que está ocurriendo en el mercado.

precio-horario-100117_2La respuesta está aún en el aire, y tras la misma existe la sospecha, realmente poco fundada, de posibles movimientos interesados por parte de los operadores eléctricos. El PVPC desalienta dichas prácticas, por cuanto que ahora los precios cambian cada día; en este caso, y como se está comprobando, en detrimento de la mayor parte de los consumidores, que ahora tendrán que rascarse el bolsillo para afrontar la factura de la luz. El propio ministro fijaba ayer en una cifra de 100 euros el encarecimiento medio que este año tendrán que soportar los hogares vinculados al actual precio minorista de la electricidad.

Las razones que han disparado el coste de la energía en España están íntimamente ligadas con la oleada de frío polar que padece el país. Pero, además de las temperaturas gélidas de estos días, la Península se ha visto afectada desde hace semanas por un anticiclón que provoca la inoperancia de la potencia instalada de energías renovables, especialmente eólicas, debido a la falta generalizada de viento. Además, la escasez de lluvia mantiene los pantanos medio secos, lo que reduce la producción hidroeléctrica. Por si fuera poco, Francia está importando más energía desde España, ya que tiene ahora desconectados un total de 7.000 megavatios de potencia.

Estos factores se han conjugado, de manera que la generación energética se abastece estos días gracias a los ciclos combinados de gas, más popularmente conocidos como ‘los mecheros’, por aquello de que prenden de manera instantánea. El gas es una de las fuentes más caras de producción, ya que está indexado al petróleo. En definitiva, el hambre se ha juntado con las ganas de comer, dada la tendencia creciente de precios del petróleo registrada en el último año. Todo ello está presionando al alza al recibo de la luz, uno de los suministros domésticos más sensibles al bolsillo de los contribuyentes y uno de los más controvertidos asuntos de debate social en España.

Clausulas suelo. El Cascabel, 13TV. Es entrevistado el abogado Joaquín Moeckel, 120117.

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La banca dará munición a los pleitos: deberá calcular lo cobrado por las cláusulas suelo

El decreto de las cláusulas suelo contiene una bomba para la banca: tendrá que calcular lo cobrado de más aunque no lo devuelva, lo que dará munición para las demandas

Eduardo Segovia en El Confidencial, 19017.

El borrador del real decreto-ley para la devolución de las cláusulas suelo ha caído en general bien en la banca —no la obliga a devolver nada, a diferencia del primer proyecto de código de buenas prácticas—, pero incluye una sorpresa muy desagradable para el sector: tendrá que calcular todo lo cobrado teóricamente de más por estas cláusulas, aunque la entidad las considere legales y aunque no ofrezca su devolución al cliente. Esto otorga a los clientes un arma de destrucción masiva para demandar a las entidades.

“Recibida la reclamación, la entidad de crédito deberá efectuar un cálculo de la cantidad a devolver y remitirle una comunicación al consumidor desglosando dicho cálculo, en ese desglose la entidad de crédito deberá incluir necesariamente las cantidades que correspondan en concepto de intereses. En el caso en que la entidad considere que la devolución no es procedente, comunicará las razones en que se motiva su decisión, en cuyo caso se dará por concluido el procedimiento extrajudicial”, reza el artículo 3 del último borrador del decreto, que todavía puede ser modificado de aquí al viernes.

La banca dará munición a los pleitos: deberá calcular lo cobrado por las cláusulas suelo

Es decir, las entidades tendrán que decir, por ejemplo: “Le hemos cobrado 5.000 euros por la cláusula suelo pero no le ofrecemos nada porque nuestras cláusulas son transparentes y no han sido declaradas nulas”. “A los bancos no les ha gustado nada tener que hacer este cálculo, porque si luego no ofrecen nada o menos de esa cifra, les están dando el cálculo hecho a los clientes de cara a una demanda. Además, si no les devuelven esa cantidad, tendrán que pagar las costas si el juez da la razón al cliente”, explica una fuente cercana a las negociaciones.

La banca cree que santifica acuerdos anteriores

“Eso, aparte del problema de reputación que supone decirle a alguien ‘te he cobrado esto de más, pero no te lo quiero devolver”, añade. Esta obligación —introducida a propuesta de Ciudadanos— ha pillado a contrapié al sector, de ahí que la respuesta en general sea que “tiene que estudiarlo la asesoría jurídica” o que “el texto se presta a interpretación y no está claro que haya que hacer este cálculo si no coincide con la oferta. Cuando habla de intereses, tampoco especifica si se refiere a los intereses del préstamo o a los intereses de demora que habría que pagar en caso de una condena”.

En todo caso, los bancos que no han sido condenados en firme sostienen que este decreto no cambia demasiado las cosas, ya que hasta ahora venían negociando con los clientes acuerdos como los que establece esta norma. Ahora bien, esos acuerdos normalmente no incluían la devolución total de las cantidades cobradas de más y sí fórmulas beneficiosas para la entidad, como el cambio del tipo variable de la hipoteca por un tipo fijo. Y también una renuncia del cliente a adoptar acciones judiciales. Precisamente, el sector cree que el decreto “santifica” los acuerdos anteriores, ya que impone un sistema similar; como informó ayer El Confidencial, el mayor temor del sector es que no se respeten esos pactos. El texto no hace referencia a estos casos.

Ir a juicio sigue teniendo riesgo

El cálculo obligatorio de lo cobrado por las cláusulas no es el único incentivo para pleitear que contiene el decreto. La nueva versión suprime la obligatoriedad de que los clientes acudan al procedimiento extrajudicial antes de acudir a los tribunales, lo cual permite que los despachos de abogados y asociaciones de consumidores que viven de las costas de estos pleitos convenzan a sus clientes de ir directamente al juzgado en vez de reclamar al banco. Además, de esta forma evitarán otro riesgo: que el juez les conceda una cantidad inferior a la ofrecida por el banco, en cuyo caso serían ellos los que pagaran las costas.

La razón esgrimida para que no sea obligatorio el procedimiento es que chocaría con el derecho al acceso a la jurisdicción. En todo caso, pleitear no está exento de riesgos. El decreto también establece que si el banco se allana ante la demanda de un cliente (le da lo que pide sin esperar a ser condenado), las costas las pagará el cliente porque “se considerará que no concurre mala fe procesal”. Y eso es algo que los afectados deben tener muy en cuenta antes de escuchar posibles cantos de sirena de los abogados.

La devolución del IRPF, en la declaración de 2016

Otra de las novedades de la versión aparentemente definitiva de la norma es que la banca tendrá que informar proactivamente —en su web y en todas las sucursales— a los clientes de que tienen derecho a reclamar por esta vía, un elemento introducido en la negociación por el PSOE. Asimismo, se mantienen elementos de textos anteriores: obliga al banco a entablar una negociación bilateral (no una mediación externa), el procedimiento tiene un plazo máximo de tres meses (dentro de los que se producirá el reintegro, si hay acuerdo), será gratuito y concederá flexibilidad a las entidades para hacer ofertas al cliente, que no solo podrán ser la devolución en efectivo de lo cobrado de más.

Finalmente, queda el aspecto fiscal. En contra de la posición inicial de Cristóbal Montoro, las cantidades devueltas no tributarán en el IRPF. Lo que sí habrá que devolver será lo que los clientes se hayan deducido por compra de vivienda habitual que corresponda a la cláusula suelo (el 15% de lo que recuperen). Aquí, Ciudadanos también ha introducido que, en vez de tener que hacer declaraciones complementarias de los cuatro últimos ejercicios —los no prescritos—, la devolución se hará mediante una casilla especial en la declaración del IRPF de 2016.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

 

Obama, nuevo vigilante de la playa republicana

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Obama no respeta su cojera de pato y la UE le aplaude

En su última rueda de prensa en la Casa Blanca, Obama, en un lamentable proceso de transición de poderes y según contaba ayer El País, en vez de respetar su papel de ‘pato cojo’, en funciones, no ha dejado de acosar y acusar a su sucesor y tampoco de tomar medidas de última hora que debería haber dejado en manos de la Administración entrante, se ha permitido el lujo adicional de despedirse de la prensa con una serie de advertencias a su sucesor que no hacen sino acrecentar la sensación de que todavía no ha asumido la derrota de su partido ni aceptado su jubilación vitalicia a costa también de los que no le han votado.

Entre otras cosas, ha soltado esta lindeza:

En este país hay más gente buena que mala y existe un núcleo de decencia en este país

Ya se imaginarán vds quién es para él la gente buena y decente cómo considera mayoritaria a la primera si la decencia se concentra en un núcleo. Misterios de la demagogia.

Una de sus últimas actuaciones ha sido indultar a varias decenas de delincuentes, es decir, utilizar esa vía excepcional los Estados democráticos, a través de sus mandatarios, para condonar sentencias judiciales firmes y que en España la progresía no se cansa de gritar que se elimine… pero no se lo reprocha a su divino yanqui.

Está claro que Obama no piensa así tampoco en esa materia y como ejemplo de qué entiende como fundamentado al respecto, ha aplicado el indulto a la soldado transexual Chelsea Manning, responsable de la filtración a/de Wikileaks en 2011, de miles de documento secretos estadounidenses. Sensatez a raudales, como verán.

Mientras tanto, Trump, con formas manifiestamente favorables pero no peores que muchas de las que aquí conocemos -a manos de ZP, ZPedro o los mochileros-, ha despertado la aterrada estupefacción de los occidentales madantarios sistémicos, sobre todo europeos, con ideas como estas:

1.- La OTAN es un organismo obsoleto aunque muy importante para los EEUU, y sus aliados tendrán que pagar la cuota que les corresponde. [Si será obsoleta y poco fiable que Obama tuvo que convencer al arruinador ZP para que le autorizara un nuevo acuerdo con España para actualizar las bases andaluzas en defensa de la democracia…].
2.- La Merkel cometió un grave error abriendo las puertas al millón de inmigrantes bajo el calificativo de ‘refugiados’. [Así exactamente piensa media Europa y medial Alemania].
3.- La industria estadounidense que se deslocalice pagará un arancel para los productos que quiera vender en EEUU.
4.- China es mucho más enemigo potencial para EEUU que Rusia. [También porque es una dictadura orgullosa de serlo]
5.- Mis agencias de inteligencia se quejan de que Rusia nos espíe… y, al tiempo, filtra mis reuniones con ellas.
6.- El Reino Unido ha hecho bien cerrando las puertas a los ‘refugiados’ y a la inmigración descontrolada y renegociando su actual relación con la UE. [Así piensa, al menos, medio Reino Unido]os, medio Reino Unido]

En fin, se podrá estar en acuerdo o no, perono parece que se haya vuelto loco del todo…

Tampoco me muy difícil de entender que diga lo que piensa -él y millones detrás- ni me resulta espeluznante que lo diga como seguramente lo dirían sus votantes… . La progresía europea se ha tirado décadas aplaudiendo la demagogia formal, las foribundas formas antiyanquis, de Fidel… y aquí los votantes podemitas están encantados con la verdulería oral del Maduro.

No estaría de más que se pusiera de moda que la posverdad generalizada de los políticos europeos dejara paso a que cada cual dijera realmente lo que piensa, no mintiera, guardando las formas que aqui nos gusta respetar.

Aunque sólo fuera para preocuparnos menos por los EEUU y más por qué va a ser de nosotros si seguimos empeñados en construir una Unión Europea plagada de burócratas, tecnocracia y grupos económicos de presión, sin líderes elegidos por los europeos y pretendiendo liquidar el único bastión moral, cultural e ideológico que nos queda: la cristiandad y los Estados-Nación. Cualquier futuro confederal, que sería el deseable, necesita de tales mimbres.

EQM

Web española trumpista

El legado de Obama, ese falso Prometeo

Ese es el legado de Obama, otro ignorante socialdemócrata, vividor de lo público sin ningún logro antes de que le encumbrara el Establishment.

Luis Riestra en vozpópuli, 180117.

sa fue la conclusión a la que llegamos una vez pudimos evaluar lo que los programas económicos de Obama daban de sí, casi dos años después de haber ganado las elecciones. Así que hoy, mientras el aún presidente está ocupado con su mudanza y con la construcción de un muro en una de sus mansiones, la de Washington, que seguro que lo hace para que sus vecinos millonarios, blancos, anglosajones y protestantes no crucifiquen o degüellen a los refugiados sirios que piensa acoger en su casita, una idea que (no) tuvo después de (no) cerrar como prometió la prisión de Guantánamo, evaluaremos cual es el legado de este político, otro más que no ha sido contribuyente neto en su vida y a quien los americanos mantendrán, directa o indirectamente, for ever.

Por otro lado, en esta codiciada península entre el Atlántico y el Mediterráneo, cuyos vecinos quieren dividir en trocitos, llena de políticos antiamericanos que viven del cuento, con corrupciones y extrañas financiaciones foráneas, todo lo que ocurra en aquella república nos interesa y ofrece enseñanzas, pues prácticamente desde Roma no nos había ido mejor con otro imperio, fuera propio o extraño, cosa que demostramos en “La Odisea de Hispania“, que es uno más de esos trabajos míos que dejan fatal a los economistas del Establishment patrio cada vez que lo copian sin la debida atribución de autor. Pero antes de ver su gestión económica daremos un repaso rápido a una de sus funciones principales: la Política Exterior.

La Yihad de Obama

Así calificamos la gestión exterior de este político pro islámico, con los mismos patrones árabes de los Clinton (que cierran fundación por caída en las “donaciones”), todos enemigos de Rusia, cuya servidumbre y sumisa reverencia (inédita en un presidente) al rey saudí al poco de tomar de posesión hace pensar en corrupción, oscuros intereses o, como con otros supuestos progresistas y su programa de cambio demográfico, en la posibilidad de que estos laicistas según de qué sean en realidad musulmanes en el armariocon una agenda clerical oculta. Los resultados catastróficos de esa Yihad en el Mediterráneo e Iraq los conocemos perfectamente.

El otro error garrafal, sea por intereses inconfesables o por impericia, fue saltarse las máximas más sólidas del Gran Juego: evitar que Rusia se alíe con Turquía, Irán (Persia entonces), a la que le hizo el regalito nuclear, con China o la India, por no hablar del ejemplo sirio para los centroasiáticos. Hoy Rusia incluso lo ha conseguido con Filipinas e intenta normalizar sus relaciones con Japón y no había avanzado tanto desde que la “izquierda” casi saca a Australia de la estrategia defensiva anglosajona. Luego está el incumplimiento de los acuerdos sobre la Otan y la guerra en Ucrania, otro más de los muchos ejemplos del desastre de política exterior del novel-Nobel Obama.

La medida del hombre

Para evaluar su gestión económica conviene compararle con alguien que gobernara Estados Unidos en una situación sistémica semejante y, a tal efecto, usaremos el Ciclo Largo. En la siguiente gráfica tienen el Ciclo Kondratiev actual (1949-2016) ilustrado con las tasa de crecimiento anual del PIB nominal (línea azul) y PIB real (línea roja); la flecha verde es el impulso primario, al que sigue la recesión primaria que lleva al impulso secundario (flecha naranja). Cuando Obamatoma el cargo, el PIB nominal crecía a tasa negativas, algo que no ocurría desde 1938, un indicador claro de que estamos en una fase peculiar del ciclo largo, la deflacionaria. Podríamos utilizar otros ciclos anteriores y otros países pero eso requeriría un libro.

Una de las mayores diferencias sistémicas entre la presidencia de Obama y la de Roosevelt es que cuando este último tomó posesión, en marzo de 1933, encuentra una economía que había rebotado tras tocar fondo y entonces el país ya era plenamente consciente del problemón económico tras la caída del sistema. Cuando llega Obama, Bush había evitado ese colapso, primero entre 2001 y 2002, y luego en 2008, cuando ya estaba preparando planes de emergencia con Bernanke (especialista en la Gran Depresión, etc.) quien abrió un período excepcional en la historia de la Política Monetaria, que nos dio par un libro y cuyo legado analizamos en su momento.

Sortario, mediocre y mezquino

Suele evaluarse a Obama por la media de crecimiento económico real y la verdad es que es una métrica dura, pues, como decíamos, habría que ponerla en el contexto de la fase del ciclo largo en que gobernó, cosa que pueden ver en la siguiente gráfica. La media del PIB nominal es la línea punteada azul, la punteada roja es del PIB real y la amarilla es una línea en que, tradicionalmente, si se cruzaba, llevaba a una recesión.

Decimos que tuvo suerte porque cuando toma posesión (línea negra vertical en las gráficas) el abismo estaba claro y los estímulos estaban planificados, aunque agregó cosas de su cosecha que significaron más gasto improductivo que luego pondrían las cosas peor; que es mediocre pues el crecimiento es el inercial del sistema (crecimiento de población más productividad secular) y mezquino pues a él le hicieron un traspaso modélico, negociando con él los planes económicos de estímulo y la retirada de Iraq, mientras que ahora, que debe pasar el testigo, se comporta de forma miserable, siendo su última zancadilla el acuerdo de la ONU sobre Israel y la conferencia de Paris.

El resultado económico de sus fantasías y problemas de carácter han producido un bajo crecimiento del PIB real y nominal (gráfica anterior), generando un endeudamiento enorme que casi terminaría alcanzando el de Roosevelt, cosa que denunciamos en julio de 2011 en “El Síndrome de 1938“, cuando el Congreso, alarmado por la deriva fiscal de Obama toma cartas en el asunto; entonces comparamos sus políticas con las de Roosevelt, Clinton y Bush (se puede hacer, ver enlace), algo que no repetiremos hoy, claro.

Lo grave de todo aquello es que, anteriormente, en 2010, Obama reconoció públicamente la deflación, algo que me sorprendió (dado el negacionismo rampante), razón por la que escribimos “Obama, un falso Prometeo asume su deflación“, pero no actuó en consecuencia sino que la usó para meter miedo y justificar más despilfarro y su “reforma” sanitaria, con su expansión de gasto, en vez de aprovechar la deflación y hacer la Sanidad más insostenible (hoy más del 16,5% del PIB mientras en Canadá es 10%)

Efectos sociales

Al hacer suelo la Economía en los primeros nueve meses de 2009 (y de Obama), el paro hace techo (siguiente gráfica) y a partir de ahí crece el empleo según las condiciones y los “estímulos” impuestos, resultando una recuperación liderada por el empleo en educación y sanidad (lo vimos) con la industria digiriendo en duro ajuste (20%) de plantillas. Otro efecto adverso de la recuperación a lo Obama es que en el sector exterior se agravan los desequilibrios tradicionales (también lo vimos), que solo se atenúan por el alivio del fracking a las importaciones de petróleo.

Así que tras ocho años de “gestión” y aumentar la deuda en 9,3 billones (trillones allí, o casi nueve veces el PIB de España) de dólares, el PIB nominal solo aumentó 4,3 billones, resultando en una tasa de paro oficial del 5% y en que las personas que reciben ayudas a la alimentación (El SNAP, siguiente gráfica, eje izquierdo), crecieron en casi 15 millones, totalizando casi 45 millones en un país con 134 millones de “hogares”.

Por si fuera poco dicho empobrecimiento del americano medio, cuando el niño mimado de esta socialdemocracia en proceso de colapso se vaya, los ingresos fiscales estarán al borde de, o anunciando, la recesión. ¡Chúpate esa Trump! Yes we can! ¡Podemos!

Ese es el legado de Obama, otro ignorante socialdemócrata, vividor de lo público sin ningún logro antes de que le encumbrara el Establishment, que sin entender el Islam y el Cristianismo tiene la osadía de promover el primero y reprobar el segundo y que, tras empezar con todos los apoyos políticos necesarios y un diagnóstico correcto va, entre holganza, vagancia y más de 300 partidos de golf y deja la Pax Americana en serio peligro, tras fundirse un capital casi equivalente al que permitió a Roosevelt crearla, dejando un país más pobre y al fisco sin capacidad recaudatoria, y todo con una sonrisa y una posturita. ¿A que es un tío majo? A ver ahora cómo hace Trump, que promete una primera semana de infarto, para levantar eso.

Esos son los resultados de la gestión de Obama, un presidente que ayudó a nuestro país cuando lo necesitó tras la crisis dejada por Zapatero, nuestra calamidad local, y al que uno termina agradeciéndoselo con bastantes dudas.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

Paraísos, junglas e inocencias educativas

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Educar para ser libres

· «Sentar las bases para la promoción de la cultura y el sentido crítico, la autoestima y la defensa de las libertades merece los mejores esfuerzos de nuestra sociedad y sus representantes políticos. Solo así podríamos acometer otras reformas con cierto conocimiento de causa. Ejemplos nos están dando otros de cómo algunos procesos pueden terminar como el rosario de la aurora»

Federico Ysart en ABC, 170117.

TRAS un año perdido inútilmente se han acumulado los deberes; demasiados problemas pendientes de resolver, y tan perentoriamente, que pocos parecen ocuparse de sus causas. Y las cosas no suelen suceder por casualidad.

La diferencia entre causalidad y casualidad va más allá de la alteración de un par de letras; es poco menos que la que separa el ser de la nada, el orden del caos. Yendo a las entrañas de nuestro idioma, causalidad es ley en virtud de la cual se producen efectos, mientras que la RAE define casualidad como la combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar. Lo que nos viene ocurriendo desde hace más de una década no es fruto de la casualidad. Como escribió Schiller, lo que se nos presenta como azar surge de fuentes profundas.

No es casual el deterioro de la convivencia, ni siquiera achacable como tantas otras cosas a la crisis financieroeconómica; ni es casual el progresivo empobrecimiento de la conciencia nacional que se refleja en la floración de nacionalismos de vía estrecha. Tampoco es casual el cáncer populista que secuestra a tantos ciudadanos su capacidad de pensar, ya bastante adormecida por el imperio de la imagen.

La razón de por qué el populismo creció por la margen izquierda de nuestra sociedad, frente a lo ocurrido en otros países de la vieja Europa, está pidiendo un estudio serio; como también el hecho de que buena parte de sus protagonistas se hayan cultivado en las facultades de Ciencias Políticas. ¿En qué está hoy la Universidad española? ¿Cómo salen de las enseñanzas medias los alumnos que van a cursar estudios técnicos, universitarios, militares o eclesiásticos?

Este es un asunto que compete a la sociedad entera, familias, educadores, asociaciones y centros de análisis. Los partidos tienen demasiado limitada su visión de la realidad debido a las orejeras que suponen sus prejuicios ideológicos, y ahí están los resultados. Al socaire de sus mayorías parlamentarias cada cual trató de imponer su modelo en los últimos treinta años: el PSOE con los proyectos de Maravall y Rubalcaba, el PP con los de Del Castillo y Wert. Y en el régimen anterior, 1970, la Ley General de Educación (Lgefre) de Villar Palasí y Díez Hochleitner.

Además del desconcierto producido por la sucesión de planes y reformas siempre inacabadas, en el tránsito desde la Lgefre de 1970 a la Lomce de 2013, pasando por la Logse de 1990, la LOCE de 2002 que no se llegó a implantar y la LOE de 2006, fueron cayendo materias como las lenguas clásicas y principios como el del esfuerzo y su recompensa.

Como Penélope sobre el telar, haciendo y deshaciendo lo bordado la noche anterior, tecnócratas, socialistas y populares han tratado durante poco menos de medio siglo de dejar su impronta en la urdimbre del tejido nacional. Si a ello se suma la cesión de la política educativa a los gobiernos autonómicos, ya tenemos el cuadro de los horrores al completo.

Una generación y media ha crecido entre arenas movedizas, huérfana de bases sólidas sobre las que proyectar su propio futuro. Y lo que representa un antivalor común a todo el país se ve agravado para millones de ciudadanos en ciernes por la fragmentación de la política educativa nacional entre las comunidades autónomas.

El adoctrinamiento impuesto en los planes de estudio por algunos gobiernos regionales atenta contra la educación. Nuestro idioma común define con claridad la distancia entre adoctrinar –inculcar determinadas ideas o creencias– y educar –dirigir, desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales–. La educación fomenta el espíritu crítico; el adoctrinamiento, como la propaganda, el control de las ideas, la eliminación de referentes distintos a los dictados.

Se adoctrina para crear adictos, se educa para ser libres.

El imperio de los medios audiovisuales no juega en favor de la educación, y los tuits, wasaps y demás nuevas técnicas de comunicación fomentan la inhibición del pensamiento y cualquier tipo de análisis. La celeridad sincopada con que hoy se comunican millones de jóvenes acaba induciendo en muchos la sensación de que no hay materias complejas que resistan la fácil solución que cabe en un eslogan.

Esta es la ola que cabalgan los movimientos antisistema que están proliferando por uno u otro lado del espectro político en el mundo libre. Frente a ella no hay más salvavidas que el espíritu crítico de una educación en libertad. Donde no la hay, en las dictaduras cubana o vietnamita, no tienen ese problema después de haber sido todos indoctrinados.

El tema no es de hoy, aunque hoy sea más complejo. Hace más de un siglo Joaquín Costa escribía que «el problema de la regeneración de España es pedagógico tanto o más que económico y financiero». El regeneracionista no olvidaba otras cuestiones, pero las subordinaba a la educación: Escuela y Despensa, en ese orden, para desafricanizar España.

Hoy la escuela va mucho más allá de las aulas de institutos, colegios y universidades; está en la calle, en las pequeñas pantallas de las tabletas y teléfonos inteligentes, y en las grandes instaladas como un cuadro de familia en salas de estar, cocinas y dormitorios de todo el país. Nuevas escuelas a merced del más osado, del que toma el poder abandonado en el suelo o de quien acaba haciéndose con el púlpito subastado al mejor postor. Y este es un problema de los que no se resuelven en un pis pas ni a golpe de eslogan.

Sentar las bases para la promoción de la cultura y el sentido crítico, la autoestima y la defensa de las libertades merece los mejores esfuerzos de nuestra sociedad y sus representantes políticos. Solo así podríamos acometer otras reformas con cierto conocimiento de causa. Ejemplos nos están dando otros de cómo algunos procesos pueden terminar como el rosario de la aurora.

Fernando Savater: “La educación debe formar ciudadanos, no empleados”

Justo esta semana, cuando el Congreso de los Diputados acaba de votar la paralización de la LOMCE del PP, Vozpópuli ha conversado sobre el tema con el filósofo y escritor vasco.

Karina Sainz Borgo en vozpópuli, 091116.

Anda lejos Fernando Savater de las posiciones extremas y pesimistas. Nunca las ha tenido, mucho menos ahora que toca poner manos a la obra, al menos en lo que a educación respecta. Humanista a contrarreloj –se reparte entre las columnas de prensa, el ensayo y la docencia- , Fernando Savater ha intentado rescatar tanto en sus libros como intervenciones públicas el sentido original de la palabra ciudadanía.

Todo cuanto hacemos comporta un quehacer político, dice. Por eso, la importancia de la educación: porque transmite y completa ese marco. “Educar para formar ciudadanos significa también formar gobernantes. Todos los ciudadanos son gobernantes aunque deleguen en sus representantes ese poder de gobernar”, asegura el filósofo y escritor vasco.

Justo esta semana, cuando el congreso votó a favor de la paralización de la Ley orgánica para la mejora de la calidad educativa (Lomce), se inicia el largo viacrucis para conseguir un pacto general entre todas las fuerzas políticas sobre esta materia. ¿Están dispuestos a alcanzarlo y sostenerlo? Más allá sobre si son o no capaces, Savater prefiere volcarse en la idea de que están obligados a hacerlo.

“Ningún chico o chica que haya nacido y comenzado a estudiar en democracia ha logrado empezar y acabar sus estudios con el mismo plan educativo“, alude Savater para ilustrar el uso de la educación como arma arrojadiza: de populares contra socialistas; padres contra profesores; alumnos contra docentes… De ahí que, a juicio de Savater, la huelga de los deberes sea un absoluto “disparate”.

Vinculado siempre a la vida pública, el filósofo escritor, periodista, profesor universitario y demás frentes intelectuales, Savater tiene una obra de más de 40 libros. Conocido por sus duras críticas contra el nacionalismo vasco y su compromiso con determinadas causas públicas –formó parte de UPyD y apoyó a Ciudadanos en las elecciones vascas- la escritura de Savater significó un punto de inflexión tanto en los lectores inexpertos como veteranos; Ética para Amador y Política para Amador dan fe de ello. Sencillo y directo, Savater conversa con Vozpópuli sobre un tema que ya levanta polémica en la legislatura que comienza: la educación.

  • Avanzar en un pacto por la educación. Ujum. La LOMCE ha sufrido esta semana su primer revés en el Congreso. Y piensa quien ve esto: ¿una ley más?

– El primer problema que ha tenido España con la educación es la sucesión de leyes. Cada vez que llegaba un gobierno al poder, se promulgaba y aprobaba una ley distinta. Ningún chico o chica que haya nacido y comenzado a estudiar en democracia ha logrado empezar y acabar sus estudios con el mismo plan educativo. Esa sucesión de planes, que se han solapado unos sobre otros, no es buena porque justamente lo que necesita la educación es estabilidad.

  • Entonces, ¿esto se perpetúa o promete resultados?

– Ese pacto es necesario.  Quienes abogan por tal cosa intentan un mínimo común denominador. Pero uno que fuese respetado y compartido por partidos políticos, educadores, pedagogos, padres de familia, sindicatos. Establecer con todos ellos un punto de acuerdo, dejarlo al margen de los vaivenes políticos, dotarlos de un presupuesto suficiente y dar una cierta estabilidad. Eso es lo que no se ha conseguido y que sería bueno conseguir.

  • ¿De quién es la mayor cuota de responsabilidad? ¿De la administración pública, las fuerzas políticas? ¿Hasta qué punto los padres, que ahora riñen por los deberes, han sido pasivos?

– La responsabilidad es de todos. Porque en lugar de abordarla como una preocupación pública, la educación se ha convertido en una especie de arma arrojadiza. Por eso no se ha llegado a acuerdos en casi ningún tema. Le damos una importancia retórica a la educación, pero luego no se concreta en un acuerdo o en la una capacidad real de llegar a un acuerdo y mantenerlo. La educación se utiliza hace ya mucho como un elemento para hostigar a otros, por ejemplo, en el caso de la cruzada de los padres con el tema de los deberes, que usted menciona, es una forma de enfrentarse con profesores.

  • Pero si el  rendimiento escolar ya es bajo, sin deberes y por tanto sin refuerzos, podría ser mucho peor. ¿No?

– Los deberes han de ser racionales: no una carga abrumadora ni disparatada. Unos deberes que permitan que haya continuidad entre la escuela y el hogar, y no exista un divorcio. Que los deberes para completar en casa permitan a los alumnos seguir adelantando el trabajo de la escuela. No tiene sentido una separación entre lo que se hace la escuela y la casa, justamente para evitar que el niño olvide lo que ha aprendido a lo largo del día. Por eso creo que la postura de los padres de convocar una huelga de deberes es un absoluto disparate.

  • Hay énfasis y apasionamiento en todos estos debates, pero falta conocimiento técnico. ¿La educación está condenada a ser objeto de una discusión catastrofista?

– Lo realmente importante es que quienes participen en las discusiones para una reforma educativa sean realmente quienes sepan de esa cuestión. Que tengan alguna vinculación con la educación, que tengan un trato con sus instituciones y cuál es la dinámica interna de los proyectos educativos. Hasta ahora, quienes han participado en la redacción de las leyes educativas desconocen su naturaleza técnica. Los que están en el parlamento lo único que de verdad saben de educación es un hecho: todo cuanto hagan en esa materia debe ser para contradecir a su oponente. Eso, claro, no ayuda. Las personas que participan en los debates técnicos, en lugar de tener preparación, han caído en manos de la retórica.

  • El punto es que su uso para enardecer obcecaciones ha resultado tremendamente útil en determinados sitios. En Cataluña por ejemplo.

– Uno de los temas fundamentales de la educación radica en el hecho de que tiene que incluir a todo el país. Es un asunto de incumbencia nacional. La inmersión lingüística es una barbaridad y resta posibilidades a una educación de nivel general en España. Y ocurre no sólo en Cataluña, también en Valencia, Baleares: privar a los niños de la posibilidad de estudiar en la lengua oficial. Ese es un disparate que no ocurre en otro país de Europa y si además a eso se suman los planes sobre los contenidos históricos, que están diseñados para dar gusto a las tiranías  separatistas, hablamos entonces de daños serios que se le hacen a la educación en España.

  • Hace ya un par de años, usted aseguró que el modelo de alumno que promovía la LOMCE era prácticamente el de un funcionario: gente técnicamente preparada pero sin pensamiento general.

– La educación debe buscar la formación de ciudadanos, no de empleados. Personas no sólo con capacidades laborales, sino personas capaces de entender la sociedad. Educar para formar ciudadanos significa también formar gobernantes. Todos los ciudadanos son gobernantes aunque deleguen en sus representantes ese poder de gobernar  Para eso hace falta crear una sociedad capaz de comprender al otro, de persuadir de ser persuadido, de tener una actitud en la cual se comprendan y se expongan los argumentos. Además, por supuesto, se saberes fundamentales: aritmética, gramática…, asuntos que son esenciales, pero también aquellas materias que aportan un pensamiento global.

  • Cerca del 40% de los españoles dice no leer jamás. Pero eso es sólo un dato. ¿En una reforma y un pacto educativo qué es lo más urgente?

– Una cuestión está unida a la otra. La gente no lee porque no comprende. No comprende porque no ha tenido una educación orientada al razonamiento. Nada de eso puede considerarse por separado. Por eso insisto en que en estos debates de leyes y planes deben participar personas que estén en contacto con las carencia educativas, que conozcan muy de cerca qué edades tienen cuáles problemas y porqué.

  • Lo que viene mal del instituto, ¿se puede corregir en la universidad?

– Aquello que no se ha obtenido en primaria y secundaria no lo dará la universidad, al contrario. Si un alumno llega a la universidad con grandes carencias, difícilmente puede asimilar las otras, porque experimenta un retraso mucho mayor.

  • Usted conoce el trabajo de Ciudadanos en este tema. ¿Cuáles cree que podrían ser las propuestas educativas que podrían aportar las fuerzas políticas?

– Primero, yo no  conozco cuáles son los puntos que pueda tener Ciudadanos al respecto y sobre eso mismo, tampoco puedo incurrir en lo mismo que critico. Deben de ser las fuerzas involucradas en el proceso educativo, tanto profesores, como pedagogos o padres de familia quienes deben decir eso. No cada una por su lado desperdigada, sino en conjunto. Hay una serie de temas en los que estoy seguro que se pondrán de acuerdo con los profesores que están en las aulas, quien son capaces de ver qué es lo más urgente y qué es lo que hay que plantearse más a largo plazo. No existe tal cosa como una solución mágica, hay que reunirse  para poner posiciones en común que permitan llegar a un acuerdo.

  • Le voy a pedir que se moje, ¿tal y como está el percal, piensa que tal cosa como un debate y un acuerdo por la educación puede llegar a buen puerto?

– Quiero pensar que sí, porque es un tema lo suficientemente importante como para que las personas  dedicadas a ello se den cuenta de que hay que renunciar a los prejuicios y colaborar. Antes no se ha podido, pero lo cierto es que es un tema urgente e indispensable para el país, por eso quiero pensar que sabrán ponerse de acuerdo.

  • Mantener a Íñigo Méndez de Vigo como Ministro de Educación planeta dos lecturas: que no habrá cambios y que tendrá que ser  bajo esa premisa que se den las negociaciones. Es decir: nada. ¿Qué piensa?

– Esta persona no ha tenido ocasión de demostrar lo que puede hacer. Llegó en un momento en el que prácticamente sólo pudo ocupar el cargo en funciones. Parece tener un carácter dialogante. No creo que tenga muchos prejuicios establecidos en es tema y puede ser un buen catalizador para reunir a su alrededor de gente que quiera llegar a acuerdos.

  • Lo veo muy optimista o acaso muy diplomático.

– Del pesimismo no se saca nada. Las posiciones pesimistas sólo son verdaderamente creíbles si están acompañadas de una medida extrema como tirarse por la ventana. Si alguien cree que el mundo no tiene solución y que va a peor y se tira de un octavo piso, a ése hay que, no sé si creerle, pero al menos sí admitir que entre lo que dice y lo que piensa hay relación. En cambio  aquellos que también dicen que el mundo está mal y no tiene remedio pero se van a tomar unas gambas a la plancha, quizá no haya que creerles tanto, o al menos no son muy dignos de ser leídos. Y como yo no quiero tirarme por la ventana, prefiero no ser pesimista.

Modern Educayshun‘ [2015]. Cortometraje australiano sobre la corrección política y la educación. Un nuevo alumno en la clase de matemáticas se enfrenta a una nueva metodología de estudio que abarca un abanico de temas entre los que no se encuentran las matemáticas.  Parodia realizada por el humorista australiano Neel Kolhatkar. Subtítulos en español.

Los bárbaros somos nosotros

Abundan las muestras del salvajismo de una juventud salida de las aulas diseñadas por unos pedagogos y políticos progresistas que nunca pagarán por sus culpas.

Jesús Laínz en LD, 240916.

El bueno de José Jiménez Lozano recoge en sus Impresiones provinciales el repugnante hecho sucedido en Sevilla hace un par de años, cuando los jóvenes botelloneros concentrados en las inmediaciones de una residencia de ancianos se lo pasaron bomba insultando y golpeando a los familiares de un anciano recién fallecido y otros acompañantes del cortejo fúnebre.

El suceso le ha servido a dicho autor para subrayar que “éstos son los indeseables pero seguros efectos no sólo de la educación escolar de estos años, sino del descenso intelectual, moral, y del gran aumento de la degradación humana que ha experimentado el país”, lo que ha resumido en la acertada expresión”derribo de la civilidad”.

Estas últimas palabras recordaron a este humilde escribidor, cinéfilo de tercera regional, al autoritario catedrático interpretado por Albert Finney en The Browning Version preguntándose:

¿Cómo vamos a modelar seres humanos civilizados si ya no creemos en la civilización?

Efectivamente, ésta es una de las claves del Occidente de nuestros días: ¡tanto que ha presumido durante largos siglos, en algunas ocasiones con toda la razón y en algunas otras algo menos, de encarnar la civilización frente a la barbarie dominante en el resto del planeta, para llegar a estos crepusculares tiempos en los que su mayor afición es su propia denigración!

Ya no nos hacen falta los bárbaros de fuera. Los hunos pueden ahorrarse el trabajo de asaltar las puertas carcomidas de un Imperio antaño viril y hoy mantecoso. A los hunos hoy los tenemos dentro: somos nosotros mismos, especialmente nuestros jóvenes educados en el rechazo a todo esfuerzo, excelencia y autoridad. Porque la que cuenta Jiménez Lozano es tan solo una del millón de anécdotas que retratan el salvajismo de una juventud salida de las aulas diseñadas por unos pedagogos y políticos progresistas que nunca pagarán por sus culpas.

Pero las hordas juveniles no están solas. Otra anécdota entre un millón: a finales del pasado mes de julio las olas depositaron un fardo de hachís en una playa malagueña. El socorrista que lo recogió y avisó a la policía fue agredido por una horda de bañistas que se abalanzaron sobre el fardo para hacerse con la droga. Edificante espectáculo de quienes, sin duda, despotrican todos los días contra la corrupción de los políticos. Éste es el pueblo español. Es evidente que no se puede generalizar, pero cabría preguntarse hasta qué punto pesan las excepciones.

Al elemento humano hay que añadir el ideológico, pues la disolución general no se podría explicar sin constatar el hecho de que a nuestros modernos salvajes, jóvenes y viejos, les acompañan las opciones políticas caracterizadas por el rechazo a las sociedades occidentales en las que les ha tocado vivir.

La frustración personal como móvil político, el rencor universal, la violencia apenas soterrada, la incapacidad de crear, el placer por disolver, el odio hacia todo y hacia todos están espléndidamente representados por esa neoizquierda engendrada por la Logse y otras medidas socialistas de ingeniería social de largo alcance. Aunque tampoco es cosa de concederles la satisfacción de hacerles sentir especialmente originales, pues el asunto ya es viejo en eso que llamamos izquierda. Un sólo ejemplo: en 1925, en una conferencia en la madrileña Residencia de Estudiantes, el eximio comunista francés Louis Aragon declaró que su intención era “destruir esta civilización”:

¡Mundo occidental, estás condenado a muerte! Nosotros somos los derrotistas de Europa. Poneos en guardia, o, mejor aún, reíd mientras podáis. Nosotros pactaremos con todos vuestros enemigos (…) Sembraremos por doquier los gérmenes de la confusión y el malestar (…) Somos los que siempre daremos la mano al enemigo.

Nuestro olvidado José Cadalso ya nos advirtió hace tres siglos que paradetener la irrupción de los bárbaros no es suficiente obstáculo el número de ciudades fortificadas:

Si reinan el lujo, la desidia y otros vicios fruto de la relajación de las costumbres, éstos sin duda abrirán las puertas de las ciudadelas. La mejor fortaleza, la más segura, la única invencible, es la que consiste en los corazones de los hombres, no en lo alto de los muros ni en lo profundo de los fosos.

Los nuevos bárbaros llaman a nuestras puertas. Es más, ya están dentro junto a los de fabricación propia. Y da igual que hayan llegado por supervivencia o por fanatismo religioso, da igual que se trate de gente excelente que de criminales, de justos que de pecadores, pues en el caos final no habrá tiempo para matices. Y cuando llegue, nos pillará haciendo botellón.

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Notas.-

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ZP, ZPedro… ¿y ZPatxi?

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Rodríguez, Sánchez y… ¿López?

Estamos en un momento muy delicado para el PSOE y, a pesar de la ponderable moderación de quien preside la Gestora, Javier Frenández, no cabe duda de que la reconstrucción sigue sorteando muchas dificultades, entra las cuales no son menores aquellas patrocinadas por quienes contribuyeron decisivamente al hundimiento tratando de convertir un partido con democracia interna representativa en puro dislate asambleario y carente de otro proyecto político que no fuera el cainismo guerracivilista contra la derecha.

Ahora el socialismo se encuentra a las puertas de su repetidamente aplazado Congreso y resulta que en vez de empezar la casa por los cimientos parecen verse obligados a hacerlo por el tejado ya que a la aprobación del regenerador proyecto de futuro para España le va a anteceder qué Secretario General se va a hacer cargo del mismo, coincida ideológicamente o no con el mismo.

Porque estas denominadas ‘primarias‘, contra lo que cree la gran mayoría de ciudadanos, no son para elegir al próximo socialista aspirante a la Presidencia del Gobierno de España. En absoluto. Entre otras razones porque sería muy sano para la organización que,  como pasa en otros partidos, el máximo cargo orgánico no coincidiera personalmente con el candidato a las futuras Elecciones Generales españolas.

En esas estamos, pues, y, habiéndose reunido el Comité Federal para fijar el calendario [pdf], con un encomiable discurso de Javier Fernández [pdf; aquí en audio], a alguno le ha faltado el tiempo para postularse como mandamás: Patxi López.

He tenido más ocasiones de recordar a los lectores la trayectoria de este vasco muchachote, de españolistas apellidos, López Álvarez, sobradamente acreditado en las mejores plazas, a fin de que nadie pueda llevarse a engaño en cuanto a sus cualidades para seguir viviendo de la política desde que contaba con 18 añitos.

Recientemente y como todos sabemos ha llegado a ser la tercera autoridad de este país, Presidente del Congreso de los Diputados -gracias al Partido Popular y a su mentor, el inenarrable negacionista ZPedro-, sin tener ni puñetera idea siquiera del Reglamento de la Cámara Parlamentaria. Era su consagración como figura nacional porque, no se le puede negar, ha sido un virtuoso a la hora de estar donde hay que estar si quieres que te toque la lotería política.

Nacido en 1959 y perteneciente a una familia obrera de raigambre socialista, cuando aún era menor de edad [16 años] ingresó en las Juventudes Socialistas de Euskadi [JSE] en 1975, y en el Partido Socialista de Euskadi [PSE] dos años después [hasta 1978 a la mayoría de eddad se accedía con 21]. Accede a la Secretaría General JSE con 26. Con 28, es elegido Diputado al Congreso por Vizcaya, convirtiéndose en el segundo diputado más joven del Congreso, tras el arruinador ZP. Desde los 32 accede a la dirección del PSE y por no cansarles más: un no parar, hasta hoy. Dicho de otra manera: no se le conoce trabajo por cuenta ajena o autónomo, en su vida.

Sí conviene destacar que fue Lehendakari vasco de mayo de 2009 a diciembre de 2012, gracias a la elogiable generosidad del PP, quien le dió su imprescindible apoyo en benificio del constitucionalismo, y por lo que no sólo no obtuvo ninguna contrasprestación o agradecimiento sino que recibió, a cambio, más de una patada de su parte. La más sonada fue la que le sacudió a Mariano Rajoy cuando éste, el 7 de marzo de 2008, acudió al velatorio del socialista Isaías Carrasco, ex concejal asesinado por ETA. Según contaba María San Gil, entonces presidenta del PP del País Vasco, Patxi López comenzó a increpar y a meterse con Mariano Rajoy, politizando su presencia en aquel acto de solidaridad con las víctimas.

Cuestión que abría viejas heridas con este colectivo puesto que 3 años antes, el 12 de mayo de 2005, siendo Patxi Secretario General del PSE, Pilar Ruiz Albisu, la madre de Maite Pagazaurtundua y de Joseba Pagazaurtundua, asesinado por los terroristas etarras el 8 de febrero de 2003, publicaba una memorable carta en ABC, a propósito del ‘proceso de paz‘ con la banda, impulsado por el arruinador ZP, en la que entre otras cosas, le decía:

“Porque, Patxi, ahora veo que, efectivamente, has puesto en un lado de la balanza la vida y la dignidad, y en el otro el poder y el interés del partido, y que te has reunido con EHAK. Ya no me quedan dudas de que cerrarás más veces los ojos y dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son. A tus pasos los llamarán valientes. ¡Qué solos se han quedado nuestros muertos!, Patxi. ¡Qué solos estamos los que no hemos cerrado los ojos!”

Huelga decir que Patxi ha seguido estos años viviendo de la política, ahora como Diputado, y que su pirueta más reciente hasta ayer, en la actual legislatura, la escenificó apoyando a ZPedro en el negacionismo contra el PP. Con una particularidad: él fue uno de los que convenció a ZPedro de que con el fin de que el ‘sanchismo‘ recuperara el poder orgánico de su mano, lo mejor que podía hacer, una vez cesado, era defender su ‘No es No‘ dimitiendo como Diputado y evitando así que la Gestora le impidiera disciplinariamente sus aspiraciones de retorno.

ZPedro dimitió y Patxi se quedó, se abstuvo ‘por el bien del partido‘ y ahora es él quien, en cuanto puede, se presenta como candidato, afirmando que la abstención fue un error…

Este es el personaje.

EQM

pd. José Luís Rodríguez; Pedro Sánchez; Patxi López… . Yo preferiría, de lejos, que volviera la cordura con, por ejemplo, Javier Fernández. Veremos qué acaba ocurriendo…, con el permiso del ¡Alcalde de Jun! [José Antonio Rodríguez]

Collage de Arcu en el Blog de Santiago González, 160117.

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Patxi Lopez, candidato

Santiago González en El Mundo, 160117.

Patxi López dio el sábado un paso de líder y le quitó el papel a Pedro Sánchez, aunque éste siga sin enterarse. Había esperado a que el Comité Federal convocara el congreso el 17 y el 18 de junio para postularse como candidato a secretario general. Un mes antes se convocarán lo que los socialistas españoles han dado en llamar erróneamente las primarias, en realidad candidaturas a la Secretaría General ante el congreso del partido. Las primarias son las elecciones internas para designar al candidato a la Presidencia. Primarias fueron las que enfrentaron a Almunia y Borrell. Lo que hubo entre Zapatero, Bono, Rosa Díez y Matilde Fernández no fueron primarias, sino un congreso.

Lo mejor del Comité Federal fue el excelente discurso del presidente de la Gestora, Javier Fernández, lástima que no esté por la tarea de postularse. Patxi López se queda muy justito como líder, mientras Susana sigue deshojando la margarita. No es que Susana Díaz pueda compararse a Harold Wilson, pero en este tiempo en que los laboristas han elegido a Corbyn habría que preguntarse con qué criterios eligen los socialistas a sus líderes. Sólo hay uno: rentabilidad electoral y Susana fue la candidata que ganó al PP contra todo pronóstico las andaluzas, tres meses después de la victoria histórica de Rajoy en las generales.

Es cierto que López obtuvo la mayor representación que el PSE haya tenido en marzo de 2009 y que, gracias al apoyo del PP, pudo desalojar a Ibarretxe de la Presidencia, pero malbarató ese triunfo en una legislatura de tres años, en la que perdió 106.000 votos y nueve escaños, preámbulo de la debacle de 2016, aunque ésta se la anotara Idoia Mendia -su relevo- en el tramo final de la legislatura: otros 85.500 votos y siete escaños menos.

No es que el público votante sea veleta, que también. Es que la combinación de sectarismo y demagogia que le permitieron aceptar el apoyo del PP para ser lehendakari sin renunciar a denigrar a sus compañeros de viaje, lo convirtió en víctima principal de su más grave error político. No es posible convencer a los ciudadanos de que tienes que pactar para gobernar y que, al mismo tiempo, te da asco tu socio de Gobierno. Ha sido un ejemplar discípulo de Zapatero y de su peor epígono, Pedro Sánchez.

Qué lejos quedan los tiempos en que Javier Rojo, uno de los suyos, explicaba con arrojo el acuerdo con el PP del apretón de manos en el Kursaal entre Mayor Oreja, Nicolás Redondo y Fernando Savater contra el Plan Ibarretxe: “En los campos de concentración no le preguntaban a ningún judío si era de derechas o de izquierdas”. Hace medio año, López animaba a Rajoy a buscar apoyos para la investidura entre los suyos, un suponer, el PNV, mientras el PSE ayudaba a gobernar a los nacionalistas en las tres diputaciones forales y en las tres capitales vascas, antes de que su sucesora suscribiera con Urkullu el pacto de Gobierno que volvió a elegirle lehendakari con el apoyo de los nueve escaños de los socialistas vascos.

Susana Díaz no es Rosa Luxemburgo, ni siquiera la abuela de Anna Gabriel, pero puede, a pesar del retraso con el que debuta en la carrera, ser una contrincante correosa para Patxi López. Bastaría con que reformulara el Pacto del Betis, aquel acuerdo de Felipe González con Redondo, Benegas y Múgica. Aunque en este remake tenga que enfrentarse a López, podría pactar con Ramón Jáuregui, que encarna a una parte del socialismo vasco más inteligente y con más capacidad de trabajo que sus compañeros, que no se muestran interesados en aprovechar sus capacidades. Susana haría de Felipe González y Jáuregui de Txiki Benegas.

Puntillero

Santiago González en Herrera en la COPE, 160117.

Fue un mal candidato, pero ha sido un eficaz puntillero. El paso adelante de Patxi López ha puesto fin a la indefinición que venía paralizando al PSOE y a su dirección provisional, esa gestora atenazada por el miedo a Pedro Sánchez. Patxi se ha ofrecido voluntario y esa es el acta de defunción política del ex secretario general, por más que él no conciba esa razón.

Después de la iniciativa de López, Sánchez ha perdido toda capacidad de maniobra. El único bagaje intelectual de Pedro, el ‘no es no’, se lo disputa con tesón Patxi. Como los activistas de ‘la vida de Brian’, Patxi odia de verdad a los romanos, más y más injustamente que Pedro, que al fin y al cabo no les debía nada, mientras Patxi llegó a lehendakari porque el PP votó su investidura y gratis. La candidatura de Sánchez sólo serviría para garantizar el triunfo de Susana.

“Fue un error abstenerse para darle el Gobierno a Rajoy” ha dicho con claro desprecio a la verdad. Él se abstuvo y no fue por error, sino adrede. Si hubiera votado ‘no’ ahora estaría tan descatalogado como Susana Sumelzo.

Hay algo en lo que sí tiene razón en su desagradecida inquina al Partido Popular. Al estilo de Groucho, ¿Cómo va a confiar él en quien ha sido capaz de elegirlo como socio? Dos veces ha superado este hombre su nivel de incompetencia: como lehendakari y como presidente del Congreso y las dos veces fue con el apoyo del PP.

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Notas.-

El título, con la colaboración de Luigi.

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

Presunta culpabilidad mediática

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¿Posverdad que no me engañas?

Ayer, cuando volvía para casa, después de haber leído conciendudamente el formidable texto de Arcadi Espada de los domingos [ver infra] mientras me tomaba, párrafo tras párrafo, mi imprescindible café con leche, pasó por mi lado un vivaracho y joven gitano, motorizado y con megafonía, anunciando al vecindario que prepararan sus cuchillos porque…

¡afiladoooor, afiladooor, ha venido el afiladoooor!

Eso me hizo pensar que mientras tal profesión languidece, irremediablemente, los medios de comunicación han sido invadidos por decenas de periodistas afiladores que en nada tienen que ver con el filo de la noticia y sí mucho con el degüello a la verdad derivada de los hechos y la reflexión.

Yo te doy el titular y tú mira a ver cómo te apañas. El poder del linchamiento gratuíto. La mentira como negocio aceptado socialmente. La fabulación cainíta. El populismo mediático. Infantilismo, twitterismo, sectarismo, analfabetismo. La desaparición del periodismo como docencia, decencia, y con él… el interés general y el sentido común. Política mediática, integrada en la actual ‘aristocracia’.

Así está el tema. El cliente lector siempre tiene razón si ello supone un incremento en mi cuenta de resultados. El periodismo como compañía de seguros en la que el incendio siempre es culpa del chivo [el último, Federico Trillo]. La aniquilación de la fuerza mayor, de la catástrofe natural, de la mala fortuna, del destino. El ciudadano exonerado de leer la letra pequeña de los contratos que firma, sí entiende los grandes titulares de la prensa con su posverdad.

Estos días, muchos medios, están tratando de convertir a los padres de Nadia, ya condenados preventivamente como estafadores, en pederastas. Ahora parece que son fotos de hace 8 años, es decir, de cuando la pequeña tenía unos 3 años y, por falta de medios, dormía en la misma habitación que los padres y pudo ver, digo yo, los tocamientos de sus progenitores. Y auizás más cosas. Qué me dices. Que se prepare la ingente cantidad de familias que tiene que sobrevivir en esas condiciones. Ah, y, por si acaso, que el ciudadano se vaya también olvidando de repetir con sus hijos las fotos infantiles que les hicieron su padres o abuelos en la bañera familiar.

Yo, ante la avalancha de presunciones de culpabilidad hace tiempo que he optado por defender radicalmente la constitucional presunción de inocencia. Los medios han sido autorizados socialmente a emplear lo de ‘presunto’ inmediatamente antes de criminalizar, cuando nuestro marco legal no admite la ‘presunción criminal’. La rentabilidad mediática de la división social, a la búusqueda del chivo expiatorio.

Es la hora de las apariencias de conveniencia como realidad ex cathedra. El algodón mediático como engaño aceptado socialmente. La adicción a comprar la mentira a sabiendas de que lo es. Mola que te cuenten lo que les parece aunque no sea la verdad y ya ni siquiera se base en hechos. El contraste de información como ganas de rozar el rizo.

En fin, la desproporción: ese periodismo avasalladoramente twittero.

Ya casi nada es lo que parece y sin embargo te quiero.

Sin embargo.

EQM

Ilustración de Raúl Arias [España, 1969] en El Mundo, 150117.

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Hoy también amaneció

Arcadi Espada en El Mundo, 160117.

Mi liberada:

Como te adelanté la semana pasada, en la pregunta anual de Edge hay útiles respuestas para el periodismo. El oficio lleva años lamiéndose las heridas de la irrupción digital. Pero extrañamente, y a diferencia de lo que deben hacer los oficios sometidos por la realidad a una crisis devastadora, no lo ha aprovechado para revisar a fondo su naturaleza. El oficio trata de adaptarse a la pérdida del monopolio en la conversación social cambiando de piel y sin preguntarse hasta qué punto puede seguir siendo lo que ha sido. Una línea posible de renovación está contenida en lo que se llama Tercera Cultura, de la que Edge es su principal portavoz. Yo he aprendido mucho del movimiento, que en el fondo no propone más que la aplicación del método científico y del pensamiento crítico, pleonasmo; y creo que el oficio puede también hacerlo.

Debería empezar por el principio, que es la verdad. Postruth es la palabra del año, pero el periodismo hace mucho tiempo que la pronuncia. Durante la segunda mitad del siglo XX fue sensible a las majaderías posmodernas y antirrealistas y trató la verdad como si fuera un relato más. El periodismo, sobre todo en la Europa no anglosajona, fue casi siempre un oficio de gente de izquierdas y la izquierda post 68, esa izquierda fragmentadora que prefirió las políticas de la diversidad a la fuerza aglutinadora de lo común, recelaba de la verdad por su carácter autoritario: esa cosa incomodísima de la verdad, que es una y cazurra a diferencia de su némesis, siempre tan plural, diversa, antidogmática, poseuse ¡y gochista! La verdad era de derechas.

El punto de vista aún colea entre los patéticos restos del naufragio. Hace algunas semanas y durante las maniobras de botadura de lo que quiere ser un medio de comunicación vinculado al partido Podemos, uno de sus portavoces del género humano aún sentenciaba que la objetividad no existe.

El modelo débil de la verdad se ha manifestado de muchos modos en el periodismo. Uno de los más dañinos es la equidistancia entre verdad y mentiras y la consideración de que la verdad es una versión más de los hechos. Las informaciones siempre han tenido el prurito democrático de darle a la mentira la oportunidad de expresarse. Aunque el periodista tuviese pruebas de que un hecho es verdadero daba la palabra al que lo negaba. Hasta hace unas cuantas semanas el Times no percibió cómo esa práctica distorsionaba la representación de la realidad y las obligaciones del oficio.

Tuvo que llegar Trump para que lo hiciera. Tal vez demasiado tarde. El público, mecido en el líquido amniótico digital y en la adulación permanente de sus creencias, ya es capaz de sostener con la impasibilidad que solo da la burricie que el sintagma Roma venció a Cartago es una simple versión de los hechos. El psicólogo David Pizarro, en sus respuestas a Edge, da cuenta del mecanismo psicológico (razonamiento motivado) que consiste en creer de modo más rápido y fácil los hechos que confirman nuestras convicciones antes que aquéllos que las perturban. Lo que lleva a pensar si no es el motivo comercial lo que prescribe la equidistancia. El cliente siempre tiene razón.

Recordarás que Steven Pinker proponía recuperar el segundo principio de la termodinámica. Parte de su respuesta detalla otra cosa importante que la Tercera Cultura puede hacer por el periodismo: “La segunda ley presupone que la desgracia puede no ser culpa de nadie. El mayor avance de la revolución científica fue arrumbar la intuición de que el Universo está saturado de designios, que todo sucede por una razón. Esto impulsa a la gente a buscar a un acusado, a un demonio, a un chivo expiatorio o a una bruja a los que castigar por ello”. Al periodismo le aguardaría una vida difícil sin culpables. Siempre hay que hacer dimitir a alguien. Pero en muchas ocasiones la exigencia solo describe una visión inmadura de lo real que se completa con esa búsqueda forzada del sentido de las cosas que confunde la vida con la novela.

Jared Diamond, el autor de Armas, gérmenes y acero, propone una recuperación conceptual subversiva: el sentido común. Cita en su respuesta edgiana la recomendación de Mr Bridgess, su viejo profesor de geometría: “Use el sentido común y no se deje seducir por los detalles. Tarde o temprano alguien descubrirá errores en esos detalles”. Una recomendación ideal contra el periodismo conspiranoico. A la luz de un foco desmesurado, cualquier asunto revela oscuridades en la cadena de sucesión de los acontecimientos. Cuando el periodista vincula alguna de esas oscuridades con una hipótesis turbadora los resultados pueden ser hirientes: se acaba sugiriendo que Lyndon B. Johnson mató a Kennedy o que el 11-M lo organizó el Psoe. No todas las oscuridades pueden iluminarse en un determinado estadio del conocimiento: pero el sentido común evita el mal mayor de la ignorancia, que es el de la fabulación histérica, oportunista y organizada.

El periodismo tiene que arrimarse también a la Tercera Cultura para investigar su responsabilidad en la fábula de los buenos viejos tiempos. Al parecer hay presiones biológicas (“Detectar una cara enojada entre la multitud es más fácil y rápido que dar con un rostro feliz”, dice Michael Shermer, alertando sobre el sesgo negativo) para que los hombres se adhieran a la melancolía, incluso como programa político, pero el periodismo ha de curarse para siempre de la enfermedad infantil del perrodismo, noticia-es-hombre-que-muerde-perro.

El periodismo contemporáneo tiene un reto ante la normalidad y el progreso, ante la necesaria dialéctica entre el sobresalto y la continuidad y en el subrayado del fino subtexto que llevan los periódicos y que murmura: “Hoy también amaneció”. Y, por último: el periodismo debe compensar su sistemática afición a describir el mundo por el lado de las letras (Nurture) antes que por el de las ciencias (Nature). Se comprende que sea más fácil viajar al barrio de un psicópata y entrevistar a los vecinos que hacerlo a su cerebro y lograr que la sinapsis correspondiente declare: “Era un hombre muy normal”.

Pero nadie dijo que este fuera un oficio fácil. ¡A pesar de la apariencias! Porque, desdichadamente, quizá sea este el oficio donde se da una desproporción mayor entre su importancia social y la calidad intelectual de los que lo practican. Y lo peor: la desproporción crece por los dos lados.

Pero ya advierto tu mohín escéptico. No solo la verdad. La objetividad, los hechos, la termodinámica, el sentido común, el futuro, la biología, la inteligencia… Todo de derechas.

Así que sigue ciega tu camino.

A.

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Aportación de Leonard Giovannini al texto de Arcadi, en su blog, 150117:

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Mujeres que leen cartas, por Leonard Giovannini

Hoy plagiaremos a Giacomo Balla, otro artista de la escudería arcadiana. En el cuadro original, una madre y una hija leen una carta, deducimos que del padre. Lo más importante del tríptico son los paneles laterales (¡que aparentemente sobran!), en los cuales se despliega la información implícita en el central. A la izquierda, en el rincón oscuro, las ropas sobre la silla vacía sugieren una ausencia permanente, una muerte: la madre teme alguna desgracia. A la derecha, la luz que entra por la ventana significa la esperanza, la posibilidad de buenas noticias: la niña confía en el regreso. Leída la obra de izquierda a derecha, el mensaje es optimista.

En nuestra versión, la madre es K y la niña es la hija-víctima en la que pretende perpetuarse.

En actitud vigilante, K lee la carta por encima de la niña; esta lee a su vez, y en su inocencia parece disfrutar de la lectura, para disgusto de K. Pero notemos que el panel central está invertido: K pretende que la niña dé la espalda al hecho -poco interesante- de que se ha hecho de día. K se ha propuesto que a la niña no le llegue ni un reflejo de luz diurna (aunque la carta de Arcadi, rayito de sol, ilumina la frente de la pequeña), por lo que la alumbra con la llama de un pequeño pebetero, la luz del sensacionalismo. En el panel izquierdo, las sombras de K y la niña, proyectadas por la llama temblorosa, aparecen como la fantasmagoría de un hombre que devora un perro.

La niña está encerrada en una caverna, de espaldas a la Verdad. El único modo de salir de esa caverna (¡la verdadera caverna mediática!) es que el periodismo se practique con el rigor de la ciencia (pero en los tiempos del sesgo de confirmación y el sesgo de publicación… ¡Los científicos actúan con frecuencia como malos periodistas! ¡Hay que volver a los cinco puntos de Bunge!) La salvación del periodismo está en ofrecer un producto aburrido. Aburrido y fiable como un diccionario. Debe perder lectores para establecerse como referencia universal. La obra de consulta.

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La Justicia imperfecta

“Mírame a los ojos: ¿crees que maté a mi mujer, con lo que yo la quería…?”

El funcionario de la Universidad de Jaén absuelto tras nueve meses preso acusado de asfixiar a su esposa, enfermera, reclama al Estado una indemnización de 500.000 euros

José Antonio Hernández en El País, 150117.

Han pasado ya más de cuatro años desde aquel 8 de octubre de 2012, fecha de la muerte de Antonia. Fue lo que entonces se llamó el crimen de la enfermera, por el que Jesús permaneció nueve meses en prisión bajo el cargo de asesinato de su esposa. Un jurado popular de la Audiencia de Jaén le absolvió del crimen dos años después, en mayo de 2014, y ahora Jesús reclama al Estado medio millón de los euros “por los daños morales” que le supuso su cautiverio. El juez de violencia machista le liberó a los nueve meses al ver contradicciones y anomalías en los informes forenses oficiales.

El juez instructor y el fiscal entendieron, basándose en los primeros informes oficiales forenses,  muy cuestionados en el juicio, que Jesús la había golpeado y luego asfixiado posiblemente con la almohada. Aparentemente, tenía un móvil, una infidelidad de ella y el hartazgo de Jesús con la costumbre que había adquirido su esposa de inyectarse propofol, un anestésico leve que sacaba  del hospital y que algunas veces se inoculaba “para evadirse”.

La tarde o tarde/noche (la hora de la muerte fue crucial en el desarrollo de la investigación) en que murió Antonia, Jesús se marchó de casa enfadado tras notarle el habla “pastosa” (otra vez se había inyectado anestésico). Se fue a casa de un colega de la universidad que vivía solo y tenía camas de sobra. Al día siguiente, entrada la tarde, se dio una vuelta por la zona y le extrañó no ver luz en la ventana de casa. “Subí preocupado a ver qué ocurría. La primera vez que entré en el dormitorio, no la vi, y es que el cuerpo estaba volcado hacia el suelo y no se veía la cabeza… Intenté reanimarla y llamé al 112”, señala Jesús a EL PAÍS. Nunca quiso hablar con la prensa. Lo hace ahora por primera vez a requerimiento de este periódico “y para aclarar cualquier duda”.

El contenido de la grabación de esa llamada impactó al jurado. Oyéndola, sentado en el banquillo de los acusados, Jesús rompió a llorar. Entre el público, donde había numerosos amigos de él y familiares de ella, también hubo muchas lágrimas. Se oye a Jesús sollozando y rogando “una ambulancia urgente” mientras una operadora trata de calmarlo y le da instrucciones de cómo intentar reanimarla mientras llega la ambulancia. “¡¡¡Ayy mi Antonia!!!… por favor, mande una ambulancia… Sí, ya le hecho el boca a boca, pero no respira…”. “Déle un pellizco en el brazo a ver si se mueve”, se escucha decir a la operadora”. Jesús, hombre de tono moderado, recuerda con dolor cuando la policía de Jaén, tras ingresar en prisión, le definió ante la prensa “como una persona fría y calculadora”.

Días después del entierro, empezó su calvario. Su cuñado guardia civil le acompañó a la comisaría porque querían preguntarle algunas cosas. “No te preocupes, están con papeleo y sus trámites, pero no pasa nada”, le comentó. La segunda vez que le avisaron para que acudiese a la comisaría, a finales de mes, ya no salió de allí. El juez había recibido un informe forense de Sevilla que revelaba que la muerte era violenta, alevosa y por sofocación.

La autopsia hecha en Jaén situó la muerte 36 horas antes de ser encontrado el cuerpo. Y se daban dos versiones: una enclavaba el fallecimiento entre las 7.10 y las 15.10 del día 8; y, en otra, entre las 15.00 y las 18.00 horas. Jesús explicó que él se había marchado hacia las 20.00 horas del día 8, y los investigadores infirieron que estaba en casa cuando murió Antonia. “Ella estaba bien cuando me fui, comimos juntos y luego se echó en la cama y me despedí de ella al irme”. Su abogado, Diego Ortega, contrató a expertos forenses en Málaga y Galicia que dictaminaron que la hora de la muerte pudo producirse hasta las 21.30; es decir, cuando Jesús ya se había ido.

El juez instructor decidió dejarle en libertad cuando meses después los forenses oficiales le presentaron un nuevo informe de ampliación de autopsia en el que, si bien mantenían la virulencia de la muerte, extendían la hora del óbito hasta las 21.00. Inicialmente rechazó los informes de los forenses privados al considerarlos “no objetivos”, pero modificó su postura al ver que los oficiales modificaban y ampliaban la data de la muerte.

Ortega, en el escrito que ha elevado al Ministerio de Justicia exigiendo una indemnización de medio millón de euros, al que ha tenido acceso este periódico, tacha de “penosa” la investigación forense. “Los estudios que hicieron sobre los niveles de potasio en humor vítreo, de los fenómenos cadavéricos y de la mancha verde de la putrefacción cadavérica fueron absolutamente inaceptables (…) para precisar la hora de la muerte es necesario tomar, en el levantamiento del cadáver, la temperatura rectal del cadáver y la ambiental, y no se hizo; ni tampoco se extrajo en ese momento el humor vítreo, y además pasó excesivo tiempo antes de que las muestras se remitiesen, sin refrigerar, a Sevilla para su análisis”. El abogado se queja: “La errónea data de la hora determinó el ingreso en prisión y le condujo hasta el juicio. Nunca tuve la menor duda de su inocencia. En la vista quedó claro que no había nada de estrangulamiento y que los signos de asfixia pudieron deberse a que la cabeza quedó colgando hacia el suelo; unido a que el propofol puede provocar arritmias y apnea, y esa fue muy probablemente la causa de la muerte”, expone Diego Ortega.

Cuando de la voz del portavoz del jurado salió la frase “no culpable”, el público se desentendió de la solemnidad del juicio e irrumpió en aplausos y voces de júbilo. Jesús, entonces de 51 años, agachó la cabeza en su banquillo con las manos cruzadas, y también lloró, mientras se le acercaban amigos dándole abrazos, y también familiares de ella”. No era para menos. El fiscal y la Junta de Andalucía, personada en el caso, le pedían 18 años de cárcel por el asesinato de su mujer. El fiscal no recurrió el veredicto de inocencia y la sentencia es firme. Esta pasada Navidad, como las últimas desde que murió Antonia, Jesús las ha pasado con su suegra y otros familiares en Cartagena (Murcia). Sigue muy unido a su familia política. El matrimonio no tuvo hijos.

“Me sentí muy impotente en la cárcel. Pasé del dolor por la muerte de mi mujer al sufrimiento”, indica. “Se dijeron muchas mentiras; lo de la infidelidad lo habíamos superado [estuvieron en un psicólogo]. Nos llevábamos bien e incluso teníamos planeado un viaje. No me gustaba lo del propofol, pero nos queríamos…”.

“Irregular investigación forense”

El Ministerio de Justicia ha enviado la reclamación del medio millón de euros por daños morales que demanda Jesús Arteaga al Consejo del Poder Judicial y al Consejo de Estado, para que informen. El órgano de gobierno de los jueces acaba de dictaminar que entre sus cometidos no está el valorar los errores judiciales, lo que solo puede hacer un órgano judicial superior, el Tribunal Supremo en este caso. Y que lo denunciado por Jesús entra en el terreno del error judicial y, por tanto, se sale de lo que se considera un funcionamiento anormal de la Administración de Justicia, que sí está entre sus competencias.

Respecto a las “irregularidades” que describe el letrado sobre la actuación del Instituto de Medicina Legal (IML) de Jaén, el Consejo señala: “Se trata de valoraciones técnicas, de la adecuación o no de la técnica forense que este órgano constitucional de gobierno del Poder Judicial no puede valorar. El reclamante”, añade el Consejo, “imputa a esta investigación médico legal su imputación y prisión. Sin embargo, ha de decirse que dichas decisiones fueron adoptadas por un órgano judicial a la vista de los datos e información obrantes en la causa, y que este Consejo no puede valorar las decisiones judiciales, cuyo acierto, o no, solo es oponible mediante los recursos oportunos o, en su caso, mediante la articulación del procedimiento del error judicial”.

En los nueves meses que estuvo Jesús preso, su abogado aportó informes de expertos forenses que refutaban a los oficiales, pero el juez los rechazó inicialmente alegando que eran de parte y “no objetivos”.  Cambió de opinión cuando vio que los forenses oficiales ampliaban la hora de la muerte. Los forenses de Jesús destaparon que no se podía determinar con precisión la hora de la muerte porque no se había tomado “la temperatura rectal y ambiental del cadáver”, entre otras anomalías. “Hubo un excesivo tiempo de estancia de las muestras en las dependencias del IML de Jaén y remisión de ellas sin refrigerar al Instituto Nacional de Toxicología de Sevilla, seis días después de recogidas”.

El Consejo de Estado aún no se ha pronunciado sobre si procede la indemnización. Ninguno de los informes es vinculante. La última palabra la tiene el Ministerio de Justicia.

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La cara oculta de la violencia de género

La Ley contra la Violencia de Género aprobada por el PSOE en 2004 y mantenida por el PP es un engendro jurídico de naturaleza profundamente injusta.

Manuel Llamas en LD, 150117.

El alud de críticas que levantó recientemente el magistrado del Tribunal Supremo Antonio Salas por atreverse a cuestionar el pensamiento único, la verdad revelada por la todopoderosa progresía patria, acerca de las causas que originan la mal llamada “violencia de género” vuelve a poner de manifiesto la terrible dictadura de lo políticamente correcto que, por desgracia, se ha instaurado en España. Todos aquellos que osen poner en duda ciertos dogmas ampliamente extendidos, aunque no por ello veraces, deben ser sacrificados en la pira del escarnio y la burla pública.

¿El delito de Salas? Señalar que el machismo no es, por sí solo, el único factor que explica el maltrato y los asesinatos cometidos en el ámbito de la pareja, así como criticar la desigualdad jurídica que instauró la Ley contra Violencia de Género aprobada por el Gobierno del PSOE en 2004. ¿La reacción de la opinión pública y publicada? Blasfemo, hereje, fariseo, machista, misógino… ¡A la hoguera!

Pero el “machismo” no es, ni de lejos, el único mantra que la izquierda, en general, y el feminismo, en particular, han logrado colar, tan hábil y sibilinamente, en el imaginario colectivo de los españoles. Así, en esta materia existen, al menos, tres verdades políticamente incorrectas poco difundidas y aún menos conocidas por el conjunto de la población.

1. España, a la cola en violencia de género

La primera y, quizá, más importante es que, a diferencia de lo que pudiera parecer, España es uno de los países con menor tasa de “feminicidios” del mundo (muertes violentas de mujeres). La violencia en las relaciones de pareja existe, sin duda, y, desde luego, constituye un grave problema que es preciso combatir, pero ello no quita que su incidencia real en España se sitúe a una gran distancia de la inmensa mayoría de países, incluidos los europeos.

El último Informe Internacional sobre la Violencia contra la Mujer que elaboró el Centro Reina Sofía arroja varios datos relevantes al respecto. “España es uno de los lugares más bajos en el ranking internacional sobre violencia en general y sobre violencia contra la mujer en particular”. Así, la tasa media de feminicidios cometidos por cualquier agresor superó los 19 por millón de mujeres en 2006 para el conjunto de los 44 países analizados, pero España ocupa el puesto 36, con 5,15 mujeres asesinadas, la mitad que en la UE (11,66) y ocho veces menos que en América (39,6).

El resultado es similar si se acota el análisis a los feminicidios cometidos en el ámbito de la pareja: la tasa media de los 35 países analizados se reduce, en este caso, a 5,04 por millón de mujeres mayores de 14 años, mientras que en la UE se sitúa en 3,94, lo cual contrasta con las 2,81 muertes por millón que registra España (puesto 24), a la cola de los países europeos.

Cabe recordar que en 2006 ya había entrado en vigor la famosa Ley contra la Violencia de Género ¿Cómo ha evolucionado esta problemática desde entonces? Para ello se puede acudir a la macroencuesta que publicó en 2014 la Comisión Europea. Una vez más, los datos, correspondientes a 2012, son significativos: el 12% de las españolas mayores de 15 años reconoce haber sufrido “violencia física” al menos en una ocasión por parte de su pareja a lo largo de su vida, lo cual es terrible, pero la cuestión es que se queda lejos del 20% de media existente en la UE. De hecho, España ocupa el último puesto del ranking europeo en esta categoría, asociada directamente con el maltrato.

Lo más curioso de este estudio, sin embargo, es que cuando se pregunta a los encuestados acerca de la percepción que tienen sobre la violencia de género en sus respectivos países, España se sitúa entre los primeros puestos, ya que el 53% piensa que este problema es “bastante común” y el 31% “muy común”, frente al 51% y el 27% de media que presenta la UE, respectivamente. De este modo, la apreciación social acerca de este drama es casi inversamente proporcional a su incidencia real. Pese a que la violencia contra las mujeres en España es baja, la sensación general de la opinión pública es que es muy alta; mientras que en los países del norte de Europa, donde la violencia es alta, su percepción es muy inferior.

¿A qué se debe esta divergencia? Tal y como recordaba el catedrático José Sanmartín Esplugues en el citado informe del Centro Reina Sofía, “los medios de comunicación no sólo pueden inducir imitación o insensibilización ante la violencia real, sino también -y sobre todo- lo que pueden hacer es sesgar la visión de la realidad, haciendo que se perciba, por ejemplo, más violenta de lo que ya es de por sí”. Pero más allá del papel de los medios, también es muy posible que este particular sesgo al alza tenga que ver con la mayor concienciación y sensibilización que, hoy por hoy, tiene la sociedad española con respecto al maltrato hacia las mujeres. En todo caso, sean cuales sean las causas de esta mayor percepción, los datos objetivos demuestran que el problema, aun siendo grave, es menos común de lo que se piensa.

2. La violencia de género permanece estable

De hecho, si se amplía la perspectiva histórica hasta el inicio de la democracia, que es cuando se instaura expresamente en España el principio jurídico esencial de plena igualdad ante la ley entre hombres y mujeres, se descubre que la denominada violencia de género -antes, violencia doméstica- ha permanecido más o menos estable a lo largo de las últimas décadas. Así al menos lo demuestran las macroencuestas específicas sobre esta materia elaboradas periódicamente por el Gobierno.

En 1999, el 12,4% de las mujeres mayores de 18 años declaraba haber sufrido “frecuentemente” o “a veces” algún tipo de violencia familiar, desde reproches o hacer oídos sordos, hasta insultos, desprecios, enfados sin llevar razón o maltrato propiamente dicho, tanto físico como psicológico. En esta categoría se encuadrarían las denominadas maltratadas “técnicas”, aquellas que, pese a padecer una situación de mayor o menor sometimiento en el ámbito familiar, no se consideran a sí mismas como maltratadas. Su número ascendía en esa fecha a algo más de 2 millones de mujeres. Por otro lado, el porcentaje que sí reconocía abiertamente haberse sentido maltratada por algún familiar o pareja durante el último año se reducía al 4,2%.

Hasta 2006, su incidencia se redujo ligeramente hasta el 9,6% y 3,6%, respectivamente. Aunque en 2011 cambia en algunos aspectos la metodología de la encuesta, la problemática se mantiene en términos similares: el 9,7% de las mujeres de 18 o más años (1,9 millones) se encontraba en situación de maltrato técnico y el 3% se reconocía maltratada por su pareja o expareja (unas 590.000).

En la última encuesta disponible, la correspondiente a 2015, vuelve a cambiar la metodología, pero siguen sin observarse grandes variaciones en los resultados. Así, del total de mujeres de 16 o más años residentes en España, el 12,5% sufrió algún tipo de violencia física y/o sexual de sus parejas o exparejas en algún momento de su vida; y el 2,7% (540.000) admitía haber sufrido violencia física y/o sexual de sus parejas o exparejas en el último año. Son datos muy similares a los que refleja la encuesta de la Comisión Europea de 2012 citada anteriormente.

maltrato-vgHasta 2006, los datos se refieren a violencia doméstica y mujeres de 18 o más años en el último año; en 2011, a violencia por parte de parejas o exparejas en el último año; en 2015, a mujeres de 16 o más años que hayan sufrido violencia en el ámbito de la pareja alguna vez en su vida (maltrato técnico) o en el último año (maltrato reconocido).

Así pues, a pesar de los cambios metodológicos, se observa que la incidencia de la violencia contra la mujer en el ámbito familiar o de pareja a lo largo de las últimas dos décadas oscila entre el 9% y el 12% si se alude a cualquier tipo de sometimiento o agravio, y entre el 2,7% y el 4% a maltrato explícito y reconocido por parte de la afectada en el último año. Así pues, este problema permanece más o menos estable a lo largo del tiempo e incluso desciende cuando se circunscribe al maltrato expresamente reconocido.

Algo similar sucede cuando se analiza la evolución de mujeres víctimas mortales por violencia de género, cuyo número, por desgracia, ha oscilado entre los 60 y 70 casos anuales desde 1999, sin que la polémica Ley contra la Violencia de Género, cuya entrada en vigor se produjo en 2005, haya logrado reducir esta lacra.

muertes-vgFuente: Asociación de Mujeres Juristas Themis (hasta 2001, aunque los datos oficiales de Interior son incluso inferiores), Ministerio del Interior y Ministerio de Sanidad.

3. Incentivos para presentar denuncias falsas

La gran discrepancia, sin embargo, llega cuando se atiende el número de denuncias por maltrato. Según los datos oficiales, su evolución se mantuvo más o menos estable en los años 80 y 90, oscilando entre las 15.000 y las 20.000 denuncias anuales durante todo este período. Sin embargo, se disparan por encima de las 70.000 a principios de la pasada década para, posteriormente, casi volver a duplicarse a partir de 2005, coincidiendo con la puesta en marcha de la Ley contra la Violencia de Género.

denuncias-vgFuente: Instituto de la Mujer; Ministerio del Interior; Poder Judicial

El primer salto tiene una explicación lógica y clara, ya que en junio de 1999 se aprobó una reforma que cambia varios artículos del Código Penal y de la Ley de Enjuiciamiento Criminal en cuestiones referidas a los malos tratos. Así, por primera vez, se contempla como delito el maltrato psicológico, que es una forma de violencia mucho más habitual que la física. Además, a diferencia de lo que sucedía hasta entonces, el delito de violencia contra la mujer se extiende también a los casos de exparejas, que antes se consideraban como una falta o delito ejercido por cualquier otro tercero. La inclusión de estos dos cambios se materializa en un aumento sustancial de las denuncias por violencia de género, ya que los casos de maltrato psicológico y por parte de exparejas empiezan a contabilizarse como tales.

Sin embargo, no sucede lo mismo con el salto que se registra en 2007, cuando las denuncias pasan de 70.000 en 2005 a más de 126.000, tras la aprobación de la Ley contra la Violencia de Género. La naturaleza de este cambio legal no consiste tanto en la recalificación de actos o comportamientos delictivos como en el pionero sistema de prevención y castigo a los maltratadores y el amplio régimen de protección y ayudas a las víctimas. Y ello, en base a un principio que vulnera de forma flagrante la igualdad ante la ley: la famosa “discriminación positiva”. La idea consiste en aplicar penas distintas en función de si el delito lo comete un hombre o una mujer, así como en conceder todo tipo de ayudas económicas y ventajas jurídicas a las denunciantes, antes incluso de que se dicte sentencia.

La norma ha sido criticada por numerosos y prestigiosos juristas, incluido el propio Consejo General del Poder Judicial, que en 2004 elaboró un informe muy crítico sobre la ley por introducir el principio de discriminación positiva a favor de la mujer, pero el Tribunal Constitucional acabó avalándola en 2008, aunque por escaso margen (siete votos a favor y cinco en contra). Entre otras medidas, crea tribunales exclusivos para resolver este tipo de delitos e invierte la carga de la prueba, presuponiendo la culpabilidad masculina, hasta que se demuestre lo contrario, con la mera denuncia de la presunta víctima.

Según señala la Asociación Europea de Abogados de Familia, uno de los resultados más perversos de su aplicación es que “las acusaciones por malos tratos planean sobre la mayoría de los procesos de separación, y muchos abogados se han especializado en introducirlos como elemento de presión”. Y añade que los incentivos para caer en este tipo de prácticas son numerosos:

– Con una simple denuncia, el expediente de separación pasa del Juzgado de Familia, civil, a Violencia de Género, penal.
– Se aplican una serie de medidas cautelares desproporcionadas, que van desde la orden de alejamiento a la salida inmediata del domicilio, la suspensión del régimen de comunicación y estancias con sus hijos. Todo esto antes de haber sido juzgados.
– La mujer que denuncia obtiene a los tres días una resolución en la que se le reconoce prácticamente al 100% de los casos la custodia de los hijos y una pensión alimenticia, así como el uso de la vivienda.
– La mujer que denuncia, aunque tenga medios económicos sobrados, puede beneficiarse de un abogado pagado por la Administración.
– Incluso sin denuncia, el uso torticero de esta Ley como instrumento de coacción influye, de manera determinante, en muchos de los acuerdos que se adoptan.

“Cualquiera que esté en contacto con la terrible realidad de las rupturas matrimoniales, los pleitos de divorcio, los pleitos por la custodia de los menores, los pleitos por la liquidación del régimen económico de gananciales, sabe hasta qué extremos la ley ha envilecido cualquier afecto conyugal”, indican desde la entidad. En la actualidad, “una de cada cuatro separaciones matrimoniales o de pareja va acompañada de denuncia por malos tratos, y en las que no, la amenaza de denuncia suele estar presente”, concluyen.

Los abogados de familia no son los únicos que denuncian este tipo de prácticas ilegales, perversas e inmorales. Las asociaciones de padres que reclaman la custodia de sus hijos, los hombres afectados por la Ley de Violencia de Género y hasta el Sindicato Independiente de la Policía coinciden en que existe un grave problema con el tema de las denuncias falsas, pero rara vez son escuchados y aún menos atendidas sus reclamaciones.

El Poder Judicial, por el contrario, alega que el número de denuncias falsas es marginal, puesto que apenas supone el 0,008% del total, pero este dato se refiere exclusivamente a los pocos casos que, según los criterios de la Fiscalía, son incoados por denuncia falsa y probados como tales. La cuestión, sin embargo, es que este mismo argumento se podría aplicar a las denuncias por violencia de género.

Así, según los propios datos del Consejo General del Poder Judicial, de las 129.000 denuncias presentadas en 2015, tan solo 29.000 acabaron en sentencia condenatoria, el 22% del total, mientras que el resto fueron sobreseídas o archivadas por falta de pruebas -el 12% fueron retiradas por las propias denunciantes-. Así pues, siguiendo este mismo criterio, también se podría decir que el 78% de las denuncias son falsas.

La verdad es que ni una cosa ni otra. Ni las denuncias falsas son testimoniales como pretende vender la Fiscalía ni casi todas las que se presentan son falsas. Entre las cerca de 100.000 denuncias anuales que quedan exentas de condena por falta de pruebas habrá de todo, pero resulta bastante razonable pensar que una parte no pequeña de éstas son falsas como consecuencia de los perversos incentivos que introduce la ley. Sólo así se explicaría el repentino y sustancial incremento de denuncias entre 2005 y 2007.

Un ley injusta, inútil y dañina

A la vista de estos y otros datos, se pueden alcanzar una serie de conclusiones que, si bien son relevantes, son desconocidas para el gran público. En primer lugar, que, pese a la opinión generalizada que existe al respecto, España es uno de los países con menor tasa de feminicidios y de violencia de género del mundo. En segundo lugar, que este problema, pese a ser grave, se ha mantenido más o menos estable a lo largo del tiempo, si bien es cierto que la concienciación social y política sobre esta cuestión ha aumentado mucho, propiciando con ello cambios legales para endurecer las penas a los maltratadores y ampliar la protección a las víctimas.

Ahora bien, dicho esto, también es evidente que la Ley contra la Violencia de Género aprobada por el PSOE en 2004 y mantenida por el PP desde entonces constituye un engendro jurídico de naturaleza profundamente injusta e inconstitucional, puesto que vulnera el derecho fundamental de igualdad ante la ley. Un engendro que, además, ha resultado del todo punto inútil para reducir el número de víctimas.

Y lo peor es que, por el camino, ha generado toda una serie de incentivos perversos para presentar denuncias falsas con el fin de sacar rédito, ya sea económico o personal, dejando a su paso todo un reguero de víctimas masculinas invisibles, cuyas libertades básicas y derechos fundamentales están siendo pisoteados de forma absolutamente despreciable y vergonzosa. Las injusticias jamás se combaten con otras injusticias.

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Notas.-

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