Sobreconfianza

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El efecto de superconfianza [wiki]

También llamado de sobreconfianza o confianza excesiva (Overconfidence effect en inglés), es un sesgo cognitivo que se presenta en la toma de decisiones con incertidumbre, y consiste en la sobreestimación de la seguridad con que los sujetos confían en sus propias decisiones.

En la literatura especializada, este efecto ha sido definido de tres formas diferentes: (1) exceso de confianza en el desempeño propio; (2) exceso de confianza en el desempeño propio en relación con el de otros; y (3) falsa precisión al expresar certeza injustificada en las creencias propias.​

Para explicar la superconfianza, el psicólogo Daniel Kahneman introduce un concepto que denomina WYSIATI, siglas en inglés de ‘lo que ves es lo que hay’. Esto consiste en saltar a conclusiones antes de fijarse si la información es suficiente o es de calidad, no considerar variables que no sean evidentes e ignorar las creencias a priori del cálculo Bayesiano.

Este efecto es ampliamente estudiado en el libro pensar rápido, pensar despacio de Kahneman. Uno de los experimentos típicos para evaluar la sobreconfianza consiste en un ejercicio de verdadero y falso en el que se le pregunta a los sujetos por conocimientos generales y luego tienen que declarar la confianza que tienen en la respuesta dada, en porcentaje.​

Lo que se observa la mayoría de veces es la exageración de la seguridad en las propias decisiones. Es decir, el porcentaje de acierto que asignan los sujetos subjetivamente (la confianza que tienen en su respuesta) suele ser mayor que el porcentaje de acierto real. Esto se explica porque la confianza subjetiva en un juicio no refleja la probabilidad de que éste sea correcto, sino la coherencia de la información y la facilidad cognitiva de su procesamiento.

El psicólogo alemán Gerd Gigerenzer hace una crítica a Kahneman, argumentando que la sobreconfianza puede ser una mera ilusión, e introduce un método diferente para medir la confianza excesiva.

Además de preguntar por la seguridad que tenían los individuos tras contestar cada pregunta, al final del ejercicio se les preguntó cuántas preguntas creían que habían acertado, par poder comparar la frecuencia subjetiva con la frecuencia real.

Al relacionar los juicios de confianza con el porcentaje de acierto, se evidenciaba un efecto de sobreconfianza. Pero en la comparación entre frecuencias casi desaparecía el sesgo, sugiriendo que la manera de formular la pregunta alteraba el resultado

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El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

Revista de de opinión en prensa

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Ilustración de Raúl Arias [España, 1969] para el texto

Vidal-Quadras: «Macarena Olona debe volver a la abogacía, disfrutar la vida y dejar pasar el tiempo»

Vicente Gil en ok diario, o11022

Alejo Vidal-Quadras vivió los orígenes de Vox. Ya no está en el partido de Santiago Abascal. Participó en su génesis, pero aquello duró poco. Ahora observa el devenir de la formación y lo ocurrido con Macarena Olona. Desde el “afecto” que le tiene, le aconseja “dejar pasar el tiempo”. «He aconsejado a Macarena Olona -cuenta- que vuelva a la abogacía del estado, que se dedique a su familia y sus amigos, que disfrute de una vida plena y feliz y que deje pasar el tiempo, que, a veces, arregla las cosas».

Para Alejo Vidal-Quadras, “todo esto ha sido un cúmulo de errores y desgracias”. El error lo tiene claro: “Fue enviarla a Andalucía. No debía haber sido candidata. Fue sacarla de su ecosistema natural, donde ella brillaba y se encontraba a gusto, que era el Congreso y la política nacional”. Vidal-Quadras cree que Macarena Olona “no estaba a gusto en Andalucía”. “La campaña -añade- estuvo mal planteada y todo ello le provocó un stress que derivó en sus problemas de tiroides, que, afortunadamente, no han sido lo graves que podrían haber sido”.

Para Alejo Vidal-Quadras, “la entrevista que hizo en ABC no fue un acierto”. Cree que aquella entrevista “puso muchos problemas e introdujo dificultades innecesarias”.

Alejo Vidal-Quadras bromea con la posibilidad de volver a la política activa, que abandonó en 2014 tras ser presidente provisional de Vox apenas tres meses. Vidal-Quadras presidió el PP de Cataluña en su mejor momento. Fue concejal del PP en Barcelona, miembro del parlament, senador y vicepresidente del parlamento europeo. José María Aznar lo sacrificó a petición de Jordi Pujol para llegar a Moncloa en 1996.

Ni ser catedrático de Física Atómica y Nuclear, que suena rimbombante, le sirvió para sobrevivir a las disciplinas de los partidos. Vidal-Quadras bromea con ello: “He tenido una larga experiencia en lo que es la disciplina de un partido y debo confesarte que me apetece absolutamente nada volver a ella”.

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El escalofriante fin último de la ideología de género explicado por una de sus creadoras

La ideología de género, surgida de la ultraizquierda y hoy muy extendida en la sociedad, es una fuente incesante de disparates. Pero ¿cuál es su meta final?

Lo que pocos cuentan: el origen ideológico totalitario del actual feminismo de género
Simone de Beauvoir: la partidaria de la pedofilia que formuló las bases de la ideología de género

La diferencia entre el feminismo de equidad y el feminismo de género

En 2008 ya indiqué aquí la diferencia entre el feminismo de equidad y el feminismo de género. El primero buscaba, desde una perspectiva liberal, la igualdad de derechos y de oportunidades para las mujeres, un propósito muy loable y que ya se ha conseguido en los países occidentales. Sin embargo, el feminismo de género no tiene una perspectiva liberal, sino marxista.

La primera en describir la verdadera naturaleza del feminismo de género fue la feminista Christina Hoff Sommers en su libro “¿Quién robó el feminismo?” (1994), en el que acuñó el término “ideología de género” para referirse a ese feminismo marxista. En 2016, en una entrevista publicada por El Mundo, lo definió así:

“Es una escuela de feminismo de línea dura que ve a las mujeres, incluso en Occidente, como cautivas de un sistema de injusticia y de opresión. Según esta teoría, cada logro humano en realidad lleva el sello del patriarcado: literatura, filosofía, ciencia, música o lenguaje. No es suficiente con cambiar leyes o tradiciones. El sistema entero tiene que ser desmantelado. El feminismo de género salió de la política radical de los 60 y estuvo marcado por la filosofía marxista y la de Marcuse, Frantz Fanon y Michel Foucault”.

Lo que escribió una de las fundadoras del feminismo de género

En mi artículo sobre el origen totalitario del feminismo de género expuse algunos de los escritos publicados en 1970 por una de sus creadoras y autoras más influyentes: la comunista canadiense Shulamith Firestone. Vimos entonces como esta fanática radical proponía abiertamente destruir “la familia biológica”, inspirada en el pensamiento de Karl Marx.

Creía que el comunismo fracasó por no haber destruido la familia

No obstante, en su libro “La dialéctica del sexo” (1970) Firestone no se detiene ahí. Para ella, la destrucción de la familia se enmarca en algo aún mayor. En la edición española del libro, publicada por Editorial Kairós en 1976, se puede leer lo siguiente en la página 265:

“El fracaso de la Revolución Rusa puede atribuirse directamente al fracaso de sus intentos de eliminación de la familia y de la represión sexual. Como ya hemos visto, este fracaso fue causado a su vez por las limitaciones de un análisis revolucionario cuajado de prejuicios masculinos y basado tan sólo en las clases económicas, sin tener plenamente en cuenta a la familia, ni siquiera en sus funciones como unidad económica. 

De ahí que todas las revoluciones socialistas habidas hasta la fecha han sido o serán fracasos absolutos por distintas razones. Toda liberación inicial emprendida bajo el socialismo que conocemos, deberá revertir siempre en la opresión, debido a que la estructura familiar es la fuente de la opresión psicológica, económica y política”.

Es decir, que los motivos por los que Firestone pretendía destruir la familia no sólo tenían una supuesta relación con un propósito de liberar a las mujeres: lo que pretendía en realidad era el triunfo del comunismo destruyendo la familia, que es el más sólido dique social frente a los experimentos totalitarios. Para ella, el comunismo había fracasado en Rusia no porque hubiese sido muy totalitario, sino porque había dado marcha atrás en sus planes más totalitarios.

Proponía abolir la infancia y normalizar el incesto y la pedofilia

En la página 298 del libro, Firestone propone la abolición del “concepto de infancia”, desligándolo de toda relación con sus padres biológicos, y señalaba que “aunque los niños serán más escasos en número, no se verán monopolizados, sino que se repartirán libremente por toda la sociedad en beneficio de todos”.

Lo que nos topamos en la página 299 es la consecuencia que Firestone saca de esa sociedad totalitaria: la normalización de la pedofilia y el incesto: “si el niño escogiera la relación sexual con los adultos, aun en el caso de que escogiera a su propia madre genética, no existirían razones a priori para que ésta rechazara sus insinuaciones sexuales, puesto que el tabú del incesto habría perdido su función”.

En la página 300 repite sin rodeos su propósito de normalizar la pedofilia (algo que también defendió otra de las ideólogas del feminismo de género, Simone de Beauvoir): “Las relaciones con los niños incluirían la cantidad de sexualidad genital de que el niño fuera capaz -probablemente bastante más de lo que creemos en la actualidad-, pero al no ser ya el aspecto genital del sexo el foco central de la relación, la falta de orgasmo no supondría un problema grave. Los tabús sexuales adulto/niño y homosexuales desaparecerían”.

Una ideología que ha acabado asumiendo incluso la derecha acomplejada

Después de leer esas aberraciones, escritas por una mujer que sufrió esquizofrenia durante décadas, es escalofriante darse cuenta de la enorme influencia que ha alcanzado la ideología de género formulada por Firestone en nuestra sociedad, hasta el punto de que ya no sólo es un conjunto de majaderías defendidas desde la extrema izquierda, sino también por el resto del mapa político. Incluso la derecha más acomplejada ha acabado asumiendo sin rechistar esos disparates, arremetiendo con dureza contra los que aún nos oponemos a ellos.

Ya no pueden decir que un grupo de “ultraderechistas” exagerados intentan vincular a la ideología de género con la promoción de la pedofilia y de una sociedad totalitaria, pues una de las propias fundadoras de esa ideología lo exponía sin tapujos. La pregunta que debemos hacernos ahora es: ¿sabiendo esto están dispuestos a seguir siendo cómplices de esa ideología creada para empujarnos a una sociedad totalitaria, comunista y pedófila?

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Zelenski pide el ingreso «acelerado» de Ucrania en la OTAN

ok diario, 300922

El presidente de UcraniaVolodimir Zelenski, ha solicitado formalmente la entrada del país en la OTAN y ha pedido que sea un procedimiento «acelerado», asumiendo que ya «de facto» forma parte de una Alianza que teóricamente está obligada a responder como bloque a cualquier agresión a un Estado miembro.

Zelenski ha descrito este paso como «decisivo para la seguridad de toda la comunidad de naciones libres». «Rusia no se habría detenido en nuestros fronteras si no la hubiésemos detenido nosotros», ha dicho, reiterando un argumento desde febrero para reclamar la ayuda internacional.

En su opinión, Ucrania ya ha demostrado que es plenamente compatible con los estándares que establece la OTAN para su ampliación, después de meses de colaboración mutua. El mandatario ucraniano ha realizado el anuncio poco después de que su homólogo ruso, Vladimir Putin, firmase los tratados de anexión de cuatro regiones ocupadas militarmente en el este de Ucrania.

Con esta anexión, ha dicho Zelenski, Rusia «intenta robar algo que no le pertenece» y «quiere reescribir la historia y redubijar las fronteras con asesinatos, torturas, chantajes y mentiras».

Zelenski, que ha reunido este viernes a la cúpula de seguridad y Defensa, ha reiterado el compromiso de las Fuerzas Armadas para recuperar los territorios ocupados y, aunque no descarta el diálogo con Rusia, lo ve «imposible con este presidente», en alusión a Putin. Zelenski ha erigido a Ucrania como baluarte de «los valores de la comunidad euroatlántica» y ha señalado que, si Ucrania ya ha logrado «de facto» ser un aliado de la OTAN, es momento de que esta colaboración se haga efectiva «de iure», es decir, como un Estado miembro de pleno derecho de la Alianza.

«Sabemos que es posible. Hemos visto cómo Finlandia y Suecia comienzan su adhesión este año sin un plan de acción», ha dicho Zelenski, que cree que es «lo justo» para Ucrania. Asume que no será fácil, en la medida en que la adhesión «requiere del consenso de todos los miembros de la Alianza», pero entretanto ha planteado aplicar una serie de garantías de seguridad tanto para Ucrania como para el conjunto de Europa frente a las amenazas rusas.

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Obvio

Obvio

«Una izquierda sin ideas, sin proyecto, cargada de estupidez ‘cultural’, es una invitación para que mucha gente vuelva la mirada a la extrema derecha»

Félix de Azúa en the Objetive, 011022

esde hace unos días se puede leer una verdadera estupefacción mediática a partir de los resultados electorales de Italia, a los que se pueden añadir los de Suecia. Mucha gente se pregunta cómo ha sido posible un desplazamiento tan repentino y contundente. Pero sólo hay una respuesta: por la incompetencia de la izquierda. El elevadísimo número de abstenciones en Italia lo corrobora. Millones de personas no tienen a quién votar. La derecha se asilvestra, la izquierda se idiotiza. Esta fue la razón por la que un partido como Ciudadanos era indispensable, pero lo tiene difícil para funcionar entre mediterráneos y latinos.

Las izquierdas europeas han elegido una deriva suicida. A falta de verdaderos conocimientos políticos y económicos han centrado su propaganda en cuestiones que llaman «culturales», pero que son tan sólo demagógicas y comerciales. Algo así ha sucedido también en EEUU, pero allí ese movimiento lo comandó un personaje que no podía durar en el poder, Trump era el peor enemigo de sí mismo. Muchos suponemos que el siguiente caso de terremoto electoral puede ser España, a menos de que la derecha sea suficientemente sabia como para evitar un trasvase masivo hacia la ultraderecha.

La izquierda, como en Italia, ha hartado a todo el mundo por su narcisismo, su cursilería y sus tendencias totalitarias. Son muchos tres años de mentiras, agresiones, calumnias, falsedades, majaderías e incompetencias. El último capítulo, el de las bajadas y subidas de impuestos, ha sido suficientemente claro. El PP y los liberales han bajado los impuestos para compensar la desastrosa ruina de las clases medias, las altas y las bajas. Frente a ellos, los socialistas sólo proponen seguir subiendo los impuestos. Ellos dicen que se los suben a los ricos, pero es evidente que los muy ricos tienen mecanismos para evitar el pago y los semi ricos no aportarán lo suficiente como para compensar el miedo de los capitales a la inseguridad española.

os sanchistas dicen que la derecha sólo ayuda a los privilegiados y que ellos quieren cobrar el dinero de los contribuyentes para construir un estado del bienestar. Todos sabemos que eso es falso. En los años que llevan en el poder no han logrado mejorar absolutamente nada, ni la sanidad, ni la educación, ni los transportes (aún se oyen las carcajadas por el tren de Extremadura), ni la cultura, en fin, nada decente. En algunos casos, como el de la educación, han conseguido hundirla de un modo casi irrecuperable. Y a todo ello hay que añadir las obsesiones sexuales de Podemos.

Quizás no han comprendido todavía que, tanto en Francia, como en Italia, como en Suecia, a la extrema derecha la votan los trabajadores, esa «gente» a la que dicen proteger. Por desgracia los sanchistas no quieren cobrar los impuestos para mejorar la vida de la gente, según dicen, sino para mejorar la vida de su clientela, de sus amigos, de sus familias y de ellos mismos. El cinismo con el que reparten el dinero europeo entre comunidades afines y no afines es escandaloso. Y además protegen a los defraudadores que dilapidaron 600 millones de euros en Andalucía.

Una izquierda sin ideas, sin proyecto, cargada de estupidez cultural y sólo interesada en repartir millones entre sus socios, familiares y amigos es una invitación para que mucha gente, mucho pueblo, muchos trabajadores, vayan volviendo la mirada hacia la extrema derecha. Si a eso le añadimos que el sanchismo está destruyendo, no sólo el Estado, sino también la nación gracias al río de oro que está regalando a los separatistas, entonces la sentencia está a punto de caer.

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. Sergio Brabezo, Diputado del PP en la Asamblea de Madrid, sobre la fiscalidad y otros gastos. 021022.

 

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Musica de Diana Lobos

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«Sirens»[2013], es el segundo sencillo de álbum Lightning Bolt de la banda estadounidense de rock alternativo Pearl Jam. El sencillo fue lanzado el 18 de septiembre de 2013 por la red de descarga digital iTunes Store, y el vídeo de la canción fue estrenada el 23 de septiembre del mismo año, a través de Youtube, y fue dirigido por director y fotógrafo Danny Clinch. .Vía Diana Lobos, 011022.

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Humor

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Garantías centimétricas

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El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

Revista de de opinión en prensa

•••El ministro Félix Bolaños, con el comisario de Justicia de la Comisión Europea, Didier Reynders.
El ministro Félix Bolaños, con el comisario de Justicia de la Comisión Europea, Didier Reynders.POOL / MONCLOA

El sanchismo ante la UE

El Gobierno parece convencido de que la Constitución tiene un solo artículo

Santiago  González en El Mundo, 011022

La foto del saludo entre el comisario de Justicia de la Unión Europea, Didier Reynders, y Félix Bolaños, tenía algo de alucinada. En parte por la expresión de Reynders, pero sobre todo por la de Bolaños, que cada vez tiene el hombre un aire más desasistido, un aspecto de triste Calimero.

Lo de este ministro tiene que ser un misterio doloroso para sus ancianos padres. Dele usted carrera a un hijo, anímele para opositar a la única plaza de letrado en el Banco de España, para que al final le salga esto. Sánchez le tiene en mucha estima y con eso está dicho casi todo. «Era y seguirá siendo uno de mis principales colaboradores», dijo y en eso acierta. Uno de los 22. Luego tiene otros 785 en el capítulo de la morralla, vale decir asesores.

Reynders había llegado a Madrid a poner orden, quizá con la idea de sentar juntos a Bolaños y a Esteban Pons, desbloquear la renovación del CGPJ y el TC y cambiar el modelo vigente desde que el felipismo pervirtió las previsiones constitucionales con la Ley del Poder Judicial.

El propio Constitucional, en sentencia 108/86 del 29 de julio estableció que los criterios partidistas de reparto pueden ser admisibles en otros terrenos, pero no en éste y que «es doctrina constante de este Tribunal que la validez de la Ley ha de ser preservada cuando su texto no impide una interpretación adecuada a la Constitución».

El Gobierno de España parece convencido de que la Constitución tiene un solo artículo, que obliga a la renovación del Consejo y del Constitucional, ignorando por completo que en el resto de la Unión Europea, el órgano de Gobierno de los jueces es elegido por sus pares, quiere decirse los jueces.

Nadie discute la necesidad de renovar unos organismos cuyos magistrados han rebasado largamente la vigencia de sus mandatos y ciertamente el comisario Reynders lo tiene como uno de los dos temas que quiere conseguir. Ahora imaginen la sorpresa que ha tenido que llevarse cuando en la reunión con la lumbrera alternativa que es Bolaños, este le ha hecho entrega de un documento en el que ha recogido la 19 excusas del PP para no renovar el Tribunal Constitucional.

Excusas de mal pagador, debió decir para no traicionar el apego de nuestra clase política a las frases hechas. Luego, el ministro ha hecho un resumen de lo que él ha entendido de la posición del comisario europeo: el comisario Reynders le ha recalcado la «urgencia y prioridad absoluta para que renovemos el CGPJ conforme a la ley vigente». En postura coincidente, la ministra de Justicia, ha arrimado un poco más las palabras del comisario a las posiciones del Gobierno:

«Reynders ha comprendido perfectamente que la responsabilidad es del PP». Sutileza, tienes nombre de ministra sanchista. Reynders se ha mantenido en sus trece «Renovar es la prioridad, pero inmediatamente después hay que comenzar con la reforma. Lo mejor sería que la Presidencia española de la Unión comenzase con una reforma del sistema del CGPJ».

Aunque los socialistas hayan dicho que «nunca cambiaremos», Sánchez tiene un plazo no muy grande para pensárselo. Y cambiará si se lo piden .Y en el mismo viaje se deshará de Bolaños y de Llop.

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Las tres lecciones del 1-O
Ilustración de Raúl Arias [España, 1969] para el texto

Las tres lecciones del 1-O

NO ES FÁCIL transmitir lo que sentíamos muchos en Cataluña el 1 de octubre de 2017. Llevábamos entonces veinticinco días de abierta rebelión de la Generalitat. El autor advierte de que, cinco años después del referéndum ilegal, quienes intentaron derogar la Constitución en Cataluña continúan disponiendo de los mismos medios que tenían para repetir su acción

Rafael Arenas García en El Mundo, 011022

Advierto de que no empleo la palabra rebelión en el sentido que tiene en derecho penal, sino como la acción de rebelarse, en la primera acepción que tiene este término en el María Moliner: «Negarse una persona a obedecer a quien tiene autoridad sobre ella». Hacía semanas que la Generalitat mantenía que, pese a la prohibición del Tribunal Constitucional, el 1 de octubre habría urnas, papeletas y votación; en definitiva, un referéndum de autodeterminación de cuyo resultado dependería el futuro de Cataluña y del conjunto de España.

Y lo hubo. Se podrá decir que no disponía ni de censo ni de garantías, pero a los catalanes que ese día vimos abiertos los centros de votación en institutos o en ambulatorios, las colas a sus puertas y a la pareja de los Mossos d’Esquadra vigilando para que no hubiera incidentes nadie nos podrá decir que la Generalitat no había consumado la revuelta anunciada y había conseguido realizar una consulta contraria a la Constitución y prohibida por los tribunales.

Habían ganado. Los nacionalistas mostraban que quienes de verdad mandaban en Cataluña eran ellos.

En el fondo no se trataba de otra cosa. Lo que se pretendía era escenificar que el gobierno de España no tenía el control efectivo sobre el territorio y la población y que, por tanto, el que se produjera la secesión dependía solo de la voluntad de quienes estaban al frente de la Generalitat.

Es difícil trasladar la desolación al constatar que el poder público que controla centros educativos y sanitarios (donde se celebraba el referéndum), policía (que vigilaba que se desarrollara con normalidad) y medios públicos de comunicación (que hacían de correa de transmisión de la propaganda nacionalista) había decidido actuar al margen de la ley y llevar adelante un propósito que tenía como finalidad levantar una frontera entre nosotros y nuestros conciudadanos más allá de los límites de la Comunidad Autónoma.

Como todos sabemos, al final la secesión no se llegó a producir; pero estuvo mucho más cerca de lo que muchos aparentan creer. Hace poco sabíamos que un eurodiputado y dos diplomáticos españoles evitaron en el último momento que la Comisión Europea se ofreciera como mediadora en Cataluña tras los incidentes del 1 de octubre. Quien era entonces ministro de Asuntos Exteriores también ha explicado en público que, en los días que siguieron al referéndum, España tuvo que jugar sus bazas diplomáticas para evitar que otros países reconocieran la secesión.

Los hechos que se desarrollaron entre el 6 de septiembre y el 27 de octubre de 2017 son o la más grave crisis de la democracia española o la segunda más grave tras el 23-F.

A mí me parece que los hechos de octubre son más graves que el intento de golpe del año 1981; pero incluso sin discutir esto, nadie podrá negar que fue un desafío abierto al orden constitucional, que obligó al Estado a adoptar medidas extraordinarias (envío de miles de policías a Cataluña, aplicación del artículo 155 de la Constitución), que supuso la utilización de los datos personales de los catalanes para la construcción de un censo ilegal, que produjo una enorme inquietud económica e implicó un deterioro significativo de la imagen de España fuera de nuestras fronteras.

Siendo todo lo anterior evidente, ¿cómo es posible que no se haya realizado un análisis riguroso y detallado de las causas que explican que se hubiera producido semejante estropicio? ¿Se ha estudiado qué se hizo mal para llegar a la situación anterior o qué medidas deberíamos adoptar para evitar que se pueda volver a dar en el futuro?

Porque lo primero de lo que tenemos que ser conscientes cinco años después del 1-O, es que quienes intentaron derogar la Constitución en Cataluña y proclamaron la independencia, continúan disponiendo de los mismos medios que tenían para repetir su acción; esto es, igual que entonces, el mantenimiento del ordenamiento constitucional español descansa en la esperanza de que quienes controlan la Generalitat no hagan lo que dicen que van a hacer y renuncien a utilizar el poder que les confiere la Constitución para derogarla.

Podrían mañana comenzar a dar los pasos que se iniciaron en julio de 2017, cuando se presentó el proyecto de ley del referéndum de autodeterminación, y no habría más remedio que seguir el mismo esquema de actuación que se utilizó hace cinco años si se quisiera evitar la secesión.

Esta es una situación que debería intranquilizarnos; y por eso sería necesario hacer una reflexión sobre cuáles fueron las circunstancias que explican que en 2017 hubiéramos estado tan cerca del desastre. A continuación, apuntaré algunas ideas en relación a esto.

En primer lugar, la situación llegó al punto en que lo hizo porque la Generalitat disponía de medios suficientes para desafiar al Estado. Con independencia de que en caso de secesión se careciese de estructuras de Estado suficientemente engrasadas, lo cierto es que había medios bastantes para aparentar un control efectivo del territorio y de la población, que es lo que importa desde una perspectiva internacional para poder defender que se ha dado la secesión.

La imagen del referéndum del 1-O celebrándose pese a la prohibición del Tribunal Constitucional en institutos y otros edificios públicos, acompañada de la pasividad de los Mossos quienes, como explicaba, realizaban ese día las mismas funciones que en cualquier jornada electoral era letal para la pretensión de que España aún tenía el control efectivo e indisputado del territorio. Y hubiera sido peor aún si la policía nacional y la guardia civil no hubieran cerrado algunos centros de votación.

En segundo término, hubo una inexplicable tolerancia hacia las actuaciones contra derecho de la Generalitat. Una tolerancia que se remonta, por lo menos, a 2013, pero que fue especialmente grave en septiembre de 2017. El retraso en la aplicación del artículo 155 permitió a la Generalitat acumular medios para que su desafío fuera más creíble.

Finalmente, el relato nacionalista es el que se ha impuesto en el exterior; un relato en el que se pretende que hace cinco años el pueblo se levantó contra el poder público, cuando lo que sucedió es que un poder público (la Generalitat y las administraciones locales) decidieron utilizar los medios de los que le había dotado la Constitución para actuar al margen de ésta, derogarla e imponer un régimen contrario a derecho a todos los ciudadanos de Cataluña, tanto a los que lo veían con simpatía como a los que se oponían al mismo.

DE LO ANTERIOR creo que deberían extraerse varias lecciones. La primera es que hay que adoptar las medidas necesarias para que el Estado tenga suficiente presencia en todo el territorio como para asegurar el respeto en el mismo de la Constitución y el resto del ordenamiento jurídico. La segunda, que las actuaciones de los poderes públicos abiertamente contrarias a la Constitución han de ser contestadas de inmediato, sin permitir que se mantenga una actitud de abierta rebeldía al orden constitucional.

La tercera, que hay que realizar una labor ingente de explicación de la realidad española en general y catalana en particular. Esta labor de explicación no ha de escatimar esfuerzos en mostrar que las actuaciones contrarias a derecho y que pretenden liberar al poder público de su obligado sometimiento a la ley no pueden gozar ni de simpatía ni de complicidad.

Todo lo anterior, sin embargo, precisa un requisito previo: el convencimiento de que lo que hicieron las autoridades públicas nacionalistas en 2017 fue ilegítimo y una vulneración grave de principios democráticos y derechos fundamentales que debería concitar un profundo rechazo. Si no adoptamos medidas como las aquí propuestas o equivalentes la duda no es si nos volveremos a enfrentar a otro 1-O, sino cuándo será el próximo y cierto desafío a nuestra integridad territorial y constitucional.

Rafael Arenas García es catedrático de Derecho Internacional privado en la Universitat Autònoma de Barcelona 

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Elvira Roca Barea (Málaga, 1966):Yo votaría a favor de que Cataluña se fuera.

Jorge Bustos en El Mundo, 011022

«España es un ratón que arrastra la piel de un elefante». Una nación excepcional por el empeño inducido en su propia excepcionalidad. Va por 39 ediciones de Imperiofobia, mucho más que un ensayo contra la leyenda negra: un nuevo paradigma historiográfico. Su éxito, con más de 150.000 ejemplares vendidos y una nueva edición ampliada, es imposible de perdonar en España.

P. Los imperios engendran por igual odios y adhesiones, igual que los éxitos editoriales. ¿Cómo lleva usted todo lo que ha generado Imperiofobia?

R. El ataque de cuernos que les ha dado a unos cuantos catedráticos es un fenómeno muy comprensible. El mundo académico está acostumbrado a unos cuantos machos alfa que gobiernan los territorios que consideran de su exclusiva competencia, y en el momento en que aparece un verso suelto, una maestra de pueblo sin permiso de nadie, reaccionan como lo que son: unos carcas y unos acomplejados.

Todo el mundo sabe el enorme poder que tienen en su cortijo, y se han sentido muy ofendidos por una outsider que incursiona en su territorio sin pagar peajes. Eso te da muchísima libertad, pero también supone estar expuesto. Yo estoy dispuesta a pagar cualquier precio por la libertad.

P. ¿Cómo cerramos el año Elcano? Parece que Portugal lo ha aprovechado mejor que nosotros…

R. Mi balance es muy penoso. Elcano no existe. Conocemos su nombre porque el señor que construyó el buque escuela, que era vasco, se empeñó en ponerle ese nombre. Y tuvo un rifirrafe con Franco, que lo quería llamar Minerva. He estado medio año dando clases en Luxemburgo, con alumnos alemanes y franceses, y creen que la vuelta al mundo la dio Magallanes.

Vivimos desde antes del franquismo dominados por el espíritu de la autarquía. La historia solo tiene interés si le puedes aplicar alguna lectura localista: si se celebra algo en Andalucía es porque algunos tripulantes eran andaluces, o en Canarias si había cuatro canarios, y así. A nadie se le ocurrió que era una oportunidad para dar visibilidad a España, y a Elcano. La historia del mundo no se entiende sin este señor. Sin que a ese tío se le pusiera en las narices volver por un camino por el que nadie había ido. Y por eso se da la vuelta al mundo.

P. ¿Estamos en el peor momento del tribalismo hispanoamericano? Chile parece que se resiste…

R. La situación es catastrófica. Hay que tener claro que nada de lo que pasa en Hispanoamérica deja de pasar en España, y viceversa. Pero las clases dirigentes, en su ceguera, miran solo más allá del Pirineo.

Los problemas de incapacidad del Estado para organizar el territorio de una manera eficaz, con seguridad jurídica y estabilidad política, los tenemos en España como los tienen en México, Colombia o Chile. Y si no creamos un marco conceptual que nos permita comprender el problema, jamás seremos capaces de solucionarlo.

P. O sea que los problemas de identidad de España son vasos comunicantes con Hispanoamérica, y nacen de una falta de autocomprensión histórica.

R. Totalmente. ¿Es tan difícil de ver que el mundo panhispánico comparte una serie de problemas a un lado y otro del océano? De un Estado que no se cierra nace el retorno a la feudalización, llámese narcotráfico, guerrilla, terrorismo o nacionalismo. No son más que manifestaciones de un espíritu feudal que solo triunfa ante la incapacidad del Estado de hacerse presente en todo el territorio.

La pregunta es: ¿por qué una unidad política gigantesca, que se mantuvo unida tres siglos con dos océanos de por medio, una vez que se fragmenta genera esta espiral de balcanización incontrolable y que se mantiene viva dos siglos después de haberse iniciado? Por cierto, casi todo el pensamiento panhispánico ha sido de izquierdas.

P. Afirma que los Borbones hicieron un flaco favor a la defensa contra la leyenda negra.

R. Hubo una guerra mundial para determinar qué dinastía reinaría en el mayor imperio de Occidente. Y viene a reinar no cualquier dinastía, sino la mayor enemiga de los Habsburgo. Todas las guerras de Luis XIV y reinó 73 años las promovió contra los Habsburgo. Evidentemente, si se quiere afianzar en Madrid, la nueva dinastía no tiene más remedio que demonizar el periodo anterior.

Nadie había reparado en el silencio historiográfico del siglo XVIII: no hubo un solo historiador en España que se ocupase del periodo Habsburgo. Esa damnatio memoriae explica el nacimiento del hispanismo en Francia y en Inglaterra. Su enorme influencia en la versión de la historia de España que se estudia en los libros de textos posteriores, que empiezan a hacerse en Francia.

P. Algunos intelectuales han querido convertir Imperiofobia en el germen ideológico de Vox. ¿Qué responde a quienes la encuadran en la escuela del nacionalismo español y la nostalgia franquista?

R. Eso sale de los mismo cuatro sujetos que hemos mencionado antes. Me da lo mismo. Yo he sido antinacionalista siempre, porque creo que el nacionalismo, el alimento de la horda, atora el cerebro. Esos comedores de ideología no se dan cuenta de que son ellos los que han absorbido hasta el tuétano la historiografía franquista, autárquica, que se basa en la idea de la España eterna.

A diferencia de ellos yo creo que el imperio es un ciclo absolutamente cerrado hace dos siglos. Como nación contemporánea España nace en el XIX. Para creer en esa idea hegeliana de que España es la misma desde Pelayo, solo que se expande o se contrae, hay que ser tonto de remate. Esa es también la idea de López Obrador (AMLO).

Yo creo en el tiempo. No creo que la historia del imperio español sea la historia de España, sino del mundo. ¿Puede ser la misma España la de Nebrija, la de Luis de Camoens y la del cura mexicano Hidalgo? Porque los tres hablan de España como propia en sus obras. El error es enseñar en los libros de texto que España es la misma de entonces y enseñar al mismo tiempo los tópicos del excepcionalismo. Eso pasa por mirarlo todo con las anteojeras ideológicas y clericales.

P. Su libro es crítico con el papel de la Iglesia católica en la leyenda negra.

R. La leyenda negra se alimenta desde dentro por el cambio dinástico y el desarrollo del afrancesamiento, y también por la corriente eclesiástica de Bartolomé de Las Casas. De la que es heredera la derecha pero también la izquierda. Yo estoy en el librepensamiento.

Creo que un Estado tiene que organizarse de la manera más racional posible, pero llevamos dos siglos alimentando una visión ideológica de la historia sobre los pilares del trono y el altar.

P. Hay una derecha nacionalpopulista que alimenta un esencialismo que usted censura. Es estúpido reivindicarse hoy como herederos de Pelayo y Hernán Cortés.

R. Totalmente. Es una visión esencialista de la Historia que yo no comparto y que siguen sembrando las grandes instituciones de la Iglesia, que son las que en clave panhispánica siguen educando a nuestras clases dirigentes junto con las instituciones extranjeras, empezando por las universidades americanas.

Pero yo distingo entre catolicismo e Iglesia católica. La institución ha competido siempre con el poder político hasta el siglo XIX: su influencia ha sido gigantesca y aún lo es. El día que se les ocurra formar buenas élites políticas, y no solo buenos ingenieros o empresarios, otro gallo cantará. Pero hasta ahora no les ha interesado porque con un Estado debilitado la Iglesia tiene mucho que decir: asistencia, educación, hospitales, etcétera. La Iglesia francesa, en cambio, fue domesticada por Luis XIV y sí cooperó al afianzamiento de su Estado.

P. Las Casas no fue una excepción.

R. Claro que no. ¿Quién lo convirtió en un apóstol? Y uno tan demagógico y desquiciado. La Iglesia tiene una responsabilidad enorme en la balcanización del mundo panhispánico. Y en España desde el XIX ha habido procesos de balcanización del carlismo al nacionalismo actual vasco o catalán cuya hoguera ha alimentado sistemáticamente la Iglesia. En Hispanoamérica lo hacen con los movimientos indigenistas, pero es lo mismo.

P. Frente a los que defienden que a los conquistadores les movía básicamente la codicia del oro o el fanatismo de la evangelización, usted defiende que fue el comercio.

R. Todo el tiempo es el comercio el móvil de las exploraciones. Colón busca abrir una ruta comercial. Como Magallanes y Elcano. Como Urdaneta. El imperio turco ejercía de tapón para los europeos, controlando las rutas terrestres y marítimas. ¿Cómo saltar ese obstáculo? Los portugueses abren la vía por África. Aragón se lanza al Mediterráneo oriental.

Pero Castilla no tiene nada. Así que tira por donde no iba nadie, porque parecía un disparate. Y desde 1492 la apuesta constante es encontrar un camino a Oriente por Occidente: expediciones frustradas, naufragios, desastre, ruinas, errores. Y por fin en 1565 Urdaneta consigue establecer la vía comercial con Asia y hacerla rentable. Otra cosa es que todos los imperios necesitan una superestructura ideológica para justificarse, y el cristianismo fue la española.

P. ¿Cuál es su juicio de la España del 78 tras estos 40 años?

R. Nos ha dado un periodo muy largo de estabilidad y prosperidad. Pero esa Constitución traía un problema: el asunto territorial. Y solo se puede solucionar permitiendo un referéndum sobre los territorios que quieran la secesión. Un país no puede vivir con un cáncer así en su interior: todas las energías se consumen en un hacer para deshacer.

Si la Constitución no lo permite habrá que hacer una de tipo helvético que permita a los territorios abandonar la unión en el momento en que lo deseen. Es la única manera de conjurar los demonios de las sucesivas rebeliones cantonales que debilitan a todos. Primero generan una asimetría como la que inauguró Cánovas un señor de derechas de Málaga con el fuero vasco; a partir de ahí se crea un sistema viciado que consiste en comprar estabilidad con privilegios a costa de otras regiones, originando enconos perpetuos.

Todas las energías se van al interior, alimentando esa autarquía de patio localista que impide sacar la cabeza al mundo. Esto en algún momento hay que cortarlo. Yo no creo que España sea sagrada ni eterna, y puesto que las urnas son la única forma de legitimidad que reconocemos, hay que hacer un referéndum constitucional y organizado, no la patochada del 1-O.

Sobre la soberanía nacional tenemos derecho a decidir todos, y a lo mejor un territorio al final no se quiere ir pero los demás sí queremos que se vaya. Yo votaría a favor de que Cataluña se fuera. Ha hecho mucho daño y estaríamos muchísimo mejor sin estos territorios que se han enriquecido por la vía del chantaje descarado.

P. Pero España perdería mucho también.

R. Ya nos organizaríamos. Si logramos amputar el problema y echamos a andar, España tiene un montón de posibilidades internas. No tengo ninguna duda de que nos iba a ir muchísimo mejor. ¿Cuántas regiones se empobrecieron hasta la extenuación para hacer ricos a esos territorios llamados históricos, y han levantado cabeza con un esfuerzo colosal?

Andalucía antes del carlismo era la región más rica de España, y sufrió un proceso de ruina planificada los altos hornos de Málaga, por ejemplo a base de intervencionismo gubernamental para que el norte fuera rentable.

P. Se oye a menudo entre nuestras clases cultas que ojalá Napoleón hubiera ganado la Guerra de la Independencia para paliar así el atraso español.

R. Eso implica desear la derrota de los ingleses, y estos jamás se habrían rendido ante los franceses. En cuanto al atraso, España en el XIX tiene parecida inestabilidad política que Francia o Italia. Y en cuanto a economía habría que mirar los datos, porque en España por ejemplo son muy raras las rebeliones por hambre, mientras que la historia de Francia o Inglaterra está jalonada de hambrunas.

¿Cómo medimos la riqueza? Lo que es innegable es la falta de influencia internacional de España en el XIX. Pero lo que me fascina del personal afrancesado aquí es que luego pretenden seguir siendo cantonalistas. No, mire: si usted va de afrancesado, entonces debe ser jacobino y centralista.

P. Es habitual también culpar al imperio español del caos político en América del Sur frente a la democracia de EEUU…

R. No hay manera de enterrar el imperio. Unos por nacionalistas, tipo Franco o tipo Vox también, viven en la ensoñación imperial y en el uso de la primera persona del plural: «Nosotros hicimos…». Y luego están los dirigentes locales tipo AMLO, que han vivido con índices de riqueza sauditas, y que han sido incapaces de resolver los problemas de sus países.

Es muy cómodo culpar al pasado. Pero no se puede seguir matando al padre dos siglos después. Enterremos el imperio de una vez para poder estudiarlo con calma.

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R. La cancelación es un redentorismo evangélico llevado al paroxismo, producto de la ignorancia y de la opulencia. O sea, de niños mimados que no reconocen gratitud. Hace cinco minutos en términos históricos no había neveras. Carecen de imaginación para representarse la vida de sus mayores, para los que solo tienen reproches. Ignorantes.

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Cinco años después del 1-O: deslealtad y declive
Ilustración de Gabriel Sanz [España, 1974] para el texto

 

Cinco años después, deslealtad y declive

El deterioro de la centralidad después de la moción de censura es la consecuencia viva más perniciosa del 1-O; en ese instante se quebró la confianza en los consensos constitucionales

Joaquín Manso en El Mundo, 02022

«Insisten en la idea que en 2017 les llevó a protagonizar la respuesta más represiva frente a la voluntad persistente de la ciudadanía catalana de poder decidir su propio futuro, con la que sembraron las razones que nos llevaron a ganar la moción de censura contra Mariano Rajoy».

El presidente de Cataluña, Pere Aragonès, se dirigió así este martes en el Parlament al diputado del PP Alejandro Fernández. Situaba con claridad la motivación que condujo al PSOE al poder en 2018 y el preciso instante en el que la onda sísmica del 1-O provocó la herida profunda que recorre la vida pública española.

Es verdad que había precedentes de la convergencia entre el Partido Socialista y los nacionalismos en el rechazo identitario a todo lo que representa el centro derecha, y del tensionamiento de los consensos sobre la idea de España.

Pero no fue hasta ese momento de 2018 cuando se produjo la quiebra definitiva de la confianza entre las fuerzas vertebradoras del Estado, que habían acertado en la respuesta conjunta el 155 que hizo fracasar el desafío existencial que representó la subversión más grave del orden constitucional en un parlamento europeo desde la Segunda Guerra Mundial. Pedro Sánchez aceptó los votos de quienes protagonizaron ese comportamiento antidemocrático inaceptable y después los legitimó políticamente.

Nada ha vuelto a ser igual y nada volverá a serlo. Desde entonces, las bases electorales del centro derecha continúan fragmentadas, el discurso socialista sobrevive contaminado del populismo que cuestiona «el régimen del 78» y la gobernabilidad descansa sobre formaciones tóxicas que erosionan el Estado.

Cinco años después del 1-O, este deterioro de la centralidad es su consecuencia viva más perniciosa. No hay grandes acuerdos ni puede haberlos. La crisis institucional es la más importante de las que padece España, aunque la emoción ciudadana surja de las graves preocupaciones económicas y sociales que también le asuelan.

El desprecio por la legalidad y por el concepto de autoridad es también el punto de partida del declive de Cataluña y de la degradación de su motor principal, que es Barcelona, mientras se acentúa la pujanza de Madrid y emerge Andalucía. «Cataluña necesita una estabilidad política de la que actualmente carece, por las constantes discrepancias entre los dos socios del Govern», se lamentaba este martes Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment, en un reportaje de EL MUNDO.

Por eso el establishment ha respaldado la fenomenal bofetada que Aragonès le propinó esta semana a Junts. Carles Puigdemont, que mantiene desde Waterloo su influencia sobre el decadente esencialismo postconvergente, calculó mal sus fuerzas, torpemente asistido por ese vicario taciturno y desastrado que es Jordi Turull. Si la coalición aguanta, será zombi.

El golpe de mano de Aragonès coloca a ERC en cabeza para hacerse con la hegemonía del nacionalismo y el monopolio del poder. Cuenta con el estímulo de Moncloa y con la seguridad de encontrar una mayoría alternativa en los comunes de Ada Colau y el solícito PSC de Salvador Illa.

Culmina así el tránsito del procés insurreccional que diseñó Artur Mas al que patrocina Oriol Junqueras, «más gradualista, más sutil, más peligroso para la integridad territorial de España», como escribía con acierto nuestro analista de referencia en Cataluña, Iñaki Ellakuría. ERC es una fuerza con 90 años de historia, con un objetivo existencial definido y un ADN de imprevisibilidad y resentimiento.

Durante los últimos cuatro años ha aprovechado la oportunidad que le da Sánchez de desgastar al Estado y desquitarse contra las instituciones que combatieron el 1-O: la Justicia, desairada con los indultos que ni siquiera obtuvieron la contrapartida moral del arrepentimiento, y los servicios secretos, descabezados y desprestigiados tras el affaire Pegasus. Esa estrategia continuará.

Ante los Presupuestos, es previsible que Aragonès exija la contrapartida que necesita para presentar un triunfo antes de la cita crucial de las municipales. Es difícil que el PSOE pueda concedérsela sin pagar un altísimo coste electoral, pero Sánchez sólo tiene un camino. La «desjudicialización» pasaría por una reforma de la sedición que evitaría la cárcel para 44 dirigentes a la espera de juicio. El blindaje del catalán, clave de la postración de los ciudadanos no nacionalistas, está a la espera de hacerse con el control del Constitucional, batalla que pasa por el bloqueado CGPJ.

Y el referéndum a la canadiense, que ya respaldó en su día Miquel Iceta, precisaría de algo con lo que no contará nunca: la fuerza de la opinión pública en el conjunto del país. La pregunta es qué hará el independentismo si en 2023 la derecha accede al Gobierno: Alberto Núñez Feijóo haría bien en tomar nota del entrecomillado que abre esta carta. El nacionalismo catalán no regresará a la lealtad al pacto constitucional. Mientras eso sea así, no se detendrá el declive.

«No fuimos conscientes de la fortaleza del Estado», decía Gabriel Rufián en su entrevista con este diario. La conciencia moral de los ciudadanos que encarnan las instituciones que son la garantía del Estado de Derecho, con el Rey al frente, será un dique.

Mañana se cumplen cinco años, también, del memorable discurso en el que la Corona renovó el vínculo de conexión con su pueblo a través de la figura de Felipe VI. El separatismo lo ha convertido en objetivo irrenunciable. A él, y a la Princesa Leonor, símbolo de la continuidad de la nación. Confíen siempre: la Constitución prevalecerá.

 

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Teoría práctica del caos
Ilustración de Santiago Sequeiros [Argentina, 1971]

 

Teoría práctica del caos

El coronel no mandó a su policía a que sembrara la violencia, la destrucción y el odio. La mandó a que sembrara el caos. Y fue suficiente. Liquidó el referéndum y explicó a los revolucionarios de tresillo, mediante unos porrazos, lo que podría costarles una revolución.

Arcadi Espada en El Mundo, 02022

(1 de octubre)

He vuelto a oír lo que el coronel dijo en el juicio. En los dos juicios, para ser exactos: en el general del Proceso y en el que acabó absolviendo a Trapero. He averiguado algunas otras cosas que no dijo. Pasa el tiempo y todo lo que va sabiéndose del Estado en aquellos días se empequeñece, salvo su figura. Al coronel lo nombró el fiscal general de Cataluña, José María Romero de Tejada, un hecho que suele olvidarse.

El fiscal, que tuvo un importante papel en la desarticulación previa del referéndum, y que murió aquel noviembre de una enfermedad crónica, necesitaba a alguien que coordinara a las policías. El coronel hacía ese tipo de trabajo en la Secretaría de Estado de Seguridad. Y era también uno de los representantes ministeriales en la Junta de Seguridad de Cataluña. El fiscal dedujo que era el hombre idóneo. Y extendió la orden.

El coronel llegó a Barcelona el 20 de septiembre. Fue un buen momento. Miles de manifestantes rodeaban la sede del Departamento de Economía de la Generalidad, en Rambla de Cataluña, en protesta y acoso por un registro policial. Como se alojaba en un hotel próximo pudo comprobar rápidamente la magnitud de la protesta.

No le sorprendió. Llevaba días encima de la situación y recibiendo informaciones de fuentes diversas. Pasó las horas bajo los tilos de la Rambla, sentándose y levantándose de las terrazas de los bares, mezclado con la multitud enfurecida y acompañado de un hombre de confianza. Aún podía hacerlo. Pocos días después cambiaría de hotel con frecuencia.

En uno de ellos, por ejemplo, sorprendió a dos recepcionistas fisgoneando una página de internet que mostraba su cara y diciéndose la una a la otra: «¿¡Tú crees que es este!?». Así que rápidamente mandó a que fueran por su maleta.

El mismo 20 de septiembre atracaron los barcos en el puerto. El Piolín, entre ellos. Hasta entonces la preocupación principal del coronel había sido dónde alojar a seis mil policías en condiciones de habitabilidad y seguridad. De inmediato descartó los hoteles: habría significado una dispersión de las fuerzas y, como se vio luego a escala reducida en algunos hoteles de pueblo, una fuente de conflictos.

No había tiempo tampoco para habilitar como alojamiento algún gran espacio público. De modo que, casi con naturalidad, surgió la idea de los barcos. Atracados en el puerto, permitirían que las fuerzas estuvieran concentradas y seguras. Mandó que le buscaran cruceros, un par o tres de esas ciudades flotantes. Ignoraba que su contratación se hace con años de plazo. Así que lo único que le pudieron conseguir fue tres ferris. Uno de ellos llevaba un puñetero piolín dibujado.

Los ferris eran idóneos para pasar unas horas, incluso algún fin de semana, pero incómodos para estancias largas. Enseguida hubo quejas. Ahora en Occidente se va a la guerra de lejos. Las solucionó de dos maneras: enviando a los quejosos de vuelta, sin represalias y sin problemas y dando una gratificación de 100 euros diarios a los que se quedaran. Por las molestias. De seis mil se marchó una docena. Ese fue todo el drama del Piolín.

El coronel empezó su trabajo de campo pensando lo mismo que el presidente Rajoy. Que el presidente Puigdemont frenaría. El problema es que pronto vio que Puigdemont pensaba lo mismo de Rajoy. Tres días antes del 1 de octubre, en la reunión de la Junta de Seguridad, se encaró por única vez con Puigdemont.

Nada más entrar en materia, el líder nacionalista exhibió el famoso párrafo de la juez Mercedes Armas. El día anterior la juez se había hecho cargo del operativo contra la celebración del referéndum que hasta entonces había llevado el fiscal Romero de Tejada. Y dictó un auto en el que ordenaba impedir el referéndum «sin afectar la normal convivencia ciudadana». Cuando la juez le entregó la instrucción, el coronel le advirtió de los problemas que podía causar la frase. La juez estuvo líquida.

Esa frase es como decir que el agua moja, dijo.

El coronel le sugirió que modificara el auto.

Éste es el auto que me ha llevado más tiempo pensar de toda mi carrera, zanjó la juez.

Y ahí estaba Puigdemont en la Junta, haciendo valer la normal convivencia. El coronel le recordó, algo vivamente, que el auto tenía una parte sustantiva (impedir el referéndum) y otra adjetiva (sin afectar la convivencia). Y remachó:

Pero si no quiere que se altere la convivencia, desconvoque el referéndum, presidente.

El 1 de octubre se levantó de madrugada en su hotel, después de haber logrado dormir algunas horas. Este era el panorama desde el puente. El presidente Rajoy, siempre tan comprensivo y amable, le había dicho que hiciera lo que tuviera que hacer. Más o menos lo mismo que la vicepresidenta Sáenz de Santamaría. Aunque ésta con menor énfasis. La vicepresidenta creía que en realidad no habría nada que hacer.

Días antes el jefe del Cni le aseguró taxativo que no habría urnas y sin urnas no habría referéndum. Las urnas fueron otra de las míticas exageraciones de octubre. Evidentemente, los espías españoles habían fracasado en su búsqueda y en tantos otros asuntos vinculados con el referéndum por la sencilla razón de que llevaban una semana aprox ocupándose del asunto de Cataluña.

Pero los sediciosos tenían urnas para dar y vender, si les hubiesen arrebatado las chinas. Tenían las de cartón del 9-N, aún intactas. Y las de las consultas electorales legales, que tantos ayuntamientos pondrían a su disposición. A diferencia del Cni, el coronel sabía que habría urnas, fuera cuales fueran.

El secretario de Estado, José Antonio Nieto, llevaba unos días en Barcelona. Había sido un apoyo solidario y fiel. Pero en aquella madrugada también tenía poco que decirle. El estricto destinatario de la orden de la juez era el coronel: impida el referéndum.

Así que apoyaremos lo que tú decidas hacer, acabó diciéndole Nieto.

Había un ministro, es verdad. Un ministro del Interior. ¿Cómo se llamaba? ¡Zoido, coño, Zoido! Podía telefonearlo, ciertamente. Pero nunca había hablado con él.

Cerca de las ocho de la mañana, ya en la Delegación del Gobierno, supo que los mozos de escuadra no impedirían el referéndum. Se habían desplegado por melifluas parejas en los colegios electorales, dando un bello aire de institucionalidad a la sedición. De modo que examinó dos posibilidades. La primera, rendirse.

Aceptar lo que se venía diciendo desde tantos lugares, incluso gubernamentales: las imágenes de una Policía impidiendo violentamente el referéndum serían devastadoras para la democracia española. La segunda posibilidad era la furia: acabar con las concentraciones en quince minutos. Las dos posibilidades favorecían absolutamente a los sediciosos. La primera les daría un referéndum de autodeterminación. La segunda les daría muertos. Insospechadamente, la solución estaba en el escrupuloso cumplimiento de la instrucción de la juez Armas. ¡Impedir conviviendo!

Al mediodía habló con la juez. Fue curioso. El día antes ella le había dicho que el domingo no le llamara para nada, que todo lo que podría decirle estaba en el auto. Pero el mayor Trapero había pedido audiencia con la juez para tratar que dictara un auto prohibiendo que la Policía y la Guardia Civil siguieran actuando. T

rapero le decía que al llegar la noche Cataluña podía arder. La juez llamó entonces al coronel. Trapero y él se acusaron descarnadamente de destruir la democracia. La juez escuchaba. La juez no mandó que los mozos intervinieran. La juez no mandó que la Policía dejara de intervenir. Es más viejo que Salomón.

El coronel no mandó a su policía a que sembrara la violencia, la destrucción y el odio. La mandó a que sembrara el caos. Y fue suficiente. Se perdió el ojo de un hombre que había lanzado una valla contra la Policía, y es lo único que se perdió. El caos de aquella mañana liquidó el referéndum y explicó a los revolucionarios de tresillo, mediante unos porrazos, lo que podría costarles una revolución. Y así las calles de Cataluña volvieron a ser de los ciudadanos. El coronel estuvo solo antes. Y estuvo solo después.

Aún sigue solo, sin que la democracia española haya hecho otra cosa que humillarle. La humillación, por cierto, no empieza con Marlaska. Solo hay que recordar lo que dijo el hoy opositor Núñez Feijóo a Jordi Évole en la cadena Sexta cuando le mostró imágenes de la Policía disolviendo una concentración en un colegio: «Les pediría disculpas [¡a los manifestantes!]. Esto podía haberse evitado».

En su cobardía, el líder gallego tenía razón. Habría bastado, aquella mañana de octubre, con que el Estado hubiera sido algo más que un coronel.

(Ganado el 1 de octubre, a las 15:58, 50 lpm, 34,9º)

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La dulce derrota de Sánchez

La dulce derrota de Sánchez

Maite Rico en El Mundo, 02022

CUANDO en noviembre de 2019 Pablo Iglesias se encaramó a Pedro Sánchez para sellar con un abrazo el acuerdo de Gobierno, empezaron las apuestas de cuál de los dos apuñalaría antes al otro. Nos quedamos sin respuesta porque a Iglesias las responsabilidades le agobian y salió por patas de la Moncloa para regresar a la teleprédica, que es lo que le gusta.

Con look juvenil, ahora en pód-cast, tenemos de nuevo al matoncete siniestro que intenta camuflar su dogmatismo con un barniz de humor fallido. Lo último ha sido blanquear a la bella Isa Serra atacando a los jueces que la condenaron por agredir a una agente. Concluía Iglesias:

«Con cinco tías como Isa Serra a caballo, veríamos correr como gallinas a toda la Policía Municipal de Madrid. Isa me traería las cabelleras de todos ellos y Echenique y yo las quemaríamos en una hoguera con Arnaldo Otegi en Arralde». Los amigos de Otegi también cazaban policías, pero de verdad: ellos eran más de bombas lapa y tiros por la espalda, pero oye, qué bueno el chiste, ja ja ja.

Por otro lado, ¿por qué tiene Isa Serra que llevarle las cabelleras, en plan ofrenda al Gran Jefe? ¿Por qué no las quema ella? Ya salió el Papichulo. No falla. Como cuando «protegió» a Dina Bousselham para que no cantara. O cuando hizo saber que Yolanda Díaz le debía el cargo. O cuando quiso desplazar a Mónica García en las elecciones madrileñas (y salió doblemente escaldado: al soplamocos de la líder de Más Madrid le sucedió el rejonazo de Ayuso)… Si es que siempre se le ve el cartón burgués, reaccionario y machista.

Tuvimos a esta caricatura de vicepresidente, como tenemos a otra caricatura narcisista de presidente, para qué nos vamos a engañar. Ahora bien, si volvemos a la pregunta del inicio, cuál de los dos del Team Frankenstein se acabaría imponiendo, les digo mi verdad: terminó por ganar Pablo Iglesias. Porque Iglesias tiene objetivos políticos, mientras Sánchez sólo tiene planes para Su Persona.

Corría septiembre de 2020 e Iglesias, que por entonces llevaba moño, ofreció a Bildu y ERC «redefinir el Estado» con «la transición más importante en 40 años» a cambio de su apoyo a los Presupuestos. Aquello parecía un disparate. Hoy, después de transferencias, indultos, acercamientos y excarcelaciones, de reescribir la historia de la mano de los asesinos, de estafar a sus votantes y de hundir la socialdemocracia, Sánchez es el mejor aliado de quienes se han propuesto destruir nuestro modelo constitucional. Nunca imaginó Iglesias que sería tan fácil.

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El viaje a ninguna parte de Macarena Olona

Jesús Cacho en vozpopuli, 02022

Ejemplo de tipo talentoso capaz de romper todas las barreras sociales saltando desde una clase media baja hasta la cúspide del poder económico-financiero. En los ochenta, todos los jóvenes españoles querían estudiar económicas y emular a Mario Conde, aquel joven brillante que en septiembre de 1988, primero de sus cumpleaños como presidente de Banesto, no había disfrutado de su fiesta, no había sido feliz en aquella exhibición de lujo y poder que tuvo lugar en el jardín de su casa de la calle Triana, porque «allí había gente mucho más rica que yo», multimillonarios como Raúl Gardini, grandes fortunas como Carlos March, señoritos tan forrados como su entonces íntimo, coprotagonizado del asalto a Banesto, Juan Abelló, «y yo solo tenía 12.000 millones de pesetas…»

Con el periodismo rendido a sus pies y el «Asalto al Poder» en la calle, el banquero llamaba muy de tarde en tarde a la redacción de El Mundo, calle Pradillo: «Qué es de tu vida, no sé nada de ti, no llamas». Y uno trataba de zafarse de tan incómoda requisitoria, «tienes detrás a los periodistas de medio mundo, incluidos todos los españoles; eso debe bastarte…» «Bueno, vente a tomar un gintonic a casa».

Y allí acudía uno andando, ocho de la tarde, calle Triana, en busca del scoop que justificara el sueldo que me pagaba Pedrojota. Pero a Mario no le interesaba gran cosa ni su banco ni los de la competencia. A él solo le movía la política, la alta política española, pleno derrumbe del Gobierno González corroído por la corrupción, «las presiones», exclamaba, «las insoportables presiones, Jesús», los apremios para que el audaz Mario dejara Banesto y encabezara un Gobierno de concentración nacional con su entonces íntimo amigo, el rey Juan Carlos I -cinco charlas con risas telefónicas diarias, ocho, diez-, patrocinando la idea en la sombra.

Y uno salía de aquel chalet camino de su coche poseído por el desconcierto, el desasosiego que causaba el comprobar la distancia que separaba las maquinaciones de una cúpula de elegidos, llamados a ocupar todos los poderes del Estado, y la realidad de una calle cuyas pulsiones caminaban en otra dirección. Mario, uno de los personajes jóvenes más interesantes -por talentoso- que han pisado el tablao público en décadas, estaba convencido de que millones de españoles estaban listos para, aferrados a la reja de su despacho en calle Alcalá esquina Sevilla, reclamar el sacrificio de su salto a la política al grito de «Mario sálvanos, Mario sálvanos» y condúcenos, como presidente del Gobierno, a la tierra prometida donde todos seremos ricos y famosos.

También Macarena Olona, brillante abogada del Estado, como Conde, está convencida, o eso parece, de que millones de españoles están hoy dispuestos («Si Vox deja de ser una alternativa de Gobierno, estoy a disposición de los españoles para dar un paso al frente») a seguir la senda trazada por esta lideresa que acaba de naufragar en las aguas del espejo cóncavo donde se mezcla la petulancia con una soberbia esquiva del filtro de esa virtud tan querida por nuestros místicos llamada humildad.

A Conde acabó matándolo la acción concertada de Felipe González y José María Aznar, cuando ambos, líderes de los partidos del turno, advirtieron el peligro que para el establishment político, la elite con mando en plaza desde el 78, suponía un outsider convencido de poder asaltar el sistema con el respaldo de Palacio. A Olona no la han matado; se ha suicidado, tras echar un pulso a la nomenklatura de un partido que imaginó poder encabezar por méritos propios, porque yo lo valgo. 

Los egos y sus letales efectos. He ahí una carrera política brillante que entró en barrena tras unas elecciones autonómicas en las que esperaba confirmar su condición de lideresa. Santiago Abascal terminó por ceder a las presiones de los predicadores de la razón absoluta, y decidió sacrificar una pieza de enorme valía en el Congreso de los Diputados para jugar la carta andaluza.

«Aquello empezó con mal pie, porque Maca no hacía caso a nadie. No se lee los papeles que le envían desde Madrid, no sigue las directrices del partido y decide hacer su propia campaña, curioso, una campaña más basada en las emociones que en el alegato político, y se hace trajes de faralaes y se pinta como una puerta para la feria de Sevilla y besa a viejas y a niños…

Una campaña de cierto marujeo sentimental, donde dice cosas que tienen poco que ver con los posicionamientos del partido. El resultado fue que sacamos 14 escaños en lugar de los 25 que esperábamos. Macarena se estrella contra sus expectativas, y con ella Vox. Pero, asumido el sopapo, decidimos seguir adelante porque de todo se aprende. Ella, no.

Según ella, el fracaso no ha sido suyo, sino de los demás, porque no le hemos dejado hacer la campaña que quería, no le hemos permitido desplegar su talento. Y entonces dice que se quiere volver a Madrid de inmediato. Y ahí el partido pone pies en pared. Habla con Santi y Santi le dice que ni hablar, que si te has comprometido con los electores andaluces tienes que cumplir y quedarte en Andalucía, aunque no sea toda la legislatura, porque lo contrario sería un escarnio para todos».

Y cuando ve cerradas las puertas decide romper la baraja, barre con todo lo que hay sobre la mesa y se convierte en la baronesa que aspira a ir por libre; primero que está enferma, luego que se va a su casa, después que regresa a la abogacía del Estado, y en Madrid se impone la regla del silencioSanti calla, consciente del daño que el episodio puede causar al partido, y consciente también de que las vacaciones de verano contribuirán a bajar el suflé Olona, la niña de familia desestructurada, de compleja psicología, que, como Mario, se hace abogada del Estado tras superar unas difíciles oposiciones, la mujer de una pieza que llama la atención por su indudable carisma y su capacidad para empatizar.

Pero Macarena tiene otros planes y nada tienen que ver con el humilde silencio de nuestros místicos. Y ahí la tenemos al poco rato haciendo el Camino de Santiago, rodeada de cámaras y admiradores que aplauden a su paso, lideresa en ciernes en el camino de superación que conduce a Santiago. Y en la ciudad gallega se le aparece el apóstol y también se le aparece, parece, Mario Conde.

Y aquí podría terminar la historia, el recorrido de una mujer especial, una psique compleja y un ego superlativo, uno de esos egos que han conducido por el camino de la perdición a tanta gente brillante. Aquí, en efecto, acabaría su recorrido como nuevo juguete roto, como el propio Conde, si no fuera por el interés de poderes muy específicos en hacer daño a Vox, muchas las fuerzas que respirarían aliviadas viendo a Vox caminar por la senda por donde han desfilado partidos como Ciudadanos o el propio Podemos.

Mucha gente interesada y muchas minas en el camino. Cuando quiebran las amistades y mueren los abrazos, saltan las espadas a primer plano: «Macarena tiene los planos del edificio y lo puede hacer volar a voluntad». Del «Mario sálvanos», al «Macarena sálvanos». El riesgo de que Olona monte su chiringuito capaz de robarle 300.000 votos no ha desaparecido. En Vox se dicen tranquilos:

«Al margen del desgarro personal que supone perder a una mujer a la que quieres y con la que has trabajado, me da la impresión de que, salvo imprevisto, el daño que nos ha hecho es limitado y está más controlado cada día que pasa. La amenaza Olona se va a desactivar a gran velocidad. Lo mejor es el juicio de la calle, la pregunta que se hace tanta gente, ese ¿cómo a una mujer tan inteligente se le puede haber ido la olla de esta manera?».

La sensación de calma que intenta transmitir Vox tiene algo de engañoso, tal vez incluso de peligroso para sus intereses. A pesar del alivio que para la formación ha supuesto alguna encuesta reciente que le otorga el 16,1% de los votos y 56 diputados, hay interrogantes que mantienen a votantes y simpatizantes en el desconcierto. «Algo pasa con Mary».

Da la impresión de que el partido sigue sangrando por la herida de las elecciones andaluzas, que no ha terminado de asimilar el tropezón y asumir sus consecuencias. El silencio que rodea a Abascal es parte de ese interrogante. El líder de la derecha conservadora dio orden de permanecer callados durante el mes de agosto, en parte como norma de obligada prudencia destinada a no echar leña al fuego Olona y en parte como posición estratégica frente a un Alberto Núñez Feijóo al alza: que hable Feijóo, que se exponga Feijóo, que se queme Feijóo…

Con fama de aventajado en el manejo de los tiempos, parece que Abascal no termina de poner orden en casa, aunque tal vez cabría decir, remontándonos aguas arriba, que no acaba de delimitar los perfiles ideológicos de una formación en la que, más allá del conservadurismo que se le supone a su militancia, convive una notoria rama falangista, cuya cabeza visible es Jorge Buxadé, igualmente abogado del Estado (número uno de su promoción), vicepresidente de Acción Política de Vox, y otra menos visible liberal que no termina de sacar cabeza.

Esa dualidad llevó al partido este mes de septiembre al esperpento de apoyar en un primer momento el impuesto a banca y eléctricas lanzado por Sánchez, una medida típicamente «falangista» de la que la dirección se retractó enseguida. Crecen las voces que abogan por la necesidad de dar mayor protagonismo a ese ala liberal, donde milita gente tan potente como Víctor González o Rubén Manso (inspector en excedencia del Banco de España), que en general huye del protagonismo.

Para Vox se acerca la hora de la verdad. Para España también. No hace falta ser un lince para imaginar que un hipotético Gobierno de la derecha supondría -supondrá- la última oportunidad de salvamento y rescate para un país devastado por el rodillo de la izquierda radical. Particulares y empresas molidos a impuestos, inflación disparada, deuda pública a punto de alcanzar el billón y medio.

Todo contaminado, todo emasculado por Sánchez y su banda. La Fiscalía, el CNI, el CIS, el INE, la CNMC, la CNMV, RTVE, Indra… De modo que no se trata ya de salvar los muebles de la prosperidad de la que hemos disfrutado desde los años setenta, sino de asegurar la democracia, de apuntalar las libertades ahora en grave riesgo.

Última oportunidad, digo, siempre y cuando ese Gobierno Feijóo sea capaz de abordar de forma resuelta las reformas, no solo económicas, que el país reclama a gritos desde hace tiempo. Tampoco se trata de escribir una carta de máximos a los Reyes Magos, sino de asegurar una acción de mínimos, una lista pequeña y realista de cambios profundos que permitan al sistema recuperar el pulso.

Es impresión extendida en el amplio abanico del centro derecha que un Gobierno Feijóo será capaz de poner cierto orden en lo económico pero sin tocar un ápice la aguda crisis política, que es también moral y de valores democráticos, que nos atenaza. Los más pesimistas apuestan incluso a un Gobierno Feijóo convertido en una copia en sepia del Gobierno Rajoy.

Una versión revisitada del atroz marianismo. Ahí entra Vox. Entraría como fuerza capaz, en un eventual Gobierno de coalición, de obligar al PP a hacer el trabajo que el momento histórico reclama, trabajo que debería empezar por mandar por el desagüe de inmediato todas las leyes ideológicas introducidas por la facción comunista del Gobierno y alentadas/consentidas por la facción socialista.

Ahí está perfilado el único discurso válido que las clases medias urbanas le pueden comprar sin titubeos a Vox y naturalmente sin militar en Vox: el de ser el partido capaz de impedir que Núñez Feijóo se convierta en una nueva versión de Mariano y su delictuoso marianismo. El «nosotros obligaremos al PP a hacer lo que tiene que hacer». Desde este punto de vista, maniobras de distracción tipo Olona no tienen ni justificación ni perdón.   

El argumento asusta viejas sobre los peligros de la «extrema derecha» en el poder que con tanta impudicia viene exhibiendo un Gobierno sostenido por el separatismo radical y los herederos del tiro en la nuca, ya no vale. Georgia Meloni ha arramblado con esa quincalla ideológica. «De Estocolmo a Budapest, de Roma a Varsovia pasando por Londres y Copenhague, los europeos aspiran ante todo a ser libres.

Más allá de los nuevos partidos que están llegando al poder en esos países, la ciudadanía quiere ser dueña de su destino, no dejarlo en manos de Bruselas y su burocracia», escribía este viernes un editorial de Le Figaro. En un reciente mitin electoral, la líder de Hermanos de Italia, citó a Chesterton, el escritor inglés conocido como el apóstol del sentido común: «Se encenderán fuegos para testificar que dos y dos son cuatro.

Se desenvainarán espadas para demostrar que las hojas están verdes en verano. Ese momento ha llegado. Estamos listos», gritó Meloni con su fuerte acento romano. Vox también debería estar listo. La alternativa es resultar barridos por el «voto útil» al Partido Popular. Todo dependerá de la capacidad de reacción de Abascal. Pero el tiempo se agota. Será la última oportunidad que tendrá España para evitar el naufragio.

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. 1 Espinosa de los Monteros divulga la posición de Vox sobre Macarena Olona. 280922
PRUEBA

 

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Musica de Diana Lobos

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«Cuando sale la luna» [1996], del álbum ‘Nana latina‘, compuesta por José Alfredo Jiménez e interpretada por Nana Mouuskouri.Vía Diana Lobos, 011022.

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Humor

Ilustración de Ricardo [R.Martínez Ortega, Chile, 1956]

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The Beatles:The Touring Years/Ron Howard/2016/R. Unido/7,5/Amazon,Movistar+. Filmin/7,5

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beatles_eight_days_a_week

I Want To Hold Your Hand‘ [1963]. The Beatles interpretan la canción en The Ed Sullivan Show, el 2 de septiembre de 1964. Compuesta por  por John Lennon y Paul McCartney. De la banda incorporada a la película. Vía TheBeatlesVEVO. Cartel estadounidense del film, diseñado por Gravillis Inc., vía IMPawards.

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TÍTULO The Beatles: Eight Days a Week – The Touring Years
AÑO
2016
DURACIÓN
120 min. Trailers/imágenes
PAÍS
Reino Unido
DIRECTOR Ron Howard
GUIÓN Mark Monroe (historia: P.G. Morgan) con la colaboración de Yoko Ono Lennon, Olivia Harrison y Giles Martin
MÚSICA Ver banda incorporada
FOTOGRAFÍA Michael Wood
REPARTO The Beatles, promotores, colaboradores, comentaristas y testimonios de Richard Lester, Elvis Costello, Whoopi Goldberg o Sigourney Weaver, entre otros.
PRODUCTORA
La película, después de los títulos de crédito finales, incluye 30 minutos remasterizados del concierto de la banda de 1965 en el Shea Stadium de EEUU. Ese concierto fue filmado por Ed Sullivan Producciones y emitido en la televisión como The Beatles en el Shea Stadium en 1966.

thebeatleseightdaysaweek.com

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SINOPSIS

Documental musical que, de la mano de Paul McCartney, Ringo Starr, Yoko Ono Lennon y Olivia Harrison, éstas dos últimas colaborando en la construcción del guión, se explora el mundo interior de The Beatles, sobre todo en su etapa de las giras internacionales.

Entre 1962 y 1966 dieron más de 160 conciertos en 15 países, generando un fenómeno sociológico y conformando una identidad colectiva musical sin precedentes.

Esta película examina la Beatlemania y el impacto de la banda aquellos años a través de testimonios e imágenes de archivo de los miembros de la banda y de la perspectiva aportada por los fans.

CRITICAS:

  • «Merece la pena ver el desarrollo que ha hecho Howard, desde los comienzos, cómo trabajaban (…) y su posterior desgaste (…) Puntuación: ★★★ (sobre 5)». José Manuel Cuéllar: Diario ABC
  • «Dos horas de éxtasis para los fans y de felicidad para el resto de espectadores, que al menos se garantizan el trayecto de vuelta a casa con la mejor banda sonora mental posible (…) Puntuación: ★★★½ (sobre 5)». Javier Cortijo: Cinemanía
  • «La ausencia de George y John se siente profundamente, pero es un palcer escuchar a Paul y a Ringo como narradores maduros. (…) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)». Dave Calhoun: Time Out
  • «Sus conclusiones rara vez nos hacen pensar demasiado, pero muestra meticulosamente cómo trabajaban. (…) Puntuación: ★★★ (sobre 5)». Robbie Collin: Telegraph
  • «Será una buena vía de entrada para los espectadores jóvenes que crecieron con las canciones, pero que nunca vivieron la Beatlemanía en sus gargantas.». John DeFore: The Hollywood Reporter
  • «Este viaje nostálgico entretenido y brillantemente montado no abrirá los ojos de ningún fan de los cuatro fantásticoss, pero les alegrará los oídos.». Guy Lodge: Variety
  • «Al centrarse en el metraje de gira, la película de Howard se distingue porque nos permite recordar cómo empezaron mientras nos subraya su habilidad como músicos (…) y la entrañable cercanía de su conjunto.». Fionnuala Halligan: Screendaily

‘The Beatles: Eight days a week’, la intrahistoria de un fenómeno único, Laura G. Torres (@LGTorres_rtve), 140916.

+Críticas internacionales

Revisión: 170916

Trailer

Banda sonora

Disc 1:
1. Don’t Be Nervous, John
2. She Loves You
3. Where Are We Going, Fellas?
4. Twist and Shout
5. Number 1 in America
6. All My Loving
7. The Guy Who Got Us Famous
8. I Saw Her Standing There
9. We Wrote On the Road
10. Can’t Buy Me Love
11. You Can’t Do That
12. The Fantasy Version of The Beatles
13. Roll Over Beethoven
14. 25 Cities in 30 Days
15. Boys
16. The Studio Was Our Little Haven
17. Doing A Film Again
18. Help!
19. Everybody’s Trying To Be My Baby
20. The Biggest Show of Them All
21. Dizzy Miss Lizzie
22. More Experimental
23. Nowhere Man
24. The Beatles Circus
25. Don’t Let Me Down / I’ve Got A Feeling

Disc 2:

1-6. Words & Music
7-10 – Early Clues To A New Direction

1. She Loves You
2. Twist & Shout
3. Can’t Buy Me Love
4. You Can’t Do That
5. Help!
6-12. A Deeper Dive
13. An Alternate Opening for The Film

 

Fuentes: spotify

MI OPINION:

Cuando la música hace Historia

A decir verdad, el cine en torno a los Beatles no me dijo nada [1964: A Hard Day’s Night / 1965: Help! / 1967: Magical Mystery Tour / 1968: Yellow Submarine /1970: Let It Be]. Aprovechando el tirón, más bien.

Y los documentales anteriores, tampoco. Sencillos montajes de lo ya conocido.

Éste, sin embargo, me parece un prodigio de sutileza. A base de un gran montaje, en el que se combina lo más conocido y lo menos, se nos narra con gran brillantez el segundo plano -entre ingenuo y siniestro- que suele acontecer en todo éxito social o cultural. Con la particularidad de que esta movida fue excepcional.

Porque, para mí, no hay duda de que el fenómeno Beatles removió no sólo la cultura musical de Occidente sino también los usos y costumbres sociales de los paises entonces desarrollados, hasta el punto de provocar importantes reacciones, por ejemplo, en asuntos tan sensibles como el cristianismo o la segregación racista estadounidense. Seguramente, nada más lejos de su intención -sobre todo en lo concerniente a la pasada de Lenon, sobre la que dió posteriores explicaciones y se excusó, a propósito de la figura de Jesús– pero, como ocurre siempre en estos casos, nadie es dueño absoluto de la deriva una revolución, cualquiera que sea su naturaleza.

Vayamos ya al trabajo documental que nos ocupa.

Es el primero autorizado por Beatles [y herederos, en su caso] y está realizado a partir de más de cien horas de metraje inédito procedente de admiradores, medios de comunicación y archivos nacionales.

Como bien cuenta Laura G. Torres en RTVE, «Recorre la trayectoria en vivo de la banda de Liverpool, desde 1962 hasta su último concierto en 1966, y que muestra la explosión de la Beatlemanía y cómo esta acabó por quemarles hasta el punto de poner fin a las actuaciones en directo del grupo que inventó las giras globales. Durante ese periodo de tiempo, los entonces veinteañeros John, Paul, George y Ringo ofrecieron 815 actuaciones en 90 ciudades de 15 países.»

El próximo día 22 acabará su exhibición, a la que se han añadido 30 minutos del mítico concierto que dieron los Beatles en el Shea Stadium de Nueva York el 15 de agosto de 1965 al que acudieron más de 50.000 personas, el más grande dado hasta entonces.

Emociona contemplar la  perplejidad actual de Paul McCartneyy Ringo Starr -que, en el fondo, es también la nuestra- ante la magnitud del fenómeno social, cultural y musical que ellos supusieron. De cómo añadir un elemento imperecedero a la identidad colectiva occidental sin tener, en absoluto, conciencia de ello.

El concierto añadido, muy rehabilitado gracias a la actual tecnología, más bien molesta a la hora de salir del cine con la inmensa sensación de pertenecer a una generación que tuvo el privilegio de asistir al cambio musical de aquella década y también a la lucha por los derechos civiles en EEUU.

Después apareció, como contraste, la caricatura de mayo del 68 en Paris o su equivalente estadounidense con motivo de la Guerra de Vietnam. Pero esa ya es otra historia.

Imprescindible, en fin, para los que vivieron la época y recomendable para los jóvenes que quieran acercarse a conocer cómo era entonces nuestra sociedad y cómo unos chavales británicos, inmensos creadores musicales, la movilizaron hasta extremos históricos.

Un gran documental que retrata sutilmente la importancia cultural de The Beatles en la música de Occidente y, por tanto, en nuestra identidad colectiva [7,5 sobre 10]

EQM

De The Beatles en The Hollywood Bowl 1964, en vivo. Temas: Opening / Twist and Shout / You Can’t Do That / All My Loving / She Loves You / Things We Said Today / Roll Over Beethoven / Can’t Buy Me Love / If I Fell / I Want to Hold Your Hand / Boys / A Hard Day’s Night / Long Tall Sally. La grabación la realizó EMI, ya que George Martin quería lanzar un álbum en directo pero los gritos de las fans eran tan fuertes que las cintas eran inaudibles; el álbum se editó finalmente en 1976, cuando la tecnología permitió una producción adecuada.

Fuentes:

Filmaffinity [críticas de espectadores], IMDb, Wikipedia y elaboración propia [EQM].

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Mi crítica en IMDb [Estados Unidos / EQM Spain; minutos después de su publicación].

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NOTA.- Los enlaces no propios de textos de terceros son aportados por EQM, salvo que se indique expresamente lo contrario.
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¡Sigo queriendo un novio estable!

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  • El conservadurismo frena la lucha contra la violencia machista en el Este

El Convenio de Estambul, el acuerdo paneuropeo de lucha contra la violencia machista, es rechazado en el Este de Europa por Gobiernos ultraconservadores, como el húngaro y el polaco, que consideran que «atenta contra la familia» y «normaliza la homosexualidad».

EFE Viena | EUROEFE EURACTIV, 010721

Viena (EuroEFE).-

El tratado del Consejo de Europa fue un hito en la lucha contra la violencia contra las mujeres y el primero en fijar tanto normas vinculantes sobre el castigo a los agresores, sino también medidas preventivas y de protección para las víctimas.

«GUERRA CULTURAL»

Sin embargo, el tratado se ha convertido en un elemento polarizador en muchos países con Gobiernos conservadores, incluida Turquía, que este jueves abandonó el tratado que lleva el nombre de su mayor ciudad, Estambul, donde se adoptó en 2011.

Justo una década después, el convenio se ha convertido en un frente más de una «guerra cultural» entre una Europa Occidental más liberal y una Europa Central y Oriental con Gobiernos conservadores.

El convenio, que entró en vigor el 1 de agosto de 2014, ha sido firmado por 45 miembros del Consejo de Europa, todos menos Rusia y Azerbaiyán. Tras la salida de Turquía, 34 países lo han ratificado.

En la UE, Bulgaria, Eslovaquia, Hungría, Letonia, Lituania y República Checa no lo han ratificado. Polonia lo hizo, pero el ultraconservador partido Ley y Justicia inició los trámites para abandonarlo tras llegar al poder.

CONTRA LOS «VALORES FAMILIARES»

Estos países han rechazado el documento alegando que atenta contra los «valores familiares tradicionales» y difunde una «ideología de género», una de las disputas fundamentales.

En las poco más de 20 páginas del Convenio se menciona 25 veces la palabra género, que se define así: «los roles, comportamientos, actividades y atributos socialmente construidos que una sociedad determinada considera apropiados para mujeres y hombres».

También se define «violencia de género» como «la dirigida contra la mujer por ser mujer o que afecta a las mujeres de manera desproporcionada».

El texto destaca «la naturaleza estructural de la violencia contra las mujeres» y promueve su «empoderamiento» y erradicar los «prejuicios, costumbres, tradiciones» basadas en la idea de la inferioridad de la mujer o en roles estereotipados.

Para los Gobiernos y partidos conservadores de Europa del Este, esa definición erosiona las distinciones tradicionales entre hombres y mujeres y «normalizan» la homosexualidad.

La palabra homosexualidad no aparece en el texto, pero sí que las víctimas no pueden ser discriminadas por ningún motivo, específicamente por «orientación sexual» o «identidad de género».

POLONIA QUIERE RETIRARSE

El pasado 30 de marzo, el Parlamento polaco aprobó una ley llamada «Sí a la familia, no al género», que propone la retirada del Convenio de Estambul.
Varsovia afirma que el documento no respeta la religión católica.

El Gobierno ultraconservador polaco ha empleado la expresión «ideología LGTB» para referirse a las minorías sexuales y el presidente Andrzej Duda dijo el año pasado: «No son gente, son una ideología peor que el comunismo».

HUNGRÍA: «IDEOLOGÍAS DESTRUCTIVAS»

Hungría, ya con el ultranacionalista Viktor Orbán en el poder, firmó el documento en 2014, pero en 2020 el Parlamento se negó a ratificarlo después de que el Gobierno lo describiera como una herramienta para promocionar «ideologías de género destructivas».

El Gobierno de Orbán, que solo reconoce el «modelo de familia tradicional», la unión de un hombre y una mujer, prohibió en 2018 los estudios de género al considerarlos una «ideología marxista».

El Gobierno húngaro asegura que las leyes vigentes ya protegen contra la violencia doméstica, aunque las autoridades no recopilan de forma específica datos al respecto.

Según el registro que lleva la diputada independiente Bernadett Szél, en 2020 un total de 77 mujeres fueron asesinadas por sus parejas en Hungría, un país de 9,7 millones de habitantes. España, con 47 millones registró el año pasado 45 asesinatos machistas.

BULGARIA: ES INCONSTITUCIONAL

Bulgaria no ratificó el tratado después de que el Tribunal Constitucional considerase en 2018 que vulnera la Carta Magna, tras una campaña de las formaciones ultras entonces en la coalición de Gobierno. El rechazo fue respaldado por el opositor Partido Socialista.

La alta corte dictaminó que la definición de «género» de la convención «relativiza la frontera entre los dos sexos según lo determinado por la biología».

La Iglesia Ortodoxa Búlgara se mostró preocupada por «el futuro de la civilización cristiana» al imponer una visión de «un hombre sin Dios que sigue sus deseos y pasiones hasta el punto de que puede determinar su propio género».

ESLOVAQUIA: IDEOLOGÍA DE GÉNERO

La ratificación del Convenio está bloqueada en Eslovaquia después de que dos votaciones la pasada legislatura (2016-2020), cuando gobernaba el Partido Socialdemócrata, no obtuvieran respaldo suficiente.

El documento -suscrito por Eslovaquia en 2011- comparte, según los críticos, una «ideología de género» en la que conceptos tradicionales de hombre y mujer quedan difuminados.

REPÚBLICA CHECA: «CABALLO DE TROYA»

En la República Checa «la ratificación no se ha votado todavía porque algunos partidos dicen que es un caballo de Troya para romper el matrimonio tradicional», explica a Efe el analista Jiri Pehe, director de la Universidad Nueva York en Praga.

Pehe asegura que el documento ha sido «politizado» y se ha sacado de contexto para convertirse en «campo de batalla entre defensores de valores tradicionales y progresistas».

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  • Enfoques para un nuevo conservadurismo

Dentro del debate sobre el futuro del conservadurismo, cabe preguntarse cómo lograr un mensaje y un tono más propositivos. Ante el prejuicio que hoy juega en su contra, los conservadores deben demostrar que se encuentran más cómodos con la belleza, la razón o la justicia que con la indignada protesta contra la cultura actual.

Juan Messeguer en aceprensa 110321

El movimiento conservador no lo tiene fácil. De un lado, tiene que moverse en un espacio público sesgado por la sospecha de que cualquier punto de vista que contradice las opiniones de moda es extremista. De otro, el apoyo de muchos conservadores a un estilo más agresivo de hacer política refuerza en sus críticos los motivos de alarma. El resultado es un torbellino de pasiones, que enardece a quienes pilla a su paso.

Para escapar de esta dinámica de acción-reacción, propongo siete líneas de avance, partiendo de las aportaciones de otros autores. No es un programa cerrado, sino una lista abierta que complementa otra que hice hace algo más de dos años. Si esa ponía el foco en una serie de causas a las que el conservadurismo no debería renunciar, la nueva destaca posibles enfoques para el debate cultural.

1. Bien, verdad y belleza

Peter Franklin lamenta que el conservadurismo esté llegando a ser sinónimo de sentimiento antisistema. Comprende la orfandad política en que suelen encontrarse los conservadores, pero advierte que la representación no puede llegar a cualquier precio.

Como criterio de orientación, propone volver a conectar el movimiento conservador con la aspiración al bien, la verdad y la belleza, como hicieron C. S. Lewis y Roger Scruton. Por ejemplo, dice Franklin, a los conservadores deberían interesarles más las verdades perennes de la naturaleza humana que las teorías conspirativas. Y aunque no siempre será sencillo aplicar los trascendentales a la acción política, al menos servirán para trazar líneas rojas.

Por su parte, Peter Wehner recurre a la concepción generativa de la cultura que defiende el pintor Makoto Fujimura para pedir a los conservadores cristianos que vean el espacio público no como un campo de batalla, sino como una tierra a cultivar.

“La sensibilidad y las actitudes que describe Fujimura se caracterizan por un compromiso con la gracia, la belleza y la creatividad, no por la antipatía, el desprecio y la ira encendida”. Está claro que la cultura y la política tienen reglas distintas, pero la opinión de Wehner es que la actitud de fondo en ambas esferas no debería ser muy diferente: frente al “puño cerrado” de Trasímaco o Nietzsche, la “mano tendida” del cristianismo.

2. No todo es libertad religiosa

Apelar a la libertad religiosa en los tribunales está resultando eficaz para los creyentes que buscan amparo frente a quienes quieren imponerles prácticas contrarias a sus convicciones. Pero en el tribunal de la opinión pública, esta línea de defensa no es suficiente.

Como han explicado Margaret Harper McCarthy y Patrick J. Deneen, un riesgo de trasladar a la libertad religiosa todo derecho de conciencia es que las posiciones de los creyentes en los debates controvertidos se acaben viendo como puramente de fe, lo que permite descalificarlas fácilmente: entiendo que pienses así sobre el aborto o el matrimonio, pero no me pidas a mí (que no soy católico) que piense como tú.

Por su parte, Ryan T. Anderson y Alexandra DeSanctis hacen ver cómo el recurso excesivo a la libertad religiosa puede hacer que los creyentes se conformen con procurarse las victorias judiciales que les permitan seguir adelante con sus vidas, en vez de sentirse espoleados a entrar al fondo de los debates y dar razón de sus posiciones.

3. La fuerza de la razón

Recientemente, Anderson ha vuelto sobre este tema para criticar un marco que sigue ganando terreno en la opinión pública: el que da por hecho que los creyentes hablan desde la superstición, mientras a sus críticos les asisten la ciencia y la razón.

Es un viejo truco del que ya advirtió Benedicto XVI, al denunciar la cristalización de una nueva ortodoxia, de cuño laicista, que presenta “determinadas formas de comportamiento y de pensamiento como las únicas racionales y, por tanto, como las únicas adecuadas” para las sociedades modernas.

Cabe preguntarse hasta qué punto este prejuicio no se ha visto reforzado por la política identitaria, a la que también andan enganchados no pocos conservadores. Mientras la lucha de identidades pone el foco en lo distintivo de cada cual, la persuasión apela al lenguaje común de la razón. No dice: “Soy X (negro, mujer, homosexual, ateo, católico…) y, por eso, pienso así.

Si me contradices, me agredes”, si no: “Creo que tengo buenas razones para pensar como pienso. Si nos sentamos a hablar, te las explico”. Es un trabajo lento y callado, menos vistoso que el marketing político, pero más productivo si se aspira a llegar más allá del ámbito de los no afines. Que la razón falle a veces o que necesite de otras facultades para conocer la realidad, no es excusa para priorizar la pataleta identitaria (válida para los de mi tribu) sobre la convicción racional (válida para todos).

4. El civismo es un bien en sí

Elegir el civismo frente a la agresividad no es una cuestión de estrategia, sino de principios. Los conservadores que toman por débiles a quienes defienden la moderación, suelen argumentar que por esa vía nadie les escuchará.

Además, presuponen que su negativa a elevar el tono de voz responde al deseo de caer bien a todos o de hacerse perdonar por los progresistas. Pero hay un motivo más noble que suelen pasar por alto: la convicción de que el debate civilizado y respetuoso es deseable en sí mismo, al margen de que me vaya mejor o peor. No es que no grite para caer bien; es que no quiero gritar.

Los conservadores contemporáneos, sostiene Bo Winegarddeberían tener más presente que vivir en un sistema político con derechos y libertades, instituciones democráticas, Estado de derecho… es un lujo. Dada “la precariedad del orden social”, deberían rechazar las pasiones que alimentan el extremismo.

Lógicamente, tendrán que seguir esforzándose por buscar soluciones a los problemas sociales, atendiendo a preocupaciones legítimas, pero “deberían abstenerse de prometer demasiado. El conservadurismo, después de todo, es una ideología de límites. El progresismo a menudo no reconoce estos límites y ofrece visiones imposibles a sus seguidores”.

5. Construir a largo plazo

El realismo no está reñido con el emprendimiento de grandes proyectos. De hecho, decir que los conservadores deben tener un discurso propositivo es defender que han de remangarse y producir algo nuevo, en la línea de la cultura generativa de Fujimura.

El conservadurismo, dice Andy Smarick, debe distinguirse por la sabiduría con que busca salvaguardar las instituciones valiosas que otros desprecian por antiguas, pero también por el entusiasmo con que se lanza a fundar otras nuevas que den respuestas a necesidades actuales.

Es lo que hicieron los conservadores estadounidenses entre 1964 y 1984. En vez de lamentarse por el auge de la contracultura, optaron por poner en marcha muchas de las entidades que habrían de marcar el rumbo en las décadas siguientes (think tanks, organizaciones profamilia, asociaciones de mujeres…).

Más que grandes movimientos, Smarick cree que hoy hace falta “un período de emprendimiento social que ponga el foco en lo local, que produzca diversidad de instituciones y que involucre a nuestros conciudadanos en la acción colectiva”.

6. Más voces femeninas

En la construcción de esa nueva cultura, el movimiento conservador debe empeñarse en incorporar a más mujeres a los debates públicos, como han pedido Ashleen Menchaca-Bagnulo y Lumma Sims. No es un problema de igualitarismo ni de corrección política, sino una demanda que toca de lleno una convicción central de los conservadores: si lo femenino y lo masculino son dos modos de ser que expresan la riqueza de lo humano, entonces hay que contar con esa riqueza tanto en la esfera pública como en la privada.

Antes que el debate sobre las cuotas, habría que encender la preocupación de fondo: ¿cómo equilibrar el desigual mercado de las ideas? ¿Cómo dar más visibilidad a las aportaciones intelectuales de las mujeres? Y luego hay que concretar remedios. Sims, por ejemplo, pedía a sus colegas varones un mayor esfuerzo por abrirles las puertas de sus publicaciones, por citar su trabajo, etc.

7. Justicia

En otro artículo, Menchaca-Bagnulo vuelve a tocar otros nervios sensibles del movimiento conservador, y aporta una pista clave para que el mensaje y el tono vayan más en sintonía: “Transformar nuestra idea de por quién luchamos, transformará los objetivos de nuestra política y nuestra retórica”.

Y baja al detalle. A quienes quieren un conservadurismo más centrado en la protección de la identidad nacional, les pide que abracen esa causa “de forma que refleje la verdad sobre quiénes somos como nación”. Lo que supone ver a los no blancos como “compañeros que llevan construyendo la nación desde sus inicios y cocreadores de cultura”.

A quienes quieren que el conservadurismo se ponga del lado de la clase obrera, les pide que no olviden la diversidad de este grupo, que incluye al trabajador blanco de una fábrica de Ohio, pero también “a la trabajadora latina de un comercio minorista en la ciudad fronteriza de Texas o al mecánico negro que quiere enviar a sus hijos a una escuela cristiana pero no puede pagarlo”. A quienes critican a las empresas por su postureo woke, les pide que las critiquen también cuando paguen salarios injustos, etc.

Ninguno de los autores citados propone diluir las propias convicciones en un vaporoso amor a todas las posturas. Lo que piden es que esas convicciones informen mejor el tono y los mensajes en el debate cultural.

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El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

Revista de de opinión en prensa

•••El presidente de BlackRock, Larry Fink
Larry Fink, presidente de BlackRock, CARLOS GARCÍA POZO

«La deuda de España perseguirá a hijos y nietos. Me preocupa»

El presidente de BlackRock, el mayor fondo de inversión del mundo, avisa del nivel de endeudamiento que están alcanzado varios países como los del sur de la UE y advierte: «Seamos claros: volverá el día en que los déficits importarán a los inversores». Apuesta por un «aterrizaje duro», pero no ve una recesión larga.

Carlos Segovia En El Mundo, 300922

«Nada de señor Fink. Soy Larry». Laurence D. Fink (Los Ángeles, 1952) se presenta como si no presidiera el mayor fondo inversor del mundo. Mueve más de 8 billones de dólares y es comprador clave de, entre otros países, la deuda de España y de acciones del Ibex.

Recibe a cuatro medios de las cuatro principales economías del euro EL MUNDO, por parte de España en su oficina junto al teatro de La Escala de Milán porque se ha desplazado a Italia a ver a los dirigentes económicos tras las elecciones en el país.

Critica que el populismo en Europa está alimentando la inflación y sobre las subidas de impuestos, de moda en países de la UE, lo tiene claro: «En EEUU vemos que la gente se va de los estados con impuestos más altos a otros en que son más bajos. Subir impuestos no funciona a largo plazo, porque hay posibilidad de elegir».

Pregunta. ¿Cómo ve la economía mundial?

Respuesta. Son tiempos muy inciertos, y probablemente hay más incertidumbre en Europa que en Estados Unidos. También China parece estar en la peor posición económica de los últimos 20 años. Nos enfrentamos a un riesgo geopolítico que no hemos visto en 30 años. La invasión de Rusia en Ucrania demuestra que probablemente se ha subestimado el valor del dividendo de la paz de la caída del Muro de Berlín. La economía mundial podría experimentar un duro aterrizaje. Pero no creo que la recesión vaya a ser un problema que dure cinco años.

P. ¿Cuáles son los mayores problemas de Europa?

R. La invasión de Ucrania por parte de Rusia ha puesto de manifiesto la dependencia europea de fuentes de energía, especialmente en Alemania e Italia. La economía alemana está se enfrenta a grandes vientos en contra. Me dicen que si este invierno es normal, la energía es suficiente. Pero si el invierno es mucho más frío habrá problemas de suministro.

P. BlackRock es un gran comprador de deuda soberana. ¿En qué medida le preocupan los niveles de deuda de la zona euro, especialmente en Italia y España?

R. Me preocupa mucho la relación entre la deuda y el Producto Interior Bruto en cada país, incluido el mío, Estados Unidos. Así que seamos claros: los déficits un día volverán a ser importantes para los inversores.

Ahora no importan tanto como deberían, así que necesitamos que se genere crecimiento económico, porque es la única manera de salir de los déficits. La deuda en relación con el PIB en Italia, en España, incluso en Estados Unidos y en Japón va a perseguir a los hijos y a los nietos.

El problema es que los políticos no se centran en el largo plazo, sino en cómo arreglar el día de hoy. Necesitamos un liderazgo que empiece a centrarse en cómo construir el mañana y asegurarse de que es un mañana del que estemos orgullosos, pero estamos viendo el aumento del populismo y el extremismo.

Cuando he observado las elecciones italianas, vi que todos los candidatos se dirigían al centro con el resultado de una mezcla. En Estados Unidos, por desgracia, las voces que se oyen son más de extrema derecha y de extrema izquierda, y el centro se está perdiendo.

P. ¿Qué opina del resultado de las elecciones en Italia y de la posibilidad de un gobierno liderado por la derecha extrema?

R. He hablado con varios máximos ejecutivos en Italia y he visto un optimismo con reservas. Me sorprendió bastante, pero de los empresarios escuché más optimismo que preocupación. Obviamente, la composición del gabinete va a ser muy importante. Mucho dependerá de la elección del Ministro de Economía. La economía italiana crece actualmente más rápido que la alemana.

El sistema bancario está en buena forma tras años de reestructuración. He hablado con muchos primeros ministros en los últimos años. No entiendo por qué Italia no se convierte en el motor de la energía a través de la energía solar. BlackRock tendría enormes reservas de capital de nuestros inversores a largo plazo para co-invertir con Italia para construir un campo solar en Italia.

Y luego se necesita tener la red eléctrica, que al menos Europa todavía no tiene. Así que creo que si Europa va a ser autosuficiente en materia de energía, eso significa que Italia y España tienen que desempeñar un papel más importante. Y España está más avanzada por un amplio margen que Italia en términos de energía solar y eólica. E Italia tiene gas. Veo que en los próximos años, tanto España como Italia podrían ser polos energéticos de Europa.

P. ¿Qué riesgos ve de una recesión en Alemania?

R. Doy mucho crédito al gobierno alemán, que ha sido muy pragmático. Están construyendo rápidamente dos nuevas plantas de gas natural licuado. Están encendiendo las plantas de carbón, a pesar de que el uso del carbón es obviamente un resultado malo a largo plazo para el clima.

Pero a corto plazo, mantener la economía es más importante. Cuando hablo con los empresarios, están menos preocupados por Alemania en los próximos dos años, como lo están en otras partes de Europa en términos de preparación.

Yo diría que Alemania está en una posición muy buena, a pesar de que probablemente entre en un ciclo económico en forma de V durante un tiempo. Alemania también tiene mucha capacidad fiscal para mitigar la crisis. Lo que me preocupa de la economía alemana no es tanto el suministro de energía como los fuertes lazos comerciales con China. .

P. ¿Cree que las economías europeas podrán capear este temporal?

R. A largo plazo, soy optimista respecto a Europa. Puede avanzar rápidamente hacia más tecnologías de descarbonización y buscar proveedores de gas alternativos, por ejemplo con gasoductos desde Argelia. No creo que vayamos a ver una recesión económica prolongada en Europa.

P. ¿Cómo evalúa la presión inflacionista?

R. Tener una inflación elevada es menos grave para los pobres que una recesión. Una de las preguntas que he planteado a todos los banqueros centrales es: ¿Qué tiene de mágico el 2% de inflación? ¿Por qué no el 3%?

No creo que el 2% sea una tasa natural. Creo que ya va a llevar algún tiempo bajarla al tres, así que la pregunta es: ¿qué harán los bancos centrales si están en el 3% de inflación y la economía es lenta? ¿Seguirán intentando bajarla al 2% y arriesgarse a una recesión mayor o lo dejarán estar? Yo preferiría que se detuvieran en el 3%.

P. ¿La guerra en Ucrania es la responsable de la inflación?

R. Ésa es la gran pregunta: ¿la inflación es transitoria o es más estructural? Y yo tiendo a creer que es más estructural. Esta situación actual me recuerda a la de finales de los 70 y principios de los 80, cuando los principales bancos centrales de Europa y Estados Unidos endurecían agresivamente su política monetaria.

Al mismo tiempo, los gobiernos están aplicando estímulos fiscales a una escala increíble. Estos dos funcionan uno contra el otro, tenemos una desconexión entre la política monetaria y la política fiscal que podría incluso crear tipos de interés más altos durante un corto período de tiempo.

Están las políticas que han sido creadas por el populismo y el nacionalismo, tal vez son buenas políticas para el empleo y la creación de puestos de trabajo, pero ¿a qué coste de inflación?

P. ¿Quiere decir que el populismo y el nacionalismo económico alimentan la inflación debido a los costes de la deslocalización y de depender más de los productos nacionales, y contribuyendo a la escasez de mano de obra?

R. Así es. No hay más que ver las tasas de inmigración, las ofertas de empleo… Yo diría que durante los próximos dos o tres años vamos a ver más presiones inflacionistas.

La transformación hacia una economía descarbonizada también significa que vamos a tener una inflación elevada porque para crear la mayoría de estos productos verdes, las primas serán a veces el doble o el triple.

P. ¿A qué velocidad se puede ir hacia una economía verde?

R. Yo diría que en muchos gobiernos han pasado más tiempo reduciendo la oferta sin reducir la demanda. De ahí este desequilibrio. Creo que ahora hay un enfoque con más sentido común en Europa de que en la transición energética puede que tengamos que usar más carbón y gas. En la taxonomía, el gas es ahora verde. Hace un año, el gas era marrón.

P. ¿Se está retractando de su posición de que deberíamos desprendernos de la energía fósil?

R. Nunca he dicho que haya que desinvertir en ninguna de mis cartas. Siempre he creído que tenemos que crear una transición justa y equitativa. La desinversión rápida del petróleo o del gas no es una transición justa y equitativa. Requiere un proceso de planificación a largo plazo y una inversión rápida en tecnología de descarbonización de forma simultánea. Creo que el gas va a estar con nosotros durante 100 años.

P. ¿Qué efecto tienen las sanciones occidentales en la economía rusa?

R. No sólo sanciones. Quizá más de 1.400 empresas abandonaron Rusia no porque hubiera sanciones, lo hicieron porque sus empleados y otros grupos de interés para ellas dijeron que era lo correcto. Así que creo que no fueron sólo las sanciones, sino también el poder del capitalismo actual de stakeholders.

Esta combinación de sanciones y comportamiento de las empresas públicas y privadas ha provocado un rápido y grave deterioro de la economía rusa. Espero ahora que las negociaciones se pongan en marcha en algún momento, porque la tragedia humana no hace más que crecer.

He mantenido conversaciones con el presidente de Ucrania, y el equipo de asesoramiento sobre mercados financieros de BlackRock está trabajando con ellos para ayudarles a diseñar un programa que permita organizar y gestionar un fondo de reconstrucción. Y lo estamos haciendo pro bono.

P. ¿Qué opina de los impuestos a los ricos y a los beneficios caídos del cielo a las empresas energéticas?

R. Soy partidario de que la reducción de impuestos puede crear economías más dinámicas. Al mismo tiempo, tenemos que encontrar formas de crear una sociedad más justa y equitativa. Se trata de un equilibrio y no estoy aquí para sugerir cuál es el equilibrio correcto en cada país. Los ricos tienen que pagar su parte, pero no debemos demonizar el éxito.

Y en lo que respecta al impuesto sobre los beneficios caídos del cielo de las empresas energéticas, no estoy de acuerdo. Hace dos años, algunas de estas empresas energéticas estuvieron a punto de quebrar. Y nadie dijo en ese momento: Oh, vamos a rescatar a las empresas energéticas.

Yo preferiría que el dinero fuera utilizado por las empresas y sus accionistas para aumentar las inversiones en tecnología de descarbonización. Creo que aquí el sector privado será más eficiente que el público en términos de asignación de recursos.

¿Por qué Estados Unidos sigue innovando mucho más que Europa? Bueno, en gran parte se debe a que hay más oportunidades de hacer riqueza en Estados Unidos que en Europa.

P. ¿Cree que subir impuestos es un freno para la economía europea?

R. Algunas de las personas más inteligentes que tenemos en Estados Unidos son europeas. Europa tiene unas escuelas fantásticas. La pregunta es: ¿por qué Europa está perdiendo algunos de esos fantásticos graduados en favor de otros lugares del mundo? Por la elección. Me encantaría que Europa pensara en cómo generar crecimiento en lugar de en cómo subir los impuestos.

En cómo permitir que las empresas de nueva creación dispongan de más capital durante más tiempo. En general, lo que se ve en Europa es que las empresas emergentes suelen venderse a menudo a empresas estadounidenses.

P. Usted ha sido muy crítico con el teletrabajo. ¿Por qué?

R. Porque funcionaba estupendamente cuando el Covid era una enfermedad peligrosa. Ahora el Covid es muy parecido a una gripe, sobre todo si te proteges con una vacuna. Así que el teletrabajo no estaba destinado a ser algo permanente. Si se convirtiera en permanente, sería un desastre.

P. Su posición es bastante inusual en estos tiempos…

R. Todos los consejeros delegados con los que hablo lo piensan, pero no lo dirán públicamente. Ahora bien, seamos claros: ¿necesitamos volver a trabajar cinco días a la semana? En la mayoría de los trabajos, no. Tal vez en algunos trabajos, sí.

¿Necesitamos dar más flexibilidad a nuestros trabajadores? Sí. Una de las cosas buenas cuando estás de vacaciones, es que tal vez quieras tomarte una semana extra y trabajar a distancia durante esa semana. Y luego, durante las semanas siguientes, trabajas en la oficina durante cinco días a la semana.

Podemos ofrecer esa nueva flexibilidad con la que nunca habíamos soñado. Pero para llegar a ser un líder en una empresa, tienes que desplazarte a diferentes lugares y negocios. Eso no se puede hacer a distancia. Mis mejores ideas no las obtengo en reuniones, sino cuando entro en una oficina y hablo con alguien.

P. ¿Dónde meter el dinero en estos tiempos de incertidumbre? ¿Qué aconseja a los ahorradores?

R. Creo firmemente en la inversión sistemática para obtener un resultado de 30 años. Hay diferencias sociales entre América y Europa. Estados Unidos realmente nunca tuvo una guerra en su suelo. Y por eso hay más esperanza en Estados Unidos y por eso los ahorradores estadounidenses ponen más dinero en la renta variable.

En cambio, creo que hay un miedo sistemático a Europa debido a las dos guerras mundiales, y por eso los europeos son más ahorradores en una cuenta bancaria. Tienen menos esperanza que los estadounidenses. Hay que tener esperanza.

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La ministra de Igualdad, Irene Montero, en el Congreso.
La ministra de Igualdad, Irene Montero, en el Congreso.EFE

Irene no matiza, amenaza

Montero compensó su indigencia intelectual con truenos guerracivilistas que no se oían desde 1936, cuando Pasionaria y compañía amenazaban a Calvo-Sotelo

F.J.Losantos en En El Mundo, 300922

LA MINISTRA de Igualdad, Irene Montero, respondió en las Cortes a una diputada de Vox exactamente en estos términos: «Todos los niños, las niñas, les niñes de este país tienen derecho a conocer su propio cuerpo, a saber que ningún adulto puede tocar su cuerpo si ellos no quieren, y que eso es una forma de violencia.

Tienen derecho a conocer que pueden amar o tener relaciones sexuales con quien les dé la gana, basadas, eso sí, en el consentimiento. Y esos son derechos que tienen reconocidos, y que a ustedes no les gustan».

Esto es lo que dijo y de lo que no se ha desdicho. Han querido hacerlo por ella un montón de personas e instituciones, desde la SER a la Conferencia Episcopal, pasando por comentaristas de izquierdas y de derechas, webs financiadas por Montero, Newtrola, y mil más, que, al parecer, no consideran mayor de edad mental a la ministra, ni para bien ni para mal. Argüello, portavoz de los obispos, exhaló:

«A veces, uno, cuando responde dice una frase pequeña en un argumento global y es la frase pequeña la que se ve. El foco desenfoca. Yo, francamente, no creo que la ministra de Igualdad defendiera en esas declaraciones que los niños puedan mantener relaciones sexuales». Si la Iglesia del Papa Kirchner se empeña en arrastrarse ante la izquierda, podría recurrir al «perdónalos, que no saben lo que hacen»; no fingir que no ha leído lo nítidamente escrito.

Al ser interpelada anteayer por esta misma frase, que según el actual Código Penal es una defensa inequívoca de la pederastia, ya que atribuye al menor la capacidad de discernimiento y de consentimiento para mantener relaciones sexuales con un adulto si lo desea, la respuesta de la ministra no fue la de aclarar lo que, según sus abogados mediáticos, quería decir y no dijo, o no dijo bien, sino esta: «¿Hasta cuándo se va a tolerar esta campaña de violencia política contra cualquiera de nosotras?».

«Les pido que les paremos los pies y que aprobemos la ley del aborto. A estos fascistas se les para con derechos».

Montero, pues, no negó, aclaró o matizó su defensa de la pederastia, uno de los rasgos distintivos de la izquierda desde mayo del 68, sino que compensó su indigencia intelectual con truenos guerracivilistas que no se oían desde 1936, cuando Pasionaria y compañía amenazaban así a Calvo-Sotelo:

«Su señoría ha hablado por última vez» o «su señoría morirá con los zapatos puestos». Y a los pocos días, lo asesinaron. Reza, Argüello, si te acuerdas. Por los cobardes.

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Los finales de ETA político-militar
Ilustración de Javier Olivares [España, 1964] para el texto

Los finales de ETA político-militar

El autor recuerda que, aunque en menor medida, ETA político-militar, de cuya disolución se cumplen 40 años, también dejó un largo reguero de sangre: fue responsable de 28 víctimas mortales

Gaizca Fernández en El Mundo, 290922

SIN CAER en su utilización como arma arrojadiza en el debate político, sin idealizarla (como se llegó a hacer en el pasado) ni demonizarla (como se hace ahora cada vez más), sin ponerle adjetivos simplistas como «pacífica» o «sangrienta», debemos afrontar la historia de la Transición con rigor. Es imprescindible contarlo todo. También el papel que jugaron quienes utilizaron la violencia para sabotear el proceso de democratización.

Nos referimos a la brutalidad de ciertos agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, al golpismo de algunos militares nostálgicos y a las organizaciones terroristas. David Ballester ha contabilizado 91 fallecidos a consecuencia de la violencia policial con connotaciones políticas: el «gatillo fácil», la represión, los malos tratos, la tortura, etc.

Jaleado por la extrema derecha, envalentonado por la impunidad de los implicados en la Operación Galaxia y potenciado por los continuos atentados contra funcionarios uniformados, el «ruido de sables» desembocó en el 23-F.

Sin desestimar el peso de la violencia policial y el golpismo, el mayor obstáculo al que se enfrentó la Transición fue el terrorismo. Entre 1976 y 1982 las bandas que operaban en España acabaron con la vida de 498 personas, hirieron a 450 y secuestraron a 70. Dos tercios de estos crímenes llevaban la firma de las distintas ramas de ETA, sobre todo de ETA militar (ETAm), cuya historia se prolongaría hasta 2018.

Aunque en menor medida, ETA político-militar (ETApm) también dejó un largo reguero de sangre: fue responsable de 24 víctimas mortales, a las que hay que sumar dos de los escindidos Komando Bereziak en 1977 y dos de ETApm VIII Asamblea en 1983.

No hablamos de estadísticas, sino de seres humanos, con nombre y apellidos.

En 1974 los polimilis asesinaron a los guardias civiles Jerónimo Vera, Luis Santos y Argimiro García; en 1975 a los policías José Díez, José Ramón Morán y Ovidio Díaz, así como al guardia civil Manuel López; en 1976 al empresario Ángel Berazadi y los policías José Luis Martínez y Jesús María González; en 1977 al policía Manuel Orcera y al empresario y político Javier de Ybarra; en 1979 al policía Alfonso Estevas-Gilmain; en 1979 al militar retirado José María Maderal, al guardia civil Juan Luna, al policía Dionisio Gonzalo Rey, al ebanista Jesús Emilio Pérez, a la ama de casa Guadalupe Redondo, a la estudiante Dorotea Fertig, al estudiante y atleta José Manuel Juan Boix y al submarinista José Manuel Amaya; en 1980 al directivo de Michelín Luis Hergueta, al soldador Mario González, al policía Basilio Altuna, al perito industrial y político José Ignacio Ustarán y al profesor universitario y político Juan de Dios Doval; en 1983 al militar Alberto Martín Barrios. Ese mismo año falleció el odontólogo Luis Manuel Allende, que había sufrido un secuestro por parte de ETApm VIII en 1982. Fue una víctima indirecta.

Basándose en informes periciales de tres especialistas, un juzgado estableció que había existido «una relación causal entre el secuestro y el desencadenamiento de los síntomas de la enfermedad pancreática para el fatal desenlace». En total, 28 vidas rotas. ETApm nunca fue una «ETA blanda», como se la llegó a denominar.

En 1980 la joven democracia española atravesaba una crisis generalizada que se vio agravada por los 132 asesinatos, 100 heridos y 20 secuestros que cometieron los terroristas, incluyendo los polimilis. No es de extrañar que, según una encuesta de la empresa ICSA-Gallup, la ciudadanía los considerara el mayor problema de España detrás del paro. Aquel año fue la antesala, y en cierta medida el desencadenante, de los acontecimientos de principios de 1981 y del golpe de Estado.

Sin embargo, pese al embate combinado de los enemigos de la libertad, la democracia logró consolidarse. Una de las claves de aquel éxito fue el descenso de la violencia terrorista. Dos factores lo posibilitaron. Por un lado, una actuación policial más efectiva durante el mandato de Juan José Rosón como ministro del Interior (1980-1982). Por otro, el acuerdo sin precedentes que, pese a la campaña de ETApm contra UCD de 1980, alcanzaron el líder de Euskadiko Ezkerra (EE) Mario Onaindia y el propio Rosón.

Como resultado, en febrero de 1981 ETApm declaró una tregua. En septiembre de 1982 el sector fiel a EE, ETApm VII Asamblea, dio su última rueda de prensa. Una llamada anónima había intentado reventar el acto con un aviso de bomba, pero no surtió efecto. Joseba Aulestia (Zotza) declaró que «hemos venido a hablar y de aquí no nos movemos». Aquel día ETApm VII Asamblea se autodisolvió.

Como explicó Ángeles Escrivá en su libro ETA: el camino de vuelta, la contrapartida fue la reinserción de entre 250 y 300 ex polimilis (incluyendo algunos octavosmilis y autónomos). A los que estaban detenidos (pendientes de juicio) se les concedió la libertad provisional bajo fianza. Ulteriormente fueron absueltos o su causa sobreseída.

Quienes cumplían su condena en la cárcel fueron indultados. Los «exiliados» fueron trasladados en los coches particulares de abogados ligados a EE desde Francia a Madrid. Una vez ante el juez de la Audiencia Nacional, los séptimos se declaraban inocentes de todos los cargos por los que estaban imputados y se sobreseían las causas judiciales.

ETApm VIII Asamblea, la facción de ETApm que no había aceptado el acuerdo Rosón-Onaindia, rompió la tregua y reinició la campaña terrorista. Ahora bien, bastantes de sus miembros optaron por la reinserción o fueron detenidos en sucesivas operaciones policiales.

Sin moral de resistencia ni capacidad operativa, ETApm VIII Asamblea entró en crisis y a principios de 1983 se fragmentó. Una veintena de octavos, incluyendo a Arnaldo Otegi, solicitaron el ingreso en ETA militar, que les impuso ciertas condiciones: siete atentados y arrepentirse públicamente de su pasado.

El resto de los terroristas, encabezado por Txutxo Abrisketa, comenzó una huida hacia adelante que se cobró una víctima mortal: el capitán de Farmacia Alberto Martín Barrios. Su último comando cayó en marzo de 1985.

La desaparición de ETApm redujo los niveles de violencia y crispación política en España en general y en Euskadi en particular, lo que contribuyó a afianzar la democracia parlamentaria y la autonomía vasca. No obstante, al contrario de lo ocurrido tras otras experiencias similares, los partidos que la habían promovido no obtuvieron réditos electorales.

En las generales de 1982 UCD se hundió, pasando de 6.268.593 a 1.425.093 votos, y EE se estancó, con 100.326, frente a los 210.601 sufragios del brazo político de ETAm, Herri Batasuna.

POR AÑADIDURA, el proceso arroja sombras que no conviene ocultar. Aunque el Gobierno de UCD había advertido de que únicamente los ex polimilis que no tuvieran delitos de sangre podrían acogerse a las medidas de reinserción, esa exigencia fue ignorada.

Se trató de una amnistía encubierta: nadie respondió por los crímenes de ETApm, que entre 1977 y 1981 había cometido 138 atentados, entre ellos 21 asesinatos. Las víctimas de la banda pagaron un altísimo precio.

Tras la Ley de Amnistía de 1977, la reinserción fue la segunda oportunidad histórica que la izquierda abertzale despreció: tanto ETAm como los Comandos Autónomos Anticapitalistas se negaron a sumarse a la tregua de ETApm en febrero de 1981.

Según un boletín polimili, los milis les respondieron «que no querían saber nada, que no estaban dispuestos a discusión ninguna». Las condiciones no eran suficientes para ETAm, que todavía creía poder derrotar al Estado de Derecho.

Desde la rueda de prensa de los séptimos hasta el asesinato de Jean-Serge Nérin en septiembre de 2010, el nacionalismo vasco radical acabó con la vida de 480 personas e hirió a otras 2.318, que se añadieron a los centenares de víctimas anteriores.

Tampoco hay que olvidar que cientos de miembros de la banda y de su entorno cumplieron y siguen cumpliendo largas condenas de cárcel. Todo aquel dolor no sirvió de nada: cuando ETA se disolvió en 2018 se encontraba tan lejos de alcanzar sus objetivos fundacionales (la creación de un estado vasco independiente, homogéneo y monolingüe que se anexionase Navarra y el País Vasco francés) como lo había estado en 1982.

Gaizka Fernández Soldevilla ha coordinado, junto a Sara Hidalgo García de Orellán, el libro Héroes de la retirada. la disolución de ETA político-militar (Tecnos, 2022).

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Estudiantes Escuela de Formación Profesional de Seat Barcelona 16-03-2011
Estudiantes Escuela de Formación Profesional de Seat Barcelona 16-03-2011ELENA RAMON

Los alumnos de FP suben un 45% en una década

Por primera vez se rebasa la barrera del millón de estudiantes matriculados. La media de crecimiento desde 2019/20 a 2022/23 es del 6,7%, así los estudiantes podrían alcanzar el próximo año la cifra de 1,8 millones

María Albalat en El Mundo, 290922

La red de centros privados Medac ha puesto en los coches de Cabify unos anuncios publicitarios que pretenden atraer a los jóvenes con este reclamo: «¿Todavía piensas que la FP es para torpes? ¡Espabila, cateto!», les exhorta. La campaña es un reflejo de la burbuja en la que está sumida esta modalidad de enseñanza, que ha visto cómo la demanda se multiplicaba en la última década. En el curso 2014/15 se registraron 751.507 alumnos matriculados, una cifra que, según los últimos datos, alcanza ya 1.086.001 millones y supone un incremento del 45%.

La cifra de alumnos de 2014/15 está cerca de duplicarse. De hecho, si la tendencia se mantiene, podría producirse el próximo año.

Santiago García, secretario general de la patronal privada Confederación Española de Centros de Enseñanza, constata la existencia de un boom que ha batido todos los récords en el último curso y que explica por la mejora en los datos de empleabilidad, el desarrollo legislativo de la FP Dual un modelo que alterna la formación en el centro educativo y la empresa con prácticas remuneradas desde el primer día, el trabajo conjunto de todos los agentes institucionales, el respaldo que le han dado los empleadores, las reiteradas campañas de publicidad del Ministerio de Educación, las comunidades autónomas y el boca a boca que se ha ido transmitiendo entre los estudiantes.

Según el Informe de Empleo de Adecco, la FP se ha convertido «en el nivel formativo más demandado por las empresas españolas, por delante de las titulaciones universitarias». En total, el 36% de las ofertas publicadas por las empresas busca candidatos con esta formación.

Los datos del Observatorio de la FP de CaixaBank añaden que la población ocupada con titulación de FP en 2021 fue del 24%, más de dos puntos por encima de la tasa de 2016. Mientras, la población con titulación de FP en desempleo en el mismo año fue del 13%, cuatro puntos menos que cinco años atrás.

Álvaro Palomino, de 22 años, ha encontrado trabajo en Amazon tras terminar un ciclo superior de dos años de duración en Administración de Sistemas Informáticos en Red en el colegio concertado Andel de Alcorcón (Madrid): «Mucha gente me decía que estudiase Ingeniería, pero yo quería unos estudios que se acercasen a la realidad laboral y no tan centrados en las Matemáticas, que nunca se me han dado bien», afirma.

Tras terminar Bachillerato, se planteó estudiar un grado universitario: «Psicología me llamaba un poco la atención y ADE lo estudiaba mi hermana». Sin embargo, reconoce que su pasión era la Informática y el título que estudió finalmente encajaba perfectamente con sus necesidades.

María Garrido, valenciana de 29 años, estudió Magisterio y Pedagogía en la Universidad Católica de Valencia tras acceder a través de un grado medio y después un grado superior. «No llevaba bien el instituto, porque se basaba demasiado en la teoría y no captaba mi interés», admite. Así que optó por esta vía porque «podía llegar al mismo sitio» estudiando algo más especializado y pegado a aquello a lo que se quería dedicar. «Aunque fuese un camino más largo, me alegro de haberlo tomado, fue una forma de reconducir mi futuro», dice.

El Gobierno aumentó ligeramente en marzo de este año el presupuesto. La cantidad destinada ahora es de 2.299 millones de euros, 660 millones más que en 2021 y 1.160 millones mayor que en 2019.

«Los gobiernos deben seguir invirtiendo para alcanzar los niveles centroeuropeos», apunta García. Pese al notable aumento de alumnos, todavía no se han alcanzado las cifras europeas en matriculaciones de grado medio o superior. De hecho, España es el octavo país con menor tasa de alumnos matriculados en FP en estas titulaciones, con el 37%. En el caso de Alemania y Suiza, la media se encuentra 12 y 26 puntos porcentuales por encima.

En Italia se supera el 50% de estudiantes matriculados, según los datos de 2020 de Eurostat. El ranking lo lideran Serbia o Eslovenia, que alcanzan el 70%.

Los datos del ministerio apuntan a un crecimiento tanto de los alumnos matriculados en centros públicos como privados, aunque en estos últimos el aumento es más pronunciado. En concreto, desde el curso 2016/17 hasta 2020/21 los alumnos de centros públicos han aumentado un 15%. Mientras, los privados lo han hecho un 50%. Los centros públicos son los que más han crecido en grados básicos, un 21%; y los centros privados, en los grados superiores (72%).

El incremento en la demanda y la insuficiencia de recursos públicos han provocado que muchos alumnos recurran a centros privados. García señala que esta situación entra dentro de la normalidad en la «colaboración público-privada». El pasado junio, la ministra Pilar Alegría reivindicó esta cooperación. «Es importante que las administraciones públicas planteen visiones a largo plazo, fuera de ciclos electorales», apuntó.

Las familias profesionales donde hay más matriculaciones son Sanidad, Administración y Gestión, e Informática y Comunicaciones. Según los datos oficiales, las cinco titulaciones de grado superior con más matriculaciones acumulan el 32% del alumnado: Administración y Finanzas, Educación Infantil, Enseñanza y Animación Sociodeportiva, Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma e Integración social.

Mientras, en los grados medios las cinco más cursadas representan el 49% e incluyen Gestión Administrativa, Cuidados Auxiliares de Enfermería, Sistemas Microinformáticos y Redes, Electromecánica de Vehículos Automóviles y Atención a Personas en Situación de Dependencia.

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El Debate

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Dos periodistas se enfrentan a Batasuna. 140922

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Musica de Diana Lobos

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«Havana» [2017] es una canción grabada por la cantante cubanaestadounidense Camila Cabello con la participación del rapero Young Thug, perteneciente a su álbum debut titulado Camila.Associated Performer: Camila Cabello feat. Young Thug Bass, Piano, Programmer, Composer, Lyricist: Adam Feeney Background Vocal, Composer, Lyricist: Pharrell Williams Composer, Lyricist: Brittany Hazzard Background Vocal: Starrah Composer, Lyricist: Ali Tamposi Composer, Lyricist: Brian Lee Keyboards, Composer, Lyricist: Kaan Günesberk Saxophone: Leland Whitty Composer, Lyricist: Andrew Wotman Trumpet: Tom Moffett Trumpet: Serafin Aguilar Producer: Frank Dukes Misc. Prod.: Matt Beckley Composer, Lyricist: Louis Bell Recording Engineer: Mike Gaydusek Recording Engineer: Robbie Soukiasyan Recording Engineer: Kyle Mann Recording Engineer: Martin Gray Assistant Engineer: Marco Falcone Assistant Engineer: Sean Madden Assistant Engineer: Henry Guevara Mixing Engineer: Jaycen Joshua Assistant Engineer: David Nakaji Assistant Engineer: Ivan Jimenez Mastering Engineer: Kevin Peterson. Vía Diana Lobos, 290922.

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Humor
Gallego & Rey
Viñeta de Gallego y Rey

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¿Podemos desokuparnos?

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  • Choque frontal entre PSOE y Unidas Podemos por la okupación

Los socialistas piden desalojos en 48 horas y su socio los acusa de situarse con «la derecha». El trasfondo de la polémica es el pulso por la Ley de Vivienda, que está «bloqueada»

Á. CarvajalL / M. Bellver en El Mundo, 290922

Dos enmiendas del PSOE para desalojar a los okupas en 48 horas han desatado una guerra con Unidas Podemos en un momento que, además, es especialmente tenso por el pulso que los dos socios de Gobierno mantienen a cuenta de la Ley de Vivienda y que tiene como consecuencia que ahora mismo ésta se encuentre «bloqueada» en el Congreso.

Esa falta de avances en la negociación es el trasfondo que explica que el socio minoritario del Ejecutivo haya estallado públicamente contra los socialistas cuando ha tenido conocimiento de que habían presentado dos enmiendas a la Ley Orgánica de Eficiencia Organizativa del Servicio Público de Justicia con el propósito de acelerar las desokupaciones.

«No tiene sentido que en este momento, cuando estamos negociando la Ley de Vivienda, salgan con esto que está completamente fuera de lugar», les recriminó Rafa Mayoral, diputado de Unidas Podemos, quien censuró la postura del PSOE por copiar el marco político de la derecha.

Mayoral arremetió por ello contra el portavoz socialista en el Congreso, Patxi López, en una respuesta apenas unos minutos después de escuchar sus declaraciones presentando las enmiendas. «La verdad es que le veo descentrado. No está gobernando con [Jaime] Mayor Oreja», criticó, recordándole que no tiene una coalición con el Partido Popular como cuando fue lehendakari.

En este sentido, advirtió a López que cuando haga declaraciones «se dé cuenta» de que la gente tiene un problema con las «subidas abusivas» del alquiler y de las hipotecas. «Lo que hace falta es frenar cuanto antes la subida de la vivienda y no asumir la agenda de la derecha.

Porque cuando se asume la agenda de la derecha, gana la derecha», advirtió. Por todo ello, llamó al PSOE a «dejar de escuchar a Joan Clos», jefe de la patronal de la vivienda, y a entender «cuál es la mayoría parlamentaria» de izquierdas que está sosteniendo al Ejecutivo de coalición.

En el PSOE justifican la adopción de esta medida tras hablar con expertos, personas afectadas e instituciones que les habían manifestado su «preocupación» por la okupación. Fue el Gobierno de Castilla-La Mancha, presidido por el socialista Emiliano García-Page, el que impulsó una iniciativa autonómica para forzar un debate en el Congreso con el fin de endurecer la legislación y que, entre otras medidas, planteaba que se pudiera restituir la vivienda a su propietario en 48 horas.

Ésta es precisamente una de las dos enmiendas presentadas ahora por el grupo de Pedro Sánchez en la Cámara Baja con la justificación de «proteger de inmediato los derechos de las víctimas». El desalojo en un plazo máximo de dos días desde la interposición de la denuncia o la remisión del atestado policial se produciría exclusivamente en casos de «allanamientos de morada o usurpación de bienes inmuebles».

«No tiene nada que ver con los desahucios», precisó el portavoz del PSOE en el Congreso. «Agiliza mucho los trámites y da respuesta a una cuestión que nos estaba planteando mucha gente (…). Estamos defendiendo el derecho de la gente a tener su vivienda», añadió.

El desalojo en 48 horas planteado por los socialistas contempla que si se constata que en el inmueble okupado hay «personas en riesgo de exclusión social o de especial vulnerabilidad o posible desamparo de un menor» el juez o el tribunal de turno tiene que comunicarlo «inmediatamente» a la entidad pública local o autonómica competente en materia de servicios sociales y al Ministerio Fiscal para que se puedan «adoptar las medidas de protección que resulten necesarias».

Además, los socialistas ha presentado una segunda enmienda para eliminar la necesidad de que sean jurados populares los que juzguen los casos de okupación, lo que, según estimaciones del Consejo General del Poder Judicial, supone una media de 21 meses y medio para la resolución. De esta forma, sería un delito que pasaría a los juzgados de lo Penal, con lo que el tiempo medio para su enjuiciamiento se reducirá a 13,3 meses.

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El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

Revista de de opinión en prensa

•••Sánchez y Aragonès, este verano, en Barcelona.
Sánchez y Aragonès, este verano, en Barcelona.EFE

Para decirlo con claridad

No puede decirse que el Proceso le haya ido mal a Esquerra. Tuvo que entregar la revolución, pero a cambio ha conseguido el poder

Arcadi Espada en El Mundo, 290922

EL NACIONALISMO catalán ha renunciado a la insurrección. No es que hace cinco años comprobara la fuerza del Estado. Es que comprobó la suya. No daba, ni de lejos, para una revolución. El Proceso provocó la quiebra civil catalana, la zozobra española y la decadencia moral, económica y estética de la región. No es pequeña factura.

Solo tuvo, y la ejerció, la posibilidad de hacer daño; pero nunca tuvo la posibilidad de vencer. El Estado destituyó a los promotores, los metió en la cárcel y los indultó. Ahora, la mayoría de los derrotados quiere negociar con el Estado la posibilidad de un referéndum de autodeterminación. No lo habrá.

Si en Cataluña no hubo fuerza suficiente para la insurrección, en el conjunto de España no hay fuerza suficiente para esa negociación. La única posibilidad de que ese referéndum se realizara es realmente sofisticada para la rudeza dominante, pero consiste en que los nacionalistas defendieran en ese referéndum, mayoritariamente, una opción que no fuera la independencia.

Es decir, que se conformaran con haber aportado a la Historia de la penuria catalanista la celebración de un referéndum. Pero esa hipótesis necesita tanto tiempo que es puramente recreativo considerarla.

Lo fundamental, ahora, es que Esquerra Republicana se ha convertido en la Convergencia posibilista del postcatalanismo y como aquella dispone de una geometría variable para gobernar. Su única amenaza es que el Psc participara en una coalición antinacionalista.

Pero la improbabilidad de tal hipótesis se demuestra por la mayor: y es que el Psc es y ha sido siempre un partido nacionalista. Los socialistas no tienen ninguna opción de presidir el Gobierno de Cataluña y su líder Illa solo puede aspirar a un papel de valet de chambre, bien remunerado.

El objetivo de Esquerra, puramente rufianesco, es ir minando poco a poco su espacio político y hacer con la izquierda lo que Convergencia hizo en su momento con la derecha. Puede que lo consiga: el Psc siempre ha sido el tonto útil entre los nacionalistas y no hay señales de que vaya a abdicar de una condición que más que coyuntural parece ontológica.

La actual situación parlamentaria española favorece los planes de Esquerra y los hace más rentables y estables. Pero una victoria de la derecha en las generales tampoco tendría grave impacto.

La tácita coalición con el socialismo se mantendría en la oposición y seguiría enérgicamente viable en Cataluña. Observándolo con frialdad no puede decirse que el Proceso le haya ido mal a Esquerra. Tuvo que entregar la revolución, ciertamente. Pero a cambio ha conseguido el poder.

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La primera ministra británica, Liz Truss.
La primera ministra británica, Liz Truss.DANIEL LEALAFP

Tormenta financiera en Reino Unido

El Banco de Inglaterra interviene de urgencia para frenar el hundimiento de la libra, arrastrada por el confuso plan económico de un Gobierno inestable, inexperto y aislado por el Brexit.

Editorial de El Mundo, 290922

La libra sucumbe desde hace días a la tormenta financiera que azota al Gobierno de Liz Truss, inestable, aislado por el Brexit y dirigido por una primera ministra recién llegada al cargo. El Banco de Inglaterra se vio forzado ayer a intervenir de urgencia para frenar el hundimiento de la divisa británica, que el lunes rozó la paridad con el dólar cayendo a su mínimo histórico en medio siglo.

 El huracán se desató el viernes, cuando el Ejecutivo británico presentó un programa fiscal que incluía la mayor rebaja de impuestos en 50 años y que pretende compatibilizar con un paquete de ayudas para paliar la subida de precios.

Los mercados recibieron la noticia planteando una moción de confianza al Ejecutivo por considerar que no hay un plan creíble que establezca cómo pagar la iniciativa, es decir cómo conciliar el aumento del gasto para reducir la factura de la luz (130.000 millones de libras) con el recorte de la recaudación (45.000 millones). El canciller Kwasi Kwarteng dobló además la apuesta anunciando nuevas e imprecisas medidas fiscales, lo que precipitó el castigo a la moneda, al anticipar los inversores un endeudamiento insostenible para Reino Unido.

De hecho, la agencia Moody’s advirtió ayer de que un plan económico confuso que dispare el déficit puede afectar a la calificación crediticia del país cuya credibilidad política e institucional se ha visto erosionada por la caótica e irresponsable gestión del Brexit y comprometer su crecimiento. La premier cuya posición es frágil al haber sido elegida por las bases tories y no en las urnas recibió ayer otro varapalo a través del FMI, que cargó contra la decisión de Londres e instó a revertirla.

Truss ha tratado de calmar las turbulencias anunciando un plan fiscal para el 23 de noviembre, pero el plazo se antoja largo. La premier adalid de las políticas proteccionistas y nacionalistas materializadas en el Brexit debe o bien retirar su plan, como pide el FMI, o proporcionar la información necesaria para hacerlo creíble.

El aviso lanzado ayer por el Banco de Inglaterra para justificar su intervención no puede ser más grave. Está comprometida la «estabilidad financiera» del país. De fondo subyace la crítica de que el Gabinete de Truss ha antepuesto la ideología al rigor.

Mientras su banco central subía tipos de interés para tratar de contener los precios, ha lanzado un plan tremendamente inflacionista, en el que, además, no se aportaba la suficiente información al mercado. Downing Street sólo puede restaurar la confianza de los inversores con claridad en sus planteamientos.

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Una visión crítica del "sólo sí es sí"

Ilustración de Sean Mackaoui [Suiza, 1969] para el texto

 

Una visión crítica del «sólo sí es sí»

Tras analizar el texto de la Ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual, el autor insiste en los distintos aspectos por los que la norma supone en realidad un retroceso en relación con la legislación vigente

José María de Pablo Hermida en El Mundo, 290922

EL PRÓXIMO 7 de octubre entrará en vigor la reforma del Código Penal introducida por la LO 10/2022, de 6 de septiembre, de Garantía Integral de la Libertad Sexual: la mal llamada «ley de solo sí es sí». Digo mal llamada porque, en realidad, hace más de 200 años que en España «sólo sí es sí».

Ya el Código Penal de 1822 castigaba como delito los actos sexuales realizados sin consentimiento del otro, y así lo han seguido haciendo, ininterrumpidamente, los siguientes códigos penales españoles, hasta el último –de 1995– cuyo artículo 181 castiga al que sin que medie consentimiento realizare actos que atenten contra la libertad o indemnidad sexual de otra persona.

Por eso, la afirmación de que esta nueva ley «pone en el centro el consentimiento» [sic], una especie de mantra que han venido repitiendo, casi sin excepción, todos los medios de comunicación (imagino que la fuente es una nota de prensa del Ministerio), tiene más de propaganda que de realidad: el consentimiento lleva en el centro de la legislación penal sobre delitos sexuales desde hace al menos dos siglos. Que el propio código los denomine desde hace décadas como «delitos contra la libertad sexual» es una prueba clara de que el consentimiento era ya el centro de su regulación.

De hecho, es más apropiado afirmar que esta ley aleja el consentimiento del centro de la regulación de estos delitos, pues introduce una definición restrictiva del consentimiento que podría convertir en delictivas determinadas relaciones sexuales consentidas.

Según esta reforma, el consentimiento debe manifestarse «mediante actos que, en atención a las circunstancias del caso, expresen de manera clara la voluntad de la persona». No creo que esta definición ponga en riesgo –al menos, más de lo que ya estaba– la presunción de inocencia, pero sí puede crear algún problema: lo importante ya no es el consentimiento –deja de estar en el centro, por mucho que diga la propaganda– sino cómo se exprese el consentimiento.

Esto podría dar lugar a relaciones sexuales consentidas pero delictivas, porque el consentimiento no se expresó conforme a la definición del texto legal.

Por supuesto, con esta nueva definición del consentimiento no se soluciona el verdadero problema que nos encontramos al juzgar este tipo de delitos: la prueba. Porque ¿cómo se prueba el consentimiento –o, desde ahora, la expresión clara del consentimiento– cuando nos encontramos ante un acto íntimo? Este seguirá siendo el principal problema tras la reforma.

Pero el principal error de esta nueva ley es la eliminación de la diferencia entre el abuso y la agresión sexual, lo que afecta al principio de proporcionalidad de las penas.

En muchas modalidades delictivas, la normativa penal acostumbra a establecer gradaciones para evitar castigar igual conductas de diferente gravedad. Esto se viene haciendo, por ejemplo, cuando a la lesión del bien jurídico se le añade la utilización o no de violencia o intimidación.

Así, el apoderamiento de bienes muebles ajenos será un delito de hurto cuando se lleve a cabo sin fuerza, violencia ni intimidación, mientras que se considerará robo cuando concurra alguna de estas características. La razón de esta diferencia es fácil de comprender: es mucho más grave –y requiere por tanto una pena mayor– la conducta de quien, para arrebatar el teléfono móvil a otro, propina un puñetazo a la víctima o la intimida con una navaja en la garganta (delito de robo), que la de quien se limita a aprovechar un descuido para tomar el móvil que alguien dejó sobre la mesa en una terraza (delito de hurto).

Con esta diferencia entre hurto y robo (mismo bien jurídico protegido, pero diferente gravedad de la acción), el legislador se asegura de castigar con mayor pena las conductas más graves (robo: dos a cinco años de prisión) que las más leves (hurto: seis a 18 meses de prisión).

Ese mismo sistema se seguía hasta ahora en los delitos contra la libertad sexual. Los actos sexuales no consentidos en los que el autor actuaba sin violencia ni intimidación se consideraban abuso sexual, mientras que aquellos en los que el acto sexual no consentido se cometía mediando violencia o intimidación se consideraban agresión sexual y se castigaban con mayor pena. Se llama proporcionalidad.

La nueva ley, en cambio, elimina esta diferencia, y denomina a todo acto sexual no consentido como agresión sexual, sin importar si el autor actuó o no con violencia y/o intimidación. De este modo, desde ahora se castigará por el mismo delito –y con la misma pena– al sobón que realiza un tocamiento al descuido en el metro que a quien propina un puñetazo a la víctima, la tira al suelo y la arrastra hasta un portal en el que abusa de ella. No tardaremos en ver agravios comparativos en los que hechos más graves se castiguen con penas incluso inferiores a otros de menor gravedad.

Se ha abandonado un criterio técnico jurídico el principio de proporcionalidad de las penas– por un motivo estrictamente ideológico-semántico: el rechazo populista al término «abuso sexual».

Una consecuencia de la eliminación de la diferencia entre abuso y agresión es que, junto a una ligera subida de las penas para los hechos más leves, se produce una notable rebaja generalizada de las penas para los delitos más graves. Entre las rebajas más llamativas destaca la de la agresión sexual con agravantes, que antes se castigaba con una horquilla de cinco a 10 años de prisión, y ahora pasa a ser de entre dos y ocho años.

Esta rebaja es muy importante porque, al descender la pena mínima de los cinco a los dos años, permitirá acuerdos de conformidad entre la defensa y la Fiscalía, por solo dos años, que eviten la entrada en prisión del agresor.

Por ejemplo, en el caso de una agresión sexual grupal (agravante del artículo 180), a partir de ahora será posible llegar a un acuerdo de conformidad y que el acusado acepte dos años de prisión con suspensión de la ejecución, evitando el ingreso en prisión.

Antes esto era imposible, pues la pena mínima de la agresión con agravantes se situaba en los cinco años, muy por encima del límite de dos años que establece el art. 80.2.2º del Código Penal para la suspensión de la ejecución de las penas, por lo que el reo entraba en prisión siempre.

Además, esta bajada de penas permitirá, en muchos casos, que reos ya condenados por estos delitos soliciten ahora una revisión a la baja de sus condenas, en virtud del principio de retroactividad de la ley penal más favorable (art. 2.2. del Código Penal).

Y el hecho de que el legislador haya olvidado añadir una disposición transitoria que limite la casuística de revisión de condenas –¿nadie en el Gobierno cayó en la cuenta de que esto iba a ocurrir?– podría acabar elevando de manera considerable –todo dependerá del criterio que adopte el Tribunal Supremo– el número de condenas revisadas. Entre estos supuestos está el de La Manada, que con la nueva ley habría recibido una condena inferior, y que con toda seguridad intentará una revisión.

OTRA consecuencia negativa de esta nueva regulación será la excesiva discrecionalidad judicial. La unificación del abuso y la agresión en un solo delito ha dado lugar a horquillas amplísimas. En el ejemplo anterior de la agresión con agravantes la horquilla va de dos a ocho años de prisión: hay más distancia en la horquilla del mismo delito (seis años) que entre el delito y el no delito (solo dos años).

Esto supone que, por los mismos hechos, un juez en Almería podría imponer dos años de prisión mientras que uno de Murcia imponga ocho. Además del principio de proporcionalidad, queda maltrecha la seguridad jurídica.

No deja de ser irónico que los impulsores de esta ley, que acostumbran a criticar las sentencias que dictan los jueces sobre esta clase de delitos, hayan redactado una norma que amplía, hasta límites nunca vistos, la discrecionalidad de esos mismos jueces a la hora de juzgar esta modalidad delictiva.

José María de Pablo Hermida es abogado penalista, socio de Bufete Mas y Calvet.

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El general israelí Tamir Hayman, en Madrid.
El general israelí Tamir Hayman, en Madrid.ÁNGEL NAVARRETE

Tamir Hayman: [General israelí. Curtido en el conflicto con Palestina, este general, ex jefe de la inteligencia militar de Israel, dirige el ‘think tank’ Instituto de Estudios sobre Seguridad Nacional]:

«Rusia, China e Irán buscarán cambiar el orden global»

María  Crespo en El Mundo, 290922

Según la doctrina militar rusa, si hay un ataque en territorio ruso, el Gobierno tiene derecho a responder con armas nucleares. Una vez se den por consumados los pseudo- referendos de anexión, Moscú considerará que cuatro regiones de Ucrania (Lugansk, Donetsk, Zaporiyia y Jersón) son rusas. La amenaza nuclear sobrevuela el desarrollo de la guerra y, alimentada por el miedo, alcanza Europa

Pregunta. Putin ha anunciado la movilización parcial y parece dispuesto a llevar la guerra a otro nivel.

Respuesta. Putin ha cometido un terrible error. En el plano militar, estratégico, económico. Pero básicamente, no se va a rendir. Su plan ha fallado. Ha transformado la campaña regional en una global. Putin está diciendo: «No estoy aquí sólo por Donetsk, estoy aquí para cambiar el mundo». Él quiere crear esa emoción.

«Vosotros, Estados Unidos, tendréis que hablar conmigo como igual, no como subordinado». Pero no está funcionando. Nadie quiere discutir con él. La movilización es otro intento de presionar, pero, ¿tendrá éxito? Es obvio es que no va a rendirse.

P. ¿Es creíble su amenaza de un ataque nuclear?

R. No se si irá tan lejos y llegará a utilizar las armas nucleares tácticas. Mi opinión es que lo evitará y sólo lo usará como amenaza porque hay un trauma histórico sobre la utilización de armas nucleares. Pero sí creo que subirá la apuesta de manera dramática, más aún. Porque no hay otro futuro para él. O gana esta guerra o muere, es la única elección. Y Rusia sabe cómo sufrir, el sufrimiento es parte de la tradición rusa.

P. Sin embargo, sus socios parecen estar dejándole solo.

R.– India y China le han dicho que no están muy contentos con cómo está la situación pero no le están dejando solo realmente. Tienen intereses en Rusia.

P. ¿Qué país representa un mayor peligro, Irán o Rusia?

R. Uno se apoya en el otro. El contexto es una competición global por un nuevo orden global. Hay tres autoproclamados actores globales, que creen que el mundo no les es justo. Rusia, China e Irán. Y harán todo lo que puedan para cambiar ese orden global. Rusia considera que está siendo humillada por EEUU, como civilización. Ese triángulo del Este es el problema de Occidente.

P. ¿Por qué Israel se niega a negociar un pacto nuclear con Irán?

R. La situación actual es que nada impide realmente a Irán promover su programa nuclear. Ha seguido enriqueciendo una cantidad de uranio que sobrepasa los límites. No estoy hablando de armas ni misiles, sino de lo que se refiere al enriquecimiento de uranio.

Cuanto más trabaja en las centrifugadoras, más se reduce el tiempo de fuga nuclear y eso es una situación muy mala. Tenemos que hacer lo que podamos para evitar un Oriente Medio nuclear. Porque si Irán consigue la bomba, no será el único actor con una.

Inmediatamente habrá una bomba saudí (probablemente la conseguirán de Pakistán), después Egipto se considerará como un poder regional y Turquía también conseguirá una. Así que estarán todos estos actores inestables en posesión de un arma nuclear amenazando la seguridad de todo el mundo. Nadie confiará en nadie.

No hay duda, me parece, y creo que Europa estará de acuerdo, de que Irán es un desafío estratégico global. Así que ahora la pregunta es ¿cómo evitamos que tenga un arma nuclear? En mi opinión la única manera es a través de un acuerdo.

La única diferencia entre mi opinión y la del Gobierno es que el Gobierno considera que el actual pacto es malo y yo acepto que es la solución menos mala. Presenta problemas pero también algunas ventajas.

Nos asegura nuevas inspecciones y nos da tiempo para preparar capacidades militares más avanzadas que puedan destruir cualquier futura arma nuclear en Irán. No tenemos dos acuerdos para elegir, sólo hay uno. Y es mejor un acuerdo nuclear que ninguno.

P. ¿Por qué Israel es tan reacio a hablar sobre su programa nuclear?

R. Por favor, pasemos a la siguiente pregunta. No hablaré nada sobre ese asunto

P. ¿Qué opina de la oleada de atentados en Israel en los últimos meses?

R. Hay tres elementos. En primer lugar, la crisis de liderazgo en la Autoridad Palestina, no se sabe qué va a pasar cuando Abu Mazen abandone el escenario. Además hay una creciente sensación de que el liderazgo palestino está corrupto y que está cooperando con el Gobierno israelí.

El segundo elemento es el menguante poder de las fuerzas de seguridad palestinas. Y el tercer elemento es el creciente número de jóvenes que se declaran independientes de las viejas facciones, y además ni siquiera recuerdan la segunda Intifada, la mayoría ni siquiera habían nacido, no llevan ese trauma en su historia.

Todo eso hay que enfrentarlo a tres niveles. Tendríamos que estar más dispuestos a mantener el diálogo con los palestinos, a tener algún tipo de cooperación con ellos. Hay que tener más discusiones con la autoridad palestina. Cuando la sangre hierve, cuando hay un ataque en Israel, hay que contenerse, mantener un civismo.

P. Israel se enfrenta a las quintas elecciones en cuatro años. ¿Hay temor a un ciberataque extranjero?

R. Los regímenes autoritarios quieren manipular la libertad de expresión, influenciar los procedimientos democráticos. La capacidad de Israel de defenderse está a uno de los mayores niveles.

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.Pedro Ruiz contra Jordi Eìvole: “Se lo preguntas a Zapatero”. 150922.

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Musica de Diana Lobos

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«¿Quien será?» [1953] es un mambo compuesto por los mexicanos Pablo Beltrán Ruiz y Luis Demetrio. La Sonora Santanera, más conocida como La Única e Internacional Sonora Santanera, es una de las agrupaciones mexicanas más importantes y famosas de la música tropical mexicana, fundada en el año 1955, originaria de la Ciudad de México, que se ha consolidado popularmente mediante un estilo singular influenciado por el danzón, el mambo, el bolero, la rumba, el chachachá, la guaracha y la cumbia.En versión de 2016 con Danny Frank. Vía Diana Lobos, 250922.

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Humor
Ricardo
Ricardo [R.Martínez Ortega, Chile, 1956]

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Aragón e Iceta, trilingües

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El Ministerio de Cultura de Iceta promueve el catalán en Aragón con una insólita cuña radiofónica

La grabación habla del «aragonés, el catalá, y el castellano» como «las tres lenguas de Aragón» en una comunidad donde solo el 2 % hablan el primero y el 5 % el segundo, respectivamente

Mario de las Heras en El Debate, 280922

Cualquiera diría, tras escuchar la insólita cuña publicitaria radiofónica firmada por el ministerio de Cultura y Deporte, que «las tres lenguas de Aragón» gozan de un uso generalizado o al menos proporcional entre los aragoneses. Pero la realidad es que solo el 2 % de los habitantes de la Comunidad habla el aragonés, y solo el 5 % habla el catalá (como se refieren en perfecto acento en la grabación). Atentos:

Un uso de estas lenguas, además, que no se encuentra extendido sino focalizado como «lengua propia de los valles pirenaicos, desde el Esera hasta Ansó, y de las zonas prepirenaicas y somontanos altoaragoneses», en el caso del aragonés, y como «lengua propia de las zonas limítrofes con Cataluña, desde la Ribagorza hasta la parte del Bajo Aragón turolense, pasando por la Litera, el Bajo Cinca y el Matarraña», en el caso del catalán, según el Boletín Oficial de las Cortes de Aragón.

El aragonés y el catalán sin carácter oficial

Una «franja dialéctica», esta última, a la que se dio reconocimiento legal con la Declaración de Mequinenza de 1984 con la intención de proteger la lengua, dándole la posibilidad de ser impartida como asignatura optativa en las escuelas. Un estudio de las Cortes aragonesas en 1997 hizo explícita alusión a la existencia de tres lenguas en Aragón, que a tenor de su literalidad es lo que ha debido servirle a Iceta para animarse a dar el sí a tan sectaria y en esencia falaz cuña patrocinada por su ministerio.
Fue el socialista Javier Lambán, presidente de Aragón, quien recuperó en 2015 la Ley de Lenguas de 2009, donde se definía a los idiomas aragonés y catalán como «lenguas propias originales e históricas» sin declaración de oficialidad, lo que sin embargó empezó a generar una polémica hasta entonces inexistente, pues más del 80 % de los aragoneses rechaza una absurda, y sin embargo posible, cooficialidad del catalán en Aragón promovida por el PSOE, que ahora Iceta intenta meter con radiofónico calzador.

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•••Meloni, este lunes, tras ganar las elecciones en Italia.
Meloni, este lunes, tras ganar las elecciones en Italia.AP

Votan mal

En Alemania, los votantes sienten desafección tanto por el CDU como por el SPD porque sienten que tanto la izquierda como la derecha han vendido su bienestar

Emilia Landaluce en El Mundo, 280922

NADIE sabe qué va a hacer Giorgia Meloni. Lo único evidente es que ni lo de su foto presumiendo de melonis ni los pescozones de Ursula Von der Leyen a los italianos para que votaran bien han servido para desmovilizar a su electorado. Ni para que sus críticos tuvieran alguna ilusión en sus rivales.

Es natural. De momento, la única alternativa que ofrecen a su populismo (definido a la clásica como la reacción del pueblo contra las oligarquías que mandan) es que los ancianos se pelen de frío en invierno y que solo nos duchemos una vez al día. (O una vez a la semana si nos restregamos con una toallita, como recomendaba un político alemán).

Las oligarquías, esas élites, han mandado tan mal (recuerden los bailecitos ridículos en el Parlamento Europeo) que no es de extrañar que la gente empiece a «votar mal». El populismo, dice CAT, es la venganza de la realidad contra lo políticamente correcto.

¿Acaso no ha resultado más populista que Merkel cerrara las centrales nucleares por unas elecciones regionales? ¿O el sí, sí, sí hasta el final o la ley trans de Irene Montero? Por eso no es de extrañar que las izquierdas de todos los partidos (también los de la derecha) hayan dejado de pensar que ya no merece la pena votar.

En Alemania, las desafección por el CDU y el SPD es total porque consideran, con razón, que los dos partidos, como los verdes, han vendido su estado de bienestar y su industria persiguiendo el paraíso 2030 y ahora Putin tiene a la UE agarrada por el gaseoducto.

¿Y qué me dicen de las granjas clausuradas en Holanda? ¿O los millones de toneladas de naranjas que no se han recogido en los campos españoles porque salía muy caro? Y al mismo tiempo, seamos populistas, en plena carestía de trigo, tenemos al mayor terrateniente del mundo cultivando para hacer una carísima carne vegetal.

Podría plantar trigo y en efecto, combatir el hambre en el mundo. (El lunes se desmintió que el Gobierno donase 130 millones a la fundación de Bill Gates. Al parecer, el dinero era para que Global Fund luchara contra el sida. Por eso se hicieron la foto).

La conclusión es simple. Si les tratan como a niños, los ciudadanos votarán como niños. Si gobiernas populista, es normal que los ciudadanos también voten populista.

No sé a quién le ha podido sorprender lo de Italia. Pese a los melonis. Y las sandíis.

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Giorgia Meloni.
Giorgia Meloni.Cecilia FabianoAP

Todos en vilo, ¡ar!

Giorgia Meloni fue la ministra más joven con Berlusconi; cierto, no tan brillante como Irene Montero, briosa defensora de la pederastia a la que quieren matizar lo que ella no matiza

F.J.Losantos en el Mundo, 380922

DICE LA banda de Indra, antes Prisa, que «la Unión Europea está en vilo» tras la victoria de Meloni en Italia. Recuerda su portada tras el 11-S: «El mundo en vilo a la espera de las represalias de Bush». No «estremecido por tres mil asesinados en las Torres Gemelas», sino «en vilo» por la posible respuesta. Para la izquierda progre, matar americanos o judíos es normal; lo malo es que se venguen. Y lo que tiene «en vilo» a los migueles Barroso y Contreras, a los que Sánchez ha regalado ilegalmente Indra, para tapar su deuda y poder comprarle Mediaset a Berlusconi, no es que se vote en Italia, sino que no ganen partidos como los de Otegui, Junqueras, Oltra, Garzón o el que creó Venezuela y pagaba Irán, socio de Gobierno con Sánchez.

Para los prebendarios de Falconetti, bienvenida sea la ETA, porque integra en la democracia a los asesinos sin arrepentir. Pero Meloni, que en su lejana juventud estuvo en el MSI de Fini, que integró en la democracia a los nostálgicos de Giorgio Almirante, mal, muy mal. Nostálgicos activos del gulag que se niegan a condenar a Putin, como medio Gobierno español, bien, muy bien. «Dios, Patria y Familia», mal, muy mal, y aunque Meloni condene a Putin, fatal. Y sus socios, peor. Salvini ya ha gobernado Italia con la extrema izquierda y ahí sigue la República; y bajo la careta de goma de Berlusconi hay alguien que gobernó muchos años cuando los alemanes dejaban votar a los italianos, e Italia sigue en la UE. Pero el amo de Telecinco, concesión del PSOE, es un corrupto, dicen los griñanes. Un peligro para la democracia, añaden los creadores de los terroristas suicidas con tres capas de calzoncillos. Otro fascista, matizan los devotos de Caracas y La Habana.

En la más estricta legalidad italiana, Meloni fue la ministra más joven de Berlusconi. Cierto, no tan brillante como Irene Montero, briosa defensora de la pederastia a la que algunos quieren matizar lo que ella no matiza. Algo hará bien Meloni para que le voten, dirá alguien. Otro facha.

Lo peor del triunfo de Meloni ha sido la reacción de Ursulini Von der Führer. «Vigilaremos», ha dicho, con ese rictus racista que se les escapa al este del Rin. «We’ll see», amenazan al tercer país de la UE los que han entregado la energía de la UE a Putin y están hundiendo con su fanatismo climático la economía europea. ¿Y Sánchez, el socio de los chicos de la gasolina y los hijos del gulag? Todos en vilo a la espera del Falcon, que, como el de Al Gore, nos salvará.

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Entrevista de Xabier Fortes a Pedro Sánchez en TVE.
Entrevista de Xabier Fortes a Pedro Sánchez en TVE.

Añoranza de Sacaluga

Los socios de Gobierno se han entendido para incentivar la dimisión de José Manuel Pérez Tornero, puesto ahí con el beneplácito del PP en los tiempos de Casado

Santiago González en El Mundo, 280922

Hay en el socialismo dos tendencias respecto a TVE: una que les lleva a tratar de hacerse con ella para manipularla y servir al personal la información o como quiera que la llamemos como una papilla fácil de tragar y de digerir.

La otra es la nostalgia de Miguel Ángel Sacaluga, líder natural del comando Rubalcaba, definido por Julio Anguita como «un equipo de fontaneros y periodistas encargados de intoxicar, censurar, teledirigir y crear atmósferas político-informativas que paliasen o derivasen hacia otros objetivos los errores, delitos, acciones gubernamentales derechizadas y escándalos de la época felipista». Rubalcaba, sí, el añorado Rubalcaba.

El comando Rubalcaba o Sacaluga controlaba la información que se transmitía desde TVE a la sociedad sobre el escándalo de los GAL, los fondos reservados, los procesamientos de algunos ministros y sus condenas.

Cómo no iba a haber añoranza de Sacaluga, el tío al que María Antonia Iglesias, jefa de Informativos, envió con una cámara a la cárcel de Alcalá Meco para entrevistar a Julián Sancristóbal, entrevista que abrió los dos telediarios del 18 de enero de 1995 con una denuncia de la conspiración dirigida por el juez Garzón contra Felipe González.

El último escándalo de la casa es la herencia de Rosa María Mateo, una señora que no tenía más mérito que el de ser una buena locutora: ni era buena periodista ni estaba capacitada para dirigir una empresa de 6.000 trabajadores. Los socios de Gobierno se han entendido para incentivar la dimisión de José Manuel Pérez Tornero, puesto ahí con el beneplácito del PP en los tiempos de Casado.

La causa más inmediata fue la ridícula audiencia conseguida por la entrevista de Xabier Fortes a Pedro Sánchez, rematada con aquel infame «bueno, muy bien, ¿no?». Un 5,9% de cuota de pantalla, 787.000 espectadores, menos audiencia que First Dates en la Cuatro. Bolaños se incendió con el dato y llamó a Tornero.

A ver qué iba a ser eso. ¿Era Pérez Tornero del PP? No padre, no hay nadie en televisión sospechoso de cercanía al PP, pero todos los datos apuntan hacia el desastre. Quieren remontar audiencias con un programa millonario de Julia Otero.

Ya lo intentaron el sábado pasado con el estreno de un programa de Javier Sardá justo al terminar el partido de España contra Suiza. Pasamos de 3.237.000 espectadores, un 28,6% de cuota de pantalla con el fútbol, a 912.000 (un 11,6%) con Sardá. ¿Julia Otero? No sé, no sé.

Ayer conocimos un comunicado del Consejo de Informativos, duro, ma non troppo. Ah, el considerando final de que «esta redacción no se vistió de negro en su día para presenciar, sin más, que corremos el riesgo de volver a la casilla de salida».

Lo de los viernes negros les parecía bien, pero no habían formulado ni una protesta en casos muy señalados de manipulación. Por ejemplo, el 15 de febrero de 2006, cuando se metió un fotograma de Mariano Rajoy en medio de una información sobre torturas en la cárcel de Abu Grahib. O el 28 de febrero del mismo año, cuando se metió una imagen de Rajoy de dos segundos durante la información del suicidio de un etarra, colgado en su celda de los cordones de sus zapatos.

O el 8 de junio cuando en los desayunos de RTVE se metió una imagen de Acebes en una información sobre los vuelos clandestinos de la CIA. Bueno, nuestra televisión pública ya está a punto para que se la regalen a Pablo Iglesias.

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Italia: ¡Que viene el lobo!
Ilustración de Raúl Arias [España, 1969] para el texto

Italia: ¡Que viene el lobo!

El autor analiza los resultados de las elecciones en Italia y concluye que el propio devenir del resto de partidos, unido a una abultada abstención, ha sido determinante en el ascenso de la formación de Meloni

Matteo Re en El Mundo, 280922

TRAS LA contundente victoria de Giorgia Meloni en las elecciones italianas del pasado domingo, primera mujer por cierto en conseguirlo en el país transalpino, hecho que ha pasado a segundo plano debido al posicionamiento ideológico de su partido, y una vez recuperados de la borrachera electoral, es el momento de analizar los motivos de tan holgado éxito.

Llevarse las manos a la cabeza y gritar al cielo que ha vuelto el fascismo puede ser un ejercicio necesario para algunos, incluso sugerente a cien años exactos de la Marcha sobre Roma, primer acto del régimen de Mussolini; sin embargo, acaba reduciendo el debate, una vez más, a la vieja cuestión sobre la polarización entre fascismo y antifascismo.

En Italia, cada vez que el bloque de derechas se acerca peligrosamente al poder la oposición progresista esgrime el peligro de una posible vuelta al totalitarismo, confiando en que ese discurso pueda todavía tener algo de gancho, pero olvida presentar un programa atractivo y, sobre todo, articular una estrategia ganadora.

Según esta interpretación, fascista fue Silvio Berlusconi cuando ganó sus primeras elecciones en 1994, y de extrema derecha su partido, Forza Italia; fascista fue Matteo Salvini cuando gobernó en 2018, y de extrema derecha su partido, la Liga; fascista es Giorgia Meloni, hoy al frente de un partido de extrema derecha.

La reiteración del mismo mensaje en escenarios diferentes puede debilitar el mensaje en sí y hacer que pierda credibilidad. Si todo es fascismo, si apelamos al Ur-Fascismo de Umberto Eco, con mucha probabilidad provocaremos la apatía de quienes llevan años escuchando el mismo aviso de alarma y ven que, en el fondo, el lobo no asoma las orejas. En Italia la democracia se mantiene firme y, por mucho que todo cambie, todo sigue igual que antes a ese respecto.

Enquistarse en este discurso ha sido uno de los mayores errores del Partido Democrático. No el único, ni siquiera el más grave. Ya que mucho peor fue no adecuarse a una ley electoral que, por muy mala que fuera, es una criatura de ese mismo partido.

En un sistema que premia sobremanera las coaliciones, presentarse en solitario significa autocondenarse a una derrota segura. Enrico Letta intentó primero tantear al Movimiento 5 Estrellas. Lo hizo tibiamente, como es lógico para un líder que pretendía seguir el camino empezado por Mario Draghi (así lo dejó claro en numerosas ocasiones) y que no sabía cómo justificar una alianza con quienes justamente dinamitaron su Gobierno (el de Draghi).

Tampoco surtió efecto el amago de acuerdo con Carlo Calenda, ex compañero, militante de peso del Partido Democrático, que prefirió llevar su nuevo partido (Azione) más hacia el centro. Tras quedarse sin opciones, Letta acabó acercándose a unas formaciones residuales de izquierda para intentar controlar los daños apelando al voto útil.

Para entender cómo Giorgia Meloni ha pasado del 4% de 2018 al 26% de hoy, para explicar por qué un italiano de cada cuatro se ha decantado por Hermanos de Italia, es necesario dar un paso atrás en el tiempo.

Cuando, en 2013, nació Hermanos de Italia, los equilibrios internos en la coalición de derechas eran muy diferentes a los de hoy. Forza Italia de Silvio Berlusconi se imponía como primer partido, le seguía la Liga de Matteo Salvini y cerraba el círculo Giorgia Meloni, capaz tan solo de lograr el 1,97% en las generales de ese mismo año.

En 2018 Salvini ya había superado a Berlusconi; sin embargo, Meloni se mantenía en tercera posición, aumentando sus apoyos, pero quedándose en el 4%. En aquella ocasión, los resultados no aportaron un claro vencedor. Así, tras varios intentos de formar Gobierno, se impuso una peculiar coalición entre el Movimiento 5 Estrellas y la Liga de Matteo Salvini (Gobierno Giuseppe Conte 1). Un partido antisistema, que cuando nació prometió abrir el Parlamento como una lata de atún, y uno populista de derecha radical unían sus fuerzas.

Los aliados de Salvini expresaron su rechazo votando en contra de ese Gobierno (Forza Italia) o absteniéndose (Hermanos de Italia). Todavía no se sabía, pero aquel fue un momento clave para entender lo que ocurrió el domingo.

Esa extravagante amistad duró poco. Caído el Gobierno un año más tarde, el Movimiento 5 Estrellas formó otro (Giuseppe Conte 2), esta vez con el Partido Democrático. La pandemia no facilitó las labores de esta también extraña unión y así, al año siguiente, llegó Mario Draghi, que obtuvo el apoyo de todos los partidos menos Hermanos de Italia. Giorgia Meloni se mantuvo en la oposición más por calculo que por un real rechazo hacia Draghi. Las encuestas la dibujaban como posible ganadora en caso de adelantar el voto.

Cuando en julio de este año el Movimiento 5 Estrellas, la Liga y Forza Italia forzaron la caída del Gobierno Draghi, incluso en contra de una parte de la población que llegó a manifestarse en las calles de las principales ciudades italianas a favor del Ejecutivo, el descontento de muchos italianos se agudizó. Fue curioso asistir al aumento de la popularidad al mismo tiempo de Draghi y de Meloni, del jefe del Gobierno dimisionario y de la líder de la oposición.

El votante de derechas fue escorando casi de manera natural hacia el partido de Giorgia Meloni, habiendo comprobado que las demás opciones ya no le satisfacían. Berlusconi había gobernado en el pasado y ahora, con 86 años, se le veía en declive (muchos tampoco entendieron su postura en la moción de censura a Draghi); Salvini había «traicionado» a una parte de sus electores sellando un acuerdo con los antisistema del Movimiento 5 Estrellas.

El transvase de votos desde la Liga a Hermanos de Italia ha sido del 40%; más reducido el de Forza Italia. Para el votante indeciso, Hermanos de Italia representaba la última opción tras varios intentos fallidos. El de Meloni había sido el único partido en mantenerse siempre alejado del poder, propiciando esa idea, populista, de que suscita más interés un partido nuevo, por radical que sea, que uno tradicional.

El voto a Meloni ha tenido, por lo tanto, unos claros tintes de voto de castigo hacia los políticos tradicionales, más que una orientación ideológica convencida. Cierto es que Hermanos de Italia aglutina un núcleo duro al que ahora Giorgia Meloni no podrá decepcionar suavizando demasiado su discurso, tal y como ha ido haciendo en la parte final de su campaña electoral.

Al mismo tiempo, Meloni es consciente de que debe aproximarse más al conservadurismo que a la derecha radical populista, aunque solo fuera por mantener unas relaciones cordiales con la Unión Europea y no arriesgarse a perder los fondos previstos para Italia en el Plan de Recuperación, poniendo, de paso, en peligro la estabilidad de su propio Gobierno.

EN ESPAÑA el triunfo de Hermanos de Italia ha animado el debate sobre si eso mismo sería posible con Vox, partido al que se suele comparar aquí con el de Giorgia Meloni. Tras la sustitución de Pablo Casado por Alberto Núñez Feijóo, y la recuperación del PP, eso parece improbable.

Meloni llega al 26% porque sus socios de Gobierno se han desplomado: Forza Italia ha pasado del 14% al 8% y la Liga del 17% al 9%. Para llegar al 26% hicieron falta una estrepitosa caída de la participación y el aumento del voto de protesta de los indecisos. Sin embargo, la base electoral de Hermanos de Italia procede de un terremoto dentro del bloque de derechas. Algo que en España no parece que se vaya a producir.

Volviendo a Italia, merece la pena dedicar unas palabras al Movimiento 5 Estrellas. A pesar de haber bajado del 32% al 15% en cuatro años (el poder desgasta, sobre todo si se comparte con un partido de derechas, primero; uno de izquierdas, después; y, por último, uno tecnocrático capitaneado por el ex presidente del Banco Central Europeo), logró imponerse en el sur del país.

Su única propuesta, la renta de ciudadanía, una ayuda económica para los hogares con mayores dificultades, ha tenido un gancho enorme y ofrece la imagen de un país polarizado. Ya no entre centro derecha y centro izquierda, sino entre dos realidades económicas bien diferentes.

Matteo Re es doctor en Historia Contemporánea y profesor de la Universidad Rey Juan Carlos.

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Escándalo Begoña Gómez | Carlos Cuesta denuncia los ‘enchufes’ de Pedro Sánchez

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Musica de Diana Lobos

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«Karma Chameleon»  [1983] es una canción del grupo británico de new romantic Culture Club. Fue lanzada inicialmente en Reino Unido y forma parte de su segundo álbum de estudio Colour by Numbers. Fue compuesta por todos los integrantes de la banda y producida por Steve Levine.Vía Diana Lobos, 250922.

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Humor

El Roto
VIñeta de El Roto [A. Rábago, España 1947]

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Meloni no es fascista

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Los contrapesos a Giorgia Meloni

La primera ministra italiana afronta la tarea de gobernar envuelta en una serie de sucesivos corsés institucionales que sin duda estrecharán su margen de maniobra a la hora de imponer su agenda.

Editorial de El Mundo, 270922

LA ROTUNDA victoria de Giorgia Meloni en Italia pone a Europa en guardia ante la amenaza de una deriva iliberal similar a las de Hungría y Polonia en uno de los pilares de la Unión. Su elección al frente de una plataforma ultraconservadora y eurófoba que contraviene los valores del humanismo liberal lanza un claro aviso en Bruselas que se suma a la escalada política de la extrema derecha en Suecia, pero no parece augurar una quiebra radical en el seno de la UE. 

La razón es que Meloni afronta la tarea de gobernar envuelta en una serie de sucesivos corsés que sin duda estrecharán su margen de maniobra. El primero es el propio marco institucional de Italia, donde existen fuertes contrapesos a su poder, como el Tribunal Constitucional o el Banco Central, además de un presidente, Sergio Matarella, que oficia de faro moral del país y garante de la estabilidad democrática y que en el pasado no ha tenido reparos en usar su veto para impedir experimentos populistas en ministerios clave como el de Finanzas.

El segundo corsé es el de la frágil coyuntura económica, que a la fuerza restará oxígeno a la primera mujer en el cargo desde la unificación de 1861 y le impedirá saltos sin red que ahuyenten a los inversores en plena crisis energética y en un país lastrado por una deuda pública del 150% del PIB.

El tercero es el europeo, que vincula el flujo de fondos vitales para la recuperación pospandemia al alineamiento con las reglas del Estado de Derecho y el resto de normas europeas (su aliado húngaro, Viktor Orban, acaba de comprobarlo en sus carnes ante la amenaza de que se le esfumen de las arcas 7.500 millones de euros por su gestión fraudulenta).

Y aún hay un cuarto límite forjado por las tensiones en el interior de la coalición, en la que se esperan ráfagas de fuego amigo del populista Matteo Salvini, que no se resigna a perder foco pese al mal resultado del domingo, y de un Silvio Berlusconi convertido en sombra de sí mismo en busca de rehabilitar su denostada figura en el panteón de la política italiana. Ambos socios de conveniencia, por cierto, amigos y lobistas de Vladimir Putin.

Frente a ellos Meloni que ha multiplicado por seis sus votos fagocitando a la derecha convencional e hiriendo de gravedad a una izquierda desnortada incapaz de articular una coalición con la que cerrarle el paso ha hecho gala de pragmatismo en campaña, colocándose de manera tajante en el bando de la OTAN en Ucrania y llamando a la calma en la toma de decisiones políticas para no desatar turbulencias en los mercados.

Es probable que como premier se centre más en intentar avanzar en temas de su agenda como los relativos a inmigración, aborto o «familia natural» que en plantear una rebelión abierta contra la UE que pondría en riesgo los 200.000 millones de euros en dinero europeo pendientes de entrega.

Habrá que ver, eso sí, hasta qué punto está empeñada en reescribir las reformas que Draghi firmó para recibirlos y en qué queda su voluntad de transformar Italia en una república presidencial al estilo francés a través de un cambio constitucional.

Pese a los límites que tendrá su gestión, la UE debe permanecer vigilante y garantizar que Italia no se convierte en otro caballo de Troya en el corazón de Europa.

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El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

Revista de de opinión en prensa

•••Giorgia Meloni festeja su victoria electoral en Italia.
Giorgia Meloni festeja su victoria electoral en Italia.AP

La democracia florece

Los melones de Meloni son como si un candidato señor Jorge Nabo se pusiera un ejemplar del apellido sobre los pantalones, guiñara el ojo y dijera que estaba todo dicho

Arcadi Espada en El Mundo, 270922

ES PROBABLE que la nueva primera ministra de Italia sea una mujer que el día de las elecciones apareció en un vídeo haciendo ostentación de sus melones mientras, cómplice y guiñando un ojo, aseguraba: «25 de septiembre: está todo dicho». Es cierto que la mujer se llama Giorgia Meloni y que sus melones estaban ocultos detrás de otros más propiamente dichos de la variedad Galia, dulces, aromáticos y judíos.

Pero la exhibición de exuberancia no dejaba lugar a dudas. Y solo exuberancia, por cierto. Tener un buen par de melones quiere decir lo mismo en Italia que en España. Como en España, la expresión tampoco tiene la connotación corajuda de «avere li palle di fare», o sea la de tener un buen par de pelotas.

Los melones de Meloni son como si un candidato señor Jorge Nabo se pusiera un ejemplar del apellido sobre los pantalones, guiñara el ojo y dijera que estaba todo dicho. Analogía por lo demás improbable en este tiempo, incluso para la derecha saltera.

La calidad del chiste corresponde a los que se hacen con los apellidos, que siempre me obligan a pedir perdón a dios cuando cedo a ellos, ahora mismo, por ejemplo, al sostener la hipótesis de que una indescriptible melona esté a punto de gobernar Italia.

Al hilo de esta hipótesis hay que subrayar lo realmente ameising (Joyce/Borges/Mallard) del vídeo de la protoministra y es la ausencia de cualquier intención simbólica. Hace muchos años, en Cataluña, salió un candidato frontalmente desnudo, con las manos tapándose el sexo: pero solo los bárbaros vieron en aquella imagen algo más que la representación del hombre virgen de identidad.

En el tiktok de Meloni no hay (no puede haber) más que lo que hay. Un par de Galias manchados, sin lustre céreo, como exige el estilo sucio de la chinoiserie hoy dominante, un guiño que es más bien un jiño y ese gesto de obscenidad inenarrable cuando la protagonista inclina el cuerpo hacia adelante como consciente de que lleva el tipo balconette y quiere que todos se asomen al abismo melonar. Aunque innoble, no es una experiencia inútil.

Se descubrirá en ese fondo la ilustrativa advertencia del Treccani: como la más exigente de las cucurbitáceas requiere una copiosa cantidad de abono orgánico para dar fruto.

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Giorgia Meloni, este domingo, muestra la señal de victoria.
Giorgia Meloni, este domingo, muestra la señal de victoria.AFP

De Raffaella a Meloni

El nuevo Gobierno italiano no va a prohibir el aborto ni el divorcio, mucho menos perseguirá al colectivo LGTBI

Jorge Bustos en El Mundo, 270922

LA DECEPCIÓN será insoportable cuando Giorgia Meloni no se comporte como la fascista que se espera de ella, sino como otra política canónica de la democracia italiana, donde la farsa populista marca el canon hace décadas. Los primeros decepcionados serán los antifascistas, cada vez más amenazados no por el avance del fascismo sino por la falta de lectores.

Hay un progresista entrañable que necesita contarnos la vigencia de su lucha contra Mussolini, Hitler o Franco y sus inacabables reencarnaciones porque desea estar a la altura moral de su padre o de su abuelo, y de aquel cuento tan bonito de gendarmes y fascistas y estudiantes con flequillo. Pero mientras esta izquierda enganchada al jaco de la memoria pierde el tiempo en los talleres narrativos del gastado género de la distopía, la derecha se dedica a ganar elecciones.

Después de decepcionar a los partisanos más fogosos con el aquietamiento inexorable a los fajos de Bruselas, Meloni procederá a defraudar minuciosamente a los hermanos patriotas. Porque Meloni es fascista en la misma medida en que Raffaella Carrà era comunista.

A la espera del tuit concernido de Bergoglio, podemos tranquilizar desde ya a Su Santidad: el nuevo Gobierno no va a prohibir el aborto ni el divorcio, mucho menos perseguirá al colectivo LGTBI –buena parte del PIB italiano–, y preservará la mala salud de hierro de la familia cristiana de la cual la propia primera ministra es un tormentoso ejemplo. En cuanto a la nostalgia de la lira, no confundamos los antojos de hotel de una prima donna con su voluntad real de mudarse a los Urales.

Lo probable es que Meloni disfrute de sus dos años de legislatura –siendo generosos– chupando cámara, al término de los cuales será puntualmente derribada por el enésimo biscotto en el seno de una coalición que no puede estirarse más de lo que permita el caucho facial de don Berlusconi. Ahora bien, la lección está ahí para quien quiera extraerla.

Meloni ha ganado porque a la gente le gusta que su voto sirva para algo, sobre todo para protestar. Ella encarnaba la protesta contra Draghi, demasiado civilizado para la audiencia, y pronto emergerá alguien frente al cual Meloni parecerá una tecnócrata tediosa. El espectáculo debe continuar.

Pero si la izquierda aspira a terciar en el ya hegemónico combate europeo entre centroderecha y nacionalpopulismo, debería dejar de abroncar al votante pobre que no entiende la jerga autorreferencial y paternalista con que pretende salvarlo una casta de pijos incapaces de disimular el desprecio que sienten por el pueblo real. Y luego que por qué gana la derecha.

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Voto contra la 'casta' y a favor de la coherencia
Ilustración de Sean Mackaoui [Suiza, 1969] para el texto

 

Voto contra la ‘casta’ y a favor de la coherencia

El autor sostiene que Giorgia Meloni ha sido elegida por haber mantenido una oposición intransigente a todos los gobiernos sucesivos en un periodo de extraordinario ‘transformismo’ político

Luca Demontis en El Mundo, 270922

POR PRIMERA vez desde 2008, las elecciones italianas han arrojado un claro resultado. Hoy, como entonces, certifican lo que en realidad ya se esperaba con mucha antelación, es decir, el triunfo de la coalición de centroderecha, que ahora se desplaza, sin miramientos, hacia la derecha.

Desde este punto de vista, el escenario cambia completamente en comparación con los años de Silvio Berlusconi. Si bien es cierto que la victoria tiene muchos padres, en esta ocasión sólo tiene una madre: Giorgia Meloni. Aliada con Silvio Berlusconi y Matteo Salvini, ha sabido capitalizar tanto el interminable declive del primero como el rápido eclipse de la parábola del segundo.

Giorgia Meloni es la última heredera de la tradición de la derecha nacionalista italiana que, a través de diversos cambios de nombre y de símbolos, arranca directamente del Movimento Social Italiano, un partido de derivación postfascista, y que hoy toma el nombre de Hermanos de Italia, en un claro guiño a la invocación inicial del himno nacional.

Destinado a una posición totalmente minoritaria hasta los años 90, excluido de todo foro institucional en virtud de sus orígenes, el partido entonces llamado Alianza Nacional fue legitimado por Silvio Berlusconi en 1994, el año de su «bajada a la arena», y desde entonces es una pieza fundamental de la coalición de centroderecha.

A pesar de sus ya 30 años de carrera política, Berlusconi nunca ha sido capaz de encontrar un heredero dentro de su partido, y es curioso que los líderes que le sucedieron hayan procedido de formaciones distintas a Forza Italia, su criatura. En este sentido, Berlusconi siempre ha dado la impresión de ser como el Saturno que se come a sus propios hijos.

Durante varios años, el título de líder indiscutible del centroderecha parecía destinado a Matteo Salvini, secretario de la Liga Norte, que simplemente la transformó en Liga, eliminando toda referencia autonomista a las regiones del norte de Italia en favor de un enfoque soberanista y antieuropeo. Salvini, al igual que Meloni, fue capaz de llevar a un pequeño partido regional a resultados vertiginosos, alcanzando su punto álgido con el triunfo en las elecciones europeas de 2019, cuando obtuvo el 34% de los votos.

Desde entonces, sin embargo, ha cometido una larga serie de ingenuidades y errores clamorosos, como cuando anunció su intención de derribar al Gobierno del que era ministro del Interior en pleno mes de agosto con un cóctel en la mano, en una discoteca de una playa de moda.

Salvini pertenece a un grupo de líderes populistas que se consume rápidamente: una vez se esfumó el mito de la invencibilidad, se erosionó rápidamente su consenso electoral y perdió legitimidad dentro del partido. Ahora no le será fácil mantener el liderazgo de la Liga, donde ya hay figuras más proclives al Gobierno que él, y menos devotas del TikTok, en el que sigue siendo un amo indiscutible.

Giorgia Meloni ha sido recompensada por una virtud que incluso sus más acérrimos adversarios le reconocen, y que en Italia es un bien raro, un auténtico recurso escaso: la coherencia. En particular, la última legislatura se caracterizó por un extraordinario transformismo: en el mandato más alocado de la historia republicana, mientras cualquier partido podía aliarse con prácticamente cualquier otro, Meloni mantuvo una oposición intransigente a todos los gobiernos sucesivos.

Los últimos cinco años fueron para ella una auténtica travesía del desierto, en la que ha visto crecer exponencialmente su consenso electoral a pesar de no tener ningún cargo en el Gobierno. Los votantes italianos, cada vez más enfadados con la casta, aprobaron su coherencia, dándole el triunfo el pasado domingo.

Ahora se enfrenta a una incógnita: en su partido, pocas personas han ocupado hasta ahora puestos administrativos o de gobiernos importantes, por lo que se verá en la difícil tesitura de tener que formar un Ejecutivo con un personal bastante escaso en el que apoyarse.

Meloni, que tiene un olfato político claro, ha pasado las últimas semanas de la campaña electoral asegurando a las cancillerías internacionales sus buenas intenciones, su atlantismo y su distanciamiento de las páginas más negras de la derecha italiana, pero ahora tendrá que lidiar con la tremenda maquinaria ministerial y administrativa italiana, que ha engullido a políticos mucho más experimentados que ella.

Por otro lado, el éxito electoral de la derecha ha sido posible gracias a la tremenda confusión que reina bajo el firmamento progresista. Si siempre ha sido muy complejo abrirse camino en la jungla de la izquierda italiana, en los últimos meses se ha alcanzado la cumbre.

El Partido Democrático, cuyo penúltimo secretario dimitió lleno de «vergüenza por el partido» a causa de las rivalidades internas, ha obtenido uno de los peores resultados de su historia (que hasta ahora no ha estado precisamente repleta de triunfos). Por eso, los barones del partido se preparan para canibalizar al secretario Enrico Letta, un político de larga trayectoria llamado hace apenas un año al ingrato papel de mediador entre los feroces clanes internos.

Letta había intentado una alianza con la nueva área liberal y centrista de Carlo Calenda y Matteo Renzi, cuya opción por definirse políticamente como «moderados» contrasta curiosa y abiertamente con sus personalidades, dos de las más rebeldes e intratables de la política italiana. El pasado mes de agosto, Calenda decidió romper su alianza con el Partido Democrático apenas unos días después de haberla firmado: su elección pasará sin duda a la historia de las rarezas políticas italianas.

Calenda y Renzi eran los abanderados de la llamada «Agenda Draghi», es decir, el programa trazado por el primer ministro saliente y ex gobernador del Banco Central Europeo, en funciones desde febrero de 2021. Mario Draghi ha sido el gran ausente de la campaña electoral italiana: aclamado y apoyado por casi todos los partidos hace poco más de un año, para ser después desechado por todos, cuando hubiera sido necesario nombrarlo para la Presidencia de la República.

Su corta pero intensa época reformista quedará probablemente en los anales de la política italiana como uno de los pocos periodos de coherencia y eficacia institucionales, un verdadero cisne negro en la historia republicana.

SU MAYOR oponente fue Giuseppe Conte, líder del Movimiento 5 Estrellas, que encarnó mejor que nadie el espíritu de la política italiana de los últimos años: entrando en política por primera vez en 2018, consiguió convertirse rápidamente en jefe de un Gobierno ultrapopulista y soberanista, luego en líder de un Ejecutivo de una izquierda compasiva, después en aspirante a padre de la patria en el periodo Covid-19 y, finalmente, en tribuno de la plebe de extraordinario éxito en las plazas de Nápoles y Palermo.

En los últimos meses, Conte ha transformado el Movimiento 5 Estrellas en una especie de «Liga del Sur», defendiendo el asistencialismo estatal en las regiones más desfavorecidas económica y socialmente de Italia.

Esta es la situación a la que se enfrenta ahora el presidente de la República, Sergio Mattarella, que desde la altura de sus 81 años sigue dando la impresión de ser el único adulto en la sala, especialmente tras la salida de Mario Draghi de la escena: a él le corresponderá nombrar al jefe de Gobierno.

Ahora que ha terminado el largo e irresponsable verano electoral italiano, se avecinan enormes problemas nacionales; y Giorgia Meloni, que con toda probabilidad será la primera mujer al frente del Ejecutivo en la historia de Italia, tendrá que empezar prácticamente de cero su experiencia gubernamental, enfrentándose a uno de los otoños más difíciles desde la posguerra.

Luca Demontis es investigador en Teoría Política y responsable de la Formación Académica de la Fondazione Collegio San Carlo di Modena.

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No necesito que mi vida sea extraordinaria
Karlotta Freier

No necesito que mi vida sea extraordinaria

Sarah Wildman en The New York Times, 270922

Hace muchos años, antes de que tuviésemos hijos, una vieja amiga de la familia que era psicoterapeuta le dio un amable consejo a mi pareja, Ian, que estaba preocupado dándole vueltas a su futuro tras su salida prematura del Cuerpo de Paz: no quieras que todos los momentos sean de 10 sobre 10, le dijo. A veces tienes que celebrar los que son de cuatro, de cinco o de seis.

Cuando me lo contó Ian, nos reímos. Nos hacía sentir conformistas, o directamente unos fracasados, no aspirar a algo mejor. Hasta entonces siempre habíamos puesto la mirada más allá de donde estuviésemos, en otros tiempos más prometedores. Se convirtió en una especie de broma familiar para nosotros, y si algo salía mal, decíamos: “¿Se puede celebrar un uno o un dos?”.

Ya no me río de ello. He acabado entendiendo el buen sentido de buscar la alegría, y saber encontrarla, en lo mundano, en lo común y corriente, incluso en lo francamente aburrido, sobre todo en esta época de afección global (y personal).

Soy consciente de que no soy ni mucho menos la única que se esfuerza en valorar el momento presente. Es la esencia de la conciencia plena o mindfulness, y en lo que consisten mis esfuerzos (a menudo fallidos) de meditar. Pero me ha permitido permanecer quieta cuando quizá de otro modo nunca habría dejado de moverme.

A principios de junio, nuestra hija Orli, de 13 años, volvió a casa, en Washington D. C., de un viaje escolar a Nueva York que llevaba tiempo esperando. El viaje le hacía mucha ilusión; fue lo que la animó durante su operación de pulmón para eliminar una lesión cancerosa, la tercera de ese tipo a la que se sometía desde que le hicieron un trasplante de hígado para tratar un cáncer hepático en marzo de 2020.

Tras la operación tuvo que permanecer ingresada y pasar por una ardua convalecencia. Por un tiempo tuvimos tanques de oxígeno en casa, y detestábamos su presencia.

Ahora había recobrado el color de sus mejillas y estaba fuerte, y el cabello le había crecido lo suficiente para poder recogérselo en una coleta. Las dos habíamos pasado días enteros recorriendo juntas Manhattan, yendo a por ramen a última hora, haciendo compras que no necesitábamos. Orli y su hermana, Hana, tuvieron la oportunidad de hacer de extras para una serie de televisión. Me había permitido a mí misma volver a soñar con dieces, en vez de con cuatros.

La mañana después de su vuelta de Nueva York, Orli se levantó muy enferma. Al cabo de diez días, los cirujanos le extirparon un tumor cerebral maligno. Todos los momentos que transcurrieron hasta la operación parecían imposibles de asimilar: el desconcertante cambio de su estado médico, las complicaciones físicas, la gravedad de nuestra situación.

A Orli dejó de funcionarle de pronto el lado derecho del cuerpo; ya no podía levantarse de la cama sin ayuda. Organizamos una visita excepcional a la UCI para su hermana. Una tarde, Ian y yo estábamos sentados afuera, en el “jardín terapéutico” del hospital, sin ser del todo capaces de procesar qué puntuación nos esperábamos y cómo había cambiado tan súbitamente.

Después la balanza se reequilibró una vez más. Orli se recuperó rápidamente de su cirugía cerebral. A las dos semanas de recibir el alta del hospital ya estaba montando en bicicleta en Menemsha, en Martha’s Vineyard, en una casa que nos habían prestado: una casa de la década de 1920 revestida con listones y mantenida intacta desde entonces, con vistas al mar y bañada por la brisa. Empezó a leer más que nunca, y devoraba libros enteros; volvió a subirse a una tabla de surf.

Cada uno de esos valiosos días fue de 10, en realidad, pero lo que empecé a ansiar fueron los momentos de 4 y de 5: simplemente tumbarme en su cama, hablar, verla comer pasta y que pida más, verla nadar. Incluso los unos y los doses —cuando nuestro coche se averió y tuvimos que buscar una grúa fuera de la isla— nos parecían victorias. ¿Qué es un problema de transporte, en realidad, sino un engorro llevadero? Al menos estábamos juntos, y no en un hospital.

Durante todo el verano —con las sucesivas sesiones de radioterapia, los números de los marcadores tumorales que se empeñaban en no decrecer, incluso la pesadilla de un breve ingreso en la UCI en otra ciudad de vacaciones— intenté vivir en lo que para mí es ahora el hiperpresente. No es que hubiese dejado de preocuparme lo que pudiera ocurrir al cabo de un mes, o de dos semanas, o el año siguiente, ni mucho menos. Era que solo podía concentrarme de verdad en el minuto presente.

Después de tantos viajes a la unidad de cuidados intensivos, planes frustrados y otras decepciones, el futuro parecía demasiado lleno de incertidumbres como para planear mínimamente nada, y preocuparme por él solo servía para estropear los momentos de tranquilidad. Empecé a concentrarme, como nunca antes, en la luz de este atardecer, en el tacto de la arena hoy, en el paseo hasta el muelle, en el sabor del helado de la tarde.

Tampoco es que dejara de intentar orquestar experiencias. Aún sigo soñando a lo grande: con arrastrarnos a todos e irnos de pronto a Maine, sabiendo que ver a nuestros amigos —y la inmensidad del mar— nos revitalizarían, insistiendo en ir a la boda de una prima en los Berkshires y montar sofisticadas cenas al aire libre.

Vivir en el hiperpresente puede tener sus inconvenientes. Me resulta difícil hacer planes con más de una semana de antelación; temo los momentos perdidos hasta un punto irracional; me da pánico no llegar a tiempo de darles las buenas noches a mis hijas, sabiendo que el día ha pasado ya y que no volverá.

Sin embargo, la insistencia de vivir en el presente significa que cada vez que Orli y yo discutimos —y todavía discutimos: tiene 13 años, al fin y al cabo—, no puedo seguir enfadada mucho tiempo. Le he pedido a su hermana, que cumplió 9 años este verano, que intente hacer lo mismo. A veces funciona y todo.

Así que me tumbo ahí cada noche, a charlar con Orli y Hana; a veces sobre alguna cosa importante, y otras muchas no. Pero antes de permitirme preocuparme por el trabajo, los platos por limpiar o incluso un futuro viaje, intento simplemente estar aquí. Solo estate aquí, me digo, como una aplicación de autoayuda en modo repetición.

Esta época del año es buena para eso.

De las muchísimas horas de oración ofrendadas durante la liturgia de Rosh Hashaná y Yom Kipur (el Año Nuevo y el Día de la Expiación judíos), quizá el texto con el que más me identifico de todos sea el del Unetané Tókef.

En él, los judíos nos preguntamos cómo nos juzgará Dios a cada uno ese año, a quién se le permitirá vivir para ver uno más y qué podemos hacer para cambiar nuestro destino. El mundo laico conoce este poema por la interpretación de Leonard Cohen, “Who by Fire”.

De pequeña omitía las posibilidades más aciagas del lastimero canto de la oración, y son muchas, y terribles, las que le atribuyen a Dios una potestad que encuentro muy incómoda, cuando menos. Lo que sí me atraían eran los versos que gozaban de menos popularidad que los otros:

“Quién hallará el descanso y quién vagará”, pregunta el poema. En hebreo, se hace un juego de palabras en ese verso: una sola letra cambia el significado de “descanso” (yanuach ) por “vagar” (yanuah ). Y a continuación dice: “¿Quién hallará la paz y quién será perseguido? / ¿Quién estará tranquilo y quién estará atormentado?”.

Tener que vagar otra semana, otro mes y otro año más es algo físico y también espiritual, literal y también emocional. En casi tres años de cáncer y pandemia, me he preguntado cómo puede mi familia hallar descanso mientras vagamos. Ha sido —y sigue siendo, creo— con esos pequeños momentos intermedios, con ser conscientes de ellos.

A principios de septiembre, justo después de que empezara las clases, le realizaron a Orli una segunda craneotomía para eliminar una nueva lesión cerebral. Afortunadamente, salió de ella sin déficits. Antes de que acabar la semana después de su operación, ya se había leído otro libro; me dijo que no quería perderse los ensayos de la obra de teatro de la escuela.

Es extraordinario. Estoy cansada de que ella tenga que ser extraordinaria. Resulta que, en realidad, no necesito que la vida sea siempre de 10. Un buen seis, sólido, estaría bien. Esta noche incluso nos valdrá un cuatro. Estaríamos muy contentos de descansar aquí, en el cuatro.

Sarah Wildman es editora sénior en el Times y colaboradora de Opinión. Es autora de Paper Love: Searching for the Girl My Grandfather Left Behind.

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Mecánica de la barbarie

 

Mecánica de la barbarie

Guy Sorman ABC , 260922

La guerra es tan antigua como la humanidad, pero, paradójicamente, su salvajismo siempre ha estado enmarcado en las leyes. En la Edad Media no se luchaba en los días sagrados y, en nuestro tiempo, las convenciones prohíben, entre otras cosas, las armas químicas y confieren derechos a los prisioneros; en cierto modo, la guerra es una salvajada organizada. Pero una cosa es la guerra y otra la barbarie, que ha llevado a la noción de crimen de guerra, una transgresión inhumana e ilegítima del salvajismo.

Esta transgresión, el paso de la guerra al crimen de guerra, se hizo patente en 1916, con la masacre de los armenios por parte de los turcos, una violencia inusitada para la que hubo que crear una nueva palabra: genocidio. Con el genocidio no se mata a los adversarios porque luchan, sino por lo que son: armenios, judíos, tutsis en Ruanda, bosnios en Serbia.

Y hoy, ante nuestros ojos, los ucranianos son torturados y asesinados por los rusos solo por ser ucranianos. Los testimonios de que disponemos son inequívocos: fosas comunes, civiles con las manos atadas y asesinados, salas de tortura. Que quede claro: nada predispone a priori a un soldado ruso, por ser ruso, a matar a sangre fría y en masa a civiles ucranianos.

Estos crímenes de Ucrania no se inscriben en una estrategia de guerra clásica, ni hacen que progrese la causa rusa. Tampoco hay nada en la civilización rusa, en el carácter ruso, que predisponga a pasar de la guerra a la barbarie. Del mismo modo, nada en la civilización alemana presagiaba que los alemanes fueran a exterminar a los judíos.

En todos estos casos, la barbarie no es espontánea, no surge del alma de los pueblos; está organizada, estructurada y calculada por sus dirigentes. En todos los casos mencionados anteriormente, en circunstancias tan distintas como las de Alemania, Ruanda, Armenia o Ucrania, encontramos puntos en común, una mecánica de la barbarie sin relación particular con una u otra cultura.

Esta mecánica quedó perfectamente demostrada y analizada durante los procesos contra los genocidas, especialmente durante el juicio de Adolf Eichmann en Jerusalén, en 1961. Esta barbarie se sigue basando en dos fundamentos: la deshumanización de las víctimas y la burocratización de los verdugos.

Los verdugos son persuadidos por sus superiores de que no lo son. Eichmann declaró que era un ejecutor, que obedecía órdenes y que, como burócrata serio, habría sido impensable no obedecer las órdenes. Por lo tanto, su crimen no era tal, sino un acto ordinario cometido por un servidor ordinario, lo que llevó a la filósofa Hannah Arendt a inventar el controvertido concepto de banalidad del mal.

Pero, si seguimos a Hannah Arendt, nadie sería nunca culpable, excepto Adolf Hitler o Slobodan Milosevic y Vladímir Putin. Por otra parte, tribunales como los de Nuremberg, La Haya y Arusha no han seguido a Arendt: ahora, en derecho, los ejecutores son muy culpables, porque es su deber negarse a ejecutar órdenes bárbaras. Esta jurisprudencia se aplicará algún día en Ucrania: la burocratización del asesinato es esencial para la barbarie, pero no es una excusa.

El otro fundamento de esta barbarie es la deshumanización de las víctimas. Las autoridades se esfuerzan por negar la humanidad del otro, pretendiendo que los armenios, los judíos, los tutsis, los ucranianos ya no son seres completamente humanos por derecho propio. Parecen hombres, pero no lo son; los líderes hutu compararon a los tutsis con cucarachas y los nazis a los judíos con monstruosos animales chupadores de sangre.

Desde el momento en que ese otro es una cucaracha o un vampiro, el exterminio ya no es un delito, sino una obra de salud pública. La expresión de limpieza étnica, popularizada por la barbarie de Yugoslavia, refleja esta deshumanización: matar no solo no es un delito, sino que es legítimo, casi necesario. En este sentido hay que entender por qué Putin trata a los ucranianos como neonazis: no son hombres, sino monstruos a los que hay que erradicar. Así se pone en marcha la mecánica de la barbarie.

Se me objetará que las masacres de Ucrania son solo las consecuencias fortuitas de combates que acaban mal para el agresor y que los rusos solo son bárbaros por efecto del desarraigo, el pánico, el alcohol y la deserción de sus oficiales. Quizá estos factores contribuyan a la barbarie, pero no la explican.

La similitud de los crímenes de Ucrania –torturas, fosas comunes, ejecuciones de civiles encadenados– ilustra que se trata de un método preconcebido y en modo alguno aleatorio; las mismas escenas de horror repetidas de forma idéntica en distintos lugares demuestran que no se trata de pánico, sino de la mecánica de la barbarie que está en marcha.

Las consecuencias que se extraen son claras: los ucranianos y sus aliados occidentales podrían haber negociado con los dirigentes rusos, pero no pueden hacerlo con los bárbaros rusos. Y si nos proyectamos en una posguerra, de momento indiscernible, solo podrá asemejarse al período que siguió al Holocausto o a Yugoslavia, por medio del juicio y la condena de la mecánica de la barbarie.

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Musica de Diana Lobos

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«Two Princes» [1993] es un tena de la banda neoyorquina de pop rock Spin Doctors, publicada en abril de 1993. Vía Diana Lobos, 270922.

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Humor
caín
Viñeta de Felipe Hernández Cava  ‘Caín’, España, 1953’y Federico del Barrio (ilustrador, España, 1957).

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Ataúdes acartonados

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  • El PSOE contra los muertos y las tradiciones: promueve ataúdes de cartón por el impacto ambiental

En ok diario, 260922

El PSOE se lanza a meter su ideología en todos los ámbitos de la vida. Su última proposición no de ley remitida al Congreso pasa por impulsar que se utilicen ataúdes de cartón ondulado en lugar de féretros de madera para reducir el impacto al medio ambiente. Los socialistas, encabezados por Pedro Sánchez, apuestan también por materiales vegetales distintos a la madera para los recipientes que albergan los restos de los difuntos.

Así se puede leer en el texto que el PSOE quiere que se debate en la Comisión de Transición Ecológica y Reto Demográfico de la Cámara Baja, tal como lo han registrado en los últimos días. Ven como necesidad imperiosa que se tomen medidas para minimizar el impacto ambiental y sobre la salud de los hornos crematorios.

En esta línea plantean ataúdes de cartón o de otros materiales vegetales, así como vestir al fallecido con ropa de fibra textil natural y evitar métodos de tanatopraxia, es decir, tratamientos que se realizan sobre un cadáver con fines higiénicos, de conservación, restauración, etc. para adecentar su presentación.

Por otra parte, abogan porque los nuevos crematorios se ubiquen en los márgenes de las ciudades. No quieren ver cerca de los núcleos urbanos estas construcciones y quieren que los muertos acaben en suelos de clasificación industrial, esto es, en polígonos de fábricas.

La iniciativa socialista, que difunde Europa Press, recoge varias investigaciones que, según esgrimen, prueban que la incineración de cadáveres humanos produce emisiones contaminantes peligrosas para la salud.

La legislación vigente, indican, ya obliga a los titulares de estos servicios a realizar controles y a disponer de los equipos de filtración necesarios para evitar los aires tóxicos de sus emisiones. No obstante, sostiene que «no siempre se aplican las mejores técnicas disponibles de descontaminación, especialmente en las instalaciones antiguas».

Legislación

Por otra parte, piden una legislación nacional para regular este tema. Aceptan que el Consejo Interterritorial de Salud aprobó en 2018 una Guía de consenso sobre la actividad mortuoria pero no les vale. Aseguran que no existe una norma que impida que estas instalaciones se sitúen en los cascos urbanos o en zonas próximas a ellos.

No obstante, el documento citado sí contempla algunos mínimos sobre la distancia a la que deben estar las chimeneas de viviendas, si bien aún hay regiones españolas que no las han incorporado a sus normativas.

Así con todo, aspiran a que el Congreso pida al Ejecutivo de PSOE y Podemos que, en colaboración con las comunidades, regule una ordenación de la actividad de cremación de cadáveres que tenga una perspectiva medioambiental. Quieren que también en la despedida de los seres queridos se haga un especial hincapié en la del planeta Tierra y de la salud de los seres humanos.

En resumen, quieren que los crematorios hoy en día operativos aumenten los sistemas de seguridad para evitar emisiones tóxicas. Quieren que se cumplan los estándares de calidad del aire que rigen dentro de la Unión Europea y que trasladan otras entidades supranacionales.

También incluyen la iniciativa de que los que aún están por construir se alejen de las zonas residenciales y se coloquen en terrenos industriales. Todo ello «teniendo en cuenta, además, todas las circunstancias que intervienen en la dispersión de las emisiones, tales como la fuerza y la dirección del viento».

Por otra parte, tanto en los tanatorios con hornos actuales y futuros, el PSOE quiere exigir que empleen las «mejores prácticas y tecnologías existentes para reducir al máximo las emisiones contaminantes». Este extremo pasa por féretros de cartón ondulado o de otros materiales vegetales distintos a la madera, vestir al difunto con ropa de fibra textil natural y descartar los tratamientos de tanatopraxia.

«Con estas actuaciones se podrían eliminar los componentes sintéticos volátiles que habitualmente componen los féretros convencionales y las ropas sintéticas, así como el formaldehído y otros líquidos de conservación tóxicos», relatan desde el PSOE.

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El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

Revista de de opinión en prensa

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Irene MonteroJavier LizónEFE

El Gobierno y la pederastia

Al atribuir al menor la capacidad de consentimiento sexual del adulto, Montero declara abolido el Código Penal

F.J. Losantos en El Mundo, 260922

LA MINISTRA Montero había dicho que «sin necesidad de pruebas» las mujeres ya pueden denunciar en España. Denunciar a alguien sin pruebas y que policías y jueces tengan la obligación legal de detener al denunciado y condenarlo sin más pruebas que la palabra de la denunciante es el fin del Estado de , en el que todo ciudadano es inocente mientras no se demuestre lo contrario.

Que una madre proclame un éxito la privación de derechos de su hijo si una mujer lo calumnia se entiende como un desvarío comunista, de los que dan prueba tantos diarios de hijos desgraciados de padres subversivos en el 68. Pero a ese niño que Montero nos presenta de espaldas con una faldita, acaba de infligirle un golpe todavía más duro: el derecho a ser seducido sexualmente, siendo menor de edad, por un adulto.

En La vuelta del comunismo disculpen la autocita recojo varios testimonios estremecedores de niños iniciados sexualmente en las comunas francesas o alemanas de sus padres después de mayo del 68. En novelas, ensayos o denuncias directas, aquellos niños se confiesan adultos dañados, porque la aristocracia roja del 68 editores, escritores, filósofos, políticos hicieron algo que no se atrevieron Lenin y Trotski para crear el «hombre nuevo» y romper con la moral tradicional.

Llegaron a la eutanasia casi obligatoria, pero no rompieron el tabú ancestral del incesto. El 68, sí. Lo rodeó mediante la educación emocional: padres, adultos cercanos o profesores iniciaban en el sexo a los niños. Nada que ver con jugar a mamás y papás.

Montero ha dicho: «Los niños, las niñas, les niñes de este país tienen a conocer su propio cuerpo, a saber que ningún adulto puede tocar su cuerpo si ellos no quieren. Y que eso es una forma de violencia. Tienen a conocer que pueden amar o tener relaciones sexuales con quien les dé la gana, basadas, eso sí, en el consentimiento».

Al atribuir al menor la capacidad de consentimiento sexual del adulto, Montero declara abolido el Código Penal, que, como todos, cifra una edad de consentimiento sexual, ahora 16 años. Un niño (o niña; les niñes no existen) seducido, comprado o enamorado por un adulto aceptará e incluso buscará esa relación sexual, pero no tiene la madurez suficiente para valorar sus consecuencias. Por eso lo prohíbe.

Los pedófilos franceses del 68, hoy de vuelta, se asombrarán ante el Gobierno español. Oltra y su marido, aplaudirán.

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María Jesús Montero.
María Jesús Montero.JUANJO MARTINEFE

La financiación une a las autonomías

Lo que las comunidades solicitan es un sistema fiable, estable e independiente de la política de alianzas del Gobierno de turno.

Editorial de El Mundo, 260922

LA propuesta al Gobierno de comunidades de diverso signo político para crear un fondo de compensación hasta la puesta en marcha del nuevo modelo de financiación autonómica avala la reiterada tesis de este diario de que España carece de una política económica sólida.

De ello emerge la necesidad de sustituir el modelo de 2014 por otro que garantice un reparto que atienda a criterios objetivos y no partidistas, lo que parece improbable a medio plazo ante la cercanía del año electoral, el desgaste de imagen que podría suponer para el Gobierno y las desavenencias que surgirían con sus socios nacionalistas.

Sin embargo, la urgencia de contar con un sistema basado en las necesidades reales de los territorios se impone aun más ante el hecho de que comunidades regidas por partidos rivales (el caso de Andalucía y la Comunidad Valenciana, por ejemplo) no han tenido reparo en exhibir su entendimiento sobre esta demanda.

Denuncian que está en riesgo la calidad de los servicios públicos de los siempre presume Sánchez. Yerra la ministra Montero al argumentar que el dinero inyectado a las comunidades por su Ejecutivo es la mayor cantidad de toda la historia, pues no matiza que la mayor parte de esos ingresos se justifica por las ayudas de la pandemia. Lo que las comunidades solicitan es un sistema fiable, estable e independiente de la política de alianzas del Gobierno de turno.

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Iñigo Urkullu y Andoni Ortuzar, en la celebración del Alberdi Eguna en Vitoria.
Iñigo Urkullu y Andoni Ortuzar, en la celebración del Alberdi Eguna en Vitoria.Leire MartínARABA PRESS

El Día del Partido

Santiago González en El Mundo, 260922

El Alderdi Eguna (Día del Partido) es la más acabada metáfora del País Vasco. Su primera convocatoria se produjo en 1977 y fue la expresión más acabada de la incapacidad de sus hijos más representativos para el entendimiento y el acuerdo entre ellos.

La gran fiesta de los nacionalistas había sido el Aberri Eguna (Día de la Patria) establecida en el domingo de Pascua en recuerdo del «bendito día en que conocí a mi patria», el domingo de Resurrección de 1882, en que su hermano Luis, paseando con el fundador por el jardincillo de su casa de Abando, donde actualmente se levanta Sabin Etxea, este le descubrió la buena nueva de que él no era español, como él venía creyendo en tanto que carlista:

«Bendito sea el día en el que conocí a mi Patria y eterna gratitud a quien me sacó de las tinieblas extranjeristas», escribió por su propia mano. El partido estableció la fiesta en la Pascua de 1932 para celebrar el medio siglo de la gozosa revelación.

La Guerra Civil y la dictadura franquista interrumpieron la celebración del Aberri hasta la muerte de Franco. En realidad, comienza a convocarse a mediados de los años 60 pero en convocatorias aisladas y minoritarias. En 1976 se había realizado una llamada unitaria, para el 18 de abril, que en tal día caía la Pascua de aquel año.

Diez días antes, en la madrugada del día 8 apareció en una cuneta de Elgoibar el cadáver de Ángel Berazadi, próximo al PNV y gerente de la empresa Sigma, tras 20 días de secuestro. El hombre de la negociación por la parte secuestradora fue Antton Etxebeste Arizkuren, que andando el tiempo fue cofundador de Sortu, el socio de Pedro Sánchez.

O sea, que el Aberri quedó para mejor ocasión, que fue el año siguiente con un seguimiento por todo el nacionalismo vasco y todas las variantes de la izquierda, aunque no contaron con el plácet del Gobierno de Suárez y hubo alguna carga policial que otra. Aquello debió de ser una señal de sospechosa unanimidad para el PNV y así estableció la fiesta del partido el último domingo de septiembre, para poder estar orgullosamente solos.

Bueno, pues tocó ayer y hubo una asistencia multitudinaria como acostumbran a decir los convocantes. Goazen! (Adelante!) era el eslogan y en los actos de las campas de Foronda tuvo un papel destacado el presidente del EBB, Andoni Ortuzar, que tuvo una intervención memorable. Divirtió mucho a la parroquia con un par de chistes viejos a los que puso caras nuevas y con una afirmación muy notable: que su partido no se iba a bajar del caballo en mitad del río, o sea, que Sánchez puede estar tranquilo hasta el fin de la legislatura.

El PNV es un partido fiable, explicó el presidente y también lo calificó como «el partido de la gente», que no sé yo de qué me sonará a mí el sintagma. Ya lanzado, añadió que «como la política española está dividida en dos bloques irreconciliables, si levantas un poco la voz –ojo, para decir la verdad–, pues siempre hay alguien que escribe que ya te estás pasando al otro lado».

Lo dice el presidente de un partido que aprobó los Presupuestos a Mariano Rajoy el 23 de mayo de 2018 y una semana después aprobó la moción de censura de Pedro Sánchez. Pero a ver por qué no iba a decir Ortuzar que son un partido fiable, si su socio principal se tiene por un gobernante veraz y Griñán fue un gobernante honrado.

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¿Mediación o arbitraje para reformar el CGPJ?
Ilustración de LPO [L. Pérez Ortiz; España,, 1957], para el texto

¿Mediación o arbitraje para reformar el CGPJ?

El autor insta a aprovechar la visita de Reynders para alcanzar un pacto de renovación junto con una propuesta de cambio del sistema de elección de los miembros para permitir que a los doce jueces los elijan jueces

José Eugenio Soriano en El Mundo, 260922

EL COMISARIO de Justicia de la Unión Europea, Didier Reynders, visitará dentro de unos días, de nuevo, este país de maravillas donde nada es lo que parece.

El ejemplo a la vista: se considera que hay un órgano constitucional, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), que hace nombramientos importantes de jueces del Tribunal Supremo –y no los hace porque no le dejan; que es independiente en sus decisiones –y tiene que hacer lo que le mandan, como nombrar a dos magistrados del Tribunal Constitucional y en un plazo; que está compuesto completamente por los mejores –y efectivamente tiene algunos/as y que adopta sus medidas fuera de la órbita política… Se admiten apuestas, por ejemplo, sobre los que van a ser nombrados para el Constitucional. Y así todo.

Por si fuera poco, el actual presidente del Supremo y del Consejo, Carlos Lesmes, ha pedido un informe sobre su eventual sustitución en la titularidad de la presidencia de ambas instituciones. Por el juego automático de sustituciones, recaería en el presidente de Sala del Supremo más antiguo: el presidente de la Sala Primera, Francisco Marín Castán. Un magnífico jurista y probablemente un excelente guía en estos mares procelosos, pero a quien se le echa de golpe una carga literalmente brutal, política e institucional.

Tener un CGPJ ni es necesario ni quizás conveniente. Como dijo hace tiempo la Comisión de Venecia (Consejo de Europa), es bueno para los países con democracia inmadura. Y se ha demostrado que es conveniente contar con un Consejo por cuanto el sistema alternativo de establecer comisiones de juristas independientes con capacidad de propuesta objetiva, neutral, imparcial en suma, que ofrecieran una solvente proposición, en un Estado de partidos, sería pasto de… los partidos. Lo que no se suponía es que lo fuera también un Consejo en el que habría jueces y que estos aceptaran que se les leyera la cartilla.

Pero exactamente eso es lo que sucede desde que una, llamémosla así, ingenua sentencia del Tribunal Constitucional dijera que un sistema que eligiera a los jueces por los jueces era bueno, sí, pero que lo era también aquel en que todos los miembros sean elegidos por el Parlamento. Exactamente lo que quería evitar la Constitución a toda costa, que, ingenuidad por delante también, distinguía perfectamente entre un grupo de consejeros elegidos por jueces y otro grupo elegido por parlamentarios.

Recordemos la Constitución y sus avatares. Dice el artículo 122.3: el Consejo General del Poder Judicial estará integrado por el presidente del Tribunal Supremo, que lo presidirá, y por 20 miembros nombrados por el Rey por un período de cinco años. De estos, 12 entre jueces y magistrados de todas las categorías judiciales, en los términos que establezca la ley orgánica; cuatro a propuesta del Congreso de los Diputados y cuatro a propuesta del Senado, elegidos en ambos casos por mayoría de tres quintos de sus miembros, entre abogados y otros juristas, todos ellos de reconocida competencia y con más de 15 años de ejercicio en su profesión.

Entendiendo esta norma en el sentido propio de sus palabras, en relación con el contexto, y los propios antecedentes en la elaboración de la Constitución, además de muy especialmente al espíritu y finalidad de dicho texto en relación con toda la Constitución, se veía aquí una de las claves para afirmar el Estado de Derecho, que reposa resueltamente en el principio de división de poderes. Esto es, que el poder judicial fuera tal, y que por tanto, no sería subordinado ni al ejecutivo ni al legislativo.

La Constitución, para dar paso a una sociedad democrática, entendió perfectamente que sin Estado de Derecho no hay democracia posible. Que ambos fundamentos del orden social y político eran en definitiva postulados de una misma identidad. No podría haber Estado de Derecho sin democracia, eso sería un mero Estado de reglamentos, como mucho; esto es, de puros actos del poder ejecutivo sin legitimidad alguna.

Pero tampoco cabría democracia sin Estado de Derecho, que sería un puro asambleísmo populista, sin límite ni freno, en que la cúpula de un poder basado en la pura acción dispondría de todos los resortes de dominación sobre la sociedad y sus individuos, apenas ciudadanos ya que nunca tendrían la posibilidad de cuestionar o criticar los actos de dicha nomenklatura.

Por eso la primera ley que reguló el Consejo atendió perfectamente a esta exigencia constitucional y a los 12 jueces (de los 20 que lo componen) los eligieron los jueces. De repente, en 1984, a un parlamentario, Juan María Bandrés, se le ocurrió que debía ser «la gente» (en la terminología actual) la que debía elegir a los 12 jueces.

Dicho y hecho, se acabó la elección por los jueces. Luego el Constitucional dijo, como ya sabemos, que si bien era mejor el anterior sistema, también cabría el nuevo, en una interpretación estrictamente literal del precepto constitucional.

Cinco años después, el propio Bandrés, en carta a un periódico, diría textualmente: «Yo tuve la culpa». «Lo que sí tengo que confesar es que entonces no pensaba yo en la capacidad de algunos partidos políticos para subvertir todo lo que tocan. Y eso, con independencia de que entonces les gustara o no la enmienda y la aprobaran o votaran en contra. La exigencia de mayorías cualificadas era una estricta invitación al consenso democrático para designar a los mejores.

Nada tiene que ver con este grosero y ramplón reparto de la tarta del poder judicial, incluida la guinda presidencial». «¡Ah!, y no os olvidéis: presidente, don fulano de tal, y si no, no hay tarta».

Esto no tiene nada que ver con lo que diseñamos política y jurídicamente entonces. La verdad es que esto da mucha vergüenza. Y así sigue.

No sé cómo un parlamentario avezado, más desempeñándose en el País Vasco, tan tenso y convulso, pudo ser tan ingenuo cinco años antes. Igual ingenuidad que la sentencia, cuando dice: «Ciertamente, se corre el riesgo de frustrar la finalidad señalada de la norma constitucional si las Cámaras, a la hora de efectuar sus propuestas, olvidan el objetivo perseguido y, actuando con criterios admisibles en otros terrenos, pero no en éste, atiendan sólo a la división de fuerzas existente en su propio seno y distribuyan los puestos a cubrir entre los distintos partidos, en proporción a la fuerza parlamentaria de éstos.

La lógica del Estado de partidos empuja a actuaciones de este género, pero esa misma lógica obliga a mantener al margen de la lucha de partidos ciertos ámbitos de poder y entre ellos, y señaladamente, el poder judicial». Ingenuidad sin comentarios.

Alguna reacción de importancia ha existido por parte de los tribunales de la UE, exigiendo que el poder judicial vuelva a ser tal y para ello, paradójicamente si lo comparamos con el modelo español actual, exigiendo que «jueces elijan jueces», o vuelta a nuestro anterior sistema. Así se lo han hecho saber, seriamente, a Polonia, también a Hungría y en alguna medida a otros países con tentación autoritaria.

EN RELACIÓN con nuestro poder judicial, tanto la Comisión de Venecia (Consejo de Europa) como la vicepresidenta de la Comisión y el comisario de Justicia muestran ya a las claras su preocupación, doble, con la falta de renovación del Consejo y con el actual sistema de elección de sus miembros, aderezado con las leyes de quitaypon de sus competencias (primero le quitaron las competencias para nombrar magistrados del Tribunal Supremo y luego le devuelven algunas para nombrar a magistrados del Tribunal Constitucional… según conviene al ejecutivo), ya que en un Estado de partidos, manda quien gobierna.

Cierto que nuestros jueces son fieramente independientes en su inmensa mayoría. Ayuda enormemente que el sistema de selección inicial una oposición es transparente y competitivo, por lo que no deben a nadie su carrera (por eso precisamente algunos la quieren cambiar). Pero ya alcanzar la cúspide en esa carrera sí depende del Consejo. Y aquí es donde se estrellan todas las propuestas, ya que ambos partidos mayoritarios, y sus adláteres, quieren mantener el sistema de reparto entre ellos, siendo meramente táctica cualquier otra argumentación.

Puesto que el comisario de Justicia anunció que su llegada sería para desbloquear, sólo si se admite una cierta mediación, podría conseguirse que se ponga en línea nuestro Consejo con las exigencias que se van imponiendo sobre vuelta al Estado de Derecho en este punto tan crítico como es el de la plena independencia de los jueces, desde abajo hasta arriba.

Y como estamos llenos de ingenuidades sobre este punto (Bandrés, el Tribunal Constitucional), me atrevo a proponer otra, que por ideas no quede. Ya que Reynders viene a insistir en la necesidad de renovación del Consejo (nunca alineado con el poder, que para eso la Constitución prevé su elección por cinco años frente a los cuatro de la legislatura), ¿podría alcanzarse por escrito delante del potente invitado europeo un acuerdo de renovación inmediata junto con propuesta con plazo de cambio del sistema de elección de los miembros para permitir que a los 12 jueces los elijan jueces? Por escrito, con luz y taquígrafos, con plazo y visto bueno de la Comisión.

El artículo 2 del Tratado de la Unión atiende y exige Estado de Derecho. Pues así lo tendríamos.

José Eugenio Soriano es catedrático de Derecho administrativo de la Universidad Complutense.

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Féretro de la reina Isabel II.
Féretro de la reina Isabel II.TOLGA AKMENEFE

Polvo, ceniza, nada

La historia dirá cuál fue el legado de Isabel II, pero no hace falta que nadie nos recuerde el que tratan de dejarnos los soldados ucranianos

Andrés Trapiello en El Mundo, 260922

AL TIEMPO que enterraban a Isabel II en el castillo de Windsor, morían en Ucrania y mueren, eran enterrados y siguen siéndolo en fosas comunes o necrópolis improvisadas, muchos otros. La reina «ha muerto de su muerte», se decía en el siglo XVI. Los ucranianos muertos en esta guerra, no.

Su muerte es la que otros les han enviado antes de tiempo. A diferencia de los soldados rusos, que han salido a buscarla, a los ucranianos les encuentra. Saber que mueren como víctimas o defendiendo la libertad (la suya y la de todos), no la hace menos triste ni la nobleza de su causa consuela gran cosa.

Se tomó uno muy en serio el entierro de Isabel II, tanto como las noticias diarias de la guerra de Ucrania.

Vi en directo la retransmisión íntegra del entierro de la reina (seis horas) y ve y lee uno muchas crónicas de esta guerra.

Habrá quienes crean que la pompa y circunstancia del entierro real fue algo… «teatral» (nada lo es menos que la muerte), en contraste con el desamparo con que mueren y se entierra a los ucranianos. Las exhumaciones de sus tumbas dan idea de los enterramientos. Hielan la sangre. Puede también que esas muertes parezcan irreales a quienes nunca más volverán a ver a padres, hermanos, hijos.

Esperarán el resto de sus vidas que reaparezcan. Esperarán durante años que se abra la puerta de sus casas, pero jamás volverán a oír en la escalera la forma familiar en que ellos subían, y si acaso alguna vez llegan a oír unos pasos parecidos y el corazón les da un vuelco, volverá a rompérselo de nuevo el amargo desengaño. Como tampoco volverá Isabel II ni nuestra juventud.

Y nada de demagogias. Eso está bien para la política fiscal, para nuestro miserable teatrillo. La muerte no las admite. Lo que el entierro de Isabel II pudo tener de representación lo desmentía aquel féretro con los atributos reales que salen en todas las vanitas antiguas. La vida siempre es corta. Dígalo esa reina que murió aferrada al cetro. «Murió con la corona puesta», oí, al modo que se dice de unas botas. Muchos aprendieron ese día también la palabra orbe, que colocaron junto al cetro y la corona.

El único atributo de los muertos de Ucrania, de los privilegiados al menos, será una cruz de palo. Otros ni eso. Pero el sentimiento de orfandad no es exclusivo de los pobres, ni siquiera de quienes han muerto por una causa justa. Imaginad el dolor de la esposa del soldado ruso voluntario o del que no pudo o no quiso desertar, a quien un día de estos entregarán el féretro con el cuerpo del marido.

Hemos visto en el entierro de la reina, a veces en primeros planos, «como en el cine», el semblante de sus hijos y nietos. Incluso el de personas anónimas que acudieron entristecidas a despedirse de su reina. Si algo merece un respeto es la tristeza inmerecida. Aunque vaya a durarles unos segundos solamente.

Mi impericia digital hizo que viera las tres primeras horas de la ceremonia londinense con la señal desnuda de la Bbc (sonido directo, sin comentarios, ni de ingleses ni de locutores españoles, historiadores, periodistas y presuntos expertos en protocolo; cuando al fin mi mujer me conectó «correctamente», advertí la estúpida frivolidad de algunos: no se sabía si estaban retransmitiendo una boda o embalsamando a la difunta; ni que decir tiene que volví corriendo a la señal sin aditivos ni conservantes).

El silencio y la soledad son a veces grandes compañeros, y tanto tiempo da para pensar. Ir de Westminster al Arco de Wellington, una hora de reloj, oyendo solo aquella marcha funérea, angosta y reiterada, al compás de un atabal. Como uno más del cortejo.

De la reina Isabel II alguien dirá que «no murió tan mal lograda», como en el XVI se le decía a haber gozado los dones de este mundo. ¿Seguro que los gozó? ¡Cuántos dones de los que disfrutamos los sencillos mortales le estorbaron únicamente por haber sido la reina de Inglaterra! ¿Qué persona sensata habría cambiado su vida por la de ella?

Si me preguntaran qué es lo que más me llamó la atención de esas seis horas, diría: aquel almohadón o cojín de flores (se llama así) del féretro. De todo, armón, uniformes, fanfarrias, clerecía, deudos y compañas, de todo aquel sic transit, el puñado de rosas. Rosas rosas, malvas, color sangre entre unas hojas de roble. Lo único que nos sobrevivirá a unos y otros, las rosas. Las que el mundo libre tendrá que llevar un día a todas y cada una de las tumbas de los soldados y víctimas ucranianas.

La historia dirá cuál fue el legado de esa reina, pero no hace falta que nadie nos recuerde el que tratan de dejarnos los soldados ucranianos. De nosotros dependerá que podamos convertir el célebre epitafio del cardenal Portocarrero, «Polvo, ceniza, nada», en la victoria de la que Churchill habló cuando su célebre «sangre, sudor y lágrimas». Aunque al escenario de la guerra se le llame «teatro de operaciones», este no es tampoco nada teatral. Bien al contrario, y sin más tramoya que las armas. Reales. Todas las necesarias. Ni una menos.

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Diario del regreso a Ucrania del francotirador Wali: su nuevo rol como comandante y adiestrador de 'snipers', sus reuniones secretas...

Diario del regreso a Ucrania del francotirador Wali

En exclusiva, el relato del retorno a la guerra, desde Canadá, del francoti-rador más temido por los rusos. Nos ofrece su diario y, en entrevista, su convicción de que habrá victoria en unos seis meses. El ejército de Zelenski le nombra comandante para la reconquista y adiestrador de ‘snipers’

Martín Mucha en El Mundo, 260922

El diario del francotirador es una suerte de apuntes casi taquigráficos. Letra de médico y redactado en francés canadiense. Los garabatea en una libreta con hojas en cuadricula. Con una estilográfica desgastada. Escribe pensamientos y recuerdos de su nueva misión en Ucrania. Sí, ha vuelto. Esa es la respuesta al «dónde está Wali».

Ésta era la pregunta recurrente entre los que se habían quedado prendados con la historia de este sniper, tan temido por los rusos que hasta difundieron las fake news de que lo habían matado.

Lo cierto es que Wali hizo sus maletas al inicio de la guerra de Ucrania, acudiendo a la llamada del presidente Zelenski. Se jugó la vida. Ayudó a la liberación de Kiev. Después volvió a su casa, con los recuerdos de muertos y heridos, satisfecho de su sacrificio. En algún momento, entre finales de abril y principios de mayo llegó a Quebec. Su mujer le abrazó. Pese a sus temores, su bebé le reconoció.

SU PLAN DE RETORNO Y SU PROPIO HIJO

Desde entonces mantuvimos el contacto. En junio comenzó a planear su retorno. Antes, le escribió un mensaje a los que más quería. «No es el odio al enemigo lo que va por delante, es el amor por los que te aman… Esto no debe ser olvidado. En los últimos meses, mientras yo luchaba en Ucrania, mi hijo estaba empezando a olvidarme gradualmente. Lo sentía en las videollamadas.

Entonces vi cómo sería si yo muriera en combate. Mi hijo ya no me conocería. Me convertiría en una historia que ellos le contarían… Yo sería ese papá que, una vez que se fue a Ucrania, nunca volvió. Le enseñarían fotos mías. Le mostrarían… mi casco rayado, mis botas rotas y embarradas, mis uniformes… Pero cuando regresé, mi hijo me reconoció. Su madre, mi esposa, no me olvidó. ¡Ella es la que le recordaba a mi hijo todos los días que su padre no se había olvidado de él! No ha olvidado por lo que está luchando: por su propio bien».

En agosto, en estricto privado y por vías confidenciales, me contó sus planes. Estaba particularmente contento porque el productor nominado al Oscar Den Tolmor planea hacer una película basada en la lucha con su rifle de precisión contra los rusos. El filme se titula provisionalmente The good fight. Pero él lo que quería era volver. Se ponía nervioso con las noticias, la recuperación de los territorios, el avance de sus otrora compañeros.

La confianza ahora es máxima. Todo lo tiene planeado al milímetro. Su vuelo, quién lo recoge, una ruta protegida con un colaborador. Entre el 10 y el 17 de septiembre llega a territorio europeo (no se dan más detalles por su seguridad). Desde allí, en coche, cruza la frontera. Hace una escala en Lviv (Leópolis). Hay un cambio en su estatus que le ayuda a pasar los puntos de control. Ahora tiene el rol de «comandante de francotiradores». Me lo cuenta sólo cuando ya está en Ucrania.

Hablamos de «drones» y la posibilidad de que le ataquen. Bromista e irónico, como es, recuerda siempre que los rusos ya le habían matado antes. Al menos en sus redes sociales, hasta que él mismo lo desmintió, con una foto en un parque de bolas con su rifle de asalto. Así es Wali. Me envía —al fin— un mensaje esta misma semana, ya para publicar, donde explica las razones de su regreso…

“UCRANIA TIENE SUFICIENTES TOROS, PERO NO SUFICIENTES ZORROS”

Lunes 19 de septiembre de 2022. «Estoy de vuelta en Ucrania para las próximas operaciones ofensivas. La definición exacta de mis nuevas tareas se aclarará en los próximos días, y podría ampliarse más allá de los asuntos relacionados con los francotiradores, ya que se están llevando a cabo distintas reuniones».

«En el estado actual de la guerra, Ucrania tiene suficientes toros, pero no suficientes zorros», suelta Wali. Explica que los de Zelenski tienen mucha gente brava pero no suficientes profesionales que sepan lo que es una guerra. «Los rusos nos han demostrado lo que es tener mucha mano de obra y el poder del acero, pero no suficiente liderazgo y soldados de calidad.

Soy uno de aquellos con conocimientos clave que podrían ser útiles para Ucrania. Ucrania necesita ser apoyada a largo plazo, tanto militar como económicamente. Para mí, en este momento, eso significa ayudar a mejorar el profesionalismo de las fuerzas armadas ucranianas».

Va a volver al campo de batalla como líder de un escuadrón. Es una suerte de comandante que adiestrará a futuros snipers. «Primero necesitamos afilar la espada, luego usar esa espada… Cuando en el inicio del conflicto vine a Ucrania fue para defender y mantener territorios. Ahora regreso a atacar y recuperar… A medida que las capacidades militares de Rusia se deterioran, Ucrania está construyendo y mejorando sus capacidades operativas para los próximos golpes contra las fuerzas de ocupación rusas».

UNA BOTELLA DE SIDRA Y SU NUEVA UNIDAD

Martes 20. «Conocimos a los miembros de mi unidad. Han mostrado su seriedad. La reunión era en un buen restaurante. El staff estuvo allí antes que nosotros, lo cual es una señal de respeto. Compartí una botella de sidra de la región Laurentians de Quebec que traje conmigo. Lo disfrutaron. Había una mujer oficial. Le pedí al camarero que sirviera a las damas primero. Luego llegó el turno del comandante, el diputado y el resto del personal».

Es un día tranquilo en una ciudad ucraniana donde las bombas no suenan. Es una cena de coordinación y bienvenida. A Wali le sorprende la búsqueda de normalidad. La situación en Ucrania ha cambiado mucho desde su primera participación en la guerra desencadenada por Rusia. «Ni siquiera me siento en guerra en Kiev», cuenta de viva voz Wali.

«Una mujer me contó cómo escuchaba combates en Irpin, hace unos meses, no muy lejos de su casa. Hoy en día, no hay bombardeos, no hay combates. Los restaurantes y gimnasios están abiertos de nuevo… Cuando llegué, incluso vi la película Top Gun como si estuviera en mi propia sala de estar. Algunos amigos míos fueron a pescar a lugares donde casi muero hace unos meses. Todo esto me recuerda lo importantes que son los soldados en la defensa de la paz».

Es distinta la situación donde sucedieron las matanzas. Ahí el luto permanece. Siempre rememora que es un combatiente extranjero y ex francotirador en el ejército canadiense. Hace hincapié en que participó en muchas guerras: dos veces en Afganistán, en la región de Kandahar. Disparó contra ISIS, del lado de los kurdos. Después se unió a las fuerzas armadas ucranianas, tomando parte en batallas en la capital y sus masacrados suburbios y —puede reconocer ya— en el Dombás.

Vuelta a sus escritos. El novísimo comandante escribe: «Hemos apreciado el momento. Había (únicamente) una mujer oficial… por respeto he pedido servirles a ellas primero. La última (ronda) era para los comandantes… Y he pedido ser servido el último». Hay momentos en que esa calma le llena de esperanza. En otras, significa incertidumbre.

Ese mismo día se atreve a enviar un mensaje en Facebook y publica una foto con su arma. No precisa su ubicación, pero ya reconoce en el pie de foto —en inglés, francés y ucraniano— que ha regresado a la brega. «Estoy de vuelta en Ucrania. Lo que quiero decir: Ucrania tiene que ser apoyada a largo plazo. Los mejores francotiradores del mundo son ya los francotiradores ucranianos. Rusia será derrotada». Los forofos se entusiasman. Valeri le suelta un «gracias», en los mismos idiomas. Entre los cientos de comentarios, un troll (con un solo amigo en la red) le desea la muerte.

“LOS RUSOS Y EL RING DE BOXEO”

Miércoles, 21 de septiembre. Otra publicación. Esta vez reflexiona sobre las razones por las que Rusia está perdiendo la guerra. «Las recientes victorias de Ucrania sobre Rusia son significativas y especiales. Aquí está el porqué… En Kiev, los rusos sufrieron grandes pérdidas y se retiraron. Lo mismo ha sucedido en otras regiones. Por ende, ellos decidieron dejar el ring de boxeo».

«Los territorios que los rusos tomaron al comienzo de la guerra no fueron defendidos… Mariupol estaba rodeada. No había nadie en el cuadrilátero entonces. Los recientes triunfos ucranianos son diferentes. Las fuerzas ucranianas tomaron en combate una región defendida activamente por los rusos. Y esas defensas no sólo involucraron a soldados inexpertos, sino a las mejores unidades rusas. Así que, esta vez los rusos no huyeron del ring, como en Kiev. ¡Han sido derrotados en el mismísimo cuadrilátero!».

Ese mismo día, un acorralado Vladimir Putin anuncia el envío de 300.000 reservistas a la guerra y amenaza con el uso de armas nucleares a los que han ayudado a Ucrania. Las calles de las principales ciudades rusas se llenan de quienes no desean empuñar un Kalashnikov. Los vuelos para escapar del país alcanzan precios astronómicos, para después agotarse. Las carreteras en dirección a las fronteras de Finlandia, Georgia, Mongolia… se atiborran de coches.

“RECUERDA A LOS CUARTELES DE LA II GUERRA MUNDIAL”

Jueves, 22 de septiembre. Con su puño y letra, Wali redacta: «Hemos visitado la base de la unidad. Me recuerda a los cuarteles generales de la II Guerra Mundial. Era una especie de…». No completa la frase. Es por seguridad. Sus apuntes pueden revelar detalles que pongan en riesgo la estrategia futura. «Suenan algunas alertas aéreas. La gente acampaba no muy lejos de nosotros».

Tenemos una conversación por videoconferencia. No hay otra manera. La guerra ha alcanzado otra dimensión. En las últimas horas se alcanzan el millar de detenidos entre los protestantes en Rusia. Nos cuenta que en Ucrania la movilización no les asusta. Sienten que ahora pelearan contra iguales, civiles contra civiles. «Ya no serán sólo soldados», recuerda que le dijo una camarera. «Les esperamos», dicen en cada rincón.

Wali compara lo sucedido con un juego de cartas. Una baraja geopolítica. «Putin ha perdido armamento. Su mejor armamento, sus mejores soldados. Esta movilización masiva es una apuesta alta. Pero, por experiencia, formar soldados que puedan ir a una guerra toma tiempo. Ucrania le lleva varios meses de ventaja». Y su presencia para formar nuevos francotiradores es crucial. Ellos ya no sólo disparan a distancia.

Marcan objetivos militares a atacar con milimétrica precisión… Acerca del otro bando, apunta a una carnicería si lleva a aquellos que solo han hecho el servicio militar. «Van a regresar en ataúdes. Y no es lo mismo que la madre de un soldado reciba a su hijo muerto, que el de un civil que ha sido reclutado casi a la fuerza… La partida puede terminar muy mal».

Aprovecha para comentar la llegada de soldados extranjeros. «No he visto españoles», afirma tajante. Lo cierto es que la mayoría de los que llegaron no superaron las pruebas mínimas. Con respecto al reclutamiento entre extranjeros, Wali añade: «La calidad es más importante que la cantidad. Necesitamos gente, sí. Pero necesitamos a los buenos». Aclara que no sólo habla de gente que pueda disparar. En la batalla se necesitan más apoyos.

«Necesitamos muchos más profesionales. Eso significa no sólo soldados, sino especialistas en todo tipo de oficios relacionados con la guerra». Y rompe un tema tabú que está sucediendo, las adicciones: «No queremos personas con problemas de drogas o alcohol. No queremos personas con malas costumbres. El respeto es clave». Se juegan la supervivencia propia y las de sus compañeros.

¿De qué nacionalidades aparte de locales son los de tu equipo? «Británicos, polacos, rumanos, franceses, norteamericanos…», afirma tratando de no olvidar a ninguno. «Somos una treintena, de primera», comenta orgulloso. «Los mejores». Reconoce «dos bajas» entre los snipers de su bando. Los rusos ya han perdido, como mínimo, una veintena.

EN SU GORRA MILITAR ESCRIBE SU TIPO DE SANGRE

Viernes 23 y sábado 24 de septiembre. Llega a Ucrania la noticia de la cacería de ciudadanos rusos en el metro. La mayor parte de minorías étnicas. Las imágenes de despedidas desde el país invasor se multiplican. Con acusaciones de que ningún hijo de los políticos del régimen está llamado a filas…

Pronto esos chicos estarán aquí, en una guerra a la que no parecen ir muy motivados. Los referéndums en zonas anexadas como Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia son tomados como una parodia. Sin observadores internacionales… La misión de la ONU concluye que el ejército de Putin ha cometido crímenes de guerra: ejecuciones sumarias a inocentes.

RUSOS BORRACHOS EN EL FRENTE

Mientras, a Wali se le multiplican las reuniones. «Me reuní con miembros de las fuerzas especiales para obtener las últimas noticias del frente. No puedo contarlo todo, pero puedo decir que el nivel de embriaguez dentro del ejército ruso es alto… Uno de mis colegas le disparó a un ruso que se acercaba tambaleante hacia los ucranianos. Estaba borracho y venía hacia ellos como si quisiera morir… Y así pasó».

La desolación de la tropa enemiga es elevadísima: «Muchos soldados rusos suplican ser capturados. Algunos hablan por la radio, sin cifrar, pidiendo a los ucranianos que los tomen como rehenes». Eso es mejor que seguir en una guerra en la que ellos no creen. Esto coincide con el testimonio —publicado por EL MUNDO— de Pavel Filatyev: «No teníamos el derecho moral de atacar a otro país, especialmente a las personas más cercanas a nosotros… Simplemente decidieron regar Ucrania con nuestros cadáveres en esta guerra», afirma este militar que decidió desertar.

Las fotografías para este reportaje se toman en este lapso. Su diario se coloca en el suelo, sobre retazos de tela y unas rejillas. Su estilográfica está alineada. En las fotos dentro de su refugio, siempre quiere darle un toque naif, y lo hace al lado de un peluche. Con su rifle. Accede a retratos en exterior, en calles ucranianas, sin arma. Vestido de militar y la barba de una semana. En su gorro tiene un parche con la bandera y allí está escrito: Blood (Rh+).

—Ahora ya conocemos tu tipo de sangre.

—Quizás sí. Quizás no.

—Si todo sale bien, ¿cuándo apuestas que puede acabar la guerra?

—Son muchos factores en juego. Pero apostaría por seis meses si todo sigue así.

Le pido de viva voz que se cuide. «Eso intento siempre. Somos más útiles vivos», dice con una sonrisa. La promesa de descorchar una botella cuando esto acabe, aquí, allí o donde sea queda pendiente. Coge su fusil y parte. Está a la espera de órdenes para ir a una nueva batalla. Pronto.

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Musica de Diana Lobos

. Richie Havens en Freedom at Woodstock 1969. La presentación de Havens en vivo, fue una noticia que se diseminó. Originalmente estaba programado en el quinto lugar de la lista de presentación. Su aparición en Woodstock en 1969 lo catapultó hacia el estrellato llegando al mejor punto de su carrera.

Su presentación inició el festival, manteniendo al público cerca de tres horas. Estuvo tocando de manera continua dado que muchos de los artistas programados para presentarse se retrasaron o se perdieron para llegar al sitio del festival. Fue aclamado para regresar y tocar en varias ocasiones, después de haber agotado su repertorio musical, improvisó una canción basada en la vieja melodía espiritual «Motherless Child» que denominó «Freedom» (Libertad) en una estrofa. Fue un éxito mundial y apareció en la película original del festival. .Vía Diana Lobos, 250922.

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Humor

caín
Viñeta de Felipe Hernández Cava  ‘Caín’, España, 1953’y Federico del Barrio (ilustrador, España, 1957).

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Puteras indultadas


La ilustración de la viñrta corresponde a «Las señoritas de Avignon» [1907], de Pablo Picasso

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La raja de la vida
Ilustración de Santiago Sequeiros [Argentina, 1971]

La raja de la vida

Picasso tuvo una afición voraz por el sexo, que llevó hasta el extremo final de su caudalosa vida. Esto es suficiente para que el mujerío disponga que no hay nada que celebrar, salvo los 50 años que lleva muerto

Arcadi Espada en El Mundo, 250922

(Arte) 

En primavera hará medio siglo que murió Picasso y el sistema se dispone a celebrar el aniversario. Con la condición de recordar que fue un machista. No conozco su armario mucho más allá de sus jerseys de marinerito, pero Julio Valdeón lo repasaba la otra semana en LOC, una de las dos revistas culturales del periódico. En resumen: tuvo mujeres y tuvo problemas. Y, como es antigua fama, tuvo una afición voraz por el sexo, que llevó hasta el extremo final de su caudalosa vida.

Esto es suficiente para que el mujerío disponga que no hay nada que celebrar, salvo los años que lleva muerto. Pero con esa delincuencia organizada no hay nada que discutir: solo protegerse y combatirla. La discusión debe entablarse con los tolerantes, a partir del detente bala que manejan cuando invocan la necesidad de separar el hombre de su obra.

En los tiempos de la alfabetización general era conocido uno de los episodios candentes de la discusión sobre la autoría de la obra de arte y su relación con la biografía. Proust sostiene en Contra Sainte-Beuve que el conocimiento de la vida del artista es irrelevante para comprender su obra, al contrario de lo que pensaba el gran crítico francés.

A su juicio, la obra de arte no es hija del «ser social», es decir, del ser biografiable, sino de un ser íntimo y oscuro, incognoscible. Una muestra canónica del pensamiento literario oxímoron abusivo, consecuencia de pensar solamente con palabras, de quedarse en las palabras, ¡en el Umbral!, del que, en el propio caso proustiano, dio buena cuenta la extraordinaria biografía de George D. Painter.

El arte de un hombre, como todos sus actos, es la consecuencia de un determinado estado molecular del mundo y ése es el clásico y razonable objetivo de esos libros titulados con el nombre de su autor… y su tiempo, a los que, por cierto, la bibliografía del genoma puede aportar modernamente una nueva luz, para escarnio de la palabrería sensacionalista (siempre yendo y viniendo con sus inefables senssssaciones) de los benjamins.

La imposibilidad de separar obra y hombre y la flojedad moral de hacerlo tienen en el caso de Picasso una concretísima y hasta cómica encarnación en el que fue tal vez su cuadro más decisivo, Les Demoiselles d’Avignon. El lienzo se expone en el MoMA y lleva ese título que se atribuye al crítico André Salmon, uno de los apologistas del cubismo, desde su presentación pública en París, en 1916. Josep Palau i Fabre, el estudioso picassiano, murió sin haber escrito el libro que planeó en sus últimos años sobre el cuadro.

Pero a tiempo de demostrar que Les Demoiselles d’Avignon, sin dejar de ser señoritas e incluso demoiselles, no eran de Avignon, sino del célebre burdel Ca la Mercè de la calle Avinyó de Barcelona. Así lo indica la ficha del MoMA: «The Avignon of the work’s title is a reference to a street in Barcelona famed for its brothels». Los topónimos siempre deben celebrar que sean traducidos. Y parece un inesperado regalo que el Avinyó o Aviñón barcelonés goce del prestigio de haberse traducido al francés, siglos después de que una familia catalana hubiera hecho la operación inversa.

Pero el Avignon del cuadro cumple hoy el papel de un eufemismo que atenúa burdel. Porque si bien Ca la Mercè era el burdel mejor surtido, la calle Avinyó era en aquella época la calle de los burdeles. Es verdad que poner de Avignon a un cuadro con cinco putas es una broma malévola sobre la Ciudad de los Papas; pero dudo que hasta ahí llegara el retorcimiento de Salmon.

Así pues no estaría mal que el MoMA añadiera al título del cuadro la cláusula habitual… también conocido como Les Demoiselles d’Avinyó, insistiendo en demoiselles. Y corrigiera, de paso, el genérico melon con que describe la raja de sandía que aparece en el cuadro, porque al margen de la precisión frutal los hermeneutas han decidido que esa raja roja es el símbolo de la raja femenina.

La cuestión relevante de estas filologías es que Picasso no estuvo en Aviñón antes de pintar el cuadro, pero frecuentó intensamente los burdeles de Avinyó. De ahí que su Painter (Palau i Fabre) tuviera el prurito de que el MoMA corrigiera. 

El País de Pepa la Viva, que ha cogido el vicio de llamar puteros a los hombres que van y vienen de Avinyó, pero no llama putas, sino dócilmente prostitutas, a las mujeres que cobran por acostarse con ellos, podría hablar cualquier día del putero Picasso (improbable, de todos modos, porque se trata de un putero de izquierdas) y tendría razón. Pero no solo en razón de la vida sino en razón de la obra. Por tener un gran talento y ser un insistente putero pintó ese cuadro e inauguró el cubismo.

Los benjamins dirán que el puterío es una anécdota, que lo categórico es esa forma de mirar que dio origen al cubismo y que esa mirada podría haberse proyectado sobre cualquier otra circunstancia. Pero solo es una blanda hipótesis que naufraga ante el puto hecho del cubismo. Basta imaginar en el burdel la mezcla de desinhibición y espejos para concluir que el cubismo no es más que un hondo realismo.

A Picasso le gustaba ir de putas y le gustaban los toros y su ojo sobre el sexo y la sangre tiene que ver con esas experiencias. Sus célebres tauromaquias son un ejemplo irrevocable de la inutilidad de separar moralmente vida y obra.

Los animalistas deben de considerar no solo que Picasso era una bestia amante de la tortura a los animales sino que, además, una parte de su obra es propaganda y exaltación del mayor de los genocidios, que es el que el hombre ha cometido con los bichos, como dice Tararí, y que dios me perdone. «Una propaganda de calidad» podría conceder como máximo el animalista menos beligerante de entre ellos.

El aspecto de estos moralistas animalazos me parece en todo caso menos ridículo que el que muestran aquellos que condenan vibrantes la pederastia mientras aclaman a Caravaggio, bellas almas pusilánimes incapaces de reconocer que el arte, como el placer y el conocimiento, es demasiadas veces la inequívoca experiencia del mal.

(Amor) 

Excepto para los vainas, hasta el amor es difícil de separar de la bofetada. La carrera política de Adrien Quatennens, diputado de La Francia Insumisa, el grupo de Mélenchon, se ha acabado, después de que Le Canard Enchaîné publicara que le había dado una bofetada a su mujer mientras se estaban divorciando. No sé hasta qué punto Quatennens, el número dos de Mélenchon, era un buen político.

Pero es evidente que a nadie se le ocurre separar la política de la vida, incluso de la vida íntima. ¡La superioridad del arte! En Francia, país donde la conversación pública no está destruida del todo, se ha oído en relación a este asunto la voz de Élisabeth Lévy, redactora jefe de Causeur (El conversador), una estupenda revista desde su propio lema insurgente: Sobre todo si no está de acuerdo. Así ha hablado Lévy: «Lo he dicho ya en repetidas ocasiones. No está bien dar una bofetada, pero no sabemos bien qué ocurrió en el marco de un conflicto en el que la mujer también combate.

Un gesto desafortunado no significa que este hombre pegue sistemáticamente a su mujer. Y es muy importante esto, porque desde el principio del Me Too una broma subida de tono equivale a una violación (exagero un poco). Se soslaya y se desconoce lo que son las relaciones amorosas. Algo tormentoso, turbio, donde a menudo hay dominación y ésta puede cambiar de campo; y que sin duda no son ni igualitarias ni transparentes ni democráticas.

A mí me gustaría saber si todos estos indignados que se rasgan las vestiduras nunca tuvieron un gesto desafortunado, algo que también, por cierto, pueden tener las mujeres. En una relación conflictiva, cualquiera puede tener un gesto fuera de lugar. Y ya acabo: o sea que sí creo que hay que dejar de hacerse el indignado. Aunque comprendo que todo el mundo tenga ganas de arremeter contra los Insumisos, porque son los primeros en dar lecciones de moral a todo dios, y si esto hubiese ocurrido en otro partido habrían sido los primeros en subirse al cocotero y gritar por todas partes que eso es inadmisible».

(Totalitarismo) 

Esta degradación de la política, obligatoriamente igualitaria, transparente y democrática, que exige obligación semejante al amor y al arte.

(Ganado el 24 de septiembre, a las 13:20, 53 lpm, 35,5º)

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El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

Revista de de opinión en prensa

•••Andalucía, del quejío al orgullo
Ilustración de Gabriel Sanz [España, 1974] para el texto

Andalucía, del quejío al orgullo

Joaquin Manso en El Mundo, 250922

Mark Zuckerberg, el gran gurú de la red social, escribió un post en febrero en Facebook para elogiar los innovadores desarrollos de realidad virtual hand tracking que incluyen los videojuegos de la pequeña start up española Odders Lab, establecida en una anodina nave del barrio de Santa Clara de Sevilla.

En Capileira, Pampaneira y Bubión, los pueblos más altos de la Alpujarra, nómadas digitales procedentes de Finlandia y Noruega, alternativos y bohemios, alquilan casas para teletrabajar en compañías punteras del sector de las tecnologías de la información y de la comunicación, tampoco demasiado lejos del influyente nodo de Inteligencia Artificial que se impulsa en Granada.

Caso aparte es Málaga, la nueva Atenas pujante y cosmopolita de la Costa del Sol con su Picasso, su Thyssen y su Pompidou, que acoge el potentísimo polo de contenidos digitales donde ya han instalado centros de referencia internacional Google o Vodafone.

Nada cambia de la noche a la mañana, pero así quiere ser la nueva Andalucía y su apuesta de aprovechar sus excepcionales condiciones de calidad de vida y cultura para atraer talento joven, inversión y consumo: del quejío al orgullo, del PER al emprendimiento, del subsidio a la ambición. El gran mérito de Juanma Moreno es haber hecho creíble ese potencial en una comunidad tradicionalmente postrada, empobrecida y resignada a su suerte de sostenerse con recursos prestados.

Hoy ya es la que tiene más autónomos dados de alta. La modernización de Andalucía se hace a través de los dos grandes vectores globales de transformación social, que son la digitalización y la descarbonización, con Almería o Córdoba como ejemplos mundiales de agricultura sostenible. Sólo la sequía y la falta de infraestructuras hidráulicas amenazan su crecimiento. El gran golpe de mano de Juanma Moreno esta semana, al eliminar el Impuesto sobre el Patrimonio, tendrá su efecto inmediato sobre los cientos de miles de acaudalados nacionales y extranjeros que forman su población flotante pero no tienen residencia fiscal en Andalucía, aunque más allá principalmente proyecta una imagen de apertura y confianza en una economía business friendly en un momento de estabilidad excepcional con cuatro años garantizados de presupuestos tras la mayoría absoluta de junio. Y es también la gran rampa de lanzamiento de Moreno como líder de vocación nacional.

El camino de rebajas fiscales seguido por las comunidades del PP con el amparo de Alberto Núñez Feijóo está en línea con las recetas aplicadas en toda Europa para combatir la crisis inflacionaria aliviando el impacto sobre el bolsillo de los ciudadanos y reactivando el potencial productivo de la economía favoreciendo la actividad y la reducción de costes. Pero sobre todo, en esa senda subyace el mensaje y la filosofía de la libertad que inauguró en este ciclo Isabel Díaz Ayuso en Madrid. Se trata de que el poder político cree las condiciones de tolerancia y certidumbre para transferir a la sociedad civil y la iniciativa privada el liderazgo transformador a través del emprendimiento creativo, la innovación y el intercambio libre de ideas y de conocimiento, sin cortapisas ni dogmatismos, garantizando el sostenimiento de los servicios públicos y la cohesión social.

La intervención de Moreno el lunes pasado en el Hotel Palace de Madrid se produjo cuando aún no había terminado la letanía del PSOE para defender a José Antonio Griñán, símbolo de la Andalucía cautiva, de la desvertebración social y del despilfarro caprichoso de los fondos públicos que una parte de la izquierda se empeña en mantener como estandarte. La España que muere. Ese mismo día, EL MUNDO publicaba una entrevista con Emiliano García-Page en la que ponía el dedo en la llaga al señalar que el partido no tiene otra alternativa de futuro que no pase por la compañía de los partidos independentistas que comprometen su institucionalidad y los consensos constitucionales, o de los populistas que contaminan su discurso con moralismos plomizos y consignas ideologizantes que ahuyentan a la ciudadanía. El PSOE respondió a Page poniéndole sordina y el Gobierno a Moreno con una propuesta fiscal cerril y regresiva.

Donde se ha sentido de forma más especial la osadía del presidente de Andalucía ha sido en Cataluña. Moreno acompañó su revolución fiscal con la provocación de abrir una oficina en Barcelona para atraer nuevos contribuyentes y los editoriales se duelen. Hay un vínculo emocional, cultural e identitario entre las dos comunidades, unidas y separadas por décadas de flujos migratorios. El independentismo ha sostenido con frecuencia su construcción supremacista sobre el estereotipo del andaluz que «es un hombre anárquico, es un hombre destruido, es generalmente un hombre poco hecho, un hombre que vive en un estado de ignorancia y de minería cultural, mental y espiritual», según la recordada cita de Jordi Pujol en un libro editado en 1976. Podrían mencionarse muchas más. Hay una sensacional película, La piel quemada (1967), de Josep Maria Forn, citada con frecuencia por Arcadi Espada en estas páginas y que retrata ese arquetipo desde la óptica del nacionalismo. Puede verse en Filmin.

Andalucía está todavía lejos del tejido productivo y del empleo de Cataluña, pero su industria crece el doble, tiene más autónomos, vende más viviendas y ya atrae a más turistas nacionales. Cataluña es líder en deuda y en presión fiscal. Con un Gobierno dividido que no garantiza la estabilidad ni la seguridad jurídica, y que emplea toda su energía y talento en políticas identitarias y en perseguir la independencia, también lo es en «apología del decrecimiento», según recogen textualmente los informes del Cercle de Economia. Y mientras el Gobierno de España mantenga vivas sus expectativas con fantasmagóricas mesas de diálogo y ese amparo utilitarista al incumplimiento de la ley y la vulneración de los derechos fundamentales, así seguirá siendo. El declive no se detendrá.

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.YUKI IWAMURAAFP

El Psoe está lastrado por sus errores

La desunión que destapó Page y la incógnita que supone el proyecto de Díaz son un problema para Sánchez, que busca mantener las filas prietas

Editorial de El Mundo, 250922

ACABA ESTA semana para el PSOE como arrancó: con movimientos en el tablero que ponen en jaque la unión del partido, la fortaleza del Gobierno y sus expectativas y campaña electorales del próximo año. Al malestar interno que destapó Emiliano García-Page en la entrevista con este diario, se une ahora la inquietud que vuelve a suscitar en Ferraz y Moncloa el proyecto político de Yolanda Díaz.

Cuando parecía muerto, la vicepresidenta ha sabido reactivarlo al menos en lo que al plano teórico se refiere, puesto que todavía carece de estructura, rodeándose de intelectuales y referentes de la socialdemocracia y lanzando un debate programático que apela directamente a la sociedad y sus problemas. Todo ello lo ha aderezado con una ambigüedad nada al azar sobre en qué y cómo cristalizará su plataforma Suma: ni confirma ni desmiente que pueda liderarla en los comicios de 2023.

Estos elementos preocupan a los estrategas del PSOE, que se impacientan ante la incógnita sobre cuál será el próximo paso de Díaz y, sobre todo, cómo actuar con ella dada su posición de poder e influencia dentro del Ejecutivo de coalición. En lugar de tratar de solventar sus conflictos, desde el PSOE echan balones fuera, sin atender a lo que late con fuerza bajo el suelo de su casa.

Emiliano García-Page ha recordado una fractura que viene de atrás y que debiera haber despertado del letargo público a figuras relevantes del partido. Porque es obvio que no todo integrante del aparato con peso se siente cómodo en la acción de gobierno de Pedro Sánchez. Pocos son los socialistas moderados que ven con buenos ojos, por ejemplo, los pactos con esas «malas compañías» a las que se refirió Page de manera eufemística para aludir a los socios de coalición y en el Congreso del presidente.

Es verdad, como intentan explotar desde el PSOE, que de las palabras de Page no ha germinado una contestación general a Sánchez. Aunque sí se sabe, como hemos publicado, que el presidente de Castilla-La Mancha ha recibido mensajes de apoyo. Bien harían estos socialistas en levantar la voz si lo que buscan, como sería deseable, es que el partido regrese a los valores que lo convirtieron en base de nuestro sistema representativo y dejase de comprometer la institucionalidad y los consensos constitucionales fundamentales.

Las críticas a Page no radican en su contenido. Quien no se atreve a hablar es consciente de que no existe la uniformidad sino que se quiere forzar. Desde Ferraz hacen pasar cualquier crítica por un ataque desleal a las siglas, y aluden al daño que les hará en las urnas. Pero es justamente el silencio ante cierta deriva lo que ha deteriorado la marca, y lo que obliga a las puertas de unas elecciones a barones como Page sin necesidad del respaldo de la dirección porque ya lo tienen del votante a desmarcarse.

Las consecuencias del caso de Yolanda Díaz son similares. El PSOE y el Gobierno necesitan más que nunca el apoyo de la izquierda en general, y este se difumina hoy. Ya ocurrió en Andalucía con las escisiones. El proyecto de Díaz está cada vez más volcado hacia la socialdemocracia y le comerá espacio al PSOE aunque carezca de implantación territorial. Además, está la paradoja: mientras Díaz no se desvincule en público, sigue siendo socia y a la vez adversaria. No pueden abandonarla a su suerte, pero, ¿hasta cuándo?, y a la vez tienen que tratar de reducir su peso.

El PSOE, en fin, es víctima de sus propios errores. O más bien de las equivocaciones derivadas del liderazgo hiperpersonal de Sánchez. Culpar a Page o a Díaz de la desunión es escapista. No oculta la realidad: el descontento con el secretario general y el presidente existen, y solo se intentan contener por cálculos electoralistas que ni siquiera aseguran, ni auguran, buenos resultados.

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Cartel de 'se vende' en el balcón de un piso de un edificio de Madrid.
Cartel de ‘se vende’ en el balcón de un piso de un edificio de Madrid.MUNDO

España, un país de jubilados de alquiler

El invierno demográfico aboca a unas pensiones cada vez más exiguas, insuficientes incluso para afrontar el pago de unos alquileres al alza

Editorial de El Mundo, 250922

POR PRIMERA vez, en 2019 una generación de jóvenes alcanzó la treintena con una mayor proporción de residentes alquilados que de propietarios con hipoteca, lo contrario a lo que venía siendo la norma hasta ese momento. De mantenerse la coyuntura económica que ha ido propiciando este cambio de paradigma desde la precariedad de sus sueldos a la subida del precio de los hogares y, con especial repercusión, la baja tasa de natalidad y la creciente esperanza de vida, España se convertirá en una sociedad mayoritariamente de jubilados de alquiler con escasa capacidad de ahorro. Es la conclusión del extenso reportaje que hoy publicamos sobre el tema.

Este escenario tiene su origen en una serie de problemas de índole socioeconómico a los que las administraciones no se han querido enfrentar, guiados por el cortoplacismo, y para los que parecen no tener planes. El invierno demográfico, caracterizado por un cada vez menor número de cotizantes para sostener a un creciente número de pensionistas y otras prestaciones, aboca a unos subsidios por jubilación cada vez más exiguos, insuficientes incluso para afrontar el pago de unos alquileres que se prevén al alza, toda vez que la mayor demanda ejercería un efecto inflacionista extra.

Es cierto que ante esta coyuntura ya han surgido imaginativas soluciones habitacionales, como los complejos residenciales para jubilados, pero su coste deja fuera de su alcance a la mayoría de seniors. Con independencia de ello, el alquiler no puede ser la única opción para el ciudadano, sino una alternativa.

Es preciso que desde la administración se dé una respuesta con visión de futuro a un problema que podría colapsar el estado del bienestar. Se necesitan políticas a largo plazo y globales que fomenten la natalidad, una mayor inversión en residencias en colaboración con la iniciativa privada y, por encima de todo, un cambio estructural en la política económica que favorezca el acceso y la calidad del empleo de los más jóvenes y busque el equilibrio de las Cuentas públicas.

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La escritora rusa Liudmila Ulítskaya, el viernes en Las Palmas.
La escritora rusa Liudmila Ulítskaya, el viernes en Las Palmas.Quique CurbeloEFE

‘SAMIZDAT’

El libro ha sido un arma subversiva contra los autoritarismos. La paradoja es que con la libertad se pierda el interés por la lectura

Maite Rico en El Mundo, 250922

LOS LIBROS se han cobrado muchas vidas. De autores y de lectores. Plasmar por escrito ideas o fantasías, y leerlas, ha sido a lo largo de la historia el mayor ejercicio de subversión frente a los autoritarismos.

Conmovía escuchar el viernes a Liudmila Ulítskaya, al recoger el Premio Formentor de las Letras 2022, narrar su vida de lectora clandestina en la Unión Soviética. Lo hacía sin petulancia, con una naturalidad sobrecogedora, incluso con toques de humor. Como si arriesgarlo todo por un libro no fuera el acto heroico de un espíritu libre. Podría pensarse que leer a Mandelshtam, Ajmátova o Pasternak era una obligación moral. Pero se trataba, sobre todo, de una necesidad vital. La lectura era un valor esencial para ella y tantos otros de su generación. Y después de todo, «la sombra del miedo envolvía a los lectores» de la época soviética.

Ulítskaya vivió seis décadas de «lecturas peligrosas», que empezaron en su infancia de posguerra, con los libros proscritos que guardaban sus abuelos en dos armarios, y siguieron con su implicación en la tradición de los samizdat, las copias clandestinas de literatura prohibida, mecanografiadas o a mano, con papel de calco, que había que leer y pasar rápidamente. Prestar su máquina de escribir para ello condujo a su despido del Instituto de Genética General. La Academia de Ciencias de la URSS perdió a una bioquímica, pero el mundo ganó a una gran escritora.

Mientras la escuchaba no pude evitar pensar en Eliecer, un joven cubano que vivía en una casona destartalada de La Habana a cambio de cuidar a su propietario. Eliecer había montado una librería de atmósfera surrealista. Con el anciano moribundo en la parte de atrás, un par de perros mugrientos, las vecinas sentadas en el porche y rodeado de pósters del Che, vendía títulos prohibidos como si fuera un dealer de cocaína. Como algunos libreros de viejo en la Plaza de Armas. Todas las demás librerías habaneras, incluidas las ocho de la calle Obispo fundadas por españoles, han ido sucumbiendo al castrismo.

En Cuba leer sigue siendo un acto heroico. En Rusia, ya no. Nadie va a la cárcel por comprar libros. Pero hoy esos autores, esos títulos por los que se sacrificaba tanto, languidecen en las librerías sin que se les preste atención. «A nadie le interesa la hazaña de leer», dice Ulítskaya, a quien el renacimiento del estalinismo ha mandado al exilio en Berlín a sus 79 años. Es el signo de los tiempos. Se pierde la lectura, por muchas razones. La paradoja terrible es que vivir en libertad tenga como secuela condenar al olvido a tantos hombres y mujeres que contribuyeron a alcanzarla.

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Juanma Moreno: Andalucía ha roto el ‘statu quo’ de Madrid y Cataluña”

Su reforma fiscal ha provocado un terremoto y le ha confirmado como uno de los dirigentes de referencia en el PP de Feijóo. Reivindica un nuevo papel para Andalucía en el tablero político.

Juanma Lamet en El Mundo, 250922

Pregunta. ¿Qué consecuencias puede tener el recrudecimiento de la guerra en Ucrania? ¿Se avecina una recesión?

Respuesta. Si la escalada bélica sigue subiendo de nivel, como desgraciadamente está haciendo, nos vamos a ver en un escenario o bien de crecimiento cero o bien de recesión. Hay países que la van a llevar mejor y países que la van a llevar peor. Y ahora mismo España está entre los países que peor se están preparando.

P.  No descarta la recesión en Andalucía, por tanto.

R. Voy a intentar que no la haya y que seamos un valor refugio, pero es evidente que no somos una isla ni vivimos al margen del Estado y de lo que pasa en Europa. Pero hay otra preocupación enorme en Andalucía que esa sí nos puede llevar una recesión, que es la sequía. Nuestro sistema está muy vinculado al agua. El agua es para Andalucía como el gas para Alemania. Si la sequía es grave, vamos a recesión de forma inevitable.

P. ¿Qué medidas adicionales va a plantear Andalucía para contener esa situación económica?

R. Lo que toca es incentivar la economía, ayudar a la pequeña y mediana empresa. Por eso nosotros hemos flexibilizado también el pago de deudas para que esa pequeña y mediana empresa no quiebre.

P. Tanto su política fiscal como los presupuestos de 2023, que serán expansivos, ¿no parecen diseñados para otro contexto económico?

R. No, precisamente el valor que tienen estos presupuestos es que están pensados para una crisis económica, con incentivos para que la economía no decaiga y podamos insuflar actividad a través de inversión pública.

P. Uno de esos incentivos ha tenido es la supresión indefinida del Impuesto sobre el Patrimonio. ¿A quién va dirigida esa medida? ¿La Junta ha hecho un retrato robot o un mapeo de cuáles son las personas a las que puede atraer, cuántos son y dónde están?

R. Este impuesto va dirigido a la población flotante de Andalucía, especialmente los extranjeros. Hay decenas de miles de británicos, por poner un ejemplo, con residencia en Andalucía. La pregunta que nos hacemos es por qué esos británicos, a pesar de pasar largas temporadas en Andalucía, nunca se censan fiscalmente aquí.

Y cuando les hemos preguntado, a pesar de que los ayuntamientos les cobran más caro el agua y otros servicios, nos dicen que por el Impuesto de Patrimonio. Les doy un dato: desde que empezó a bajar impuestos en 2019, el número de residentes británicos, franceses, rusos y portugueses ha aumentado en más de 16.000 personas. El 20% de la nueva población andaluza es extranjera.

P. ¿Qué impacto recaudatorio calcula por cada persona que se cense con la supresión del Impuesto de Patrimonio?

R. Por cada residente extranjero con patrimonio que decida establecer su residencia en Andalucía recaudamos en torno a 70.000 euros. ¡Por cada uno 70.000 euros en IRPF e impuestos indirectos! En definitiva, nos gustaría que miles de extranjeros que tienen segunda residencia en Andalucía dieran el paso. Y no sólo extranjeros, también nacionales: hay vascos, madrileños y catalanes que tienen segunda residencia aquí, en Cádiz o en Málaga y no se censaban por el impuesto.

P. ¿Y cuántos calcula que darán el paso?

R. Evidentemente esto es un efecto llamada para la enorme población flotante que ya hay en nuestra tierra. El teletrabajo disparó el número de ejecutivos y de CEOs extranjeros que viven en Andalucía, pero ninguno cotiza aquí. Si lo hacen, dejarán unos ingresos que no serán sólo para Andalucía, porque la mitad del IRPF va para el Estado, que sale beneficiado por la reforma.

P. Si se eliminase el Impuesto de Patrimonio en toda España, se acabaría esa ventaja con la que pretende jugar.

R. Me parecería magnífico que el Gobierno hiciera eso, pero lo que está diciendo es lo contrario. Ya ha anunciado un nuevo impuesto a las fortunas. Y las comunidades socialistas se van a encontrar con el impuesto de patrimonio y el nuevo gravamen.

P. ¿Por qué cree usted que Galicia, Castilla y León y Murcia, que también están gobernadas por el PP, no han suprimido el Impuesto de Patrimonio?

R. Eso hay que preguntárselo a sus respectivos presidentes. Cada uno tiene circunstancias distintas. Andalucía, por su extensión y su población, sí tiene músculo para hacer ciertas cosas.

P. ¿Si realmente no se produjera esa relación directa entre menos impuestos y más recaudación, daría marcha atrás?

R. Hay una relación absoluta. Estoy convencido de que la relación causa-efecto funciona, porque el banco de pruebas que hemos tenido en Andalucía ha sido muy satisfactorio. Andalucía ha crecido en 82.000 habitantes y eso tiene mucho que ver con las políticas fiscales. De todas maneras, el riesgo aquí es muy escaso, porque hablamos del 0,6% de los ingresos de la comunidad.

Miren, nada más que el hecho de que se esté hablando de Andalucía en todos los rincones de España y que todas las confederaciones de empresarios (la catalana, la vasca, la gallega, la madrileña…) estén diciendo que lo que ha hecho Andalucía es lo correcto, ya merece la pena en términos de retorno.

P. ¿Ha sido un error focalizarse en la competencia directa con la Generalitat catalana y con la Comunidad de Madrid?

R. Yo no he entrado en confrontación, sino que compito con ellos. Decía Federer, al anunciar su retirada, que daba las gracias a sus adversarios y rivales deportivos porque juntos habían elevado el tenis a las cotas más altas de su historia.

Pues esto, competir [fiscalmente], hace grande a España. Y al final, lo que nos dice el banco de pruebas de la pasada legislatura es que bajando impuestos se sube la recaudación. Eso nadie, con los números en la mano, me lo puede discutir.

P. ¿Han calculado cuántos andaluces están censados en Madrid para no pagar Patrimonio?

R. No lo tenemos calculado. Es prácticamente imposible de calcular. Pero lo que sí les digo es que la mayoría de los grandes empresarios, la mayoría de profesionales liberales potentes, sí están censados en Madrid. Lo sabemos porque cuando llegan las elecciones sé que no me pueden votar. Y son muchos.

P. ¿Son más que esos 7.200 que se ha puesto usted como objetivo a recuperar lo que dejarán de recaudar por patrimonio?

R. Sin duda. Vamos a ver, ¿es que toda Europa está equivocada? ¿El único que acierta es España? El de Patrimonio es un impuesto anacrónico y regresivo y no tiene ni utilidad recaudatoria, porque las grandes fortunas no tributan por este impuesto. Y es un limitante para el crecimiento.

P. En la Comunidad de Madrid aseguran que a Andalucía «le queda mucho por mejorar» para poder competir económicamente con Madrid. ¿Lo comparte?

R. Me gusta que digan eso para que nosotros despertemos. Nosotros somos la tercera economía de España y vamos a intentar ser la segunda por PIB, superando a Cataluña. Madrid tiene una enorme potencia; lleva haciendo reformas económicas desde hace 30 años, por lo cual nos lleva una delantera en políticas liberales que Andalucía, evidentemente, con casi 40 años de socialismo, no ha hecho.

Segundo: Madrid es la sede de todas las grandes empresas de España, con todos sus ejecutivos y tiene la capitalidad. Todo eso tiene un efecto evidente en la renta, que hace que sea más alta.

P. ¿Cuándo cree que Andalucía llegará a superar a Cataluña?

R. Cataluña tiene un sistema productivo muy equilibrado y muy robusto, que no viene de ahora, sino de los años 60. Por tanto, competir con Cataluña ya es la leche. Pero, ¿qué pasa con Cataluña? Que una parte del poder político que dirige ahora mismo a la sociedad catalana, bajo mi punto de vista, ha decidido suicidarse económicamente. Es la que tiene más deuda de toda España y es un infierno fiscal por decisión del Gobierno autonómico.

Si siguen en ese rumbo clarísimamente equivocado y nosotros acertamos con nuestro rumbo, pues evidentemente, llegará un punto de convergencia en PIB. ¿Cuándo puede ser? Depende la coyuntura y depende de si sigo yo en el gobierno y haciendo políticas liberales, si hay cambio en Cataluña… Si mañana la Generalitat empieza a preocuparse de la economía y olvida al procés, Cataluña será imparable, porque tiene un tejido productivo y una cultura emprendedora que no tiene nadie en España.

P. ¿Va a reactivar esa oficina que se iba a abrir en Cataluña para atraer inversores?

R. Barcelona es una de las ciudades europeas más importantes, e igual que tenemos delegación en Madrid, debemos tenerla allí. Cataluña es la comunidad donde más andaluces viven. Evidentemente, vamos a posicionar también Andalucía y vamos a intentar llegar a acuerdos con algunos de los despachos que hay en Barcelona, que son potentes, para que cuando les lleguen inversiones tengan en cuenta a nuestra tierra.

P. Pero, ¿cómo va a atraer a los patrimonios catalanes para que tributen en Andalucía?

R. Cuando las empresas catalanas quieren instalarse en otro territorio, a veces les cuesta pensar en Madrid. Es como si pasas del Madrid al Barça, para que nos entendamos. Y nosotros les ofrecemos estabilidad en un territorio con un fuerte vínculo con Cataluña.

P. ¿Andalucía puede captar más patrimonios de Cataluña que de Madrid?

R. Hay una circunstancia muy especial como consecuencia del independentismo. Por lo tanto, yo sí considero que hay más posibilidades ahora mismo de atraer hacia Andalucía a esas personas que quieren residir o que quieren invertir fuera de Cataluña. Lo cierto es que Andalucía ha roto el statu quo de la bicefalia Madrid-Cataluña, y eso incomoda.

P. Al principio de la entrevista apuntó la posibilidad de que la sequía lastre la economía andaluza. ¿El agua va a ser el gran asunto de la legislatura?

R. Si hay una economía que es vulnerable a la sequía, ésa es la andaluza. Porque nosotros somos la primera potencia agroalimentaria de España, y ya hay una caída de las cosechas: en la aceituna tenemos un 50% y en el arroz, un 30%. Se van a perder decenas de miles de jornales y eso tiene un impacto económico en recaudación y en empleo.

Pero es que, además, el segundo motor que tenemos es el turismo, que consume mucha agua, por lo que también tendrá su impacto. Por eso llevo meses pidiéndole a Sánchez que tome conciencia del problema que tiene la España meridional, fruto también del cambio climático: cada vez llueve menos, cada vez las temperaturas son más altas y cada vez los recursos hídricos son más insuficientes.

Hemos movilizado 1.500 millones y vamos a gastarnos casi 4.000 millones más: ésta va a ser la legislatura del agua. Pero quiero recordar aquí que el 67% de las competencias hídricas en Andalucía las tiene la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, y por tanto, le pedimos al Estado que haga un esfuerzo.

P. Si las inversiones autonómicas no dan un resultado suficiente, ¿usted pediría un trasvase?

R. El Plan Hidrológico Nacional derogado por Zapatero fue una gran oportunidad perdida para Andalucía. Lamentablemente, ahora mismo todas las cuencas están mal porque no llueve. ¿A quién le vas a pedir agua? ¿A las comunidades vecinas?

Es un problema muy, muy serio. Andalucía necesita una inversión de emergencia en el ámbito hídrico para que podamos salvar este año. Para hacer una estructura sólida, si no llueve, haría falta una inversión estatal de 10.000 millones de euros. Y en el ámbito de urgencia, para salvar un poco los muebles, estaría en torno a los 5.000 millones de euros.

P. ¿En qué consistirían esas inversiones?

R. Depuración integral del agua, canalizaciones, mejoras en la eficiencia del agua, desaladoras…

P. Pero su gobierno ha renunciado a cobrar el canon del agua durante un año.

R. El canon del agua nunca se había ejecutado hasta que yo llegué a la presidencia de la Junta. Los gobiernos socialistas dejaron un remanente de casi 500 millones de euros que no se gastaron y por eso podemos hacer el esfuerzo de congelar el canon del agua por un año, mientras nos gastamos ese remanente. Por tanto, no estamos haciendo ninguna dejación de funciones.

P. ¿Su gobierno ha renunciado a aumentar la superficie de regadío en Doñana? Este es un asunto que tiene mucho que ver con la gestión del agua y la falta de lluvias?

R. Nosotros lo que queremos hacer es acabar con la extracción del agua del subsuelo, que es lo que le hace daño a Doñana, y poner a disposición de los regantes agua superficial. Pero para eso hace falta poner en marcha algunas infraestructuras, como el túnel de San Silvestre, que nos permitirán llevar agua a los cultivos sin que nadie tenga que perforar el suelo. Y esas obras las tiene que hacer el Estado y no las ha hecho.

P. Pero, además, el plan incluía una ampliación de la superficie regable.

R. En ningún momento. Lo que hay es un problema de carácter jurídico con una serie de regantes a los que el gobierno socialista maltrató y engañó. Y nosotros queremos resolverlo, pero siempre con agua de superficie y no pinchando los acuíferos.

P. ¿Cómo ve la crisis interna de Vox tras la salida de Macarena Olona del Parlamento andaluz?

R. Respeto los procedimientos internos de cualquier otro partido y no me gusta meterme en ninguna crisis ajena a mi formación política. Yo lo que espero que la resuelvan lo antes posible y la resuelvan bien.

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Videos

.El hundimi¡ento. Jano García, 250922

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Musica de Diana Lobos

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«Cómo Te Voy a Olvidar«  [1996], cumbia de Jorge Mejía Avante, es el sexto sencillo del álbum “De Buenos Aires Para El Mundo” [2020], y el vigésimo octavo álbum del grupo mexicano tropical Los Ángeles Azules, que comprende sus junto a colaboraciones especiales de destacados artistas argentinos, chilenos y mexicanos, tales como Julieta Venegas, Jay de la Cueva, Lali, Soledad Pastorutti, Abel Pintos, Américo, Marcela Morelo, Vicentico, Juan Ingaramo, El Polaco, Ángela Leiva, Ulises Bueno y Pablo Lescano. . 

#LosAngelesAzules son la esencia de la cumbia, pues al ser una fuerte inspiración para muchos compositores alrededor del mundo, se erigen como una institución en el género y, definitivamente, esta combinación aportará al sonido universal de la cumbia, haciendo que suene de una manera fresca y renovada. Todo el material contó con la producción de Rodolfo Lugo y la co-producción de Jorge Mejía Avante.

#ComoTeVoyAOlvidar se grabó en vivo en el “Unione e Benevolenza” de Buenos Aires, edificio construido en 185, con la producción del gran equipo técnico y humano de Plataform y bajo la dirección de Diego Álvarez.Vía Diana Lobos, 250922.

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Humor
El Roto
VIñeta de El Roto [A. Rábago, España 1947]

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El hombre de las mil caras/Alberto Rodríguez/2006/ Netflix/ 7

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El hombre de las mil caras Movie Poster
Cartel español del film, vía .impawards,editado por Gabriel Moreno

«Tanto mientes, tanto vales«, canción perteneciente a la banda sonora, compuesta por Julio de la Rosa e intepretada por Helena Goch.

TÍTULO El hombre de las mil caras / Smoke & Mirrors
AÑO
2016
DURACIÓN
123 min. Trailers/imágenes
PAÍS
España
DIRECTOR Alberto Rodríguez
GUIÓN
Alberto Rodríguez, Rafael Cobos. Basado en ‘Paesa, el espía de las mil caras‘ [2006], de Manuel Cerdán.
MÚSICA Julio de la Rosa
FOTOGRAFÍA Alex Catalán
REPARTO Eduard Fernández, José Coronado, Carlos Santos, Marta Etura, Emilio Gutiérrez Caba, Luis Callejo, Tomás del Estal, Israel Elejalde, Pedro Casablanc, entre otros.
PRODUCTORA
www.warnerbros.es/el-hombre-de-las-mil-caras-especial

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SINOPSIS

Francisco Paesa (Eduard Fernández), ex agente secreto del gobierno español, responsable de la operación contra ETA más importante de la historia, se ve envuelto en un caso de extorsión en plena crisis de los GAL y tiene que huir del país. Cuando regresa años después está arruinado.

En tales circunstancias, recibe la visita de Luis Roldán (Carlos Santos), ex Director General de la Guardia Civil, y de su mujer Nieves Fernández Puerto (Marta Etura), que le ofrecen un millón de dólares si les ayuda a salvar 1.500 millones de pesetas sustraídos al erario público. Paesa ve entonces la oportunidad de vengarse del gobierno español, llevando a cabo una magistral operación con la colaboración de su inseparable amigo Jesús Camoes (José Coronado). (Filmaffinity)

CRITICAS:

  • «No es una película redonda, se pierde en su pretendida complejidad. (…) Es una buena, desigual e intrigante película». Carlos Boyero: Diario El País
  • «Un retrato tan brillante como revelador de lo que somos de la mano de un thriller a la vez comedia, tragedia y herida.». Luis Martínez: Diario El Mundo
  • «La estructura es la adecuada, como el ritmo narrativo y la manita de pintura social que recubre a los personajes y sus actos (…) Puntuación: ★★★ (sobre 5)». Oti Rodríguez Marchante: Diario ABC
  • «Rodríguez monta con un ritmo intenso un relato repleto de vericuetos. Expone claramente los hechos, pero deja un margen de maniobra para la duda (…). Puntuación: ★★★★ (sobre 5)». Quim Casas: Diario El Periódico
  • «Pensada (…) no sólo para reconstruir un clima político que es una losa moral, sino también para que el público se lo pase bien, se puede considerar que ese objetivo está logrado. Y con holgura.». Mirito Torreiro: Fotogramas
  • «Rodríguez eleva el thriller político español a otro nivel: un estadio inédito en nuestro cine, con estilo y aroma propios (…) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)». Carlos Marañón: Cinemanía
  • «A día de hoy, la peli española de espías definitiva (…) Inmenso Eduard Fernández.». Andrea G. Bermejo: Cinemanía

Trailer

 

Reparto

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Sobre la banda sonora

01.- El hombre
02.- Nosotros también
03.- Roldán
04.- Ginebra
05.- El Mundo
06.- Nieves
07.- Dinero
08.- Telediarios
09.-  Giro
10.- Miedo
11.- El hombre más buscado
12.- Catedral
13.- El cochero de Drácula
14.- La traición
15.- La confesión
16.- Aeropuertos
17.- La entrega
18.- Las consecuencias
19.- El hombre
20.- Tanto mientes, tanto vales

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MI OPINION:

Corrección e interpretación

Aun cuando el film ha sido muy aplaudido por la comcurrencia crítica, hay aspectos que resultan un tanto cansinos. Rl personaje de Jesús Coronado no existe en la historia real, y es absolutamente innecesario. Porque el  problema del director Alberto Rodríguez es que no se acaba de aclarar aclarar a la hora de explicar/nos en qué consistió aquello.

Si biel el título resulta  confuso al no tratarsede la vida de Francisco Paesa -dicen que por falta de presupuesto- sino de su actuación en torno al caso Roldán.

El guión de Alberto Rodríguez y Rafael Cobos, resulta enmarañado pero la ambientación es correcta . La fotografía de Alex Catalán es correcta pero sin llegar  habitual brillantez de Alex Catalán. La banda sonora de Julio de la Rosa es acertada p. De la dirección fluye un clima más bien teatral que perjudica la correcta interpretación de los actores.

La caracterización de los intérpretes se manifiesta impotente en el caso del personaje de Roldán, Carlos Santos,. quien, por añadidura, mantiene un perfil psicológico absolutamente inverosomil y desconcertante, sobre todo en su relación con Eduard Fernández en su papel de Francisco Paesa

En todo caso, un hallazgo: merece verse aunque sólo sea por admirar, repito, la fabulosa interpretación del actor ya mencionado. Inconmensurable.

Sobrevalorado y denso film que más parece una obra teatral [6 sobre 10]

EQM

 

 

EQM

Foro sobre la película en la fundación Telefónica

Fuentes:

Filmaffinity [críticas de espectadores], IMDb, Wikipedia y elaboración propia [EQM].

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Mi crítica en IMDb [Estados Unidos / EQM Spain; minutos después de su publicación].

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NOTA.- Los enlaces no propios de textos de terceros son aportados por EQM, salvo que se indique expresamente lo contrario.
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