Desolación enegética

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¿Por qué sube el precio de la luz?

ABC, 210721

El precio de la luz sigue subiendo y alcanza niveles casi nunca vistos. Tanto es así, que la tarifa regulada, la que tienen casi 11 millones de usuarios que se acogen al Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), alcanzará este martes 20 de julio un nuevo máximo de 0,266 euros el kilovatio hora (kWh), justo en un momento en el que las altas temperaturas hacen casi imprescindible el uso de ventiladores y aparatos de aire acondicionado, lo que aumenta considerablemente el consumo de electricidad en los hogares.

Desde que el pasado 1 de junio entrara en vigor la nueva tarifa de la luz, se han ido alcanzando picos máximos en los precios cada poco tiempo. Estas cifras son consecuencia de los precios récord que se están registrando en el mercado mayorista de la electricidad. Hoy se alcanza su récord anual y el segundo más caro de la historia, 101,82 euros por megavatio hora (MWh), según datos de Omie, el operador de este mercado.

Así, el precio máximo se alcanzará entre las 9 y las 10 horas, con un precio máximo de 111,36 euros (MWh), y el mínimo, de 94 euros/MWh, se registrará entre las 04.00 y 05.00 horas.

Facturas como esta no se veían desde enero de 2021, cuando la borrasca Filomena dejó su huella en gran parte del país. El día 9 se alcanzó un máxio histórico de 121,24 euros el MWh.

La subida de precios continúa incluso después de que el pasado 24 de junio el Gobierno de Pedro Sánchez aprobara un real decreto ley por urgencia con el objetivo de reducir los impuestos que se aplican al suministro de energía eléctrica y, con ello, la factura de la luz de los hogares españoles, los trabajadores autónomos, las pymes y el conjunto de las empresas que se traduce en una bajada del IVA de la luz del 21 % al 10 % hasta finales de este año y la suspensión del impuesto del 7 % a la generación eléctrica durante tres meses. Así, la factura de la luz de un usuario medio se ha encarecido en un 34, 6 % durante la primera quincena de este mes de julio con nrespecto al mismo mes de 2020, según datos de Facua-Consumidores en Acción.

La subida de la luz

Pero, ¿por qué ocurre esto? ¿Qué está pasando para que el precio de la luz siga subiendo?

El incremento de los precios en el mercado mayorista de la electricidad se debe a varios factores:

– Fuerte revalorización del gas natural en los mercados internacionales.

– Subida del mercado del CO2.

– Subida en los precios del mercado de emisiones, que han subido en más de un 100 % en tan solo seis meses.

A todo esto hay que sumarle el incremento de las temperaturas, que superarán en varios puntos del país los 40 grados centígrados, lo que ocasiona un repunte de la demanda.

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Del collage de Leonard Giovannini en el Blog de Arcadi Espada, 040721, en torno a la obra “retrato de David Garrick y Eva Marie Veigel” [1724-1822], de de William Hogarth [Londres, 1697-1764].

Exaltaciones

Estar en las redes no es ya una insondable pérdida de tiempo y un camino franco hacia la nulidad. Es que es inmoral.

(Redes) El Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Tokio hizo saber en su Guía de Alojamiento y estancia a los atletas, periodistas y personal subalterno lo siguiente: «Durante tu participación en los Juegos, el pueblo de Japón estará muy atento a cada uno de tus pasos y, en el improbable caso de que se sospeche [¡!] o se descubra que estás incumpliendo las reglas, puedes ser fotografiado por testigos y ser denunciado en las redes sociales».

Hay que felicitar a las autoridades y al pueblo japonés muy solemnemente. Nadie ha definido mejor, exaltándola, la función social de las redes: seguimiento, vigilancia, denuncia y escarnio. Estar en ellas no es ya una insondable pérdida de tiempo y un camino franco hacia la nulidad. Es que es inmoral.

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(Muy grave) Esta ley de memoria de los vencidos que el Gobierno ha presentado con el título incomprensible de Memoria Democrática —copia empeorada del Memorial Democràtic catalán— incluye un artículo donde se detallan sus infracciones. Este es el último punto de las «muy graves»:

«Las convocatorias de actos, campañas de divulgación o publicidad que por cualquier medio de comunicación pública, en forma escrita o verbal, en sus elementos sonoros o en sus imágenes sean contrarias a la normativa sobre memoria democrática, inciten a la exaltación de la Guerra o de la Dictadura, cuando entrañe descrédito, menosprecio o humillación de las víctimas o de sus familiares».

Dos apreciaciones léxicas. Exaltación parece una palabra muy esmaltada, pero puede consistir en  «realzar el mérito», como recoge el Diccionario. Y ante el juez se usan mucho los diccionarios. Más que el uso, en ocasiones. Víctimas es una palabra de amplio espectro. También en la gran tragedia española. Pero la ley, como deja entrever el adjetivo democrática, solo se ocupa de las víctimas de los vencidos. Un fascista asesinado no es un sujeto que interese a esta ley. Tampoco su familia.

Es plausible que esta ley considere víctima a Francisco Largo Caballero. Perdió la guerra. Marchó al exilio. Y además fue internado en Sachsenhausen, un campo de concentración nazi, liberado por los rusos, del que salió en 1945 para morir en París un año después. Imaginemos sin gran esfuerzo que en alguna ciudad de España se quiera rendir algún homenaje a Largo, en forma de calle o monumento.

Y que algún grupo de vecinos se organiza para que el homenaje no se materialice. Una campaña de divulgación, exactamente. Lo primero que dicen los vecinos es que a Largo le llamaban el Lenin español y que la característica dominante en Lenin es que fue un asesino de masas. Pero luego pasan a la documentación.

Esta crónica, por ejemplo, de El Socialista —cortesía de Sergio Campos—, publicada el 9 de noviembre de 1933, diez días antes de que las derechas ganaran las elecciones, gracias, sobre todo, al voto primerizo de las mujeres. Esa noche el presidente del Psoe hablaba en Don Benito, un pueblo extremeño. Va una antología de lo que —y dios me perdone— Largo largó:

«Se nos ataca porque vamos contra la propiedad. Efectivamente. No ocultamos nuestro pensamiento. Vamos a echar abajo el régimen de propiedad privada».

«Tardaremos más o menos, pero no ocultamos que vamos hacia la revolución social. ¿Cómo? (Una voz del público: Como en Rusia.) No nos asusta eso. Vamos, repito, hacia la revolución social. Y yo digo que la burguesía no aceptará una expropiación legal. Habrá que expropiarla por la violencia. (Ovación)».

«Vamos legalmente hacia la evolución de la sociedad. Pero si no queréis, haremos la revolución violentamente. (Gran ovación). Esto, dirán los enemigos, es excitar a la guerra civil. Pongámonos en la realidad. Hay una guerra civil. ¿Qué es sino la lucha que se desarrolla todos los días entre patronos y obreros? Estamos en plena guerra civil. No nos ceguemos, camaradas. Lo que pasa es que esta guerra no ha tomado aún los caracteres cruentos que, por fortuna o por desgracia, tendrá inexorablemente que tomar».

«Tenemos que luchar como sea, hasta que en las torres y en los edificios oficiales ondee, no una bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución socialista».

Hasta aquí, Largo en Don Benito. No tiene nada que ver con esta ley, que solo se ocupa, insisto, de los vencidos, pero siento que la instrucción general necesita un paréntesis de simetría antes de continuar. Así había hablado José María Gil Robles, el líder de las derechas, unos pocos días antes en el cine Monumental de Madrid:

«Hay que ir a un Estado nuevo, y para ello se imponen deberes y sacrificios. ¡Qué importa que nos cueste hasta derramar sangre! Para eso nada de contubernios. No necesitamos el Poder con contubernios de nadie. Necesitamos el Poder íntegro, y eso es lo que pedimos […] Para realizar este ideal no vamos a detenernos en formas arcaicas. La democracia no es para nosotros un fin, sino un medio para ir a la conquista de un Estado nuevo. Llegado el momento, el Parlamento, o se somete, o le haremos desaparecer».

Vuelvo al presidente del socialismo español. El presidente del socialismo español. Y a esa imaginaria campaña organizada para que no tenga su homenaje en piedra. Un domingo al mediodía los impulsores organizan un acto. Y uno de los oradores concluye, después de citar al Largo de Don Benito y de otros muchos lugares: «Franco evitó que España cayera en manos del comunismo».

Es decir, exaltación de la Guerra y descrédito de las víctimas. Infracción muy grave cuya sanción puede llegar a los 150 mil euros.

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(Estrógenos) Este tebeo Mare of Easttown, en Hbo. Pulcro y entretenido y Kate Winslet cumpliendo con lo que se espera. Y prolijo como es la norma contemporánea. La testosterona es tan escasa que estoy a un tris de cometer spoiler. Es la otra norma contemporánea. La cuestión es hasta cuándo durará esta sobredosis exaltante de estrógenos. Hace décadas que el héroe testo da más risa que otra cosa.

Comprendo que haya de pasar un tiempo hasta que muramos de risa con las heroínas estro. Pero ahora todo va muy rápido. Aceleren, pues. Las narrativas necesitan esto que vi ayer al pasar una camiseta con tetas: Don’t make a drama out of your dramas. El olor a mujer empieza a ser asfixiante. Yo me di cuenta de que los homosexuales existían realmente cuando un amigo me dijo:

«Es que eso que tienen ahí abajo las mujeres, uf, qué complicación y qué miedo meterse», y no dijo asco porque ya estaba su mueca. «Nosotros en cambio, todo lo tenemos fuera, al aire, claro y limpio». Cuando recuperé el habla le dije que justamente por esos pliegues infinitos me gustaban a mí —y añadí «enloquecidamente» para no rebajarme— las mujeres. Pero ahora temo la saturación.

Ayer, a medianoche, cuando acabó el último capítulo, salí a la ventana a respirar el improbable aire fresco y luego amenizando las últimas abluciones puse a sonar La toalla mojada, más que por la Chichi Toyufa en sí, por el ambiente espeso de varones, joder.

(Colau) El imbatible desaliento cognitivo del segundo problema de la ciudad de Barcelona (dato estadístico que suministra el propio Ayuntamiento), esta mujer que no entiende que cuanto más pequeño ponga el retrato del Rey más lo exaltará y lo hará visible, como así sucede desde que ocupa la Alcaldía con su propia e inmensa pequeñez.

(Ganado el 24 de julio, a las 12:47, 53 lpm, 35,6º, vacunado con vector ChAdOx1 [Oxford/AstraZeneca], lote 210092, segunda dosis).

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Saturaciones

Leonard Giovannini en el blog de Arcadi Espada, 250721

Hoy plagiamos el retrato de David Garrick y Eva Marie Veigel de William Hogarth. En nuestra versión Garrick es el diarista y la Veigel se ha multiplicado para representar a todo ese mujerío que tanto satura a nuestro hombre. Se nos dirá que hay cierto efecto uniformador (¡todas son iguales!) y ciertamente habría sido mejor traer otras señoras recortadas de cuadros de la época; pero el maestro Giovannini es cada vez más sensible al trabajo. Cree el diarista vivir un purgatorio; necesita que aquel caballero le recuerde que habita en el paraíso.

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(Tejido malsín) La Red ha revelado la verdadera razón de ser de toda conversación: denunciar.

(Memorial de la España negra) Me moría de memoria.

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(Son dignas del estro vuestro) El cine está saturado de mujeres fuertes que arrean patadas voladoras al tiempo que ejercen una maternidad responsable, disparan armas de gran calibre y se entregan a los cuidados, todo ello eficientísimamente y replicando con sarcasmo y humildad en tojunto. En fin, la típica fantasía sexual masculina.

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(Colau van der Rohe) Un retrato del rey infinitamente pequeño (pero dotado de masa) provocaría una curvatura infinita del espaciotiempo y el pleno del ayuntamiento se precipitaría al interior del agujero negro microscópico generado. La Colau sufriría el efecto espagueti volviendo a ser Supervivienda por una fracción de segundo. Ahora bien, para un observador exterior el pleno del ayuntamiento se ralentizaría infinitamente, sin acabar jamás. Una imagen perfecta del infierno.H

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••Sean Mackaoui
Ilustración fr Sean Mackaoui [Suiza, 1969] para el texto de Arcadi Espada

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Pedro Sánchez Bronston

Santiago González en su blog, 240721

Es de común conocimiento que Pedro Sánchez ha viajado a EEUU para no tener ninguna entrevista política de relieve, verse con empresarios que no le prometieron inversiones y ser entrevistado en alguna cadena de medio pelo. Se recorrió el país de Este a Oeste, (como Forrest Gump, pero en avión y sin seguidores). Visitó California, donde entre otras gilipolleces, dijo: “Aspiramos a convertirnos en el Hollywood de Europa”.

Nuestra muy querida Bonnie Parker, síntesis perfecta de rubia e intelectual orgánica, dio en el clavo con un comentario en mi blog que era tan breve como exacto: “convertir a España en el Hollywood de Europa ¡Menuda idea más franquista!” Entre las muchas cosas que desconoce este pardillo, una es, efectivamente, que eso ya lo había conseguido Franco.

La primera gran producción de Hollywood en España fue ‘Pandora y el holandés errante’(1951), que nos trajo a la hermosísima Ava Gardner como protagonista y a James Mason. La bella Ava puso en pie su propia coproducción con Mario Cabré, para cabreo de su marido de entonces, Frank Sinatra que no debía de ser partidario de los números impares. En España rodó Robert Rossen ‘Alejandro Magno’, interpretada por Richard Burton y Frederich March.

En 1956 Stanley Kramer rodó ‘Orgullo y Pasión’, con Cary Grant, Frank Sinatra y Sofía Loren. Poco después King Vidor dirigió ‘Salomón y la Reina de Saba’ con Gina Lollobrigida y Tyrone Power, que falleció a medio rodaje y tuvo de ser sustituido por Yul Brynner. Stanley Kubrick eligió Colmenar Viejo para rodar una de las grandes batallas de ‘Espartaco’, mayoritariamente rodada en Italia.

A finales de los años 50 vino a afincarse en España Samuel Bronston, un ru so de nacimiento del que se cuenta que era sobrino de Leon Trotsky con el apellidoi Bonshtein que llegó a EEUU y allí cambió su apellido por el de Bronston para difuminar su origen judío

Bronston compró los Estudios Chamartín que rebautizó como Estudios Bronston y produjo en España grandes superproducciones, como Doctor Zhivago, en la que paisajes sorianos interpretaron a la nevada Rusia (con nieve artrificial). Ya saben , Soria es el lugar en el que nuestro presidente cree que nació Antonio Machado. Nicholas Ray dirigió ‘55 Días en Pekín’, CON Charlton Heston, Ava Gardner y David Niven.

Bronston intentó conseguir lo permisos para rodar en la Ciudad Prohibida, en el Pekín de verdad, pero no hubo manera y decidió construir una de carton piedra en Las Rozas. Allí se hacían fotos los turistas y Franco, cuando viajaba en su coche oficial por la N-6 hacía parar al conductor para bajarse y admirar la soberbia obra de Bronston.  En España se rodó Cleopatra, y la Caída del Imperio Romano, que arruinó al productor, Lawrence de Arabia, Rey de Reyes, El Cid y El fabuloso Mundo del Circo.

Volvió a EEUU arruinado y con alzheimer, pero España no se le olvidó y quiso ser enterrado en el cementerio de Las Rozas. Bronston quiso utilizar el Palacio Real para rodar ‘Catalina la Grande’, con Jeanne Moreau y Peter O’Toole y que Catalina se sentara en el trono real, pretensiones a las que accedió Franco muy gustoso.

Ayer recordaba en mi columna de El Mundo una de las películas de Sergio Leone, en la que trabajé como extra. Leone revitalizó el género del western que atravesaba una crisis de melancolía en Hollywood  y sentó las bases de una renovación con cuatro títulos: ‘Por un puñado de dólares’, ‘La muerte tenía un precio’, ‘El bueno, el feo y el malo’ y ‘Hasta que llegó su hora’.

Leone trajo a España a un entonces desconocido Clint Eastwood que hasta entonces solo había trabajado en una serie, ‘Rawhide’, mientras sus compañeros, Lee van Cleef y Eli Wallach, tenían una carrera a sus espaldas, con John Ford y John Sturges. La cuarta no contó con Eastwood. Sus protagonistas fueron: Henry Fonda, Claudia Cardinale, Jason Robards y Charles Bronson.

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El turista Sánchez y la desmemoria democrática
Ilustración de Ulises Culebro ‘ULISES‘ [México, 1963] para el texto

El turista Sánchez y la desmemoria democrática

Estas leyes memoriales, más que reparar el daño del horror de la Guerra Civil, ansían aniquilar al rival, y eso es lo primero que debe vedar la democracia. La libertad o es de todos y para todos o es una quimera

Fco. Rosell en El Mundo, 250721

Conocida es la anécdota de, cuando en enero de 2015, el entonces jefe de la oposición, Pedro Sánchez, no llegó a tiempo a un encuentro con estudiantes de la Universidad George Mason, al que asistía el embajador en Washington, Ramón Gil-Casares, y obligó a cancelarlo. Su rector, el español Ángel Cabrera, no se cortó un pelo y desfogó su enfado en las redes sociales con una frase de mármol:

«Espero que Sánchez sepa dirigir un país mejor que manejar un GPS». Al cabo de un sexenio, en su retorno a EEUU para protagonizar una campaña de imagen personal de exclusivo consumo español guiada por expertos norteamericanos en relaciones públicas, dado el vacío hecho por la Casa Blanca y que ya se exteriorizó en su ridículo simulacro de charla de pasillo con Biden en la última cumbre de la OTAN, Sánchez ha tratado de aparentar en aquellos lares, ya despreocupado del GPS, que sabe dirigir un país que, empero, se le va de las manos a ojos vista.

Incapaces de desentrañar su verdad por su notoria ignorancia de España, sus entrevistadores televisivos se han quedado con su beldad de Narciso ante el espejo de canales de segundo orden. A él le han servido, además, para hacerse el presumido a un precio aún por averiguar en un país en el que lo que no es información pasa por caja.

No obstante, un agradecido coro patrio (¿o tal vez matrio?) ha reverberado tales apariciones con bochornosas loas al hot president. Lo afrentan más que lo ensalzan. Desde aquel caliginoso «Felipe, capullo, queremos un hijo tuyo» de los mítines de la libertad recién estrenada, no hay parangón y lleva a aseverar, parafraseando a una de las protagonistas del episodio nacional galdosiano de Los duendes de la camarilla, que, en España, pasan cosas que, si se cuentan, nadie las creería.

No en vano, Sánchez asiste a un momento crítico en el que, salvo para el inasequible Tezanos y a costa de malversar caudales públicos con un CIS que acierta menos que las escopetas de feria, su imagen cae en picado y sus negligencias como gobernante originan requisitorias de los tribunales. Sean éstas tanto por soslayar su independencia como por el gatuperio de esa aerolínea sin casi aviones llamada Plus Ultra, privilegiada con 53 millones de vellón, pese a contravenir el reglamento que regula las ayudas. Con la juez parando los desembolsos por injustificados, el cesado Ábalos y la ratificada

María Jesús Montero, adalides de la operación, quedan comprometidos con una resolución judicial que pone en jaque los rescates de empresas en crisis por el coronavirus y acrecienta la desconfianza de la UE sobre el uso de los fondos comunitarios.

A la par, la campaña turística se va al garete por segundo verano, sin atender a los anuncios de quien pregonó el fin del Covid-19 lanzando al aire tres hurras: «Salimos más fuertes», «hemos vencido a la pandemia» y «fuera mascarillas para mostrar la sonrisa». Todos esos alardes siempre coincidiendo oh casualidad con bretes como las elecciones de Galicia y el País Vasco en 2020 o los indultos a sus socios golpistas en este 2021.

Entre tanto, el recibo de la luz multiplica la factura de los días en que abroncaba a Rajoy acusándole de ser un presidente demasiado oneroso para los españoles, por lo que debía irse. Ahora, al dispararse la electricidad como un cohete sin saberse cuándo bajará, el Gobierno se limita a lamentarse como si fuera cosa de terceros y finge afectación de plañidera. Nada que ver con la «pobreza energética» denunciada en la oposición pancarta en mano y amistosa concurrencia televisiva.

En esa encrucijada, sus socios y aliados no dejan de apretarle las clavijas. Así, después de buscar tranquilizar a los inversores norteamericanos por la falta de certezas y de seguridad jurídica de su gabinete de cohabitación con Unidas Podemos, su vicepresidenta segunda y cabeza gubernamental de esta formación, Yolanda Díaz, desautoriza al presidente.

En paralelo, sus aliados parlamentarios se las hacen pasar canutas bloqueando decretos leyes hasta forzar al Gobierno amigo a transigir con la decisión nada constitucional de hacer funcionarios a los interinos sin oposición y sin atenerse a los principios de igualdad, mérito y capacidad exigidos.

Ante este alud de circunstancias, y aunque no haya manta suficiente que cubra todo ello de pies a cabeza, se puede entender que concurran opiniones que interpreten como mera cortina de humo que el último Consejo de Ministros haya dado la venia al proyecto de Ley de Memoria Democrática, pero conviene no errar en la apreciación.

Esta vuelta de tuerca a la Memoria Histórica de Zapatero de 2007 ya ensayada en Andalucía en el periodo de gobierno socialcomunista de Susana Díaz no sólo desarrolla la estrategia de Sánchez desde que accediera a La Moncloa con la moción de censura Frankenstein contra Rajoy y que lo sostiene en ella con el menor número de escaños propios que jamás lo hiciera antecesor alguno desde la restauración democrática, sino que se reafirma en ella para toda la legislatura. No se sabe si persuadido de que es lo que más le beneficia o de que ya le es imposible dar marcha atrás sin caerse del caballo.

Pese a todo, socialistas con fe de carboneros albergan la esperanza de que, llegada la ocasión, engañará a sus socios Frankenstein como les mintió a ellos. Si persistir en esa política le lleva a hundir su suelo electoral y no suma con escaños tan menguantes para renovar su alianza Frankenstein, Sánchez tendría que dar un volantazo que lo devolviera a la carretera en una posición central. El problema es si, para entonces, podría convencer de ello al electorado al que ha dado gato por liebre todo este tiempo.

Lo cierto es que, de la misma manera que el presidente al que nadie cree, tras llegar a La Moncloa haciendo todo lo que negó, se ha definido en su periplo americano «¡Átense los machos!» de «político que cumple», el proyecto de Ley de Memoria Democrática se ajusta como anillo al dedo a su devenir político.

Así, haciendo bueno el adagio latino de excusatio non petita, accusatio manifesta, esta norma orwelliana declara que nace para «evitar la repetición de los episodios más trágicos de la historia», cuando aviva el enfrentamiento y encizaña la reconciliación nacional que propició el mayor y mejor periodo de libertad y de bienestar de la historia de España.

No es ya que se busque que el pasado nunca muera, sino que se pretende que sea el futuro que aguarde, como se persigue desde el destartale de Zapatero con la Memoria Histórica un oxímoron y ahora con su prolongación como recuelo de la Memoria Democrática. Merced al nuevo proyecto, el Gobierno que quiere imponer su verdad sobre lo acontecido hace casi un siglo, trata de hacer olvidar la auténtica índole de sus socios.

Llega al punto obsceno de condenar con cárcel la humillación a las víctimas de uno de los bandos de la Guerra Civil, mientras deja que sus socios exalten a los criminales de ETA a los que, en pago del tributo parlamentario, han acercado a cárceles vascas sin arrepentir y con menoscabo de la memoria de los inocentes a los que mandaron al otro mundo. Como le reveló Goethe a su confidente Eckermann, «la memoria llega hasta donde alcanza el verdadero interés».

Bajo el marchamo de la «memoria histórica», Sánchez persiste en polarizar la política y confirma, a las primeras de cambio, que la descabalgadura de Calvo, Ábalos o Redondo es un mero refresco de la caballería para seguir a galope tendido por igual ruta.

Si González, tras sus derrotas en el referéndum de la Reforma Política de 1976, luego de optar por la ruptura democrática, y en las citas con las urnas de 1977 y 1979, siendo particularmente dolorosa esta última cuando ya descontaba su triunfo sobre un maltrecho Suárez, optó por la moderación renunciando al marxismo y a otras premisas maximalistas, lo que le permitió alcanzar tres años después el hito de los 202 escaños, Sánchez persiste en el radicalismo destructivo del PSOE de los años 30 que desató la Guerra Civil y que hubiera imposibilitado la exitosa democratización registrada al morir el dictador Franco.

Visto con perspectiva, se colegiría que el socialdemócrata González es una excepción en la historia de un PSOE que media entre el largocaballerismo previo a la Guerra Civil y el zapaterismo que, mandando al desván de la historia al refundador del partido en Suresnes y a la misma Transición en la que éste jugó un papel clave, quiso erigirse, como ahora Sánchez, en prolongación de la fallida II República mediante artefactos como el de la «Memoria Democrática» que cuajen aquel delirio confeso de José Bergamín a Fernando Savater: «Desengáñate, la única solución es otra guerra civil y que esta vez ganen los buenos».

Leyendo su contenido, esta nueva ley memorialista evoca hasta en la prosa la pesadilla distópica de 1984 y cobra visos aquel mundo de ficción en el que impera el adoctrinamiento y el control político bajo la autoridad del Gran Hermano con el aparato omnipresente del Partido que, a través de telepantallas, proyecta la imagen del «enemigo del pueblo», Emmanuel Goldstein, del que nadie sabe si existía, había existido o llegaría a existir, para que la masa desfogue contra él su ira y su miedo en el oficio diario de los Dos Minutos de Odio.

El afán de estos aspirantes a ingenieros de almas, según la acuñación de Stalin, es dominar el futuro mediante el pasado –el eslogan del partido único en 1984 rezaba «quien controla el pasado, controla el futuro; quien controla el presente, controla el pasado»– haciendo que la historia se elabore desde la perspectiva de lo que debía haber acaecido.

Con los políticos administrando la memoria, solo cabe tergiversación y sectarismo. Ningún gobierno puede decidir sobre la verdad histórica. Como si la libertad no tuviera quien la defendiera, secundando la sentencia de Chaves Nogales sobre la agónica II República, tratan de expropiar la memoria con esa lógica perversa por la que todo fanatismo persigue supeditar la historia a la memoria impuesta.

En la España del fracaso escolar, unos políticos onagros quieren imponer su memoria particular como asignatura de obligado estudio y de visión constante por las telepantallas de TVE tras el convenio suscrito con el nuevo director general. Como instrumentos de adoctrinamiento y propaganda con los que modelar a conveniencia el hombre nuevo Frankenstein que preserve la actual hegemonía política hacia un cambio de régimen político. No cabe mayor esclavitud que, como indica Eurípides en Las feniciasno poder decir lo que se piensa.

Estas leyes memoriales, más que reparar el daño causado por el horror de la Guerra Civil, ansían aniquilar al rival, y eso es lo primero que debe vedar la democracia. La libertad o es de todos y para todos o es una quimera que usa en falso el nombre de la libertad para prostituirla.

Estos aprendices de brujo sin escrúpulos desatienden la advertencia de Dante: «No te quemará el fuego que no encendiste». Estos antifranquistas a deshora demuestran que lo más vivo hoy del franquismo es el antifranquismo sobrevenido para echar tierra a los problemas de los vivos, mientras España adquiere esa «sensación de cementerio» descrita por Canetti sobre Cuba.

Por eso, en la desmemoria democrática del turista Sánchez, la cuestión no es ya si ha aprendido a manejar el GPS, ni siquiera a dónde va, sino a dónde arrastra España quien sólo mira por sí mismo y a sí mismo. Nunca nadie dispuso de tanta suerte como tan mala estrella ha tenido un país fiado a quien se presenta con aires hollywoodienses con los que embelesar a necios e incautos.

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Efe

Una ministra sobrada

Ningún mandatario en su sano juicio querría ser recordado por la gestión de una pandemia mortífera.

Maite Rico en El Mundo, 250721

SOSTIENEN las crónicas que la tournée de Pedro Sánchez por los USA no ha dado mayores frutos, más allá de derretir a las marujas progresistas con sus hechuras de maniquí de escaparate de los años 50. Yo, en cambio, sí creo que ha sido útil. Ha permitido constatar que no necesita a Iván Redondo para hacer el ridículo. Y confirmar, por si quedaba alguna duda, que se mueve en unos parámetros que escapan a la lógica y la ética.

Que nuestro pimpollo presidencial se defina como «un político que cumple» puede asumirse como un rasgo de cinismo intrínseco al juego del poder. Pero a ningún mandatario en su sano juicio le gustaría, como dijo Sánchez, ser recordado por la gestión de una pandemia que ha dejado en su país 81.000 muertos oficiales (126.000, según otros baremos). En primer lugar, por respeto a las víctimas. Y luego, por respeto a la realidad, objetivada en varios estudios de Cambridge, Oxford y Johns Hopkins que sitúan la gestión del Gobierno español entre las peores (a veces la peor) de los países desarrollados.

La jactancia sanchista es contagiosa, como demostró el viernes Carolina Darias en el programa de Alsina, justo el día en que Alemania metía a España en la lista de los destinos peligrosos. Con los tribunales enloquecidos, poniendo parches a la desidia gubernamental, la ministra alardeó del «liderazgo» de Sánchez y se permitió sembrar dudas sobre el proceso de vacunación en la Comunidad de Madrid. Craso error.

Madrid ha administrado el 97% de las dosis recibidas y ha tenido que frenar la campaña por la falta de viales, sobre todo para jóvenes. Lo absurdo es que sobran 200.000 unidades de AstraZeneca que no puede utilizar porque el Ministerio de Sanidad las limita al tramo de 60-69 años, igual que prohíbe suministrar Janssen a menores de 40 años.

Lo recordaba después Antonio Zapatero, médico responsable del Plan Covid en Madrid, cuyas iniciativas (reparto de mascarillas, test de antígenos en farmacias, pasaporte de vacunación) ha ido adoptando el Gobierno después de haberlas criticado. Zapatero aprovechó para, con otros científicos, enmendarle la plana a la ministra, que había sugerido la necesidad de una tercera dosis de vacuna, algo que no prevén las agencias internacionales ni tiene base científica.

Por cierto que el experto madrileño alertó hace un mes de que la variante Delta sería la dominante en cuestión de semanas, mientras Fernando Simón, gurú gubernamental, aseguraba que tendría un «efecto testimonial». No sé, tal vez la ministra debería andar menos sobrada.

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Adriana Lastra, este sábado.
 

Sánchez idea la “España multinivel” para dar “encaje” a Cataluña

La nueva hoja de ruta de los socialistas sitúa la resolución de la cuestión catalana como un “objetivo de primer orden”. Los socialistas apuestan por revisar el Estado autonómico para ir hacia la ‘‘cogobernanza federal’’

Víctor Mondelo en El Mundo, 250721

Tras ejecutar la purga en el Gobierno y en el partido con la que proyecta sobrevivir a la segunda mitad de la legislatura, Pedro Sánchez, se propone redefinir los principios estructurales del PSOE con unos vagos mandamientos que le permitan diseñar ese «nuevo modelo de país» que prometió construir, con la participación del independentismo, tras la concesión de los indultos.

NUEVO MARCO

Tras la «nación de naciones» y la «plurinacionalidad», el PSOE ha decidido acuñar la «España multinivel moderna». Explican: «Es la que ofrece cauces democráticos de diálogo y pacto en el marco de la ley para dar salidas a situaciones como la de Cataluña, en clave de mayor profundización del Estado de las autonomías».

Ese amplio y abstracto concepto de «España multinivel» sería la herramienta para articular un modelo territorial en el que quepa la Cataluña soberanista que ambiciona la independencia. Así lo precisa la ponencia de los socialistas, su hoja de ruta para los próximos cuatro años, en la que sitúa como un «objetivo de primer orden» conseguir «el mejor encaje del autogobierno catalán en el resto de España».

«El Gobierno de España ha impulsado de manera decidida y valiente la agenda del reencuentro», sostiene el manual de actuación del PSOE en implícita referencia a los indultos y la posterior reactivación de la relación bilateral con la Generalitat, que empezará a evidenciarse el próximo 2 de agosto con la cumbre entre los dos gobiernos para abordar la cogestión de los fondos europeos y que alcanzará su momento álgido en la tercera semana de septiembre.

Entonces, volverá a reunirse la mesa sobre el «conflicto catalán», a la que el Govern de Pere Aragonès acudirá con dos peticiones firmes: la amnistía y la celebración de un nuevo referéndum de autodeterminación.

A la espera de conocer si contradice sus propios principios, el PSOE promete ofrecer a Cataluña «diálogo y pacto dentro de la ley» y una inconcreta «profundización del Estado de las autonomías», que difícilmente saciará al independentismo, que rechaza la votación de un nuevo Estatut o conformarse con una consulta como la recientemente planteada por el ya ex ministro de Política Territorial, Miquel Iceta, quien propuso «hacer un traje a medida» a Cataluña para que sus ciudadanos puedan votar en referéndum «un gran acuerdo sobre autogobierno, financiación y participación de las comunidades autónomas en el diseño de las políticas del Estado».

“NEOCENTRALISMO”

La «España multinivel» de Sánchez a la que el partido no se refirió en sus programas o ponencias políticas previas promete ahondar en la «cogobernanza federal» para luchar contra el «neocentralismo», al que sitúa como nuevo enemigo, mientras no menciona como tal al secesionismo.

El PSOE garantiza mostrar «sensibilidad hacia sentimientos de pertanencia [a España] diversos», pero sin ofrecer una receta nítida para la resolución del órdago independentista catalán, que el presidente del Gobierno parece fiar a la improvisada negociación con el president Aragonès. En más de 300 folios de ponencia, Cataluña sólo se menciona una vez.

ARMONIZACIÓN FISCAL

Refrenda el PSOE su idea de acometer un proceso de «armonización» fiscal, compromiso alcanzado con ERC por apoyar los Presupuestos y un punto en el que la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, ve una línea roja. No esconden los socialistas que su objetivo es «elevar la recaudación» con mecanismos como «fijar un tipo efectivo mínimo en el impuesto de sociedades» y actuando sobre los impuestos indirectos. «España aún tiene margen para converger con los promedios europeos», avanza en este sentido el guión del PSOE.

DESAJUSTE AUTONÓMICO

Agarrándose a la delegación del Gobierno en las CCAA durante la la pandemia, propone el PSOE revisar el modelo territorial para resolver los «desajustes del actual Estado autonómico». Defiende implementar ese «sistema multinivel de gobierno» que «reconozca a los poderes locales autonomía, suficiencia financiera y liderazgo para ejercer sus competencias».

ELECCIÓN PRESIDENCIAL

También se propone Sánchez allanar su reelección, modificando el actual sistema de designación presidencial. «Nuestro país no puede estar a merced de mayorías de bloqueo», reza la ponencia política del PSOE para después apostar por reformar el mecanismo de elección del presidente del Gobierno recogido en el artículo 99 de la Constitución para adoptar el modelo vigente en Asturias o el País Vasco, que permite la presentación de varios candidatos al mismo tiempo y garantiza la investidura del que obtenga mayor respaldo parlamentario.

Argumentan los socialistas que así se «despeja la amenaza de la repetición electoral» que ya sobrevoló a Sánchez antes de que amarrara el apoyo de los secesionistas catalanes y vascos, como reconoce el propio argumentario de los socialistas.

MEMORIA HISTÓRICA

Aboga el partido socialista por su definición feminista y ahonda en sus políticas de «memoria democrática» con medidas como sancionar la apología el franquismo o ilegalizar las fundaciones y asociaciones entre cuyos fines se encuentre la incitación al odio o la violencia contra las víctimas de la guerra y de la dictadura.

Propone además, la realización de una auditoría y un inventario de bienes incautados y de las empresas que contribuyeron a la realización de actuaciones con trabajos forzados. A ellas quiere exigir que adopten medidas para resarcir a las víctimas. «Actualizar los contenidos curriculares de memoria democrática» desde la educación primaria y extenderlos incluso a los temarios de acceso a la función pública también figura entre las pretensiones del PSOE.

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Cayetana Álvarez de Toledo.
Cayetana Álvarez de Toledo.JAVIER BARBANCHO

Cayetana Álvarez de Toledo critica el “disparate estratégico” del PP por reprobar a Abascal en Ceuta

Arrimadas rechaza “este señalamiento” contra el líder de Vox aprobado en la asamblea ceutí y se suma a cargos ‘populares’ que también lo critican. Vox exige que Génova desautorice la decisión si no quiere sufrir las ‘‘consecuencias’’ en los pactos

Fernando Lázaro en El Mundo, 250721 

La moción contra el presidente de Vox aprobada en Ceuta en la que se declara a Santiago Abascal persona non grata ha caído como una bomba en sectores del PP. La propuesta salió adelante por la abstención de los populares, liderados por Juan José Vivas.

Desde la formación de Abascal consideran que el PP de Pablo Casado debe rectificar. «Han cruzado una línea roja. O retroceden o tendrán consecuencias», afirman en referencia a los pactos de gobierno en Madrid, Murcia y Andalucía. Exigen que desde Génova se desautorice al PP de Ceuta y que haya algún gesto claro hacia Abascal que se pueda interpretar como un desagravio.

Desde el viernes han aflorado voces del PP desacreditando la decisión de permitir que la moción saliera adelante en lugar de bloquearla con sus votos. La última, una de las voces con más impacto mediático del partido, la de la que fuera portavoz parlamentaria Cayetana Álvarez de Toledo, que ayer se pronunció en las redes sociales:

«La declaración de persona non grata es un recurso sórdido y esencialmente antidemocrático. En Vic, en Ceuta y donde sea. Pero, además, demonizar a quien te permite gobernar (hoy en autonomías y ciudades mañana quizá en España) es una incongruencia moral y un disparate estratégico».

Álvarez de Toledo se hacía eco del mensaje del alcalde del El Puerto de Santamaría y secretario general del PP de Cádiz, Germán Beardo, también en Twitter: «A mí PSOE y Podemos intentaron mancharme injustamente de una manera similar en el ayuntamiento de El Puerto. Vox lo impidió. Mi agradecimiento queda marcado y no entiendo cómo el PP de Ceuta no ha hecho lo mismo con Abascal. Es de justicia que lo diga».

También desde las filas de Ciudadanos han levantado la voz contra esta moción. Su presidenta, Inés Arrimadas, ha sido clara: «Es una práctica idéntica a las empleadas por los nacionalistas para atacarnos a los constitucionalistas. Es inadmisible», señala en un tuit. A estas palabras contestó Abascal en otro tuit: «Gracias Inés. Tú y yo sabemos que este tipo de demonización constituye la antesala de la violencia».

La moción se produjo después de que Abascal señalara a parte de los representantes institucionales de la ciudad de «promarroquíes» y «quintacolumnistas» de las aspiraciones anexionistas de Marruecos. Partió del Movimiento por la Dignidad y Ciudadanía (MDyC) partido considerado por Vox como islámico y sumó al PSOE y a Caballas, lo que sumaba un total de 10 votos.

Vox cuenta con cuatro votos en la Asamblea, por lo que la abstención de lonueve del PP fue determinante. El acuerdo repudia como «indeseable» a Abascal porque «vino a la ciudad para provocar la ruptura de la convivencia, desde posiciones supremacistas, para envilecer a los ceutíes».

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Te tengo que decir algo muy importante (Cambiará tu Vida) |

 

Hay que hablar de ‘lo importante’

Hay un temor reverencial en la derecha a la llamada «guerra cultural», término ya demasiado manoseado. El resumen viene a ser éste: mientras estemos con lo de Franco, en la izquierda no hablan de la subida de la luz. O del paro. Esto es lo importante. Pero al mismo tiempo, la izquierda se saca de la manga…

Emilia Landaluce en El Mundo, 250721

…la declaración de persona non grata de Abascal en Ceuta, en la que el PP se ha abstenido, ¿para que se hable de lo importante?

Por ejemplo, la semana pasada la ministra Yolanda Díaz nos entretuvo con lo de que hay que decir «matria» en vez de «patria». En teoría fue para que olvidáramos así lo que los fondos americanos le piden a Sánchez para invertir en España: que no les suban los impuestos y que de la reforma laboral no se toca ni una coma (¿dónde quedó eso de llamar buitres a los fondos?). Y más vale no replicarle a Díaz que decir matria es una gilipollez, porque entonces no se habla de lo importante.

¿Y que es lo importante? El rescate de Plus Ultra frustrado por la Justicia, las cifras del paro (la subida del empleo es poco meritoria considerando el batacazo del año pasado), el «millón y medio» de personas que dependen de las colas del hambre, el desahucio de la abuela y sus cuatro nietos…

¿Hay que evitar entonces hablar de la Ley de Memoria Democrática porque es un señuelo del Gobierno? Como deben de considerar que también lo es una «declaración de persona non grata», una aberración que hay que combatir porque sí es lo importante.

Como si la izquierda no encontrara otras distracciones para evitar confrontar la realidad. El jueves había mucho progrenitor y progrenitora haciendo chistes de la luchadora de taekwondo taiwanesa llamada Su Po-Ya («está en boca de todos», «si gana, ¡ole Su Po-Ya!»), que bien podrían haber motivado alguna queja del Ministerio de Igualdad (ya ven de lo poco que vale educar en feminismo porque al final siempre tiramos por lo mismo).

Y Su Po-Ya (¡y no Franco!) salvó a la izquierda de tener que quejarse del precio de la luz. Y al votante de EH Bildu de advertir que lo que Lastra les firmó para aprobar los presupuestos era papel mojado. Por cierto, ¿cómo se harán los chistes de Su Po-Ya en euskera? En «castellano».

Recuerden que durante los años de Rajoy a la izquierda no le hizo falta Franco-Ley de la Memoria para evitar que se hablara de lo importante. ¿Se acuerdan de esas cámaras que sorprendían al político de turno en plena detención?

¿O de esas tertulianas que plañían por la «pobreza energética» y los desahucios? (piensen que el Gobierno ha retrasado sine die el decreto antidesahucios porque así se lo pidieron a Sánchez en las reuniones de Nueva York).

Para hablar de lo importante no hace falta dejar de hablar de lo importante como un señalamiento ad hominem, como el de Ceuta, o el cuestionamiento de nuestra Transición y de la reconciliación. Y de la libertad.

Vuelvan a leer Franco, Franco, Franco, la tribuna de Cayetana Álvarez de Toledo sobre el borrador de la Memoria Democrática que Calvo legó a Bolaños. Ojalá la oposición sepa argumentar inteligentemente sobre lo importante

Lo de discutir a Yolanda Díaz la conveniencia de referirse a la matria en lugar de a la patria es demasiado chusco. Sólo me pregunto si la ministra de Trabajo podría decir que Su Po-Ya hubiera competido aún mejor (la eliminaron ayer) si se hubiera llamado algo más feminizado. Mi chino no es bueno. ¿Su-co-gnó? ¿Su-Cli-to-ri? Eso suena a japonés…

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+Revista de Prensa

El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

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Vídeos 

. Antonio Escohotado: Conferencia magistral sobre “Los enemigos de la realidad”. 130721.

Espinosa desvela  a los españoles qué es el globalismo y nuestra identidad. 250721

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Musica

. “You know I’m not good” (del álbum  Back To Black [2007], con subtitulos en español). escrita por AAmy Winehouse y producida por Mark Ronson. Vía Diana Lobos, 230721.

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Humor


Viñeta de ‘Manuel Summers [España, 1935-1993], publicada el 151192

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‘Revolutionary road’ / 2008 / Sam Mendes / Netflix y Amazon / 6,5

Revolutionary Road Movie Poster

Crying in the Chapel / Llorando en la capilla” (1953). Compuesta por Artie Glenn [1915-1994]. En el film se encuentra la versión de los Los Orioles [1973]. Cartel diseñado por BLT Communications, LLC, vía IMPawards

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trailers/imágenes
AÑO/TÍTULO
2008/ Her
DURACIÓN
119 minutos
PAÍS
EEUU
DIRECCIÓN Sam Mendes
GUION
MÚSICA Thomas Newman
FOTOGRAFÍA Roger Deakins
REPARTO
PRODUCCIÓN

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Honores

2008: 3 Nominaciones a los Oscar: actor de reparto (Shannon), dirección artística, vestuario / Globos de Oro: Mejor actriz drama (Kate Winslet). 4 nominaciones / Círculo de Críticos de Nueva York: Nominada a mejor actriz (Kate Winslet) / 4 Nominaciones a los BAFTA, incluyendo mejor actriz (Winslet) y guión adaptado / Sindicato de Actores (SAG): Nominada a mejor actriz (Kate Winslet) / Asociación Críticos de Chicago: Nominada a mejor actor secundario (Shannon)

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Sinopsis.Años 50. Frank (Leonardo DiCaprio) y April (Kate Winslet) se conocen en una fiesta y se enamoran. Ella quiere ser actriz. Él sueña con viajar para huir de la rutina y experimentar emociones nuevas. Con el tiempo se convierten en un estable matrimonio con dos hijos que vive en las afueras de Connecticut, pero no son felices. Ambos se enfrentan a un difícil dilema: o luchar por los sueños e ideales que siempre han perseguido o conformarse con su gris y mediocre vida cotidiana [Filmaffinity].

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Críticas internacionales:

  • “La mejor cinta del pasado ejercicio [NT: año 2009]”. Julio Valdeón: Diario El Mundo
  • “Misma pareja, otro ‘Titanic’. (…) La película de Mendes habla de cualquiera; o al menos, de cualquiera que tenga sueños olvidados que reprocharse. (…) Puntuación: ★★★★ (sobre 5).”. Oti Rodríguez Marchante: Diario ABC
  • “Cruda y fascinante (…) DiCaprio está en plena forma, añadiendo capas de emoción soterrada a un hombre derrotado. Y la gloriosa Winslet define lo que hace a una actriz grande (…) Puntuación: ★★★½ (sobre 4)”. Peter Travers: Rolling Stone
  • “Di Caprio y Winslet están tan bien que dejan de ser actores para convertirse en la gente con la que yo crecí (…) Esta película es tan buena que es devastadora (…) Puntuación: ★★★★ (sobre 4)”. Roger Ebert: rogerebert.com
  • “Es la típica novela de calidad que Hollywood tiende a estropear, porque casi todo sucede en las cabezas de sus personajes y porque los Wheeler no son especialmente agradables”. Manohla Dargis: The New York Times
  • “‘Revolutionary Road’ tiene mi voto como la mejor película norteamericana del 2008.”. Mick LaSalle: SFGATE

 

Más críticas

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Banda sonora original y/o editada

01.Route 12
02.Picture Window
03.The Bright Young Man
04.Hopeless Emptiness
05.Unrealistic
06.Count Every Star (The Ravens)
07.Simple Clean Lines
8.Speaking of Production Control
9.Golden People
10.Night Woods
11.Crying In the Chapel (The Orioles)
12.April
13.A Bit Whimsical
14.Revolutionary Road (End Title)
15.The Gypsy (The Ink Spots)

The Gypsy
Written by Billy Reid
Performed by The Ink Spots
Moonlight In Vermont
Written by John Blackburn and Karl Suessdorf
Performed by The King Cole Trio
Lady Bird
Written by Tadd Dameron
Performed by Art Blakey and The Jazz Messengers
Happy Birthday to You
Written by Mildred J. Hill (as Mildred Hill) and Patty S. Hill (as Patty Hill)
Music by Bruno Coquatrix
Lyrics by Sammy Gallop
Performed by The Ravens
A String Of Pearls
Written by Jerry Gray
Performed by Glenn Miller and His Orchestra
Howdy Doody – It’s Howdy Doody Time
Written by Edward Kean
Performed by Bob Smith (as Robert Smith)
Crying in the Chapel
Written by Artie Glenn
Performed by The Orioles
Lemon Drop
Written by George Wallington
Performed by Vince Giordano and The Nighthawks (as Vince Giordano and His Nighthawks) featuring Duffy Jackson
Would I Mind
Written by Joe Candullo, Jack Little and Eddie Snyder
Performed by Vince Giordano and The Nighthawks (as Vince Giordano and His Nighthawks) featuring Little Isidore
At The Woodchopper’s Ball
Written by Joe Bishop and Woody Herman
Performed by Vince Giordano and The Nighthawks (as Vince Giordano and His Nighthawks)
Quién Será
Written by Pablo Beltrán Ruiz
Performed by Vince Giordano and The Nighthawks (as Vince Giordano and His Nighthawks)
Easy Listenin’ Blues
Written by Nadine Robinson
Performed by The King Cole Trio
The Sidewalk Shufflers
Written by Gene de Paul and Don Raye
Performed by Vince Giordano and The Nighthawks (as Vince Giordano and His Nighthawks) featuring Dan Zanes

Fuentes: discogs / All Music / Tunefind / YouTube /IMDb / spotify / soundtrack.net

Tráiler

.Trailer doblado al español.

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Mi opinión:

Del conductual cambio social y su improbabilidad

Revolutionary Road  es una película dramática dirigida por Sam Mendes y protagonizada por Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, pareja protagonista de Titanic [James Cameron, 1997].

El guion, de Justin Haythe, está basado en la novela Vía revolucionaria [1961] de Richard Yates. Trata sobre la infeliz vida urbana de la clase media estadounidense de 1950 en la Costa Este .Novela finalista del Premio Nacional del Libro en 1962,  publicada por Atlantic-Little, Brown, fue elogiada por  The New York Times y elegida por TIME como una de las 100 mejores novelas en idioma inglés desde 1923 hasta el presente.

Dicho esto, he de subrayar que con esta película me resulta muy complicado sintetizar las razones para su evaluación ya que sostengo la opinión de que estamos ante a una suma de mediocres factores a los que se le añaden otros que la dignifican significativamente. Así que trataré de resumir sus pros y contras.

Pros

Telegráficamente bastaría con enumerar sus numeroso premios, ya citados por mí en la correspondiente ficha: Kate Winslet,  Michael Shannon, guion, dirección artística y vestuario. Pero trataré de profundizar algo más.

En general, es indudable que se trata de una película bien dirigida y bien contada. Tan bien que para muchos espectadores complacientes con una vida plena de consciente hipocresía y cobardía, resulta un gran problema salir de la sala asumiendo lo que han visto: de cómo, finalizada la II guerra mundial y ya en la década de los 50′-60′, la vida social está conformada por una disfrazada ausencia de felicidad, que no se cuestiona por esa falta de valor, ambición, coherencia, que impide el consiguiente giro conductual con cualquier género de excusa. Quizás porque para vivir el verdadero bienestar haya que empezar por saber qué es ser feliz y cuánto hay que sufrir para conseguirlo.

También el reparto interpretativo es adecuado. Nadie puede objetar la calidad actora de Leonardo DiCaprio -no exento de altibajos como después explicaré- ni la sublime actuación hipnótica de kKate Winslet, que se come la pantalla por grande que ésta sea. A otro nivel, destaca Michael Shannon en su peculiar papel.

La buena banda sonora de Thomas Newman configura una partitura minimalista, dramática e incluso amarga, con escasa sensación esperanzadora. A destacar la composición ‘April‘ y, por supuesto, la maravillosa “Crying in the Chapel / Llorando en la capilla” (1953) y compuesta por Artie Glenn [1915-1994], que os he incluido en mi entrada, en la versión de la banda sonora incorporada, esto es,  de Los Orioles [1973].

Contras.

Que también los hay. El film me pareció falto de ritmo hasta la lentitud, reiteración  y, fundamentalmente, con un Di Caprio al que su guion no acababa de trasmitirle esa empatía y motivación que todo actor precisa para transmitir adecuadamente. Lo cual se acentuaba por una presencia física que denotaba un estado fuera de forma, en algún caso alarmantemente.

He elogiado el guion, si bien es verdad que se excede en la abundancia de citas y reflexiones conocidas, novelando en demasía el cine y exagerando su pretenciosidad, de tanto insistir en los aspectos dramáticos queno favorecen el desarrollo de la película, como si el realizador desconfiara del intelecto del espectador, incidiendo más en la palabra que en la imagen.

De modo que ya lo saben: grandes valores y otros, no tanto.

De la misa, tres cuartos [6,5, sobre 10].

 

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  • Mi crítica en IMDb [Estados Unidos / EQM Spain].
  • Mi crítica en Filmafinity [España / elquicio Spain]. Pendiente de publicación.

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Fuentes:

Filmaffinity[críticas de espectadores], IMDb, Wikipedia y elaboración propia [EQM].

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Agua que no has de beber…


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  • Podemos llega al delirio: en plena crisis energética exige acabar con los pantanos porque son «franquistas»!

Carlos Cuesta en ok diario, 230724

Desmontando mitos del franquismo: tampoco los pantanos fueron obra exclusiva de Franco

José Antequera en Diario16, 101019

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Sánchez, tan cerca y tan lejos de Washington

Editorial de El Mundo, 230721

DA LA impresión de que Pedro Sánchez ha ido a EEUU a por lana pero va a acabar volviendo de allí trasquilado. Porque, en un error estratégico de principiante, ha conseguido con su viaje que se visualice con toda su crudeza la deteriorada relación bilateral con Washington.

Y eso es algo que perjudica muy seriamente nuestra imagen exterior, al mismo tiempo que resta credibilidad al Gobierno en su intento por vender la marca España. Sánchez escamotea las preguntas de la prensa en nuestro país.

Pero nada más poner los pies en Nueva York se topó con lo inevitable, que una influyente periodista del canal de noticias donde fue entrevistado le espetara «¿por qué no ha ido a Washington?».

Con semblante de tierra trágame, el presidente fue incapaz de aclarar a qué se debe el notorio ninguneo que le profesa Biden desde su victoria. Es demoledor que ningún alto cargo de la Administración demócrata haya querido encontrarse con él.

No puede darse el pisto Sánchez con una tourné de extraña naturaleza económica mientras los banqueros e inversores observan preocupados la nula sintonía que hoy rige las relaciones entre Moncloa y la Casa Blanca, por no hablar de los temores que le han lanzado sobre su planeada reforma laboral y el riesgo de una deuda pública disparada y sin control. Ellos, y sobre todo el conjunto de los españoles, merecemos que responda por qué no le reciben en Washington.

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España y los Juegos Olímpicos
Sean Mackaoui [Suiza, 1969] para el texto

 

España y los Juegos Olímpicos

El autor repasa los principales hitos de nuestro país en las Olimpiadas modernas. Y, en concreto, destaca que Barcelona 92 fue una gran inyección de autoestima y de normalidad para los españoles.

Jordi Canal en El Mundo, 230721

HOY se inauguran los Juegos de verano de la XXXII Olimpiada, más conocidos como Juegos Olímpicos de Tokio 2020. No existe error en el año. El evento tuvo que aplazarse hace doce meses como consecuencia de la Covid-19 y fue reprogramado para julio-agosto de 2021.

Han existido, sin embargo, dudas hasta el último momento sobre la conveniencia de su celebración. Y, de hecho, estas continúan mientras escribo esta tribuna, motivadas en estos últimos días por el preocupante crecimiento de casos de contagio entre los deportistas ya instalados en la villa olímpica y otros miembros de los equipos.

El apoyo de la opinión pública nipona a la Olimpiada está cayendo, movido por el miedo a las aglomeraciones y, sobre todo, a la entrada en el país de miles de personas de diferentes puntos del planeta. Algunas de las grandes empresas colaboradoras dudan sobre la conveniencia de que su nombre se relacione con el evento. Los acuerdos, siempre draconianos, entre el Comité Olímpico Internacional (COI) y el Gobierno de Japón van a acabar pesando en la decisión final.

Algún país ha renunciado a su participación en los JJOO, alegando problemas de seguridad sanitaria. Es el caso de Corea del Norte, en donde seguramente resulta muchísimo más fácil morir de hambre o víctima de la represión dictatorial –Corea del Norte, como Cuba, Venezuela o Nicaragua, es una dictadura que de un contagio, por muy olímpico que este sea.

Distinta es la situación de Rusia, que va a competir con numerosos atletas, pero no amparados en su propia bandera por razones vinculadas con sanciones por trampas y dopajes varios del pasado.

Tokio fue elegida como sede en una reunión del COI celebrada en septiembre de 2013 en Buenos Aires. Una de las ciudades perdedoras fue Madrid –la otra, Estambul.

La decepción en España fue muy grande, tanto por el apoyo popular a la candidatura como por el buen trabajo hecho por sus impulsores, reconocido por los propios evaluadores internacionales. Se trataba del cuarto intento fracasado de organizar unos JJOO y el tercero consecutivo: para 2012 se impuso Londres y, para 2016, Río de Janeiro.

La capital de España merece, en el futuro, unas Olimpiadas. La otra candidatura madrileña data de finales de los años 60 y fue superada por la de Múnich, que en 1972 iba a organizar unos Juegos trágicamente marcados por el terrorismo y en las que el entonces Príncipe Juan Carlos de Borbón participó compitiendo en la clase dragón de vela.

La ciudad de Barcelona también se había postulado para organizar los Juegos de 1972, pero el Comité Olímpico Español acabó presentando al COI el dosier de Madrid. La capital catalana iba a convertirse finalmente, en 1986, en la sede elegida para organizar la XXV Olimpiada, en 1992.

Deben anotarse, sin embargo, algunos fracasos de Barcelona en la primera mitad del siglo XX: París se impuso, con una poca disimulada maniobra del barón de Coubertin, para ser la sede de los JJOO de 1924 y, los de 1936, tuvieron lugar en Berlín.

La denominada Olimpiada Popular de Barcelona en este último año, en tanto que alternativa antinazi, constituyó un fiasco como consecuencia del estallido de la Guerra Civil. Parece que la Ciudad Condal intentó postularse para 1940, en unos Juegos que no tuvieron lugar en plena Segunda Guerra Mundial.

España, en definitiva, solamente ha acogido una vez unos JJOO. Cierto es que en esta única ocasión se hizo acreedora de la calificación, en boca del presidente del COI Juan Antonio Samaranch, de «los mejores Juegos de la historia».

Las ceremonias de inauguración y clausura, tanto de los Juegos Olímpicos como de los Paralímpicos, maravillaron al mundo. La organización dio excelentes resultados y las instituciones, aunque con algunos roces, colaboraron. Aquel era un momento muy diferente al que vivimos hoy, con la supuesta y en algún momento esperpéntica precandidatura catalano-pirenaica a los Juegos de invierno de 2030.

La ciudad organizadora vinculó, en 1992, el desarrollo de las Olimpiadas con la transformación urbana (rondas, puerto, villa olímpica, instalaciones deportivas, recuperación del litoral), a partir de un modelo público exitoso. En Barcelona 92 el apoyo popular resultó evidente. Para los barceloneses, los catalanes y los españoles, los JJOO constituyeron una inyección de autoestima y de normalidad.

La inauguración de los Juegos de Barcelona, el 25 de julio de 1992, fue una buena síntesis de una sociedad y un país nuevos, reconformados desde la Transición, que reclamaban otra mirada desde el exterior, alejada de tópicos gastados, al tiempo que pedían un lugar más adecuado y activo en el concierto mundial.

España se presentó como una nación y una sociedad democráticas, modernas, económicamente sólidas, avanzadas, creativas y emprendedoras. Fue un gran momento. Madrid acogió, en otoño de 1991, la Conferencia de Paz sobre el Próximo Oriente, que reforzó el prestigio internacional del país.

En 1992 coincidieron los Juegos de Barcelona, la Exposición Universal de Sevilla, la II Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno y la Capitalidad cultural de Europa en la ciudad de Madrid. España regresó al mundo.

Los Juegos Olímpicos de la época moderna, estrenados en 1896 en Atenas, contaron con participación española por vez primera en 1900, en un evento celebrado en París. Tres deportistas compitieron entonces, obteniendo una medalla de oro y otra de plata.

Hasta Amberes 1920, no obstante, los atletas de España no volvieron a estar presentes en las Olimpiadas. Con la excepción de Berlín 36 y Melbourne 56, no han faltado desde entonces en los Juegos Olímpicos de verano.

La media docena de medallas de Moscú 80 fueron el mejor resultado obtenido antes de Barcelona 92. España concurrió en 1936 a unos Juegos de invierno. Era la cuarta edición, celebrada en la alemana Garmisch-Partenkirchen.

Como en tantas otras cosas, existe asimismo en el medallero español un antes y un después de Barcelona 92. El equipo español obtuvo 22 medallas, 13 de ellas de oro, y numerosos diplomas olímpicos y se calificó en sexto lugar, por detrás del Equipo Unificado, Estados Unidos, Alemania, China y Cuba.

Los Juegos Olímpicos de 1992 fueron un gran éxito para el deporte español. Y los resultados se consolidaron en Atlanta 96. De las cinco medallas de Los Ángeles 84 y las cuatro de Seúl 88, todas masculinas, se había pasado a las ya citadas 22, de ellas ocho femeninas. El 82% de las medallas olímpicas conseguidas por España, desde 1900 hasta hoy, se han logrado entre Barcelona 92 y Río 2016.

LA RAZÓN principal de este salto tiene que ver con la creación, en 1988, del ADO (Asociación de Deportes Olímpicos), un programa para ofrecer buenas condiciones económicas y de entrenamiento a los deportistas de élite, impulsado por el Consejo Superior de Deportes, el Comité Olímpico Español y RTVE.

De cara a la preparación de los JJOO de Barcelona se implicaron un total de 22 empresas, que aportaron 12.500 millones de pesetas. Javier Gómez-Navarro, que presidía el CSD desde 1987, recuerda cómo su ministro de tutela, Javier Solana, le comentó que la prioridad era la organización de los Juegos, pero que además resultaba imprescindible hacer un buen papel en lo deportivo.

Y en ello se invirtieron muchos esfuerzos y dinero. El programa ADO, con altos y bajos en la financiación, sigue vigente hasta hoy mismo.

Insisten las autoridades japonesas y los dirigentes del COI en asegurar que los Juegos de Tokio 2020 van a tener lugar, aunque sea un año después, sin público en los estadios –en cualquier caso, desde hace mucho tiempo sabemos que los espectadores a tener en cuenta son, en verdad, los televisivos y digitales, con estrictísimos controles y con las comentadas supuestas camas anti-sexo para los deportistas.

Solamente cabe esperar ahora, en el día de su apertura oficial, que sean otra gran celebración del deporte y de la cultura y, evidentemente, que los deportistas españoles obtengan buenos resultados.

Jordi Canal es profesor en la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) de París. Acaba de publicar el libro 25 de julio de 1992. La vuelta al mundo de España (Taurus).

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escritor José Jiménez Lozano
José Jiménez Lozano, en 2012.

Oficio de ballesteros

Como a todos los grandes, a Jiménez Lozano se le rodeó de malentendidos y falsedades: incomodaba. Los famosos ‘peros’ pegándose a su obra como las moscas.

Andrés Trapiello en El Mundo, 230721

MÈRE Agnès Arnauld, la rigurosa monja de Port-Royal, llamaba a cuanto trataba de distraerla de lo importante, fuesen los negocios de Luis XIV o la engañosa belleza del arte, «ruido de moscas». Jiménez Lozano, menos estricto que su admirada señora, lo tomó de ella para referirse a aquellos locos afanes nuestros que no hacen sino enfollonarnos la cabeza y la vida.

Acabamos de volver de Soria. Soria es, hoy por hoy, lo mejor que le queda a España, un silencio que discurre entre sombreadas soledades, como el Duero. Tranquila, armoniosa, ensimismada. Así la vio Machado, a quien la ciudad se lo ha agradecido de mil modos, con un perpetuo recuerdo, como es de justicia. Y ningún lugar más adecuado para hablar de José Jiménez Lozano, que bien hubiera podido ser uno de los apócrifos machadianos.

Y no es que Jiménez Lozano fuera un ente de ficción o un monje. De hecho trabajó en El Norte de Castilla toda su vida, armonizando muchos contrarios. Veamos: siendo hombre de libros, o sea, cosmopolita, vivió en Alcazarén, una aldea, como Montaigne, alcalde de Burdeos, vivió en su torre. Pero como éste, logró hacerse un nido allá donde estuvo, porque llevaba consigo su silencio y su novela. Incluso en plena percusión:

«El periodismo puede ser ensayístico, pero nada tiene que ver con la literatura. He oído pestes sobre el periodismo que puede echar a perder el estilo y la prosa de un escritor, pero si fuese así, creo que en ese caso no se perdería nada. El periodismo ha sido mi vida profesional, pero podría haber sido también un notario o un empleado de gasolinera».

Ya digo, un apócrifo.

Y piensa de ese modo, porque cree que todo escritor verdadero «escribe bien, incluso si no escribiese correctamente, conforme al canon». Por aquello de Cervantes: lo que se sabe sentir, se sabe decir.

Para preparar mi intervención en ese congresillo releí, como es natural, algunos de sus libros, entre ellos uno de conversaciones suyas con Gurutze Galparsoro. Qué maravilla. Fue como volver a tenerlo delante, mirándote con aquellos ojos azules claros y maliciosos, su calva risueña y su pequeña estatura, como Kant.

«‘Cuando escribo me esfuerzo en no mentir’, decía Seifert. Sobre todo cuando se fabula, porque eso está en la naturaleza misma de la narración como de todo arte: su relación con lo real, con la verdad. De ahí nacerá la belleza». Decir la verdad con la ficción no está a la altura del periodismo, desde luego, sólo de la literatura. Por suerte.

Ese congresillo iba celebrar su nonagésimo cumpleaños, pero no dio tiempo. «Murió de su muerte», como se decía antiguamente, en marzo de 2020, una semana antes de que se nos confinase por la pandemia. Una muerte inoportuna y un entierro restricto y, sin embargo… «¿qué historia humana hay que no sea memorable? ¿Y qué lugar del mundo no tiene su memorable historia?». Alcazarén, Soria, Valladolid incluso…

Las que él nos contó en novelas y relatos, diarios y poemas prodigiosos hablan siempre, como él diría, de «una llaga» y de «seres de desgracia», y lo hace con jovialidad y alegría. «No me importa el ruido y el trajín. No tengo nada de ermitaño. El silencio que se necesita es el de dentro», repetía.

Como a todos los grandes, se le rodeó de malentendidos y falsedades: incomodaba. Los famosos peros pegándose a su obra como las moscas. Se comprende. Cuando le tocó hablar de política lo resumió «brevemente: ‘Sin la justicia, el Estado es una cuadrilla de asesinos y ladrones, porque sin la justicia, ¿qué es una cuadrilla de asesinos y ladrones más que un Estado?’, decía San Agustín.

Y soy pascaliano, porque todo el aparato de la política y del mundo creo que es un estaribel mendaz y sin sustancia, pero necesario. Y pienso, como Kierkegaard, que un hombre puede equivocarse, pero la multitud siempre se equivoca. Aunque añadiré que tengo debilidad por el Gobierno parlamentario.

De un Parlamento verdadero, donde los parlamentarios no son hechura ni funcionarios de sus partidos que les llevan allí a asentir lo que sea y a aplaudir o patear». Si a esto añadimos lo que dijo al hilo de Spinoza («si un Estado se da una ley y luego permite que sea burlada, las cosas acaban mal»), ¿cómo no van a ponerle peros los asesinos, los ladrones, los mendaces e insustanciales y esos parlamentarios a los que se refería?

¿Pesimista? No se crea en absoluto. Nadie que se para a escuchar al cuco y nos cuenta esa emoción o las vidas del mudejarillo y de la conversa o las fortunas y desdichas de tantas gentes humildes, y siempre con una lengua nueva (el castellano de Jiménez Lozano es único, como un pan que parece siempre recién hecho), nadie así ha perdido la fe: «Yo no me dejaría llevar por ninguna ilusión fácil, pero tampoco por ninguna clase de nihilismo. Si algo mejor es posible, debe lucharse por ello para poder esperarlo. Siquiera con una incierta esperanza: la de los tiempos oscuros».

De estas cosas hablamos unos cuantos amigos allí donde el Duero traza su enigmática curva de ballesta.

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Fotograma del videoclip '¡Patria y Vida!'.
Fotograma del videoclip ‘Patria y vida’.

Encarcelar Patria y Vida

Carlos Manuel Álvarez El País, 230721

El 29 de junio en la madrugada hablé con Anyelo Troya por última vez. “Qué tal, hermano? Esto acá está en llama”, me dijo por WhatsApp. “Dime, bro”, respondí. “Nada. Para saludar, bro”. “Sí, hermanito, claro, se te quiere”. Fue eso, que parece nada y era tanto. Ninguna explicación extra, ningún rosario de desgracias, ninguna queja.

Me recordó una vez en Cárdenas, mi municipio, cuando un abuelo fue en la noche al parque del pueblo a conectarse en la wifi local para comunicarse con sus nietos de Miami y se le olvidó cargar con la linterna para alumbrarse. Pasado un tiempo, tú no quieres ver al que se fue. Tú quieres, con todas tus fuerzas, que el que se fue te vea. Alumbrarte con una linterna y que alguien, después de todo, te pueda decir si sigues teniendo un rostro o no.

Anyelo —25 años— es fotógrafo. El 11 de julio salió a documentar las protestas contra el Gobierno cubano en su barrio de La Habana Vieja y se lo llevaron preso. Bajo la acusación de “desorden público”, acaban de condenarlo en juicio sumario a un año de cárcel. Sus familiares y abogados se enteraron de la sentencia cuando ya Anyelo había sido juzgado.

En realidad, el castigo viene porque Anyelo es el realizador que grabó los planos de los raperos Maykel Osorbo, el Funky y del artista Luis Manuel Otero en el videoclip de la canción Patria y Vida, himno y lema alrededor del cual se han agrupado los cubanos que exigen un cambio político en el país, o que sencillamente no aguantan más. Esa parte del clip fue filmada de noche, de manera clandestina, en un edificio de La Habana a medio construir.

Además, Anyelo ha fotografiado en los últimos tiempos a los integrantes más prominentes del Movimiento San Isidro y de la disidencia cultural en la isla. La fuerza expresiva, la furia contenida en blanco y negro y, al mismo tiempo, las marcas de la experiencia severa y la estética íntima de la resistencia en sus retratos lo vuelven un artista, entre lo documental y lo vagamente ensayístico, que accede a la agitación de la contienda pública con una serenidad grácil y una elegancia plebeya.

Antes que Anyelo, Maykel Osorbo y Luis Manuel Otero también fueron detenidos por los cargos de “atentado, resistencia y desacato” y ambos esperan juicio en prisiones fuera de La Habana. La policía política está encerrando a todos los que ayudaron a construir un paquete de símbolos renovados, ideas resignificadas e íconos intervenidos que le permitiera a la gente practicar el ritual de la protesta.

El artista plástico Hamlet Lavastida permanece en la cárcel de Villa Marista tras su regreso a Cuba desde Alemania, por haber recibido supuestas instrucciones de la inteligencia polaca, o algo así, para desestabilizar el orden político y gubernamental. A Tania Bruguera la interrogan durante once horas por seguir órdenes de Lavastida.

El delirio que construye el delito también construye, contrario a su voluntad, la virtud. La sospecha alerta, de la misma manera, al individuo vigilado, que se pone a buscar las claves ocultas de una conspiración inexistente y, como no las encuentra, porque no las hay, entonces las inventa y convierte la neurosis de la subversión en una posibilidad racional. Una vez el totalitarismo ha alcanzado la plenitud, comienza inevitablemente a generar su propio sabotaje, pues subsiste gracias a la suposición de una amenaza inminente. Sin interés para los gringos, para los rusos, ni para nadie, el poder tuvo que fingir que Cuba le importaba todavía a alguien, y no teniendo nada mejor a mano, fingió que le importaba a los cubanos, los únicos que estábamos mínimamente dispuestos a creérnoslo.

El cáncer se come a sí mismo, la cura viene del exceso de enfermedad. Nadie piensa que hay una posibilidad de cambio hasta que el poder no filtra indirectamente el mensaje codificado del desmantelamiento, de ahí que el escepticismo de medio país y tres cuartos de exilio haya tenido que volver sobre sus pasos casi de la noche a la mañana, e imaginar que aún hay todo donde, francamente, no queda nada. Esto le sucede a la institución dominante a pesar de sí misma, y esa es la razón por la que las medidas económicas o administrativas que la cúpula tardía del castrismo ha tomado en los últimos años nos parecen destinadas secretamente al fin último de su devastación.

El escarmiento que persigue la condena de Anyelo Troya nos da la medida de su importancia. La justicia elemental, algo que pocas veces sucede, es entonces resultado del cálculo político más refinado. Las detenciones, golpizas, delaciones, condenas arbitrarias, descalificaciones morales y la falta de información sobre familiares presos son así, en conjunto, una fábrica de disidentes. Nuevos rostros para el lente van a salir de esta noche de represión.

Conocí a Anyelo en diciembre de 2020, el día que nos permitieron a algunos de los acuartelados de San Isidro volver a entrar a la sede del Movimiento, en Damas 955, luego de que la policía política allanara el lugar, nos sacara a todos a la fuerza y diluyera la huelga de hambre que una parte del grupo mantenía en solidaridad con los ochos meses de prisión impuestos por desacato al rapero Denis Solís. Anyelo le tomaba fotos, discreto, al instante de la violencia sucedida, algo que, por experimentarlo, ninguno habíamos podido ver. Documentaba aquel azoro congelado, una quietud descompuesta. Aún no he tenido noticia de esas imágenes, no creo que las haya publicado todavía en ningún sitio, pero lo que él captó se ha diseminado, y no habría podido diseminarse si no hubiera habido nadie dispuesto a captarlo.

Días después comimos pizza en La Habana Vieja. Anyelo me acompañó a cambiar unos dólares y me contó, con un entusiasmo extraño, cómo había podido comprarse su primera cámara. Autodidacta, su arte es también la travesía para llegar ahí. En la noche, como si yo no lo recordara, me envió el primer mensaje, al que le seguían sus fotos: “Buenas noches, hermano. Soy Anyelo Troya, el fotógrafo amigo de Luis y Maykel”. Tan amigo es, y tan lejos los ha acompañado, que ahora también comparte prisión.

Carlos Manuel Álvarez es un escritor y periodista cubano.

Fotografía cedida por Yuri Troya de su hermano y realizador cubano, Anyelo Troya, el 21 de julio de 2021.Cedida por Yuri Troya / EFE
Fotografía cedida por Yuri Troya de su hermano y realizador cubano, Anyelo Troya, el 21 de julio de 2021.Cedida por Yuri Troya / EFE

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¿Qué hace Sánchez en los Estados Unidos?

Miquel Giménez en Vozpópuli, 230721

Pasarán años hasta que España como nación pueda hacer que se olvide el ridículo que están haciendo Sánchez sus mariachis. Uno, que ya tiene cierta edad, recuerda con añoranza aquellos tiempos en los que, verbigracia, Madrid era elegida para celebrar una conferencia de paz internacional entre israelíes y árabes, cuando el CESID era el primer servicio de inteligencia del mundo que supo que en la URSS se iba a dar un golpe de estado contra Gorbatxev, cuando en Barcelona y en Sevilla se celebraban los JJOO y la EXPO o cuando dirigentes como Mitterrand, Kohl, Pertini, Reagan o la Reina de Inglaterra venían a nuestro país con respeto.

Ahora estamos en manos de un narcisista histrión que pordiosea una frase de Biden en un corre que te pillo por los pasillos de Europa y que acude a los USA a nada, porque, por no recibirle, no le recibe ni el alcalde de Nueva York. A servidor se le cae el alma a los pies.

Sánchez no ha acudido acompañado de ningún empresario del IBEX, que sería lo suyo, y tampoco le recibirá nadie que tenga un peso mínimo de cara a las inversiones que necesitamos como agua de mayo. Sánchez no será entrevistado por ninguna cadena importante, teniéndose que contentar con entrevistillas en medios locales en los que, para más INRI, me lo dejan desarbolado como sucedió en Nueva York.

A la primera pregunta, referida a por qué no visitaba Washington, se hizo un Mariano Ozores embarullándose tanto que mejor hubiese sido que se callara.

Tenemos una clase política que son, lo digo con todas las letras, unos paletazos, paletazos de boina enroscada, unicejos, campeones en partir piedras a cabezazos y en concursos de ver quién orina a mayor distancia.

Servidor creía que en materia paletoide lo había visto todo con los políticos catalanes, que Déu n’hi do, que decimos en vernácula, y que después de Homs era imposible encontrar ejemplo de gañanía superior. Pero Sánchez ha demostrado que, a gañán, no le gana nadie.

Ni siquiera Ábalos, oportunamente cesado antes de que la justicia dijera que ir a apagar el fuego de la línea aérea Plus Ultra era precipitado, anulando el aval del gobierno. Volviendo al asunto, Sánchez es uno que no ha salido jamás del pueblo y se asombra cuando ve un rascacielos, un quiero y no puedo, uno que gusta del brilli brilli y del cuanto más caro, mejor, que para eso he ganado.

Y los yanquis, que le tienen tomada la medida al socialismo desde Zapatero y su culo pegado a la silla cuando pasaba la bandera norteamericana, han dicho que se la pique one chicken, que la deja colorá.

Sánchez ha ido a los Estados Unidos a lo mismo que va a cualquier sitio, a figurar, a fingir que es un hombre de estado, a ver si a fuerza de hacer ver que es presidente acaba por serlo ni que sea un poquito.

Lo que pasa es que no cuela verlo deambular más solo que el chico de la cabra, rodeado por los miembros de seguridad, algún periodista de aquí que lo ha acompañado allí y los asesores de turno. Intuyo que lo próximo será verlo pegadito al escaparate de Tyffany’s con gafas de sol y pamela, cantando Moon River.

Y uno se pregunta ¿de verdad hacía falta este viaje? ¿Pa qué? Porque allí no nos van a volver a mirar a la cara hasta que nos desprendamos de la rémora comunista – por menos que eso se montó la red Gladio en la Italia de Berlinguer cuando el PCI quiso tener la cartera de defensa – y pongamos de presidente a alguien que sepa las cuatro reglas.

Luego hay quien se extraña que el eje geopolítico se haya deslazado hacia Marruecos. Normal. Mohammed inspira más confianza a la Casa Blanca y la NSA que Moncloa y sus compañeros, compañeres, compañeris.

En total, que Sánchez ha ido a la tierra de Míster Marshall a hacer un poquito más el ridículo, porque no le viene de aquí. Próxima parada, África. Y así va entreteniéndose el muchacho mientras la historia avanza inexorablemente, dejándole cada día más y más en la orilla de esta.

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Ximo Puig: "Recetario no hay pero sí se constata que a menor movilidad, menos contacto y menos contagios" - Levante-EMV

Ximo Puig despeña Valencia por el barranco catalán

Cristian Campos en El Español, 230721

errorizado por el nombramiento de Diana Morant como heredera oficiosa de la baronía valenciana (lo del Ministerio de Ciencia es puro calentamiento en banda), Ximo Puig ha exigido que los madrileños paguen impuestos en Madrid y también en Valencia en castigo por su insistencia en vivir, trabajar, producir y prosperar por encima de las posibilidades del socialismo nacionalista que se ha enseñoreado del Levante español.

Puig lo ha llamado efecto capitalidad, que es algo así como el efecto guapo que hace que David Beckham ligue más que Ximo Puig, pero en el terreno económico.

Pero puestos a medirnos los efectos, que empiece Puig compensando a los alicantinos y los castellonenses por el efecto capitalidad de Valencia, a las comunidades de secano por el efecto playa que beneficia a las comunidades del litoral mediterráneo y a los trabajadores españoles por el perjuicio que el efecto socialismo provoca en sus bolsillos.

Ninguna otra comunidad española ha tenido entre sus manos la oportunidad de la que ha disfrutado la valenciana tras una década de procés en Cataluña que ha centrifugado hacia tierras más libres, menos violentas y más amables fiscalmente a empresas, profesionales y familias. Si alguna comunidad estaba destinado a ser la Netflix del Blockbuster catalán, esa era la valenciana.

La cercanía geográfica, el buen vivir y el clima, es decir todo aquello que no depende de los funcionarios del Gobierno regional, jugaban a su favor.

La izquierda local, la progresiva marginación del español y la deriva nacionalista, en su contra.

El resultado ha sido manifiestamente mejorable. Valencia apenas ha captado un 10% de la riqueza que ha huido de Cataluña. Madrid, en cambio, ha captado el 60%. El Gobierno de Ximo Puig ha visto pasar frente a sus narices la gallina de los huevos de oro catalana en dirección a Madrid y en vez de tentarla con pienso ha decidido dejarla pasar de largo.

Hoy exige que le corten la cabeza para disputarse los despojos con la propia comunidad catalana, que pide lo mismo que Valencia y con similares argumentos.

Los datos de la Autoridad Independiente de la Autoridad Fiscal (AIREF) al cierre de 2020 confirman que entre la vía liberal de éxito madrileña y el barranco nacionalista catalán, el Gobierno regional valenciano ha escogido tirarse de cabeza por el segundo.

Ahí está el resultado. Baleares, Cataluña y Valencia (los países catalanes) fueron las tres comunidades que registraron las mayores caídas del PIB durante el año de la pandemia, arrastrando a la baja la economía del resto del país.

Aunque la verdadera medida del fracaso valenciano no debe medirse tanto en caída del PIB como en potencial desaprovechado. ¿Dónde estaría ahora Valencia si su presidenta fuera Isabel Díaz Ayuso y no Ximo Puig? La respuesta es obvia.

Valencia es, además, la cuarta comunidad española que más presión fiscal ejerce sobre sus ciudadanos, sólo superada por Cataluña, Aragón y Asturias, y seguida a corta distancia por Extremadura y Navarra.

De ahí que la economía sumergida suponga hoy el 24,8% del PIB valenciano. En Madrid es sólo del 16,2%, la menor del país. Un dato difícil de desvincular del hecho de que Madrid es también la región que menos presiona fiscalmente a sus ciudadanos y sus empresas.

A más impuestos, más fraude y menos recaudación. He ahí una regla de la física económica todavía no comprendida de forma correcta por el socialismo español.

Madrid es también la comunidad que más contribuye al fondo de solidaridad interterritorial, la hucha común de la que se benefician otras comunidades españolas (y entre ellas la valenciana), con casi un 70% de la cantidad total y a mucha distancia de la segunda, que es Cataluña, con un paupérrimo 24%.

Otro dato. En 2001, Valencia suponía el 9,8% del PIB español. Una década después, al inicio del procés, rondaba el 9,3%. Ahí sigue hoy, a pesar de la decadencia acelerada de su vecina catalana.

Un último detalle. De hacer caso a los sondeos regionales, Ximo Puig habría sido incapaz de recoger un solo escaño de los 18 que se le han caído a Ciudadanos. Puig, de hecho, apenas sube dos escaños en esos sondeos, cuando Compromís y Unidas Podemos pierden conjuntamente seis.

Al presidente valenciano sólo le salva el hecho de que Compromís ejerce de tapón en el espacio electoral que podría ocupar sin problemas, y con mucho más éxito, un Más Madrid valenciano. A Ximo Puig, en fin, ha empezado a ponérsele cara de Ángel Gabilondo. Y no es una cara agradable de llevar.

Seamos serios, señor Puig. No hay mayor desigualdad entre ciudadanos españoles que la provocada por la existencia del concierto económico vasco y por el dopaje sempiterno de la alta burguesía catalana por parte del Gobierno central.

Si al presidente valenciano le interesara realmente la armonización fiscal entre comunidades, empezaría por las dos que más se han beneficiado, en democracia y en dictadura, de los privilegios industriales, arancelarios, económicos y fiscales concedidos por los distintos mandamases nacionales durante los últimos cien años.

La incapacidad valenciana para atraer las inversiones, el turismo y el comercio que huyen de Cataluña día a día no es culpa de Madrid, sino de la ceguera ideológica y de la incapacidad política y profesional de un socialismo más interesado en rapiñar recursos ajenos generando agravios folclóricos y churriguerescos entre comunidades que generando prosperidad entre sus propios ciudadanos.

Tampoco es culpa de Madrid que los hospitales de emergencias valencianos salgan volando a la primera brisa, que Mónica Oltra sea un estandarte del populismo de extrema izquierda más tóxico de este país o que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Valencia haya confirmado que la oposición tiene derecho a conocer los datos de las subvenciones públicas concedidas al hermano de Ximo Puig.

¿Y de qué piensa vivir Puig cuando el dinero de los madrileños se le acabe como se le ha acabado el dinero de los valencianos? Madrid es a Valencia lo que el bloqueo a Cuba. La excusa para el enésimo fracaso histórico del socialismo.

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Pedro Sánchez, el increíble hombre creciente

El Hombre que Cumple

En Estados Unidos, Sánchez puede venirse arriba y presumir de su fiabilidad sin que nadie se parta de risa

Ignacio Camacho en ABC, 230721

Por Estados Unidos circula estos días un primer ministro extranjero en viaje aparentemente privado. La apariencia se deriva de que por lo general en las visitas oficiales el mandatario viajero se suele reunir con anfitriones de su mismo o parecido rango. Y en el caso de Pedro Sánchez ni siquiera consta que haya sido invitado no ya a la Casa Blanca sino a cualquiera de los numerosos despachos de los centros de poder de Washington. No se espera tampoco un paseo casual ni un encuentro improvisado en la puerta de un ascensor, en un pasillo del Congreso o en el ‘parking’ del Senado. De hecho, la capital federal, el núcleo de la política de Occidente, no forma parte del itinerario.

En la agenda de esta excursión relámpago sólo figuran algunos financieros neoyorquinos, directivos tecnológicos californianos… y medios de comunicación que han atendido la sugerencia monclovita de abrirle espacio. Gira económica y de negocios, dice el entorno presidencial, aunque en el séquito de empresarios que lo acompaña no se halla ninguno de los grandes del ramo. Con todo, cabría darla por buena si a pesar del nulo papel diplomático logra volver con alguna inversión sustanciosa bajo el brazo.

Mientras tanto, la única noticia que genera el periplo son sus declaraciones en un puñadito de entrevistas, no precisamente en periódicos ni cadenas de primera fila. Pero la poco significativa relevancia de los interlocutores no es óbice para que Su Persona se venga arriba a la hora de darse bombo a sí misma. Allí puede blasonar de su gestión de la pandemia sin miedo a las críticas. Y definirse como «un político que cumple» sin que nadie se parta de risa como la última vez que en el Parlamento español se atrevió a hacer una promesa de lealtad constitucionalista. En materia de desparpajo y de autocomplacencia hay que reconocerle un liderazgo de primera categoría. Porque a simple vista, y salvando el error de perspectiva que el presidente trata de inducir aprovechando la distancia física, este jactancioso Hombre que Cumple, ‘Reliable Man’, es el que aquí conocemos como el Hombre que Miente (Albiac dixit), el dirigente capaz de hacer del embuste una condición ontológica y hasta una habilidad artística. El tipo para el que las palabras sólo tienen valor durante el estricto momento en que son dichas. Un gobernante que tiene que cruzar un océano para aspirar a unas migas de credibilidad mínima entre gentes inadvertidas de que están ante un personaje famoso en su país por su patológica propensión a la mentira.

Bien está. El mundo es ancho y ajeno y siempre encontrará un lugar donde le compren los cuentos que ya no tiene manera de vender aquí dentro. Aunque resulte un poco triste verlo resignado a sacar pecho en comparecencias de formato pequeño. Hay que comprenderlo: al fin y al cabo, todo narciso necesita un espejo ante el que presumir sin que le cuestione sus méritos.

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+Revista de Prensa

El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

Ver Revista de prensa de El Almendrón

Ver Revista de prensa de la Fundación para la Libertad

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Vídeos 

. Roberto Centeno: Sánchez nos ha empobrecido 4 veces más que el resto de EUROPA durante la pandemia. 220721.

. Cynthia Díaz: los progres dicen cualquier chorrada y salen absueltos

. José María Figaredo [Vox] se opone al decreto y denuncia el ERE más grande de la Administración. 210721.

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Música

. “You know I’m not good [2007], del álbum Back To Black . Iinterpretada por Amy Winehouse Y producida por Mark Ronson – (1971). Vía Diana Lobos, 230721.

 

 

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Humor

Gallego & Rey
Viñeta de Gallego y Rey en El Mundo, 23072121

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Rata de género


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Una rata se cuela en el Parlamento de Andalucía y provoca un gran revuelo entre los diputados

El animal ha aparecido en el Salón de Plenos en la sesión celebrada para nombrar a Susana Díaz como senadora por designación autonómica.

Europa Press, 210721

La presencia de una rata en el Salón de Plenos del Parlamento de Andalucía ha alterado por unos minutos la tranquilidad de la sesión plenaria que se estaba celebrando para nombrar a Susana Díaz como senadora por designación autonómica y ha generado un revuelo entre los parlamentarios que se sientan más cerca de donde ha aparecido el animal.

Ha sido precisamente cuando la presidenta del Parlamento de Andalucía, Marta Bosquet, iba a dar paso a la votación, por llamamiento individual y en urna, de los diputados para esta elección de Susana Díaz.

Finalmente, tras unos minutos el incidente se ha resuelto de forma satisfactoria, según ha celebrado la presidenta del Parlamento, y la sesión ha podido continuar con normalidad.

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La minsitra Teresa Ribera.
La ministra Teresa Ribera.Javier LizónEFE

 

La inacción del Gobierno ante la crisis de la luz

La inacción y los golpes de efecto no acabarán con la crisis que, cuando gobernaba el PP, se calificaba de «pobreza energética»

Editorial de El Mundo, 220721

NO HACE tantos meses que España entera enfrentaba una ola de frío y los ciudadanos pagábamos la factura de la luz más cara en muchos años. Entonces, la ministra de Transición Ecológica aseguró que la subida se limitaría a cuatro euros mensuales y que, una vez soplara el viento Teresa Ribera dixit, la situación mejoraría.

Vaya si ha soplado el viento desde enero, pero ello no ha impedido que los españoles llevemos varios días pagando la electricidad más cara de toda Europa, marcando, incluso, récords históricos, como ocurrió ayer.

En cualquier país con un Gobierno serio, las ocurrencias y las burlas de Ribera que también nos recomendó usar los electrodomésticos de madrugada acarrearían consecuencias. Aquí, en cambio, nuestros dirigentes hacen dejación de responsabilidades y se permiten cargarlas sobre otras espaldas.

Cuando el PSOE y Podemos estaban en la oposición, se atacaba al Gobierno por cada nimia subida de la luz. Aún resuenan estas palabras de Sánchez a Rajoy: «Usted le sale muy caro a los españoles». Ahora desde Moncloa se hacen los escandalizados, como si no estuvieran ellos al frente de la gestión, y culpan a Bruselas.

Así lo hizo ayer Ribera, quien aseguró que solo la Comisión Europea puede intervenir para paliar el encarecimiento de la factura revisando el mercado de derechos de emisión de CO2. Nunca se acaban las excusas para los demagogos, que nunca asumen ni sus obligaciones ni aprenden de sus errores.

Ciertamente, uno de los factores que empuja el precio es el coste del CO2. Y esto debe encuadrarse en la carrera desatada en Europa por la transición ecológica, de la que Ribera es una acérrima defensora, pero ahora dice ver las nefastas consecuencias de no graduarla y matiza que no puede ser una guillotina para el consumidor.

Sin embargo, este factor afecta también al resto de países, y los que pagamos las facturas más abultadas somos los españoles.

Y es que las causas del alto precio de la luz con un coste para el consumidor pero también para la competitividad de nuestra economía son muchas: los desequilibrios entre oferta y demanda, las dificultades y ausencia de estímulos e infraestructuras suficientes para extraer energía de fuentes renovables, el incremento de las cotizaciones del gas o los gravámenes que pagan los productores y que repercuten en el mercado Hay que buscar soluciones.

Llevamos años señalando que el sistema necesita reformas estructurales, porque son las únicas que pueden proteger a los consumidores. En cambio, el Gobierno promueve parches, como la reducción parcial y temporal del IVA que se aprobó ayer en el Congreso, con más efecto placebo que real, puesto que la rebaja ni se nota con tanta subida.

Hay una crisis energética que está sufriendo, sobre todo, quien tiene menos recursos. Y el Ejecutivo tiene mucho margen para actuar, pues solo el 30% del precio de la luz se debe al consumo. La inacción y los golpes de efecto no acabarán con la crisis que, cuando gobernaba el PP, se calificaba de «pobreza energética».

Faltan reformas estructurales para proteger al consumidor

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Pere Aragonès y Oriol Junqueras.
Pere Aragonès y Oriol Junqueras.EFE

El Tribunal de Cuentas cuestiona el aval del ‘ICO catalán’ y prepara el embargo de bienes a los líderes del ‘procés’

Encausados del ‘procés’ formalizan pisos como fianza para intentar sortear el embargo

Carlos Segovia en El Mundo, 220721

El Tribunal de Cuentas cuestionó y optó por ignorar ayer el aval anunciado por la Generalitat catalana para los líderes del procés y reclamó fianzas convencionales de viviendas o dinero bajo pena de ordenar embargos.

El organismo fiscalizador se fijó medianoche como el plazo límite para la presentación de fianzas y dejó claro que quiere bienes convencionales por valor de 5,4 millones de euros como garantía ante la nebulosa legal que supone el aval anunciado por el Govern, según aseguraron a este diario fuentes del Tribunal de Cuentas.

La delegada instructora del organismo fiscalizador, Esperanza García, indicó a abogados de los ex altos cargos de la Generalitat encausados por los gastos de la red exterior que no podía valorar un eventual aval del Govern en tan poco tiempo y que sería necesario que presentaran fianzas incuestionables.

Una evaluación del aval llevaría un largo tiempo. Para el organismo fiscalizador es insó- lito que una entidad perjudicada por una malversación avale con dinero público a los presuntos malversadores, por lo que la perspectiva de «fraude de ley» hace muy cuestionable la iniciativa del Govern de Pere Aragonès.

Sin embargo, ésa es la decisión que anunció en la mañana de ayer, en un nuevo bandazo, el conseller de Economía de la Generalitat, Jaume Giró, al activar el aval del Instituto Catalán de Finanzas (ICF). Este organismo se define a sí mismo como «entidad financiera pública, propiedad de la Generalitat de Catalunya, fundada el año 1985.

La misión del ICF es impulsar y facilitar el acceso a la financiación al tejido económico de Cataluña, para contribuir al crecimiento de la economía catalana, actuando como complemento del sector financiero privado».

Un aval del ICF equivale a que lo presente la Generalitat que, según el acta de liquidación provisional del Tribunal de Cuentas a la que ha tenido acceso este diario, es la entidad perjudicada en 5,4 millones de euros por los gastos ilícitos en Diplocat, las llamadas embajadas y resto de acción exterior del Govern entre los años 2011 y 2017.

Se da además la circunstancia de que el llamado Fondo Complementario de Riesgos de la Generalitat, dotado con 10 millones de euros para avalar a los presuntos malversadores, procede de una partida presupuestaria financiada íntegramente por el Fondo estatal de Liquidez Autonómica (FLA), según el propio Govern.

Abogados de encausados señalaron a este diario su intención de presentar a lo largo del día viviendas como fianza para evitar la orden de embargo del Tribunal de Cuentas ante las dudas desatadas por el aval de la Generalitat.

El propio ICF trasladó su preocupación en los últimos días a Giró por el riesgo de que aunque el aval sea legal, pueda ser considerado una nueva malversación por parte del Tribunal de Cuentas y arrastre a directivos de esta institución económica catalana.

«Se considera legal el decreto ley de creación del fondo y la actuación del ICF como avalista, pero es verdad que al ser un caso tan politizado y judicializado provoca temor en la institución a que dé lugar a una causa del Tribunal de Cuentas con el efecto que se está viendo que tiene en el patrimonio de empleados públicos», admite un directivo de ICF a este diario.

Consciente del problema, el conseller de Economía hizo suya esta preocupación el pasado martes descartando utilizar el ICF, pese a que estaba previsto por su propio decreto en el escenario de que ningún banco privado se prestara al enjuague de hacer de intermediario y fingir ser el avalista de los encausados a la vez que se cubría con un contraaval del Govern.

Sin embargo, Giró aseguró en el Parlament haber recibido «llamadas» en las últimas horas de personal del ICF asegurándole que tenían total disposición a asumir riesgos con tal de avalar a los encausados por la red exterior de la Generalitat y, en consecuencia, anunció la activación del aval y un recurso ante el Tribunal de Cuentas para ampliar el plazo dos semanas.

La propia formalización del aval puede dar lugar a una nueva responsabilidad contable del independentismo ante el Tribunal de Cuentas, según el portavoz parlamentario de Ciudadanos, Edmundo Bal.

Aseguró que sea cual sea el desenlace con el aval, Ciudadanos estudiará en qué tipo de responsabilidad ha podido incurrir el director del ICF en esta «cosa tan rara de autoavalarse la propia Administración». El actual consejero delegado de ICF es Víctor Guardiola.

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Ximo Puig propone la creación de un impuesto para Madrid y le acusa de ejecutar un "procés invisible" | Comunidad Valenciana

Ximo Puig propone la creación de un impuesto para Madrid y le acusa de ejecutar un “procés invisible”‘

Denuncia que se ha desatado un «‘procés’ invisible» económico por el «centralismo». El presidente valenciano apuesta por la vertebración para “coser España” con la descentralición de los organismos del Estado y la reforma del sistema de financiación autonómico

Inma Lidón en El Mundo, 220721

El presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, volvió a situar a Madrid en el epicentro de las desigualdades territoriales que mantienen a España «invertebrada». Entre las cinco medidas que expuso para «coser» el país, además de la reforma del sistema de financiación, apareció con fuerza la necesidad de paliar el «centralismo ineficiente» que ejerce la capital, concentrando todo el poder de la Administración.

En su opinión, Madrid ha generado un «procés invisible» porque «no tiene en cuenta las consecuencias de sus decisiones para el resto del país» y provoca «enormes desigualdades de renta» entre territorios. Puig puso sobre la mesa como objetivo una «gran reforma fiscal» con la que compensar el efecto capitalidad y «la economía de aglomeración», a través de un impuesto a las rentas más altas madrileñas, aunque dejó a los expertos la fórmula adecuada.

Según destacó en su conferencia en los Desayunos de Europa Press, el «plus de riqueza» del que goza la capital «no se genera por azar, sino gracias al sustento público estatal». «No es fruto de una mano invisible el hecho de que Madrid esté hoy 36 puntos por encima de la media en PIB per cápita, sino que se debe a muchas décadas de inversión privilegiada en infraestructuras, la ubicación de centros de decisión que atraen empresas y generan redes de influencia y la alta concentración de organismos públicos», señaló.

Para compensar este efecto metrópoli y «compartir con todos esa mayor productividad generada por el apoyo público», la propuesta del socialista al Comité de Expertos para la Reforma Fiscal es que «haya una aportación de los más beneficiados» a través de un instrumento nuevo. «La filosofía es sencilla: si hay privilegio, debe haber contraprestación», sentenció. Ese privilegio lo extiende Puig a las rebajas fiscales, el «dumping» fiscal, que cifró en 4.453 millones. «Es una competencia desleal y actúa como aspiradora de los grandes patrimonios».

La respuesta de Madrid no tardó. «Puig no entiende que ni él ni los socios independentistas del señor Sánchez van a decidir qué impuestos pagan los madrileños. Madrid recauda más con impuestos más bajos y eso molesta al señor Puig. No dice que Madrid aporta más a los servicios públicos fundamentales y, por tanto, nos parece absolutamente intolerable que se dedique a hacer madrileñofobia, pero ya con amenaza de persecución fiscal», sentenció el consejero de Hacienda de Madrid, Javier Fernández-Lasquetty.

No fue la única reclamación con respecto a Madrid. El presidente valenciano exigió también la descentralización de las estructuras del Estado, desde el Senado a organismos como Puertos del Estado o el Instituto Oceanográfico. Es más, ha propuesto que la celebración del Día de la Fiesta Nacional se traslade cada año a una ciudad distinta. «España necesita más motores».

Además, Puig consideró prioritario buscar con «coraje» un acuerdo con Cataluña, a la que el independentismo y las «pulsiones centralistas» han hecho perder una década. Una vez más, respaldó el camino de Pedro Sánchez con indultos «valientes y sensatos» para «establecer puentes y no muros».

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Comunismo y Gobierno de España
Ilustración de Raúl Arias [España, 1969] para el texto

 

 

Comunismo y Gobierno de España

Para vergüenza de nuestra democracia, los comunistas más radicales se sientan en el Consejo de Ministros.

Jaime Ignacio del Burgo en El Mundo, 220721

EL 21 de enero de 1848 se publicó el Manifiesto Comunista redactado por el alemán Karl Marx y el inglés Friedrich Engels.

«Toda la historia de la humanidad pontificaron– ha sido una historia de lucha de clases, de lucha entre explotadores y explotados, entre clases dominantes y clases oprimidas… el proletariado no puede ya emanciparse del yugo de la clase explotadora y dominante –la burguesía– sin emancipar al mismo tiempo, y para siempre, a toda sociedad de la explotación, opresión, división en clases y lucha de clases».

Marx fue un vividor burgués y Engels era hijo de un capitalista inglés, explotador del proletariado como propietario de una fábrica textil.

El 25 de agosto de 1888, Pablo Iglesias, fundador del Partido Socialista Obrero Español, alumbra en el I Congreso del partido su Programa máximo. En él se defiende la posesión del poder político por las clases trabajadora, la supresión de la propiedad privada o corporativa de los instrumentos de trabajo como la tierra, las minas, los transportes, las fábricas, máquinas, capital moneda, etcétera, y proclama la abolición de todas las clases sociales.

La dictadura del proletariado es el método a seguir. El PSOE mantendrá este programa hasta su conversión en 1979 en un partido de corte socialdemócrata occidental, que desde los años 50 había renunciado al marxismo y aceptado la economía de mercado y la libre empresa.

El 25 de octubre de 1917, el líder del comunismo ruso, Vladimir Lenin, dio un golpe de Estado y eliminó a todos los demás grupos revolucionarios. En medio de una terrible guerra civil, por orden suya, el 17 de julio de 1918, Nicolás II y toda su familia fueron asesinados. Poco después proclamó la dictadura del proletariado imprescindible para llegar a la sociedad sin clases.

El imperio ruso se transformó en una Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), con derecho a la autodeterminación. En la práctica Lenin impuso un Estado fuertemente centralizado y piramidal. Todos los derechos y libertades fundamentales fueron aplastados por un régimen policial con licencia para asesinar. El ateísmo sería el nuevo credo obligatorio con prohibición de todas las creencias religiosas.

Característica del comunismo es el cinismo de sus líderes que viven en la opulencia mientras el pueblo malvive o está sumido en la pobreza. El comunismo marxismo-leninismo aún perdura en Cuba, Corea del Norte, Vietnam y Laos, o está en trance de implantarse en Venezuela, Bolivia, Nicaragua y otros países iberoamericanos.

Venezuela era una nación próspera, aunque regida por una élite corrompida. Ahora es una nación sumida en la miseria, con una corrupción sin límite y la complicidad de ilustres españoles.

También China es formalmente comunista, pero hace tiempo sustituyó el maoísmo por una férrea dictadura de partido único y un régimen capitalista que disputa con EEUU la hegemonía mundial.

Recientemente, la comunista navarra Ione Belarra fue elegida secretaria general de Podemos. En la colección de trabajos de fin de máster en la Facultad de Psicología de la Autónoma de Madrid (2013-2014) figura el firmado por Ione Belarra sobre «el caso de una institución religiosa para niños de la calle en Benín», uno de los países más pobres del África subsahariana.

Una orden religiosa francesa, cuyo nombre omite, mantiene allí un centro de acogida que, según Belarra, responde a un modelo de desigualdad organizado por las clases dominantes para mantenerse o controlar el poder y concluye que la educación, tanto en Benín como fuera de él, es fiel reflejo de grupos jerarquizados, culturas dominantes e ideologías de clase, en manos de instituciones económicas, políticas, culturales e ideológicas que deben ser objeto de «intervenciones ajustadas que, realmente, inviertan la tendencia», conclusión que quiere ser un misil contra la enseñanza religiosa.

Prueba de esta perversión educativa es, a juicio de Belarra, que los miembros de la congregación disfrutan de comida y cena de dos platos y postre, y poseen dormitorios con ducha, mientras los niños acogidos se alimentan a base de arroz, espaguetis y alubias sin salsa.

Desconoce que la desnutrición se combate precisamente con tales alimentos. Todo vale para descalificar la enseñanza religiosa. No parece congruente con una persona privilegiada que estudió el bachillerato en el Colegio Larraona de Pamplona, centro concertado católico, promovido por la congregación de Hijos del Corazón de María.

Es evidente que su colegio no está al servicio de los poderes establecidos ni impone el adoctrinamiento religioso. Ella es un claro ejemplo. Por otra parte, sólo su sectarismo lleva a ocultar la extraordinaria labor de la Iglesia católica en Benín en la lucha contra la pobreza, en materia de educación, sanidad o formación profesional.

No conozco ninguna iniciativa de Podemos similar, por poner sólo un ejemplo, a las que desarrollan los salesianos españoles en Benín.

Engañan al pueblo quienes promueven la revolución comunista so pretexto de acabar con la desigualdad en un país como España que ha dado pasos gigantescos para combatirla. Más les valdría predicar con el ejemplo.

Belarra forma parte de un clan elitista, donde reinan la endogamia, el nepotismo y el amiguismo, sin atisbo alguno de ascetismo solidario como lo demuestra el tren de vida de los fundadores y fundadoras de Podemos.

Lo peor es que Pedro Sánchez ha incorporado a la élite comunista a su Gobierno. De ahí su tibieza a la hora de condenar al régimen castrista. Para vergüenza de la democracia española, los comunistas más radicales se sientan en el Consejo de Ministros. Todos ellos defienden lo indefendible. Gracias a la ambición o a la convicción de Pedro Sánchez.

Tal vez las espontáneas manifestaciones de los últimos días clamando «libertad» y desafiando a un régimen tiránico que lleva 62 años esclavizando y sumiendo en la miseria al pueblo cubano sean el principio del fin del castrismo gerontocrático.

En respuesta a un artículo publicado a finales de 1989 por el dictador comunista Fidel Castro en el semanal del diario El Independiente de Madrid, titulado Perestroika, go home, el 23 de enero de 1990 le escribí una carta abierta que fue reproducida por la prensa y la radio de los refugiados cubanos en Florida.

Recordemos que la Perestroika (reestructuración) fue la política reformista emprendida por el líder comunista soviético Mijaíl Gorbachov en 1985, que desembocó en la caída del comunismo, la liberación de los países del Este europeo y la desintegración de la URSS, hechos que de forma vertiginosa se produjeron en 1989.

REPRODUZCO sus principales párrafos: «¿Cuál es el saldo de su Revolución? La salida forzosa del país de cientos de miles de cubanos discrepantes del modelo marxista-leninista.

La instauración del terror como instrumento de actuación del Estado para reprimir a los que tuvieron el valor de oponerse a la prostitución de las esperanzas del pueblo cubano convencido de que la desaparición del dictador Batista iba a significar la devolución real de las libertades y el desarrollo de una sociedad más justa y próspera.

En definitiva, el pueblo cubano vio cómo se sustituía una dictadura corrupta por la tiranía de un régimen que, después de largos años de sufrimiento, lo ha conducido a una situación de enorme indigencia, de la que únicamente se libran los privilegiados detentadores del poder.

Ni siquiera lograría recuperar su dignidad nacional, pues al imperialismo yanqui le seguiría el imperialismo soviético, el mismo que ahora, obligado por su propia incapacidad de supervivencia, parece haberle dejado absolutamente solo. / No sé si todavía es tiempo para usted. De la noche a la mañana es muy difícil pasar, impunemente, del totalitarismo criminal al régimen de libertad.

Por fortuna hay pocos rincones donde los dictadores puedan encontrar refugio. De todas formas, el triste final del camarada Ceaucescu le debiera hacer reflexionar. / Su resistencia al cambio no será gloriosa, ni constituirá el final de la epopeya del pueblo cubano. Representará el patético e histriónico intento de quien se aferra al poder a cualquier precio, porque sabe muy bien que si lo pierde no hay futuro.

/ Entre tanto, respete al menos la memoria de Maceo, porque la frase que recuerda en su artículo parece una premonición escrita para usted: ‘Quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha’. /

Es usted quien se ha apropiado de Cuba, para la satisfacción de su enfermiza megalomanía y su exclusivo beneficio personal. Es usted quien en nombre de una ‘Revolución’ cuyos ideales fueron traicionados ha instaurado una tiranía forjada a costa del sudor, de la sangre y de las lágrimas de desesperación de todo un pueblo».

No quito ni una coma, aunque cuando la redacté tenía la esperanza de que los efectos de la caída del muro de Berlín acabarían proyectándose sobre Cuba. Me equivoqué. El mar Caribe es para el país hermano el equivalente al muro de Berlín, pero mucho más eficaz.

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Supongamos que la salud mental nos importa | Opinión | EL PAÍS

Supongamos que la salud mental nos importa

Rafael Tabarés-Seisdedos El País, 220721

Durante la pandemia, el coronavirus ha puesto contra las cuerdas al gobierno de la salud global. Como si fuera un viejo púgil, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha hincado la rodilla en varias ocasiones en la lona del ring.

Hace 75 años, el 22 de julio de 1946, se firmó la Constitución de la OMS por los representantes de 61 Estados. Esta Constitución universal sobre la salud sigue vigente y establece nueve principios básicos para conseguir “la felicidad, las relaciones armoniosas y la seguridad de todos los pueblos”.

El primero de ellos es el más imponente y sostiene que “la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades” El segundo afirma que la salud “es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económica o social”

El tercero, cuarto, quinto y séptimo plantean que la cooperación entre las personas y los Estados benefician a todos y que la ausencia de colaboración constituye una amenaza global. El sexto subraya la importancia fundamental del desarrollo saludable de los más jóvenes.

Estos principios básicos sugieren de una manera lúcida y hermosísima que el éxito de los gobiernos y de las personas no debería sólo basarse en aumentar la distancia entre la fecha del certificado de nacimiento y la que figura en nuestra lápida. Nos hacen pensar que una vida cargada de años no es lo máximo que se puede ganar en este mundo.

Con la pandemia hemos aprendido que vamos a morir. Hemos salido del territorio confortable que ofrece la negación, despertado de esa fantasía de inmortalidad. Sí, moriremos. En paralelo, hemos asistido al fenómeno de la muerte como objeto de consumo de datos. Aquí murieron tantos, allá otros tantos.

La muerte siempre era de otro, pero podía estar esperándonos en el pomo de una puerta o en los vapores de un ascensor. En nuestra conciencia, el desenlace fatal oscilaba entre un acto de negligencia y un pathos ineludible. Un pecado que podía ser propio o ajeno. Suficiente para volverse loco, ¿no?

En este mercadeo continuo con el miedo hemos tanteado a oscuras en el mundo de la locura que es un mundo sin asideros. Plagado de enemigos invisibles. Opresivo. De una soledad desgarradora. La simulación canalla de la caída en los infiernos nos ha arrojado a todos en masa a las consultas de salud mental.

Todos somos igualmente susceptibles de ocupar el lugar del loco. El miedo a la locura es el miedo último, el que late debajo de una ansiedad banal o un colapso afectivo, debajo también del rechazo secular que ha sufrido y sufre el loco. Hasta ahora era un miedo confinado en las fronteras de un reino impenetrable habitado por pacientes, familiares, sanitarios y trabajadores sociales.

Para Zygmunt Bauman, todos estos héroes olvidados de la modernidad trabajan limpiamente, en silencio, como basureros solícitos de los desechos del alma. La metáfora de los enfermos mentales como residuos y los sujetos sanos como productos es estremecedora porque desvela el principal mandamiento terapéutico durante siglos: proteger a los enfermos y protegerse de su conducta, del contagio de su locura.

La búsqueda de soluciones bajo el imperativo de la seguridad ha recluido a las personas enfermas en instituciones alejadas de los ciudadanos vigorosos y saludables.

La pandemia nos ha recordado que debemos superar el miedo a morir, pero también a vivir. Kafka lo intuyó en 1917 cuando publicó un relato de un puñado de páginas titulado Un informe para una academia. El protagonista, Pedro el Rojo, es un chimpancé que nace libre en la Costa de Oro africana, pero es capturado e instruido como corresponde a las bestias hasta aprender el lenguaje de los humanos.

El engendro informa a los académicos de las ciencias que el esfuerzo y el alcohol le sirvieron para salir de la jaula y alcanzar la condición humana. Charles Bukowski en su novela Mujeres acertaba de pleno con el problema de la bebida en la era moderna “Si ocurre algo malo, bebes para olvidarlo; si ocurre algo bueno, bebes para celebrarlo; y si no pasa nada, entonces bebes para hacer que algo pase”

La OMS saca las cuentas de la guadaña en un informe pre-pandémico de 2018: tres millones de muertos en el mundo por el consumo de alcohol, lo que supone un 5,3% de todas las muertes. La ciudad de Valencia no llega a los ochocientos mil habitantes. Sentencia intempestiva de Paul B. Preciado: no es posible humanizarse sin alcohol. Hablemos claro, y sin antidepresivos, ni hipnóticos, ansiolíticos o psicoestimulantes.

De lleno en una pandemia que ha traído una angustia que acogota y la militarización de la salud pública con toques de queda y un lenguaje bélico conviene leer con sosiego uno de los últimos principios de la Constitución de la OMS, aquel que reclama la “cooperación activa por parte del público” en la mejora de la “salud del pueblo”.

En relación con la salud mental en el ámbito de la Comunitat Valenciana consideramos que ha llegado el momento de convocar no sólo a las personas afectadas como los enfermos y sus familiares, interesadas como los cuidadores o expertas como los sanitarios o los académicos, sino a los ciudadanos en su conjunto para participar en una Convención Ciudadana por la Salud Mental. Se celebrará el 10 de octubre, el día mundial de la salud mental.

Se elegirán mediante un sorteo cívico entre los mayores de 15 años y se pondrá en marcha un proceso deliberativo. La deliberación pretende discriminar el tipo de salud mental a la que aspiramos, o bien a la metáfora de los enfermos mentales-residuos y las personas sanas-productos, o bien a un estado de completo bienestar somático, emocional, social y medio ambiental.

Así lo sostiene la OMS en su Constitución desde hace 75 años. La deliberación consiste en informar de manera plural y transparente a los participantes por parte de expertos que ofrecen visiones diversas, en dialogar y debatir con la intención de tomar decisiones. Y en llegar a consensos. El diseño deliberativo se fundamenta en una metodología validada en cientos de ocasiones como recoge un reciente informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Sería la primera vez que se pone en marcha un proceso deliberativo por sorteo aleatorizado y estratificado en un ámbito regional. Servirá para decidir sobre la salud mental de cinco millones de personas.

La Convención Ciudadana por la Salud Mental no debería leerse como una fantasía, sino como una innovación democrática y un anhelo de bienestar y de felicidad. Una exigencia democrática que nos aleja de los populismos y las “antigüedades explosivas”.

Una necesidad vital para los que están colgados del precipicio o han caído al abismo, pero también para los que se atreven a mirar al monstruo a los ojos, ponerle palabras, cantar, editar videopoemas, aunque sólo sea para recibir una pastilla o una palmadita en la espalda.

Rafael Tabarés-Seisdedos es catedrático de psiquiatría en la Universitat de València y Comisionado de la Presidencia de la Generalitat para el Plan Valenciano de Acción para la Salud Mental, Drogodependencias y Conductas Adictivas, en el contexto de la pandemia por la infección de Covid-19 en la Comunitat Valenciana.

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Las Semillas De Annual - Luis María Cazorla -5% en libros | FNAC

Las semillas de Annual

Pocos minutos antes de las once de la mañana de hace hoy cien años, el comandante general de Melilla, el divisionario Manuel Fernández Silvestre, daba la orden de retirada de Annual después de muchos titubeos y vaivenes, que contribuyeron a sembrar aún más la confusión en aquel recinto donde se hacinaban aproximadamente 3.000 militares españoles y nativos de las fuerzas regulares y de la Policía indígenas.

Enloquecido ante un espectáculo caótico más propio de una horda desarbolada que de un ejército organizado, salió del puesto de mando blandiendo su arma reglamentaria y, deshilachado física y mentalmente, fue diana fácil de los tiradores harqueños, que acertaron en su cabeza, según para mí la más creíble de las muchas versiones que circulan de su muerte.

El beniurrigalí Mohammed el Tuxani «se atribuirá el certero disparo», afirma Javier M. Reverte en el excelente libro que nos ha legado poco después de su muerte. Este fue el terrible detonante de lo que enseguida fue conocido como desastre de Annual. En realidad, el derrumbamiento de los proyectos de Silvestre había comenzado con los sucesos sangrientos de Abarrán e Igueriben, posiciones poco más de a tiro de piedra de la de Annual, desde donde se pudo contemplar con ojos horrorizados la matanza de españoles después de que nuestras armas fracasaran varias veces en socorrerlos.

Estos fueron los preludios, a los que hay que sumar los episodios de Afrau y Sidi Driss, de la cadena de horrores que, desde Annual hasta tan cerca de Melilla como Monte Arruit, Zeluan y Nador, costó una enorme pérdida de vidas. Sobre el número exacto hay disparidad de opiniones. Julio Albi lo sitúa en la franja inferior: «Siempre según la documentación, la cifra de bajas de 7.975 peninsulares más 300 prisioneros, parece acertada», escribe.

Este disparatado número de muertos superó los 5.000 italianos que, bajo el mando del general Bariateri, cayeron en 1896 en la tierra etíope de Adua, y el de 7.500 británicos que, encabezados por Gordon, fueron aplastados con enormes pérdidas humanas en la sudanesa Jartum.

Pero no me voy a centrar en el desarrollo de la tragedia que golpeó con saña a la sociedad española hace un siglo. Tampoco en las enormes consecuencias derivadas de ello; me ciño a mencionar el ‘expediente Picasso’, la dictadura de Primo de Rivera, la caída de la monarquía, la Segunda República, la cuna de los africanistas como el general Franco, la Guerra Civil, el régimen franquista, la Transición democrática y otros ecos que aún perduran.

Lo voy a hacer en las causas que acabaron desembocando en el desastre. Lo voy a hacer en lo que llamé ‘las semillas de Annual’ en la tercera novela de mi trilogía ambientada en el Protectorado de España en Marruecos. Annual no fue un incendio devastador desatado espontáneamente. Fue la poderosa chispa que prendió una mortífera hoguera en la que crepitaban muchos ingredientes deleznables.

Se suele considerar la temeraria táctica impulsada por Silvestre como la causa inmediata del calamitoso acontecimiento que hoy alcanza carácter centenario. Me refiero a los aproximadamente 140 puestos en forma de blocaos desperdigados por toda la superficie de la comandancia general de Melilla.

Estaban deficientemente protegidos y dotados; solían carecer del agua que aliviara el tremendo calor y la insoportable sed de aquellas tierras, y dependían de arriesgadas aguadas y de convoyes de abastecimiento que no siempre llegaban o lo hacían mermados. Esta táctica venía de lejos, pero el afán exhibicionista y el empuje irrefrenable de Silvestre la condujo al extremo, en contra de opiniones más temperadas como la del culto coronel Gabriel Morales, jefe de la Policía Indígena, que intentó hacer ver a su superior que «la elasticidad» de las líneas españolas había llegado a un extremo peligroso y desaconsejable.

Incluso entre los ‘manolos’, el grupo de fieles seguidores de Silvestre, el teniente coronel Fernández Tamarit, puso muchas pegas a la táctica de su líder. Pero hay que ahondar más. No es justo dejar sobre las espaldas de los desaciertos de Silvestre todo el aplastante peso del desastre de Annual.

La hedionda corrupción hincaba sus insaciables zarpas sobre todo el Protectorado y encontró campo en las dotaciones y suministros del Ejército, que, más de lo justificable, resultaban insuficientes, defectuosos y sin recibir siempre el mantenimiento preciso.

En suma, la corrupción con muy distintas variantes e intensidad anidaba en no pocas esferas castrenses. Me limito a traer a colación un ejemplo de notable repercusión social y política. Poco después de Annual estalla en el parque de intendencia de Larache un grave escándalo. Recibió el nombre de ‘el millón de Larache’ y dio título a uno de los libros de Rafael López Rienda.

¡Un millón de pesetas de entonces! se distraían mensualmente de dicho parque. Parte de este dinero se repartía entre jefes y oficiales destinados allí, como el capitán Manuel Jordán, con un tren de vida muy por encima de su paga, que acabaron condenados gracias a la denuncia de uno de ellos, que contribuyó a desenmascarar la porquería, aunque nunca se supo a qué manos iba a parar el porcentaje del millón que se remitía puntualmente a Madrid.

Por añadidura, los bandazos en las directrices políticas que llegaban de España fueron constantes y entorpecían una dirección sostenida. Hasta principios de 1924 no se crea la Oficina de Marruecos, con el propósito de superar los criterios contrapuestos de los ministerios de Estado y de la Guerra.

Frente a la robustez y continuidad de la política en el Protectorado que encarnó el mariscal Lyautey, residente general de Francia durante doce años, los altos comisarios españoles se sucedían. Cuatro en seis años, víctimas de una política sin rumbo mantenido que venía de Madrid y que contribuyó a que el tercero de ellos, el teniente general Francisco Gómez Jordana, se desplomara muerto sobre su escritorio mientras redactaba sus quejas por esta situación.

En suma, frente a la radical oposición a la política seguida en Marruecos de socialistas, republicanos e intelectuales como Unamuno y literatos como Blasco Ibáñez, los desvencijados partidos dinásticos iban hacia delante, retrocedían y titubeaban, propiciando la confusión, algo nefasto para la acción político-militar.

Sumen a ello la carencia de un ejército profesional adaptado al terreno, pues las fuerzas regulares indígenas eran insuficientes y, dada su extracción territorial, estaban estigmatizadas por la amenaza de la deslealtad, y el entonces Tercio de Extranjeros, la hoy Legión, balbucía aún.

Acaben añadiendo las injerencias y borboneos de Alfonso XIII, el ‘Rey africano’, y obtendrán la combinación cuyo desencadenante principal se empezó a escenificar con brutalidad en el altozano de Annual donde, si se escarba un poco, todavía aparecen casquillos de nuestro ejército y envases de la sanidad militar.

La historia forma parte del presente y a su través acaba haciéndolo del futuro. Al hilo del desastre de Annual se puede apreciar, una vez más, que la corrupción constituye un cáncer que acaba agujereando las estructuras públicas y privadas hasta su colapso y que debe ser combatido sin tregua.

No menos apreciable es algo que también tiene proyección en la España actual: la política exterior y la militar, más aún cuando ésta constituye un auténtico instrumento de acción exterior como hoy ocurre, reclaman consensos y sensatez extremada en los dirigentes políticos.

Por último, no hay nada que desgaste más a la monarquía que el activismo político y la injerencia en los gobiernos y los partidos políticos. La Constitución de 1876 dejaba resquicios para ello de lo que Alfonso XIII abusó para acabar sucumbiendo. La de 1978 no los deja y Felipe VI da muestras continuas de ser muy consciente y respetuoso con esta exigencia.

Luis María Cazorla Prieto es académico de número de la Real de Jurisprudencia y Legislación.

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Comentarios

Javier Elorrieta en Fundación para la Libertad, 220721

“Se han hecho ricos por la causa”. !Qué sacrificio!. Miquel Jiménez Suele tener mucha chispa a la hora de analizar los desastres de la política en Cataluña, que no deja de ser de ser exponencial del problema general, que es España, y su articulación institucional democrática.

Tras el repaso personal que he hecho de los políticos que más conozco, ciertamente, el crecimiento de su patrimonio mobiliario e inmobiliario debería corresponderse con un currículo personal y profesional más meritorio. La caída del nivel de los políticos actuales respecto a lo que, incluso subjetivamente se requería, para la representación política, ha sido tremenda.

Si cojo como referencia el PSOE, que es lo que más conozco, y dónde mayor deterioro real existe, sólo tienen que comparar la primera candidatura del mismo, ya en democracia, al Ayuntamiento de Bilbao, a los representantes actuales. Incluso, desde una perspectiva de contraste técnico o profesional Abascal se quedó corto en lo de 80 años. En las instituciones cada vez hay más políticos, más costosos y mucho peores.

Hoy destaco la percepción, que comparto, de un buen periodista local, Juan Carlos Viloria. Ciudadanos en el País Vasco, a los que apoyé, orgánicamente no existen, ni como presencia social, ni política cotidiana. A pesar del acuerdo local con el PP, que políticamente se percibe absolutamente inane.

Me inclino por pensar, como dos de los articulistas de hoy, Xabier Pericay y Juan Carlos Girauta, que debieran buscar cómo articular orgánicamente, en la medida de lo posible, sus posicionamientos con el PP, que a su vez debiera reflexionar cambios y un amplio proyecto nacional que dé cabida a posiciones liberales y reformistas. Ha habido un capital humano político muy interesante que fue despreciado en Cs precisamente por quien dicen que es ahora el instrumento de recogida de cuadros de CS hacia el PP, Fran Hervías.

Ciertamente, la crítica pasada a CS, por parte de los medios, fue exageradamente indecente, a lo que ni orgánica, ni mediáticamente Cs supo contrarrestar.. En cuya incapacidad política para ello tanto contribuyeron ellos mismos, sus dirigentes, lo que provocó una espantada silenciosa de muchos de sus potenciales cuadros y afiliados.

Pero ya no vale llorar por la leche derramada. Lo que mejor pueden hacer, y que deben hacer, es cómo mejor articular las posibilidades que tienen para ayudar a una eficaz alternativa al Sanchismo, Única forma de salvar la democracia y la nación del rumbo letal a la que el PSOE, con sus alianzas en el Gobierno y el Parlamento con comunistas y separatistas, está conduciendo a la ciudadanía española.

No se pierdan el resto de artículos.

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Foto: El presidente del PP, Pablo Casado, preside la reunión de la Junta directiva nacional de su partido, este miércoles en Ávila. (EFE)
El presidente del PP, Pablo Casado, preside la reunión de la Junta directiva nacional de su partido, este miércoles en Ávila

“¿La estrategia del PP?, como la de Sánchez, pero a la inversa”

  • “Vamos a ver si se atreven a ‘gubernamentalizar’ el TC, el de Cuentas y el Poder Judicial; vamos a ver si Sánchez se convierte en el húngaro o en el polaco del sur de la Unión Europea”

José Antonio Zarzalejos en El Confidencial, 220721

í, claro que tenemos estrategia”, afirma con determinación este sénior del PP, curtido en mil batallas, que se solaza en la terraza de una villa marinera cántabra. Viene de asistir al cónclave popular el sábado pasado en Santiago de Compostela —de camino a la Sierra de Gredos— que ha proclamado a Núñez Feijóo líder indiscutible del partido en Galicia y, de nuevo, candidato a seguir al frente de la Xunta. “Aquella tierra es nuestra Baviera y, al paso que llevamos, Madrid también, y Castilla y León, otro tanto. Sánchez, en esas comunidades, no tiene tractores electorales”, subraya con un énfasis casi eufórico.

“Y en Andalucía, si Moreno Bonilla se aviniera a convocar elecciones este invierno, allí se produciría un segundo 4-M madrileño: estaríamos al borde de la mayoría absoluta, con Ciudadanos marginal y Vox contenido”. ¿Una especulación? “No, en absoluto, las encuestas son consistentes, tanto por lo sensato de las políticas del Gobierno de la Junta como por el hecho de que Moncloa y Ferraz se han confundido con su nuevo líder allí”. Pero Espadas es un buen tipo. “Sí, claro que lo es.

Ese es su problema, que Sánchez sitúa a candidatos esquinados y Juan, al que conozco bien, no lo es y, lo más importante, la política de Ferraz y Moncloa le gusta lo justo y eso se ha notado: de barrer a Susana Díaz, nada de nada. Allí, el PSOE está un 60-40 con el alcalde de Sevilla y eso no es arrastrar a la organización. Juanma tiene en Andalucía su gran oportunidad”.

Todos esos datos son más o menos sabidos. “No tanto. Vete sumando los censos electorales de esas regiones, una de ellas la de más superficie, otra, nacionalidad histórica, otra, la más rica, otra, la más poblada, más la de Murcia, en la que somos imbatibles; añade, además, el cálculo del PIB, que entre todas ellas es el 45% del total nacional, y observarás que ese potencial social, económico y político es decisivo frente a las políticas de Sánchez.

Así que la primera estrategia del PP es mostrarle al presidente la mancha azul en España, que es la que se enseñó a los medios en Santiago de Compostela el sábado pasado y con Casado indiscutible.

 García Egea, además de lanzar huesos de aceituna en Cieza, tiene su punto. Desbarató la operación de acoso y derribo a López Miras, urdida por Bolaños, Cerdán y Arrimadas —seguramente a Ábalos se lo dieron cocinado de Moncloa—, y es un saco terrero en la defensa del liderazgo del palentino”.

Pues Ayuso parece una lideresa al estilo de Esperanza Aguirre. “¡No, hombre! Isabel ha llegado a su máximo nivel de competencia, ella lo sabe y lo entiende. Te sorprenderá, pero es más inteligente que Espe, que creyó que iba a poder con un Rajoy atornillado por los valencianos en 2008, que estuvo allí, con nosotros.

Lo importante de nuestra reunión en Santiago no era la candidatura de Alberto. Lo que queríamos dejar claro era que Pablo Casado es la apuesta electoral próxima y que los presidentes autonómicos son unos costaleros leales ante un tipo como Sánchez, cuyos límites ni siquiera sospechamos”.

Vamos, que estáis unidos, pero eso no parece bastante para ganar en las urnas. “La unidad, que hemos conseguido, al final, después de tres años de liderazgo de Casado, es el presupuesto del que partimos para hacerle la palanca a Sánchez y al PSOE. Si él fue quien acuñó aquello del ‘no es no’, nosotros vamos a reinterpretarlo.

Como él, pero a la inversa, con diferentes objetivos. No vamos a renovar el Consejo General del Poder Judicial; no vamos a renovar a los cuatro magistrados del Tribunal Constitucional, y tampoco a los miembros del Tribunal de Cuentas.

No vamos a negociar esos temas, ni otros autonómicos, sobre las bases actuales, con el Gobierno subordinado a los independentistas, a Bildu, ciscándose en las sentencias del TC, manteniendo una doble mesa con los separatistas catalanes, después de haber concedido los indultos contra el criterio del Supremo y de la Fiscalía. O un nuevo planteamiento de la negociación o no la habrá”.

A eso lo llaman obstruccionismo inconstitucional, “secuestro” por el PP del Poder Judicial, hasta el punto de que Podemos ya ha propuesto cambiar el régimen de las mayorías (*) y el CGPJ está congelado.

“Vamos a ver si se atreven a ‘gubernamentalizar’ el TC, el de Cuentas y el Poder Judicial; vamos a ver si Sánchez se convierte en el húngaro o en el polaco del sur de la Unión Europea.

No, no, la cuestión es que ni Sánchez, ni nadie del Gobierno ni nadie del PSOE tiene credibilidad para invocar la Constitución en nuestra contra. Los de la extrema izquierda, porque quieren un proceso constituyente, y los independentistas, porque pretenden un embate al Estado, así que fuerza moral, ninguna para reprocharnos nada”.

Bueno, pero si no es por Vox, no tenéis opciones. “Cierto, pero sin ERC, sin Bildu, sin el PNV… Sánchez tampoco las tiene, así que, ¿el PSOE puede aliarse con la extrema izquierda, con los separatistas, con los albaceas de ETA y nosotros no podemos tener el apoyo de Vox?

Esta doble vara de medir se ha acabado. Si Sánchez ha marcado esas reglas de juego, a ellas nos atenemos”.Tiene razón mi compañero Carlos Sánchez cuando escribió el domingo pasado que en España la política se ha envilecido. “No lo voy a negar, pero no por nosotros.

Sánchez se apoyó en todos los grupos antisistema para echar a Rajoy en la moción de censura de junio de 2018. Entonces no había aparecido Vox, lo hizo en diciembre de ese año en Andalucía; y no lo incorporamos a la Junta sino a la mayoría parlamentaria.

La cronología es fundamental para entender lo que ocurre en España. A Sánchez lo echa el PSOE en 2016 porque ya quería hacer lo que luego hizo en 2018 y repitió en 2019. Aquí, el cambiazo es el de este socialismo, y si la realidad cambia, cambiamos la estrategia: no somos el PP de Rajoy, ni el de Aznar, somos el PP obligado a la confrontación, no porque la hayamos deseado, sino porque Sánchez nos aboca a ella.

Y si la quiere, la tendrá. Y el Estado no es suyo —no va a poder con los jueces y tribunales, ni con la sociedad que quiere domesticar— ni la Unión Europea le secunda. Ya has visto cómo respiran el holandés en el asunto de los fondos y la Comisión en el tema de la judicatura”.

Vacunación, fondos europeos, recuperación…son bazas del Gobierno, además, con nuevos bríos. “Despacio. Los fondos hay que repartirlos, implementarlos en Perte dignos de tal nombre, territorializar la distribución. O sea, mucha tarea por delante con unos socios complicados de gestionar, con tendencia a la contumacia como ERC, o a la gorronería como el PNV o al conflicto permanente como Podemos”.

Las elecciones, es cierto, nunca las gana la oposición, sino que las pierde el Gobierno. “Aquí y en todos los sitios, pero si le hacemos ver que abandone toda esperanza, Sánchez se seguirá radicalizando y la gente no entiende ni el lenguaje inclusivo, ni la autodeterminación sexual, ni los formularios de consentimientos previos a un encuentro sexual, ni una Fiscalía especial para investigar los crímenes del franquismo después de la amnistía de 1977, así que lo mejor que nos puede pasar es que en su 40º Congreso el PSOE se haga identitario, ecologista y feminista.

Es la manera en que las socialdemocracias se han ido al carajo. Así, nosotros seremos el partido de todos los ciudadanos. Ya se vio en Madrid. Y el 4-M fue el Waterloo de Sánchez, por eso se ha enmendado a sí mismo echando a medio Gobierno y a Redondo; y no está Iglesias. Se ha ido dejando todo en el camino; no es un tipo listo en absoluto, tiene instinto, pero es gélido”.

“¿He sido claro?”. Le respondo: “Sí, pero si dieses la cara en una entrevista en El Confidencial, lo serías más”. Calla unos segundos: “No lo descartes”. Ayer, mi interlocutor estuvo en el Parador Nacional de Gredos, sentado cerca de Casado, en la junta directiva nacional del PP, reunida para conmemorar el tercer aniversario de su elección como presidente de la organización.

(*) Las leyes orgánicas del Poder Judicial, del Tribunal Constitucional y del Tribunal de Cuentas establecen que sus miembros se eligen por tres quintos de los miembros del Congreso y del Senado, es decir, por 210 votos (de 350) y 159 (de 265), respectivamente.

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+Revista de Prensa

El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

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Vídeos

  Europa se harta y rompe su silencio amenazando a Sánchez tras su enésimo escándalo.

Vox se ríe de los insultos del representante del psoe en Ceuta que acaba fuera. 220721.

Expósito, a Sánchez: “La que lio para sacar a Franco y ahora no reconoce que Cuba es una dictadura”. 220721.

. Alfredo Perdiguero: “A los delincuentes extranjeros habría que aplicarles la ley de extranjería”. 220721.

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Humor

Ricardo
Ilustración de Ricardo [R.Martínez Ortega, Chile, 1956] para El Mundo, 180721

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Aprobar suspendiendo y de novillada


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Un instituto de Sevilla aprueba de golpe los ocho suspensos de un alumno que ni siquiera iba a clase

La madre puso una reclamación y los profesores se echaron atrás y le cambiaron las notas

Olga R. Sanmartín en El Mundo, 210721

El instituto Félix Rodríguez de la Fuente de Sevilla le ha aprobado de golpe a un alumno de 2º de la ESO las ocho asignaturas suspendidas que tenía a pesar de que ni siquiera iba a clase. La madre puso una reclamación y los profesores, que días antes habían ratificado todos los suspensos, se echaron para atrás y le cambiaron las notas.

Actas de las reuniones de los departamentos, a las que ha tenido acceso EL MUNDO, muestran cómo el pasado 24 de junio la madre pidió revisión argumentando «que el alumno ha estado desatendido y se podría haber hecho una excepción con su caso». Se da la circunstancia de que el chico tiene abierto un expediente de absentismo escolar.

La madre alegaba que era asmático para no llevarle al instituto, pero no presentó dispensa médica que le permitiera estudiar desde casa para protegerse del Covid-19. Según la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, «la ausencia no tiene justificación y ser asmático no le imposibilita acudir a clase».

En los días siguientes a la reclamación de la madre, los ocho departamentos se reunieron y estudiaron el caso. Aportaron más de 100 correos electrónicos donde se veía que intentaron ayudar al menor y le dieron atención telemática por Moodle.

Uno a uno, los docentes decidieron ratificar los ocho suspensos porque, «habiendo atendido al alumno según la legislación vigente, la media de las notas en las diferentes destrezas no alcanza el aprobado». El alumno había entregado algunos trabajos y asistía a exámenes presenciales, pero no alcanzaba los mínimos exigidos.

Pero entonces llegó la directora y les dijo que «tenían que aprobar al alumno porque, si no, iban a tener problemas», según relatan fuentes presentes en esa conversación.

Les contó que le «había llamado el inspector» y le había dicho que «iba a salir adelante el recurso por no dar al alumno la atención debida», añaden. Los docentes se enfadaron mucho, pero volvieron a reunirse el 29 de junio y decidieron, esta vez, aprobar los ocho suspensos.

¿Por qué? «Para no tener líos», responden las mismas fuentes. Las actas muestran cómo se pasó de suspenso a suficiente en las ocho asignaturas: «La inspección estima que la atención educativa ha sido insuficiente. Por tanto, para no incurrir en irregularidades en las garantías procedimentales de la evaluación, el alumno queda aprobado».

Este diario contactó con la directora para recabar su versión, pero rechazó dar explicaciones. Sí las ha ofrecido la Consejería, que dice que nunca habían tenido un caso «tan llamativo» como éste. Ha abierto una investigación para «dilucidar por qué se ha decidido modificar la evaluación de un día para otro» y hablará con cada profesor y con la directora para que justifiquen un cambio de criterio que, en absoluto, comparte.

Señala que fue «una decisión tomada por el centro dentro de su autonomía» y no a instancias de la Inspección. De hecho, ve probado que los profesores «velaron» por que el chico pudiera seguir las clases «e intentaron ayudarle lo máximo posible».

«Rechazamos lo que ha pasado. Defendemos la cultura del esfuerzo, y el alumno tiene que demostrar que ha adquirido las competencias para poder aprobar», recalcan en el departamento de Javier Imbroda (Ciudadanos).

En el instituto, situado en el barrio popular de Pino Montano, se quejan de que «se ha corrido la voz de que si un padre reclama aprueban a su hijo» y aseguran que «no es el único caso ocurrido en éste y otros centros». «Se regalan títulos y asignaturas y esto redunda en el nivel de los alumnos, que es cada vez peor», denuncian.

Los profesores de otras CCAA también están indignados y culpan a los decretos aprobados por la ex ministra Isabel Celaá en los dos últimos cursos y al que prepara el Ministerio para 2021/22 y 2022/23 que permiten pasar de curso y obtener el título suspendiendo.

«Llevamos dos años en que se ha abierto la mano y se aprueba a todo el mundo», relata Mario Gutiérrez, de CSIF. «Los docentes están hartos porque suspenden a un alumno y, si en la junta de evaluación sus colegas así lo votan, éste pasa. Ha sido así con el Covid pero también se hará con la Lomloe».

CSIF augura que el nuevo real decreto de Evaluación provocará «más arbitrariedad» al calificar al alumnado y generará «inseguridad jurídica» a los docentes, además de multiplicar los litigios con los padres.

Según varios profesores, «a partir del anuncio del Gobierno de que nadie se va a quedar atrás y de que la repetición será excepcional» están recibiendo «presiones» de sus superiores para «evaluar con flexibilidad». En realidad, con los nuevos criterios no hace falta ni que los aprueben, pues ya es legal pasar con suspensos, pero han suscitado tanto «desconcierto» que los institutos no saben cómo actuar.

En el IES Brianda de Mendoza de Guadalajara, los profesores han recogido firmas y presentado una queja ante el Defensor del Pueblo para protestar por la decisión de la Delegación Provincial de Educación de aprobar a dos alumnos que habían suspendido un módulo de uno de los grados de FP impartidos.

«La administración está convirtiendo el sistema educativo en un coladero y lo que dice el decreto del Ministerio es una sanción legal de cosas que ya están ocurriendo», denuncia Daniel Ruiz-Castillo, el profesor de Comercio Internacional de donde parten los suspensos anulados. «Muchos alumnos que han trabajado para sacar el módulo no entienden por qué otros obtienen el premio sin esforzarse», se queja.

Otro profesor de Lengua Castellana y Literatura de la comarca de Talavera (Toledo) también denuncia «presiones para levantar la mano»: «Los equipos directivos nos transmiten que sería conveniente ayudar a los alumnos porque lo han pasado mal y que, si suspendemos, tenemos que acreditarlo de forma exhaustiva.

Tengo un compañero que a estas alturas de julio todavía está presentando papeles para justificar su suspenso ante Inspección. Los padres reclaman y, si suspendemos mucho, el instituto da mala imagen. Confieso que yo mismo he aprobado a un alumno con un cuatro porque no quería problemas».

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La ministra Pilar Llop.
La ministra Pilar Llop.POOL MONCLOA/Borja Puig de la BellacasaPOOL MONCLOA/EFE

Bruselas advierte: despoliticen la Justicia

Editorial de El Mundo, 210721

NO ES baladí que lo único positivo que la Comisión Europea destaque de España en su informe sobre el Estado de derecho sea que la propuesta del Gobierno para asaltar el CGPJ haya vuelto al cajón. Aunque Bruselas trata de ser aséptica a la hora de evaluar a nuestro país, es inevitable que cargue contra el intento de Sánchez y sus socios de politizar, todavía más, las instituciones judiciales.

El documento llama la atención sobre la bajísima confianza que tiene la población en la independencia judicial. La única manera de lograr que nuestra Justicia goce del prestigio que merece pasa por hacerla invulnerable a las zarpas partidistas.

Por eso nos preocupa el camino que ya ha elegido la ministra Llop. Mientras Europa pide que los vocales del máximo órgano judicial sean elegidos por jueces, Llop defiende que su reparto continúe en manos de los parlamentarios.

No nos cansaremos de insistir en la necesidad de poner fin al bloqueo de la renovación del CGPJ, pero esta no debe hacerse de cualquier manera.

Es tarea del Gobierno buscar el consenso con los partidos mayoritarios y asumir que la composición del Consejo no puede responder a un sistema de cuotas de sigla: debe reformarse la Ley Orgánica del Poder Judicial para que jueces y magistrados elijan a buena parte de sus representantes, como pide la UE.

Solo así se resolverá la politización que lastra el proceso de nombramientos actual.

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La nieta de la criada y otros cuentos

Santiago González en El Mundo, 210721

“Entre tantas ministras de elegía/ sin olvidar el eco de ninguna/ por haber resonado más en el alma mía/ la mano de mi llanto escoge una”, me permitirán la cita aproximada de Miguel Hernández para comentar la comparecencia de las nuevas ministras del sanchismo en programa amigo, La Noche de La Sexta.

Diana Morant contó su ascenso al Gobierno en unos términos que solo superó Bibiana Aído al gritar a Zapatero en un mitin: “José Luis, tienes que sonreír más, que tienes una sonrisa preciosa”. Cuando bajó del escenario, el presidente le pidió el teléfono y lo demás es historia.

Diana era, política e intelectualmente, la más mona de las cinco, en mi opinión. Y estuvo soberbia al recurrir a sus orígenes:“Mi madre es hija de criados. A ella la sacaron del colegio, no tuvo oportunidades. Las dos nietas de aquellos criados somos ingenieras, y ministra (sic). El socialismo, la educación pública, el sistema de bienestar, ha dado oportunidades a la gente humilde como yo”.

El tuit se hizo trending topic enseguida, con 18.000 seguidores, pero era falso en alguno de sus extremos. Atribuye su progreso al socialismo y la educación pública. Ella nació en 1980, dos años antes de la gran victoria electoral del socialismo, pero cuando empezó a estudiar ingeniería, Aznar llevaba gobernando dos años para entonces.

Luego está su conmovedor agradecimiento a la educación pública, ya se sabe que el calificativo ‘público’ es palabra talismán para la izquierda. Les pasa lo mismo a los Bardem, que nacen en el Cedar Sinaí y mueren en la clínica Ruber, orto y ocaso. Nada que alegar, perfectamente legítimo si se lo pueden pagar, si no fuera porque entre una cosa y otra no paran de dar la brasa sobre la sanidad pública a los que necesariamente vamos a ser usuarios de la misma.

Resulta entonces que Diana Morant no estudió en la enseñanza pública durante los gobiernos felipistas, sino en un colegio concertado, pero en esto, como en tantas cosas, lo importante no son los hechos sino las percepciones que las almas pías de la izquierda tienen de los mismos.

Ayer se produjo otro de esos momentos de oro para el Gobierno, con la aprobación por el Consejo de Ministros del Anteproyecto de Ley de Memoria Democrática, corrección y profundización de la Ley de Memoria Histórica de Zapatero en 2007. A lo largo de los años transcurridos desde entonces loa izquierda no ha cesado de acusar del PP de negarse a condenar el franquismo.

La derecha por su parte, negaba por boca de un portavoz demediado, como el ex ministro suarista Camuñas, que el 18 de julio de 1936 se hubiese producido en España un golpe de Estado.

Ambas posiciones fueron desactivadas en el pleno que el Congreso de los Diputados celebró el 20 de noviembre de 2002, en el que se aprobó una resolución que calificaba de dictadura y condenaba el régimen de Franco, además de comprometerse a ayudar a los exiliados y a los familiares de las víctimas a recuperar los restos de sus deudos con ayudas para reabrir fosas comunes.

En la misma resolución se calificaba de ‘golpe de Estado’ el alzamiento. Hubo unanimidad en el Congreso, en el que el PP contaba con mayoría absoluta desde hacía dos años. Casado prometió derogar la ley cuando llegue a la Moncloa. A ver si es verdad.

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Dolores Delgado, fiscal general del Estado, en el homenajea las víctimas de la pandemia la semana pasada.
Dolores Delgado, fiscal general del Estado, en el homenajea las víctimas de la pandemia la semana pasada.Chema MoyaEFE

Bruselas carga de nuevo contra el bloqueo en la renovación del CGPJ y lamenta la “vulnerabilidad por la politización”

La Comisión Europea publica su segundo Informe sobre el Estado de Derecho y lamenta los pocos avances de España en los temas más preocupantes en el último año. Afea que la Fiscalía, con una ex ministra al frente, dependa tanto del Ejecutivo. Pide que los jueces elijan el CGPJ y celebra que se haya retirado la reforma de Sánchez

 

Pablo R. Suances en El Mundo, 210721

El bloqueo en la renovación del CGPJ. Los vínculos entre la Fiscalía General y el Gobierno. La falta de medios y de magistrados. La sensación de politización. Que la Justicia española tiene problemas graves no es ningún misterio, y que en Bruselas están perfectamente al tanto, tampoco.

La situación de nuestro país no es la peor y no hay entre sus socios o las instituciones una preocupación acentuada, pero en los últimos 10 meses la situación, lejos de mejorar, se ha estancado o incluso empeorado. Y en la parte de avances, se apunta a la rectificación del Gobierno en su intento de control del CGPJ. Es la síntesis del Segundo Informe sobre el Estado de Derecho publicado ayer por la Comisión Europea y que repasa, uno por uno, a todos los socios comunitarios.

«El sistema de Justicia español sigue enfrentándose a algunos desafíos. En particular, la falta de renovación del Consejo General del Poder Judicial, que persiste ante la falta de un acuerdo en el Parlamento para renovar varios órganos constitucionales», dice el documento. El pasado mes de septiembre, la Comisión ya advertía en este sentido, sin embargo, hay una novedad:

«Un acontecimiento positivo ha sido la retirada de una propuesta de reforma del sistema para la selección de sus jueces-miembros, lo que habría aumentado la percepción del Consejo como vulnerable a la politización. En este contexto, se hizo un llamamiento a establecer un sistema de elección de los miembros del Consejo por sus pares de acuerdo con los estándares europeos. Es importante que se tengan en cuenta los estándares europeos y que se consulte a todas las partes interesadas pertinentes», se subraya.

Leído así puede parecer aséptico, como si todo ocurriera sin contexto, pero la llamada a escuchar a todas las partes, a seguir las recomendaciones de organismos y cuerpos europeos (de la UE o no, como la Comisión de Venecia) y, sobre todo, la presión clarísima para la retirada de esa propuesta legislativa, amparada por el PSOE y Unidas Podemos, para reformar el CGPJ vienen precisamente de Bruselas, de la Comisión, que dejó claro al Gobierno de Pedro Sánchez en reiteradas ocasiones que su propuesta no era aceptable y que no iban a mirar para otro lado.

Hubo emails, conversaciones informales, reuniones a nivel ministerial, recados de la presidenta Ursula von der Leyen al presidente español. Una campaña clara que dio frutos, como subraya la Comisión en su informe.

Ante la posibilidad de un procedimiento de infracción, y de las comparaciones insoportables con lo que está pasando en Hungría o Polonia, Moncloa dio marcha atrás. «El CGPJ está ejerciendo sus funciones de forma interina desde diciembre de 2018, lo que agrava la preocupación de que pueda ser percibido como vulnerable a la politización», lamenta Bruselas una vez más.

El nivel de independencia judicial es percibido en España como muy bajo tanto entre el público como entre las empresas. «En general, el 38% de la población y el 39% de las compañías perciben que el nivel de independencia de los tribunales y jueces es ‘bastante o muy bueno’ en 2021.

Ambas cifras han disminuido con respecto a 2020 (44% para el público en general y 42% para las empresas), pero han aumentado con respecto a 2016 (30% para el público en general y 33% para las empresas), sin mostrar una tendencia clara durante los últimos cinco años», recuerda el análisis.

El informe, que llega en un momento delicadísimo en España, con un choque abierto entre Ejecutivo y la judicatura tras la decisión del Constitucional la semana pasada de no validar el estado de alarma para decisiones como el confinamiento total, hace referencias explícitas también a los aforamientos y las «competencias del Tribunal Supremo para perseguir responsabilidad penal de los cargos de alto nivel», así como al «régimen de incompatibilidades de jueces y fiscales».

«Se han reiterado preocupaciones en relación con la autonomía de la Fiscalía respecto del Gobierno», se lee también. El nombramiento, y en especial después de que Sánchez diera el puesto a su ex ministra Dolores Delgado, no gusta en Bruselas.

Es una cuestión de conjunto más que de detalles, porque al igual que en el caso del órgano de control de los magistrados, hay países, grandes o pequeños, con prácticas iguales o similares. Pero que pase en más sitios no quiere decir que esté bien visto.

Y menos cuando las encuestas, nacionales y europeas, indican que en nuestro país hay una desconfianza muy importante sobre el Poder Judicial y la separación de poderes en general y hay, en la última década, tantos casos de corrupción y de un perfil tan alto y marcado.

Tras decenas de entrevistas y consultas, la Comisión Europea estima que si bien «las medidas anticorrupción siguen una línea de acción estratégica», no existe en España una «estrategia anticorrupción específica que oriente las medidas preventivas y represivas para combatir la corrupción de manera integral.

En lo que respecta a la represión de la corrupción, está tipificada como delito en el Código Penal y existen varias instituciones especializadas», pero las autoridades fiscales «señalan que la falta de recursos adecuados afecta a la velocidad de la investigación y el enjuiciamiento de los casos de corrupción, incluidos los casos de corrupción de alto nivel (…) .

La insuficiencia de recursos sigue siendo un obstáculo para manejar con eficacia los casos de corrupción de alto nivel, muchos de los cuales están pendientes en la fase de investigación desde hace varios años», denuncia el texto.

Lo mismo ocurre con la Ley Mordaza, criticada desde hace años por quienes ahora tienen el poder. «En Francia y España, existe preocupación por el impacto de la legislación de seguridad pública en el trabajo de las organizaciones de la sociedad civil, en relación con la libertad de expresión e información y el derecho de protesta», se recoge.

Por el lado positivo, los técnicos comunitarios citan algunas mejoras en los últimos meses. «Se han adoptado o se prevén medidas para mejorar la calidad de la Justicia, como las revisiones del sistema de asistencia letrada y del Código Penal, así como tres proyectos de ley sobre eficiencia procesal, organizativa y digital».

Bruselas aplaude el compromiso de España por la digitalización, para la que dedicará partidas importantes de los fondos europeos recién aprobados. «La digitalización de la justicia avanza. Se han realizado esfuerzos para abordar retrasos, pero el bajo número de jueces por habitante es un desafío». El desarrollo de una herramienta para intentar transcribir las vistas y juicios es aplaudido.

También hay mejoras respecto a la lucha contra la corrupción, pese a la falta de medios mencionada. «En cuanto a la prevención de la corrupción, España continúa mejorando su marco de integridad y se ha comprometido a desarrollar legislación en áreas clave como la transparencia de los lobbies, un Código de Ética para los funcionarios y la protección de los denunciantes», destaca el texto.

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Sánchez y la mutación cesarista
Ilustración de Javier Olivares [España, 1964] para el texto

 

Sánchez y la mutación cesarista

El autor repasa todas las acciones de Pedro Sánchez para crear un entramado de poder a su alrededor a base de utilizar su fuerza tanto como presidente del Gobierno como secretario general del PSOE. La crisis del PSOE que traerá Pedro Sánchez no será sólo de liderazgo sino de orientación, identidad y desvalimiento

Javier Redondo en El Mundo, 210721

EN 2016, con Podemos a la baja, Sánchez perdió votos y escaños en relación con los comicios de 2015. El presidente no era un líder popular ni gozaba ya del favor y confianza que dilapidó en un año del aparato: el escultural ingenio y títere resultó un polizón que luego mutó en outsider y finalmente en un cracker y dinamitero. Sánchez no ha transformado completamente la cultura del PSOE, sólo ha revuelto el sistema de incentivos.

Desató definitivamente los recelos cuando se presentó el 28 de diciembre de 2015, una semana después de las elecciones, en el Comité Federal del PSOE y solicitó su beneplácito para formar Gobierno con Iglesias y separatistas.

Aquel Comité Federal traspasó, a regañadientes, confuso y desorientado, dos líneas rojas: admitió a Podemos como posible socio de Gobierno e interiorizó su retórica y permitió a Sánchez concurrir a la investidura sin haber ganado las elecciones. Fueron las dos primeras y en absoluto simbólicas victorias de Sánchez en el año de la crecida populista y neocaudillista.

Apenas 10 meses después, el partido le censuró y depuso de la Secretaría General, pero el PSOE ya había cedido y se había quebrado. Las circunstancias y narrativa le fueron propicias a Sánchez, que interpretó la partitura de Iglesias, basada en el sofisma de que una abstención en la investidura de Rajoy invalidaba al partido como referente de la oposición.

Sánchez descifró también que no necesitaba ganar unas elecciones para gobernar, únicamente requería ahormar una mayoría reprobatoria. Para cualquier otro secretario general en cualquier otro contexto, el cargo y la paciencia constituían una garantía de acceso a la Presidencia del Gobierno.

Sin embargo, Sánchez requería de la Secretaría General del PSOE para ser presidente obvio pero, al mismo tiempo, de la Presidencia para mantenerse como secretario. La moción de censura fue su revancha contra su partido. Le permitió asumir el control de la formación y asegurar el giro del grupo parlamentario.

Sánchez ha manejado con destreza y a la vez los tensores que le han permitido que un empeño fuese la palanca de acceso y salvaguarda del otro logro. Al final, Moncloa le permitió el mando absoluto sobre Ferraz, que había caído sin advertirlo en la trampa que le tendió Sánchez aquel diciembre de 2015.

Si el aparato le concedió tantear la opción de gobernar con 90 diputados y con Iglesias, su no es no posterior con 84 estaba plenamente justificado. Sánchez impuso finalmente al partido el Frankenstein que el viejo PSOE le negó. Los bizantinos aficionados a comparar a Zapatero con Sánchez llegan a una única conclusión: la variable que los diferencia es el partido.

Con Zapatero todavía existía y ejercía de freno y contrapeso. Zapatero fue un promotor de la crecida populista, Sánchez, en la cresta, es su fruto y manufactura. En mayo de 2017, Sánchez ganó sus segundas primarias curiosamente entonando la consigna sí es sí y prometió construir un nuevo PSOE, «el de los afiliados y militantes de base» [al tomar la palabra aquella noche de euforia anticasta prometió también una organización «creíble y coherente»; y al reconocer el esfuerzo de Díaz y López, algunos pocos jóvenes militantes corearon «Oteoteote, fascista el que no bote»].

El proceso de primarias formaba parte del 39 Congreso Federal que reformó los Estatutos del partido en junio de 2017. Los nuevos Estatutos anularon al Comité Federal mantuvo sus funciones pero bien atado en corto.

Los miembros natos cargos orgánicos fueron neutralizados por el peso que adquirieron los miembros elegidos; el Comité Federal ya no puede censurar a la Ejecutiva sin el concurso de las bases, que también ratifican la política de alianzas según consulta a propuesta de la Ejecutiva, que además acorta los plazos para convocar el Comité Federal. Así pues, el Comité Federal, órgano intermedio y de control de la Ejecutiva el que la disolvió en octubre de 2016 quedaba emparedado entre y a merced del secretario general y las bases.

En plena crecida populista y cesarista se nos oculta que un partido con ribetes plebiscitarios y que enaltece la conexión directa entre el líder y sus bases es más vertical y rígido que uno con órganos intermedios, en el que los territorios participan de la dirección y estrategia. Sánchez se permite prescindir de las federaciones territoriales porque su Ejecutiva ya no le rinde cuentas.

Así que su Gobierno carece también de brida interna. En el último Comité Federal despachó el asunto de los indultos por la vía rápida. El partido es el Gobierno, carece de centro operativo, orgánico. El PSOE de Sánchez, a caballo de los tiempos, es una plataforma electoral.

Su músculo depende sólo del ejercicio del poder. Después de Sánchez, el PSOE sufrirá una crisis mayor que la que Sánchez no superó el camino largo, escarpado, inoportuno e hidalgo era el transitado por Javier Fernández; el Suárez que se perdió el PSOE. La crisis que traerá Sánchez no será sólo de liderazgo sino de orientación, identidad y desvalimiento.

Sánchez ha impuesto una dinámica perversa de reclutamiento de cuadros que devolverá a lo que queda del partido al estado de naturaleza. Todos los partidos son maquinarias de poder, pero Sánchez ha creado un artefacto inarticulado que es exclusivamente una máquina de poder, cuya naturaleza, programa y razón de ser por eso prescinde del principio de no contradicción se reducen a la conservación del poder.

Tras la moción de censura, Sánchez asestó otro zarpazo al partido. He aquí, insisto, su virtud: utiliza el poder contra el partido o para acometer transformación del partido y el partido al servicio de su poder. El pretexto para la convocatoria de elecciones en abril de 2019 fue la foto de Colón; el contexto, las inminentes elecciones municipales y autonómicas. Al concurrir antes que sus barones, les marcó el paso.

A efectos internos, la formación de Gobierno era una cuestión secundaria: obligó a sus barones a retratarse, pues mientras él parecía reacio o disimulaba parecerlo a integrar a miembros de Podemos en el Ejecutivo, algunos de sus barones ya lo habían hecho en 2015.

Aquella ostentosa y televisada representación que duró de abril a julio investidura fallida fue un ácido y frío ejercicio de vasallaje de lo que quedaba de aparato o voz: cierre de filas y vuelta a las urnas, las de noviembre, que mostraron de nuevo la dimensión de Sánchez: 120 diputados y un artilugio que inhabilitaba la forja de una mayoría alternativa.

Cuando esto sucede, los gobiernos carecen de estímulos para satisfacer demandas diversas y plurales, concentran su acción en la satisfacción de peticiones selectivas e incluso marginales. Sánchez convierte al Gobierno que usa el Estado en un sistema de oportunidades que sustituye al partido, que deja de ser provisor de estatus. Sánchez ha fundido Gobierno y partido.

Los partidos funcionan también como sistemas de solidaridad los fines de los miembros coinciden. Sánchez, que se conduce hasta el delirio por su divide y vencerás, concibe el partido exclusivamente como un sistema de intereses cada miembro tiene su propio fin, aspiración, debilidad y objetivo. Así que domeña el partido sólo porque tiene el poder, no la autoritas ni la virtud. Por eso lo ejerce sin clemencia ni servidumbres.

SÁNCHEZ no ha dado más peso al partido con su reciente batida. Ha incluido a Redondo en la purga. Son cosas distintas aunque relacionadas. Refuerza su modelo de partido como sistema de intereses y traslada el mensaje de que la promoción es de nuevo interna.

O sea, afianza su bonapartismo durante los dos años en los que tendrá que decidir si convoca elecciones generales antes de que se celebren las autonómicas y municipales de mayo de 2023. Audaz, Sánchez ha captado que el sistema proporcional pluripartidista impide juzgar a un partido o a un Gobierno, mucho menos si es de coalición, en el que ninguna de las formaciones es completamente responsable.

Para Sánchez, las fluctuaciones de voto, si son sostenidas, coyunturales y no alarmantes, no constituyen veredictos definitivos sino alteraciones momentáneas de popularidad. Si no sufre un sonado revés y no se materializa la posibilidad de forjar una mayoría alternativa al artilugio derogatorio que compuso en 2018, Sánchez baraja gobernar como líder del segundo partido más votado, consolidar al separatismo como fuente permanente de poder y concluir la mutación del PSOE hacia un Frankenstein estructural y cesarista, sin rienda ni contención.

Javier Redondo es profesor de Política y Gobierno de la Universidad Francisco de Vitoria y coautor, junto con Manuel Álvarez Tardío, de Podemos. Cuando lo nuevo se hace viejo (Tecnos, 2019).

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Juan Carlos Hidalgo

Casi 600 millones de razones

Tenemos que consolidar Madrid como entrada en Europa de la cultura hecha en América Latina.

Marta Rivera de la Cruz en El Mundo, 210721

NO HACÍA ni cinco minutos que el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid había anunciado la creación de la oficina del español cuando ya algunos habían juzgado y sentenciado el proyecto. Ni siquiera dio tiempo a explicarlo, a hablar de sus fortalezas, ni a contar que llevaba casi un año diseñándose, y que sólo el adelanto electoral había impedido que se hiciese pública la idea de crearlo.

Se acusó a la oficina del español de querer competir nada menos que con el Instituto Cervantes o con la Real Academia Española. Instituciones, por cierto, que fueron extremadamente respetuosas cuando se les pidió que hablasen de la idea.

La oficina del español que no contará con estructura ni recursos propios, pues utilizará los que ya tiene la Consejería de Cultura pretende usar el idioma como herramienta de promoción de la región, y no al revés. Tenemos que consolidar la Comunidad de Madrid como puerta de entrada en Europa de la cultura hecha en América Latina, y el material para construir esa puerta es el idioma común.

Madrid aspira a atraer no sólo a artistas, escritores o cineastas llegados del otro lado del océano Atlántico, sino también a inversores que entiendan la Comunidad como primera estación para una aventura europea.

Uno de los objetivos para el año 2022 es participar de la creación de una herramienta de financiación de proyectos culturales nacidos en la América hispana: que creadores y productores del continente encuentren en Madrid una forma de financiación y radiquen aquí parte de su negocio.

Desde la incorporación del nuevo equipo en 2019, la Consejería de Cultura entendió la necesidad de servir de plataforma a creadores latinoamericanos. Por iniciativa de su director, Alberto Conejero, el Festival de Otoño se ha propuesto contar con compañías procedentes de Iberoamérica que tendrán oportunidad de darse a conocer a programadores de los grandes festivales europeos.

Este año ha echado a andar el Festival Iberoamericano del Siglo de Oro en el marco del Festival de Alcalá. La convocatoria, que ha puesto el germen de varios proyectos de colaboración, no pretende hacer competencia al excepcional festival cervantino de Guanajuato… sino hermanarse con él y trabajar en intereses comunes.

La cooperación de la Consejería con otras instituciones no es nada nuevo. En el año 2020 se colaboró con el Instituto Cervantes en distintas iniciativas en torno al Año Galdós. Y seguimos trabajando de la mano de la institución para impulsar la traducción de El dos de mayo a lenguas en los que aún no está volcado.

ambién se participa en actividades en la Casa de América, como el patrocinio de un programa que apoya a 50 jóvenes artistas latinoamericanos en la Comunidad de Madrid. Pretendemos, igualmente, colaborar con la Feria ARCO para recuperar su posición como referente para los coleccionistas iberoamericanos, o que las grandes compañías de artes escénicas del otro lado del Atlántico encuentren en los Teatros del Canal un cómplice, incluso un socio, en futuros proyectos.

La oficina del español pretende aglutinar bajo una misma bandera muchas iniciativas sólidas pero dispersas en la ingente actividad de la Consejería de Cultura. Y, además, crear espacios de trabajo con otras carteras del Gobierno regional madrileño.

Es clara, por ejemplo, la necesidad de cooperar con el Departamento de Educación en lo que se refiere a la enseñanza del español, actualmente la segunda lengua más demandada del mundo. En 2019 visitaron España para estudiar su idioma 140.000 estudiantes extranjeros. Sólo 18.000 eligieron la Comunidad de Madrid, una cifra decepcionante si tenemos en cuenta la oferta cultural del territorio, unida a las oportunidades académicas con las que cuenta.

Tenemos que multiplicar los esfuerzos para atraer a los llamados turistas idiomáticos. Los 179 municipios madrileños pueden impulsar infraestructuras para la enseñanza del idioma, pero además las tres ciudades patrimonio (San Lorenzo de El Escorial, Aranjuez y Alcalá de Henares) tienen un extraordinario potencial tractor como destino.

Ojalá en un futuro próximo un artista peruano, uruguayo, argentino… piense en Madrid como el lugar desde el que dar el salto a Europa. Ojalá un mejicano elija Madrid en vez de París o cualquier otra capital del continente para ir de compras, porque recuerde que aquí será atendido en su idioma.

O que un congreso internacional apueste por Madrid como sede y por el español como idioma oficial, toda vez que en el nuevo marco de las relaciones internacionales, la hegemonía del inglés puede ser discutida.

La oficina del español no nace para defenderlo. El español lo defienden a diario casi 600 millones de personas que forman una inmensa república cultural en la que el sol no se pone nunca, y que convierten el nuestro en un idioma caudaloso, inabarcable, seguramente el más vivo del mundo.

Hablantes de ambos hemisferios contribuyen a multiplicarlo y enriquecerlo, y la Asociación de Academias de la Lengua Española (24, representando a otros tantos países) afina el oído para seguir desarrollando ese aleph gozoso que hermana a Cervantes y a Cortázar, a Dulce María Loynaz y a Emilia Pardo Bazán, a García Márquez y a Quevedo, a Lope y a Juana Inés de la Cruz, a Elena Garro y a Caballero Bonald.

El español no debe preocuparnos, aunque sí estaría bien ponerlo a salvo de barbarismos, como «niñes» y «amigues» de la ministra de Igualdad, Irene Montero, o el «soldados y soldadas» del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez: el español, que es generoso y maleable, no puede convertirse en arma de delirios en nombre de una mal entendida progresía.

Nadie va a competir por la capitalidad de la lengua. Pero Madrid es, sin duda, la gran casa de los hispanohablantes, el lugar de acogida de todos los acentos, dejes y modismos, de las palabras clásicas y las castizas, de todas las felices expresiones que se incorporan día a día traídas en las maletas cargadas de sueños del que llega a Madrid para empezar otra vida. Es la generosidad proverbial de esta Comunidad su mejor baza para convertirse en crisol de todas las versiones de nuestra lengua.

El himno oficioso de Madrid lo escribió un mejicano. Y cuando Agustín Lara ofrecía a su chulona hacerla emperatriz de Lavapiés, sabía perfectamente que nadie iba a discutirle el título por haber nacido al otro lado del océano Atlántico. Ahí está nuestra oportunidad.

Marta Rivera de la Cruz es consejera de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid.

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Gabriel Albiac: El que siempre miente

El que siempre miente

Gabriel Albiac en ABC, 210721

Alguien que mintiera siempre nos dotaría a todos de un instrumento precioso: el criterio universal de verdad. Eso deja caer Pascal en sus notas de trabajo. Y, en efecto, bastaría con invertir todos los enunciados del universal mentiroso para instalarnos siempre en una verdad blindada.

El mentiroso metódico sería, así, una bendición del cielo. Siempre, claro está, que acertáramos a identificarlo. Pero es que Blaise Pascal era un matemático y un teólogo. En su cabeza de geómetra no cabía que una mentira pudiera circular universalmente sin generar rechazo. Y sin que el mentiroso cargue ni siquiera con la vergüenza de ser llamado «mentiroso».

La lectura del reciente libro de Joaquín Leguina ‘Pedro Sánchez, historia de una ambición’ acaba por ponernos ante la oscura desolación de quien asiste al espectáculo de ver a la retórica populista apisonar cualquier tentación lógica, cualquier verdad.

Y de convertir la mentira explícita en funcional certeza. Leguina fecha la consagración de eso en el reglamento que aprobara el Comité Federal del PSOE, en febrero de 2018, como instrumento adecuado para que Sánchez liquidase a aquellos viejos socialistas que no supieron liquidarlo a él.

«Lo que allí sucedió -escribe el autor- fue que en el nuevo PSOE sólo existirían como elementos decisivos: el líder elegido en las primarias, es decir, el sistema plebiscitario, y las bases a las que creo conocer bastante bien: sectarios y chupópteros a partes iguales». De un modo muy literal, lo que ese nuevo reglamento pone en marcha es un modelo calcado del caudillismo peronista, esa forma específicamente latinoamericana del partido mussoliniano.

Un estupor, que es más bien un cierto asco, se apodera de quien se asoma, a través de estas páginas, a tal trayectoria: paradigma de lo más sórdido en las luchas por el poder en la política española contemporánea.

Es la narración de cómo, a partir de aquel grupo «de muchachos a cuál más gallardo» con los que gustó rodearse Pepe Blanco, fue gestándose el retorno a esa práctica del caudillismo de la cual en España creíamos estar más que curados al cabo de cuarenta años de sobredosis. Y ese estupor se amplifica cuando vamos constatando hasta qué punto son paralelas las trayectorias de Sánchez e Iglesias.

Financiada desde las variedades dictatoriales que hoy imperan en la mayor parte de la América hispana, la segunda; asentada sobre los vicios de un aparato parasitario con casi medio siglo ya de obediencia a cuestas, la primera.

Pero idénticas en su oficiar de trileros hábiles, que rentabilizan las emociones de una ciudadanía embrutecida por los televisores. Confluyeron, Sánchez Iglesias, porque por igual populistas eran sus presupuestos. Puede que acaben chocando, porque idéntica es su concepción de la política: el poder no se comparte.

En una democracia que no estuviera enferma, Pedro Sánchez pudiera habernos servido como aquel irónico canon de falsación que Pascal añora. En un grado que los políticos españoles, tan duchos en el arte de mentir, jamás habían ni en sueños alcanzado.

‘Rewind’:

Confesó el presidente, sinceramente emocionado, que no podría dormir si tuviera que compartir gobierno con Iglesias; lo compartió y durmió, sin la menor duda, a pierna suelta. Juró, con la mayor solemnidad, que no conocería jamás reposo en la lucha contra la ruptura de la nación española que maquinaban los independentistas catalanes; y todos supimos que gobernaría muy pronto de acuerdo con ellos.

Cuando los jueces del Supremo dictaron condena firme contra aquellos golpistas de 2017, Pedro Sánchez hizo formal promesa de no indultar a ninguno bajo ningún concepto; y todos supimos inmediatamente que estarían en casa libres al cabo de nada… ¿Debo seguir? Sería tedioso.

Punto final: ahora, cuando el Doctor Sánchez repite, machacón, que no habrá jamás referéndum de independencia en Cataluña, todos sabemos que la república catalana está en puertas. Con la única condición que al presidente preocupa: la de que Esquerra tenga a bien respetarle su indefinida residencia familiar en La Moncloa.

Con toda exactitud, es eso la política. Muchísimo más en un tiempo, como el nuestro, en el cual los mecanismos de configuración mental con los que el poder cuenta para crear siervos carecen de límite. La mentira es verdad, si se dispone de los artificios mediáticos que lleven a las mentes a aceptarla.

La hipermodernidad del personaje Pedro Sánchez radica en eso. De ahí que su consejero áulico no haya sido en estos años un político, sino un asalariado cuya especialidad era la mercadotecnia: Iván Redondo. Ambos sabían que la verdad no dura, en nuestro mundo de anécdotas vertiginosas, más allá de dos o tres telediarios. La memoria de la mentira dura aún menos.

Y no es que no sepa el ciudadano que todo cuanto le cuenta el Doctor Sánchez -desde su lejana tesis- es mentira. Y claro está que, cuando esa mentira puede afectar a su bienestar más directo, la indiferencia del ciudadano se trueca en rechazo. Ha bastado, así, que el presidente diera por finalizado el uso de las mascarillas para que las mascarillas invadieran como una marabunta nuestras calles. Afortunadamente.

Igual que bastó, hace apenas un año y medio, que el Doctor de La Moncloa proclamase la ineficiencia o incluso el grave perjuicio de llevarlas, para que todos nos pusiéramos a buscar una de aquellas raras joyas hasta debajo de las piedras. Y en nada ha sorprendido a nadie el contagio masivo de Mallorca.

¿No había garantizado, acaso, el Doctor Sánchez que el tiempo del peligro pandémico había pasado? Pero esto no es política. Es básica supervivencia. Algo con lo que nadie en su sano juicio juega.

El Doctor Sánchez, sí, cumple al detalle aquella condición metódica de mentir siempre. Pero cada mentira suya erige un nuevo canon: un efímero canon de verdad que los televisores consagran. Y un igual de consagrado olvido de cuanto el anterior día dijo.

No importan su falsedad ni sus grotescas maneras de proclamarla doctrina de salvación. Le sale gratis. Todo. Siempre. Comparecerá un día ante los televisores. Con un solo mensaje: «miento». Y no pasará nada.

Gabriel Albiac es filósofo.

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+Revista de Prensa

El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

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Vídeos 

Asis Timermans: Inaudito que el Gobierno presione a los jueces y órganos públicos, es algo ilegal. 200721.

. José Antonio Vera: Alianza de PP y vox les permitiría Gobernar con alianzas de partidos provinciales. 190721.

. Alfonso Rojo: “Atresmedia nos quería cerrar y les hemos derrotado en los juzgados”. 200721.

 

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Humor


Viñeta de Gallego y Rey en ABC, 150203

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¿Tele qué?


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  • Menos bajas laborales pero más absentismo: la realidad del teletrabajo

Sandra Moreno Bazán en La Información, 300421

  • Los 5 mayores problemas que ven los españoles en el teletrabajo

Víctor Millán en El Economista, 300421

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La vicepresidenta Yolanda Díaz.
La vicepresidenta Yolanda Díaz.EFE

La Edad del Repliegue

Este retorno al hogar es obra de nuestras matrioskas y ha encontrado en la pandemia un aliado de una gran eficacia

Arcadi espada en El Mundo, 200721

ENTRE las insistencias más torpes del mujerío está la de reforzar el carácter subsidiario de lo femenino mediante la promoción de palabras que hagan la competencia a otras fuertemente establecidas. Así, sororidad, que tanto huele a refajo y convento, por oposición a la fraternidad sin horizontes. Y ahora matria, traída a la escena por la vicepresidenta Díaz, por oposición a patria.

Es decir, la matria patria chica o seno de la virilidad en las agonías unamunianas. Ante la torpeza subsidiaria de la podemia, ciertamente de origen, ha salido al rescate el sociólogo Tezanos para darle enjundia socialdemócrata a la palabra. Ayer dijo que detecta en los últimos estudios del CIS una demanda de un Estado más personal, cercano y cuidador y menos preocupado por el orden y la autoridad. Más matria que patria, en suma.

No creo que esta vez Tezanos razone a humo de pajas. Ni siquiera creo que su conclusión se deba limitar a España. Cada semana tratamos de adjetivar la época, pero quién puede resistirse a hablar, ahora, de la Edad del Repliegue. Los ámbitos del cuidado, la domesticidad y la introspección son los interiores.

Este retorno al hogar es, en buena parte, obra de nuestras matrioskas, quién iba a decirlo, y ha encontrado en la pandemia un aliado de una gran eficacia. En los días del confinamiento general colgaron por el barrio unos carteles, aparentemente feministas, que llamaban a la revuelta: «Ante el aislamiento patriarcal, orgías monstruosas».

Cuando descubrí el primero pensé: «Un varoncito listo». Y es que las mujeres no tienen el coño para ruidos. Los encierros, la mascarilla, la distancia social y, sobre todo, la pegajosa segregación simbólica de estas medidas son obra del pensamiento matriosko no necesariamente euskaldun ni reservado al sexo femenino que describe el sociólogo del CIS.

El estado residencial que pide el pueblo abre unas perspectivas de tedio de cuya avanzadilla informan debidamente, y con una identificación peligrosa, las páginas de los periódicos.

Decisiones como las de Boris Johnson y su Freedom day aparecen en este baño maría colectivo como agitadas por un loco peligroso, cuando quizá no sean más que las decisiones de un hombre prudente, en el sentido aristotélico: en el sentido del hombre que conoce los riesgos de toda acción libre.

Pero la pregunta fundamental que debe hacerse a los promotores del Estado matriosko es quién va a pagar los cuidados. O en términos algo más rudos, propios de mi condición: quién va a salir a cazar.

Y aún tengo la pregunta de en qué punto Matria degenerará en Matrix.

Este retorno al hogar es obra de nuestras matrioskas y ha encontrado en la pandemia un aliado de una gran eficacia 

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Fenomenología del tolili

Fenomenología del tolili

Nos entristecería que Coentrao se enojara al enterarse de que su presidente lo consideraba algo tan excepcional como un tolili

Jorge Bustos en El Mundo, 200721

NO SE llega a ser rico y poderoso sin un conocimiento preciso de la condición humana, y por eso a nadie le puede sorprender la destreza de Florentino para la pintura de caracteres. Los retóricos griegos diferenciaban entre la prosopografía, que se atiene a los rasgos externos de un personaje, y la etopeya, que ahonda en sus cualidades psicológicas.

La etopeya florentiniana, de trazo impresionista, se inserta en la sólida escuela del denuesto español, que de Quevedo a Losantos exige agudeza en la mirada, puntería en el concepto y donaire en la expresión. Al artista de la injuria le basta un molinete de palabras trazadas en el aire para hacerle un traje a su víctima por el que será reconocido en adelante.

De cuantos retratos sonoros se han publicado Dios o un juez sabrán por qué, el más celebrado ha sido el de Coentrao. Para definirle, Florentino recupera un nutritivo término de la germanía barrial caído en desuso. «Es un tolili», sentencia, y todos asentimos: en nuestra mente nace una correspondencia natural entre los fonemas que designan y el jugador designado. Ahora bien. ¿Qué es exactamente un tolili?

Más que una crasis de tonto y lila, el tolili vendría a ser un tolai rococó, amanerado, con un plus de ingenuidad. El tolili va pidiendo a gritos que lo engañen, pero nadie se molesta en hacerlo por una suerte de piadoso desdén que despierta en quien lo observa. Se trataría de un lerdo entrañable, alguien que pasa por la vida sin otra ambición que la de airear su inofensiva necedad.

Ojo con confundir al tolili con el imbécil, porque el imbécil a menudo provoca indignación, ni lo confundamos con el bobo, porque el bobo vive en un estado de pureza casi poética. Según el clásico estudio de Ruano, al tonto le gusta mandar porque cree haber nacido sabiendo mucho más de lo que la vida puede enseñarle.

Su soberbia natal no le permite paliar la tontería con la adquisición de conocimientos, y a cambio padece un sentimiento urgente de triunfo. El tolili prefiere obedecer, ser el mandado de un tonto, el primo lejano de un bobo y el objeto de admiración de un inteligente.

La política española se ha llenado de tontos y vaciado de tolilis. La tolilería presupone una inocencia que esta degenerada partidocracia perdió hace mucho. Por eso nos entristecería que Coentrao se enojara al enterarse de que su presidente lo consideraba algo tan excepcional como un tolili.

Ese enfado significaría que Florentino erró el diagnóstico y Coentrao ya no sería un tolili sino un tonto más, otro que se cree mejor de lo que es. Uno de esos tontos redondos, por cierto, que infestan las redes sociales.

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El declive del Estado de derecho en Cataluña y en España
Ilustración de Sean Mackaoui [Suiza, 1969] para el texto

El declive del Estado de derecho

Todas las instituciones de contrapeso en Cataluña (a excepción de los órganos judiciales) están prácticamente anuladas

Elisa de la Nuez en El Mundo, 200721

HACE apenas unas semanas que se concedieron los indultos a los presos del procés y ya nadie se acuerda prácticamente del pequeño revuelo mediático/político/jurídico levantado. Y es que las cosas van muy deprisa, desgraciadamente, en lo que se refiere al declive de nuestro Estado democrático de derecho.

Ya expuse en su momento las razones por las que consideraba muy perjudicial para el Estado de derecho una concesión de indultos no condicionada a ninguna rectificación (no digamos ya arrepentimiento) por parte de los indultados en torno al fundamento de una democracia liberal representativa: el respeto a las reglas del juego, en nuestro caso las establecidas en la Constitución y en el resto del ordenamiento jurídico.

Más bien parece que el indulto era una especie de trámite enojoso que había que superar para seguir con lo de siempre: derecho a decidir (el placebo utilizado para defender el inexistente derecho a la autodeterminación de una parte del territorio en un Estado democrático), la mesa de diálogo fuera de las instituciones (lo que supone considerar que las existentes no son idóneas para encauzarlo), la exclusión sistemática de los catalanes no nacionalistas (considerados como falsos catalanes, en el mejor de los casos, o como colonos o invasores en el peor) y la utilización partidista y sectaria de todas y cada una de las instituciones catalanas.

El objetivo último, declarado públicamente, es el de alcanzar una independencia que consagraría un Estado iliberal y profundamente clientelar porque aunque esto no se declare públicamente éste sería el resultado del viaje, como ya reflejaron las leyes del referéndum y de desconexión aprobadas los días 6 y 7 de septiembre de 2017.

Se trata, en suma, de garantizar el statu quo, es decir, el mantenimiento del poder político, económico y social en manos de las élites de siempre, puesto a salvo de las pretensiones y aspiraciones legítimas de los catalanes no independentistas consagrados no ya de facto, sino ahora también de iure como ciudadanos de segunda. Nada que parezca muy envidiable, salvo para los que detentan el poder, claro está.

El problema es que para que suceda se necesita básicamente no sólo que el Estado, sino que el Estado de derecho desaparezca de Cataluña o, para ser más exactos, que desaparezca su componente esencial, los contrapesos que permiten controlar el Poder, con mayúscula, y que son básicos en una democracia liberal representativa pero que brillan por su ausencia en las democracias iliberales o plebiscitarias.

Efectivamente, la diferencia esencial entre una democracia como la consagrada en nuestra Constitución y las que se están construyendo a la vista, ciencia y paciencia de la Unión Europea en países como Polonia y Hungría (y en menor medida en otros países) es la eliminación material de estos contrapesos esenciales, aunque se mantengan formalmente.

a se trate de la separación de poderes, de los tribunales constitucionales, defensores del pueblo, tribunales de cuentas, administraciones neutrales e imparciales, órganos consultivos o cualquier otra institución contramayoritaria diseñada para controlar los excesos del poder la tendencia es siempre la misma: se mantienen formalmente para cumplir con las apariencias, pero se las ocupa y se las somete al control férreo del Poder Ejecutivo. Lo mismo cabe decir de los medios de comunicación tanto públicos como privados.

Creo que no resulta difícil ver cómo en Cataluña todas las instituciones de contrapeso (salvo, por ahora, los órganos judiciales que no dependen del Govern) están prácticamente anuladas.

Esto no quiere decir que el ordenamiento jurídico no rija, que todas las leyes se incumplan o que no protejan suficientemente las relaciones jurídicas privadas de los ciudadanos, el problema es que no hay una protección real (salvo la judicial) frente a posibles arbitrariedades del poder político.

En definitiva, los catalanes están desprotegidos cuando invocan sus derechos frente a las instituciones autonómicas en temas sensibles para el independentismo, ya se trate de la inmersión lingüística, del sectarismo de TV3, de la falta de neutralidad de las universidades públicas, de las denuncias contra la corrupción y el clientelismo o de la falta de imparcialidad de las administraciones públicas; sin que, al menos hasta ahora, hayan tenido mucho apoyo por parte de las instituciones estatales, que con la excusa de su falta de competencia o por consideraciones de tipo político tienden a inhibirse.

En conclusión, son los propios ciudadanos disidentes los que, al final, tienen que luchar con los instrumentos jurídicos a su disposición, pagándolos de su bolsillo durante años o décadas en los tribunales, lo que supone un tremendo desgaste personal, profesional y económico.

Incluso así, cuando finalmente consiguen una sentencia favorable pueden encontrarse con una negativa por parte de la Administración a ejecutarla, lo que las convierte en papel mojado. No parece que sea una situación sostenible y pone de relieve una falta de calidad democrática e institucional muy preocupante.

Por eso, convendría reconocer de una vez que la construcción nacional en Cataluña pasa necesariamente por el deterioro o incluso la desaparición del Estado democrático de derecho y la construcción de una democracia iliberal de corte clientelar en la que el poder político no está sometido a ningún tipo de contrapesos y donde los gobernantes están por encima de la ley, tienen garantizada la impunidad y pueden otorgar prebendas de carácter público a su clientela.

La razón es, sencillamente, que no hay ningún otro camino ni en Polonia ni en Hungría ni en Cataluña para convertir la sociedad auténticamente existente, que es plural, diversa y abierta, en una nación homogénea política, lingüística y culturalmente.

Ya se trate de utilizar la vía rápida (la empleada en otoño de 2017), la intermedia (el famoso referéndum pactado) o la lenta (la conversión al credo independentista de los renuentes o/y el desistimiento de los no independentistas), se trata siempre de la utilización partidista y clientelar de instituciones, recursos públicos y medios de comunicación y de la desactivación de los mecanismos de control.

Que este tipo de proyecto identitario (apoyado principalmente por los catalanes con mayores medios económicos en contra de los que menos recursos) pueda considerarse como progresista es incomprensible. Se trata de un proyecto populista de corte ultranacionalista muy similar a los desarrollados por los gobiernos de extrema derecha de Polonia y Hungría.

PODEMOS comprobar que ésta es la situación escuchando lo que dicen los propios líderes independentistas, que no se cansan de manifestar su falta de respeto por las instituciones contramayoritarias en general y por el Poder Judicial en particular, un día sí y otro también.

Son declaraciones que ponen de relieve que el modelo deseado es la democracia plebiscitaria, donde la mayoría arrasa con todo y los gobernantes no están sujetos a rendición de cuentas. Dicho eso, es comprensible la fatiga de muchos catalanes de buena fe que desean volver a tiempos mejores o que piensan que es posible desandar lo andado y girar las manecillas del reloj 10 o 15 años hacia atrás para recuperar la supuesta concordia civil entonces existente.

Por último, lo más preocupante es que este rápido deterioro del Estado de derecho se está extendiendo al resto de España. Son numerosos los ejemplos de políticos con responsabilidades de Gobierno haciendo declaraciones que hace unos años hubiesen sido impensables en público.

Ya se trate del «empedrado» del Tribunal de Cuentas poniendo obstáculos a la concordia en Cataluña (como dijo el ex ministro Ábalos) o de las críticas al Tribunal Constitucional por no haber convalidado el primer estado de alarma durante la pandemia (en el que la ministra de Defensa invoca nada menos que «el sentido del Estado») se nos trasmite la idea de que la existencia de contrapesos institucionales es un lastre para «hacer política».

Se les olvida que su existencia es esencial precisamente para «hacer política» en una democracia liberal representativa. Aunque no deja de ser el signo de los tiempos, me temo que cada vez estamos más lejos del constitucionalismo de Hans Kelsen y más cerca del antiliberalismo de Carl Schmitt.

Elisa de la Nuez es abogada del Estado y coeditora de ¿Hay derecho?

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Iván Redondo

El último día de Iván Redondo: De Son Goku a Jordan

El domingo recogió su despacho tras ser cesado por Pedro Sánchez

Toni Bolaño en La Razón, 180721

Tras varias semanas de especulaciones, Pedro Sánchez daba un paso adelante y remodelaba su Gobierno. Entraban en el nuevo Ejecutivo Isabel Rodríguez (Política Territorial y portavoz), José Manuel Albares (Exteriores), Pilar Llop (Justicia), Diana Morant (Ciencia) y Raquel Sánchez (Transportes). Y Óscar López a la dirección del Gabinete de Presidencia del Gobierno.

Iván Redondo estaba solo en el ala oeste del Palacio de Semillas. Hacía días que había tomado la decisión de cerrar una etapa de su vida, corta vida porque apenas tiene 40 años, y en esos momentos estaba poniendo hilo a la aguja.

En Madrid hacía calor y dentro de su despacho todavía más. El ajetreo de recoger papeles y objetos personales le hizo sudar. Tomo la decisión de sentarse ante la que ha sido su mesa de trabajo desde junio de 2018. Han pasado tres años, un mes y una semana.

Fue un momento para pensar. Se acordó en esos instantes de soledad, de intimidad, de los más cercanos, como se acordó en su toma de posesión. «Quiero agradecer a mi ama por toda la fuerza que me ha dado, porque es una luchadora; a mi mujer Sandra, a José Ramón y a Mari Luz –sus suegros–, a mis hermanos, que hoy están aquí. A mi hermana Lourdes, a mi hermano Manu y a mi hermano Txema, a Paula –su sobrina–, a todos los que me conocen que hoy están aquí, muchas gracias. Y, por supuesto, a mi hermana Esperanza, que no está con nosotros y a la que yo no pude conocer, pero allí desde el cielo siempre está cada vez que estoy haciendo algo».

Era un momento nostálgico, porque aquellas paredes le estaban recordando muchas cosas, pero no fue un momento triste. La decisión la tomó después de madurarla mucho. Estaba entre cajas y se reafirmó en su convicción porque siempre trata de ser consecuente. Un humanista había llegado a ser director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno. Había cumplido su sueño dirigiendo un equipo multidisciplinar de política, estrategia y comunicación. En 3 años, 1 mes y 1 semana lo había ganado todo. Dos elecciones generales, las municipales, las europeas y las catalanas, había pasado en primera línea una pandemia, y todo gracias a ganar una moción de censura. Esta ha sido su viaje profesional y había llegado la decisión de parar.

Le dijo a su mujer que acompañaría al presidente en 2018 hasta que ganara las elecciones. Lo intentó en diciembre del 19, la pandemia puso en el congelador su idea y la desempolvó el 5 de mayo, cuando se la comunicó al presidente, aunque Pedro Sánchez no le creyó. Ha llegado el momento de parar, y lo más importante, el momento de pensar, escuchar y descansar. El momento de volver a llevar una vida normal en su piso de alquiler en el Barrio de Salamanca, donde vive hace más de 15 años. Aunque lo de descansar es un oxímoron porque su teléfono no para. Muchos le quieren ver, otros transmitirle su apoyo, su cariño, porque la perplejidad reina por los malos modos de la despedida. Eso sí, fuera del epicentro revanchista de Moncloa.

El lunes volvió a Semillas. Se llevó una sorpresa. Se encontró a todo el equipo de secretarias esperándole. Las que tenían turno, las que no y las que estaban de vacaciones. Las secretarias de Semillas que pueden explicar con detalle la historia de España querían despedirse del que ha sido su jefe, que «es muy diferente al personaje que dibujan los medios de comunicación».

Fueron momentos muy emotivos. Los primeros porque después de departir con ellas Iván Redondo, flanqueado por su amigo y su jefe de Gabinete, Fran Gómez, visitaron a todos los miembros de su equipo. Las emociones se desbordaron. Aplausos, lloros, abrazos sentidos –también con los ujieres y el personal de asistencia de Semillas– y un mensaje que repitió en todos y cada uno de los despachos, a todos y cada uno de sus compañeros: «Acoged bien a vuestro jefe, es vuestro nuevo líder y es vuestra obligación acogerlo», repitió una y otra vez, transmitiendo un mensaje siempre en positivo. Ni una mala palabra a pesar de que «la gestión de su salida no está gustando. Hay demasiado cainismo».

Todos siguen en sus puestos a la espera de la decisión del nuevo equipo. Cuando Redondo llegó a Moncloa ningún cargo de confianza fue despedido hasta que encontró trabajo. También bajo a las catacumbas donde se encuentra la Unidad de Política Nacional. Allí se fundió en un abrazo con Nuria Lera, la directora del equipo que en su día fue la jefa de gabinete del Óscar López secretario de organización del PSOE, y con Carmen Galbete, su compañera de fatigas desde mucho antes de llegar a Moncloa.

Óscar López sabe que lo tiene para lo que necesite. Fran Gómez hizo la transición a su sustituta, Sonia Sánchez, la jefa de Gabinete de López. Como hacer las rutinas, contestar las cartas de los ciudadanos, las reuniones con los directores de los ministerios, con la Secretaria de Estado de Comunicación, con el Gabinete del Secretario General, los recursos humanos, los ministros de jornada… Y un largo etcétera con el único objetivo de coordinarlo todo para hacer ganar tiempo al director para que pueda actuar de la forma más rápida posible. Lo otro, lo excepcional, lo complejo, ya llegará. De hecho, ni Fran Gómez tuvo tiempo para aburrirse y tampoco parece que lo tendrá Sonia Sánchez y «si te aburres, algo falla».

Envió a su equipo más íntimo un detalle, y también para la secretaria del presidente, con una nota manuscrita con un dibujo, porque Iván Redondo es buen dibujante aunque la Moncloa lo ha desentrenado. Acabó a media mañana del lunes de recoger sus cosas pero antes aún tuvo tiempo de enviar a Fran Bragado, el estudiante de políticas que creó IvanRedondoinfo, una cuenta que agrupa a comunidad de estudiantes que tiene pasión por la política, un mensaje «dedicado a los miles de jóvenes que les gusta la política. Sois capaces de lo mejor. Que no os engañen. Uno no sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta. Nos volveremos a ver. Un abrazo y gracias por el cariño de estos años».

Las aficiones de Iván Redondo

Volvió a su despacho. Recogió sus últimas cosas. Sus muñecos. Es un fan del manga desde muy joven y recogió a los dos protagonistas de Karate Kid-Cobra Kai serie de moda en Netflix, –sorpréndanse, Redondo casi llegó a cinturón negro en Kenpo Kai, el Kung-Fu chino–, Son Goku de Dragon Ball y las bolas del dragón, que le regalaron los miembros de su equipo cuando se ganaron las elecciones de abril del 19. Y por último se llevó un último obsequio que llegó hace poco al despacho, un muñeco de Michael Jordan, aquel que lo ganó todo, se retiró y volvió, pero no al basket, sino al golf. Y volvió a ganar. Algunos deberían tomar nota porque Jordan resurgió como el Fénix, de sus cenizas. Fénix es el primer muñeco del manga que le regaló su madre a Iván Redondo Bacaicoa.

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Foto: Iván Redondo. (EFE)

La condena de la memoria de Iván Redondo

  • El Consejo de Ministros nombra hoy al nuevo núcleo duro de Moncloa: Óscar López, en el Gabinete del presidente; Francisco Martín, en la secretaría general, y Francesc Vallès, en comunicación. Redondo, a la desmemoria

José Antonio Zarzalejos en El Confidencial, 200721

El Consejo de Ministros de hoy va a ser significativo, por más que también previsible: acordará varios nombramientos y, entre ellos, el del llamado ‘núcleo duro’ de la Moncloa en sustitución de aquel que en el Real Decreto 136/2020 de 27 de enero configuró Iván Redondo como director plenipotenciario del Gabinete del presidente del Gobierno.

Con la inspiración de esa disposición, el donostiarra cometió su principal error: crear una superestructura que interfería con el Ministerio de la Presidencia y que le empoderaba de manera exorbitante respecto de todos los demás miembros del Gobierno y arropaba hasta la asfixia a Pedro Sánchez, al que correspondía, entonces y ahora, dictar esta resolución administrativa según la competencia que le asigna directamente la Ley de Gobierno de 1997:

“La aprobación de la estructura orgánica de la Presidencia del Gobierno”. Aquello fue un remedo de la Casa Blanca; una reverberación en ‘streaming’ de su ‘ala oeste’. Un completo exceso.

¿Cómo era la estructura que comandaba Redondo? Mejor acudir a la literalidad de los artículos 2 y 3 de aquel real decreto que hacer una digresión subjetiva. Estas eran sus funciones:

a) Proporcionar al presidente del Gobierno la información política y técnica que resulte necesaria para el ejercicio de sus funciones.

b) Asesorar al presidente del Gobierno en aquellos asuntos y materias que este disponga.

c) Conocer los programas, planes y actividades de los distintos departamentos ministeriales, con el fin de facilitar al presidente del Gobierno la coordinación de la acción del Gobierno.

d) Asistir al presidente del Gobierno en los asuntos relacionados con la política nacional, la política internacional y la política económica.

e) Asesorar al presidente del Gobierno en materia de seguridad nacional.

f) Realizar aquellas otras actividades o funciones que le encomiende el presidente del Gobierno.

Y, a esas funciones, estas competencias:

Para el apoyo material al presidente del Gobierno, al Gabinete de la Presidencia le corresponderán, además, a través de la Secretaría General de la Presidencia del Gobierno, las siguientes competencias:

a) La organización y la seguridad de las actividades del presidente del Gobierno, tanto en territorio nacional como en sus desplazamientos al exterior.

b) La coordinación de las actividades de apoyo y protocolo del presidente del Gobierno en su relación con los restantes poderes del Estado.

c) El apoyo y el asesoramiento técnico a los distintos órganos de la Presidencia del Gobierno. La asistencia en materia de administración económica, personal, mantenimiento y conservación, medios informáticos y de comunicaciones.

d) La coordinación de los programas y dispositivos logísticos para los viajes al extranjero de autoridades del Gobierno español.

e) La supervisión del Sistema Operativo Sanitario de la Presidencia del Gobierno.

f) La planificación y seguimiento de la actividad gubernamental.

g) La ejecución de aquellas otras actividades o funciones que le encomiende el presidente del Gobierno.

ras atribuir al director del Gabinete la condición de secretario de Estado, se ponía bajo su dependencia los siguientes órganos:

a) La Secretaría General de la Presidencia del Gobierno, cuyo titular tendrá el rango de subsecretario.

b) La Dirección adjunta del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, cuyo titular tendrá el rango de subsecretario.

c) El Departamento de Seguridad Nacional, cuyo titular tendrá el rango de director general.

d) El Departamento de Asuntos Económicos y G-20, cuyo titular tendrá el rango de director general.

e) El Departamento de Asuntos Exteriores, cuyo titular tendrá el rango de director general.

f) El Departamento de Unión Europea, cuyo titular tendrá el rango de director general.

g) La Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia de País a Largo Plazo, cuyo titular tendrá el rango de director general.

Y, además, se establecía:

Que el director del Gabinete asistirá a la Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios.

Que el director del Gabinete ejercerá las funciones de secretario del Consejo de Seguridad Nacional.

Que el director del Gabinete ejercerá las funciones de dirección, coordinación e impulso del Comité de Dirección de la Presidencia del Gobierno (en el que tenía asiento el secretario de Estado de Comunicación).

Estos eran los poderes de Iván Redondo, que serán muy pronto rectificados una vez sea nombrado hoy Óscar López para sustituirle. Los que ostente el nuevo director del Gabinete serán más recortados, aunque no necesariamente su gestión será menos eficiente. La eficacia no siempre depende de las dimensiones administrativas que se manejan.

A la postre, la profusión de competencias y organismos bajo el mando de Redondo nunca redundó en una mejor coordinación del Gobierno, ni evitó al presidente chascos varios y algunos fracasos formidables. Y, a mayor abundamiento, esa acumulación de fielatos, filtros y supervisiones ralentizó el funcionamiento de los distintos ministerios y se solapó con las competencias de la vicepresidenta Carmen Calvo.

Sin olvidar que Félix Bolaños —a la sazón secretario general de la Presidencia— dependía también de Redondo con la categoría de subsecretario, inferior a la de secretario de Estado. Por supuesto, nada de todo este montaje, nada del funcionamiento anterior de los servicios de Moncloa, es ajeno a la directa responsabilidad de Pedro Sánchez.

La antigua Roma fue la partera de formas y procedimientos políticos que conservan, reformulados, su total vigencia. El Senado y el pueblo, una vez fallecía el emperador —u otros personajes poderosos— declaraba su apoteosis o máximo reconocimiento a su recuerdo, o condenaba su memoria (‘damnatio memoriae’) proscribiendo su nombre, destruyendo sus estatuas, abrogando sus normas y cubriendo de escombros sus palacios.

Pues bien, salvadas las distancias, ocurre lo mismo en la política contemporánea. Es lo que sucederá con el recuerdo de Redondo al designar el Consejo de Ministros el nuevo núcleo duro de Moncloa: Óscar López, director del Gabinete de la Presidencia, Francisco Martín, secretario general de la Presidencia, y Francesc Vallès, secretario de Estado de Comunicación.

Redondo, a la desmemoria, aunque su carácter templado, la experiencia acumulada y una inteligencia despierta le permitirán reverdecer laureles una vez la auténtica y definitiva versión de su precipitación al ‘barranco’ quede aclarada.

PD. Me permito sugerir la lectura del ensayo ‘ Panfleto contra la trapacería política’ (Biblioteca Deliberar), escrito a al alimón por el catedrático Francisco Sosa Wagner y Mercedes Fuertes, con un prólogo atinado de Albert Boadella.

En sus breves y enjundiosas 140 páginas, puede entenderse el universo político español en el que suceden ‘trapacerías’ como la última crisis de Gobierno, en su sentido más literal: “artificio”, “chisme”, “engaño”. De ahí su subtítulo cervantino: “Nuevo retablo de las maravillas”.

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A la izquierda le sobran las Cortes

Todo da mucha pereza

Viendo lo que sucede y la calidad de quienes protagonizan lo sucedido es disculpable que al observador le de una tremenda pereza describirlo

Miquel Giménez en Vozpópuli, 200721

Bien podría ser que los rigores de un estío, que ya se intuye banal y plúmbeo, influyeran en mi ánimo. Tampoco desdeño que el maratoniano ejercicio de escarbar entre la basura oficial, intentando encontrar algo interesante, no haya producido estragos en mi espíritu. Padezco el síndrome de Stendhal, pero al revés, y me abruma tanta fealdad, tanta apología de lo vulgar, de lo chabacano, de la ordinariez elevada a la categoría de ministerio. A lo mejor, a fuerza de destilar tinta, mi pluma se encuentra agostada y ya solo sirve para arañar de manera estéril el folio en blanco. Quién sabe. El de escribidor es oficio que castiga el hígado, a no ser que formes parte de la inmensa legión de maxmordones y mamacallos que no deben preocuparse lo más mínimo acerca de sus artículos. Porque los hacen al dictado.

Posiblemente, encontrarnos a final de la temporada periodística o no haber parado de trabajar un solo día los últimos dos años tengan influencia. Aunque lo que me resulta realmente extenuante, lo que me provoca fatiga mental y física son los temas que trato. Ya saben, la política. Siempre he creído que el mal cansa muchísimo, más que cualquier otra cosa en la vida.

El mal consume, desgasta, abruma,  siempre de manera devastadora. De ahí mi pereza, mi desgana a la hora de ponerme frente al teclado para describir la última barbaridad escupida por este o aquel memo con coche oficial. Ni les cuento cuando se trata de trasladarles las tropelías, los robos, las manos puercas metidas hasta lo más hondo en las cajas públicas por parte de quienes deberían preservarlas con su propia vida, si fuera menester.

Bien podría ser que los rigores de un estío, que ya se intuye banal y plúmbeo, influyeran en mi ánimo. Tampoco desdeño que el maratoniano ejercicio de escarbar entre la basura oficial, intentando encontrar algo interesante, no haya producido estragos en mi espíritu. Padezco el síndrome de Stendhal, pero al revés, y me abruma tanta fealdad, tanta apología de lo vulgar, de lo chabacano, de la ordinariez elevada a la categoría de ministerio. A lo mejor, a fuerza de destilar tinta, mi pluma se encuentra agostada y ya solo sirve para arañar de manera estéril el folio en blanco. Quién sabe. El de escribidor es oficio que castiga el hígado, a no ser que formes parte de la inmensa legión de maxmordones y mamacallos que no deben preocuparse lo más mínimo acerca de sus artículos. Porque los hacen al dictado.

Posiblemente, encontrarnos a final de la temporada periodística o no haber parado de trabajar un solo día los últimos dos años tengan influencia. Aunque lo que me resulta realmente extenuante, lo que me provoca fatiga mental y física son los temas que trato. Ya saben, la política. Siempre he creído que el mal cansa muchísimo, más que cualquier otra cosa en la vida.

El mal consume, desgasta, abruma,  siempre de manera devastadora. De ahí mi pereza, mi desgana a la hora de ponerme frente al teclado para describir la última barbaridad escupida por este o aquel memo con coche oficial. Ni les cuento cuando se trata de trasladarles las tropelías, los robos, las manos puercas metidas hasta lo más hondo en las cajas públicas por parte de quienes deberían preservarlas con su propia vida, si fuera menester.

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+Revista de Prensa

El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

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Vídeos 

. Así será el próximo estadio del Real Madrid.28920.

. Editorial Alfonso Rojo: “¿De qué se ríe, señora ministra?”. 150721.

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Humor

Idígoras y Pachi
Viñeta de Idigoras y Pachi para El Mundo, 210721

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¨Papeles heroicos

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Un joven posa una rosa en el altar colocado en la acera donde fue golpeado Samuel.
Altar en homenaje a Samuel

Regularizados los senegaleses que ayudaron a Samuel

Ibrahima y Makate consiguen la autorización de residencia temporal y trabajo en España tras colaborar con la policía en el asesinato del joven coruñés.

Natalia Puga Santiago y Fernando Lázaro en El Mundo, 190721

Su heroicidad y su colaboración con la Policía Nacional han cambiado la vida de Ibrahima y Makate, las dos personas que el sábado 3 de julio socorrieron a Samuel Luiz para intentar salvarlo de la paliza mortal de un tumulto de jóvenes en La Coruña. Ambos son, además de ciudadanos ejemplares que intentaron salvar la vida del joven auxiliar de enfermería, piezas clave en la investigación de lo ocurrido, de modo que se les ha concedido una autorización excepcional recogida en la Ley de Extranjería.

Los dos hombres tienen 38 y 39 años, son de origen senegalés y se encontraban en situación irregular en España cuando el 3 de julio se interpusieron ante los agresores de Samuel para intentar librarle de las patadas y puñetazos que finalmente acabaron con su vida. Fuentes conocedoras del caso han confirmado a EL MUNDO que el pasado viernes la Policía Nacional firmó la documentación necesaria para regularizar su situación, concediéndoles la autorización de residencia temporal «por circunstancias excepcionales», que se otorga «por colaboración con autoridades policiales, fiscales, policiales o seguridad nacional».

Estas fuentes han confirmado que ya están legalizados a todos los efectos y que la documentación tiene fecha del pasado viernes, el mismo día que tuvieron una comparecencia ante la Policía Nacional coruñesa en la que fueron cruciales para el avance de la investigación. Ambos habían comparecido ante la Brigada de Policía Judicial en los días siguientes al homicidio y volvieron a hacerlo el viernes.

En esta ocasión, identificaron a los seis jóvenes de entre 17 y 25 años detenidos hasta ahora por el homicidio de Samuel como sus agresores y, además, dieron pistas sobre la implicación de más personas que agredieron al joven coruñés y hasta ahora no han sido arrestadas.

Esta autorización se concede en base a la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre Derechos y Libertades de los Extranjeros en España y su Integración Social (artículo 31.3), y tiene como requisitos que los beneficiarios carezcan de antecedentes penales en España y en sus países anteriores de residencia por delitos existentes en el ordenamiento español, no tener prohibida la entrada en España y colaborar con autoridades policiales, fiscales o judiciales, o que haya razones de seguridad nacional que justifique su concesión.

El trámite se realizó con celeridad. A principios de la semana pasada, el delegado del Gobierno en Galicia, José Miñones, anunció que la Secretaría de Estado de Inmigración estaba trabajando en el expediente. La tramitación no se demoró ni una semana.

Uno de ellos logró frenar la primera agresión a Samuel, ayudarle a huir de los agresores y a cruzar la calle para escapar. Cuando los atacantes fueron tras él y lograron darles de nuevo alcance, llegó a cubrir el cuerpo del ya malherido joven coruñés. El otro intervino durante ese segundo ataque e intentó meterse en medio y separar al tumulto de atacantes que rodeaba y golpeaba de Samuel.

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Iván Redondo, Carmen Calvo y Félix Bolaños.
Iván Redondo, Carmen Calvo y Félix Bolaños.JAVIER BARBANCHO

Iván y Félix suman dos

Santiago González en El Mundo, 190721

Nadie habríamos previsto a las primeras horas de aquel sábado, hace 10 días, que la crisis que se trabajaba el fraude de La Moncloa iba a extenderse tanto ni a calar tan hondo. Los analistas más sagaces hablaban de Carmen Calvo. Pero Ábalos, ¿quién podía suponerlo?

A posteriori todos somos grandes profetas: aquella noche con Delcy y sus maletas en Barajas, los 53 millones a Plus Ultra y haber contratado como hombre fuerte a Koldo, portero del puticlub Rosalex en Pamplona, para ser nombrado consejero en Renfe. ¿Cómo llegan a hacerse amigos estos dos hombres? Por la habitualidad, supongo. Como en tantos lances, el roce hace el cariño.

Pero lo que no podíamos imaginar era lo de Iván Redondo, la sorda lucha que se estaba librando en los interiores de La Moncloa contra quien había sido uno de sus mil subordinados, Félix Bolaños.

Redondo era el factótum del Gobierno. Los periodistas tendimos a ponerle por encima del presidente en la relación orgánico-jerárquica. Esto era demasiado para un gobernante cuyo rasgo más característico es la vanidad. Algo debía de temerse Iván cuando acuñó aquella desventurada imagen del asesor que se tira por un barranco. «Estaré con él hasta el final», añadió, y en eso sí acertaba, porque el final no tenía por qué ser el de los dos al mismo tiempo.

Luego mintió en aquel tarjetón en el que trató de hacernos creer que marchaba por decisión propia. No era sólo el fondo, también la forma. Firma con letras mayúsculas, hecho este que uno no había visto en su vida y que constituiría por sí solo el tema para un congreso de psicoanalistas lacanianos.

Mi admirado Álvaro Delgado Gal le dedicó una gran columna, El publicitario en la sombra, donde lo clavó con precisión de miniaturista en el arte que mejor se le daba.

Redondo estaba llamado a triunfar en un tiempo en que la unidad de pensamiento es el tuit. Él no es un pensador, sino un propagandista, y las tareas del pensamiento se las asigna a los eslóganes; la comunicación para el Gobierno no es más que publicidad. Los hechos no tienen nada que ver con la verdad, sostiene este pollo magreando a Faulkner.

Con cuánto más respeto lo invocaba Saza, el inolvidable cabo de la Guardia Civil en Amanece que no es poco, al abroncar a un vecino por haber plagiado Luz de agosto: «¿Es que no sabe que en este pueblo es devoción lo que hay por Faulkner?». El pensamiento de Redondo es un cacao extraordinariamente ecléctico en el que se dan la mano Spengler y Jean-Claude Van Damme.

Hay un consenso general en la consideración de que Bolaños ha salido más listo y no seré yo quien lo discuta a la luz de los hechos, pero basta con leer la entrevista que ayer le publicaba El País para comprender que viene con los mismos sofismas e idénticas falacias sobre el fallo del TC que su anterior jefe y que todos sus compañeros de Gobierno: el estado de alarma era la herramienta idónea que nos permitió salvar 450.000 vidas.

Vuelve contra la oposición su aprobación del primer estado de alarma, aunque era pura racionalidad, por la urgencia, para sustituirlo por el estado de excepción, que exige el control parlamentario. Al final, chiudere in belleza, «me gustaría que el PP fuera más útil para nuestro país». A uno también le gustaría. Que acertara a echar al sanchismo del Gobierno, por ejemplo.

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La presidenta del Consejo de Estado, María Teresa Fernández de la Vega, junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
La presidenta del Consejo de Estado, María Teresa Fernández de la Vega, junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.EL MUNDO

El Consejo de Estado cuestiona el ‘sólo sí es sí’

El dictamen remitido al Gobierno indica que los casos de agresión ya se centran en comprobar el consentimiento y critica el “tono reivindicativo”

Manel Marranco en El Mundo, 190721

El último informe sobre la Ley de Protección Integral de la Libertad Sexual, conocida como ley del sólo sí es sí, antes de que el texto llegara al Consejo de Ministros, fue el del Consejo de Estado. Su valoración global de los 61 artículos y 27 disposiciones del proyecto de ley fue «positiva». Sin embargo, la opinión sobre el artículo más relevante, el que la ha bautizado con ese sólo sí es sí, fue de escepticismo.

El «supremo órgano consultivo del Gobierno», según lo define la Constitución, considera que la inclusión de la fórmula que indica que el consentimiento de la relación sexual debe ser claro apenas supondrá un cambio en la actuación de los tribunales. No, obviamente, porque no lo vayan a aplicar, sino porque los jueces ya estaban aplicando ese criterio.

«La formulación adoptada en relación con la cláusula del consentimiento tampoco se aleja en exceso en la práctica de los criterios interpretativos que emplea la más reciente jurisprudencia», afirman los consejeros.

Señalan varias sentencias que lo corroboran. Una de ellas, la de La Manada, que juzgó la agresión sexual múltiple a una joven en Pamplona durante los Sanfermines de 2016 y en la que el Tribunal Supremo impuso la pena más dura por violación afirmando que, en las circunstancias en que se produjeron los hechos, no pudo haber consentimiento válido.

El informe hace referencia al día a día de los tribunales en este tipo de delitos, que tras la aprobación de la ley será previsiblemente el mismo que hasta ahora. «Cuando lo que se discute es la existencia o no del consentimiento o de la autorización que convertiría la conducta en perfectamente legítima, el problema probatorio se convierte en el aspecto central.

Se trata de un problema cotidiano en los procesos penales, cuya resolución en ningún caso puede violentar el derecho fundamental a la presunción de inocencia ni permitir la inversión de la carga de la prueba, por lo que el problema operativo de las cláusulas de consentimiento seguirá siendo de naturaleza probatoria», dice la institución que preside María Teresa Fernández de la Vega.

Algunas objeciones del Consejo de Estado han sido asumidas y se han corregido en el texto que el Gobierno enviará a las Cortes. Por ejemplo, ya no se usa el término «reo» arcaizante, según el Consejo, sino «responsable». Y finalmente la descripción del consentimiento es en positivo y no en negativo. El órgano consultivo veía «confusa» la doble negativa de la redacción inicial, que decía así: «No hay consentimiento cuando no se haya manifestado…».

Las quejas a la redacción de la norma son varias. Alcanzan incluso a las primeras líneas del texto, con las que arranca la exposición de motivos del proyecto de ley. «A lo anterior se unen varios datos que adolecen de algunas inexactitudes técnicas, como es el caso de la confusa y algo vacua frase inicial». Se refiere a este comienzo: «La ciudadanía supone el ejercicio de todo un conjunto de derechos humanos…».

Relacionada con la redacción hay otra queja: que en ocasiones está fuera de tono. «Algunas de las formulaciones empleadas en la exposición de motivos (muy especialmente en este primer apartado) emplean un tono algo reivindicativo para un texto que deberá ser adoptado por las Cortes Generales. Esa inflexión militante pudiera resultar reduccionista de las múltiples vertientes del fenómeno de la violencia sexual», dice el informe.

Una objeción a la que el Consejo de Estado da especial relevancia es que el Gobierno eludiera el primer trámite que, según la ley, debe darse a los proyectos de ley que prepara el Gobierno: la consulta previa a sectores que pueden resultar afectados, para conocer su parecer sobre lo que debe legislarse. «El Consejo de Estado no puede dejar de censurar la gravedad que reviste la omisión de este trámite procedimental de la consulta previa establecida con carácter preceptivo».

El Gobierno alegó que se hizo ante «la necesidad imperiosa y acuciante de garantizar la seguridad y la libertad sexual de las mujeres», pero los consejeros no lo ven suficiente. «No justifica la supresión de este trámite esencial para la participación ciudadana», dice. Que con el proyecto avanzado se reclamaran múltiples informes (71 cuenta el Consejo) no es suficiente: «Algunos de los defectos que presenta el anteproyecto podrían haberse evitado o mitigado con una tramitación correcta».

La queja recuerda a la que, de mayor alcance, ha reiterado en los últimos meses el Tribunal Constitucional, anulando varias normas para las que el Gobierno había elegido la vía rápida y más cómoda para Moncloa sin una base legal para ello.

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Recordad los indultos
Ilustración de LPO [L. Pérez Ortiz; España,, 1957],para el texto


Recordad los indultos

Las medidas de gracia no solo son un ejemplo más del ventajismo de Sánchez, sino el inicio de la remodelación abrupta del sistema político

Joaquín Pérez Azaústre en El Mundo, 190721

NTRAR EN LA cabeza del doctor Pedro Sánchez solamente es posible con la literatura. Cómo se mantuvo firme hace apenas unas semanas, con el rictus oculto por la mascarilla, aguantando el vacile de Rufián. Podríamos tirar de términos dramáticos, como vejación o desprecio: pero si te despojas de la dignidad para seguir viviendo el sueño del muñeco que corona la tarta, nadie puede ofenderte.

Claro que Gabriel Rufián, aparentemente, sí que vejó y despreció a Sánchez al recordarle el valor de sus promesas: la última fue decir que nunca apoyará un referéndum de autodeterminación, como antes aseguró que no habría indultos. Denos tiempo, le dijo Rufián, como un James Dean goloso que sólo se alimenta de escucharse a sí mismo. Uno viene de fábrica con su proporción de dignidad, que últimamente parece tan escasa como el gusto por la imagen de lenguaje eléctrico en alguna poesía contemporánea.

Pero luego la vida nos la va limando, nos la va erosionando, o nos la hace crecer dentro del pecho. La dignidad depende de cada uno y de sus circunstancias, la honestidad y su hondura en la sutileza de vivir. En el caso de Pedro Sánchez, estamos ante un hombre que decidió extirpársela. Por eso Gabriel Rufián no lo puede humillar, porque carece de la sustancia moral precisa para darse por aludido.

Rufián es un macarra que se gusta, pero estaba diciendo la verdad. Tiene el mérito estricto del orfebre que se esculpe a diario, del tupé homenaje a Hergé a citar a Clemenza en El Padrino. No lo subestimemos, porque tiene la fuerza de los hombres que se cuadran fielmente ante el espejo para encontrar sus únicas razones. Precisamente por eso conoce al presidente, lo percibe en sus hondos claroscuros y sabe bien que puede sacudirle sin que Sánchez se inmute, porque está en otra cosa: mantener el pastel, sostenerse en la tarta, indultando al personal o cambiando a los ministros socialistas, porque el que sigue es él.

Pero aquel vacile de Rufián tenía otro destinatario: la democracia y el Estado de derecho. España, vamos. La gente. Esto lo tenemos que entender: a Pedro Sánchez, con unos ministros o con otros, no puede vacilarle porque no hay quien lo haga, pero sí lo está haciendo a los demás. Le faltó decir: me parto de risa con tu negación del referéndum. Me voy a celebrarlo a Waterloo con el capitán Haddock y Milú. P

orque cada vez que Sánchez asegura una cosa como cuando le dijo a Ferreras que el cambio de ministros no era una prioridad, para cambiarlos dos días más tarde, siempre hace la contraria. Así que, por lo que respecta al presidente, el referéndum por la independencia ya está apalabrado.

Siempre me ha parecido que Rufián no ha entendido bien el verdadero discurso de El Padrino. Esa forma de hablar, esas inflexiones de la voz, es quedarse en la cáscara. Es como ver Rocky y desayunar huevos crudos o irte a cruzar guantes con las vacas de las carnicerías. No, no es eso.

Es la superación en su estado más puro, como El Padrino es la familia y el precio que podemos llegar a pagar la dignidad personal, en el caso de Michael Corleone por mantenerla viva. Sucede que Pedro Sánchez solo aspira a mantenerse vivo a sí mismo, y en eso nos endeuda a los demás o cambia de ministros. Por eso los vaciles con crítica, de Rufián o de cualquiera, no pueden afectarle: porque ni siquiera los huele.

La legitimación de los indultos ha sido el bien común. Partamos de la base de que fuera verdad, que no se debiera al cambalache para mantener su apoyo parlamentario. Imaginémoslo. Si analizas los delitos por los que fueron condenados los nueve indultados, habría que preguntarse a qué bien común aludía el presidente.

No será, desde luego, el de los ciudadanos que han padecido sus delitos dentro de Cataluña. No creo que ese bien común incluya a la gente que ha sentido y siente que su Gobierno autonómico legisla y gobierna contra ellos. Que han estado gastando o malversando recursos no para mejorar la sanidad, por ejemplo, sino para financiar una máquina de propaganda, dentro y fuera de Cataluña, que no descansa.

Quienes han sufrido ese desamparo, esa fractura que ha afectado a la mitad de Cataluña, ven que se premia a los que generaron el hachazo que los partió en dos. Pero nadie los ha escuchado nunca, es más: se los ha borrado del discurso. Porque llevamos años escuchando hablar del pueblo catalán como si Cataluña entera fuera independentista. No es verdad, pero la pelea verbal es la primera en ganarse o perderse antes de malversar, destruir coches de la Guardia Civil o incendiar las calles.

Más allá de la controversia jurídica, Pedro Sánchez habla de reconciliación y concordia porque la trampa de los buenos sentimientos casi siempre resulta edificante. Quién va a rechazar ese espíritu de la Transición, que siempre viene bien cuando se saca de su contexto puro. Sin embargo, esta equiparación de circunstancias tiene un fango de clara felonía.

Porque si haces la analogía con aquellos días tan grises, y también soleados, de esperanza y de plomo, con dos realidades enfrentadas, estás equiparando el franquismo de entonces con el actual Estado de derecho, que es el discurso que viene manteniendo el independentismo en Europa. Aquí el Estado español opresor, aquí los luchadores por la libertad.

Sin embargo, esa distribución de los papeles es una perversión: los dos bandos aquí, con la sentencia ya emitida, son la justicia y los delincuentes. Nada más. Porque no se han perseguido las ideologías, sino actos punibles. Nada menos. Y los delincuentes, una vez liberados en un gesto de arbitrariedad que pone en solfa a la justicia, nos anuncian que en cuanto puedan volverán a delinquir. Lo genial fue la respuesta de Ábalos: si reinciden, otra vez a la cárcel. Claro que sí. El principio de legalidad, esa piedra de Sísifo.

Pero ahora todo ha cambiado, aunque no tanto. Ábalos, tras su cese, vuelve a ser dueño de su destino y podrá perderse otra vez en la niebla de cualquier aeropuerto para recordarnos que siempre nos quedará Caracas. La habíamos perdido, tanto como la certeza de que los servidores leales serían recompensados antes del final de la escapada.

Pero tras liberar el uso de las mascarillas con el mismo fundamento médico de toda su estrategia de evasión autonómica y cambiar el rostro del consejo de ministros, seguimos con la cara imperturbable del Sánchez del penúltimo aliento. Iván Redondo abandona su propia serie de televisión y Carmen Calvo se va con su reducto constitucionalista. Quizá por eso los socios independentistas celebran la llegada de Félix Bolaños, aunque sea dudoso que lo que parece positivo para el secesionismo lo sea también para la construcción del país.

Una media de edad más juvenil en el Consejo de Ministros: eso, el feminismo y la catalanidad lo arreglan todo, aunque el Premio Cervantes pase a depender de Miquel Iceta. Pedro Sánchez queda ahora mucho más expuesto ante la verdad de sí mismo, que había quedado sobradamente acreditada mucho antes de que sacrificara a sus alfiles.

COMO LA MEMORIA es frágil y hoy todo es captar al natural ese retrato de los nuevos ministros, ahora, más que nunca, recordad los indultos. No solo constituyen una huida al frente ventajista de Sánchez, sino la remodelación abrupta de un sistema político mientras se desactiva su respiración jurídica. Y ya hemos visto, como hoy y siempre se protesta en Cuba, qué ocurre si el derecho se vacía de contenido para que cristalice la arbitrariedad.

Recordad los indultos: son la puerta entornada a un pacto de convivencia que no hemos firmado. El monólogo solemne de Sánchez en plan perdónalos, porque no saben lo que hacen, mientras los indultados le escupían a la cara, y de paso a nuestra democracia, nos ha vuelto a ubicar internacionalmente, como con Biden, en el escenario de lo patético.

A los defensores acérrimos y entusiastas de los indultos, comprobando la respuesta suscitada en sus beneficiarios, habría que preguntarles si perciben algún límite jurídico o moral en la cabeza presidencial de Sánchez, o ya está todo vendido.

Joaquín Pérez Azaústre es escritor.

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Kiev (Ukraine), 06/07/2021.- A lt;HIT gt;woman lt;/HIT gt; wearing a...

Un paraíso para intolerantes

Fátima Ruiz en El Mundo, 190721

Estoy escribiendo una novela. Un paraíso para intolerantes donde la gente hace al fin lo que yo ordeno. Los echo a pelear o a enamorarse según me da la ventolera. Les apago la luz para que duerman de día si me hartan.

Les sacudo de madrugada para hacerles temblar de euforia o miedo. A alguno lo arruino incluso, a ver cómo reacciona. Los pinto vagos, despreciables, cobardes y mezquinos, les doy y les quito su fortuna por necesidades del guión.

Les hago decir cosas obscenas, torpes, sabias, infantiles. Todo iba como la seda hasta que se me han rebelado. Me están echando un pulso y ahí los tengo, columpiándose en las líneas, saltándose los paréntesis donde trato de encerrarlos, riéndose de la incoherencia de la trama y de mí, que soy un dios muy mediocre.

Con un pliego de exigencias en la mano para seguir figurando en mi relato. Uno exige un plot twist para ser héroe y no villano. Otro una novia que le escriba por si lo meto en la cárcel. Otra un hijo para malcriarlo.

Un cuarto sólo quiere la razón. Y eso nunca. Infalibilidad sólo hay una y es la mía.

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El primer ministro de Países Bajos, Mark Rutte, conversa con Pedro Sánchez en una cumbre europea. POOL

El aviso holandés sobre el plan español: «No está claro. Hay dudas»

La ya ese día vicepresidenta primera, Nadia Calviño, no se quedó el pasado martes a la reunión del Consejo de ministros de Economía y Finanzas (Ecofin) que aprobó el Plan de Recuperación de España. Tenía esa mañana foto en la escalinata de Moncloa con el nuevo equipo de Pedro Sánchez y, además, la aprobación formal en la UE había perdido brillo. España no ha sido la primera en recibir luz verde como publicitaba el Gobierno hace meses, sino dentro de una docena de países con Eslovaquia o Portugal en aprobado general que está dando Bruselas para desbloquear los fondos europeos.

Calviño se libró así de escuchar las abundantes intervenciones de socios del euro en el Ecofin recalcando que esta luz verde es sólo para activar, pero que estarán vigilantes de que los países más beneficiados cumplen lo que están esbozando en los planes. Así lo apuntó, según fuentes conocedoras de lo ocurrido en el Ecofin, la ministra socialista sueca Magdalena Andersson, entre muchos otros.

El más esperado, el ministro holandés Wopke Hoekstraa las órdenes del primer ministro Mark Rutte, considerado líder de los llamados frugales se ausentó también, pero su lugarteniente Hans Vulbrief, leyó una declaración, a la que ha tenido acceso este diario, muy clara. No fue dirigida sólo a España, sino genérica apuntando que su «sí» de ahora a los primeros desembolsos, puede ser un «no» a los siguientes:

«Nos hubiera gustado que se afrontaran mejor en estos planes las recomendaciones de la Comisión Europea en el capítulo de las pensiones, fiscal o laboral. Ha sido especialmente difícil que se incorporen reformas relevantes para la sostenibilidad de las finanzas públicas».

Vulbrief incluyó un mensaje a los comisarios allí presentes Valdis Dombrovskis Paolo Gentiloni: «Los siguientes pagos sólo deben ser abonados si hay avances significativos, tanto en términos de inversiones como de reformas». Y deslizó también que Bruselas no debe permitir que «se reviertan reformas del pasado».

No dijo nombres de ningún país concreto, pero el secretario general del Tesoro que representó a Calviño en la reunión, Carlos San Basilio, tiene que tomar nota sobre todo a la vista de otro documento: el examen que ha realizado el propio Gobierno holandés al plan de Sánchez y que ha remitido a su Parlamento.

En este informe, al que ha tenido acceso EL MUNDO, avisa de las debilidades: «La Comisión Europea señala que en el plan español los detalles de reformas del mercado laboral dependen del resultado de las negociaciones con los agentes sociales. Por tanto, el impacto en las finanzas públicas y en el equilibrio general entre la flexibilidad y la seguridad en el mercado laboral aún no está claro».

Agrega que «el Gobierno está de acuerdo con la evaluación de la Comisión sobre los hitos y objetivos formulados en el plan español, pero hay dudas sobre la viabilidad de una rápida ejecución de las inversiones y reformas previstas». «Si se retrasa, afectará a la velocidad con la que la Comisión puede aprobar los pagos», advierte.

De momento, España recibirá los primeros 9.000 millones gracias a la aprobación del Ecofin, pero el resto hasta los 70.000 millones previstos hasta 2023 no va a ser fácil. Hay que cumplir y el resto de socios tienen «freno de emergencia» si ven laxa a la Comisión Europea.

Ésta ha dado, de momento, un voto de confianza que asume también el Ministerio holandés de Finanzas, según señala a este diario un portavoz. Éste califica de «muy positivo en general» el compromiso en el plan español con reformas en el campo medioambiental o digital, entre otras.

Pero eso ahora. Para el futuro, Rutte se compromete así con su Parlamento: «Para la fase de ejecución y los desembolsos correspondientes, Países Bajos pedirá a la Comisión Europea que evalúe las reformas que se ejecuten en fiscalidad, pensiones y el mercado laboral, por ejemplo, en cuanto a su contribución a la sostenibilidad de las finanzas públicas y al equilibrio adecuado entre flexibilidad y seguridad».

Y el informe holandés sobre España concluye así: «El Gobierno seguirá de cerca la evaluación de la Comisión sobre el cumplimiento de los hitos y objetivos, especialmente los que se especificarán con más detalle a lo largo del tiempo».

La economía holandesa no es perfecta precisamente, pero no hay que menospreciar a Rutte. Austria, Finlandia o Suecia siguen esa línea con un gran y discreto aliado, Alemania, que aún no habla abiertamente, porque Angela Merkel ha querido un suave final de mandato.

Pero el llamado a sucederla en otoño, Armin Laschet, dejó recientemente claro en Financial Times que los nuevos fondos europeos son algo excepcional. «Según Maastricht, cada país es responsable de sus propias deudas y este principio sigue siendo válido».

Con este entorno, suena muy temerario aspirar a agotar la legislatura, fiándola al apoyo de Esquerra y a los contactos de Calviño en la UE.

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El viaje a los Infiernos de Pedro Sánchez
Ilustración de Eva Vázquez [España, 1970] para el texto

 

El viaje a los Infiernos de Pedro Sánchez

Juan Luis Cebrián en El País, 190721

Mientras que su socio de gobierno desistiera hace ya tiempo de asaltar los cielos, el presidente Sánchez ha decidido bajarse a los Infiernos. Allí dos almas atormentadas, Maquiavelo y Montesquieu, celebraron un famoso diálogo que Maurice Joly registró para la posteridad con más precisión y entendimiento que el mismísimo Villarejo.

Este texto clásico (Diálogo en el Infierno entre Maquiavelo y Montesquieu), escrito hace más de siglo y medio, resume mejor que ningún otro análisis el debate acerca del poder y sus límites, la pugna entre la fuerza y el derecho, o las fronteras morales de la política, cuestiones nucleares sobre las que no parece pasar el tiempo ni distinguir la geografía. Y que afectan de lleno al comportamiento de nuestro actual Gobierno.

Habida cuenta a su rechazo de las “elucubraciones doctrinales”, y a la no muy abundante nómina de intelectuales en sus filas, no sé cuántos de los actuales ministros habrán leído el famoso libelo de Joly. En cualquier caso, les convendría hacerlo al menos como manual de uso para entender donde alinearse en la formación.

Reconozco que, por un momento, tras la resolución de la reciente crisis, llegué a pensar que la política bipolar de Sánchez, cuyo gobierno más que a Frankenstein recuerda al doctor Jekyll, se disponía a liquidar las prácticas maquiavélicas a las que nos tiene acostumbrados, en un intento de recuperar el favor de los electores y enderezar por fin su desviado rumbo.

La incorporación de sangre joven al equipo y la defenestración de sus escuderos más visibles permitían suponer felizmente que todavía quedaba y queda algo en la socialdemocracia española que no sea fruto del oportunismo y los comportamientos clientelares. Maquiavelo fiaba la gobernación del príncipe al manejo engañoso de las palabras y al uso inmisericorde de la fuerza.

Exactamente las especialidades respectivas de Redondo y Ábalos. Estos dos hombres fuertes, capaces hasta de oscurecer la arrogancia feminista, fueron defenestrados por su amado césar sin apenas agradecerles los servicios prestados. ¿Será —me pregunté— que finalmente Sánchez ha escuchado a Montesquieu y decidido fortalecer las instituciones en vez de confiscar el poder? El ensueño duró lo justo, aunque prefiero darle todavía una oportunidad al futuro.

Los signos preocupantes surgieron en el propio anuncio presidencial y en las tomas de posesión y relevos de carteras. La falta de transparencia y ausencia de explicaciones en la alocución inicial de Sánchez fue el primer aviso.

Su permanente empeño por negar la realidad de los hechos (“hemos vencido al virus”, “salimos más fuertes” “este es el Gobierno de la recuperación”) mucho tiene que ver con la maquiavélica suposición de que al pueblo solo le mueve el pan y toros.

Después, por referirme únicamente a un caso, merece atención el discurso del nuevo ministro de la Presidencia, al que las crónicas describen como estrella ascendente del nuevo firmamento. Resumió su ideario político con una frase lapidaria, con la que probablemente pretendía apedrear a alguien.

“Estos nombramientos ni se piden ni se rechazan”, dijo en un alarde de sumisión al jefe, más propio de una secta que de un partido político. Fue una perfecta descripción de la obtención del poder como premio a la obediencia. Pese a ello, el tiempo nos ha de aclarar si la inclusión en el gabinete de representantes de tendencias del PSOE mínimamente críticas con las decisiones de Moncloa responde a un tímido impulso pluralista y de rectificación de la actual deriva.

De momento, los indicios avisan de que se trata de potenciar al mando y sofocar cualquier atisbo de democracia interna. Las reacciones gubernamentales tras la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estado de Alarma, o su resistencia unánime a condenar la dictadura cubana, así lo ponen de relieve. Es previsible que por este camino la unidad del partido se refuerce internamente, una vez conseguida la inmunidad de rebaño, aunque lo haga a costa de su distanciamiento de la sociedad.

En un mundo asolado por dos crisis sucesivas, una financiera y otra sanitaria, Montesquieu lleva cada vez más las de perder en su pelea con Maquiavelo. La reyerta entre esas dos almas enfrentadas, que recuerdan también las dos escuelas del socialismo histórico español, amenaza con destruir las democracias liberales si las prácticas del italiano terminan por consolidarse.

Jean François Revel, en un prólogo memorable al diálogo infernal que comentamos, describió con precisión el catálogo de herramientas mediante las que los enemigos de la sociedad abierta tratan de desvirtuar lo sistemas democráticos. Entre ellas no pocas evocan los tiempos que vivimos.

La conversión de los partidos políticos en sectas ideológicas; el quitar prácticamente al Parlamento la iniciativa de las leyes, reduciendo su papel a la homologación pura y simple de los proyectos o decretos gubernamentales; la politización del papel económico y financiero del Estado, tan evidente en el manoseo propagandístico de los fondos de recuperación europeos; la utilización de las normas fiscales para promover venganzas partidarias; el cercenamiento de la independencia de la magistratura; el reclutamiento de diputados incondicionales, que ni piden ni rechazan; o las tendencias a instaurar una civilización policial, tan evidentes durante la pandemia frente al ejercicio de la responsabilidad y solidaridad ciudadana, son algunos de los métodos, maquiavélicos todos ellos, que desquician el funcionamiento del sistema y ensalzan el cesarismo de turno.

El mejor antídoto contra esas perniciosas enfermedades democráticas sigue siendo la libertad de expresión y el cultivo de una sociedad bien informada. Esto lo entendió bien Rodríguez Zapatero y puso gran empeño en dificultarlo, hasta el punto de ser el presidente más intervencionista contra la independencia de los medios de cuantos hemos padecido en nuestra democracia. Ojalá Sánchez no se inspire en sus métodos.

El partido del Gobierno es principal responsable de dichas desviaciones, pero de ninguna manera el único. Nadie en el arco parlamentario se muestra dispuesto a reformar unas leyes electorales que desvirtúan en gran medida el sentido del sufragio, depositando en las cúpulas partidarias un poder omnímodo sobre la elaboración de las listas; nadie (ni Ayuso ni Sánchez) ha de someterse a una comisión de investigación independiente sobre sus responsabilidades e ineficiencias en la lucha contra la pandemia; tampoco es de esperar que los grandes partidos renuncien a su esperpéntico derecho de veto en la configuración del poder judicial; y todavía estamos esperando a que un diálogo honesto y plural sobre los conflictos territoriales tenga lugar en el templo de la democracia, que es el Parlamento, y salga de las covachuelas de la conspiración; o que alguien nos explique cómo fue posible que una mafia policial ocupara los despachos aledaños a los máximos dirigentes del Ibex 35, a espaldas de los accionistas de las empresas y de los organismos reguladores.

Las tareas del nuevo gabinete son por lo demás ingentes, y corto el tiempo que tiene por delante para llevarlas a cabo; en la economía, los derechos sociales, la política internacional y, sobre todo, la configuración y consolidación del Estado democrático frente a la amenaza secesionista. Algunos de los problemas son fruto de las circunstancias o de terremotos con epicentros lejanos.

Otros han sido creados por los políticos mismos, y no pocos por la facundia del periodismo militante que inunda las televisiones en competencia con las antisociales redes sociales. Por dichas razones en su regreso del Infierno el presidente Sánchez, si no quiere verse arrojado de nuevo a él por el futuro de la Historia, debería alinearse más estrechamente con Montesquieu en la disputa intelectual sobre la moralidad de la política y el disfrute del poder. Y

a dijo el presidente Eisenhower, héroe mundial de la lucha contra el fascismo, que quienes cometen la imprudencia de renunciar a los principios por defender sus privilegios acaban por perder ambas cosas.

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Guy Sorman: El populismo es un engaño peligroso

El populismo es un engaño peligroso

Guy Sorman en ABC, 190721

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+Revista de Prensa

El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

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Vídeos 

. Mano a mano Marian de la fuente conversó con Federico Jiménez Losantos. 130321.

. El director de elCatalán.es, Sergio Fidalgo, destacó la maestría propagandística de Sánchez.

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Humor

ABC.es Twitterren: "La viñeta de hoy de Puebla https://t.co/npFD94dR7i https://t.co/hNkZuY5bVU"
Viñeta de José Manuel Puebla ‘Puebla’ [España, 1970]

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Heróicos papeles

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+Revista de Prensa

El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

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Vídeos 

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Humor

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Tíos, tías y tíes

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os jueces son fichajes útiles para el gang

La ley a orillas del Manzanares

Iván Redondo ha muerto políticamente hablando por empacho de asesores.

Santiago González en El Mundo, 170721

Dicen que Sánchez quiere poner coto a los sueños expansivos de su ex factótum después de impulsarlo ladera abajo. Iván Redondo se había dotado de un equipo impresionante, reclutando a dedo a un montón de asesores sobre los que no acaban de ponerse de acuerdo los medios. Este diario los había cuantificado en 989 al cierre de 2020. ¿989 asesores? No caben en Moncloa. Pero… ¿hubo alguna vez 11.000 vírgenes? se preguntaba Jardiel Poncela, sin saber tampoco si asesores y vírgenes tienen utilidades intercambiables.

Iván Redondo ha muerto políticamente hablando por empacho de asesores. Productividad marginal decreciente se llamaba la figura en las primeras lecciones de Teoría Económica que se estudiaban en mis tiempos. Lo que hayan podido estudiar los hermanos Garzón yo ya no sé. Era el tema que a medida que incorporabas inputs, capital y trabajo, la productividad aumentaba, pero solo hasta un determinado nivel. A partir de ahí los factores se estorbaban unos a otros, la productividad se estancaba y aun disminuía.

El Tribunal Constitucional ha desautorizado el confinamiento al que nos sometió el Gobierno después de que la pandemia se disparase el 8-M. Hubo llamadas y presiones. La competencia publicó ayer una foto del doctor Sánchez  con el presidente del Constitucional, González Rivas, que es bizcochable, según dicen, aunque también hay ejemplos de lo contrario.

La magistrada Encarnación Roca también reconoció haber sido llamada sobre el tema, aun que no dijo por quien, y aunque el telefonazo tuviera un éxito discreto, porque ella, del sector progresista, fue el voto que inclinó al Constitucional en contra del Gobierno. A veces pasa. Ya ocurrió, cuando Manuel Aragón Reyes, progresista, hizo célebres sus votos particulares contra la legalización de Bildu, Sortu y otras causas.

Lamentablemente, el Gobierno tiene jueces en su bando: Margarita está linda la mar, Fernando Grande Marlasca y Pilar Llop, que sustituye a Juan Carlos Campo. Claro que para esto no hacían falta jueces, bastaban las ninfas de Podemos, Irene Montero y la Belarra.

Porque Margarita Robles tachó de elucubraciones doctrinales los considerandos del Constitucional, Pilar Llop, que fue expulsada del Poder Judicial  en 2013 por su radicalismo de género, salió a mostrar su disconformidad con el fallo del TC, sin conocerlo en su totalidad y apuntándose al balance sanchista del año pasado, de que el estado de alarma permitió salvar 450.000 vidas.

No tiene idea de cuantas se perdieron, pero tampoco conoce los términos de la sentencia, el contenido del auto del Constitucional, que no cuestiona las medidas, sino la herramienta para aplicarlas: no estado de alarma, sino estado de excepción y control parlamentario.

Naturalmente en este magreo a la Justicia no podían faltar Grande Marlasca ni Conde-Pumpido, aquel fiscal general que llegó al zapaterismo para arrastrar la toga por el polvo del camino, de la carretera, del molino, etc. y que votó contra el fallo “porque puede crear un grave problema político”. El día que se pronuncien Lola Delgado y su novio inhabilitado ya estarán todos. Una habilidad hay que reconocerle a Sánchez: ha sabido rodearse de gntecilla a su medida.

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Cándido Conde-Pumpido, en 2017.

“La sentencia crea un grave problema político al desarmar al Estado contra las pandemias”

El magistrado Conde-Pumpido emite un voto particular muy duro

M. Marraco en El Mundo, 170721

Los votos particulares contra la sentencia del estado de alarma serán cinco, pero es difícil que alguno sea más duro que el de Cándido Conde-Pumpido. El magistrado sostiene que quienes el miércoles respaldaron la sentencia buscaron «atajos» para declarar la inconstitucionalidad y, con ello, dejaron al Estado en una situación peligrosa.

«Constituye una tradición del tribunal citar la frase del primer presidente, García Pelayo, quien señaló que la función del Tribunal Constitucional es la de resolver problemas políticos con argumentos jurídicos. La sentencia de la mayoría hace exactamente lo contrario. No resuelve, sino que crea un grave problema político, al desarmar al Estado contra las pandemias, privándole del instrumento que la ley determina expresamente para hacer frente a las crisis sanitarias, el estado de alarma».

Según el magistrado, lo acordado «no responde en absoluto a verdaderos criterios jurídicos», sino que utiliza «un mero atajo argumental (calificar como suspensión una restricción intensa de un derecho fundamental con una argumentación muy pobre) para estimar la inconstitucionalidad de una medida sanitaria solicitada por un partido [Vox] que previamente había apoyado expresamente en el debate y votación parlamentaria de la prórroga».

El ex fiscal general afirma que los seis magistrados de la mayoría confunden los conceptos de limitación de derechos (estado de alarma) y de suspensión (estado de excepción). «Lo que diferencia la categoría de la suspensión de la de la restricción es la sustitución, entre otras, del régimen de garantías al que se someten las limitaciones de un concreto derecho y no el grado de intensidad o la generalidad de éstas».

A juicio del magistrado resulta llamativo que la sentencia proponga aplicar un estado, el de excepción, donde «las garantías constitucionales desaparecen», en lugar de aquél donde ello no ocurre, el estado de alarma.

«Se trata de una curiosa concepción de los derechos fundamentales, pues los que la sostienen afirman, erradamente, que su construcción serviría a una mayor garantía de aquellos, cuando es precisamente al contrario, pues su efecto es, como hemos visto, la supresión de las garantías constitucionales a cambio de la mera parlamentarización de su declaración», dice en referencia que el estado de alarma lo ratifica primero el Congreso, frente al de alarma, que la Cámara examina sólo a posteriori si es que se va a prorrogar.

El voto emplea un tono duro con la sentencia. «En un ejercicio más propio de un jurista de salón que del máximo intérprete de la Constitución, viene a considerar que tanto el Gobierno como el Parlamento que prorrogó las medidas inicialmente adoptadas con más del 90% de apoyo de la Cámara y sin ningún voto en contra, erraron en la elección del estado declarado».

El voto de Conde-Pumpido, junto con los de los otros cuatro magistrados discrepantes, se comunicará la próxima semana, junto con la sentencia finalmente respaldada por seis magistrados.

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Raúl Arias
Ilustración de Raúl Arias [España, 1969] para el texto

El metro y la revolución

Cabe alabar el papel del sistema métrico como elemento de cohesión entre todos los pueblos del planeta.

Rafael Bachiller en El Mundo, 170721

LORD Arthur Young, escritor y viajero inglés, quien sería cronista privilegiado de la Revolución francesa, quedó impresionado por la infinita variedad de medidas que encontró en sus viajes por la Francia del Antiguo Régimen. En 1787, refirió cómo los patrones de medida variaban de una región a otra e incluso, dentro de una región, de una población a otra. Le resultó casi imposible realizar estadísticas agrícolas y establecer una correspondencia clara con las medidas inglesas.

Puntos, líneas, pulgadas, brazas, pies de diferentes tamaños (del Rey, del Franco Condado, del Perú), codos, toesas, leguas también de diferentes clases (antiguas, marinas, de París, de Postas), etcétera. En el siglo XVIII se utilizaban centenares de nombres para las medidas de longitud y lo mismo sucedía para las de superficie, las de volumen y las de masa. Además, los nombres no tenían el mismo significado en cada sitio, por lo que, realmente, se utilizaban decenas de miles de valores distintos como si fuesen patrones.

Desde Carlomagno, ocho monarcas galos habían intentado poner orden en este caos, pero siempre en vano. La confusión se prestaba al engaño y a las corruptelas, y era un gran obstáculo para establecer vínculos comerciales entre regiones y entre países. La aristocracia reclamaba a Luis XVI «un Dios, un rey, un peso, una medida», pero incluso los ilustrados más racionalistas como Diderot y D’Alambert, pensaban que este desbarajuste no tenía remedio posible.

La toma de la Bastilla, el 14 de julio de 1789, abrió un capítulo nuevo en la historia. La revolución propició la emergencia de un cúmulo de nuevas ideas para reinventar el mundo. La diversidad de medidas utilizadas por el Antiguo Régimen se tomó como un símbolo de la corrupción y la injusticia.

En marzo de 1790, Tayllerand retomaría las propuestas del gran astrónomo Jérôme Lalande para uniformizar los sistemas de medidas, pero recomendando a la Asamblea que la unidad básica de medida estuviera basada en la naturaleza, pues solo así podría tener una vocación universal, solo así podría ser adoptada en todo el planeta y para siempre.

La Asamblea acudió a la Academia de Ciencias para formar una Comisión de Pesas y Medidas, comisión en la que participaron los mismísimos Laplace y Condorcet. Para la longitud se adoptó el nombre de metro, término acuñado por el italiano Tito Livio Burattini en 1675 para referirse a la longitud de un péndulo de segundos, es decir, un péndulo que tiene un periodo (una oscilación de ida y vuelta) de dos segundos.

También se acordó que, como para otras medidas, las subdivisiones y los múltiplos a utilizar serían decimales. Para nombrar las subdivisiones se emplearían prefijos latinos (decicentimili) y griegos para los múltiplos (deca, hectokilo).

Tras barajar diversas opciones, la comisión dirimió que el nuevo metro, para que estuviese plenamente fundamentado en la naturaleza, sería la diezmillonésima parte de la distancia del polo norte al ecuador, realizando la medida a lo largo del meridiano que pasaba por Dunkerque, París y Barcelona (una longitud que difería del metro definido por Burattini en medio centímetro, aproximadamente). En 1792, la medida de este arco de meridiano se encargó a los grandes astrónomos Jean-Baptiste Delambre (que partió de París hacia Dunkerque) y a Pierre Méchain (que vino hacia Barcelona).

La historia de esta medida es una aventura fascinante. El lector interesado disfrutará enormemente con el excelente relato de Ken Alder en su volumen La medida de todas las cosas. La odisea de siete años y el error oculto que transformaron el mundo (Taurus, 2003). Durante la redacción del libro, este historiador, doctorado en Harvard, recorrió en bicicleta el mismo arco de meridiano que midieron los científicos.

El error al que hace alusión el libro se refiere a una anomalía de tres segundos de arco que encontró Pierre Méchain y que hizo que no quisiese comunicar parte de sus datos, llegando a disimular el error en sus notas. Este error le obsesionó durante el resto de su vida y le hizo regresar a España para verificar y extender sus medidas; y midiendo le sorprendió la fiebre amarilla que le condujo a la muerte en Castellón en 1804. Dos años después de su muerte, Delambre descubriría este error que representaba 0,229 milímetros.

La unificación de las medidas quedaría establecida en el año IV del calendario republicano, concretamente el 1 de Vendimiario, primer día del año y día de la uva. Es decir, el 23 de septiembre de 1795 en nuestro calendario gregoriano. Como las medidas de los astrónomos aún no habían finalizado, hubo que utilizar un metro provisional. En un intento de popularizarlo, se instalaron entonces varios patrones de mármol en las zonas más concurridas de París; aún puede contemplarse uno de ellos en el número 36 de la rue Vaugirard, cerca de los jardines de Luxemburgo.

Sin embargo, como pasó con el calendario revolucionario, el nuevo sistema de medidas no caló en el uso de los ciudadanos que tenían unas costumbres muy arraigadas. Se siguieron utilizando las viejas medidas durante tiempo y, a pesar de que Napoleón fue inicialmente muy favorable a la utilización del nuevo sistema, pronto consideró que su implantación no era realista.

En 1812, cuando se preparaba la campaña de Rusia, el Gobierno imperial admitió que para uso común se siguiese utilizando la toesa, equivalente a unos dos metros. El metro quedó así en desuso en su país de origen, pero, paradójicamente, el sistema métrico había quedado implantado por las tropas napoleónicas en los Países Bajos, y Bélgica lo conservó tras su independización.

En Francia, tras la restauración borbónica que siguió a la caída de Napoleón, Luis Felipe encarnó la llamada Monarquía de Julio que iniciaría un nuevo régimen. En sus intentos de modernizar el país, y deseoso de hacer suya la herencia de la Revolución, en 1837 el flamante rey restauró el sistema métrico decimal como sustitución de las medidas comunes. Se facilitaba así el comercio con los países vecinos, como Bélgica y Países Bajos, donde, como ya se ha dicho, el sistema métrico había quedado implantado. A partir de este momento, el uso generalizado del metro fue ya irreversible.

En España, el metro era bien conocido pues hubo matemáticos españoles (entre ellos Gabriel Ciscar) que habían participado en las medidas de Méchain. Pero las reticencias frente a las ideas revolucionarias hicieron que el nuevo sistema no se implantase hasta 1849, cuando Isabel II sancionó la Ley de Pesos y Medidas. No obstante, las viejas medidas de longitud españolas siguieron utilizándose durante décadas y una Comisión tuvo que establecer la equivalencia precisa entre estas y el nuevo sistema métrico decimal. En 1875, 17 estados firmaron la Convención del Metro en Sèvres en la que se crearon las conferencias generales internacionales que, en lo sucesivo, adoptarían las decisiones en materia de metrología.

LAS NECESIDADES crecientes de precisión en la medida de longitudes llevaron a construir un patrón mucho más exacto que los de mármol que se habían sido instalados en las calles de París. En 1889 se fabricó aquella barra de platino iridiado, que muchos de nosotros estudiamos en el colegio, y que fue depositada en la Oficina Internacional de Pesos y Medidas, en Sèvres.

En 1960, la definición se refinó como un múltiplo de la longitud de onda del criptón 86, y en 1983 como la distancia recorrida por la luz en el vacío en un intervalo de 1/299 792 458 segundos. Al estar definido en función de una constante física universal, el metro queda así firmemente basado en la naturaleza, es independiente de cualquier objeto material, y apto para un uso en todo tipo de circunstancias.

Se mencionan a menudo al arte y la música como lenguajes universales. Yo creo que a tales lenguajes hay que añadir el de la ciencia, hoy más que nunca. El lenguaje de las matemáticas, por ejemplo, no entiende de fronteras. Y, en concreto, la unificación de pesos y medidas, al igual que la utilización de un único sistema horario y de un calendario común, es un elemento importantísimo en el comercio y las comunicaciones.

El sistema métrico decimal, refinado y ampliado en el Sistema Internacional de Unidades, es uno de los legados más valiosos de los que nos dejó la Revolución francesa. Su uso se ha ido imponiendo progresivamente, durante el último siglo, en todo el mundo. A mi manera de ver, es lamentable que EEUU, Liberia y Myanmar (Birmania) se resistan aún a adoptarlo de manera oficial. Esto hace que en algunos otros países (principalmente por el influjo de EEUU) se mantenga el uso de medidas anglosajonas de forma tradicional.

«Nada más grande ni más sublime ha salido de las manos de los hombres que el sistema métrico decimal», dijo el gran Lavoisier. También refiriéndose al metro, el mismísimo Napoleón había exclamado: «Las conquistas van y vienen, pero este logro permanecerá para siempre».

Quizá sean expresiones excesivas, pero creo que es difícil cometer exageraciones alabando el importantísimo papel que ha jugado, juega y seguirá jugando el sistema métrico como vehículo de comunicación internacional y como elemento de cohesión entre todos los pueblos del planeta.

Rafael Bachiller es astrónomo, director del Observatorio Astronómico Nacional (IGN) y autor de El universo improbable.

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José Luis Ábalos

«Así, nadie lo va a entender»: la respuesta de Ábalos a Sánchez tras comunicarle su cese

Joan Guirado en ok diario, 180721

asta el sábado por la mañana José Luis Ábalos contaba con seguir como ministro de España hasta el final del mandato. La duda era si seguiría en el complejo Ministerio de Transportes, Agenda Urbana y Movilidad o si, por el contrario, el presidente Pedro Sánchez le otorgaría el control de otra cartera menos absorbente  y que le permitiera disponer de más tiempo.

A fin de cuentas, Ábalos ha dedicado los últimos siete años de su vida a la primera línea política. Más de media década entregado en cuerpo y alma a hacer de Sánchez el líder que es hoy. Y a salvarle la papeleta en los momentos más delicados. Hasta que no ha necesitado más de él.

Y de forma unilateral lo ha despojado de todo el poder, sin aviso previo. Se lo comunicó el sábado por la mañana como a Pedro Duque o Arancha González Laya, dos ministros como Ábalos pero con una relación personal muy distinta. Y a los que no les debe nada.

El ex ministro de Transportes y ex secretario de Organización del PSOE tenía un mínimo conocimiento de los planes que Sánchez tenía en la cabeza. Incluso el número tres del partido, antes de que se ejecutaran los cambios, dio a conocer a los territorios de los nuevos ministros que habría cambios y que afectarían a cargos de sus federaciones. Pero de su cese no supo nada hasta minutos antes de que se filtrase a los medios de comunicación.

Él le había pedido al presidente un cambio de destino para estar más tranquilo. En esa petición pesaban motivos personales de peso. Y el jefe del Ejecutivo tomó buena nota de ello mandándolo a casa hasta el próximo pleno del Congreso, en el que volverá a su escaño como diputado raso por Valencia. De momento no lo deja. Es el compromiso que tiene con los votantes.

Lo que sí ha dejado es la responsabilidad orgánica que tenía en el PSOE. Entre otras funciones, la de coordinar el 40 congreso que se celebrará en su ciudad, Valencia, entre el 15 y el 17 de octubre. Pedro Sánchez pretendía que, tras cesarle como ministro, continuase como secretario de Organización hasta octubre, momento a partir del cual también iba a prescindir de él en el partido.

Así se lo trasladó a Ábalos, a pregunta de este, en la breve conversación que mantuvieron el sábado. La reacción del ex ministro fue sorpresiva: «Así, nadie lo va a entender».

Y aunque se cogió unos días antes de decidir si abandonaba su cargo en el PSOE, por responsabilidad, tenía claro que después de haber ganado la moción de censura, haber logrado la investidura con ERC, varias campañas electorales y la gestión de la pandemia, no iba a ser una víctima más de la larga lista de cadáveres de Sánchez.

Con  frialdad, el presidente del Gobierno prescindió de los servicios del hombre que le ha acompañado desde que asaltó la secretaria general por sorpresa en 2014. Primero desde la fontanería de Ferraz, poniendo paz a un partido dividido y ordenando una organización con muchas almas. Y luego desde el Gobierno, al frente de un Ministerio muy importante para mantener el poder territorial y desde el que ha dado la cara por todas las crisis que se han originado.

Sin las funciones de portavoz del partido, que recaen en un desaparecido alcalde de Valladolid Óscar Puente –el del ‘yatazo’-, Ábalos ha sido el encargado de defender los pactos con Podemos, con Bildu o los indultos, no siempre bien recibidos en las filas de su partido.

Dos días después de conocer su salida del Gobierno, el lunes, traspasaba la cartera a la nueva titular de Transportes, Agenda Urbana y Movilidad, la catalana Raquel Sánchez Jiménez, prácticamente en la intimidad.

Él, que en anteriores ocasiones había acudido a arropar a todos sus compañeros que entraban o salían, se fue casi solo. Únicamente dos ex ministros, Salvador Illa -por sus proximidad a la nueva ministra y también a Ábalos- y su predecesor Pepe Blanco, asistieron a su traspaso de poderes. Ni Adriana Lastra ni Santos Cerdán se pasaron a saludarle.

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Patria y vida

 

Patria y vida

R0sa Díez en ok diario, 180721

Llegan imágenes y testimonios de cubanos que se manifiestan por las calles de toda Cuba al grito de ¡Libertad! y  coreando el himno de la resistencia cubana, “Patria y Vida”.

Llegan imágenes y testimonios de cubanos pacíficos apaleados, separados con violencia de sus familiares, perseguidos por militares y paramilitares del régimen comunista …

Llegan imágenes y testimonios de demócratas cubanos que alertan de los centenares de desaparecidos, que denuncian asesinatos de adolescentes, que lloran desconsolados al no saber nada de sus seres queridos secuestrados por la policía del régimen…

Llegan imágenes y testimonios de cubanos que se manifiestan por las calles de toda Cuba al grito de ¡Libertad! y  coreando el himno de la resistencia cubana, “Patria y Vida”.

Llegan imágenes y testimonios de cubanos pacíficos apaleados, separados con violencia de sus familiares, perseguidos por militares y paramilitares del régimen comunista …

Llegan imágenes y testimonios de demócratas cubanos que alertan de los centenares de desaparecidos, que denuncian asesinatos de adolescentes, que lloran desconsolados al no saber nada de sus seres queridos secuestrados por la policía del régimen…

Recibo testimonios de la familia Payá, de Rosa María y de Ofelia Acevedo que siguen manteniendo vivo el testimonio  del gran Oswaldo Payá, gran amigo, Premio Sajarov del Parlamento Europeo.

Me escriben desde rincones recónditos de Cuba, desde Pinar del Río, para darme cuenta de cómo se están desarrollando las manifestaciones y de cómo se está aplastando al pueblo: “Por mucho que el Gobierno hable mal de as manifestaciones populares iniciadas el pasado domingo, hubo más gritos de libertad que tiendas saqueadas. Libertad es la palabra de orden.

Las traducciones son otra cosa, sobre todo cuando se quiere ocultar la verdad, que en esta hora de Cuba ya es imposible. Remitirnos a Martí, ese que ha sido tan usado a conveniencia de unos y de otros, es como leer el evangelio del civismo en Cuba.

Que él hable también por nosotros, y con nosotros, porque en estos momentos críticos y decisivos la fuerza de su palabra nos empuja a hacerla letra viva: “Amamos a la libertad porque  en ella vemos la verdad. Moriremos por la libertad verdadera; no por la libertad que sirve de pretexto para mantener a unos hombres en el goce excesivo y a otros en el dolor innecesario”.

Y sigue: “Hay tres cosas que ningún cubano de a pie desconoce, por mucho que se intente tildar de “confundidos·” a los manifestantes: el móvil que condujo a la primera protesta- impulsora del resto-, el contenido de las principales demandas, y la forma en que fueron concebidas.

La crisis generalizada, con profundo énfasis en el sector sanitario y de la alimentación y los servicios, es insostenible. No hace falta más móvil, por mucho que se intente buscar protagonismo o culpar al histórico enemigo del norte. El propio Martí lo decía: “Donde no hay equidad ni respeto a todas las no hay patria sino una dictadura». Ello basta para que el más común de los ciudadanos venza la barrera del miedo”.

Me llegan testimonios de una modelo youtuber cubana que ya no habla de moda o de música sino de vida, de dignidad, de justicia para sus compatriotas agredidos y masacrados… Que utiliza su presencia en las redes para pedir ayuda al mundo entero.

Me llegan testimonios de Yoani Sánchez, todos sus post en 14ymedio, el diario de los cubanos que desde su Ventana14 da noticias de la represión que continúa, de las agresiones, los arrestos, las calles militarizadas y los miles de detenidos…

De los artistas que se han puesto del lado del pueblo cubano mientras que otros se mantienen dóciles al régimen opresor. Yoani se pregunta “¿Y ahora, qué?”, mientras denuncia el imperdonable crimen del régimen de enfrentar a los cubanos en dos bandos.

Mientras nuestros hermanos cubanos están sufriendo esa tremenda vulneración de sus derechos y están siendo perseguidos y masacrados, los españoles hemos tenido que soportar la vergüenza de ver al Gobierno de España negándose a llamar dictadura a la dictadura.

Mientras se masacra a la población de Cuba que de forma pacífica se manifiesta en las calles en defensa de sus libertades, los españoles hemos soportado la vergüenza de ver como el Gobierno de España se pone del lado de los verdugos, de quienes apalean a ciudadanos inocentes, de quienes llevan años matándoles de hambre y negándoles su derecho innegociable a pensar libremente, a actuar libremente, a decidir libremente su futuro y el de sus hijos.

Sí, los españoles hemos visto avergonzados cómo el Gobierno presidido por Sánchez, ese gran impostor, se ha puesto del lado de los verdugos y ha despreciado el dolor de las víctimas. En Cuba como en España, Sánchez y sus secuaces siempre eligen el bando de los verdugos, el bando de los filo terroristas, el bando de los golpistas…. En Cuba como en España Sánchez y sus secuaces –del gobierno y del partido socialista- siempre abandonan a los que sufren y se alinean con quienes imponen su modelo totalitario y excluyente.

Sí, insisto: Sánchez y su Gobierno se han puesto del lado de los verdugos. Porque quien se pone de perfil cuando se masacra a los ciudadanos que defienden la libertad y la vida, cuando se niegan los DDHH más elementales –el de la vida, el de movimiento, el de expresión…- a toda una población , cuando se mata -literalmente- de hambre a todo un pueblo, no es neutral, es cómplice. Sí, España tiene un Gobierno que, dentro y fuera de nuestras fronteras es cómplice de los verdugos.

Ante tanta indignidad la respuesta de los españoles no puede ser el silencio. Faltan las palabras; no, no sobran las palabras, no es verdad que no sirvan para nada, hay que desbaratar la propaganda falsa, hay que desmontar las mentiras, hay que provocar que brille la verdad. Pero también hay que actuar.

Cada uno desde nuestra esfera de responsabilidad, desde nuestra capacidad, hemos de provocar que el mundo se entere de lo que está ocurriendo en Cuba, que el mundo despierte, que nadie pueda seguir mirando hacia otro lado. Lo que ocurre en Cuba es nuestro problema, aunque sea su drama. Si callamos, si no reaccionamos, si nos limitamos a llorar o emocionarnos ante las escenas que nos llegan… seremos también cómplices de lo que están sufriendo nuestros hermanos cubanos.

Miro a los partidos políticos del arco parlamentario que siguen defendiendo las libertades y los DDHH. Miro a PP, a Vox a Cs. Y les pregunto, ¿Qué más tiene que ocurrir para que de forma conjunta envíen una delegación de parlamentarios nacionales y europeos a Cuba para que el régimen sea consciente de que no podrá ocultar ante el mundo lo que está haciéndole al pueblo cubano? ¿Cuántos cubanos más han de morir o desaparecer para que sus señorías se pongan en marcha?

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La amenaza de un Gobierno que alarma
Ilustración de Raúl Arias [España, 1969] para el texto

La amenaza de un gobierno que alarma

El TC ni cuestiona el confinamiento ni desarma al Estado frente a la pandemia, sino que rechaza que, so pretexto de la emergencia, se orille al Parlamento y se desbarate el Estado de derecho

Fco. Rosell en El Mundo, 180721

A casi todo Gobierno mucho más si exhibe faz despótica cualquier exigencia que haga le parecerá corta y todo servilismo que reciba le resultará escaso. Por eso, luego de una tardía sentencia por la que el Tribunal Constitucional ha salvado la negra honrilla al juzgar ilegal el primer estado de alarma dictado por Pedro Sánchez el 14 de marzo de 2020 por el Covid-19, pero que no ha hecho justicia del todo, pues ha servido una sentencia fría cuando ya había prescrito un dictum que transgredía derechos fundamentales, aun así sus brasas frías han encendido al Ejecutivo contra el Alto Tribunal. Ensoberbecido, pretendía, bajo presiones y amenazas, que refrendara un trágala que soslayaba el plácet previo del Parlamento y la efectiva tutela judicial.

Con esta enmienda a la totalidad, cualquier Gobierno en democracia por un asunto tan capital como son los derechos fundamentales, habría caído a Rajoy le bastó con un gazapo judicial, pero, en vez de ello, pretende tumbar al TC como antes al Tribunal Supremo o al Tribunal de Cuentas en su estrategia de desempedrar el cambio constitucional y que ha descalabrado al otrora todopoderoso, en el Gobierno y en el PSOE, José Luis Ábalos, quien verbalizó este afán destructor en vísperas de su entierro político.

«Si el Gobierno quería suspender derechos fundamentales, tenía que haber ido al estado de excepción, y no lo hizo porque para ello tendría que haber acudido al Congreso y contar cuál era su proyecto», reprocha el Tribunal de Garantías Constitucionales en un pronunciamiento en el que, por una ajustada mayoría de seis votos contra cinco, aclara que las restricciones impuestas desbordaron los límites constitucionales.

Los magistrados ni cuestionan el confinamiento ni desarman al Estado frente a la pandemia, sino que rechazan que, so pretexto de la emergencia, se orille al Parlamento y se desbarate el Estado de derecho por un Gobierno que, habiendo desaprovechado un año largo para fijar el pertinente paraguas jurídico, ha bastardeado el estado de alarma para acelerar la deriva cesarista de su presidente.

Ello es fácil de comprender para cualquiera cuyo cargo o nómina no dependa de no entender esta cuestión de primero de Derecho y de democracia, pero cuyo cinismo los lleva a comulgar con ruedas de molino arrastrando al sistema por la pendiente del desprestigio.

Lejos de asumir responsabilidades, el Ejecutivo se ha revuelto contra el Alto Tribunal en unos términos inusitados por no haber logrado doblarle el brazo del todo. Pero, sobre todo, porque desenmascara una estrategia de larga zancada de Sánchez. No en vano, valiéndose de la pandemia, se arrogó atribuciones que ponían los tres poderes del Estado a su servicio y abría un camino a la instauración de una monarquía presidencialista en la que se erigía en fáctico jefe del Estado con minusvaloración del Rey como cabeza de la Nación.

Hace un año largo, a raíz del uso perverso del primer estado de alarma frente al desbordamiento de una plaga que se negó hasta celebrar el día de la Mujer para preservar las marchas alentadas por el Gobierno, ya el magistrado emérito del TC Manuel Aragón Reyes, así como la ex fiscal general del Estado Consuelo Madrigal en su tribuna de EL MUNDO sobre La sociedad cautiva, repararon en esta circunstancia y evidenciaron la extralimitación de funciones de quien se presentaba como «el máximo representante» de la Nación cuando la representan las Cortes y al Estado, el Rey.

Aragón reclamaba que «hay que tomarse en serio la Constitución» así tituló su diatriba que no permitía, para situaciones de excepción, una «dictadura constitucional», sino reforzar los poderes del Estado bajo la vigía parlamentaria. No obstante, Sánchez dejó pasar el tiempo, mientras cogía vergüenza y afán, como en los versos de Góngora.

El ilustre jurisconsulto traía atinadamente a colación el concepto de «dictadura constitucional» que introdujo Carl Schmitt, arquitecto legal del régimen nazi, para designar el proceso por el que Alemania deambuló de la democracia al nuevo orden totalitario por el artículo 48 de la Constitución de Weimar al conferir al presidente del Reich la prerrogativa de «suspender en todo o en parte los derechos fundamentales» cuando discerniera que peligraba la seguridad o el orden público. «Ninguna constitución de la tierra se jactaría Schmitt había legalizado tan fácilmente el golpe de Estado como la de Weimar».

Cuando Hitler ascendió al poder en 1933 y el Reichstag aprobó la Ley para el Remedio de las Necesidades del Pueblo, se corroboró crudamente el aserto de Schmitt. El Führer, por medio de esa ley habilitante del 24 de marzo de 1933, devastó la Constitución a la vista de todos y ante la impotencia general, incluida la del Reichspräsident, el mariscal Hindenburg, al que no hubo ni que derrocar. No había más autoridad que la suya.

Desde el primer estado de alarma, Sánchez ha socavado organismos e instituciones dejando la vía expedita al abuso típico del caudillo que establece un vínculo directo con quienes lo han escogido. No por casualidad, Sánchez planteó en su día que, para evitar bloqueos, se le designara directamente presidente como candidato de la lista más votada, esto es, que pudiera gobernar con 120 diputados como si atesorara una mayoría absoluta. Así, con órdenes ministeriales, ha subvertido leyes y desvirtuado instituciones desde el CNI a RTVE pasando por la Guardia Civil o el CIS, hasta abollar la carrocería de la Constitución y afectar al motor.

Esa «dictadura constitucional», a la que aludió Aragón Reyes y que dio pie a algún rifirrafe entre Sánchez y Casado, tiene visos de plasmarse por medio de la inquietante reforma de la Ley de Seguridad Nacional que el Consejo de Ministros estudió el 22 de junio para reemplazar la Ley orgánica del estado de alarma, excepción y sitio fundamentada en el artículo 116 de la Constitución.

Una norma que, como reveló EL MUNDO, autorizaría a Sánchez para mandar libérrimamente cuando interprete que se registra una seria vicisitud dentro de un ancho abanico que puede desplegar o recoger a su acomodo. En suma, un traje a la medida para que se pasee sin corsés democráticos. Justo en las antípodas de un líder democrático como Churchill que, con Londres bombardeado por Hitler, afrontó incluso una moción de censura.

Con este trasfondo, se explica el entripado con un TC sometido a asedio gubernamental, como ha denunciado su vicepresidenta, Encarnación Roca, tanto desde extramuros por parte del presidente del Gobierno y su Consejo de Ministros como intramuros por medio del delegado del Gobierno en este órgano de garantías, Cándido Conde-Pumpido.

El ex fiscal general del Estado con Zapatero ha desfogado su impotencia tras fracasar en el cometido que le había encargado el Ejecutivo, pese a captar a dos valiosas piezas propuestas por el PP como el presidente González Rivas y el vocal Ollero, ex diputado y ponente de por vida de la sentencia non nata sobre el aborto.

Quien apadrinó la doctrina de que «el vuelo de las togas de los fiscales no eludirá el contacto con el polvo del camino» para blindar el diálogo con ETA a prueba de bombas ha puesto como no digan dueñas al ponente González-Trevijano y a los otros cinco magistrados. Les acusa de sacar adelante una resolución «más propia de un lego que del máximo intérprete de la Constitución». Es más, el magistrado de cabecera socialista se burla con que el veredicto se funda en «la paradoja de sorites atribuida a Eubúlides de Mileto» sobre la dificultad de determinar cuántos granos de arena hacen un montón.

Tras desvanecerse la mayoría que no ha sido, Sánchez debe haberse sentido como el conde Romanones cuando quiso ser académico de la Lengua y emplazó a su secretario a que recabase los votos precisos. Venciendo el pudor, su asistente cumplimentó el encargo y todos le prometieron su sufragio. Empero, el día de la votación se toparon con que no había salido. «¿Cómo es posible?

Si tenía garantizada la elección…», preguntó entre perplejo e iracundo. Al encogerse de hombros el circunstante, Romanones persistió: «Pero entonces, ¿cuántos votos he tenido?». «Ninguno, Excelencia», musitó el secretario. El político se quedó pensativo y luego se volvió hacia su ayudante exclamando: «¡Joder, qué tropa!».

Si unos académicos de colmillo retorcido no le dieron gusto a aquel prócer, otro tanto a Sánchez con su abuso de derecho para reforzar sus poderes cesáreos, mientras se desentendía de la pandemia y dejaba que las autonomías se las aviaran al albur de juzgados cuya función no es gobernar o legislar, sino velar por el cumplimiento de una ley que, en este caso, es inexistente por dejación de deber.

Así cuando ya no parecía preciso decirle al presidente del TC, como Felipe González con Manuel García-Pelayo con la expropiación de Rumasa, ni tampoco abroncar a una presidenta como Teresa Fernández de la Vega a María Emilia Casas en mitad del desfile de las Fuerzas Armadas, ha habido jueces esta vez que, con miramientos, no han querido dejarse humillar ni por presidente ni por vicepresidenta ni por el sursuncorda.

Cuando la ministra y magistrada Margarita Robles, en su andanada contra la Corte de garantías constitucionales, como ya antes contra el TS por impugnar los indultos, apela a que «el TC debe de tener un sentido de Estado», lo que busca es que rindan sus togas al Gobierno. Banalizando así el «sentido de Estado», habría que recordarle aquello mismo de que la «razón de Estado» no deja de ser un invento de la política «para autorizar lo que se hace sin razones». Bien lo sabe quien estuvo en Interior con Belloch y hoy es titular de Defensa.

Por eso, la sobreactuación del Gobierno no tiene tanto que ver con los estados de alarma como que complica esa ley de Seguridad Nacional que tiene como artífice al nuevo ministro de Presidencia y vicepresidente político de facto, Félix Bolaños, quien está detrás asimismo de la modificación de la Constitución mediante leyes habilitantes del cambio de régimen en marcha.

Algo que ya patentizó el TC en mayo al anular el asalto del CNI por Iglesias y que Sánchez coló de rondón en el decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo sobre medidas económicas y sociales sobre el coronavirus. Por la gatera, obró una modificación encubierta de la Ley del CNI como postula ahora con la ley de Seguridad Nacional que artilla para arrollar el Estado de derecho y sabotear la alternancia política.

Nadie había osado llegar tan lejos en democracia como para poner en riesgo sus pilares como Sánchez cual «chuletón imbatible». De ahí que convendría no cerrar los ojos a la luz cuando lo que alarma es un Gobierno en la deriva autocrática y cesarista de un presidente que quiere proveerse de Estatuto de Déspota a costa de la Constitución.

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Concentración 'Por una Cuba libre' en la Puerta del Sol, este lunes en Madrid.
Concentración ‘Por una Cuba libre’ en la Puerta del Sol, este lunes en Madrid.MariscalEFE

¿Dictadura? ¿qué dictadura?

El problema no es que el Gobierno soslaye la palabra dictadura, sino que dé esa imagen de complicidad con la tiranía

Maite Rico en El Mundo, 170721

CUBA ESTÁ regida desde hace 62 años por el Partido Comunista, dirigido por la familia Castro. No hay elecciones libres. Ni libertad de expresión. Ni de prensa. Ni sindical. «Reprime y castiga cualquier forma de disenso», dice Human Rights Watch.

El Gobierno cubano controla la ruinosa economía y espía a sus ciudadanos con redes de delatores. Somete a sus críticos a tácticas que van de la denigración pública y la prohibición de viajar hasta el despido, la detención arbitraria (114 en junio) y la cárcel. En Cuba los tribunales están sometidos al Gobierno. No existe el debido proceso. Hay 126 presos políticos y miles de detenidos por actitudes «predelictivas». Los malos tratos y las torturas están a la orden del día.

El Gobierno persigue y censura a artistas, intelectuales y periodistas independientes. En las clasificaciones por derechos políticos y libertades civiles, Cuba se codea con Laos y Burundi, un poco mejor que Yemen pero peor que Sudán.

Pues bien, el Gobierno de España tiene reparos en llamar a esto dictadura. Es más, el PSOE rechazó el jueves en el Congreso condenar la represión en la isla para soslayar esa palabra. El envilecimiento después del esperpento ofrecido por el comunicado de Exteriores, que sigue la crisis cubana «con mucho interés», como si fuera una serie de Netflix, o las contorsiones dialécticas de Calviño y Ribera… Era la línea de Moncloa: decir chorradas antes que decir dictadura.

Es cierto que un Gobierno no puede emplear términos que obstaculicen las relaciones diplomáticas. Pero lo que tampoco puede permitirse es dar esa sensación de complicidad con la tiranía. Y no solo por tener ministros y altos cargos comunistas que ejercen de propagandistas del castro-chavismo, algo inédito en Europa.

Episodios como el vodevil en la Embajada mexicana en Bolivia, el aterrizaje de Delcy y sus maletas, el escandaloso rescate de la aerolínea Plus Ultra, la «desaparición» del general venezolano Hugo Carvajal reclamado por Estados Unidos o el nombramiento como embajador en Cuba de un señor cuyo único mérito conocido es ser amigo del defenestrado José Luis Ábalos han arruinado la imagen de España como interlocutor solvente con América Latina.

Por no hablar de las andanzas de Rodríguez Zapatero, correveidile de Nicolás Maduro y promotor de una diplomacia paralela que pasa por romper puentes con los demócratas y alinearse con lo mejorcito del chavismo en el Grupo de Puebla. Un intrigante ZP que no se perdió la toma de posesión del nuevo ministro de Exteriores, José Manuel Albares.

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Sin pan ni palabras

Sin

Sin pan ni palabras

Los cubanos son macabramente libres de elegir cómo prestar su consentimiento al poder

José Ignacio Torreblanca en El Mundo, 180721

TOMO el título de la columna del libro homónimo del escritor y periodista cubano Raúl Rivero en el que resume de esta forma tan gráfica el fracaso y crueldad del régimen. La policía, dice Rivero, se llevó mi máquina de escribir porque al régimen no le gustaba lo que escribía.

De acuerdo, les dije, continúa Rivero, pero si se llevan aquello que me da de comer (las palabras), por lo menos denme de comer (el pan). Ese «sin pan ni palabras» de Rivero resume de forma magistral algo que los politólogos hacemos de forma mucho más farragosa y pedante cuando intentamos responder a la pregunta que todo ser humano se formula en relación con el poder: «¿Por qué debo obedecer?».

La idea del pan apunta a la legitimidad basada en los resultados: muchos prestan su consentimiento a un régimen, aunque sea dictatorial, si funciona económicamente y protege sus vidas y propiedades. Eso explica que las dictaduras desarrollistas (de Franco a China) aguanten mientras los resultados acompañen.

Por el contrario, la mención a las palabras apunta a la legitimidad basada en los procedimientos: mientras el régimen garantice la libertad, la igualdad ante la ley, la separación de poderes y el derecho a participar en elecciones justas y libres, es decir, mientras sea una democracia que otorgue voz y voto, los ciudadanos pueden aceptar vivir con malos resultados económicos (al menos durante algún tiempo).

El problema es que, cuando, como es el caso del régimen cubano, no hay legitimidad por los resultados ni tampoco por los procedimientos, solo queda una forma de legitimidad: la ideológica. El eslogan de «Patria o Muerte» deja bien clara cuál es la oferta última del régimen a los cubanos.

No te damos de comer, (ahora) tampoco nos ocupamos de tu salud (otro mito que se cae) y, por supuesto, te arrebatamos la libertad. A cambio, te ofrecemos morir por la patria. Pero tranquilo, si no estas dispuesto a morir por la patria, ya nos ocupamos nosotros: la patria está dispuesto a matarte, detenerte, torturarte o exiliarte.

Así pues, los cubanos son macabramente libres de elegir la manera en la que quieren prestar su consentimiento al poder: por la fe en una ideología caduca e incompetente o por el miedo a que esa ideología los mate o torture. Vivir bajo un Estado, se dice, es peor que vivir en libertad, pero mejor que hacerlo bajo una banda de ladrones. Cuando el Estado solo te ofrece la fe o el miedo, lo más seguro es, como está pasando en Cuba, que acabes perdiendo ambos.

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Dos jóvenes disfrutan del festival Cruïlla, donde los 25.000 asistentes se sometieron a un test de antígenos para poder asistir a los conciertos.
Dos jóvenes disfrutan del festival Cruïlla, donde los 25.000 asistentes se sometieron a un test de antígenos para poder asistir a los conciertos.Marta PérezEFE

La enésima vez que «derrotamos» al virus

Después de un año y medio de pandemia, sigue sin existir una legislación que permita a las comunidades autónomas defenderse mejor del virus

Rafael Matesanz  en El Mundo, 170721

Hace ya un par de meses, coincidiendo con la finalización del estado de alarma, y ante los insistentes mensajes que emitía el Gobierno, centrando en la vacunación todas las acciones contra la pandemia («el estado de alarma es el pasado, las vacunas son el futuro»), fuimos bastantes quienes insistimos en el hecho de que fiar todo a las vacunas, sin insistir en el resto de medidas mantenidas con mayor o menor intensidad durante la pandemia sería una irresponsabilidad que podría acarrear serias consecuencias.

Hoy nos encontramos en plena quinta ola, liderando con diferencia la incidencia de contagios en la Unión Europea (más del 40% de los nuevos casos europeos se están produciendo en España), con la campaña turística arrasada, con algunas comunidades con incidencias extremas y sin visos de poder controlar la situación a corto plazo.

A los mensajes imprudentes se unió hace unas semanas una no menos imprudente eliminación de la obligatoriedad de las mascarillas, al menos por lo que se refiere a las formas empleadas, con las habituales consignas triunfalistas («las mascarillas dejan paso de nuevo a las sonrisas»…).

Se transmitió a una opinión pública que no suele reparar demasiado en la letra pequeña que se podía uno quitar la mascarilla en exteriores, si bien luego se dejaba caer que siempre que se mantuviesen las distancias de seguridad, algo factible en el campo o en algunas playas, pero desde luego difícil en el entorno urbano.

Todo se vistió con el optimista envoltorio de la buena marcha de la vacunación, que, efectivamente, tras unos comienzos titubeantes ha adquirido una espléndida velocidad de crucero, llegando a superar las 700.000 dosis al día, lo que muestra el excelente músculo del sistema nacional de salud pese a todas las dificultades, y cuyo factor limitante es ya tan sólo el suministro de vacunas desde la Unión Europea.

En el momento de escribir estas líneas hay ya un 49,3% de la población con la pauta completa y un 61,2% con la primera dosis. Aunque estas cifras suenan bien, el problema es que algo más de la mitad de la población no está plenamente protegida y que casi un 40% no ha recibido aún ninguna dosis de vacuna.

Queda bastante por tanto para conseguir la tan deseada inmunidad de grupo, sobre todo si tenemos en cuenta que, como ya se señaló hace meses, la aparición de nuevas variantes como la india conlleva que el objetivo de vacunar al 70% de la población haya que elevarlo al 80%-85%, lo que alejaría la consecución de los objetivos en los plazos previstos.

Pero el resultado de todos estos mensajes optimistas ha sido una falsa sensación generalizada de que por fin el virus estaba controlado, algo que ya habíamos oído hace un año y que ahora conecta con la llegada de las vacaciones estivales, los fines de curso, las fiestas de San Juan, la llegada de más turistas y un largo etcétera de elementos totalmente previsibles que, junto con la variante delta, han traído consigo una quinta ola que está generando un número de contagios hasta 30 veces superior a los que teníamos en las mismas fechas del año pasado.

De nada vale ya echar la culpa a los excesos festivos de los jóvenes (¿de verdad alguien pensaba que no se iban a producir una vez eliminadas las limitaciones?) o de los turistas (lo mismo). El hecho es que nos enfrentamos de nuevo a una fase complicada de la pandemia, aunque el alto grado de vacunación de la población de más edad hace que afortunadamente la morbimortalidad de los infectados no tenga nada que ver con lo sucedido en olas anteriores.

Y en esta situación, con el Ministerio de Sanidad una vez más en modo contemplativo, seguimos echando en falta una legislación estatal, prometida en su día, pero nunca desarrollada, que permita a las comunidades establecer las medidas de salud pública necesarias en cada momento y en cada lugar para controlar la pandemia sin depender de la impredecible ruleta judicial. El hecho de que ni siquiera puedan imponer la vuelta al uso de la mascarilla sin autorización estatal es más que significativo.

Mientras dure la pandemia, y en previsión de otras que puedan venir, es necesario combatir el virus utilizando las mejores armas disponibles, encabezadas por supuesto por una vacunación masiva. Pero resulta penoso que después de año y medio caigamos una y mil veces en los mismos errores y renunciemos a algo tan básico como un entramado legal que nos permita defendernos.

Rafael Matesanz es fundador y exdirector de la Organización Nacional de Trasplantes.

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Pedro Sánchez y el sueño autoritario

Jesús Cacho en Vozpópuli, 180721

esulta llamativo comprobar la facilidad con la que buena parte del gentío ha comprado la mercancía de que el cambio de Gobierno con el que Pedro Sánchez asombró al planeta Tierra la mañana del 9 de julio ha sido algo así como la octava maravilla del mundo, y que esa finta malvada, esa espectacular pirueta, ese golpe de genio, contiene opio bastante como para hacer olvidar la cadena de dislates con la que nos ha obsequiado desde que es presidente, además de ser anuncio promisorio de indiscutibles éxitos futuros.

Es como si el bello Pedro hubiera liquidado a los tres pesos muertos que lastraban su nave a riesgo de hacerla encallar en el próximo bajío, para sustituirlos por el nieto de Einstein, la biznieta de Marie Curie, y la sobrina lista de Rockefeller. Pero no, los recién llegados, en orden de importancia, son un licenciado en Derecho por la Complu al que se atribuyen poderes taumatúrgicos al lado del presidente y varias chicas en lo mejor de la edad que han desarrollado su carrera a la sombra del partido desde su más tierna infancia. Vale decir, la nada con sifón o la alcaldesa de Puertollano.

Y qué fina poesía ha enhebrado el progre mester de juglaría patrio sobre la calidad del “Gobierno más joven del mundo” y, otro récord batido, igualmente barato, el que más mujeres contiene, que no le sobra razón a nekane Belarra cuando, sobre el papel para notas de las reuniones del Consejo de Ministros, corrige a rotulador y escribe bien gordo “Consejo de Ministras”.

Por desgracia para el dueño del harén, el Constitucional se encargó de pinchar el globo de tan artificiosa felicidad apenas transcurridos unos días de los nombramientos, al declarar anticonstitucional el primer estado de alarma por él decretado en 2020. La mano maestra de Guadalupe Sánchez lo explicó aquí antes que nadie: “La elección del estado de alarma no fue casual, sino muy meditada.

Porque confiere al Ejecutivo poderes extraordinarios que le permiten gobernar sustrayéndose del control del Congreso y de los tribunales ordinarios, mientras que el estado de excepción somete la actuación del Gobierno a un control parlamentario mucho más intenso”.

Sánchez o la disposición permanente para hacer de la Ley un sayo. “Esta sentencia debería convertirse en la tumba del sanchismo, porque pone de relieve que había otras opciones y que Pedro escogió el estado de alarma para suspender no sólo derechos fundamentales, sino también la democracia y el Estado de Derecho”. El Gobierno se colocó fuera de la ley. Así de simple, así de grave.

La reacción del Ejecutivo a la sentencia, tan dura como ahíta de resquemor, ha tenido la virtud de poner una vez más en evidencia ante los despistados del lugar la naturaleza abrasiva del tipo que nos gobierna y de su guardia de corps. Particularmente penoso ha resultado el posicionamiento de Margarita Robles, una ex magistrada dispuesta a ejercer de Magdalena, palangana en mano, y lavar los pies manchados de estiércol del amo del cotarro.

Ni un alma dispuesta aquí a preservar el honor de las instituciones. Todas las lenguas y las plumas al servicio del poder. A través de su aparato de agitprop, el Ejecutivo ha llegado a señalar públicamente a los magistrados que han osado poner al jefe en tan grave aprieto, algo que constituye un pésimo augurio de lo que nos espera en materia de derechos y libertades durante el resto de legislatura.

Este sigue siendo un Gobierno dispuesto a pasar por encima de la ley cuantas veces sea menester para lograr su objetivo, que no es otro que el de hacer realidad el sueño autoritario del pájaro que lo preside.

Los exegetas de este Gobierno aureolado por la alcaldesa de Puertollano vienen escribiendo estos días que Pedro Maravillas va a girar ahora hacia el centro político –vacío, o tal parece, por la supuesta derechización del PP y la defunción de Ciudadanos– como una peonza, listo para presentarse en las próximas generales, cuando lleguen, como adalid único del espectro electoral que va desde el centro hasta la extrema izquierda representada por un Podemos exangüe y al que el rufián mantiene bien trincado por el ronzal del Gobierno de coalición. Una interpretación que, por si no fuera suficiente la naturaleza social comunista –único experimento en vigor en toda Europa- del propio Ejecutivo, acaba de echar por tierra su violenta reacción a la sentencia del Constitucional.

Este es un Gobierno más débil que el anterior, presidido por un hombre que está hoy más a la intemperie que ayer, sin ningún cortafuegos que le proteja, y cuya suerte depende, como siempre ha dependido, de la voluntad de los socios que le auparon al poder en mayo de 2018. Un Gobierno rehén de los enemigos de la Constitución y de la unidad de España. A la orden de los separatistas de ERC.

Es verdad que ERC y el resto de socios no deberían jugar con fuego poniéndolo entre la espada y la pared al punto de obligarle a tirar la toalla y convocar anticipadamente, entre otras cosas porque debería resultar inimaginable para ellos volver a contar en el futuro con un presidente prisionero en Moncloa, pero ese argumento peca de exceso de racionalidad con una gente que es cualquier cosa menos racional, como vienen poniendo de manifiesto desde hace tiempo y en particular desde 2012.

Sánchez es el ahora o nunca del separatismo catalán. Y ahora llega la segunda parte de la historia. Concedidos los indultos que hay que interpretar como un pago aplazado por la moción de censura -lo cual explica la indiferencia, cuando no el desprecio, con el que mundo separata los ha acogido-, llega el momento de la verdad, la hora de sentarse a esa mesa de negociación, al margen del Parlamento, donde el separatismo le va a exigir pasar por el aro del referéndum de autodeterminación si quiere seguir siendo presidente. Y ya avisó Elsa Artadi: “No volveremos a aceptar pagos aplazados”.

Paradójicamente, es en el terreno de la economía donde los más avisados le ven posibilidades de seguir vivo a futuro, hasta el punto de poder ganar las próximas generales y prolongar su éxtasis, su simbiótico abrazo, con el poder. Se aproximan varios trimestres de crecimiento poderoso, posiblemente lo que queda de 2021 y todo 2022, entre otras cosas porque partimos de una base de actividad muy deteriorada por el Covid.

Las estimaciones más recientes del Banco de España hablan de un crecimiento del PIB del 6,2% para este año y del 5,8% para el próximo, guarismos que BBVA Research acaba de elevar hasta el 6,5% para 2021 y el 7% en 2022, porcentajes que sumados a una inflación prevista acumulada para los dos ejercicios, cercana al 4%, someterían al ratio Deuda/PIB nominal a un reajuste porcentual que volvería a situarlo más cerca del 100% que del 125,3% alcanzado en mayo pasado (último dato disponible).

Naturalmente, para que el crecimiento se consolide y se traduzca en empleo estable es condición necesaria que el Ejecutivo acometa una serie de reformas de fondo largo tiempo aplazadas, asunto que no figura en su ADN, y sería condición deseable que los fondos Next Generation UE se utilizaran de manera limpia y no corrupta como se teme una mayoría de españoles.

Por razones que sobrepasan los límites de este artículo, el mundo económico-financiero español está convencido de que los susodichos fondos no van a suponer ningún incentivo serio al crecimiento y la transformación de nuestro sistema productivo, sino más bien una nueva oportunidad perdida y una ocasión para ver florecer un buen ramillete de nuevos millonarios.

Ocurre, sin embargo, que, como sucedió con el Plan E de Zapatero -creó en torno a los 100.000 empleos, de los que apenas se consolidaron unos 7.000-, esta riada de millones se traducirá en una fuerte inyección de liquidez al sistema, supondrá actividad, dinero en la calle y sensación de riqueza…

Sería la ocasión idónea para que Sánchez disolviera las Cámaras y convocara elecciones generales un año antes del previsto final de la legislatura, en torno al otoño del próximo año, con el crecimiento del PIB a flor de piel, la propaganda funcionando a pleno rendimiento y la población entregada al olvido instantáneo de cualquier desafuero, víctima de la televisión basura que esa elite italiana que todos los fines de semana huye a Roma y Milán nos deja para consumo interno de nuestras masas. Para hacer posible tal desiderátum, Sánchez se verá obligado a protagonizar auténticos ejercicios en el alambre, dando esquinazo a las presiones de sus socios separatistas, aplazando cualquier pronunciamiento sobre el referéndum y ganando tiempo. Sánchez o el caso del político encadenado a la necesidad de “ganar tiempo”.

Podría, el muy truhan, incluso desembarazarse de sus socios comunistas meses antes de convocar, para presentarse ante la ciudadanía envuelto en la bandera de España como el héroe que se negó a ceder ante el chantaje del separatismo delincuencial.

Sacar del atolladero en que se encuentra la economía española, víctima de la proverbial ausencia de reformas agravada por la crisis del Covid, exigiría la presencia en el puente de mando a un equipo tan excepcionalmente competente en el plano técnico como liberal en el ideológico, ambas cosas reñidas con el material de derribo que hoy nos preside.

Seguimos dependiendo del BCE (330.000 millones de nuestra deuda en sus manos, de los cuales 120.000 corresponden al total de las emisiones netas realizadas en 2020, sin olvidar el billón en manos privadas, en manos, en concreto de esos grandes fondos, tipo Blackstone y Cía, a quienes este Ejecutivo desconoce y desprecia), y del momento en que la señora Lagarde empiece a reducir las compras de deuda soberana y/o a subir tipos. Un asunto en el que tendrá mucho que decir lo que ocurra en las elecciones alemanas del próximo septiembre.

Las cadenas que unen a Sánchez con sus socios comunistas y separatistas son imposibles de romper siquiera para un genio de la mentira y el regate en corto como el susodicho. Si la estabilidad política precisa de ministros cumplidores de la ley y respetuosos con las instituciones (“Lo más grave es el secuestro del PP de los órganos constitucionales”, la ministra Irene Montero), la estabilidad económica reclama rigor presupuestario y libertad para emprender

(“Las empresas deberán justificar las bajadas permanentes de sueldos”, Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda). Lo acaba de decir el presidente Biden al referirse a la dictadura cubana: “Communism is a failed system, a universally failed system. And I don’t see socialism as a very useful substitute”.

Además del BCE y del futuro canciller federal alemán, la suerte de España dependerá de la respuesta que sea capaz de articular un PP hoy en la oposición. De su determinación para demostrar que ha roto definitivamente con la corrupción (se empiezan a oír cosas raras en la Puerta del Sol.

Ojo, Isabel, no te vaya a ocurrir lo que a Esperanza, que no se enteró de lo que ocurría en su derredor), ahora que el manantial Ábalos parece a punto de empezar a soltar material a borbotones, y de su capacidad para comenzar ya mismo a proponer soluciones revolucionarias a los problemas de España.

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La filosofía de la técnica según Ortega y Gasset | Investigación y Ciencia | Investigación y Ciencia

Evitando el ensimismamiento

Eduardo Uriarte en la Fundación para la Libertad, 180721

Estaba cultivando mi pesimismo ante la realidad política que padecemos, incluso antes de observar a Pedro Sánchez purgar a la moscovita su gabinete, cuando me llegó el reciente trabajo de Francisco Sosa Wagner y Mercedes Fuerte, “Nuevo Retablo de las Maravillas”, editorial Triacastela.

Gran y pormenorizado trabajo el de los dos académicos. Pero al realizar un tan detallado relato, y un amplio análisis, sobre la multitud de defectos que observan en nuestro sistema, al ver todos los achaques políticos juntos, me he sobrecogido aún más.

Porque el diagnostico que realizan de nuestra realidad política está muy fundado tras compararlo con constituciones e instituciones de nuestro entorno. Más vale soportar y embridar el pesimismo porque el “retablo de las maravillas” que presentan al lector es demoledor y acertado.

Yo creía que ese estado de ánimo ante el Desastre era exclusivo de la Generación del 98, del pasado, pero debo de aceptar que tras los disparates que la partitocracia nos ha brindado, culminados por la acción del socialismo español en los últimos años, la sensación de llevar al desastre lo que durante unos años funcionó con ilusión y grandes resultados para la ciudadanía, lo destruido, derrochado, malgastado, y conducido a un callejón sin salida, nos devuelve al ensimismamiento y a la desesperación.

Si pones la radio y escuchas a nuestras máximas autoridades políticas vuelves a pensar que nuestros males vuelven a ser aquellos, los que mi generación superó, para colmo sin esperanza alguna en el regeneracionismos, porque sabemos que  acabó en el rosario de la aurora del treinta y seis.

Uno se escandaliza, ¡qué caos es esto!, viendo arremeter a toda una ministra y magistrada, Margarita Robles, contra el Tribunal Constitucional y achacarle falta de sentido de estado. Cuando desde el Gobierno, además de llamar desde sus partidos fascista al que no coincide con lo que propone, se le empieza a denunciar al resto de las instituciones del Estado de falta de sentido de estado, es que estamos en la antesala del totalitarismo, camino de destrozar la convivencia democrática. Parece que el modelo socialista español para su supervivencia tras la crisis del Muro es el chavismo,

Siempre me ha repugnado observar el pasado y su conclusión presente desde un plano idealista. Marx me lo hubiera reprochado (pero el también caía en él una y otra vez, le pesaba demasiado Hegel), pero no cabe duda que eruditos historiadores marxistas aceptaron observar el devenir de los pueblos como un proceso ideal. Vilard y muchos otros encontraron el origen de España en la reconquista y su prolongación en América y Filipinas.

Una nación volcada en su expansión hasta que los avatares liberales (a los que España se aplicó contradictoria y dolorosamente) le fueron desvistiendo de su pasado, de sus territorios, de su esencia, y el desastre de Cuba inaugura el futuro desastre, la ruptura en el origen, en la Península, con el surgimiento del secesionismo catalán y vasco.

Hubo un liberalismo nacional y patriótico, pero el peso del sectarismo cainita inaugurado en la Guerra de la Independencia convirtió a nuestros partidos no en formaciones liberales sino en montaraces partidas (que son lo de ahora). Para colmo la izquierda española rezuma anarquismo, le importaba un pito España como nación -como al secesionismo un comino su gobernabilidad-, lo importante era la tea y quemar iglesias.

Pi i Margall metió en su formulación federalista su antítesis anarquista y el resultado fue el cantonalismo. El devenir partidista hizo que el Estado de las autonomías, al introducir en un mismo marco federalismo y derechos históricos, liberalismo y su contradicción tradicionalista, acabara en este caos. El único que puede converger ideologías antagónicas es un dictador, como Franco, jerarquía que anhela Sánchez, con su FET y de las JONS.

Pero volviendo al magistral retablo que nos brindan Sosa y Fuerte, vemos cada aspecto fundamental de nuestro ordenamiento, en un apropiado hilo literario cervantino, mancillado y deteriorado por nuestro reciente pasado político. Dos ejes crucifican nuestra Constitución, la partitocracia, que secuestra la democracia a la ciudadanía, y la caótica descentralización territorial, consecuencia de la primera, que desarticula el encuentro ciudadano.

Y así, alrededor de cuatrocientos epígrafes se erige el retablo, los defectos de nuestro sistema, y que debieran ser aldabonazos en la conciencia de tanto socialista que servilmente soporta la voladura de nuestra convivencia política. O seguid ensimismados hasta el desastre que viene.

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Foto: La ministra de Defensa, Margarita Robles. (EFE)

La (i)responsabilidad de Margarita Robles

José Antonio Zarzalejos-El Confidencial, 180721

e la ministra Belarra cabía esperar que confundiese el Tribunal Constitucional con el Consejo General del Poder Judicial y que atribuyese a los jueces una fantasmagórica oposición al Gobierno. Gravitan sobre la secretaria general de Podemos, en intensidad similar, la ignorancia y el sectarismo. Nada nuevo.

Si lo era, y en un episodio un tanto inquietante, que la ministra de Justicia, Pilar Llop, recién nombrada, magistrada desde 2004, se precipitase a valorar en una declaración institucional la sentencia del Constitucional sobre el estado de alarma, sin conocer la resolución en su integridad, más aún no siendo ella la responsable de la portavocía gubernamental. Doble torpeza: hablar sobre una decisión cuya argumentación no se conoce y hacerlo en la condición de responsable de la cartera de Justicia. Pésimo comienzo.

Previsible, Belarra. Inquietante, Llop. Pero alarmante la intervención de Margarita Robles, ministra de Defensa y magistrada en situación de servicios especiales de la Sala Tercera del Tribunal Supremo, que con una imprudencia manifiesta calificó la sentencia de “elucubraciones doctrinales” atribuibles a magistrados del TC que carecen de “sentido de Estado”.

La cualificación de Robles no es compatible con endilgarle a una sentencia del Constitucional la calificación de “elucubración doctrinal” 

La cualificación profesional y técnica de Robles no es compatible con la frivolidad de endilgarle a una sentencia del Constitucional la calificación despectiva de “elucubración doctrinal” porque tal expresión es peyorativa, ya que el verbo elucubrar consiste en “elaborar una divagación complicada y con apariencia de profundidad” y, en su segunda acepción, “imaginar sin mucho fundamento”.

Que una magistrada con cargo inamovible en una de las Salas del máximo órgano jurisdiccional de España se refiera en esos términos a una declaración de inconstitucionalidad parcial de un real decreto del Gobierno con fuerza material de ley, revela una nueva dimensión de un miembro del Gobierno cuyo silencio al respecto estaba, además, justificado por la lejanía competencial de su ministerio con la propuesta elevada en su momento al Consejo de Ministro, procedente de los departamentos de Presidencia y Justicia.

El TC es el intérprete de la Constitución —por mandato de esta y de su ley orgánica— y mediante los procedimientos de declaración de inconstitucionalidad de las normas el órgano de garantías constitucionales asegura “la primacía de la Constitución y enjuicia la conformidad o disconformidad con ella de las leyes, disposiciones o actos impugnados”. Tal tarea ¿es una elucubración doctrinal?

Si lo fuera, ¿acaso las ponencias de las sentencias que ella ha redactado en la Sala Tercera del Supremo también lo serían? ¿Tiene ella, como magistrada de TS, mejor condición técnica y profesional que los del Constitucional? ¿Qué distingue, según su criterio, una “elucubración doctrinal” de una sentencia que no lo sea?

Resulta difícil desentrañar las razones por las que la ministra de Defensa ha pisado tan innecesariamente ese charco en el que queda atrapada, porque ¿son igualmente elucubraciones doctrinales las que esgrimen los magistrados disidentes de la mayoría en sus votos particulares como el de Cándido Conde Pumpido?

¿O acaso las “elucubraciones” contrarias al criterio de la sentencia son de naturaleza distinta y mejor a las del ponente y de los togados que mayoritariamente le secundaron?

Pero es todavía más grave —viniendo la afirmación de una magistrada del Supremo, temporalmente en el ejercicio de una cargo político— que se refiera al “sentido de Estado” para criticar a los miembros del Tribunal Constitucional porque la expresión es perniciosa.

Si sentido de Estado es razón de Estado —y lo es porque la ministra se refirió a él para apoyar la conveniencia de un fallo distinto y favorable al Gobierno— su declaración es todavía más grave porque supone apelar a la prevalencia —ya formulada por Nicolás de Maquiavelo— de la estructura de poder sobre el imperio de la ley. La razón (o el sentido) de Estado ha servido en la historia para justificar, desde una concepción totalitaria, el mantenimiento del orden establecido por el Gobierno al margen de la primacía del Derecho.

Margarita Robles se ha abandonado a la pulsión arbitraria que refuta al TC el reproche al error del Gobierno del que forma parte 

Margarita Robles se ha distinguido hasta el momento por representar en el Gobierno, anterior y actual, la sensatez y el buen sentido, el respeto institucional y una correcta expresión pública sobre las decisiones de los distintos poderes del Estado.

O sea, por encarnar la responsabilidad política. Se ha enfrentado verbalmente en varias ocasiones a las derivas de ministros de Podemos —discrepó abiertamente con Pablo Iglesias— e, incluso, de ministros socialistas como en el caso de Fernando Grande-Marlaska con el que su relación es casi inexistente pese a compartir competencias en áreas sensibles como, por ejemplo, la Guardia Civil, en tanto que instituto armado y cuerpo de seguridad del Estado.

Margarita Robles se ha abandonado a la pulsión arbitraria que refuta al TC el reproche al error del Gobierno del que forma parte. Pudo haber jugado en el terreno que este Gabinete necesita —el de la defensa de la institucionalización—, pero no solo no lo ha hecho sino que, al proferir tales expresiones de inverecundia jurídica y política —dada su formación profesional—, ha provocado una sensación de orfandad en quienes confiaban en que ella, al menos, proyectaba una mirada lúcida sobre el Estado de Derecho.

La refutación a la tesis de la sentencia vendrá —está viniendo— de los votos particulares discrepantes y de una crítica solvente en lo técnico y respetuosa en lo institucional, pero es inadmisible en los términos en los que esa discrepancia ha realizado la ministra de Defensa, tanto por ministra como por magistrada del Supremo.

A saber qué dirá cuando en pocos meses, una nueva sentencia del Constitucional tumbe el segundo estado de alarma —de octubre de 2020— no solo por suspender derechos constitucionales, sino también por la elusión del control parlamentario durante los seis meses de duración de la emergencia normativa y por una no autorizada legalmente delegación general en las comunidades autónomas de la gestión del estado de alarma.

Ni esa sentencia por dictar ni la ya dictada son “elucubraciones doctrinales” sino referencias jurídico-constitucionales de obligada observancia. Porque si el Gobierno las considerase, como Margarita Robles, meras “elucubraciones doctrinales”, se estaría desmontando el sistema de garantías que establece la Constitución. Esperemos que no tenga que lamentar la señora Robles que los independentistas le tomen la palabra y califiquen las sentencias del TC como meras “elucubraciones doctrinales” y se las pasen por el arco del triunfo.

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+Revista de Prensa

El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

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Vídeos 

Guillermo del Valle entrevista a Juan Francisco Martin Seco, economista. 261020.

NOCHES JACOBINAS #10 – Hacia dónde va la izquierda. 160721.

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Humor


Ilustración de Ricardo [R.Martínez Ortega, Chile, 1956] para El Mundo, 180721

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‘Her’ /2013 / Spike Jonze / Amazon / 7,5

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The Moon Song‘ Compuesta por Karen O, de los Yeah Yeah Yeahs y Spike Jonze. Interpretada por Scarlett Johansson y Joaquin Phoenix en un dueto con el líder de Vampire WeekendEzra Koenig, fue nominada ea un Premio Óscar 2013 a la mejor canción original.​De la banda sonora original de la película, tambien nominda.  Cartel diseñado por aSquared Design Group, vía IMPawards

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trailers/imágenes
AÑO/TÍTULO
2013/ Her
DURACIÓN
126 minutos
PAÍS
EEUU
DIRECCIÓN Spike Jonze
GUIÓN
MÚSICA Arcade Fire, Owen Pallett y William Butler
FOTOGRAFÍA Hoyte van Hoytema
REPARTO
PRODUCCIÓN

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Honores

2013: Oscars: Mejor guion original. 5 nominaciones, incluyendo mejor película/ Globos de Oro: Mejor guión. 3 nominaciones / National Board of Review (NBR): Mejor película y director / Círculo de Críticos de Nueva York: 3 nominaciones incluyendo a mejor película /Critics Choice: Mejor guión original. 6 nominaciones / Sindicato de Productores (PGA): Nominada a Mejor película

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Sinopsis.

En un futuro cercano, Theodore, un hombre solitario a punto de divorciarse que trabaja en una empresa como escritor de cartas para terceras personas, compra un día un nuevo sistema operativo basado en el modelo de Inteligencia Artificial, diseñado para satisfacer todas las necesidades del usuario. Para su sorpresa, se crea una relación romántica entre él y Samantha, la voz femenina de ese sistema operativo. [Filmaffinity]

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Críticas internacionales:

  • “Hipnótica radiografía del amor en tiempos cibernéticos. (…) una de las cintas más originales y brillantes del año.” . Luis Martínez: Diario El Mundo
  • “Película extraña, intensa, emotiva (…) a la cual me acerco con la sospecha de que mi paciencia no va a resistir hasta el final y de la cual salgo conmovido”. Carlos Boyero: Diario El País
  • “Una sorprendente, intensa y apasionante historia de amor (…) Jonze habilita con gran ingenio las claves de esta fantasía científica y romántica (…) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)”. Oti Rodríguez Marchante: Diario ABC
  • “Una película admirable, aunque no siempre consiga lo que quiera. (…) resulta imposible no creer a pies juntillas en lo que nos está contando. (…) es evidente que [Jonze] no sabe cómo terminar su fábula tecnoromántica, pero su talento nunca se queda sin batería”. Sergi Sánchez: Diario La Razón
  • “Excelente (…) un trabajo presidido por la sobriedad, la elegancia y el rigor (…) es profundamente desasosegadora (…) Puntuación: ★★★★★ (sobre 5)”. Jordi Batlle Caminal: Diario La Vanguardia
  • “Spike Jonze logra con ‘Her’ su mejor, más hiriente y lúcida obra, un retrato que parece futurista pero no puede ser más contemporáneo (…) Jonze sabe de qué habla, y no puede explicarlo mejor, ni más bellamente. (…) Puntuación: ★★★★★ (sobre 5)”. Pere Vall: Fotogramas
  • “Conmovedora, tierna, melancólica, sexy y muy, muy divertida. (…) Puntuación: ★★★★½ (sobre 5)”. Nando Salvá: Cinemanía

Más críticas

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Banda sonora original y/o editada

01.«Sleepwalker»
02.«Milk & Honey»
03.«Loneliness #3 (Night Talking)»
04.«Divorce Papers»
05.«Morning Talk/Supersymmetry»
06.«Some Other Place»
07.«Song on the Beach»
08.«Loneliness #4 (Other People’s Letters)»
09.«Owl»
10.«Photograph»
11.«Milk & Honey (Alan Watts & 641)»
12«We’re All Leaving»
13.«Dimensions»

Off You
Written by Kim Deal
Performed by The Breeders
Media Limited
When You Know You’re Gonna Die
Written and Performed by Arcade Fire
Alien Child
Written and performed by Will Collins
Supersymmetry
Performed by Arcade Fire
Produced by Arcade Fire and James Murphy
Cleopatra in New York (Zim Zam Mix)
Written by Nickodemus (as Nicholas J. DeSimone)
Performed by Nickodemus
Magnesium
Written by Sam Spiegel and Rusty Logsdon
Performed by N.A.S.A.
I’m So Glad
Written by Skip James (as Nehemiah Curtis James)
Performed by Entrance
The Moon Song
Written by Karen O (as Karen O.) and Spike Jonze
Performed by Scarlett Johansson and Joaquin Phoenix
Racing Turtles
Written and Performed by Barrie Gledden, Tim Reilly and Jason Pedder
8 Bit Disco No. 3
Written and Performed by Philip Guyler
Need Your Love So Bad
Written by Mertis John Jr. and Little Willie John (as John William Edward)
Performed by Little Willie John
Sure of Love
Written by George Goldner and Stuart Wiener
Performed by The Chantels
Dimensions
Written, Produced and Performed by Arcade Fire
The Moon Song
Written by Karen O (as Karen O.) and Spike Jonze
Performed by Karen O (as Karen O.)

Fuentes: discogs / All Music / Tunefind / YouTube / spotify

Tráiler

.Trailer doblado al español.

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Mi opinión:

Un futuro que casi podemos palpar, con su deshumanización socialmente incomunicativa

Advertencia previa: todo aquel que piense que nos encontramos con una convencional película de ciencia ficción o que no empatice con la inteligencia artificial y demás avances tecnológicos, mejor será que se  abstenga de acudir a la sala, dado que el sentimiento de tedio puede resultar insoportable, al tratarse  de una cinta sustancialmente reflexiva y que precisa de una específica transmisión relativa a la espiritualidad de la comunicación humana.

Her‘ [2013], pues, es una película, tan dramática como romántica, sobre los frenéticos e incansables adelantos informáticos, que escribe y dirige  Spike Jonze. Y trata de Theodore Twombly (Joaquin Phoenix), un hombre que desarrolla una relación con Samantha (Scarlett Johansson), una asistente virtual de inteligencia artificial, plasmada merced a una voz femenina procedente de una nueva aplicación del futuro sistema operativo. El film tiene como precedente  un corto del propio Spike, ‘I’m Here’ [2010], sobre similar tema y también se se inspiró  en el modelo de escritura de Charlie Kaufman correspondiente a ‘Synecdoche, New York’ (2008).

Her logró cinco nominaciones [ver ficha], incluida la de mejor película, y ganó el premio al mejor guion original. Jonze también ganó premios por su guion en los 71.º Premios Globo de Oro, los 66.º Premios del Gremio de Escritores de América, en los 19.º Premio Critics’ Choice y 40.º Premio Saturno.

La buena fotografía de Hoyte van Hoytema se asemejó a la habitualmente llevada a cabo por el japonés Rinko Kawauchi, rechazando, por tópico, el color azul e insistiendo en una variedad del anaranjado.

El especialista de animación David OReilly, también es decisivo en determinadas secuencias de tales efectos.

Sobre la  banda sonora, hay que decir que la partitura de la película fue compuesta por Arcade Fire y Owen Pallett, siendo Pallett y William Butler de Arcade Fire, los principales contribuyentes; siendo nominada con el Oscar [2013] a la  mejor banda sonora original.21​ Además de la partitura, Arcade Fire también escribió la canción “Supersymmetry” para la película que aparece en su álbum Reflektor. La melodía de la canción del mismo álbum, llamada “Porno“, también se puede escuchar durante la banda sonora. ​ La vocalista de Yeah Yeah YeahsKaren O, grabó la canción ”The Moon Song” [escuchar al inicio de la entrada], un dueto con el líder de Vampire WeekendEzra Koenig, que fue nominada a un Premio Óscar a la mejor canción original.

En el reparto, coralmente muy bien dirigido, sobresale la magistral interpretación de Joaquin Phoenix – invadido de  soledad e incomunicación y enfrentándose a ese otro yo que es su máquina.

Gran actuación de Phoenix, que le otorga una credibilidad a un personaje difícil desde el punto de vista emocional. Un personaje con carencias afectivas -y destacando, también, el trabajo de Amy AdamsRooney MaraOlivia Wilde y Chris Pratt. Al margen de la sublime actuación vocal de Scarlett Johansson.

Una vez aportados los datos más relevantes, quiero decir que, afortunadamente, yo me encuentro entre los espectadores que, como Carlos Boyero [El País], me identifiqué con el protagonista de esta trágica, delicada y tecnológica  historia de amor, compartiendo con él en que estamos ante “película extraña, intensa, emotiva (…) a la cual me acerco con la sospecha de que mi paciencia no va a resistir hasta el final y de la cual salgo conmovido”. En torno a un simple, novedoso, y ya técnicamente posible nuevo software, que es capaz de relacionar íntimamente y espiritualmente, a un ser humano con una máquina que va adquiriendo, progresivamente, gran parte de las capacidades afectivas del primero, mediante la acumulación de datos [big data] que ni siquiera el autor conoce.

Es decir, de cómo un ordenador de perfil femenino te acaba conociendo mejor que tú mismo y se comunica contigo sabiendo sobradamente de lo que habla y llegando a palpar -en un proceso de comunicación basado en la capacidad de información y en una creciente inteligencia operativa- que impacta en el umbral amoroso, sintiendo incluso la necesidad del encuentro, de la unión,  como si de otro ser humano se tratara, sin presencia física alguna.

Adelantándose a un futuro ya inmediato, con una puesta en escena espaciosa y minimalista, fría, de tintes más nódicos que estadounidenses. Con un buen diseño de producción y de dirección de actores. Hasta el punto de que nos identificamos con el protagonista, llegando a compartir la angustia que el siente cuando da su batalla por perdida, al percatarse de que cada conciudadano no deja de ser uno más de entre los miles que mantienen semejantes aspiraciones.

Pero ya digo, la cinta disminuye su capacidad de transmisión en la medida que aumenta el escepticismo del espectador.

Pd. Aun cuando resulta extraordinario el trabajo exclusivamente vocal de Scarlett Johansson  en la versión original, y por ello se recomienda verla así, pero también resulta de justicia subrayar el gran doblaje en español de Inés Blázquez.

Si consigue ponerse en su lugar, la tecnología puede llegar a conmoverle [7,5 sobre 10]

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  • Mi crítica en IMDb [Estados Unidos / EQM Spain].
  • Mi crítica en Filmafinity [España / elquicio Spain]. Pendiente de publicación.

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Fuentes:

Filmaffinity[críticas de espectadores], IMDb, Wikipedia y elaboración propia [EQM].

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