España: Una, Grande, Democrática y de Ciudadanos Libres e Iguales

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Fragmento del Discurso de S.M. el Rey en la entrega de los Premios Princesa de Asturias 2017. Teatro Campoamor. Oviedo, 20.10.2017. En presencia del presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani; el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk; el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker; y el Presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy:

Discurso Completo en vídeo

EQM

Fragmento del Discurso en torno al golpe del nacionalismo independentista catalán:

“[…]

Señores Presidentes: España tiene que hacer frente a un inaceptable intento de secesión en una parte de su territorio nacional, y lo resolverá por medio de sus legítimas instituciones democráticas, dentro del respeto a nuestra Constitución y ateniéndose a los valores y principios de la democracia parlamentaria en la que vivimos desde hace ya 39 años.

Durante las últimas décadas, los españoles hemos continuado nuestra historia, haciendo honor a nuestra decisión soberana de convivir juntos en democracia. Hemos vivido y compartido éxitos y fracasos, triunfos y sacrificios, que nos han unido en alegrías y sufrimientos. No lo podemos olvidar. Como no queremos ni podemos renunciar a lo que juntos hemos construido, sumando las aportaciones de todos, que constituye un valiosísimo legado que a todos y cada uno nos pertenece por igual.

Y ello ha sido posible gracias a una España cimentada en el deseo sincero de convivencia y de entendimiento; en el respeto de las normas y de las reglas de la democracia; en reconocer con grandeza y generosidad los errores del pasado para no caer de nuevo en ellos; una España en la que todos sus ciudadanos —cualesquiera que fuesen sus ideas, dondequiera que nacieran o vivieran— tuviesen la oportunidad de encontrar su lugar en paz y libertad, sin temores ni miedos a la imposición ni a la arbitrariedad, alejados del rencor y las fracturas.

Y a una España, también, abierta y solidaria en la que pudieran reconocerse todos y cada uno de los españoles, y en la que los pueblos que la integran viesen protegidas, reconocidas y respetadas sus lenguas, sus culturas, sus tradiciones y sus instituciones, como un verdadero patrimonio común que sin duda nos enriquece y nos identifica.

Unos ideales estos que, como los que estuvieron en la razón de ser de la UE, debemos tener siempre presentes. Porque ningún proyecto de futuro se puede construir basándose en romper la convivencia democrática; ningún proyecto de progreso y libertad se sustenta en la desafección, ni en la división —siempre dolorosa y desgarradora— de la sociedad, de las familias y de los amigos; y ningún proyecto puede conducir al aislamiento o al empobrecimiento de un pueblo.

La España del siglo XXI, de la que Cataluña es y será una parte esencial, debe basarse en una suma leal y solidaria de esfuerzos, de sentimientos, de afectos y de proyectos. Una suma que siga alimentando nuestra vocación universal, nuestro legítimo orgullo de pertenecer a la gran realidad democrática que es Europa.

Por eso, Europa, la Unión Europea, forma parte del ser de esa España; una Unión que trasciende a los Estados con respeto a todas nuestras identidades y sensibilidades; una Union que dé respuesta a la modernidad, que indudablemente avanza hacia una mayor integración y convergencia. Ese es el signo de nuestros tiempos, del mundo en el que vivimos.

Señores Presidentes: los españoles no olvidan ni olvidarán que la Unión ha sido siempre un referente para España en el origen y en la consolidación de nuestra democracia; y que ha impulsado decisivamente nuestra prosperidad y bienestar. Pueden estar seguros de que la Unión encontrará en nuestro país un pilar esencial de apoyo y lealtad ante los nuevos desafíos que juntos debemos afrontar. Un camino que debemos recorrer acompañados de la razón, la palabra y el respeto a las reglas de convivencia, inspirándonos en tres principios europeos que también son indisociables: la democracia, los derechos fundamentales y el Estado de Derecho.

[…]”

Fuente: Casa de SM el Rey [texto completo].

Nota: el color granate resaltador de parte del texto de obra de EQM.

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Notas.-

Los enlaces en textos propios son aportados por EQM. En los ajenos sólo cuando así se indique con un color azul. También es cosa de EQM, por discutibles razones de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace correspondiente.

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Resistència catalana

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¡Contrarrevolución de las sonrisas! Esto es lo que pasa cuando un joven catalán pone el himno de la Guardia Civil en Barcelona – y así responde un vecino.

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Resistencia Catalana son todos aquellos catalanes que no están dispuestos a dejar perder Cataluña y que no tienen intención de regalar Cataluña a aquellos que se la han cargado y que la están traicionando

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Manolo Escobar a todo trapo en un balcón de Barcelona

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Joven catalán convence a masa de independentistas

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El balcón de la Resistencia celebra un referéndum en Barcelona y pasa esto

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resistenciacatalana.es

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De adoctrinamientos y nacionalismo catalán

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Congreso de los Diputados, 17/10/17 Toni Cantó, diputado de Ciudadanos, expone en nombre de su grupo su moción sobre el adoctrinamiento ideológico en los centros educativos en España.

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Negar la mayor

La diputada del PP, Elena Bastidas, ayer miércoles, en una entrevista en esRadio, asegura que el adoctrinamiento político independentista y antiespañol en los colegios se da en “casos aislados”, falsedad que resulta terriblemente canallesca, sobre todo para los millones de familias residentes de Cataluña que no pueden enviar a sus hijos a colegios de pago para que puedan estudiar en español.

Al igual de cínico es que el argumento empleado por el Gobierno de España para no apoyar a Ciudadanos en la denuncia parlamentaria de la situación e en el inicio de su remedio haya consistido en que no se puede demonizar a los miles de funcionarios profesores que ejercen honradamente su labor allí.

Esa formidable forma de no tener ni puñetera idea de qué es lo que está pasando desde hace casi 40 años… y querer que nada cambie -aunque parezca lo contrario- para que todo siga igual.

Lástima que los medios no se lo pregunten al Jefe de la Alta Inspección Educativa del Gobierno de España con destino en la Delegación de tal Gobierno en Cataluña, cargo y puesto de trabajo creado en 1991 [hace más de un cuarto de siglo…].

Daría lo que fuera por tener a mi alcance las 25 memoria anuales de ese Servicio…, para partirme la caja…

Por otra parte, me asombra que no se insista más en manifestar que el principal adoctrinamiento se inició expulsando sutilmente al profesorado charnego e impidiendo la instrucción/aprendizaje públicos en español.

EQM

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Interpelación urgente al Ministro de Educación, Cultura y Deporte sobre el adoctrinamiento ideológico en los centros educativos en España. (172/000069)

Presentado el 05/10/2017, calificado el 10/10/2017
Autor: Grupo Parlamentario Ciudadanos
Situación actual: Concluido
Tramitación seguida por la iniciativa: Pleno Contestación desde 10/10/2017 hasta 11/10/2017 / Concluido desde 11/10/2017

Diarios de Sesiones: DS. Congreso de los Diputados Núm.81 de 11/10/2017 Pág: 25 a 32. Pleno: texto íntegro(PDF)

Debate; (12:43 h. a 13:21 h.)   Acceso al vídeo del asunto en formato mp4 (Ventana Nueva)Descargar asunto

Oradores :

Intervenciones: enlace >>  / Iniciativas relacionadas: 059/000027/0000 173/000052/0000    enlace >>


Moción consecuencia de interpelación urgente sobre el adoctrinamiento ideológico en los centros educativos en España. (173/000052)

Presentado el 13/10/2017, calificado el 17/10/2017
Autor: Grupo Parlamentario Ciudadanos
Situación actual: Concluido – (Rechazado)
Tramitación seguida por la iniciativa: Pleno desde 17/10/2017 hasta 17/10/2017 / Concluido – (Rechazado) desde 17/10/2017

Diarios de Sesiones: DS. Congreso de los Diputados Núm.82 de 17/10/2017 Pág: 36 a 47. Pleno: texto íntegro(PDF)

Iniciativas de origen: 172/000069/0000    enlace >>

Intervenciones: enlace >>

Votaciones plenarias (registradas con sistema electrónico o por asentimiento): VOTACIÓN PLENARIA del día 17/10/2017 enlace >>
Moción consecuencia de interpelación urgente. Del Grupo Parlamentario Ciudadanos, sobre el adoctrinamiento ideológico en los centros educativos en España.
: 34 No: 164 Abstenciones: 122 [detalles de la votación]

Rivera: ‘El Estado debe garantizar que en las aulas se enseñe a los niños a pensar, no a qué pensar’

El presidente de Cs presenta una ley para crear una Alta Independiente de Alta Inspección Educativa para que ‘supervise que se cumple la ley’ en los colegios

Ciudadanos, 181017

El presidente de Ciudadanos (Cs), Albert Rivera, ha asegurado que “el Estado debe garantizar que en las aulas se enseñe a los niños a pensar, no a qué pensar, que no se adoctrina y que no se manipulan los libros de texto” y ha recordado que “la Constitución da al Estado la competencia de supervisar las leyes”. El líder del partido liberal ha presentado una Proposición de Ley (PL) “absolutamente necesaria en España después de 40 años” para crear una Agencia Independiente de Alta Inspección Educativa.

“El objetivo de esta ley es que exista una autoridad independiente que supervise que se cumple la ley en las aulas para que ni un solo profesor pueda adoctrinar o señalar a un alumno”, ha explicado Rivera en una rueda de prensa en el Congreso. Según el presidente de Cs, “hay millones de españoles que no quieren que haya propaganda política en las escuelas y que sirvan para que se enseñe en libertad”.

El líder de la formación naranja ha advertido que “cualquier demócrata debería estar de acuerdo con esta ley porque no se trata de una cuestión de siglas, sino de defender la libertad”. “Hemos visto como algunos profesores liberaban horas lectivas para ir a manifestarse con menores ante comisarías”, ha criticado Rivera.

“Es una ley que el PSOE debería haber desarrollado desde los años 80 y más adelante el PP, pero que no lo han hecho porque pactaban con los nacionalistas”, ha lamentado el presidente de Cs, que se ha mostrado convencido de que “los votantes de PP y de PSOE estarán de acuerdo con esta ley”. Rivera ha asegurado que “no hay ningún país en el mundo al que no le importe lo que pasa en sus aulas”.

Un niño durante un acto de la ANC en Lérida

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Diferencias entre el PP y Ciudadanos por el adoctrinamiento en los colegios

Olga R. Sanmartin en El Mundo, 181017

Ciudadanos y el PP se han enzarzado en un duelo de iniciativas sobre el adoctrinamiento en la escuela que amenaza con poner en peligro el pacto educativo. Albert Rivera ha presentado este miércoles una ley para crear una agencia independiente que asuma las funciones de la Alta Inspección del Estado y “sancione” cuando se produzcan casos de en los colegios. Y el PP ha contraatacado, poco después, cuestionando esta propuesta y dando a conocer una iniciativa en la que insta al Ejecutivo a reforzar las competencias de la Alta Inspección.

El presidente de la formación naranja ha manifestado en rueda de prensa en el Congreso que la Alta Inspección del Estado, que es el organismo encargado actualmente de velar por que se cumpla el derecho a la educación en toda España, “ha estado desaparecida en combate durante mucho tiempo”.

Por ello propone crear otra entidad, la denominada Agencia de la Alta Inspección Educativa-, que tendría como funciones “velar y ejercer” para “garantizar que el sistema educativo desarrolla sus funciones” dentro de la Constitución y de las leyes, según el borrador de la norma, al que ha tenido acceso EL MUNDO.

La idea, al independizar la agencia, es “conseguir que las importantes funciones que se le asignan para el cumplimiento de la función constitucional obren en atención, exclusivamente, de criterios objetivos de legalidad, sin distracción política y oportunista”.

Rivera ha valorado que las funciones de la Alta Inspección “deberían haberse desarrollado por el PSOE primero y después con el PP, pero no lo hicieron”.

Ha aludido varias veces a la inacción de los populares en este sentido: “Muchos medios de comunicación han hecho esa labor que no ha hecho el Gobierno y han denunciado cómo se manipulan los libros de texto. No puede ser que haya profesores que intenten adoctrinar o señalar a niños por ser hijos de policías. Millones de padres no quieren que haya propaganda política. Ha llegado el momento de construir un país al servicio de la democracia y no del nacionalismo. No podemos permitir que algunos metan las manos en las escuelas para manipular”, ha manifestado.

Y ha pedido la colaboración de todos los partidos -“En esto debemos unirnos a todos los demócratas”-, aunque el martes Ciudadanos se quedó solo en su moción contra el adoctrinamiento en las escuelas.

El origen del conflicto

De esta moción, en realidad, es de donde viene la disputa. Los populares aseguran que su intención inicial era votar a favor de Ciudadanos -en vez de abstenerse- y que intentaron negociar esta moción, presentando enmiendas “muy razonables”, pero Ciudadanos se negó en banda a atender sus correcciones. “No nos sentamos a negociar porque no quisieron”, explica a EL MUNDO la portavoz de Educación del PP en el Congreso, Sandra Moneo.

La proposición no de ley que ahora ha registrado el PP recoge esas enmiendas desechadas por Ciudadanos, destinadas a “reforzar los poderes de la Alta Inspección”, según Moneo. Entre otras cosas, contemplan que este organismo pueda actuar tanto de oficio como de instancia, así como supervisar los libros de texto, cuestiones que hasta ahora no estaban recogidas expresamente en la ley. También plantean “que haya más fluidez entre la Alta Inspección y la Fiscalía”.

En el PP están “molestos” con Ciudadanos por varias razones. La primera es que ven redundante crear una agencia independiente para supervisar un organismo que ya es en sí un supervisor. La segunda es que insisten en que todas las cuestiones educativas se traten en el marco del pacto de Estado. La tercera es que piensan que “para una reforma de este calado se tendría que haber contado con todos los partidos, sobre todo el PSOE”.

Marta Martín, portavoz de Educación de Ciudadanos en el Congreso, admite que no quisieron negociar las enmiendas “porque éstas descafeinaban la moción”. ¿Y no podían haber esperado a que se recondujera la situación antes de presentar este miércoles su nueva ley? “Esto no es una cuestión de tiempos, sino de urgencia por lo que estamos viviendo en los colegios catalanes. En esta ley llevamos trabajando mucho tiempo. Nos quedamos muy sorprendidos cuando el PP y el PSOE se mostraron en desacuerdo con proteger a los menores en las escuelas y, ante esa tesitura, no vamos a quedarnos con los brazos cruzados”.

Martín asegura que la cuestión del adoctrinamiento “está fuera del pacto educativo” porque “el respeto a la legalidad es la primera condición para sentarse a negociar”. “El ministro de Educación no puede mantener esta inacción absoluta que tiene y no se puede escudar más tiempo en que lo deja todo a merced del pacto educativo. Ha llegado el momento de retratarse. Han tenido 40 años para cambiarlo”.

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Notas.-

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PSOE: el golpismo cuando besa…, es que besa de verdad!

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De hablar con el golpista

El bipartidismo ha configurado históricamente el Sistema democrático nacido de la Constitución de 1978, alternándose en el poder contando, habitualmente, con los escaños que ha necesitado del nacionalismo, ha cambio de colmar a éste de supremacías, privilegios y singularidades incluso ‘históricas.

En este sentido, nada ha cambiado. Rajoy y Soraya llevan meses rogando, suplicando, dando un sinfín de oportunidades al golpismo para que dejen de golpear y acudan al Congreso a hacer las paces, garantizándoles que eso les reportará, sin duda, un futuro mejor que el espléndido disfrutado hasta ahora y, como simpre, a costa de los ciudadanos que, oh desgracias, residen en esos territorios que mucho ya conocen como la tercera ‘nación’ del Estado, es decir, el ‘resto de España’ o, directamente, España [las otras dos ya saben: Cataluña y País Vasco, con la próxima inclusión de Navarra].

No olviden al respecto, las dos ya famosas frases dirigidas al golpista Puigdemont por el Presidente del Gobierno y su Vicepresidenta:

[…] Usted [Puigdemont] será el único responsable de la aplicación de la Constitución – Nadie ha tenido tan fácil evitar que se aplique la Constitución”. [sic].

Absolutamente coincidente es la actual postura del PSOE de ZPedro -en manos del bailarín Iceta- al que estos días le faltó el tiempo para encargarle a su Secretario de Organización, J.L. Ábalos, que se encargara de publicar, ayer en El Español [ver ut infra], un artículo con un mensaje calcado al del PP:

“Puigdemont, exploremos todos juntos la reforma constitucional”

Queda claro, pues: del golpe y se acabó. Olvidemos que vd es un golpista y pelillos a la mar. Véngase vd, hágame el favor, al Congreso, como si nada hubiera ocurrido, y si el Tribunal Constitucional anuló en su día determinados de su actual Estatut por inconstitucionales, cambiamos la Constitución y santas pascuas.

Porque vd no nos gana a eso de ponerse estupendo, siendo como ha sido todo, discutible y discutido.

Pero lo más lamentable es que, si miramos alrededor, es, con la excepción de Ciuadadanos y Vox, para echarse a temblar:

De modo que no parece que nuestro futuro resulte especialmente halagüeño. Como ahora mismo el Málaga [club de fútbol], podemos acabar en malagón.

Pero eso no debería impedirnos seguir criticando al establecido bipartidismo negociador con los golpistas, apoyando a partidos constitucionalistas que verdaderamente pretendan la igualdad ente los españoles, residan en la Comunidad que sea, y la recentralización de aquellas competencias que, como la educación o la sanidad, jamás debieron descentralizarse.

EQM

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Collage de la portada de El País, 181017

Ilustración de Ulises Culebro ‘ULISES‘ [México, 1963] en El Mundo, 171017

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Puigdemont, exploremos todos juntos la reforma constitucional

El secretario de Organización del PSOE pide al presidente catalán que rectifique y restablezca el diálogo dentro de los cauces del Estado de derecho.

José Luis Ábalos en El Español, 171017

La carta enviada por el president Puigdemont al presidente del Gobierno, en respuesta al requerimiento que éste le hizo la semana pasada, ha supuesto una gran decepción por su nula voluntad de dar marcha atrás en la deriva que nos está arrastrando a todos a una crisis sin precedentes. Nuestra valoración es muy negativa por lo que no aclara –si se declaró la semana pasada la independencia–, pero también por lo que dice.

Se señala expresamente que “la mayoría del pueblo catalán quiere emprender su camino como país independiente”. Eso es una falsedad. Si nos fiamos de sus propias cifras del referéndum ilegal –algo que es un acto de fe, dados los nulos controles y garantías democráticas en los que se desarrolló–, votó por la independencia el 38% del censo de Catalunya. De la misma forma que el 62% del censo catalán que votó  en 1978 a la Constitución Española –en un referéndum con todas las garantías– es una mayoría, el 38% que supuestamente la deroga en una consulta sin ningún tipo de control democrático, no lo es. A partir de esta premisa obscenamente falsa, la negociación que se reclama solo es para completar esa independencia que el pueblo de Catalunya ha decidido.

Otro aspecto a destacar es la inadmisible caricatura de España como un Estado represor, claramente dirigido a socavar nuestra imagen como país. En este contexto, se pide que se revoquen decisiones judiciales de la Audiencia Nacional, como si desde la política se pudiera hacer algo así en un verdadero Estado de derecho ¿Quizás es esa la concepción que él tiene de la futura República catalana? ¿Sería posible en ella una intervención del Poder Judicial por parte del Poder Ejecutivo?

A veces parece que el secesionismo vea en el Estado un modelo antidemocrático que no existe porque es el que ellos aplicarían si consiguieran sus propósitos. Un modelo en el que la oposición fuera silenciada, las leyes burladas, el Reglamento del Parlamento pisoteado, los medios de comunicación amedrentados, con un presidente que pide diálogo con el Estado al mismo tiempo que le niega la palabra y ese diálogo a la oposición en su propio Parlamento clausurado.

El Govern de Catalunya es un gobierno que no gobierna. Hace tiempo que se despreocupó de todo aquello que no tuviera que ver con el procés. Hace tiempo que no atiende a los ciudadanos de Catalunya ni a sus problemas, y sólo escucha lo que le dicen su entorno y algunas asociaciones a favor de la independencia.

Mientras la economía y la convivencia se deterioran, Puigdemont y su gobierno siguen ensimismados. En esta carrera hacia el abismo, está dejando a Catalunya sumida en la ingobernabilidad y provocando una enorme fractura social.

Los gobiernos son elegidos por los ciudadanos para resolver los problemas y las disensiones democráticas a través del diálogo y el consenso, no de la división y el enfrentamiento. En el camino hacia una independencia imposible,está dinamitando la convivencia con el resto de España y, sobre todo, en la propia Catalunya, que es una sociedad mestiza y con múltiples identidades.

Un gobierno que no gobierna, un parlamento secuestrado y una sociedad fracturada. La actual situación de ingobernabilidad tiene como única salida el adelantamiento de las elecciones en Catalunya. Dejemos que hablen una vez más los catalanes, que a buen seguro dibujarán otra vez una Catalunya plural y abierta.

Desde el PSOE hacemos un último llamamiento a la responsabilidad al president de la Generalitat para que vuelva a la legalidad y al diálogo. Está poniendo en riesgo las instituciones y el autogobierno de Catalunya que prometió defender. Él es principal responsable del deterioro de la cohesión social y de la convivencia. Pero además, como hemos visto en los últimos días con la fuga de empresas y la advertencia de varios organismos internacionales, está poniendo en riesgo el empleo y el bienestar de los catalanes y catalanas. En definitiva, está poniendo en riesgo el futuro.

Los socialistas, la izquierda de Gobierno, hemos apostado por el diálogo como la única forma para superar la situación actual. Pero el diálogo tiene que producirse dentro del marco de la legalidad y del Estado de Derecho. Defender la ley es defender un marco de convivencia, y si hablamos de un marco de convivencia, hablamos de ciudadanos y de la vida cotidiana de los mismos. Pedimos por lo tanto a Puigdemont que acuda al Congreso a hablar de la reforma de la Constitución para acordar entre todos un nuevo encaje de Catalunya en España. Ese es el único camino para llegar a un acuerdo, el que marca los cauces de reforma que nuestra propia Constitución contempla.

Después de muchos años reclamándolo, por fin hemos abierto esa puerta. Exploremos esa vía, que puede ser el punto de partida para la construcción de un nuevo proyecto de país que vuelva a conectar con el sentir mayoritario de nuestros ciudadanos, especialmente de los más jóvenes. Una España de la que nos sintamos todos más orgullosos, que refuerce sus derechos y libertades, la calidad democrática de sus instituciones, la garantía del Estado Social, su pertenencia al proyecto europeo y que desarrolle una concepción federal de su organización territorial. Una España solidaria, igualitaria, justa y moderna, en la que Catalunya se integre desde el respeto a sus instituciones, su lengua, su cultura y su autogobierno.

Frente al abismo al que está conduciendo irresponsablemente a sus ciudadanos, le ofrecemos un proyecto ilusionante, que suma, que une. Señor Puigdemont, no coja el camino en el que todos perdemos, sobre todo los catalanes: encamínese al que nos ofrece una oportunidad para que todos ganemos.

*** José Luis Ábalos es secretario de Organización del PSOE.

Ilustración de Ulises Culebro ‘ULISES‘ [México, 1963] en El Mundo, 101017

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El PSOE pedirá la comparecencia de Puigdemont en la comisión sobre el modelo territorial

Los socialistas presentan un plan de trabajo que incluye revisar la sentencia del Estatut

Elsa García de Blas y Miquel Alberola en El País, 171017

El PSOE pedirá la comparecencia del presidente catalán, Carles Puigdemont, en la comisión para el estudio del modelo territorial que ha registrado en el Congreso como paso previo a la apertura de la reforma constitucional. Así lo ha anunciado este martes el secretario general, Pedro Sánchez, en Galicia, adonde se ha desplazado para interesarse por el estado de los incendios que afectan a esta comunidad. El grupo parlamentario socialista ha registrado además el plan de trabajo que propone para esta comisión, que entra de lleno en el problema catalán, así como el equipo del partido designado para este cometido, cuya portavoz será la vicesecretaria general, Adriana Lastra.

“El Congreso de los Diputados es el lugar para abordar las modificaciones legislativas que resuelvan la crisis política”, ha argumentado el líder del PSOE desde Galicia. Los socialistas ya habían invitado al presidente catalán a comparecer en el Parlamento para explicar su visión de la crisis catalana, y ahora concretan esa invitación en la comisión parlamentaria sobre la evaluación del modelo autonómico, que Sánchez pactó con Mariano Rajoy como parte de su acuerdo sobre la respuesta del Estado a la crisis catalana. Su constitución, no obstante, aún no tiene fecha.

Lastra será la portavoz socialista en esta comisión, en la que el secretario del área de Política Federal, Patxi López, actuará como portavoz adjunto. Sánchez ha situado en el equipo también a la diputada del PSC Meritxell Batet, a José Enrique Serrano, jefe de gabinete de todos los Gobiernos socialistas, al constitucionalista Gregorio Cámara, y a los diputados Susana Sumelzo, Pilar Cancela, Artemi Rallo y Sofía Hernanz.

Los socialistas plantean un esquema de trabajo que prefigura el debate que se debe abrir en el Parlamento y que entrará de lleno en el problema catalán, como paso previo a la apertura de la reforma constitucional cuyo debate han pactado abrir el próximo año también el presidente del Gobierno y el secretario general del PSOE. El grupo parlamentario propone estructurar la comisión en seis bloques: balance del modelo autonómico, ordenación de competencias, nomenclatura de las comunidades autónomas, análisis de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña, financiación autonómica y autonomía local.

Como ya hizo en la Declaración de Barcelona el pasado julio, el PSOE plantea revisar la sentencia del Estatut en aquellas cuestiones que el Constitucional declaró inconstitucionales más por cuestiones legales de forma que de fondo, y a partir de ahí impulsar un desarrollo normativo que profundice en el autogobierno de Cataluña.

Si esta comisión se plantea como una respuesta a los acontecimientos que vive España con la crisis territorial del Estado, estos mismos acontecimientos pueden lastrar su funcionamiento. El portavoz parlamentario del Partido Nacionalista Vasco, Aitor Esteban, ha advertido este martes en los pasillos del Congreso que la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña “enturbiaría absolutamente todo el ambiente político” y “echaría por tierra todo”, en clara referencia a “esa comisión que esta Cámara pretende poner en marcha”. El de Esteban es uno de los nombres que baraja el PSOE para presidirla.

La aplicación del 155 podría afectar también a la participación de Unidos Podemos, que apoyó su creación con muchas reticencias. Por su parte, el PDeCAT nunca creyó en esta comisión como un instrumento útil para solventar el problema del encaje de Cataluña, aunque dijo que participaría en ella para disponer de un escenario en el que defender el derecho a decidir de Cataluña. Un recrudecimiento del enfrentamiento con la aplicación de este precepto constitucional, puede alejar al partido de Carles Puigdemont, con lo que, con Esquerra Republicana fuera por su decisión de no participar, perdería pluralidad y, en consecuencia, efectividad.

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Notas.-

Los enlaces en textos propios son aportados por EQM. En los ajenos sólo cuando así se indique con un color azul. También es cosa de EQM, por discutibles razones de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace correspondiente.

Paciencia, que todo se andará, si eso

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  • André Malraux en L´Espoir [1937]: “J’ai vu les démocraties intervenir contre à peu près tout, sauf contre les fascismes”
  • Felipe González sobre M Rajoy [071017]: “Me inquieta cuando Rajoy dice: ‘No me obliguen a hacer lo que no quiero hacer’, porque yo creía que le pagábamos para hacer lo que tiene que hacer”


Pregunta:

¿Se puede mantener al mando de 17.000 policías armados, como Mayor de los Mozos de Escuadra, a un funcionario público que acaba de quedar en libertad provisional, que debe presentarse quincenalmente en el Juzgado más próximo de su domicilio, al que se le prohibe salir del territorio nacional sin previa autorización juicial y se le retira el pasaporte?

EQM

Ilustración de Javier Olivares [España, 1964] en El País, 111017

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Miseria de nuestras élites y crisis de Estado

Eduardo ‘Teo’ Uriarte en Fundación para la Libertad, 161017

Sin un diagnóstico serio de la crisis institucional provocada por el nacionalismo catalán difícilmente se podrá dar con la superación de la misma. Sentencia de cierta petulancia y que parece obvia pero que posiblemente sea el mayor obstáculo que hoy tenemos para hacerle frente. No sólo hay que buscar debajo de todas las artimañas y camuflajes que ha adoptado el golpismo secesionista con la colaboración inconmensurable del movimiento Podemos, sino analizar además otras causas más profundas que  no nos permiten saber lo que pasa.

Hay que agradecer a Ruiz Soroa su inestimable aportación sobre el tema en su artículo del día 4 de octubre en El Correo, “A la Deriva”, para indicarnos hacia dónde mirar y despertarnos de la somnolencia gregaria y acomodaticia corrección -eso de creer que para reflexionar están los políticos, porque no lo hacen- y mostrarnos con cierta crudeza la gravedad de la tragedia política que padecemos.

En esta sociedad de la postverdad, donde la realidad se escamotea especialmente cuando se presenta problemática e implica un reto -la sociedad se hastía ante la misma, ¡por favor, no más Cataluña en el informativo!, porque le da miedo- los primeros en no aceptarla suelen ser nuestras incapaces élites políticas, especialmente las que más responsabilidad tienen por su comportamiento en los últimos años.

Así como Zapatero se encargó de minimizar ante la opinión pública la gravedad de la crisis económica que padecíamos, porque su existencia le complicaba su futuro y le responsabilizaba por su falta de previsión, esta crisis política ha estado siendo minimizada no sólo por el Gobierno del PP, incapaz de actuar con previsión, y decisión, ante el problema, sino, sobre todo, por un PSOE que está aún más lejos de entender su trascendencia y ha continuado hasta el último minuto arreando pellizcos de monja al Gobierno, como si nada importante pasara.

Es cierto que los mercados no quieren malas noticias porque provocan recesión económica, coartada moral para muchos dirigentes, pero cuando el problema se ve venir no es aceptable negarlo, porque en su negación se acaba incrementando. Luego, hay que recurrir en el último momento al “lágrimas, sudor y sangre” porque nadie quería aceptar el peligro que se cernía, aunque repetida muestra de ello ya había dado. Ni que decir tiene que la mayoría de la población española creyó que el 18 de julio del 36 era una asonada más del Ejército sin mayor importancia que veinticuatro horas de confusión. Ha sido habitual en las sociedades y gobiernos débiles esconder los problemas.

También puede ser que haya líderes que les plazca dejar pudrirse las cosas para aparecer como salvadores triunfales. Sepan vuesas mercedes que hasta los grandes hombres que tal han hecho enfrentándose a crisis que ni siquiera ellos habían promovido han acabado desagradecidamente mal pagados por la plebe ansiosa de pasar página, y les retiraron de la política. Le pasó a Churchill y le pasó a Suarez. Así que tentaciones de llevar la problemática al límite para luego ser ensalzado electoralmente nada. El pueblo no ensalza a los héroes salvadores en las grandes crisis, porque se las recuerda, sólo lo hace la historia, y eso es mucho tiempo después.

 El PSOE -cuya actual generación está más cerca de Podemos que de su generación anterior-  se niega aceptar que ya no sirve vivir de la política, se niega a romper con la rutinaria dialéctica de tierra quemada para alcanzar el poder que se estrenara con tanto éxito, tiempo atrás, el 11M. No quiere hacer frente a la situación porque, sencillamente, no está preparado para ella, él sólo está preparado para echar al PP del Gobierno. Es un colectivo imposibilitado para captar que en esta ocasión no es el Gobierno el que caería, sino todo el sistema, siendo el PSOE el que peor saldría de su arrastre.

Afortunadamente, la regañina real, la gran manifestación patriótica en Barcelona, el caos económico que se está generando, la reacción crítica de la anterior generación socialista, ha obligado a reencauzarle institucionalmente y a su huraña y crispada portavoz en el Congreso a desdecirse de todo lo que había anunciado iba a hacer el grupo socialista. De esta manera se ha podido, en el último instante, formarse un núcleo constitucional que da entereza a la reacción gubernamental ante el reto golpista.

Por otra parte, desde que el PNV con Ibarretxe demostrara que se podía saltar del consenso del 78, acontecimientos sucesivos, el más grave con diferencia el actual, nos indica que no sólo el bipartidismo dominante quedó atrás, sino que el comportamiento, las formas, las maniobras, eso de llegar a acuerdos incluso sorteando la ley -como la legalización de Batasuna-, es decir, la partitocracia todopoderosa y pastelera, también ha quedado atrás. Afortunadamente atrás, porque en gran medida los apaños que ella propiciaba con los nacionalismos periféricos no dejan de ser los causantes de la situación a la que hemos llegado.

Los del dialogo hasta el amanecer, esa inmensa capa social buenista surgida bajo la hégira del zapaterismo, del socialismo anarco y tontorrón, capaz de infringir la ley con tal de llegar a un apaño -porque llamar acuerdo a lo que se puede hacer sin tener en cuenta la ley es excesivo-,  han de saber que el fin de la partitocracia y la emergente influencia del Estado de derecho, de la ley -no en vano ha sido hasta la fecha el poder judicial, y no el político, el auténtico valladar al golpismo secesionista- limita la acción del diálogo.

Que éste no puede actuar como si siempre estuviéramos en un proceso constituyente. Que, precisamente, por ese diálogo con resultado de concesión tras concesión es por lo que hemos llegado a la crisis de este sistema. Pues sin el respeto republicano a la ley, sin un pensamiento liberal ante la crisis del Estado, frente al integrista-anarcoide que los dialogantes suelen esgrimir, no sólo no se soluciona nada, sino que se agrava. Recordemos que todo empezó con concesiones: en el sistema educativo catalán, el Nuevo Estatuto y el tripartito.

La crisis catalana es el resultado de la crisis de la partitocracia española.

Desde hace tiempo, los viejos partidos, decidieron vivir de la política en vez de vivir para la política. Por ello la visión de la realidad se supedita a los deseos de permanencia en la vida política. Se engaña a la opinión pública, pero los primeros que se engañan son ellos mismos. Pero no son los únicos, gran parte de la crisis económica fue posible porque los gestores de la economía no querían reconocerla. Como ahora, los capitanes de empresa catalanes fueron incapaces, hasta el final, de avisar e incluso amenazar a los aventureros del nacionalismo, de que el crac económico iba a ser una realidad.

Les faltaba visión, pero quizás en esta ocasión, también, responsabilidad. O la selección de futbol -me niego a llamarle nacional- que tampoco quiere ver problemas, y en un deporte de pasiones asume la presencia de algún protagonista político que sin duda acabará pasándole factura en los resultados. Nadie quiere mirar de cara al problema.

Y, para acabar, la mala actitud de diversos medios de comunicación, cuya mayoría en un comportamiento esquizofrénico no duda en sacar imágenes poco contratadas, pero profundamente críticas para las instituciones del sistema, lo morboso vende, para al día siguiente dar apariencia de normalidad porque hay que seguir emitiendo publicidad comercial. Si durante la Transición y el 23 F la prensa tuvo un importante papel constructivo, ahora, en muchos casos, juega con la subversión. Vender el David frente al Goliat, o seducir las hedonistas mentes buenistas con que la violencia es mala, aunque sea la necesaria del Estado -resultado de la deformación cultural promovida por una izquierda sin patria ni nación-, incrementa los índices de ventas.

Nadie quiere violencia, pero la ejercían los heroicos resistentes “pasivos” ocupando escuelas hasta con sus niños, con la colaboración de los moussos, con escenas prefabricadas dispuestas frente a la policía que cumplía órdenes judiciales, para disfrute y venta de los medios de comunicación. Para colmo, ante la campaña mediática promovida por la Generalitat el Gobierno no tiene discurso mediático porque no tiene discurso alguno, y el PSOE es el primero en comprar esa visión opresora de la policía y utilizarla. No saben lo que es un CRS. Sin embargo, honra a Reporteros sin Fronteras la denuncia realizada de las presiones que la Generalitat ejerce sobre los informadores.

Antes he dicho que nadie quiere asumir las malas noticias, ni la sociedad ni, menos, los políticos, pero si los medios de comunicación. Los medios, si supeditan los beneficios económicos a todo lo demás, buscan la mala noticia, porque está absolutamente comprobado que la mala noticia es la noticia. La buena no es noticia. Por eso no hay que extrañarse por el desmedido enfoque, en muchas ocasiones sensacionalista, que muchos medios han dado al asunto del secesionismo catalán haciendo seguidismo de sus actos prefabricados para las cámaras. Además, el absurdo, surrealista y esperpéntico discurso de los líderes nacionalistas atrapa, y hasta seduce al informante. Nada nuevo en la historia de la comunicación ante los nacionalismos.

Pero, sobre todo, el diagnóstico de la crisis es difícil porque sencillamente los dos viejos partidos son incapaces de contemplarla en toda su dimensión. No es cierto que esta crisis sea como la del 23F, que duró muy pocas horas. Esta es mucho peor, sólo comparable a la del 18 de julio del 36. Del 23F el sistema, gracias a la unidad constitucional entre los partidos, salió reforzado. La de hoy es institucional, alcanza a los fundamentos del Estado, constituye, por demás, el acta de defunción de un sistema tocado por el inmenso sectarismo existente entre el PP y el PSOE, especialmente de este último, incapaz de resistirse a manipular cuestiones de estado esenciales para la supervivencia del sistema.

El PSOE en vez de reprobar a los políticos y autoridades golpistas, amaga con reprobar a la vicepresidenta (aunque en otro momento se lo mereciera), por el ejercicio de la acción policial, asumiendo la campaña difamatoria que sobre la policía ha echado el nacionalismo sedicente y unos medios de comunicación en disposición de vender cualquier mercancía, aunque esté averiada. De nada sirve el heroico comportamiento de alcaldes del PSC si se carece de una coherente línea política de defensa del sistema democrático que le coloca, en una posición equidistante, a la postre, fuera del sistema. Pero los últimos en darse cuenta de su posición offside es, como siempre, el partido.

De todas maneras, no es fácil ser consciente de ello cuando enfrente el Gobierno del PP es tan reticente de adoptar medida alguna contra la sedición. El primero no hace nada, el segundo en vez de condenar la sedición reprueba a la vicepresidenta. Afortunadamente esta situación, también surrealista, se ha superado. Pero lo que a cualquier observador se le antoja es el terror que ambos viejos partidos tienen a tener que intervenir la autonomía catalana. Es como si ellos, sus partidos, estuvieran para otra cosa. Y se les nota. Este problema les cae muy grande. Les supera.

Sólo los fantasiosos, los antisistema, los que siguen creyendo en revoluciones bananeras y odian todo lo que no sean ellos mismos, y los nacionalistas, románticos y tozudos requetés, capaces de arrastrarnos a las tragedias del pasado siglo, parecen adecuarse a esta descomunal crisis. A los dos viejos partidos se les nota su desgaste, y con él el desgaste del sistema. Si la imagen de unidad que se ofreció del día del desfile militar, a pesar del desaliño de Sánchez que parecía arrastrado al acto, se hubiera dado, aunque fuera parcialmente durante estos últimos años, no estaríamos hablando del problema catalán.

La crisis originada por el nacionalismo catalán tiene su origen en la falta de cohesión política, constitucional, entre las históricas fuerzas que dieron origen a nuestro sistema. Evidentemente ante la República francesa ninguna región tiene la osadía de proponer secesión alguna, porque todas las fuerzas sostienen intocable la unidad de la nación. Aquí el caso es opuesto, la república nada tiene sagrado, ni la nación, que es plurinacional, ni el internacionalismo que hoy sería -como lo demuestran las centrales sindicales en las nacionalidades periféricas- plurinacionalismo proletario.

La crisis catalana es una crisis española.

La “conllevanza” orteguiana del problema catalán, del nacionalismo catalán, ha supuesto la gran excusa de la política española para no decidirse a resolver el problema y apartar como algo intratable, particular, diferenciado, el asunto catalán. La mejor manera de acrecentar el problema.

En gran medida la osadía actual del independentismo catalán se debe a la falta de fortaleza institucional que padece el sistema democrático español en exceso patrimonializado por los partidos, la padecida partitocracia. Partitocracia que no sólo ha impedido el fortalecimiento del Estado -aunque, cuando truena, el PP tenga que echar mano del poder judicial- sino de la inexistencia de un discurso legitimador de la nación común, el espacio político donde derechas e izquierdas deben encontrarse. El partidismo tóxico ha convertido la nación en un erial sin discurso, ajena a la izquierda, y muy tradicionalista en su concepción por la derecha, sin un espacio liberal común, débil, por lo que no es de extrañar que los caciques del nacionalismo periférico aprovechen este vacío cultural.

Efectivamente, como ha afirmado Borrell, a España no ha habido quien le escriba, pero si existió un esfuerzo, limitado, por parte de la derecha para aproximarse al pasado liberal enterrado por el tradicionalismo e integrismo, hoy éstos en manos de los nacionalistas periféricos. Sin embargo, la izquierda evitó cualquier apología nacional, confundiéndola con el franquismo, y en la creencia de que la coincidencia coyuntural y oportunista de los nacionalismos vasco y catalán con el frente popular les otorgaba a estos un marchamo de progresismo cuando son la vieja reacción con apariencias modernas.

Cuando la izquierda española cita la nación es para descomponerla en naciones, muy al contrario de la izquierda republicana europea, y de esta manera erosiona el marco de convivencia política necesario, la nación, y legitima las naciones reaccionarias. Efectivamente a España no le ha escrito nadie, pero es especialmente esta izquierda la que no le ha escrito a España, porque, además, para ella sería el lugar de encuentro, como en toda nación europea que se precie, con la derecha democrática. Cuestión que todo buen anarquista aborrece.

La puntilla al sistema actual, renqueante desde hace años, con sus dos viejos protagonistas cansados y frenados por organizaciones que han convertido a los partidos en agencias de colocación, atravesados por la corrupción, la ha dado el secesionismo catalán. Esto no quiere decir que éste salga triunfante, se ha metido en una encrucijada fatal para el futuro del nacionalismo periférico por no saber medir sus posibilidades, pero ha acabado por firmar el acta de defunción de lo que hasta ahora ha habido en la política española. Por eso una reforma constitucional no sólo sería necesaria para poner en orden y cerrar todo el título octavo de la Constitución, el de las autonomías, sino para dar, por exigencia, un nuevo vigor a una clase política desmotivada y sin liderazgo, favoreciendo su renovación puesto que la sociedad si posee vigor, como lo ha demostrado saliendo a la calle en esta crisis.

Hay que limitar tanta administración periférica autónoma, tanto ayuntamiento, tanto ente público, aunque ello suponga, o precisamente por ello, limitar el poder de los partidos. Hay que fomentar el acuerdo en los temas de Estado, educación, financiación, seguridad, relaciones exteriores, etc., pero, sobre todo, lo que hay que tener claro es que dicha reforma constitucional por excelente que fuera su texto no iba a satisfacer a populistas, porque son antisistema, anticualquier sistema que no sea el suyo, y a los nacionalista, porque son nacionalistas.

Así pues, la reforma del Título Octavo debe hacerse para dar coherencia federal, y no medieval, a nuestro Estado de las autonomías. Sabiendo de antemano que si el modelo actual no gusta a los nacionalistas periféricos mucho menos -como ya se demostró en los intentos de proyecto federal tras la LOAPA- un Estado con coherencia federal. Pues si es federal compromete a las partes en la política común, en la gobernabilidad de la Unión.

 Hay que cerrar el saco del sistema actual porque es centrífugo, favorece la huida de las partes tras alcanzar los límites de la descentralización. Porque su actual dinámica anima, hasta a las comunidades no nacionalistas, a serlo, debido a su carencia de coparticipación y corresponsabilización  de las partes en la gobernabilidad del todo, lo que conduce a un estadio cercano a la confederación y desde ésta, como en Cataluña, a la secesión. Reforma obligada de la Constitución española para permitir su vigencia, pero tras el profundo convencimiento de que ninguna reforma podrá satisfacer a los nacionalismos, porque estos, además de ser insaciables por esencia, lo que quieren es crear su propia nación independiente.

Resulta ingenuo pensar que el federalismo va a contentar a los nacionalistas, ni siquiera esa peligrosa concepción equívoca de “nación de naciones” -fórmula retórica que en un momento dado usó Peces Barba, pero que se hubiera guardado mucho de usar en un texto legal habida en cuenta el basamiento y génesis de Estado que toda nación promueve-. Sería la fórmula contradictoria para acabar convirtiendo en confederal lo que, en principio, y sospecho que, por desconocimiento, se califica de federal.

De todas maneras, lo primero es aplacar la disidencia. Pero mal se conseguirá si se desconoce que el origen y causa de la exaltación explosiva del secesionismo catalán reside en gran medida en la debilidad de la nación española, derruida por un exceso de distanciamiento y sectarismo de los otrora protagonistas del sistema del 78, y no se tiene en cuenta la naturaleza y reivindicación profundamente antidemocrática de los nacionalismos periféricos. Asignaturas ambas más duras para una izquierda que ha acabado por refugiarse en un izquierdismo también romántico, como el nacionalismo.

Volviendo al principio. Sin el conocimiento de la situación y sin una cierta catarsis ante la tragedia que padecemos difícilmente se podrá hacer frente a esta crisis. Resultaría positivo marchar hacia la reforma de la Constitución pero mucho es de temer que tras un reciente pasado de profundo desencuentro democrático entre las dos formaciones fundamentales, incapaces de pactar cualquier ley fundamental, ni siquiera la de educación, sean absolutamente incapaces de ponerse de acuerdo en nada. Si el PP resulta lento y perezoso para cualquier tarea intelectual el PSOE hace tiempo que quedó atrapado por el populismo, y a éste sólo le interesa la confrontación. Difícil tarea en todos los sentidos. Esperemos que Sánchez un día se ponga la corbata.

Ilustración de Raúl Arias [España, 1969] en El Mundo, 051017

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A la deriva

Cuando el Estado no es capaz de imponer sus propias normas deja de ser Estado y sus normas dejan de ser normas. En Cataluña, hoy el Estado carece de medios para imponer el respeto a su ordenamiento jurídico

José María Ruiz Soroa en El Correo, 041017

La política española va a la deriva. Ante la más grave crisis que se le ha planteado al Estado constitucional desde 1978, porque es una crisis que afecta no a sus fines o actividades, sino a su misma existencia como Estado, la reacción de la clase política es de estupefacción: no sabe qué hacer, sencillamente. Y como sucede siempre que la magnitud del problema supera a la capacidad de los actores, estos reaccionan dividiéndose y agrediéndose entre sí. Un planteamiento tan obvio en cualquier sistema político de nuestro entorno como el de formar un Gobierno de unidad nacional (porque de eso va, de que la unidad nacional está en juego) resulta inimaginable en España. Sugerir algo así causaría risa en Madrid. Lo cual es para echarse a llorar.

En el fondo, estamos ante una tropa de sonámbulos que repiten sus tics sin saber ya lo que hacen, ante unos políticos que en realidad no comprenden lo que está pasando en el mundo que les rodea, que siguen invocando y conjurando fantasmas que han dejado de existir. Lo que pasa les viene grande.

Pues, ¿qué pasa? Que en Cataluña ha dejado de estar vigente el Estado y su orden jurídico. Unos poderes subalternos se han insurreccionado contra el poder del Estado y han conseguido que éste deje de aplicarse. Han convocado y realizado un acto expresamente prohibido y el orden jurídico no ha sido incapaz de impedirlo, a pesar de intentarlo. Los tribunales y las fuerzas del orden han fracasado porque no han podido imponer el orden público legal. Se ha impuesto otro orden, por mucho que este nuevo tienda peligrosamente a degenerar en la anarquía. Las fuerzas policiales catalanas han dejado de obedecer al Estado y han tolerado pasivamente la violación del orden. Ese es el mensaje.

El Estado y el Derecho son órdenes de justicia. Pero también son órdenes de positividad y coerción. Lo que quiere decir, en román paladino, que un Estado y un Derecho inefectivos dejan de serlo. Cuando el Estado no es capaz de imponer sus propias normas deja de ser Estado y sus normas dejan de ser normas porque, por mucho que sean legítimas, han dejado de ser coercitivas. En Cataluña, hoy, el Estado carece de medios para imponer el respeto a su ordenamiento jurídico: no es ya Estado (un monopolio de la violencia legítima, recordó Weber).

Por eso, precisamente por eso, resulta sorprendente la opinión de quienes exigen o recomiendan aplicar el artículo 155 de la Constitución y, por ejemplo, disolver el actual Parlamento y convocar nuevas elecciones. Una idea plausible hace muchos meses, sí, pero hoy, ¿quién o quiénes serían capaces de sacar físicamente del Parlamento a los diputados actuales, de sacar a Puigdemont de su despacho? ¿Es que no somos conscientes de que la fuerza legítima del Estado se agotó en la mañana del primero de octubre y ya no queda nada de capacidad coactiva física? ¿Que los Mossos, probablemente, pasarían a obedecer activamente a un Parlamento autodeclarado independiente, y que ya no sería cuestión de unas pocas porras y algún dedo roto sino de tiros y muertos? Estamos donde estamos, en una nueva realidad en la que el Estado es inefectivo en Cataluña porque en el mundo actual la imagen, la maldita imagen, excluye ya la posibilidad de otra coerción física.

Otros, los beatos del diálogo y del hablar, recomiendan negociar. Sí, claro, pero ¿qué se puede negociar que no sea precisamente la soberanía e independencia que los secesionistas catalanes tienen a un paso? ¿De verdad se piensa que el Estado es como un saco inagotable del que siempre se puede sacar algo para dárselo a los independentistas para que desistan hasta la próxima? ¿Que basta con proclamar el federalismo, o el confederalismo, o el Concierto fiscal, o la asimetría, o la oblicuidad circunfleja, para que se reconviertan a la españolidad transidos de fraternidad y amor por un nuevo encaje sugestivo de vida en común? Por favor. La tarde del domingo escuché a un catalán independentista al que se le preguntaba con qué se contentarían el día 2 para abandonar su proyecto: «Cataluña no es un supermercado», respondió. Yo hubiera dicho lo mismo. Las lealtades no se compran.

Por otro lado, ¿nos olvidamos que todos esos personajes con los que habría que negociar están encausados por desobediencia y prevaricación por nuestros tribunales? ¿Cómo se negocia con unos delincuentes el reparto del botín sin saltarse el propio Derecho?

Quizás hay una vía todavía para evitar la disolución de la unidad. O algunos creemos que la hay. Es simple: recurrir directamente a la sociedad catalana para que ésta sea la que hable y diga su opinión sin intermediarios y sin referendums de vergüenza ajena. Preguntarles directamente por lo que quieren, si seguir en España o ser un país independiente. Y luego actuar en consecuencia, por complicado que sea. Es posible, constitucionalmente posible, pero sucede que la clase política española y sus constitucionalistas de guardia tienen instalado en el coco un tabú: que preguntar a los catalanes, o a los vascos, su opinión sobre el asunto es una blasfemia indigna de ser pensada.

Stephane Dion, el padre de la ‘ley de la claridad’ en Canadá, escribió que, al final, la unidad de un Estado y de una nación tienen muy poco valor si sus defensores no están dispuestos a someterla a las urnas. Y también que quienes perciben la posibilidad de una consulta ciudadana como una derrota… han perdido de antemano esa consulta. Algunos pensamos la consulta (no pactada sino establecida por el Congreso de los Diputados soberanamente) como la única vía limpia para salir de la deriva actual, porque nos creemos de verdad toda esa retórica estomagante de la ciudadanía y de la mayoría silenciosa catalana. Dicho de otra manera: la única forma de contrapesar y vencer un referéndum tramposo es un referéndum limpio.

Claro, amigo lector, no me lo diga, ya sé que lo mío es un sueño. Pero, ¿qué es lo de la política nacional? ¿Funambulismo esclarecido?

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Notas.-

Los enlaces en textos propios son aportados por EQM. En los ajenos sólo cuando así se indique con un color azul. También es cosa de EQM, por discutibles razones de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace correspondiente.

CAT: la tierra… ¿para quien [SE] la trabaja?

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Ple del Parlament / Sessió 43, dimarts 10 d’octubre de 2017

Compareixença del president de la Generalitat per a informar sobre la situació política actual / 350-00005/11

“[…] Com és conegut, la Llei del referèndum estableix que, dos dies després de la proclamació oficial dels resultats, i en el cas que el nombre de vots del sí hagi estat superior al nombre de vots del no, el Parlament –i ho cito textualment de la llei, obro cometes– «celebrarà una sessió ordinària per efectuar una declaració formal de la independència de Catalunya, els seus efectes, i acordar l’inici del procés constituent».

Hi ha un abans i un després de l’1 d’octubre. I hem aconseguit el que ens vam comprometre a fer a l’inici de legislatura. Arribats a aquest moment històric, i com a president de la Generalitat, assumeixo, en presentar-los els resultats del referèndum davant de tots vostès i davant dels nostres conciutadans, el mandat del poble que Catalunya esdevingui un estat independent en forma de república. (Aplaudiments forts i perllongats.)

Això és el que avui fem amb tota solemnitat, per responsabilitat i per respecte. I, amb la mateixa solemnitat, el Govern i jo mateix proposem que el Parlament suspengui els efectes de la declaració d’independència per tal que en les properes setmanes emprenguem un diàleg sense el qual no és possible arribar a una solució acordada. […]”

Fuente: Diario de Sesiones [pdf]

Traducción EQM:

“[…] Como es conocido, la Ley del referéndum establece que, dos días después de la proclamación oficial de los resultados, y en el caso de que el número de votos del sí haya sido superior al número de votos del no, el Parlamento -y lo cito textualmente de la ley, abro comillas «celebrará una sesión ordinaria para efectuar una declaración formal de la independencia de Cataluña, a sus efectos, y acordar el inicio del proceso constituyente».

Hay un antes y un después del 1 de octubre. Y hemos conseguido lo que nos comprometimos a hacer al inicio de legislatura. Llegados a este momento histórico, y como presidente de la Generalitat, asumo, al presentarles los resultados del referéndum, ante todos ustedes y ante nuestros conciudadanos, el mandato del pueblo que Cataluña se convierta en un estado independiente en forma de república. (Aplausos fuertes y prolongados.)

Esto es lo que hoy hacemos con toda solemnidad, por responsabilidad y por respeto. Y, con la misma solemnidad, el Gobierno y yo mismo proponemos que el Parlamento suspenda los efectos de la declaración de independencia para que en las próximas semanas emprendamos un diálogo sin el cual no es posible llegar a una solución acordada. […]”

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De las ilegales Leyes catalanas suspendidas por el Tribunal Constitucional

LEY 19/2017, de 6 de septiembre, del referéndum de autodeterminación

Capítulo III. Del referéndum de autodeterminación. Artículo 4. 3. El resultado del referéndum tiene carácter vinculante. 4. Si en el recuento de los votos válidamente emitidos hay más votos afirmativos que negativos, el resultado implica la independencia de Cataluña. Con este fin, el Parlamento de Cataluña, dentro los dos días siguientes a la proclamación de los resultados oficiales por la Sindicatura Electoral, celebrará una sesión ordinaria para efectuar la declaración formal de la independencia de Cataluña, concretar sus efectos e iniciar el proceso constituyente.

LEY 20/2017, de 8 de septiembre, de transitoriedad jurídica y fundacional de la República [Disposición final tercera: Esta Ley entrará en vigor una vez sea aprobada por el Parlamento de Cataluña, se efectúe su publicación oficial y se cumpla lo dispuesto en el artículo 4.4 de la Ley del referéndum de autodeterminación de Cataluña].

Título VII. proceso constituyente. Artículo 85. Activación y características fundamentales. Una vez celebrado el referéndum y en caso de resultado favorable de la opción independentista, el Gobierno de la Generalitat activará un proceso constituyente, democrático, de base ciudadana, transversal, participativo y vinculante, con el objetivo de redactar y aprobar la Constitución de la República..



Gramática parda

De la referida normativa anulada por el Tribunal Constitucional y en la que se basa el golpe catalanista que estamos viviendo; y de lo ocurrido hasta la fecha, se desprende claramente que:

1. El Parlamento de Cataluña, dentro los dos días siguientes a la proclamación de los resultados oficiales por la Sindicatura Electoral, no ha celebrado una sesión ordinaria para efectuar la declaración formal de la independencia de Cataluña, concretar sus efectos e iniciar el proceso constituyente.

2. El Gobierno de la Generalitat no ha activado un proceso constituyente, democrático, de base ciudadana, transversal, participativo y vinculante, con el objetivo de redactar y aprobar la Constitución de la República.

¿Qué ocurrió, entonces, el pasado 10 de octubre en el parlamento de Cataluña?

Pues una charlotada más de un proceso auténticamente golpista, protagonizado por un Gobierno golpista que lleva meses tratando de que le regalen la independencia mientras simula haberla conquistado legalmente.

El golpista Puigdemont, sobradamente crecido ante un Gobierno de España que lleva meses dejándole hacer en vez de procurar su ingreso inmediato en prisión por golpista, monta, con la ayuda de los parlamentarios afines, una farsa de marco legal para acabar, en estos momentos, como doble ‘delincuente’, al incumplir tanto con la legalidad constitucional como con su ilegalidad ‘constituyente’, es decir, la inventada por los propios golpistas.

El no va más: es el Presidente de la Generalitat quien, sin competencia alguna para ellos, declara, ante el parlñamento, asumir la independencia votada en el ilegal referéndum y quien hace una falsa propuesta al Parlamento para que la suspenda, sin esperar la respuesta. Sic. Todo un doble delincuente, repito.

Así que ya lo saben: Mariano Rajoy, ante semejante escándalo antidemocrático,  todavía no se ha siente suficientemente motivado para considerar que ya está bien y no duda en enviarle una requisitoria -como si no llevara meses requiriéndole- para que le confirme si está de cachondeo o es un golpe fetén.

Es lo que hay.

Madrit lleva casi 40 años consintiendo que el nacionalismo navegue entre dos aguas lucrativas, mi soberbia superioridad y tu acomplejada generosidad, sin riesgo alguno, gratis total y siempre recogiendo frutos basados en ir destrozando la igualdad entre españoles porque algunos de ellos -el 16% en el caso catalán- habitan, residen, en su tierra prometida.

En fin: parece evidente que cada vez hay más posibilidades de que la tierra sea para quien [se] la trabaja. O cómo depender del independentista para gobernar el país gracias a esas territorialidades plagadas de falsas singularidades históricas que, curiosamente, han permitido al bipartidismo alcanzar el poder sin tener que pactar con la opción alternativa votada, fundamentalmente, por los ciudadanos del ‘resto de España‘.

Menuda canallada histórica, repetida tanto por el PP como por el PSOE.

Que ahora nos permite explicar por qué el actual Gobierno de España -y el replicante ZPedro– llegan hasta la ronquera gritándole al golpista Puigdemont que diga que no ha declarado el golpe que el amerenc dice haber suspendido en sus efectos, y, así, como repite el bueno de Zoido, ‘reconducir la situación‘ y volver a la ‘normalidad institucional‘.

Lo que leen: porque, como dice el protopalmero mediático del procés, Puigdemont no ‘proclama‘ la independencia sino que la ‘enuncia‘ [no se pierdan el texto completo, ut infra]:

“Llegados a este momento histórico, y como presidente de la Generalitat, asumo al presentar los resultados del referéndum ante el Parlamento y nuestros conciudadanos, el mandato del pueblo de que Cataluña se convierta en un estado independiente en forma de República”.

Y no contento con eso, va y propone al Parlament la suspensión de la misma:

“El Gobierno y yo mismo proponemos que el Parlamento suspenda los efectos de la declaración de independencia”.

Es decir; los catalanes han proclamado la independencia y mi Gobierno y yo mismo les proponemos, Señorías, que la suspendan…

Y se larga del hemiciclo sin dar ocasión siquiera a que el legislativo vote. Así que ya me dirán vds qué suspensión es esa… Habrá que instalar un ‘goalcontrol‘ para ver si la pelota independentista entró o no en la portería constitucional.

Arcadi Espada, en su artículo de ayer en El Mundo [ver ut infra], ironiza sobre la cuestión suspendida sin llegar a declarase, argumentando que ‘al Estado le faltó gramática’. Yo añadiría que sobre todo gramática parda, esa que le sobra al golpista. Y principio de legalidad, valor, principios, convicción, modelo de Sistema, etc.

Fruto de tal abandono, dejación de responsabilidades y vaciedad, hemos sufrido los españoles esa catalanista ‘época fértil de la ambigüedad’ e ‘independencia tranquila’, acariciada por el amoral bipartidismo y, durante décadas, transmitida mediáticamente en directo por los embajadores en Madrit: el Enric Juliana -desde La Vanguardia– y el Duran y Lleida, desde el H. Palace.

No me extrañaría nada ver intentar escapar mañana al golpista Puigdemont, convocando elecciones.

No adelantemos acontecimientos que nos quedan ríos de tinta.

Actualización, 15:50 del 161017: Vista la golpista cartita del golpista [pdf], la temerosa declaración y rueda de prensa de la Vicepresidenta y la alucinante réplica escrita de nuestro Presidente [pdf], sigo pensando que su mejor opción antes del jueves es que convoque elecciones. Para nosotros, sería la peor.

EQM

Ilustración de Raúl Arias [España, 1969], para el texto

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Sí o no

Arcadi Espada en El Mundo, 151017.

Mi liberada:

Lo recordarás vivamente. Sucedió el 12 de diciembre de 1989, en sede parlamentaria:

“El Parlamento de Cataluña declara solemnemente que Cataluña forma parte de una realidad nacional diferenciada en el conjunto del Estado (…) Manifiesta que el acatamiento del marco institucional vigente, resultado del proceso de transición política desde la dictadura a la democracia, no significa la renuncia del pueblo catalán al derecho a la autodeterminación (…)

Afirma, como consecuencia, que en el momento que lo crea oportuno y a través de las actuaciones previstas en el propio ordenamiento constitucional, podrá incrementar las cotas de autogobierno hasta donde lo crea conveniente y, en general, adecuar la regulación de los derechos nacionales a las circunstancias de cada momento histórico”.

El muro de Berlín había caído un mes antes y en la gigantesca caída de la gran ilusión comunista se vislumbraba la constitución en cadena de nuevos estados. El entonces dirigente de Esquerra Republicana Àngel Colom [Paloma] i Colom (lógicamente llamado el sis ales), aquel consecuente pacifista que dijo que la independencia no valía una sola vida humana, trató de poner simbólicamente a Cataluña en ese mapa. Le ayudó otro independentista, Max Cahner i Garcia, coeditor de la Gran Enciclopèdia Catalana y fundador de Convergència. Juntos redactaron esa proposición no de ley que introdujo por primera vez la autodeterminación en sede parlamentaria, aunque fuera en comisión. Los socialistas votaron en contra.

Vale la pena fijarse en dos asuntos. El primero es la modalidad del acatamiento a la Constitución: una decisión transitoria, estrictamente vinculada a la circunstancia histórica que supuso el paso de la dictadura a la democracia. Se habla a veces de la traición de los nacionalistas al pacto constitucional. Casi hay aquí un fundamento fáctico: para el nacionalismo el pacto solo estuvo vigente mientras la democracia se consolidaba. Las circunstancias son, por definición, cambiantes; pero los derechos nacionales, inmutables. No es que una nueva generación de nacionalistas se haya planteado ahora objetivos distintos y más extremos: ya estaban escritos en los años 80.

El otro asunto es la ambigüedad de la propuesta, que proclama el derecho a la autodeterminación y que lo vincula luego, transitoriamente, al ordenamiento constitucional para dejarlo, finalmente, al albur de cada momento histórico. A la ambigüedad del texto correspondió la ambigüedad de la justificación política. Jordi Pujol, entonces presidente, dijo imperturbable que no se había enterado de la iniciativa de su grupo parlamentario hasta que la vio aprobada. Así lo apuntaron con buena letra los periodistas catalanes, oxímoron. Ninguna instancia judicial reaccionó de modo manifiesto ante el texto. Lo considerarían, como luego sería fama, la simple expresión de una aspiración. Entonces gobernaba Felipe González en España.

El 1 de octubre de 1998 el parlamento catalán ratificó en la solemnidad del plenario lo aprobado en comisión nueve años antes. Esta vez el marco no fue la caída del imperio comunista sino el medio siglo de la Declaración de Derechos Humanos. Lo formidable es que la Declaración no incluye entre sus derechos el de la autodeterminación. Pero estas cosas han sido y son habituales en la Cataluña nacionalista. Decía el texto, mucho más breve que su precursor:

“El Parlamento de Cataluña, en el marco de la celebración del 50 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ratifica una vez más el derecho del pueblo catalán a determinar libremente su futuro como pueblo, en paz, democracia y solidaridad”.

Los socialistas se abstuvieron. Ninguna instancia judicial reaccionó de modo manifiesto ante la ratificación de la autodeterminación. Entonces gobernaba José María Aznar en España. Por lo demás la ambigüedad proseguía, aunque esta vez fuera externa a la declaración. Al tiempo que apoyaba la resolución autodeterminista, Convergència rechazó en la misma sesión parlamentaria esta otra propuesta de Esquerra:

“El Parlamento de Cataluña declara la necesidad de reformar el actual marco legal para permitir la igualdad de derechos y deberes de todas las naciones que conforman actualmente el Estado español y el reconocimiento del futuro nacional que libremente decidan”.

La otra tarde el presidente Carles Puigdemont declaró la independencia y luego propuso al parlamento que suspendiera sus efectos. Sus efectos y no la declaración, por cierto. La fiebre y no la enfermedad. Se observará que el carácter ambiguo de su maniobra tiene nítidos y antiguos precedentes. Puigdemont declaró la independencia, pero propuso la suspensión al igual que Pujol proclamaba el derecho de Cataluña a la autodeterminación, pero luego rechazaba su aplicación inmediata.

El problema inmenso, decisivo, del Estado español y de su mainstream intelectual, económico y político, es que prefirió siempre fijarse en la última cláusula de las sucesivas oraciones adversativas que le escribió el nacionalismo. Al Estado le faltó gramática. La conjunción pero restringe ¡pero! no niega el significado de la primera cláusula. Entenderá perfectamente lo que estoy diciendo todo aquel que amó pero no fue correspondido.

Durante cuarenta años, y mediante la política de las dos cláusulas, el nacionalismo catalán ha sido capaz de construir un estado. Por el contrario es extremadamente interesante constatar cómo ha fracasado en su intento de construir una nación. El estado catalán lo traza una inextricable burocracia, lo cohesiona el fanático activismo nacionalista de los medios de comunicación (la radiotelevisión pública se ha pasado ya tres colinas) y lo amparan dieciséis mil policías.

Cataluña no alcanzará la independencia real porque su base social es insuficiente y su poder político débil, pero el desafío de la revolución nacionalista no se sustenta en el presunto poder de la calle -plástico, pero frágil y disputado ya por la otra mitad catalana-, sino en la complejidad de un aparato estatal pacientemente construido a la luz y a la sombra, cuya actividad criminal obligará al Estado democrático a una actuación larga, precisa y enérgica.

Hasta el inicio del Proceso, Cataluña vivía en la independencia tranquila, un sintagma que acuñó aquel periodista excelente y nacionalista radical que fue Ramon Barnils, que también incluía el plácido nivel de corrupción de cuya extensión y profundidad da cuenta la implicación nuclear del Líder Máximo. La emoción romántica y xenófoba de cualquier nacionalismo, al fin irresistible, ha acabado con la tranquilidad y ha tratado de dejar el sustantivo ondeando independiente al aire libre.

En vano Carles Puigdemont, criado hasta muy alta edad en la mama pujolista, quiso mantener a última hora vivas las dos cláusulas. Pero ya era tarde. El lunes acaba para el nacionalismo una gran época. La época fértil de la ambigüedad. Vivieron cuatro décadas en un sí es no es y por su infectada cabeza, que no por la presión del Gobierno, ¡que bien que lo siente!, han de contestar ahora al requerimiento binario y final.

Sigue ciega tu camino
A.

Collage de Leonard Giovannini en el Blog de Arcadi Espada, 151017, sobre ‘The Love Letter‘ [1863], de Jean Carolus [Bélgica, 1814-1897].

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Una consulta vinculante, al fin

Leonard Giovannini en el Blog de Arcadi Espada, 151017, acompañando al texto del periodista.

Hoy plagiamos a Jean Carolus, obviamente por deferencia al carolingio Puigdemont, el hombre que elevó la Generalidad a la categoría de ayuntamiento y reveló la verdadera naturaleza del procés: una alcaldada.

Deshoja K la margarita… ¿Duda acaso qué respuesta conviene dar al requerimiento? Pero si se pirra por dar el sí, como Floripondia Piripí (una Anna Gabriel decimonónica, obra del gran Peñarroya). No, el cuadro escenifica la creciente desconfianza de nuestra lectora en Puigdemont: asistimos a los prolegómenos de un divorcio (nuestra versión de Carolus con presidente hace pensar en este cuadro de Henri Gervex).

Pensándolo bien, el gobierno ha concedido a Puigdemont un referéndum exclusivo; un referéndum autocrático, convocado para un único votante en el que reside la soberanía: el autócrata. Ah, la ironía… ¡Debería enviar la papeleta de respuesta dentro de una de esas fiambreras tan vistosas!

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La hora de la verdad para Mariano Rajoy y el PP

Jesús Cacho en vozpòpuli, 151017

José Alejando Vara escribía el viernes que Mariano Rajoy y Pedro Sánchez -el sobrevenido apoyo, tan incondicional como infiable, del presidente del Gobierno-, estarían dispuestos a olvidar las ilegalidades perpetradas hasta ahora por Carles ‘Puchi’ Puigdemont si éste renunciara a la proclamación de la independencia. Pelillos a la mar y vuelta a la casilla de salida, a la situación previa al 6 de septiembre pasado, jornada en la que el bloque independentista se pasó por el arco de sus caprichos en el Parlamento catalán el reglamento de la Cámara, el dictamen de sus letrados, el Estatuto de Cataluña, la Constitución española y cualquier brizna de Derecho, español o extranjero, que pudiera asomar en la Cataluña asolada por la insolencia totalitaria del nacionalismo. “Sería una especie de indulto político a todas las ilegalidades perpetradas por el bloque secesionista en el plano político (se entiende que el judicial seguiría su camino) desde que el Parlament aprobó tanto la ley del referéndum como la ley de ruptura”. Y aquí no ha pasado nada. ¿Realmente no ha pasado nada?

Es el espíritu que sobrevoló la recepción ofrecida por los Reyes en el Palacio Real tras el desfile del jueves 12 de octubre, día de la Hispanidad, un copetín que, por cierto, y con el cadáver del piloto del Eurofighter siniestrado aún caliente, tenía que haberse suspendido de forma automática, señores, todos a tomar el canapé a casa que aquí estamos de luto, un piloto de nuestro Ejército ha fallecido en acto de servicio en momentos tan dramáticos como los actuales, y es obligado el luto. No se hizo así, y del cotilleo correspondiente en torno al político de turno surgieron como las flores del mal este tipo de especulaciones escandalosas que proponen un perdón para los sediciosos, perdón que arruina cualquier esperanza de arreglo integral del desafío independentista y abre todo tipo de incógnitas, a cual más negra, sobre el futuro de este pobre país. Bajo el yugo de políticos cuitados, cortos de miras, faltos de espíritu y sobrados de cobardía a lo Neville Chamberlain, España parece querer volver sobre sus pasos para encaminarse de nuevo en pos de la historia atormentada de los siglos XIX y XX que creíamos superada.

Confieso que la aparición de Rajoy en televisión a mediodía del miércoles 11, para decir aquello de que “se requiere al señor Puigdemont para que confirme si ha declarado la independencia de Cataluña”, no me gustó un pimiento. Aclaro, no me gustó lo que dijo ni el tono en el que lo dijo, por no hablar del tacticismo implícito en el lance, su retranca galleguista, el juego del ping pong, el ajedrez y lo demás, porque todos sabíamos, sabemos, que tanto el discurso de Puchi como el texto, mucho más explícito, rubricado por los parlamentarios independentistas, no admite duda. De mi desconcierto dejé testimonio en un wasap apresurado en el que llegué a calificar de “indecente” el lance entero. Algunos amigos cuyo juicio valoro, sin embargo, criticaron mi apresuramiento y me hicieron relato de las ventajas que la iniciativa rajoyesca llevaba implícitas: para empezar, el requerimiento era exigencia legal imprescindible –cosa que ya sabíamos- para la aplicación del artículo 155 de la Constitución; al darle hilo a la cometa de los plazos, Mariano podía conseguir que la alianza forjada entre JxSí y la CUP saltara por los aires, lo que suponía dinamitar la amenaza de esa trama civil que apoya el golpe y que encarnan los camisas pardas de la CUP y la ANC. La iniciativa volvía a colocar la pelota de una batalla que es fundamentalmente de imagen en el tejado de un Govern de pronto desconcertado, y Puigdemont podía quedar más solo que la una y como único responsable de la aplicación del citado 155.

¿Operación redonda de Mariano, ese maestro en el manejo de los tiempos que desde hace tiempo venden sus hooligans? Casi en el mismo acto, miércoles pasado, supimos que la prudencia de Mariano venía obligada por la decisión de hacerse acompañar en el trance por el maestro ciruela Sánchez, ese genio de la ciencia política socialista a quien las naciones se le hacen huéspedes. ¿A cambio de qué? De que Mariano se comprometa a hincarle el diente a la reforma constitucional que reclama el sabio líder del PSOE para acoger a sus nacioncitas. De nuevo el presidente volvía a hacerle un feo intolerable a quienes le han venido apoyando en este trance sin pedir nada a cambio: Ciudadanos y Albert Rivera. Y el asunto cobró entonces una tan nueva como peligrosa deriva, porque qué tiene que ver la aplicación del 155 para devolver al Parlamento de Cataluña al cumplimiento de la Ley con una inexplicada, inconcreta, difusa reforma de la Constitución. Peras y manzanas. De nuevo la cobardía de Neville Chamberlain en el recuerdo.

El miedo del PP a Ciudadanos   

El ejercicio de funambulismo efectuado por Rajoy al abrazarse a Sánchez tiene mucho que ver, casi todo que ver, con la desconfianza radical hacia Albert Rivera y Ciudadanos, líder y partido que, a poco que el PP y el propio Rajoy terminen por cabrear definitivamente a esos millones de españoles que les han seguido votando a pesar de la corrupción, a poco que Rivera acierte como está acertando estos días, podrían llegar a convertirse en los grandes referentes del centro derecha español para las próximas décadas. Rivera ya ha dicho alto y claro que estos no son momentos para el egoísmo cortoplacista, sino para pensar en los supremos intereses de España, pero para el PP, como naturalmente para el PSOE, lo primero es el partido, lo que conviene al partido, y, por encima de todo, lo que conviene al que parte el bacalao, al conductor que con mano de hierro hace las listas y distribuye el alpiste, por encima de los intereses generales. Los intereses personales y de partido por encima de los de España. Por grave que sea la situación. El caso es que Mariano, después de haberse reído de las ocurrencias de Pedrito y sus “todas las naciones son España”, ha terminado por abrazar la idea y se ha comprometido a abrir el melón de la Constitución –bien es cierto que nadie sabe cómo ni cuándo ni para qué- a cambio de que el saltimbanqui socialista le apoye en la aplicación del 155.

Comprenderán que con semejante compañero de viaje no se puede ir muy lejos. De hecho, parece que la firmeza del presidente del Gobierno ha durado apenas 24 horas, las que van de su declaración institucional del miércoles al copetín del jueves en el Palacio Real. Asumiendo que parece razonable otorgar a Mariano un margen de confianza incluso con los antecedentes, en lo que arrojo y determinación se refiere, conocidos por todos, lo cierto es que los datos que se van publicando no inducen al optimismo sino todo lo contrario. A Rajoy le gusta el 155 tanto como a Sánchez, es decir, nada, y es muy posible que sienta el mismo entusiasmo por la utilización del resto del arsenal legal –Ley de Seguridad Nacional, por ejemplo- de la que el Estado dispone para reprimir la rebelión independentista. Lo que a Mariano le gustaría es que Puchi y su tropa, en un una prodigiosa voltereta ideológica digna de los milagros de Fátima, depusiera su actitud y se aviniera a abrazar la Constitución con el entusiasmo del converso. Es evidente que eso no va a suceder, y es muy posible, por desgracia, que en Cataluña estalle la violencia descontrolada. Hay allí mucha gente con poco que perder, mucha gente que no está dispuesta a dejar de vivir del cuento del prusés.

Los paños calientes están condenados al fracaso con una gente que lleva décadas falsificando la historia y tergiversando la realidad de las cosas, con el objetivo puesto en romper España. Asuntos como la creación de una Administración digital catalana independiente, en estado ya muy avanzado- que conocimos ayer sábado hablan a las claras de la magnitud del desafío y del calado de las decisiones adoptadas estos años por los sediciosos para llegar a la situación actual de práctica desconexión con el Estado. En estas circunstancias, ¿tiene algún sentido hablar de vuelta a la casilla de salida previa al 6 de septiembre y aquí no ha pasado nada? Desde aquí hemos dicho –y no hemos sido los únicos- en numerosas ocasiones que de esta guerra deben salir vencedores y vencidos, y que sus resultados deben servir para infligir al movimiento independentista una derrota de la que tarde décadas en recuperarse si es que lo logra. Y eso implica, al margen de las iniciativas que adopte el aparato judicial, tomar medidas que rebasan con mucho la mera coyuntura de los Puchis, Junqueras y demás patulea, para entrar de lleno en cuestiones como la intervención total de las finanzas de la Generalitat, el fin de las subvenciones a la trama civil (ANC, Ómnium, etc), la gestión de los Mossos, la voladura del aparato de propaganda (TV3, Catalunya Radio, RAC1, etc.) y naturalmente la demolición de un sistema de Ensenyament pensado en su integridad para adoctrinar en el odio a España y a todo lo español.

Construir el edificio democrático de los próximos 40 años

Esa es la tarea que el Gobierno de la nación tiene por delante. Cualquier otra cosa destinada a templar gaitas solo conseguirá, en el mejor de los casos, aplazar el problema un par de años o tres para volver a resurgir con mayor fuerza. Cierto, después de tantos años soportando el tufo supremacista del Movimiento Nacional catalán, ahora toca calma y cabeza fría para devolver a los catalanes no independentistas las libertades robadas y revertir la senda de ruina y miseria a la que estaban abocados. Si desmontar la trama nacionalista no puede ser rápida a fuer de legal, sí tiene, en cambio, la obligación de ser eficiente y, sobre todo, contundente. Ni un paso atrás, Mariano. Entre otras cosas porque el pueblo español ya no te lo permitiría, empezando, muy probablemente, por tu propio partido, en el que no deja de crecer un rumor incontenible de protesta contra las posturas pastueñas de que haces gala, incluso entre gente que hasta hace dos días te elogiaba a calzón quitado. Nadie te entiende ya en el PP y cada vez son menos los que te disculpan. Esa es la realidad, Mariano.

Pero es el pueblo llano el que no te permitiría la menor traición a España, El clima en la calle está muy caliente y se manifiesta en esa exhibición de banderas españolas como nunca jamás se había visto por estos pagos. El país ha llegado a un punto de ebullición tras el permanente chuleo al que le ha sometido el nacionalismo durante años y no parece dispuesto a aguantar un desplante más. Y si Rajoy pretende ignorar ese cabreo, corre el riesgo de ser arrollado por la protesta de un pueblo que ha descubierto que él también puede salir a la calle y llenar las avenidas. Han llegado demasiado lejos con su arrogancia y la cólera de millones de españoles ha terminado por salir a flote. ¿Qué hará mañana el señor Puigdemont? Probablemente contestar con una nueva añagaza destinada a ganar tiempo. Otra provocación más ante la que el Gobierno debe mostrar templanza, siempre, pero también firmeza. No es la hora de los Chamberlain. Estamos en un momento histórico, similar al que vivimos entre 1975 y 1978, cuando construimos el edificio que nos ha cobijado en paz y prosperidad, en democracia, durante los últimos 40 años, y hace falta templanza y sosiego, sí, pero también unidad y firmeza para construir el edificio que deberá albergarnos a todos en los próximos 40. Es quizá la última oportunidad que Mariano Rajoy Brey tiene de pasar a la historia como un político que sirvió con decencia a su país.

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Notas.-

Los enlaces en textos propios son aportados por EQM. En los ajenos sólo cuando así se indique con un color azul. También es cosa de EQM, por discutibles razones de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace correspondiente.

Arias de María Callas [1923-1977], soprano

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Casta diva‘ [1931]. En versión de Maria Callas, [1923-1977]. Aria de la ópera Norma [1931] de Vincenzo Bellini [1801-1835]. Letra. Partitura. En directo, la RAI, 1957.

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+ de EQM [070908]: María Callas [EEUU, 1923-1977]

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L’amour est un oiseau rebelle / Habanera‘ [1875]. En versión de Maria Callas, [1923-1977]. Aria,  Acto I, Scene 5, de la ópera “Carmen” [1875]. de Georges Bizet [1838-1875], basada en una habanera del español Sebastián Iradier [1809-1865], titulada El Arreglito [1863]. Letra. Partitura. En directo, Covent Garden (1962), bajo la dirección de Georges Prêtre [Francia, 1924-2017].

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Maria Callas – 50 Arias [sólo audio; vía Clasical Experiencie]

1 – 00:00Norma, Act I, Scene 4: “Casta diva… Fine al rito” (Norma, Coro) 2 – 10:50Carmen, Act I, Scene 5: “L’amour est un oiseau rebelle” (Carmen) 3 – 14:50La traviata, Act I, Scene 2: “Libiam ne’ lieti calici” (Alfredo, Violetta, Coro) 4 – 18:02La Wally, Act I: “Ebben? Ne andrò lontana” (Wally) 5 – 22:51 – Gianni Schicchi, Act I: “O mio babbino caro” (Lauretta) 6 – 25:23 – Madama Butterfly, Act II: “Un bel dì, vedremo” (Madama Butterfly) 7 – 30:04 – Andrea Chénier, Act III: “La mamma morta” (Maddalena) 8 – 34:54 – La forza del destino, Act IV: “Pace, pace, mio Dio” (Leonora) 9 – 41:17 – Orfeo ed Euridice, Act III, Scene 1: “J’ai perdu mon Eurydice” (Orfeo) 10 – 45:37 – Alceste, Act I, Scene 5: “Divinités du Styx” (Alceste) 11 – 49:57 – Medea, Act I: “Taci, Giason” (Medea, Giasone) 12 – 52:24 – La vestale, Act II: “O nume tutelar” (Julia) 13 – 54:53 – The Barber of Seville, Act I, Scene 5: “Una voce poco fa” (Rosina) 14 – 01:01:12 – Anna Bolena, Act II, Scene 13: “Coppia iniqua” 15 – 01:04:14 – Lucia di Lammermoor, Act III, Scene 4: “Oh, giusto cielo!… Il dolce suono” (Coro, Lucia) 16 – 01:07:42 – Il pirata, Act II, Scene 12: “Qual suono ferale echeggia” & “Oh, sole! Ti vela di tenebre oscure” 17 – 01:11:57 – La sonnambula, Act I: “Care compagne” (Amina, Choeur) 18 – 01:14:08 – I puritani, Act II: “O rendetemi la speme… Qui la voce” (Elvira, Giorgio, Riccardo) 19 – 01:26:59 – Adriana Lecouvreur, Act I, Scene 2: “Ecco: respiro appena” (Adriana) 20 – 01:30:42 – Adriana Lecouvreur, Act IV, Scene 5: “Poveri fiori” (Adriana) 21 – 01:33:53 – Nabucco, Act II, Scene 1: “Ben io t’invenni – Anch’io dischiuso un giorno” (Abigaille) 22 – 01:43:01 – Ernani, Act I, Scene 3: “Surta è la notte” & Cavatina. “Ernani! Ernani, involami” (Elvira) 23 – 01:49:17 – Macbeth, Act II, Scene 1: “La luce langue” (Lady Macbeth) 24 – 01:53:25 – Rigoletto, Act I: “Gualtier Maldé” (Gilda) 25 – 02:00:53 – La traviata, Act I, Scene 5: “Ah, fors’è lui” (Violetta) 26 – 02:03:54 – La traviata, Act I, Scene 5: “Sempre libera degg’io” (Violetta, Alfredo) 27 – 02:07:50 – I vespri siciliani, Act V, Scene 2: “Mercé, dilette amiche” (Elena) 28 – 02:11:48 – Un ballo in maschera, Act II: “Ecco l’orrido campo” (Amelia) 29 – 02:18:32 – La forza del destino, Act II, Scene 10: “La Vergine degli angeli” (Coro, Leonora) 30 – 02:22:07 – Don Carlo, Act IV, Scene 2: “Tu che le vanità” (Elisabeth) 31 – 02:32:48 – Aida, Act I: “Ritorna vincitor” (Aida) 32 – 02:40:05 – Le pardon de Ploërmel, Act II, Scene 3: “Ombra leggera” (Dinorah) 33 – 02:45:44 – Mignon, Act II: “Ah, pour ce soir… Je suis Titania la blonde” (Philine) 34 – 02:50:51 – Hamlet, Act IV: “Et maintenant écoutez ma chanson” (Ophélie) 35 – 02:55:14 – Roméo et Juliette, Act I: “Ah! Je veux vivre dans ce rêve” (Juliette) 36 – 02:58:49 – Mefistofele, Act III: “L’altra notte in fondo al mare” (Margherita) 37 – 03:06:12 – Carmen, Act I, Scene 10: “Près des remparts de Séville” (Carmen) 38 – 03:08:12 – La Gioconda, Act I, Scene 3: “Madre adorata” (La Gioconda, Barnaba, La Cieca) 39 – 03:12:03 – Samson et Dalila, Op. 47, Act I, Scene 6: “Printemps qui commence” (Dalila) 40 – 03:17:15 – Lakmé, Act II: “Dov’è l’indiana bruna?” (Lakmé) 41 – 03:25:17 – Le Cid, Act III: “De cet affreux combat… Pleurez mes yeux” (Chimène) 42 – 03:31:20 – Pagliacci, Act I, Scene 2: “Qual fiamma avea nel guardo!” – “Stridono lassù” (Nedda) 43 – 03:35:59 – Louise, Act III, Scene 1: “Depuis le jour” (Louise) 44 – 03:40:42 – Manon Lescaut, Act IV: “Sola, perduta, abbandonata” (Manon) 45 – 03:46:32 – La bohème, Act I: “Sì. Mi chiamano Mimì” & “Ehi! Rodolfo!” (Mimi, Rodolfo, Schaunard, Colline, Marcello) 46 – 03:52:08 – La bohème, Act III: “Donde lieta uscì” (Mimì) 47 – 03:55:25 – Tosca, Act II, Scene 5: “Vissi d’arte, vissi d’amore” (Tosca) 48 – 03:58:40 – Madama Butterfly, Act I: “Vogliatemi bene” (Madama Butterfly, Pinkerton) 49 – 04:05:56 – Suor Angelica, Act I: “Senza mamma” (Suor Angelica) 50 – 04:11:28 – Turandot, Act I: “Signore, ascolta!” (Liù)

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Notas.-

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The Phantom’s Theme [1974], de Paul Williams

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Phantom’s Theme [Beauty and the Beast]” [1974]. De la banda sonora de la Película ‘El fantasma del Paraíso‘ [1974], de Brian De Palma. Compuesta e interpretada al piano por Paul Williams. En YouTube. En Spotify. Letra [inglés].

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Resto de la banda sonora [en YouTube]:

Goodbye, Eddie, Goodbye‘. Compuesta por Paul Williams. Interpretada por Jeffrey Comanor, Archie Hahn y Peter Elbling como The Juicy Fruits, con Archie Hahn [vocal]

Faust‘. Compuesta por Paul Williams. Interpretada por William Finley y Jessica Harper

Upholstery‘. Compuesta por Paul Williams. Interpretada por Jeffrey Comanor, Archie Hahn y Peter Elbling como The Beach Bums, con Jeffrey Comanor [vocal]

Special to Me‘. Compuesta por Paul Williams. Interpretada por Jessica Harper

Somebody Super Like You‘. Compuesta por Paul Williams. Interpretada por Jeffrey Comanor, Archie Hahn y Peter Elbling como The Undeads, con Peter Elbling [vocal]

Life at Last‘. Compuesta por Paul Williams. Interpretada por Ray Kennedy

Old Souls‘. Compuesta por Paul Williams. Interpretada por Jessica Harper

Faust‘. Compuesta e interpretada por Paul Williams

The Hell of It‘. Compuesta e interpretada por Paul Williams

Never Thought I’d Get to Meet the Devil‘. Compuesta por Paul Williams. Interpretada por William Finley

Fuente: All Music, IMDb, SpotifyDiscogs

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Notas.-

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‘Madre!’ [´EEUU, 2017], de Darren Aronofsky

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Until the End of the World” [1990]. Compuesta por U2Bono (letra). Interpretada por Patti Smith. Incorporada a la banda de la película. En YouTube. Cartel del film, vía IMPawards.

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TÍTULO Mother!
AÑO
2017
DURACIÓN
120 min. Trailers/imágenes
PAÍS
EEUU
DIRECCIÓN Darren Aronofsky
GUIÓN Darren Aronofsky
MÚSICA Jóhann Jóhannsson y Craig Henighan
FOTOGRAFÍA Matthew Libatique
REPARTO Jennifer Lawrence, Javier Bardem, Ed Harris, Michelle Pfeiffer, Domhnall Gleeson, Kristen Wiig, Brian Gleeson, Cristina Rosato, Marcia Jean Kurtz, Ambrosio De Luca, Hamza Haq, Anana Rydvald, Arthur Holden, Bineyam Girma, Jaa Smith-Johnson, Xiao Sun, Jovan Adepo, Eric Davis, Emily Hampshire, entre otros
PRODUCCIÓN
Filmografía del director [Darren Aronofsky]

www.facebook.com/OfficialMotherMovie

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SINOPSIS

A una mujer (Jennifer Lawrence) le pilla por sorpresa que su marido (Javier Bardem) deje entrar en casa a unas personas a las que no había invitado. Poco a poco el comportamiento de su marido va siendo más extraño, y ella empieza a estresarse y a intentar echar a todo el mundo. (Filmaffinity).

CRITICAS:

  • -“El espectador, intrigado. Hasta que la anarquía se apodera de la pantalla. Se plantean varias reflexiones (…) Sin embargo, al final no queda casi nada. Bueno, sí: los actores”. Tommaso Koch: Diario El País
  • “Hay momentos en que la ilógica de la trama produce ciertas ganas de reír, pero el punto de vista del director (…) se ocupa de crear intriga fuera de plano y sordidez en las situaciones para que ni rías ni padezcas. (…) Puntuación: ★★ (sobre 5)”. Oti Rodríguez Marchante: Diario ABC
  • “Una película de historia endeble e irracional. (…) La catarata de acontecimientos sin sentido se precipita a mitad de la película, se acaba cualquier tipo de sutileza, y el guiñol crece”. Salvador Llopart: Diario La Vanguardia
  • “Un grotesco estudio de las tensiones matrimoniales que rehuye toda posibilidad de profundidad psicológica para marear la perdiz con una colección de burdas y surrealistas metáforas sobre el desconcierto del mundo contemporáneo.”. Manu Yáñez. Fotogramas
  • “Mother! trata tan desesperadamente de ser loca y perturbadora que todo lo que podemos ver es el esfuerzo realizado y el dinero invertido. No es de extrañar que exista un signo de exclamación en su título. Aronofsky simplemente no sabe cuándo parar.”. Stephanie Zacharek. Time

30 críticas

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De la banda sonora incorporada

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Trailer en español

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MI OPINIÓN:

Atormentantes palos de ciego [sobre el masoquista espectador]

Con la creciente proliferación de ‘destarifos’ [indefinición: Del ár. hisp. ta‘rífa, y este del ár. clás. ta‘rīfah, de ta‘rīf ‘definición’], también cinematográficos, se impone la necesidad de volver a la apertura de salas de ‘arte y ensayo’ dedicadas a los segundo y pensadas para que los muy cafeteros disfruten con el actual surrealismo barato aplicado al cine mediante cámara al hombro y con ese ritmo frenético que favorece el alcance de la locura pretendida. Sobre todo si tal ‘ensayo’ -que no arte- va acompañado por la cada vez más acostumbrada costumbre de que al director le dé por hacer las veces de guionista, despreciando la dificultad de una de las columnas vertebrales de todo cine que se precie.

Calustrofóbiva pretenciosidad delirante de naturaleza pseudo religiosa destinada al martirio del espectador alucinado.

En medio del caos, únicamente destaca la gran interpretación de Jennifer Lawrence, que se las ve y se las desea para seducirnos con mil variantes de cómo la el rostro humano puede expresar su estupefacción ante las toneladas de cretineces que se le han ocurrido al director y que ella no tiene más remedio que soportar, demostrando su gran profesionalidad y dotes como actriz.

No les digo más: Javier Bardem, a pesar de su militante progresía de salón, es incapaz de hacer creíble el tamaño despropósito que supone su personaje.

Me imagino al director de fotografía y, sobre todo, al montador preguntándose dónde se han metido. Si a la vaciedad posmoderna le añades el simbolismo, es muy probable acabar envuelto en una camisa de fuerza.

¡La Madre! que lo parió!

Huir. Se ha vuelto loco y vd corre el mismo riesgo [3 sobre 10]

EQM

pd. No le he puesto un 0 por Jennifer Lawrence, que conste.

Fuentes:

Filmaffinity [críticas de espectadores], IMDb, Wikipedia y elaboración propia [EQM].

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NOTA.- Los enlaces de EQM en textos no propios, serán indicados particularmente.
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¿Y si Puigdemont no fuera encarcelado?

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Extrañezas

Anoche me fui con mal sabor de boca a la cama.

Después de saborear, una vez más, lo gran parlamentario que es nuestro Presidente del Gobierno, tanto la extraña amabilidad impostada de la simpatizante socialista Margarita como el extraño mosqueo de Rivera en su réplica a Rajoy, me dejaron pensativo. Algo parecía no encajar en la parlamentaria escenificación del hartazgo contra el golpismo.

Y pronto empezó a acrecentarse mi sospecha de que el acuerdo PP/PSOE pasaba por intercambio de cromos más que por un pacto de Estado: ZPedro apoyaría la simplemente amenazante utilización del 155, en versión, por tanto, edulcorada y, a su vez, Rajoy aceptaría aproximarse a una reforma constitucional consistente en satisfacer, en parte, los deseos de los golpistas.

Es decir, les invitamos a decir que ellos se han limitado a trasladar al Parlamento lo que siempre han considerado, políticamente, la voluntad de su pueblo, y nosotros aceptamos las excusas, consideramos que la delincuencia consciente se pueden contar personalmente con los dedos de una mano y no afecta ni a Puigdemont ni a Forcadell y, el golpismo hiberna la independencia recogiendo las nueces de un amejoramiento notable derivado de la próxima reforma constitucional.

A tal percepción también me ha empujado -cómo no- el artículo de ayer firmado en la Vanguardia por E. Juliana, como oficial emisor de las señales de humo nacionalistas. Ese sabor a que ha llegado la hora de abandonar a los cuperos compañeros de viaje y de prepararse para confirmar que realmente anteayer ‘no hubo nada’ y, en consecuencia, hay que disponerse a que el bipartidismo les permita dar un paso más en su carrera por etapas de recogedores de nueces. Es decir: la estrategia ha funcionado fenomenalmente.

Y por si algo faltara, leí ayer dos artículos que coinciden en el temor. Se trata de ‘PP y PSOE negocian la mayor traición de la historia de España‘, de Juan Carlos Bermejo en vozpopuli.com y de “PP y PSOE se suben al ‘procés’”, de hughes en ABC. Sobre todo cuando éste último expone:

“Y al responder eso, al mover ficha constituyente, lo que están haciendo es seguir la propia hoja de ruta del “procés”. Repito: Libro Blanco sobre la Transición Nacional en Cataluña. Tras el “sí” en el “referéndum” (aquí ya todo debería escribirse en cursiva o con comillas, para intentar apresar fugaces instantes de sentido), tras ese sí, la hoja de ruta nacionalista preveía varios escenarios y el primero de todos (¡el primero de todos!), antes incluso de la DUI, era el planteamiento legal al Estado de una revisión constitucional”

No es difícil localizar la fuente. Incluso en castellano. Aquí tienen la referencia:

De la síntesis del ‘Libro Blanco de la Transición Nacional de Cataluña’. Generalidad de Cataluña. Gobierno de cataluña. 2014 [pdf]

Muchas coincidencias pues. Y otra más: la que supone el editorial de hoy en El País, criticando duramente el chantajismo de los golpistas pero, al mismo tiempo, congratulándose de que PP/PSOE hayan acordado una reforma constitucional inmediatamente después del mismo [qué coincidencia…] y que se basaría -escribe el editorialista- en lo que tantas veces ha reclamado el propio diario, esto es:

‘[…] adaptar la Constitución a las nuevas demandas sociales y reajustar el complejo entramado territorial de un país descentralizado en el que demasiado a menudo se sufren tensiones soberanistas.’.

Como lo leen.

Si mis sospechas se confirmaran los perdedores natos serían el pueblo del ‘resto de España’ -que Urkullo ya denomina, directamente, España- el Rey Felipe VI, que ha apostado por la verdad de lo sucedido, y Ciudadanos, que ha abrazado la total disposición a acabar con el castrante, desvertebrador y delictivo nacionalismo.

Esperemos que nada de lo expuesto se confirme.

EQM

pd. Del texto relativo al curioso requerimiento del Presidente, enviado ayer por burofax al golpista Puigdemont, parece que el barullo tipo torre de Babel del segundo ha afectado al propio Rajoy. Pero de eso hablaré quizás mañana.

No se pierdan, por otra parte, la consideración que a Charlie Hebdo le merece el nacionalismo en general y el catalanista en particular. Ver ut infra.

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De la portada de El País, 121017

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Hechos alternativos

Arcadi Espada en El Mundo, 121017

Hay una enorme expectación mundial por la respuesta que el presidente de la nueva República catalana (Hola República! Hola nou país!) dé al requerimiento que le ha dirigido el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy. Obligado por los procedimientos del artículo 155, Rajoy quiere saber si Puigdemont y/o asociados han declarado la independencia de Cataluña. Se trata, seguramente, de una pregunta jurídicamente necesaria.

Por lo demás, la declaración fue inequívoca y así dice su texto, que pronto aprenderán en la escuela los bebés republicanitos:

“Llegados a este momento histórico, y como presidente de la Generalitat, asumo al presentar los resultados del referéndum ante el Parlamento y nuestros conciudadanos, el mandato del pueblo de que Cataluña se convierta en un estado independiente en forma de república”.

A esta declaración le siguió otro párrafo donde con la misma solemnidad anunciaba:

“El Gobierno y yo mismo proponemos que el Parlamento suspenda los efectos de la declaración de independencia”.

La proposición aún no ha sido tomada en cuenta por el parlamento y por lo tanto siguen vigentes los efectos de la declaración, y el primero, que es el de Puigdemont tocado con el gorro frigio y estrellado. Habrá quien dé a estas consideraciones el valor de un estrambótico gambeteo. No. Cuando la putrefacción es general la única salvación está al pie de la letra.

Sin embargo, el requerimiento formal del presidente del Gobierno adquiere un valor insospechado en razón de los hechos alternativos descritos por un puñado de políticos sin vergüenza y otro puñado de cómicos periodistas. Entre los primeros destacó el político Miquel Iceta, también muy cómico, que ilustrando lo que ha sido siempre la política de su partido, le dijo al ya presidente de la nueva República que cómo iba a suspender algo que no había declarado. Lo dijo inmediatamente después de que Puigdemont declarara la independencia. Pero esta es la relación que los socialistas catalanes han mantenido con los hechos a lo largo de su triste historia.

Al requerimiento, el presidente Puigdemont puede contestar de tres maneras. La primera es con el silencio, que sería lo suyo, dado que si ya no reconocía la autoridad de los tribunales cuando pertenecían a su propio país, menos va a reconocer ahora la autoridad de un gobernante extranjero. La segunda es con un sí, pletórico e informativo, retador si no fuera indiferente: yo lo sentiría por los merluzos, pero no les viene de una. Y la última, y que, aunque perjudicara mi juicio, yo preferiría por grandiosa y wagneriana: que dijera que no, y con mucha educación.

Qué días estamos viviendo.

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Charlie Hebdo, 111017: Los corsos son más tontos que los catalanes. ‘Nosotros exigimos diálogo’.

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Tontería o muerte

Editorial de Charlie Hebdo, 111017.

El referéndum organizado en Cataluña para su independencia hace temblar a Europa. Si todas las regiones europeas que tengan una lengua, una historia, una cultura originales empiezan a reclamar su independencia, el Viejo Continente se va a fragmentar como el casquete polar bajo los efectos del recalentamiento climático.

Puesto que hay unas doscientas lenguas en Europa, ¿por qué no crear doscientos nuevos países? ¿Y por qué no proclamar tantas declaraciones de independencia como quesos y vinos hay en el continente?

La independencia, sí, pero ¿respecto a qué? Es legítima la independencia cuando uno quiere liberarse de la tiranía o la opresión. ¿De qué destino trágico quieren hoy liberarse hoy los catalanes? En 1977, poco después de morir Franco -éste había prohibido el uso del catalán después de su victoria en 1939-, la Generalitat de Cataluña fue restablecida, y luego la región se dotaba de un parlamento y de un gobierno regionales.

Franco ya no está

Pero hoy, cuando Franco ya no está, hay que buscarse otro tirano al que poder derribar. Será el Estado español y, por supuesto, la peor dictadura jamás conocida en el mundo: la Unión Europea con sede en Bruselas.

Detrás de esa palabra esplendorosa, independencia, se ocultan preocupaciones a veces menos nobles. Como pasa con la Liga Norte en Italia, siempre la reclaman las regiones más ricas. Cataluña quiere la independencia porque ya no quiere soltar dinero a las otras regiones españolas menos ricas que ella.

Es como si oyéramos de nuevo la voz de la innoble Margaret Thatcher: “I want my money back”. La lengua, la cultura, las tradiciones están muy bien para las postales, pero la pasta está mucho mejor. Las regiones pobres de Europa pocas veces bajan a la calle para obtener su independencia.

Más allá de estas consideraciones mercantiles, es curioso oír algunas voces de la izquierda reclamar la independencia de una región como Cataluña en nombre de una identidad cultural, que, por cierto, nadie cuestiona.

Y además, ¿por qué la identidad cultural reivindicada por los catalanes debería ser tomada en cuenta y no la identidad cristiana defendida por los xenófobos europeos? ¿Por qué las palabras “identidad” o “cultura” suenan bien cuando las pronuncia la izquierda, pero se convierten en infames cuando es la derecha y la extrema derecha las que las pronuncian?

La cercanía a la extrema derecha

La independencia de Cataluña no tiene por objeto liberar a esta región de una tiranía que ya no existe, ni permitir a la economía ser próspera, puesto que ya lo es, y mucho menos obtener el derecho a hablar una lengua autorizada desde hace tiempo. La obsesión identitaria que se expande por Europa como la podredumbre de una fruta afecta a la extrema derecha pero también a la izquierda. El nacionalismo de derechas y el de izquierdas tienen un punto en común: el nacionalismo.

Cuando Cataluña haya roto las cadenas que la atan a la monarquía española y al Santo Imperio Europeo, ¿qué ocurrirá? Al son de los tambores y de los pífanos, los gallardos independentistas desfilarán por las calles de Barcelona como si fueran la Columna Durruti, las jovencitas lanzarán pétalos de rosa a los militantes que habrá desafiado con arrojo al Estado policial español, corales infantiles con niños de pelito rizado cantarán a la libertad recobrada y al euro derrotado, las abuelas desdentadas tejerán banderas con los colores de la nueva República, y los bisabuelos desempolvarán la boina que llevaban en el frente en el 36.

Será muy bello, emotivo, magnífico. Y luego, al final de la tarde, todo el mundo volverá a su casa para plantarse delante de la tele y ver el concurso de turno o el partido del Barça en cuartos de final de la Copa. Cataluña bien se lo merece.

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Notas.-

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