Avicii [Suecia, 1989-2018], músico y disc-jockey

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Avicii [Tim Berg / Tim Bergling] en Arcade Game Style: ‘Without You‘ [2016]. AFISHAL Remix.

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Seek Bromance‘ [2010]. Compuesta e interpretada por Avicii [Tim Berg / Tim Bergling], Maurizio Alfieri, Maurizio Colella, David Domenella, Wendy LewisMassimilano Moroldo, Arash Pournouri, Samuele Sartini, Andrea Tonici y Amanda Leigh Wilson. Videoclip oficial [2010].

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Levels‘ [2011]. Compuesta e interpretada por Avicii [Tim Bergling], Arash Pournouri, Leroy Kirkland, Pearl Woods y Etta James. Videoclip oficial [2011], de Petro Papahadjopoulos.

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Superlove‘ [2012]. Compuesta e interpretada por Avicii [Tim Bergling] y Lenny Kravitz. Videoclip oficial [2012], de Rich Ragsdale.

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Wake Me Up‘ [2013]. Compuesta e interpretada por Avicii [Tim Bergling], Ash Pournouri, Aloe Blacc y Mike Einziger, para el álbum ‘True‘ [2013]. Videoclip oficial, de Mark Seliger y CB Miller.

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Hey Brother‘ [2013]. Compuesta e interpretada por Avicii [Tim Bergling], Ash Pournouri, Salem Al Fakir, Vincent Pontare, Dan Tyminski, y Veronica Maggio. Para el álbum ‘True‘ [2013]. Videoclip oficial [2013], de Jesse Sternbaum.

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The Nights‘ [2014]. Compuesta e interpretada por Avicii [Tim Bergling], Nicholas Furlong, Jordan Suecof, Gabriel Benjamin y John Feldmann. Videoclip oficial [2014], de Rory Kramer.

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Waiting for Love‘ [2015]. Compuesta e interpretada por Avicii [Tim Bergling], Martin Garrix y de Simon Aldred, el cantante de la banda inglesa de rock alternativo Cherry Ghost. Para el álbum de estudio, Stories [2015]. Videoclip oficial [2015], de Sebastian Ringler.

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Taste the Feeling” [2016]. Compuesta e interpretada por Avicii [Tim Bergling] y  Conrad Sewell. Para un sencillo promocional que Coca-Cola lanzó para su nueva campaña “Taste the Feeling” y de la banda sonora de la Eurocopa 2016. Videoclip oficial [2016], de Scott Fritz; Joshua H. Jones; Jeremy Bircher.

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Avicii Evolution (2006-2013): 0:07 – —- / 1:00 – Brain / 1:49 – Lazy Lace [2008] / 2:37 – Ryu [2009] / 3:22 – Seek Bromance [2010] / 3:57 – Levels [2011] / 4:44 – Superlove [2012] / 5:20 – Wake Me Up [2013].

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Avicii Live @ Rock In Rio 2016.

Temas: Avicii ft. Marie Orsted – Dear Boy / Avicii ft. Sandro Cavazza – Our Love (Working Title) / Avicii ft. Simon Aldred – Heaven Klahr – Lyon / Avicii ft. Dan Tyminski – Hey Brother / Avicii ft. Dan Tyminski – Hey Brother (Syn Cole Remix) / Avicii ft. Audra Mae – Long Road To Hell (Instrumental Mix) / Disclosure ft. Mary J Blige – F For You (Acapella) Avicii – Waiting For Love / Avicii vs. Lenny Kravitz – Superlove ASH ft. / Avicii – Let Me Show You Love (Tom Swoon Edit) / Avicii – Fade Into Darkness (Albin Myers Remix) / Audien – Hindsight / The Who vs. Deniz Koyu vs. Avicii & Albin Myers – O’Riley Bong Into Darkness (Avicii Bootleg) Tom Hangs ft. Shermanology – Blessed (Avicii Unreleased Vocal Mix) / Nadia Ali – Rapture (Avicii New Generation Extended Mix) U/ Tom Hangs ft. Shermanology – Blessed (Aylen Remix) / Phunk Investigation – XXX / Tim Berg – Alcoholic / capella) / Avicii ft. Aloe Blacc – Wake Me Up / Rob Marmot & My Digital Enemy – African Drop (Tom Staar Remix) / Adrian Lux – Teenage Crime (Axwell & Henrik B Remode) / Avicii ft. Nile Rodgers & Adam Lambert – Lay Me Down (Avicii By Avicii) / Avicii ft. Aloe Blacc – Wake Me Up (Acapella) / Etta James – Something’s Got A Hold On Me / Avicii – Levels / Avicii – Levels (Skrillex Remix)

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Avicii en 2016

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Tim Bergling (Estocolmo, Suecia; 1989 –Mascate, Omán; 20 de abril de 2018),​ más conocido por su nombre artístico Avicii (estilizado como ◢ ◤ o ΛVICII), fue un disc-jockey, productor discográfico y remezclador.​ Es el creador de algunos éxitos de la última década tales como Wake Me Up, Hey Brother, Addicted to You, Broken Arrows, For a Better Day, Fade Into Darkness, The Days, The Nights, Waiting For Love, Seek Bromance, You Make Me y, en especial, Levels, que, a pesar de tardar nueve meses en ser reconocida, logró darle fama y éxito al DJ.

Su single Bromance (grabado y puesto a la venta bajo el seudónimo “Tim Berg”) consiguió entrar en el top 20 de Países Bajos y de su nativa Suecia. Una versión llamada Seek Bromance, con Amanda Wilson, fue puesta a la venta poco después, alcanzando el UK Singles Chart y alcanzando el puesto n.º 1 internacional en Beatport. Posteriormente lanzó varios singles como Fade Into Darkness (que contiene samples de Perpetuum Mobile), My Feelings for You, Street Dancer y Tweet It, entre otras.

Su reconocimiento mundial llegaría en el 2011, cuando realizó un sampleo de la canción de música góspel original de 1962, “Something’s Got a Hold on Me” de Etta James en su éxito Levels, el cual logró ingresar en las listas musicales más importantes del mundo y obtuvo numerosas certificaciones. En ese mismo año Avicii fundaría su propia discográfica llamada LE7ELS.

En 2013 consiguió su primer número uno en el Reino Unido gracias a I Could Be the One, una coproducción junto al DJ holandés Nicky Romero.​ En junio de 2013, lanzó el sencillo “Wake Me Up!” con la voz del cantante estadounidense Aloe Blacc, logrando alcanzar el número uno en más de 30 países, entre ellos Reino Unido, Suecia, Países Bajos, Australia, España y Argentina.​ Este fue el primer sencillo de su álbum debut titulado True lanzado el 13 de septiembre de 2013.​ Le sucedieron sencillos como “You Make Me” y “Hey Brother“, llegando este último al primer puesto en países como Suecia, Alemania y Países Bajos.

En 2010, Avicii logró posicionarse en el puesto 39 en la lista de los 100 mejores DJs de la revista DJmag. El 2011 le sonrió a Avicii; el joven productor se consolidó como el sexto mejor DJ del mundo. Ya en 2012 logró escalar tres lugares para ocupar el tercero, manteniéndose en el mismo hasta el 2013, aunque en 2014 vuelve al sexto lugar, y para el 2015 cae una posición quedando en la séptima.

El 13 de junio de 2015 realizó una presentación especial en la boda real del príncipe Carlos Felipe de Suecia y Sofía Cristina de Suecia, celebrada en Estocolmo. A finales del mismo año Avicii participó en el YouTube Rewind haciendo una remezcla de las canciones más escuchadas del año incluyendo un fragmento de su sencillo Broken Arrows; canción que se encuentra en su más reciente álbum Stories.

El 29 de marzo de 2016 anunció de manera inesperada su retiro de los escenarios un tiempo indefinido, que se concretó en Ibiza (España) el 28 de agosto siguiente con la realización de su último espectáculo en Ibiza. Avicii ocupó el puesto 28 en la lista de los 100 mejores Djs realizada en el 2017 por la encuesta anual de DjMag.

El 20 de abril de 2018, el publicista de Avicii Ebba Lindqvist anunció que había muerto ese día a la edad de 28 años en Mascate, Omán.​

Fuente: Wikipedia

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Notas.-

Los enlaces en textos propios son aportados por EQM. En los ajenos sólo cuando así se indique con un color azul. También es cosa de EQM, por discutibles razones de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace correspondiente.

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Sin rodeos [España, 2018], de Santiago Segura

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Dramas y comedias‘ [2013]. Compuesta por Compuesta por Guille Milkyway, Nacho Canut, y Alaska. Interpretada por Fangoria, de su álbum ‘Cuatricomía’ [2013]. Incorporada a la banda sonora. En YouTube. Letra. Cartel del film.

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TÍTULO Sin rodeos
AÑO
2018
DURACIÓN
87 min. Trailers/imágenes
PAÍS
España
DIRECTOR Santiago Segura
GUIÓN
MÚSICA Roque Baños y Tessy Díez + la incorporada [ver infra]
FOTOGRAFÍA Kiko de la Rica
REPARTO Maribel Verdú, Diego Martín, Rafael Spregelburd, David Guapo, Cristina Pedroche, Santiago Segura, Cristina Castaño, Bárbara Santa-Cruz, Candela Peña, Enrique San Francisco, Daniel Medina, Toni Acosta, Fernando Gil, Olvido Gara “Alaska”, entre otros
PRODUCCIÓN Atresmedia Cine, Bowfinger International Pictures, Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), entre otros
Varios:

SINOPSIS

Paz tiene una vida aparentemente perfecta. Tiene trabajo, pareja, amigas… pero algo falla. Se siente angustiada y agobiada, hay algo que no funciona. En su desesperación acudirá a la consulta de un “sanador” hindú, Amil Narayan, que le ofrece la solución a sus problemas: una poción a base de plantas milenarias para liberar su tensión. La poción parece más potente de lo esperado, y Paz se encuentra con un resultado sorprendente, convirtiéndose, tras ingerir accidentalmente todo el frasco, en una mujer “sin filtro”… Remake de la comedia ‘Sin filtro’, del chileno Nicolás López. Primera película dirigida por Segura fuera de la saga ‘Torrente’. [Filmaffinity]

CRITICAS:

  • “Siento enorme respeto por la agilidad mental, la gracia y el talento de Santiago Segura (…) [Aquí] no me defrauda. Sigo con interés la tortura cotidiana de esa mujer tan afortunadamente normal (…) Lo he pasado bien con esta película.”. Carlos Boyero: Diario El País
  • “Es un quiero y no puedo de principio a fin, una sucesión de escenas supuestamente humorísticas que (…) no alcanzan su objetivo prácticamente en ningún momento. (…) Puntuación: ★ (sobre 5)”. Alberto Luchini: Diario El Mundo
  • “Nadie pone en duda el sentido del humor de Santiago Segura (…) Lo que podía esperarse menos es el dominio con el que se maneja en un terreno tan distinto como el de una comedia digamos fina, de línea clara, como es esta (…) Puntuación: ★★★ (sobre 5)”. Antonio Weinrichter: Diario ABC
  • “‘Remake’ del filme chileno ‘Sin filtro’, Santiago Segura lo lleva a su terreno, mezclando cierta mordiente con comicidad más simple (…) Puntuación: ★★ (sobre 5)”. Quim Casas: Diario El Periódico
  • “Una precisa radiografía de lo mal que estamos (…) Segura nos da la medicina para sobrevivir a esta sociedad (…) Puntuación: ★★★½ (sobre 5)”. Andrea G. Bermejo: Cinemanía
  • “Se reconoce su universo tan personal [el de Segura], incluidos los divertidos créditos finales, pero con un guion que se le queda estrecho (…) actúa de sordina difuminando su inimitable humor irreverente y esa ternura que es tan suya (…) Puntuación: ★★★ (sobre 5)”. Juan Pando: Fotogramas

De la banda sonora incorporada

Trailer en español

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MI OPINIÓN:

Cuando es casi todo el país quien está con la regla

Tenía interés en ver la película para conocer qué pretende Santiago Segura una vez agotada su serie sobre Torrente. Aun así, no me empujaba el hecho de que un autor tan versátil e ingenioso como él tomara el cómodo camino de versionar la reciente película Sin filtro” [2016] de Nicolás López.

Pues bien, confieso que pasé 90 minutos muy agradables, con un humor mucho más sutil que el torrentino, gracias a un buen guión adaptado al rampante analfabetismo que nos invade gracias a la escalofriante combinación de un poder político empeñado en que revolución tecnológica digital le sirva como anillo al dedo para convertir a la ciudadanía en totalmente idiota y egoísta y, lo que es peor, con mucho orgullo de acaparar ambas carencias.

Se trata pues de tragicomedia que refleja a la perfección caricaturescos momentos sobre esa cada vez más consolidada burricie basada en anglicismos como whatsapp, tinder, it girls, selfie, instagram, followers e influencers,y tantos que me dejo en el tintero. O sea, viva vd como un perfecto gilipollas, en la más absoluta de las soledades, creyendo que ha conseguido el colmo de la sociabilidad y que, por ende, ya sabe inglés.

La interpretación coral es buena y refrescante, aunque yo me quedo con Maribel Verdú, enorme y versátil actriz que, ya en plena madurez, sabe trasmitir todo tipo de sentimientos; y, entre los secundarios, con Cristina Pedroche, Candela Peña y David Guapo. La retahila de cameos puede llegar a resultar excesiva.

Por cierto, Segura sigue siendo muy ducho en aparentar filias que acaba ridiculizando hasta el extremo: ni la película es feminista, como dicen, y, por el contrario, sí es ferozmente condenatoria de esa patológica zoofilia de salón consistente en tratar a los animales mejor que a los humanos.

Se trata, pues, de una satírica tragicomedia, sin pretensiones de otro tipo, que te mantiene la sonrisa en el rostro hasta levantarte de la butaca agradecido de que te hayan hecho pasar un buen rato y con la constatación de que, ya en la calle, será muy probable que en un corto periodo de tiempo, alguien te acabe jurando, por sus youtubers y tan feliz, que Venecia es la capital de Italia.

Y, ya sabes, si crees que se ha perdido el sentido común es que, evidentemente, ya no pintas nada.

Ah, se me olvidada: me cuento entre los que han disfrutado los títulos de crédito. Se agradecen.

Del entretenido y trágico humor que conlleva la incultura del WhatsApp [6,5 sobre 10]

EQM

Fuentes:

Filmaffinity [críticas de espectadores], IMDb, Wikipedia y elaboración propia [EQM].

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NOTA.- Los enlaces no propios de textos de terceros son aportados por EQM, salvo que se indique expresamente lo contrario.
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Franco, Montoro… y Bescansa

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De entornos y entrevistas

La Margarita se llama mi amor ha aclarado el malentendido en torno a la Carmena:

La candidatura del partido a la alcaldía de Madrid será “del PSOE o del entorno del PSOE elegida en unas primarias“, según ha afirmado en los pasillos del Congreso.

Para Robles, Carmena “se presentó en una candidatura de Podemos”, con lo que no la considera “entorno” socialista.

De paso, queda claro que la Marga, si bien tampco es militante ni simpatizante…, sí pertenece, desde luego, ‘al entorno’ del bello lider, por supuesto.

Quedamos pendientes de que ZPedro actualice los recien asamblearios estatutos socialistas, con el fin de a las figuras de los ‘militantes‘ y ‘simpatizantes‘ se añadan los ‘entornados

Y otra cosa. ¿Vds se imaginan al Montoro diciendo lo que ha dicho en El Mundo sin autorización del Mariano155? Yo no. En el Gobierno, como en el PP, no se mueve nadie sin el vºbº de su Presidente.

Más bien me imagino algo así:

Montoro, ya que pregonas que la independencia la hemos parado con tu control de la gestión presupuestaria…, ¿por qué no dices algo para que estos disparatados no incrementen su victimismo a nuestra costa, es decir, del Gobierno?
– Eso está hecho, Presidente Rajoy.

O sea: pasando al Poder Judicial la pelota gubernamental de cumplir y hacer cumplir la ley, y, por si algo faltara, dificultando tal ejercicio con contradictorias manifestaciones mediáticas sobre el delito de malversación, que benefician nítidamente la estrategia defensiva de los gopistas.

EQM

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Conjura contra el caudillo

Errejón y Bescansa convergerán con el PSOE aunque aún no lo sepan. Y Carmena ya fue de facto su candidata a alcaldesa

Ignacio Camacho en ABC, 190418

EN las organizaciones comunistas, como en todos los sistemas autoritarios, las conspiraciones sólo pueden acabar en victoria o en muerte; el que se rebela contra el líder más vale que acierte a la primera. Si fracasa sufrirá una purga implacable que hará rodar su propia cabeza. Por eso Errejón no se decide a volver a plantar cara a Pablo Iglesias.

Sabe que en la batalla perdida de Vistalegre midió mal las fuerzas y que si lo intenta de nuevo ha de ser con el suficiente respaldo para no quedarse a medias. La propuesta de Carolina Bescansa para dar un golpe en Podemos le crea un problema. Esas cosas se pueden pensar y hasta hablar en secreto, pero ponerlas en un papel –que siempre se acaba filtrando– es toda una torpeza. Por cuestión de mera supervivencia, lo primero que hay que saber antes de tramar una intriga es que las estrategias jamás se cuentan.

Errejón y Bescansa son socialdemócratas pero todavía no lo saben o no lo aceptan; de una forma o de otra convergerán en el PSOE, o en lo que éste se convierta. A medio o largo plazo su destino en política, si es que siguen en ella, consiste en formar con los socialistas una especie de ala izquierda. No encajan en el pablismo ni por talante ni por criterio, igual que Carmena, a la que ayer se supo que Pedro Sánchez ha propuesto ir en su lista como candidata a alcaldesa.

En realidad ya lo era. En 2105 –lo sabe bien Antonio Carmona– funcionó en Madrid una especie de ticket izquierdista de facto, planteado de forma encubierta. Carmena era la opción del PSOE en la capital y Gabilondo la de Podemos en la Comunidad aunque oficialmente nadie lo reconociera. En esas fechas a Sánchez, que ya había diseñado su propio asalto a la Presidencia, le convenía forjar con los populistas una alianza previa.

En el Ayuntamiento salió bien el plan pero en la autonomía faltó un escaño para culminar la operación completa. Luego, tras las elecciones generales, Iglesias se vino arriba, se vio a las puertas del cielo y se negó a cumplir su parte de la apuesta.

Todos estos movimientos en Madrid, con Cifuentes en el alero, indican que la izquierda barrunta un cambio de ciclo. Si el PP pierde su gran bastión, aunque sea a manos de Cs, se acabó el marianismo. Pero el secretario general socialista ya no parece fiarse de quien zancadilleó su sueño político, y estima que necesita entenderse con gente más a su medida y a su estilo.

A su electorado templado le espantan los espectáculos de agitación radical, tipo Lavapiés, que los concejales antisistema acostumbran a montar en el municipio. La idea de birlarle a Carmena a su gran rival lo pone cachondo aunque sea un monumental acto de transfuguismo. Pero las maniobras tácticas han quedado al descubierto y ahora el caudillo extremista está sobre aviso. Aunque es probable que se guarde el agravio, tarde o temprano habrá, al menos a escala interna, vendetta de exterminio.

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Manifestación independentista de este fin de semana en Barcelona

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¿De verdad quiere el Gobierno Rajoy derrotar al independentismo? 

Jesús Cacho en vozpópuli, 190418

Pues no está nada claro, la verdad, o cada día está más oscuro. Con el independentismo empeñado en la internacionalización del conflicto que mantiene con la oprobiosa España, su Constitución y sus leyes, el Gobierno que preside Mariano Rajoy sigue sin dar la cara, desaparecido en combate, sin tomar ninguna medida que permita intuir un final feliz para los intereses de la España democrática. Es como si el Estado estuviera librando la batalla contra el golpismo con la única ayuda del poder Judicial, porque el Ejecutivo ni está ni se le espera.

Y del Legislativo, mejor ni hablar. Desaparecido de la escena del crimen, el Gobierno hace tiempo que no comparece, que ni siquiera opina. Y cuando lo hace, simplemente es para empeorar la situación. Para dar la razón a los sublevados o para echarles un cable. Es la novedad más reciente de esta bochornosa situación: que ya no sabemos para quién vendimia Mariano; que ya no está nada claro que este Gobierno quiera de verdad derrotar al independentismo.

La alarma se extendió cual mancha de aceite tras la sorprendente declaración con la que Mariano saludó el fallo del tribunal de justicia de Schleswig-Holstein en torno a la extradición de Carles Puigdemont, y el posterior posicionamiento de la ministra federal de Justicia, Katarina Barley, una señora que vino a decir, o a sugerir, que España no es un país libre en el que Puchimón pueda tener un juicio justo, un comportamiento que a Mariano, a la sazón en Buenos Aires, le pareció “modélico” (sic), porque

“el Gobierno alemán ha dicho que no tiene por qué entrar en un tema que no le corresponde porque eso es un asunto judicial” (…) “Nadie de ningún Gobierno debe entrar en hacer comentarios sobre este tema” (…) “Por tanto, su comportamiento me ha parecido propio de una nación europea de las clásicas y de las de primera”.

De donde se deduce que la ministra de la cebada debe ser un ujier del ministerio de Justicia federal, pero no, desde luego, la titular de la cartera. Desconcertante. E inaceptable que al Gobierno de España le parezca perfecto el sopapo propinado por un tribunal alemán de menor rango al Supremo español.

Esta misma semana hemos asistido a otro episodio donde el silencio del Gobierno, su escandaloso mutis por el foro, ha retumbado por las cuatro esquinas de la piel de toro. Me refiero a la presencia de CC.OO. y UGT entre las organizaciones convocantes de la última manifestación en favor de los “presos políticos” celebrada en Barcelona. En este episodio, como en tantos otros, el Ejecutivo no ha dicho ni mú.

Ni una leve crítica a esos desnortados dirigentes capaces de transformar a los sindicatos mayoritarios en simples comparsas de un entramado golpista, capaces de convertir a CC.OO y UGT en perritos falderos de esas xenófobas elites de la derecha catalana que reclaman Estadito propio para poder seguir robando a mansalva sin que les moleste ningún juez o justicia que no hayan elegido ellos. Silencio tanto más sorprendente cuanto que el Ejecutivo tiene medios más que suficientes para ponerles contra la pared, sin ir más lejos, vía las subvenciones y el dinero de la formación para el empleo con el que esos sindicalistas financian su acomodado nivel de vida.

Mariano calla. Mariano necesita a los sindicatos para lidiar su particular batalla política. Este Gobierno en minoría reclama la ayuda de los dirigentes sindicales para firmar acuerdos (en diciembre, la subida del SMI hasta los 850 euros en los próximos tres años; y en marzo la del sueldo de los funcionarios para el mismo periodo) que no puede alcanzar con los partidos, y con los que pretende presionar en la negociación de unos PGE para 2018 que la izquierda (sin ningún fundamento, porque estamos ante unos presupuestos descaradamente socialdemócratas) critica con dureza.

Se trata de que Mariano pueda argumentar que los partidos no le apoyan en el Parlamento, pero que los sindicatos sí lo hacen en la calle, razón por la cual la presencia sindical en la manifaindepe del domingo no le produce el menor rechazo, ni frío ni calor, cero grados, y demos gracias que no salga en la tele o llame a su despacho a la agencia EFE para decirnos que lo de UGT y CC.OO. desfilando del brazo del nazionalismo le parece perfecto, un ejercicio de democracia por parte de los sindicatos más democráticos del mundo. Como lo del Gobierno alemán, más o menos.

Las declaraciones del sargento Montoro

El último episodio que ha venido a cuestionar la existencia de un Gobierno empeñado en defender la unidad de España y la vigencia de su Constitución, lo acabamos de tener con las declaraciones del sargento Montoro.

“Yo no sé con qué dinero se pagaron esas urnas de los chinos del 1 de octubre, ni la manutención de Puigdemont. Pero sé que no con dinero público”, manifestaba el lunes en El Mundo.

Escándalo al por mayor. De modo que ayer mismo, el juez Llarena se vio en la obligación de requerirle para que, “a la mayor brevedad posible”, le facilite el “soporte objetivo” que le permite afirmar que en el referéndum del 1-O no se emplearon fondos públicos. Justo ese día, el magistrado, instructor de la causa abierta en el TS contra los líderes del prusés, comenzaba a interrogar a quienes se hallan en prisión preventiva.

Y como era de prever, los procesados se han aferrado en sus comparecencias al salvavidas que oportunamente les ha lanzado el genial Montoro para negar la existencia del delito de malversación. ¿Cabe mayor dislate? ¿Son demasiado torpes o estamos ante gente demasiado lista que cree que los demás somos demasiado tontos?

Tanto Junqueras, como Rull y Turull, el famoso dúo Tururú del independentismo, se han agarrado al clavo ardiendo tendido por el ministrín: si el propio titular de Hacienda dice que en el referéndum no se utilizó un euro público, y si afirma que desde septiembre mantiene un férreo control sobre los 35.000 millones que maneja la Generalitat intervenida, entonces nosotros, señoría, querido juez Llarena, no tenemos más que decir amén. Increíble, pero cierto.

De modo que ahí están los jueces tratando de cumplir con su deber de aplicar la ley en contra no solo de los golpistas, que obviamente niegan la mayor, sino del propio Gobierno de la nación. ¿Está Montoro intentando “blanquear” el golpe siguiendo instrucciones de su jefe y amigo, el inquilino de la Moncloa? ¿Se trata de eso? ¿O se trata de cubrirse las espaldas ante la contingencia de que un día de estos llegara a demostrarse que el asalto a la legalidad se financió con dinero público por falta de celo del titular de Hacienda? ¿Se trata del miedo que les embarga a una denuncia contra todos ellos, contra el Gobierno entero, por no haber cumplido con su obligación de aplicar la ley y hacer guardar la Constitución?

Decir que no se malversó dinero público es dar la razón a los golpistas que sostienen que la rebelión, en la cual se han invertido ingentes sumas de dinero durante años, se ha financiado del aire. El affaire Montoro debería ser motivo suficiente para que los españoles se echaran a la calle decididos a exigir la dimisión del Gobierno. Que el poder judicial se vea en la obligación de corregir al Ejecutivo en un caso de golpe de Estado es de una gravedad extrema o a mí me lo parece, revelación en todo caso de que este Gobierno refugiado bajo las togas de los jueces es incapaz de hacer frente a un desafío de esa naturaleza y que hay que sacarlo de la Moncloa cuanto antes.

Mariano está hundiendo al PP y parece decidido a hundir en el mismo naufragio a España entera. No lo deberíamos permitir. A la España democrática, la España que con todas sus insuficiencias ha sido capaz de garantizar el mayor periodo de paz y prosperidad de nuestra historia, le va en ello su ser o no ser.

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Notas.-

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¿Quo vadis, España?

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De cegueras políticas

No hay día en que no proliferen las sorpresas en la política española.

Ayer nos enteramos de que:

  1. El PSOE del limitado ZPedro -vía José Manuel Franco, el falso matemático durante dos legislaturas- estuvo, estas pasadas navidades, tanteando a la Dña. Manuela Carmena, a fin de que aceptara ser… la próxima candidata socialista a la Alcaldía de Madrid, en 2019 !!! Le parecía una buena candidata, ha confesado.
    Me imagino la cara de espanto y de bochorno que se le habrá quedado a la inmensa mayoría de los votantes del PSOE, que ya tienen que tragar que su portavoz en el Congreso de los Diputados -dña Margarita Robles– se enorgullezca de no ser tampoco militante del partido. Queda muy claro que el escándalo es de tal envergadura que o la organización trata de forzar de inmediato la dimisión de su asambleario y bello lider o, además de aceptar implícitamente que su partido no tiene candidatos ni candidatas para tal cargo, corre el muy probable riesgo de darse el bacatazo electoral más grande que la historia recuerde.
  2. El PP, además de mantener a la Sra. Cifuentes -M Cristina me quiere gobernar… ♪♪♫♫- seguramente para distraer la atención que debería prestarse al golpe y el juicio andaluz de los EREs socialistas, saca a la palestra al Cristobal Montoro, como conté ayer, tratando de desmentir la acumulación de indicios y potenciales pruebas sobre las también malversadoras actuaciones criminales del procés catalán, que están llegando a manos del Tribunal Supremo, provenientes de las fuerzas y cuerpos de seguridad que comanda su colega de Interior en el Consejo de ministros.

    Y, por si poco fuera, y a pesar del generalizado clamor sigue sin denunciar ante la Fiscalía General del Estado el contrato-programa que TV3 [de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales] tiene establecido con el Gobierno de la Generalidad de Cataluña [ahora en manos de Mariano155] donde es imperativa la satisfacción ‘las necesidades democráticas […] de los ciudadanos’ [art 2 de la Ley catalana 11/2007] y continúa sin cumplir tal requisito.

A todo ello, podríamos añadir, si no fuera porque Podemos es, desde su inicio, capaz de cualquier cosa, el escándalo que se produjo ayer cuando se supo que la diputada y cofundadora del partido, Carolina Bescansa, había difundido una propuesta-borrador para tratar de aliarse con Íñigo Errejón para quitar de enmedio a Pablo Iglesias.

En fin, menudo panorama, pues. Al Juez Llarena, Magistrado del Tribunal Supremo, obviamente, le ha faltado el tiempo para pedirle cuentas a Montoro sobre sus exculpaciones. Al PSOE le ha faltado el tiempo para tratar de realtivizar el asunto pero no porque tema las iras de sus electores o de sus militantes sino porque tal propuesta no llegó a sustanciarse ya que la incorporación de Carmena supondría incluir a su equipo y ello… reduciría las posibilidades de colocación de los candidatos socialistas !!!

Al PP, por lo que se ve, todavía no le ha dado tiempo a cesar ni a Cifuentes ni a Montoro, seguramente porque siguen estando donde están debido a que en el partido no se hace nada que no cuente con el vºbº del Jefe, sobre todo si peligran cientos de cargos y cargueies

Ya les digo, Ciudadanos no es perfecto, desde luego, pero, desde luego, ni comparación, oigan.

Así que mucho me temo que el mal menor volverá a ser el argumento más sólido para cambiar de tuerto en el país de los ciegos.

EQM

pd. No se pierdan, más abajo, esa popular última hora: el balbuceante Ministro Zoido, nombra a dos independentistas para dirigir «temporalmente» la academia de los Mossos d’Esquadra. Y lo cuenta ABC !!!

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De la portada de hoy de El País

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El juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena requiere al ministro de Hacienda para que explique por qué tiene la certeza de que no se empleó dinero público en el 1-O

El magistrado señala en una providencia que varios de los procesados han aludido a las declaraciones del ministro para negar la existencia de un delito de malversación

Comunicación Poder Judicial, 180418

El magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena ha requerido al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que le informe a la mayor brevedad posible sobre el soporte objetivo concreto de sus declaraciones en las que supuestamente expresó tener certeza de la ausencia de gasto público en la organización de la votación del referéndum del 1-O en Cataluña, algo que el magistrado destaca que contradice las fuentes de prueba que figuran en la instrucción de la causa.

En una providencia dictada este miércoles, el instructor señala que se ha objetado por varios de los procesados, en las declaraciones indagatorias celebradas esta semana, “la injustificación del delito de malversación de caudales públicos por el que han sido procesados y por el que se ha librado orden europea de detención contra otros”, fundando sus alegatos “en unas declaraciones del ministro de Hacienda en las que supuestamente se expresa la certeza de una ausencia de gasto público en la organización de la votación celebrada en Cataluña el 1 de octubre de 2017, lo que contradice las fuentes de prueba recogida en esta instrucción”.

Por ello, requiere al ministro de Hacienda “a fin de que informe a la mayor brevedad posible sobre el concreto soporte objetivo de tales afirmaciones”.

 

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La Presidenta de Andalucía, Susana Díaz, junto al líder del PSOE, Pedro Sánchez en la feria de Sevilla. Fot. Paco Fuentes

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Vacío en la izquierda

Ciudadanos no puede ser la única alternativa de gobierno al PP

Editorial de El País, 190418

La práctica totalidad de los sondeos de opinión publicados en los últimos meses —incluyendo los de Metroscopia para este diario— muestran un debilitamiento sostenido de las perspectivas electorales del Partido Popular y, en paralelo, un reforzamiento de Ciudadanos tan notable que sitúa a este partido como potencial primera fuerza política.

Mientras tanto, el PSOE y Podemos aparecen en declive o estancados, sin capacidad de sumar a nuevos ni atraer a viejos votantes. Que ni las formaciones que lideran Pedro Sánchez y Pablo Iglesias muestren pulso político en un momento de máximo desgaste de Rajoy ni, en consecuencia, capacidad alguna de ofrecer a la ciudadanía una alternativa a las propuestas de Partido Popular y Ciudadanos debería ser motivo de seria reflexión.

El conocimiento de la oferta de los socialistas madrileños a la alcaldesa Manuela Carmena de liderar su lista municipal y, de forma simultánea, la revelación de una oferta por la que Carolina Bescansa se aliaría con Íñigo Errejón para apoyarse mutuamente con el fin de hacerse con la dirección de Podemos, al margen de la dudosa viabilidad de ambas iniciativas, no hace sino confirmar la enorme preocupación que a muchos en ambos partidos les provoca el estancamiento de perspectivas en el que se han sumido con vistas a las elecciones municipales y autonómicas.<QF>

Gran parte de ese estancamiento electoral se debe a la confusión que impera en ambas formaciones. El PSOE, que siempre fue y quiso ser un partido de gobierno, ha querido reforzarse ideológicamente armándose de un discurso que reivindica la izquierda y sus símbolos, pero a cambio ha perdido a gran parte de sus votantes moderados, ha cerrado el paso cualquier posibilidad de trabajar con Ciudadanos para desalojar a Rajoy de La Moncloa y ha dejado de ser percibido como una alternativa mayoritaria: todo ello sin siquiera haber conseguido desgastar a Podemos.

Por su parte, Podemos, bajo la batuta de Iglesias y de Montero, en su afán de construir un partido férreamente centralizado, ha marginado o se ha desprendido de algunas valiosas figuras, incluidos tres de sus miembros fundadores (Errejón, Bescansa y Alegre), ha errado gravemente en sus decisiones sobre Cataluña y se ha radicalizado ideológicamente, lo que le ha alejado de una posición en la que pueda ejercer una influencia positiva.

El resultado es que Ciudadanos se presenta hoy como la única alternativa al PP mientras que las posibilidades de que llegue al poder un centro-izquierda útil, reformista, que acepte el normal juego institucional y que presente un proyecto atractivo a una amplia mayoría de ciudadanos se desvanecen progresivamente.

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El Ministerio del Interior nombra a dos independentistas para dirigir «temporalmente» la academia de los Mossos d’Esquadra

Gendrau y Jardí sustituyen en sus funciones a la cesada Annabel Marcos, que colaboró en la organización del 1-O. Zoido firma la orden que publica hoy el Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña

ABC, 180418

El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, ha encargado «temporalmente» al responsable político de los Bomberos, Juli Gendrau Farguell, y al responsable de Administración de Seguridad, Jordi Jardí Pinyol, las tareas de la Dirección del Instituto de Seguridad Pública de Cataluña, tras la destitución de Annabel Marcos.

Marcos fue destituida a primeros de este mes, después de conocerse que la directora encargada de coordinar las escuelas de seguridad de la Generalitat (Mossos d’Esquadra y Bomberos, principalmente) colaboró en la organización del referéndum ilegal del 1 de octubre transportando urnas en su vehículo.

Esta destitución por parte del Ministerio del Interior fue posible gracias a la aplicación de la medidas correspondientes al artículo 155 de la Constitución, que el Senado autorizó al Gobierno de España en octubre de 2017.

Sustituciones «temporales»

Gendrau, actual director general de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamentos, se encargará de «las funciones correspondientes a la dirección del Instituto de Seguridad Pública de Cataluña en el ámbito de la Escuela de Bomberos y Protección Civil de Cataluña, de la Subdirección General de Administración y Apoyo Académico y del Servicio de Selección, Evaluación y Seguimiento», así como de las decisiones que sean de «carácter transversal».

Por su parte, Jardí, actual director general de Administración de Seguridad, será el responsable de «las funciones correspondientes a la dirección del Instituto de Seguridad Pública de Cataluña en el ámbito de la Escuela de Policía de Cataluña y de la Subdirección General de Formación Universitaria, Investigación y Gestión del Conocimiento».

Estas suplencias «temporales», tal y como figuran en el Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña (DOGC) de este miércoles, están firmadas por el ministro del Interior el pasado 10 de abril, solo seis días después de hacerse pública la destitución de Marcos por colaborar en un acto que el Tribunal Constitucional había suspendido y los distintos Cuerpos policiales actuaban bajo mandato judicial.

Gendrau y Jardí, activistas independentistas

Se da la circunstancia, sin embargo, que los sustitutos de Marcos tienen un currículum político claramente marcado por el activismo secesionista. Además, Gendrau y Jardí conocen a la perfección la importancia del activismo a nivel local y ambos han sido dirigentes de CiU en sus municipios, y ahora del PDECat.

Gendrau fue alcalde de Berga (Barcelona) entre 2007 y 2015. Durante su mandato, el Ayuntamiento se declaró «moralmente excluido del ámbito de la Constitución» (2010) y declaró al Rey Juan Carlos I persona no grata (2012), aunque en su opinión hubiera extendido esta decisión «a toda la familia real» y no solo al Rey.

Fue ya durante los mandatos de Gendrau que la bandera «estelada» empezó a figurar en el edificio consistorial con regularidad. El testigo de este lo cogió Montserrat Venturós (CUP), quien tuvo que ser detenida por los Mossos d’Esquadra para declarar ante el juez que investigaba, precisamente, la irregularidad de que la bandera indepedentista figure en el edificio del Ayuntamiento.

Por otro lado, Jardí es alcalde de Tivissa (Tarragona) desde 2003, cargo que compagina con el de responsable de la Administración de Seguridad, y su municipio está adherido a la Associació de Municipis per la Independència (AMI), una de las entidades investigadas judicialmente por llevar a cabo el referéndum independentista del 1-O. Entre 2011 y 2015, Jardí también fue presidente del Consejo Comarcal de la Ribera del Ebro (Tarragona), institución que igualmente forma parte de la AMI.

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De la Orden interna INT/41/2018, de 10 de abril, por la que se encargan las funciones de la Dirección del Instituto de Seguridad Pública de Cataluña. Madrid, 10 de abril de 2018. Juan Ignacio Zoido Álvarez, Ministro del Interior. DOGC 7601, de 180418 [pdf]

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Notas.-

Los enlaces en textos propios son aportados por EQM. En los ajenos sólo cuando así se indique con un color azul. También es cosa de EQM, por discutibles razones de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace correspondiente.

De profecías, viscosidades y des_Gobiernos

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De la premonitoria pregunta que Pedro J Ramírez le hizo al arruinador Presidente ZP, el 17 de abril de 2006, con motivo de una  entrevista en El Mundo

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De viscosidades

Muy acertadamente, comentaba Arcadi Espada el pasado domingo en El Mundo, a propósito del golpe, que “[…] la viscosidad es la única fuerza que puede ejercer el separatismo” [ver ut infra].

En mi opinión, una viscosidad, por cierto, complacidamente [y de forma cómplice] compartida por el Madrit en manos de PP/PSOE.

Porque esa viscosidad no es más que puro ‘tercerismo’, es decir, ese ‘diálogo’ consistente en recoger nueces del Estado para su distribución exclusiva entre los territorios falsamente distinguidos como ‘históricos’, a cambio de no volver a la rebelión -en sus distintos formatos, terrorismo incluido- por una temporadita.

La viscosidad se ha convertido, pues, en una singularidad que, al igual que las falsas ‘lacras’ tan de moda, tiene derecho a una consideración privilegiada en forma de un trato, unas competencias y una plata que el Gobierno, cuando da, como el beso de la española, que no se lo da a un regional cualquiera…

¿Qué mayor viscosidad nominativa, por cierto, que acariciar al viscoso tercerista Enric Juliana manteniéndole un permanente -y supongo que retribuido- sillón de credibilidad separatista en TVE?

Del balbuceante tecnócrata Alfonso Dastis -a la sazón, Ministro de Asuntos Exteriores del Mariano155– sobre su lamentable quehacer respecto al procés, poco tengo yo que añadir a lo ya vaticinado desde el primer día…: es que se le ve venir…, gritando desesperadamente el Principio de Peter y que él no es culpable de que nuestro Presidente del Gobierno le escogiera, precisamente porque la vida le ha hecho así…

Sobre que lel hundimiento sindical exsocialista -otra viscosidad subvencionada- haya traspasado territorio catalán para instalarse en Madrit, a nadie debería extrañar. Chema Álvarez, actual Secretario General de UGT España, proviene del más nacionalista tercerismo catalán y no por casualidad: así lo quisieron las federaciones regionales ugeteras al elegirle para tasladarse a la capital.

De Ciudadanos, desgraciadamente, decir que sigue siendo ‘♪♪ María Cristina me quiere gobernar y yo le sigo, le sigo, la corriente… ♫♫‘. Acumulando un montón de dudas trascendentales que da la impresión no quiere resolver por miedo a perder clientela… ¿Habrá que volver a votar mayoritariamente a un partido simplemente porque es el menos malo? ¿Les suena?

Y la calle. El pasado domingo, una buena cantidad de progolpistas, es decir, en favor de los falsos ‘presos políticos’, acudieron a la mani aprovechando la cómplice inmoralidad sindical. Y, mientras tanto, aquella histórica mani de los constitucionalistas parece que algunos quieren encadenarla al archivo histórico.

De seguir esto como va, mereceríamos que los de Tabarnía dejaran por un rato la ingeniosa y eficiente comicidad política para dar un golpe encima de la mesa y arañar, en favor de la democracia constitucional, un buen montón de hilarantes votos, ahora como partido.

Muchos nos reiríamos por una buena temporada.

EQM

pd. Curiosamente este pasado martes, 17 de abril, se cumplieron 12 años de la entrevista que le hizo Pedro J. Ramírez [PedroJ] , siendo director del diario El Mundo, al arruinador Presidente ZP [Zapatero].

Lo recordaba el otro día Rosa Díez en redes sociales, subrayando aquella pregunta que el periodista le hizo, sobre el Estatuto de Cataluña, al tal ZP, que ahora anda, faltaría más, madurando por Venezuela:

– ¿Se sentirá responsable si dentro de 10 años Cataluña inicia un proceso de ruptura con el Estado?
Dentro de 10 años España será más fuerte, Cataluña estará más integrada y usted y yo lo viviremos.

Revista de prensa:

Ilustración de Santiago Sequeiros [Argentina, 1971] para el texto

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A lo podrido lo llaman ‘pocho’

Arcadi Espada en El Mundo, 150418

Mi liberada:

Un partido, y un líder, deben gobernar antes de hacerlo. En especial si pretenden evitar la sospecha de que el poder les llegó por accidente. Tal es la diferencia entre González y Aznar respecto a Zapatero y Rajoy. Aún no se sabe por qué modelo de liderazgo va a optar Albert Rivera. Los sondeos le dan la victoria en las próximas elecciones. Pero la razón principal es que los que compiten con él son Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Mariano Rajoy. De los dos primeros no tiene interés hablar. De Rajoy, sí.

Nadie puede negar que, después de Adolfo Suárez, ha sido el presidente que ha encarado crisis más devastadoras. El rescate económico de España, el descrédito (y abdicación) de la Monarquía y la proclamación de la independencia de Cataluña son ese tipo de asuntos que pueden hacer del político del presente la figura histórica del mañana. Del primer asunto Rajoy salió con bien, gracias a su sensata capacidad de obediencia. Del segundo también, aunque le ayudó un Rey que, como le ocurrió a su padre, ha estado por encima de las expectativas. En el tercero ha fracasado y la razón originaria ha sido su incredulidad.

Rajoy siempre creyó que el separatismo frenaría al borde del acantilado. No fue así. Saltó y todos con él. Un análisis frío y tajante de la situación, que no se hubiera dejado llevar por la viscosidad catalana (alguien, yo mismo, tendría que empezar a escribir Viscosos ilustres, a la manera de Lytton Strachey: Luis Conde, Antón Costas, Enric Juliana, López Burniol, Gay de Montellà tendrían retrato asegurado en la galería), habría sabido aventurar su gravedad y tal vez habría contribuido a limitarla.

Estoy dispuesto a aceptar, cual viscoso, que si en las largas vísperas del 9 de noviembre de 2014 Rajoy hubiera intervenido drásticamente en Cataluña, como le exigía lo mejor del constitucionalismo español, todo habría empeorado menos la estatura política del presidente. La crecida, fruto de un relato desacomplejado y de una acción ejecutiva proporcionada pero consistente, le habría asegurado una sólida mayoría parlamentaria. Y con esa actitud y esa mayoría la innoble parálisis degradante que arrastra a la política española no se habría producido.

Y no se habría dado, por tanto, la culminación que ha supuesto el caso Cifuentes, esos dos dedos de grasa podrida (aunque, como Chicho Sánchez Ferlosio, Rajoy a lo podrido lo llama pocho) que han desbordado el vaso. Porque lo peor del caso Cifuentes no es que la presidenta y la Universidad Rey Juan Carlos participaran en comandita en una estafa. Ni las mentiras de una y otros. Ni los histéricos movimientos de políticos tratando de borrar esta semana viejas huellas de sus patéticas vanidades curriculares.

La novedad, algo brutal, es que Rajoy, en su protección a la presidenta Cifuentes y sometido ya por completo a la parálisis, haya dicho a la sociedad española que la verdad ni le importa ni le emplaza. Por mucho que quieran buscarse antecedentes de su actitud -en el caso Bárcenas, por ejemplo-, los antecedentes no existen. Llamativamente, lo más parecido a ese desprecio de la verdad no está en Rajoy sino en las antípodas de su proyecto político: solo la larga luna de miel del partido Podemos con los medios explica que otra vieja estafa, como la acordada entre Errejón y un profesor de la Universidad de Málaga, no le impida ser el candidato del partido a la comunidad de Madrid.

Y es, justamente, por el caso de Madrid por donde Ciudadanos debería haber empezado a gobernar. Lo primero, poniendo a la verdad en su lugar y no enmascarándola con la tinta del calamar de una comisión de investigación. Leídas las acusaciones, examinados los documentos y oídas las explicaciones de la presidenta, hace días que está claro que una de las cláusulas del pacto de investidura que Ciudadanos alcanzó con el Pp está roto. Gobernar es que Cifuentes se vaya. Lo que debe dar vértigo es incluir determinadas condiciones en los pactos, no ejecutarlas. Quién vaya a sustituir a Cifuentes, y bajo qué condiciones, es otro asunto: también esa negociación será en su momento un acto de gobierno.

Sin embargo, la clave del gobierno, ¡al sol y no en la sombra!, de Ciudadanos es Cataluña. Y donde resultan más inquietantes sus pasividades. Por ejemplo la de haber renunciado a que la vencedora en las elecciones, Inés Arrimadas, expusiera en la tribuna del parlamento su programa político. Un acto de gobierno no para el hoy sino para el mañana. Un programa político para Cataluña e inexorablemente, como fruto de una excepcionalísima situación, para el conjunto de los españoles. La pasividad, también, de haber dejado en manos de Sociedad Civil Catalana el papel de agente movilizador de la mitad constitucionalista de Cataluña.

Los partidos tienen que estar en las instituciones y en la calle con voz propia, sobre todo en las condiciones de urgencia civil que atraviesa Cataluña. Y las asociaciones, mientras tanto, que organicen simposios transversales, donde mejor pueda celebrarse la densidad intelectual de mensajes como el que dejó caer desde la tribuna pública una oradora de la última y fracasada manifestación de Scc: “Basta de jugar a quién la tiene más larga”, siendo los equidistantes mesurados el presidente de un Estado democrático y un prófugo de la Justicia. Y no es tampoco Scc, por último ejemplo, la que debe liderar la repulsa política que merecen los putrefactos sindicatos catalanes por su alianza, meramente clientelar, con el separatismo.

Scc es la máscara con que socialistas y populares puedan sacar al exterior su desahuciada cabeza. En la intemperie catalana solo Ciudadanos puede ir a cara descubierta. Y él es el único que puede y debe decirle a los ciudadanos la desagradable verdad: que a Cataluña le espera un largo invierno, el largo invierno del 155, a menos que los dirigentes nacionalistas vuelvan a la negociación y al pacto, es decir, a la viscosidad, porque la viscosidad es la única fuerza que puede ejercer el separatismo.

Por último. Ya caducó criticar a Dastis, mi favorito. Es hora de enviarle a escribir sus memorias diplomáticas, que serán ingrávidas y gentiles como pompa de jabón. ¿Qué hacen todavía en casa los hombres y mujeres de C’s, macerados en la crítica de un gobierno meramente espectral y corriendo el riesgo de macerarse con él? ¿Cómo es posible que las cancillerías, que los medios de comunicación, que las instituciones, que los poderes económicos, que la opinión pública europea tengan tan vaga noticia de un partido que puede gobernar España dentro de algunos meses, siempre que realmente lo quiera, siempre que medite sobre aquel adagio tremendo de Josep Tarradellas, pronunciado la primera noche electoral de la autonomía catalana: “Esta noche en Cataluña hay dos hombres que no duermen, uno Jordi Pujol, pensando que mañana puede no ser presidente, y otro Joan Reventós pensando que puede serlo?”.

En España ya no puede haber oposición. La oposición requiere gobierno. Si C’s se empeña en no gobernar con la simpleza de que no tiene el poder para hacerlo, es que no ha comprendido la profundidad de la crisis española ni los mecanismos de relevo en las sociedades democráticas ni las especiales y azarosas, pero inesquivables, circunstancias que hacen de él la única esperanza política de cualquier español razonable.

Sigue ciega tu camino.

A.

Collage de Leonard Giovannini en el Blog de Arcadi Espada, 150418, sobre la base de de la obra ‘Jovencita leyendo una carta‘ [1841], de Ferdinand Georg Waldmüller [Austria, 1793-1865].

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La cosecha

De Leonard Giovannini en el Blog de Arcadi Espada, 150418, acompañando al texto del periodista.

Hoy plagiamos a Ferdinand Georg  Waldmüller. En nuestra versión, K ríe con unas amigas pensando que el exhorto de la karta será ignorado. Parece cómoda rodeada de flores y lazos amarillos y de estrelladas, todo muy circense ¡Pero podrían crecerle los enanos!

Los querubines son Inés y Albert (de momento ni podridos ni pochos: ¡en todo caso, pocholos!) y el corazón con el que juegan (yaciente a sus pies) es el de sus votantes, o el de los españoles que desean que todo siga igual para que, al fin, todo cambie.

La verdad es que si desde la peana unas estatuas adultas de Ares y Atenea encarasen a K con gesto fiero y bello -gesto feroche pedroche- nuestra lectora no sonreiría tanto; y si además de mirar mal cobrasen vida y comenzaran a repartir guantazos marmóreos a diestra y siniestra, K lloraría de lo lindo, que es su placer culpable… ¡Lluvia a gusto de todos!

Sara Rojo en Abc, para el texto

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¿Es siempre necesario el Consenso?

Ignacio Camuñas Solís en ABC, 160418

Si algo caracterizó a los años de nuestra Transición fue precisamente el consenso alcanzado por las distintas fuerzas políticas de aquel entonces para hacer posible la consecución de la democracia en nuestro país. Es verdad que la situación que debimos afrontar a la muerte de Franco aconsejaba buscar un gran acuerdo nacional que nos ayudara a salir de la dictadura de forma pacífica y no violenta. En aquellos momentos era necesario establecer unas nuevas reglas de juego y ello, razonablemente, exigía el mayor consenso posible entre los actores políticos en presencia. Gracias por tanto al consenso la Transición pudo dar vida a la Constitución de 1978 de la que este año celebraremos su 40 aniversario.

¿Pero qué es lo que ha venido ocurriendo con posterioridad?

Pues que dado el razonable éxito de lo logrado entonces se pretendió más adelante apelar en otras muchas ocasiones a buscar el consenso en muy distintos temas en los que el acuerdo ciertamente no podía ser posible.

Conviene recordar que en la vida democrática lo característico no es el consenso sino la confrontación, porque es necesario partir de la existencia de conflictos permanentes en la sociedad que deben ser arbitrados y decididos por los gobiernos de turno. Si nos empeñamos continuamente en buscar el consenso entre fuerzas políticas contrapuestas dejamos sin sentido, en alguna medida, la existencia del propio régimen democrático. El conflicto en la vida política es imposible de evitar y lo que se debe hacer es gestionarlo pacíficamente.

No tiene sentido por ejemplo que un decidido partidario del liberalismo pretenda llegar a una fórmula de consenso con un pertinaz socialista. Ni es posible tampoco para un católico consciente y practicante buscar fórmulas de consenso con aquellas personas que defienden el aborto libre en toda suerte de circunstancias. Así tampoco jamás podrá existir consenso entre los que defendemos la unidad de España y los que abierta o taimadamente propugnan su destrucción.

De este modo podríamos seguir enumerando otras muchas cuestiones que legítimamente nos dividen en la sociedad actual pero ante las que no debemos sentirnos desalentados. Se trata de que cada una de las formaciones políticas en presencia convenza con sus propuestas al conjunto del electorado y para eso se convocan periódicamente elecciones generales para que los ciudadanos se manifiesten y decidan qué rumbo debe tomar el país en cada momento.

Apelar a la insistente necesidad de buscar el consenso para la gobernación de un país pudiera llegar a desembocar en un relativo fraude democrático porque los futuros administradores del consenso alcanzado se verán obligados a realizar toda suerte de cambalaches y concesiones que acaban desdibujando, cuando no traicionando, las promesas efectuadas durante la campaña electoral.

Pero es que en España, al margen de lo anteriormente dicho, se ha venido dando una curiosa situación. Porque cuando es la izquierda la que llega a gobernar, no se entretiene en buscar ningún posible consenso. Aplica su programa y punto. No es necesario que recordemos tantos y tantos temas en los que ha venido actuando de esa manera.

Mientras que cuando es la derecha la que ocupa el poder manifiesta una curiosa necesidad de buscar frecuentemente el apoyo de la oposición que por lo general siempre se lo deniega. Esta situación la estamos viviendo de forma clamorosa con motivo de la aplicación del artículo 155 de la Constitución para abordar el desafío catalán.

El Partido Popular no se cansa de solicitar ayuda y el máximo consenso para respaldar sus acciones de gobierno con lo que su actuación a veces carece de la firmeza y rigor necesarios, pues los puntos de vista de la oposición muy frecuentemente no concuerdan con los suyos y todo ello determina una acción política vacilante que traduce miedo y debilidad de la que saca provecho el adversario.

Todo el mundo sabe, por ejemplo, que la educación en Cataluña se ha convertido en una descarada fábrica de independentismo que busca afianzar hacia el futuro el proceso secesionista actualmente en curso. De tal forma que o revertimos urgentemente la situación o en algunos años tendremos probablemente perdida la partida.

Otro tanto cabría decir del espectáculo que presentan los medios públicos de comunicación al servicio todos ellos de la causa independentista. ¿Tiene sentido que todos los españoles con nuestro dinero financiemos a los sediciosos canales de radio y televisión de la Generalitat que sirven de soporte a cuantos movimientos de protesta promueven los cabecillas de la revuelta? De nuevo el Gobierno parece quedar paralizado ante la negativa del PSOE de actuar en consecuencia.

Por todo lo anteriormente reseñado no hay duda de que así no nos conviene seguir, pues aunque logremos una victoria pírrica sobre el independentismo en el corto plazo, a medio y largo plazo la derrota está asegurada porque el tumor no se ha extirpado y por ahora lo que hemos tratado es de controlarlo para que no desemboque en una peligrosa metástasis.

Mientras tanto constituye una vana pretensión que en las presentes circunstancias el Gobierno quiera poner punto y final a la aplicación del artículo 155 en Cataluña tras de unas elecciones que ciertamente no van a representar solución alguna sobre el fondo del problema que padecemos. Ver de nuevo sentados en las poltronas de la Generalitat a los que defienden la estelada y se ufanan de su desprecio a España constituye un desatino político cuyas consecuencias no tardaremos en padecer.

Las prisas para dejar de aplicar el artículo 155 y que se proceda a elegir un nuevo Gobierno en Cataluña se vincula con la necesidad que manifiesta Rajoy de aprobar los Presupuestos para los que necesita imperiosamente el apoyo del PNV. ¡Vivir para ver!

Si para afrontar de verdad el desafío que nos plantea el separatismo catalán es necesario arriesgarse y superar el ansiado consenso que al final es más bien una excusa que una realidad, el Gobierno debería dirigirse a la Nación y proponer las medidas necesarias para atajar, de una vez por todas, esta insoportable situación. De esta forma cada una de las fuerzas políticas tendría que asumir delante del pueblo español sus propias responsabilidades al tener que respaldar o rechazar las medidas que el Gobierno en su momento estimara pertinentes.

Que la falta de consenso no acabe suponiendo en realidad la hoja de parra que oculte la desnudez de nuestros gobernantes a la hora de ejecutar la política que el país en su inmensa mayoría reclama.

Ignacio Camuñas Solís, exministro adjunto para las Relaciones con las Cortes.

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Notas.-

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Montoro tiene un saber especial… ♪♪♫♫

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El problema no es Montoro

Si quieren pasar un buen rato, no dejen de lado la entrevista que Jorge Bustos mantiene con Cristobal Montoro, de profesión Ministro de Hacienda de España [2000-2004; 2011-2016; 2016-hoy] y, antes, Secretario de Estado de Economía de España [1996-2000]. Toda una vida.

Y si desean saber lo que es un tecnócrata, ídem de ídem. De los pies a la cabeza. Por eso nos deleita con afirmaciones de lo más jocosas, políticamente hablando: “a nosotros nos habían elegido para salir de la crisis“. Como si él de política no entendiera, claro, o le importara un pito, ya que para él lo realmente esencial es salvar económicamente a España -hundiendo a la clase media- con independencia de que políticamente, socialmente, éticamente, territorialmente, educativamente, etc, lleve años ahogándose, y siga en ello.

O sea: un calco de su Jefe, Mariano155.

De todo lo que cuenta -un aluvión de mensajes dirigidos a una galería que ya no se cree casi nada que provenga del PP- me quedo con eso de que un golpe que lleva años de procés -practicamente los mismos de la actual etapa democrática, 40 años- me quedo con su convicción de que al menos en los tejemanejes en torno al 1-O los golpistas no emplearon -ni por supuesto emplean- un euro de los Presupuestos del Estado¿En tan rotunda aseveración incluye la mantenida financiación, por ejemplo, de TV3?

Y lo que nos faltaba: unos jueces de provincias alemanas nos dicen que ellos no ven rebelíón y nuestro Ministro de Hacienda añade que él tampoco ve más malversación que aquella que pueda derivar de, pongamos por caso, “abrir un recinto público para un acto político ilegal“. A este paso, al los golpistas les van a tener que condenar por delitos imaginarios.

Pero sus respuestas, como digo, están llenas de cómico ingenio sobre todo si tenemos en cuenta que provienen del miembro de un Gobierno que no deja de ofrecerse al diálogo aunque nunca nos cuente de qué está dispuesto a dialogar. Bueno, alguna pista sí da: se sorprende de que Artur Mas fuera en 2102 a la Moncloa a pedir cuponazo vasco a Mariano…, y justifica su sorpresa no en que Cataluña no tenga derecho al cupo ni tampoco en sus deseos de que se cumpla la constitucional igualdad entre los ciudadanos españoles, sino en que… “¡no teníamos ni para los proveedores!

En fin, como esas, un montón: que si hemos impedido “presupuestariamente la independencia”, cuando hasta el más tonto sabe que quien lo ha impedido ha sido el Estado a través del Rey y del Poder Judicial. Que sí “al PP le pasa algo, pero su problema no es Rajoy“, como si ese partido fuera, en esta etapa, algo más que su Presidente. Que sí “estamos viviendo el mejor momento económico de nuestra historia“, como si no quisiera enterarse del actual salario medio, del actual umbral familiar de la pobreza, de la caída del Estado del Bienestar, de la temporalidad laboral, de la congelación de las pensiones medias…

Mientras, crecen las inversiones del Gobierno, curiosamente, en las dos CCAA más ricas: Cataluña y el País Vasco.

Natural como la vida misma.

Efectivamente, a España le pasa algo pero su problema no es Montoro.

EQM

Revista de prensa:

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El ministro Cristóbal Montoro, en su despacho de la sede de Hacienda en la calle de Alcalá. Fot. Antonio Heredia

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Cristóbal Montoro: “Acepto que al PP le pasa algo, pero su problema no es Rajoy”

Jorge Bustos en El Mundo, 260418

Dicen que la austeridad ha muerto, que la recuperación habita entre nosotros. Que las arcas públicas rebosan como los pantanos, listas para el jubiloso trasvase de dinero público. «Éste es precisamente el momento de mayor peligro», advierte Cristóbal Montoro (Jaén, 1950) desde su despacho de la histórica sede de Hacienda en la calle Alcalá, donde ha pasado tantos años que ya no mira los cuadros: son los cuadros los que le miran a él.

Ninguno de aquellos ilustres mostachudos alcanzó a elaborar 15 presupuestos generales del Estado. Vigila su espalda -como la del Rey en Zarzuela- un retrato de Carlos III. Sobre su mesa reposan una tableta, un abrecartas y el último número de The Economist. Montoro se ha cambiado de despacho porque en el suyo están de reformas. Por fin hay dinero para remozar la fachada.

«Estamos viviendo el mejor momento económico de nuestra historia. Con tres años más por este camino nos pondríamos a la cabeza del mundo. Nunca la empresa española había llegado hasta este grado de internacionalización, por ejemplo. ¿Cuál es el riesgo? ¿Qué puede estropearlo todo?». Aquí hace una pausa y esboza su famosa sonrisa de malo de cómic: «¡La política!»

Su trabajo consiste en establecer obligaciones. Es decir, en aguar las fiestas. «Imagina que acabas de salir del alcoholismo. No se te ocurre salir a celebrarlo yéndote de copas. Pues no celebremos gastando el fin de una crisis de gasto». La política, sin embargo, consiste en gastar. Todas las diferencias ideológicas entre los partidos se resumen en la dotación de unas partidas en lugar de otras. «Aquí cada cual se apunta un ingrediente del puchero y olvida el sabor del guiso», ilustra el cocinero de unos Presupuestos leoninos en cuya aprobación final confía.

Hay tiempo para desbloquear Cataluña y sabe que el PNV es el primer interesado. «Mi fracaso en política ha sido la pedagogía: no he sabido explicar a los gobernantes que gastar no es gobernar». Claro que cuando le falla la pedagogía, siempre le queda el ultimátum. Que se lo digan a la media docena de alcaldes que tienen hasta el 20 de abril para presentar un plan de ajuste so pena de intervención.

La única cosa que no se le discute a Montoro es la autoridad. Eso le distingue de un gabinete a menudo criticado por su flácida manera de ejercer el poder. Antes que la Generalitat, los primeros que se le rebelaron fueron los llamados ayuntamientos del cambio. El ex delegado de Hacienda de Ahora Madrid Carlos Sánchez Mato fue el último insensato que le planteó un pulso. Ahora es concejal de distrito.

«Cuando los de Podemos llegaron al poder en los consistorios, decían: ‘¡No pagaremos la deuda! ¡Solo pagaremos la deuda legítima!’ Como si hubiera deuda ilegítima. Y yo pensaba: Ya veréis como la acabáis pagando. Y la están pagando. Hasta tal punto que Iglesias presume de superávit y de reducir la deuda. O sea, de obedecer a Hacienda». Para Montoro no existen mundos alternativos a la regla de gasto. «La única diferencia es cumplirla por convicción o por obligación».

¿Y Ciudadanos? Galardonado con el Premio Hakek en 2008, Montoro conoció a Albert Rivera en Cádiz, en una cena de clubes liberales que se reunían para celebrar la Pepa. Fue en 2006, el mismo año en que se fundó Cs. «Tienen que decidir primero qué son. De momento es un partido de aluvión. Se están formando», recela el ministro de Hacienda, a quien no parecen preocuparle las encuestas.

«En 2015 todo el mundo era de Podemos. Vamos a esperar. Sé que la política es competencia, es mercado. Es una rivalidad por la ocupación del poder. Los nuevos jugadores tratan de desplazar a los que están. Y el que está es Rajoy. Reconozco que al PP le pasa algo, pero su problema no es Rajoy».

No conseguiremos que nos explique exactamente qué le pasa al PP si no es Rajoy, al que defiende por lo mismo que otros le atacan: por ese «cuajo muy especial» que haría de él el gobernante idóneo para afrontar tanto la crisis económica como el desafío separatista. Que para Montoro no son cosas tan distintas. «El procés tiene bastante que ver con la crisis económica. Hay una crisis de ingresos del Estado que impide asumir las facturas y llega Mas y pide un pacto fiscal. ¡Pero si no teníamos ni para los proveedores!»

Para él no hay vida política fuera de la economía. Por eso desmiente que el Gobierno haya tardado en afrontar el principal problema de España, que es el proceso separatista catalán. «A nosotros nos habían elegido para salir de la crisis. Otros creen que te eligen para evangelizar. Pero estábamos operando a un paciente a vida o muerte». ¿Y no quedaba tiempo para impedir en 2014 el referéndum del 9 de noviembre? «No tenía validez». Pero los responsables fueron juzgados, contrajeron responsabilidades reales.

«Estábamos a lo importante: a que Cataluña progrese, que es lo que no quieren los independentistas, porque si los catalanes progresan dentro de España los independentistas se quedan sin argumento más allá del sentimental. Yo tengo indicadores semanales de cómo va Cataluña: las ventas vuelven a subir, se están recuperando».

Precisamente los de Rivera albergan dudas sobre la exhaustividad de esa monitorización. Montoro sabe que tendría un problema muy grave si llegara a demostrarse que la rebelión independentista se ha financiado con recursos públicos por falta de celo en el departamento de Hacienda. Su titular afirma que desde septiembre tiene el control sobre los 35.000 millones que maneja la Generalitat intervenida, y que el sistema finalista de control de pagos certificados funciona.

«Yo no sé con qué dinero se pagaron esas urnas de los chinos del 1 de octubre, ni la manutención de Puigdemont. Pero sé que no con dinero público».

Cuando se emplaza a Montoro a volver a prometer que ni un solo euro de los españoles ha ido a parar al procés desde que Hacienda intervino la autonomía, responde que eso sólo habría podido ocurrir por un delito de falsificación de un funcionario conchabado con algún proveedor de la causa.

«Por eso hay una investigación judicial en marcha. Pero la malversación no requiere solo desvío de fondos: es también abrir un recinto público para un acto político ilegal, por ejemplo».

Afirma que su experiencia hasta la fecha es la de una interventora general en Cataluña que responde semanalmente y con lujo de papeles a sus requerimientos. Por una razón que nada tiene que ver con la lealtad constitucional: se arriesga a pena de cárcel si no lo hace. Y eso lo saben la interventora, el fisco y el fiscal.

Un Estado es básicamente dos cosas: una policía y una hacienda propias. Por eso piensa Cristóbal Montoro que el golpe ya ha fracasado.

«Vivimos en un Estado que puede impedir presupuestariamente la independencia. Y es lo que hemos hecho. También hemos sacado lecciones para el futuro»,

avisa, como si el levantamiento de la intervención no fuera a ser tan inminente y total como se esperaría tras el desbloqueo de la legislatura catalana.

Muchos le achacan que Hacienda ralentiza o impulsa investigaciones por razones políticas, como le habría sucedido al clan Pujol tras el acelerón soberanista de Convergència.

«Eso es novela histórica. A mí me informan en 2014 de que a la familia Pujol se la había empezado a investigar a principios de los 2000, y así lo explico. Nadie consideró relevante contármelo antes. La Agencia Tributaria es una maquinaria implacable. ¿Alguien se cree que yo puedo hacer una llamada para parar una investigación?».

A pesar de que en el 2000 ya era ministro con Aznar.

El populismo antiestablishment encuentra en Montoro un duro competidor. «El problema de este país es que los ricos se quejan de más. Al que gana 500.000 euros le parece poco, siempre hay otro que gana más. ¿Qué problema hay en que te inspeccionen? La Agencia no es la Inquisición. En Estados Unidos algunos empresarios han rechazado la bajada impositiva de Trump por convicciones: dicen que ellos quieren pagar. Los impuestos son la expresión de un pacto social: el de los jóvenes con los mayores, el de los que tienen más con los que tienen menos. En España estamos ocho puntos por debajo de la carga fiscal media: un 38% frente al 46% de promedio europeo. La izquierda quiere equiparación con Europa pero yo no, porque esa es también nuestra ventaja competitiva para industrias como el turismo»,

razona. Confiesa la satisfacción que le ha producido ver a Zuckerberg achantándose ante el Senado.

¿Cifuentes debe dimitir?

«No tenemos tantas personas con sus condiciones. Es eficiente y leal. Pero yo no entiendo esa obsesión con los títulos. Yo sólo tengo un título. ¡Ya me hubiera gustado tener más!»

Se queja Montoro de que la convención de Sevilla haya quedado ensombrecida por el caso del máster, pero recuerda que ya pasó lo mismo en Palma en 2011. «Entonces la polémica era si Camps iba o no. Al final no fue». La prudencia finalmente se impuso.

Cuando se le pregunta por Luis de Guindos, ya refugiado de la gresca nacional en el BCE, vuelve a aflorar su sonrisa sardónica de supervillano. «Yo es que para poder irme tendría que presentar el certificado de incapacidad. Estoy en ello, no creas». Y saca del bolsillo un sobrecito de Clamoxyl, que toma para una infección, y añade que tiene que darse rayos UVA -en el hospital- por una enfermedad de la piel. Por coquetería no lo haría, desde luego. «Para qué quieren que tenga Twitter, ¿para anunciar que acabamos de abrirle una investigación a tal o cual?» Tendría más seguidores que Justin Bieber.

En Guadarrama hay una comunidad de agustinos a la que acude en busca de consuelo espiritual. Un día, un monje le proporcionó la frase que le ayuda en momentos de incomprensión: «El salario se cobra al final de la jornada». Con su retención correspondiente, claro.

“Yo fui del Partido Socialdemócrata”

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Notas.-

Los enlaces en textos propios son aportados por EQM. En los ajenos sólo cuando así se indique con un color azul. También es cosa de EQM, por discutibles razones de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace correspondiente.

España, ante la Unión [Europea] y la educación de Leonor

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Hay para todos

  • Fin de semana pleno de noticias, con la vuelta de la ‘Alianza Occidentalbombardeando Siria horas antes de la Inspección de Naciones Unidas llegue a ese país para comprobar si los de Bashar al-Ásad utilizaron armas químicas. Para mí que quisieron aprovechar las dudas para ensayar los nuevos misiles ante los antimisiles rusos y actualizar el terreno geopolítico de las zonas de influencia.
  • Continúa el escándalo universitario -toda una gigantesca alfombra que los 40 años de democracia no ha tenido tiempo para levantar- con continuas informaciones de un corrupto sistema educativo pendiente del pacto al que nunca llegar.
  • Sigue coleando el desnortamiento balear de la consorte de nuestro Rey, que empieza a recibir lógicas presiones para que la heredera se eduque como fue educado su padre. Menudo y certero varapalo el propinado por Jesús Cacho en vozpópuli [ver más abajao].
  • Prosigue el proceso contra la elefantiásica y socialista corrupción andaluza de los EREs, que parece tiene competencia en esa especie de presunto nuevo Gürtel valenciano de hace una década, que, al parecer, protagonizaron PSPV_PSOE y el Bloc -en el que los medios sacan a pasear nombres tan significativos como el del arruinador ZP o e de la doñita de Borrell y actual desalada Presidenta del PSOE- ambos asuntos obscurecidos por unos medios más preocupados en el Máster de Cifuentes.
  • Mientras el Presidente del Parlament se querella contra el Magistrado del TS Llarena, el procés golpista no cesa de dar muestras de que Mariano155 no sólo es incapaz de devolver a la normalidad la situación política catalana sino que, como era de prever, algunos empresarios terceristas ya se preparan para la recogida de nueces, incluso insinuando al mismísimo Rey lo oportuno que sería ir pensando ya en una oferta de Madrit similar al cuponazo vasco. ¿Se imaginan?

– Ya que esto va a acabar en nada, Majestad, vayan viendo si, de premio, nos aprueban otro régimen especial tipo vasco…, a costa de las sumisas regiones… Porque nuestra singularidad sigue siendo la misma, Señor, y seguimos siendo el ‘motor de España’ aun cuando sobrevivamos gracias al FLA, también regional…

Y, lo más importante, la Unión Europea, vía la Alemania de Puigdemont, recordándonos que aquí, mientras esto siga así, no hay mas que la de la pasta, como bien han entendido ya el Reino Unido y los Estados Miembros que pertenecieron a la antigua Unión Soviética y simpatizantes.

Por eso les traigo [ut infra] el clarividente capítulo ‘La unidad europea en cuanto utopía’ del libro, de Gustavo Bueno, ‘España frente a Europa‘ [1999]. Toda una premonición, también de lo que sucedería cuando los Estados-Nación cedieran poder a Bruselas  mientras se reforzaba a las regiones europeas. Les anticipo un párrafo:

(…) Desde luego, los efectos más importantes que pudieran derivarse del ingreso de España en la Unión Europea tendrían que ver con el sistema de las autonomías. La Unión Europea bajo le hegemonía de los «estados del paralelo 50» (que son los estados europeos de estirpe más claramente capitalista) puede facilitar la disgregación de España por muchas de sus líneas de fractura. A los países hegemónicos de Europa les interesa más tener como socios a «naciones fraccionarias» que a «naciones enteras».

Nota de EQM. Los «estados del paralelo 50» (Estados europeos como, fundamentalmente, Alemania, Bélgica y R Unido)

No se lo pierdan. Tampoco el enlace de la columna de Jon Juaristi, argumentando que España, al contrario que el nacionalismo, al haber abandonado la nación, para defenderse sólo le queda el Estado y, más concretamente, el Poder Judicial.

EQM

pd. A un abuelo tinerfeño un jurado popular -en España, tan novedoso como impopular- le ha metido en la cárcel por defender su vida y la de su mujer al ser asaltados y apaleados por unos criminales en su propia casa.., porque no se defendió con la ‘proporcionalidad’ debida y, en consecuencia, al disparar hirió a uno de ellos, con resultado de muerte.

Al abuelo le ha ocurrido lo mismo que a España…, un país donde la legítima defensa está mal vista si no se ejerce con ‘proporcionalidad’…

Si el Estado español no ejerce la legítima defensa siquiera contra el golpismo… ¿quién espera que se ampare el derecho de un anciano a utilizarla para defender su vida ante el allanamiento de morada de unos criminales asaltantes? – ¿y de qué se queja el Estado cuando Alemania nos paga con la misma moneda?

Revista de prensa:

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Letizia y la Reina Sofía con sus nietas

Letizia y la educación de una futura reina de España

Jesús Cacho en vozpópuli, 150418

Un alto cargo autonómico de cuyo nombre no quiero acordarme viajó a Madrid no hace mucho tiempo para mantener en Zarzuela una larga reunión de trabajo con Letizia Ortiz Rocasolano, hoy Doña Letizia. Se trataba de discutir los pormenores de la inauguración de un nuevo campus universitario en la capital de una comunidad relativamente cercana a Madrid. A la antigua locutora de RTVE le gusta documentarse y preparar a fondo los actos oficiales en los que interviene. Son sus “sesiones de trabajo matinales”, y en aquella entrevista quiso saber hasta el último detalle de aquella invitación que, no tras mucho cavilar, había decidido finalmente aceptar.

– Se trata de inaugurar un anexo al campus universitario, en el que se van a instalar nuevas facultades, que va a ser de enorme utilidad para esta Comunidad Autónoma, y cuya primera piedra, por cierto, pusieron hace ya unos cuantos años don Juan Carlos y doña Sofía

– ¿Cóóóómo? ¿Ééééésos? ¿Y yo voy a ir ahora a inaugurar algo que hicieron éééésos hace 20 años? ¿Yo mezclada con éééésos a estas alturas? ¿Yo haciendo lo mismo que éééésos? ¿Yoooooo? –Los dedos índices en paralelo apuntando hacia fuera, los pulgares hacia arriba, en gesto de profundo disgusto, en ademán desafiante del pistolero a punto de abrir fuego- ¡Quééé horror! ¡Quééé horror! Repetía conmocionada.

Y el pasmo de la Consorte era tan evidente que se puso en pie dando vueltas alrededor de la mesa, las manos a la cabeza, como si no lo pudiera creer, como si le hubieran insultado gravemente, como si le acabaran de anunciar una desgracia familiar irreparable. Porque nada que haya tenido que ver con Juan Carlos I y/o con la sufrida Sofía de Grecia puede/debe contaminar el buen nombre, el inmaculado crédito de esta mujer ridículamente progre que detesta a sus reales suegros, que reniega de la figura de Juan Carlos y Sofía por motivos, para empezar, puramente ideológicos.

Terminó acudiendo a la inauguración. El gesto agriado, la sonrisa glacial que luce en las ocasiones en que quiere evidenciar que le da por el saco el acto de marras, que no está a gusto y que se quiere ir cuanto antes. Y después de la breve inauguración protocolaria, pasaron todos al salón de actos donde esperaban las autoridades regionales, con el presidente de la Comunidad y el señor obispo, puede que arzobispo, cardenal incluso, a la cabeza, y un grupo de estudiantes invitados.

Letizia, su chaquetita corta y su pantalón ajustado, vestida de “pobre” para la ocasión, porque ella sabe vestir pobre cuando la ocasión lo pide, saludó de prisa y corriendo, mueca incluida, a las autoridades y se dirigió directamente a los estudiantes con los que departió muy animada, mostrando su trasero al señor obispo, durante casi media hora. Cuando se cansó, dio media vuelta, saludó con idénticas prisas a las atónitas autoridades y puso rumbo a Madrid seguida por sus escoltas.

Esta es el reina consorte -¿reina con suerte?- de España. Este es el material humano que anida en esta señora. La soberbia de una señora que no sabe estar, que nunca llegará a saber estar, que no ha interiorizado su papel como representante de la institución monárquica y las obligaciones que ello conlleva, que ignora que las formas son fundamentales a la hora de preservar la institución. Han pasado ya unos cuantos días desde el escándalo por ella protagonizado a la salida de la misa de Pascua en la catedral de Palma.

Los servicios de información de palacio han logrado adormecer la polémica surgida, sobre todo en los grandes medios, ello con la ayuda de las Cifuentes que a diario sacuden la actualidad de la casa patria. Pero el resplandor de la hoguera sigue intacto. Porque este no es un revolcón de prensa rosa. Esta ni siquiera es una pelea matrimonial, por más que afecte a la pareja real. Este es un asunto de Estado en tanto en cuanto afecta a la heredera al trono de España, la princesa Leonor, a la futura Jefa del Estado, y por ello a la propia estabilidad del Reino.

Éramos pocos y parió la abuela. Bueno, quien en realidad parió fue la nuera. Una mujer que ha mostrado en público el sistema de valores que está insuflando en sus hijas, la heredera del trono y su hermana: el de un total desapego hacia los padres del actual Rey de España y hacia toda la familia Borbón, como si esta bella niña Leonor fuera a encabezar la dinastía plebeya de los Borbón-Parla, nada que ver con la italiana de los Borbón-Parma, la dinastía populista del honrado bisabuelo taxista y la abuela sindicalista de CC.OO., desafección como prueba de una falta de respeto hacia sus mayores, y de ahí ese gesto airado, resabiado, con el que la bella niña rubia rechaza la mano sobre el hombro que le tiende su abuela, una Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg, una royal emparentada con todas las casas reales europeas, porque ella no quiere que la toque, le da asquito, tantas veces se lo habrá reiterado la consorte, y este es el gesto que ha escandalizado a España entera, un gesto que fue un insulto a su suegra, la reina Sofía; a su marido, el rey Felipe VI, y a todos los españoles de bien a quienes Felipe VI representa, y representa muy bien como demostró el 3 octubre pasado.

Un episodio digno de estudio psicológico

Un incidente –el del rechazo de la mano de su abuela, y ese otro, aún peor, consistente en pasar la mano por la frente de la heredera para borrar de su piel el estigma de ese beso furtivo que le acaba de dar doña Sofía, en episodio digno de estudio psicológico-, que está mal si responde a un incontrolado impulso de la heredera, un arranque de infantil incomodidad, pero que está mucho peor si, al final del camino, es consecuencia de la comedura de coco a la que esta señora está sometiendo a sus hijas en contra de sus abuelos, los Reyes eméritos. Es la auténtica lección que cabe extraer de este penoso incidente, y la pregunta inevitable y dolorosa que plantea: ¿en qué manos está la educación de la futura reina de España?

La inseguridad. Una inseguridad que le lleva a desconfiar de todo el mundo y que le provoca esos prontos linderos con la arrogancia, ese gesto de crispación, esa falta de naturalidad, ese envaramiento. Y la obsesión por proteger a sus hijas, ocultar a sus hijas, evitar todo contacto con sus abuelos, los reyes eméritos, alejarles de la familia Borbón… Letizia no autoriza ninguno de los viajes que la futura reina debería estar ya haciendo, con el tiento debido, por los cuatro puntos cardinales de España, y no permite que sus hijas acudan al funeral celebrado en Madrid al día siguiente del escándalo mallorquín con motivo del 20 aniversario de la muerte de don Juan de Borbón, inexcusable falta por parte de una heredera al trono por muy joven que sea.

Todo como si las jóvenes princesas fueran propiedad privada, como si temiera que pronto se las fueran a quitar, sabedora de que con el paso del tiempo las niñas serán inevitablemente llamadas a tareas de representación que las alejaran de ella, un destino que las aproximará a los Borbones hasta confundirse con el apellido en la misma medida que las alejará de los Rocasolano y su pequeño mundo.

Y ese peculiar universo de Zarzuela que puede acabar explotando entre el entorno del Rey –con Jaime Alfonsín como Jefe de la Casa, con Martínez Palomo como secretario general, con Miguel Herráez como responsable de Seguridad-, y el de la Reina –con José Manuel Zuleta (duque de Abrantes con grandeza de España, y varios títulos más) como jefe de su secretaría, todos con sus correspondientes valet de chambre, dos universos paralelos plagados de celos y dispuestos al enfrentamiento, a la putada consuetudinaria, hasta el punto de que, tras un análisis detenido de las imágenes filmadas a las puertas de la catedral de Palma, de quién las filma, y del “tempo” de su difusión, hay quien llega a la conclusión de que alguien ha dado el visto bueno para que salieran a la luz, de que ahí ha metido mano la dirección general de RTVE, la vicepresidenta Soraya y el señor Alfonsín, entre otros, para ilustrar lo que sería una seria advertencia del entorno de Felipe VI –temeroso de lo que el entourage de Letizia pueda llegar a maquinar un día- a la Reina Consorte. El momento de darle una lección y enviarle un mensaje claro: chica, te estás pasando varios pueblos…!

El entorno de la Casa del Rey, el de la secretaría de la reina, y dos círculos concéntricos más: el espacio exterior de los amigos y aduladores de Letizia, la “corte” privada de la reina consorte, sus celebradas amigas, muchas de ellas periodistas, con las que suele escaparse a cenar de cuando en cuando, y sus amigos periodistas, los Grijelmo, Urdaci y demás, y naturalmente el entorno íntimo de los Ortiz Rocasolano, con la mami Paloma como alter ego, la mujer que se ocupa de cuidar a las niñas cuando los reyes están fuera –doña Sofía no puede poner un pie dentro del pabellón de los Reyes; tiene vetada la visita a sus nietas-, que al parecer pasa más tiempo dentro de Zarzuela que fuera y cuya influencia en las niñas es más que obvia.

Cuatro mundos atrayéndose y repeliéndose, potaje indigerible, cóctel explosivo que difícilmente puede salir bien y que terminará explotando algún día por algún lado. Temor que el ridículo montaje ideado cuatro días después a las puertas de la clínica donde el emérito acababa de ser operado –la nuera ejerciendo de obsequiosa abrepuertas, y las nietas haciéndose la foto de la mano de la abuela- no ha hecho sino incrementar. ¿Y qué pensarán esas niñas a las que ahora se les dice que no deben rechazar la mano de la apaleada abuelita por mucho asquito que les dé…?

Isabel II y la futura reina Leonor

Una cóctel explosivo cuyo primer responsable es el rey Juan Carlos, quien, en lugar de ocuparse en mantener y sacar adelante una familia unida por el amor y la atención constante, de cuidar la educación y las amistades de sus hijos, se empleó a fondo en ver qué mujer iba a visitar su cama la noche de aquel día y de dónde iba a lograr sacar un duro más para engordar su peculio, por lo que no cabe extrañar que tanto el príncipe Felipe como las infantas Elena y Cristina terminaran haciendo unos matrimonios deleznables.

Si la princesa Leonor ha de llegar un día a ocupar el trono de España, su reinado no se podrá parecer en nada al de aquella otra Borbón que lo ocupó en la primera mitad del XIX, y mucho menos su educación:

Carecía absolutamente de genio y se convirtió exactamente en lo que su educación hizo de ella, y su educación fue tan mala que difícilmente hubiera podido ser peor… La virtud no estaba en la familia y la virtud política menos aún… No podía por lo tanto aprender nada bueno observando el ejemplo de ninguno de sus padres y pasó sus años impresionables bajo la influencia de cortesanos que le enseñaron que el reino era su propiedad privada, y su capricho un principio suficiente para dirigir la elección de sus ministros.Más aún, a la edad en que aún debería haber estado en la escuela, la casaron con un marido que carecía de los atributos esenciales de un marido. Y eso teniendo le diable au corps”.

Es la descripción que de Isabel II hizo su primer biógrafo (“The tragedy of Isabella II”), el inglés Francis H. Gribble.

“A los diez años Isabel resultaba atrasada, apenas si sabía leer con rapidez, la forma de su letra era la propia de las mujeres del pueblo, de la aritmética apenas sólo sabía sumar siempre que los sumandos fueran sencillos, su ortografía pésima. Odiaba la lectura, sus únicos entretenimientos eran los juguetes y los perritos. Por haber estado en manos de los camaristas ignoraba las reglas del buen comer, su comportamiento en la mesa era deplorable, y esas características, de algún modo, la acompañaron toda su vida”, dijo de ella el conde de Romanones.

“Yo creo que Letizia ha traspasado todas las barreras que protegían la convivencia en el seno de la familia real y lo ha hecho en público y de forma ostentosa”, asegura alguien que sirvió muchos años en Zarzuela. “Lo ocurrido es muy grave, y me parece que como no la metan en cintura la cosa acabará mal”. Un cóctel, el de Felipe VI, para el que solo parece haber una solución razonable, pero que compete en exclusiva a su vida privada.

Mucho más importante, casi trascendental, es todo lo que atañe a la educación de la futura reina Leonor. ¿Corolario? La educación de la princesa heredera no puede quedar ni un día más a cargo de su madre y mucho menos de la abuela Rocasolano. Es una cuestión de Estado. Alguien debería tomar cartas en el asunto (algo que no hará el calzonazos Rajoy), como ocurriría en cualquier monarquía parlamentaria del mundo civilizado.

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La unidad europea en cuanto utopía

Gustavo Bueno, de su ensayo ‘España frente a Europa‘ [1999]

La unidad europea en cuanto utopía

Pero ¿acaso el proyecto de una Unión Europea no va precisamente dirigido a superar este estado de «acuerdo insolidario» propio de las «biocenosis salvajes» para conseguir la transformación de la Europa de los combatientes en una Europa de las personas libres, solidarias, democráticas… dentro de una comunidad fraternal universal?

Un proyecto de Unión Europea, concebido en estos términos, es una simple utopía, que razona desde el supuesto de las necesidades estructurales de una Unión Europea futura, pero considerando como simples «problemas intermedios» las exigencias que los estados socios tienen en el presente. Sólo desde esta perspectiva (que es la perspectiva de una «ciencia de visión») pueden sentarse tesis tan tautológicas como la que sostiene que «será el mantenimiento del principio de supranacionalidad y el incremento de la fortaleza de la Comisión y del Tribunal la que permita a la Unión Europea enfrentarse con los retos internos y externos del próximo futuro».

Los euroburócratas y los entusiastas de la política de «más Europa» se lamentan de las reglas por las cuales se viene conduciendo la UE en su política económica interna: ante todo, de las dos reglas generales: la regla según la cual el incremento del gasto comunitario no debe rebasar el de los presupuestos nacionales; y también la regla (teoría, se le llama otras veces) del «justo retorno» (de las contribuciones de los socios a la Unión).

Y también se lamentan de la regla particular que establece como límite rígido del gasto máximo el del 1,27% del PIB comunitario (un límite que, de hecho, ni siquiera pretende alcanzarse, puesto que, según la llamada «Agenda 2000» para los años 2000-2006, las cifras de gasto irán descendiendo desde el 1,16% en el año 2000 hasta el 0,99% del PNB en el 2006).

En efecto (dicen), la primera regla general equivale a no reconocer una «voluntad general europea» que esté por encima de las voluntades de cada Gobierno nacional (pues cada Gobierno puede reducir o aumentar su presupuesto eludiendo en parte de este modo acuerdos internacionales europeos que debieran ser vinculantes, sobre el gasto comunitario). En cuanto a la regla del «justo retorno», abriría la puerta a que cada Estado socio calcule para sí cada negociación importante.

Ahora bien, la cuestión de fondo que quienes se lamentan de estas reglas (dando por supuesto que existe ya una «voluntad europea», por encima de las voluntades nacionales, como si el «principio de la supranacionalidad» pudiera confundirse con su realidad efectiva) debieran plantearse es ésta: ¿Cómo podrían los estados socios de la Unión, actuando desde su propia racionalidad económico-política, actuar sin tener en cuenta las reglas o normas generales citadas? Se podrá discutir la regla particular, que fija los «parámetros» de las reglas generales, pero las reglas generales son indiscutibles. O, dicho de otro modo, Europa como entidad económico-política supranacional no existe en la práctica de los facta concludentia; sólo existe en los principios imaginarios de los entusiastas europeos.

Los estados socios tienen intereses contrapuestos, como lo demuestra ya la regla de competitividad de sus productos respectivos. Porque esta regla dice algo más que «competencia» (en el sentido de «capacidad de hacer las cosas bien»), puesto que es «competencia confrontada, a vida o muerte, con otras competencias», que están en situación de acuerdo insolidario. Pero la competencia es la misma ley de la lucha por la vida de una biocenosis, una ley reproducida, casi en estado de naturaleza, en las sociedades capitalistas. Sólo un tercer enemigo, común a todos los estados europeos, y con energía suficiente, podía transformar la insolidaridad de principio que iguala a los estados europeos, dentro del campo de su unidad polémica, en una solidaridad más o menos transitoria.

Entre las «solidaridades transitorias» o coyunturales, frente a terceros, hay que contar, por ejemplo, la solidaridad que en importantes aspectos de su mercado interno vincula a los estados de la «zona euro», frente a los EE UU, frente al dólar; pero tampoco cabe olvidar la nueva solidaridad objetiva que se abre (una vez caída la URSS y hasta que la Federación Rusa no vuelva eventualmente a remontar) entre el euro y el dólar, en el reparto de los mercados mundiales y del aprovechamiento de la mano de obra tercermundista, frente al yen y a los demás «dragones».

Esta solidaridad constituye el fundamento del llamado «grupo de los dos» (G-2) cuya vitalidad y acuerdo se ha hecho visible, en el último año del milenio, a través de la guerra llevado a cabo por la OTAN en Serbia y en Kosovo (una guerra, por cierto, que no quiere serlo, o serlo de otro orden, más adecuado al «humanismo jurídico» de los nuevos tiempos: el orden de las «campañas militares» cuya estrategia no iría dirigida contra la vida de las personas, salvo los «efectos colaterales», sino contra los bienes económicos).

Ahora bien: la competitividad implica desigualdad. La desigualdad de los socios de la Unión se disfrazará, a lo sumo, de igualdad (teórica, jurídica, por ejemplo) en la atribución a los individuos, o a los pueblos, de las condiciones de salida (igualdad de oportunidades); pero no es igualdad en las condiciones de llegada. Se dice: sólo los más competitivos alcanzarán el éxito (que es, en definitiva, el que mide la excelencia). La igualdad de las condiciones de salida de los corredores en el estadio es la condición necesaria para las desigualdades en el punto de llegada, a partir de las cuales se discernirán los premios.

Los estados socios de la Unión son desiguales económicamente, demográficamente, industrialmente y por ello tenderán a mantener políticas «fraccionalistas» los subgrupos más solidarios respecto de determinados intereses, por ejemplo, el que se denomina «núcleo duro» (Alemania, Francia y el Benelux), pero también el «grupo de contacto-Yugoslavia», etcétera. El «núcleo duro» tenderá a establecer un catálogo de competencias de la Unión Europea (trasunto de los catálogos alemanes) lo más preciso posible, frente a las competencias de los estados miembros. La igualdad en determinadas condiciones formales de salida (tasa de inflación, deuda pública, etcétera) será, por tanto, el principio de la desigualdad en el momento en el que la carrera comience.

Las distancias iniciales se agrandarán en el curso de la competencia y los socios más favorecidos irán apropiándose de los bienes (particularmente de los bienes inmuebles) ofrecidos por los países menos favorecidos (por ejemplo, los alemanes o los suecos se convertirán en los propietarios de amplias zonas urbanas, o de recreo, a lo largo de las costas mediterráneas) y, en todo caso, tenderán a limitar, no sólo, como es lógico, el incremento de gastos comunitarios, sino también el techo de los porcentajes máximos para estos gastos, como hemos dicho.

La moneda común no garantiza la igualdad ni la libertad, ni tampoco la movilidad en el mercado del trabajo. La moneda común no significa por sí mucho más de lo que significó en su tiempo la tipografía uniforme (que eliminó las diferencias existentes entre letras góticas, cirílicas o griegas en beneficio del común alfabeto latino); sin embargo, la tipografía uniforme fue sólo un instrumento para representar cosas muy distintas, que había que leer, además, unas veces en inglés, otras en alemán y otras en español.

El sistema del euro, como moneda común, no significará mucho más de lo que significó el sistema métrico decimal: facilitó los intercambios, la medida común, pero precisamente una medida común que permite establecer las diferencias entre las cosas desiguales medidas. El euro –que inicia su competencia con el dólar, al que no logra desplazar en su puesto jerárquico– no garantiza tampoco el pleno empleo (el fortalecimiento del euro podría, además, agravar, al dificultar la exportación, el problema del paro), ni elimina el desempleo estructural propio de cada Estado.

Incluso podría éste incrementarse, según algunos economistas, dado que cada Estado perdería, no ya simplemente las comisiones derivadas de los intercambios de divisas (que puede considerarse como «cantidad despreciable»), sino, sobre todo, la posibilidad de controlar, mediante devaluaciones o revaluaciones pertinentes, el mercado de trabajo y la tasa de producción industrial o agrícola exportable, la inflación.

La moneda única encuentra su principal utilidad en los desplazamientos turísticos y sólo en este terreno algunas minorías podrán alcanzar los «niveles de convivencia armónica, comunitaria». Las barreras lingüísticas son importantes y, sobre todo, insuperables en régimen de igualdad, porque es imposible que los cuatrocientos millones de europeos hablen simultáneamente francés, inglés, alemán, español, portugués, holandés, sueco, griego, polaco…, sin contar con el catalán, el gaélico, el retorromano, el euskera. Sin duda, «Europa» implica una élite políglota constituida por funcionarios, ejecutivos, azafatas, diplomados, agentes de Bolsa, periodistas, que dan la imagen, en los medios, del «europeo cosmopolita»; pero esta élite no sube más allá del 1% de la población total.

La desigualdad, es cierto, no excluye la solidaridad, así como tampoco solidaridad implica la igualdad, según hemos dicho. Porque la solidaridad fuerte se establece frente a terceros, y quienes son desiguales según parámetros tales como la posición social, la renta o el desempleo pueden solidarizarse y formar causa común frente los inmigrantes del Tercer Mundo.

Para que la Unión Europea alcance un grado de cohesión política aceptable y sostenible sería preciso que los estados socios no sólo «cedieran» parte de su soberanía, sino sobre todo que terminasen por renunciar definitivamente a la igualdad efectiva respecto de los socios que resultasen ser hegemónicos. Pero, ¿cómo podía ceder España, o los demás estados de la Unión, a su soberanía en la regulación de la Seguridad Social? De hecho, las resoluciones que tienen que ver con la Seguridad Social en Europa están sometidas, de momento, a la regla de la unanimidad. Es imprescindible, para hablar de una Unión Europea en pleno sentido político, un idioma europeo común; este idioma no es probable que resulte de la mixtión de los actualmente existentes, como una especie de llingua franca.

El idioma común sólo podrá derivarse de la hegemonía de uno los idiomas europeos, el inglés por ejemplo. Pero la hegemonía de uno de esos idiomas colocaría a todos los demás en posición subordinada. Ahora bien: la posibilidad de que determinado idioma nacional quede subordinado al producirse la Unión interesa sobre todo a las «naciones fraccionarias», porque un idioma común distinto del español, el inglés, «liberaría» a estas naciones del idioma propio de la «nación canónica» a la que pertenecen: los separatistas vascos, los catalanes o los gallegos aceptarán gustosos el inglés como idioma común europeo, con tal de librarse del castellano (como también Inglaterra o EE UU podrán ver con agrado, en principio, y aun ayudarán a los movimientos secesionistas que impliquen la incorporación a su comunidad lingüística de algunos millones nuevos de angloparlantes cualificados).

Dice un dirigente nacionalista a sus correligionarios separatistas en una reunión de representantes de autonomías: «nos separaremos de España, pero en Europa nos encontraremos». Añadiremos, por nuestra parte: nos encontraremos en Europa hablando en inglés.

La Unión Europea en la medida en la que sus estados socios mantengan su identidad histórica (y, por tanto, la estructura económica y social que esta identidad implica) puede aspirar a ser una asociación próxima a una Confederación, poco más que un club, estructurado fundamentalmente como una unión aduanera, complementada de todos los instrumentos precisos (desde la moneda y el pasaporte comunes hasta matriculación uniforme de automóviles, desde los trenes de alta velocidad hasta las «ofertas culturales» cada vez más diversificadas).

No hay por qué dudar que estas posibilidades, además de hacer posible un mercado común competitivo, pueden llenar de alborozo a millones de ciudadanos europeos, que disfrutan de un pasable nivel de renta, aunque no sea más que por el puro placer de visitarse mutuamente como turistas, comprarse mutuamente los bienes expuestos en los escaparates o en Internet; también llenarán de alborozo a los becarios a quienes «Europa» ofrecerá la ocasión de iniciar la carrera que los lleve al codiciado puesto de eurofuncionario cualificado. Pero la inevitable «ampliación al Este» de la Unión Europea debilitará, cada vez más, los contenidos comunes que no sean estrictamente mercantiles (aunque abrirá posibilidades nuevas a los exportadores de la Europa occidental).

(…) Desde luego, los efectos más importantes que pudieran derivarse del ingreso de España en la Unión Europea tendrían que ver con el sistema de las autonomías. La Unión Europea bajo le hegemonía de los «estados del paralelo 50» (que son los estados de estirpe más claramente capitalista) puede facilitar la disgregación de España por muchas de sus líneas de fractura. A los países hegemónicos de Europa les interesa más tener como socios a «naciones fraccionarias» que a «naciones enteras». Es cierto que desde el punto de vista de la estrategia militar de la OTAN los intereses pueden ir en sentido opuesto.

En cualquier caso y aun en el supuesto de que la unidad de España se mantuviera sin perjuicio del proceso de consolidación de su nueva «identidad europea», sí cabría decir que la ruta por la cual podría marchar la unidad de su estructura económica-política estaría trazada a niveles muy bajos y marginales, por respecto de los cuales marcharán los socios hegemónicos. Ninguno de los centros de decisión verdaderamente importantes de la nueva Europa (el Parlamento, el Gobierno europeo, el Banco Central) están situados en España: se localizan en el entorno del paralelo 50 de referencia (Estrasburgo, Bruselas, Francfort).

A España le puede corresponder el papel similar al de un comparsa situado en la frontera sur de Europa, que, sin embargo, no por ello dejaría de ser un mercado de bienes de consumo nada despreciable para las multinacionales que tengan el pie puesto en Europa. Más aún, estos papeles de comparsa serán aceptados con gusto por los muchos españoles que puedan beneficiarse de ellos.

Algunos ideólogos del europeísmo afirman que la consolidación de la Unión Europea, juntamente con la consolidación de otras grandes asociaciones políticas de tipo continental, es la mejor garantía que tiene hoy la Humanidad, de cara al próximo milenio, para conjurar las eventuales guerras mundiales. Las tensiones constantes entre los estados, que habrá que reconocer como ineludibles, podrían descargar su energía de fricción entre guerras locales, que ya no comprometerán a las uniones continentales.

Un Tribunal Internacional de Justicia, a quien se encomendase velar por los derechos humanos, aseguraría la paz perpetua o, por lo menos, la paz durante el próximo milenio. En esta perspectiva, el proyecto europeo se convertiría en uno de los más ambiciosos proyectos prácticos cara al futuro inmediato, un proyecto que «ningún europeo con mediana inteligencia y buena voluntad» podría dejar de asumir entusiásticamente.

Pero ninguna de estas previsiones se apoya en premisas seguras. Son ya muy problemáticas las competencias a que puede aspirar el Tribunal de Justicia europeo, vinculado a un Derecho Comunitario supranacional que habrá de circunscribirse a los límites que le impongan los intereses laborales o industriales de los estados socios. En cuanto al proyecto de un Tribunal Internacional de Justicia, independiente por completo de los poderes ejecutivos, y autoconcebido, por tanto, como la más efectiva aproximación a la idea de una justicia divina que tutelase la Tierra, cabría decir que él puede verse en gran medida como un producto de la «fantasía imperialista» del gremio de los jueces, de la idea de un poder judicial soberano y universal.

Ese Tribunal Internacional de Justicia, aun suponiendo que sus sentencias fueran prudentes, ¿de dónde sacaría la fuerza de obligar a su cumplimiento? Las sentencias de un Tribunal de Justicia de esa naturaleza se irían acumulando para formar repertorios especulativos de «casos de ética, moral o derecho», en el supuesto de que el alto tribunal no dispusiera de un poder ejecutivo capaz de hacerlas cumplir mediante el uso de la violencia legal (la violencia que obliga al condenado a ir a prisión, a la silla eléctrica o, simplemente, a satisfacer las multas). ¿Y qué Estado pondría sus poderes ejecutivos al servicio de un Tribunal Internacional de Justicia que sentenciara contra él en materia grave?

El proyecto de un Tribunal Internacional de Justicia pide el principio de consenso entre todas las potencias de la Tierra; pero este consenso es tan sólo una ficción jurídica. Un consenso, además, encubre casi siempre la discordia efectiva, la falta de acuerdo que resulte del conflicto objetivo entre los estados. Y de un modo mucho más estrepitoso, si estos estados son «estados continentales». La consolidación de una Unión Europea, como un Estado federal, no puede presentarse como garantía de una paz perpetua, ni, al menos, milenaria.

Puede conducir también al enfrentamiento con otros gigantes continentales (China, India), que están en vías de un desarrollo demográfico, tecnológico y social que cristalizará probablemente en el próximo milenio. En cualquier caso, tampoco cabe descartar la reminiscencia, en el seno de ese mismo «sistema planetario de estados continentales», de proyectos ligados a los proyectos nacionalistas tradicionales y, particularmente, en Europa, a la reminiscencia de un nacionalismo alemán de nuevo cuño (¿Reichstag o Bundestag?).

Tenemos en cuenta algunos puntos de la trayectoria que ha seguido Alemania una vez que transcurrieron las décadas de recuperación, después de su derrota y fragmentación en la II Guerra Mundial (reunificación de las dos Alemanias, política unilateral, tras la crisis yugoslava, de reconocimiento de Croacia y Eslovenia, apertura hacia el Este: «de una forma u otra en la tradición de la Mittel Europa (dice un profundo conocedor de la política internacional contemporánea) también se trataría (por parte de Alemania) de incluir a Polonia, Hungría, Bohemia y Moravia en el campo de la influencia dominante del IV Reich en formación»).

Gustavo Bueno, España frente a Europa, Barcelona 1999 en issuu.com

Gustavo Bueno, España frente a Europa, Barcelona 1999 en scribd.com

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Notas.-

Los enlaces en textos propios son aportados por EQM. En los ajenos sólo cuando así se indique con un color azul. También es cosa de EQM, por discutibles razones de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace correspondiente.

Gabriela Montero [pianista y compositora venezolana], contra el dictador Maduro

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“Hasta Cuándo?” [2014]. Improvisación sobre la violencia en Venezuela, compuesta e interpretada por Gabriela Montero [Venezuela, 1970], pianista. Venezuela, 12 de Enero, 2014.

Expatria” [2011]. Composición de Gabriela Montero, a modo de metáfora musical del colapso democrático venezolano. Interpretada por ella misma en el Festival Lugano 2012, dentro del marco del Proyecto Martha Argerich. Mini_documental.

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Air and Simple Gifts‘ [2009]. Compuesta por John Williams e interpretada por Gabriela Montero, el violinista Itzhak Perlman, el violonchelista Yo-Yo Ma y el clarinetista Anthony McGill, durante la toma de posesión presidencial de Barack Obama, el 20 de enero de 2009.

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Nocturne in C minor, Op. 48, No. 1 [1841]. Fryderyk ChopinGabriela Montero en Kölner Philharmonie [Alemania], 2007.

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Piano Concerto No. 20 in D minor, K. 466, 2mov [1785]. Wolfgang Amadeus Mozart. En interpretación de Gabriela Montero, con la Simon Bolivar Orchestra, bajo la dirección de Alfredo Rugeles. Teatro Teresa Carreño. Caracas 20 de febrero de 2004.

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Piano Concerto, 1 movimiento. [1868]. Edvard Grieg. Gabriela Montero en 1981, con sólo 11 años, en el Teatro de Bellas Artes de Maracaibo, Venezuela, con la Orquesta Sinfónica de Maracaibo bajo la dirección de Eduardo Rahn.

Gabriela Montero, al tiempo que el público, contempla la película muda ‘Nosferatu‘ [1922], de F. W. Murnau, y va improvisando una banda sonora  para la misma, con referencias a Serguéi Prokófiev. En la Komische Oper Berlin, 2014.

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Ilustración de Sean Mackaoui [Suiza, 1969] para el texto

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¡Ojú!

Cayetana Á. de Toledo en El Mundo, 140418

Voy a contarles una breve historia de sacrificio, compromiso, hipocresía y desvergüenza. Una de esas historias que sólo llegan a los periódicos gracias a la intervención siempre infravalorada del azar.

Hace dos años estuvo en Madrid la pianista y compositora Gabriela Montero. Vino a presentar Ex Patria, una metáfora musical de la hecatombe democrática y humanitaria de su país, Venezuela. Por la noche ofreció un recital privado en una casa culta y canchera de la calle del Prado. Fue una noche excepcional, en sus dos acepciones. Entre conciertos, grabaciones, vuelos y su trabajo como cónsul honorario de Amnistía Internacional, Gabriela tiene poco tiempo para las amistades ligeras. Pero se volcó.

En la penumbra, vino y velas, primero tocó un repertorio clásico: Bach, Schumann, Rajmáninov. Y luego, sonriente y sensual como una mujer con un secreto, demostró por qué su fama es mundial y su cerebro, objeto de estudio: «Decidme un tema. El que queráis: pop, rock, tango, bolero…» Y así, a partir de un título o tres notas, como hacían Mozart o Liszt, con una libertad orgánica, atávica, se lanzó a improvisar. A crear música con una textura reconocible, pero nueva y de una torrencial belleza. Calificarla de fusión sería una vulgaridad.

Cuando Gabriela bajó la cabeza, me acerqué al piano. Quería ver sus manos y preguntarle por su vida. Me habló con la mezcla justa de timidez y orgullo. Me contó que empezó a tocar el piano a los siete meses. Apenas se sentaba. Era Navidad y sus padres habían comprado un piano de juguete para una prima algo mayor. Pero la intuitiva insistencia de su abuela hizo que se lo regalaran a ella y lo colocaran en su cuna. Todas las noches, como todas las madres, la madre de Gabriela le cantaba canciones. Y todos los días, la niña -un bebé- se pasaba horas intentando reproducirlas de oído en su piano. Sus padres alucinaron.

Con año y medio, Gabriela ya tocaba piezas reconocibles. Con cuatro, tuvo su primer profesor. Con cinco, debutó en público. Y a los ocho, con orquesta: el concierto en Re mayor de Haydn. El resto está en Google. Sus giras. Sus premios. El patrocinio de Martha Argerich. La Inauguración de Obama. Y la lucha por la libertad de Venezuela.

Pocos artistas se significan contra la izquierda: socialismo es sinónimo de subvención. Cuando esa izquierda trasmuta en tiranía, el silencio se blinda. Gabriela se rebeló. Hace ocho años, se enfrentó al corrupto régimen venezolano. Llamó cleptócrata a Hugo Chávez en la portada del New York Times y puso su música y su reputación al servicio de la democracia. Eso fue Ex Patria, su debut como compositora: un intento de combatir la indiferencia internacional respecto a la tragedia venezolana a través del impacto emocional de la música. Está dedicada a los 19.336 venezolanos asesinados a lo largo de 2011.

Pocos comparados con los que ahora mueren por el hambre, la falta de medicinas y la represión. Venezuela es un Réquiem del que sólo se benefician individuos como Zapatero. Y algunos chicos buenos. Gabriela también denunció la cobardía y complicidad de sus colegas y amigos. En 2014 publicó una carta abierta al director de orquesta y prodigio de moda Gustavo Dudamel:

«La música, la ambición y la fama no valen de nada al lado del sufrimiento humano. No más excusas. No más aquello de ‘los artistas están por encima o más allá de todo’».

Dudamel calló. Y cuando por fin reaccionó -el verano pasado, tras el asesinato de un joven violinista en una manifestación- ella le reprochó la tardanza y hasta el oportunismo. Gabriela Montero es una autoridad moral. Sabe que no hay improvisación sin libertad y que la libertad no se improvisa.

Y ahora la hipocresía y la desvergüenza.

La semana que viene -26 y 27 de abril- tendrá lugar en el Circo Price de Madrid la octava edición de Mentes Brillantes, un foro efervescente e innovador. Científicos, intelectuales, artistas, activistas, gente inteligente y heterogénea debaten los big issues of our time en un formato cool y ágil tipo Ted Talks. Las entradas no son baratas: entre 75 y 250 euros. Pero suelen asistir unas dos mil personas y la implicación de la revista National Geographic le garantiza una repercusión global.

Entre sus patrocinadores están el Corte Inglés, la ONCE y el Fondo Social de la Unión Europea. Y entre sus participantes en anteriores ediciones, el cofundador de Apple, Steve Wozniak; Ferran Adrià, Bernard-Henri Lévy, varios premios Nobel y la niña del Napalm. De los españoles que actúan este año destacan Antonio Escohotado, Fernando Sánchez Dragó y Santiago Segura. A mí también me invitaron. Pero conozco a Gabriela Montero.

En noviembre de 2014, Joaquín Zulategui -un abogado con aficiones eclécticas, que incluyen por igual la organización de Mentes Brillantes como la inversión en equipos de fútbol (el Betis, el Extremadura, ahora el Córdoba), y al que le gusta proclamarse hombre de principios, «liberal comprometido»- invitó a Gabriela a su congreso. Gabriela vivía entonces en Los Ángeles, por lo que llegaron a un acuerdo sancionado por contrato: ella no cobraría honorarios, pero la empresa El Ser Creativo, dueña de Mentes Brillantes, se haría cargo de parte de los gastos de su traslado: «3.155 euros contra factura emitida». La factura se emitió. Gabriela vino a Madrid, intervino con su voz y con su piano -disfrútenla en Internet- y se marchó. Hasta nunca, debió pensar Zulategui.

Durante tres años y medio, una mente brillante y generosa hasta el extremo de que acoge en Barcelona a varios jóvenes músicos venezolanos ha intentado sin éxito que un individuo de la peor tradición ibérica, la de los pícaros y embusteros, le pague lo que le debe. Su correspondencia produce estupefacción y vergüenza ajena. Pretextos. Largas. Falacias. Silencios.

En enero de 2016 -más de un año después de la participación de Gabriela en Mentes Brillantes– Zulategui llegó a alegar que su socio le había estafado -«se ha llevado hasta los cajones»- para pedir una nueva prórroga. Cuatro meses después, Gabriela insistió: «Estoy perpleja». Él se comprometió: «Tienes toda la razón». Ella esperó. Y él se esfumó. El pasado febrero, un representante de Gabriela volvió a dirigirse a Mentes Brillantes. Esta fue la respuesta:

«Mentes Brillantes era un evento de la empresa El Ser Creativo, pero a mediados de 2017 lo adquirió TPI, una empresa de comunicación independiente que no tenemos nada que ver con El Ser Creativo ni con Joaquín Zulategui».

Falso. Por esas mismas fechas, Zulategui se puso en contacto conmigo para invitarme a participar en Mentes Brillantes. Quería que diseñase los contenidos, moderase los debates, invitase a personalidades con tirón:

«¡Boadella, por favor! ¡Mario, que venga! ¡Y Pinker! Nosotros no pagamos fees, pero sí viaje en Business y estancia».

El azar es así de perverso o feliz. Una amiga común, un concierto en el Auditorio Nacional, un whatsapp y Gabriela me relató lo ocurrido.

En estas semanas hemos intentado que Zulategui pague su deuda. Primero negó tenerla. Luego se comprometió a pagarla «mañana mismo». Después pidió la factura que ya tenía. Y por fin se desenmascaró. Intentó embarrar el campo. Acusó a Gabriela de «defender la libertad cobrando 8.000 euros por pasaje». Cifra inventada; descaro infinito. Y cuando se le dijo, santa ingenuidad, que ojalá nunca más pueda engañar a nadie, ni siquiera a Hacienda, con la que tiene una relación delicada, se explayó en un andaluz pata negra: «¡Ojú!».

Y después de todo esto yo me pregunto: para qué se inflarán algunos el currículum. Con lo rentables que pueden ser los realmente brillantes currículos ajenos.

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Notas.-

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Un sol interior [Francia, 2017], de Claire Denis

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At Last [1941]. Compuesta por por Mack Gordon y Harry Warren, para la película ‘Sun Valley Serenade‘ [1941], de H. Bruce Humberstone y ‘Orchestra Wives‘ [1942] de Archie Mayo. En versión de 1960, de la cantante de Rhythm and blues, Etta James, para su álbum homónimo [1960]. En YouTube. Cartel del film.

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TÍTULO Un beau soleil intérieur / Let the Sunshine In
AÑO
2017
DURACIÓN
94 min. Trailers/imágenes
PAÍS
Francia
DIRECTOR Claire Denis
GUIÓN
MÚSICA Stuart Staples + la incorporada [ver infra]
FOTOGRAFÍA Agnès Godard
REPARTO Juliette Binoche, Gérard Depardieu, Nicolas Duvauchelle, Josiane Balasko, Xavier Beauvois, Alex Descas, Bruno Podalydès, Paul Blain, Philippe Katerine, Sandrine Dumas, Laurent Grévill, Schemci Lauth, Charles Pépin, Tania de Montaigne, Bertrand Burgalat, Claire Tran, Lucie Borleteau, Julien Meunier, Walid Afkir, Suzanne Osborne, Valeria Bruni Tedeschi, entre otros
PRODUCCIÓN Curiosa Films, FD Production, Ad Vitam Production, entre otros
Varios:

2017: Premios César: Nominada a Mejor actriz (Juliette Binoche) / Premios del Cine Europeo: Nominada a mejor actriz (Juliette Binoche)

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SINOPSIS

Isabelle, artista divorciada con una hija, busca el amor verdadero, pero sólo va encontrando decepciones… Inspirada en el ensayo de Roland Barthes “Fragmentos de un discurso amoroso”. [Filmaffinity]

CRITICAS:

De Metropoli / El Mundo, 130418

  • “La película transcurre en un registro a medio camino entre el drama existencial y una variedad de comedia poco francesa (…) Puntuación: ★★ (sobre 5)”. Alberto Bermejo: Diario El Mundo
  • “Como tributo femenino a un tipo de personaje que el cine comercial desprecia, la cinta se merece un aplauso sonoro, aunque como espectáculo cinematográfico llegue a producir un tedio sordo (…) Puntuación: ★★ (sobre 5)”. Federico Marín Bellón: Diario ABC
  • “Pero lo que hace realmente importante, doloroso y hermoso este relato en torno a la soledad y la indefensión frente al paso del tiempo es la sensibilidad a flor de piel que desprende la película (…) Puntuación: ★★★★★ (sobre 5)”. Beatriz Martínez: Diario El Periódico
  • “Es tan sorprendente como coherente con el cine de la directora (…) El tono ligero y la capacidad de identificación con los sinsentidos del amor hacen que la sala consuele sus propios desamores con carcajadas”. Daniel De Partearroyo: Cinemanía
  • “La lista de secuencias que por sí mismas merecerían una vitrina en la historia del cine es larga (…) Puntuación: ★★★★★ (sobre 5)”. Andrea G. Bermejo: Cinemanía
  • “Binoche nunca ha estado tan absolutamente radiante como fotografiada por Agnès Godard en este deslumbrante film de la imprescindible Claire Denis, que vuelve a brindarnos una de sus obras mayores (…) Una pequeña obra maestra (…) Puntuación: ★★★★★ (sobre 5)”. Philipp Engel: Fotogramas
  • “Puede ser graciosa, incluso ligera, pero es increíblemente perceptiva con las vidas y las relaciones tan complicadas que tenemos, especialmente cuando hay miembros del otro sexo por medio.”. Jordan Mintzer: The Hollywood Reporter

Más críticas

De la banda sonora original

Collage de jazz diseñado con el guitarrista David Boulter, el percusionista Thomas Belhom, el pianista Dan McKinna [del grupo Tindersticks].

Algunas piezas de Stuart Staples se interpretan con improvisaciones del Julian Siegel Quartet (clarinete, piano, contrabajo, batería).

  • Telle mère, telle fille
  • “Le taxi”
  • “Le clairvoyant”

Entrevista a Stuart Staples sobre la banda sonora [en francés].

De la banda sonora incorporada [vía: + +]

Trailer en francés, subtitulado en español

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MI OPINIÓN:

Del sol interior al que se le impide a alumbrar a los demás

Para empezar tengo que decir que yo distingo con nitidez entre el cine de directores y el de directoras y no porque estás sean minoría en tal universo sino por la sencilla razón de que su manera de realizar contiene las claras diferencias que separan al mundo femenino del masculino, desigualando positivamente ambos sexos.

Por otra parte, además de coincidir con los críticos que piensan que ésta es una película de transición de Claire Denis hacia ‘High Life‘ [2018], su próxima obra, creo que la realizadora ha subrayado de un modo psicológicamente muy acertado su proximidad a un intimista bucle afectivo que concierne cada día a más personas, a causa del asentamiento en la cultura occidental de un nuevo modelo familiar basado en la temporalidad, la ausencia de compromiso y la búsqueda de una felicidad basada principalmente en hacerse feliz a uno mismo y no a los demás.

Porque la historia, basada en la novela ‘Fragments d’un discours amoureux‘ [1977] de Roland Barthes, no trata de otra cosa y el guión, escueto, reiterativo y cargado de circunloquios, tampoco lo pretende. Y, contra, lo que opinan muchos críticos, con ninguna pretensión de comedia y sí de cotidiano drama existencial.

Se trata, pues, de narrar la simple y trayectoria de una mujer divorciada que trata de reencontrar pareja pero sin que ello le suponga cesión alguna por su parte. La paradoja consiste en que para ello está dispuesta a aceptar incluso la inmediata pulsión sexual del hombre, habitualmente egoista, sin querer entender que esa actitud tampoco le abrirá ninguna puerta a su esperanza si ello no conlleva la voluntad de un mutuo reparto de generosidad.

La interpretación coral es buena pero destaca, muy por encima, el trabajo de una descomunal Juliette Binoche, en un papel de mujer en la cincuentena que le va como anillo al dedo, capaz de comerse literalmente la pantalla con unos primeros planos de una intimidad fuera de lo común.

Sin olvidar, en absoluto, la magia de Gérard Depardieu, en la piel de un personaje que si bien tiene el carácter de secundario, derrocha genialidad tratando de convencer a la protagonista, muy sutilmente, de que ella, a su edad, ya no va a cambiar y, en consecuencia, ya tiene, precisamente, lo que va buscando.

La fotografía de Agnès Godard es buena, aunque ni los encuadres ni el vestuario de Binoche -desafortunado y abusando de un canalillo que en nada precisa- ayuden a ello. La banda sonora original de Stuart Staples es simple acompañamiento jazzistico, con escasos añadidos entre los que destaca la gran ‘At Last [1941] en la versión de Etta James [ver ut supra].

En definitiva, como frecuentemente ocurre con el cine francés, conjugando pensamiento y palabra en la pareja, se trata de un buen y sensible retrato de esos diálogos íntimos en los que se suelta, sin retoques, lo que se piensa y que es mucho más frecuente y franco de lo que pueda parecer, por muy cansino que resulte.

De ese sinsentido consistente en buscar la luz sin querer salir del cuarto obscuro. De esa forma de mirarse entre mujeres -directora y protagoniasta- en la que subraya la afortunadamente imposible igualdad de género. Si bien parece muy dirigida a un público femenino, sería bueno que los hombres también la vieran antes de pretender convencerse de que entienden de y a las mujeres.

Nota.- Aunque sólo sea por las interpretaciones de Juliette Binoche y de Gérard Depardieu, es imprescindible verla en versión original subtitulada.

Femenino cine intimista francés relativo a determinadas diferencias afectivas de pareja  [6,5 sobre 10]

EQM

Fuentes:

Filmaffinity [críticas de espectadores], IMDb, Wikipedia y elaboración propia [EQM].

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NOTA.- Los enlaces no propios de textos de terceros son aportados por EQM, salvo que se indique expresamente lo contrario.
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¿Sindicalismo independentista?

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Albert Rivera, Presidente de Ciudadanos:

“Me sorprende que sindicatos mayoritarios que deberían estar velando por los trabajadores, por las subidas salariales, estén al lado de los golpistas”

El Español, 120418

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De otras singularidades

Llegará el día en el que se analice, con la profundidad merecida, el control que los poderes públicos han ejercido, estos democráticos 40 años, sobre el contenido y finalidad de los acuerdos plasmados en los distintos tipos de documentos oficiales que han dado lugar a las distintas financiaciones percibidas por el sindicalismo español desde 1978.

Y se publiquen en la red, con la absoluta transferencia que merecen fondos públicos y para conocimiento de la ciudadanía, todos y cada uno de los documentos justificativos que han dado lugar a los correspondientes pagos. Y, por supuesto, a las personas, instituciones, entidades y empresas beneficiadas, con sus servicios prestados. Y también, evidentemente, la detallada cuantía de lo percibido.

Asimismo, por tanto, toda la singular información sobre los singulares sindicatos que han sido beneficiados por los singulares e históricos Gobiernos Autonómicos y demás Administraciones Públicas partidarias primero de la independencia o, después, del singular golpe.

Y que, también en ello, impere la consecuente ‘normalidad judicial‘ deseada por el sindicalismo que la reclama.

Solicitar algo así parece muy sensato. La respuesta de los poderes público a tal solicitud es asunto, como comprenderán, muy distinto.

EQM

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Notas.-

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