Citas condicionadas

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El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

Revista de de opinión en prensa

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Luis de la Corte Ibáñez: OTAN, de ayer a hoy

OTAN, de ayer a hoy

Luis de la Corte Ibáñez ABC, 240622

«Por lo que he visto de nuestros amigos rusos (…) no hay nada que admiren tanto como la fortaleza, y nada que respeten menos que la debilidad militar». Suenan actuales, pero esas palabras fueron pronunciadas en 1946. Su autor, sir Winston Churchill: «Desde Stettin en el Báltico, a Trieste, en el Adriático, un telón de acero ha caído sobre el continente». El líder británico anticipó los graves problemas que no tardarían en llegar.

En febrero de 1948 los comunistas dieron un golpe de Estado en Checoslovaquia y en junio los soviéticos bloquearon Berlín. El general Lucius Clay, gobernador militar del Berlín bajo control estadounidense, advirtió a Washington: una nueva conflagración mundial podría estallar «de forma dramáticamente repentina». Por fin, en 1949 Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, Holanda, Luxemburgo, Bélgica, Italia, Portugal, Noruega, Dinamarca e Islandia fundaron la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

Poco después se sumarían Grecia y Turquía (1952) y la República Federal Alemana (1955) y bastante más tarde España (1982), gracias al empeño del presidente Calvo Sotelo.

Sin duda, la OTAN cumplió su misión fundacional: evitar una guerra que habría arrasado Europa y Norteamérica. En su lugar, los aliados y sus adversarios del Pacto de Varsovia, promovido por el Kremlin en 1955, aprendieron a coexistir bajo la espada de Damocles. Cuando la URSS colapsó en 1991 algunos pensaron que la OTAN se había quedado sin propósito, pero la organización sobrevivió e incluso amplió funciones y miembros.

En la década de 1990 los esfuerzos por adaptarse a un nuevo entorno estratégico mucho más dinámico e imprevisible y la descomposición de la antigua Yugoslavia motivaron las primeras acciones armadas de la OTAN: en 1995 su fuerza aérea detuvo la guerra de Bosnia (iniciada en 1992), impidiendo luego un nuevo genocidio en Kosovo (1999). Desde 2003 los aliados enviaron tropas a Afganistán para intentar estabilizar el país y adiestrar a sus nuevas fuerzas armadas, como hicieron también en Irak desde 2004 (y otra vez en 2018).

En 2008 buques de la Alianza comenzaron a patrullar las aguas del golfo de Adén para frenar los actos de piratería rampante en la zona. Como quedó reflejado en el Concepto Estratégico establecido en Lisboa en 2010, la gestión de crisis se convirtió en una nueva función de la OTAN, complementada con una tercera: la seguridad cooperativa. Los años trascurridos habían enseñado que la Alianza no podría enfrentar todos los desafíos sin diálogo y colaboración exterior. Además de abrir la Alianza a nuevos estados (hasta llegar a los 30 actuales, pronto 32), esa necesidad multiplicaría las iniciativas de cooperación con otros países de Europa Oriental, el Mediterráneo sur y Oriente Próximo y con otras organizaciones internacionales (ONU, OSCE, Unión Europea).

Centrado en otro tipo de amenazas (proliferación nuclear, terrorismo internacional, delincuencia organizada, fronteras porosas e inestables, ciberataques, seguridad energética), el Concepto Estratégico aprobado en Lisboa pareció dar por hecho que ningún país europeo podría verse expuesto al riesgo de sufrir un ataque armado convencional.

Desde 1991 la Alianza diseñó diversas fórmulas para asegurar el diálogo y la colaboración con Rusia, y siguió haciéndolo después de la intervención militar en Georgia (2008). En 2010 el presidente Medvedev (siempre obediente a Putin) afirmó su disposición a iniciar «una nueva etapa de cooperación» con la OTAN. Asimismo, por esos años los aliados parecían abrigar la esperanza de que el progreso económico de China acabara propiciando su democratización o, cuando menos, su adaptación al orden liberal internacional. Sin embargo, aquellas promesas y expectativas fueron engañosas.

Desde 2011 la OTAN asistiría a una variedad de situaciones y tendencias en verdad desalentadoras: desestabilización de Siria, Irak, Libia y el Sahel (2011-2013); reactivación del terrorismo internacional; creciente presión migratoria sobre Europa; giro agresivo de la política exterior china tras la llegada al poder de Xi Jinping en 2013; captura rusa de Crimea (2014). Finalmente, a principios de 2022, Rusia lanzó sus fuerzas sobre Ucrania, dando principio a una guerra que seguirá activa cuando la Alianza Atlántica se reúna en Madrid, a finales de junio.

En Madrid la OTAN aprobará un nuevo Concepto Estratégico que reordenará sus prioridades, volviendo a privilegiar su propósito primigenio: la defensa colectiva. Los aliados acordarán un plan para aumentar sus capacidades militares y reafirmarán su compromiso con el artículo 5 del Tratado de Washington, que exhorta a considerar cualquier agresión armada a un Estado miembro como un ataque contra toda la OTAN.

Aún así, el conflicto en Ucrania no debería relegar a un segundo plano el resto de las cuestiones que reclaman tratamiento urgente. Ahí están los problemas que afectan al flanco sur de Europa: la inestabilidad en el Sahel Occidental continúa comprometiendo la seguridad de todo el Magreb y no es ajena a la impresionante expansión del yihadismo militante en otras partes de África.

El compromiso con la ‘gestión de crisis’ no puede abandonarse, pero los fracasos cosechados en Libia y Afganistán y los escasos resultados arrojados por otras misiones de adiestramiento deberían suscitar una reflexión profunda sobre la utilidad y límites de ese tipo de intervenciones.

La ‘seguridad cooperativa’ ganará importancia y no habrá más remedio que reforzar la dimensión política de la OTAN, imprescindible para abordar eficazmente una agenda repleta de desafíos y problemas globales: desde el tenso clima de competición geopolítica hasta las interferencias exteriores, mediante campañas de desinformación, en asuntos de política interna; desde los ataques cibernéticos hasta los posibles usos maliciosos de nuevas tecnologías (inteligencia artificial, biotecnología, computación cuántica); y desde los riesgos de penetración de las telecomunicaciones (como las redes 5G) a los efectos potencialmente desestabilizadores del cambio climático.

Por último, la actual coyuntura bélica en Europa ofrece una oportunidad de oro para reforzar el vínculo trasatlántico, que no atraviesa su mejor momento.

Inspirada por los valores de la libertad, la democracia y el Estado de Derecho, más de setenta años después, la OTAN continúa siendo una organización tan imperfecta como imperfectos son los gobiernos de las naciones que la integran y tan necesaria como lo fue el mismo día de su fundación.

Luis de la Corte Ibáñez es profesor de la Universidad Autónoma de Madrid.

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Parados en busca de empleo, en Pekín en abril.
Parados en busca de empleo, en Pekín en abril. reuters

Esta crisis de paro china podría ser la peor

SEIS MESES después del final de la erupción del volcán de Cumbre Vieja, en la isla canaria de La Palma, las poblaciones afectadas están muy lejos de haber recobrado la normalidad y la mayoría de damnificados sufre el intolerable abandono de las administraciones públicas, como ellos mismos refieren a este diario.

Muy pocos entre los miles de desplazados cuentan ya con un alojamiento definitivo, mientras se cronifica la situación de quienes dependen de sus familiares para cobijarse y la de aquellos que disponen de soluciones provisionales y precarias, como casas prefabricadas y caravanas. Además, 300 personas permanecen alojadas en un hotel desde hace nueve meses. Los prometidos hogares no acaban de llegar.

En cuanto a las millonarias ayudas comprometidas por el Gobierno central y las Administraciones regional, insular y local, el testimonio generalizado de los agentes sociales es que llegan con cuentagotas, circunstancia que admiten desde el Gobierno de España y el de Canarias. Por si fuera poco, la solidaridad ha dado paso a la especulación, con subidas estratosféricas en el precio de terrenos edificables y de los alquileres. Y tampoco han faltado indignos episodios de quienes han cobrado ayudas sin tener derecho, por lo que el proceso de pagos se ha ralentizado aún más.

Los palmeros ya no disimulan su hartazgo ante tanto despropósito: al desastre material se suman una evidente falta de liderazgo institucional y una burocracia que no parece estar a la altura de la excepcionalidad que comporta esta situación. Ambas han terminado de minar el ánimo que los damnificados atesoraban con la esperanza de reconstruir pronto sus vidas, atendiendo a las promesas políticas de los mismos que ahora les dicen que no será tan rápido ni tan fácil.

Seis meses ha tardado el presidente Sánchez que visitó la isla en ocho ocasiones durante y después de la erupción en designar un comisionado para la reconstrucción, que ayer mismo se reunió en La Palma con vecinos y miembros de las administraciones, en lo que se antoja la vuelta al principio de un proceso que ya debería estar en marcha hace tiempo.

El Gobierno de España no puede fiar a la solidaridad vecinal y al encomiable trabajo de las ONG la supervivencia de los palmeros damnificados. Es su deber urgir al resto de administraciones para que presten las ayudas comprometidas, legislando de manera excepcional si fuera necesario. Para miles de palmeros el volcán no ha parado aún de rugir. Esperemos que el nombramiento de un comisionado no sea la enésima estrategia para ganar tiempo en lugar de afrontar el problema.

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Ilustración de Nicolás Aznárez [EEUU, 1884] para el texto

Un Derby de platino

  • La edición de este año de las carreras de Epsom ha contado con dos ausencias destacadas: la reina Isabel y Lester Piggot, considerado el mejor jinete de su siglo

Fernando Savater en EL PAÍS, 240622

Durante décadas, cuando se acercaba la fecha del Derby de Epsom, a comienzos de junio, la pregunta que se hacían los aficionados era “¿a quién monta Lester?”. Lester Piggott (the Long Fellowthe Maestro) no solo estaba considerado el mejor jinete de su siglo, sino sobre todo el gran especialista en la carrera clásica entre las clásicas.

La pista de Epsom, con sus ondulaciones y sus altibajos, no es una milla y media como las demás: llevar al caballo bien equilibrado durante el recorrido, no agotarlo antes de tiempo ni reservarlo tanto que no llegue a tiempo para disputar el final exige una combinación de suavidad y energía al alcance de pocos privilegiados. Muchos buenos jinetes han aguardado toda su vida la ocasión y nunca han ganado el Derby: Lester lo ganó nueve veces y seis el Oaks, la prueba de yeguas sobre el mismo recorrido, un récord que parece no solo insuperable sino incluso difícil de igualar.

Su primer Derby lo ganó en 1954, cuando tenía 18 años, montando al hermosamente llamado Never say die y el último sobre Teenoso, en 1983. Entre ambos y más allá una larga vida de jockey que le convirtió en un mito viviente, en una leyenda de Newmarket que simbolizó en los más de 30 países donde compitió el arte hípico en toda su mágica eficacia. Podía permitirse el lujo de elegir el caballo que quería montar en su prueba preferida y a veces abusaba un poco de ese privilegio.

Acerca de él se contaban todo tipo de chismes y anécdotas, desde su sordera y laconismo incurable hasta su tacañería sin fisuras. Incluso pasó una temporada en la cárcel por no pagar los debidos impuestos de sus ganancias en el extranjero: salió de prisión con más de 50 años, recuperó su licencia para montar (no para matar) y a los 12 días ganó en Estados Unidos la milla de la Breeder’s Cup, quizá su monta más perfecta. No carecía de cierto humor seco y cortante: cuando después de dos años de cárcel un periodista le preguntó que cómo iba a montar a partir de entonces, repuso “pues lo mismo que antes: una pierna a cada lado”.

Lester estaba retirado de las pistas desde hace décadas, pero este año su nombre ha vuelto a estar muy presente en la semana del Derby: el domingo, seis días antes del gran premio, ha muerto en su refugio de Suiza a los 86 años. A algunos viejos aficionados no les resulta extraño pensar en este primer Derby que él ya no verá ni siquiera por televisión.

Y también que la facción más alegre y etílica que hoy nos rodea en Epsom nació cuando él ya había dejado de montar. Sin embargo, este Derby de 2022 tiene otra protagonista también veterana y legendaria, la reina Isabel, que celebra sus bodas de platino con el trono de Inglaterra, en el que ha permanecido 70 años. Para el mundillo entusiasta del turfthe Queen es nuestra monarca principal.

En cada uno de los países tenemos otros reyes y otras reinas oficiales a quienes respetamos (no vayan a creer que somos de Podemos o Bildu) pero reina lo que se dice reina es sobre todo Isabel de Windsor, la que fue juvenil propietaria de Aureole, la criadora de Dumferline, la dueña de una de las cuadras europeas de más solera, pero que nunca ha ganado el Derby. La que sabemos que asiste en cada ocasión a Epsom o Ascot con la misma arrebatada entrega que cualquiera de nosotros.

Confesó hace tiempo, cuando por razones anglicanas no había competiciones hípicas los domingos, que “si no fuera por mi arzobispo de Canterbury, yo cogería el avión a Longchamp todos los domingos”. Antes de comenzar la jornada de Epsom, desfilaron por la pista vestidos con su chaquetilla púrpura y dorada 40 jinetes que a lo largo de medio siglo habían montado para ella.

Faltaba Lester, claro, que ganó con su Carroza el Oaks en estos mismos prados. Pero no solo los turfistas tenemos aprecio por la reina. Isabel II es un caso raro, una gobernante que después de ocupar el mando mucho tiempo goza de la veneración de sus ciudadanos en grado mucho mayor que la monarquía que representa. En estos días del jubileo hemos visto varias concentraciones multitudinarias en su homenaje, en las que muchos de los asistentes de cualquier edad —entre banderas británicas y otros símbolos patrióticos— llevaban una pequeña pancarta con el más sencillo de los lemas. “Thank you”, gracias. No se puede decir más ni mejor.

Cuando entramos en el amplio hall del hipódromo, llaman la atención una serie de dibujos de chulapos madrileños que con sus gorras, bufandas y chaquetas ajustadas parecen escapados de una zarzuela. También hay rótulos que proclaman a “Madrí” nada menos que “excepcional”. Después me entero de que se trata del anuncio de una marca de cerveza que quiere prestigiarse llevando en su blasón el nombre de la ciudad de moda en Europa.

¡Cómo se nota que los ingleses no leen nuestra prensa progre y, por tanto, ignoran los sufrimientos de los madrileños bajo la tiranía de otra Isabel, pero esta no de Windsor sino de Chamberí! Confían en lo bien que lo pasan al visitarnos y viven engañados…

Los caballos de la gran carrera representaban este año, como siempre, lo mejor de cada casa y de cada familia hípica, hijos de GalileoFrankelSea the Stars cuyo recuerdo insigne nos da un pequeño estremecimiento extático a quienes los vimos correr. El ganador ha sido el máximo favorito, Desert Crown, un hijo de Nathaniel (hermano, por tanto, de la campeona Enable), entrenado por sir Michael Stoute, uno de los grandes que a sus 76 años algunos ya daban por amortizado pero que aún tiene mucho que enseñar a los que se creen dueños del cotarro.

Su jinete también ha sido en cierto modo un veterano, Richard Kingscote (nació en julio de 1986, un mes después que Rafa Nadal), un excelente profesional pero que nunca brilló entre los más glamurosos de la distinguida tribu. Quizá lo más simpático del resultado de este Derby es que los jinetes de los tres primeros clarificados —el propio Kingscote, David Probert y Rob Hornby— son rostros de lo más conocidos y respetados, pero ninguno es de los que puede permitirse viajar en avión privado.

Finalmente, dentro de la exaltación inmarchitable del glorioso momento, a algunos de los menos jóvenes nos queda un regusto tristón. La reina que esperábamos con tanta ilusión finalmente no pudo asistir por razones de salud, lo cual no es buena señal porque solo ha faltado dos veces en sus 70 años de reinado (sin contar las ausencias forzosas por el confinamiento de la covid).

Y Lester Piggott ya nunca paseará por su hipódromo emblemático antes de la carrera que este año se ha corrido en su memoria. Cuando se dio la salida del Derby, oculto entre el vocerío de la afición, yo grité como tantas veces “go on, Lester!”. Y luego, ya en un susurro: “never say die!”.
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La verdad sobre el coste de la transición verde
CLEMENS BILANEFE

La verdad sobre el coste de la transición verde

El ministro alemán de Economía, Robert Habeck, ha reconocido que el plan trazado para la descarbonización no es asumible en estas circunstancias

Editorial de El Mundo, 240622

LAS CONSECUENCIAS de la guerra provocada por Putin se hacen sentir especialmente en el sector estratégico de la energía. Es lógico: Europa ha descubierto tarde y en forma traumática que se ha pasado años financiando la actual maquinaria de guerra de un autócrata al tiempo que intensificaba su dependencia del gas ruso. La única forma de desarmar a Putin es imponerle sanciones y ganar la autonomía energética.

En represalia, Moscú amenaza con cortar el suministro. En marzo el Gobierno alemán ya declaró el nivel de alerta temprana, y ayer decidió elevarlo al activar el segundo de los tres niveles del plan nacional de emergencia después de los recientes cortes del flujo de gas desde Rusia.

El ministro alemán de Economía, Robert Habeck, ha reconocido que el plan trazado para la transición ecológica no es asumible en estas circunstancias. Anticipándose a un escenario quizá crítico, Habeck ha exhortado a la industria y a los hogares alemanes a que reduzcan el consumo de gas tanto como sea posible para poder afrontar el invierno sin quedar abocados al racionamiento energético. Además, quien fuera locomotora verde del continente anuncia la puesta en funcionamiento de centrales térmicas de carbón. Y no cabe descartar que dé marcha atrás en su renuncia a la energía nuclear.

Cuando Borrell advirtió de las consecuencias de entregar a Putin la llave del mercado energético europeo, no fue atendido. Cuando desde la otra orilla ideológica Aznar constata que es imposible cumplir con los compromisos y plazos de la transición ecológica, cosecha las críticas de cuantos prefieren la militancia en la virtud abstracta a la responsabilidad concreta de garantizar la calefacción de millones de ciudadanos.

Austria y Holanda ya avanzan que recurrirán al carbón. El Gobierno, con Ribera a la cabeza, se jacta de su liderazgo en materia de sostenibilidad y ha hecho bandera de la emergencia climática. Pero ha llegado la hora de decir la verdad a los ciudadanos, como ha hecho el Ejecutivo socialista alemán: la transición verde, como estaba planteada antes de la invasión de Ucrania, no solo se traduce en la pérdida de sectores enteros y de sus correspondientes puestos de trabajo sino que hoy es incompatible con las necesidades de la economía española.

La gasolina bate máximos históricos. Los españoles padecen los efectos de la inflación en todos los frentes, y cuentan con la desventaja de salarios más bajos y un país más endeudado. Para colmo, la catastrófica gestión de Sánchez en la interlocución con Argelia encarecerá la relación comercial con nuestro principal suministrador de gas.

No se trata de negar el cambio climático ni de socavar por intereses oportunistas la toma de conciencia general a favor de las energías limpias y la conservación del medio ambiente. Pero si por exceso de celo o arrogancia los gobiernos fracasan a la hora de involucrar a los ciudadanos en ese camino, sin tener en cuenta la coyuntura y los costes que esa agenda conlleva, nadie podrá quejarse del auge de fuerzas populistas. La descarbonización será gradual y realista o no será.

Alemania marca el paso hacia una descarbonización más lenta y realista

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Un Gobierno para el cambio en Colombia
Ilustración de Sean Mackaoui [Suiza, 1969] para el texto

Un Gobierno para el cambio en Colombia

El autor explica el agotamiento del sistema ‘turnista’ en Colombia y subraya que Petro podrá tener éxito si es capaz de huir de tentaciones y retóricas bolivarianas para poner en marcha un proyecto socialdemócrata realista

Gustavo Palomares en El Mundo, 240622

DECÍA el coronel Aureliano Buendía que «uno no se muere cuando debe, sino cuando puede». Eso mismo ha pasado con la victoria de Gustavo Petro y el régimen moribundo existente en Colombia. Me atrevería a decir que desde el nacimiento del glorioso Frente Nacional derivado del Pacto de Benidorm y Sitges firmado en 1956 por el liberal Alberto Lleras Camargo y el conservador Laureano Gómez, en el que la alternancia política entre liberales y conservadores se consagró, prolongándose casi por los siglos de los siglos hasta justamente ahora, con la llegada a la presidencia de este ex guerrillero existe una voluntad decidida para cerrar de un portazo este largo, sangriento y complejo ciclo.

Ese régimen político de turnos en el acceso al poder colombiano heredado de la restauración española debía haber terminado con la Constitución colombiana de 1991 en la que después de los brutales asesinatos de líderes de la izquierda, candidatos presidenciales, como fueron Carlos Pizarro, Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo Ossa, se establecían nuevos derechos, nuevos canales de participación, el reconocimiento de las minorías indígenas y afrodescendientes bajo un sistema de pluralismo político e ideológico.

Sin embargo, mientras que la izquierda política era criminalizada por asimilación a la guerrilla y acosada por los distintos grupos paramilitares, la derecha, el centroderecha y el centro social hicieron su proceso de transición para depositar sus esencias las más y las menos conservadoras en nuevo caudillo liberal no tan ajeno a las grandes familias del establishment tradicional.

De esta forma, el uribismo en sus distintas versiones, desde los más leales del Centro Democrático, hasta los tachados como traidores dentro de los liberales Santos a la cabeza, lograron superar los partidos tradicionales para derivar en plataformas y coaliciones electorales con vocación populista de atrápalo todo.

Los 11 millones de votos para Gustavo Petro han decidido dar a Colombia un paso por la izquierda para superar definitivamente la herencia uribista y para dejar morir un régimen agotado, con unas élites políticas desacreditadas por los escasos cambios percibidos y por una impresión de falta de liderazgo y de confianza respecto a la actual política colombiana.

Somos muchos los que pensamos que esta Colombia de las nuevas generaciones, despegada de los rituales de sangre y frentismo legendarios, ha querido superar, con este voto contestatario, situaciones históricas tan terribles y dramáticas como la eliminación física del enemigo político y/o del perseguidor del negocio Luis Carlos Galán in memoriam, para tratar de abrazar una nueva normalidad democrática.

Es muy probable que sólo con la llegada de la izquierda para cerrar el inevitable círculo democrático y desde un programa transformador pueden darse las circunstancias favorables para implementar de una vez de forma efectiva los Acuerdos de Paz.

Superar, con constancia y progresivamente, los efectos de tantos años de guerra y conflictos propiciando una memoria histórica fruto del entendimiento entre todos los sectores que ponga a las víctimas como centro de dicha reconciliación. Sólo podrá existir paz en el corazón de los colombianos cuando se avance en la superación de la violencia y de las principales causas que la provocan, especialmente la exclusión, la desigualdad, la inequidad y la impunidad.

El programa del pacto histórico petrista es asimilable a los programas actuales de los partidos del socialismo democrático; para nada izquierdista radical. Sin embargo, su éxito estribará en que sea un proyecto prudente, a medio y largo plazo, que tenga el mayor consenso posible de las fuerzas políticas también del centro y la derecha, tal como solicita el presidente electo cuando habla de un «acuerdo nacional».

Es imprescindible que las distintas líneas de gobierno sean planteadas de forma realista propiciando soluciones pragmáticas y técnicas a los grandes problemas del país que ya se encuentran encima de la mesa: un alza de los precios histórica del 9,07%, con el malestar social por el aumento del desempleo, la desigualdad y la economía informal que generó la covid. El Gobierno de Gustavo Petro podrá tener éxito si es capaz de huir de tentaciones y retóricas bolivarianas para poner en marcha un proyecto socialdemócrata acomodado a la realidad colombiana con equipos estables y de gran continuidad aprender de los errores cometidos en la gestión de la alcaldía de Bogotá.

El programa presentado por Petro, no por casualidad coincide casi de forma matemática con los grandes ejes del Acuerdo de Paz: empezando por una necesaria reforma política para propiciar un mayor pluralismo ideológico, social y electoral capaz de abrir y limpiar una sociedad históricamente desigual, clasista, exclusiva y excluyente en donde pocas familias han detentado el poder social, económico y territorial; esos mismos apellidos que han sido, y siguen siendo, verdaderas castas políticas que han detentado por siempre el dominio y han asumido históricamente el Estado como botín.

Petro deberá revertir, como punto de partida del cambio prometido, el voto vergonzante en contra mayoritario del Congreso a la Ley de Reforma Política presentada fruto del Acuerdo de Paz.

Otro de los ejes más importantes probablemente el más del programa de Petro son las políticas urgentes para atajar la desigualdad en uno de los países de mayores desigualdades y más clasista de América Latina, con una falta de oportunidades de las clases más populares, especialmente entre los más jóvenes y en las comunidades más vulnerables: las rurales campesinas, negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras.

Para combatir dicha desigualdad, el Gobierno de Petro deberá decidir, de forma inevitable, el modelo de Estado que necesita construir, pasar del Estado mínimo que es Colombia hoy, al Estado necesario deseable ampliando las políticas públicas transversales de mayor vertebración social que cubra a la ciudadanía más desprotegida y abandonada.

Para hacer posible esta nueva forma de entender el Estado y sus nuevos compromisos ciudadanos, urge poner en marcha reformas económicas y fiscales imprescindibles para incrementar la base recaudatoria inevitable para mantener estas políticas públicas que parten de una nueva inteligencia social, sobre todo el sistema público sanitario y de pensiones. La mayor parte de los sistemas, los más y los no tan progresistas como el caso de la Administración Biden están aplicando impuestos a las grandes fortunas y a las grandes multinacionales; otros gobiernos socialistas, menos socialistas y también liberales, gravan a los grandes emporios que expolian y trafican con los recursos naturales y energéticos.

INEVITABLE en la agenda política del cambio son, por un lado, la continuación de las negociaciones de paz con el ELN y también, la histórica cuestión pendiente referida a la propiedad y titularidad de la tierra, planteada por el Acuerdo y consagrada en la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras que es necesario reformar y ampliar al despojo realizado por los grupos armados delincuenciales y el narco.

En conclusión, Gustavo Petro acertaría si huye de tentaciones populistas y, como alternativa, plantea un socialismo democrático fresco que tenga como bandera la creación de riqueza y su reparto equitativo, con una reforma del Estado capaz de ampliar la base social con una ciudadanía que se sienta protagonista del cambio.

Una política neokeynesiana que plantee reformas profundas económicas y fiscales dentro de un gran diálogo social negociado entre todos los sectores, también los empresariales en todos sus niveles. Un proyecto original integral de alto contenido social capaz de cerrar y no en falso una parte importante de las causas profundas que han justificado históricamente la guerra y la violencia por más de 50 años en ese país.

Gustavo Palomares ha dirigido el proyecto europeo Pedagogía de Paz y gestión del postconflicto en Colombia y es catedrático europeo y decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UNED.

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Musica de Diana.

. «Mother« [1979 ](del inglés «Madre») es una canción escrita por Roger Waters de la banda de rock progresivo Pink Floyd. Fue publicada en su álbum The Wall  [1979]. Via  Diana Lobos, 240622.

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Humor
El Roto
Viñeta de El Roto [A. Rábago, España 1947]

 

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La clave del gran Balbín

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José Luis Balbín Meana (PraviaAsturias19 de agosto de 1940Madrid22 de junio de 2022)1​ fue un periodista español.

Trayectoria profesional

Su momento de mayor popularidad coincidió con la emisión del programa La clave en su primera etapa entre 1976 y 1985, en Televisión Española.

Llegó a ser director de los Servicios Informativos de Televisión Española entre 1982 y 1983, tras el nombramiento de José María Calviño como director general de RTVE. Sin embargo, fue destituido pocos meses después. Tras una serie de presiones por parte del gobierno socialista que presidía Felipe González, el programa La Clave fue clausurado y Balbín derivó paulatinamente hacia posiciones claramente enfrentadas con el gobierno de aquellos años. En ese momento centró su actividad profesional en el mundo de la radio, donde colaboró en el espacio Hora cero, de Antena 3 Radio.

En 1990 regresó a televisión, de nuevo con su mítico espacio de debate La clave, aunque en esta ocasión en Antena 3. El programa se mantiene hasta 1993. En 1994, en la misma cadena, condujo un espacio de entrevistas, La senda.

Trabajó en el diario Pueblo y fue colaborador del semanario Interviú.

En 1994, tras el cierre de Antena 3 Radio, se trasladó a la cadena COPE, incorporándose como colaborador de la tertulia del programa La linterna, que dirigía Luis Herrero y durante años se mantuvo como colaborador de la cadena, primero en la ya mencionada La linterna y, a partir de 1998, en La Mañana.

En 1998 volvió a TVE con el programa Las claves en el que entrevista a grandes personajes españoles y extranjeros. El programa se emitió desde septiembre de 1998 hasta abril de 1999.

En 1999 fue nombrado director del semanario de información general Artículo 20, editado por la empresa Ediciones Tesla, S.A. La revista cerró pocos meses después de su llegada, en enero de 2000, tras una huelga celebrada en diciembre en la que según la empresa editora incluso se lanzaron huevos al director de la publicación. Ediciones Tesla solicitó un expediente de regulación de empleo.

En noviembre de 2000 fundó el semanario de información general La Clave, del que fue director desde sus inicios hasta su cierre definitivo en julio de 2008.

Fue galardonado en 2015 con el Premio Nacional de Televisión 2015, otorgado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España.

Falleció el 22 de junio de 2022 en Madrid. La noticia se conoció por su mujer Julia Mesonero, que confirmó la noticia a través de su cuenta de Twitter.

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Los españoles con edad suficiente para recordar los años del UHF y la Transición tienen atornillada en la memoria la imagen de José Luis Balbín, un hombre a una pipa pegado. Eran los tiempos en los que todavía se podía fumar y ya estaba permitido debatir con mesura en televisión, aunque no habían pasado ni dos meses desde la muerte de Franco. El comunicador asturiano, creador y presentador de ‘La clave’, falleció este miércoles en Madrid a los 81 años.

Sirva lo del tabaco para no dejarse arrastrar por la nostalgia, pero que con una trayectoria tan impresionante se recuerde a Balbín por un único programa da muestras de la descomunal trascendencia del espacio de TVE, emitido entre 1976 y 1985.

«Algo muy bueno debimos de hacer», recordaba con orgullo en una entrevista firmada en ABC por su mujer, la también periodista y documentalista Julia C. Mesonero, que utilizó la cuenta de Twitter de su marido para dar la triste noticia.

Si Neil Armstrong, Truman Capote o Emiliano Zapata vinieran hoy a la España de los cien canales y quisieran aparecer en la pequeña pantalla, tendrían que debatir con Trancas y Barrancas. Balbín sentó juntas a todas las Españas, representadas por Adolfo Suárez, Felipe González, Blas Piñar, Santiago Carrillo, Manuel Fraga y un interminable etcétera de políticos y personalidades de todas las tendencias, más de 2.700.

Cada semana convertían el plató de TVE en una autopista por la que «España salía del túnel de la dictadura», en palabras de Balbín. Su inspiración fue ‘Les dossiers de l’écran (’Los archivos de la pantalla’), creado por Armand Jammot en 1967. El menú era modesto: una película sobre el asunto del día y un largo y sosegado debate.

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Revista de de opinión en prensa

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Pedro Sánchez, con Juan Espadas en un mitin.
Pedro Sánchez, con Juan Espadas en un mitin.EFE

Sánchez pierde suelo

A tenor del resultado de las elecciones andaluzas, el autor considera que estamos ante un cambio de ciclo que afecta ya a la política nacional

Juan Jesús González en El Mundo, 230622

La gran incógnita de estas elecciones andaluzas ha quedado despejada de manera contundente: el PP revalida la Presidencia de la Junta y «Juanma» sigue el camino trazado por Núñez Feijóo en Galicia, tras haber dado a la campaña una impronta personal que va más allá de los límites de la marca que ambos representan.

De esta manera, la pregunta de si el PP iba a necesitar a Vox para mantener el Gobierno de la Junta ha quedado respondida con la mayoría absoluta de Moreno, un resultado que no se producía desde la época en que Manuel Chaves convocaba elecciones concurrenciales de alta participación, como las registradas en 2004 y 2008 coincidiendo con elecciones generales.

El contraste con la pasada campaña electoral de Castilla y León no puede ser más elocuente: recordemos que esta arrancó con la intervención de José María Aznar advirtiendo a la propia dirección del PP de que «la falta de referentes» era una de las razones del populismo rampante.

Es de suponer que Aznar estaba al tanto de lo que se cocía entonces en Madrid al calor de la disputa entre Casado y Díaz Ayuso, de manera que tras esa declaración la campaña diseñada por el tándem Mañueco-Casado se convirtió en una campaña errática y los votos que iban desde Vox al PP se dieron la vuelta y fueron en dirección contraria.

De hecho, Vox mejoró a costa del PP durante la campaña, tal como se desprende de la comparación entre el preelectoral del CIS y los resultados del 13-F. En consecuencia, las elecciones de Castilla y León solo sirvieron para cambiar a Ciudadanos por Vox como socio de coalición. En Andalucía, en cambio, Moreno tiene carta blanca para gobernar.

Las razones del fiasco del candidato Mañueco en Castilla y León son, por un lado, que la participación se quedó cinco puntos por debajo de la registrada en las elecciones municipales y autonómicas de 2019, en tanto que, por otro, el PP perdió tres puntos porcentuales de voto en beneficio de Vox, tal como se desprende de la comparación entre el preelectoral del CIS y los resultados finales.

Es verdad que aquella campaña produjo también una transferencia equivalente en el bloque de izquierdas, si bien esta vez fue del partido pequeño (Unidas Podemos) al partido grande (PSOE), lo que resulta fácil de explicar: la incomparecencia de Yolanda Díaz en aquella campaña contrastó con la movilización de Pedro Sánchez y sus ministros, que compensaron en parte la debilidad del candidato Tudanca.

Nada que ver con lo ocurrido en Andalucía: por lo pronto, Moreno no solo ha conseguido recuperar el voto que se había ido a Cs sino que ha conseguido atraer a una parte significativa de los votantes socialistas, que han acudido a la llamada de «Juanma» con el fin de evitar que su Gobierno quedara condicionado por Vox.

De nada ha servido, por tanto, la movilización de la dirigencia socialista en su intento de arropar al candidato Espadas y de evitar así un nuevo descabezamiento del socialismo andaluz. En último término, quedaba la posibilidad de que un PP condicionado por Vox le diese al PSOE la posibilidad de recuperar la iniciativa y liderar la remontada de la izquierda frente a la amenaza extremista, pero la experiencia andaluza parece indicar que la amenaza se ha conjurado por sí sola: Vox pensó que podía hacerle un Mañueco a Moreno pero se ha encontrado con que, para eso, necesitaba a Casado, y ese tiempo ya pasó.

Por su parte, el PSOE ha sido víctima de su propia contradicción: «Vox es un peligro, pero los socialistas no vamos a impedir que llegue al Gobierno de la Junta». Por tanto, nada de pactos como el que les ofreció Núñez Feijóo, a fin de que gobierne la lista más votada. Con estas premisas, han sido los propios votantes socialistas los que han resuelto el problema que sus dirigentes no han querido abordar, hasta el punto de que más de 200.000 andaluces que votaron al PSOE en las generales de noviembre de 2019 han acudido esta vez a la llamada de «Juanma» y han cruzado la línea ideológica que separa los grandes partidos.

Tras esta sangría, el PSOE se queda con un electorado envejecido y ruralizado (la probabilidad de voto al PSOE aumenta un 30% en los pueblos, una vez descontado el efecto de la edad y el nivel de estudios), dando lugar a un perfil sociodemográfico típico de partido declinante, cada vez más alejado de las capitales y las clases medias, en paralelo con lo ocurrido en Madrid, tras el descalabro electoral de hace un año.

A su vez, Vox no ha conseguido todavía penetrar de manera significativa en el medio rural andaluz, pero su éxito espectacular entre el pequeño negocio le ha servido para penetrar en la agricultura, una ocupación típica de autónomos, al tiempo que muy masculinizada.

De poco ha servido, por tanto, la candidatura de Macarena Olona para reducir la masculinización de su electorado (siete de cada diez votantes andaluces de Vox son varones). Si alguien pensó que la afinidad de género podía funcionar como reclamo electoral y corregir de esta manera el sesgo masculino característico de este partido, los resultados dicen que la receta del tándem Olona-Meloni no ha funcionado.

Con todo, la principal enseñanza que podemos sacar del 19-J es que la dinámica de polarización característica de la década pasada comienza a agotarse: los partidos ya no crecen por los extremos de cada bloque ideológico, tal como ocurrió en Andalucía en 2015, con la irrupción de Podemos, y en 2018, con la irrupción de Vox.

Ahora los partidos crecen por el centro, como resultado de que las transferencias entre bloques son ya tan importantes, al menos, como las transferencias dentro de cada bloque: Vox ha cedido al PP más de 200.000 votos respecto a noviembre de 2019, pero el PSOE ha cedido, cuando menos, otro tanto (a expensas de lo que digan los estudios postelectorales). En consecuencia, los estrategas de la polarización se lo tendrán que hacer mirar. Se entiende que Juan Espadas necesitase a Vox para su campaña pero el votante medio, que es en definitiva el que otorga y quita mayorías, necesita otra cosa.

Con estos datos, la derrota socialista del 19-J no es una más en la secuencia de reveses electorales sufridos por los socialistas desde la cuarta mayoría absoluta de Núñez Feijóo en el verano de 2020 y que llegó al clímax con la arrolladora victoria de Díaz Ayuso hace un año.

Recordemos que Sánchez consiguió en Andalucía 25 diputados de los 120 con que cuenta en el Congreso y que ello fue posible porque el PSOE sacó 13 puntos porcentuales de ventaja al PP en noviembre de 2019 (el PP solo consiguió 15 diputados andaluces). Ahora es el PP el que ha sacado 19 puntos porcentuales de ventaja al PSOE: un vuelco sin precedentes en apenas dos años y medio.

Con esta evolución, cuesta ver cómo puede el PSOE compensar semejante agujero si quiere seguir siendo partido de gobierno, por no hablar de la viabilidad del proyecto socialista en estas condiciones. Hasta ahora, los socialistas miraban a su izquierda especulando sobre la capacidad de Yolanda Díaz para mantener una eventual coalición en el futuro, pero los resultados del 19-J son relevantes precisamente por la singular capacidad de Andalucía para anticipar los cambios de ciclo. Puede que con el nivel de participación registrado en esta ocasión, alguien piense todavía que los datos no son extrapolables al ámbito nacional, pero si esto no son unas primarias la verdad es que se le parecen mucho.

Por último, si el desplome de Unidas Podemos en Castilla y León podía explicarse, tal como adelanté, por la incomparecencia de Yolanda Díaz en aquella campaña, ¿qué decir del desplome de UP en Andalucía? La duda que cuelga tras lo visto en Andalucía es si la atomización de la izquierda poscomunista representada por Podemos es todavía susceptible de recomponer mediante un nuevo experimento populista o se trata, más bien, de una recaída en el nihilismo democrático de difícil pronóstico.

Juan Jesús González es catedrático de Sociología de la UNED.

•••Una persona huele cannabis.
Una persona huele cannabis.EFE

 

Fumata blanda

Legalizar el mal puede ser una forma útil de limitar sus efectos dañinos. Pero convertirlo torcidamente en un bien los multiplica

Arcadi Espada en El Mundo, 230622

HAY evidencias de que el cannabis es eficaz para atenuar algunos dolores crónicos. Y esa misma eficacia la obtienen también medicamentos convencionales. Hay quien prefiere el cannabis a los medicamentos, porque le parece «natural» –esta palabra y no la palabra «verdad» es la que debió poner Nabokov entre comillas– o porque le recuerda –lo que pueda recordar– su juventud fumada, en la que no hizo el amor ni la guerra. De modo que en la legalización circunstancial de la droga hay más razones culturales que terapéuticas. Las razones culturales

son a menudo decisivas: permitieron que el consumo de tabaco siguiera siendo

masivo mucho tiempo después de que se descubrieran sus letales consecuencias. Aun hoy, ampliamente documentadas esas razones, mucha gente sigue fumando. Algunos por la convicción de que nimbados por el humo se ven más atractivos; razón poderosísima, como demuestra el singular apego por la mascarilla en este país de fealdad incurable.

Un importante efecto colateral de la legalización terapéutica es el refuerzo de la amabilidad del cannabis, ya perceptible desde que fue llamado «droga blanda». Una amabilidad pública, gubernamental, iba a decir, de la que no gozan el alcohol, el juego o la pornografía. Ahora se va a convertir en un ambiguo medicamento, al modo aunque con mucha menor inocencia en que lo eran aquella Quina Santa Catalina o el Agua del Carmen, inductoras de grandes melopeas en niños y viejas bajo la creencia, tampoco injustificada, de que ejercían algún efecto beneficioso sobre la salud. A la amabilidad se le añade una graciosa superioridad moral: fumar marihuana es antisistémico, aunque lo patrocine el pingüe Juan Abelló.

El temperamento probadamente liberal e incluso libertino que escribe suele celebrar la caída de las prohibiciones. Es cierto que el perfil del fumado me resulta estomagante hay que enfrentarse a su lentitud ontológica con mucha paciencia y no destaco en eso y que creo que la marihuana huele como el fracaso. Pero más allá de cualquier sesgo, hay evidencia de que el cannabis es dañino y de que su consumo aumenta el riesgo de brotes psicóticos o esquizofrenia. Por no hablar del riesgo social más extendido, que es lo que votan los fumados cuando abandonan su natural abstención de las cosas de este mundo.

Estoy de acuerdo en que legalizar el mal puede ser una forma útil de limitar sus efectos dañinos. Pero convertirlo torcidamente en un bien los multiplica.

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Desorientación económica
EMILIO NARANJOEFE

Desorientación económica

Un país endeudado no es un país soberano. La situación obliga al Gobierno a elegir entre Europa o sus socios

Editorial de El Mundo, 220622 El Mundo, 230622

LLEGA el momento de la verdad de la legislatura y el Gobierno tiene que optar. O asume la realidad económica de un país rezagado al que el Ecofin acaba de exigir contención en el gasto, o bien huye hacia delante en pos de las medidas demagógicas que plantea Podemos del cheque de 300 euros al abono de transporte a 10 para aliviar la inflación con cargo a más deuda, amén de una revalorización de las pensiones con referencia al IPC que supone un coste de 13.500 millones adicionales.

Un país endeudado no es un país soberano, pero a la izquierda le cuesta entender esta premisa elemental. El Gobierno debe elegir entre Europa o sus socios. Bajar impuestos a los consumidores al tiempo que se amenaza con nuevas cargas fiscales a las eléctricas no es una jugada maestra de tacticismo: es una lamentable manifestación de populismo, que delata gran debilidad cuando la prioridad debiera ser generar confianza.

Bien está que Sánchez acceda a la rebaja del IVA de la luz del 10% al 5% que hace varias semanas le reclamó Feijóo. Tanto María Jesús Montero como Teresa Ribera tildaron en su día esta propuesta sucesivamente de irrealizable, prohibida, cosmética, indeseable y ultraderechista. Parece que ha bastado una mayoría absoluta del PP en Andalucía para abolir todas esas reservas. Pero acierta el Ejecutivo cuando rectifica, y sería deseable que acordase con Feijóo otras medidas de su plan fiscal.

El problema del Gobierno es que no es libre tampoco para rectificar. Porque sigue siendo rehén de socios rupturistas cuyo compromiso con la gobernabilidad de España se cifra en «un comino», por citar la célebre sentencia de una diputada de ERC durante la investidura de Sánchez.

El ministro Félix Bolaños se ha reunido en Moncloa con representantes de este separatismo insaciable, que no quedó satisfecho con los indultos ni con las inversiones privilegiadas ni con la vista gorda de Moncloa a la sentencia del 25% de castellano ni con la cabeza de la directora del CNI. Su naturaleza consiste en el chantaje. Con semejantes aliados es imposible trazar políticas de Estado.

Las dos medidas estrella del Gobierno en materia económica en los dos últimos años han sido la negociación de los fondos europeos y el reconocimiento de la excepción energética. Pues bien: el porcentaje de ejecución de dichos fondos y su impacto en la economía real está dejando mucho que desear, mientras que el cacareado tope al precio del gas se está revelando un sonoro fracaso.

Los gastos de compensación a las gasísticas por la intervención del Gobierno en un mercado libre han provocado incrementos del precio en lugar de la bajada prometida. Para colmo, el mecanismo adoptado se está traduciendo en una bonificación de los clientes franceses. Los españoles no están notando alivio ninguno en la escalada inflacionaria que golpea sus bolsillos.

El coste de la vida sigue disparándose. De la luz al combustible, de la cesta de la compra al previsible encarecimiento de las hipotecas, el panorama es cada vez más preocupante. Pero el Gobierno sigue atrapado en su manual de supervivencia, dividido por corrientes internas que pugnan por el mismo espacio electoral, incapaz de adoptar un rumbo coherente.

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Antonio Papell tenía que terciar en el asunto. A favor de Oltra, claro:

 

“Yo creo a Mónica Oltra. Y exijo una prueba contrastable de un delito para que se la descalifique políticamente”.

El siempre con la misma vara de medir. Por ejemplo: “El hermano de Ayuso le ha dicho que “todo fue legal”. ¿Ustedes se fían de la palabra del hermano de Ayuso?”

Adriana Lastra, la única portavoz que no felicitó a ganador absoluto de los comicios: El resultado de estas elecciones se da en un contexto que tampoco podemos obviar: es evidente que Moreno Bonilla ha llegado a las elecciones tras superar la crisis del Covid con ingentes recursos aportados por el Gobierno de España. Lo que vemos hoy en Andalucía es básicamente lo mismo que se ha producido en todas las elecciones posteriores al Covid: la consolidación de los Gobiernos que han contado con más recursos para hacer frente a la pandemia con la aplicación de políticas socialdemócratas en Europa y en España. José Fdez Torres, que es un clásico, anotó en su cuenta de Twitter: “El día que se descubra que Adriana Lastra es un agente encubierto del PP os vais a reír de Pegasus”.

Para hablar del triunfo o del fracaso de una opción electoral es necesario comparar sus resultados con sus expectativas. Un suponer, cabe hablar del fracaso de Vox, porque los votos no permitieron alcanzar los objetivos del partido y de su candidata, básicamente dos: sacar 20 escaños y ser un socio obligatorio de Moreno Bonilla con el que aspiraban a gobernar el coalición. No pudo ser y cabe hablar de fracaso. Pero no en sentido literal como hacen algunos adversarios políticos y algunos periodistas. Hechos: El domingo solo hubo dos partidos que mejoraron sus resultados electorales: El PP, que sacó más del doble de los votos que alcanzó en 2018, 833.000 votos y 32 escañosmás. El otro fue Vox, que sacó casi 100.000 votos y dos escaños más. Los demás perdieron todos en sentido estricto: El PSOE perdió 125.000 votos y tres escaños; Lo que antaño fue Podemos y el domingo eran dos marcas, perdió 135.000 votos y 10 escaños; Ciudadanos perdió más de medio millón de votos y sus 21 escaños. Parece que a la hora de dictaminar la muerte de Vox deberían tenerse en cuenta estos datos. Pero así están la política y el periodismo. Hay columnistas, no forzosamente de la e scuela Papell que, por si faltasen temas están entretenidos en dictaminar si hay que llevar manga larga o manga corta, si la tortilla lleva o no debe llevar cebolla y en este plan.

Nicolás Bolivariano colgaba un tuit irónico : “Con el 100% de los votos escrutados, el PP de Madrid no obtiene ningún escaño y Ayuso se queda fuera del Parlamento de Andalucía. ¿Por qué los andaluces han decidido darle la espalda?¿Debe dimitir la presidenta madrleña? HOY, EN AL ROJO VIVO.

Doktorin Agustinen hacía una consideración razonable sobre la enseñanza: Si dejan pasar de curso a los críos aunque suspendan, muchos padres no se van a dar cuenta de que tiene n un hijo imbécil hasta que tenga la edad de Adriana Lastra.

Gulliver nos ofrece un postre dulce con uno de sus celebrados ovillejos:

“Sumar”: El proceso de escucha de Yolanda Díaz

¿En lo de Yoli está Balta?
¡Falta!
¿No es lo de Yoli algo “trucho”?
¡Mucho!
¿Para escuchar, qué propone?
¡Sonotone!

No es que a Yolanda cuestione
que quiera “sumar” sin “lucha”,
mas para que al fin funcione
ese proceso de escucha
falta mucho Sonotone.

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El 'caso Oltra' o la bancarrota moral de la política española
Ilustración de Santiago Sequeiros [Argentina, 1971]

El ‘caso Oltra’ o la bancarrota moral de la política española

La autora analiza la imputación de Mónica Oltra y manifiesta su preocupación por la intensa judicialización de la vida política española

Elisa de la Nuez en El Mundo, 230622

EL DENOMINADO caso Oltra (por el nombre de Mónica Oltra, ex vicepresidenta del Gobierno de coalición valenciano) es un ejemplo más de lo que Daniel Gascón ha llamado, muy acertadamente, la bancarrota ética de la política española.

No deja de ser curioso que sea de nuevo en Valencia donde se produzca un caso tan llamativo; después de años y años de corrupción institucional del PP (no siempre, recordemos, confirmada judicialmente, como en el famoso caso de los trajes de Francisco Camps, que resultó finalmente absuelto), la izquierda llegó a la Generalitat valenciana prometiendo hacer de la ética y la regeneración institucional uno de los pilares de su gestión.

De hecho, es en Valencia donde se alinearon los astros para la creación de una agencia antifraude que es modélica en España, dirigida por un antiguo denunciante de corrupción, Joan Linares, que fue avalada por todo el arco parlamentario regional, salvo el PP que votó en contra por obvias razones. Pero eso fue hace varios años y desde entonces la polarización de la vida pública española ha ido in crescendo.

Como es sabido, esta polarización aboca a nuestros partidos a un imposible doble rasero: las mismas conductas que se denuncian y se persiguen sin cuartel en el adversario político se toleran o se ocultan cuando las realizan los compañeros de partido o coalición, ante la estupefacción, cuando no el escándalo, de la mayoría de los ciudadanos. En definitiva, en España los que tienen que dimitir y asumir responsabilidades políticas son siempre los demás.

Repasemos los hechos aunque sea brevemente. Hace unos días el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana imputó a Mónica Oltra –en realidad, lo correcto sería decir que decidió concederle la condición de investigada– por, supuestamente, encubrir el caso de abusos a una menor tutelada por parte de su ex marido, que resultó condenado judicialmente.

Lo más relevante es que Oltra era la consejera de Políticas Inclusivas de la que dependen los centros de menores y, por supuesto, estaba aforada. Es evidente que una imputación no equivale a una condena y que el principio de presunción de inocencia se mantiene en éste como en todos los supuestos que afectan a cualquier español sea político o no.

Sin embargo, debemos de recordar por enésima vez que la inexistencia actual o futura de responsabilidades penales no prejuzga la existencia actual o futura de responsabilidades políticas. El decidido empeño de la mayoría de nuestros políticos de equiparar responsabilidad política a responsabilidad judicial penal es propio de repúblicas bananeras. Equivale a decir que mientras un juez no condene por sentencia penal firme a un político, no hay nada de qué rendir cuentas a la ciudadanía.

De ahí también la interesante tendencia (de nuevo Valencia es pionera) de desagraviar a políticos que se han sentado en un banquillo y han sido absueltos, en ocasiones por falta de pruebas (recordemos que hay que demostrar la culpabilidad) o sencillamente porque los delitos han prescrito.

Escuchamos también argumentos tan peregrinos como que el hecho de que los subordinados directos de un alto cargo hayan estado encarcelados por corrupción si el jefe o jefa no se ha llevado un euro público a su bolsillo no tiene nada que explicar, aunque haya dejado las instituciones como un erial. Hay que decir alto y claro que estos estándares no se corresponden con los propios de una democracia avanzada.

No hablo ya de los países nórdicos, hablo de Portugal o incluso de Italia. Y desde luego no se corresponden con los establecidos por la propia Mónica Oltra y los que exigía a otros representantes políticos cuando estaba en la oposición, como se han ocupado de recordar numerosos comentaristas a lo largo de estos días.

Para que no falte de nada en este triste asunto, es cierto que las denuncias del supuesto encubrimiento han partido del abogado y líder del partido de extrema derecha España 2000, José Luis Roberto, que presentó una denuncia por presunto delito de abandono y omisión del deber de guardia y custodia contra varias funcionarias de la entonces Consejería de Oltra por la instrucción de un expediente informativo que desacreditaba la versión de la menor, y no la consideraba creíble.

A pocos se les ha escapado que aquí no se aplicó el famoso «Hermana yo sí te creo» de la ministra de Igualdad, tan generosa con su confianza con otras supuestas víctimas de violencia de género o abusos sexuales, incluso con la evidencia judicial en contra. Para completar el panorama, también la Asociación Gobierna-Te, presidida por la ex dirigente de Vox Cristina Seguí, presentó una querella contra Oltra y otros ocho funcionarios de la Consejería por delitos similares, incluidos el encubrimiento, la obstrucción a la justicia, prevaricación y malversación de fondos públicos.

Por tanto, es indudable que la extrema derecha está detrás de estas denuncias y querellas. Pero esto no las hace ni menos ni más creíbles: el que los hechos denunciados sean o no ciertos es lo que precisamente se tiene que dilucidar ahora en la fase de instrucción ante los órganos judiciales competentes. En ese sentido, el auto del TSJ de Valencia –ante el que Oltra estaba aforada– y el informe de la Fiscalía son muy contundentes: hubo movimientos internos orquestados por varios funcionarios para intentar desacreditar a la víctima.

Ahora se trata de saber si fueron espontáneos o por encargo. Lo que está claro es que la beneficiaria directa de esta forma de actuar sólo podía ser Oltra, como los trajes de Camps sólo se los podía poner él. Lo que parece evidente –en un asunto que trae ecos del accidente del metro de Valencia por la forma de proceder de los funcionarios– es que nadie pensó en la víctima.

Tampoco hay que olvidar que la interposición de querellas y denuncias por partidos u organizaciones afines a los partidos convierte este tipo de actuaciones judiciales en armas políticas muy poderosas. Es más, me atrevería a decir que esa es su auténtica finalidad, por delante del buen funcionamiento de las instituciones o de los derechos de los afectados.

Pero una vez que la fiscal del caso y el propio Tribunal Superior de Justicia entienden que procede investigar a Oltra, no tiene mucho recorrido hablar de persecución política, salvo que pensemos que todos los fiscales que investigan delitos de políticos de izquierdas son fascistas y que todos los componentes de los órganos judiciales que los imputan, también. Claro que entonces, para ser justos, deberíamos entender que todos los fiscales y jueces que investigan delitos de políticos de derechas son comunistas. Este tipo de argumentos sólo son aptos para los muy sectarios.

Dicho esto, es preocupante la intensa judicialización de la vida política española por dos razones: porque demuestra, una vez más, que las instituciones no funcionan correctamente, dado que lo esperable sería que pudieran prevenir y en último término detectar y denunciar las conductas inadecuadas, ilegales o delictivas de sus empleados o altos cargos por los cauces legalmente establecidos.

Esa es la razón de ser de la existencia de funcionarios inamovibles o empleados públicos que prácticamente lo son también. Si estos profesionales no son capaces de cumplir adecuadamente con sus funciones debido a la intensa politización de las instituciones, ya sea por cobardía, agradecimiento, ganas de no meterse en líos, por influencia política, falta de profesionalidad etc, etc, cabe preguntarse para qué tienen un estatuto tan privilegiado.

LA SEGUNDA razón es que los partidos políticos que se apresuran a poner denuncias o querellas de forma fundada o infundada van a elegir sólo los casos que puedan instrumentalizar por su repercusión mediática y política. Pero lo peor es que trasladan a la ciudadanía la impresión no ya de que la política es un nido de presuntos delincuentes, sino, lo que es peor, que los jueces al tomar las decisiones correspondientes respecto a esas querellas, denuncias y demandas están, inevitablemente, participando en el juego político.

Cuando acabo este artículo Oltra acaba de dimitir, como hicieron antes que ella Francisco Camps, Rita Barberá y tantos otros, por citar sólo a personajes de la política valenciana. Sin duda, ha hecho lo correcto porque su situación era insostenible. Por razones políticas, por razones de operatividad (no es conveniente mantener un cargo público cuando se es objeto de una investigación judicial que se puede entorpecer desde dicho cargo) y, sobre todo, por razones éticas.

Estas últimas son las mismas que ella invocó en otros tiempos. Pero toda esta historia deja un regusto amargo. ¿Se han regenerado las instituciones valencianas desde la muy justificada derrota del PP? ¿Ha demostrado Compromís y sus dirigentes unos estándares éticos superiores a los de quienes les precedieron en el ejercicio del poder? Juzguen por sí mismos.

Elisa de la Nuez es abogada del Estado y coeditora de ¿Hay derecho?

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Mónica dimitió

Santiago González en su blog, 230622

Mónica Oltra dimitió el martes. El lunes la policía había registrado durante ocho horas la sede de su consejería y allí encontró las dos instrucciones cuya existencia negaba ella y que la obligaban a activar el protocolo de protección a la niña de la que abusó su marido.

Simpatizantes: Yolanda Díaz: «Pone por delante de todo a su pueblo y la acción transformadora del Botànic. Gracias por tu compromiso y tu trayectoria en favor de los derechos de la gente». Había algún precedente. Yolanda tuvo en su época de concejal un asesor, Ramiro Santalices que fue detenido en 2016 y condenado a un año por posesión de pornografía infantil.

Mónica García: La valentía define la trayectoria de Mónica Oltra. Hoy vuelve a demostrarlo defendiendo unas políticas públicas y una acción de Gobierno referentes para todos los progresistas. Un abrazo grande, Mónica Oltra y a las compañeras y compañeros de Compromís.

Ione Belarra: (Mónica Oltra es un) «ejemplo de generosidad y compromiso con su pueblo«. «Le agradecemos todo el camino recorrido juntas, desde distintos lugares, para construir el cambio en la Comunidad Valenciana y en el Estado».

Irene Montero: Hoy, Mónica Oltra ha anunciado su dimisión para proteger las políticas de transformación y cambio en las que nos encontramos. Deseo que reciba el agradecimiento y cuidado colectivo por esta decisión.

Alberto Garzón: Ha adoptado una decisión responsable ante una situación muy injusta”

Gerardo Pisarello: «las derechas han instrumentalizado un caso doloroso para quitarse de encima a una mujer honesta que siempre les ha plantado cara es miserable».

Iñigo Errejón ha dicho que Oltra toma una decisión valiente para preservar las políticas progresistas del Govern del Botánic.

Pablo Iglesias:  el «acoso contra Oltra ha sido una indecencia. Dimitir puede ser un acierto político y quizá le permita defenderse mejor, pero qué asco». Lorena Roldán le ha respondido: “NO, Pablo, asco da lo que hizo su exmarido a una menor. Asco da taparlo. Y asco da que vayáis de abanderados de no sé qué cuando habéis dejado a una niña indefensa frente a un abusador sexual. Eso sí da asco.”

Nadie entre toda esta chusma tuvo una sola palabra de piedad, sororidad, hermana yo sí te creo para Teresa, la víctima de los abusos. También hemos sabido que hubo dilación en el procedimiento para dar tiempo a la vicepresidenta a separarse de su marido y que figurase en los papeles como ex marido. Otra cuestión es que el abusador recibirá 30.000 euros en concepto de indemnización por su despido, mientras la víctima ha visto paralizado el expediente de indemnización por el abuso sexual que sufrió.

Yo creo que habría una solución: afiliar a Luis Ramírez Icardi al PSOE andaluz y que lo lleven sus colegas al Don Angelo u otros establecimientos del ramo para que se entregue a su pasatiempos favorito. Qué chusma.

Juan LR se asombraba: Cuatro ministros tuiteando a la vez para apoyar a una imputada por encubrimiento de abusos sexuales. En esto se apoya Sánchez. Qué zumbado hay que estar para votar a esta gentuza.

Inés Arrimadas: Cada vez que se abren las urnas sufrimos un palo. Nuestro instrumento político ya no seduce, no conecta, no traslada las ganas de ir a votar.

Las bases tendrán que refrendar la marca, la dirección, el liderazgo… todo, y eso incluye que yo esté en la presidencia,.Lo más fácil sería que los que estamos ahora en la dirección nos fuéramos, y si me dijeran que así se reflotaría el partido lo haría. No hay partido más autocrítico y autoexigente que Ciudadanos.

Aún no toca: Albert Rivera dimitió después de trece años, yo llevo dos.

Para ocultar el jardazo de Andalucía, Pedro Sánchez anunció ayer la rebaja del IVA de la electricidad del 10% al 5% el próximo sábado: “Son medidas para proteger a las familias de nuestro país. Hace un año rebajamos el IVA del 21% al 10%  y ahora lo vamos a bajar al 5% para proteger a las familias de nuestro país”. LO bajó al 10% después del fiasco electoral de su partido en las elecciones de Madrid. Ahora lo baja al 5 después de lo de Andalucía. En realidad quienes ha bajado el IVA han sido Isabel Díaz Ayuso y Juanma Moreno Bonilla.

El PP ha recordado que Alberto Núñez Feijóo propuso entre las medidas  económicas que llevó a Moncloa una rebaja del IVA  de entre 4 y 5 puntos, medida que la vicepresidenta 2ª, Teresa Ribero rechazó por ser ineficaz y cosmética. De haber aceptado la propuesta entonces las familias españolas se habrían ahorrado 200 millones de euros, estima el PP. Son así para todo. Como dice Pedro Otamendi, la bajada del IVA de la luz al 5% ya no es una medida cosmética, ahora protege a las familias de nuestro país.

Y por último, una campeona: Carolina Alonso es la portavoz de Podemos en la Asamble de Madrid. Ayer responsabilizaba a Isabel Díaz Ayuso de los asesinatos de la calle Serrano por “dejar a las mujeres madrileñas indefensas”.

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Musica de Diana.

. La Misa de Réquiem [1874] es una composición sacra de Giuseppe Verdi  para coro, voces solistas y orquesta. Requiem proviene de la primera palabra del texto, que comienza con Requiem aeternam dona eis, Domine, es decir, «Dales el descanso eterno, Señor».. Vía Diana Lobos, 230622.

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Humor
Gallego & Rey
Viñeta de Gallego y Rey

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Filopedia senil

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  • Pedofilia y Pederastia: Distinciones elementales para no caer en errores

Laura Cruz, en eros y psique, 17017

Recientemente he tenido el placer de poder leer en el muro de Facebook de un compañero y colega de profesión, Joserra Landa, unas reflexiones realmente esclarecedoras acerca de un tema tan «sensible» y «peliagudo» como es la Pederastia. Me quedé tan fascinada con sus palabras y con lo que aprendí, que no dudé en ponerme en contacto con él para pedirle su consentimiento y poder compartirlo en mi Blog (petición a la que accedió gustosamente), para que todas las personas que me siguen y les interese el tema puedan disfrutar y entender ciertas cosas, como lo hice yo.

Aunque no es exactamente literal, el texto está cogido de su libro «Reflexiones cítricas para sexólogos avezados». El autor advierte que no es literatura sencilla para mentes elementales que buscan respuestas simples de fácil aplauso. Sin más, os dejo con el texto…

…….. Los errores terminológicos, los descuidos conceptuales y la laxitud epistémica pueden producir consecuencias graves y nefastas. Especialmente, ocurre esto con pedofilia y pederastia: que, al final, acabamos por no distinguir entre un valor y una lacra. Por ello resulta importante diferenciar términos que son usados, indebidamente, como sinónimos.

Desde luego, a quienes nos toca trabajar con estos materiales –profilaxis o tratamiento de la pederastia–, nos resultan de extrema importancia estas sutiles distinciones; que en nuestro caso no son disquisiciones, sino utilización precisa y rigurosa de competencias y recursos al servicio de una empresa noble y socialmente necesaria.
El término pedofilia –o paidofilia– proviene del griego «paidós» y «philia» y fue acuñado por Richard von Krafft-Ebing (1840-1902) quien lo utilizó en su Psychopathia Sexualis (1886). Ahora bien la expresión original de Kraft-Ebing era «Pädophilia erotica»; así que sí recogía las tres raíces griegas: paidós, philia y eros; señalizando expresamente que la naturaleza de aquella philia era precisamente erótica.

Este autor usó profusamente la raíz philia que él consideró y usó como propensión, tendencia o querencia (lo cual es etimológicamente aceptable). De sus trabajos de finales del s. XIX procede el éxito de muchos de los términos que, en torno a estas cuestiones de las excitaciones y los deseos, aún usamos.

Aunque la RAE recoge las dos variantes morfológicas (pedofilia y paidofilia), el diptongo griego ai se transcribe ae en latín y e en castellano; luego pedofilia (como pedagogo o pediatra) sería, en principio, la forma más correcta; excepto la mayor eufonía castellana de paidofilia.

En uno u otro caso hablaríamos del «que ama a los niños». Ahora sí, la raíz griega philia no tiene ninguna significación erótica, así que menciona la «afición, simpatía, respeto, consideración o aprecio hacia los niños»; lo cual es valor encomiable y susceptible de amable elogio. Pues no tratándose de amor carnal, propósito libidinoso, utilización lujuriosa, instrumentación dolosa o depredación lúbrica, no representa peligro alguno.

Al contrario, definida como su etimología designa, no es una lacra que debe de combatirse sino un valor muy estimable para cualquier cultura que se pretenda filantrópica. Pues caben pocas dudas sobre que los niños deben de ser apreciados, considerados y tratados con simpatía y respeto; luego, también cuidados y protegidos. Incluso de quienes, escudándose en su protección, los asustan, traumatizan, angustian y escandalizan, produciendo graves intromisiones en su intimidad, crueles presiones, perversas profecías que se autocumplen e indelebles estigmas.
Este valor que estoy designando –el de considerar, respetar y apreciar a los niños– recibiría el nombre de pedofilia; pero, para evitar resbaladizos y peligrosos equívocos, usamos filopedia (se trata de un neologismo innecesario pero obligado pues su legítimo lugar lo ocupa espuriamente aquello que sirve para designar justamente lo contrario).

Precisamente por razón de la existencia de tal valor moral, asumido e interiorizado, determinados pederastas, por filopédicos, jamás han hecho daño alguno a ningún niño; de suerte que es su propio código moral quien regula su inclinación erótica. Y dadas las circunstancias, tal sistema de autorregulación nos es conveniente a todos (incluso a ellos mismos).

El valor filopédico promueve que los niños sean respetados y considerados, al margen de aquello que cada quien pueda sentir por ellos. Efectivamente, en ocasiones los niños producen en determinados adultos diversos sentimientos y reacciones, cuales son: manía, rabia, molestia, incomodidad, resentimiento, amor, deseo o excitación.

De hecho, por razón filopédica, los pederastas –como los maniáticos, los resentidos, los incomodados, los rabiosos, los violentos, etc.– deben de gestionar sus entrañas y tratarles con la debida consideración y respeto. Y especialmente, sin producirles daño alguno; y mucho menos, grave daño que comprometa su crecimiento o maduración.

El término pederastia del griego «paidós» y «erastés», sí se refiere a la naturaleza erótica de este amor (erastés: el que desea; o sea, amante, deseante). Pederasta es, pues, quien siente atracción erótica (luego, en principio, también, deseo y enamoramiento) por niños. Y niños son los prepúberes (no los menores, que pueden -o no- ser niños); esto es, quienes aún no han desarrollado los caracteres sexuales secundarios y terciarios. Así pues, los menores adolescentes no pueden ser designados con la raíz griega paidós.

La RAE no ayuda demasiado a resolver el entuerto terminológico. De hecho, su Diccionario define pederasta como «el que comete pederastia»; y pederastia, como «abuso deshonesto cometido contra niños»; y aún lo empeora con una segunda acepción: «sodomía».

Además la entrada no ha sufrido modificación alguna desde su incorporación en 1899, a pesar de que algo hemos aprendido en estos ciento diez años. Aunque el Diccionario defina la pederastia por la acción o la conducta, lo que define la pederastia no es la praxis sexual, sino la naturaleza del objeto deseado.

Además, sentir atracción erótica hacia los niños no significa abusar sexualmente de ellos; como, al revés, abusar sexualmente de ellos no requiere sentir atracción alguna por ellos. Son hechos independientes que pueden, o no, ir asociados.

En el año 2001, –con grave desconsideración hacia su etimología–, la RAE introdujo en su Diccionario el término pedofilia que definió como: «atracción erótica o sexual que una persona adulta siente hacia niños o adolescentes». Desde entonces, pedófilo sería quien tiene una determinada tendencia sexual respecto a los menores y pederasta es quien, teniendo –o no– tal tendencia erótica, abusa sexualmente de los niños.

En lo uno el referente epistémico es la «acción» y en el otro, la «atracción»; en lo uno, se habla de niños; y en lo otro de menores (aunque no se mencionen expresamente). Se trata de dislates lógicos en cuestiones bien sencillas de discernir y discriminar.

Ahora sí, mezclándolo todo, en vez de colaborar con la mejor gestión de este grave problema social, contribuimos a causar aún más daño. Al punto que el dislate que hemos producido en torno a la pederastia genera actualmente mucho más daño que es mucho más grave que el propio daño que genera la pederastia misma. Es terrible, pero es cierto.
Contrariamente a lo que la RAE sugiere, la pedofilia (o si se prefiere, para evitar equívocos, la filopedia), es un valor excelso hacia los niños, que se ha de promover, elogiar y promover. Por el contrario, la pederastia es un peligro potencial (tanto para los deseantes como para los deseados), de cuyos daños hemos de prevenir a nuestros niños y niñas; incluso, a los propios pederastas.

Ahora bien, no discernir entre un valor a promover y un peligro a prevenir es un tremendo disparate. Y destruir valores filopédicos en la lucha contra peligros pederastas no es sólo un error: es un horror.
Una vez desdeñada la raíz philia, usamos erastia (para el que ama eróticamente; esto es, para quien siente atracción, deseo y enamoramiento); y lagnia (para la excitación erótica producida por un determinado estímulo sensorial o simbólico).

Pero, respecto de las edades y los deseos hacia menores, nos convendría usar otros términos más precisos; por ello, y siguiendo con las raíces semánticas griegas, usamos: nepios, hebe, ninfa y ephebo, de las que salen nepierastia, heberastia, ninfoerastia y efeberastia; pero también nepiolagnia, hebelagnia, ninfolagnia y efebolagnia.

La raíz griega nepios (al igual que la latina infans) hace referencia a aquel «que no habla», o mejor, al que todavía no lo hace; o sea, que nepios o infans, menciona a los niños de hasta dos o tres años. Entiendo que la raíz helena nepios, una vez traída a nuestro tiempo y a nuestra organización cronométrica, se corresponde con nuestra categoría evolutiva «pre-escolar»; o sea, niños de 0 a 6 años.

Entiendo que las personas que sienten atracción, deseo y enamoramiento por estos niños en su primera infancia deberían ser denominadas como nepierastas. Y entiendo que la excitación sexual producida por estos mismos niños –o por estímulos simbólicamente relacionados con ellos-, debería denominarse nepiolagnia.

El término griego paidos debería usarse para los prepúberes que ya no son nepios (a partir de los cinco o seis años y hasta la pubertad; o sea, coincidiendo con la edad de escolarización que denominamos educación primaria). De aquí diferenciaríamos la pederastia (en tanto que deseo erótico hacia prepúberes que ya no son infantes, pero que sí son niños) y la pedolagnia (en tanto que excitación erótica por estímulos prepuberales no infantiles).

Lo peculiar de la pederastia y la nepierastia, así como de la pedolagnia y la nepiolagnia, es que no suele mostrar alosexación discriminante (esto es, no parece operar el filtro de la ginerastia o la andrerastia); de suerte que tales deseos y excitaciones no se relacionan con la condición sexual de los niños o niñas, sino –precisamente– con la ambigüedad de sus rasgos prepuberales y con su significación angélical.

Existe, pues, un tanto de androginerastia o de androginolagnia; esto es un deseo y una excitación por lo asexual, lo intersexual o lo ambiguo. En definitiva se trata de una erotización asexualizada y de una asexualización del deseo erótico.

Hebe (cuyo equivalente romano es Juventas) personificaba en aquella Grecia Clásica la juventud, tanto masculina como femenina. Las personas que sienten atracción, deseo y enamoramiento por personas jóvenes – tanto muchachas como muchachos que ya se han desarrollado sexualmente y que poseen caracteres sexuales secundarios– deberían ser denominadas como heberastas. Y la excitación sexual por las formas juveniles se denominaría hebelagnia. A su vez, tal heberastia y hebelagnia puede ser: efébica o ninfática.

Los efebos eran los futuros ciudadanos atenienses, que eran instruidos durante dos años en las artes de la guerra; de hecho, este servicio militar se conocía como efebeia. Los efebos se significaban por su juventud, su deseabilidad y su hermosura.

Tradicionalmente se ha asociado al efebo como el muchacho, deseado por un varón adulto, en el seno de una relación homosexual; por ello el término efeberasta ha adquirido esta significación digamos gay. Sin embargo, efeberastia hace referencia al deseo (la atracción o el enamoramiento) que un adulto –hombre o mujer– siente por los muchachos adolescentes pospuberales.

Así mismo, efebelagnia define la excitación sexual que los caracteres efébicos producen (faz barbilampiña, escasez o ausencia de vello corporal, musculación efébica,…). Nuestra cultura y nuestro momento histórico es suma y encendidamente efeberasta y efebelágnico. Así que quizás deberíamos reflexionar sobre nuestras contradicciones de promover lo que queremos combatir.

Las ninfas eran divinidades griegas menores significadas por su juventud, su deseabilidad y su hermosura. Se las ha asociado con los sátiros, luego con el deseo de varones adultos hipererásticos que buscaban muchachas jóvenes y núbiles. Sin embargo, la expresión ninfoerastia designa al deseo (la atracción y el enamoramiento) que un adulto –hombre o mujer– siente por muchachas adolescentes pospuberales.

Así mismo, ninfolagnia designa la excitación sexual producida por las características propias de estas ninfas (nubilidad, turgencia senil, bajo vientre plano, depilación axilar y ausencia de vello corporal,…). Nuestra cultura y nuestro momento histórico es encendidamente ninfoerasta y ninfolágnico; de lo cual tampoco estaría mal aclararse con el asunto de si lo promovemos o lo castigamos.

Especialmente nos convendría aclararnos sobre la efeberastia (homosexual o heterosexual), y sobre la ninfoerastia (homosexual o heterosexual) que, de hecho, definen deseos comunes y frecuentes, en creciente estado de culpa y de sospecha.

Vivimos un tiempo en el que nada hay tan deseable como el efebo; así que, tanto los niños como los adultos, hagan «como si» lo fuesen, vistiendo y comportándose efébicamente. Por otro lado, nada resulta tan deseable como las ninfas; así que tanto niñas como adultas hagan como si lo fuesen, vistiendo y comportándose ninfáticamente. Y así, todos jugamos a premiar –incluso a apremiar– tales resbaladizas erastias y eromenias.

Deberíamos reflexionar con algún rigor y alguna coherencia en torno a todo esto. Pues acabamos aplaudiendo lo que castigamos y castigando lo que aplaudimos.

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El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

Revista de de opinión en prensa

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Pedro Sánchez, junto a Ábalos, Puig, Oltra y Baldoví.
Pedro Sánchez, junto a Ábalos, Puig, Oltra y Baldoví.E. M.

 

El fin del fin

Lo de Oltra prueba que el feminismo es un camino para llegar al poder. El bailecito de la jornada de reflexión antes del desastre de la izquierda en Andalucía la ha sentenciado

Emilia Landaluce en El Mundo, 220622

PEDRO Sánchez no se llevó ninguna sorpresa el domingo cuando le contaron los resultados de las elecciones en Andalucía. De hecho, cuentan, el presidente los esperaba incluso peores para el PSOE, lo que sin duda libró al personal de Moncloa de tener que recoger los añicos de los platos estrellados contra la pared. Seguramente, se habrá evadido imaginando el paseíto con Biden en la cumbre de la OTAN en Madrid o los cariñitos que le dará Macron cuando ostente la presidencia de turno de la UE.

Hubo varios factores que han hecho que las izquierdas fracasaran el pasado domingo. El más singular, que parte de la izquierda prefirió no votar (la abstención en el PSOE y en los Podemos fue del 16% frente al 6% de PP y Vox) porque, si bien no tenían intención alguna de votar a Moreno o a Olona, tampoco quisieron perderse el día de playa para votar a Espadas, a Teresa…

La abstención de las izquierdas era algo de lo que ya se hablaba antes de que se convocaran las elecciones. A saber: a la izquierda clásica le desagrada la pleitesía del presidente hacia EH Bildu y ERC y que se hayan traspasado algunos límites impensables. Por otro lado, está el desprecio al campo que Espadas y el PSOE trataron de enmendar con sus pronunciamientos a favor de los usos rurales (caza, toros, agricultura…), pero no salvó en absoluto la reacción de la izquierda mediática tras el llenazo en Madrid de la manifestación del campo. Es difícil saber cómo se sintió el tractorista Faustino, hijo y nieto de guarda, cuando las terminales del Gobierno despreciaron a tantos que como él habían ido a protestar frente al Ministerio de Medio Ambiente con un «eran señoritos». La izquierda cuqui es así.

También es de suponer que no gustó que Mónica Oltra aprovechara la jornada de reflexión para marcarse un bailecito tras haber sido imputada en el caso de abusos sexuales de su ex marido. El que viene la oltraizquierda funcionó mejor que las cansinas alertas antifascistas para movilizar a los andaluces. Y también que los intentos de Yolanda Díaz de hacer ver que hace cosas superchulas más allá de hacerse fotitos con Oltra, ahora símbolo de cómo para esta izquierda (escribe Lupe Sánchez) «las mujeres y sus problemas no son un fin, sino el camino para llegar a él, que no es otro que el poder». Y este martes, Oltra perdió ese fin.

Falta mucho tiempo para las elecciones. Veremos qué se inventa Sánchez. Seguro que también él ve que el ciclo ha cambiado. Algo se le ocurrirá.

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El volcán de La Palma, expulsando ceniza y lava.
El volcán de La Palma, expulsando ceniza y lava.Kike RincónEuropa Press

Los palmeros se hartan de esperar las ayudas

Seis meses después del final de la erupción, los palmeros siguen sin recibir los hogares y las ayudas prometidas.

Editorial de El Mundo, 220622 El Mundo, 220622

SEIS MESES después del final de la erupción del volcán de Cumbre Vieja, en la isla canaria de La Palma, las poblaciones afectadas están muy lejos de haber recobrado la normalidad y la mayoría de damnificados sufre el intolerable abandono de las administraciones públicas, como ellos mismos refieren a este diario.

Muy pocos entre los miles de desplazados cuentan ya con un alojamiento definitivo, mientras se cronifica la situación de quienes dependen de sus familiares para cobijarse y la de aquellos que disponen de soluciones provisionales y precarias, como casas prefabricadas y caravanas. Además, 300 personas permanecen alojadas en un hotel desde hace nueve meses. Los prometidos hogares no acaban de llegar.

En cuanto a las millonarias ayudas comprometidas por el Gobierno central y las Administraciones regional, insular y local, el testimonio generalizado de los agentes sociales es que llegan con cuentagotas, circunstancia que admiten desde el Gobierno de España y el de Canarias. Por si fuera poco, la solidaridad ha dado paso a la especulación, con subidas estratosféricas en el precio de terrenos edificables y de los alquileres. Y tampoco han faltado indignos episodios de quienes han cobrado ayudas sin tener derecho, por lo que el proceso de pagos se ha ralentizado aún más.

Los palmeros ya no disimulan su hartazgo ante tanto despropósito: al desastre material se suman una evidente falta de liderazgo institucional y una burocracia que no parece estar a la altura de la excepcionalidad que comporta esta situación. Ambas han terminado de minar el ánimo que los damnificados atesoraban con la esperanza de reconstruir pronto sus vidas, atendiendo a las promesas políticas de los mismos que ahora les dicen que no será tan rápido ni tan fácil.

Seis meses ha tardado el presidente Sánchez que visitó la isla en ocho ocasiones durante y después de la erupción en designar un comisionado para la reconstrucción, que ayer mismo se reunió en La Palma con vecinos y miembros de las administraciones, en lo que se antoja la vuelta al principio de un proceso que ya debería estar en marcha hace tiempo.

El Gobierno de España no puede fiar a la solidaridad vecinal y al encomiable trabajo de las ONG la supervivencia de los palmeros damnificados. Es su deber urgir al resto de administraciones para que presten las ayudas comprometidas, legislando de manera excepcional si fuera necesario. Para miles de palmeros el volcán no ha parado aún de rugir. Esperemos que el nombramiento de un comisionado no sea la enésima estrategia para ganar tiempo en lugar de afrontar el problema.

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Antonio Papell tenía que terciar en el asunto. A favor de Oltra, claro:

Pedro Adri, tal para cual

Santiago González en su blog, 2206

“Yo creo a Mónica Oltra. Y exijo una prueba contrastable de un delito para que se la descalifique políticamente”.

El siempre con la misma vara de medir. Por ejemplo: “El hermano de Ayuso le ha dicho que “todo fue legal”. ¿Ustedes se fían de la palabra del hermano de Ayuso?”

Adriana Lastra, la única portavoz que no felicitó a ganador absoluto de los comicios: El resultado de estas elecciones se da en un contexto que tampoco podemos obviar: es evidente que Moreno Bonilla ha llegado a las elecciones tras superar la crisis del Covid con ingentes recursos aportados por el Gobierno de España. Lo que vemos hoy en Andalucía es básicamente lo mismo que se ha producido en todas las elecciones posteriores al Covid: la consolidación de los Gobiernos que han contado con más recursos para hacer frente a la pandemia con la aplicación de políticas socialdemócratas en Europa y en España. José Fdez Torres, que es un clásico, anotó en su cuenta de Twitter: “El día que se descubra que Adriana Lastra es un agente encubierto del PP os vais a reír de Pegasus”.

Para hablar del triunfo o del fracaso de una opción electoral es necesario comparar sus resultados con sus expectativas. Un suponer, cabe hablar del fracaso de Vox, porque los votos no permitieron alcanzar los objetivos del partido y de su candidata, básicamente dos: sacar 20 escaños y ser un socio obligatorio de Moreno Bonilla con el que aspiraban a gobernar el coalición. No pudo ser y cabe hablar de fracaso. Pero no en sentido literal como hacen algunos adversarios políticos y algunos periodistas. Hechos: El domingo solo hubo dos partidos  que mejoraron sus resultados electorales: El PP, que sacó más del doble de los votos que alcanzó en 2018, 833.000 votos y 32 escañosmás. El otro fue Vox, que sacó casi 100.000 votos y dos escaños más. Los demás perdieron todos en sentido estricto: El PSOE perdió 125.000 votos y tres escaños; Lo que antaño fue Podemos y el domingo eran dos marcas, perdió 135.000 votos y 10 escaños; Ciudadanos perdió más de medio millón de votos y sus 21 escaños. Parece que a la hora de dictaminar la muerte de Vox deberían tenerse en cuenta estos datos. Pero así están la política y el periodismo. Hay columnistas, no forzosamente de la e scuela Papell que, por si faltasen temas están entretenidos en dictaminar si hay que llevar manga larga o manga corta, si la tortilla lleva o no debe llevar cebolla y en este plan.

Nicolás Bolivariano colgaba un tuit irónico : “Con el 100% de los votos escrutados, el PP de Madrid no obtiene ningún escaño y Ayuso se queda fuera del Parlamento de Andalucía. ¿Por qué los andaluces han decidido darle la espalda?¿Debe dimitir la presidenta madrleña? HOY, EN AL ROJO VIVO.

Doktorin Agustinen hacía una consideración razonable sobre la enseñanza: Si dejan pasar de curso a los críos aunque suspendan, muchos padres no se van a dar cuenta de que tiene n un hijo imbécil hasta que tenga la edad de Adriana Lastra.

Gulliver nos ofrece un postre dulce con uno de sus celebrados ovillejos:

 “Sumar”: El proceso de escucha de Yolanda Díaz

¿En lo de Yoli está Balta?
¡Falta!
¿No es lo de Yoli algo “trucho”?
¡Mucho!
¿Para escuchar, qué propone?
¡Sonotone!

No es que a Yolanda cuestione
que quiera “sumar” sin “lucha”,
mas para que al fin funcione
ese proceso de escucha
falta mucho Sonotone.

El portavoz del Ciudadanos en el Congreso, Edmundo Bal.
El portavoz del Ciudadanos en el Congreso, Edmundo Bal.EFE

Algunos naufragios

 

Santiago González en su blog, 22022

Entre los efectos más notables que se han derivado de las elecciones andaluzas están los análisis curiosos que la izquierda ha realizado sobre los resultados. Los hechos, fríamente considerados, están en los números: la derecha ha venido a doblar a la izquierda en representación parlamentaria: 72 escaños frente a 37.

A partir de ahí cabe hacer análisis sobre las causas del desplome de la izquierda y sobre el porvenir que espera a las cinco fuerzas que han conseguido representación parlamentaria. Bueno también cabe decir algo sobre Ciudadanos, que ha visto fundirse los 21 escaños que tuvo en la legislatura y que han ido a parar al PP en su integridad.

Sólo ha habido dos partidos que han ganado votos y representación: el PP ha mejorado sus resultados en 833.000 votos y 32 escaños. Los de Vox, mucho más modestos, aumento de 100.000 votos y dos escaños. El fracaso de los de Abascal está en el cotejo de los números con sus expectativas: aspiraban a mejores resultados, quizá 20 escaños, pero sobre todo soñaban con ser imprescindibles para formar gobierno. No han podido, pero sobre todo, su adversario ha conseguido una mayoría absolutísima que convierte sus resultados en irrelevantes, fueran cuales fueran.

Han tenido errores de planteamiento, claro. No se debe plantear confrontación máxima con quien te quieres asociar para formar Gobierno. Las circunstancias y los propósitos recomendaban mano tendida al PP para hacer frente al PSOE. Equivocarse de adversario es un error muy frecuente en la política española. El declive de Cs comenzó el día en que Rivera consideró que su primer objetivo era madrugar al PP el papel de primer partido de la oposición.

El hundimiento ha sido espectacular y se encadena a los naufragios previos de Madrid y Castilla y León. En las dos comunidades citadas y en la andaluza, el partido naranja tenía 59 escaños. Le queda uno. Todo se veía venir desde que Inés malbarató su triunfo de las elecciones catalanas de 2017: primer partido y mayor representación en escaños (36). Ella desistió de representar a sus votantes. Cuatro años después se quedaba en seis. No estaba mal la idea fundacional, pero hubo un error de gestión considerable: primero de Albert Rivera y después de Inés Arrimadas, que lo ha llevado al borde de la extinción.

Los análisis de la izquierda no se quedaban en dictaminar que quien de verdad lo tenía crudo era Vox. El triunfo clamoroso de Juanma Moreno Bonilla era, sobre todo, una derrota de Isabel Díaz Ayuso. Ayer, ese monumento de La Sexta que es Al Rojo Vivo, venía a plantear la cuestión sometiendo a debate entre algunos contertulios el asunto que anunciaba el telepronter: «Moreno y Ayuso, los dos estilos del PP».

La clave de la victoria de Moreno Bonilla es que nunca hubo una victoria de su partido tan celebrada por la izquierda. ¿Creerán que los resultados de Andalucía establecen una prioridad, una jefatura, del presidente andaluz sobre la madrileña? ¿O qué Moreno Bonilla supone el triunfo que se le escapó a Casado en aquella infame operación contra Ayuso?

¿Cambiar el nombre, Inés? No sé, la gente se está volviendo cada vez más rara.

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'Ser España' y 'ser Europa' exige lealtad
Ilustración de Javier Olivares [España, 1964] para el texto

 

‘Ser España’ y ‘ser Europa’ exige lealtad

El autor critica la decisión unilateral de Pedro Sánchez de cambiar la postura de España sobre el Sáhara y analiza sus consecuencias para las relaciones con el resto de Europa, con Marruecos y con Argelia

José Ramón Bauzá en El Mundo, 220622

EXISTE UNA máxima en las relaciones internacionales aplicable a todos los aspectos de la vida: la buena vecindad. Sin ella, las guerras llaman a la puerta y los conflictos se hacen crónicos. Pedro Sánchez ha ignorado esa máxima y después de 44 años de democracia ha decidido romper con la política exterior, que es una de las políticas de Estado que deben estar por encima de colores políticos y que todo Gobierno debe respetar.

Sánchez, consecuente con su cesarismo y su adanismo, ha creído que sus acciones no tienen consecuencias. Pero sí las está habiendo, y muy graves: Rabat nos toma el pelo y Argelia nos bloquea. Y ya sabemos que fuera de la Unión Europea hace mucho frío, y dentro, cada vez menos calor.

En política exterior, la discreción es imperativa y la ingenuidad es una debilidad. La acogida humanitaria al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, bajo un nombre falso y sin una mínima comunicación a Rabat, no sólo fue ingenua, sino también indiscreta. Sánchez pidió perdón, cesó a la ministra González Laya y claudicó ante Rabat.

Pero quiso ir más lejos –el cesarismo es muchas veces ignorante, y lo hizo rompiendo 40 años de política exterior democrática de España: vendiéndose a las tesis marroquíes sobre el Sáhara Occidental. Y de nuevo volvió a claudicar ante Rabat. La vergüenza para los españoles se multiplicó al comprobar que el presidente fue recibido allí con la bandera nacional boca abajo, y fue desmentido públicamente.

La Unión Europea lleva años a contrapié, siguiendo los acontecimientos en el mundo sin capacidad para liderarlos. Si durante décadas la economía y el multilateralismo fueron activos suficientes y extraordinarios para el progreso europeo, hoy la geopolítica ha conquistado a la economía. Y Europa llegó tarde. La Comisión de Ursula von der Leyen no ha aprobado su brújula estratégica hasta este año, en medio de la mayor amenaza bélica en suelo europeo desde la Guerra Fría.

Los Estados miembros y Bruselas apenas dieron acuse de recibo a las advertencias de Estados Unidos ante la inminente invasión rusa de Ucrania, y acabó sucediendo la mayor de las desgracias. En el Sahel, la Unión no supo responder ante seis golpes de Estado seguidos Mali, Chad, Níger, Guinea, Sudán y Burkina Faso, a las presiones migratorias ni a las amenazas terroristas. Francia se quedó sola y decidió retirar su operación Barkhane. Bruselas siguió sus pasos suspendiendo la misión de entrenamiento en Mali (EUTM).

En la oportunidad está el éxito de la política exterior. Ante la debilidad de España y de la UE por la invasión rusa, Marruecos y Argelia se quieren consolidar como socios estratégicos en África. Egipto sufre las consecuencias de la guerra en Ucrania, Libia sigue siendo un Estado fallido y Túnez está inmerso en una grave crisis constitucional.

Como consecuencia de nuestra debilidad, Argel y Rabat han actuado de manera exagerada, facilitando la ruptura de la cordialidad vecinal con España. Argelia solicitó la revisión del acuerdo de asociación con Bruselas y maniobró para perjudicar a Marruecos y a España al mismo tiempo, bloqueando el gas hacia Rabat cerrando el gasoducto Magreb-Europa.

Si el 85% del suministro de gas argelino se hace por gasoducto y se cierra aquel que conduce el 30% del mismo, una simple operación matemática asegura que el gas importado por España desde Argelia va a reducirse drásticamente. En un año, el peso del gas argelino en el mix gasístico español ha pasado del 42% al 25%.

Sánchez soñó con una Europa que le salvase de sus temeridades por enésima vez. Pero el crédito se empieza a agotar y sus cálculos vuelven a ser erróneos. Pensó que sobre Argelia la solución estaba en Bruselas, pero lo que la Comisión estaba haciendo era solucionar un problema que el Gobierno de España le había creado. Argelia había puesto en jaque el mercado común europeo, y por eso Argel se retractó. Argelia quiere ser el socio gasístico por excelencia de la UE en el Mediterráneo, y le da igual si el gas lo exporta por Almería o por Sicilia.

El problema para España no está ni mucho menos solucionado; cuando se trata de intereses geopolíticos, los Estados miembros defienden cada uno sus intereses. Y si España rechaza ser un actor estratégico en el Mediterráneo, otros vendrán que mejor lo harán. Sánchez puso la alfombra roja a la Italia de Mario Draghi con el reconocimiento de las tesis de Rabat. Y, ahora, lo único que está haciendo es dejar esa alfombra más despejada para que Alemania, Francia o Portugal también se paseen con el presidente Abdelmadjid Tebboune.

La Unión Europea no es un actor geopolítico unido, y cada Gobierno debe seguir peleando por sus intereses en Bruselas. Sánchez y sus ministros han demostrado su dejación de funciones. La ministra Teresa Ribera prefirió subvenciones a que España se convirtiera en un hub gasístico continental mediante el MIDCAT; y el ministro José Manuel Albares, hombre de discursos grandilocuentes, es incapaz de ser leal a nuestra política exterior. Todavía resuenan sus palabras fetiches: «Si a España le va bien fuera, le irá bien dentro». Agárrense que viene curvas.

Mantener buenas relaciones con Argelia y Marruecos exige un difícil ejercicio de equilibrismo. Pero más difícil es que un ministro de Asuntos Exteriores y diplomático de carrera no siga la senda marcada por sus antecesores logrando una vecindad cordial, ya que no buena. Sánchez y Albares han logrado lo que ningún otro Gobierno había conseguido: enfadar al mismo tiempo a Marruecos, a Argelia y al Frente Polisario.

El Gobierno no asume la realidad. Pero el engaño a los españoles debe cesar de inmediato. Posiblemente nunca sepamos si Sánchez ha sido fruto del chantaje derivado del affaire Pegasus, pero la gestión crítica de la vecindad exterior ha sido nefasta. Mucho me temo que este fracaso no acabe aquí. En las próximas semanas experimentaremos un incremento en la llegada de inmigrantes a las Islas Baleares.

Las temeridades de Sánchez me obligan a impulsar en la Eurocámara un Mecanismo Europeo contra la Coerción Económica de Terceros Estados que, más allá de fortalecer a la Comisión para adoptar contramedidas efectivas, llama a los Estados miembros a ser leales con el socio afectado, España, absteniéndose de desarrollar nuevas vías comerciales con el país chantajista, Argelia. Italia, Alemania y Portugal están aprovechando los fracasos de nuestro Gobierno para ganar peso en el Mediterráneo. Y en España, nadie hace nada.

«Ser España», como afirmó Albares al salir de la reunión con el comisario Valdis Dombrovskis, no es exigir al resto que nos subamos al carro del Gobierno. Ser España es ser leal con nuestra historia y nuestros ciudadanos; es asumir nuestras responsabilidades y comprometernos con el futuro de nuestra gente. Este nuevo mecanismo que impulso permitirá defender a España en Bruselas a pesar del Gobierno.

LA CUMBRE de la OTAN en Madrid la próxima semana y los peligros que acechan a nuestro continente son una oportunidad de potenciar el papel geopolítico de España y de la Unión Europea. Nuestro país debe lograr el compromiso atlántico con la defensa de todo el territorio español sin importar la localización. Ceuta y Melilla son España, y debe quedar claro que la OTAN defenderá nuestro territorio de la misma forma que España se ha comprometido siempre con la defensa de los intereses y de la seguridad de nuestros aliados.

Por su parte, la Unión debe trabajar por influir en un mundo que dista mucho de aquella política comercial que tantos éxitos labró. Reconocer a Ucrania es un acto político necesario que debe estar acompañado de todo el apoyo militar y económico posible para defender su integridad, que es la integridad de Europa.

Si la UE quiere ser soberana, debe participar en la defensa del orden internacional. La independencia estratégica no se declara, se labra; y después es reconocida por el resto de la comunidad internacional. El presente es geopolítico. Esto sí es Ser España, y Ser Europa.

José Ramón Bauzá, ex presidente de Baleares, es eurodiputado de Ciudadanos y miembro de la Comisión de Exteriores del Parlamento Europeo.

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Enrique Rojas: Los cinco sentimientos básicos

Los cinco sentimientos básicos

Enrique Rojas en ABC, 220622

os sentimientos son el modo habitual de vivir la afectividad. Y los voy a definir así: son estados de ánimo positivos o negativos, que nos acercan o nos alejan de la persona o la circunstancia que aparece delante de nosotros. El estado de ánimo es el tono afectivo de ese momento, el modo de estar ahora. Son un termómetro de nuestra vida privada.

La diferencia principal entre los sentimientos y las emociones es que los segundos son más intensos y agudos, y que, además, se acompañan de manifestaciones físicas (llanto, taquicardia, opresión precordial, pellizco gástrico, dificultad respiratoria, temblores, sudoración excesiva, etc.). Hay una frontera borrosa entre unos y otros. Todos los sentimientos son dobles, tienen dos caras opuestas: alegría-tristeza, amor-odio, paz-miedo, felicidad-desdicha, compañía-soledad.

Buena parte del nuestro proyecto personal se fundamenta en cómo hemos sabido construir de forma sana la afectividad.

Alegría-tristeza. La alegría es un estado psicológico subjetivo de gozo por haber conseguido un deseo, un reto o una meta que uno se había propuesto. Uno se siente a gusto, contento, optimista, sonriente. Satisfecho, grato, vivaz. En la tristeza ocurre todo lo contrario, el paisaje interior está presidido por la pena, la congoja, el decaimiento, la melancolía, las ganas de llorar… y es producido por alguna circunstancia negativa que afecta claramente a esa persona (salvo en las depresiones endógenas, que son debidas a un desorden bioquímico cerebral).

Amor-odio. El amor es el movimiento de la voluntad hacia algo que descubrimos como bueno y valioso para nosotros. Es el gran motor de la vida, que nos empuja a desarrollar nuestra propia existencia. Amar es elegir, seleccionar a alguien, preferir, prometer a alguien nuestro futuro como entrega. Y este tiene, además, muchos matices, aunque donde se ve de forma más nítida es en el amor de la pareja.

Podemos seleccionar las siguientes modalidades: amor a temas ideales (la justicia, el derecho, el bien, la verdad, el rigor en la investigación, etc.), el amor a formas de vida (en contacto con la naturaleza, por el trabajo bien hecho, amor a la gran ciudad o al pueblo, etcétera), el amor al Renacimiento, al Barroco, a la Ilustración, al Romanticismo… a la democracia, a las instituciones de un país… el amor de amistad, el amor a los padres, el amor de pareja, a los hijos, el amor a Dios. En todos ellos late el mismo ‘ritornello’: se busca esa inclinación como algo bueno y positivo para cada uno. El amor humano verdadero vence al tiempo y a la distancia.

El odio es un sentimiento negativo de rechazo hacia alguien, por algún motivo importante, que es difícil que desaparezca del escenario mental (se repite en su interior de forma obsesiva) y que se puede convertir en un motor de vida, que busca la revancha, la venganza, el desquite, el ajuste de cuentas buscando el mejor momento para devolver el golpe en el sitio y lugar más doloroso; es un veneno del que hay que huir, porque amarga la vida y lleva lo mejor de la persona.

Paz-miedo. La paz es la serenidad en el orden interior. Es vivir de acuerdo con unas normas éticas y morales y ser coherente con ellas. La moral es el arte de usar de forma correcta la libertad; es saber comportarse con dignidad, mirando a los otros seres humanos de la mejor manera posible. La paz de una de las puertas de entrada al castillo de la felicidad.

El miedo es un temor que se vive como amenaza y que conduce a estar en guardia, al acecho, a adelantarse en negativo. Se vive el presente empapado de un futuro incierto, con malos presagios. El miedo es un temor con objeto, mientras que la ansiedad es un temor sin objeto concreto, en donde el peligro viene de todas partes y de ninguna.

Felicidad-desdicha. La felicidad consiste en estar contento con uno mismo al comprobar que hay una buena relación entre lo que yo he deseado y lo que yo he conseguido. Es sentirse uno relativamente bien con el proyecto personal de vida, en donde sus cuatro principales ingredientes van funcionando relativamente bien: amor, trabajo, cultura y amistad. La felicidad es autorrealización, vida lograda.

Para mí debe responder a esta ecuación: logros/expectativas; moderar las ambiciones, no pedirle a la vida lo que no nos puede dar. La felicidad absoluta no existe, nosotros debemos aspirar a una felicidad relativa, que consiste en la mejor realización del programa personal de vida.

La desdicha o la infelicidad es debida a que los grandes argumentos de la vida han sido mal planteados o han tenido un curso evolutivo muy distinto y negativo de lo que uno había programado. Especialmente en dos segmentos: amor y trabajo. Ambos llevan la voz cantante y si eso ha ido funcionando mal, la desdicha está a la vuelta de la esquina.

Compañía-soledad. Estar acompañado es percibir que hay personas a nuestro alrededor que nos quieren y comprenden y se interesan por uno. Comprender es aliviar, es ponerse en el lugar del otro y no juzgarlo y ayudarlo a mejorar en lo que necesite. La compañía es amistad y amor, es reciprocidad bien conjugada. Sin amigos no se puede vivir. Es la empatía fundamental y básica.

La soledad es estar y sentirse que nadie es cercano, que no contamos con ninguna persona que nos pueda hablar, escuchar, aconsejar. Es subjetivo, ya que podemos sentirnos solos rodeados de una multitud. Hay una soledad buena, que nos ayuda a la cultura, a la lectura y a encontrarnos con nosotros mismos; aquí me refiero a la soledad mala, en la sociedad actual es una epidemia devastadora, y a pesar de las redes sociales y todos los sistemas de comunicación de masas, cada vez hay más gente sola.

En esta se hospedan un cúmulo de sentimientos que van desde la frustración al resentimiento, el desamor o la melancolía, pasando por no contar con nadie para compartir la vida. Es la muerte social. Y asoma desdibujado un panorama poblado de una neblina espesa presidida por la incomunicación, el tormento de estar encerrado sin una ventana de aire fresco, un sótano sin vistas al exterior.

Educar los sentimientos es diseñar raíces y alas, aprender a gestionarlos de forma equilibrada, porque es una relación con uno mismo y con el otro.

Enrique Rojas es catedrático de Psiquiatría.

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Musica de Diana.

. «No More Lonely Nights»[1984] (en español: «No más noches solitarias») es una power ballad escrita e interpretada por el cantautor y músico británico Paul McCartney, publicada en el álbum Give My Regards to Broad Street (1984). Vía Diana Lobos, 180622.

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Humor
Gallego & Rey
Viñeta de Gallego y Rey

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Montes sin cabras

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Así pueden las cabras ayudar a prevenir incendios forestales

Estos voraces herbívoros están siendo desplegados para eliminar las plantas invasoras en las zonas silvestres ante la inminencia de otra catastrófica temporada de incendios en el oeste de Estados Unidos. Pueden ser un ejemplo para otros lugares del mundo.

National Geographic, 090622

Desde un pico soleado de la Reserva de Puente Hills, el panorama se extiende desde los rascacielos del centro de Los Ángeles hasta el borde del Océano Pacífico cubierto de niebla. En medio, las colinas verdes y marrones se tiñen de amarillo con la floración de la mostaza negra, una planta invasora que supone una amenaza creciente en California (Estados Unidos).

Originaria de Eurasia, la planta de mostaza negra supera a la vegetación autóctona porque crece profusamente y sus raíces generan sustancias bioquímicas que impiden la germinación de las semillas de otras plantas. Su época de crecimiento la convierte en una amenaza especial: prospera en primavera y puede alcanzar los dos metros de altura, para luego morir y convertirse en peligrosa yesca a principios del verano.

La acumulación de vegetación muerta en parques y zonas silvestres, junto con los efectos del cambio climático, ha acelerado la tendencia de los devastadores incendios forestales en California. En 2021, el Estado perdió más de 8000 kilómetros cuadrados de zonas silvestres a causa de los incendios, y los megaincendios que queman más de 400 kilómetros cuadrados son cada vez más comunes. Otro invierno seco y la continuación de la peor sequía en al menos 1200 años supondrían que la temporada de incendios de 2022 podría ser catastrófica, aseguran los meteorólogos.

En España, con un clima similar al de California, sobre todo en la costa mediterránea, se viven situaciones similares. A principios de junio de 2022 se ha declarado ya el primer gran incendio forestal de la temporada en la Sierra de Ronda (Málaga).

Antes de las temporadas de incendios en el pasado, los administradores de la tierra tradicionalmente dependían de los herbicidas y el trabajo humano para ralear las plantas y la maleza para reducir la carga de combustible, la cantidad de material inflamable que puede arder en un incendio. Pero el acceso al terreno montañoso del sur de California puede ser difícil, y esas prácticas tradicionales de desbroce pueden dejar semillas que germinen al año siguiente.

Por eso, cada vez más personas en California recurren a una solución de cuatro patas: las cabras. El uso de cabras para limpiar la tierra de vegetación es una práctica ancestral, pero a medida que los incendios forestales empeoran en todo el mundo, lugares tan diversos como Grecia, Australia y otras partes de Estados Unidos, como Arizona y Colorado, están adoptando a los herbívoros como herramientas importantes para la prevención de incendios forestales.

Durante los últimos seis años, la empresa californiana de Alissa Cope ha contratado rebaños de cabras a varios clientes que necesitan que los animales se ceben con la vegetación no deseada y las plantas invasoras.

«Cuando empezamos era para restaurar hábitats, y me cansé de echar litros de herbicida sobre todo», dice Cope, propietaria de Sage Environmental Group, una empresa especializada en planificación medioambiental centrada en los recursos naturales.

«Cuando las cabras se comen la semilla, ésta pasa por su tracto digestivo y se vuelve inviable. No crece después de salir por el otro extremo, lo que es realmente sorprendente».

En una clara mañana de primavera en Puente Hills Preserve, un parque de 15 kilómetros cuadrados situado en la parte baja de la Cordillera Transversal, un centenar de cabras de distintos colores y tamaños se arremolinan en un gran corral. Cuando se abre la puerta, los animales salen trotando y devoran inmediatamente las malas hierbas y la mostaza negra de los alrededores, que los misioneros franciscanos españoles pudieron haber traído consigo en el siglo XVIII.

Recientemente, la reserva obtuvo una subvención del Departamento de Bosques y Protección contra Incendios del Estado, conocido como CAL FIRE, para utilizar cabras para reducir la carga de combustible y las plantas invasoras. El programa piloto pretende investigar si los herbívoros pueden reducir el riesgo de incendios forestales en la reserva.

Trevor Moore, un ingeniero especializado en incendios que ayuda a organizar y coordinar las subvenciones de CAL FIRE en el condado de Los Ángeles, espera que este programa funcione como un modelo exitoso para futuras iniciativas.

«Nos encantaría tener un programa exitoso de reducción de combustibles que sea de bajo impacto ambiental, para poder mostrarlo a otras comunidades como un buen ejemplo a seguir», dice Moore. «Podría ayudarnos realmente a proteger la vida, la propiedad y el medio ambiente».

Cabras trabajando

Las cabras, uno de los animales domésticos más antiguos, son comedores aventureros y curiosos con estómagos de hierro. Pueden comer plantas tóxicas para otros tipos de ganado. También son resistentes y pueden trepar por laderas empinadas y terrenos inaccesibles para otros animales.

as cerca de 300 cabras que posee Cope se emplean en varios lugares de los condados de Los Ángeles y Orange, sobre todo en primavera, para limitar el crecimiento y la propagación de plantas invasoras antes de la temporada de incendios. Su empresa exige un mínimo de 40 000 metros cuadrados y no trabaja en propiedades residenciales.

Desde el centro de operaciones de la empresa en el centro-sur de Los Ángeles, donde se alojan, las cabras son transportadas a un lugar de trabajo, normalmente durante un mes. Antes de su llegada, el lugar se rodea de una valla eléctrica temporal que se cambia de posición periódicamente para que las cabras cubran y traten gradualmente una zona muy amplia.

Hay una docena de empresas que suministran cabras de pastoreo en el sur de California. Normalmente, un centenar de cabras pueden pastar alrededor de un acre al día (unos 4000 metros cuadrados); las tarifas comerciales de las empresas suelen oscilar entre 800 y 1500 dólares por acre (entre 747 y 1740 euros). La ciudad de Yorba Linda encargó a Sage un proyecto piloto similar con un coste de unos 13 000 dólares (unos 12 100 euros).

Muchas empresas siguen también la práctica tradicional de contratar a una persona (llamada cabrero) para que viva de forma nómada con las cabras.

Para vigilar a las cabras de trabajo y protegerlas de los depredadores, como coyotes y leones de montaña, Cope entrena tanto a mastines de los Pirineos como a komondores, dos razas de perros que se han utilizado para la gestión del ganado durante cientos de años.

Las cabras de Puente Hills pastan bajo la mirada protectora de dos Komondores, a veces conocidos como perros fregona por sus largas rastas blancas. Cualquiera que se acerque demasiado a la valla eléctrica es recibido por un can de 54 kilogramos que ladra, por lo que es fácil entender por qué incluso los pumas se mantienen alejados del rebaño.

Una vez que han terminado, las cabras son transportadas de vuelta al centro de operaciones, donde se les limpian las pezuñas y el pelaje para garantizar que las semillas restantes de las plantas invasoras no se transporten accidentalmente al siguiente lugar.

Proteger las plantas autóctonas

Muchas plantas autóctonas crecen lentamente, están adaptadas a vivir en condiciones ambientales específicas y son vulnerables a los extremos, como las sequías prolongadas. Pero las plantas invasoras suelen prosperar en condiciones de sequedad y se reproducen con rapidez, por lo que el cambio climático está agravando su propagación, afirma Jutta C. Burger, directora del programa científico del Consejo de Plantas Invasoras de California, una organización sin ánimo de lucro que trata de proteger el medio ambiente y la economía de California de las plantas invasoras.

«Superan a otros tipos de plantas y pueden crear monocultivos», dice Burger. «Puede convertirse en un ciclo que se auto perpetúa».

Burger está de acuerdo en que las cabras pueden limpiar eficazmente las zonas cubiertas de plantas invasoras y dar a las especies autóctonas la oportunidad de prosperar. Pero advierte que las cabras también deben ser vigiladas y controladas cuidadosamente.

«Las cabras son como una desbrozadora indiscriminada; mastican cualquier vegetación que les guste», dice Burger. «Así que, si tienes un hábitat que te gustaría conservar, vas a tener que defenderlo o ser hiper vigilante sobre el tiempo que mantienes a las cabras en ese sitio».

¿Ayudan realmente las cabras?

Los estudios que analizan si el pastoreo de las cabras puede reducir la gravedad o el impacto de los incendios forestales son escasos, especialmente en California. Pero algunas investigaciones sugieren que son beneficiosas.

En Arizona, algunos científicos han observado que los terrenos despojados del exceso de vegetación por las cabras actúan como cortafuegos y pueden detener los incendios forestales en su camino.

Un estudio reciente, publicado en la revista Forest Ecology and Management, ha revelado que, en Australia, las cabras son especialmente eficaces a la hora de reducir la llamada carga de combustible fino, es decir, la vegetación inflamable de menos de un centímetro, como las agujas de pino o la hierba. Estos combustibles finos son los más propensos a formar un lecho de fuego continuo, por lo que controlarlos y contenerlos es crucial para limitar la propagación de los incendios forestales.

Y en Grecia, que tiene un clima mediterráneo como el de California, el pastoreo de cabras y ovejas parece mantener un entorno menos propenso a los incendios.

«El pastoreo es la gestión de la vegetación más extendida que tenemos en California», dice Lynn Huntsinger, profesora de ecología y gestión de pastizales de la Universidad de California en Berkeley.

«Realmente tenemos que pensar en cómo utilizarlo mejor y de forma más estratégica. Tenemos esta herramienta y estaríamos locos si no la utilizáramos todo lo que podamos».

Anecdóticamente, Cope ha observado que sus cabras tienen efectos positivos y duraderos en las zonas que pastan.

«Descubrimos que tras dos años de pastoreo, cambiamos la ecología» de un lugar, dice. «Pasa de ser una hierba nociva realmente loca y fuera de control a ser hierba de bajo crecimiento».

Un enfoque más diverso

Sin embargo, algunos gestores de tierras sostienen que las cabras no son tan útiles para reducir la carga de combustible y que aplicarlas a mayor escala es poco práctico y caro.

«En términos de gestión de la carga de combustible, la siega es probablemente tan eficaz como el pastoreo, excepto en terrenos escarpados o rocosos», dice Robert Freese, director de programas del Conservatorio del Rancho de Irvine, California, sin ánimo de lucro, en un correo electrónico. «La siega también es menos costosa que el pastoreo, excepto cuando se realiza a muy gran escala».

Por eso, Freese y otros creen que el mejor enfoque para reducir la carga de combustible es multifacético: mezclar el pastoreo de cabras, la limpieza manual de la maleza, las quemas prohibidas y los herbicidas.

De vuelta a Puente Hills, las cabras se han abierto camino por una ladera escarpada y ahora están en un barranco, masticando alegremente un denso matorral de flores de mostaza. En lo alto, un lejano halcón de cola roja flota en la cálida brisa, negro contra el cielo azul pálido.

Caminando de vuelta al camión, Cope señala una fina columna de humo que se eleva desde las colinas a kilómetros de distancia.

«Tal vez sea un incendio estructural», digo, casi con esperanza.

«No», dice Cope. «Eso sería humo negro. Eso es blanco. Un incendio forestal».

Es un sombrío recordatorio de que la temporada de incendios en California, que comienza antes y se vuelve más feroz cada año, ya está sobre nosotros.

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El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

Revista de de opinión en prensa

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La autoría es de nuestro Luigi, que conste

No se respeta el copyright

Santiago González Een su blog, 210622

Había ayer malos augurios que pesaban sobre la campaña electoral. Era el aniversario de Hipercor, 35 años, y Con decir que en tu tierra se cayó el Torico, no digo más… Pero es obligado empezar por el talento inmenso de Luigi que ayer estuvo cumbre en mi blog, al escribir el editorial más lacónico y más inapelable de la historia.

Este: Elecciones en Andalucía. “Despeñapedros”.

Ayer se echó de menos un titular de El país a la altura del momento histórico. Algo como: Andalucía, qué digo Andalucía, España entera en vilo a la espera de la reacción de Adriana Lastra”. Al final, la reacción no fue para tanto, salvo las tonterías de rigor. Entre ellas cabe destacar una conclusión de peso: Ella destaca como rasgo señalado de las elecciones: “La poca confianza que Moreno Bonilla tiene en los andaluces y las andaluzas”. Hombre, mujer, es más acusada la enorme confianza que los andaluces y las andaluzas tienen en Moreno Bonilla.

Debo confesar que ayer, a las ocho en punto, cuando se cerraron los colegios y se abrieron las encuestas, al oír la de Narciso Michavila, la negué rotundamente. ¿Entre tres y seis escaños más que la mayoría absoluta?¿A quién se le ocurre? Al cuerpo electoral andaluz, porque Michavila lo clavó.

Ya tenía yo ganas de aplicar el calificativo ‘histórico’ con propiedad y esta era una cocasión: Juanma Moreno ha arrasado a todos sus adversarios: A Juan Espadas a quien ha dejado tres escaños por debajo del mínimo de Susana Díaz en 2018. Produce vértigo considerar que el PSOE obtuvo 47 escaños en 2015, bajó a 33 en 2018 y ahora se queda en 30.

También se ha impuesto a Vox. Macarena ha sacado dos escaños más de los que tenía, pero su fracaso lo determinan sus altas expectativas. Soñaba con 20 escaños y la cualidad de imprescindible para alcanzar la mayoría que permitiera a los suyos entrar en el palacio de San Telmo. No podrá ser.

¿Qué decir de Juan Marín? Hace cosa de un mes sostenía Ciudadanos que “en las elecciones andaluzas no sería ‘un desastre’ perder 20 escaños”. Xavier Pericay, un padre fundador del partido naranja, argumentaba lleno de sentido común y algo de carga irónica: “Peor sería perder 21, sin duda”. Justo el resultado, aunque estos optimismos desaforados han sido seña de identidad del partido naranja.

Ayer mismo, con la encuesta de Michavila flotando en el aire, el director de la campaña electoral, Miguel Gutiérrez, vaticinaba que “el Gobierno del cambio se va a volver a reeditar. Otro desastre es el de la izquierda extrema que sumando sus ddos expresiones queda diez escaños por debajo de los que alcanzó Podemos la noche en que Pablo Iglesias proclamó la alerta antifascista.

El tío cascarrabias: La periodista de Antena3 que cubre las elecciones desde Málaga ha informado in situ que la mayor participación de electores sobre la anterior convocatoria «se está notando sobre todo en los colegios electorales».

Pastrana colgaba un tuit que forzaba mucho la credulidad de los lectores. Podría pensarse que era un fake: un votrante pregunta en un colegio electoral a la candidata Inma Nieto cuál es el nombre de su partido para poder votarla y ella responde: “Pues ahora mismo tendría que consultarlo”. Pero un mensaje de Podemos viene a confirmar indirectamente la anécdota: Podemos Andalucía. URGENTE:»Pasa este mensaje entre tus contactos. En los colegios electorales (tambi´n nos estaba pasando en actos de campaña) muchas personas  preguntan cuál es la candidatura en la que está Podemos. Estamos dentro de ‘Por Andalucía’».

Mi buen Parker traía lo que ella ha bautizado acertadamente con ‘Reflexiones desde detrás de la columna’. Era una reflexión de Tania Sánchez Melero  sobre el asunto de Oltra: “No he leído el auto de imputación de Mónica Oltra. Me temo que los tertulianos que están opinando que debe dimitir, tampoco.” Bastaba la primera frase para no seguir leyendo, pero da la clave del criterio con el que elige Pablo Iglesias sus parejas: por el nivel intelectual.

El fin de semana nos ha impedido glosar como se debe el esperpento que Compromís organizó en Valencia para celebrar la imputación de Mónica Oltra. Madre mía, qué portadas con la foto del espantajo valenciano. Pero para tonto, Joan Baldoví, que bailó junto a la encubridora y dijo: “Si tocan a una, nos tocan a todos”. No, hombre, la única a quien han tocado en este caso ha sido a Teresa, la adolescente a la que visitaba por las noches el marido de Oltra.

Histórico lo del PP

Santiago González en El Mundo, 200622

Ayer, 19 de junio se cumplían 35 años del atentado de Hipercor y los andaluces estaban llamados a las urnas para elegir un nuevo parlamento y un nuevo Gobierno. Para valorar los resultados de las 15 candidaturas concurrentes habría que cotejarlas con las expectativas previas. No ha habido discursos especialmente brillantes, no ha sido en modo alguno una campaña memorable, pero los resultados de los comicios no se contabilizaban estrictamente en clave interna.

Los contendientes principales eran el PP y el PSOE, Juanma Moreno y Juan Espadas, pero fuera del territorio autonómico también se ventilaba la presidencia del Gobierno para la legislatura entrante; eran un adelanto de las generales del año que viene o cuando quiera que toquen: Pedro Sánchez Pérez y Alberto Núñez Feijóo.

El recuento dio un triunfador absoluto: Juanma Moreno Bonilla que contra casi todo pronóstico demoscópico se ha alzado con la mayoría absoluta y ha alcanzado su objetivo principal de poder gobernar en solitario cuando las encuestas repetían machaconamente que el PP necesita a Vox para gobernar. Su buena gestión al frente de la Junta ha multiplicado por más de dos su número de escaños. Hasta ahora eran contados los líderes políticos a quienes se conocía por el nombre propio: Felipe, Fidel. El presidente en funciones y candidatos popular la Presidencia de la Junta de Andalucía, es el único a quien se conoce por el hipocorístico.

A Vox le toca un análisis simétrico. La campaña de Macarena Olona orientada a constituirse en el apoyo imprescindible para el PP y no estaban dispuestos a prestar ese apoyo si no era entrando en el Gobierno. No podrá ser. No se ha repetido el resultado de Castilla y León y por lo tanto es un fracaso a pesar del ligero aumento de su representación parlamentaria.

Moreno Bonilla había adoptado una estrategia que no carecía de riesgo, al no haber puesto por delante de cualquier otra consideración el deseo principal de sus votantes que era desalojar a Pedro Sánchez de La Moncloa.

Le ha salido redondo y sí era comprensible esa actitud que tanto sublevaba a Macarena, de no querer desvelar su estrategia de alianzas a partir del hecho electoral. Ningún candidato español se había presentado antes a unos comicios llevando en su programa  con quien pensaba pactar  después. No digo que estaría mal, solo que no es costumbre.

Bueno, Sánchez sí decía con quien no pensaba pactar ni harto de coca-cola: Podemos y EH Bildu, por ejemplo, pero era porque no pensaba cumplir con sus propios vetos, a los hechos me remito. Por eso uno es partidario de la segunda vuelta, para que las coaliciones se las demos hechas los votantes.

Los dos partidos mayores tenían sus líneas rojas. Los populares se temían no llegar a los 50 escaños, los socialistas, no llegar a los 30. El PSOE, con Susana Díaz como candidata, venía de 33 escaños en 2018 y 47 en 2015. Los 30 de Juan Espadas, el peor resultado del socialismo andaluz, no son el descalabro que se temían, aunque apenas les permite salvar los muebles.

¿Qué decir de Ciudadanos, que han perdido sus 21 escaños? No se salva ni Marín, aunque el director de campaña, Miguel Gutiérrez, vaticinaba a la altura de los sondeos que “el Gobierno del cambio se va a volver a reeditar”. Tampoco podrá ser. La herencia de Podemos sigue devaluándose: sus 17 escaños se han quedado en siete sumando Por Andalucía y Adelante Andalucía. Y Monedero en Colombia para apoyar a Gustavo Petro.

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Moreno y Olona, en el último debate electoral.
Moreno y Olona, en el último debate electoral.E. M.

Cuerpo de pobre

¿Gobernará el Pp con Vox? En todo caso será menos preocupante que si el Psoe lo hace con Podemos, Erc o Bildu. ¿Bildu no era el de Eta?

Andrés Trapiello en El Mundo, 200622

LA SUERTE está echada, pero no la conozco. Quien esté leyendo este artículo dispone ya de los resultados de las elecciones andaluzas. Yo no, mientras lo escribo. Faltan para mí unas horas. Está uno tan acostumbrado a perder que cualquier cosa me parecerá bien. O casi. Cuerpo de pobre, suele decirse. En política vestido con harapos. «Corto y largo», escribió Juan Ramón del trajecito heredado que lleva el niño pobre, el hospiciano.

¿No andábamos, hace ahora un año, en la plaza de Colón, protestando por los indultos a los golpistas catalanes en aras del diálogo y la concordia? Un año después, y ni diálogo ni concordia. Indultados e indultadores andan a la gresca. Lo que aseguraban que iba a suceder, no ha sucedido. No obstante, insisten: «el clima aquel irrespirable ha desaparecido, Cataluña ha olvidado el procés».

¿Seguro? A eso se le llama compás de espera. Volverán. De frente seguramente no; por alguna gatera, por algún decreto ley. Al menos antes las leyes los metían en la cárcel. Decía Franco en un discurso surrealista: «Europa no tiene la chatarra que necesita. A nosotros nos sobra hierro. Envejezcamos el hierro». Y con esa roña gobernó cuarenta años. No necesitamos leyes que atajen el delito, acaban de decidir en el parlamento catalán, sino legitimar el delito con otras leyes. Chatarra para todos.

Cualquier resultado que no mantenga a Ciudadanos en el Parlamento andaluz será un mal resultado, una triste noche, como aquella de Méjico de la que habló Bernal Díaz del Castillo: demasiados pocos defendiendo demasiado mucho. También debiera ser una noche triste, si llega a serlo, para quienes aseguran que el gobierno de Ciudadanos y del Pp fue un buen gobierno y, habiendo votado en su día a Ciudadanos, hayan votado ayer al Pp o a Vox. Por frivolidad: «nadie les vota ya». Chatarreros. Al traje de niño pobre todo le son pulgas.

¿Qué nos importa? Escribe hoy uno el doble para ganar la mitad. Trabajo dos veces más para cobrar dos veces menos. Como casi todos los que conozco: taxistas, albañiles, el de la tienda de ultramarinos al que le quedan días para bajar la trapa, los que están con su hipoteca. Solo a un chatarrero se le ocurriría echarle la culpa a Putin. Quizá hoy den por ti menos, le digo a nuestro electricista, pero vales más. Lo creo: solo el necio confunde valor y precio.

Un año desde Colón… Cómo pasa el tiempo. Me alegro de no conocer aún los resultados. Puede uno no ser tan corrosivo. Todavía. Lo peor de Larra es su causticidad: mantiene sus artículos no vivos sino incorruptibles, o sea momificados. Lo peor de este año han sido los desgarrones y descosidos sentimentales. Un muy buen amigo me pidió explicaciones.

A los pobres y hospicianos no sé por qué nos las pide todo el mundo. Como se te ocurra hacerlo a tú, te expones a un: «¡Fascista!». Y se las di, porque es un buen amigo: «Fui a decir en público lo que pienso en privado, que no es distinto de lo que decía Sánchez en público y en privado hace un año. A Colón fui por respeto a mí mismo (tú dices que por respeto a ti mismo no fuiste: hombre, no, tú no tenías necesidad de ir a un sitio en el que se iba a decir de los indultos lo contrario de lo que piensas hoy, pero no ayer; no ir, pensando lo mismo que yo de los indultos, como lo piensas tú, sí es haberse faltado al respeto… un poco)». Añadí ese «poco» por afecto.

¿Qué habrá sido de los veintiséis infernales años? ¿Y del «no pasarán»? Ya ha pasado uno, son veintisiete. Nunca más se supo. Adriana Lastra dijo que para no tener que salir hoy lunes a protestar, había que ganar las elecciones. La versión light de aquel «si ganan las derechas tendremos que ir a una guerra civil» de Largo Caballero.

A este le habrán puesto hoy los socialistas una vela para que el Pp gobierne en Andalucía con Vox, y los nacionalistas a la Virgen de Monserrat para que las generales las gane el Pp. Aquí vive todo el mundo mejor con lo que odia. Porque viven de ello, como el rufián de sus pupilas.

¿Gobernará el Pp con Vox? Usted, que lee este artículo, igual ya lo sabe. A mí, si le digo la vedad, y no gobernando con Ciudadanos, que demostró haberlo hecho con lealtad y competencia, me da igual. En todo caso será menos preocupante que si el Psoe lo hace con Podemos, Erc o Bildu. ¿Bildu no era el de Eta? Cómo pasa el tiempo.

Sobre todo para el victimario; para las víctimas algo menos. Si Vox un día asesina a alguien o les saca a dos o tres niños marroquíes la asadura para aplacar al espíritu de Franco, en plan mejica, o da un golpe para acabar con el Estado de derecho, habrá que salir a la calle, incluso con Lastra y Oltra juntas, si acaso no son ellas las que lo quieran dar en buen plan, a lo Largo Caballero.

Pero mientras eso no suceda, haremos lo que podamos, con nuestros harapos políticos, vestidos de niños pobres, corto y largo, como hospicianos, sin padre ni madre ni perrito que nos ladre.

Tampoco sabe uno si este artículo lo he escrito yo o es solo el sueño ese de la razón tan famoso, el que engendra monstruos.

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Un hombre cargado con nevera y sombrilla espera su turno para votar en un colegio de Almería.
Un hombre cargado con nevera y sombrilla espera su turno para votar en un colegio de Almería.Carlos BarbaEFE

Y los andaluces se levantaron

Jorge Bustos en El Mundo, 200622

La paciencia del andaluz es legendaria. El andaluz lo ha aguantado todo desde tiempo inmemorial: el calor, el olvido, la corrupción y los tópicos. Sobre todo los tópicos, carga intolerable que no han tenido más remedio que convertir astutamente en una industria.

Este aguante milenario que solo los necios o los nacionalistas catalanes, pleonasmo, confunden con resignación ha cristalizado en aportaciones incalculables a la cultura occidental: el flamenco a la música, el gracejo al humor y el senequismo a la filosofía, por no hablar del toreo. Pero la paciencia del andaluz se ha terminado. El clamor que se eleva de las urnas abiertas un junio de 2022 en la región más poblada de España dice: ya no aguantamos más.

¿A quién no aguantan más los votantes que acaban de protagonizar un vuelco histórico en la sociología electoral de nuestro país? He aquí una pregunta que Pepefé Tezanos, hagiógrafo de Sánchez, debería incluir en el próximo CIS. Con las respuestas podría añadir una coda martirial a su evangelio bufo: «Pedro fue enviado a los suyos, pero los suyos no le recibieron». Porque esta es la verdadera noticia del 19-J: la muerte de una larga hegemonía. La tierra donde Felipe y Alfonso refundaron el PSOE moderno, transformándolo en una máquina perfecta de ganar elecciones autonómicas y nacionales, ha dejado de ser socialista.

Andalucía ha archivado ese cuento de ruido y furia contado por un idiota, esa historia añeja de señoritos y antifascistas que ya no se traga nadie. El personal está harto de esta década imbécil de la vida pública española, esta infección populista que permitió a un selecto ramillete de resentidos asaltar las moquetas del Estado excitando el rencor o explotando la ingenuidad.

Andalucía acaba de exclamar que no quiere redentores de puño en alto ni salvapatrias apocalípticos, sino adultos serenos que no enfrenten a los ciudadanos, que aprueben presupuestos a tiempo y hagan promesas tan modestas que hasta se puedan realizar. Por ejemplo, eliminar el impuesto de sucesiones.

La debacle de la izquierda ha sido tal que las ondas sísmicas que parten del epicentro andaluz viajan a esta hora por la A-4 hasta la colina de La Moncloa, sacudiendo sus muros y ondulando su colchón. Juan Espadas no ha perdido porque él no se examinaba: nunca fue más que el mozo de espadas. El corneado es Sánchez, y la incisión profunda interesa el tejido autonómico, municipal y central. El sanchismo está en la enfermería y no tiene tiempo ni coyuntura favorable para afrontar con garantías la temporada electoral de 2023.

Al funeral de las izquierdas se suma Cs, que ha paladeado la amarga experiencia del negro literario: la obra también es suya pero la gloria se la lleva otro. Noche triste también para Macarena Olona, autora de una campaña histriónica donde no cabía un tópico más, desnortada y folclórica hasta el meme.

El estancamiento de Vox allí donde empezó su ciclo virtuoso es un recordatorio senequista de que todo lo que sube baja. Conviene dirigirse a la gente como si sintiera la amenaza de la estanflación, no como si Almanzor estuviera cruzando el Estrecho. Porque el andaluz podrá ser muy español, pero lleva mal que le tomen por un completo carajote.

Efectivamente, los andaluces se han levantado. Del sofá, del tópico, de la ideología mugrienta. Juanma Moreno es su inverosímil moisés: sus tablas son un templado recetario liberal y su cayado es un espeto de sardinas. Ha prometido a su pueblo que los llevará hasta la California ibérica para mirar económicamente de frente a Madrid o al País Vasco, y deberá apechugar con tan alto compromiso.

Con esta victoria dispondrá de tiempo y capital político para emprender una transformación a fondo. Porque la moderación no está reñida con la ambición: el buen gobernante sabe que la primera es condición de la segunda. Puede que se irrumpa en escena por el extremo, pero se revalida el poder por el centro, y es la duración del proyecto lo que permite dejar huella en la vida de un país. Sánchez ni ha querido ni ha sabido, y ahí tiene las consecuencias.

En Andalucía se ha cometido un crimen. Uno de esos parricidios aparatosos que resuelven las escaletas del verano. Los andaluces han matado al PSOE. O quizá ellos solo han levantado el cadáver que está dejando el sanchismo.

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Gobernar para todos, clave para ganar
Ilustración de Sean Mackaoui [Suiza, 1969] para el texto

Gobernar para todos, clave para ganar

El autor analiza los errores en la campaña andaluza y destaca tanto el valor del candidato concreto como la importancia del partido al que representa

Manuel Mostaza Barrios en El Mundo, 200622

ANDALUCÍA ES una región cargada de simbolismo para la democracia española. No sólo por los datos objetivos de población (es la comunidad autónoma más poblada de España y elige a casi una quinta parte de los diputados del Congreso) sino también por lo que supone en la configuración del sistema de partidos.

El actual modelo autonómico se terminó de fraguar, en realidad, en Andalucía (allí saltó por los aires en octubre de 1981 la idea de un sistema con autonomía plena sólo para algunos territorios denominados «históricos» sic) y, de hecho, la construcción de un partido socialista moderno y homologable a la socialdemocracia europea se llevó a cabo por élites socialistas andaluzas con la ayuda de los socialistas vascos y con ayuda alemana durante aquellos años.

Fruto de esta singularidad, durante décadas fue un dogma en nuestra ciencia política el predominio natural del socialismo en particular, y de la izquierda en general, en el sur de nuestro país. Pero desde 2014 sabemos que todos los dogmas que nos enseñaron los viejos maestros en relación con el funcionamiento de nuestro sistema eran análisis coyunturales que no han resistido bien el paso del tiempo.

Así, las elecciones celebradas el domingo dejan algunos detalles de interés para el lector culto que todavía sigue leyendo la prensa en nuestro país. No me voy a detener demasiado (en realidad no es noticia porque es habitual) en el altísimo nivel de los institutos demoscópicos privados de nuestro país (el CIS del inefable Tezanos volvió a infravalorar al PP, esta vez en más de cinco puntos, pero eso ya no sorprende), que vaticinaron la mayoría absoluta de los de Moreno a lo largo de todo el fin semana.

Tampoco me demoraré en un hecho indiscutible y que suele pasar desapercibido: son las sextas elecciones desde que llegó la pandemia causada por el Covid y en ninguna de las seis ha habido cambio político; es más, en las seis ha salido reforzado el Gobierno autonómico.

Pero es interesante observar cómo algunos errores se repiten de manera insistente por parte de los partidos ubicados a uno y otro lado del espectro electoral; el primero de ellos, equivocarse de adversario.

Le pasó al PP en las elecciones a la Alcaldía de Madrid en 2015, cuando Esperanza Aguirre prefirió confrontar con Manuela Carmena, una candidata sin apenas estructura, obviando al PSOE como rival. Ensanchó el campo de juego y perdió. Algo así le ha pasado ahora a una izquierda que eligió a un Vox ya integrado en las instituciones como adversario, sólo para ver cómo una parte de sus votantes optaba por el voto útil para evitar que el PP tuviera que pactar con ellos.

Es sintomático, por cierto, que el primer pinchazo electoral de los de Abascal llegue pocos meses después de entrar por primera vez en un Gobierno autonómico, tras el acuerdo alcanzado en Castilla y León: la gestión administrativa deja pocos momentos para la épica.

Otro error que se ha cometido de manera habitual es centrar las campañas en elementos simbólicos o identitarios, lo cual puede funcionar bien en épocas de bonanza, pero que no resiste el contacto con la realidad en cuanto ésta se vuelve sombría. Las minorías que de manera legítima, por supuesto inciden en ello suelen estar más movilizadas, tienen cierta capacidad para fijar la agenda y pueden incluso llegar a secuestrar una parte del debate público, pero el día de la votación todos los votos valen lo mismo y las prioridades del conjunto de la población suelen ir por otros derroteros, mucho menos heroicos, pero igualmente legítimos: la economía y el empleo frente a las fosas de una guerra del siglo pasado, la inmigración o la identidad de género… El tercero de los errores es pensar que las campañas no importan y que, a escala regional, lo que vale es la marca nacional.

No, España es un país complejo y la realidad andaluza tiene unos códigos diferentes a los de otras realidades, como la asturiana o la zamorana. Mandar paracaidistas, o fiarlo todo a la marca nacional puede generar unos resultados que se queden muy por debajo de las expectativas iniciales. Si los grandes revulsivos de la política española son Vox en un caso y la vicepresidenta Yolanda Díaz, es evidente que a sus formaciones y a escala territorial aún les queda mucho camino por andar.

Y por cerrar la ronda de errores: no se pueden articular movimientos provinciales a partir de la nada y luego presentarlos a unas elecciones. Una crisis demográfica profunda (la densidad de población de Soria o de Teruel es cinco veces inferior a la de Huelva o Jaén, por ejemplo) y mucho trabajo previo son dos elementos necesarios para que los movimientos políticos de la España vacía consigan representación política.

En el otro lado de la balanza está el espectacular resultado de un líder que consigue, en apenas cuatro años, dejar de ser el Moreno Bonilla que obtuvo los peores datos para los populares al nivel de los de Gabino Puche en 1990 para pasar a ser el presidente Juanma que culmina una larguísima travesía del desierto por parte del centroderecha andaluz. Una parte importante de su éxito ha llegado por la imagen que genera en el electorado que no le vota. Es un elemento clave, pero poco atendido en esta época de emocionalidad desbocada y autenticidad mal entendida.

Los votantes del PSOE no sólo aprobaban a Juanma Moreno (un 5,52 de valoración en los sondeos previos a las elecciones), sino que lo valoraban mejor que a Juan Marín y que a las dos candidatas ubicadas en el extremo izquierdo del tablero. Enfrente, tenemos a los votantes de Vox y de Ciudadanos, que valoran a Moreno de manera notable (por encima del siete sobre 10).

Con estos mimbres, no es extraño que antes de las elecciones un 18% de los votantes del PSOE en las autonómicas de 2018 prefirieran a Moreno como presidente, cifra que se disparaba hasta casi los dos tercios de los votantes de Ciudadanos. Este hecho se llama «institucionalizarse», y sucede en las pocas veces en las que un político es visto como un presidente/alcalde de todos, preocupado por la ciudadanía más que por las siglas.

Tenemos muchos ejemplos de esto en la historia democrática de nuestro país, y los tenemos en varios lugares y con ideologías diferentes: desde el alcalde popular Paco de la Torre en Málaga, hasta el socialista Abel Caballero en Vigo. Conseguir el respeto de los que votan de manera habitual a tu adversario es la mejor manera de repetir en el cargo: a base de insultos y bravatas uno puede labrarse un futuro brillante como tertuliano, es cierto, pero la vida política suele ser corta en estos casos.

EN CUALQUIER caso, si ampliamos un poco el foco, nos damos cuenta de que una parte de lo que ha ocurrido en Andalucía tiene poco que ver con la realidad de ese territorio. Cuando la marea de un partido está de retirada, sólo se salvan de la debacle los que tienen líderes que están muy institucionalizados en sus territorios (le pasó a José Bono a finales de los 90 en Castilla-La Mancha, por ejemplo, o a Alberto Ruiz Gallardón pocos años después en Madrid).

Cuando un partido está poco implantado en los territorios y no tiene líderes locales, la marea nacional se lo suele llevar por delante. Y es que Ciudadanos no ha desaparecido del Parlamento andaluz porque los votantes hayan censurado sus políticas concretas en la región durante estos años, como tampoco salió del gobierno de Castilla y León o de Madrid por ese mismo motivo. Cuando una dinámica es perdedora a escala nacional es muy difícil escaparse de ella, como cuando un coche va cogiendo velocidad cuesta abajo y le fallan los frenos.

Es posible evitar el golpe final, pero cada vez va siendo más complicado. De la misma manera, el peor resultado de la historia del socialismo andaluz en democracia no es culpa sólo de los posibles errores de campaña que haya cometido el equipo de Espadas. La dinámica que arrastra el PSOE desde las generales de noviembre de 2019 es mala y la coyuntura económica no invita al optimismo.

A mayores, una cierta fatiga postpandémica para estar reagrupando a los electores en una vuelta al bipartidismo si no dominan el mercado rápido, las start-up tienen un ciclo de vida, pero en esta ocasión, y con los horizontes tomados por la crisis, los vientos de cambio a escala nacional empiezan a soplar con fuerza.

En el imaginario colectivo de los españoles está grabado a fuego que las crisis económicas las gestiona mejor el PP y los periodos de bonanza, el PSOE; así que todo parece indicar que, dentro de poco más de un año, cuando la izquierda mire el mapa del poder en España, suspirará con cierta melancolía al recordar la ilusión de aquel primer Gobierno de coalición en enero de 2020 y pensará en aquello que escribió Ovidio en su destierro junto al mar Negro: «Ahora hay campos de maíz donde antes se alzaba Troya». La vida, que no se detiene…

Manuel Mostaza Barrios es politólogo.

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Musica de Diana.

Never Enough» [2017], tema compuesto porBenj Pasek / Justin Paul  e interpretado por Loren Allred, en su álbum «Never Enough«, de  The Greatest Showman [2017, Original Motion Picture Soundtrack]. Vía Diana Lobos, 210622.

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Humor
Gallego & Rey
Viñeta de Gallego y Rey

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Zurullus playeros

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  • Orinar en las playas de Vigo puede costarnos 750 euros de multa, ya sea en la arena o en el mar

El ayuntamiento de Vigo quiere terminar con esta práctica, por lo que la ha catalogado como infracción de las normas de carácter higiénico sanitario.

Antena3 Galicia, 150622

No está permitida la «evacuación fisiológica en el mar o en la playa» dice la ordenanza municipal de Vigo, haciendo referencia explícita a la vieja –y nada respetuosa- costumbre de orinar en agua del mar.

Aún siendo sabiendo que no es la mejor de las maneras, no son pocos los que durante una jornada de playa sienten la necesidad de orinar y deciden, como mal menor, hacerlo dentro del agua. El ayuntamiento de Vigo quiere terminar con esta práctica, por lo que la ha catalogado como infracción de las normas de carácter higiénico sanitario, y aparece explícitamente en el primer epígrafe del artículo 12 de la ordenanza reguladora de playas.

Orinar en cualquier punto de un arenal vigués puede ser objeto de sanción, algo que vemos de manera más habitual si pesamos en hacerlo en la arena, al igual que en cualquier otro espacio público como calles o parques. Pero esta ordenanza hace ahora hincapié en el hecho de orinar en el agua del mar.

Por su parte el ayuntamiento tratará de poner medios para evitarlo, aseguran. La ordenanza recoge que desde el consistorio «se fomentará, donde no lo hubiese con carácter permanente, la instalación de aseos públicos accesibles durante la temporada de baño». Y es que hay cosas que pueden esperar durante un tiempo limitado.

Con todo, que no haya aseos en la playa no sirve de excusa al usuario para «evacuar fisiológicamente» en lugares inapropiados. Hacerlo supone una infracción tipificada como leve que puede suponer una multa que puede llegar hasta los 750 euros.

La misma ordenanza también contempla sanciones para prácticas como utilizar jabón en el agua de la playa o en los elementos dedicados a la higiene tales como duchas o lavapiés, tirar residuos de cualquier tipo en el arenal, o utilizar parrillas o bombonas de gas en todo el entorno debido a su carácter inflamable.

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El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

Revista de de opinión en prensa

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Andalucía, el (d)efecto Sánchez
Ilustración de LPO [L. Pérez Ortiz; España,, 1957], para el texto

 

Andalucía, el (d)efecto Sánchez

El PSOE ya no juega en casa porque su votante no se reconoce: pierde a chorros el voto rural y el urbano no es lo suficientemente chic

Javier Redondo Rodelas en El Mundo, 200622

Las elecciones andaluzas de diciembre de 2018 constituyeron el final del principio de Sánchez; las de este domingo constataron el principio de su fin. Los comicios verificaron también el rasgo fundamental del electorado andaluz: su predisposición a la conservación, la búsqueda de la seguridad y el recelo de los vaivenes bruscos.

Por último, demostraron la eficacia del modelo de organización interna descentralizado propuesto por Feijóo: una campaña andaluza con la baliza y encabezado en clave nacional. El mensaje de Feijóo permeó y se ensambló con el de Moreno Bonilla: el PP no es una «incógnit

La mayoría absoluta de Moreno Bonilla redibuja el centro métrico del sistema de partidos y sustituye la centralidad centrífuga de Sánchez por la transversalidad centrípeta de Feijóo. Moreno Bonilla arrebata 300.000 votos al PSOE -que se suman a los 400.000 que se le fueron a la abstención en 2018-. El PSOE ya no juega en casa porque su votante no se reconoce: el PSOE pierde a chorros el voto rural y el urbano no es lo suficientemente chic como para seguir el ritmo abracadabrante y frívolo de las élites extractivas de la izquierda.

La mayoría absoluta de Moreno Bonilla es la de la España media alejada de las estridencias y del reclamo permanente de una supuesta superioridad moral. La España quieta es la que se mueve, no la que se agita. El subsistema de partidos andaluz fue pragmáticamente hegemónico; hoy es de alternancia pragmática. El descoque identitario y gourmet y el desnortado intento de la dupla Sánchez-Iglesias de construir una hegemonía ideológica ha resultado baldío también en Andalucía. De hecho, después de Sánchez -de su pírrica victoria en noviembre de 2019- el PSOE sólo ha ganado en Cataluña.

La victoria inapelable pero insuficiente de Arenas en 2012 mostró que la última cualidad vigente del PSOE andaluz consistía en el control de la Junta y el mantenimiento de redes clientelares. Cuando en 2018 cuajó una mayoría alternativa, el PSOE andaluz comenzó un doble proceso de descomposición: por un lado, el que derivó de la pérdida del poder hegemónico y, por otro, el que siguió al intento de colonización de la facción de Sánchez.

El (d)efecto Sánchez, cuyo principal baldón son sus compañeros de viaje, puede extenderse pronto a Castilla-La Mancha y Extremadura, como poco. Lo que explica la inquietud de los barones y de los enmudecidos órganos intermedios. Los cesarismos catapultan camarillas pero debilitan -cuando no extinguen- los partidos.

Decíamos que el 2-D de 2018 fue el final del principio de Sánchez, que se remonta a varios atajos, trampeos y narrativas contradictorias entre sí: se presentó a unas primarias como delfín de Susana Díaz contra Madina para evitar que el «PSOE sea Podemos»; luego llevó al Comité Federal de diciembre de 2015 una propuesta de investidura junto con Podemos y los separatistas que los barones impidieron; después lució impecable camisa blanca en Bolonia junto a Renzzi y Valls para reivindicar una socialdemocracia con ribetes macronianos y apoyó la aplicación del 155 en Cataluña con la envenenada condición de que incluyera la convocatoria inmediata de elecciones autonómicas. No obstante, antes había asegurado: «Me equivoqué al tachar a Podemos de populista (…) El PSOE tiene que trabajar codo con codo con Podemos». En ese momento ya había ganado sus segundas primarias en el partido con las bases de Podemos coreando «no es no» en las puertas de Ferraz.

Por fin, en la primavera de 2018 reunió una coalición negativa que cristalizó en una moción de censura. Entonces Sánchez fue presidente con 84 diputados. Su apelación a la regeneración resultaba insuficiente en compañía de separatistas, populistas y sediciosos. Así que necesitaba un designio, una misión, una gran empresa, un relato beatífico que compensara su aspereza, zigzagueos y la desconfianza que generaba en el partido, la izquierda y en amplias capas de la sociedad.

Encontró en Andalucía su causa, móvil, pretexto y razón: Moreno Bonilla fue investido presidente con los votos de Cs -con quien formó coalición- y Vox. De modo que Sánchez nutrió y dio rienda suelta a su narrativa de adalid antifascista con la que aspiraba a prosperar. Nunca terminó de cuajar -a pesar del sobe de la foto de Colón- y sucumbió el 4-M de 2021 en Madrid; de hecho, nunca fue verdaderamente una épica sino una maniobra de distracción: Sánchez se estancó en los 120 diputados y ligó su destino a Iglesias -o a lo que resulte ahora-, ERC y Bildu.

Si el atributo de Mélenchon ha sido supeditar al socialismo francés a unas siglas de raigambre latinoamericana -Nueva Unión Popular Ecologista y Social-, un confuso programa y sesentayochismo posmoderno; el de Sánchez ha sido hasta este domingo mantener vigentes las siglas con la retórica y política de alianzas de Podemos. En Andalucía, Sánchez es el PSOE de hoy -aunque le mantenga con oxígeno el PSOE de ayer-; y el PSOE de hoy incluye sus compañeros de viaje.

En 2018, Sánchez se desmarcó del resultado -en 2022 se ha desmarcado de la campaña-: atribuyó la derrota socialista -que fue, como la de Arenas, una victoria insuficiente- a la corrupción y a la figura de Díaz, que se vio obligada a disolver el Parlamento regional cuando Marín le retiró su apoyo. Díaz había sido investida en 2015 con el apoyo de Cs porque Rodríguez no se ha movido de su sitio desde entonces: su posición es honesta y coherente, pero su partido resulta prescindible y deviene en testimonial. Cs desparece después de cogobernar.

Parece una paradoja pero es una consecuencia. Tampoco ha de considerarse un fenómeno del todo exógeno a Andalucía. Su crecimiento descontrolado -en aluvión- influyó en que los principios que guiaron a sus fundadores y líderes no eran completamente compartidos por el oportunismo de algunos de sus cuadros. Los partidos menores solo sobreviven si resultan útiles al objetivo que le atribuyen sus votantes. Cs cumplió su tarea, su faena: evitó el cordón sanitario al PP y reivindicó valores que el PP, en shock, renunció a defender. Cs fue un dique, un esperanzador artefacto antipopulista.

El publicismo oficialista ultima, aferrado al escaño 30, un penúltimo pretexto: nada cambia, todo fluye. De modo que, argüirá, la mayoría absoluta de Moreno Bonilla es producto únicamente del hundimiento de Cs. No obstante, sostiene Michavila que los electores toman decisiones. Lo dijo cuando situó a Ayuso a un puñado de escaños de la mayoría absoluta en una encuesta de mayo de 2020. La afirmación era objeto cotidiano de conversación con mi amigo Colmenarejo. Sobre Sánchez y su escapada, los electores hace tiempo que han decidido.

El principio de su fin fue su huida hacia delante, su coalición de Gobierno, sus alianzas parlamentarias, sus indultos y su argot divisivo. Primero Madrid y luego Castilla y León testaron el vigor de su narrativa antifascista; Andalucía reafirma una tendencia -que sólo Casado y Egea se empeñaron en invertir-. Los resultados de este domingo constituyen el principio de la contestación interna. Aunque el PSOE carece de mecanismos internos para deponer al líder, que sólo lo fue mientras aseguró la victoria de los barones en mayo del 2019, su aura se extingue: «Sánchez perjudica la marca».

Entre tanto, los resultados neutralizan el divertimento de valorar las propuestas vanas de abstención a la izquierda y las exigencias de Vox por la derecha. Vox crece en número de diputados pero decrece en influencia. Muestra más potencia electoral pero ningún potencial de gobierno ni de veto o chantaje.

A priori parece perjudicarle, pero le beneficia más que verse obligado a forzar una disputa cainita con escasas bazas. El resultado le permite un repliegue; se agazapa. El PP es el primer partido en todas las provincias. No hay mayor muestra de transversalidad. El barón por accidente se convierte, con la exitosa reválida, en el primus inter pares. Andalucía cierra el ciclo de Sánchez. El PSOE enciende otra alerta y no es la antifascista.

Javier Redondo es profesor de Política y Gobierno de la Universidad Francisco de Vitoria y coautor, junto con Manuel Álvarez Tardío, de Podemos. Cuando lo nuevo se hace viejo (Tecnos, 2019).

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Macarena Olona, a su llegada el lunes a los estudios de Canal Sur Televisión en Sevilla para el segundo debate entre los candidatos a la presidencia andaluza.
Macarena Olona, a su llegada el lunes a los estudios de Canal Sur Televisión en Sevilla para el segundo debate entre los candidatos a la presidencia andaluza.ALEJANDRO RUESGA

Esto no es una pipa”, o la distracción de la derecha

Vivimos en la era de la velocidad, el exceso y las audiencias, aunque no estaría de más que entráramos en la era de la información veraz. Aunque sea más aburrida, a la larga nos resultará más beneficiosa

Carmen Domingo en El País, 200622

No aprendemos. No, no lo hacemos. Al menos no desde la izquierda que, día sí, día también, entra al trapo de todas y cada una de las ocurrencias que la derecha tiene a bien inventarse para que el discurso político real desaparezca enmarañado en la tontería que saquen a la palestra para entretener a medios y a ciudadanos.

La técnica no es nueva.

Algunos recordarán cómo, a finales de 2008, el primer ministro italiano Berlusconi celebró una cumbre bilateral en Trieste con Merkel. La situación de Italia era complicada; la reunión, clave para afrontar la grave crisis económica que atravesaba el país, y la necesidad de apoyo de Alemania, imperiosa.

Il Cavaliere lo tuvo claro y, saltándose el protocolo, esperó a la canciller escondido. “Cucú”, le dijo. Y en ese momento se acabaron los problemas de Italia en las crónicas periodísticas. Los titulares —todavía hoy siguen ahí si los buscan— no hablaban más que de la broma del presidente italiano. ¿Crisis? ¿Qué crisis?

Ni qué decir tiene que si analizáramos estos comportamientos en el caso Trump la cantidad de anécdotas se escaparían de los márgenes de un artículo.

En el caso de España, la derecha no se queda a la zaga.

En la memoria de muchos, aquella respuesta de Teodoro García Egea, en la que a la pregunta de Íñigo Aflonso en Las mañanas de RNE —“¿Se equivocó Casado al reclutar a Álvarez de Toledo para el grupo, especialmente para la portavocía?”— contestó sin inmutarse el secretario general del PP: “Nosotros nos hemos ocupado siempre del centro, sobre todo del centro escolar, del centro educativo y del centro de mayores”. Adiós pregunta incómoda. Hola titulares con ¿centros?

Pero acerquémonos al hoy.

En esta ocasión tres mujeres juegan a las distracciones. Una, Isabel Díaz Ayuso, la “defensora de la libertad”, es experta en estos menesteres, la ha tomado con los libros de texto, amenazando con modificarlos: “Vamos a trabajar para acabar con el adoctrinamiento que pretende el Ministerio de Educación hacia todos los niños, especialmente, como hemos visto en estos días, con los libros de texto”.

Días después ha reconocido que no encontró en los libros nada relevante. Previsible. Pero eso no es lo importante; lo verdaderamente significativo es que no es de su competencia; la autonomía de los centros es prioritaria, vamos, que en realidad no podía hacer nada.

Escándalo en la prensa por la supresión de la libertad educativa, aunque no pudiera modificarse por la presidenta. O sea, humo.

Vox, a falta de discurso político, también se ha hecho experto en distracciones. La diputada Carla Toscano, hablando de los piropos, se lamentaba encarándose con las bancadas de los partidos de izquierda: “Es una pena que su odio a la belleza y al hombre nos haga perder esa admiración e ingenio popular”.

Y daba algunos ejemplos: “Eso es un cuerpo y no el de la Guardia Civil”, o “dime como te llamas y te pido para Reyes”. Se encontraban en el pleno del Congreso que daba luz verde a la Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual que, dicho sea de paso, no contó ni con el apoyo del PP ni de Vox. ¿Se imaginan de qué habló la prensa al acabar el pleno? Aciertan, de los piropos.

Otro ejemplo reciente.

¿Les suena o conocen el nombre del candidato del PSOE o de la candidata de Por Andalucía a la Junta de Andalucía? Corre por ahí una encuesta que asegura que no. Sin embargo, ¿a qué sí que conocen el nombre de la candidata de Vox a esas mismas elecciones? ¿Por méritos políticos? Me atrevería a decir que no.

La conocemos porque ella sabía que, empadronada en un sitio en el que no habita, si ese hecho se hacía público tenía garantizado el protagonismo mediático, lo que haría de Macarena Olona la candidata más conocida.

Experta en evitar que se hable de programa, Macarena, en el último debate televisado, ha conseguido que los medios se centren en la anécdota. En este caso, se mostraba indignada con un “libro” en el que se habla de masturbación a los niños. Pues bien; ni es un libro de texto de la Junta de Andalucía ni enseña a los menores a masturbarse. Es un cuadernillo didáctico para gestionar las emociones del Ayuntamiento de Sevilla que ni siquiera incluye la palabra en cuestión.

¿Y los medios? Al día siguiente, a hablar de masturbación en la autonomía con mayor número de parados.

Ya sabemos que en estos tiempos el programa político pasa a un segundo plano por delante del “programa mediático”.

La conclusión es clara.

Los medios tradicionales, deseosos de trivialidades y anécdotas, desplazan lo importante para enfocarse en lo superficial. También las redes se suman a esa tendencia, nutriéndose de la política espectáculo.

Está claro, vivimos en la era de la velocidad, el exceso y las audiencias, aunque no estaría de más que entráramos en algún momento en la era de la información veraz. Aunque sea más aburrida, a la larga nos resultará más beneficiosa. A nosotros y a la democracia.

Carmen Domingo es escritora. Su último libro es Derecho a decidir. El mercado y el cuerpo de la mujer (Akal).

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Guy Sorman: Inflación, el regreso de la peste

Inflación, el regreso de la peste

No es necesario haber leído las obras teóricas de John Maynard Keynes para conocer, aunque sea aproximadamente, la famosa conclusión de su ‘Teoría General’. Escribe, en esencia, que todos los gobiernos dependen, por lo general sin saberlo, de economistas fallecidos hace mucho tiempo cuyos nombres ni siquiera conocen. De hecho, los hombres y mujeres que establecen las políticas económicas nunca han leído a Keynes, Hayek o Milton Friedman, lo que de hecho no les impide aplicar la teoría keynesiana o, en el lado opuesto, la hayeko-friedmaniana.

La actualidad económica mundial es prueba de ello, y la inflación, que hace estragos en todas partes, especialmente en Estados Unidos, es consecuencia de estrategias inspiradas en teorías desconocidas pero interiorizadas; estas teorías son, como escribió Keynes, absolutamente decisivas.

Además, hay que elegir la teoría adecuada. Sin embargo, los europeos se han equivocado y el Gobierno de Joe Biden todavía más: han creído oportuno aplicar la teoría keynesiana, estatista, cuando había que inspirarse en Hayek y Friedman, su discípulo, ambos neoliberales.

¿Qué decía Keynes? Que, en caso de recesión, era necesario relanzar la economía a través de la demanda, es decir, distribuir el poder adquisitivo por medio de subsidios directos o de crédito fácil a tipos bajos. La producción, según Keynes, seguiría necesariamente a la demanda. Con la crisis de la covid, igual que tras la recesión de 2008, los Gobiernos occidentales han adoptado esta estrategia: ayudas directas a los consumidores y créditos a tipo cero.

El resultado ha sido lo que habían anunciado Hayek y después Milton Friedman: el estímulo solo conduce a una subida de precios, en absoluto a un aumento de la producción. Es más, ¿cómo podría aumentar cuando faltan materias primas, energía y piezas de repuesto, como microprocesadores? No es la demanda la que falla, sino la oferta.

La subida de precios que resulta de estos errores políticos provoca reivindicaciones salariales que, a su vez, desencadenan una espiral inflacionaria de la que es difícil escapar. Este fenómeno tiene dos explicaciones. La primera se debe a Milton Friedman y es de carácter casi mecánico: el aumento de la cantidad de dinero suministrado por el Estado y por el banco central (Reserva Federal de Estados Unidos y Banco Central Europeo) se refleja en el aumento de los precios, no en el de la producción.

A este «monetarismo» de Friedman, que se ha repetido numerosas veces en la historia, se suma lo que el economista de Chicago Robert Lucas denominó en la década de 1960 anticipación racional. Según esta teoría, los agentes económicos no se dejan engañar por los incentivos gubernamentales, como el crédito gratuito, porque los conocen por experiencias pasadas. Sin ser expertos en economía, los consumidores y productores saben que la creación de dinero conducirá a la inflación y ajustarán su comportamiento, no invirtiendo, sino gastando lo más rápidamente posible.

Una vez más, las teorías de Friedman y Lucas, confirmadas por la experiencia, reducen a la nada las ingenuas propuestas de la Nueva Economía Monetaria, una fantasía surgida recientemente en la izquierda estadounidense. Según esta teoría descabellada, y totalmente acientífica y ahistórica, bastaría que los parlamentos controlaran la emisión de dinero y lo distribuyeran de forma que cubriera todas las necesidades.

La cuestión del reembolso de esta gigantesca deuda pública no se plantearía, ya que nadie puede obligar a un Gobierno a pagar. Esta solución mágica, adoptada en parte por Joe Biden, ignora que la deuda pública produce inflación, y que una deuda no reembolsada, como en Argentina, desnaturaliza el dinero.

Sabiendo todo esto, al menos los economistas, sorprende que los gobiernos de Estados Unidos y Europa no lo hayan tenido en cuenta. La razón es sencilla: tienen poca memoria. Como desde la década de 1980 la inflación había desaparecido, gracias a políticas públicas inspiradas en Milton Friedman, se había olvidado. Era cosa del pasado. Si hacemos una comparación con las epidemias, equivaldría a pensar que la viruela ha desaparecido, cuando ha sido la vacunación la que la ha hecho desaparecer; si se deja de vacunar, la enfermedad volverá.

En la década de 1980, la subida de los tipos de interés por parte de los bancos centrales, presididos por discípulos de Friedman, como Paul Volker en Estados Unidos o Jean-Claude Trichet en Europa, provocó que, al reducir la oferta de dinero disponible, desapareciera la inflación. Hoy la única forma de reducir la inflación es aplicar el mismo remedio que en 1980. Los bancos centrales están trabajando en ello. Pero su conversión llega tarde: han esperado a que la inflación se asentara para reaccionar, y ese retraso hará más doloroso el remedio.

Pero, ¿por qué es necesario eliminar la inflación y reducirla a una tasa tolerable del 2%? Porque la inflación es una plaga económica y social. Sustituye la inversión a largo plazo con la especulación financiera a corto plazo. Agrava las desigualdades sociales porque la subida de precios afecta, en proporción a sus gastos, más a los más pobres, que consumen todo lo que ganan, que a los ricos, que colocan sus ingresos al resguardo de la inflación, en bienes inmuebles o en obras de arte. La inflación, por lo tanto, conduce directamente al estancamiento y a la desigualdad: crisis económica y social.

Salir de la espiral inflacionaria en la que nos ha sumido la amnesia de los bancos centrales y de los gobiernos, requiere una gran valentía política. Habrá que explicar la desaparición del crédito a tipos de interés casi nulos y los riesgos de recesión temporal que provocará la subida de los tipos de interés. Gracias a sus cualidades como pedagogo, Ronald Reagan, a principios de la década de 1980, logró que los estadounidenses toleraran esta llamada «cura de austeridad»: la inflación desapareció y el crecimiento comenzó a aumentar nuevamente, pero después de dos años dolorosos para el pueblo estadounidense.

Esta política, calificada en su momento de neoliberal, fue posteriormente adoptada en toda Europa, debido a su éxito comprobado. De momento, el coraje político y la legitimidad moral no son moneda corriente ni en Estados Unidos ni en Europa, por lo que me temo que, en los próximos años, tendremos que vivir con inflación, es decir, vivir mal.

Guy Sorman

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Musica de Diana.

. «Uptown Funk» [2014] (estilizado como «UpTown Funk!») es una canción realizada por https://es.wikipedia.org/wiki/Uptown_Funkel productor británico Mark Ronson, con la colaboración del cantante estadounidense Bruno Mars, perteneciente al cuarto álbum de estudio de Ronson, Uptown Special (2015). Vía Diana Lobos, 190622.

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Humor
El Roto
Viñeta de El Roto [A. Rábago, España 1947]

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Abrazos gratis

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  • El gigantesco burdel medieval que atrajo a miles de viajeros a España durante tres siglos

Manuel P. Villatoro en ABC, 230819

Un mal necesario mediante el que controlar los impulsos más primarios de jóvenes ansiosos y evitar que ejercieran la violencia contra las «mujeres honradas» (como eran conocidas por entonces las damas que no vendían su cuerpo por dinero). Esta era la función principal que tenían los prostíbulos para aquella primitiva España previa a los Reyes Católicos.

Una idea que ya había expuesto mucho antes San Agustín mediante una sencilla -y cruel- comparación: «Quita las cloacas en el palacio y lo llenarás de hedor; quita las prostitutas del mundo y lo llenarás de sodomía». Quizá por ello ciudades destacadas fundaron sus propias mancebías a partir del siglo XIII. Aunque también por la necesidad de apartar a las meretrices de las calles más concurridas y ubicarlas en zonas menos transitadas.

SevillaBarcelona… Las urbes que fundaron prostíbulos dentro de sus muros durante la Edad Media fueron muchas. Sin embargo, hubo una cuyo lupanar llegó a ser conocido en toda Europa durante los más de tres siglos que estuvo activo: Valencia.

Y es que, además de contar con un tamaño considerable (agrupó -según algunas fuentes- hasta dos centenares de meretrices en sus mejores años) solía recibir los halagos de las decenas y decenas de clientes que atravesaban cada día su puerta. Este continua clientela convirtió a la mancebía (proyectada originariamente por el rey Jaime II en 1325) en una de las mayores atracciones de la ciudad. Así fue hasta que cerró sus puertas entre 1651 (cuando se ordenó a las mujeres abandonar el lugar) y 1671 (año en que la última meretriz salió del lupanar).

Un mal menor

El origen de la prostitución legalizada hay que buscarlo a mediados del siglo XIV. Al menos, así lo afirma el historiador Eduardo Muñoz Saavedra en su dossier « Ciudad y prostitución en España en los siglos XIV y XV». En dicha obra señala que la medida «respondió, en parte, a la necesidad de controlar un oficio condenado moralmente por el conjunto de la sociedad medieval y sus instituciones». Pero no fue la única causa. El español explica también que los burdeles se crearon para «encerrar en el interior a las mujeres de vida airada apartándolas de la “comunidad sagrada”».

Una idea que corrobora, por ejemplo, una ordenanza murciana de 1444 (año en que la urbe fundó su mancebía): «[mandamos] que todas las malas mujeres rameras […] salgan de la ciudad de entre las buenas mujeres e se vayan al burdel».

Con todo, lo que llevó a estamentos como el religioso a aceptar la prostitución fue la necesidad de controlar los impulsos de los jóvenes más alocados. Así lo determinan autores como la historiadora Noelia Rangel López en su dossier « Moras, jóvenes y prostitutas: acerca de la prostitución valenciana a finales de la Edad Media»:

«Si bien eran denigradas por su trabajo a causa del tabú del sexo, a diferencia de otros grupos marginados eran consideradas como un “mal necesario”». Para la experta española las meretrices ejercían un rol social al «canalizar la violencia sexual» para que no se ejerciese contra las mujeres honradas. «Por todo ello no debe extrañar que, desde mediados del siglo XIV, de la mano del afán regulador de los municipios, se empiece un proceso de institucionalización de la prostitución», completa.

Bajo estas premisas nació la prostitución pública (llamada así por ser legal, y no por estar sufragada por el Estado) en torno a la figura del burdel. Mes va, año viene, diferentes ciudades inauguraron sus mancebías tras expulsar de las calles y tabernas a las prostitutas. Así abrieron las puertas lupanares como el de Sevilla en 1337, el de Murcia en 1444 o el de Barcelona en 1448.

Con todo, esta legalización demonizó también a otras muchas meretrices que se negaron a dejar sus antiguas zonas de trabajo, aquellas que llevaban a cabo su labor de forma externa a la ley. «La prostitución clandestina era la prostitución ilegal, la que queda al margen de la ley, y por lo tanto la única perseguida y castigada por la justicia. Generalmente el castigo era una sanción pecuniaria, y en caso de que esta no pudiera pagarse […] la pena se pagaba con azotes», añade la experta. Sobre estos mimbres se elevaría el prostíbulo más grande de Europa: el inaugurado en Valencia.

Nace el burdel

El origen del gigantesco burdel hay que hallarlo en la reconquista de la urbe. Según afirman José Ignacio Fortea, Juan Eloy Gelabert y Tomás Antonio Mantecón en su libro « Furor et rabies: violencia, conflicto y marginación en la Edad Moderna», fue en aquellos años en los que «ganada la capital al Islam y ocupada por los cristianos, las prostitutas se instalaron en Valencia, como podía hacerlo un tabernero, un zapatero o cualquier profesional».

Las meretrices ejercieron su labor en calles, posadas y hostales hasta el siglo XIV. Concretamente hasta 1321, en palabras del historiador del XIX Manuel Carboneres. Ese fue el año en el que el rey Jaime II hizo público un documento considerado, a día de hoy, como uno de los primeros testimonios de la existencia de este lupanar. En el texto, el monarca afirmaba «que ninguna mujer pecadora se atreva a bailar fuera del lugar que ya tiene habilitado para estar».

Esta fecha, no obstante, es la menos popular entre los historiadores. La mayoría de los autores afirman que la primera referencia al burdel se dio cuatro años después. Uno de ellos es Vicente Graullera, quien determina en su popular dossier « Los hostaleros del burdel de Valencia» que «Jaime II ordenó en 1325 que las mujeres públicas se abstuvieran de ejercer su profesión en las calles de la ciudad, debiendo mantenerse en un lugar destinado para ellas».

Más allá de estas pequeñas diferencias temporales, lo que está claro es que a principios del siglo XIV ya se había habilitado un burdel para las prostitutas de la zona fuera de las murallas de la urbe. Concretamente, cerca de «las partidas ó barrios, como diríamos ahora, de RoterosMoreria y la Pobla», en palabras de Carboneres.

Poco a poco, el burdel de Valencia fue adquiriendo unas características propias que le diferenciaban del resto de edificios similares. «Era bastante singular respecto a los restantes barrios. Ubicado intramuros pero alejado del centro urbano, próximo a la morería y al espacio destinado a ciertas actividades gremiales consideradas insalubres […]. Ajeno a cuanto le rodeaba, disponía de su propio ambiente», añaden los autores de «Furor et rabies: violencia, conflicto y marginación en la Edad Moderna».

A nivel práctico, estaba organizado como una pequeña comunidad dirigida por un Regente. Y así se mantuvo durante más de tres siglos. Años en los que terminó siendo conocido como uno de los prostíbulos más grandes de toda la Europa medieval.

Licencia para prostituirse

Durante los siglos que estuvo activo, el burdel de Valencia vio pasar decenas de mujeres públicas (como eran conocidas las prostitutas). A día de hoy es difícil establecer cuál fue el número máximo de meretrices que albergó el prostíbulo entre sus muros, aunque la mayoría de autores coinciden en que vivió sus mejores momentos a finales del siglo XV. En este sentido, un viajero afirmó en 1501 que contó «entre 200 y 300» trabajadoras asentadas en el lupanar. Las cifras parecen exageradas, pues la mayoría de los registros hacen referencia a la presencia de hasta un centenar.

Lo que sí está claro es que no provenían únicamente de dicha urbe. «La mayoría procedían de otros reinos o localidades, quizá para eludir problemas personales o familiares», determinan los autores de la obra colectiva. Tal era la cantidad de ciudades de las que llegaban, que nuestras protagonistas eran conocidas por su lugar de procedencia («la aragonesa» o «la de Murcia» son dos ejemplos de ello).

Otro tanto sucedía con las religiones que profesaban las prostitutas, como bien señala Rangel: «El acceso al burdel era libre tanto para ciudadanos como para extranjeros cristianos, sin embargo, judíos musulmanes tenían prohibido mantener contacto físico con cristianos». En el burdel de Valencia, las relaciones entre diferentes religiones estaban prohibidas.

Podría parecer por el considerable número de prostitutas que las mujeres tan solo debían llegar al burdel y ponerse a trabajar, pero nada más lejos de la realidad. Por el contrario, toda aquella dama que quisiera vender su cuerpo debía solicitar una licencia al Justicia Criminal (un cargo foral) y sumar más de 20 primaveras a sus espaldas. La molestia, con todo, les resultaba provechosa a nivel económico pues (con el paso de los años) las meretrices ubicadas en este lupanar llegaron a cobrar hasta el doble que el resto de sus compañeras.

A nivel práctico, las prostitutas trabajaban durante una buena parte del día. «Su horario no estaba sujeto a normas concretas, aunque en algunas épocas sufriera limitaciones atendiendo a las circunstancias del momento. La hora de mayor movimiento era el atardecer del día, cuando, terminados los trabajos, crecía la afluencia de clientes en busca de un rato de expansión», añade Graullera.

Por descontado, y tal y como señalan los autores de «Furor et rabies: violencia, conflicto y marginación en la Edad Moderna», también influían en sus turnos eventos masivos como ferias mercados, los cuales solían atraer a cientos de viajeros hasta Valencia.

Santificar las fiestas

El burdel de Valencia permanecía abierto durante casi todo el año. Tan sólo había unas pocas excepciones en las que cerraba sus puertas, y la mayoría se correspondían con fiestas religiosas. Las más destacadas eran las jornadas de Semana Santa. Durante aquellos días las mujeres públicas dejaban a un lado el trabajo y eran internadas en algún centro religioso. Los días que pasaban de retiro espiritual obligatorio eran sufragados por la misma ciudad.

«El día antes de la festividad las mujeres eran reunidas en el burdel, para conducirlas ordenadamente al lugar de retiro, que era generalmente el Convento de las Arrepentidas de San Gregorio. Una vez allí se les impedía salir a la calle», añade Graullera en su obra.

Aquellas jornadas eran más que curiosas. Y es que, mediante continuas charlas y oraciones se buscaba que las prostitutas renunciaran a su trabajo y volviesen al recto camino del Señor. Los conferenciantes les ofrecían incluso ayuda para encontrar marido y les prometían otorgarles una gran dote si pasaban por el altar (dinero que pagaba también la ciudad). A pesar de que eran muy pocas las que dejaban la prostitución, el retiro espiritual provocaba severos dolores de cabeza entre los rufianes (los «chulos» de la época). Estos trataban por todos los medios de boicotearlos para no perder su fuente de ingresos.

Además de Semana Santa (y de otras fiestas de similar importancia como las de «la virginidad de María»), las autoridades prohibían a las prostitutas trabajar antes de la misa de los domingos. Saltarse esta norma era algo sumamente grave. Años más tarde la ley se hizo todavía más severa. «Los Jurados de Valencia acordaron la imposición de una sanción de 20 sueldos a las mujeres del burdel, por el simple hecho de almorzar antes de oír misa en los días festivos», añade el experto español.

Organización

Intramuros el burdel no era un edificio como tal, sino que estaba formado por varias calles alrededor de las cuales se levantaban diferentes hostales (unos 15 en las mejores épocas del lupanar) y multitud de casas. Las prostitutas que recibían la licencia del Justicia Criminal podían alquilar una habitación en la hospedería o, directamente, una de las viviendas. En ambos casos sus caseros eran los llamados hostaleros, los mandamases en la sombra de la mancebía. «Cada mujer cuidaba de su casita con esmero, blanqueando su fachada, poniendo flores y arreglándola según su gusto», completan los autores de la obra colectiva.

Disponer de una de estas casitas era la mejor opción para las prostitutas, pues les permitía tener una mayor autonomía y alejarse un poco de las miradas de los hostaleros. «Se trataba de casas pequeñas, en su mayoría de un solo piso, las cuales al decir de quienes las visitaron presentaban un aspecto muy limpio y cuidado. Sus fachadas estaban adornadas frecuentemente con flores enredadas y arbustos aromáticos. Solían disponer de un patio trasero donde, además de mantener algún cultivo, podían reunirse en las cálidas noches de verano en animadas tertulias», añade Graullera.

Con todo, las prostitutas que alquilaban estas casas seguían dependiendo de los hostaleros, los verdaderos caciques del burdel de Valencia.

Estos mandamases se encargaban de contratar a las meretrices; pactar con ellas un sueldo; interceder ante el Justicia Criminal para que las nuevas trabajadoras recibieran la licencia de mujeres públicas y atender a las damas en el día a día (especialmente cuando se ponían enfermas y no podían vender su cuerpo). Por si fuera poco, también hacían de prestamistas y dejaban dinero a las chicas para que adquirieran desde joyas, hasta vestidos. Ninguna de ellas podía abandonar el lupanar hasta que liquidara todas sus deudas. En la práctica las tenían atrapadas.

En este sentido, una buena parte de los viajeros que visitaron el burdel de Valencia coincidieron en que las casas estaban muy bien cuidadas y tenían un aspecto muy agradable. «También resaltan la sensación de las prostitutas, alejadas de toda sordidez», añaden los expertos españoles en su obra.

Crímenes en el burdel

La bebida y el jolgorio eran unos ingredientes perfectos para favorecer las relaciones sexuales. Sin embargo, solían derivar también en todo tipo de trifulcas entre clientes. Era entonces cuando entraban en acción los guardias del burdel. La medida más eficaz para evitar estas controversias consistía en prohibir la entrada a todo aquel que causase problemas. Así lo atestigua la sentencia del Justicia Criminal de 1553 sobre un alborotador llamado Miguel Joan Scals al que se le exigió permanecer alejado del lupanar «sot pena de correr la ciutat ab açots y de vint y cinch dies de presó».

Estos no eran los únicos problemas que se daban en el lupanar. Además eran habituales los robos a prostitutas, pues las joyas y los vestidos eran bienes muy golosos para los pícaros. Con todo, el que únicamente hubiera una salida en el burdel facilitaba la rápida identificación de los criminales, así como su captura. En este caso, así como en el resto, la figura que se ocupaba de aplicar la ley era el Regente. Un personaje que, además, controlaba que la prohibición de introducir armas se cumpliera e informaba al Justicia Criminal de las sanciones contra los culpables.

Decadencia y clausura

El burdel de Valencia funcionó a pleno rendimiento durante décadas. Sin embargo, a mediados del siglo XVI empezó una lenta pero inexorable decadencia que culminó en 1651. El mismo año en el que Fray Pedro de Urbina (Arzobispo y Virrey de la ciudad) ordenó que las mujeres de malvivir abandonaran su trabajo y pasaran «a servir, o estar en sus casas» so pena de ser expulsadas de la ciudad en un plazo de diez días. Al religioso le costó algo más de lo que pensaba acabar con las meretrices, pues no fue hasta 1671 cuando las pocas que quedaban fueron retiradas a un convento.

Así recoge Carboneres este momento en su minuciosa obra sobre el burdel. «El de Valencia, que según parece estaba protegido por personas de gran influencia, fue de los burdeles que mas se resistieron; ya le habían abandonado sus habituales inquilinas, con su cortejo de Celestinas, a quienes las autoridades obligaron a buscar otro refugio, y todavía resistían en dicho local siete mujeres, fundandose en que no tenían sitio en donde albergarse.

En esta ocasión el jesuita valenciano P. Catalá diligenció que dichas mujeres fuesen conducidas al monasterio de San Gregorio de esta ciudad, en donde pasó él mismo á convertirlas, lo que consiguió con tan gran éxito, que según asegura el bibliógrafo Rodríguez, que pudo ser testigo de estos sucesos, aquellas siete pecadoras se convirtieron en siete ángeles».

El autor decimonónico señala, con todo, que no fue una buena idea clausurar el burdel, pues provocó que las mujeres se «desparramaran» por las calles: «¡En los pocos días que estuvieron en Madrid las tropas del archiduque Carlos, el rival de Felipe V, dejaron en los hospitales mas de 2.000 hombres ata cados del mal venéreo! ¡Prueba grande de que no basta quitar un vicio por medio de un decreto, cuando, como el presente, está fundado en nuestra flaca naturaleza!».

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El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

Revista de de opinión en prensa

•••¿Novelas policiales?
Ilustración de Fernando Vicente [España, 1963], para el texto

¿Novelas policiales?

Lo más importante de la literatura nunca será identificar a un asesino en la trama, sino cambiar la vida de los lectores, revelándoles que el mundo real es más complejo de lo que ellos creían imaginar

Confieso que me inquieté mucho cuando oí que Javier Cercas iba a escribir una novela policial. ¿Quién le mandaba a uno de los mejores escritores de nuestra lengua, después de haber escrito esas obras maestras que son, entre otros libros suyos, Soldados de Salamina, Anatomía de un instante y El impostor, escribir una de esas novelitas que tienen más de adivinanza y cálculo que de literatura?

Pero después de haber leído los tres volúmenes de su última novela, y, sobre todo, el último, El castillo de Barbazul, no tengo nada que objetar: el “autor” del crimen figura allí igual que en las novelas de William Faulkner, como un simple pretexto, aunque la acción se desarrolle de una manera independiente al acertijo policial, o, mejor dicho, este está allí, luciéndose desde el principio de la historia, sin veladuras ni desvíos para quien quiera verlo.

Y es, desde luego, una extraordinaria novedad que en una “novela policial” sean los propios policías los que cometan un delito para poner orden en una realidad que está corrompida muy a fondo, y que no tiene cómo volver a la legalidad sino alterándola y violentándola.

Las últimas 100 o 150 páginas de El castillo de Barbazul son verdaderamente extraordinarias. Desde que se sabe que Carrasco tiene un plan minucioso para derrotar al millonario que ha montado un prostíbulo de señoritas que él y sus amigos han corrompido y destrozado, los lectores se olvidan de Cosette y solo se interesan en el plan, ideado por Carrasco, para hundir al poderoso y corrupto empresario.

Y está tan bien llevada la historia que no hay que perder un instante en la conspiración hasta que esta termina. Y todavía se levanta una vez más la historia, a estas alturas de la novela, cuando Cosette sale de su lecho de enferma, e informa a su padre y a sus amigos policías, que ha decidido testimoniar ante el juez sobre las violencias que le infligieron, y que, luego, ha decidido ser gendarme, uno honrado y de grandes alcances, como fue su padre —que comenzó siendo policía y ha terminado de bibliotecario— y como son ellos todos: unos ciudadanos ejemplares.

Se trata de una novela —una serie novelesca— que tiene algo de bálsamo, que nos consuela de las miserias que vemos a nuestro alrededor a cada instante.

Estuve pensando en los grandes escritores, luego de leer esta novela “policial” de Javier Cercas, y descubrí que casi todos ellos, empezando por Charles Dickens y siguiendo por Ernest Hemingway y casi todos los que más me importan entre los modernos, aprovechan el género policial, aunque nadie se atrevería a colocarlos entre los autores típicos de este género, que, sin duda, nunca ha dejado de tener sus lectores y seguidores.

Pero, y sigo en esto a uno de los grandes críticos de nuestra época, me refiero al norteamericano Edmund Wilson, nadie imaginaría a un William Faulkner entre los cultores del género “policial”, aunque en casi todas sus novelas el gran escritor sureño aprovecha, y de qué manera, lo más típico de las historias policiales.

¿En qué consiste este género? En que haya un asesinato y en descubrir —antes de que lo haga el autor— al gestor del crimen. Los niveles de sofisticación a que han llegado los autores de este género son muy elevados, desde luego, y no es extraño que recurran a los inventos más destructivos, elaborados y recientes, en sus invenciones, o que estas hayan determinado, todo puede suceder, que la industria del crimen haya aprovechado las novelas policiales para refinarse e imitar aquellas complicadas formas de producir la muerte de los enemigos.

Podría ocurrir en México, donde en la realidad, más que en los libros, el arte de matar ha llegado a extremos indescriptibles. Sin embargo, hay un momento, que no es fácil de precisar, en que la novela policial deja de ser literatura y se convierte en otra cosa: en mera adivinanza.

¿Cuándo ocurre esto? Cuando identificar al o a los asesinos es más importante que todo lo demás, es decir, a lo bien o mal escrita que está la novela, a la singularidad o la perfecta o imperfecta humanidad de los detectives o descubridores, la ciudad o el país donde ocurre, y, principalmente, el lenguaje en que la novela está escrita del que, por supuesto, depende todo en la literatura.

Los lectores de literatura saben perfectamente cuándo las novelas policiales dejan de ser “buena literatura” y el texto de la historia se convierte en otra cosa: en una adivinanza en el mejor de los casos, o, en el más sofisticado de ellos, en una historia aparte, en la que el crimen, o los crímenes, dejan de ser importantes y se convierten en un mero pretexto para ir creando la intriga policial.

Esta intriga es la que, en última instancia, marca la diferencia entre una novelita policial y una obra literaria. De más está decir que no hay equivalencia entre una y otra, porque la literatura puede cambiar la vida de las personas, y una novelita policial solo es capaz de entretener un rato a los lectores, o incluso pervertirlos, al extremo de que aquellas novelitas les obturen la asimilación de la verdadera literatura.

¿Hay una frontera rígidamente establecida entre la verdadera y la falsa literatura? Sí la hay, pero no para todos es la misma, y así como se puede establecer un mínimo común para los lectores de buena y auténtica literatura, sería posible, sin duda, determinar con un cierto grado de precisión entre los genuinos lectores de novelas policiales y los que, como el que esto escribe, nunca se han sentido colmados con esas historias, aunque estas, de hecho, sean capaces de exaltar la curiosidad o la necesidad de “querer saber” más de lo que se sabe, hasta detectar el nombre o la sociedad de los verdaderos asesinos.

Desde luego que hay diferencias entre uno y otro libro. Tanto que me atrevería a establecer un punto de desencuentro, y afirmar que, así como los escritores pueden aprovechar para referir sus historias, ingredientes típicos de la novela policial, estos, como hace Javier Cercas en su última novela, pueden perfectamente servirse de ingredientes o formas parciales de historias policiales, siempre que en sus escritos haya, además, otras cosas.

Esa es tal vez la diferencia mayor: los escritores de novelas policiales no pueden alterar la disyuntiva esencial del género, el descubrimiento del o de los asesinos, sin que sus historias dejen de formar parte de ese género —la novela policial— y pasen a formar parte, para bien o para mal —generalmente es este último el más frecuente de los casos— de la literatura a secas. Y vaya las decepciones que suelen producir en los lectores estos casos, infrecuentes, en que una historia “policial” resulta mucho más que eso.

¿Qué une o distancia a estos géneros? Un verdadero mundo. En una novela “policial”, lo fundamental es descubrir al asesino y esto depende de la habilidad que la práctica corriente ha desarrollado en el lector, y las elucubraciones y complejidades de que se valen los autores para estimular la curiosidad de sus lectores, en tanto que en la literatura nunca será lo más importante identificar a un asesino, sino cambiar la vida de las gentes que leen, revelándoles la mayor complejidad del mundo real que ellos creían imaginar, o despertar ciertos apetitos o ansias en los lectores, que, a partir de esa novela, descubren un mundo nuevo, o una nueva manera de iniciarse en este mundo, enterados de sus complejidades o estructuras secretas, de las que sienten que en el futuro dependerán sus vidas.

Leer a Fiódor Dostoievski o a Gustave Flaubert no es leer a Arthur Conan Doyle, aunque los tres sean maestros eximios en el género que cultivan. Pero es el género el que establece las distancias, no los autores, que pueden ser los más grandes en esa especialidad.

© Mario Vargas Llosa, 2022. Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2022.

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GABRIEL SANZ
Ilustración de Gabriel Sanz [España, 1974] para el texto

 

Andalucía hace virar a España

Joaquín Manso En El Mundo, 190622

Hoy se pone en juego la emoción política con la que discurrirá la vida pública española durante los próximos años. Como tantas otras veces desde que determinó la configuración territorial del Estado en 1980, Andalucía anticipará las corrientes profundas de fondo que marcarán el futuro de España. Las últimas encuestas, de cumplirse, nos situarían en el umbral de una intensa oscilación cultural, social y política. Se escucha el timbre del cambio de ciclo. «No hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo», escribió Víctor Hugo.

Atendiendo al contexto y a las circunstancias, lo que los sondeos andaluces adelantan es el regreso rampante de las ideas de la centralidad, la institucionalidad y el moderantismo después de un cuatrienio de polarización estratégica alimentada desde el Gobierno. Y es así porque Juanma Moreno cimentará su triunfo de esta noche, del que solo queda conocer su magnitud, no tanto en el reagrupamiento del voto de la derecha sino principalmente en el trasvase masivo de electores socialistas que lo identifican como garantía de concordia. Y esto, en Andalucía, basamento del poder del PSOE durante casi toda la democracia.

En sólo cuatro años, Moreno y su eficaz estratega Elías Bendodo han dado la vuelta al régimen de resignación, clientelismo y corrupción instalado en la Junta durante 36 años.

No hay un milagro económico, pero sí una percepción de sensatez, estabilidad y modernidad que se ha traducido en una bajada de impuestos, un descenso de la burocracia administrativa y un consiguiente incremento del dinamismo y el emprendimiento. La pujanza de Málaga, de donde procede el equipo dirigente, como capital cultural y hub tecnológico, es el mejor símbolo de la semilla de una nueva Andalucía atractiva para la inversión y la creación de empleo que valoran los ciudadanos en los sondeos.

Sería justo que la contribución de Ciudadanos desde el Gobierno recibiera la recompensa de al menos sobrevivir en las urnas.

La proyección nacional del resultado será inevitable. Alberto Núñez Feijóo, un fenotipo casi calcado al de Juanma Moreno, acierta en el diagnóstico con el que presentó su liderazgo: «España está en situación de desgobierno […]. Voy a intentar que se acabe la frivolidad en la política española». Una vez desterrada de un plumazo la que anidaba en su propio partido, queda el resto.

Parece natural que un país agotado tras la pandemia, preocupado por el empobrecimiento al que le conduce la inflación desbocada y asustado por la recuperación en el léxico de uso común de la temida prima de riesgo, asista atónito a los espectáculos de división pretendidamente ideológica y batallas huecas con que se exhibe constantemente el Gobierno.

La campaña andaluza se inició en los estertores de la crisis de Pegasus, en la que Pedro Sánchez volvió a dar muestras de su temeridad cuando se trata de contentar a ERC. En sólo dos semanas, siguieron la ruptura traumática con Argelia, el fracaso del tope del gas en la factura de la luz, el enfrentamiento público de dos ministras por el impuesto a las eléctricas o el desafío impúdico a la Justicia de Mónica Oltra, imputada por un delito de abuso de poder moralmente repugnante, y que por sí solo es un ejemplo de las consecuencias de gobernar con este tipo de populismos. El momento para eso ya pasó.

De acertar las encuestas, el PSOE se asomará hoy a una derrota abisal, con una ventaja de 15 puntos del PP, por debajo del resultado que obtuvo Susana Díaz hace cuatro años y en porcentajes que hacen casi inverosímil que Sánchez pueda repetir en Moncloa. Porque es el presidente quien se examina hoy: bastante ha tenido Juan Espadas, candidato insulso y desconocido para media Andalucía elegido por Ferraz, con aguantar el tipo.

El modelo de sociedad y de políticas que propone Sánchez ha fracasado. La estrategia casi consustancial a su presidencia de la «alerta antifascista» para dividir al país en dos bloques enfrentados y legitimar sus acuerdos con el independentismo ha caducado. El presidente ya no puede reaccionar al cambio que representan Feijóo y su mano tendida para pactos de Estado con serenidad y sin aspavientos.

El impacto en el PSOE será silencioso. En un partido que ha adoptado una estructura interna netamente cesarista, sin contrapesos internos ni liderazgos alternativos, el daño será duro pero telúrico, subterráneo. El PSOE permanece cohesionado por el poder aunque también por el miedo. Nada podrá evitar sin embargo que entre los alcaldes y los presidentes autonómicos que se enfrentan a su reválida en mayo cunda la preocupación.

El debate que fomenta Feijóo sobre la lista más votada provocará divisiones, como también el de abstenerse para evitar la dependencia de Vox. Sánchez es imprevisible en sus reacciones, pero una crisis de gobierno inmediata pondría en evidencia el fracaso de la anterior, hace un año, que vació al Ejecutivo de peso político. Las iniciativas clientelares están limitadas porque el BCE impondrá severos condicionamientos al gasto público. Esto generará cada vez mayores tensiones con Yolanda Díaz, cuyo espacio saldrá de las andaluzas siendo la misma nada que cuando entró.

La cuestión no es quién ganará hoy, sino cómo. Es decir: si el PP puede gobernar en solitario o deberá hacerlo en coalición con Vox, reforzando así el discurso de Sánchez para cuestionar el moderantismo de Feijóo. Macarena Olona protagonizó un punto de inflexión cuando en el segundo debate advirtió a Moreno de que, si le hacía falta un solo voto de Vox para ser investido, ella exigiría entrar en su gobierno. En ese momento se inició una especie de segunda vuelta que aceleró el trasvase de votantes socialistas al PP.

El partido de Santiago Abascal pone a prueba en estas elecciones su capacidad para influir en el PP. Su campaña ha sido extraña, con la irrupción de la líder italiana Giorgia Meloni con un discurso extremo ajeno a cualquier tradición del conservadurismo español. Si los resultados abocan a que entre en el Gobierno, Vox lo hará sin mayor trauma, como ocurrió en Castilla y León, e irá integrándose en el sistema.

Pero si Moreno supera los 49 diputados y Vox no alcanza sus expectativas, como apuntan las encuestas, será difícil que pueda bloquear la formación de gobierno sin pagar un alto precio por ello.

Joaquín Manso, director de El Mundo.

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La permanente amenaza infecciosa

César Nombela en ABC, 190622

El ser humano es capaz de adaptarse a cualquier ecosistema. De hecho, las expansiones del Homo sapiens dentro del continente africano (desde hace unos 300.000 años), y también hacia fuera (entre 150.000 y 80.000 años), así como las de los homínidos anteriores, tuvieron lugar desde muy pronto.

Se trató de movimientos migratorios que inevitablemente conducían al encuentro con nuevos microbios patógenos. Como resultado final de esos contagios, muchos de los contagiados sucumbían, pero quienes superaban la infección podían ser resistentes a futuros embates. La selección natural hubo de operar con intensidad para saldar los acontecimientos infecciosos de envergadura.

Desde hace poco más de una década, la Arqueología Molecular permite descifrar cómo fueron muchos de esos encuentros del hombre con los microbios patógenos.

Los vestigios de ADN, humano y microbiano, detectables en restos fósiles, nos hablan de esas infecciones de hace miles de años, nos llevan a reconstruir cómo pudo ser la lucha contra patógenos hasta entonces no reconocidos por el sistema inmunitario de los humanos, nos facilitan documentar el impacto de todo ello en la evolución humana y también en la de los propios microbios.

Es una historia todavía muy incompleta, pero cada vez más útil en momentos como el actual, en los que la permanente amenaza infecciosa se materializa de vez en cuando en epidemias o pandemias a las que hemos de hacer frente. La forma y la razón de que un nuevo patógeno llegue a afectar al hombre, y a transmitirse entre humanos, suponen las claves fundamentales que podemos aspirar a entender.

En ocasiones, pudo ser que la epidemia forzara a la emigración de grupos humanos o más bien que el movimiento migratorio desplazara la epidemia a nuevos lugares. Son preguntas que cabe formularse para algunos casos en función de la tecnología actual. Todo indica que microbios altamente patógenos, ligados a la especie humana desde tiempo inmemorial, son los que más han influido en la selección natural, en especial en la configuración de nuestro sistema de defensas inmunitarias.

Entre los indicados agentes patógenos están dos bacterias, las productoras de la lepra y la tuberculosis, un protozoo, el causante del paludismo, y el virus de la viruela humana, altamente transmisible y seguramente el más letal de todos.

La posibilidad de que muchos de los virus que afectan a animales den el salto a la especie humana, con la consecuencia de hacerse transmisibles entre personas, constituye una de las claves a las que atender. Entre otros muchos, dos ejemplos actuales nos sirven para ilustrar la importancia del salto adaptativo de diversos microbios al organismo humano. Me referiré al virus de la viruela del mono y al coronavirus SARS-CoV-2 causante del Covid.

Las trazas de ADN en restos fósiles nos informan del virus de la viruela asociado a la especie humana desde hace al menos 1.700 años, en la época de los vikingos. Sin embargo, seguimientos de épocas posteriores informan de grandes cambios evolutivos en la viruela humana y virus relacionados; la viruela moderna que tanto azotó a la humanidad desde el siglo XVII, se muestra en los restos fósiles como notablemente evolucionada con respecto a la que afectó a los vikingos.

Conocemos también diversas adaptaciones de otros Poxvirus causantes de viruela, como el de la vaca o el del mono. Y precisamente la reciente reemergencia de este último, con varios cientos de casos en humanos en diversos países, ilustra la necesidad de asegurar las medidas más enérgicas frente a estas amenazas. Este grupo de virus son de los más complejos; el ADN de su genoma se acerca a los 200.000 nucleótidos sin que se vea afectado por una elevada probabilidad de mutación. No obstante en su evolución ha originado diversas estirpes, algunas de las cuales pueden ser altamente patógenas.

Por eso importa mucho el que las medidas preventivas que se tomen ante el brote actual sean lo suficientemente enérgicas, no basta con considerar afortunado que, hasta ahora, las estirpes detectadas en esta reemergencia sean de las menos patógenas.

Seguimos necesitando establecer las claves del salto zoonótico, qué posibles cambios –por recombinación genética seguramente– motivan que el virus afecte a nuestro organismo y se haga transmisible entre humanos. Entre otras cosas favorecido por las nuevas formas de contacto cercano en las que este brote ha proliferado.

Muy diferente es el caso del coronavirus productor del Covid, pero igualmente importante resulta el aclarar cómo ha sido su trasvase a la especie humana, con el éxito vírico que conocemos. Con su altísima transmisibilidad, arroja ya un balance mundial de unos 530 millones de casos y 6.300.000 fallecidos.

La peor pandemia en los últimos 104 años, con su correlato de crisis económica y derivados. Pues bien, a pesar de la inmensidad de datos disponibles sobre este coronavirus, y su transmisión y patogenia, seguimos careciendo de conclusiones firmes sobre su salto zoonótico desde el animal-reservorio, el murciélago, a nuestra especie.

La hipótesis largamente mantenida, de la existencia de un animal intermediario así como de que todo tuviera lugar en el mercado de la alimentación de la ciudad china de Wuhan, sigue sin encontrar la demostración adecuada. Con ello, continúa vigente la hipótesis alternativa, que el virus surja de un laboratorio de investigación de la misma ciudad, con largos años de trabajo científico con coronavirus y con la duda de que se aplicaran la medidas preventivas de un eventual escape de laboratorio.

De lo que no hay duda es de que la reacción ante los primeros casos, a finales de 2019, careció de la energía y la eficacia como para haber evitado la propagación del virus y el inicio de la pandemia. Ni las autoridades sanitarias del país donde surge, ni las de la Organización Mundial de la Salud valoraron la urgencia de actuar, prefirieron pensar que la epidemia carecía de gravedad.

La amenaza infecciosa persiste porque sigue muy vigente la capacidad evolutiva de los microbios, que en cualquier momento pueden adquirir nuevas capacidades y adaptarse con ello a nuevos hospedadores como el organismo humano.

Muchos de los cambios ambientales, desde la deforestación hasta las oscilaciones térmicas o la contaminación ambiental, trazan nuevos escenarios que podrían favorecer esa diversificación del poder patógeno de tantos microbios, así como de los vectores que los pueden transmitir. Son muchos los virus que sabemos que existen y que aún no conocemos. Pero nuestra capacidad de estudiarlos con rapidez debe hacer posible reaccionar ante emergencias infecciosas con eficacia sanitaria.

César Nombela es catedrático de Microbiología y académico de la Real de Farmacia.

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Vídeos

.¿Por qué no lo sabía antes? Filosofía de Confucio que sigue siendo válida | Citas y Proverbios. 170122

 

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Musica de Diana.

. Bohemian rhapsody [2018], [] PELÍCULA  [LIVE AID] Lado a lado con la REINA LIVE AID 1985. BOHEMIAN R Here en la PARTE 3 [ESCENA LIVE AID], las canciones ‘Crazy Little Thing Called Love’ y ‘We Will Rock You’ cortadas de la película por limitaciones de tiempo, pero incluidas como escenas adicionales en copias digitales y BluRay, se incorporan aquí. para una recreación completa de Queen Live Aid 1985. La película Bohemian Rhapsody 2018 es la Mejor Película de los Globos de Oro 2019. Rami Malek, actuando como Freddie Mercury, también recibió los Premios al Mejor Actor por The 2019 Oscar Awards Night, Golden Globe, Screen Actor’s Guild Award 2019 y BAFTA. Disfruta de estas grandes canciones de una de las grandes bandas, QUEEN, y un tributo a una gran leyenda, Freddie Mercury. Este video es una comparación de escenas lado a lado de la película con la actuación real de QUEEN durante el concierto LIVE AID 1985. Felicitaciones a la brillante actuación del actor principal Rami Malek para esta película BOHEMIAN RHAPSODY 2018 PARTE 3.
LISTA DE CANCIONES: 00:46 rapsodia bohemia 02:56 Radio Gaga 06:15 Martillo para caer 09:18 Crazy Little Thing Called Love – DVD BluRay Extra Scene (escena eliminada de la película) 13:07 We Will Rock You – DVD BluRay Extra Scene (escena eliminada de la película) 14:27 Somos los campeones… Vía Diana Lobos, 190622.

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Humor

Viñeta de El Roto [A. Rábago, España 1947] en El País, 180622
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‘Emboscada final’/ John Lee Hancock/ 1919/ Netflix/ 7,5

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‘Afraid to Dream‘ [19-]. Compuesta por Mack Gordon y Harry Revel para el film »You Can’t Have Everything’ [1937], de Norman Taurog. Interpretada por Benny Goodman y su Orquesta. Incorporada a la banda sonora de la película. Cartel del film, diseñado por B O N D; vía IMPawars.

 

AÑO/TÍTULO / 2014 -The Highwaymen

120 min
PAÍS
DIRECCIÓN / John Lee Hancock
GUION John Fusco,
MÚSICA /Thomas Newman
FOTOGRAFÍA / John Schwartzman
REPARTO / Kevin Costner, Woody Harrelson, Kathy Bates, Kim Dickens, Jane McNeill, Mike Young, Johnny McPhail, Dean Denton, Karson Kern, Arvin Combs, Thomas Mann, W. Earl Brown, Jason Davis, Dean J. West, Billy Slaughter, Jesse C. Boyd, Brian F. Durkin, Jeff Pope, David Furr, David Born, David Dwyer, Mitch Eakins, Luke Loveless, John Carroll Lynch +

VARIOS /Trailers/imágenes

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SINOPSIS

Año 1934. Frank Hamer (Kevin Costner) y su sufrido compañero Manny Gault (Harrelson) son dos Ranger de Texas que sufrieron el reinado de robos de Bonnie & Clyde. Ambos fueron asignados como investigadores especiales de un caso que trajo de cabeza a banqueros y policías por igual, y que se llevó por delante la vida hasta de trece agentes de la ley ante la incredulidad del pueblo. Filmaffinity

CRITICAS:

  • “Más pendiente del retrato de personajes que del espectáculo y una puesta en escena precisa y de aires clásicos (…) con personajes que dialogan casi como si el director los convirtiese en iconos, una manera de volcar una mirada moderna en un mundo hacia un mundo pretérito. (…) Puntuación ★★★ (sobre 5)”. Miguel Ángel Palomo: FilmAffinity
  • «Su estructura de manual de guion, con frase clave en el momento climático, empequeñece un conjunto sobrio, que da la vuelta a la historia de Bonnie y Clyde.». Javier Ocaña: Diario El País
  • «Se suele apoyar en la química que hay entre Costner y Harrelson para mantener el interés (…) Ambos se expresan con convicción y hastío hacia el mundo.». Joe Leydon: Variety
  • «Costner y Harrelson ofrecen buenas actuaciones, pero cuando llega la hora de que den su monólogo dramático asignado, casi puedes oír a la película aclarándose la garganta». John DeFore: The Hollywood Reporter
  • «Lo mejor que tiene la película es, sin duda, ver a Costner interpretar un papel al estilo de Gary Cooper (…) Eso, y la dupla que forma con Harrelson (…) Puntuación: ★★½ (sobre 5)». David Fear: Rolling Stone
  • «Hancock ofrece su película más digerible en mucho tiempo (…) Una película de investigación que convierte una historia apasionante en algo convencional y rutinario.». Eric Kohn: IndieWire
  • «Lo que hace que sea especialmente decepcionante es que dos caracterizaciones sólidas se ven arruinadas por el apartado técnico y narrativo (…) Puntuación: ★★ (sobre 4)». Brian Tallerico: rogerebert.com
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De la banda sonora

01. Ford V-8 Deluxe (Main Title) (03:39)
02. Eastham Prison Farm (01:21)
03. Bonnie and Clyde (02:04)
04. Ain’t She Fun (02:05)
05. 16 Bullets (01:04)
06. Maney Gault (01:51)
07. Coffeyville (01:28)
08. Red Beans & Cabbage (00:54)
09. Across Texas (02:21)
10. Into Oklahoma (01:34)
11. Laudanum (01:55)
12. Bass Man Jive (02:33). Ocie Stockard And His Wanderers
13. West Dallas Viaduct (03:15)
14. Bottle Boy (01:19)
15. Pump Jockey (01:39)
16. The Other Fifty (02:13)
17. Bad Seed (04:34)
18. Billy Mace (01:10)
19. Dope for the Girl (05:09)
20. Afraid To Dream (From «You Can’t Have Everything») (02:42). Benny Goodman & His Orchestra
21. Easter Morning (01:38)
22. Metal Man (01:44)
23. Candelaria (05:26)
24. Bienville Parish, LA (02:37)
25. Cement City (01:41)
26. Ringgold Road (04:09)
27. The Shame of Arcadia (04:02)

De la banda sonora incorporada

 

TRAILER

. trailer subtitulado en español

MI OPINION:

De la mitificación a la realidad

Lo que ocurre con ‘Emboscada final‘ es muy fácil de entender hoy en día, con la cantidad de populismo que está cayendo.

El director, John Lee Hancock, deja de pastelear con la clientela cinematográfica y, en vez de procurar una nueva versión, tipo la cébre versión de Arthur Penn en 1967, de la épica popular de Bonnie y Clyde, aquellos ‘héroes’ mitificados por el populacho -y los medios, siempre los medios- como nuevos ‘Robin Hood‘, que, decíase, se dedicaban a asaltar a los ricos, es decir, a los bancos, y decide contarnos cómo vivían realmente el acontecimiento las autoridades que, en aquel tiempo, tenían que lidiar, también, con la Gran Depresión.

O sea, dispónganse a contemplar una versión fílmica del modo en el que dos jubilados agentes de los ‘Texas Rager‘ se dedican a tratar de cazar a tal pareja de criminales dado que la policía convencional fracasa hasta la saciedad y es la Autoridad del Estado quien opta por cambiar de método, procurándose tal ayuda complementaria.

Así que olvídense de contemplar la delincuencia en acción y pasen a disfrutar las interioridades de Frank Hamer [Kevin Costner] y su ayudante Manny Gault [Woody Harrelson], quienes, de paso que lo intentan, de una u otra manera ya en desuso, van repasando, lenta y reflexivamente, su vida y relaciones de cuando se encontraban en activo.

El resultado es una película académica que permite disfrutar al espectador una intimista guión facilitador de la fabulosa interpretación de un Costner introspectivo y un Harrelson delicioso, interpretando la obra con una química entre ambos fuera de lo común. O sea: nada de cine de acción y mucho de cine reflexivo. Todo un encanto para quien guste del fondo y desee saborear el consiguiente ritmo que precisa la manifestación del pensamiento.

La fotografía es tan bella como profunda; la puesta en escena brilla por su templanza; la banda sonora acompaña a la perfección. Al servicio de una historia que todo el mundo sabe como acaba y, por ello, nadie tiene prisa por conocer el desenlace ni, consecuentemente, tiene por qué haber tensión al respecto.

Estamos, pues, ante un film de carretera con retazos de thriller policiaco y que nos muestra el lado más obscuro y menos populista de lo que ocurría mientras dos criminales y jóvenes enamorados mataban y atracaban, también a pequeños comerciantes y gasolineras.

Contar la realidad no suele resultar mítica, aunque la interpretación de Kevin Costner y Woody Harrelson sí lo sea. [7,5 sobre 10]

EQM

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Fuentes:

Filmaffinity [críticas], IMDb, Wikipedia y elaboración propia [EQM].

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Ganar cojeando

Nadal pulveriza la lógica: tumba a Ruud, logra su 22º grande y su 14º trofeo en París

Alejandro Ciriza en El País, 050622

Nadal pulveriza la lógica: tumba a Ruud, logra su 22º grande y su 14º trofeo en París

El español se impone al noruego en una final poco sustanciosa (6-3, 6-3 y 6-0, en 2 horas y 18 minutos) y a sus 36 años se convierte en el campeón más veterano del grande francés

Alejandro Ciriza en El País, 050622

Todo acompaña a Nadal, desde el minuto cero. Lo hace hasta la meteorología, que ante un día tan señalado rectifica y recula de entrada: en contra de las previsiones, las nubes no escupen agua en el distrito XVI e incluso se asoma tímidamente el sol al inicio, tan deseado siempre por el mallorquín.

Le sienta de fábula el calorcillo y también el arrope sin medianías de la grada, que lo recibe con una ovación atronadora y entona el himno de estos días, que no el de otras épocas: “¡Ra-fa, Ra-fa, Ra-fa!”. De ahí se pasa al Bella Ciao, pero ni por esas puede recuperar el sitio perdido Ruud, partisano él, resiliente y combativo, muy académico en los intercambios pero absorbido casi de inmediato. Apenas ha empezado la historia y ya rema en contra. Cuesta arriba y solo han transcurrido 10 minutos.

so sí, ni una mala cara del noruego, al que la mística del rival y la magnitud de la cita le penalizan en los primeros compases. Excesivamente dócil. Jugando a lo mismo que Nadal, el desenlace está escrito de antemano; de tú a tú, el desafiante siempre va a salir perdiendo; muy buenas maneras, sí, pero el bueno de Casper responde con balas de fogueo y el español empieza a salivar cada vez que se enreda un poco el intercambio porque en ese territorio tiene todas las de ganar.

Sin un plan alternativo para hacerle daño, el partido se traduce en un cómodo desfile hacia la 14ª Copa de los Mosqueteros. Tic-tactic-tac, tic-tac, y el balear emitiendo esos rugidos rasgados de buen augurio. La banda sonora de la primavera en el Bois de Boulogne.

A Ruud le cuesta calibrar, tarda en despertar el brazo y, por si fuera poco, percibe rápidamente que el guion de hoy tiene un solo sentido y que el público francés lo considera un mero elemento de atrezzo, la transición necesaria entre lo que se desea y lo que materializa.

Ya ha perdido el primer set y Nadal, que no ha precisado de grandes brillos, sino practicidad y esencialmente buen hacer para anotárselo, campa a sus anchas por la central y se entretiene moviendo el ovillo de lana de un lado a otro, instinto felino, bocado de tiburón. El Gran Blanco del tenis. Un escenario a pedir de boca. Conoce a la perfección al chico, que ingresó con 19 años en su academia y con 14 lo admiraba desde la grada de la Chatrier, mucho respeto de por medio. Alumno ejemplar el noruego, al que la rebeldía le dura un suspiro.

Una trituradora de rivales

Suena desde una tribuna lateral un “¡Viva España!” sonoro, y tiene continuidad en la de enfrente: “¡Y viva el Rey!”. Se repite el grito un par de veces, como si fueran Las Ventas. Pero viendo que el duelo se puede terminar demasiado rápido y que está perdiendo excesiva miga la final, el respetable parisino da una palmada en la espalda al nórdico, que agradece el capotazo (con acústica gutural, “¡Ruuuuuuuuuud!”) y, de repente levanta la voz: 3-1 arriba en el segundo.

Un espejismo. 3-4 por detrás. Haga lo que haga, ahí estará siempre Nadal para pegarle más duro a la bola, para llegar un poco antes y para devolver una más. No hay más ley en la Chatrier que la de él, amo y señor, el hombre que viste de pistacho y se come a todos los adversarios a bocados.

s largo el listado, son 14 nombres: Puerta, Federer (4), Soderling, Djokovic (3), Ferrer, Wawrinka, Thiem (2) y ahora Ruud, el último en la nómina de ilustres que lo intentaron. Nadie ha podido conseguirlo. No en una final. Cuando tiene la presa por delante, no falla Nadal, ya pueda hacer frío o calor, llover, granizar o nevar, haya más o menos humedad, techo o no. Poco importa.

Sea cual sea el formato y sea cual sea la oposición, casi siempre acaba abriéndose paso. Solo tres excepciones, las de Soderling (2009) y Nole (2015 y 2021); el resto, una trituradora. Una máquina de picar rivales. 112 victorias en 115 partidos (97,3%). Únicamente Bjorn Borg, fuente de inspiración, logró un porcentaje similar en París, donde el legendario sueco, el enigmático bloque de hielo, se apuntó seis títulos y 49 de los 51 pulsos (96%) que disputó entre 1973 y 1981. Una barbaridad. Y superior lo del balear.

No hace falta en este cruce con Ruud la heroicidad. El joven, sexto del mundo, muy loable su ascensión y el que más victorias (66), más finales (9) y más títulos (7) ha logrado en los dos últimos años sobre arcilla, firma una doble falta y entrega un segundo set que ha rebatido con más pundonor que convicción. Quiere, pero no puede. No hay manera.

Tiene estilo, golpes, físico y apetito, pero al poner pie en la pista se ha metido en un callejón sin salida. Se apropia Nadal de la tarde y remata esta última epopeya sin distracciones, en línea recta, de principio a fin. Serio-serio, que el pie izquierdo no está para historietas y a la vuelta de la esquina está el mañana, y al mallorquín todavía le pica el gusanillo y le recorre el cuerpo la adrenalina. Quiere todavía más, no se rinde. Persiste e insiste. ¿Hasta dónde podrá llegar? Una incógnita.

Oficio, épica, ráfaga y caramelo

En cualquier caso, expresan este torneo y este curso una evidencia: no hay mejor competidor que él, quien a pesar de haber estado tres años y medio postrado amargamente en la enfermería —contabilizando lesiones y contratiempos de toda índole, de las rodillas al apéndice—, luce en solitario en lo más alto.

Emprendió la temporada mirando de reojo al finiquito y aterrizó en el grande francés con muchos más interrogantes que certezas, sin haber ganado un solo trofeo sobre tierra y después del enésimo azote de Müller-Weiss; sin embargo, a la hora de la verdad, nadie ha podido con él.

Daniil Medvedev se diluyó ante su grandiosidad en Australia y Djokovic se derritió cual azucarillo en los cuartos del martes. Lejos de su mejor versión, Nadal ha ido imponiéndose a todo y a todos, con oficio en el arranque, épica frente a Felix Augger Aliassime y una extraordinaria ráfaga inicial contra el serbio; se benefició de la desdicha del malherido Zverev y Ruud fue un caramelo en el episodio definitivo, durísimo correctivo para él en la manga final.

Se termina este último viaje con un revés que besa la línea del pasillo y llega el abrazo en la red, sentido porque Casper, el chico aplicado de la academia, es muy buen tipo y el rosco duele. Se emociona Nadal, llora a moco tendido su hermana Maribel y se felicita su equipo en el box.

Sucede otra vez, contra todo pronóstico, por más que el rey sea el rey. Contra cualquier lógica y todo lo especulado a lo largo de las últimas semanas, París vuelve a aclamar al campeón imperecedero.

Y pese a todo, él, Nadal.

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Musica de Diana.

. «Volveré[1976], tema compuesto e interpretado por Diego Verdaguer, en versión completada con Amanda Miguel y Raúl Di Blasio. Vía Diana Lobos, 050622.

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Humor

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Temor escolar

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La Generalitat catalana también vigilará el uso del catalán en patios y comedores mientras incumple el 25%

Luz Sela en ok diario, 030622

La obsesión de la Generalitat separatista por el uso del catalán no se limita a las aulas. El plan del Govern pasa también por promover que sea la lengua de elección en todos los ámbitos educativos. Y ello incluye el patio, las actividades extraescolares o en grupo.

Así lo recuerda la carta remitida esta semana por el consejero de Educación, Josep González-Cambray, a los directores de los centros catalanes para que no apliquen la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que obliga a impartir un 25% de las materias en castellano.

En la misiva, firmada por Cambray, se destaca que su departamento «está desplegando» el Plan de impulso de promoción del uso de la lengua catalana en los centros educativos «para incrementar y normalizar su uso». Se trata de un plan piloto que este año se ha estrenado en 200 centros para reforzar el uso del catalán en todos los ámbitos educativos, con la idea de que en los próximos tres cursos se extienda a 3.000 centros más. El objetivo abarca no sólo la promoción del catalán en el aula sino «en todos los ámbitos de la escuela».

«Constatamos un uso infrecuente del catalán en las interacciones orales del alumnado, una tendencia por parte de los profesores al cambio de lengua y que esto también se da en el tiempo no lectivo: comedores, actividades extraescolares y en el patio», señaló el consejero en su presentación. El plan se basa en «grupos impulsores» del catalán en las actividades lectivas y lúdicas.

En la misiva remitida ahora a los directores de los centros, consultada por OKDIARIO, se insiste precisamente en que el uso del catalán ha registrado «un retroceso significativo» y se indica que la Inspección educativa hará un «seguimiento de la aplicación del proyecto lingüístico de cada centro», tanto a través de visitas ordinarias, como en el marco del mencionado plan de impulso de la lengua o en un «plan de actuación específico».

La Generalitat se apoya en una encuesta realizada por el Síndic de Greuges o Defensor del Pueblo catalán que concluye que «el catalán es lengua de uso escolar durante un 62,1% de la jornada de Primaria y un 60,6% de Secundaria, mientras que el castellano, durante un 33,1% y un 32,9%, respectivamente». Esa encuesta incluye tanto el uso de la lengua en el aula, como en el patio y en el comedor escolar.

25%

Mientras, la Generalitat separatista prosigue en su ofensiva para desobedecer la sentencia que obliga a impartir el 25% de las clases en catalán.

El Govern, que el lunes aprobó un decreto en el que se establece expresamente la «inaplicación» de porcentajes en el uso de lenguas en la enseñanza, ha alegado ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña la «imposibilidad legal» de ejecutar la sentencia.

El Gobierno separatista se ampara ahora en la imposibilidad legal de ejecutar la sentencia por «la concurrencia de manera sobrevenida de una causa como es la aprobación de un nuevo marco legal», en alusión a ese decreto.

Ante la inacción del Ejecutivo, Partido Popular y Ciudadanos tomarán la iniciativa y presentarán un recurso ante el Tribunal Constitucional por este decreto, «un apartheid lingüístico en el que parece ser que los alumnos no pueden tener conocimiento de castellano», ha reprochado Núñez Feijóo.

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El Gobierno bajará del 21% al 4% el IVA de la prensa y libros ...

Revista de de opinión en prensa

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El nuevo ciclo andaluz
Ilustración de Sean Mackaoui [Suiza, 1969] para el texto

 

El nuevo ciclo andaluz

El autor explica por qué el PSOE parece incapaz de superar en Andalucía el escenario de ‘fin de régimen’ a que se vio abocado en 2018

Juan Jesús González en El Mundo, 030622

ANDALUCÍA siempre ha jugado un papel singular en el Estado de las Autonomías, habiendo incluso quienes piensan que el diseño inicial del Estado de las Autonomías se torció precisamente por el empeño de Andalucía en jugar en la división de honor que estaba reservada para las nacionalidades históricas (un debate que sigue trayendo cola, como Vds. saben).

Pues de no ser por aquel famoso referéndum del 28-F de 1980 la bifurcación constitucional prevista en los artículos 151 y 143 hubiese conducido el Estado de las Autonomías por otros derroteros. A partir de ahí, todo el edificio autonómico se complicó, pero Andalucía siguió su propio camino, dando lugar a una llamativa singularidad, como es la práctica reiterada de elecciones concurrenciales (autonómicas y generales de manera simultánea), lo que ha establecido un curioso vínculo entre la suerte política y electoral de Andalucía y la de los demás españoles.

Esto ha sido así por la sencilla razón de que el PSOE que gobernó Andalucía hasta 2018 es también el que más tiempo ha gobernado la democracia española, lo que le ha permitido a este partido contar con el granero andaluz para asegurarse niveles altos de participación y, por ende, mayorías holgadas de gobierno.

De hecho, los problemas del PSOE en Andalucía comenzaron en 1994, cuando las elecciones autonómicas coincidieron con las europeas, unas elecciones de baja participación que llevaron a Manuel Chaves a una legislatura complicada, pero que el propio Chaves liquidó disolviendo el Parlamento y convocando elecciones anticipadas en concurrencia con las generales de marzo de 1996, con Felipe González todavía en el gobierno.

De esta manera, el PSOE andaluz consiguió en 1996 diez puntos más de participación que en 1994 y se aseguró la gobernabilidad por cuatro años más. La fórmula concurrencial siguió funcionando con éxito en 2004 y 2008, hasta que Griñán, que había sucedido a Chaves, decidió desvincular su suerte de la del PSOE de Rubalcaba en noviembre de 2011, a fin de librarse del batacazo socialista y ganar tiempo hasta que los recortes de Rajoy hicieran efecto y le permitiesen remontar.

Con todo, Griñán no consiguió impedir la victoria de Javier Arenas en marzo de 2012, pero sí reducirla lo suficiente para que un acuerdo con IU le facilitase la continuidad al frente de la Junta.

Con estos antecedentes, cabía la posibilidad de que, una vez que Pedro Sánchez llega al Gobierno en el verano de 2018, el PSOE recuperase la tradición de convocar elecciones concurrenciales, pero las rivalidades originadas por las primarias socialistas de 2017 seguían candentes y en los planes de Pedro Sánchez no entraba dar oxígeno a Susana Díaz. En consecuencia, la participación electoral en diciembre de 2018 cayó seis puntos respecto a 2015, hasta quedar por debajo del 60%, algo inédito en Andalucía.

Pero lo peor para el PSOE no fue sacar el peor resultado de su historia, sino que bastaron 400.000 votos para convertir a Vox en el partido decisivo y desalojar a los socialistas de la Junta.

Es probable que los votantes andaluces ya no se acuerden, pero en aquel momento solo el 13% de ellos prefería un acuerdo de gobierno PP-Ciudadanos con apoyo de Vox, a los que habría que añadir un 11% que querían a Vox dentro de la coalición.

En frente, un 15% prefería una coalición PSOE-Adelante Andalucía, a los que podemos añadir un 11% que prefería un gobierno socialista en solitario. Entre medias, todavía quedaba un 10% partidario de mantener la coalición PSOE-Ciudadanos (datos del postelectoral del CIS).

¿Qué queda de todo aquello? Poca cosa. Según la encuesta preelectoral del Centro de Estudios Andaluces, a día de hoy la mitad de los entrevistados prefiere que Juan Manuel Moreno siga al frente de la Junta. Ahora queda por saber si prefieren que siga estando condicionado por otro partido, cambiando a Ciudadanos por Vox, o prefieren darle carta blanca.

A la hora de explicar este vuelco en las preferencias políticas de los andaluces, confluyen varios factores. Por un lado, el buen entendimiento de Moreno y Marín ha servido para reactivar la sociedad civil y recuperar la economía, en el marco de una gestión donde el tirón de Málaga, una provincia con larga experiencia de gobiernos populares, ha servido de referente y escaparate para el resto de las provincias.

Por otro lado, el PSOE parece incapaz de superar el escenario de fin de régimen a que se vio abocado en 2018. Nada ilustra mejor este síndrome que las dificultades con que tropieza para penetrar en las capitales. De hecho, la variable sociodemográfica que mejor explica la distribución del voto en las autonómicas andaluzas es el hábitat, un fenómeno típico de las regiones que han estado sujetas durante mucho tiempo a un régimen de partido predominante.

De ahí que, en 2018, el voto socialista en las capitales estuviera muy por debajo del voto en los pueblos y las agrociudades, toda vez que las redes clientelares características de los partidos de régimen son más fáciles de establecer y de mantener en los pequeños núcleos de población que en las grandes ciudades.

Cabía la posibilidad de que el nuevo líder socialista y antiguo alcalde sevillano, Juan Espadas, pudiera reconducir esta dinámica, pero el PSOE andaluz sigue siendo un partido semirrural que ve ahora amenazados sus últimos reductos por la irrupción de Vox en el agro andaluz, ese baluarte irredento donde a los seculares problemas del campo se unen ahora las reivindicaciones culturales alrededor de la caza y los toros.

En este punto, es comprensible que el votante rural conecte mejor con el populismo de Susana Díaz que con el progresismo de Pedro Sánchez, y que el cambio de liderazgo pase factura al PSOE en los pueblos, pero ahora existe un factor añadido, como es la paradoja de que sea precisamente Juan Espadas el que más empeño pone en colocar a Vox en el foco de la campaña, dando lugar a una curiosa versión de la antigua pinza, cuando IU flirteaba con el PP para emparedar a los socialistas. Como si a Vox le hiciese falta acompañamiento.

Hay que tener en cuenta, por último, que si de algo sirve un gobierno de coalición es precisamente para extremar los controles y la vigilancia sobre la gestión pública, lo que ha alejado el fantasma de la corrupción que persiguió al PSOE en el pasado. Desde este punto de vista, recuperar el tema de la corrupción en vísperas de las elecciones andaluzas, tal como hace la dirigencia socialista y la prensa afín, no parece que vaya a ayudar a Espadas, máxime cuando los ERE están pendientes todavía de una última sentencia judicial.

CON ESTAS premisas, todo apunta a que Juan Manuel Moreno puede conseguir un resultado parecido al de Díaz Ayuso, pues la cuestión no es si Moreno va a poder atraer el voto de Cs: esto se da por descontado, toda vez que su relación con Marín ha sido mucho mejor de lo que fue la de Mañueco con Igea en Castilla y León, lo que facilita la operación.

La cuestión es, más bien, si va a conseguir movilizar a los 400.000 abstencionistas del PSOE que en 2018 hicieron posible la mayoría del centro derecha y que ahora tienen más fácil cambiar de bloque, una vez que ya han pasado por la abstención. Pues, de permanecer en la abstención, eso dejaría a Moreno a merced de Vox, pero, si se movilizasen como les pide Moreno, estaríamos asistiendo a un nuevo ciclo político con potenciales consecuencias en toda España que podrían alterar el calendario electoral inicialmente previsto por Pedro Sánchez.

Ahora bien, en caso de que el tándem Moreno-Feijóo no consiga su objetivo de una mayoría suficiente de gobierno en solitario, no descarten ustedes que Andalucía recupere algún día la tradición de las elecciones concurrenciales, aunque dichas elecciones ya no sean para consolidar el poder de los socialistas andaluces, sino para consolidar el nuevo eje que va de Málaga a La Coruña, pasando por Madrid.

Juan Jesús González es catedrático de Sociología de la UNED.

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Soldados ucranianos evacuados de Azovstal.
Soldados ucranianos evacuados de Azovstal.EFE

Bajo el frágil paraguas de la Convención de Ginebra

Las organizaciones internacionales piden a Moscú y a Kiev que respeten los derechos de los prisioneros de guerra capturados por ambos bandos, mientras crece la preocupación por el destino de los combatientes ucranianos rendidos en Azovstal

Teresa Aburto en El Mundo, 030622

El futuro para los cerca de mil soldados que resistían en la acería Azovstal de Mariupol hasta su rendición la pasada semana lleva meses siendo oscuro e incierto. Ahora, tras su total evacuación, han pasado a manos del ejército ruso, que los considera prisioneros de guerra.

Las ONG ya han alzado la voz para pedir a las partes que respeten lo estipulado en los convenios internacionales, pero el Gobierno de Zelenski advierte de que sus soldados se encuentran recluidos en «campos de concentración» y aspira a recuperarlos a través de intercambios de prisioneros: «Ucrania necesita vivos a sus héroes», dijo el presidente.

¿Qué es un prisionero de guerra?

Se considera prisionero de guerra a la persona que, siendo miembro de las fuerzas armadas terrestres, aéreas o marinas caiga en poder del enemigo; pero también a quienes sigan a las fuerzas armadas sin formar parte integrante de ellas (miembros civiles de tripulaciones de aviones militares, corresponsales de guerra, proveedores…).

Además, «la población de un territorio no ocupado que, al acercarse el enemigo, tome espontáneamente las armas para combatir contra las tropas invasoras, sin haber tenido tiempo para constituirse en fuerzas armadas regulares, si lleva las armas a la vista y respeta las leyes y las costumbres de la guerra» también serán considerados prisioneros si caen en poder enemigo, según estipulan los Convenios de Ginebra de 1949, que forman parte del derecho internacional humanitario.

¿Cuántos prisioneros de guerra hay en la guerra en Ucrania?

No existen datos oficiales sobre el número de prisioneros de guerra que mantienen ambos bandos. Cruz Roja informó de que ha elaborado un registro de cientos de prisioneros rendidos en Azovstal, con el objetivo de hacer un seguimiento de su arresto y ayudarles a ponerse en contacto con sus familias. La organización asegura que «el registro de prisioneros de guerra aún está en curso», sin aportar cifras.

Por su parte, Rusia afirmó tras la evacuación de la acería que 959 soldados ucranianos se habían rendido, entre ellos 80 heridos, 51 de gravedad. El Gobierno de Kiev aseguró a principios de abril que mantenía en su territorio a 600 prisioneros rusos capturados desde que comenzó la invasión, el 24 de febrero, según anunció la viceprimera ministra, Iryna Vereshchuk.

¿Qué trato se les debe dar a los soldados cautivos?

El artículo 13 del Tercer Convenio de Ginebra establece que «los prisioneros de guerra deberán ser tratados humanamente en todas las circunstancias. Está prohibido y será considerado como infracción grave contra el Convenio todo acto ilícito o toda omisión ilícita por parte de la potencia detenedora, que comporte la muerte o ponga en grave peligro la salud de un prisionero de guerra en su poder.

En particular, ningún prisionero de guerra podrá ser sometido a mutilaciones físicas o a experimentos médicos o científicos sea cual fuere su índole, que no se justifiquen por el tratamiento médico del prisionero concernido, y que no sean por su bien. Asimismo, los prisioneros de guerra deberán ser protegidos en todo tiempo, especialmente contra todo acto de violencia o intimidación, contra los insultos y la curiosidad pública».

¿Qué otros derechos les amparan?

Cruz Roja recuerda que los Convenios de Ginebra de 1949 y la ley humanitaria internacional le otorgan derecho a reunirse con estos prisioneros en conflictos internacionales, «con el fin de garantizar que su vida y dignidad son respetadas». La organización insiste en que su duración y frecuencia «no deben restringirse indebidamente».

Respecto a los casos de repatriación, el artículo 110 del Convenio ampara, entre otros, a aquellos cautivos «heridos y enfermos incurables cuya aptitud intelectual o física parezca haber sufrido considerable disminución». Un artículo al que podrían acogerse el casi centenar de soldados heridos evacuados de la acería, dependiendo de su gravedad.

Además, si un prisionero fuese herido de gravedad durante su cautiverio «por un centinela, por otro prisionero o por cualquier otra persona», así como todo fallecimiento cuya causa se ignore «será inmediatamente objeto de un investigación oficial por parte de la potencia detenedora».

¿Se están respetando los convenios?

Tanto la ONU como Amnistía Internacional (AI) han documentado «ejecuciones sumarias de personas cautivas por las fuerzas separatistas respaldadas por Rusia en la región oriental de Ucrania, así como ejecuciones extrajudiciales de civiles ucranianos por las fuerzas rusas en las últimas semanas», explica Denis Krivosheev, director adjunto de AI para Europa Oriental y Asia Central, en la página web de la organización.

«Los soldados que se han rendido no deben correr la misma suerte», añade en referencia a los combatientes atrincherados en Azovstal. A pesar de que el Comité Internacional de la Cruz Roja asegura estar manteniendo «un diálogo confidencial con las partes en conflicto» sobre sus obligaciones de cumplir con el derecho internacional humanitario, tanto Ucrania como Rusia se acusan mutuamente de malos tratos a los prisioneros y civiles cautivos.

Una de las violaciones del convenio que denuncian las ONG es la difusión de vídeos de prisioneros rusos en redes sociales por parte de las autoridades de Kiev. Estos soldados comparecen en ruedas de prensa sobre sus actos durante la invasión o se retransmiten las conversaciones con sus familias en Rusia. «Toda aparición pública pone a los prisioneros de guerra en situación de peligro cuando sean devueltos a su país natal, y también puede causar problemas a sus familiares mientras ellos permanecen bajo custodia», denuncia Joanne Mariner, directora del Programa de Respuesta a las Crisis de AI.

¿En qué consiste un intercambio de prisioneros de guerra?

Se trata de un acuerdo entre las dos partes en conflicto para liberar un cupo equitativo de prisioneros de ambos bandos, tanto de personas vivas como fallecidas. Estas entregas o canjes se suelen realizan bajo el paraguas de organismos independientes como el Comité Internacional de la Cruz Roja, que establece una zona de intercambio.

De llegar a producirse, el de Azovstal no sería el primer intercambio de prisioneros de esta guerra. El 24 de marzo diez militares ucranianos fueron liberados, a cambio de diez soldados rusos, entre ellos había militares de la Isla de las Serpientes, en el Mar Negro, ocupada los primeros días de la invasión.

¿En qué punto están las negociaciones?

El objetivo de Ucrania es que sus «héroes» de Azovstal regresen mediante un intercambio, sin embargo la parte rusa se muestra reacia porque argumenta que entre los evacuados de la acería hay miembros del regimiento Azov, que Rusia considera «nazis». De hecho, la Duma se plantea la posibilidad de prohibir por ley el canje de estos soldados.

La otra opción, y que parece más factible puesto que ya ha sido adelantada por el líder separatista de Donetsk, es que sea un tribunal el que decida sobre el destino de los militantes ucranianos. «En cuanto a los criminales de guerra, su destino, si deponen las armas, debe ser decidido por la corte militar», dijo tras la rendición de la acería Denís Pushilin. El titular del Ministerio de Justicia de Donetsk, Yuri Sirovatko, afirmó el lunes que algunos prisioneros serán condenados a muerte.

¿Y cuando acabe la guerra?

Según el Artículo 118, «los prisioneros de guerra serán liberados y repatriados, sin demora, tras haber finalizado las hostilidades activas». Una perspectiva todavía hoy lejana.

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Esto es lo que EE. UU. hará y no hará en Ucrania
Doug Mills/The New York Times

Esto es lo que EE. UU. hará y no hará en Ucrania

La invasión que Vladimir Putin pensó que duraría solo unos días se ha prolongado cuatro meses. El pueblo de Ucrania sorprendió a Rusia e inspiró al mundo con su sacrificio, resistencia y éxito en el campo de batalla. El mundo libre y muchas otras naciones, encabezadas por Estados Unidos, se unieron en torno a Ucrania con apoyo bélico, humanitario y financiero sin precedentes.

Como la guerra continúa, quiero aclarar los propósitos de Estados Unidos en estos esfuerzos.

La meta de Estados Unidos es clara: queremos que Ucrania sea democrática, independiente, soberana y próspera, y que tenga los medios para repeler más agresiones y defenderse de ellas.

Como ha dicho el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, en última instancia, esta guerra “solo acabará de manera definitiva mediante la diplomacia”. Cada negociación refleja los hechos sobre el terreno. Hemos actuado con rapidez para enviar una cantidad importante de armamento y municiones a Ucrania para que pueda combatir en el campo de batalla y ser lo más fuerte posible en la mesa de negociación.

Por ello, he decidido que les proporcionaremos a los ucranianos sistemas de cohetes y municiones más avanzados que les permitirán atacar con más precisión objetivos clave en el campo de batalla.

Seguiremos cooperando con nuestros aliados en las sanciones contra Rusia, que son las más fuertes que se han impuesto contra una economía importante. Continuaremos suministrando a Ucrania armamento avanzado, como los misiles antitanques Javelin, los misiles antiaéreos Stinger, así como artillería poderosa y sistemas de cohetes de precisión, radares, vehículos aéreos no tripulados, helicópteros Mi-17 y municiones.

También enviaremos  miles de millones de dólares más en ayuda financiera, conforme a lo autorizado por el Congreso. Trabajaremos con nuestros aliados y socios para atender la crisis de alimentos mundial que empeora con los ataques de Rusia. Y ayudaremos a nuestros aliados europeos y a otros a reducir su dependencia de los combustibles fósiles rusos, y aceleraremos nuestra transición hacia un futuro de energías limpias.

También continuaremos reforzando el flanco oriental de la OTAN con las fuerzas y capacidades de Estados Unidos y otros aliados. Además, hace poco, celebramos con satisfacción las solicitudes de Finlandia y Suecia para ingresar en este organismo, una medida que reforzará la seguridad estadounidense y transatlántica en general al sumar dos socios militares democráticos y altamente capacitados.

No buscamos que haya guerra entre la OTAN y Rusia. A pesar de mi gran desacuerdo con Putin y de que sus acciones me parecen indignantes, Estados Unidos no intentará provocar su destitución en Moscú. Mientras Estados Unidos o nuestros aliados no sean atacados, no participaremos en este conflicto de manera directa, ni enviando tropas estadounidenses a luchar en Ucrania ni atacando a las fuerzas rusas. No estamos alentando ni permitiendo que Ucrania ataque más allá de sus fronteras. No queremos prolongar la guerra solo para infligir dolor a Rusia.

A lo largo de esta crisis mi principio ha sido: “Nada sobre Ucrania sin Ucrania”. No presionaré al gobierno ucraniano —ni en privado ni en público— para que haga ninguna concesión territorial. Hacerlo sería erróneo y contrario a principios bien establecidos.

Las negociaciones entre Ucrania y Rusia no están estancadas porque Ucrania le haya dado la espalda a la diplomacia. Están estancadas porque Rusia sigue librando una guerra para controlar todo el territorio ucraniano que pueda. Estados Unidos seguirá trabajando para fortalecer a Ucrania y apoyar sus esfuerzos para lograr un final negociado del conflicto.

La agresión no provocada, el bombardeo de hospitales de maternidad y centros de cultura y el desplazamiento forzoso de millones de personas hacen de la guerra en Ucrania una cuestión moral grave. Me reuní con refugiados ucranianos en Polonia: mujeres y niños que no estaban seguros de cómo sería su vida ni de si los seres queridos que se quedaron en Ucrania estarían bien. Ninguna persona con conciencia puede permanecer impasible ante la devastación de estos horrores.

Apoyar a Ucrania en estos momentos de necesidad no solo es lo correcto. Es nuestro interés nacional vital garantizar una Europa pacífica y estable, y dejar claro que no por tener la fuerza se tiene la razón. Si Rusia no paga un precio alto por sus acciones, enviará un mensaje a otros agresores en potencia de que ellos también pueden apoderarse de territorio y subyugar a otros países.

Pondrá en peligro la supervivencia de otras democracias pacíficas. Y podría marcar el fin del orden internacional basado en normas y dar paso a la agresión en otros lugares, con consecuencias catastróficas en todo el mundo.

Sé que a muchas personas de todo el mundo les preocupa el uso de armas nucleares. Por ahora no vemos ningún indicio de que Rusia tenga intención de utilizar armas nucleares en Ucrania, aunque Rusia recurra en ocasiones al discurso de su poderío nuclear, lo cual es peligroso y extremadamente irresponsable.

Permítanme ser claro: cualquier uso de armas nucleares en este conflicto a cualquier escala sería completamente inaceptable para nosotros, así como para el resto del mundo, y tendría graves consecuencias.

Los estadounidenses seguiremos adelante con el pueblo ucraniano porque entendemos que la libertad no es gratuita. Eso es lo que hemos hecho siempre que los enemigos de la libertad tratan de intimidar y oprimir a personas inocentes, y es lo que estamos haciendo ahora.

Vladimir Putin no esperaba este grado de unidad ni la fuerza de nuestra respuesta. Se ha equivocado. Si espera que vacilemos o nos dividamos en los próximos meses, también se equivoca.

Joseph R. Biden Jr. es el cuadragésimo sexto presidente de Estados Unidos.

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Niños que lograron escapar por una ventana durante el tiroteo masivo en la escuela primaria Robb en Uvalde, Texas, el 24 de mayo. Pete Luna/Uvalde Leader-News, via Reuters
Niños que lograron escapar por una ventana durante el tiroteo masivo en la escuela primaria Robb en Uvalde, Texas, el 24 de mayo. Pete Luna/Uvalde Leader-News, via Reuters

Hice el programa del FBI contra tiradores activos. Y los policías en Uvalde no lo siguieron

Después de ver cómo se desarrollaba la  tragedia en la escuela primaria Robb en Uvalde, Texas, tras tantos tiroteos en las últimas semanas, me pregunté qué era lo que no había logrado ver cuando, hace 10 años, me pidieron que iniciara el programa de tiradores activos del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés). ¿Hice que mi equipo se enfocara en los problemas equivocados? ¿Gasté el presupuesto adecuadamente para hallar maneras de salvar vidas?

Todos los tiroteos se analizan en tres partes: ¿cómo pudimos haberlo evitado? ¿Respondimos de manera efectiva para salvar vidas? ¿Cómo estamos ayudando a que la comunidad se recupere? El 23 de mayo, el FBI  designó 61 tiroteos ocurridos en 2021 como ataques de tiradores activos, comparados con 40 en 2020 y 30 en 2019. No estamos evitando los tiroteos, me quedó claro. Pero quizás, pensé, estábamos respondiendo mejor a los ataques mientras se desarrollaban.

Pero si los  78 minutos que la policía de Uvalde esperó antes de encarar al atacante en la primaria Robb son un indicio, la respuesta es: no, no estamos respondiendo mejor. Aguardar tanto tiempo, dijo el director del Departamento de Seguridad Pública de Texas el viernes, “fue una decisión equivocada. Punto”.

Entonces, ¿por qué los líderes policiales tomaron esa decisión?

En los primeros años después de la masacre en la escuela primaria Sandy Hook, en diciembre de 2012, el FBI gastó más de 30 millones de dólares para enviar agentes a los departamentos de policía de todo Estados Unidos. El objetivo era capacitar a los policías locales sobre cómo manejar un caso de tiradores activos para que supieran cómo enfrentar con asertividad a un tirador y neutralizar la amenaza.

Un día después de que el FBI dio a conocer las cifras más recientes de tiradores activos, la primaria Robb fue atacada. En los últimos dos años, el distrito escolar de Uvalde había realizado al menos dos simulacros de tiradores activos, según  informó el Times. Uno de ellos fue hace dos meses. El protocolo actual y el manual de mejores prácticas indican que los policías deben hacer esfuerzos de manera continua para neutralizar a un tirador cuando hay un tiroteo en proceso. Esto es así incluso si solo hay un agente presente. Sin duda, este es el enfoque correcto.

Necesitamos entender por qué ese protocolo no se siguió en Uvalde. Todavía creo que el enfoque del FBI de entrenar bajo este estándar es lo correcto, pero tengo menos confianza en su ejecución. Es posible que los policías que respondieron no estuvieran preparados para un ataque, lo que puede llevar a resultados fatales. Los agentes de la ley deben estar mentalmente preparados antes de llegar al lugar, para que puedan responder de inmediato.

Entrenar reiteradamente genera práctica y confianza. Los encuentros masivos para entrenar cada cierto número de años son más costosos y menos efectivos para activar la memoria muscular. En cambio, los departamentos deberían considerar hacer más ejercicios de simulación que se pueden hacer en una tarde. Que los oficiales recorran las escuelas y dialoguen entre ellos para discutir cómo responderían. Que los agentes revisen que su equipo esté en condiciones antes de comenzar su turno.

El año pasado, los tiradores activos fueron responsables de la muerte de 103 personas e hirieron a otras 140 en  30 estados. Cinco de esos ataques fueron en Texas. La mayoría de los más de 800.000 agentes de la ley en Estados Unidos están en departamentos pequeños. Esta no es la primera vez que una agencia del orden ha fallado en la forma en la que responde. A veces, una capacitación puede convertirse en algo de rutina y tomarse con menos seriedad en cualquier industria, pero las agencias deben tener cuidado de evitar la autocomplacencia. ¿Están realizando la capacitación para cumplir con un requisito? Los líderes del departamento de policía deben decirles a sus agentes hoy lo que se espera de ellos y entender que los estadounidenses lo exigen.

También debemos reevaluar lo que les sugerimos a los estudiantes y maestros cuando un tirador activo ingresa a una escuela. Después de Sandy Hook, el gobierno federal adoptó el modelo de  correr, esconderse, pelear, que aconseja a los estudiantes y profesores correr primero si pueden hacerlo, después esconderse si deben y, al final, luchar para sobrevivir.

Actualmente, las escuelas, en el mejor de los casos, están aplicando de dientes para afuera la primera parte de ese mantra, correr. La mayoría de las escuelas que tienen simulacros de un tiroteo instan a los estudiantes, maestros y otros miembros del personal a encerrarse o esconderse del tirador, pero casi nunca a, si pueden, correr para salvar sus vidas.

Mi amigo Frank DeAngelis, director jubilado de la secundaria Columbine en Colorado, me dijo que le habría gustado que les hubieran enseñado a huir a sus estudiantes y profesores. En Sandy Hook, nueve alumnos de primer grado sobrevivieron cuando lograron escapar de su salón de clases, gracias a su valiente maestra, Victoria Leigh Soto, quien fue asesinada cuando se interpuso al asesino.

Todavía tengo pesadillas sobre los detalles de tiroteos en escuelas en los que sobrevivientes me contaron que se escondieron debajo de sus escritorios, esperando que, contra la lógica, el tirador no los viera. Es difícil olvidar las imágenes de los cuerpos de las víctimas que se son hallados acurrucados debajo de mesas de plástico, detrás de mamparas de tela o juntos, en un grupo, contra una pared.

Recuerdo haberles dicho a mis hijos que si alguien se les acercaba en un coche mientras caminaban, debían correr lo más rápido y lejos posible. Sin embargo, en muchos entornos escolares, hemos desalentado erróneamente a los estudiantes de hacer todo lo posible para solo mantenerse con vida.

Ahora, mi hija menor es una maestra de secundaria cuya aula está cerca del final de un pasillo que tiene una puerta lateral al exterior. Los salones están llenos de pupitres. Ella sabe que los asesinos que atacan las escuelas aprovechan la oportunidad de encontrar más víctimas. No comparto el caso de mi hija para criticar las acciones de los educadores que responden a situaciones letales, sino para subrayar cuán vital es una capacitación adecuada para la supervivencia de los maestros y sus alumnos.

Nos dicen que la mejor manera de aprender es de los errores que cometemos. Según datos del FBI, en los últimos años, el número promedio de víctimas por ataque de tirador activo ha disminuido, incluso cuando el número de ataques ha aumentado. Creo que esto refleja una mejor vigilancia y una mayor conciencia pública.

Aun así, es probable que la policía no esté allí en los primeros minutos críticos de un ataque a una escuela. Tras la desgarradora tragedia de Uvalde, está claro que, casi 10 años después de Sandy Hook, debemos preguntarnos si la capacitación que diseñamos para protegernos contra los asesinos en nuestras escuelas está funcionando.

Katherine Schweit fue una agente especial del FBI que se retiró en 2017 después de 20 años. Ella creó y dirigió el programa de tiradores activos de la agencia después de los tiroteos en la escuela primaria Sandy Hook en 2012. Es la autora de Stop the Killing.lling.

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Manifestación de pensionistas ante el Congreso de los Diputados, el pasado 6 de abril.
Manifestación de pensionistas ante el Congreso de los Diputados, el pasado 6 de abril.Carlos Luján (Europa Press)

Los pensionistas ‘devorando’ a sus hijos

El paradigma de la “solidaridad intergenercional” ha reventado: los jóvenes no entienden que se suban las pensiones más altas de jubilados con la casa pagada mientras a ellos se les condena a la precariedad

Las pensiones se han convertido en España en un tabú sacrosanto contra el que nadie puede opinar, ya sea por solidaridad, cariño a nuestros abuelos o porque la política se lleva muchos votos a cambio. Sin embargo, la precariedad hostiga tanto a las nuevas generaciones que estas se han emancipado de varias consideraciones morales que venían imperando. En mi entorno de 25 a 30 años son comunes las suspicacias, así voten a la derecha, a la izquierda, o al falso centro. Se advierte de un cambio generacional de mentalidades que poco tiene que ver con las ideologías.

La prueba es la facilidad lógica con que muchos jóvenes asumen ya sin complejos que es un despropósito la indexación de todas las pensiones a un IPC desbocado. Ellos, tan precarios, saben de sobra que no es lo mismo sobrevivir con la pensión mínima que cobrar la más alta. Los recelos se agravan al entender que ese gasto se cargará sobre sus hombros a largo plazo y lamentar que sueldos bajos tengan que sufragar el electoralismo político. No todos los jubilados son iguales, pero las nuevas pensiones son de media hoy un 20% más altas que el sueldo más habitual en este país.

Da igual que el ministerio de Seguridad Social diga que la indexación al IPC es sostenible por el crecimiento de los ingresos en cotizaciones por empleo, lo que evita que haya déficit este año. Ese argumento es cuestionable y sólo económico, no de implicaciones democráticas. Tampoco sirve excusarse con que se carga a los jóvenes para que ellos también tengan pensiones mejores en el futuro. El problema no va de eso, aunque la miopía impida apreciar el bosque.

El debate de las pensiones esconde en el fondo que el paradigma de la “solidaridad intergeneracional” ha reventado. La solidaridad, a saber, se ejerce con quienes más lo necesitan, no con los menos necesitados. Y los jóvenes han empezado a entender que si sus padres y abuelos creyeron en ese paradigma y ellos poco, o mucho menos, es porque algo ha cambiado: que hace 30 años quienes aspiraban a ser pensionistas pretendían un nivel de rentas, en proporción, mayor que el suyo. La injusticia generacional no latía en el ambiente como en la actualidad.

La evidencia es que muchos de los jubilados del escalafón pudiente tienen hoy la casa pagada. Su necesidad de rentas quizás no es tan elevada. En cambio, la juventud se ve compartiendo piso al borde de los 35 años, en el mejor de los casos, sin acceso a una propiedad. No es baladí, pues la vivienda es un factor clave de desigualdad en nuestras sociedades. Muchos pensionistas a menudo hasta cuentan con bonificaciones en el abono del transporte, sean cuales sean sus ingresos.

Huyendo del maniqueísmo, esto no va de que tu abuela te esté quitando el pan, mientras exista una coyuntura económica detrás de tu salario mísero. Asimismo, las cotizaciones no son impuestos, pero sí un importe que igualmente se sustrae al trabajador presente, en un sistema de reparto. Lo cierto es que el dinero que vaya a pensiones sí supone una renuncia a otras prioridades que también son políticas.

En consecuencia, a nuestros conciudadanos de 50 o 60 años ya no les vale el viejo mantra de “es que es mi dinero, me lo he ganado, lo he cotizado”. Eso ya no convence por dos motivos. Primero, porque no es solidario con los más jóvenes: la necesidad de ayuda se ha invertido entre generaciones. Segundo, porque si el progresismo cree en la igualdad y en la justicia social entonces las únicas pensiones que deberían revalorizarse son las más bajas. Mientras, la derecha se debate entre anunciar que la indexación debe acabarse o no decir nada, no sea que pierdan votos.

La cuestión es que la democracia española ha venido tapando sus vergüenzas y cargándolas sobre nuestros pensionistas, ya fueran ricos o pobres. En la crisis de austeridad se vendió como una hazaña que tu abuela te pusiera el plato de comida a ti y a toda tu familia en paro. Desde cuándo solidaridad es que tu abuelo tenga que alimentarte, y no que tú puedas emanciparte. Y a este ritmo la juventud tiene cada vez más difícil construir una vida propia.

Hoy a los jóvenes cada vez les vincula menos este sistema, falta un nuevo relato que los aglutine. El llamado “pacto intergeneracional” hace agua para quienes asumen que su pensión futura será mucho más mísera que la de sus familiares. Los abuelos creían que el nieto o el hijo iba a casa a devorarles las croquetas. Otros creen ya que quienes les están devorando son sus abuelos, o peor, sus padres.

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Urge un edicto de Granada para los economistas españoles

Urge un edicto de Granada para los economistas españoles

Cristian Campos en El Español, 030622

Hace un año, Unidas Podemos pidió con su finezza habitual «correr a gorrazos» a Pablo Hernández de Cos. Un informe del Banco de España (BdE) había cuestionado la subida del salario mínimo, que como todo buen marxista sabe es el culpable del empleo precario. Bastaría con subirlo hasta los 2.000, los 3.000 o, por qué no, los 10.000 euros para que todos los españoles disfrutaran del nivel de vida de un jeque gracias a eso que algunos economistas llaman «la lancha mágica» del salario mínimo.

Los morados también llamaron «impresentable» a Hernández de Cos y confesaron sentir «mucha vergüenza» por el informe en el que el BdE alertaba del riesgo para la economía de un aumento del salario mínimo desconectado de la realidad del mercado laboral español, pero sobre todo de sus desorbitados costes. Unos costes que el Estado, a falta de competencia, impone a su mercado cautivo como haría cualquier otro monopolio.

Desde aquella exigencia parlamentaria de gorrazo y tentetieso no ha pasado semana sin que desde el entorno del Gobierno se haya arremetido contra los economistas y las instituciones que desmontan el relato voluntarista de la Moncloa sobre la economía. Y entre estos, el BdE y el Instituto Nacional de Estadística (INE), pero también economistas con nombre y apellido.

La cercanía de las elecciones andaluzas, quizá también de las valencianas, y la próxima aparición en el horizonte de las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2023 han exacerbado esos ataques. Porque hoy el PSOE pretende venderse como un partido capaz de generar riqueza y no sólo de redistribuirla, a pesar de que los datos no confirman esa afirmación.

Hace dos semanas, el ministro de la Seguridad Social, José Luis Escrivá, afirmó que el análisis del BdE sobre el sistema público de pensiones carecía de «sofisticación». El informe recomendaba mecanismos automáticos de ajuste que el ministro que menos simpatía despierta entre las organizaciones empresariales considera que han sido «un fracaso abrumador». ¿Un fracaso en comparación con los mecanismos actuales, que han conducido el sistema a un callejón sin salida?

La CEOE también ha solicitado un nuevo factor de sostenibilidad para unas pensiones que las matemáticas demuestran insostenibles. Pero la respuesta del Gobierno ha sido la de anunciar subidas ligadas a un IPC disparado y que serán financiadas con un incremento de los impuestos. Es decir, exactamente lo contrario de lo que recomiendan aquellos actores económicos que no dependen de los votos para su supervivencia.

El Gobierno también ignoró en marzo de 2022 las advertencias del BdE sobre la rebaja a los carburantes. Mientras el BdE defendía ayudas selectivas centradas en los colectivos vulnerables, el Gobierno prefirió bonificar a todos los consumidores, independientemente de su nivel de renta, con 20 céntimos por litro de gasolina. «Nosotros no podemos pedirle al gasolinero que le pida la nómina a sus clientes» dijo Nadia Calviño. ¿Cómo determina entonces el Gobierno qué ciudadanos merecen ayudas sociales si no tiene acceso a su nivel de renta?

Tan habituales son las críticas al Banco de España que es probable que muchos españoles crean que las siglas BdE son las de un nuevo partido político de extrema derecha. Los informes del BdE se desacreditan por proceder de quién proceden (la vieja falacia ad hominem), por «adoptar una postura política» o por no compartir el entusiasmo por esa sospechosa buena marcha de un paro que evoluciona en sentido contrario a la mala marcha del resto de la economía.

Los ataques en prensa contra el BdE se han multiplicado durante los últimos meses. El Banco de España vuelve a engañar a los españoles decía el diario Público en junio de 2021. El Banco de España ya está en campaña decía eldiario.es en octubre. En billetes y sin recibo: el gran negocio de tres inspectores del Banco de España con la formación de opositores, en el mismo diario, el mismo mes.

También los sindicatos han arremetido contra el BdE. En abril de este año, el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, acusó al BdE de «irrumpir fuera de tiempo en los debates de nuestro país» al rebajar las previsiones de crecimiento del Gobierno (que ya por aquel entonces se habían demostrado erróneas). Hace un mes, CCOO acusó al BdE de «dedicarse a plantear alternativas de qué es lo que tiene que hacer este país».

El INE es otro de los blancos habituales del entorno del Gobierno.

Un medio cercano a Moncloa ha sostenido repetidamente que el INE «calcula mal tanto el PIB como la inflación». No lo calculaba mal cuando las cifras favorecían al Gobierno y ese mismo medio las daba por buenas.

Una periodista del entorno socialista hablaba hace poco en Twitter del boyante estado de la economía y achacaba la percepción negativa de los españoles sobre sus finanzas a su genética de natural derrochadora y fiestera. Es sólo una anécdota, pero representativa de ese huidaparadelantismo en el que algunos parecen enfrascados. Si las cifras son malas, es porque están siendo mal calculadas. Y si están bien calculadas, entonces la culpa es de los españoles, por insensatos.

Todo menos girar la vista hacia el castillo del conde.

El crecimiento de la economía declarada a Hacienda dobla en 2022 el del PIB publicado por el INE titulaba hace poco un medio que también hablaba del «extraordinario vigor de la recuperación económica iniciada en el verano de 2021». Como en la granja de George Orwell, el problema no lo tienen los gestores de la granja, sino aquellos de sus animales incapaces de percibir las ventajas del edén económico en el que moran.

De los ataques a dos de las instituciones más rigurosas de este país (a las que habría que añadir la AIReF) se ha pasado, durante los últimos días, a una caza de brujas en primera persona como la sufrida por el colaborador de EL ESPAÑOL Daniel Lacalle.

A Lacalle se le ha acusado, literalmente, de «plagiarse a sí mismo» en su tesis doctoral. Un argumento que se desechó como «hilarante» y «ridículo» en el caso de la tesis de Pedro Sánchez.

El objetivo ya no es desacreditar la realidad de unos malos datos económicos con argumentos políticos peregrinos, sino destruir la reputación de aquellos economistas que contradicen el relato triunfalista del Ejecutivo. Para qué utilizar un bisturí cuando tienes en tus manos un martillo que sería la envidia de Thor, el dios del trueno.

Llegados a este punto en el que hasta las matemáticas son sospechosas, se impone una solución salomónica. De la misma forma que en 1492 se expulsó a los judíos de España con el edicto de Granada, debería expulsarse hoy de nuestro país, mediante un nuevo edicto de Granada 2.0, a todos los economistas cuya calculadora financiera arroje resultados contrarios a los intereses del Gobierno.

Tras dicho nuevo edicto de Granada, y en apenas 24 horas, a imagen de esa reforma laboral que ha producido resultados milagrosos a mayor velocidad que cualquier otra medida similar en 40 años de democracia, los españoles veríamos la inflación desaparecer en el éter, el PIB crecer hasta baremos chinos y el mercado laboral alcanzar el pleno empleo. O al menos eso es lo que nos dirían las televisiones sin nadie que planteara «alternativas» o pidiera la palabra para recordar incómodas evidencias.

En este país, en fin, no se atan los perros con longanizas porque el BdE, el INE y los economistas las quieren todas para ellos.

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Vídeos

. Cómo convencer a la masa: La ventana de Overton – Los engranajes de Occidente. 310522.

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Musica de Diana.

. «África«[1982], con Melodía y letra de David Paich y Jeff Porcaro; interpretada por Angel City Chorale Solistas Rich Kennedy, Tommy Lamb, Tina Mitro y Duff Watrous. Vía Diana Lobos, 030622.

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Humor
Ricardo
Viñeta de Ricardo [R.Martínez Ortega, Chile, 1956] para El Mundo, 030622

 

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