. diada_4La independentista épica contra el Estado de Derecho, inunda el centro de Barcelona. Veremos si la simple racionalidad vota en las elecciones autonómicas. Por cierto, la bandera institucional de Cataluña, la senyera, desaparecida en combate, trapo mojado. EQM.

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De épicas y perplejidades

La sectarización de la Diada en el sambódromo de la Meridiana -‘calle Mayor de la República catalana‘- ha logrado convertir esa fecha en una especie de decadente carnaval épico a modo de despedida del verano, como toda una bienvenida al equinoccio de otoño o al modo de entierro de la sardina en el que el pueblo llano disfruta con su festival y express transgresión de los valores vigentes, su interés por los instintos primarios, y su descaro frente a las instituciones y el simulacro del predominio del caos frente al orden.

El reino, por un día, del independentismo.

La épica hace estragos cuando de hacer política se trata. Hasta los juegos virtuales de la actual juventud desbordan, no inocentemente, épica. El venezolano Maduro se mantiene y mantiene en la cárcel al opositor, gracias a la épica.

El mundo racional se debate en cómo contrarrestar esa perniciosa épica. Y está comprobando de qué poco vale, desgraciadamente, la racionalidad.

La Diada del pasado viernes demostró, una vez más, que jamás la épica debe ser combatida con el argumento de la ‘algarabía’. Si los ignorantes que rodean el sofá del Mariano estudiaran algo de antropología sabrían de la importancia de la épica en los movimientos sociales. Véase, por ejemplo, le actual épica del éxodo sirio frente a la paralizante preplejidad europea.

Sin esperanza, proyectos de futuro, ilusiones, principios, metas que encandilen a las masas, no hay bienestar racional que pueda enfrentarse a la locura. Porque esto es una locura plena de épica que el mamporrero tercerismo no hace sino alimentar.

Paris también tuvo un mayo del 68 que fue creciendo hasta que el general De Gaulle decretó la disolución e ilegalización de los grupos polulistas de extrema izquierda y prohibió las manifestaciones callejeras durante dieciocho meses, además de ilegalizar una decena de colectivos ‘revolucionarios’, prohibir sus publicaciones y arrestar a varios de sus líderes.

La kale borroca vasca también crecía como la espuma y se liquidó con autoridad.

Aquí el equivalente sería la suspensión de la autonomía por el Senado, como hizo por cuatro veces el Reino Unido con Irlanda del Norte.

Lo que está ocurriendo es que en este país se ha orillado el ‘permiso de la autoridad’, la propia autoridad del Gobierno del Estado, a manos de la autoridad de quien representa ordinariamente a dicho Estado en Cataluña. Me imagino la cara de perplejidad con la que los corresponsales extranjeros contemplarían lo que ayer ocurría en Barcelona y, sobre todo, insisto, que tal ‘levantamiento’ se produzca bajo el dictado de Artur Mas, el mencionado representante estatal en la región.

Sólo por eso el Presidente del Gobierno debería estar despachando consultas con el Jefe del Estado, presidiendo un gabinete de crisis de Estado y alertando a la cámara alta para una inmediato pleno en aplicación del art. 155 de la Constitución. Es decir, tomando las medidas establecidas constitucionalmente ante una Comunidad Autónoma que no cumple las obligaciones que la Constitución u otras leyes le imponen, que actúa de forma que atenta gravemente al interés general de España.

Y Mariano, viéndolas venir.

Serán muchos, aunque no tantos, pero no convencerán: también porque los demócratas somos más, porque la soberanía reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado y porque el Estado de Derecho tiene en su mano la legítima defensa que establece la Constitución.

EQM

pd.-

Y, mientras tanto, el mismo día 11, El País nos cuenta que El Jefe del Estado acompaña a sus hijas en su primer día de colegio. Normalidad en España.

Lamentable, en mi opinión, la tolerancia del Junta Electoral Central al permitir que una Diada de todos los catalanes se convierta en 7 horas de una campaña electoral monopolizada sectariamente,televisada a todo meter y compensable de aquella manera.

eulogia merle ep 120915Ilustración de Eulogia Merle [Argentina, 1979] en El País, 130915.

El CIS definitivo

La convivencia colectiva no puede romperse por muchos votos que obtenga quien quiere violar la ley

Carlos Herrera en ABC 110915.

QUE dice el CIS que sí pero no. O que no pero sí. Que escaños sí, pero votos no. Que escaños no, pero con los Sandalios sí. Que juntan entre todos menos del 50% de los que piensan ir a votar, que vaya usted a saber cuántos serían de celebrarse ahora la elección, pero que con eso se bastan para tener la mitad más uno de los parlamentarios y, por lo tanto, poder salir al balcón a anunciar la venida de la Arcadia Soñada. Sin embargo, las cifras no engañan del todo. El 44% de una participación del 70%, por ejemplo, no llega al 35% de los votantes, que aún es menos si se cuenta al total de la población catalana, lo cual invita a pensar que esa imagen de las masas oceánicas volcadas con rabia y determinación por la independencia de Cataluña es un churrete.

Pero les bastaría a su imaginario estético, lleno de relato épico, para sentirse ungidos por el pueblo. Mas y sus mariachis, no obstante, cada vez que se acercan a sus objetivos alejan la cinta de la meta: ahora aseguran que no sería inmediata la proclamación de la charlotada y que deberían primero formalizar internacionalmente su iniciativa, que es como decir que se dan un tiempo para ver qué se les ocurre para salir invictos de algo que, en el fondo de sus intelectos apestados de sentimentalidad, saben que no es legal y, por lo tanto, imposible.

Hoy, en esa Diada nacida del retorcimiento de la historia, de la pendencia medieval de un par de Casas Reales, se vivirá de nuevo el fervor festivo que todos los partidarios de la causa –más algunos turistas autóctonos– desarrollan cada año con precisión coreana. Serán muchos y podrían llenar la Plana de Vich. Pero nadie, o muy pocos, reparan en los que, desgraciadamente, se quedan en casa cuando son llamados a renovar el Parlamento catalán. El CIS no puede contarlos y yo tampoco, sin embargo deberían ser el objeto de deseo de aquellos que aún tienen la cabeza sobre los hombros, llámese Unió, PSC, Ciudadanos o PP. Si esta vez no se vuelcan puerta por puerta a pedir la participación y el voto, es que no han hecho caso de la amenaza que supone el lema «El voto de tu vida» que preconizan los levantiscos.

Es la hora de Susana Díaz, que tiene que patearse las calles de Barcelona y alrededores. Y Felipe González también. Como hizo Gordon Brown en Escocia, que resultó ser mucho más mayor que la mayoría de Pedristas que sólo saben decir que la culpa de todo la tiene Rajoy. Y Rajoy lo mismo, con ministros y valencianos y baleares. Y García Page, y Fernández Vara. Y Duran Lleida y Espadaler, cada uno en su demarcación. Y Rivera a todas horas del día. Y Borrell, aunque no le dejen entrar en TV3.

Y los empresarios a los que no les llega la camisa al cuello. Y también los sindicatos, si fueran decentes y no una cuadrilla de cobardones acomodaticios y acomplejados. Y Pablo Iglesias, explicando con claridad por una vez, por una sola vez en su vida, que los planes de Mas y el gordo y el flaco son una barbaridad que solo lleva a la frustración de la ciudadanía catalana que considera posible romper un Estado por las buenas. Y los líderes europeos, y los líderes vecinales de los alrededores de Barcelona (si es que no los han abducido ya). Y eso que se llama «gente de la cultura» de toda España.

Y así hasta el agotamiento. Porque la convivencia colectiva no puede romperse por muchos votos que obtenga quien quiere violar la ley. Porque esas elecciones no son un plebiscito, son un recuento de parlamentarios autonómicos.
Y ya veríamos entonces qué diría el CIS definitivo.

lei 110915

El 22 de septiembre, a las 18 horas, en el Ateneo de Madrid. C/ Prado 21.

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Libres e Iguales: “Hoy los nacionalistas han levantado un muro de exclusión en Cataluña”

Prepara para el día 22 un acto ‘Por la responsabilidad civil’ con Vargas Llosa, Nicolás Redondo, Savater, Boadella o Arcadi Espada

La diputada del PP y portavoz de la plataforma Libres e Iguales, Cayetana Álvarez de Toledo, ha asegurado este viernes, coincidiendo con la celebración de la Diada en Cataluña, que “hoy los nacionalistas han levantado un muro de exclusión” en esta comunidad autónoma.

En declaraciones a Europa Press, Álvarez de Toledo ha señalado que la manifestación convocada por la Diada es “un desfile contra la democracia y la libertad” que “encuadra, divide, segrega, excluye, enfrenta y señala a los ciudadanos”. A su entender, todo esto se produce “al servicio de un proyecto liquidacionista de la convivencia democrática”.

“El secesionismo ha convocado para esta tarde en Barcelona lo que llaman una ‘vía libre’. No es una vía libre, sino un muro de exclusión no sólo entre españoles, sino entre los propios catalanes”, ha abundado Álvarez de Toledo.

DIADA, “PRIMER MITIN DE CAMPAÑA”

La portavoz de Libres de Iguales ha explicado que el 11 de septiembre “nunca ha sido en realidad la fiesta de todos los catalanes” sino “la conmemoración de una guerra civil entre catalanes y entre españoles” en la que “nunca” ha habido “un ánimo de reconciliación”.

Pero en este momento, ha proseguido, la fiesta de la Diada se ha convertido “en el primer mitin de campaña de un movimiento político segregador”. “Hoy el nacionalismo ha levantado un muro de exclusión en Cataluña. Un muro de exclusión no sólo entre españoles, sino entre los propios catalanes”, ha resaltado.

ACTO EN MADRID “POR LA RESPONSABILIDAD CIVIL”

Precisamente, la plataforma Libres e Iguales va a convocar un acto –bajo el lema ‘Por la responsabilidad civil’– el próximo 22 de septiembre en Madrid y en el que participarán una veintena de personas.

Según Álvarez de Toledo, los ponentes representan “lo mejor de la intelectualidad española”. “Son personas reconocidas por su firme compromiso democrático y su claridad y valentía en defensa de los valores constitucionales de la libertad y la igualdad ante la ley”, ha manifestado.

En la lista de participantes figura, entre otros: Mario Vargas Llosa, Fernando Savater, Nicolás Redondo Terreros, Albert Boadella, Arcadi España, Félix de Azúa, Carmen Iglesias, Andrés Trapiello, Francisco Sosa Wagner, Joaquín Leguina, José María Fidalgo, Santiago González, Teodoro León Gross, Federico Jiménez Losantos, y Gabriel Tortella.

el roto ep 130915Viñeta de El Roto [A. Rábago, España 1947], para El País, 130915.

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Psicopatología del nacionalismo

Juan M. Blanco en Vozpópuli, 090915.

Artur Mas continúa, no ceja en su proceso hacia la independencia acompañado de esa oligarquía de políticos, empresarios e “intelectuales” que vislumbran un horizonte con más poder, favores, mercados cautivos, prebendas e impunidad. Myores ventajas a costa de los crédulos. Más difícil resulta comprender los motivos que llevan a muchos ciudadanos corrientes a sucumbir ante esos cantos de sirena, a comulgar con ruedas de molino, a emprender la marcha, obnubilados por la melodía del nuevo flautista de Hamelín, a caminar por una senda peligrosa para la convivencia, la libertad y el pluralismo político. ¿Cómo puede explicarse este fenómeno?

En The Psychology of Nationalism, Joshua Searle-White señala que la potenciación de la identidad y la autoconfianza, en un mundo de dudas e inseguridades interiores, es el mecanismo psicológico que alimenta el nacionalismo. Identificarse con una nación, inventada o imaginada, permite al individuo ganar autoestima, atribuirse las cualidades, nunca defectos, que el discurso nacionalista asigna a esa idealizada colectividad. Para ello es necesario crear un enemigo contra el que definirse, alguien a quien traspasar todos los males, vicios, defectos y, por supuesto, la culpa.

No intenten discutir, aportar datos objetivos. Como conjunto de ideas fanáticas, cerradas en sí mismas, el nacionalismo se muestra refractario a argumentos razonados. Sus conceptos no van dirigidos al intelecto, a la parte racional de los individuos, sino a las vísceras, a los impulsos más básicos, a esa parte primitiva, impulsiva e irracional que todos llevamos dentro. Pertenece al grupo de doctrinas que recurren a retorcidas técnicas de propaganda, tergiversan la educación, la historia, manipulan las emociones de la masa fomentando odio, desprecio, transferencia de culpa hacia otros.

Una creencia mesiánica

Como nueva religión laica, como creencia mesiánica, el nacionalismo hace creer a la gente que goza de cualidades excelsas, superiores, tan sólo por pertenecer al grupo. El paraíso se encuentra a la vuelta de la esquina, solo a falta de liberarse del yugo de los opresores. Profesar la nueva fe constituye un atajo, una vía muy cómoda, exenta de esfuerzo, para sentirse justo, cabal, repleto de razón. Para considerarse víctima, adquiriendo enorme superioridad moral y derecho a un trato de favor. No es necesario esforzarse, emprender el largo y costoso camino de la auténtica superación personal. Basta con convertirse, identificarse, ser, comulgar con la tribu, con sus jefes, para recibir instantáneamente los dones del Espíritu Santo.

Lauren Langman, en The Social Psychology of Nationalism sostiene que “el nacionalismo presenta una visión torticera de las relaciones entre grupos, distorsiona las intenciones de los otros y promueve una elevada visión del ‘nosotros’ frente a un deshumanizado, psicopatológicamente peligroso ‘ellos’, con el fin último de lograr una adhesión total a sus líderes. Los dirigentes nacionalistas, a través del control de los medios, tratan de manipular al público presentando a los ‘otros’ como un peligro inminente para ‘el pueblo’, su bienestar, honor y dignidad. Cuando el nacionalismo cae en el ‘pensamiento de grupo’, se vuelve impermeable a la razón.”

Muchos pensarán que, con tan burdos argumentos, el nacionalismo sólo podría manipular a patanes, necios e ignorantes. Pero no es así. También atrapa a muchas personas inteligentes y cultas porque no se trata de una mentira cualquiera sino de una fábula que contiene todo el delicado material con que se tejen las fantasías, los sueños, el miedo, la angustia, las dudas sobre la propia identidad. Ese cuento de hadas que todo niño desea escuchar. Un enfoque maniqueo, de buenos y malos, que arrincona la responsabilidad individual, diluyéndola en la dinámica de grupos.

Los auténticos héroes

El nacionalismo no se limita a alentar una identidad colectiva, a crear en el individuo una afinidad hacia sus cercanos, una identificación con la comunidad en la que vive. Si todo quedase ahí, sería hasta loable. El peligro surge cuando la identidad que promueve es excluyente, cuando no sirve para cohesionar la sociedad sino para dividirla en mitades irreconciliables. Es nocivo, extremadamente dañino, cuando difunde una distorsionada imagen del “otro”, inventa viejos agravios, fomenta la enemistad, el enfrentamiento. Cuando inocula en las gentes maldad, odio, menosprecio del vecino, conduciendo a la discriminación, a la xenofobia, a una quiebra de la convivencia. Una conducta que sería perseguida como grave delito en cualquier país menos acomplejado y pusilánime que el nuestro.

Pero el Régimen de la Transición creó el caldo de cultivo perfecto para la difusión de estas creencias. El pacto entre oligarquías corruptas otorgó a los nacionalistas manga ancha para actuar a voluntad en sus territorios… siempre que guardaran las formas, la apariencia de legalidad. Mientras, la ideología nacionalista quedaría blindada contra la crítica por un terrible tabú, el único, de los muchos establecidos, que todavía permanece en pie. Y se beneficiaría de la extendida impunidad de los poderosos, la de quienes pertenecen a un importante grupo de presión. Con su llamada a la independencia, Artur Mas no ha vulnerado exactamente el fondo, pues en la práctica puede hacer lo que le viene en gana, con independencia de lo que señalen las leyes. Pero sí las formas, la apariencia, ese decorado de cartón piedra en que se basó el Régimen. Nuestros miopes y acomplejados gobernantes se apestarán a negociar para que las aguas regresen al acostumbrado cauce, para que la independencia se produzca de tapadillo, por la vía de los hechos, de facto pero no de iure.

Mas y sus adláteres no pretenden sólo el poder: también la gloria. Pasar a la historia como héroes, titanes de un nuevo mito fundacional. Pero su comportamiento muestra poco heroísmo o valentía; más bien egoísmo, abuso, mezquindad y, sobre todo, falta de escrúpulos. Los verdaderos héroes, aquellos que merecen admiración, respeto y reconocimiento de todos los españoles son esos catalanes no nacionalistas que, abandonados a su suerte por los sucesivos gobiernos de España, han osado levantar la voz, resistido la manipulación, la interesada presión de oligarcas y caciques, preservando las ideas que inspiraron la Ilustración, hoy denostadas y pisoteadas. Han levantado la antorcha de la razón allí donde su ausencia produce auténticos monstruos.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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