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Simpatía no militante

Adriana Lastra [1979], la segunda del PSOE de ZPedro -que, como Patxi, no acabó los estudios universitarios que comenzó, vive de la política desde al poco de cumplir los 20 años y que jamás ha trabajado por cuenta ajena- dijo el otro día, entre otras perlas, que Margarita Robles no es militante del partido por su pertenencia a la carrera judicial.

Argumento absolutamente falso. Dña Margarita no milita en el PSOE porque no le sale, es decir, para qué si más socialista no puede ser ni resulta nada fácil superar su trayectoria socialista en cargos de máxima responsabilidad política…

Porque poder, puede. Su situación como funcionaria es la de excedencia voluntaria [art. 356.f de la Ley Orgánica del Poder Judicial] y, en consecuencia, puede hacer prácticamente lo que le plazca.

Tanto es así que aun cuando ella intentó que se le reservara el puesto de Magistrada del Tribunal Supremo [MTS], argumentando los derechos establecidos por el art. 7.4 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, es decir, la reserva del puesto o plaza y destino, la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial acordó, en su reunión del 19 de mayo de 2016, además de declararla en la situación administrativa de excedencia voluntaria, que la concesión de tal excedencia le suponía la pérdida de tal condición de MTS, al entender que los Magistrados de TS no se encuentra comprendidos en el ámbito de aplicación del articulado que alega la solicitante.

Como ya comenté en mi anterior trabajo sobre ella, no sólo no aceptó respetuosamente tal decisión democrática y mayoritariamente acordada de un órgano al que ella ha también pertenecido como vocal sino que replicó públicamente en El País que “esto es una revancha personal clarísima de Lesmes” [actual Presidente del CGPJ]. O sea: predicando a la ciudadanía con el ejemplo.

De modo que el perfil de la recién nombrada Portavoz Titular del Grupo Parlamentario del PSOE en el Congreso de los Diputados y en su Junta de Portavoces. no es el de una nueva incorporación de la mujer a la política sino que ya viene de antiguo y dña Margarita es de sobra conocida por sus peculiaridades.

María Margarita Robles Fernández (León, 1957) es una jueza que lleva en la política socialista española menos desde 1993 -es decir, casi un cuarto de siglo- fecha en la que fue nombrada Subsecretaria del Ministerio de Justicia para después -1994 a 1996- ocupar la Secretaria de Estado del Ministerio del Interior. En ambos casos a las órdenes del ínclito Juan Alberto Belloch, Ministro del gobierno socialista de Felipe González.

Desde septiembre de 2008 a diciembre de 2013 fue vocal del Consejo General del Poder Judicial de España, también a propuesta del Partido Socialista Obrero Español. Y en mayo de 2016 anunció su regreso a la política como número dos de la lista por Madrid del PSOE en las elecciones legislativas del 26 de junio.

En esta última etapa, su vocación decididamente sanchista le ha llevado a manifestarse públicamente y prácticamente a diario sobre los acontecimientos internos sufridos por un partido en el que tiene a gala recalcar su condición de independiente y, por tanto, no militar.

Cómo no recordar, por ejemplo, cuando ahora hace un año estuvo -en su calidad, repito, de candidata nº 2 por Madrid- en el programa televisivo ‘El Objetivo‘ de La Sexta, dirigido por Ana Pastor, realizando afirmaciones que reflejan su verdadera personalidad de verso suelto y de especialista en distanciarse de todo aquello que huela a compromiso de militante o afiliado.

— […] yo lo digo siempre, Ana, yo no pertenezco al partido socialista […].

Yo suelo hablar por mí, siempre‘ dijo también Margarita en el debate, seguramente como signo de distinción. Caracteriología que le llevó, como era de esperar, a ser una de los diputados que se negaron a abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy, incumpliendo las instrucciones dadas por la Comisión Gestora del PSOE…, quien no sólo no la sancionó como sí hizo con los incumplidores diputados militantes sino que le mantuvo en su cargo de Presidenta de la Comisión de Justicia del Congreso de los Diputados…

Pues bien, esta señora diputada, que además carece de toda empatía y que no destaca en absoluto ni por su capacidad oratoria ni por un tono de voz excesivamente atrayente, taladrante timbre RottenmeierJorge Bustos], es quien deberá mantener la disciplina de su Grupo Parlamentario mayoritariamente susanista y de debatir con Soraya Sáenz de Santamaría, Vicepresidenta del Gobierno y Portavoz del Grupo Parlamentario Popular.

Atentos, pues a la pantalla.

EQM

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Pedro

Santiago González en Herrera en la COPE, 220617; 8:15 y en su blog.

Como es costumbre los miércoles, ayer hubo en el Congreso sesión de control al Gobierno. El asunto tenía interés, porque sirvió de estreno en su cargo a Margarita Robles, la portavoz de Sánchez en el Grupo Parlamentario socialista, que preguntó al presidente del Gobierno sobre su valoración de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la amnistía fiscal. En torno al mismo asunto tuvo más interés la comparecencia en Comisión del artífice de la misma, Cristóbal Montoro.

Pero Margarita Robles estaba de estreno y aquí nos perecemos por las novedades, aunque estén muy vistas. No fue espectacular, ya digo, pero la portavoz tiene estudios superiores y eso se nota. Que no guardara memoria de las dos amnistías del PSOE antes de incorporarse el Gobierno de Felipe González no es muy relevante. Hace de la última 26 años y la desmemoria que está en la base del sanchismo hace tabla rasa de lo que votaron 24 horas antes en el Congreso, el tratado de Libre Comercio de la Unión Europea con Canadá, el llamado CETA.

Toda la socialdemocracia europea había apoyado el tratado, como el propio PSOE la víspera en la Comisión de Exteriores del Congreso. Sólo tiene la oposición de los populismos de extrema derecha y extrema izquierda y ese espécimen mutante que se llama Pedro Sánchez. Hay que leer la justificación de Cristina Narbona* para comprender la marcha hacia la nada del PSOE. Y todo para complacer a Pablo Iglesias. El zote del CETA sigue al zote de los azotes. Esto es la caída libre.

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*Cristina Narbona fue ministra de Medio Ambiente con Zapatero. Durante algún tiempo tuve la impresión de que podía ser una mujer inteligente. Era un prejuicio machista; pensaba eso porque era la mujer de Borrell. Su ejecutoria, los trasvases, las desaladoras, no han podido dejar un balance más pobre: No la salvó la epistemología. Ella achacó los incendios de Galicia en 2005 al “terrorismo medioambiental”.

En el verano de 2004 posó con las demás ministras para la portada de Vogue en la entrada de la Moncloa. La recuerdo sentada en un canapé, con la mano descansando sobre la piel (la Venus de las pieles). Preguntada por el tema dijo que no se trataba de pieles, que eran acrílicos. “¡Cómo acrílicos?” respondió airada de directora de la revista, “Martas cibellinas”. Era una simple anécdota, pero ya auguraba lo que había de venir después. La simulación, el tartufismo, la mentira y el disimulo. Ahí estaba todo ya.

Cristina, la presidenta de Pedro, es la segunda por la izquierda.

vía

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Pedro vuelve al Congreso

Santiago González en El Mundo, 220617.

Tardaremos mucho tiempo en saber cuánto va a costarnos el nuevo PSOE y el nuevo, ma non troppo, liderazgo de Pedro Sánchez a su frente. Pedro es como es y eso es ya un hecho irremediable. Tampoco tiene arreglo la tropa que ha elegido para lo que él considera su camino hacia la Moncloa. Esa experta en política internacional que considera un gran socialdemócrata a Helmut Kohl. Esa Adriana Lastra, que tiene su modelo territorial en la República Plurinacional de Bolivia y considera que mientras España es un Reino, Asturias es un Principado, dos formas alternativas de Gobierno.

Hay que joderse. Cualquier persona normal habría empezado a considerar que había cometido un error de graves proporciones al ver en los telediarios las declaraciones de los suyos. Pedro no. Ayer se coló en calidad de visitante al Congreso para encabezar el Grupo de su partido. No hubo sorpresas. El secretario general sigue enredado en su empeño de batallar contra “un gobierno que ampara, que permite, que facilita la corrupción, la impunidad, la falta de ejemplaridad en la política española”.

Decíamos ayer que Pedro trata de recuperar el tiempo perdido en la moción de censura que no pudo capitanear. De ahí que siga los pasos del candidato y promotor de la misma. Pablo Iglesias encabezó la intentona, no contra Rajoy, sino contra el líder del PSOE. Él creía que iba a ser Susana y no; fue Pedro, un error, uno de tantos. En consecuencia, Pedro  se ha enzarzado en singular batalla, pero no contra Mariano Rajoy, sino contra Pablo Iglesias.

Uno de los pocos atractivos que tienen los plenos del Congreso es la dialéctica parlamentaria del presidente. En la pasada moción de censura tuvo también su punto Albert Rivera, que vapuleó bastante a Pablo Iglesias, por no hablar de la verdadera revelación, que no fue la nínfula de Podemos, musa de columnistas de la tercera edad, sino la diputada Oramas, a quien le bastaron siete minutos de tribuna para destrozar al candidato.

Rajoy cometió un error al empeñarse en contestar al candidato y a la portavoz. Él debió reservarse para Iglesias y soltar a la vicepresidenta contra Irene Krupskaia. Soraya podía cumplir un  papel que a él le estaba vedado, como a Hernando, mientras ella tenía bula de género. Como Cayetana anteayer en estas páginas, como Cristina Seguí cuando el verano pasado afeó a Montero su impasibilidad ante el deseo expresado por su novio de azotar a otra Montero hasta hacerla sangrar, sin decirle: “oye, idiota, tú no le azotas a nadie más que a mí.”

Si hablamos de esto en tono tan campanudo no tiene sentido ir más allá. Contraproponer otros ejemplos éticos y estéticos, esos espejos de virtudes cívicas que fueron Manuel Chaves, presidente de la Junta de Andalucía 19 años, del PSOE durante otros 12, y José Antonio Griñán, que lo sucedió en la Junta un cuatrienio y en el PSOE dos años más. Ambos están procesados  en el caso más grande de corrupción en términos cuantitativos y más alargado en el tiempo: el de los Eres. Y en su partido ejerce de pregonero de virtudes un incapaz sin ningún tipo de control interno. Pobre PSOE y pobre España.

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Robles, una ingobernable para disciplinar el PSOE

La juez llega a la portavocía socialista en el Congreso tras romper la disciplina de partido en la investidura de Rajoy y subrayar su perfil independiente durante las primarias

Juan José Mateo en El País, 200617.

“Tenaz”. “Superviviente”. “Dura”. “Arriesgada”. “Luchadora”. Políticos, fiscales y jueces eligen los adjetivos con los que definen a Margarita Robles (León, 1957) justo antes de que se enfrente al desafío de convertirse en la voz de Pedro Sánchez en el Congreso. La juez acaba de asumir la portavocía parlamentaria del PSOE, un partido roto por las primarias y cuyo líder no tiene escaño en la Cámara Baja. “Es un gran reto, aunque ella se crece con los retos”, resume Juan Carlos Campo, juez y diputado socialista. “El portavoz siempre ha tenido un papel aglutinador de sensibilidades. Tiene que ganarse el respeto por su buen hacer. La travesía ha sido complicada”, añade, subrayando que Robles “va por derecho”.

¿Por qué está la juez ante un reto? Porque rompió la disciplina de voto en la investidura de Mariano Rajoy (votó no) y ahora tendrá que ocuparse de que nadie lo haga. Porque durante meses pregonó sus críticas a la Gestora (lo que aún le afea parte del partido) y ahora tendrá que convertirse en la voz principal de su formación en el Congreso. Y porque asume la portavocía justo cuando Unidos Podemos (que valoró su fichaje) intenta convencer al PSOE de que se una a los partidos independentistas en una moción de censura contra el PP. Esos son los truenos de la tormenta que tiene que capear Robles, que fue la número uno de su promoción, la juez más joven de España, la primera mujer en presidir una Audiencia Provincial (Barcelona) y la primera viceministra de Interior.

“Tiene una capacidad de trabajo infinita, lealtad a pies juntillas, honestidad fuera de toda duda y eficiencia”, le fotografía Juan Alberto Belloch, el ministro que le nombró para ese último cargo, marcado por su investigación del terrorismo de Estado de los GAL; de los secuestros de Plubio Cordón y Ortega Lara; y de la huída (y apresamiento) de Luis Roldán. “Normalizó una secretaría de Estado de Interior que tenía multitud de problemas, pequeños, medianos y grandes. En todos estuvo a la altura. La prueba es que después de un periodo tan convulso no ha tenido problemas en sobrevivir políticamente”, añade. “Los que trabajan a su lado tienen que ir con el cuello… Es muy dura en la exigencia laboral”, resalta. Y subraya: “Pensé que hacía una apuesta muy arriesgada en términos políticos (cuando apoyó a Sánchez tras su dimisión). Su decisión la define: es una mujer que asume riesgos, de todo tipo”.

El desencuentro de una parte del PSOE con Robles tiene sus raíces en su trabajo en el Ministerio (1994-1996), donde impulsó la investigación del secuestro y asesinato de José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala, que acabó con la condena del general Rodríguez Galindo. Independiente —entonces y ahora—, la juez ejerció sus responsabilidades sin importarle las consecuencias para el partido. Que su inclusión en las listas electorales provocara un pequeño terremoto en el PSOE se explica también porque hay socialistas que tampoco han olvidado su paso por el Consejo General del Poder Judicial como vocal progresista (2008-2013).

“Mi opinión sobre Robles es muy crítica, desde el punto de vista jurídico, profesional y ético, pero en ningún caso personal”, dice José Manuel Gómez Benítez, el vocal que denunció amaños entre miembros del sector progresista y del sector conservador para elegir a amigos o afines a sus asociaciones en los principales cargos judiciales. “Prefiero no profundizar”, añade este catedrático en derecho penal.

“Es luchadora y coherente”, contrapone Manuel Almenar, hoy presidente de la Asociación Profesional de la Magistratura y en aquella época vocal conservador. “Pelea por aquello en lo que cree”.

“Es tenaz, entusiasta, concienzuda y trabaja con absoluta fidelidad al proyecto con el que entra”, coincide Margarita Uria, exvocal del CGPJ y exdiputada del PNV. “Los tiempos complicados no le son ajenos”.

“Era dura dirigiendo los juicios, en el sentido de que era una mujer recta”, le fotografía Jesús Alonso, de la Asociación de Fiscales, que coincidió con ella en los años 80. “Sabía dirigir. Dar la palabra y quitarla. Y sobre todo, para las víctimas tenía la calidez para darles el sitio que necesitaba en los juicios”.

Robles necesitará ahora toda su habilidad para mandar, ordenar y organizar el trabajo de los 85 diputados del PSOE. El grupo parlamentario socialista vivió con gran tensión el proceso de primarias que llevó a Sánchez hasta la victoria frente a Susana Díaz y Patxi López. En las últimas semanas, la juez protagonizó una discusión pública con el diputado Antonio Trevín por sus discrepancias sobre la posición del partido en una votación en la comisión de Interior. Presidenta de la comisión de Justicia, Robles da ahora un paso clave en su carrera política. Como dijo Ignacio Prendes, diputado de Ciudadanos, vicepresidente del Congreso y compañero de Robles en este organismo: “Es una mujer muy firme en sus convicciones. También, muy preparada. La incógnita es su desenvolvimiento en otros ámbitos de la política”.

La juez Robles y el inocente Tommouhi

Arcadi Espada en El Mundo, 130516.

Como responsable política, Margarita Robles está vinculada a una de las etapas más siniestras de la reciente historia española: el paso del ministro Belloch por el ministerio de Justicia e Interior en la etapa terminal de Felipe González. Están, ciertamente, los grotescos tiempos de la actualidad, pero empalidecen al contacto con el recuerdo de aquel capitán Khan.

Sin embargo para los esforzados votantes socialistas hay algo más interesante aún que los detalles de su actuación en aquel tiempo roto. Se trata de la responsabilidad inextinguible que contrajo al enviar a un inocente a la cárcel. Braulio García Jaén la explicó en Justicia poética, su formidable libro sobre el caso Tommouhi. No solo explicó su incompetencia: también su despreciable falta de arrepentimiento.

Aquí, lo esencial.

La cruda realidad y los aliños de Margarita Robles: vigésimo aniversario

Arcadi Espada en ladoblehélice, 160912.

El sábado que viene, 22 de septiembre, se cumplen veinte años de la condena del inocente. Margarita Robles, vocal tónica del Consejo General del Poder Judicial, condenó a Ahmed Tommouhi por una violación que había cometido otro hombre.

Del violador no sabemos mucho: salvo que su grupo sanguíneo, expresado en los análisis de semen que la policía científica de Barcelona realizó entonces, no coincide con el de Ahmed Tommouhi. Pero Robles no fue la única que no entendió los informes: sus compañeros de tribunal, Gerard Thomàs Andreu y Felipe Soler Ferrer, tampoco.

Conviene saber que cuando digo “inocente”, me refiero a lo real en términos estrictamente científicos: en realidad Tommouhi fue condenado, porque así lo creyó conveniente la Audiencia de Barcelona. Quizá porque su nombre mismo es un oxímoron, los recursos no solo literarios de Margarita Robles se encarnan tan impunemente: Tommouhi cumplió íntegra su pena.

Quince años preso por los prejuicios de un tribunal. Literalmente. Estos dos informes que se publican íntegros aquí por primera vez así lo prueban. El segundo de ellos, 128-N-91, comparó el grupo sanguíneo de Tommouhi (A) con el del violador (B): “Los marcadores genéticos de Ahmed Tommouhi no coinciden con los marcadores genéticos encontrados en la camisa polo de N.”, dice en sus conclusiones.

Las conclusiones, escritas en negrita, no especifican sin embargo que la sangre se había comparado también con el semen hallado en la zona vaginal de la braga, tal y como como refleja un informe anterior.

–Pues si el grupo sanguíneo no coincide, ¿podemos decir que el esperma lo exculpa también?–le pregunté al perito en su despacho muchos años después.

–Sí, sí. Tanto el esperma como la sangre, contestó.

–Sí, pero [el esperma hallado] en la braga.

–Sí, sí, de la braga también.

El primer informe con el que se comparaba quedaba muy lejos entre los folios del sumario y al tribunal no le alcanzó para repasarlo antes de condenar a Tommouhi. Por eso he añadido aquí, como anexo al segundo informe, la página clave del primero.

Semen y tinta: Los análisis científicos de Cornellà (I)

Aunque dejo aquí también el primer informe completo, (131-N-91),  en el que se analizaron los restos hallados en la ropa de las dos víctimas, pero sólo los de la ropa de N., la chica que señaló a Tommouhi en la rueda de reconocimiento, arrojaron conclusiones válidas. Una conclusión científicamente incompatible con su señalamiento.  Otra cosa es lo que un tribunal español, sobre todo si lo preside Robles, es capaz de concluir a partir de unas negritas inoportunamente destacadas.

Semen y tinta: Los análisis científicos de Cornellà (y II)

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Notas.-

Los enlaces en textos propios son aportados por EQM. En los ajenos sólo cuando así se indique. También son de EQM, por discutibles razones de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace correspondiente.

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